Etiqueta: TOTALITARISMO

El mundo en que vivimos.

Hoy, cerca de cumplir el primer cuarto de siglo del tercer milenio, el ser humano ha descubierto decepcionado que el progreso no lo está llevando a donde creía; más bien percibe entre las brumas del porvenir un profundo y oscuro abismo sin fondo.

Por G. H.Guarch

Habitamos un mundo que creemos sólido y eterno, sin querer pensar que en realidad nuestro mundo no es más que una mera e inestable corteza sobre un llameante abismo del que apenas nos separan unos miles de metros. Somos en realidad frágiles seres vivos en evolución permanente, repletos de dudas sobre su procedencia y su destino. Todo a nuestro alrededor es un gran misterio; el planeta que nos alberga, al que llamamos Tierra, procede del caos que conformó el universo, fruto del choque fortuito de fragmentos de gigantescos trozos de materia estelar. Somos —por el momento— los únicos observadores de un suceso ocurrido hace cerca de quince mil millones de años y al que llamamos Big-Bang, donde supuestamente cuando aún no existía el tiempo ni el espacio, una ínfima partícula explosionó en un momento dado para conformar un universo gigantesco que parece no tener límites, algo incomprensible, pero que nos tranquiliza, al aceptar que nada puede ser eterno.

De ahí —lo veremos más adelante— surgió la necesidad aristotélica de la primera causa, que luego los sabios cristianos, san Agustín, santo Tomas, san Anselmo…, hicieron suya para intentar demostrar la existencia de Dios. Como santo Tomás lo afirma en su Suma Teológica: “Luego existe un ser inteligente que dirige todas las causas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios”. Mucho más tarde, Darwin demostró que la tesis de un creador no era precisa.

La cuestión es que el ser humano ha evolucionado tras milenios de pugna, de una durísima lucha contra los elementos, cazando para no ser cazado, comiendo para no ser comido, intentando sobrevivir un día más, protegiendo a los suyos, viendo cómo el mundo era un lugar hostil donde apenas había un instante de sosiego, un momento de descanso entre las interminables y angustiosas carreras huyendo de sus enemigos o persiguiendo a sus presas para obtener el suficiente alimento para su tribu.

¿O no? ¿O tal vez desde que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo, justo cuando dejó de ser un animal que había conseguido erguirse, supo ya entonces que todo sería inútil? Al caer la noche, aquel universo de infinitos e incomprensibles puntos luminosos que giraba sobre él tuvo que amedrentarle al hacerle comprender su pequeñez y su efímero paso por la vida.

 El mundo ha cambiado mucho en los últimos cien años; de hecho ha cambiado más en ese plazo de tiempo que en los últimos mil años. Durante el siglo XX se podía percibir cómo cambiaba por días. Hoy, cerca de cumplir el primer cuarto de siglo del tercer milenio, el ser humano ha descubierto decepcionado que el progreso no lo está llevando a donde creía; más bien percibe entre las brumas del porvenir un profundo y oscuro abismo sin fondo. ¿Entonces, el progreso adónde nos conduce? ¿Cuál es la pretensión de los seres humanos? ¿Una efímera seguridad? ¿La búsqueda de la felicidad? Eso ya lo escribieron los padres fundadores de los Estados Unidos, sabiendo que no era más que una utopía inalcanzable y que el ser humano no alcanzará jamás la felicidad en este mundo. Tendrá que aguardar al otro.

Hoy en día, en el año 2022 de nuestra era, en algunas gigantescas metrópolis de la Republica Popular de China, como Pekín o Shanghai, sus habitantes y los que las visitan, todos lo que se encuentren en ellas por cualquier motivo, son permanente vigilados por los superordenadores del Partido Comunista Chino. Sus rostros, sus expresiones faciales, sus movimientos corporales, son escaneados miles de veces por minuto por las innumerables cámaras existentes por doquier en esas ciudades, y automáticamente, desde que cualquier persona sale por la puerta del avión, del tren o del barco que allí los ha conducido hasta que vuelva a subir para marcharse, se abrirá automáticamente un dossier digital para cada uno de ellos en donde se recogerá quién es ese individuo, de dónde procede y adónde va, sus gustos, sus aficiones, también las sexuales, su ideología, sus antecedentes, su situación financiera, sus pensamientos más íntimos, sus manías, sus enfermedades, la medicación que toma cada día, con quién se relaciona, por qué ha viajado hasta allí: todo, absolutamente todo, ya que sus cuentas de internet habrán sido copiadas por los superordenadores gubernamentales, y todas las búsquedas que haya realizado a lo largo de su vida en internet definirán su perfil personal con una seguridad y una certeza que ni el propio individuo conocerá acerca de si mismo. Lo mismo sucederá en todas y cada una de las centenares ciudades de China, en sus pueblos, sus aldeas; todos, incluidos los miembros del politburó, los ministros, el propio secretario general del Partido Comunista, nadie escapará a ello.

 No va a tardar en aparecer un escáner para diseccionar los mismos sueños que hasta ahora han sido la última frontera en apariencia inviolable de la libertad personal. En efecto, el universo onírico ha sido hasta ahora una parte fundamental de la privacidad más íntima de los seres humanos. Cuando soñamos, caminamos por un mundo en el que podemos encontrar nuestro paraíso o nuestro infierno, pero sólo nosotros podemos acceder a él a pesar de todo lo que Freud escribió acerca de la interpretación del subconsciente. Ese mundo supuestamente propio, que siempre ha sido un refugio íntimo e inaccesible ,a partir de muy pronto tampoco nos pertenecerá. Dejará de estar oculto, la inteligencia artificial contará a todos quiénes somos en realidad, con un nivel de detalle imposible de imaginar, abriendo una tras otra las innumerables capas de cebolla de nuestro subconsciente. Será como mostrar nuestros pecados, nuestros vicios, nuestras manías, a la vista de todos. Eso, no hay la menor duda, se convertirá en una increíble tortura, un infierno insoportable para muchos del que sólo podrán escapar quitándose la vida. En efecto, la violación de la intimidad más interior, que desnuda nuestra personalidad más oculta, esa que escondemos en alguna de las estancias más privadas y remotas de nuestros archivos personales, a las que sólo podemos acceder nosotros mismos haciendo un enorme esfuerzo en ocasiones, significará una catástrofe personal, porque conllevará la destrucción de la última defensa de nuestra identidad, y en tal caso muchos elegirán la desaparición definitiva. Sucederá.

La vida antes de la modernidad digital era muy diferente, más dura y difícil, más física, también más humana, de otra manera, más cercana, podríamos decir que hasta más intima; en ella los sentimientos estaban a flor de piel, las tragedias personales, como la desaparición de un ser querido, se convertían en una catarsis colectiva. Muy pocos recordarán ya aquellas elegantes y tenebrosas carrozas acristaladas, negras y doradas que se usaban en Europa para conducir a los fallecidos desde el que había sido su hogar hasta su última morada. Los caballos enjaezados ad hoc, portaban sobre sus cabezas tenebrosos penachos de plumas negras que con sus ondulaciones y reflejos transmitían un mensaje de macabro duelo a la comunidad. Pero ese mundo ya ha quedado atrás, se está difuminando con rapidez, desapareciendo de nuestra memoria colectiva. Por lógica, los que lo conocimos estamos destinados a desaparecer muy pronto. Esos recuerdos desaparecerán para siempre con nosotros, y pronto será como si aquel universo no hubiera existido nunca.

 El mundo hacia el que nos dirigimos no va a ser más feliz, ni más justo, ni más amistoso para los seres humanos. Desde la aparición del mundo digital se están sustituyendo frenéticamente los sentimientos por algoritmos, las cálidas relaciones humanas por frías imágenes en las pantallas de nuestros omnipresentes móviles, lo paradójico es que la información puede viajar miles de kilómetros desde un artilugio electrónico digital y regresa una milésima de segundo más tarde al de nuestro compañero que está sentado al lado comunicándose por el medio que ha aprendido. Utilizar el móvil le resulta más fácil que intercambiar palabras. Eso supondrá también la perdida de las expresiones faciales, tan importante en el lenguaje oral, la anulación de la gesticulación de brazos y manos, el subrayado de las frases, la acentuación de las palabras. Un verdadero desastre para la comunicación humana. La intuición también se está perdiendo, la realidad física está siendo sustituida por hologramas, la intimidad por la información personal adquirida ilegalmente y subastada por grandes compañías de Silicon Valley que pretenden monopolizar la información a cualquier coste, a la que podrá acceder cualquiera una vez realizado el pago correspondiente, la verdad por la ficción políticamente bien pensante, la cultura por un melting uniforme en el que no se admitirá el disenso, la ideología por el tribalismo, las creencias por el agnosticismo, el nihilismo o el radicalismo dependiendo de incontrolables factores externos. Ya nadie estará nunca más solo, y eso que podría parecer una bendición, será por el contrario como una maldición bíblica, los ojos del gran hermano eterno no dejaran de observarnos permanentemente, por siempre jamás. Si desaparece la intimidad desaparece el YO. Los contornos entre unos y otros se van uniformizando, hasta que al final se anulan.

¿Dónde estará la verdad? La verdad suele ser incómoda. No estamos preparados para ella. Provocaría una enorme vergüenza tener que explicar a los otros quienes somos en realidad, y por eso el ser humano engaña, miente, oculta, intenta trasladar una falsa imagen de sí mismo. Utiliza la vestimenta, el look, el maquillaje, el corte de pelo, los tintes, los complementos, para decir a los demás: “Este soy yo”. Y es mentira, solo pura ficción, una absoluta y total falsedad. Así, por costumbre, por convicción o por sistema, el ser humano engaña a su pareja, a sus amigos, a sus socios, incluso a su médico, al psiquiatra, al psicólogo, hasta a su peluquero de confianza. El Homo Sapiens, tendría que haber sido denominado Homo Mendax, el hombre mentiroso, – y también por supuesto su compañera de fatigas, Femina Mendax – ya que es el único primate superior que ha hecho del engaño su forma de vida. No es menos cierto que si de pronto alguien dijera siempre la verdad de inmediato se quedaría sin familia, sin amigos, sin conocidos, se quedaría solo. El ser humano sabe que la verdad mata el amor y aniquila la amistad, mientras que la mentira es un dulce refugio y una indispensable estrategia vital. Algo de uso consuetudinario, la expresión más usual al encontrar a otro suele ser: “¡Qué bien te veo! ¡Estás increíble! ¡Tienes que contarme tu secreto! ¡Qué haces para conseguir ese aspecto!”. Después de todo, ¿qué puede decir uno ante los estragos del tiempo? ¿La verdad? ¡Qué absurdo! El ser humano que en ese preciso instante tenemos delante no volvería a saludarnos jamás.

Final y nuevo comienzo.

Estamos viviendo tiempo de la caída final de instituciones.

Instituciones que en su momento se formaron – algunas de ellas – con buenos fines y así sirvieron en sus primeras etapas. Ciclos cumplidos.

Hoy ya son cáscaras vacías, fósiles. Y la mayoría de ellas, totalmente podridas, corruptas por procesos de infiltración y de la naturaleza humana – o no humana – de aquellos que solo persiguen el poder y someter a los demás y fueron ocupándolas.

Y está demostrado que en su estertor final, se han unido bajo el más espurio y demencial fin, que es el de lograr un totalitarismo global. Una institución central – se podría definir – donde todos los pervertidos morales, psicópatas, criminales, soberbios, pretenden llevar a la humanidad completa a un final programado por ellos.

Si bien esto no comenzó hace poco, hoy ya lo expresan a cara descubierta y a los cuatro vientos.

Sólo los idiotas y los idiotizados por ellos, sus propagandas y programación, no quieren o no pueden verlo. Y así fueron y forman el ejército de los idiotas útiles de siempre.

Pero el presente es del individuo que por su propio impulso se ha liberado de ellas, y traza su propio camino de libertad.

Con la información a su alcance como jamás en la historia se había producido, esta claro que aquellos que aún están atados a esas instituciones, las directivas de sus corruptos y perversos ocupantes, no podrán ser parte de esta era de liberación.

Lo corrupto y lo fosilizado, jamás puede renacer.

Y el tiempo de evolución del Individuo Libre, capaz de conectar con su propia conciencia, construirse espiritual y mentalmente desde allí y considerar al prójimo como iguales, en comunidad, con autoridades naturales reconocidas y nunca impuestas, es imposible que sea detenido.

Junto con el final-final de lo viejo. (Individuo Libre)

La no-ley que legalilza todo crimen

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La predominancia del COLECTIVISMO SOCIALISTA mediante el ESTATISMO en sus variadas formas (pero con el mismo fin de someter al individuo), han lavado la cabeza de millones en la creencia letal de que la ley puede «surgir», «ser creada» desde cabezas humanas reunidas en un recinto.

Y no, el hecho de que LA LEY, emana de algo más allá de seres en igualdad de la especie que por lo tanto jamás pueden legislar sobre-contra ella misma.

Lo cual es «ellos mismos» y destrona toda la farsa de la «creación de leyes», por un grupo de no otra cosa que delincuentes de la más alta soberbia.

La ignorancia masiva sostiene esa perversión y los efectos jamás pueden cambiar, mientras la humanidad no sea consciente de que por el hecho de esa NATURALEZA EN COMÚN COMO ESPECIE, fueron reconocidos como autoevidentes LOS DERECHOS INDIVIDUALES NATURALES (LEY NATURAL).

Desde ese basamento absoluto, debería ser imposible que los criminales que a diario son obedecidos como si fuesen los ancestrales sacerdotes de una secta que bajo el designio e inspiración de los dioses, pueden someter a capricho, legislar y violentar a piacere a todo aquel que se encuentra bajo su potestad. O sea: toda la población menos ellos.

Nada ha cambiado con la DEMAGOGIA POPULISTA y la ignorancia vocacional, el embrutecimiento de una mayoría adoctrinada, por no procurarse la propia educación como seres individuales.

Y no como esclavos de los políticos bajo discursos hipnóticos, mentiras y distorsiones de conceptos, pervirtiendo el lenguaje y las mentes. (Individuo Libre)

La realidad y el ideal.

El sistema está edificado entonces, entre depredadores y depredados, en una misteriosa y oscura simbiosis.

Los gobiernos y las atrocidades que cometieron y cometen no están exentas de una mayoría humana que no es capaz de convivir como individuos, sin ellos.

En el sentido no ya de administraciones mínimas, necesarias, naturales de cualquier comunidad pequeña, mediana o grande, sino de mega estados poderosos que no son otra cosa que castas de seres con atribuciones de violencia constante, sobre todo el resto. Que lo acepta y soporta sin sacárselos de encima. Y ese es el punto.

La naturaleza humana mayoritaria, si bien pacífica y no siendo quien crea a los psicópatas en el poder, es quien cree en ellos bajo hipnosis colectiva y adoctrinamiento y la que les otorga poder o al menos se lo reafirma constantemente.

Bajo un sistema espurio, falso, de supuesta elección de «autoridades». Cual más inútil, mentiroso y criminal.

El sistema está edificado entonces, entre depredadores y depredados, en una misteriosa y oscura simbiosis. Y esa abstracción «el estado» se nutre de ocupantes surgidos de la población misma y no nacidos de repollos.

Ergo, la idea de que la humanidad puede vivir sin ello, en un estado de libertarismo anárquico, solamente es posible de imaginar en otro tipo de humanidad que no es esta, que clama por amos-verdugos y los sostiene.

Esa imaginaria Humanidad Ideal, por sí sola no los generaría. Y ese es el asunto en contraposición y para no fantasear.

Quizás, esa Humanidad, sea una visión que está en nuestro espíritu, nuestros genes, como una pulsión profética intuitiva de un tiempo que está en el futuro lejano.

Por ahora, «sarna con gusto no pica», debería cantar a coro una gran mayoría, obedeciendo y creyendo a sus depredadores. Sean dirigidos donde sea que unos lo planeen y los otros siendo amnésicos crónicos de esas atrocidades, bajo las cuales los someten. Obedientes, indolentes.

Acaso desde el 2020 hasta hoy, no se han dado las más claras muestras de esto? (Individuo Libre)

Si Orwell levantara la cabeza…

Leí a mediados de los setenta la célebre distopía «1984» de George Orwell (1949). La novela me impresionó profundamente, hasta el punto de que nunca la he olvidado ni he necesitado releerla porque recuerdo hasta el último detalle…

Además, aunque no tan icónica ni brillante –pasa siempre con las adaptaciones de la literatura al cine–, he visto en dos ocasiones la versión cinematográfica dirigida por Michael Radford, protagonizada por John Hurt y Richard Burton. A pesar de que tanto «1984» como el clásico de Huxley –«Un mundo feliz» (1932)– presentan innegable paralelismo y común denominador, la de Orwell es la más dura, siniestra y temible de las dos, por estar separadas en el tiempo por una Segunda Guerra Mundial y la consiguiente Guerra Fría entre bloques. El libro de Orwell reduce literalmente a cenizas la concepción de la sociedad que todos hemos visualizado en filmes como «Blade Runner», «Fahrenheit 451», «V de Vendetta», «Cuando el Destino nos alcance» o «La Fuga de Logan».

En lo único en lo que Orwell erró de lleno es en la ubicación temporal de su distopía. Lo de Orwell está ocurriendo ahora. Sí, ahora; no en 1984 sino en 2022, o si adelantamos mínimamente el reloj, en 2030. Y de levantar el pobre hombre la cabeza y salir de su tumba, sólo tendría que efectuar, sin tener que modificar en exceso el guion de la novela, una sencilla actualización de la trama, acorde con el signo de nuestra época. Permítanme ponérselo fácil, echándole un poco de ironía y humor.

Déjenme asumir un ratito el papel del protagonista de la obra, Winston Smith. Soy un humilde escribano al servicio del Ministerio del Interior, un juntaletras en el digital «Yo sí te creo Gran Hermano», panfleto editado por los departamentos de «Abundancia», «Amor» y «Verdad» de Eurabia, uno de los tres grandes bloques planetarios –concretamente yo malvivo en Eurabia Sur, en Colaucity, en la desaparecida España– siempre en perpetua alianza de intereses, o en sañuda confrontación bélica cuando la geoestrategia lo requiere, con los otros dos grandes bloques, que son «Eurasia Oceánica» y «USAmérica». Mi trabajo consiste en reescribir, maquillar, retorcer o borrar lo que no conviene de todos los documentos que me llegan cada día por el tubo de transporte neumático de asuntos urgentes del Ministerio; ya sea modificar, por orden de Yolanda Díaz, la «Cesta Feliz de Carrefive» –¡que por fin incluye 8 huevos al mes, 1 sardina por semana y un bonito estropajo!–, o bien loar los beneficios nutritivos de las lombrices caramelizadas con azúcar y aceite de orujo (de tercera prensada) de Alberto Garzón, que tal y como había adelantado nuestro amado líder ya se distribuyen, porque la economía va viento en popa a toda vela y no corta el mar sino vuela, en bolsa de 75 gramos, porque la de 100 gramos, que muchos creen recordar, nunca existió, que de eso ya me encargué yo.

Toda mi vida discurre felizmente sometida a la sumisión, la obediencia, la renuncia a mis raíces, historia personal y colectiva, lengua materna –antes podía usarla un 25% del tiempo, qué felicidad–, deseos, fidelidad y amor a la matria, creencias y visión del mundo. Y a mil cosas más, como mi convicción en las bondades del plan mundial para reducir la población del planeta a su cuarta parte; a combatir el negacionismo ante la vigésimo quinta ola de la terrible pandemia de Lepra del Mandril de Borneo, que nos extermina como a moscas; y a rebajar cada lustro medio grado la temperatura global, que obliga a cortar la luz siete horas al día. Por suerte mi ánimo está presidido por el retrato del Gran Hermano de la Zona Sur de Eurabia, Pedro Sánchez, cuyas incontables mentiras me encargo de eliminar o convertir en verdades en mi quehacer diario; su rostro cuelga en todas partes, allá donde vaya. Yo incluso lo tengo sobre el cabezal de mi jergón. Y su voz omnipresente y sus consignas emitidas desde los drones que nos sobrevuelan me reconfortan. La que más me gusta es la que dice «No tendrás nada y serás feliz. No olvides que la guerra es paz, la libertad es esclavitud y la ignorancia es la fuerza».

Cada día, al despertarme, corro a ver si el vecino del chamizo adyacente, un matado más jodido que yo (que conste que yo soy muy afortunado, pues pertenezco al 10% de funcionarios privilegiados) me presta su maquinilla desechable de doble hoja, oxidada y con tétanos. Y luego, ya adecentado, me coloco marcial ante la pantalla. Siempre, a la misma hora, aparece él, mi amado líder, mi caudillo, con su cara de narciso gastaespejos, rodeado de sus ministras marxistas y portavoces. Ayer me pegaron un rapapolvo de cuidado, porque mi huella de carbono está por las nubes, en límites inaceptables –yo me excusé alegando que las alubias caducadas que nos dan me producen aerofagia–, y porque las cámaras de mi distrito me han grabado varias veces mirando de reojo las tetas y culos de las mujeres con las que me cruzo. Siempre olvido que el sexo está prohibido, a no ser que el Ministerio del Amor conceda autorización, y eso que me trago religiosamente la pastilla inhibidora de la líbido que el Ministerio de Bienestar Social facilita a la población. También olvido, menudo imbécil estoy hecho, que los lunes toca sentirse binario; los martes, trans-lo-que-sea; los miércoles, poliamoroso fluido; los jueves, abraza árboles; los viernes, genderqueer, y así, día tras día… La verdad es que de no ser por el tatuaje que me hice en el antebrazo siempre me lío y olvido la condición sexual que me toca asumir para ser equidistante, igualitario y respetuoso con el colectivo de las mil letras.

Pero lo cierto es que tengo un problema. Un problema que me obliga a llevar una doble vida. No lo contaré en detalle para no comprometer a otros. Ocurre que de jovencito me caí de bruces en la marmita del LSD, y tragué ácido lisérgico por un tubo, y, claro, lo vi y lo comprendí todo. Debido a eso, y a mi trabajo manipulando la información, sé que todo es mentira, un montaje, una patraña a escala cósmica. Soy por tanto un disidente intelectual que vive pendiente a todas horas de no ser detectado por la Policía del Pensamiento. Pero pese a las precauciones que tomo me embarga el temor de forma permanente. Días atrás, en los tugurios de estraperlo de Colaucity, cambié las albóndigas en salsa –¡qué cosa más repugnante!–, media botella de aceite de orujo colado tras sólo dos frituras sin humear, y las compresas ultra finas (que yo no uso) de mi lote mensual por un CD de Frank Zappa descojonándose a mandíbula batiente de Boy George y su «Do You Really Want to Hurt Me» y la parroquia gay; una cassette prohibida de El Fary cantando «Torito Bravo»; una primera edición en DVD de «Gilda» no censurada, donde se ve a Glenn Ford propinarle un bofetón glorioso a Rita Hayworth; y un VHS, con nieve y mucha interferencia, pero que se deja ver, de John Wayne zurrando la badana a la chula de Maureen O’Hara. Si me pillan con todo eso estoy perdido. Supondrá mi sentencia de muerte.

De todos modos aún hay algo peor. Mi mayor crimen es haberme enamorado de una tal Julia. Otra disidente. Fue casual, lo juro. La conocí y me confesó que buscaba a Jack’s…, bueno, no exactamente a Jack’s , pero sí a un hombre hecho y derecho, a un tío de los de antes, con cinturón ceñido y los machos bien atados, sin depilar, y sin vocecita de adamado lánguido. Y ella era tan bonita, tan encantadora, tan noble, tan buena, y tan sexy, que le aseguré que si me aceptaba le cedería siempre el paso, le abriría la puerta, y le pondría el abrigo tras cenar en el Beggars Pizza del barrio; y lo mejor de todo –eso la acabó de convencer–: que subiría yo siempre la bombona de butano hasta el sexto piso, cargaría con el peso, me encargaría de la limpieza, la plancha y el fregoteo diario, y que la acosaría cual ciervo en época de berrea por toda la casa, como si no hubiera un mañana. Los dos nos juramos engendrar y tener descendencia, chico o chica, no importa, pero comme il faut –pijamita azul para él y rosita para ella–, y educarlos «a la antigua», en absoluto secreto.

Pero ¡ay!… Lo que yo más temía, sucedió. Apenas habíamos convivido unas semanas cuando algún vecino informó de nuestros delitos y nos separaron. No creo que la vuelva a ver. La añoro. Yo llevo dos meses en un campo de reeducación para traidores y disidentes controlado por las despiadadas Jemeres Rojas del Ministerio del Amor. No me permiten dormir. El altavoz de la celda no para de emitir toda la noche consignas… «El violador eres tú, tururú», «Madre protectora, padre machista», «Sólo sí es sí», «Yo sí te creo, hermana», «La familia y las creencias religiosas son un constructo psicológico fascista a erradicar», «El antifascismo woke es la única democracia», «No tienes ninguna patria, sólo una matria» y «La diversidad de género es más bella que la arruga». Harto me tienen, harto, pero yo resisto.

Aunque la verdad es que no sé si podré soportar este bombardeo. Me han dicho que Julia, ante la amenaza de ser introducida en la aterradora habitación 101, me acusó de ser un sátiro, de maltratarla y humillarla. Ahora sí que la he jodido bien jodida. Irene Montero en persona me habló ayer a través de la pantalla de la celda, y me dijo que de no abjurar de todas mis miserias, masculinidad y fascismo, seré sometido en la habitación 101 al seminario intensivo (24/7) denominado «Construyendo al hombre blandengue», que me convertirá en el hombrecillo alelado y pusilánime que el Nuevo Orden Mundial, feminista, ginárquista y misándrico propugna. Y que de no ser eso suficiente siempre quedará la solución final, la más temible, que pasa por la emasculación por prescripción del Departamento de Salud de Eurabia Sur.

Lo siento, de verdad, lo siento… Me vi hablando y escribiendo el resto de mi vida con verbo eufónico, musical, atiplado, en falsete, a lo Farinelli. Y me derrumbé por completo. Lo confesé todo, denuncié a diestro y siniestro, juré lealtad eterna y abracé la nueva fe mundial. Ahora me llamo Loretta, soy lesbiana y espero una hije. Bendita sea la sardina semanal y las albóndigas de Soylent Green.

JULIO MURILLO

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La autopista al infierno climático de la ONU

#CalentamientoGlobalHoax

Ante el nulo interés que ha despertado la COP27, al Conferencia de la ONU sobre cambio climático, ha tenido que saltar a la palestra Antonio Guterres para declarar que el mundo está “en la autopista al infierno climático”.

El domingo la Organización Meteorológica Mundial hizo lo propio emitiendo un comunicado de prensa titulado “Los ocho años más calurosos registrados indican un aumento de los impactos del cambio climático” (1).

Es más falso de un billete de tres euros.

Los registros de temperatura por medio de satélites y globos meteorológicos comenzaron en 1979. Desde entonces la temperatura ha subido +0,013°C cada año. Entre 2015 y 2022, es decir, durante los últimos 8 años, las temperaturas se han estabilizado, e incluso han disminuido ligeramente. En consecuencia, no hay ninguna aceleración.

En 2015 el objetivo fijado por la COP21 fue que la temperatura mundial se estabilizara. Es lo que está ocurriendo ahora mismo. ¿Es sólo un respiro o el comienzo de una tendencia? Nadie lo sabe, por supuesto, excepto la Organización Meteorológica Mundial, cuyo director, Petteri Taalas, dijo otra estupidez: que la Guerra de Ucrania había sido una bendición para el clima (2).

El caso es que las emisiones y la concentración de CO2 han seguido aumentando a pesar de los discursos oficiales en contra. La temperatura no ha cambiado porque al clima el CO2 no le importa nada.

(1) https://public.wmo.int/en/media/press-release/eight-warmest-years-record-witness-upsurge-climate-change-impacts
(2) https://apnews.com/article/russia-ukraine-business-united-nations-weather-ece2a951b35fe8be9a7090cd93b3a0ac

mpr21

Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género.

Fue promovido por marxistas para aplicar la lucha de clases a la sexualidad.

«Nos insultaban diciéndonos que éramos unas zorras, unas hijas de puta, que nos teníamos que pudrir…» Esto, aunque lo parezca, no es el relato de una escena de maltrato doméstico.

Una violenta pervesión del feminismo original

Esos insultos atrozmente machistas los sufrieron ayer mujeres de Vox en una marcha feminista en Madrid. Las insultadas, además, fueron agredidas y precisaron protección policial, y todo por el mero hecho de atreverse a cuestionar los dogmas ideológicos del feminismo de género. Entre otros lemas violentos, se corearon barbaridades como «vamos a quemar la Conferencia Episcopal««machotes a machete» y «varón, pardillo, tu boca en el bordillo», en referencia al método con el que un nazi le destrozaba la cabeza a un joven negro en la película «American History X». Pero ¿en qué consiste esta ideología de género o feminismo de género? Su denominación la acuñó una feminista, Christina Hoff Sommers, abiertamente opuesta a él. En su libro «Who Stole Feminism?» (¿Quién robó el feminismo?), publicado en 1994, escribió lo siguiente:

«El feminismo de equidad es sencillamente la creencia en la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación. Por el contrario, el feminismo del ‘género’ es una ideología que pretende abarcarlo todo, según la cual la mujer norteamericana está presa en un sistema patriarcal opresivo. La feminista de equidad opina que las cosas han mejorado mucho para la mujer; la feminista del ‘género’ a menudo piensa que han empeorado. Ven señales de patriarcado por dondequiera y piensan que la situación se pondrá peor. Pero esto carece de base en la realidad norteamericana. Las cosas nunca han estado mejores para la mujer que hoy conforma 55% del estudiantado universitario, mientras que la brecha salarial continúa cerrándose.»

Una manipulación del feminismo promovida desde la ultraizquierda

Ese feminismo de género, profundamente materialista y promovido inicialmente desde la extrema izquierda, quiso aplicar la tesis marxista de la lucha de clases a las relaciones sexuales, tal como explicaba una de las creadoras del feminismo radical, Shulamith Firestone (1944-2012). En su libro «La dialéctica del sexo» (1970) bebía directamente del pensamiento de Karl Marx:

«Asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere del control de la reproducción; que se restaure a la mujer la propiedad sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones sociales de nacimiento y cuidado de niños. Y así como la meta final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta definitiva de la revolución feminista debe ser, a diferencia del primer movimiento feminista, no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente.»

El objetivo: acabar con la maternidad; el medio: el aborto

Pero ¿cómo acabar con esas diferencias sexuales, si sólo las mujeres pueden ser madres? Firestone lo tenía claro: «el núcleo de la opresión femenina hay que buscarlo en sus funciones procreadoras y de crianza.». ¿Y cuál era la solución que proponía frente a esa opresión«La liberación de las mujeres de la tiranía de su biología reproductiva por todos los medios disponibles», y esto último incluye el aborto, por supuesto. Este feminismo de género decía defender a la mujer desligándola de una facultad exclusivamente femenina -la maternidad- y enfrentándola a sus hijos, convertidos en simples obstáculos para alcanzar esa «liberación», de forma que si hace falta, se les liquida con la aprobación de la ley y la financiación del Estado. Así se crearon las perversas y totalitarias bases ideológicas de la legalización del aborto en países democráticos.

Un proyecto de ingeniería social que se empezó a aplicar en la URSS

Esa visión nefasta y materialista de la maternidad y de las relaciones con los hijos fue promovida inicialmente por el marxismo, al que le interesaba destruir las relaciones familiares en su concepción totalitaria de la sociedad. No es casualidad que las dictaduras comunistas fuesen las más activas promotoras del aborto: el primer país que lo legalizó fue la URSS en 1920. En Cuba se legalizó en 1965, seis años después de la instauración de la dictadura castrista. A día de hoy, entre los países que más desprotegen a los niños por nacer en el mundo están dictaduras comunistas como China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba. La promoción del aborto en esos países y también en muchos países democráticos ha generado la más absoluta irresponsabilidad de hombres y mujeres sobre los frutos de su sexualidad, pero con ciertas diferencias. Y es que las leyes creadas para permitir matar a los hijos por nacer han sido especialmente beneficiosas para los hombres que querían desentenderse de su descendencia, al convertir ésta en la consecuencia de una mera elección de la mujer y, por tanto, exclusiva responsabilidad suya. Una feminista actual, Cecilia Voss Koch, ha denunciado las consecuencias del aborto para las mujeres:

«A base de animar a la sociedad a considerar al hijo de una mujer como una especie de propiedad desechable, el aborto refuerza la imagen de la propia mujer como una propiedad disponible y como un objeto sexual reutilizable -un recurso sexual renovable. No es ninguna coincidencia que el mayor contribuyente financiero a la causa de los «derechos de aborto» sea la Fundación Playboy. Cuando el aborto está disponible para todas las mujeres, toda la responsabilidad masculina para el control de la fecundidad ha sido eliminada. Un hombre sólo necesita ofrecer a la mujer un dinero para un aborto y eso es todo: ninguna responsabilidad, ninguna relación, ningún compromiso. Y en eso estamos… ¡recicladas y utilizadas de nuevo!»

Contra las niñas por nacer y las madres en nombre del feminismo

Esa legislación perversa ha dado lugar a la matanza de más de dos millones de niños por nacer en España. Teniendo en cuenta que algo más del 48% de los recién nacidos en España son niñas, podríamos concluir que de esos dos millones, más de 960.000 eran niñas por nacer, asesinadas con el beneplácito e incluso con el aplauso del feminismo de género. Pero esta matanza de niñas no es el único efecto directo de las leyes abortistas en las propias mujeres. Hace dos años la Fundación Madrina denunciaba que nueve de cada diez mujeres españolas sufren ‘mobbing maternal’ en sus empresas, de modo que ser madre se ha convertido en un factor de exclusión social y laboral para la mujer. Y es que la desprotección de los niños por nacer va ligada a la desprotección de la maternidad. En 2009, durante un debate en el Parlamento de Galicia, una diputada socialista favorable al aborto tachó de «ultraderechista» la propuesta de ofrecer apoyo a las madres embarazadas sin recursos. En febrero de 2011, cuando el gobierno gallego aprobó definitivamente un plan de ayuda a la mujer embarazada, el PSOE descalificó la medida diciendo que pretendía «exportar a Galicia el modelo familiar de la ultraderecha». En un tono parecido, pero en este caso en el Parlamento de Asturias, la izquierda descalificaba una iniciativa similar entre insultos a las madres, llegando el PSOE a tachar de «casi ilegal» una iniciativa para apoyar a madres embarazadas sin recursos, considerando que ofrecerles alternativas al aborto va «contra el derecho de la mujer a decidir». Un derecho que, por lo visto, sólo deja una opción a las madres: abortar.

El siguiente objetivo a destruir: la familia

Pero al feminismo de género no le bastaba con cargarse la maternidad para alcanzar sus objetivos. Esa ideología totalitaria chocaba con la existencia de una institución social ligada a la maternidad: la familia. En la citada obra, Shulamith Firestone apelaba nuevamente a Karl Marx para justificar este proyecto feminista de ingeniería social:

«Marx intuyó la existencia de algo cuya profundidad escapaba a sus conocimientos, cuando observó que la familia contenía en sí misma -en embrión- todos los antagonismos que luego se desarrollarían a mayor escala dentro de la sociedad y el estado. A menos que la revolución arranque de cuajo la organización social básica -la familia biológica, el vínculo a través del cual la psicología del poder puede siempre subsistir clandestinamente-, el germen parasitario de la explotación jamás será aniquilado. Necesitamos una revolución sexual mucho más amplia que la socialista y, por supuesto, que la incluya- para erradicar verdaderamente todos los sistemas clasistas».

¿Y cómo proponía destruir la familia? Pues recurriendo directamente a la ciencia-ficción para diseñar una sociedad sin familias:

«La reproducción de la especie a través de uno de los sexos en beneficio de ambos sería sustituida por la reproducción artificial… La división del trabajo desaparecería mediante la eliminación total del mismo (cybernation). Se destruiría así la tiranía de la familia biológica.«

Nos encontramos ya con un diseño social puramente orwelliano, que se parece peligrosamente al de la novela «1984» y que, como el comunismo, pretende subvertir las instituciones naturales de la sociedad a golpe de ingeniería social, recurriendo a todo tipo de atropellos para lograr sus objetivos, incluso agredir a las mujeres que no están de acuerdo con ese proyecto totalitario.

Una ingeniería social que genera opresión, violencia e injusticia

Resulta alarmante comprobar hasta qué punto estas aberrantes tesis están siendo asumidas por sociedades como la nuestra, desatando la violencia contra el discrepante, la violencia contra los niños por nacer y la violencia en el seno de la familia. En este sentido, tampoco es casualidad que las leyes basadas en la ideología de género invisibilicen la violencia doméstica que sufren hombres y niños varones, y que la mera palabra de una mujer baste para detener a su pareja masculina, dando pie a la presentación de denuncias falsas y a la utilización de esta ley perversa como un método de chantaje. Recordemos que en los siete primeros años de su aplicación, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer recibieron 1.034.613 denunciasresultando exculpados 826.616 denunciados, el 79,89%. se trata de la única ley, además, en la que el sexo es un factor a tener en cuenta en el caso de valorar si una denuncia merece ser considerada o si el culpable es reo de un delito (en el caso del varón) o de una falta (si es mujer), en una directa violación de la igualdad ante la ley y del derecho a la presunción de inocencia que proclama la Constitución. Y a estas agresiones contra derechos fundamentales, igual que pasa con la más brutal de todas -el aborto, que implica violar el derecho a vivir-, ya ni siquiera se opone la actual derecha parlamentaria, ya sea por complejo, por tibieza o por miedo a ser blanco de las iras de personas violentas como las que ayer agredieron a unas mujeres por discrepar. Con esta ingeniería social promovida por el feminismo de género no estamos consiguiendo una sociedad más libre e igualitaria, sino más opresiva, violenta e injusta. Y ya va siendo hora de decirlo alto y claro.

ELENTIR

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Un recorrido al pasar.

La red de malla fina ya la tendieron paso a paso, desde nuestros mails, búsquedas y atenciones en internet, transacciones, celulares, etc.

Con el poder de imprimir papeles sin valor, fusionado a las leyes político- gubernamentales-estatales que sostienen su falsa burbuja como real y de obligatoriedad, el dominio de la prisión humana planetaria ya fue asegurado.

Ellos te dan sus papeles y a cambio tú, les diste tus horas de vida y cada gota de tu esfuerzo. Y así se enriquecen parasitando.

Nada es tuyo. Solo condicional si pagas los impuestos.

Estás registrado, legislado, observado y vigilado siempre.

Los idiotas sin conciencia de libertad y naturaleza esclava, lo creen «sociedad organizada».

Es su granja humana y sin dudas que lo está.

Dentro del sistema y bajo potestad de los que creen tener el derecho y el poder de decidir cuántos sobran en la granja y cuántos van a quedar.

Ellos – en su mal y locura insondables – acumulan poder muerto, «riquezas» sin alma, como es su esencia.

Las fisuras posibles hacia la LIBERTAD INDIVIDUAL que son el mercado negro y el contrabando (real libre comercio), serán más estranguladas aún, cuando saquen el papel pintado sin valor (billetes) de circulación e impongan el «dinero digital».

La red de malla fina ya la tendieron paso a paso, desde nuestros mails, búsquedas y atenciones en internet, transacciones, celulares, etc.

La Humanidad, cada individuo con todo su acontecer, están ya casi todos dentro de la «Hal 9000» («2001 Odisea Espacial») planetaria.

Los cercos son invisibles y con la marca «CONTROL DE TODOS».

Ellos, «la masa», no lo ven…solo ven pantallas de noticias, TV. Más y más dosis cada día.

El DESPERTAR como siempre, será individual y una minoría luchará por la salvación y la derrota de los engendros del mal y su sistema. Siempre fué así.

No pierdas tiempo, sal a buscar e investigar.

Si no logras CONOCIMIENTO y COMPRENSIÓN, no podrás sumarte a la Victoria. No llegarás y te alcanzarán de un modo u otro.

Ya lo hicieron con millones. Y siguen cayendo.

Aprópiate de tu mente y de tu Conciencia Individual y serás victorioso junto con tus pares. No hay fronteras en eso.

Porque el mal al final, tiene asegurada su autodestrucción. (Individuo Libre).-

Cómo el gobierno nos roba derechos de forma gradual y progresiva

La única forma que el gobierno tiene para «justificar» su existencia es a través de problemas. Si hay problemas, «necesitamos al gobierno», pero ¿Si no hay problemas? El gobierno los inventa.

Jose Miguel

Cada nueva ley, política, ordenanza o cualquier forma que el gobierno encuentra para hablar de «un problema» y regular, legislar o controlar en base a ese problema, no es más que la forma en la que el gobierno convence a la gente de que este «es necesario» y así prolongar su existencia.

En Twitter escribí:

Son muchos los ejemplos que existen de cómo el gobierno ha crecido en tamaño e intervención, gracias al brillante trabajo que hacen de convencernos de que «solo ellos pueden resolver ciertos problemas».

El sistema de salud, el educativo y la seguridad nacional, son los temas más populares cuando se habla de la supuesta «necesidad de un gobierno», porque han magnificado estos tres a tal punto que la gente termina creyendo que no hay forma de tenerlos sin el gobierno, o que no pueden ser resueltos de manera local y focalizada.

Mientras el gobierno más mete sus narices, más son los controles, restricciones y robo de libertades de los que somos objeto constantemente por parte de esta institución, que crece constantemente, mientras trata de evitar que otros lo hagan.

¿Qué hace el gobierno cuando encuentra resistencia a sus intenciones de restringir y controlar? Comienza una campaña que se ejecuta de manera gradual pero progresiva, en la que la gente empieza a aceptar poco a poco grandes regulaciones que vienen en paquetes pequeños, pero constantes.

Veamos esto con ejemplos recientes, como el libre porte de armas. Es todo un tema en Estados Unidos, porque la gente está siendo convencida desde los medios de comunicación que «la violencia con armas de fuego en el país es un gran problema».

Una secta política anti-segunda enmienda, financia estas matrices de opinión que aterrorizan a la gente, a pesar de que en la realidad, casi cualquier país de Latinoamérica -con control de armas- es mucho más violento que Estados Unidos.

Siempre inician la propuesta con un paquete «all-in», en el que está todo lo que quieren hacer: que menos personas puedan tenerlas, que sea imposible comprarlas, que de ser posible sean totalmente prohibidas; así es el paquete inicial.

Cuando consiguen resistencia, empiezan con cambios «graduales», pero progresivos, para que la gente los acepte creyendo que «no alteran el derecho en su conjunto» y -de paso- creen que «es lo racional de hacer».

Por ejemplo:

Cuando nos damos cuenta, de 18 años cambiaron la edad para 21, lo que quiere decir que hay que esperar 3 años más para tener derecho a la legítima defensa. Aceptamos ese cambio y el gobierno viene con otro: aumentemos los controles del chequeo de antecedentes.

Unos años después, 21 años «ya no son suficientes», «subámoslo a 25» grita el gobierno y en un abrir y cerrar de ojos, el libre porte de armas ha sido derogado y con él, el derecho a la legítima defensa.

Cierro con esto:

Cuando la soberanía reside en el lobby: ¿Es legítimo legislar fuera de los parlamentos?

#StopLobbyLGTBIQ+ #CambioClimáticoPatraña

EL LEGISLATIVO SE SOMETE A FACTORES EXTERNOS

El magnate globalista George Soros y la activista climática Greta Thunberg. La Gaceta de la Iberosfera

JAVIER TORRES

No se presentan a las elecciones pero sus demandas acaban en el BOE. Que Pablo Iglesias denunciara -cuando surgió Podemos- el chalaneo bipartidista con las puertas giratorias, la influencia de lobbies, bancos y empresas energéticas en el parlamento o la sumisión de los medios comprados, y luego remedara algunos de esos vicios, no invalida el argumento, sino al denunciante.

La verdad, la diga quien la diga, es que hay una confluencia de intereses entre los dos grandes partidos y fuerzas extramuros de distinto pelaje que influyen notablemente en la dirección del Estado. En demasiadas ocasiones los diputados votan leyes cocinadas desde oscuros despachos por grupos de presión. Nada nuevo, por otra parte, en política. 

Sin embargo, cabe preguntarse por la legitimidad del proceso. Sobre todo ahora que escuece la falta de independencia de un poder judicial que agoniza sometido al ejecutivo y legislativo. La costumbre se hace ley pero es, sobre todo, la ley la que hace la costumbre. Por eso los partidos políticos se reparten los jueces en un cambalache normalizado desde el entierro socialista de Montesquieu en 1985. Una anomalía en la que ahora se incide a menudo. (Por cierto, este mercadillo de togas en que PP y PSOE han convertido al CGPJ ha espoleado a Urkullu, que ya reclama su propio poder judicial vasco. Con las escuelas y cárceles controladas, al PNV sólo le faltaban gudaris togados al servicio de la causa).

Se habla menos, por el contrario, del sometimiento del legislativo a factores externos. A organismos supranacionales, consejos de administración de compañías del Ibex, oenegés, fundaciones… Todos redactan en la sombra. Intereses que mutan en ley, una especie de fotosíntesis legislativa que convierte el interés particular en papel gracias al calor de escaño y moqueta. 

Hace unos días el presidente de un poderosísimo club de fútbol se reunió con el flamante líder de un partido político para que retirase unas incómodas enmiendas a la ley del deporte que obstaculizaban su nuevo negocio. Logrado el objetivo, el dirigente también torció el otro brazo del mismo cuerpo bipartidista. Sin esas amarras, nada impedirá un futuro con gigantes cada vez más ricos contra medianos y pequeños cada vez más pobres. ¿Nos suena?

Tampoco es casualidad que mientras en España nadie saliera a la calle, en Reino Unido o Italia (tierras del Brexit y la reciente victoria de Meloni) las protestas fueran masivas cuando conocieron el proyecto –la superliga– que pone en riesgo sus competiciones nacionales.

Esta misma semana se ha conocido que la Guardia Civil relaciona a George Soros con una aplicación para impulsar un nuevo referéndum separatista en Cataluña. Los agentes investigaron las actividades del ‘CNI catalán’ y, en concreto, la elaboración de una aplicación informática llamada Vocdoni destinada a organizar elecciones seguras. Uno de los “socios clave” detrás de la aplicación, según la Guardia Civil, es la fundación Open Society, propiedad de Soros.  

Por mucho que tachen de conspiranoico a quien señala las actividades de Soros, es indiscutible la financiación del magnate a causas como la inmigración ilegal masiva o el separatismo, ambos tentáculos del proyecto globalista. La influencia del magnate también se aprecia dentro de las instituciones, como los 12 jueces del tribunal europeo de derechos humanos vinculados a su fundación. Además, Soros fue la primera persona que Sánchez recibió en la Moncloa, una reunión que el líder socialista jamás ha explicado.  

Quizá las mayores conexiones entre un lobby y la política se produzcan a cuenta del cambio climático. El año pasado este grupo de presión sacó adelante en el Congreso la ley que prohíbe explorar y explotar nuestros propios recursos naturales. Como todo movimiento poderoso, el climático invierte más en lavar su imagen y comprar voluntades que en ciencia, de ahí su apariencia verde, simpática y comprometida con el planeta. Una fachada que oculta que la aplicación de sus postulados (voladura de centrales nucleares y térmicas, impuestos a la emisión de CO2…) ha arrastrado a la dependencia -pobreza- energética a países como España, donde pagamos la gasolina, la luz y el gas a precio de oro.

La propaganda climática es tan potente a través de medios de comunicación, empresas, colegios, universidades, ¡y hasta el Vaticano!, que al movimiento se le tolera una cara B que destroza obras de arte y ataca edificios oficiales sin que le llamen terrorista. Peor, claro, es que a uno le digan negacionista. 

También es recurrente la etiqueta de homófobo, que se emplea a quien osa discutir los planteamientos LGTBI. Desde hace más de una década el rodillo arcoíris ha extendido sus tentáculos en las legislaciones de la mayoría de naciones occidentales. A las leyes de primera generación (matrimonio gay) le han seguido otras como la trans. Aunque no son iguales, ambas tienen algo en común: no tuvieron respaldo en las calles, lo que nos recuerda que cualquier norma puede salir adelante aunque la sociedad no la demande. El lobby, así, pasa por encima del pueblo como si la historia ya estuviera escrita y el parlamento fuera puro atrezo.