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La manifestación feminista desde dentro: «Saca tu rosario de mis ovarios» y otras muchas ‘lindezas’

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Nada mas empezar vemos una pancarta que nos demuestra que, efectivamente, la manifestación tiene mas que ver con la política de ultraizquierda que con los derechos de la mujer / C. Jordá

Las feministas anticapitalistas terminan la manifestación comiendo hamburguesas en el McDonalds.

Por Elena Berberana en LIBREMERCADO

«Tía, estoy cansada, la gente no anda, me duele la espalda, vamos al parque a sentarnos». Su amiga responde con una reprimenda: «Tía, solo llevamos aquí media hora, en el concierto de Lady Gaga estuvimos siete horas haciendo cola y no nos dolía nada, aunque yo también estoy harta ya». Son las 19:30h y en el Paseo del Prado no cabe ni un alma. Las feministas empiezan a desesperarse porque no pueden moverse. Pero allí están las animadoras del cotarro para que el ambiente no decaiga pese a que sólo han pasado 30 minutos de concentración.

Una joven con megáfono en mano se dirige a los miles de manifestantes que portan cientos de carteles con proclamas y grita: «¡Qué viva la lucha de la mujer obrera! ¡Sí al socialismo, no al capitalismo!«. Cientos de banderas con hoces y martillos ondean y la multitud teñida de morado corea y repite las consignas anticapitalistas mientras fuman Malboro, Lucky Strike o Chesterfield y captan el emotivo momento con sus móviles.

Numerosos dispositivos Iphone y Samsung Galaxy se alzan en el ala anarcocomunista. Además de los lazos morados, las jóvenes, en su mayoría adolescentes y veinteañeras, llevan los labios pintados del mismo color violeta. A ninguna le falta el rímel en sus pestañas, colorete, pelo alisado casi de peluquería, zapatillas Converse, Adidas, Nike o Reebok, mochilas Vans y sus lemas pintados en un cartón que antiguamente sirvió de embalaje a una SmartTV.

 

La chica que estuvo horas en una cola para ver a Lady Gaga le comenta a su amiga que «tiene sed» y necesita «que le sujete su pancarta». De su mochila John Smith saca una Coca Cola. Tras abrir la lata y beber vuelve a tomar posesión de su reivindicativo estandarte en el que se puede leer: «No al heteropatriarcado capitalista». La joven sigue bebiendo Coca Cola. El grupo de al lado, aunque está más animado, no para de quejarse. «¿Cuándo va a empezar esto a andar? ¡Me aburro!», exclama una chica con unos granos en la cara que denotan la dura pubertad que está atravesando. Lleva unas gafas de sol Ray Ban colgadas, masca chicle nerviosa y su pandilla empieza a tocar las palmas y a cantar una letra difícil de pillar. «¡Saca tu rosario de mis ovarios!«. Las chicas de alrededor, contagiadas por la original cancioncita, la repiten a la vez que pegan un ligero saltito. «¡Saca tu rosario de mis ovarios!» Y llevadas por el júbilo añaden: «¡Sola, borracha, quiero llegar a casa!».

Miles de chicas ríen y suena de fondo un clásico que todas conocen:»¡La talla 38 me aprieta el chocho!«. Los coros son ensordecedores, pero no todas cantan. Hay grupúsculos que se abstienen de gritar contra el Primmark y Zara. Cinco hembras millennials se miran entre ellas y susurran, como si estuvieran escondiéndose de la mismísima Stasi, que ellas tienen una talla 34 y 36 y que el otro día estuvieron en el Primmark de la Gran Vía comprando. Lo cierto es que no son las únicas que se muestran más honestas a la hora de no verbalizar la crítica a las medidas en costura femenina. Un círculo de chicas con las mechas teñidas de rosa y blanco permanecen calladas ante sus compañeras. «¡La talla 38 me aprieta el coño!, ¡Abajo Amancio Ortega!, ¡Abajo Inditex!«.

Cabe destacar que, paradójicamente, las protagonistas e iniciadoras de la cantinela contra el empresario gallego lucen unos pitillos que dejan entrever sus delgadas piernas de talla 34. Rápidamente cambian de tercio y ahora toca saltar de nuevo. «¡Un bote, dos botes, machista el que no bote!«. Hay que decir que no todas cantan porque las fuerzas ya no son las mismas tras cincuenta minutos esperando a avanzar. Los pocos chicos que hay botan sin pensárselo dos veces. Uno de ellos le comenta al otro que mejor que salte si no quiere que lo tachen de machirulo.

A las 20:10h muchas desisten de «su lucha feminista y obrera» e intentan salir como pueden del atolladero humano formado en el Paseo del Parque. Las del concierto de Lady Gaga ya se han ido. La marabunta se altera y un hombre no manifestante que intenta cruzar al otro lado regaña a una mujer:»¿Qué hace usted aquí con un bebé en el carrito? ¡Lo está poniendo en peligro!»

El frente comunista

Se viven algunos momentos de pánico, hay decenas de carricoches con pequeños dentro y un cartel por cada vehículo. «Huelga de cuidados a otros y al hogar». La muchedumbre se agolpa y los coches de bebé encuentran su hueco entre las bicicletas de alquiler. Algunas respiran tranquilas. Pero otras no.

La histeria empieza a apodarse en el sector del Frente Comunista. Al parecer, el motivo es que no tienen Internet en sus teléfonos. Las comunistas Instagramers feministas entran en una histeria colectiva, chillan y se preguntan unas a otras si «les va el Whatsapp» o si «pueden llamar». No, ninguna puede. «Como en Nochevieja, no funciona Internet». «¿Y cómo vamos a subir las fotos?», espeta una de ella preocupada. Las sindicalistas a lo lejos sí parecen tener mejor suerte. Están posando como auténticas modelos de la Fórmula 1. Se nota que dominan la imagen. «¿Lo has subido a Insta?». «¿Salgo guapa?». «¡Dame la barra de labios de Helena Rubinstein!», reclama entre risas y agitada la manifestante de UGT.

Cientos de chicas comienzan a andar para alivio de muchas. Hay señoras, mujeres mayores vestidas al estilo de la Pasionaria. Estas hembras maduras se escandalizan al escuchar a sus herederas. Hay una palabra que está en boca de todas: «Coño». «¡No saliste de una costilla! ¡Hombres, salisteis de nuestro coño!». «Con mi coño hago lo que quiero». «Mi coño es mío». Y agregan animadas:»¡El falo es tendencia en todos los museos, no me quedan euros para ver algo tan feo!«.

Jóvenes al rescate

Parecen muy enfadadas. La gente anda lentamente y las que se quieren escapar por los laterales, pese a llevar menos de una hora trabajando contra el heteropatriarcado, desean huir. Una valla de metal impide a cientos de ellas escapar. La rabia se apodera de las jóvenes, se forma un tapón y sollozan porque el barro está manchando sus Nike. Repentinamente unos chicos sortean el muro sin problemas y empiezan a coger a las mujeres en brazos para que puedan pasar al otro lado de la acera.

El caso es que estos héroes se ven metidos en un embrollo cuando ven que son decenas las féminas que solicitan su ayuda masculina para salvar el obstáculo de metal. Los chicos no saben qué hacer, son muchas reclamando ser salvadas de las arenas. Una de ellas sostiene una pancarta con un mensaje que hace refunfuñar a los jovencitos. «No os necesitamos hombres, el mundo sin nosotras se para». Estos buenos samaritanos se dejan los riñones, no cabe duda, su rostro refleja esfuerzo y dolor, pero ahí siguieron hasta sabe Dios.

A las 21:15 hay hambre. Es la hora de la cena, y el malvado capitalismo opresor de la mujer ya no parece ser tan malo. McDonalds, Burguer King, Telepizza y Foster Hollywood están hasta la bola. Las colas colapsan las entradas. Las femicomunistas ocupan todas las mesas y hacen filas que salen hasta la calle. La encargada del McDonalds intenta organizar a sus trabajadores para que el caos no se apodere del establecimiento. Un ejército de Big Mac, refrescos y helados desfilan por el local.

La mayoría paga con tarjeta y come mirando su Whastapp. Una de ellas expresa alegría al contemplar que su foto de la mani ha tenido 205 Me Gustaen Facebook. Su amiga con el lazo morado a medio hacer le contesta: «Es que las sudaderas Billabong son un acierto para la mani«. En la mesa de al lado cuatro musulmanas con el hijab de color morado se quedan mirando pensativas a las españolas. Las jóvenes estrellas de Facebook tiran sus pancartas a la papelera del McDonalds junto con los restos de comida sobrante de su MacMenú. Es hora de irse…

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Y OTRAS VEINTICINCO (25) FOTOS MAS. VER EN ARTÍCULO ORIGINAL.

El ropaje y la catadura

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«A caballo entre la ignorancia histórica, el postureo y la mala fe, quienes convocan una huelga general feminista para protestar por la discriminación prescinden de que sigue vigente el engendro zapateril de la ‘discriminación positiva’.»

Por  en Libertad Digital

Tras el auge del terrorismo comunista en los años 70 y 80, respaldado de modo más o menos abierto por una industria cultural inclinada a ver en Marx «sencillamente la verdad objetiva» (Sartre), la implosión soviética supuso para esa conciencia entrar en una fase de espora, donde seguiría hasta descubrir aliados en el integrismo islámico y en el imperio académico de la posmodernidad.

Roma, por ejemplo, perdió muchos catecúmenos fervorosos no suscribiendo «la preferencia de Dios por el pobre» llamada Teología de la Liberación, y explicó sus objeciones en la Libertatis Nuntius (1984), un extenso informe de Ratzinger dedicado a mostrar el compromiso de dicho movimiento con la lucha de clases. Pero desde 2013 el solideo papal lo ostenta un adalid de la rama bautizada como Iglesia del Pueblo, que hoy reclama la santificación de 69 mártires asesinados en la franja de terreno comprendida entre Canadá y la Patagonia, todos ellos por defender «la permanente e incondicional apuesta de Dios contra los encumbrados, y a favor de los humillados».

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El papa Francisco llama «pueblo de Dios» al conjunto de «los excluidos por la globalización», y está sin duda en lo cierto cuando alega que el comunismo no es un fenómeno reciente, sino fidelidad a la condena del rico –espiritual y material– expuesta por el Sermón de la Montaña, núcleo a su vez de la verdad revelada. Cree que los satisfechos son tan culpables de los insatisfechos como los prósperos de los míseros, y en 2016 se besó repetidamente con los imames supremos del Islam chiita y sunita, mediando gestos de cordialidad tan emocionada como los mostrados al encontrarse con Fidel y Maduro.

 

En El sueño zapatista, que demostró la potencia editorial del marxismo publicándose simultáneamente en nueve lenguas, el subcomandante Marcos explica que «la caída del Muro significó el desierto, la soledad, lo irreal del mundo por el que luchábamos (…) sin dar lugar a un mundo mejor, más abierto, más plural, sino a un ascenso de la derecha», y en Chiapas se celebraría el primero de los Encuentros Internacionales por la Humanidad y contra el Neoliberalismo (1996).Lo abierto es el telón de acero, y el mundo plural lo contrario de la globalización, dos paradojas ilustrativas del respeto por la coherencia que caracteriza a un espíritu enemistado ante todo con la libertad responsable, y herido allí donde cualquier ciudadanía se emancipe de caudillos redentores.

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Si coordinamos el treno jeremíaco del subcomandante con el orden prosaico de cosas, descubriremos que aquella década coincidió con los mandatos de Clinton en los USA, y en Europa con otros tantos de laborismo británico y socialdemocracia, gracias a los cuales se consolidó una inversión pública sin precedente en enseñanza, sanidad, seguros sociales y pensiones. Esto le parece al subcomandante «ascenso de la derecha», porque el realismo de cuadrar gastos con ingresos ha logrado sostener el sistema asistencial más amplio de los anales, pero es anatema para el pobrismo victimista lograrlo con innovación económica y concordia política, correlacionando prestaciones y productividad.

Desde 2000, cuando el adversario se concreta en la Organización Mundial del Comercio, los disturbios ligados a cada una de sus reuniones exhiben lo que Fernando Savater llama «izquierda centrifugada», y el Foro de Porto Alegre abre el año siguiente enumerando algo más de 1.400 tendencias –algunas unipersonales–, detalladas por sus organizadores como testimonio de fortaleza y universalidad. Todos coinciden en que «la miseria se agudiza vertiginosamente», una tesis avanzada por Marx en 1848, a su juicio compatible con que en 2018 el planeta sostenga diez veces más habitantes, y haya multiplicado por tres tanto la esperanza de vida como la renta per cápita.

Siglo y medio de experiencia no basta para tocar una coma de la idea fija, que empezó blindándose como revelación y quiso luego pasar por humanismo, basada siempre en que «los de abajo» se venguen al fin de «los de arriba». Partiendo de conceptos tan veraces como la conspiranoia, y brújulas tan ecuánimes como el rencor de clase, la idea fija da por seguro que «la fría lógica de la ganancia» debe domarse con «lo irresistible del deseo profético». Son palabras del profesor A. Negri, cuyo ensayo Imperio (2003) refleja tanto como El sueño zapatista la nostalgia por el Muro, deplorando «la facilidad con la cual cruzan fronteras las tecnologías, las personas y los bienes».

La última novedad en este orden cosas es el rencor de género, que ha decidido ligar capitalismo con virilidad como el subcomandante Marcos unía la indigencia con un crecimiento de la derecha, aunque desde finales de los años 40 hubiese optado en toda Europa por engrosar el centro. A caballo entre la ignorancia histórica, el postureo y la mala fe, quienes convocan una huelga general feminista para protestar por la discriminación prescinden, para empezar, de que sigue vigente sine die el engendro zapateril llamado discriminación positiva, como si discriminar no fuese la esencia de lo injusto, y en este preciso campo un estímulo para pervertir abierta o veladamente el principio constitucional de igualdad ante la ley, y el afán de igualar también las oportunidades.

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Tanteando hasta dónde podría la izquierda centrifugada rascar algún voto extra, y como una especie de plebiscito informal sobre el posible retroceso de Podemos y afines, dicha jornada de paro muestra la misma indiferencia hacia el rendimiento de empresas y servicios que los disconformes genéricamente con la existencia de mercancías, porque llamar la atención sobre el grupo autobautizado como 8-M prima sobre cualquier perjuicio o molestia a terceros, por supuesto de ambos sexos.

Tras almorzar, cuando Libertad Digital me invitó a escribir algo sobre esta huelga, pregunté a mi mujer qué opinaba de la iniciativa, y me dijo textualmente: «No nací víctima, y agradezco haber nacido en un país donde he tenido todas las oportunidades que quise tener». ¿Cuántas españolas piensan lo mismo? ¿Y cuántas coinciden en ver un sesgo ideológico tan siniestro como contraproducente en el paquete zapateril de medidas dirigidas a prevenir y castigar la violencia de género? Ojalá lo supiera, porque el seguimiento de la iniciativa anti «heteropatriarcal» bien podría depender mucho más de pereza y gregarismo que de plantearse el fondo del asunto, y los convocantes han dado por eso muestras de aptitud en la asignatura llamada «agitprop» desde Lenin.

En todo caso, quienes firman el manifiesto publicado anteayer llaman «a celebrar el 8 de marzo que la gran mayoría de las mujeres en España somos libres para elegir carrera profesional, trabajo y tipo de vida». Olé sus arrestos, y olé su cordura, que serán sin duda necesarios para capear la nueva invitación al resentimiento, y la deslealtad de omitir los progresos realizados. Nadie en sus cabales negará que la española puede ampliar esos logros, pero no será vistiendo a las monas de seda, ni sustituyendo una evolución gradual por decretos.

No por llamarse subcomandante perderá quien usa el alias Marcos sus ansias de Comandante Supremo, y no por representar a la Iglesia de Roma dejará Bergoglio de confraternizar al tiempo con dictadores rojos y pontífices de una religión que manda matar al apóstata, y trata a la mujer como menor de edad perpetuo. Tampoco decir que defiende la igualdad le quitará su rabia vindicativa al feminismo del 8-M, empeñado en trasladar la guerra civil al ámbito de la relación sexual.

No, yo no mato mujeres

«Ya está bien, me niego a aceptar ni la más mínima culpa por los delitos que yo no he cometido, por las actitudes que no tengo. Yo no mato mujeres, señor Fernández Vara, señoras militantes del feminismo ultra.»

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Por  en Libertad Digital

Ya está bien, me niego a aceptar ni la más mínima culpa por los delitos que yo no he cometido, por las actitudes que no tengo. Yo no mato mujeres, señor Fernández Vara, señoras militantes del feminismo ultra, no las mato ni por ser mujeres, ni por ser mediopensionistas ni por vestir de una u otra forma. No las mato, no las golpeo, no las maltrato. Nada.

Yo no soy un delincuente, mucho menos un asesino. No soy un engranaje más de una supuesta máquina de opresión, ni un eslabón nuevo de no sé qué cadena secular. Convivo con muchas mujeres en mi propia casa, en el trabajo o cuando estoy entre amigos, y las trato a todas como lo que son: personas, iguales, sin imponerles nada, pero sin dejarme imponer ningún peso moral por asesinatos que yo condeno como el que más y por delitos que a mí también me asquean.

Hay una estrategia clara para socializar determinadas culpas, en algunos casos por un fanatismo cuasirreligioso, en otros por puro rencor, en ocasiones porque es un carro del que se espera recoger un puñado de votos, a veces por simple y llana estupidez, pero la culpa no puede ser de un grupo social: en una sociedad democrática con un mínimo de justicia las culpas no son nunca ni de los hombres, ni de las mujeres, ni de los pobres, ni de los ricos… Son de los culpables. Culpables que, por cierto, son aquellos condenados por un tribunal tras un proceso con garantías, no necesariamente los que se señalan en los pseudoinformativos televisivos, las primeras páginas de los periódicos o determinadas cuentas de Twitter.

La violencia doméstica es intolerable, cualquier tipo de violencia ejercida contra una persona más débil es intolerable, sea esa persona una mujer, un niño o un hombre, y que eso ocurra entre las paredes del hogar o en el marco de una relación afectiva está claro que hace la situación mucho más dramática y dicho comportamiento más repugnante.

 

Pero el problema de las mujeres asesinadas por sus parejas no lo vamos a solucionar ni llamando a las cosas por lo que no son, ni convirtiendo a la mitad de la humanidad en potenciales asesinos y culpables sin juicio. Porque no lo somos, porque no debemos soportar esa infamia y porque tampoco lo vamos a consentir.

De lo sustancial

Enya-basta principio estoy a favor de las huelgas, ¿cómo no iba a estarlo?En Cuba las huelgas están prohibidas, como casi todo. Allí donde quiera que se implante el castro-comunismo, lo más relevante es y será siempre la prohibición, la censura, la negativa como respuesta inicial y definitiva. ¿Quién se enfrenta a eso sin correr el riesgo de la cárcel, el fusilamiento, el destierro? A estas alturas, el que lo ignore no es más que un colaboracionista del régimen, y su deplorable cúmbila.

El único sindicato de trabajadores existente en Cuba, la CTC, fundado antes del año fatídico, 1959, se preocupa más –desde hace 59 años– de ejercer su servidumbre al castrismo que de defender los derechos de los obreros. Varios documentos y documentales atestiguan este hecho.

Entonces, reitero, apoyo el derecho de los trabajadores a las protestas sociales mediante huelgas. Ojalá esas huelgas pudieran hacerse en Cuba, aunque esa huelga de brazos caídos, de alguna manera, lleva décadas ejerciéndose y es reflejada de manera oblicua en el desgano, apatía y desidia de los ciudadanos.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con la huelga de mujeres del 8 de marzo. No puedo apoyar principios que no me representan como mujer ni como feminista, y mucho menos como persona. Tampoco creo que sea una huelga reivindicativa de derechos, estamos ante un lamentable espectáculo provisto de odios, resentimientos y actos politizados y vengativos. No me interesa esa muestra espantosa de cretinismo y de eliminación de un supuesto adversario que ya ni siquiera es para ellas el macho, sino el capitalismo, representado exclusivamente por el hombre.

 

No y no. No, porque no es una huelga, es una afrenta bruta y bestial, gratuita y mezquina, exenta de intelecto, por no llamarlo sencillamente, juicio. Es un ultraje, un agravio, de esa izquierdona malcriada, que con sus millones pretende zaherir y vilipendiar, antes que acordar y solucionar. Su mayor argumento es el chillido, el arañazo, la fútil impertinencia.

Situemos lo sustancial:

Antes que feminista soy mujer. Antes que mujer soy un ser humano. A menudo antes que ser yo soy otro.

No se trata de un conflicto sexual o sexista.

Estamos frente a un estallido de la bestialidad contra la humanidad, de hostilidad al razonamiento, del sentimiento frente a la sensibilidad.

No cuenten conmigo para ninguna sublevación que aniquile a la inteligencia.

 en Libertad Digital

«Nuevos derechos»

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Pensando un poco, es curioso comprobar cómo la ideología de género ha conseguido en pocos años imponerse en las leyes y en la mentalidad de mucha gente que la apoya. El proceso mental que ha seguido es el siguiente:

-Yo puedo elegir el sexo y el género que me dé la gana.

-Tú tienes que respetar mi elección, no puedes discriminarme.

-Yo puedo elegir la orientación sexual que quiera, libremente.

-Tú tienes que respetar mi elección, no puedes discriminarme.

-Yo afirmo que mi elección de sexo, género y orientación sexual son derechos humanos.

-Tú tienes que aceptarlo y reconocerlo en las leyes humanas positivas.

-Mis elecciones son lógicas y razonables porque soy completamente libre de decidir lo que quiero ser desde el punto de vista sexual.

-Tú tienes que obrar en consecuencia y respetar mis decisiones completamente.

-Yo te obligo por ley, a que no puedas contradecirme ni demostrar que estoy equivocado, que no tengo razón. Si lo haces te perseguiré, te humillaré, te multaré, te destruiré como ciudadano.

-Tú tienes que acatar mis leyes y colaborar o estar callado.

-Aquí mando yo y todos los Tribunales que me apoyan.

Pero de verdad, ¿esas elecciones pueden o deben ser derechos humanos respetables? ¿no son verdaderamente caprichos o arbitrariedades de la voluntad de algunas personas que nunca pueden ser considerados derechos, porque jamás hasta hoy los caprichos humanos, los deseos injustificados, las decisiones arbitrarias, se han considerado y reconocido como derechos en la Historia de la humanidad?

No obstante, por increíble que parezca lo han logrado, lo han impuesto en este principio del siglo XXI y todo el mundo lo tiene que respetar, acatar, sin posibilidad de recurrir o disentir. ¿Están locos tantos políticos que lo han promovido, tantos juristas que lo han aceptado, tantos médicos que están callados, tantos padres que están  acobardados, tantos ciudadanos temerosos que no se atreven a hablar y razonar con sentido común ante tamaño disparate?

Quiero pensar que no, que esta pesadilla acabará más pronto que tarde. Que alguien le dirá al Emperador que está desnudo, que muchos darán un paso al frente y se opondrán con todas sus fuerzas. Yo lo expreso aquí con toda claridad de la que soy capaz. 

Roberto Grao Gracia ( El Brief de Actuall )

Femicomunismo

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Hacía mucho tiempo que no se proponía como banderín de enganche para una huelga general de la mitad de la humanidad sita en España (nada menos) un texto tan grotesco, tan contrario a la Historia, la gramática, el sentido común y el sentir general de las mujeres como el que alguna célula femicomunista ha alumbrado para el día 8, homoheterotranshuelga a la que se ha sumado el arzobispo de Madrid en nombre de la Virgen María.

Se ha manipulado algo el sentido de las palabras de Osoro, porque habló del símbolo de la maternidad que sería la Madre de Dios, pero es pura justicia poética que el que traicionó al cura que denunció el asalto a su capilla por Pitita y las chequistas al grito de “¡Arderéis como en el 36!” y “¡El Papa no nos deja comernos las almejas!”, quede en ridículo alistando a la Esclava del Señor en la lucha contra el heteropatriarcado capitalista. A la logorrea politiquera se une el esperpento teológico. Menos mal que las monjas que atienden a los enfermos terminales de sida no harán “huelga de cuidados” y salvarán el honor de la Cruz, envilecido por obispos y curas separatistas.

El comunismo se caracteriza por hablar en nombre de una clase o un grupo social para dividir esa sociedad en dos y alcanzar el Poder absoluto. Desde ese momento, el proletariado en cuyo nombre se hace la revolución queda privado de todos sus derechos, desde el de huelga hasta el de cobrar un salario por trabajar. Y a los que se quejan, paredón. El femicomunismo habla, teóricamente, en nombre de todas las mujeres, pero va en contra de lo que hace y dice la mayoría de las mujeres reales. No aparece en el leñoso panfleto podemita una sola referencia al islam, cárcel real y simbólica de buena parte de las mujeres del mundo. Pero es que para el comunismo del siglo XXI el islam es un aliado, no un enemigo.

MarxLenin o Mao odiaban a los obreros que ellos nunca fueron por buscar mejores condiciones laborales y salariales en vez de quemar las fábricas y entronizarlos como dictadores. Cien millones de muertos han dado la razón a los obreros. Parodiando a Stieg Larsson, diríase que las femicomunistas de cartilla son mujeres que odian a las mujeres, a las reales, que ni aceptan su sexismo, ni odian a todos los hombres, ni van a dejar de cuidar a sus madres un día porque ellas lo manden. ¡Y mira que les gusta mandar!

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

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Europa: Que el totalitarismo vuelva a ser grande / Europe: Making Totalitarianism Great Again

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«La UE no es la única que amenaza con liquidar la libertad de expresión bajo el pretexto de combatir las «noticias falsas». En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha anunciado que quiere introducir nuevas leyes dirigidas a regular las «noticias falsas» en periodo electoral, incluyendo «acciones legales de urgencia» que permitan al gobierno francés retirar «noticias falsas» de un sitio web o bloquearlos completamente.»

Por/By  Judith Bergman

ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH: Europe: Making Totalitarianism Great Again

Traducido por El Medio

La Unión Europea está intensificando sus esfuerzos para censurar y marginar las voces que discrepan de sus políticas, valiéndose del oportuno eufemismo de combatir las «noticias falsas».

«La Comisión tiene que estudiar los desafíos que las plataformas online representan para nuestras democracias en lo relativo a la difusión de informaciones falsas e iniciar una reflexión sobre lo que haría falta a nivel de la UE para proteger a nuestros ciudadanos», escribió Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, en mayo de 2017. Qué considerado por parte de Juncker que, de forma totalitaria, desee proteger a los ciudadanos de la UE de las noticias que no se ajustan a las narrativas y agendas de la Comisión.

En octubre de 2017, la Comisión Europea anunció sus medidas políticas para tratar las «noticias falsas» y su intención de «diseñar soluciones para abordar la difusión de noticias falsas». Según la Comisión, «las noticias falsas consisten en la desinformación intencionada a través de plataformas sociales online, medios informativos o la prensa tradicional». Además, según la Comisión, la política de la UE sobre las noticias falsas se guía por, entre otras cosas, «la libertad de expresión, el pluralismo mediático y el derecho de los ciudadanos a información diversa y fiable».

Esta reafirmación de la libertad de expresión y el pluralismo resulta bastante ridícula: la UE ya hace todo lo que puede para suprimir «el pluralismo mediático y […] la información diversa y fiable». Por ejemplo, la UE tiene programas en marcha —como el Programa de Derechos, Igualdad y Ciudadanía (REC)— que intentan ejercer una fuerte influencia en los medios de comunicación europeos y sus periodistas de cara a sus propias agendas, como la de la constante migración masiva a Europa desde África y Oriente Medio. Para este objetivo, la Comisión Europea financió hace poco la publicación de un manual con directrices para los periodistas acerca de cómo escribir sobre los migrantes y la migración. El manual lo lanzó el 12 de octubre el International Press Institute (IPI), una asociación de profesionales en representación de los principales medios digitales, impresos y audiovisuales de más de 120 países. Concretamente, en relación con los musulmanes, las directrices recomiendan:

Ten cuidado de no estigmatizar aún más términos como «musulmán» o «islam» asociándolos con actos particulares […]. No permitas que las alegaciones de los extremistas de estar actuando «en nombre del islam» queden sin réplica. Subraya […] la diversidad de las comunidades musulmanas.

La UE también financia una campaña llamada «Medios contra el Odio» y dirigida por la Federación Europea de Periodistas (EJF), la mayor organización de periodistas de Europa, que representa a más de 320.000 periodistas de 43 países. La campaña tiene por objetivo:

Mejorar la cobertura mediática en relación con la migración, los refugiados, la religión y los colectivos marginados […], contrarrestar el discurso del odio, la intolerancia, el racismo y la discriminación […] mejorar la implementación de los marcos jurídicos que regulan el discurso del odio y la libertad de expresión.

Para impulsar sus nacientes políticas sobre las «noticias falsas», la Comisión Europea nombró recientemente a 39 «expertos» para un denominado «Grupo de Alto Nivel (HLEG) para las Noticias Falsas y la Discriminación Online»:

Comprende a representantes de la sociedad civil, las plataformas sociales, los medios de comunicación, los periodistas y el ámbito académico […].

El Grupo de Alto Nivel asesorará a la Comisión para analizar el fenómeno de las noticias falsas, definir las funciones y responsabilidades de los actores relevantes, entender su dimensión internacional, hacer un balance de las posiciones en riesgo y formular recomendaciones.

Los representantes de los medios han sido casi exclusivamente seleccionados de entre los grandes medios; gigantes como ARD, RTL, la televisión pública sueca, Sky News, AFP y News Media Europe—, lo que hace que cualquier tipo de conclusión ecuánime que pueda alcanzar este grupo de «expertos» sea una posibilidad bastante ilusoria. En la medida en que consideran cualquier medio nuevo o alternativo una amenaza, a los representantes de estos medios les interesa lógicamente catalogar a la competencia de los medios alternativos o nuevos como «noticias falsas». El grupo de alto nivel celebró su reunión inaugural el 15 de enero de 2015.

La Comisión Europea sondeará a los ciudadanos de la UE mediante una encuesta de opinión pública —el Eurobarómetro— a comienzos de 2018 para «medir y analizar las percepciones y preocupaciones de los ciudadanos europeos en torno a las noticias falsas». La Comisión también organizará una «conferencia multilateral sobre las noticias falsas», que «defina el perímetro del problema, valore la efectividad de las soluciones ya puestas en marcha en las redes sociales y […] acuerde unos principios clave para futuras acciones».

La UE no es la única que amenaza con liquidar la libertad de expresión bajo el pretexto de combatir las «noticias falsas». En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha anunciado que quiere introducir nuevas leyes dirigidas a regular las «noticias falsas» en periodo electoral, incluyendo «acciones legales de urgencia» que permitan al gobierno francés retirar «noticias falsas» de un sitio web o bloquearlos completamente. Dijo Macron:

Para poder proteger las democracias liberales, debemos ser fuertes y tener normas precisas. Cuando se difundan noticias falsas, se podrá recurrir a un juez […] y si procede, retirar el contenido, borrar cuentas de usuarios y en última instancia bloquear sitios web.

Una ley como esta significaría que el Estado francés —o quien esté en posición de actuar en su nombre como policía del pensamiento— se convertiría en el árbitro de lo que constituye la «verdad», muy al estilo de la nueva ley de censura alemana que exige a las redes sociales que hagan las veces de policía del pensamiento privatizada del Estado alemán.

La propuesta de ley francesa, sin embargo, iría aún más lejos que la censura alemana, ya que permitiría a las autoridades francesas bloquear sitios web completos en periodo electoral, una medida draconiana para combatir a la oposición política, y que pondría a Francia en la misma categoría que China e Irán, que bloquean las webs que no se ajustan a las agendas del régimen.

Esa ley francesa vulneraría también el derecho a la libertad de expresión e información protegidas por el artículo 10 del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos, del que Francia forma parte, y la jurisprudencia del Tribunal Europeo para los Derechos Humanos. El artículo 10 establece que todas las personas tienen derecho no sólo a la libertad de expresión, también a «recibir y comunicar informaciones e ideas sin que pueda haber injerencia de la autoridad pública y sin consideración de fronteras». Se supone que los gobiernos no deben interferir en ese derecho —con algunas excepciones concretas recogidas en el artículo 10—, porque esa injerencia constituye una censura por parte del gobierno.

En general, Europa parece aspirar a hacer el totalitarismo grande otra vez.

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Tanto el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (izquierda), como el presidente de Francia, Emmanuel Macron (derecha), proponen restricciones que violarían la libertad de expresión e información garantizada en la Convención Europea de Derechos Humanos. (Imagen: Comisión Europea).

¿ QUÉ ES EL COMUNISMO ? — Cosas de una Bailarina – Noticias de última hora sobre la actualidad en España

¿ QUÉ ES EL COMUNISMO ? Son los pecados capitales del odio y la envidia, no es una ideología, es la excusa del fracasado, del envidioso y el tirano. Son oportunistas, que disfrutan de una vida fácil, a expensas del hambre, la miseria y el sufrimiento del pueblo. El comunismo es contrario a la propiedad…

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Azafatas de F1 alzan la voz contra las acomplejadas hembristas / F1 hostesses raise their voices against the complex self-stylists

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La Fórmula 1 ha decidido eliminar a las azafatas de las parrillas y los box de los equipos. Cientos de estas mujeres se van a quedar en el paro y algunas han levantado la voz contra aquellos colectivos hembristas que dicen defender a la mujer.

Una de ellas es Paola Pinar, una mujer de 23 años que ha enviado una carta abierta al Mundo Deportivo para mostrar su indignación.

Aquí la reproducimos completa:

“Nos quitan el trabajo, pero oye, lo hacen por nuestro bien. Este trabajo que ellos califican de machista y anticuado es un trabajo que a todas aquellas que lo realizamos nos gusta, lo hacemos porque queremos, porque nos divertimos, porque vivimos una experiencia desde dentro, y porque nos pagan bien incluso a veces muy bien. El problema no está en el trabajo, el problema está en vuestros cerebros, ahí se encuentra el verdadero machismo.

¿Os habéis planteado alguna vez la cantidad de trabajos de azafatas que hay? Seguramente no, seguramente si no estáis dentro de este mundo no sois capaces de ver cómo es este trabajo realmente y os creéis con el derecho de opinar sobre algo de lo que no tenéis ni idea.

Dentro de todos los trabajos de azafata, probablemente los circuitos sean uno de los mejores trabajos, ya que por mucho que seas imagen y reclamo, en el 99% de los casos la gente te trata con el mayor respeto, te cuidan, no te falta de nada… Todo esto cambia si trabajas de azafata para una marca de alcohol por la noche, en una discoteca llena de borrachos a las 3 de la mañana, en ocasiones sola. ¿Alguien se ha planteado prohibir ese trabajo?

Os invito a todos esos que criticáis y que apoyáis la decisión de eliminar a las ‘Grid Girls’ de Fórmula 1, que vayáis a cualquier promoción de noche, es más, me atrevería a decir que hasta alguno de vosotros, valientes y críticos feministas de día, cualquier noche con dos copas de más ha intimidado a alguna azafata cuando intentaba hacer su trabajo. Ahí sí que hay peligro, pero no por el trabajo en sí sino por la gente que te rodea mientras tú intentas trabajar. Pero claro, eso no es mediático, eso no sale en las noticias así que nadie habla.

Pero bueno no todo está en el trabajo, el machismo está en la calle, cada día, en cualquier lugar. Vas caminado y un tío te dice toda clase de “piropos” denigrantes, te pitan, paran la furgoneta y tú te callas y sigues andando mirando al frente. No se te ocurra parar, plantarles cara y mandarles a la mierda porque entonces te llaman puta y se largan acelerando.

Quizá deberíamos reeducar a las personas en vez de prohibir trabajos que en ningún caso denigran, humillan ni hacen de menos a las mujeres.

Os mando esto con todo el respeto, ya que he visto un artículo hablando sobre el tema, cuando nadie nos ha pedido la opinión. Esta es la otra cara del asunto. Nosotras estamos contentas con nuestro trabajo y no queremos dejar de hacerlo.”

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The Formula 1 has decided to eliminate the hostesses from the grills and the teams’ boxes. Hundreds of these women are going to be unemployed and some have raised their voices against those groups of people who claim to defend women.

One of them is Paola Pinar, a 23-year-old woman who has sent an open letter to Mundo Deportivo to show her outrage.

Here we reproduce it complete:

«They take away our work, but hey, they do it for our own good. This work that they describe as macho and old-fashioned is a job that we all enjoy doing, we do it because we want to, because we have fun, because we live an experience from within, and because they pay us well even sometimes very well. The problem is not in the work, the problem is in your brains, there is the real machismo.

Have you ever considered the amount of work of hostesses there? Surely not, surely if you are not in this world you are not able to see how this work really is and you believe you have the right to express your opinion about something you do not have a clue about.

Within all the works of stewardess, circuits are probably one of the best jobs, because no matter how much you are image and claim, in 99% of the cases people treat you with the greatest respect, they take care of you, you do not lack Nothing … All this changes if you work as a stewardess for a brand of alcohol at night, in a nightclub full of drunks at 3 in the morning, sometimes alone. Has anyone considered prohibiting this work?

I invite all those who criticize and support the decision to eliminate the ‘Grid Girls’ of Formula 1, go to any night promotion, what’s more, I would dare to say that even some of you, brave and feminist critics of day, any night with two more drinks has intimidated some stewardess when she tried to do her job. There is danger there, but not because of the work itself but because of the people around you while you try to work. But of course, that’s not media, that does not appear on the news, so nobody speaks.

But well, not everything is at work, machismo is on the street, every day, anywhere. You walk and an uncle tells you all kinds of denigrating «compliments», they whistle at you, stop the van and you shut up and keep walking looking straight ahead. Do not ever stop, stand up and send them to hell because then they call you a bitch and they run away accelerating.

Maybe we should reeducate people instead of banning jobs that in no way denigrate, humiliate or make women less.

I send this to you with all due respect, since I have seen an article speaking on the subject, when nobody has asked us the opinion. This is the other side of the matter. We are happy with our work and we do not want to stop doing it. «

M. García

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Cabalgando contradicciones

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Podemos ha llegado a la vida política española para darnos momentos gloriosos, en eso estamos todos de acuerdo. Pero esos momentos gloriosos, lejos de consistir en brillantes intervenciones parlamentarias o televisivas, se han convertido en escenas de sketch, es cómicas situaciones que rozan el ridículo y el esperpento. La cuestión se resumiría en “haz lo que yo diga pero no lo que yo haga”. Y es que nuestra querida izquierda anticapitalista, tolerante y social, nos da continuamente lecciones de lo que hay que hacer para ser un buen ciudadano, un buen demócrata para conseguir la justicia social y la verdadera democracia eso sí, lecciones que solo nosotros debemos seguir, ellos están exentos y pueden hacer todo lo contrario a lo que predican. Son lo que llamaríamos unos yonkis del capitalismo. Aunque lleven un disfraz maravilloso que incluye coleta, rastas, ropas baratas y un discurso proletario de principios de los años 20, no pueden negar que aman el capitalismo, que no pueden vivir sin él y que su única razón de ser es vivir en la continua protesta haciendo creer a sus votantes que pretenden gobernar algún día. Saben que no lo harán jamás, que su único fin es la crispación de la sociedad para conseguir más y más titulares y estar el máximo tiempo posible en el candelero, cobrando los 5.000 euros de diputado y seguir chupando del capitalismo que tanto adoran y que, de cara a la galería y a la manada, deben intentar hacer ver que odian. Como dijo Pablo Iglesias, en la política se cabalgan contradicciones. No sabemos exactamente qué significa eso, pero lo que sí sabemos es que los podemitas nos regalan momentos para la historia política que nos hacen ver el grado de sectarismo que calzan. Comencemos.

 

La última contradicción cabalgada por Podemos nos lleva a fijarnos en el diputado Ramón Espinar. Puede que Ramontxu sea, casi con seguridad, el que más camina a lomos de la contradicción. El niño de papá en cuestión, hijo de un diputado socialista que ha vivido siempre a cuerpo de rey, no ha dejado de hacer el ridículo desde que apareció en la escena política. Tal y como dijo el periodista Carmelo Encinas, lo peor que te puede pasar en política es hacer el ridículo y en esto Espiblack es experto.

Se trata de un tipo que, con casi 30 años, se comporta como el típico adolescente revolucionario que aún no le ha dado tiempo a salir ahí afuera para ver lo que es la vida en realidad. Ramón ha pasado toda su existencia bajo el manto protector de su adinerada familia con un padre que se gastó 200.000 euros en una tarjeta black, lo que no le impedía declararse hijo de obrero o escribir este insultante tuit.

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Y por supuesto Ramón también tiene sus dramas familiares pues por culpa de los recortes del gobierno y con un padre diputado, las hermanas de Ramón no pudieron realizarse como personas con una beca Erasmus. Todo una catástrofe.

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La última de Ramón fue pedirse dos coca colas en el restaurante del Senado el mismo día que pedía un boicot contra la marca. Pero no seáis malpensados, Ramón solo estaba haciendo acopio de las dos últimas botellas que quedaban para impedir que nadie más se hiciera con ellas y acto seguido tirarlas a la basura. Seguramente en el contenedor de vidrio, pues esta izquierda también presume de ecologismo.

Del piso del diputado Espinar ya hablamos en alguna ocasión, puedes todos sabemos que Ramón jamás especuló con una vivienda pública, solo se benefició de la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra. Que meses antes declarara en la comisión de investigación al gobierno regional de Esperanza Aguirre que el fin de la Vivienda Pública no es especular sino cubrir las necesidades de los más necesitados es una contradicción más que Ramón estuvo dispuesto a cabalgar. No se asusten.

Esto de los boicots a las grandes marcas no es algo nuevo, pues todos sabemos que la izquierda anticapitalista odia la riqueza de puertas para afuera, pero les encanta todo lo relacionado con ella. El capitalismo es su modo de vida (y muy bien hecho) y nos alegramos por ello. Para que nos entendamos, es como el marido que se disfraza con la ropa de su mujer a escondidas cuando esta no está en casa o mantiene relaciones con hombres en la oscuridad de un motel de carretera pero luego en el rutina de la vida marital se declara un odiador de los homosexuales que deberían recibir un tratamiento porque bastante tienen con lo que son. Algo así. Mientras ellos se benefician de una riqueza que odian, de unas empresas que piden boicotear, sus seguidores, que en muchas ocasiones no pueden acceder a esa riqueza les aplauden cuando les pillan cabalgando una contradicción. Me viene a la mente el bufón del Congreso, la copia defectuosa de Miguel Poveda, sí, el diputado de ERC Gabriel Rufián.

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Como vemos, Rufi, es uno más de esa izquierda que odia al ciudadano que más riqueza y empleo genera en nuestro país, no como él que ha creado la friolera de cero empleos. Pero el caso es que Inditex siempre está en el punto de mira de la izquierda y en este caso a Rufian le hicieron un Espinar cuando Risto Mejide lo pilló, durante una entrevista, con una chaqueta de Zara. Pero lo más sorprendente es la capacidad que tienen para justificarse pues, ante la pillada, Gabri declaró que “se puede comprar en zara y ser crítico con su política económica”. Veamos, Rufián no ha dicho ninguna tontería, pues efectivamente también se puede criticar la práctica de la caza e irte  a disparar ciervos cada domingo, o también se puede criticar a los carnívoros mientras te aprietas un filete de ternera. Por supuesto también puedes ser antitaurino mientras le sacas el pañuelo a Enrique Ponce por cortar dos orejas. También puedes ser monárquico mientras cuelgas de tu balcón la bandera tricolor. Como vemos, Rufián tiene razón, no hay por qué alarmarse.

Hablando de república, como todos sabemos y ellos no para de repetir, la república es transparencia y sinónimo de democracia y libertad como demuestran las repúblicas de Venezuela, Corea del Norte o Irán en contraposición a las corruptas monarquías que tienen a su pueblo oprimido como Suecia, Dinamarca o Noruega.

Pero hablemos de palabras mayores, ya que el multimillonario empresario Jaime Roures, dueño del imperio Mediapro, de La Sexta y del diario Podemita Público, declaró lo siguiente hace muy poco tiempo:

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Vamos a ver Jaime, VAMOS A VER. No te llaman millonario, eres millonario. Un señor que oculta en Holanda,tal y como constató el Juez Alberto Mata, 500 millones de euros para ahorrarse impuestos, no es lo que llamaríamos un trabajador de base. Es una contradicción más que cabalga la izquierda. Quizás algunos podamos penalizar sus ideas porque el marxismo habla de la acumulación de capital como causa de la pobreza, que es justo lo que él hace, pero los locos somos el resto de la sucia jauría capitalista-fascista-neoliberal-franquista.

Pero Roures no es el único yonki del capitalismo, tenemos también al célebre Juan Carlos Monedero, quien realizó un informe para Venezuela tallado en oro y escrito con tinta de pulpo de la fosa de las Marianas, lo que hizo que el precio de aquel trabajo ascendiera a 425.000 euros, los cuales intentó ocultar a Hacienda pagando por Sociedades en lugar de hacerlo a través de IRPF ahorrándose casi 200.000 euros en impuestos. Pero tal y como dijo Rufián, eso no impide que se pueda criticar el neoliberalismo. Qué país, Juanki…

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Hablando de gente que evita pagar a Hacienda, mención especial merece Pablo Echenique, el antiguo pepero, después naranjito y hoy comunista, que proponía que los ricos pagaran un 95% de IRPF mientras tenía a su cuidador lavándole la minga dominga sin contrato.

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Seguimos con las empresas ultracapitalistas odiadas por la izquierda en público pero amadas en secreto. El iPhone de Pablo Iglesias es ya famoso en nuestro país.

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Es posible que Pablo haya tenido todos los modelos de iPhone que han salido al mercado desde 2007, es un auténtico yonki de Apple, y lo entendemos pues es una gran marca con productos excelentes. El caso es que su precio hace que en la mayoría de ocasiones solo sea accesible para clases media-altas, pues alguien que no es capaz de pagar la luz o el gas es posible que no pueda acceder a un teléfono de 900 euros. Pero el líder de Podemos es capaz de comprarse todos los modelos del popular teléfono de Apple y a la vez criticar con dureza a esta empresa amenazándola con expulsarla del país en el caso de que algún día gobierne. Ya lo dijo Rufián, se puede comprar en Apple y criticar su política neoliberal, que se refiere a evadir impuestos, como Monedero, por ejemplo. Esto no puede ser.

Iglesias va camino de convertirse en otro Espinar, aunque lo vemos complicado, pues en menos tiempo, Ramón ha hecho más el ridículo que toda la bancada podemita junta, pero lo importante es intentarlo y Pablo está en ello.

El propietario de la coleta más famosa de España ha criticado en numerosas ocasiones y con vehemencia la titularidad privada de los medios de comunicación, eso lo sabemos todos, a pesar de que se ha servido de ellos para llegar a donde está, pero ese no es el caso. Lo más llamativo es cuando acusó al gobierno de permitir que la Iglesia financie medios de “extrema derecha” como Intereconomía o 13tv. ¿saben cuál es el primer medio de comunicación en el que Pablo Iglesias apareció y en el que fue contratado de manera regular acudiendo semana tras semana a sus debates? Exacto, Intereconomía y posteriormente, 13tv.

Pablo se sentía como pez en el agua en esta cadena. Nadie le coartaba la libertad de expresión, incluso podía decir con absoluta libertad que prefería a Maduro o Chávez antes que a Zapatero o Rajoy. También fue la cadena donde se declaró abiertamente comunista antes de renegar del marxismo leninismo. La misma cadena donde no dejaba de hablar de Venezuela cuando ahora critica duramente a todos los que nos atrevemos a mencionar al país bolivariano para relacionarlo con él. Es todo maravilloso.

También resultó fascinante ver  cómo el líder comunista se sumaba a la iniciativa #PuentesNoMuros para combatir la xenofobia y el patriarcado.

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Nos parece una gran idea, es una propuesta bastante interesante. Claro, que depende de quién construya el muro, ya que Pablo sufrió y mucho con la caída del muro del Berlín.

La libertad de expresión es otro tema por el que la izquierda anticapitalista lucha cada día. Esta dictadura democrática en la que vivimos donde opositores políticos como Andrés Bódalo o Alfon van a la cárcel tiene que desaparecer para parecernos a nuestro país hermano, Venezuela, donde la policía estatal no mata a manifestantes ni inhabilita al parlamento para legislar de modo autoritario. Es importante defender democracias como Cuba y demonizar las tiranas dictaduras de la Unión Europea.

La libertad de expresión es lo que defendía también la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestrecuando entró en una capilla semidesnuda gritando “vamos a quemar la conferencia episcopal”. Pero esto no es incompatible con que la misma Rita se indignara y estuviera dispuesta a investigar si el autobús de Hazte Oír , que portaba un cartel que rezaba “los niños tiene pene y las niñas tienen vulva”, había incurrido en un delito de incitación al odio. Las palabras de Rita en aquella capilla de la Universidad Complutense eran claramente un canto al amor y la concordia, no sé cómo se nos ocurre pensar otra cosa.

Hablando de tolerancia y respeto se nos viene a la cabeza Irán, ese país que financiaba a Pablo Iglesias para transmitir valores de amor y libertad. Es llamativo ver al líder de Podemos bailando una conga en la celebración del orgullo gay mientras recibe dinero de un país que cuelga a homosexuales de las grúas. Otra contradicción a cabalgar. También enarbolan la bandera del feminismo mientras defienden al colectivo de los estibadores donde las mujeres tienen la entrada vetada por ser mujeres.

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Podríamos seguir así lustros, viendo con entusiasmo cómo nuestra izquierda cabalga sus contradicciones pero creo que con esto nos podemos hacer una idea de qué va la historia. Todo es mucho más sencillo. Ni son anticapitalistas, ni son nada. Lo único que buscar es vivir bien, cobrar del estado y si, por algún casual, les tocara gobernar, y no tienen la más mínima intención de hacerlo, íbamos a echar de menos esa ley mordaza del PP que dicen que ha convertido España en una dictadura. Ya lo he dicho muchas veces, la mejor forma de curarse del comunismo es sufriéndolo. Y ardo en deseos de que algún día eso ocurra y España quede inmunizada de una vez.

Isaac Parejo