Etiqueta: TOTALITARISMO

El fetichismo “ecolojeta” y la supresión del ser humano

POR: JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

«Aunque los que hablaban eran los más hábiles, los que decidían eran los ignorantes»

Plutarco

Mientras el «contaminador» concienciado tranquiliza su ánimo, mediante la búsqueda por tiendas e hipermercados de eslóganes, rótulos y etiquetas siempre verdes, la pseudorreligión «ecolojeta» sigue avanzando con la fuerza que le proporciona el pánico mediático, escenificado  en espectáculos y proclamas ad hoc, a los que se suman las grandes empresas y el Estado. El ser humano «pensante»,  reducido a ser humano «sintiente», deglute con facilidad la almibarada doctrina para «buenistas low cost».   

La controversia se plantea cuando el ser humano, «poseído por su egoísmo», pretende seguir «viviendo bien». El automóvil privado, el uso del avión, la climatización del hogar, los consumos de refrescos, de carnes, de pescados, en definitiva, su propia existencia le convierte en un contaminador que, insultado por el poder político con el término «derrochocólico», debería desaparecer o reducir su existencia al mínimo, en aras de un planeta impoluto, cuya finalidad, según el fetichismo «neoecolojeta», lo interpreta a modo panteísta.

El barco no existe para cuidarlo –aunque haya que hacerlo- sino para navegar. El medio  ambiente deber ser cuidado con el esmero que merece nuestra casa. El confort no es un fin en sí mismo. Cuando así se concibe, lo único que promueve es  el empequeñecimiento que cobija a la mezquindad.  El consumismo ofrece soluciones de oropel, para dar respuesta a inquietudes humanas muy reales, mediante objetos materiales que falsifican la esperanza. No se pueden satisfacer necesidades de orden espiritual y moral con respuestas de orden material.    

Dicho lo anterior, que debe ser tenido muy en cuenta, hay que respetar la correcta relación entre el ser humano y la naturaleza. La naturaleza no es el absoluto. La dignidad del ser humano procede del reconocimiento del valor absoluto que le que confiere una realidad que le trasciende, que tiene un carácter absoluto. ¿Cómo puede el ser humano merecer respeto absoluto si está privado de todo vínculo con lo absoluto?  Las consecuencias de negar esta realidad pueden conducir a la búsqueda de respuestas sometidas al reduccionismo materialista, bien de orden consumista o de la absolutización fetichista que convierte el medio natural en una pseudodivinidad. Si observamos la realidad del nuevo orden mundial comprobaremos que ambas van más unidas de lo que quieren aparentar.  

La revolucionaria igualdad de clases sociales ha evolucionado hasta plantear la igualdad de las especies. El ecologismo animalista, que humaniza a los animales y animaliza al ser humano,  se amplía a vegetales e incluso minerales. El ser humano no tiene más derechos que las otras especies.  La primera ley ecológica fue proclamada por Hitler en 1933, para la protección  de los animales y dos años después la hizo extensiva a toda la naturaleza -con exclusión de algunos seres humanos, a los que consideró que no debían formar parte de ella-.

Tener derechos implica la capacidad de asumir deberes. Por ello, solo el ser humano reúne está condición. Los animales, vegetales y minerales no poseen derechos. Somos los humanos los que tenemos obligaciones para con ellos. A los que incluyen al animal entre «los pobres del mundo» hay que recordarles que hasta la Internacional canta: «no más deberes sin derechos, ningún derecho sin deber».

La eliminación de la humanidad se plantea en el Deep Ecology. El planeta,  convertido en un fetiche panteísta, debe ser protegido de la actividad humana, sacrificando a millones de personas como precio a pagar.  

El Club de la Islas reúne a miembros de casas reales europeas, así como a grandes multinacionales. El hoy difunto, Felipe de Edimburgo, cabeza del club, propuso la reducción de la humanidad a mil millones de personas. Esto supondría la desaparición de siete mil millones de seres humanos. Doy por supuesto que, tanto su real persona como sus acólitos en el club, no se incluían entre los afectados. 

En Estados Unidos, el Movimiento para Extinción Voluntaria de la Humanidad,  proponía el aborto sistemático y la aplicación de incentivos fiscales por la esterilización. 

Más allá todavía, en la publicación Earth First Leter, en 1991, se proponía considerar el infanticidio selectivo de las niñas, para lograr la extinción de la humanidad. 

«Una élite reconvertida en ingenieros sociales determina que es lo correcto y que camino debe seguir el rebaño […] Muchas empresas, bancos, multinacionales, deportistas, influencers etc. abrazan la idea y promueven la nueva agenda ideológica y enormes dosis de moralina al consumidor». (Jano García, El rebaño)

«Llamarnos egoístas a gente como usted y como yo, que además de bellísimas personas pagamos religiosamente los impuestos que financian los ocios de esta barahúnda de megaconcienciados y sus viajes de turismo vía ONG’s, me parece como mínimo una falta de respeto». (Pablo Molina)

Para muestra sirve este botón: «Mis tres objetivos principales serían reducir la humanidad a 100 millones en todo el mundo, destruir la infraestructura industrial y hacer resurgir las zonas silvestres, para que sus especies al completo tomen el mundo» (Dave Foreman, ecologista estadounidense). Las barbaridades, que hoy parecen imposibles, mañana pueden llevarse a la práctica. Solo es necesario que las personas cabales no hagan nada, dejando calar, como lluvia fina, las doctrinas edulcoradas sobre las cabezas de la masa de «buenistas low cost». Los peores momentos del siglo XX así lo atestiguan.

Lo justo no tiene por qué ser legal: El apartheid era legal; la esclavitud era legal; La segregación racial era legal; las leyes de Núremberg eran legales

Jano García

La Agenda 2030 de la ONU: un repaso a sus aspectos y sus objetivos más controvertidos

Examinando en su propio texto las causas por las que genera tanta polémica

Elentir

Uno de los temas recurrentes de los discursos políticos de estos últimos años es la llamada Agenda 2030, muy citada pero poco conocida para el gran público.

Un documento aprobado en 2015 sin ser sometido a votación

Su nombre oficial es «Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible». Fue adoptada por la Asamblea General de la ONU el 25 de septiembre de 2015. El texto completo y oficial de la Agenda 2030 se puede leer aquí (ver PDF). Según podéis leer en este enlace, la ONU afirma que se trata de «un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosperidad, que también tiene la intención de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia». Un detalle llamativo de este documento se refiere a su proceso de aprobación. Ese mismo día, la web de la ONU afirmó que el texto se adoptó «unánimemente», pero en el registro de resoluciones del 70° Período de Sesiones de la ONU nos encontramos con lo siguiente:

Esto mismo se indica en el Volumen I de Resoluciones y Decisiones de la ONU (ver PDF) de ese año, al hablar de la Resolución 70/1, que aprobó la Agenda 2030: «Aprobada en la 4a sesión plenaria, celebrada el 25 de septiembre de 2015, sin votación, sobre la base del proyecto de resolución A/70/L.1″.

Hay que decir que este tipo de resoluciones sin votación son aprobadas en la ONU cuando existe un consenso previo. En el sitio web de la Agenda 2030 se afirma: «En 2015, todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron 17 Objetivos como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la cual se establece un plan para alcanzar los Objetivos en 15 años». La pregunta que cabe hacerse ahora es si todos los países miembros de la ONU consensuaron dicha agenda tal como la ONU los está interpretando.

El objetivo 5 y el eufemismo que usa para disfrazar el aborto

Un ejemplo de este posible conflicto lo vemos en el objetivo 5, titulado así «Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas». Ya de partida, el objetivo utiliza un término con una carga ideológica (los seres humanos tenemos sexo, no género, pero el progresismo usa esta palabra para disociar el sexo de la biología). El texto que desarrolla el objetivo incluye muchas cuestiones totalmente legítimas, como poner fin a toda discriminación y violencia contra mujeres y niñas, y eliminar el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.

El problema llega en el punto 5.6, que afirma lo siguiente: «Asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva». La ONU viene utilizando desde hace muchos años el término «salud sexual y reproductiva» como un eufemismo del aborto. Por ejemplo, el 11 de noviembre de 2019, la web de la ONU acusó a «conservadores y fundamentalistas» de intentar «hacer retroceder los derechos de las mujeres»citando expresamente el acceso al aborto como parte de esos derechos. La declaración partía simplemente de un grupo de expertos de la ONU, pero a menudo estas declaraciones son usadas como si hubiesen sido aprobadas por la Asamblea General.

La ONU ya ha apelado a ese objetivo 5 para promover la despenalización del aborto

Los motivos para la alarma en torno al citado objetivo punto 5.6 se confirmaron en menos de un año. El 5 de agosto de 2016, la ONU publicó un documento, el Informe del Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental (ver PDF). El informe señalaba al comienzo: «La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible brindan la oportunidad de mejorar la salud y los derechos humanos de los que se han quedado más atrás». En el documento se afirma lo siguiente:

«Las leyes que penalizan el aborto o limitan el suministro de información o la prestación de servicios de salud sexual o reproductiva exponen a las mujeres y las niñas a un mayor riesgo de complicaciones relacionadas con el embarazo y mortalidad materna (meta 3.2/3.7 y Objetivo 5)».

A día de hoy, muchos países penalizan total o parcialmente el aborto por cuanto implica matar a un ser humano en su etapa prenatal. ¿Cuando esos países otorgaron su apoyo a una Agenda 2030 aprobada sin votación, sabían que se usaría para atacar el derecho a la vida que protegen sus leyes?

El objetivo 4 y su olvido de la libertad de educación

Por otra parte, el objetivo 4 lleva este título: «Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos». Nuevamente, el texto utiliza términos con carga ideológica como «igualdad de género» y no hace mención alguna a la libertad de educación, un derecho amparado por los Artículos 18 y 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por diversos tratados internacionales.

Colaron la ideología de género ya en la introducción

Hay que decir que la carga ideológica de la Agenda 2030 queda patente ya en su introducción, cuando afirma: «La incorporación sistemática de una perspectiva de género en la implementación de la Agenda es crucial». El término «perspectiva de género» viene siendo utilizado como un eufemismo de la ideología de género, una teoría anticientífica que pretende disociar el sexo de la Biología.

El cambio climático y las políticas de intervencionismo estatal

Por otra parte, el Objetivo 13a afirma lo siguiente: «Cumplir el compromiso de los países desarrollados que son partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de lograr para el año 2020 el objetivo de movilizar conjuntamente 100.000 millones de dólares anuales procedentes de todas las fuentes a fin de atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la adopción de medidas concretas de mitigación y la transparencia de su aplicación». El punto 13.2 también llama a lo siguiente: «Incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales».

Estas pautas están sirviendo para disparar el gasto público, la presión fiscal y el intervencionismo estatal en los países occidentales, mientras China sigue siendo la primera potencia contaminante, emitiendo un 30% del total mundial de dióxido de carbono, más que Estados Unidos, India, Rusia y Japón juntos.

Un documento en el que han colado metas muy criticables entre otras legítimas

Así pues, los críticos con la Agenda 2030 tienen razones para recelar de ella. Entre muchas metas que son loables y otras que son más o menos ambiguas, la ONU ha colado elementos con una clara carga ideológica y que lesionan derechos fundamentales, empezando por el derecho más primario de todos, que es el derecho a la vida, en el caso del aborto.

¿Un texto determinado por la influencia de China en la ONU?

Hay que tener en cuenta que China tiene una creciente influencia en la ONU, por lo que cabe preguntarse hasta qué punto de esos objetivos se han caído cuestiones tan elementales como la libertad de educación -que no existe en esa dictadura comunista- mientras se han introducido tesis abortistas que sí son del agrado de ese régimen totalitario, simplemente para hacer un texto acorde a los intereses chinos, aunque no lo sea para el resto del mundo. Por lo demás, habría que preguntar también qué clase de examen hicieron muchos gobiernos de ese documento antes de aprobarlo, dejándose colar términos ideológicos y tesis abortistas que no tiene la aprobación de todo el mundo ni por asomo.

AUGE Y CAÍDA DE LOS DIOSES

POR: Javier Blasco*

Tras casi cien años bajo los caprichos y batutas de EEUU y Rusia en la arena internacional en lo referente a la tutela de los conflictos y el fomento de las alianzas en función de sus influencias, el papel mediador o hegemónico de ambos bloques, en su caso, aquella ha ido disminuyendo hasta llegar a desaparecer en algunas zonas como Oriente Medio y se ha ido trasladando a escenarios geoestratégicos nuevos para adaptarse a otras amenazas. 

Pero, como ocurre con casi todo en esta vida, el vacío de poder o de permanencia dejado por un cuerpo, gas, líquido o entidad, inmediatamente es ocupado por otro similar que está creciendo, se expande o cree que ya ha llegado el momento de cambiar su papel; por lo que, con ello, pasan de dominado a dominador, o cómo mínimo a moderador o modelador. 

Este es el caso de China que, siguiendo los preceptos marcados por Deng Xiaoping, ha permanecido décadas con un tono conciliador con sus vecinos mientras crecía en los dos poderes que hacen a una nación fuerte, respetable y potente; un importante desarrollo económico social y de la capacidad de combate y proyección de sus fuerzas armadas. 

El XX congreso del Partido Comunista chino, celebrado en octubre pasado, marcó los pasos para que, en la reciente Asamblea Nacional, Xi Jinping se convierta sine die en un todo poderoso y agresivo mandatario, que enarbola y ponga en efecto el mensaje de acabar con ser la víctima de la opresión estadounidense tras décadas de decadencia, humillaciones y desplantes por parte de las potencias vecinas o las occidentales y principalmente por estos últimos. 

China lleva años ocupando y militarizando islotes naturales o artificiales en el mar Meridional de China de forma que pueda crear un área de seguridad y amortiguamiento (buffer zone) entorno a su territorio natural por el mar; se ha consolidado como un socio económico de Rusia y de hecho, en gran parte, le está salvando de las restricciones internacionales montadas contra Putin por EEUU y la UE a consecuencia de la invasión de Ucrania; así como, se ha convertido en el principal inversor y comprador de todo tipo de productos en África y empieza serlo en Suramérica. 

La renovación y revitalización de su tradicional ruta de la seda y la apertura de nuevos caminos para el movimiento de sus productos y abastecimientos le proporcionan una capacidad económica importante y casi sin límites a corto y medio plazo. 

Los avances e inversiones en material bélico de fabricación nacional y sus importantes incursiones en el espacio, le dan un papel preponderante en el mundo al convertirse ya en el tercer país mundial en capacidades militares, aunque es la primera en número de efectivos en armas. 

Debido a su creciente papel en importancia internacional, no es de extrañar, el acuerdo firmado la pasada semana —bajo su tutela— entre Arabia Saudí e Irán, dos de las mayores potencias en hidrocarburos y muy famosas —tras Afganistán— por su estricta aplicación de las leyes coránicas — según sus criterios particulares— para reanudar las relaciones rotas entre ambos desde 2016. 

Ambas son grandes dictaduras teocráticas islámicas, e importantes potencias religiosas y militares, que se han visto implicadas en numerosos y recientes conflictos regionales movidos para dominar Oriente Medio y poder enfrentar sus creencias dispares —chiita (Irán) y sunita (Arabia Saudí)— que han llevado a la región a largas guerras o conflictos muy cruentos con el solo afán de crear adeptos a sus tendencias religiosas y batir a los que son contrarios a aquéllas. 

Saudíes y persas han sido el principal elemento de conflictividad en la zona desde el triunfo de la revolución islámica en Irán en 1979. 

La cruenta competencia económica y religiosa entre ambos países ha arrastrado a la región a su “particular guerra fría”, mediante sucesivos graves conflictos en Irak, Kuwait, Siria, Líbano o el de Yemen (actualmente y desde 2014) donde, de forma directa o indirecta mediante entes no estata‐ les, han competido por su hegemonía. 

No hay que olvidar que estas dos perlas islámicas son los padrinos y sostenedores ideológicos y hasta económicos de facciones terroristas de mucho calado o trascendencia internacional; así Irán promocionó y apadrina organizaciones terroristas tales como Hezbollah, Hamás o Yihad Islámica; mientras que Arabia Saudí se ocupa de grupos salafíes que han provocado la creación de los más importantes y cruentos grupos terroristas yihadistas, Al Qaeda y el Estado Islámico. 

Hacer que estos dos países se unan, y siempre que el pacto triunfe y se mantenga en el tiempo, puede provocar no solo apartar y relevar a EEUU en el arbitraje de la región, que China asegure sus grandes suministros en hidrocarburos y sea reconocido internacionalmente como el urdidor de una “Pax Regional” —ya conocida con el sobrenombre de pax china— sino, poner en peligro las alianzas de Arabia Saudí con el Tío Sam y lo que es más importante, la incipiente luna de miel con Israel, el mayor enemigo de Irán. 

EEUU es consciente de que la expansión china es cada vez más grande y efectiva, lo que les puede reportar grandes benéficos y, por el contrario, les complica la vida a los estadounidenses en otros escenarios donde aún mantienen aliados o muy buenas relaciones, como con Japón, Corea del sur, Vietnam, incluso la India y otras como Australia y Nueva Zelanda. 

De ahí los esfuerzos por potenciar al máximo el pacto estratégico —anunciado en septiembre de 2021 y bautizado como AUKUS (acrónimo en inglés de Australia, Reino Unido y EEUU)— que pretende “defender los intereses compartidos” de las tres potencias anglosajonas en el Indo Pacífico; Pacto, que hace pocas horas, ha anunciado aumentar sus capacidades navales mediante la creación de un nuevo tipo de submarino a propulsión nuclear, para lo que EEUU cederá, por primera vez, su tecnología a ter‐ ceros países.

Por otro lado, los acuerdos, colaboraciones o ejercicios combinados y conjuntos con Corea del Sur y Japón han incrementado su frecuencia e intensidad en los últimos años, como un esfuerzo para parar los pies al desarrollo militar y nuclear de Corea del Norte. 

Precisamente, como consecuencia o reacción a uno de ellos —realizándose actualmente, el “Freedom Shield”—, el pasado domingo los norcoreanos anunciaron haber lanzado, por primera vez desde un submarino, un misil de crucero estratégico —de menor velocidad que los misiles balísticos (habituales en ellos), pero de mayor precisión—. 

A nadie se le escapa, que los conflictos en esta zona van en aumento y que la mano negra chino-rusa en apoyo de diversos aspectos, es muy importante. 

Mientras tanto, los rusos y los estadounidenses siguen a lo suyo en su recientemente estrenada “nueva guerra fría” como consecuencia del conflicto en Ucrania, se supo el encuentro y abatimiento de un dron norteamericano por dos cazas rusos sobre aguas territoriales en el mar Negro. 

Un hecho éste que supone una agresión a sus medios y por lo tanto a ellos; que aunque de mo‐ mento no va a tener reacción por parte de EEUU, supone un paso muy importante hacia la escalada y, además, de seguir in crescendo, requerirá alguna acción más que una simple protesta y en llamar al embajador a presentarle su disgusto. 

El mundo está hecho un lío y ante cualquier traspiés —como la reciente quiebra del Banco de Sili‐ con Valley— saltan las alarmas y tiembla todo el mundo con sus Bolsas a la cabeza; prueba de la inseguridad subyacente de que las tensiones van en aumento y que los puntos de fricción internacional ocupan escenarios cada vez más amplios e importantes, incluso aunque alejados del continente europeo; pero no todos los países ven las cosas del mismo modo, algunos o incluso muchos, pasan de todo y se creen que no se verán afectados. 

Un ejemplo muy patente de estos últimos es el de España, un país que tiene sus preocupaciones gubernamentales en la creación de leyes innecesarias y absurdas como la de cambio de sexo, la del “solo el sí es si”, el aborto y el bienestar animal entre otras más por el estilo. 

Que se pasa el tiempo hablando del Tito Berni, del Barcelonagate, la ópera bufa de moción de censura de Vox o de la imparable subida del coste de la vida. 

Hechos y actos a los que el gobierno rápidamente encuentra la forma de echar arena sobre ellos para apagar los fuegos o en buscar viejos o nuevos responsables de todo ello; como el recientemente ideado del “mal tiempo meteorológico de los últimos meses” para justificar la desmedida crecida del precio de la cesta de la compra. 

Basta con escuchar los noticiarios, las tertulias o abrir los diarios. 

Seguimos cerrando los ojos a lo que ocurre por ahí fuera; pensamos que no afecta a nuestras vidas, a pesar de que sabemos que el “efecto mariposa” llega hasta nosotros a nada que uno estornude, por muy lejano que se encuentre. 

* Coronel de Ejército de Tierra (Retirado) de España. Diplomado de Estado Mayor, con experiencia de más de 40 años en las FAS. Ha participado en Operaciones de Paz en Bosnia Herzegovina y Kosovo y en Estados Mayores de la OTAN (AFSOUTH-J9). Agregado de Defensa en la República Checa y en Eslovaquia. Piloto de helicópteros, Vuelo Instrumental y piloto de pruebas. Miembro de la SAEEG.

Obligatorio ser ¿feliz?

Los izquierdistas a menudo creen que tienen que obligar a la humanidad a ser feliz. Tienen esto en común con los misioneros de las religiones. La izquierda es a menudo más una ideología que la derecha/conservador.

Los derechos no tienen ideología. Creen en las leyes de la naturaleza y la lógica. Por ejemplo, hay dos sexos biológicos para ellos, punto. Esto enfada a la izquierda, que, por ejemplo, también ve las matemáticas como algo racista porque a algunos les cuesta.

Los izquierdistas, que suelen tener problemas con las matemáticas y están en desacuerdo con las leyes de la naturaleza, están considerando cómo debería vivir la gente para influir en el clima. Quieren que las cosas sigan como están ahora y que nadie tenga que adaptarse a un cambio, se destruya nuestra prosperidad, se arruine la industria, se cambie el suministro de energía solo a energía solar, etc. Y para que eso suceda, izquierda- grandes alas como Gates, que para hacer esto, la humanidad tendría que ser reducida y el resto debería vivir como los simios.

Como al menos saben que nadie hace todo esto voluntariamente, siempre ingenian medidas coercitivas. Solo los izquierdistas podrían pensar en algo como una cortina de hierro. Por supuesto, la idea del sistema de crédito social también vino de los comunistas: vigilancia y castigo. Por supuesto, algo así culmina primero con la manipulación masiva de las elecciones libres y luego con su abolición total. Entonces simplemente equiparan el socialismo con la democracia, todo lo demás es «nazi» y, por lo tanto, debería prohibirse. Actualmente estamos viviendo la formación de partidos de unidad socialista a la SED. Los partidos de derecha están prohibidos y luego la gente vuelve a llamarse «democráticos», como lo hizo una vez la RDA. La UE también va por este camino. Como es bien sabido, soviet significa consejo y el soviet supremo se sienta al lado en Bruselas: son los cabilderos quienes representan a los políticos locales descartados, sobornar a los que han sido eliminados en Bruselas y conseguirles lo que tienen que hacer. La UE pertenece a las altas finanzas, que persiguen ideas bastante locas.

Esto significa que la digitalización y, por lo tanto, la vigilancia total ya no se pueden detener. Casi todo el mundo está conectado a su teléfono inteligente y hace tiempo que los políticos han reconocido que se puede utilizar como tarjeta de identificación. Una vez que los teléfonos inteligentes sean obligatorios, por ejemplo, si ya no se le permite salir de casa sin un certificado, pueden ser reemplazados por chips implantados, porque todos los necesitarán de todos modos. A la izquierda no le importa. Aparentemente les encanta ser dirigidos y controlados. Evidentemente les gusta ser esclavos, y cuando papá les dice que se vacunen con un fármaco genético experimental, van y les muestran la parte superior del brazo. Y lamentablemente eso no se puede cambiar. Odian a la gente normal y los llaman a todos «extremistas de derecha».

Sería feliz si los izquierdistas se mantuvieran solos y se patrocinaran y vacunaran entre sí, pero finalmente dejen al resto mucho más grande de la humanidad en paz con sus diversas crisis.

Nuevos datos muestran que no ha habido calentamiento global durante más de ocho años. Las temperaturas en la Antártida también se han mantenido bastante estables durante las últimas siete décadas. Al igual que la pandemia, la mentira climática solo puede sustentarse en la censura y la violencia estatal. Puedo referirme a un interesante artículo en Report 24 sobre esto. Sin calentamiento global durante 8 años – Antártida estable durante 70 años

El nacimiento de las ciudades bloqueadas

La ciudad inteligente de 15 minutos puede convertirse en el gulag digital del futuro. Los bloqueos de covid fueron el modelo. Ahora hay que combatir con ella la “emergencia climática”. 

Por Thomas Oysmüller

TKP ya ha informado sobre las llamadas «Ciudades de 15 Minutos». Actualmente son una idea particularmente popular en los círculos de ahorro climático de élite futuristas. Esto tiene como objetivo explotar el potencial de la próxima «Ciudad INTELIGENTE» para el clima. Los planes están muy avanzados.

Ciudad inteligente

El WEF, que volverá a reunirse en Davos dentro de unos días, se muestra entusiasmado con las ciudades de 15 minutos: «Una de las ideas urbanas más importantes que ha surgido a raíz de la pandemia es la idea de la ciudad de 15 minutos o la Cuartos de 15 minutos.” Eso ya estaba escrito a finales de 2021 , aunque todavía se podían leer críticas al concepto.

El concepto siempre se ve en el contexto de las «ciudades INTELIGENTES». Una ciudad como esta necesita gente estúpida. El WEF describe la “ciudad inteligente” así:

“¿Qué es una ciudad inteligente? Hemos escuchado el término en contextos tan diversos como la planificación urbana y la gobernanza, el transporte, la energía, el medio ambiente, la salud y la educación. También notamos que el concepto de ciudades inteligentes se basa en una variedad de tecnologías, que incluyen Internet de las cosas (IoT), soluciones móviles, big data, inteligencia artificial (AI) y blockchain. Debido a esta conexión con la tecnología, nos preocupa cómo las ciudades inteligentes abordarán cuestiones como la privacidad y la exclusión social. Vemos el peligro de que las áreas urbanas con malas conexiones a Internet puedan quedar excluidas de la tendencia de las ciudades inteligentes. Queremos continuar un diálogo abierto sobre esta tendencia”.

SikhforTruth, que opera la plataforma TruthTalk, ve el concepto como mucho más distópico:

“Una ciudad inteligente es básicamente un “gulag digital”. Dejame explicar. Mencionar Internet de las cosas (IOT), datos, inteligencia artificial y blockchain en una oración se traduce en vigilancia, puntajes de crédito social y monedas digitales, sin importar cómo lo vista. Básicamente una prisión”.

Viena se ve a sí misma como pionera mundial de la ciudad inteligente. El objetivo es que la ciudad sea climáticamente neutra para “2040”.

Ahora combina eso con la ciudad de 15 minutos.

El confinamiento como modelo

La «ciudad de 15 minutos» también está integrada en el concepto de «ciudad inteligente» de VienaAllí dice: «Viena está realizando y promoviendo la ciudad de 15 minutos, con distancias cortas, distritos animados de uso mixto y una redistribución del espacio público de la calle a favor de la movilidad activa, el transporte público y lugares atractivos para quedarse».

En la «ciudad inteligente», todo lo necesario para la vida debe ser accesible en 15 minutos, sin automóvil. “Y un vago presentimiento me dice que no será fácil para Otto Normal salir de este radio”, escribió recientemente el portal “Technikus News”.

Mariana Mazzucato, profesora de economía en Londres y funcionaria de la OMS, escribió un ensayo en otoño de 2022 en el que escribe que el mundo pronto tendrá que recurrir de nuevo a los “bloqueos” para combatir la “emergencia climática”. La ventana para controlar el clima de una manera diferente se está cerrando extremadamente rápido. Cómo sería un «bloqueo climático»:

“Los gobiernos restringirían los viajes en automóviles privados, prohibirían el consumo de carne roja y tomarían medidas extremas de ahorro de energía, mientras que las empresas de combustibles fósiles tendrían que dejar de perforar. Para evitar tal escenario, necesitamos revisar nuestras estructuras económicas y rediseñar el capitalismo”.

Unos días antes, la ciudad de 15 minutos había sido anunciada en la revista Forbes . Esto podría reducir radicalmente la producción de CO2. Para «SikhforTruth» el futuro «amigable con el clima» se ve así: «Permanecer en la zona asignada la mayor parte del tiempo». Ese sería el futuro en la ciudad «inteligente». Los confinamientos fueron un anteproyecto para esto y con ellos nació la idea del “gulag digital”.

CONTRA EL ANIMALISMO

NOTA: El artículo original es de 2014, pero su argumento vale perfectamente para la actualidad (y para demostrar, una vez mas, que eso que llaman «progresismo», no solo no tiene nada de progreso si no que es una auténtica MAJADERÍA propia de cerebros cortos e inmaduros.

POR: Juan Soto Ivars

La defensa de los animales es un principio de la dignidad humana. El hombre que maltrata a su perro delata su crueldad, y esto se entiende desde los tiempos de Esopo. En la actualidad, muchas personas se preguntan si el sufrimiento de los animales puede reducirse. Más allá de anécdotas como el anormal que pega a su caniche o el encierro de vaquilla de las fiestas de un pueblo, está el dilema de la alimentación. Yo, carnívoro empedernido, no deseo que las reses y polluelos que degluto tengan una existencia parecida a la de los muebles embalados de Ikea. Quisiera que las cadenas de producción ganadera tuvieran mejores condiciones para los animales, aunque sé que la industrialización de la ganadería es un factor esencial en el desarrollo de las grandes sociedades. Al menos, hasta que alguien descubra cómo producir carne a precios asequibles para una sociedad con tantos miles de millones de comensales.

Pero una cosa es tener conciencia de que los animales sienten y padecen, y estar a favor de que se cuide de ellos lo mejor posible, y otra creer que las películas de Disney son como documentales de la 2, es decir: que los animales y los humanos no somos tan distintos como nos había dicho Darwin. En este sentido, animalistas y creacionistas caen en un error con base equiparable.

Esta semana algunos quedamos asombrados por la repercusión de la vida de un perro en una situación de contagio del virus del ébola en España. Cualquiera que asomase el hocico a los mentideros se daba cuenta que la noticia del día era la del perro de Teresa, auxiliar de enfermería contagiada de esta enfermedad. Muchos internautas que llamaban al padre Pajares “el cura ese” se referían al perro por su nombre de pila, y la amenaza del sacrificio preventivo del can, finalmente llevada a cabo, movilizó en change.org a más de 300.000 personas que querían salvar al chucho de la muerte a cualquier precio. Algunas personas llegaron a formar un cordón humano en la puerta de la casa de la enfermera donde permanecía el perro, como cuando el banco desahucia a una familia.

Científicos entendidos explicaron que el perro no debía ser sacrificado. No porque defendieran su vida perruna, sino porque hubiera debido estudiarse si el animal funcionaba como transmisor pasivo del virus. Los perros lamen a otros perros y llevan una vida errática. Un comportamiento peligroso en una situación de descontrol sobre un virus tan letal. Muchos animalistas estaban tan obsesionados con salvar al perro que compartían el testimonio de estos científicos en las redes sociales, inconscientes de lo que significa poner al animal en cuarentena. Como dijo una amiga veterinaria: ¿se creen que es ponerle un piso en Fuengirola?

Lo importante para esta oleada de animalistas era salvar la vida del perro a toda costa, y así se manifestaron por la vida del perro, y firmaron una petición para salvar la vida del perro. Petición que contenía tantas faltas morales como de ortografía, y que redactó una internauta que, con toda razón, elegía la foto de una niña para su avatar de change.org.

A mí todo aquello me ponía los pelos de punta. No por miedo al ébola, sino por el comportamiento de la multitud.

Excálibur, así se llamaba el perro, pertenecía a una mujer sobre la que pesa todavía el riesgo de muerte. Una auxiliar de enfermería a la que pusieron a trabajar con enfermos de ébola sin haberla adiestrado en profundidad para quitarse el traje, en un nuevo caso de incompetencia de las autoridades. Sin embargo, el perro movilizó más apoyos que la enfermera. Si los negros que caen como moscas en África caminasen a cuatro patas y estuvieran cubiertos de pelo, es posible que consiguieran despertar un poco de esta inmensa, desnortada e infantiloide compasión.

Decían muchos animalistas que una cosa no quitaba a la otra. Que ellos defendían lo mismo al perro que a la enfermera, los misioneros y los negros de África. No percibieron lo terrible que es defender “lo mismo” a unos que otros, no se dieron cuenta, y para colmo mentían: Médicos sin Fronteras sigue pidiendo ayuda para su operativo de emergencia en los países afectados. Por supuesto, no han recibido ni una pequeña parte de los apoyos que recibió el perro. Quizás si Liberia ladrase…

Me pregunto si, en esta situación de imbecilidad generalizada, podría tener éxito una campaña para salvar a las medusas que son asesinadas cada verano en las playas. Miles de perros mueren en perreras, o atropellados porque los anormales de sus dueños los abandonan en la cuneta cuando se van de vacaciones, pero Excálibur se convertía en perro mediático y desataba una inmediata movilización. La velocidad y la trayectoria de la campaña delataba un preocupante relativismo moral. Buscando en Twitter “Excálibur” y “Ana Mato”, aparecían cientos de comentarios de internautas que consideraban la vida del perro más valiosa que la de la ministra. Hubo quien, incluso, comparó el momento del sacrificio del perro con la ejecución de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA.

El infantilismo y el relativismo moral alcanzaban tal grado de notoriedad que asustaban. Pero no es una sorpresa, si uno se para a pensar en las bases de la corriente animalista.

El animalismo existe desde hace siglos en Occidente, pero ha alcanzado una gran popularidad cuando la generación Disney se ha hecho mayor. No es paradójico que en los años de la crisis económica se hayan multiplicado en los medios de comunicación las consignas de los animalistas. Las protestas contra las fiestas populares donde se maltrata a los animales, parrafadas sobre la dieta vegana y manifestaciones antitaurinas aparecen cada pocos días en los medios. Mientras muchas familias españolas no tienen qué comer, los animalistas nos recuerdan lo pecaminoso que les resulta vernos tragar una hamburguesa. Todo esto hace pensar que el animalismo es un movimiento radical con un origen eminentemente burgués, aunque por supuesto muchas personas de origen y de vida humildes se hayan dirigido a esta corriente.

Defienden a los animales porque, según dicen, ellos no pueden defenderse. Creen que esto es una declaración de intenciones, pero en realidad es una falla argumental que los retrata. Uno puede defender la necesidad de llevar la democracia con aviones militares a un país como Irak, pero los iraquíes podrán negarse a ello y montar un Estado Islámico. Uno puede creer que las autoridades mexicanas deben arrancar la lacra de los narcos de la sociedad, pero posiblemente los narcos acaben agujereando al activista a base de balazos. En cambio, perros, gatos, corderos y zarigüeyas permanecen impasibles mientras las legiones de animalistas se dejan las horas del reloj en defenderlos de las agresiones del hombre.

En este sentido, el animalismo es una causa vacía: defiende los derechos de un colectivo que no los ha exigido y que no va a causar ningún problema a sus supuestos benefactores.

El animalismo no tiene malas intenciones, pero puede llegar a ser nocivo como todas las deformaciones grotescas de la bondad humana. Los presupuestos de los animalistas más radicales tienen tintes alienígenas: proclaman la igualdad de todos los seres con sistema nervioso que moramos sobre la tierra, y con una frecuencia alarmante comparan el valor de la vida de un humano con la de cualquier ratón de laboratorio. Cuando un animalista escribe que la vida de su perro es más valiosa que la de mucha gente, recibe un apoyo enorme por parte de otros animalistas. Ahí está lo nocivo de esta corriente que en principio tiene tan buenas intenciones: al equiparar el valor de la vida de los animales con la vida humana, considera que quien mata a un animal, aunque sea en un matadero alimenticio, está cometiendo un asesinato. Por lo tanto, si el animalismo sigue creciendo y logra representación en cámaras legislativas, las consecuencias podrían llegar a ser mucho más serias que los comentarios de cuarenta defensores de los gatos en una red social.

La fragilidad argumental del animalismo contiene una gran paradoja, que se manifiesta en la acusación que los animalistas radicales han elegido para quienes nos rebelamos contra su doctrina. Nos llaman, despectivamente, especistas. Antropocéntrico o especista es aquel humano que se considera superior a un mono titi o una merluza. ¿Dónde está la gran paradoja? En que el animalismo se levanta precisamente sobre un antropocentrismo radical: proyecta en los animales cualidades humanas, hasta el punto de considerar a los animales sujetos de derecho.

Esta confusión, de nuevo motivada por nobles sentimientos, resulta aparatosa desde un punto de vista humanista. El animalista cree que los animales tienen derechos aunque con frecuencia se muestra incapaz de explicar de dónde emanan estos derechos. Suele referirse al derecho a la vida de los animales como si fuera un mandato del reino natural que los humanos deben acatar, pero no especifican dónde está escrita esta ley.

Asumido este dogma, no se dan cuenta de que la ecuación funciona exactamente al revés: somos nosotros, los hombres, quienes tenemos el derecho a disfrutar de los animales. Por supuesto, es un derecho que nos hemos otorgado: son milenios usando a las bestias para acarrear el peso de los carros, a los perdigueros para ayudarnos en la caza, a las lombrices para servir de cebo en nuestros anzuelos. Nosotros inventamos los derechos y tenemos la potestad de repartirlos, y todos los derechos de que disfrutan los animalistas parten de la misma fuente: desde la libertad para expresar sus planteamientos por escrito o para manifestarse en la calle, hasta la garantía de que nadie, por mucho que aborrezca lo que digan, podrá reprimirlos por la fuerza sin recibir un castigo.

Pero ahí está el problema capital de la ideología animalista: en que los animales no tienen derechos, de la misma manera que no tienen obligaciones. No pueden acatar leyes, ni hacerlas cumplir a otros animales1. Cuando educamos a un perro para que no cague en casa estamos imponiéndole reflejos condicionados a su conducta, lo cual es totalmente diferente a imponer una ley. Pero que los animales no tengan derechos no significa que deban ser vulnerables a la crueldad humana: de nuestro derecho a utilizar a los animales emana nuestra obligación de cuidar de ellos. Es decir: no es que mi perro tenga derecho a una vida digna por ser un perro, sino que yo tengo la obligación de dársela, y por lo tanto debo ser castigado si lo maltrato. A cambio de mis cuidados, el perro me premia con su lealtad, su cariño y su simpatía, elementos tan intrínsecos a los perros que cualquiera con un poco de sensibilidad sufre cuando se le arrima por la calle un chucho abandonado.

Entre las dos posturas, la del derecho intrínseco del animal y la de nuestra obligación de cuidar a los animales, hay una distancia tan grande como la que separa a los niños de los adultos. Pero precisamente ahí, en el infantilismo, está el talón de Aquiles de los animalistas contemporáneos.

1 En la Edad Media se escribieron leyes que contemplaban a los animales como sujetos de derecho, y era frecuente que un labrador se querellase contra su burro porque éste no quería andar, o que una población quisiera llevar ante la justicia a una plaga de langostas que había arruinado las cosechas.

El indecente blanqueamiento de un dictador comunista en muchos medios occidentales

Llaman «presidente» y «elegido» a un dictador en un régimen de partido único

Elentir

Una de las costumbres más indignantes de muchos medios occidentales tiene relación con el tratamiento que reciben las dictaduras comunistas.

Tomemos el ejemplo de la mayor dictadura del mundo, la República Popular China. Ayer, su agencia oficial Xinhua publicó este titular cargado de cinismo y de falsedad: «Xi Jinping elegido por unanimidad presidente de China«.

La redacción de la noticia provocaría risa si no estuviésemos hablando de un régimen totalitario: «Un total de 2.952 diputados estuvieron presentes en la tercera reunión plenaria de la primera sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional (APN) hoy por la mañana, para ejercer su derecho constitucional de elegir al liderazgo de Estado de China. La votación fue anónima. Estruendosos aplausos estallaron en el Gran Palacio del Pueblo cuando se pronunciaron los resultados de las elecciones«.

Que una agencia oficial de una dictadura se dedique a blanquearla de este modo es algo nauseabundo pero que entra dentro de lo previsible. Lo más pasmoso es que muchos medios occidentales han copiado el titular de Xinhua, diciendo que Xi Jinping ha sido «elegido» como «presidente» de China por unanimidad.

Pues no. Xi Jinping no es un presidente: es un dictador. Su régimen no es nada parecido a una democracia: es una dictadura de partido único donde todo el poder lo ejerce el Partido Comunista de China, la mayor organización criminal del mundo, que lleva gobernando la República Popular China desde 1949 sin haber convocado elecciones libres y democráticas ni una sola vez. No puede ser «elegido» un dictador allí donde oponerse al gobierno se castiga con la prisión. Para elegir algo o a alguien hay que tener dos o más opciones. En China la única opción que hay es la que impone el Partido Comunista, de espaldas al pueblo.

Blanquear la designación antidemocrática de un dictador, presentándola con palabras como las que se usan en los procesos electorales de los países libres y democráticos, es una forma de hacerse cómplice de esa dictadura. Y estamos hablando, por si alguien lo ha olvidado, de una dictadura que ha matado a millones de personas, que todavía hoy mantiene una red de campos de concentración -el Laogai-, que figura entre los países que más persigue a los cristianos (con el puesto número 16), y que está cometiendo un genocidio contra el pueblo uiguir, con acciones que incluyen el internamiento de entre un millón y 1,8 millones de personas en campos de concentración.

Lo que deberían hacer los medios de comunicación de los países libres es informar sobre los abusos y crímenes de esa dictadura, en vez de dedicase a esconderlos y de presentar al dictador como un «presidente» que es «elegido». Basta ya de ser cómplices de ese régimen criminal.

Foto: Ju Peng / Europa Press.

Nos vamos a comer a Pepito Grillo

Mientras escribo estas líneas unos 2.700 seres ilustres, entre los que se cuentan Presidentes de Gobierno y Jefes de Estado; líderes políticos de toda adscripción, con su pin 2030 en la solapa; CEOs de grandes multinacionales y empresas punteras; banqueros de riñón forrado; representantes ilustres de la sociedad civil, y propietarios de grandes medios de comunicación, se hallan reunidos en el Foro de Davos

Por: Julio Murillo

Mientras escribo estas líneas unos 2.700 seres ilustres, entre los que se cuentan Presidentes de Gobierno y Jefes de Estado; líderes políticos de toda adscripción, con su pin 2030 en la solapa; CEOs de grandes multinacionales y empresas punteras; banqueros de riñón forrado; representantes ilustres de la sociedad civil, y propietarios de grandes medios de comunicación, se hallan reunidos en el Foro de Davos, sacando humo por las orejas durante cuatro días o así, a fin de “impulsar soluciones con visión de futuro y abordar los desafíos globales más apremiantes”. Al menos ese es el objetivo según el portal oficial WEF (World Economic Forum) de la monumental francachela que se montan anualmente aquellos que rigen los destinos del mundo.

Llegan muy ufanos en sus flotillas de jets privados, con sus séquitos de asesores, adláteres, paniaguados y prensa subvencionada; se abrazan y se dejan querer en la alfombra roja; pronuncian discursos trascendentes en tono circunspecto pero con sonrisa ladina; se ponen tibios de pato a la naranja, ostras de Arcade, transportadas en contenedores especiales, y langosta a la meunière –manjares generosamente regados con grandes reservas y con champagne Cuvée Dom Ruinart Blanc de Blancs 2010 de Maison Ruinart–; mitigan la soledad y el insoportable peso que el poder conlleva solazándose con escorts selectas entre sesión y sesión, y, tras unos cuantos eructos, polvos y fotos oficiales para consumo global e interno regresan con expresión triunfal, dejando tras de sí una huella de carbono y un despilfarro inmensurable.

Pero calma, calma, que les veo venir… No se sitúen, amigos lectores, en una tesitura conspiranoica. A mí esas teorías me divierten mucho, para qué negarlo, pero fijo que ninguno de estos próceres del mundo mundial es un Illuminati, o aún peor, un Anunnaki reptiliano morador de la Tierra Hueca –aunque algunos tengan una morfología de ofidio que espanta–. No, simplemente son seres superiores (ahí tienen a nuestro insigne Presidente) dispuestos a solventar todos los problemas que nos afligen desde tiempo inmemorial, desde el olvidado agujero de ozono de la Antártida, el SIDA, el Ébola, las crisis económicas, el deshielo de los casquetes polares, las guerras geoestratégicas, las epidemias propagadas por un murciélago cabrón que se escapó de un laboratorio, y mil maldiciones más que requieren de bálsamos de Fierabrás a la voz de ya… porque el mundo, ahora mismo, va de culo, cuesta abajo y sin frenos.

Son muchísimos los problemas y poco el tiempo disponible para atajarlos o paliarlos… ¿Cómo parar una guerra no auspiciada por nadie?, ¿cómo reducir el nivel de contaminación sin dejar de producir y crecer?, ¿cómo reducir la población mundial porque aquí sobra, eso dicen ellos, más de la mitad de la gente?, ¿cómo lidiar con el cambio climático que nos abrasará en breve?, y sobre todo la pregunta más acuciante: ¿cómo alimentar a millones de parias y desheredados en tiempos de crisis, hiperinflación galopante y escasez de materias primas?

Tranquilos, que en 2030 todo esto estará solventado, a base de downsizing, decrecimiento controlado, y seremos felices sin necesidad de comer perdices. Confíen en la famosa Agenda. Estamos en las mejores manos. En lo referido a las hambrunas la solución es el grillo. Pepito Grillo. Nos lo vamos a comer, usted, yo, Vicente y el resto de la gente. La voz de Pepito Grillo, otrora voz de la exigua conciencia de los mentirosos, será ahora conciencia universal. Y también nos zamparemos al escarabajo del estiércol y sus larvas. Hasta en la sopa los vamos a degustar. Luego vendrán los gusanos, las larvas y los artrópodos, que constituyen el filum más numeroso y diverso del reino animal. No se espanten, recuerden a Steve McQueen interpretando a Papillón y cazando cucarachas en su celda en la Guayana francesa.

En medio de la tremenda avalancha de noticias que se generan a diario, quizás a muchos de ustedes les haya pasado inadvertida una medida legislativa de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que el 23 de marzo de 2022 ratificó la “seguridad” (déjenme poner comillas al término seguridad) en el consumo –en forma de pasta o preparado alimenticio, parcialmente desgrasado, congelado, liofilizado, molido, triturado o en polvo–, del Acheta domesticus (grillo de proximidad, como el de su jardín) y también la del Alphitobius diaperinus, o escarabajo Pelotero, un coleóptero veneradísimo en el antiguo Egipto –hasta el séquito del faraón se detenía a su paso, recuerden el magnífico film de 1966 de Jerzy Kawalerowicz– que redondea con sus patitas dentadas boñigas de estiércol para criar a sus larvas. La UE ha dictado Reglamento de Ejecución con fecha 5 de enero de 2023, a pesar de que admiten posibles efectos secundarios, reacciones adversas, alergénicas –sobre todo en aquellos que presenten intolerancia a moluscos y crustáceos–, e incluso casos de anafilaxia, no recomendando, por tanto, su consumo a menores de 18 años. Nuestro BOE ya ha publicado la normativa.

Y en esas estamos. Como parece que a nivel planetario debemos ir haciéndonos a la idea de que “the end is near and so we face the final curtain”, que nos cantaba Frank Sinatra, estos dos encantadores bichitos van a pasar a formar parte de panes, multicereales, colines, barritas energéticas, galletas, bizcochos, repostería en general, platos preparados con leguminosas y cereales, sucedáneos de carne, sopas o polvos de sopa, chocolate, pizzas, harinas, aperitivos, snacks, y mil y un productos más.

Nos estábamos quedando sin abejas, cada vez más raras de ver, y ahora se van a cepillar a millones de grillos y escarabajos. Torrefacción y molido. Y eso me lleva a recordar un lejano día en que un brillante profesor de Ciencias Naturales de bachillerato entró en clase y desplegó en la pared un gran mapa ilustrado, taxonómico, mostrando desde la base hasta el vértice de la pirámide todos los reinos y especies de nuestro mundo, desde los protozoos hasta el Homo sapiens. Tras una larga disertación nos preguntó: ¿cuál de estos animalitos consideran ustedes que es el más insignificante y prescindible? Claro, los reptiles, batracios, insectos e himenópteros ganaron por goleada. Aquel profesor fue contundente: “Si eliminan eso, lo pagarán caro, porque el mundo se irá a la mierda”.

Era mentira. Porque nos cepillamos anualmente docenas, centenares de especies, y aquí no pasa nada. Menos mal que tenemos a estas lumbreras al timón, pilotando el big reset que hará que todos seamos felices sin ser dueños del sayo que vistamos o de las alpargatas que calcemos. Tienen solución para todo: ¿Exceso de contaminación? Pues coche eléctrico que te endoso, a precio estratosférico, y ya lo pagarás como puedas y ya te espabilas buscando un enchufe; ¿hambruna en el horizonte?, pues toma grillo y escarabajo, que cuando se acaben ya seguiremos con gusanos, libélulas, hormigas y babosas. Y así, con todo. Absolutamente con todo. Y lo que no arregle la izquierda progresista mejor que lo dejemos en manos de Dios o de quien sea… There’s anybody out there?

A todo nos acostumbramos, amigos. Después de todo, los hábitos alimentarios son una mera cuestión cultural. Estas cosas en muchos puntos de Asia se las comen a diario de entrante, seguido de una buena rodaja de anaconda a la plancha y un licor de “largato” para bajar. Eso sí, aquí se impone que Klaus Schwab, George Soros, Bill Gates, Christine Lagarde, Pedro Sánchez, Alberto Nuñez Feijóo y, sobre todo, Alberto Garzón, el del chuletón descomunal, den ejemplo. Los queremos ver devorar un plato de escarabajos y otro de saltamontes au point en vivo y en directo. Las salsas, al gusto, porque todos ellos son muy finos.

El problema es que una vez iniciado, y aceptado –que eso está aún por ver–, ese camino, nos aproximamos un poco más a la solución final, de corte orwelliano. Les recomiendo encarecidamente que vean, o vuelvan a ver, “Soylent Green” (1973), titulada en España “Cuando el destino nos alcance”, película distópica dirigida por Richard Fleischer, con unos magníficos Charlton Heston y Edward G. Robinson –fue la última película de este inmenso actor–, en la que la humanidad malvive gracias a una «alga marina» salvífica; un último y desesperado recurso alimentario que el Gobierno reparte entre las masas, por el cual todos son capaces de matar a su hermano o a su vecino… Un alga que nace –tremenda revelación final– de la desesperación de millones, de la eutanasia voluntaria y de las morgues habilitadas a tal efecto.

Les dejo, que se desploma la temperatura y tengo que tapar los ajos, puerros, apios y semillas varias que estoy germinando. Sean felices. Bueno, sean lo que puedan ser, o lo que nos dejen ser. El núcleo de la Tierra ya gira a la inversa. Descorche lo que tenga a mano y rece para que cualquiera que no sea Pedro Sánchez esté al timón.

Cómo los «Ambientalistas», BLM y LGBTIQ+ son utilizados para extorsionar

Escrito por: Jose Miguel

En pocas líneas, el propósito de esta publicación es explicar de forma simple el cómo estas comunidades son utilizadas por la izquierda para extorsionar y censurar a quienes no comparten su narrativa.

Todos sabemos que la izquierda es astuta y habilidosa al momento de promover sus agendas.

Son tan astutos, que han sabido tocarle la tecla a comunidades como los LGBTIQ+, BLM y los «Ambientalistas», hasta el punto que los resentimientos los convierten en «luchas».

Al igual que toda mafia o pandilla, los comunistas apelan a la extorsión, persecución y el chantaje de los disidentes. Todo aquel que no se pliegue a su narrativa, es considerado «enemigo de la causa» y debe ser cancelado.

Pero para cancelarlo, hay que utilizar el poder. Los comunistas ☭ tienen poder económico, poder político y poder mediático. Combinados todos, terminan en algo muy peligroso: poder de manipulación.

Para manipular, la izquierda se apalancan en algo que a la gran mayoría de seres humanos les importa: las causas.

Veámoslo uno por uno: La autora estadounidense Candace Owensc expuso el gran tramado financiero que hay detrás de la organización BLM.

Este movimiento es usado como una célula de la mafia de izquierda, para bajar recursos $$ que financian todas las protestas y desastres de BLM.

BLM no solo es la cabeza de toda una pandilla de organizaciones que financia a supuestos «movimientos por los derechos de los negros», sino que desde BLM se bajan millones de dólares para movimientos que se identifican como LGBTIQ+ .

En palabras simples: El movimiento BLM es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como LGBTIQ+ y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.

Pero ya va, ¿Por qué cómo pandilla? Las alas extremistas del movimiento BLM y de la comunidad LGBTIQ+, emplean las mismas técnicas y métodos que los pandilleros, al momento de ir contra sus contrincantes.

¿Qué contrincantes? Quienes no promuevan su narrativa y quienes la critiquen.

Son innumerables, la cantidad de veces que BLM y LGBTIQ+ han amenazado con sabotear, boicotear y hasta destruir, empresas, marcas, figuras públicas y al ciudadano común, utilizando su poder económico, político y mediático para difamar y extorsionar a los disidentes.

Estas pandillas han sido capaces de presionar a empresas para que despidan empleados, bajo la etiqueta «racistas» y «homofóbicos». También, han hecho que el poder político cierre negocios o imponga multas sobre negocios bajo las mismas etiquetas de «racistas» y homofóbicos».

Todo lo que no se sume a su narrativa, los movimientos BLM y sus células como la comunidad LGBTIQ+ los acusan con etiquetas que hoy día, la corrección política ha convertido en mazos para arrodillar a la humanidad. Racismo y homofobia son etiquetas que se usan hoy para extorsionar.

Hay un movimiento que funciona igual, pero más a nivel corporativo: los supuestos «Activistas por el medio ambiente». Estos son profesionales de la extorsión, porque tienen mucho poder y lobby político, en los principales gobiernos del mundo y en el Foro Económico Mundial.

La supuesta causa «por el medio ambiente» que promueven los «activistas por el medio ambiente», es utilizada para:

– Conseguir recur$o$ infinitos, vía impuestos, tasas y aranceles.
– Castigar a las empresas a través de multas y penalizaciones, por «no cumplir con lineamientos medioambientales».

¡Extorsión!

¿Cómo hacerles frente? Primero, hay que estar muy claros en que es deber moral el hacerle la guerra cultural a los tres: BLM + LGBTIQ+ + Activistas ambientales. Segundo, hay que mantenerse firmes en las opiniones, las tradiciones, la forma de ver la vida, las creencias y los valores. ¡No cedan!

La única forma de ponerle freno a las alas radicales de estos movimientos, es a través de la integridad, la unión, el trabajo en equipo y la guerra cultural. ¿Te quieren extorsionar? Pues hay que exponerlos. ¿Te quieren chantajear? Hay que hacerlo público y dejarlos en evidencia.

Si hay algo que sobra dentro de estas comunidades es:

– La hipocresía
– La xenofobia
– El desprecio por la libertad
– El odio a quien no piense igual
– El desprecio a lo bueno
– La intolerancia a la crítica
– La cultura pandillera

No se dejen intimidar.

Así actua el comunismo cuando toma el poder.

Por: Jorge Hau

Lo que ocurre es que cuando el comunismo llega al poder lo hace sobre ya algo existente, toda una sociedad con muchos ya propietarios de sus casas, de sus coches, entonces algunas no se la expropiarán. Si usted vive en una mansión, posiblemente si la tomen y la dividan o lo obligarán a compartirla con quienes no tienen casas. Si usted tiene un solo coche, ni siquiera lo molestarán pero si tiene muchos, seguro que le quitan algunos para dárselos a los miembros del partido comunista en comando de toda la nación.

Con el tiempo, comenzarán con la fabricación en masa de viviendas, quizá tipo bloques al estilo de toda la URSS y Europa oriental cuando todos eran comunistas. Si usted tiene la mala suerte de vivir en una zona que quieran desarrollar, bueno, le quitarán su casa y le ofrecerán uno de esos apartamentos que están fabricando y que lucirá exactamente igual al que recibirán todos los demás.

En cuanto a su coche, con el tiempo no servirá y tendrá que desecharlo. No conseguirá repuestos y tarde o temprano ya no podrá circular más, quiza no consiga neumáticos, ni baterias, ni nada de eso. Y es muy probable que jamás podrá tener un coche propio, la prioridad en comunismo es el transporte público no los coches para individuos. Tampoco le expropiarán su ropa, sus zapatos, su ropa interior y objetos u otros artículos y utensilios de uso personal.

La ideología comunista va es en contra de la propiedad de los medios de producción no en contra de toda propiedad privada. Y ahí está el asunto. En comunismo la competencia es vista como un desperdicio, las marcas desaparecen y habrá una sola marca para cada producto, producido por empresas en manos del estado o que han expropiadas. De manera que no existirá variedad que ira desapareciendo con el tiempo. La prioridad es vestir a todos, no vestir algunos con la moda.

Todos comenzarán a lucir iguales a los demás. La igualdad es prioritaria en comunismo y el simple hecho de querer ser diferente, de vestir diferente será mal visto, será condenado por la sociedad comunista que verá todo ese compartimiento como proveniente de la sociedad capitalista decadente. La música, si proviene de otros paises que no son comunistas, será prohibida o al menos condenada como algo negativo.

Surgirá un nacionalismo extremo que te harán odiar todo lo que provenga de afuera. Comenzarán a cambiar la historia para borrar todo aquello que no les gusta y añadirán cosas que nunca pasó ni ocurrió realmente, para así crear próceres y personajes que elevarán la causa comunista, pero que nunca ocurrió. Crearán héroes y le enseñarán a los niños a venerarlos.

Recuerde también, ya no habrá múltiples canales de TV, centenas sino miles de estaciones de radio en el país, ni múltiples periódicos. El comunismo controla la informacion y la noticia y de esa manera ya usted nunca mas podrá enterarse de cosas que no le conviene al gobierno. Escuchará sólo aquellas que pasan la censura del estado y que el estado manipula para siempre aparecer que son ellos los buenos, quienes toman las mejores decisiones, que son ellos los héroes, que sin ellos nada de lo que usted reciba sería posible.

Le quitarán su autoestima, su individualidad para ser reemplazado por nosotros, ya no se permitira el yo, siempre es el nosotros, no se permitirá el beneficio propio, todo tiene que ser por el bien común. Usted seguirá siendo propietario de su ropa, de su par de zapatos, y de todo lo que tenga en su vivienda, pero recuerde, la vivienda se la dio el estado, el transporte publico se lo dará el estado, la educación se lo dará el estado, su salud se lo dará el estado, todo girará en torno al estado.

Le harán creer que todo lo que usted tiene y disfruta proviene de estado y que tienes que agradecerlo por toda tu vida, te harán creer que el estado hace un bien o presta ayuda de manera desinteresada. Ya no importa lo que ganes, y lo que hagas, todos son iguales, y si no pueden producir suficiente, te darán una Tarjeta de Racionamiento, un Carnet de la Patria con un paquetito de azúcar, varias harinas, un paquete de espaguetis, otro de arroz y cuando tus hijos tengan hambre, te harán recordad que ellos comen no gracias a usted, sino gracias al estado benefactor.

Las viviendas que fueron privadas y aun se preservan, lucirán abandonadas porque el estado no llevará a cabo reparaciones de ningún tipo a viviendas privadas, y como no ganarás suficiente, lucirán como ruinas, la prioridad es mantener lo que ellos construyeron y distribuyeron entre la población, no mantener propiedad privada de individuos. Ellos no harán nada al respecto con tu propiedad, usted no podría hacerlo solo por su propia cuenta. Las consecuencias son inevitables.

El problema del comunismo no es que te quitarán tu cepillo de diente, tus calzoncillos, medias, pantalones franelas y camisas, tu bicicleta si tiene una, tu coche si tienen uno, y tu vivienda s tienes una. Tampoco serán los precios, todos serán muy barato pero no se consigue nada, hay que hacer colas kilométricas por horas en espera que cuando llegues puedas comprar algo que necesitas.

El milagro comunista es que Cuba tenga que importar azúcar, y que Venezuela tenga que importar petróleo, gasolina u otros derivados del petróleo. El milagro comunista es que Venezuela y Cuba no tengan suficiente agua potable, ni electricidad, o gas para la población. El problema del comunismo es que el estado asume el papel del individuo, el que toma las decisiones por ti, el que alimenta tus hijos, el que decide que será de ellos en el futuro. El estado es todo y se ubica por encima de todos sus ciudadanos. En comunismo, el individuo no tiene valor alguno. El sistema comunista es una máquina de hacer guerra que dedica casi todos sus recursos en armamentos y un enorme ejército.

En los pocos países que quedan que se autodenominan «comunistas», todo es del estado. Nada es tuyo, ni siquiera lamentablemente tu vida.