Hay inmigrantes legales, que suelen ser trabajadores dedicados, costean todos sus gastos y viven según la ley. Hay un número muy reducido de solicitantes de asilo y refugiados válidos, igual tenemos a los inmigrantes ilegales, que aunque también se esfuerzan, infringen la ley de inmigración estadounidense, pero que de alguna u otra forma también podrían ser contribuyentes deseables.
Otros son los delincuentes que no pueden entrar en EE.UU. de ninguna otra forma que no sea ilegalmente y que ejercen su “oficio” una vez dentro.
Y finalmente tenemos a inmigrantes como algunos venezolanos, que entran a la fuerza a Estados Unidos para exigir cosas gratis.
Resulta triste y asombroso ver cómo muchas personas que están ilegalmente en EE.UU aprovecharían la oportunidad de obtener un permiso de trabajo legal, que Joe Biden extendió por decreto a 500.000 venezolanos, a través de un controvertido y general estatus de protección temporal pero estos inmigrantes no los quieren.
Consideran una invitación a trabajar como un insulto.
Quieren mayores paquetes de cupones de alimentos, mejores viviendas proporcionadas por el Estado y más prestaciones.
Parasit … venezolano en Nueva York
Tampoco son los primeros venezolanosde este tipo que hemos visto en la oleada migratoria de Joe Biden. En enero, cientos de ilegales venezolanos organizaron protestas por el tipo de vivienda que estaban recibiendo en la ciudad de Nueva York, pidiendo viviendas públicas gratuitas para ellos.
En aquel momento, el New York Post señaló que los migrantes que hacían las peticiones parecían haber sido entrenados por las ONG que les prestaban servicios.
Venezuela no está así porque el socialismo haya fracasado, sino porque fue fielmente implantado(Enviar esta frase por X)
Chávez les enseñó desde que nacieron que el mundo les debía todo y que tenían derecho a una vida desahogada a costa de «los ricos», es decir, de cualquiera que tuviera un sueldo fijo.
Eric Adams – Alcalde de NYC
Estos ilegales que protestan ahora, son venezolanos entrenados por el chavismo, infectados con el bicho socialista de la dependencia del Estado. Eso no es sólo lo que enseñó Hugo, es lo que quieren.
Como resultado ahora hay Chavistas en EE.UU que están pidiendo que los “gringos” les resuelvan la vida. Cabe destacar, que con todo ese tiempo ocioso y sin educación o habilidades de las que hablar, con frecuencia se superponen con la clase criminal, y siempre terminarán asimilándose a la clase baja estadounidense.
Esos son los que ahora tienen la temeridad de protestar en las calles del país en el que irrumpieron ilegalmente y pedir públicamente que los contribuyentes estadounidenses paguen sus estilos de vida.
Aparte de los verdaderos criminales, estos ilegales deberían ser los primeros ilegales en ser detenidos y destinados a la deportación.
Pero Joe Biden les concede permisosde trabajo, un privilegio que otros ilegales no obtienen, y ellos lo consideran un ultraje y terminan protestando a viva voz en las calles del país que les da cobijo.
Algo huele muy mal aquí y Joe Biden tiene algunas explicaciones que dar.
De los okupas se podrían decir muchas cosas, menos que representan un modelo o una idea alternativa al capitalismo, el libre mercado o la propiedad privada. Si los okupas se fueran a vivir a una isla, o tendrían que hacer algo más que ser okupas o morirían de hambre. Por eso no es casualidad que los okupas no se vayan a vivir a una isla, sino que permanezcan en el corazón del capitalismo del que reniegan. Si los okupas se fueran a vivir a un monte, o a una isla, y esa isla se convirtiera en un lugar libre, feliz y próspero a partir de los principios okupas, no sólo sería deseable que se fueran allí, sino que sería absurdo que no lo hicieran. Es más, viendo su libertad, felicidad y prosperidad, lo mismo nos íbamos todos allí o empezábamos a imitarles. La mayoría de los okupas, sin embargo, paradójicamente apuestan por seguir viviendo en el cuerpo del huésped.
La relación del okupa con la sociedad en la que vive, por el contrario, responde más bien al modelo del parasitismo. El parásito no puede destruir al anfitrión al que está parasitando sin autodestruirse. La propia palabra “okupa” no tiene demasiado sentido sin un huésped cuyo cuerpo okupar, si hay un okupa tiene que haber un ocupado, lo uno implica lo otro. Okupa es por tanto a ocupado lo que parásito a huésped. No tiene sentido un okupa externo como no lo tiene un parásito ajeno a un huésped. El que se va a vivir como un indio a un monte no es propiamente un okupa, por no mencionar que aunque pretenda vivir como un indio seguramente espera que si le da un infarto venga a recogerlo un helicóptero, lo lleve a un hospital, le hagan una resonancia y un trasplante si es preciso. La okupación no tiene nada que ver con un modelo de sociedad alternativo sino en parasitar el modelo de sociedad actual.
El okupa vive del techo, la calefacción y la luz que le proporciona el trabajo de otro. Otro que se levanta a las 7 para trabajar, que ficha, que cobra una nómina, o que tiene una empresa, que paga sus impuestos, que aguanta a su jefe, que pasa frío, que tiene que estar de pie, que le duele la espalda, que paga una hipoteca o que se deja los ojos en una pantalla.
El okupa tiene dos formas de parasitar a estas personas. La primera es directamente, okupando un inmueble que alguien ha pagado con su trabajo. Despúes probablemente pirateará la electricidad a costa del resto de abonados a los que parasita. La segunda es a través de los presupuestos. Ese inmueble del ayuntamiento o del gobierno que se les cede a los okupas no lo ha pagado el político que lo cede, lo paga el contribuyente que se levanta a las 7, ficha, etc, al que el okupa parasita. A su vez hay dos motivos para que el político regale dinero o bienes públicos (es lo mismo) a los okupas. El primero es la afinidad, el segundo el miedo.
Naturalmente el okupa puede recabar algunas monedas sentándose en un pasadizo y tocando la flauta. Esas monedas saldrán una vez más de un ciudadano que se levanta a las 7, ficha, etc. O de un jubilado que se ha pasado la vida haciendo esto para cobrar una pensión.
En el mejor de los casos, con esas monedas el okupa montará una barra o un mercadillo replicando el sistema capitalista pero como parte de la economía sumergida, sin contratos, sin horarios, sin impuestos, sin normas de seguridad ni salubridad. Hasta en esto el okupa no es una alternativa al capitalismo, acaso una réplica burda, primitiva y miniaturizada de lo peor del capitalismo.
Evidentemente el máximo exponente de una sociedad okupa serían los collares, es imposible que una sociedad okupa pudiera producir un tablet, un acelerador de partículas o simplemente la electricidad que parasitan.
Tocar la flauta o hacer pulseras es de hecho lo que queda por hacer durante el día al que vive a la sopa boba de la mendicidad, de ocupar una propiedad adquirida por otra persona o de parasitar al contribuyente a través de un gobierno cobarde o afín.
Aunque se ha citado la mendicidad, no se puede confundir tampoco al ocupa con un pobre, con un parado (aunque no trabaje) o con un refugiado. Un ocupa no pretende encontrar un trabajo, sino evitarlo como un tumor. Quien tiene que trabajar es el que le paga el techo, la luz, los porros y el alcohol.
En conclusión, la definición que mejor cuadra con la de okupa es la de parásito. Porque no puede vivir fuera del huésped y vive a costa de los recursos del huésped consumiéndolos pero sin aportar ninguno. Si todos nos hiciéramos okupas, al darle al botón de la luz no pasaría nada y dejaría de salir agua del grifo. El delirio del okupa es pretender que el huésped pretende parasitarle a él y que en realidad es una especie de rebelde oprimido pagado por sus opresores, aunque tampoco tiene mucho mérito encontrar una excusa para evitar ser etiquetado como parásito cuando se tiene todo el día para estar tumbado a la bartola buscándola. De hecho, los okupas no tienen excusas demasiado buenas y no desde luego en relación con el tiempo libre que tienen para buscarlas.
MI OPINIÓN PERSONAL: De acuerdo con todo el artículo y añado que es incomprensible que hayamos llegado a este punto, un punto en el cual, los propietarios están indefensos completamente y hacen falta años en los tribunales, con los gastos que esto conlleva, para poder recuperar LO QUE ES LEGÍTIMAMENTE DE UNO.
Con estos PARÁSITOS no habría que tener el menor miramiento. Para su expulsión no debería existir ningún trámite burocrático-judicial, DEBERÍA BASTAR CON QUE EL PROPIETARIO SE PRESENTASE EN CUALQUIER COMISARÍA CON LA DOCUMENTACIÓN QUE ACREDITE SIN LUGAR A DUDAS SU TITULARIDAD Y, DE FORMA INMEDIATA, IR ACOMPAÑADO DE LA FUERZA PÚBLICA Y EXPULSAR A LOS OCUPANTES SIN MAS Y NO SOLO PARA DEJARLES EN LA CALLE, NO, SINO PARA SER DETENIDOS Y QUE TENGAN QUE RESPONDER POR EL DELITO DE ALLANAMIENTO (ADEMÁS DE LAS POSIBLES INDEMNIZACIONES POR DAÑOS OCASIONADOS EN LA PROPIEDAD DE QUE SE TRATE), INCLUSO SI HAY PERSONAS ENFERMAS (QUE MUCHAS VECES ES FINGIDO). ESTASTENDRÍAN QUE IR DIRECTAMENTE A UN HOSPITAL PENITENCIARIO EN CASO DE SER MAYORES DE EDAD O A UN CENTRO DE MENORES SI SON MENORES.
Y esto, repito, SE TENDRÍA QUE HACER DE FORMA INMEDIATA, SIN ESPERAS NI TRÁMITES.
LA PROPIEDAD ES UN DERECHO Y UN PROPIETARIO TIENE TODO EL DERECHO DEL MUNDO HA HACER CON LO SUYO LO QUE QUIERA ¿QUE LO TIENE VACÍO? PUES LO TIENE VACÍO ¿QUE PORQUÉ LO TIENE VACÍO? PUES, SIMPLE Y LLANAMENTE PORQUE LE SALE DE LOS COJONES.
Esa excusa de que «la Constitución dice que tengo derecho a una vivienda digna» NO VALE, la constitución NO DICE QUE TENGAS DERECHO A UNA VIVIENDA GRATUITA.
LA VIVIENDA, COMO TODO EN ESTA VIDA, TE LA TIENES QUE GANAR.
Aunque quede un poco fuera del tema de este post, una solución para paliar los problemas de vivienda es, LA ANULACIÓN DE UNOS IMPUESTOS QUE SON PURO ATRACO, ES DECIR, IBI, SUCESIONES, DONACIONES Y PLUSVALIA.
Squatters could say many things, except that they represent a model or an alternative idea to capitalism, the free market or private property. If the squatters went to live on an island, or they would have to do more than squat or die of hunger. That is why it is no coincidence that the squatters do not go to live on an island, but remain in the heart of the capitalism they deny. If the squatters went to live on a mountain or an island, and that island became a free, happy and prosperous place from the squat principles, it would not only be desirable for them to go there, but it would be absurd not to They did it. Moreover, seeing their freedom, happiness and prosperity, the same we went all there or began to imitate them. Most squatters, however, paradoxically bet on continuing to live in the guest’s body.
The squatter’s relationship with the society in which he lives, on the contrary, responds rather to the model of parasitism. The parasite can not destroy the host to which it is parasitizing without self-destruction. The word «squat» itself does not make much sense without a guest whose body is squatting, if there is a squat there must be a squat, one means the other. Okupa is therefore a busy parasite to guest. There is no sense in an outside squatting as a parasite unrelated to a guest does. The one who is going to live like an Indian on a mountain is not exactly a squatter, not to mention that although he pretends to live like an Indian, he surely expects that if he gets a heart attack, a helicopter will pick him up, take him to a hospital, A resonance and a transplant if necessary. Squatting has nothing to do with a model of alternative society but in parasitizing the current model of society.
The squatter lives on the roof, the heating and the light provided by the work of another. Another who gets up at 7 o’clock to work, which token, who charges a payroll, or who has a company, who pays his taxes, who holds his boss, who passes cold, who has to stand, who hurts the Back, you pay a mortgage or you leave your eyes on a screen.
The squat has two ways of parasitizing these people. The first is directly, squatting a building that someone has paid with their work. Afterwards it will probably pirate the electricity at the expense of the other subscribers to whom it parasites. The second is through budgets. That property of the city council or government that is ceded to the squatters has not paid the politician who gives it, the taxpayer who gets up at 7, file, etc, to which the squatter parasite. In turn there are two reasons for the politician to give money or public goods (is the same) to squatters. The first is affinity, the second is fear.
Naturally the squatter can collect some coins by sitting in a passageway and playing the flute. Those coins will once again emerge from a citizen who rises at 7, ficha, etc. Or a retiree who has spent his life doing this to collect a pension.
At best, with these coins the squatter will mount a bar or a market replicating the capitalist system but as part of the submerged economy, without contracts, without schedules, without taxes, without safety nor health norms. Even in this the squatter is not an alternative to capitalism, perhaps a crude, primitive and miniaturized replica of the worst of capitalism.
Obviously the maximum exponent of a squat society would be collars, it is impossible that a squat society could produce a tablet, a particle accelerator or simply the electricity they parasitize.
To play the flute or to make bracelets is in fact what remains to be done during the day when he lives in the foolish soup of begging, occupying a property acquired by another person or parasitizing the taxpayer through a cowardly or related government.
Although begging has been mentioned, one can not confuse the occupation with a poor person, with a stall (even if he does not work) or with a refugee. An occupier does not pretend to find a job, but to avoid it as a tumor. Who has to work is the one that pays the roof, the light, the porros and the alcohol.
In conclusion, the definition that best fits with squatting is that of parasite. Because it can not live outside the guest and lives at the expense of the resources of the guest consuming them but without providing any. If we all squat, giving the light button nothing would happen and would stop running water from the tap. The delusion of the squatter is to pretend that the guest tries to parasitize him and that he is actually a kind of oppressed rebel paid for by his oppressors, but it does not have much merit to find an excuse to avoid being labeled as a parasite when you have all day to be Lying to the bartola looking for it. In fact, the squatters do not have too good excuses and certainly not in relation to the free time they have to look for them.
MY PERSONAL OPINION: According to the whole article and I add that it is incomprehensible that we have arrived at this point, a point in which, the owners are completely defenseless and it takes years in the courts, with the expenses that this entails, in order to be able Recover WHAT IS LEGITIMATE FROM ONE.
With these PARASITES you should not have the slightest regard. For its expulsion there should not be any bureaucratic-judicial procedure, IT SHOULD ENABLE THE OWNER TO PRESENT AT ANY COMMISSION WITH THE DOCUMENTATION THAT BELIEVES UNLIKELY TO HIS OWNERSHIP AND, IMMEDIATELY, TO BE ACCOMPANIED OF THE PUBLIC FORCE AND TO EXPOSE TO THE OCCUPANTS WITHOUT BUT NOT ONLY TO LEAVE THEM ON THE STREET, NO, BUT TO BE DETAINED AND TO HAVE TO RESPOND FOR THE CRIME OF SETTLEMENT (IN ADDITION TO THE POSSIBLE INDEMNIFICATIONS FOR PROPERTY DAMAGE WHATSOEVER), EVEN IF THERE ARE PEOPLE ILLNESS (THAT MANY TIMES IS FINGED). THESE WILL HAVE TO GO DIRECTLY TO A PENITENTIARY HOSPITAL IN CASE OF BEING OLDER OR TO A CHILD CENTER IF THEY ARE MINOR.
And this, I repeat, SHOULD BE DOING IMMEDIATELY, WITHOUT WAITING OR PROCESSING.
PROPERTY IS A RIGHT AND A LANDLORD HAS ALL THE RIGHT OF THE WORLD HAS TO DO WITH WHAT IT WANTS WHAT HAS IT EMPTY? YOU HAVE IT EMPTY WHY DO YOU HAVE IT EMPTY? STRAIGHT, SIMPLE AND LLANAMENTE BECAUSE IT LEAVES FROM THE BALLS.
That excuse that «the Constitution says I have the right to decent housing» DOES NOT, the constitution DOES NOT SAY THAT YOU HAVE RIGHT TO A FREE HOUSING.
HOUSING, LIKE EVERYTHING IN THIS LIFE, YOU HAVE TO GET IT.
Although a little outside the topic of this post, a solution to alleviate housing problems is, THE CANCELLATION OF TAXES THAT ARE PURE HOLDUP, IS SAYING, IBI, SUCCESSIONS, DONATIONS AND PLUSVALIA.
VÍDEO SOBRE EL TEMA, DICIENDO LAS COSAS BIEN CLARAS (EN ESPAÑOL. SE PUEDEN CONFIGURAR SUBTÍTULOS PARA DISTINTOS IDIOMAS) / VIDEO ABOUT THE THEME, SAYING THINGS WELL LIGHT (IN SPANISH, SUBTITLES CAN BE CONFIGURED FOR DIFFERENT LANGUAGES)
Progreso no es lo mismo que progresismo. Lo primero designa la cualidad de un hecho o una serie de hechos específicos que permiten el avance en algún campo de la realidad; lo segundo es la ideología según la cual todo hecho novedoso entraña esta cualidad. Es en virtud de esta diferenciación conceptual que debemos retratar al joven progresista de la sociedad occidental contemporánea.
En efecto, deslumbrado por toda novedad —por su mera condición novedosa— el joven progresista es parte del paisaje socio-político de nuestros tiempos. Podemos verlo en Facebook dedicando algunos minutos de su día a despotricar contra las “multinacionales”, a través de su MacBook último modelo que compró en su último viaje a Europa debidamente financiado por papá; en Change.org firmando peticiones para proteger al tigre de bengala y, al mismo tiempo, otras para legalizar el asesinato del ser humano por nacer que indulgentemente denomina “interrupción del embarazo”; en Twitter condenando al “heterocapitalismo patriarcal” en 140 caracteres por la violación que una joven sufrió ayer, en manos de un violador que la justicia (con minúscula) soltó anteayer en virtud de la ideología garantista que el joven progresista también defiende en sus próximos 140 caracteres.
El joven progresista es un producto bien diseñado por la institución educativa y los medios de comunicación dominantes. Probablemente no lo sepa, pero es el hijo necesario de la crisis histórica del marxismo clásico que derivó de la absorción de la clase obrera por el capitalismo avanzado. Habiendo quedado huérfana de su sujeto revolucionario arquetípico, la izquierda se replegó sobre la juventud que protagonizó en la década del ’60 hechos de trascendencia mundial como el Mayo Francés, los movimientos contraculturales y la emergencia de la New Left norteamericana.
Claro: quienes en aquellos tiempos eran jóvenes, hoy son los adultos que educaron al joven progresista contemporáneo. El problema, no obstante, es que a diferencia de sus antepasados progresistas, el joven progresista de nuestros días ha dejado de ser contracultural: se ha convertido en una figurita repetida y verdaderamente mainstream de un espacio ideológico4 que intercambió la guerra de guerrillas por los viajes de mochileros, también financiados por mamá y papá.
Debe remarcarse a este respecto que el desprecio que el joven progresista siente por los mayores, sus valores y jerarquías “alienantes”, es directamente proporcional sin embargo al uso que aquél hace de los frutos del también “alienante” trabajo que éstos desarrollan. Algo debe quedar claro: no hay joven progresista sin acceso a la tarjeta de crédito de mamá y papá. Aquélla siempre está lista para ser reventada, preferentemente en viajes multiculturales capaces de encubrir la vorágine de consumo capitalista (en la que el progresista tanto adora zambullirse) detrás de algún famélico ser humano del mundo sub-desarrollado que será congelado en una fotografía de IPhone, debidamente subida a las redes sociales con alguna nada novedosa reflexión que culpabilice al “capitalismo salvaje” del hambre de este pobre hombre, que jamás conoció ningún capitalismo por cierto.
Para el joven progresista, la única cultura que no debe ser conservada es la de su propia sociedad. De ello resulta una de sus acusaciones favoritas: “¡etnocéntrico!”, dirá apuntando con el dedo a todo aquel que ose criticar culturas diferentes de la propia, levantando una suerte de protección epistemológica que, mientras permite escandalizarnos respecto del hecho de que el hombre occidental prefiera una mujer sin vello en las axilas a aquellas que desean dejarse vello y teñirlo de azul o de rosa, cierra la posibilidad de toda crítica por ejemplo a culturas que practican la ablación sobre la mujer: es decir, la mutilación de su clítoris. Las africanas e indígenas son, claro, culturas chic.
No importa que la cultura foránea produzca atraso y pobreza. El progresismo, ya lo dijimos, nada tiene que ver con el progreso: es apenas su deformación ideológica. Nada podría ser más claro para ejemplificar el caso que las culturas indígenas: no importa que sus condiciones culturales impidan todo atisbo de modernización económica; importa “conservarlos” y fomentar ideológicamente su atraso, como quien desea conservar alguna especie en algún zoológico que esporádicamente visita para pasar el tiempo libre mirando ejemplares extraños del mundo animal. ¿No es esto lo que hace, en efecto, el joven progresista cuando al regresar de sus viajes de mochilero comenta a sus amigos —con sonrisa de oreja a oreja, como quien se topa con algún objeto hasta el momento desconocido pero fascinante— sobre “las cholas” que vio en algún destartalado medio de transporte del altiplano sudamericano?
El joven progresista sobreestima su papel y su realidad. Se ve a sí mismo como un ejemplar del “hombre nuevo”, pero no como el “hombre nuevo” que llamaba a construir el Che Guevara, dedicado con rudeza al más duro trabajo por meros incentivos morales, sino más bien como el “hombre nuevo” de Herbert Marcuse, un hombre con “sensibilidades” presuntamente superiores que hoy traducimos en lloriqueos banales y safe spaces universitarios: esos cuartos especiales con los que ya cuenta en Estados Unidos para encerrarse cuando alguien dicen algo “ofensivo”.
Es entendible que esta sobreestimación haga del joven progresista un completo narcisista. Él está convencido de ser poseedor de una mente superior, “de avanzada”, “propia de los tiempos que corren”. Por ello califica de “retrógrado” a todo aquel que no festeje sus trillados slogans, como si la historia tuviera un orden preestablecido de manera necesaria: una suposición que en el marco de la filosofía de la historia nada tiene de novedosa, valga aclarar. Pero el joven progresista cree, en el fondo, ser un “libre pensador”; un tipo hecho a sí mismo, ajeno a las “estúpidas tradiciones y creencias” del medio que lo rodea. La verdad sobre él es que no es mucho más que un pobre diablo fabricado en serie, un muñequito hecho a medida, cuyos moldes pueden ser fácilmente advertidos en cualquier película de Hollywood o en cualquier serie de NetFlix: su arquetipo no es ya el proletariado marxista, sino el protagonista del filme “Into the Wild”.
Producto que se cree a sí mismo original, pero que rebela en su praxis su producción serial, el joven progresista no es tampoco difícil de identificar en sus gustos y usos del lenguaje. “Sensibilidad social”, “Redistribución de la riqueza”, “Pueblos originarios”, “Enfoque de género”, “Popular”, “Pueblo”, son algunos de los sobreutilizados conceptos que forman parte de su lenguaje afirmativo; “capitalismo salvaje”, “afán de lucro”, “neoliberalismo”, “patriarcado”, “cisgénero”, “imperialismo”, “heterocapitalismo”, “genocidio blanco”, “hombre blanco heterosexual”, son algunos de los componentes de su lenguaje condenatorio. Cada vez que pronuncia alguno de estos significantes, se siente parte de los que buscan “un mundo mejor”, por supuesto.
Lo interesante de esta reproducción en masa que está en el origen de nuestro joven progresista, es que esconde relativamente bien su propia dinámica detrás un convencimiento contracultural que ya no puede ser sostenido por mucho tiempo más. En efecto, el joven progresista hoy es hegemónico: su rebeldía hoy es conformismo; su lucha política hoy es divertimento; sus consignas hoy son pose; su estética hoy es tendencia mainstream; su ideología hoy es obligación; su vocabulario hoy es redundancia; su revolución hoy es una cortina de humo que protege al establishment.
Algo de esto debe haber visto Johnny Rotten, vocalista legendario de Sex Pistols, cuando recientemente dijo que el antiprogresismo es, en los días que corren, el “nuevo punk”.
ENGLISH
Progress is not the same as progressivism. The first designates the quality of a fact or a series of specific facts that allow the advance in some field of reality; The second is the ideology according to which every new fact involves this quality. It is by virtue of this conceptual differentiation that we must portray the progressive young man of contemporary Western society.
In fact, dazzled by any novelty-by its very novel condition-the young progressive is part of the socio-political landscape of our times. We can see him on Facebook spending a few minutes of his day ranting against the «multinationals», through his latest model MacBook bought on his last trip to Europe duly financed by Dad; At Change.org, signing petitions to protect the Bengal tiger and, at the same time, others to legalize the murder of the unborn human being that he indulgently calls «termination of pregnancy»; On Twitter condemning «patriarchal heterocapitalism» in 140 characters for the rape that a young woman suffered yesterday, in the hands of a rapist that justice (with lower case) released the day before yesterday by virtue of the guarantor ideology that the young progressive also defends in his next 140 Characters.
The young progressive is a product well designed by the educational institution and the mainstream media. He probably does not know it, but he is the necessary child of the historical crisis of classical Marxism that derived from the absorption of the working class by advanced capitalism. Having been left orphaned by her archetypal revolutionary subject, the left retreated over the youths who staged in the 1960s events of global significance such as the French May, the counterculture movements and the emergence of the New Left.
Of course: those who in those days were young, today are the adults who educated the young contemporary progressive. The problem, however, is that unlike his progressive ancestors, the progressive young man of today has ceased to be countercultural: he has become a recurrent and truly mainstream figure of an ideological space4 that exchanged guerrilla warfare for travel Of backpackers, also financed by mom and dad.
It should be pointed out in this connection that the contempt that the young progressive sees for the elders, their «alienating» values and hierarchies, is directly proportional to his use of the fruits of the «alienating» work that they develop. Something must be clear: there is no progressive young man without access to the credit card of Mom and Dad. This is always ready to be busted, preferably on multicultural trips capable of covering up the vortex of capitalist consumption (in which the progressive so much loves to dive) behind some starving human being in the underdeveloped world that will be frozen in a photograph of IPhone, Duly uploaded to social networks with some nothing new reflection that blames «savage capitalism» on the hunger of this poor man, who never knew any capitalism by the way.
For the young progressive, the only culture that should not be preserved is that of their own society. This is one of his favorite accusations: «ethnocentric!» He will point his finger at anyone who dares criticize cultures different from his own, raising a kind of epistemological protection that, while allowing us to scandalize about the fact that man Western preference for a woman without hair in the armpits to those who want to leave their hair and dye it blue or pink, closes the possibility of all criticism for example to cultures that practice ablation on women: that is, the mutilation of their clitoris. African and indigenous are, of course, chic cultures.
It does not matter that foreign culture produces backwardness and poverty. Progressivism, as we have said, has nothing to do with progress: it is hardly its ideological deformation. Nothing could be more clear to exemplify the case than the indigenous cultures: it does not matter that their cultural conditions prevent any hint of economic modernization; It is important to «preserve» them and ideologically promote their backwardness, as if they want to preserve some species in a zoo that sporadically visits to spend their free time looking at strange examples of the animal world. Is this not what the young progressive man does when he returns from his backpacking trips to his friends – with a smile from ear to ear, like someone who encounters something unknown yet fascinating – about » The cholas «that he saw in some ramshackle transport of the South American highlands?
The young progressive overestimates his role and his reality. He sees himself as an exemplar of the «new man,» but not as the «new man» who called for the construction of Che Guevara, rudely dedicated to hard labor for mere moral incentives, but rather as the «new man «By Herbert Marcuse, a man with supposedly superior» sensitivities «that today we translate into banal whining and university safe spaces: those special rooms with which he already counts in the United States to lock himself up when someone says something» offensive «.
It is understandable that this overestimation makes the young progressive a complete narcissist. He is convinced of being a possessor of a higher mind, «advanced», «own of the times that run.» For that reason, he describes as «retrograde» anyone who does not celebrate his trite slogans, as if history had a pre-established order in a necessary way: an assumption that within the framework of the philosophy of history has nothing new, worth clarifying. But the young progressive believes, at heart, to be a «free thinker»; A self-made type, oblivious to the «stupid traditions and beliefs» of the environment around him. The truth about him is that he is not much more than a poor serial devil, a tailor-made doll whose molds can easily be noticed in any Hollywood movie or any series of Netflix: its archetype is no longer the Marxist proletariat , But the protagonist of the film «Into the Wild».
A product that believes itself original, but that rebels in its praxis its serial production, the young progressive is not difficult to identify in his tastes and uses of language. «Social Sensitivity», «Redistribution of Wealth», «Original Peoples», «Gender Approach», «Popular», «People», are some of the overused concepts that form part of their affirmative language; «Wild capitalism,» «profit-seeking,» «neoliberalism,» «patriarchy,» «cistern,» «imperialism,» «heterocapitalism,» «white genocide,» «heterosexual white man,» are some of the components of his language condemnatory. Whenever you pronounce any of these signifiers, you feel part of those who are looking for «a better world,» of course.
What is interesting about this mass reproduction that is at the origin of our young progressive is that he hides his own dynamics relatively well behind a countercultural conviction that can no longer be sustained for much longer. In fact, the young progressive today is hegemonic: his rebellion today is conformism; His political struggle today is fun; His slogans today are pose; Its esthetics today is mainstream trend; His ideology today is an obligation; Their vocabulary today is redundancy; Its revolution today is a smokescreen that protects the establishment.
Some of this must have seen Johnny Rotten, legendary vocalist of Sex Pistols, when he recently said that anti-progressism is, in these days, the «new punk.»
El pensamiento progresista puede sistematizarse también mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales.
Por alguna razón misteriosa, o que al menos lo parece, existen muchos fenómenos, estudiados por las disciplinas más diversas, que pueden ser descritos mediante tres leyes: no dos ni cuatro, sino precisamente tres.
Citemos por ejemplo las tres leyes de Newton, las de Kepler, las de Mendel o las de los gases. En el campo de las ciencias sociales, Robert Conquest propuso el trío de leyes conocidas por su nombre, y en la literatura de ciencia-ficción son dignas de mención las populares tres leyes de la robótica, formuladas por Isaac Asimov.
El pensamiento progresista puede sistematizarse también mediante un número reducido de leyes sencillas. No se trata aquí de enumerar los tópicos más comúnmente manoseados, sino de abstraer unas reglas formales, previas a cualquier contenido concreto. Las exponemos a continuación.
“No olvidemos que el medio en que surge el progresismo es la civilización cristiana, no la islámica, la hindú o la china”
Primera Ley: El progreso sólo se da en una dirección
Corolario: Quien discrepe acerca de cuál sea esa dirección, está en contra del progreso. Por ejemplo, para un progre, la legalización del aborto es un paso más en el camino de la liberación de la mujer.
En cambio, quien considera que es todo lo contrario, un drástico paso atrás en la defensa de la dignidad de la vida humana, será un integrista fanático que está en contra de las mujeresy por supuesto del progreso.
La primera ley propugna un monopolio de la verdad, lo que implica un conflicto ineludible con la verdad revelada según el cristianismo. No olvidemos que el medio en que surge el progresismo es la civilización cristiana, no la islámica, la hindú o la china. Sin tener en cuenta esto, no se entiende nada.
El progre, por mucho que presuma de tolerante y escéptico, se cree en posesión de la verdad absoluta. También el cristiano, pero la diferencia crucial es que el segundo no esconde el carácter indemostrado de sus dogmas de fe.
Los líderes progresistas iberoamericanos Rafael Correa, Nicolas Maduro, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y José Mújica.
No engaña a nadie sosteniendo que sus convicciones se derivan exclusivamente de la razón y la ciencia (aunque no rehúse apoyarse también en ellas), como sí hace el progre.
Dicho sea de paso, nada más falso que ese supuesto apoyo de la ciencia a las tesis progresistas. Estas, en lo que respecta al papel de la cultura en las diferencias entre los sexos, por ejemplo, entran en contradicción con las abrumadoras evidencias científicas que, sin negar la influencia del medio, ponen de relieve el enorme peso de la genética. Lo ha expuesto ampliamente, por citar sólo a un autor, el psicólogo evolucionista Steven Pinker, en su conocida obra ‘La tabla rasa’.
Cuando un magistrado comoAntonio Salas publica en las redes sociales determinadas reflexiones de sentido común sobre el problema de la violencia que sufren algunas mujeres, ideas que chocan con la visión oficial de la ideología de género, la reacción de ciertas indignadas feministas es recomendarle al juez cursillos de formación.
Ni se les pasa por la cabeza la idea de que tal vez sean ellas, y ellos, quienes tienen un déficit formativo, que suplen con mantras ideológicos.
“Para un progre, la crisis de la familia tradicional es un progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como una tendencia imparable e irreversible”
Segunda Ley: El progreso es inevitable a largo plazo
Corolario 1: Aquello que es (supuestamente) inevitable a largo plazo, necesariamente será un progreso. Corolario 2: Oponerse al progreso no sólo es inmoral, es también inútil.
Para un progre, la crisis de la familia tradicional es un progreso, aunque sólo fuera porque la percibe como una tendencia imparable e irreversible. No queda otra opción que asumirla como un signo de los tiempos.
De ahí la matraca de que la Iglesia debe adaptarse a las transformaciones sociales, discurso interiorizado por una parte del propio clero.
La segunda ley establece un evidente fatalismo histórico, extrapolado aventuradamente a partir del avance tecnológico, desde el descubrimiento del fuego hasta el desciframiento del genoma humano. Es sin duda propio de una cosmovisión materialista o positivista.
Que, sin ir más lejos, el director del Proyecto Genoma Humano, Francis S. Collins, al igual que tantos grandes científicos, sea un ferviente cristiano, no es obstáculo para que los progres sigan recreándose en su tosco relato maniqueísta del conflicto entre razón y fe, en el que indefectiblemente –nos aseguran– triunfará la primera.
“Los progres despliegan un talento innegable para distinguir entre injusticias intolerables y otras ‘comprensibles’ o incluso legítimas”
Tercera Ley: El progreso no se puede medir con la misma escala de valores en todas partes
Las violaciones de derechos humanos en países de economía socialista o no occidentales no son juzgadas por los progres con la misma severidad que gastan con países democráticos.
Como mucho, admitirán la existencia de “errores” y “excesos”, pero nunca reconocerán que el problema se encuentre en las tesis progresistas de partida. Y con frecuencia culpan a los países democráticos de la pobreza, el terrorismo y hasta las catástrofes climáticas.
La tercera ley está emparentada inequívocamente con el viejo principio de que el fin justifica los medios, exacta antítesis de la ética cristiana, como ilustró inolvidablemente Arthur Koestler en ‘El cero y el infinito’.
Los progres despliegan un talento innegable para distinguir entre injusticias intolerables y otras “comprensibles” o incluso legítimas, al considerarlas como el precio inevitable que debe pagarse por el triunfo y la supervivencia de la revolución de turno.
Así amparan desde el genocidio de La Vendée hasta los presos de ETA; pasando, cómo no, por las criminales dictaduras socialistas del siglo pasado y el actual. Esta bula de la que goza el comunismo no se limita a las izquierdas.
La presidenta de la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, expresó en una ocasión su “respeto” por los comunistas. En su disculpa cabe suponer que no debe haber leído a Koestler… Ni a Solzhenitsyn, ni a Revel, ni tal vez nada.
Concluyendo, el pensamiento progresista hace del progreso un dios, y como tal invencible e incuestionable. Una patética caricatura del Dios judeocristiano, al que no por casualidad ansía ver desterrado del espacio público.
ENGLISH
For some mysterious reason, or at least it seems, there are many phenomena, studied by the most diverse disciplines, which can be described by three laws: not two nor four, but precisely three.
For example, Newton’s three laws, those of Kepler, those of Mendel, or those of gases. In the field of social sciences, Robert Conquest proposed the trio of laws known by their name, and in science-fiction literature the popular three laws of robotics, formulated by Isaac Asimov, are noteworthy.
Progressive thinking can also be systematized by a small number of simple laws. It is not a matter here of enumerating the most commonly handled topics, but of abstracting some formal rules, prior to any concrete content. We will explain them below.
«Let’s not forget that the medium in which progressivism arises is Christian civilization, not Islamic, Hindu or Chinese civilization»
First Law: Progress only occurs in one direction
Corollary: Anyone who disagrees about that direction is against progress. For example, for a progre, the legalization of abortion is a further step in the path of women’s liberation.
On the other hand, whoever considers it to be the opposite, a drastic step back in defending the dignity of human life, will be a fanatical fundamentalist who is against women and of course progress.
The first law advocates a monopoly of truth, which implies an inescapable conflict with truth revealed by Christianity. Let us not forget that the medium in which progressivism arises is the Christian civilization, not the Islamic, the Hindu or the Chinese. Without taking this into account, nothing is understood.
The «progre», however much it presumes to be tolerant and skeptical, believes itself to be in possession of absolute truth. Also the Christian, but the crucial difference is that the second does not hide the unmasked character of his dogmas of faith.
He does not deceive anyone by claiming that his convictions derive exclusively from reason and science (although he does not refuse to rely on them as well), as does the «progre».
Incidentally, nothing more false than that supposed support of science to progressive theses. These, for example, contradict the overwhelming scientific evidence which, without denying the influence of the medium, emphasizes the enormous weight of genetics, as regards the role of culture in the differences between the sexes. He has exposed it extensively, to cite only one author, the evolutionary psychologist Steven Pinker, in his well-known work ‘La tabla rasa’.
When a magistrate likeAntonio Salas publishes in social networkscertain common-sense reflections on the problem of violence suffered by some women, ideas that conflict with the official vision of gender ideology, the reaction of certain indignant feminists is to recommend to the judge Training courses.
Nor does the idea that they may be them, and they, who have a formative deficit, replace them with ideological mantras.
«For a» progre «, the crisis of the traditional family is a progress, if only because it perceives it as an unstoppable and irreversible tendency»
Second Law: Progress is inevitable in the long run
Corollary 1: That which is (supposedly) inevitable in the long run will necessarily be a progress. Corollary 2: Opposing progress is not only immoral, it is also useless.
For a «progre», the crisis of the traditional family is a progress, if only because it perceives it as an unstoppable and irreversible tendency. There is no choice but to assume it as a sign of the times.
Hence the chatter that the Church must adapt to social transformations, speech internalized by a part of the clergy itself.
The second law establishes an evident historical fatalism, extrapolated adventurously from the technological advance, from the discovery of the fire until the decipherment of the human genome. It is certainly characteristic of a materialist or positivist worldview.
That the director of the Human Genome Project, Francis S. Collins, like so many great scientists, is a fervent Christian, is not an obstacle for progress to be recreated in his crude Manichean account of the conflict between reason and Faith, in which unfailingly – assured us – triumph the first.
«The «progres» display an undeniable talent for distinguishing between intolerable injustices and other ‘understandable’ or even legitimate ‘
Third Law: Progress can not be measured with the same scale of values everywhere
Human rights violations in socialist or non-Western economy countries are not judged by progress with the same severity that they spend with democratic countries.
At most, they will admit the existence of «errors» and «excesses», but they will never recognize that the problem lies in the progressive theses of departure. And they often blame democratic countries for poverty, terrorism and even climate catastrophes.
The third law is unequivocally related to the old principle that the end justifies the means, the exact antithesis of Christian ethics, as Arthur Koestler unfortu- nately illustrated in ‘Zero and Infinity’.
The «progres» unfolds an undeniable talent for distinguishing between intolerable and other «understandable» or even legitimate injustices, as the inevitable price to be paid for the triumph and survival of the revolution of the day.
They protect from the genocide of La Vendée to the prisoners of ETA; Passing, of course, by the criminal socialist dictatorships of the last century and the present. This bull that communism enjoys is not limited to the left.
The president of the community of Madrid, Cristina Cifuentes, once expressed her «respect» for the communists. In his apology, it may be supposed that he should not have read Koestler-Neither Solzhenitsyn, nor Revel, nor perhaps nothing.
Concluding, progressive thinking makes progress a god, and as such invincible and unquestionable. A pathetic caricature of the Judeo-Christian God, who does not accidentally yearn to be banished from public space.
MEETING OF THE FUTURE COUNCIL OF MINISTER OF «WE CAN» IN THE PALACE OF «MONKLOA»
La Delegación de Gobierno en Madrid, que dirige Concepción Dancausa, va a tramitar los expedientes abiertos por la Policía Nacional a los promotores de la manifestación de apoyo alPatio Maravillasy a las okupaciones el pasado domingo.
Según ha podido saber OKDIARIO, la Policía Nacional en la noche del domingo procedió a identificar a las personas que se presentaban como promotores de la manifestación. Como regula la normativa vigente, en casos como éste, en el que se realizan estas protestas sin la comunicación oficial a Delegación, se pueden imponer multas de entre 600 y 30.000 euros.
Unas sanciones que inicia el expediente de la Policía Nacional y que lleva a cabo Delegación de Gobierno. Según fuentes oficiales, se tardará en torno a tres o cuatro semanas en el envío y recepción de la notificación oficial.
Posteriormente, se abre un proceso de alegaciones que los promotores d el manifestación siempre suelen utilizar, según las fuentes, para alegar que con las noticias publicadas en prensa sobre la marcha queda sustituida la comunicación oficial. Pero es un extremo que no está amparado por ninguna normativa y, apuntan las fuentes, los instigadores de la manifestación acabarán teniendo que hacer frente a estas sanciones económicas.
La Delegación de Gobierno está satisfecha con todo el proceder de la respuesta ala última usurpaciónde un inmueble por parte del colectivo okupa del Patio Maravillas. Se descarta que el desalojo fuera irregular ya queeste tipo de operacionesno tienen por qué contar con una orden judicial. En este caso, una denuncia de un representante del propietario del bloque en la comisaría de Chamberí acabó en lo que las citadas fuentes oficiales han calificado de desalojo “in fraganti”, que no requiere de la intervención de ningún órgano jurisdiccional.
Concepción Dancausa (delegación de Gobierno) y Manuela Carmena (alcaldesa de Madrid). (Foto: Madrid)
La okupación del edificio en la céntrica calle San Mateo, en el distrito Centro de la capital, contó con el apoyo de hasta10 concejalesdel equipo de Ahora Madrid, que sostiene el Gobierno municipal de Manuela Carmena, y de varios diputados autonómicos de Podemos. Al día siguiente del desalojo, cuatro de ellos estuvieron en la concentración de apoyo: Carlos Sánchez Mato, Celia Mayer, Montse Galcerán y Guillermo Zapata. No obstante, se mantuvieron en una segunda fila y no han sido identificados por la Policía como promotores de la marcha, por lo que a ellos no se les impondrá multa. Según ha indicado la propia alcaldesa, sus ediles estuvieron en la manifestación a título personal.
Además, Carmena ha regañado públicamente a sus concejales por manifestarse junto a quienes aseguran que las políticas del Ayuntamiento son “cobardes e insuficientes”, ya que el Consistorio ha aprobado un proceso de cesión regulada de espacios para las entidades sociales.
Este domingo, la concentración en apoyo a los okupas fue pacífica hasta que, tras la lectura del comunicado y las declaraciones a los medios de comunicación, los congregados trataron de organizarse para hacer una marcha en movimiento. La cabecera del conato de manifestación se topó con los efectivos policiales allí destacados, que cancelaron esta iniciativa.
Efectivos policiales cerca de la okupación del Patio Maravillas. (Foto: TW)
Tal como informaron los agentes del orden, una marcha que tampoco cuenta con notificación oficial no tendría previsto un despliegue policial para el corte de calles, lo que ésta podría haber derivado en problemas mayores con accidentes de tráfico. La notificación por las vías oficiales a Delegación es fundamental para controlar los flujos de tráfico y de ciudadanos que ejercen su derecho fundamental a la manifestación, y para evitar que coincidan en el tiempo y el espacio concentraciones de ideologías opuestas que podrían conducir a enfrentamientos.
Otro problema que podría surgir, según los agentes, es que es una manifestación en movimiento podría haber acabado en otra usurpación de un inmueble. De hecho, esta circunstancia ya se ha dado en alguna otra ocasión.
El desalojo del edificio usurpado fue tranquilo ya que los okupas delPatio Maravillasson relativamente más civilizados que otros grupos que hay en Madrid, que acostumbran a recibir con botellazos a los cuerpos de seguridad del Estado.
F U E R A
O K U P A S
Así es como tendria que ser. De hecho no tendria que hacer falta juez para nada, la cosa tendria que ser tan sencilla como ir a comisaria, acreditar fehacientemente que eres el dueño del inmueble de que se trate y personarse allí con la policia y desalojarPOR LAS BUENAS O POR LAS MALAS, SIN NINGÚN MIRAMIENTO.
LA «OKUPACIÓN» no es otra cosa que un claroALLANAMIENTO , lo que es de uno es de uno y nadie tiene derecho a su uso y disfrute, de la forma que sea, SALVO EL O LOS DUEÑOS, incluyendo el tener pisos vacios, IGUAL QUE YO PUEDO COMPRARME UN SMARTPHONE Y DESPUÉS DEJARLO EN UN CAJÓN CRIANDO TELARAÑAS, PUEDO TENER UN PISO O PISOS O LO QUE SEA VACIO, AL FIN Y AL CABO ES MIO Y SOLO YO Y NADIE MAS QUE YO PUEDE DECIDIR.
Los «okupas» no son otra cosa que CHUSMA PARASITARIA y el que haya concejales que les apoyen SOLO DEMUESTRA LA CLASE DE CHUSMA QUE HEMOS DEJADO ENTRAR EN LAS INSTITUCIONES.
Los propietarios deberian empezar a tomar medidas por si mismos si quienes tienen la obligación de defenderlos no lo hacen. Muy interesante me ha parecido este otro artículo que he encontrado y que recomiendo su lectura:
LOS NÚMEROS NO MIENTEN, SON LO QUE SON Y DICEN EXACTAMENTE LO QUE DICEN, SIN INTERPRETACIONES:
El Censo, es decir, LAS PERSONAS, LOS INDIVIDUOS, LOS ANIMALES RACIONALES, LOS «CACHO CARNE CON DOS PATAS, LOS … LOS SERES HUMANOS, INDIVIDUOS DE CARNE Y HUESO QUE PODIAN VOTAR, CON TODO EL DERECHO DEL MUNDO, EL PASADO DIA 26 DE JUNIO DE 2016, ascendian a 36.518.100(TREINTA Y SEIS MILLONES, QUINIENTOS DIECIOCHO MIL CIEN electores).
A ESTA BANDA DE GANGSTERS BANANERO-BOLCHEVIQUES que es PODEMOS y que a estas últimas elecciones se presentó junto con la «practicamente absorvida» IZQUIERDA UNIDA, tomando el nombre de UNIDOS PODEMOS que además, suman como propios, aprovechandose de un reglamento bastante chapucero, LES HAN VOTADO 5.948.570 (CINCO MILLONES NOVECIENTOS CUARENTA Y OCHO MIL QUINIENTOS SETENTA) ELECTORES.
Bueno… yo aquí veo que hay 30.469.530(TREINTA MILLONES CUATROCIENTOS SESENTA Y NUEVE MIL QUINIENTOS TREINTA) INDIVIDUOS, ELECTORES que ¡¡¡¡NO HAN VOTADO A UNIDOS PODEMOS!!!
Pero como hay mucho GANDUL, mucho VAGO, mucho NIÑATO GILIPOLLAS que se ha dejado adoctrinar con total facilidad porque LO PRIMERO QUE LE HA COSTADO SIEMPRE NO ES EL TRABAJO FÍSICO, SI NO EL PENSAR, cuando hablan de «el pueblo», creen que SOLO ELLOS son «el pueblo», cuando, como mucho, y siempre y cuando no empiece a haber gente que tire «a su bola» (es decir, que piense realmente y recuerde que la libertad, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD), remitiendonos al pasado mes de junio, «su» pueblo son esos … para mas comodidad, estipulo y acepto 6.000.000 (SEIS MILLONES).
Aun así, no son, como se empeñan una y otra vez en decir, 8.000.000 (es decir, los OCHO MILLONES que han votado al PP) SI NO QUE EN REALIDAD NO LES HAN VOTADO 30.469.530 (TREINTA MILLONES CUATROCIENTOS SESENTA Y NUEVE MIL QUINIENTOS TREINTA)
¿Los mas de 20.000.000 (VEINTE MILLONES) de electores, individuos, votantes, ciudadanos, que NO HAN VOTADO NI A UNO NI A OTRO, NO SON, NO PERTENECEN A «el pueblo»?
LUEGO ESA MAJADERIA DE RESENTIDOS ENVIDIOSOS, AMARGADOS Y PERDEDORES DE QUE LA INVESTIDURA ES ILEGAL Y VA CONTRA «el pueblo», NO ES MAS QUE LA DEMOSTRACIÓN DE SU TOTALITARISMO. Ellos solo se pueden arrogar la representación de, pongamos que 6.000.000 (SEIS MILLONES) de PERSONAS, ¡¡¡NUNCA!!! , nada mas y nada menos que de 36.518.100(TREINTA Y SEIS MILLONES, QUINIENTOS DIECIOCHO MIL CIEN electores).
Y aun así, se inventarán todo tipo de EXCUSAS INFANTILES, DE PUPITRE DE PARVULARIO.
LO MALO es que, por alguna razón, HAY MUCHO TONTO DISPUESTO A DEJARSE ADOCTRINAR.
LE VALE CON QUE LE DIGAN QUE VA A COBRAR TODOS LOS MESES ALGO AUNQUE NO DE PALO AL AGUA.
Como yo no beo la prensa, xq es toda facha, un colega que la mira de bez en kuando me dijo en una asamblea que tubimos en Las Setas que había leido en el periodico que reparten gratis por la mañana en la parada del bus que nuestra jeneracion es la mejor preparada de la historia de España. Por eso era una injusticia que el franquista de Rajoi nos quisiera meter la rebalida. Menos mal q los emos acojonao con nuestra huelga del otro día y con las mobilisaciones populares y no an tenido mas remedio que hecharse atras y anular las rebalidas. Es lo que yo le desía a mi biejo, que tuvo que hacer una kosa que se llamava la Zelectivida para poder entrar en la Uni: ¿a nosotros, ke somos la jeneraciòn mejor preparada de la historia de España nos vais a venir con una Rebalida para poder entrar en la Uni, tíos? ¿Pero es que estáis guillaos? ¿Kómo nos vais a meter una rebalida si pasamos de rebalidas y de esas kosas que invento Franco? Porque la rebalida es un invento de Franco que Rajoi, como es franquista hasta las cachas, quería resucitar, kuando lo que tenía que hacer era dejarse de tanta rebalida y sacar a Franco del Balle de los Kaidos, como manda la Memoria Istorica, pero no lo quieren cumplir, porque el pueblo no se mobiliza para eso, menos mal que nosotros si nos mobilizamos y hisimos la huelga que ha hechado atras la rebalida.
Que es una cosa de los viejos franquistas, que si no botaran verían ustedes si ganavan o no ganavan los nuestros, los vuenos, los de Podemos, que son los que se preocupan de los problemas de la jente, no esa partida de tíos fachas de la casta de los partidos antiguos ke nada más que piensan en dar por saco con la rebalida para que a la Uni nada mas que vayan los niños pijos ijos de los ricos. Tan franquista es todo esto, que mi agüelo tuvo que hacer no una sola rebalida, sino dos, la de Cuarto y la de Sesto, según me a contado, porque Franco no querìa que fuera nadie a la Uni, porque luego los estudiantes se hechaban a la calle pidiendo Libertad y no tenian grises sufizientes para correrlos a caballo por la calle San Fernando, los grises eran los maderos, la pasma de entonces, que los perseguia a caballo para que hicieran la rebalida, porque ellos no querían hacer la rebalda, sino entrar en la Uni directamente, como nosotros emos consegido.
Lo que le faltaba a Rajoi era querer volver a poner la Zelectivida, seguro ke se lo pedia el kuerpo, pero a tanto no se a atrevido. O lo que mi aguelo me cuenta que tubo que hacer después de aprobar la rebalida de Cuarto y la de Sesto, que era un curso entero que le desian el Preu. Yo no sé ke es eso del Preu, seguramente algo tan franquista como todo esto que nos queria meter el govierno del PP para no tener que inbertir en más facus de la Uni ni en I+D+I y gastarcelo todo en gastos militares, en tanques, en abiones de conbate y en varcos de guerra para estar al lado de los yankis, como nos puso Aznar cuando la foto de las Asores, menos mal que Zapatero nos retiró inmediatamente de la guerra de Irak cuando ganaron los que tenían que ganar, si no fuera por el boto de los biejos, que son los que mantienen este sistema hinjusto y caduco donde no cuenta la gente, sino nada más ke lo que quieren los bankeros y las multinacionales, no me hesplico komo el PSOE se va a astener en la inbestidura para que sigan mandando estos franquistas que se moskean cuando Pablo los pone en su sitio, y levanta el puño alli en el Congreso de los Diputados, que es komo si todos los que estamos deseando hechar a estos franquistas de mierda levantaramos tambien el puño, pero para darle en toda la boca a esta partida de fachas que nada mas que acen manipular desde La Trese, que es la tele ke ben mis viejos, que ayi no sale mas que facherio diciendo las kosas que quieren los kuras, que son los que la pagan, para eso kieren el dinero de la cruz del Yerre Pe Efe, para pagarle al Herrera que diga mentiras y para que en La Trese le laben el coco a los que no pertenesen a ningun circulo ni botan a Podemos y se dejan hengañar, sin saber que benimos pidiendo paso la jeneracion mejor preparada que de momento se a cargado la rebalida franquista.
Se llamaba Karl Marx, nacido en el antiguo Reino de Prusia, y con él empezó todo.
Los que le frecuentaron en su etapa de Londres hablan de él como alguien a quién le gustaba poco el jabón, menos el cepillo y mucho la botella. Marcó así toda una tendencia para sus admiradores del futuro.
Durante su etapa universitaria dilapidaba el dinero que le envía su padre para sus estudios en cosas ajenas a estos. Su progenitor llegó a escribirle para recriminarle que se gastara más táleros de los que se gastaban los hijos de los ricos. En el primer año en la Universidad de Berlín gastó el equivalente al sueldo anual de un concejal de la ciudad. También en esto marcó estilo, y hoy en día es habitual ver al hijo de Fidel Castro en limusina por Nueva York, o en un yate en el cuerno de oro de Estambul. La hija de Hugo Chávez tuvo que cerrar el Facebook después de que se filtraran sus fotos comprando en todas las millas de oro de los países capitalistas: Serrano, la Quinta Avenida, etc. Mientras su padre tenía a su pueblo haciendo horas de cola para obtener leche y pan.
Ya de adulto su constante fue no pegar un palo al agua jamás, y vivir siempre de los demás. Engels, hijo de un próspero empresario, fue casi siempre su mecenas; es decir, el capitalismo salvando del hambre al comunismo, ya siempre sería así para la historia.
Se casó con la hija de un aristócrata, hermana de un ministro, que es algo muy comunista; y gracias al matrimonio pasó a tener criada de por vida, a la cual jamás pagó un salario y a la que llegó a dejar embarazada sin querer reconocer al niño, fue Engels una vez más quién tuvo que hacerlo y salvar así a su amigo, el niño acabaría dado en adopción confirmando así que Marx también era una “máquina de amor”, como los perroflautas actuales, capaz de maltratar a sus hijas y llegar a decir ante el nacimiento de una: “Mi esposa dio a luz un bebé, desgraciadamente es niña y no niño”.
Y ahí tenemos al hombre que jamás pisó una fábrica, que nunca bajó a una mina, escribiendo toda una teoría del mundo obrero; todo en orden. Pero aún fue más allá, y viviendo en el S.XIX con sirvienta a la que ni siquiera pagaba un sueldo, también escribió toda una teoría de la lucha de clases, repito: todo en orden.
Más allá del sarcasmo, Marx dirigió sus tesis a unos obreros que trabajaban jornadas agotadoras en condiciones laborales de miseria, inhumanas; sin acceso a la sanidad ni a la educación, la mayoría eran analfabetos sin derechos que vivían hacinados en barracones y que se morían a los cincuenta años fruto de sus condiciones de vida. Pretender seguir con esas tesis en el S.XXI es de una indigencia intelectual que clama al cielo. Los obreros de hoy nada tienen que ver con aquello, un trabajador del Mercadona o de cualquier fábrica de Barcelona tiene coche, móvil, TV, sanidad gratuita y acceso a la educación.
Siempre hay que intentar luchar por mejorar las condiciones de vida de la gente, pero equiparar a los obreros de hoy con los de entonces, o a los empresarios actuales con el padre de Engels, y pretender seguir la teoría que se materializó en aquél contexto no nos hace más buenos ni más progres…sólo más idiotas.
Si Marx levantara la cabeza y observara la vida de un trabajador de hoy en día en Madrid o Londres, diría que él soñó con obreros así, y tendría que reconocer que fue el capitalismo el que los trajo, y no el comunismo. Esto ya lo saben hasta en Moscú y Pekín, allí ya hay McDonald´s. Lamentablemente aún no se han enterado en la cafetería de la Complutense.
Gonzalo estaba encantado con su coche nuevo. Incluso las gotas de aquella lluvia matutina lucían bien en esa carrocería roja, con un toque algo anaranjado, totalmente nueva, sin un solo arañazo. Los años de trabajo que le había costado comprarlo pasaban por su cabeza mientras circulaba por la carretera de la costa. En ese momento vio al joven autoestopista.
Llovía, y el chaval, ya calado, le dio algo de pena. Su mujer le había insistido muchas veces en que no subiese a nadie al coche, que un día le acarrearía un disgusto, pero él era un poco confiado. Paró.
– ¿A dónde vas? – A Pontevedra. – Yo voy a Vigo… Pero te puedo acercar, al menos. – Vale.
El chaval tenía pinta de estudiante, pero la educación no parecía su fuerte. Que paren a por ti y no dar siquiera las gracias… “En fin”, pensó Gonzalo, “cosas de la juventud de ahora”.
En la radio sonaba la emisora de Radio Clásica. Gonzalo es un melómano, con especial pasión por los impresionistas (le encanta conducir bajo la lluvia oyendo el Arabesco de Debussy), pero escuchaba un poco de todo. Nada más recoger al joven autoestopista sonaba el Nocturno nº20 de Chopin.
– Oye, ¿te importa si pongo otra cosa? – Vaya, ¿no te gusta la música clásica? – Es un poco muermazo… Mira, te voy a enseñar algo mejor.
El joven se puso a girar el dial, y por fin encontró lo que buscaba: reguetón. Gonzalo lo odiaba.
– ¿A que mola? – Si no te molesta, prefiero apagar la radio… Me duele un poco la cabeza. – Ah, ok.
Resultaba un poco incómodo circular en coche con un desconocido llevando la radio apagada. Gonzalo se animó a darle conversación.
– ¿Qué, vas a la universidad? – No, estoy en el paro, he quedado con unos coleguis.
“Vaya metedura de pata”, pensó Gonzalo. “Si llego a saber que está en el paro no le digo nada… A lo mejor se siente mal.” Decidió intentar salir del atolladero.
– Están las cosas difíciles para encontrar trabajo, ¿eh? – No sé, tampoco he mirado. – ¿Acabas de terminar tus estudios? – No, qué va… Dejé el insti hace un par de años, no me iba mucho lo de estudiar.
“Mala idea también sacarle el tema de los estudios”, pensó Gonzalo. “Mejor hablar de otra cosa”. Pero en ese momento el joven interrumpió sus pensamientos.
– ¿Es de color naranja el coche? – No, es un rojo ligeramente anaranjado, un color muy especial que… – No me mola mucho. Molaría más en negro. – Bueno, para gustos hay colores…
Aquello le tocó un poco las narices. Coges a un autoestopista, no da las gracias y además dice que no le mola el color del coche.
– ¿Seguro que no vas a Pontevedra? Me vendría genial que me pudieras llevar… – Lo siento, pero tengo trabajo en Vigo, y Pontevedra me queda a desmano. – Vaya, qué rabia…
“¿Me habrá confundido con un taxista?”, pensó Gonzalo. Decidió concentrarse en la carretera. Quedaban unos diez minutos para llegar a Vigo. Paciencia.
– Le metes poca caña al coche. – ¿Cómo? – Pues que le metes poca caña, que vas despacio. – Me gusta ser prudente al volante. Además, está lloviendo, y la carretera está mojada.
“Hay que fastidiarse”, pensó Gonzalo, ya muy molesto.
– ¿Tú conduces? – No. Aún no he convencido a mis padres de que me paguen la autoescuela y me compren un buga. – Bueno, ten paciencia, todo llegará… – Son un poco muermos, dicen que tengo que conseguir curro, y tal, pero también hay que disfrutar de la vida un poco, ¿no?
Gonzalo se encogió un poco de hombros. No sabía qué contestar.
– Este coche no está mal, aunque molaría más con el pack sport. Yo quiero comprarme un BMW. – Bueno, esto es lo que me permiten mis ingresos. – Claro, entiendo. Aunque molan más los BMW. ¿No pensaste en comprarte uno? – Pues no. He estado años trabajando y ahorrando para poder comprarme este coche. – Pero ahora el gobierno da ayudas para comprar coches ¿no? – El gobierno no regala coches, chaval. – Pues cuando yo tenga pasta me compraré un BMW de color negro. Y le daré mucha caña.
Cinco minutos para llegar a Vigo. “Sólo cinco”, pensaba Gonzalo. “Aguantaré un poco”.
– ¿Y tú en qué trabajas? – Soy autónomo, tengo una pequeña ferretería. – ¿Autónomo? Esos son los que dicen que defraudan millones a Hacienda, ¿no? – ¿Crees que si yo tuviese millones andaría en este coche, chaval? – Bueno, es lo que dicen, no te mosquees, hombre… Yo quiero ser funcionario, que se gana pasta y tienes las tardes libres. – Pero los funcionarios también trabajan. Algunos incluso arriesgan la vida en el trabajo, como los policías, los bomberos o los militares. – Uy, a mí los polis y los militares no me molan nada. – Pues mi padre era militar, marino, para más señas. – Qué mal rollo, tío…
Gonzalo redujo la velocidad y detuvo el coche en el arcén. Seguía lloviendo, pero le importaba un rábano.
– Lo siento, chaval, pero te bajas aquí. – ¿Por qué? Aún no llegamos a Vigo. – He parado a recogerte, no me has dado ni las gracias, y te has puesto criticar la música que escucho, mi coche, mi forma de conducir, mi trabajo y el trabajo de mi padre. No te aguanto más. – Tío, qué poco respetas la libertad de expresión. – Tú me has faltado al respeto a mí, y yo no estoy obligado a escuchar tus opiniones en mi coche. Para eso es mi propiedad. – Pero bueno, que sea tu propiedad no quiere decir que yo no tenga libertad de expresión, no seas capitalista… – ¿Te bajas o te bajo? – Vale, tronco, no te cabrees…
El chaval salió del coche como si no entendiese nada. Cerró la puerta de malos modos. “Primer portazo en mi coche nuevo”, pensó Gonzalo, intentando calmarse. Lo último que escuchó, al arrancar de nuevo, fue al chaval gritándole “facha” en medio de la lluvia.
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Moraleja: ahora ya sabes cómo se siente el propietario de un blog cada vez que tiene que aguantar a un comentarista impertinente, de ésos que se piensan que cuando pones tu dinero y tu trabajo en un blog y ofreces un espacio de comentarios a los lectores, estás obligado a aguantar cualquier cosa que te digan, por insolente y maleducada que sea.