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El antídoto a la tiranía es la libertad, no la democracia ni el Gobierno Mundial

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: The Antidote to Tyranny is Liberty, Not Democracy or International Government
Traducido por El Medio

El lenguaje político manipula el debate político. Los detractores del aborto que se definen a sí mismos como «pro vida» convierten semánticamente a los partidarios del aborto en «pro muerte». Los partidarios del aborto que se definen como «pro elección» semánticamente convierten cualquier oposición en «anti elección». ¿Quién quiere ser «pro muerte» o «anti elección», después de todo? Tal es la naturaleza de la política. Las palabras son armas: cuando se manejan con destreza, modelan el campo mental de batalla.

Así las cosas, ¿por qué los dirigentes occidentales hablan tanto de democracia y tan poco de derechos individuales? ¿Por qué predican las virtudes de las instituciones internacionales mientras demonizan el nacionalismo como algo xenófobo y peligroso? Eso significa que la soberanía nacional y los derechos naturales e inviolables están siendo atacados frontalmente en todo Occidente.

Se ha vuelto bastante común que los políticos europeos y estadounidenses dividan el mundo entre naciones «democráticas» y «autoritarias»; las primeras son descritas como poseedoras de una bondad inherente y las segundas, despreciadas como una amenaza para la existencia misma del planeta. Por supuesto, después de más de dos años de imposición de mascarillas, vacunas y permisos de viaje por el covid-19, a menudo por medio de acciones ejecutivas o administrativas unilaterales –y no por medio de una decisión del Legislativo o tras un referéndum popular–, cuesta afirmar que las naciones democráticas están libres de impulsos autoritarios.

Cuando los presidentes y primeros ministros elaboran y aplican leyes a su antojo so pretexto de los «poderes de emergencia», la ciudadanía no debería sorprenderse cuando descubren un sinfín de emergencias que requieren una actuación urgente. Si hay alguna duda al respecto, sólo hay que mirar la implacable decisión del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de sofocar las protestas pacíficas del Convoy de la Libertad de los camioneros contra la obligatoriedad de las vacunas experimentales, a principios de este año, confiscando cuentas bancarias y efectuando detenciones por la fuerza, con escasa consideración por el proceso debido o la libertad de expresión de los canadienses. La emergencia decretada por Trudeau prevaleció sobre los derechos individuales de los ciudadanos canadienses.

Ciertamente, la democracia en sí misma no es garantía de una sociedad noble y justa. En una democracia perfectamente funcional de cien ciudadanos, cincuenta y uno pueden votar para negar a los otros cuarenta y nueve la propiedad, la libertad e incluso la vida. Si un miembro de la minoría se ve esclavizado por el Estado o condenado a ser ejecutado simplemente porque la mayoría así lo desea, no cantará las alabanzas de la democracia cuando le pongan la soga al cuello.

Los principios del federalismo (donde la jurisdicción del gobierno soberano se divide entre una autoridad central y sus partes constituyentes locales) y la separación de poderes (donde las funciones judicial, legislativa y ejecutiva del gobierno se dividen en ramas distintas e independientes) procuran controles de peso contra la concentración y el abuso del poder.

Ahora bien, es la asunción que ha hecho tradicionalmente Occidente de los derechos naturales, que existen al margen de y son superiores a la autoridad constitucional, lo que brinda la mayor protección contra el poder injusto del gobierno (democrático o no). Cuando los derechos naturales se consideran inviolables, como sucede en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, la libertad de expresión no puede ser censurada simplemente por que el gobierno no esté de acuerdo con determinado mensaje. Cuando la propiedad privada se entiende como un derecho inherente a los individuos, Trudeau no puede ir tan fácilmente a por las cuentas bancarias privadas al declarar una emergencia. Sin embargo, cuando los derechos naturales individuales se consideran obsequios del gobierno, desaparecen rápidamente cuando las autoridades lo consideran oportuno.

Cada vez es más frecuente que se ataque a los derechos individuales como «egoístas» y contrarios al «bien común». Si los gobernantes convencen a los ciudadanos de que los derechos personales no existen, o de que no deberían existir, entonces los regímenes autoritarios que adoptan diversos tonos de comunismo o fascismo llaman a la puerta.

El imperio de la ley no sanciona la tiranía simplemente porque lo injusto haya sido promulgado democráticamente. Si una minoría con derecho a voto resulta vulnerable ante los caprichos de la mayoría, entonces percibirá el régimen democrático como excesivamente autoritario. Y si su vida, su libertad o su propiedad están en juego, es muy posible que usted prefiera el juicio de un dictador benévolo antes que las exigencias de una turba resentida pero democrática.

Lo contrario de la tiranía no es la democracia, sino la libertad y los derechos individuales. ¿No resulta sorprendente, pues, que los dirigentes occidentales exalten la democracia pero rindan tan poco homenaje a las libertades personales? Sin duda, la civilización occidental debería ensalzar la libertad de expresión, la libertad de religión y la libertad de acción, tan arduamente conquistados. Sin duda, el avance de la libertad humana debería celebrarse como un triunfo de la razón y la racionalidad sobre los sistemas feudales de poder y sus formas imperiosas de control. Las sociedades libres se distinguen de los regímenes autoritarios por su firme protección de los derechos humanos inviolables, que existen con independencia del derecho estatutario. Sin embargo, rara vez se habla de la libertad y los derechos individuales. Los políticos ensalzan las «virtudes» de la democracia y poco más. Es como si un juego de manos lingüístico hubiera despojado a los ciudadanos occidentales de su patrimonio más valioso.

Los líderes políticos occidentales han recurrido al vudú retórico para sustituir la «libertad individual» por vagas nociones a la «democracia», y utilizado una brujería similar para sustituir la soberanía nacional por formas internacionales de gobierno. ¿Qué son la Unión Europea, las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud sino estructuras institucionales para debilitar el poder del voto particular de los ciudadanos de cada nación entregando a no ciudadanos poderes antaño vinculados a la soberanía nacional?

¿No es extraño que los dirigentes occidentales alaben la democracia por encima del autoritarismo mientras, al mismo tiempo, reducen el poder de sus votantes y refuerzan la autoridad de las instituciones extranjeras? ¿No deberían las naciones democráticas decidir sus propios destinos? Si no es así, si deben someterse a la autoridad de la UE, la ONU o la OMS, ¿pueden seguir afirmando que están siendo gobernadas democráticamente?

Hoy en día, nacionalismo es un término denigrante, como si todo lo que se haga en interés de la nación fuera intrínsecamente sospechoso. Los ciudadanos que expresan orgullo patriótico por su cultura y su historia suelen ser tachados de cerriles e intolerantes. Los movimientos políticos que defienden la autodeterminación nacional (como la coalición MAGA del presidente Trump en Estados Unidos y el Brexit en el Reino Unido) son ridiculizados habitualmente como «fascistas» o «neonazis». Y se les tacha de «amenazas« a la democracia incluso cuando triunfan en elecciones democráticas.

Pero ¿por qué las formas más grandes y vastas de gobierno internacional deberían considerarse más virtuosas y menos corruptas que las formas nacionales? Cuando Roma pasó de República a Imperio, ¿se volvieron sus instituciones, ya internacionales, intrínsecamente más fiables? Cuando el Sacro Imperio Romano Germánico unió gran parte de Europa, ¿lucieron sus emperadores menos autoritarios? Por otra parte, si el Partido Nazi de Hitler hubiera logrado conquistar toda Europa, ¿habría merecido su Unión Europea una mayor legitimidad que los regímenes nacionales de Polonia, Bélgica o Francia?

Seguramente es tan absurdo alabar las instituciones internacionales por encima de los regímenes nacionales sin tener en cuenta las formas que adoptan como lo es alabar la democracia sin tener en cuenta las libertades y los derechos individuales. Seguramente es más fácil fiscalizar las acciones de un político local que exigir responsabilidades a un funcionario de un ente lejano, en Washington DC, Nueva York, Bruselas o Ginebra. Sin embargo, los organismos internacionales gozan hoy de una enorme consideración, mientras que los nacionales son tratados con frecuencia con desdén. Es como si la soberanía nacional hubiera sido demolida porque no se puede confiar en los votos de las naciones democráticas para servir a los intereses internacionales. Cuando los líderes occidentales replican como loros lo quedice el Foro Económico Mundial, no parece que sigan el mandato de sus electores. Recurrir a organizaciones no electas, no transparentes y que no rinden cuentas parece una forma bastante extraña de luchar contra el autoritarismo.

Cuando a las poblaciones nacionales se les niega la autodeterminación y las libertades personales se tratan como privilegios en vez de como derechos, la tiranía nunca está lejos de imponerse. Ocultar esa realidad tras manipulaciones del lenguaje no cambia la poderosa verdad. Simplemente se difiere el conflicto para más tarde, cuando sea más explosivo.

Globalismo totalitario, el mas profundo mal

Tan tenebroso como lo que estos trastornados creen que pueden hacer contra LA HUMANIDAD es que a ésta, – al menos en gran parte – no le parezca anormal que una SELECCIÓN DE PSICÓPATAS unidos asociados, por el hecho de ser quienes fabrican el dinero y se apropiaron de él en cantidades siderales manipulando leyes, políticos, empresas, instituciones, deudas, intereses, valor, comprando almas, medios masivos, puedan o deban ser amos y dueños de lo que ellos ven como una GRANJA HUMANA y DECIDIR SOBRE NUESTRAS VIDAS.

Es la pretensión de la distopía más negra jamás contada y es real.

O sea, todo lo contrario a lo que los mejores humanos han comprendido de sí mismos y en sus semejantes:

RECONOCER DERECHOS INDIVIDUALES NATURALES en La Vida, La Libertad y La Propiedad de cada uno de nosotros y que esos derechos nos fueron concedidos en nuestra esencia y naturaleza. Única forma de edificar comunidades prósperas.

Que ningún humano puede ni debe ser amo de otro por imposición, más allá del natural reconocimiento de LAS JERARQUÍAS O AUTORIDADES NATURALES, por sabiduría, conocimiento, honestidad sin por ello edificar sistemas de sometimiento entre semejantes.

De cualquier modo, su Hybris ya tiene fecha como la tuvieron todos los delirantes chiflados que quisieron ser Dios sobre los hombres.

Y el mal, termina por auto destruirse.

Pero mientras tanto seamos conscientes todos y parte del BIEN, activos cada uno en su lugar y posibilidades. (Individuo Libre)

El ecologismo empobrece y mata

por Drieu Godefridi

Traducción del texto original: Environmentalism Impoverishes, Kills
Traducido por Voz Media

Las innumerables restricciones en calefacción y electricidad que los europeos tienen que imponerse tendrán consecuencias devastadoras. Debido a los demenciales precios actuales de la energía, The Economist calcula que este invierno morirán 147.000 europeos, una cifra superior a la media anual. En la imagen (Leon Neal/Getty Images), ancianos sentados en una cafetería del Teatro Jacksons Lane de Londres el 30 de noviembre de 2022. El teatro, al igual que algunas organizaciones benéficas, ayuntamientos y grupos comunitarios, ofrece al público el uso gratuito de zonas comunes con calefacción a modo de «banco caliente», donde la gente puede pasar el tiempo sin necesidad de calentar sus casas.

La explosión de los precios de la energía tras el inicio de la guerra en Ucrania, pero sobre todo como consecuencia de la políticas energéticas verdes que han hecho a Europa tan dependiente del gas ruso durante los últimos 20 años, está llevando a cientos de millones de europeos a restringir su consumo energético en calefacción, especialmente este invierno.

Mientras lee esto, algunas familias europeas están en sus salones a 15 grados (59° Fahrenheit). ¡Feliz Año Nuevo!

Y el invierno no está cerca de su fin. Las innumerables restricciones en calefacción y electricidad que los europeos tienen que imponerse –no les queda más remedio– tendrán consecuencias devastadoras. Esta es la conclusión de un sólido estudio estadístico publicado recientemente por la revista británica The Economist.

Debido a los demenciales precios actuales de la energía, explica The Economist, este invierno morirán 147.000 europeos más que en el promedio anual del periodo 2015-2019. Si el invierno es suave, la cifra se reducirá a 79.000 muertes de más. Si el invierno es duro, se prevé que el excedente de muertes ascienda a 185.000:

«La única conclusión firme que ofrece nuestro modelo es que si las pautas de 2000-19 siguen vigentes en 2022-23, el arma energética rusa será muy potente. Con los precios de la electricidad cerca de sus niveles actuales, morirían unas 147.000 personas más (un 4,8% por encima de la media) que si esos precios volvieran a la media de 2015-19. Con temperaturas suaves –utilizando el invierno más cálido de los últimos 20 años para cada país–, esa cifra descendería a 79.000, un 2,7% más. Y con las [temperaturas] gélidas, tomando como referencia el invierno más frío de cada país desde 2000, ascendería a 185.000, un aumento del 6,0%.»

Se calcula que decenas de miles de soldados han muerto en la guerra de Ucrania. Dicho de otro modo, y según The Economist, incluso en el mejor de los casos –un invierno suave–, la explosión de los precios de la energía podría matar a más europeos que soldados han muerto en la guerra de Ucrania. Asombroso.

The Economist se muestra prudente, y con razón: la explosión de los costes energéticos en el último año no tiene precedentes en Europa. La proyección estadística debe tener en cuenta las políticas nacionales de limitación y suavización de los precios de la energía. Sin embargo, siempre es saludable desconfiar de los modelos matemáticos a futuro –pensemos en los informes del IPCC y en las recientes proyecciones de muertes por covid.

El frío mata. El frío mata directamente a los que renuncian a la calefacción, a los que perecen en la calle. El frío favorece las enfermedades mortales propias del invierno. El frío mata a quienes intentan calentarse por medios alternativos e improvisados durante los apagones e interrupciones del suministro.

Esta tragedia es consecuencia directa de las políticas energéticas verdes que se han seguido en Europa durante los últimos 20 años.

La construcción del orden europeo occidental posterior a la Segunda Guerra Mundial, que aún no era una «Unión Europea», se basó en gran medida en el deseo de fomentar la producción de energía abundante y barata. Dos de las tres comunidades originales –la del carbón y el acero y la de energía atómica– respondieron a ese deseo. El principal objetivo del Euratom era crear «las condiciones para el desarrollo de una potente industria nuclear europea» capaz de garantizar la independencia energética de los seis miembros originales de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (que acabó convirtiéndose en la Unión Europea).

Durante mucho tiempo, la política energética europea estuvo bajo la égida de expertos como Samuele Furfari, conscientes de que la energía sustenta la existencia humana en todas sus manifestaciones.

Hoy, la Comisión Europea está dominada por sedicentes ecologistas como Frans Timmermans y la alemana Ursula von der Leyen –y para qué hablar de las andanzas del Parlamento Europeo–. El desprestigio en que ha caído la única fuente de energía sostenible, no intermitente y genuinamente europea –la nuclear– se debe en gran medida a las decisiones de la UE.

Por supuesto, la energía nuclear no está exenta de riesgos y deficiencias. También está la cuestión de los residuos nucleares, que no son tan fáciles de gestionar. Sin embargo, tras el progresivo destierro del carbón en gran parte de Europa, y dado que los países de la UE prácticamente no disponen de gas propio de fácil extracción, sólo quedan dos opciones: la energía nuclear y el gas importado, procedente hasta ahora de RusiaQatar y Argelia, tres regímenes autoritarios. América también tiene gas, pero para eso Europa necesita terminales de gas natural licuado (GNL). Alemania, por ejemplo, sólo tiene una terminal flotante de este tipo. Estas son las razones por las que la energía nuclear debe formar parte del mix energético europeo, si el Viejo Continente quiere seguir siendo un poco independiente, especialmente de países como Rusia y Qatar.

Esto no exime de sus responsabilidades a los Gobiernos nacionales europeos. El presidente francés, Emmanuel Macron, desinvirtió en un primer momento en el parque nuclear francés, y ahora intenta parchearlo a toda prisa. Bélgica es el único país de Occidente que ha seguido cerrando reactores nucleares plenamente operativos desde el estallido de la guerra en Ucrania. Alemania ha sido comprada por Rusia y su gas. Las mayores organizaciones ecologistas europeas han sido financiadas masivamente (compradas, sobornadas) por Gazprom, es decir, por el Gobierno ruso.

La consecuencia de este ecologismo aplicado –el destierro del carbón por parte de los progresistas, la destrucción de las capacidades nucleares europeas, la extrema dependencia del gas ruso– es que nosotros, los arrogantes europeos, estamos pasando el invierno como un puñado de hobbits.

Drieu Godefridi es abogado (Universidad de Saint-Louis, Lovaina), filósofo (Universidad de Saint-Louis, Lovaina) y doctor en Teoría del Derecho (París IV-Sorbona). Es autor de ‘El Reich Verde’.

Las CBDC: El fin definitivo de la libertad

Me quedo con la frase del final:

-NI SIQUIERA LA GENTE LO ESTÁ VIENDO VENIR-

Son muy pocos quienes notan el punto de inflexión en el que nos encontramos.

Estamos a sólo dos pasos de entrar en una era DISTÓPICA DE CONTROL SOCIAL como nunca antes fue posible, gracias a la tecnología que va a cambiarlo todo: el BlockChain y las divisas digitales de bancos centrales, más conocidas por sus siglas en inglés, las CBDC.

Y no, no tienen nada que ver con BITCOIN o las CRIPTOMONEDAS, pues se trata de algo totalmente distinto.

En la práctica, la digitalización del dinero por parte de los bancos centrales hará posible el SUEÑO TOTALITARIO de muchos NEOKEYNESIANOS, DÉSPOTAS FILO-CHINOS Y CAPITALISTAS DE ESTADO.

Hablamos de FÉRREAS LIMITACIONES A LA LIBERTAD, del FIN DE LA PRIVACIDAD y de la instauración del control absoluto por parte del sistema bancario sobre la vida de las personas, gracias a la programación de códigos digitales cuyos algoritmos van a reemplazar nuestros salarios y honorarios, querámoslo o no.

Una CBDC es una moneda digital emitida y controlada por un BANCO CENTRAL, es decir, por parte del ESTADO, que gracias a la tecnología BLOCKCHAIN puede ser rastreada en tiempo real, de modo que se conozca dónde, cómo, cuándo y quién se ha gastado cada centavo de dicha divisa.

Las CBDC son programables como cualquier código informático, para que de esa forma LOS POLÍTICOS EN EL GOBIERNO PUEDAN IMPONERLE A CADA INDIVIDUO en QUÉ pueden gastar su sueldo y en QUÉ no lo pueden ocupar, CUÁNTO TIEMPO tienen para gastarlo y en QUÉ área geográfica específica se puede utilizar.

Con la excusa de una mayor seguridad financiera, CRISIS BANCARIA MEDIANTE, le dirán QUÉ PUEDE COMER, CUÁNTO TIEMPO DURARÁ SU DINERO ANTES DE DESAPARECER, EN QUÉ TIENDAS O ZONAS PUEDE COMPRAR, Y CUÁNTO VAN A QUITARLE POR LA VÍA DE IMPUESTOS AUTOMÁTICAMENTE SUSTRAÍDOS DE TODAS SUS CUENTAS.

Bajo el ESQUEMA GLOBAL de las CBDC, coordinadas a través del sistema informático MBRIDGE LEDGE de China y sus socios asiáticos, se podrán realizar transacciones internacionales ABSOLUTAMENTE VIGILADAS por los algoritmos de inteligencia artificial, así como intercambios comerciales entre personas CONOCIENDO EXACTAMENTE cada detalle del proceso. Así, se podrán programar salarios con fecha de vencimiento, PARA QUE NO PODAMOS AHORRAR NADA EN BENEFICIO DEL CONSUMO Y DEL «CRECIMIENTO ECONÓMICO»; SE NOS PODRÁ OBLIGAR a gastar solamente en los productos y servicios que van en línea con la agenda «verde» de Naciones Unidas; se NOS DESCONTARÁN AUTOMÁTICAMENTE LOS IMPUESTOS, así como las sanciones Y LAS MULTAS POR PENSAR DE MODO «INCORRECTO»; o se nos confinará al radio de 15 MINUTOS EN BICICLETA DESDE NUESTRO DOMICILIO, porque más allá de ello no funcionará ninguna de nuestras tarjetas bancarias. Y no existirán más los billetes ni las monedas con que hacerle trampa al sistema.

Ahora bien, si usted cree que exagero, o SI NO TENÍA IDEA DE LO QUE LE ESTOY CONTANDO, significa que ha vivido encerrado en la burbuja de distracciones y espejismos con que los señores del NUEVO FEUDALISMO DIGITAL lo quieren mantener dopado, sumido en el opio de unos bits de «información» que no son otra cosa que TONELADAS Y TONELADAS DE BASURA ENGAÑOSA que le lanzan encima diariamente para que no se entere de lo que ya está en curso dentro del sistema financiero global.

CHINA PUSO EN MARCHA SU YUAN DIGITAL HACE MÁS DE DOS AÑOS, y en la actualidad están en fase de prueba tanto el dólar como el euro y la libra CBDC.

Próximamente vienen los pesos, los reales y todas las divisas del planeta, en paralelo a la desaparición del efectivo. ¿No me cree? Pues no le cuesta nada teclear «CBDC» en un buscador.

Como es obvio, nos dirán que toda la vigilancia y el control de cada centavo que producimos y gastamos ES PARA COMBATIR EL LAVADO DE DINERO, PROTEGERNOS DEL CIBERCRIMEN O PERSEGUIR EL FINANCIAMIENTO DEL TERRORISMO. Y aunque algunas de estas posibilidades sí que pueden usarse para el bien común, combatiendo el crimen organizado, lo cierto es que una herramienta así de poderosa y omnímoda EN MANOS DE LOS POLÍTICOS DE TURNO, es una tentación demasiado grande para los oscuros personajes de cuello y corbata QUE PARASITAN LAS ESTRUCTURAS del Estado, como también para LOS SOCIÓPATAS que dirigen LAS GRANDES EMPRESAS Y CORPORACIONES FINANCIERAS DEL SISTEMA BANCARIO INTERNACIONAl, fuente de la codicia y la desmesura que tiene al mundo patas arriba.

MÁS NOS VALE SALIR DEL LETARGO Y DE LA IGNORANCIA AHORA MISMO, PORQUE LA IMPOSICIÓN DEL NUEVO SISTEMA CBDC ES LA MAYOR REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA Y SOCIAL DE LOS ÚLTIMOS DOS SIGLOS, PERO NI SIQUIERA LA ESTAMOS VIENDO VENIR.

(Publicado por FRAN FILIGRANA).

👀 El CBDC y el fin de tu libertad individual y financiera 👀

Cómo el gobierno nos roba derechos de forma gradual y progresiva

Escrito por: Jose Miguel

La única forma que el gobierno tiene para «justificar» su existencia es a través de problemas. Si hay problemas, «necesitamos al gobierno», pero ¿Si no hay problemas? El gobierno los inventa.

Cada nueva ley, política, ordenanza o cualquier forma que el gobierno encuentra para hablar de «un problema» y regular, legislar o controlar en base a ese problema, no es más que la forma en la que el gobierno convence a la gente de que este «es necesario» y así prolongar su existencia.

En Twitter escribí:

Son muchos los ejemplos que existen de cómo el gobierno ha crecido en tamaño e intervención, gracias al brillante trabajo que hacen de convencernos de que «solo ellos pueden resolver ciertos problemas».

El sistema de salud, el educativo y la seguridad nacional, son los temas más populares cuando se habla de la supuesta «necesidad de un gobierno», porque han magnificado estos tres a tal punto que la gente termina creyendo que no hay forma de tenerlos sin el gobierno, o que no pueden ser resueltos de manera local y focalizada.

Mientras el gobierno más mete sus narices, más son los controles, restricciones y robo de libertades de los que somos objeto constantemente por parte de esta institución, que crece constantemente, mientras trata de evitar que otros lo hagan.

¿Qué hace el gobierno cuando encuentra resistencia a sus intenciones de restringir y controlar? Comienza una campaña que se ejecuta de manera gradual pero progresiva, en la que la gente empieza a aceptar poco a poco grandes regulaciones que vienen en paquetes pequeños, pero constantes.

Veamos esto con ejemplos recientes, como el libre porte de armas. Es todo un tema en Estados Unidos, porque la gente está siendo convencida desde los medios de comunicación que «la violencia con armas de fuego en el país es un gran problema».

Una secta política anti-segunda enmienda, financia estas matrices de opinión que aterrorizan a la gente, a pesar de que en la realidad, casi cualquier país de Latinoamérica -con control de armas- es mucho más violento que Estados Unidos.

Siempre inician la propuesta con un paquete «all-in», en el que está todo lo que quieren hacer: que menos personas puedan tenerlas, que sea imposible comprarlas, que de ser posible sean totalmente prohibidas; así es el paquete inicial.

Cuando consiguen resistencia, empiezan con cambios «graduales», pero progresivos, para que la gente los acepte creyendo que «no alteran el derecho en su conjunto» y -de paso- creen que «es lo racional de hacer».

Por ejemplo:

Cuando nos damos cuenta, de 18 años cambiaron la edad para 21, lo que quiere decir que hay que esperar 3 años más para tener derecho a la legítima defensa. Aceptamos ese cambio y el gobierno viene con otro: aumentemos los controles del chequeo de antecedentes.

Unos años después, 21 años «ya no son suficientes», «subámoslo a 25» grita el gobierno y en un abrir y cerrar de ojos, el libre porte de armas ha sido derogado y con él, el derecho a la legítima defensa.

Cierro con esto:

Censura, vigilancia masiva e insectos: el Foro Económico Mundial, contra el mundo libre

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: Censorship, Mass Surveillance and Bugs: World Economic Forum vs. The Free World
Traducido por Voz Media

(Foto: Fabrice Coffrini/AFP via Getty Images)

El Foro Económico Mundial (WEF), ese imperio aplastanaciones, parece un desguace que ha robado piezas de las peores dictaduras del mundo para crear un Frankenstein woke. Así, de los aztecas ha tomado la afición a los sacrificios humanos para ahuyentar el mal tiempo; de los comunistas chinos, el amor por el control absoluto y la erradicación de la cultura tradicional; de los fascistas italianos, su conchabeo con los monopolios corporativos para exprimir a la sociedad, y de los nazis alemanes la creencia en una raza superior, en este caso las celebridades, banqueros, capitalistas y potentados que se reúnen en Davos y otros lugares para aplaudir sus propios logros y seguir aplicando su plan maestro, que el WEF llama cariñosamente El Gran Reinicio.

Como el propio Klaus Schwab declaró recientemente a su popurrí de invitados principescos, el WEF pretende «dominar el futuro«, ¿y quién mejor para dominar el porvenir que quienes consideran al resto de los habitantes del planeta poco más que siervos?

Habría estado bien que los monstruos totalitarios del siglo XX hubieran servido de advertencia a la Humanidad para que no volviera a adentrarse imprudentemente por la sangrienta senda del autoritarismo. Por desgracia, parece que las lecciones brevemente aprendidas de un siglo de guerras mundiales, genocidios, conquistas y revoluciones se han esfumado como semillas de diente de león, y el mal podrá arraigar y crecer una vez más. Por supuesto, el WEF no se ve como nada que remita a Stalin, Hitler, Tojo, Mussolini, Pol Pot o Mao. Más bien se ve como se ve a sí mismo John Kerry: como un «selecto grupo de humanos» que salvará el planeta para todos los demás. ¿Acaso los totalitarios del siglo pasado se veían a sí mismos de otra manera? Como podría haber preguntado Albert Camus: ¿cuándo «el bienestar de la Humanidad» no ha sido «la coartada de los tiranos»?

Cuando los individuos más ricos y poderosos del planeta se reúnen al amparo de una seguridad militar abrumadora, que garantiza tanto su seguridad como la exclusión del resto, me viene a la mente una advertencia formulada en La riqueza de las naciones de Adam Smith:

La gente del mismo oficio rara vez se reúne, ni siquiera para divertirse, sino que la conversación termina en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios.

Las palabras de Smith nunca han sido más acertadas, con la locura de sustituir los hidrocarburos por alternativas verdes insuficientes que disparan los precios de las materias primas y de los bienes en todo el mundo, mientras el rápido aumento del coste de la vida asfixia a todos menos a los más acomodados, Como explica sin rodeos Kerry, sólo se puede luchar contra el cambio climático con «dinero, dinero, dinero, dinero, dinero y dinero». Resulta extraño ver cómo una élite plutocrática y engreída regala el partido. Si cada una de esas exhortaciones dinerarias representa cien billones de dólares, puede que esté a punto de escupir algo de verdad.

Antes de que los descerebrados defensores del Club de Klaus griten que las motivaciones humanitarias del WEF no tienen nada que ver con amasar dinero, deténganse a considerar la insensatez de tal afirmación. La gente que posee una fortuna tiene un incentivo económico para ocultarla tras el manto de la benevolencia, a fin de evitar el escrutinio mientras la sigue incrementando. Detrás de cada centímetro del «reconstruir mejor» (build back better) del gran restablecimiento (great reset) de la economía mundial que promueve el WEF hay algún titán empresarial, gigante bancario, político ávido de poder, cacique burocrático o simple aristócrata que gana dinero o influencia gracias a la multitud de transacciones secretas que apuntalan toda la farsa filantrópica.

Lo del «amor a la Humanidad» es sólo para las pegatinas que el WEF pueda pegar en sus vehículos eléctricos; la codicia sigue electrizando los secretos apretones de manos de los más poderosos cuando se reúnen. Dependen de la mano de obra esclava africana para la extracción de las materias primas verdes y de la mano de obra esclava china para la fabricación de las tecnologías verdes, al tiempo que tachan de intolerantes a quienes se oponen a sus políticas de fronteras abiertas que inundan las naciones occidentales de mano de obra barata. Como era de esperar, los máximos responsables de socavar a las organizaciones sindicales en casa mientras subvencionan la esclavitud en el extranjero son los mismos que sermonean al mundo sobre el racismo, los salarios justos y los derechos humanos.

Como ocurre con todas las estafas en las que los ricos y poderosos optan por robar aún más a los pobres y desvalidos, el altruismo de la WEF parece bastante mafioso. Sus agentes llaman a las puertas de las empresas de todo Occidente con una sencilla propuesta:

Puede que no se hayan enterado, pero hay muchos tipos malos que desean hacerles daño. La buena noticia es que podemos ofrecerles protección por sólo el cincuenta por ciento de sus beneficios.

Los empresarios que no han tenido problemas para obtener beneficios en el pasado se niegan en un primer momento. Y entonces sus nuevos amigos les explican:

No creo que entienda que, sin nosotros, podría tener a grupos de derechos civiles boicoteando sus productos por racistas y transfóbicos, a grupos de inversión devaluando sus acciones por no comprometerse con la ESG, y a bancos negándose a ofrecerle préstamos por su apoyo al odio y la desinformación. Nuestro personal de noticias corporativas podría tener que publicar artículos negativos sobre su empresa. Sería una pena ver sufrir a un pequeño negocio tan agradable, cuando estamos aquí para ayudar.

¿Y cómo podría conseguir el empresario esa ayuda?

Sólo tiene que hacer lo que dice el WEF de Klaus Schwab, hacer negocios con nuestros bancos y proveedores autorizados, expresar su apoyo a nuestras causas, y nosotros nos encargaremos del resto. ¡Hasta conseguiremos que los políticos que tenemos en nómina le den las gracias públicamente por salvar el mundo, oiga!

El palo y la zanahoria. Puede que vuelen en jets privados y se olviden de cuántas mansiones poseen, pero, al fin y al cabo, la camarilla del WEF es la mayor colección de matones que el crimen organizado ha conseguido reunir en una misma sala. Está orquestando los planes más eficaces jamás concebidos para obligar a pueblos que antes eran libres a hacer exactamente lo que ellos dicen. Es la Cosa Nostra convertida en la cosa de Klaus. En una época más justa, cualquiera que asistiera a las reuniones del WEF sería detenido por conspiración para cometer chantaje y fraude. En cambio, como los dueños de nuestro futuro han invertido mucho en la elección de los líderes más destacados de Occidente, los presidentes, los primeros ministros, los legisladores e incluso los estados mayores de los ejércitos están encantados de defender su causa.

António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, dijo a su audiencia del WEF que la economía mundial corre un peligro tremendo, mientras que omite señalar que han sido las propias políticas confinatorias del WEF a cuenta del covid y los intentos de utilizar la pandemia como un gran reseteo para que Occidente transite de los hidrocarburos a las energías verdes los responsables de gran parte de los daños. En lugar de utilizar el escenario global para emitir un muy necesario mea culpa a todo el mundo, el jefe de la ONU estaba más interesado en plantear otros dos puntos: 1) las redes sociales que promuevan «información falsa» deberían «rendir cuentas«; 2) los políticos deberían imponer políticas impopulares a sus sociedades por el propio bien de estas.

En esencia, el jefe del órgano de gobierno internacional preferido de los globalistas exige que los líderes nacionales ignoren intencionadamente la voluntad de sus pueblos e implanten un sistema para la
criminalización de la libertad de expresión, para que la disidencia desaparezca mágicamente, como un manifestante en un campo de reeducación. Son las mismas élites del WEF que luego tienen la temeridad de ponerse a predicar sobre la «democracia» y los «valores occidentales».

El presidente de Colombia, Gustavo Francisco Petro Urrego, no tuvo ningún problema en decir en voz alta lo que se suele decir en voz baja. Sentado junto al campeón verde Al Gore, Petro Urrego proclamó que la Humanidad debe «superar el capitalismo» si quiere sobrevivir. Dado que Gore, miembro del Consejo de Administración del WEF, no parecía estar en desacuerdo, parece justo decir que el Club de Davos encuentra más cosas que le gustan en una versión del comunismo controlada por las élites (¿hay de algún otro tipo?) que en un sistema de libre mercado en el que la gente corriente pueda prosperar.

Si todo esto suena salvajemente antagónico con las libertades occidentales, tan duramente peleadas, que priorizan la protección de los derechos y libertades individuales sobre las intrusiones indiscriminadas del Estado, es porque el Foro Económico Mundial ha puesto patas arriba el impagable legado ilustrado de Occidente. Coincidiendo con su última reunión, el WEF ha publicado un informe en el que cita «la información incorrecta y la desinformación» entre los «riesgos» mundiales más importantes. Los miembros del WEF predicen públicamente que las leyes contra la «incitación al odio» llegarán pronto a Estados Unidos, en violación directa de las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución a la libertad de expresión. En la interminable guerra contra el siempre cambiante clima de la Tierra, cada vez son más las voces que abogan por la imposición de «cupos de carbono» individuales. Estos mismos autoritarios impulsan los pasaportes digitales de vacunación, el rastreo de contactos, el uso obligatorio de vacunas experimentales y los test omnipresentes. Y en línea con la determinación del WEF de que los occidentales pasen a alimentarse con bichos, la Unión Europea ha autorizado ahora el consumo general de grillos domésticos. Censura, vigilancia masiva e insectos: bienvenidos al futuro, si el WEF se sale con la suya.

Ninguno de los vastos programas del WEF para rehacer el mundo de acuerdo con los intereses de sus miembros suena a nada que los occidentales libres pudieran abrazar voluntariamente. Seguramente por eso tantos de los ponentes del Foro instan a la adopción contundente de esas políticas, independientemente del apoyo público. Quizá por eso el Partido Comunista Chino aplaudió recientemente el «espíritu de Davos». Los comunistas reconocen el comunismo cuando lo ven, y a China le gusta lo que ve en la oligarquía globalista de Klaus Schwab.

La IA esclavizante del Foro Económico Mundial va a por usted

por J.B. Shurk

Traducción del texto original: The World Economic Forum’s ‘AI Enslavement’ is Coming for YOU!
Traducido por Voz Media

El objetivo del Foro Económico Mundial (WEF) es extraordinariamente sencillo: las personas más inteligentes y mejores del mundo deben gobernar al resto. En la jerga del WEF, sus planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. Los seres humanos se convierten en «cosas» que hay que contar, barajar, clasificar, etiquetar, supervisar, manipular y controlar. No son más que engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF. En la foto (Fabrice Coffrini/AFP, vía Getty Images), el fundador y presidente ejecutivo del WEF, Klaus Schwab, en Davos el 23 de mayo de 2022.

Cuando sir Tomás Moro escribió su sátira sociopolítica sobre una sociedad isleña ficticia en el Nuevo Mundo, le dio el nombre inventado de Utopía, derivado del griego y que significa el «no lugar». Aunque Moro decía con humor a su público que su comunidad idealizada no existía en ninguna parte, siglos de planificadores centrales persiguiendo el espejismo de las sociedades utópicas no han entendido la broma. Peor aún, por cada comunidad religiosa pacífica que busca separarse de la civilización moderna hay un tirano sediento de poder que intenta imponer su voluntad sobre todos los demás.

Parece como si no pasara una generación sin su megalómano alzado para proclamar: «Si se hace exactamente lo que yo exijo, les entregaré el paraíso aquí en la Tierra». Por lo general, estos mismos narcisistas pasan a la Historia como bufones vanidosos o tiranos sanguinarios, o –a menudo– ambas cosas.

Hoy, Klaus Schwab se alza como líder del Foro Económico Mundial (WEF) para prometer un Gran Reinicio (Great Reset) para la especie humana. Concibe una futura utopía lograda mediante la precisión tecnológica, la gestión centralizada de los recursos de la Tierra, la cuidadosa observación de los ciudadanos, la fusión de la inteligencia humana y la artificial y la monopolización del poder gubernamental por una pequeña clase profesional de reconocida experiencia. Aunque el WEF lleva 50 años organizando conferencias, publicando propuestas políticas y poniendo en contacto a líderes mundiales de la industria, la banca, las tecnologías de la información, la inteligencia, la estrategia militar y la política, su misión es muy sencilla: los mejores y más inteligentes deben gobernar a todos los demás.

Al margen de todas sus pretensiones de «salvar al mundo» del crecimiento descontrolado de la población y del apocalipsis climático, el WEF no es nada nuevo. Sus fundamentos existen al menos desde los tiempos de Platón; y es que hace dos milenios y medio el filósofo griego propuso que la ciudad-estado ideal estuviera gobernada por «reyes filósofos». Del mismo modo que Platón estudió el mundo y concluyó, como era previsible, que los que eran como él debían lógicamente gobernar a todos los demás, las élites mundiales del Foro Económico Mundial han llegado a una determinación sorprendentemente similar. Lejos de presentar algo progresista o moderno, Schwab y sus acólitos siguen los pasos de un griego de la antigüedad. Durante medio siglo, los miembros del WEF se han dedicado a idear el Gobierno mundial perfecto sin contar con la opinión de los votantes de las naciones occidentales y, para sorpresa de nadie, esos mismos reyes filósofos se han nombrado a sí mismos para gobernar. Qué conveniente.

Como ocurre con casi todas las visiones de la utopía, el nuevo orden mundial del WEF estará notablemente centralizado. Los expertos en cambio climático determinarán qué tipos de energía podrán utilizar las empresas y los consumidores. Los expertos en sostenibilidad determinarán qué alimentos podrán comer los humanos (al menos los que no pertenecen a la élite). Los expertos en desinformación determinarán qué tipo de noticias y qué lado del debate pueden conocerse y promoverse. Los expertos en sanidad determinarán cuántas veces hay que inyectar a cada ciudadano vacunas de nuevo cuño, si hay que mantener a los ciudadanos encerrados «por su propio bien» y si hay que llevar mascarillas para demostrar que se sigue cumpliendo la norma. Expertos en extremismo determinarán qué discursos son «dañinos». Expertos en racismo determinarán qué grupos de la sociedad tienen privilegios injustos. Los expertos en desigualdad determinarán a quién hay que quitar la propiedad y a qué grupos debe recompensar el Estado. Expertos en lo que el Estado requiera determinarán que el Estado está actuando razonablemente en cada momento. Sin embargo, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, los derechos individuales y otras libertades personales significarán poco en un futuro construido por el WEF y basado en la experiencia aprobada por los filósofos. En ningún momento puede permitirse que las necesidades, deseos o preocupaciones de un individuo obstruyan el «bien superior». Esta es la monótona visión de la Utopía de Schwab.

Si él y el clan del WEF lo consiguen, lo harán utilizando la tecnología para debilitar, en lugar de potenciar, a la especie humana. La gente ya se ha familiarizado con las nuevas condiciones de su futura esclavitud. Las monedas digitales de los bancos centrales permitirán a los Gobiernos no sólo hacer un seguimiento en tiempo real de los ingresos y el historial de compras de cada ciudadano, sino limitar lo que una persona puede gastar en función de unos sistemas de crédito social pergeñado por los Gobiernos, infracciones percibidas del «bien común» o, quizá, posesión injusta de «privilegios sistémicos». Los pasaportes digitales de vacunación no sólo permitirán un seguimiento universal de los movimientos de cada individuo, sino que garantizarán el cumplimiento a rajatabla de órdenes obligatorias durante las «emergencias sanitarias» que se declaren. La huella de carbono personal, que mide la culpabilidad de cada individuo en el llamado cambio climático antropogénico, tendrá el efecto de registrar todo lo que una persona come y todos los lugares a los que va, al tiempo que se empuja constantemente a cada ciudadano con recompensas o penalizaciones digitales para que modifique su comportamiento en beneficio de los estándares preferidos por el Gobierno. Huelga decir que, cuando un Gobierno posee poderes tan omnipotentes, las invasiones de la intimidad no hacen más que aumentar, las emergencias sanitarias no hacen más que multiplicarse y los codazos gubernamentales se agravan.

Si esto suena más a distopía que a utopía, y a cárcel no deseada supervisada por agentes gubernamentales que no rinden cuentas, es porque lo es, precisamente. Los fanáticos del WEF ya ni siquiera ocultan sus intenciones y va tan lejos como para impulsar la construcción de ciudades inteligentes o de quince minutos, en las que decenas de millones de personas puedan ser reubicadas, vivir apiñadas en pequeños complejos de apartamentos y moverse por un laberinto constante de entradas y salidas sólo accesibles mediante la verificación y aprobación digital de la identidad. En esencia, el objetivo es crear un panóptico digital que implemente todos los programas de vigilancia previos, para procurar a los futuros gobernantes un control absoluto, mientras se deja a todo el mundo en un estado permanente de dócil encarcelamiento. En la jerga del WEF, estos planes de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro «sostenible» para la Humanidad. No cabe duda de que los guardianes de las prisiones sienten lo mismo al ver a los reclusos tras las rejas. La diferencia es que en la utopía de la WEF no hay que cometer ningún delito para cosechar las injustas recompensas de Schwab.

Ahora bien, si los occidentales se dieran cuenta de lo que se les viene encima, podrían entrar en apoplejía y resistirse al nuevo orden mundial del WEF. Por esta misma razón, la guerra más importante que se libra hoy en día es una de la que nunca se habla abiertamente en la prensa: la guerra encubierta de la información.

Cuando se permite a la gente debatir abiertamente sus ideas en la plaza pública (incluida la plaza digital de las redes sociales y las páginas web libres de las prohibiciones de los motores de búsqueda), ese mercado libre de las ideas llegará hasta donde así lo decidan los individuos que debaten. Para que las narrativas gubernamentales no sólo sobrevivan sino que dominen toda opinión disidente, las plataformas aliadas del Gobierno deben inclinar la balanza de la libertad de expresión a su favor, ridiculizando, censurando o directamente criminalizando los pensamientos y expresiones de las mentes disidentes. En cualquier otro mercado, esa interferencia intencionada se consideraría una colusión anticompetitiva violatoria de las leyes antimonopolio; pero como los acólitos del Foro Económico Mundial consideran la libre expresión de los competidores como peligrosa «desinformación«, el mercado libre de las ideas se ha transformado en un espacio seguro controlado para los amigos del Gobierno.

¿Qué ocurre cuando la ambivalencia gubernamental hacia la libertad de expresión se combina con la fuerza tecnocrática amoral que está detrás de los planes del WEF para la utopía global? Bueno, como Herr Schwab recientemente proclamó en la Cumbre Mundial de Gobiernos celebrada en Dubai, al hablar de inteligencia artificial (IA), chatbots e identidades digitales: «De alguna manera, quien domine esas tecnologías será el amo del mundo». (Después de eso, ¿lo del Gobierno mundial todavía se considera una «teoría de la conspiración»?). Si la WEF controla el mundo digital, entonces esencialmente controlará a la gente. Antaño cosa de ciencia ficción, sus tecnócratas tienen incluso un plan para «hackear» las mentes de los empleados mediante la monitorización y decodificación de sus ondas cerebrales.

Google se ha apuntado a este tipo de control del pensamiento: ha manifestado su intención de ampliar un programa de pre-bunking, destinado a inmunizar a la gente contra lo que considera «propaganda» o «desinformación», adoctrinando a tal fin a los usuarios de internet desprevenidos ante la propia propaganda de Google, elaborada en casa pero aprobada. Manipulando a los usuarios de Google sin su conocimiento, el gigante de los buscadores puede ahuyentar las ideas de la competencia ¡brillante!

El fundador de Microsoft , Bill Gates, piensa lo mismo. En una entrevista concedida al diario alemán Handelsblatt, el autoproclamado experto en vacunas sostiene que las tecnologías de IA deben utilizarse como potentes herramientas para combatir la «desinformación digital» y la «polarización política». Esto se conoce tras el reciente descubrimiento de que Microsoft ya ha estado utilizando a un think tank británico, el Global Disinformation Index (GDI), para elaborar en secreto listas negras de medios de comunicación conservadores norteamericanos e impedirles generar ingresos publicitarios. ¿El truco? El Departamento de Estado de ha estado financiando el trabajo sobre desinformación de GDI con fondos de los contribuyentes destinados a National Endowment for Democracy y a Global Engagement Center, posteriormente transferidos a GDI antes de que GDI blanquee el sórdido punto de vista discriminatorio de Microsoft y otras empresas tras un fino velo de objetividad.

Siguiendo el modelo del WEF de crear una alianza todopoderosa entre la industria privada y la autoridad gubernamental, Microsoft y el Departamento de Estado han descubierto la manera de socavar la disidencia haciendo que un tercero, GDI, etiquete todo ese discurso como «desinformación perjudicial» en su Lista de Exclusión Dinámica.

Asimismo, medios de comunicación financiados con fondos públicos de países como Alemania, Canadá, Suiza y Bélgica están colaborando para «desarrollar soluciones basadas en la Red» para combatir «los comentarios de odio y la creciente desinformación». ¿Qué puede salir mal cuando las instituciones controladas por el Estado se confabulan para controlar la difusión de la información? Como declaró ante el Congreso el antiguo jefe de Confianza y Seguridad de Twitter, Yoel Roth, «la libertad de expresión sin restricciones da lugar, paradójicamente, a menos expresión». A partir de este doble lenguaje orwelliano, la línea que separa la protección de la libertad de expresión de la censura absoluta se mueve en función de si el orador expresa puntos de vista que están de acuerdo o no con la coalición gobernante de titanes de las grandes empresas tecnológicas y autoridades gubernamentales. En la utopía de Schwab, no hay lugar para la verdadera libertad de expresión.

¿Qué ocurre cuando el trabajo de censurar al público se pone enteramente en manos de la inteligencia artificial? Aunque algunos líderes políticos han advertido de que la IA podría ser un «amenaza existencial» para la Humanidad, y aunque pioneros de la tecnología como el antiguo jefe de Google Eric Schmidt admiten que los sistemas informáticos basados en la IA deberían considerarse tan poderosos como las armas nucleares, la carrera hacia la utopía construida por la IA avanza a toda velocidad. Lo cual debería hacer reflexionar a cualquier persona en su sano juicio. Al fin y al cabo, los prejuicios cognitivos de las «élites» Big Tech, como Gates, Schmidt y otros, se traducirán casi con toda seguridad en prejuicios digitales para cualquier inteligencia artificial.

ChatGPT, un programa de software de inteligencia artificial lanzado a finales del año pasado, ya está asustando a la gente por su evidente sesgo político. En un caso, llegó a la conclusión de que utilizar un insulto racial era peor que permitir que una ciudad fuera aniquilada por una bomba nuclear. En otro, justificó la supresión de votantes de Trump como necesaria para «defender la democracia» y evitar la propagación de «discursos peligrosos», al tiempo que argumentaba que «la IA no debería utilizarse para suprimir la libertad de expresión» de los partidarios de Biden. Por otro lado, en cuanto algunos experimentadores tuvieron acceso al nuevo chatbot de Microsoft potenciado por IA, el cerebro sintético empezó a amenazar a la gente.

Estos primeros indicios preocupantes dan credibilidad a la advertencia de Schmidt de que la IA debe considerarse tan peligrosa como las bombas nucleares. Sin embargo, en lo que él y otras élites mundiales aliadas del WEF difieren de los científicos que participaron en el Proyecto Manhattan es en su deseo aparentemente urgente de volver estas impresionantes armas de IA directamente contra los pueblos occidentales.

Claramente, si el Foro Económico Mundial de Schwab pretende avanzar hacia a una utopía impulsada por la IA en la que él pueda ser el «amo del mundo«, a los humanos les dará poca cancha. El ser humano se convierte, en un sentido muy real, en una cosa que contar, clasificar, etiquetar, vigilar, manipular y controlar. Se convierten en meros engranajes de la gran maquinaria transhumanista y tecnocrática del WEF, útiles durante un tiempo, quizá, pero en última instancia una carga a la que alimentar y dar cobijo y, lógicamente, prescindible. Si la inteligencia artificial puede hacer lo que Schwab necesita, y respaldar las ideas que Schwab venera, entonces los humanos sólo estorban. Si el Foro Económico Mundial logra su utopía centralizada, la cosificación de la especie humana será un paso de gigante hacia su eventual eliminación.

¡Adiós al Capitalismo, bienvenido al SOCIALISMO!… Es el grito triunfal de la elite mundial involucrada en el Foro Económico Mundial en su agenda GRAN REINICIO. Recientemente el Foro Económico Mundial lanzo un video publicitario sobre el Gran Reinicio y desencadeno la preocupación de todo el mundo por sus revelaciones descaradas para la humanidad y el planeta. La vida como la conocemos YA no volverá a la de antes.

La socialista es una política fracasada

¿Por qué las izquierdas insisten tanto en defender un modelo fracasado como el socialismo? La única explicación creíble es que los marxistas quieren arruinar a la gente para llegar a lo que ellos consideran el «Estado perfecto», que sería como Cuba, donde el pueblo es esclavo y depende por completo de los políticos.

Las izquierdas llaman fascistas a las derechas, pero nadie es más fascista que ellos, capaces de alcanzar el poder sin respetar la voluntad popular y sembrando mentiras, engaños, alianzas sucias y hasta sangre y muerte, en ocasiones extremas.

La reciente Moción de Censura del profesor Tamames ha demostrado con claridad meridiana que las izquierdas que gobiernan España están causando serios daños a la nación y a sus habitantes y que son creadoras de injusticia, pobreza, retroceso y decadencia.

Sin embargo, a pesar de su evidente e indiscutible fracaso, sigue habiendo en España millones de ciudadanos que votan a la izquierda,

Sólo la ignorancia, la envidia y el odio hacen posible que haya tanta gente en la izquierda marxista.

El comunismo y el socialismo tienen dos caras: la «utopía» del cambio del mundo a mejor y el «crimen», que se plasma en aquellos países donde ellos clavan sus garras. Millones de personas en todo el mundo son atraídas por la utopía marxista, pero después son repelidos por el marxismo criminal que empobrece a las naciones, esclaviza y asesina, como ocurre en Cuba, Nicaragua, Venezuela, Corea del Norte y otros países rojos.

De todos sus crímenes el peor es su interés por arruinar a los pueblos, conscientes de que sólo los pobres les votan a ellos y de que la dependencia del Estado hace a los pueblos esclavos.

La única posibilidad que tiene el marxismo de mantenerse en el poder es pastoreando a rebaños hambrientos, empobrecidos y dependientes de un Estado que ellos controlan.

¿Dónde ha triunfado el comunismo o su primo hermano el socialismo, que es lo mismo pero con un ritmo de avance más lento y cauteloso?

En ningún lugar del mundo. Su rastro siempre es de pobreza, sufrimiento y muerte.

Por suerte, el mundo empieza ya a conocerlos y a descubrir que detrás de la utopía que prometen está la pobreza y el crimen que siempre intentan ocultar.

Francisco Rubiales

“ALGUIEN NOS VIGILA A TODAS HORAS”

Aunque parezca ciencia-ficción, la verdad es que alguien sigue constantemente nuestros pasos.

Dejando de lado el control lejano de satélites o de aviones-espía, cuya sofisticación alcanza hoy límites inimaginables, múltiples cámaras graban a pie de calle lo que hacemos. Si entramos en un gran almacén o en un banco, los controles de vídeo y de sonido continúan allí, captándonos el más mínimo gesto.

Ni siquiera el propio hogar es un baluarte en el que podamos sentirnos libres del ojo de ese Gran Hermano al que la tecnología actual permite saber dónde estamos, qué decimos por teléfono o qué mensajes enviamos por Internet.

En épocas que parecían ideales para el disfrute de los derechos ciudadanos, resulta que la intimidad está desapareciendo y no hay dato nuestro, por muy íntimo que sea, que no se nos pueda robar impunemente.

El terrorismo internacional ha sido la disculpa perfecta que algunos esperaban para, en nombre de la seguridad común, abrir grandes bases de información en las que todo cabe: descripción personal, currículum académico, religión, costumbres, vida laboral y asociativa…

Hasta el ADN ha pasado a formar parte, en no pocas naciones democráticas, del enorme almacenaje de reseñas nuestras que se acumulan por ahí y cuya deriva en el futuro resulta imprevisible.

En determinadas circunstancias (no siempre delimitadas con claridad por la ley) los policías de algunos países pueden hacer tomas incluso de ADN que es nuestro yo absoluto, nuestra descripción más esencial y certera, nuestro espejo de posibles enfermedades hereditarias o degenerativas.

Teóricamente, el acceso a datos tan sensibles está reservado a juzgados y comisarías, pero,

  • ¿Resulta atrevido sospechar que no dejarán de producirse fugas de información?
  • ¿Resulta aventurado creer que el banquero que nos va a dar un crédito o la compañía que se dispone a hacernos un seguro de vida o el empresario al que solicitamos un trabajo apetecerán conocer circunstancias que les ayuden a no jugarse los cuartos?
  • ¿No habrá individuos que pagarán lo que sea por asomarse a la intimidad de las personas?

Qué lejanos parecen ya los tiempos en los que, cuanto se conocía oficialmente de un ciudadano, era su nombre y apellidos, su estado civil, su profesión, una huella dactilar y poco más.

– Los ojos de Londres. O de tu ciudad –

No existían documentos nacionales con “chip” ni tarjetas magnéticas ni expedientes secretos.

Pensábamos que sólo las dictaduras sufrían la querencia de controlarlo todo, pero han bastado en el mundo algunos atentados y un contexto emocional fuerte para que nosotros mismos hayamos confiado a otros nuestra independencia y cedamos informaciones secretas que nos permiten ser lo que somos.

Instalado el control, las cosas resultan luego sencillas. Nadie protesta, pues la criminalidad sirve de coartada a la degradación de la democracia. Nos preocupa más el miedo que la pérdida de libertades y nada nos importa que, en un futuro, la presunción de culpabilidad llegue a primar sobre la presunción de inocencia.

Pero ¿no podemos ser eficaces contra el delito respetando, al mismo tiempo, valores que hemos tardado siglos en conseguir?

¿No debiéramos rechazar vigilancias excesivas o leyes que otorguen facultades omnímodas a la policía y no debiéramos reclamar siempre la tutela de jueces cuya misión es perseguir el crimen sin que, por ello, se contamine de abusos nuestro sistema penal y sin que se lesionen los derechos sagrados de las personas?

ADOLFO YÁÑEZ

HAZ ESTE EJERCICIO
SAL A LA CALLE Y MIRA
OBSERVA A TU ALREDEDOR:
EN LAS ESQUINAS, EN LOS SUPERMERCADOS, EN LOS BANCOS,
EN LAS AUTOPISTAS, METROS, ESTACIONES,
EN CRUCES DE CARRETERAS, PEAJES,
PARKINGS, FARMACIAS, AEROPUERTOS,…

¡¡¡REFLEXIONA!!!

 

Un poco de contramemoria

«La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio»

Cicerón.

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AÍSA

Cuando la política pierde su vinculación con la verdad y el bien común para ensuciar el terreno de la Historia, reduciéndola a propaganda, procede completar la memoria, para que no se reduzca a revancha.  

He aquí las ideas de los ancestros del partido político, que dice querer volver a repetir lo mismo, que no concuerdan con la arrogante defensa de la  democracia que presumen.  

  • Entre el 10 y el 13 de mayo de 1931 fueron asaltados e incendiados varios cientos de conventos e iglesias en toda España. El periódico El Socialista publicaba el siguiente comentario: «La reacción ha visto ya que el pueblo está dispuesto a no tolerar. Han ardido los conventos: esa es la respuesta de la demagogia popular a la demagogia derechista» (12 de mayo de 1931).
  • «¿En qué se diferencia el Partido Socialista del Partido Comunista? Doctrinalmente en nada […]. El Partido Comunista es marxista, nosotros también. […]. Profesamos el marxismo en toda su pureza». (Francisco Largo Caballero en Renovación. 29 de marzo de 1933). 
  • «¿Quiere decir que por ir a las elecciones con fe y entusiasmo renunciemos a la acción revolucionaria? Ya sabemos nosotros que el poder no se conquista pacíficamente […]. En unas elecciones no obtendremos nunca la mayoría absoluta para socializar constitucionalmente. El poder solo puede conquistarse con la violencia organizada de la clase obrera […]. (Artículo de Francisco Largo Caballero en Renovación. 4 de noviembre de 1933).
  • «Si nos sujetamos justamente a la legalidad que nosotros contribuimos a crear, pero que no tenemos por qué respetar siempre, ya que al hablar de revolución social ésta ha de saltar por encima de la legalidad, yo os digo que nos veremos empujados a salirnos de la legalidad». (Declaración de Francisco Largo Caballero a El Socialista, periódico oficial del Partido, el 2 de diciembre de 1933. En noviembre el PSOE había perdido las elecciones). ..
  • «En un plazo de cinco años sería derribada la presente democracia y quedaría ya perfectamente establecida la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de la Península Ibérica, abarcando toda España y posiblemente Portugal también». (Francisco Largo Caballero, Secretario General del PSOE y Presidente del Gobierno, en declaraciones a La Prensa el 21 de febrero de 1936).
  • «Tiene razón la nueva Constitución Soviética al prohibir los partidos políticos»El Socialista 1936.
  • «¡Por la bolchevización del Partido Socialista![…]¡Por la penetración en los cuerpos armados del Estado! ¡Por el triunfo de la Revolución bajo la forma de dictadura del proletariado! ¡Por la reconstrucción del movimiento obrero sobre la base de la Revolución rusa! (Editado por la Federación Nacional de las Juventudes Socialistas. Julio de 1936.

Fuente de las citas: J.R. PORTELLA, El PSOE y la II República: ¿democracia o comunismo?  Reproduce las publicaciones que contienen las citas.

En noviembre de 1933, la derecha ganó las elecciones. Esta fue la aceptación  democrática del resultado por parte  del líder socialista Largo Caballero‹‹La lucha ha quedado planteada entre marxistas y antimarxistas […]) y eso nos llevará inexorablemente a una situación violenta […]). Esto, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad […]) estamos en plena guerra civil […] que no ha tomado los caracteres cruentos que, por fortuna o por desgracia, habrá de tomar››.

En 2017, los profesores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa probaron documentalmente el fraude electoral que, en febrero de 1936, dio el triunfo al Frente Popular. Con anticipación a dichas elecciones, Francisco Largo Caballero, el Lenin español, amenazó: ‹‹Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas, nuestra labor habrá de ser doble, porque con nuestros aliados podremos laborar dentro de la legalidad, ganando las derechas tendremos que ir a la guerra civil declarada. Y esto no es una amenaza, es una advertencia. Y que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas: que nosotros las realizamos››. (Largo Caballero en Alicante el día 25 de enero de 1936).

«Antes de la República nuestro deber era traer la República; pero establecido este régimen, nuestro deber es traer el socialismo. Y cuando hablamos de socialismo, no nos hemos de limitar a hablar de socialismo a secas. Hay que hablar de socialismo marxista, de socialismo revolucionario». El líder socialista, Francisco Largo Caballero,  pronunció estas palabras en el cine Europa, el día 12 de enero de 1936.

De la amenaza a la acción :

« […] Yo no sé cómo va a morir Gil-Robles (líder de la derecha) […] pero sí puedo afirmar que si se cumple la justicia del pueblo morirá con los zapatos puestos». José Díaz, dirigente del Partido Comunista, en sesión de Cortes del 15 de abril de 1936. 

«La violencia puede ser legítima en algún momento. Pensando en su señoría (José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española) encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida».  Ángel Galarza, diputado socialista, en sesión de Cortes del día 1 de julio de 1936. 

 A las tres de la madrugada del día 13 de julio, un grupo de Guardias de Asalto y miembros de las Juventudes Socialistas dirigidos por el Capitán de la Guardia Civil, Fernando Condés, instructor de las milicias paramilitares socialistas, en un furgón policial, llegaron a la casa de Calvo Sotelo llevándolo consigo. En el viaje se consumó el asesinato, mediante un tiro en la nuca. El autor material de la muerte fue el pistolero socialista, Luis Cuenca, miembro de la escolta del dirigente del PSOE, Indalecio Prieto. Gil Robles tuvo más suerte, ya que en ese momento se hallaba fuera de Madrid y no pudieron consumar el crimen. 

La alusión al fascismo como argucia tan vieja como vigente‹‹No debemos hablar ni de una acción para implantar el socialismo, lo que habría de restarnos bastantes apoyos ni de la defensa de la democracia, por si con ello se enfriaba el entusiasmo de nuestros camaradas.  Debe hablarse solo de antifascismo, en lo que puede resumirse todo››. Wenceslao Carrillo. (1888-1963. Miembro de la dirección del PSOE y la UGT).

Dos versiones coincidentes de los mismos hechos:

«Creo que van más de doscientos muertos y heridos desde que se formó el Gobierno y, he perdido la cuenta de las poblaciones en que han quemado iglesias y conventos». Manuel Azaña, presidente del Gobierno. 17 de marzo de 1936 (solo había transcurrido un mes desde el pucherazo electoral, que dio el triunfo al Frente Popular.

Intervención de José María Gil Robles, líder de la derecha, en la Sesión de Cortes del 16 de junio de 1936: «Habéis ejercido el Poder con arbitrariedad, pero, además, con absoluta, con total ineficacia. Aunque os sea molesto, Sres. Diputados, no tengo más remedio que leer unos datos estadísticos. Desde el 13 de mayo al 15 de junio, inclusive:

  • Iglesias totalmente destruidas, 36.
  • Asaltos de iglesias, incendios sofocados, destrozos e intentos de asalto, 34.
  • Muertos, 65.
  • Heridos de diferente gravedad, 230.
  • Atracos consumados, 24.
  • Centros políticos, públicos y particulares destruidos, 9.
  • Asaltos, invasiones e incautaciones —las que se han podido recoger—, 46.
  • Huelgas generales, 79.
  • Huelgas parciales,92 
  • Clausuras ilegales, 7.
  • Bombas halladas y explotadas, 47»

¿El Partido Socialista pretendía la democracia o la dictadura del proletariado? Aquella izquierda era tan antidemocrática como los sublevados, a los que pretende derrotar, a posteriori, con la revancha democrática. Que el lector saque sus propias conclusiones sobre el mensaje: «Largo Caballero actuó como queremos actuar hoy nosotros». 

«La voluntad de mentir se concentra especialmente en la presentación del pasado cercano […] No se abrirá de verdad el horizonte de España mientras no haya una decisión de establecer el imperio de la veracidad»

Julián Marías, 1997