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Ante la colonización ideológica de género, ¡Despertad!

IDEOLOGIA DE GENERO10

A día de hoy trece Comunidades Autónomas gobernadas por partidos de diverso signo político han aprobado leyes denominadas genéricamente LGTBI. En todas ellas, sin excepción, se atenta contra ese bien fundamental del hombre que es su libertad. Estas leyes, que están ya vigentes, en su mayoría, conculcan derechos básicos de las personas, como son: la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la igualdad, la libertad de cátedra, la seguridad jurídica, el derecho de los padres a educar a los hijos según sus convicciones, etc.. Y en especial atentan contra los más vulnerables, los menores, conculcando el principio del interés superior del menor.

El iter legislativo, puede culminar en breves semanas con la aprobación en el Congreso de los Diputados de la “Proposición de ley de Podemos contra La discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales”.

Esta Proposición, lejos de perseguir lo que afirma, no solo atenta contra numerosos derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución, sino que trata de imponer una ideología, una forma de concebir al hombre, violentando la ciencia bajo unos parámetros no científicos, y todo ello en un marco de absoluto relativismo moral, con el perverso sello de estimular guerras y odios entre iguales. Por supuesto, con la prescripción y aplicación de sanciones para el que disienta. Única forma de hacer prevalecer a una ideología contraria a la naturaleza.

Esta ley prevé una legislación específica, para un determinado grupo de personas, en función de su orientación sexual, produciendo una discriminación con cualquiera otro que entienda la sexualidad de manera diferente.

El sexo biológico desaparece frente al “sexo sentido”. Los menores podrán recibir tratamientos irreversibles que, según dictamina la Asociación de Pediatras Americana, hacen un profundo daño a los niños.

Se prohíben tratamientos para revertir el sexo hacia la heterosexualidad, aun pudiendo ser esta la voluntad del paciente.

Introduce en la escuela una determinada forma de entender la sexualidad, siempre contraria al sexo biológico y a la evidencia científica, violentando el derecho de los padres y se transgrede la clara obligación de absoluta neutralidad del Estado en estas cuestiones.

Culpabiliza a todo aquel que pueda disentir, imponiendo sanciones de forma discrecional a quien sea denunciado por discriminación, con el único parámetro subjetivo del sentimiento del presunto ofendido.

Todo ello bajo la excusa de igualdad y no discriminación, que encierra toda una estrategia para modificar culturalmente nuestra sociedad y subvertir los valores en los que se asienta nuestra Carta Magna. ¿Cómo no defender la igual dignidad de toda persona? ¿Cómo no luchar contra cualquier tipo de discriminación? ¿Cómo no crear en los colegios pautas en contra de cualquier ataque a un compañero? Pero… lamentablemente, esta no es la intención. Nuestro ordenamiento jurídico actualmente responde ante estos posibles ataques.

La ley de Podemos, que es muy parecida en sus postulados a la aprobada por unanimidad en la Comunidad de Madrid, y que conlleva en ambos casos sanciones a quien disienta, ha sido objeto de una enmienda a la totalidad presentada por el GPP. Una enmienda que trataba de que se aprobara un texto, por otra parte innecesario, de no discriminación. Un gran avance, si se hubiera aprobado, con respecto a todo lo anterior (aunque pueda disentir de parte de su contenido). Pero, en mi opinión, esta enmienda iba más dirigida a dar una pátina de cordura y trasladar un mensaje a sus votantes, que realmente a defender lo obvio.

“Paroles, paroles, paroles…” se oyó en el hemiciclo.

Un discurso consistente, que denunciaba vulneraciones de derechos fundamentales, que era digno de alabar, y que hacía falta oír, pero en el que se introdujo, justificando a modo de torpe excusa, que en las Comunidades Autónomas donde se gobierna, existen leyes similares que ya se están aplicando. Madrid, Galicia, Extremadura o Murcia. Esa reafirmación, no parece muy coherente. Porque esas leyes autonómicas, que adolecen de los mismos errores que denuncian para la Ley de Podemos, se están aplicando, introduciendo sus pautas culturales, y sancionando a quien disienta. Lo hemos podido comprobar con el director de un colegio en Madrid, perteneciente a la institución educativa Educatio Servanda.

En su virtud, y atendiendo a la coherencia, la Plataforma por las Libertades, formada por más de cien asociaciones, reivindica la derogación de estas leyes autonómicas, que contradicen de forma evidente el discurso del PP en el hemiciclo, y lo que es más importante, contradicen la Constitución Española.

Ahora bien, la consagración de la colonización ideológica a nivel nacional, viene de la mano de Podemos y, lamentablemente, con el apoyo fundamental de los dos partidos PSOE y Ciudadanos. El resto de grupos parlamentarios que componen la Cámara han dado el visto bueno a la tramitación de la Ley (excepto PP y UPN del GP mixto). Auspiciada por la izquierda esta revolución social de deconstrucción del hombre y la familia, encuentran ahora, la inestimable ayuda de Ciudadanos, que aprovecha cualquier oportunidad para crear inestabilidad, con afán oportunista, sin importarle la defensa de tal o cual derecho incuestionable del hombre.

El procedimiento requiere en este momento, que el texto acometa el trámite de enmiendas parciales. Si se aprueba en sus términos actuales, se consagrará a nivel nacional, “el ataque a la libertad, en nombre de la libertad”, como afirma Gabrielle Kuby. Esta nueva ley que de principio a fin, persigue una colonización ideológica, poco podrá mejorarse con unas enmiendas parciales. Podrá minorar sus graves efectos, pero…, ojalá me equivoque, se utilizará la demagogia imperante para, en nombre de la libertad, atentar contra las libertades y sobretodo hacer un gravísimo daño a los niños. Porque,cuando se atenta contra la verdad del hombre, se hace precisamente más daño a aquellos a quien se dice defender.

Serán en fin los Tribunales y en concreto el Tribunal Constitucional, quienes tendrán que dirimir, después de pasado un tiempo su legalidad o constitucionalidad. Es la consecuencia de la actitud de políticos y gobernantes que en unos casos delegan su función representativa en ellos, como estamos viendo últimamente (y como ha ocurrido con el ya olvidado tema del aborto) y en otros casos como éste, legislan en contra de sus propios ciudadanos. Han pasado casi ocho años desde que se presentó el recurso contra la actual Ley del Aborto en el Constitucional, por lo que, podemos concluir, que en similares circunstancias, se habrán conseguido para entonces parte de sus objetivos de normalización aceptación e irreversibilidad.

Ante esta desoladora situación política, en tema tan trascendente, solo nos queda…. ¡Despertar!Un despertar que ha de comenzar por recordar a nuestros representantes cuál es su verdadera obligación. Y si no es la defensa de las libertades… ¿Cuál es entonces?

Lourdes Méndez Monasterio 
Coordinadora de la Plataforma por las Libertades

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Cruda realidad.- Ideología de género: el nuevo telón de acero cae sobre Occidente / Crude reality.- Gender ideology: the new curtain falls on the West

Alemania ha cedido al lobby LGTB. Sólo los países del Este, los que sufrieron la bota soviética, siguen defendiendo la familia y la libertad frente a la Ideología de Género. La Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos.

Por/By Candela Sande

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Vladimir Putin Beata Szydlo y Víktor Orban

Hace 221 años, el médico británico Edward Jenner observó que quienes sobrevivían a enfermedades infecciosas no volvían a contraerlas, y conjeturó que inoculando gérmenes débiles de una patología podía prevenirse que el sujeto enfermara de ella. Así nacían las vacunas, que tantos millones de vidas han salvado.

Quizá sea exagerado, e incluso insultante para tantos mártires, llamar ‘cepa débil’ al férreo régimen soviético impuesto a la Europa del otro lado del Telón de Acero, pero sí da la sensación de que esos países tienen pocas probabilidades de volver a optar por una ideología que aún tiene predicamente, prestigio y curiosas variedades de lo más exitosas de este lado.

Están vacunados de comunismo y, de rebote, prácticamente inmunes a esa cepa mutada, lo ‘políticamente correcto’.

Alemania ya tiene, como casi todos los países occidentales, su ‘matrimonio igualitario’ por ley, aunque siga siendo de hecho tan imposible hoy como hace cien años o dentro de otros cien.

Decía Chesterton que si os empeñáis en llamar ‘margarita’ a todas las flores, no habréis conseguido nada más que destruir un hermoso nombre.

De los grandes, solo Italia resiste, y pueden apostar a que le quedan dos telediarios. La canciller Merkel ha votado personalmente en contra, si eso tiene alguna validez fuera del cálculo electoral de tirar la piedra y esconder la mano. De hecho, en su partido, la CDU, una holgada mayoría se ha opuesto. En el resto, la unanimidad ha sido absoluta.

En Irlanda están ya en ese runrún previo que tan bien conocemos para acabar con esa antigualla que es la penalización del aborto. El progreso, ya saben, que avanza disciplinadamente por el camino que marcan nuestras élites, que para eso son las que definen el progresismo.

Y luego está el Este. Es curioso el destino de estos países. Han pasado medio siglo disfrutando, si bien a la fuerza, del régimen más progresista imaginable, el culmen del progreso, lo que Sartre llamaba “la filosofía insuperable de nuestro tiempo”, el comunismo. Y cuando al fin han salido de cincuenta años de aislamiento para unirse en un fraternal abrazo con el resto de sus hermanos europeos, ha sido para encontrar una recepción notablemente fría.

Mientras dormían el largo letargo comunista, el ‘mundo libre’ vivía un proceso del que ellos -algo bueno tiene que tener la tiranía- se mantuvieron ajenos. Ellos volvían a la Europa democrática y libre que recordaban, a retomar donde lo habían dejado antes de que los tanques soviéticos les convenciesen de las bondades del marxismo-leninismo.

Pero, como un sujeto que despierta de un prolongado coma, descubren que todo su entorno ha cambiado hasta hacerse irreconocible. Por eso a veces parecen una reliquia.

Pero no lo son. Son, en un sentido, un recordatorio de que todo es posible, de que el ‘progreso’ no tiene por qué estar previamente marcado, y en una dirección que hace inviable cualquier futuro a largo plazo.

Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos. Son sociedades democráticas, de libre mercado, muchas dentro de la Unión Europea y de la OTAN… Pero sus pueblos toman decisiones que van a contrapelo de lo que es norma al otro lado del ya invisible Muro.

Podría decirse, en palabras del ex presidente norteamericano Barak Obama, que están “en el lado equivocado de la Historia”, una magnífica expresión que delata hasta qué punto el progresismo es una fe. En la realidad, la Historia no tiene un “lado correcto”, no describe una línea invariable desde “lo malo” hasta “lo bueno”.

Sencillamente, sucede, y si hay que usar una analogía geométrica para definirla, aunque ninguna sea exacta, ‘circular’ responde algo mejor a lo observado que ‘lineal’.

De hecho, lo que supuestamente está en “el lado correcto”, lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Si alguien se toma la molestia de reflexionar sobre las consecuencias lógicas, prácticas, de las causas de moda tendrá que concluir que apuntan más a la desaparición de nuestra civilización que a su prosperidad y avance.

Quién iba a decirlo, que del otro lado de Europa llegarían para recordarnos al ‘mundo libre’ que otro Occidente es posible.inglaterra

Germany has ceded to the LGTB lobby. Only the Eastern countries, those who suffered the Soviet boot, continue defending the family and freedom in front of the Gender Ideology. Eastern Europe is the Phantom of the Last Christmas, it is a mirror of the way we could take if we wanted to.

221 years ago, British physician Edward Jenner observed that those who survived infectious diseases did not get them again, and conjectured that inoculating weak germs from a pathology could prevent the subject from getting sick with it. Thus were the vaccines born, which so many millions of lives have saved.

It may be exaggerated, and even insulting, for so many martyrs to call ‘the weak strain’ to the harsh Soviet regime imposed on Europe on the other side of the Iron Curtain, but it does seem that those countries are unlikely to opt for a Ideology that still has prestige, prestige and curious varieties of the most successful on this side.

They are vaccinated of communism and, of rebound, practically immune to that mutated strain, the ‘politically correct’.

Germany already has, like most Western countries, its ‘egalitarian marriage’ by law, although it remains in fact as impossible today as it was a hundred years ago or within another hundred.

Chesterton said that if you insist on calling all the flowers ‘daisy’, you will have achieved nothing but destroy a beautiful name.

Of the greats, only Italy resists, and they can bet that they have two television news. Chancellor Merkel has personally voted against, if that has any validity outside the electoral calculation of throwing the stone and hiding the hand. In fact, in his party, the CDU, a large majority has opposed. In the rest, unanimity has been absolute.

In Ireland they are already in that previous rush that we know so well to put an end to that antiquity that is the penalty of abortion. Progress, you know, is progressing in a disciplined way along the path our elites are making, which is what defines progressivism.

And then there’s the East. The fate of these countries is curious. Half a century has passed, enjoying by force, the most progressive regime imaginable, the culmination of progress, what Sartre called «the unsurpassable philosophy of our time,» communism. And when at last they have left fifty years of isolation to join in a brotherly embrace with the rest of their European brothers, it has been to find a notably cold reception.

While they slept the long communist lethargy, the ‘free world’ lived a process of which they – something good has to have the tyranny – were kept outside. They returned to the democratic and free Europe they remembered, to take back where they had left before the Soviet tanks convinced them of the benefits of Marxism-Leninism.

But, as a subject who awakens from a prolonged coma, they discover that their entire environment has changed to become unrecognizable. That’s why sometimes they look like a relic.

But they are not. They are, in a sense, a reminder that everything is possible, that ‘progress’ does not have to be previously marked, and in a direction that makes any long-term future unfeasible.

Eastern Europe is the Phantom of the Last Christmas, it is a mirror of the path we could take if we wanted to. They are democratic, free market societies, many within the European Union and NATO … But their peoples make decisions that go against the grain of what is standard on the other side of the already invisible Wall.

It could be said, in the words of former US President Barak Obama, that they are «on the wrong side of history», a magnificent expression that betrays the extent to which progressivism is a faith. In reality, history does not have a «right side», it does not describe an invariable line from «the bad» to «the good.»

It simply happens, and if one has to use a geometrical analogy to define it, although none is accurate, ‘circular’ responds somewhat better to the observed than ‘linear’.

In fact, what is supposed to be on the «right side,» what constitutes dogma in the West-an island that is moving at full speed toward planetary irrelevance-could be defined as a recipe for extinction.

If one takes the trouble to reflect on the logical, practical consequences of fashionable causes he will have to conclude that they point more to the disappearance of our civilization than to its prosperity and progress.

Who was going to say, that on the other side of Europe would come to remind us of the ‘free world’ that another West is possible.

IDEOLOGIA DE GENERO NO

HAROLD Y WILSON48

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VÍDEO IMPRESIONANTE: El totalitarismo de las ideologías de género + ARTÍCULO: El Occidente obsesionado con el género se dispone a sí mismo para el auge del islam /AWESOME VIDEO: The totalitarianism of gender ideologies + ARTICLE: The gender-obsessed West sets itself up for the rise of Islam

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NO DEJEN DE VER ESTE MAGNÍFICO VÍDEO, A ESTO NOS ESTÁN LLEVANDO. El vídeo, sorprendentemente, lleva en YouTube desde el 2015, aun no lo han censurado, pero no se si esto durará mucho. Me consta que hay presiones para que se retire, por lo tanto, yo recomiendo difundir masivamente y, además, bajar al disco duro por si lo retiran, QUE NO SE PIERDA.

EL ARTÍCULO POSTERIOR TAMPOCO TIENE EL MENOR DESPERDICIO Y ESTÁ RELACIONADO.

EL VÍDEO ES EN INGLÉS CON SUBTÍTULOS AL ESPAÑOL. TRADUCCIÓN EXCELENTE

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DO NOT STOP SEEING THIS MAGNIFYING VIDEO, THIS IS USING IT. The video, surprisingly, has been on YouTube since 2015, have not yet censored, but I do not know if this will last long. I know that there are pressures to withdraw, therefore, I recommend spreading massively and, in addition, download to the hard drive if they remove it, DO NOT MISS.

THE BACK ITEM ALSO HAS THE LESSER WASTE AND IS RELATED.

THE VIDEO IS IN ENGLISH WITH SUBTITLES TO SPANISH. EXCELLENT TRANSLATION

ARTÍCULO RELACIONADO: El Occidente obsesionado con el género se dispone a sí mismo para el auge del islam (The Gender Obsessed West Sets Itself Up for the Rise of Islam. <<==ORIGINAL IN ENGLISH)

Por/By Giulio Meotti

Traducido por El Medio

Bienvenidos a la «próxima frontera de ‘liberación'» progresista, donde la cuestión más urgente en las democracias occidentales es el «generismo».

Carolina del Norte fue sometida durante un año al boicot, hasta que retiró su ley sobre baños transgénero. El mes pasado, el Sindicato Nacional de Profesores de Gran Bretaña le pidió al Gobierno que se enseñara a los niños de incluso dos años las nuevas teorías sobre transgénero. Nueva York presentó recientemente la primera «muñeca trans». Las universidades estadounidenses están plagadas de histeria por el uso correcto de los pronombres neutros. Incluso National Geographic, en lugar de escribir sobre leones y elefantes, empezó a cubrir la «Revolución del género». Uno de los primeros anuncios de Emmanuel Macron como presidente electo de Francia fue que nombraría funcionarios de una lista con «igualdad de género».

Democratic National Convention: Day Two
(Imagen: Sara D. Davis/Getty Images)

¿Qué significa que esta generomanía esté permeando cada rincón de las sociedades y la cultura occidentales? Según Camille Paglia, feminista crítica, es una señal del declive de la civilización occidental. En su nuevo libro, Free Women, Free Men, escribe:

Las civilizaciones han atravesado ciclos recurrentes. Las extravagancias de la experimentación de género precedieron a veces al colapso cultural, como sin duda ocurrió en la Alemania de Weimar. Ahora como entonces, hay fuerzas alineándose fuera de los límites, hordas dispersas y fanáticas donde el culto a la masculinidad heroica sigue teniendo una fuerza tremenda.

Después se pregunta:

¿Cómo es posible que tantos jóvenes audaces y radicales se definan ahora a sí mismos sólo por su identidad sexual? Aquí se ha producido una quiebra de la perspectiva que sin duda tendrá consecuencias mixtas para nuestro arte y nuestra cultura, y que tal vez socave la capacidad de las sociedades occidentales para entender o reaccionar a las creencias vehementemente opuestas de quienes no nos desean nada bueno. El fenómeno transgénero se multiplica y propaga en las fases «tardías» de la cultura, mientras que las tradiciones religiosas, políticas y familiares se debilitan y las civilizaciones comienzan a declinar.

No es una coincidencia que esta obsesión con el género surgiera de la cultura occidental durante la década de 1990, la década de paz y prosperidad previa al 11-S. La década carecía de cualquier angustia existencial, consumida por el escándalo de Monica Lewinski y dominada por el «fin de la historia» de Francis Fukuyama. Según Rusty Reno, editor de First Things, la ideología de género es un símbolo de nuestra época de «debilitamiento», que apunta a un futuro globalizado «gobernado por los dioses mundanos de la salud, la riqueza y el placer». Los máximos predicadores de esta ideología, sin embargo, no tuvieron en cuenta el auge del islam radical.

Antes de que las ciudades francesas de París, Niza y Ruan fuesen atacadas por grupos yihadistas, el Gobierno socialista francés tenía una sola prioridad cultural: el «ABC de la igualdad de género». El nombre venía de un controvertido programa que la ministra de Derechos de la Mujer, Najat Vallaud-Belkacem, había lanzado en quinientos colegios.

Tras aprobar el matrimonio homosexual, el Gobierno francés pensó, al parecer, que también tenía que promover una revolución cultural. Según el ministro de Educación, Benoît Hamon, que fracasó estrepitosamente en las recientes elecciones generales, los colegios son un «campo de batalla». La mitad de los alumnos boicotearon las clases de «teoría de género». Después, las autoridades francesas impusieron a los estudiantes libros ridículos como Papa porte une robe (Papá lleva un vestido). Habría sido cómico si en los años siguientes no hubiese sido tan trágico. Lo que de verdad destrozó estas ilusiones francesas fue el terrorismo islámico.

El impacto sobre la cultura occidental de esta ideología de género es el rechazo del espíritu crítico combinado con una «cursi apelación al sentimiento por encima de la razón». La misma cultura obsesionada con el género se niega a ver el burkini como un instrumento islamista, y lo convierte en su lugar en un símbolo de los derechos humanos. La consecuencia es que la amenaza yihadista se percibe simplemente como una disrupción inaceptable de los estilos de vida occidentales. Europa se arriesga a perder todos sus dones históricos: dignidad humana, libertad de conciencia, libertad de religión, libertad de expresión y su colosal cultura.

Las erotocráticas élites francesas no estaban preparadas para lo que resultó ser el ataque terrorista más grave desde el 11-S. Francia, obsesionada con el «ABC de la igualdad», fue sorprendida con la guardia baja y lista para ser desarmada cuando los terroristas atentaron el día que celebraba la igualdad. En Francia, sencillamente, no había resistencia pública a la ley de la sharia y la ideología yihadista. Intoxicadas con la obsolescencia de la identidad, el único enemigo que estas élites francesas conocían eran los privilegios patriarcales, ya que para ellas la «dominación» proviene únicamente de los varones blancos europeos.

La presidencia de Emmanuel Macron ya ha sido elogiada por los activistas de género. «Macron es como un soplo de aire fresco en este país», dijo Natacha Henry, escritora sobre temas de género, en el New York Times. «Creo que ganó porque no hacía ese tipo de exhibición de macho, y eso es lo que necesitamos».

El proceso de anestesia mediante una obsesión con los derechos de género parece haberse convertido aún más en una constante de los países tras los ataques terroristas. Poco después de que los yihadistas tomaran a España como objetivo en 2004 y la obligaran a retirar sus tropas de Irak, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero se apuntó a la excitación de la ideología de género, incluyendo formación sobre «diversidad de género» con «sensibilidad gai» en las escuelas de primaria. El «Proyecto Zapatero» se basó en el «desprecio de la naturaleza, la reinvención de lo que es humano y la exaltación del deseo». Los años del expresidente de EEUU Barack Obama también estuvieron marcados por una «obsesión» con los derechos transgénero. La obsesión con el género es una útil distracción para evitar enfrentarse a asuntos más difíciles y menos gratos.

Es un dicho que las civilizaciones pueden ser destruidas desde dentro, en vez de por ejércitos desde fuera. Si Occidente no se compromete a preservar las sociedades y valores occidentales, caerá. Y a su extraordinario progreso lo envolverá la oscuridad, junto a todos esos derechos transgénero.

Según Camille Paglia, «una cultura puramente secular se arriesga a la vaciedad y, paradójicamente, se dispone a sí misma para el auge de movimientos fundamentalistas que prometen ominosamente purificar y disciplinar». Como —nombrémoslo— el islam radical.

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Descubre lo que hay detrás de la ideología de género en tres minutos

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Informa: Actuall

Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género.

Estos días el concepto ideología de género parece estar en boca de mucha gente, algunos de los cuales no tienen realmente claro qué es esta ideología, ni cómo surge ni qué supone.

Es por eso que el periodista Alonso de Mendoza ha realizado un vídeo para explicar en apenas tres minutos cómo surge y qué es la ideología de género. La respuesta es más simple de lo que parece: “El marxismo de toda la vida”.

Verdades y mentiras sobre la transexualidad. Qué dice exactamente la ciencia / Truths and lies about transsexuality. What exactly does science say (SPANISH-ENGLISH)

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Imagen de la película La chica danesa

POR Juan Robles

No existe el tercer sexo. Sino dos únicos sexos: varón y mujer. Y el transexual, término que introduce en la Medicina el endocrinólogo norteamericano Harry Benjamin, se refiere a pacientes con patologías congénitas, pero no a la existencia de un tercer sexo. De hecho, Benjamin consideraba que la persona de sexo ambiguo debía ser tratada y corregida de acuerdo con la identidad de género predominante: o varón o mujer.

Pero con el tiempo, el término médico ha ido distorsionándose en manos de los colectivos LGTB hasta adquirir un significado social, cultural y política que poco o nada tiene que ver con aquellos casos patológicos –por otro lado, sumamente excepcionales, como acredita la literatura médica-.

Resumimos en diez puntos lo que la ciencia dice al respecto.

1. Las personas nacen varones y mujeres, no hay término medio.- Lo primero que constatan la Medicina (a través de la genética, urología, ginecología, pediatría) es que las personas nacen o varones o mujeres, no existe término medio. ¿Por qué?

Porque “la sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario (…) La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer”, así lo afirma el Colegio Americano de Pediatras. 

Y es binaria por definición porque su finalidad más elemental no es otra que la reproducción y crecimiento de la especie. Un principio evidente por sí mismo.

2. No nacen niños con vulva y niñas con pene. Los primeros nacen con los atributos sexuales masculinos y las segundas con los femeninos. Así lo certifican urología, la ginecología y la pediatría.

Otra cosa es que posteriormente se operen los genitales, pero es científicamente inexacto decir que nacen niños con vulva y niñas con pene.

3. Operarse no equivale a cambiarse de sexo.- Es preciso distinguir entre sexo (que es un concepto amplísimo que abarca lo psicológico y no sólo lo hormonal) y la genitalidad. Una persona puede cambiarse los genitales pero no el sexo. Porque la identidad sexual es un hecho objetivo enraizado en la naturaleza específica de la persona, que afecta a numerosos aspectos y no sólo a los niveles hormonales o genitales.

Eso significa que hay varones que se operan pero siguen siendo varones, pero sin el aparato reproductor masculino y mujeres que se operan pero sigue siendo mujeres, pero con atributos sexuales masculinos.

4. Algunos padecen trastornos de ambigüedad genital, pero siguen siendo varones (ellos) y mujeres (ellas).- Existen trastornos de ambigüedad genital o anomalías de los cromosomas sexuales.

Se trata, por ejemplo, de la feminización testicular, llamada también Síndrome de Morris o síndrome de insensibilidad de los andrógenos.

Y se da la hiperplasia suprarrenal congénita, trastorno que afecta las glándulas suprarrenales, las cuales producen hormonas, como el cortisol, la aldosterona o  las hormonas sexuales.

Las niñas que tienen ese trastorno podrían nacer con genitales ambiguos. Es decir, que sus genitales pueden parecer más de hombre que de mujer. Pero no son de varón.

Eso no significa que en esos casos, los varones carezcan de testículos y pene y las hembras de sus órganos reproductores. Cada uno tiene los órganos reproductores propios de su sexo, pero pueden ser más pequeños de la normal, estar atrofiados o estar ocultos.

5. Y además son estadísticamente poco relevantes.- Se trata de desviaciones de la norma sexual binaria, raros e infrecuentes: Pueden llegar a un caso de cada 99.000

Este tipo de trastornos son muy raros y aislados, como se puede comprobar en el catálogo de trastornos genéticos de Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). Se trata de desviaciones (término médico sin connotaciones despectivas) de la norma sexual binaria, como quien nace con malformaciones congénitas. Pero numéricamente son muy excepcionales. Tanto que son estadísticamente poco relevantes (desde 1 caso por cada 1000 hasta 1 de cada 99.000).

Así, entre las anomalías de los cromosomas sexuales, como por ejemplo el síndrome de kinefelter 48, XXXY (infertilidad y testículos atróficos) la incidencia es de 1 por cada 25.000 varones; o el hermafrodistimo verdadero (es decir que son cromosómicamente mujeres pero fenotípìcamente varones) la incidencia es de 1 por cada 20.000.

En el caso de las mujeres, tenemos el síndrome de Swyer, una disgénesis gonadal por la que  no llegan a desarrollar características femeninas secundarias, y  la incidencia es de una cada 20.000.

Y respecto a la mencionada feminización testicular, anomalía en los genes que intervienen en el desarrollo sexual, la incidencia llega, según algunos autores, a 1 por cada 99.000 varones.

Otras anomalías son tan excepcionales que los rarísimos casos que se han dado no son suficientes para elaborar estadísticas: como el pseudohermafroditismo masculino (técnicamente hipospadia seudovaginal perineoscrotal) o la hipoplasia de las células de Leydig.

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Cuadro de Adán y Eva

6. Las intervenciones quirúrgicas en los casos de ambigüedad sexual no son para cambiar de sexo, sino confirmar el sexo dominante.- No es lo mismo operarse porque alguien dice que se siente varón en cuerpo de mujer o viceversa (es decir no por problema físico sino psicológico) que operarse para reconducir una sexualidad ambigua. Es el caso de quienes nacen con hiperplasia adrenal congénita (una variante de la cual es el síndrome de insensibilidad andrógena), los que sufren mosaicismo, quimerismo u otra causa congénita de identidad sexual mixta.

En estos casos la cirugía sirve para confirmar a una persona en el sexo “dominante” y, por lo tanto, para  corregir una condición patológica. En puridad, eso no sería cambiar de sexo sino más bien confirmar lo que era originariamente ambiguo.

7. La disforia de género es otra cosa: es un problema psicológico, no físico.- Es cierto que determinadas personas dicen identificarse con el otro sexo, pero ese no es un problema genético o físico, sino psicológico.

De hecho, siguen siendo varones y mujeres, porque nadie nace con un género, sino con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.

En esos casos se puede hablar de disforia de género. Un trastorno psicológico recogido en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría. Pero ellos tienen pene y ellas vagina. Y su problema no se soluciona sometiéndose a tratamiento hormonal o pasando por el quirófano.

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Paul R. McHugh

En unas declaraciones a Actuall, el catedrático de Genética, Nicolás Jouvé señalaba que tal cosa “supone un abuso total” pues lo que hacen “las campañas de la Ideología de Género es tomar casos patológicos y además sumamente raros, para justificar la idea de que se puede elegir el sexo a voluntad, y para manipular a los menores y a los padres”

8. Es un grave error hormonar a adolescentes que dicen ser transgénero.- Ese tipo de trastornos de disforia o de confusión de la sexualidad son transitorios y pueden remitir en la edad adulta, por lo que resulta contraproducente hormonar a púberes o adolescentes insatisfechos con su género.

La inmensa mayoría de niños y niñas que durante la infancia confunden su género, terminan aceptando su sexo biológico una vez pasada la pubertad. Hablamos del 98% de los varones y del 86% de las mujeres. Así lo subraya el Colegio Americano de Pediatras.

Resulta, por lo tanto, contraproducente someter a adolescentes a operación de cambio de sexo o la administración de hormonas sexuales como la testosterona  y los estrógenos del sexo opuesto, porque la confusión de género de la infancia se suele corregir después de la adolescencia.

Como subrayaba el profesor  Richard B. Corradi, (profesor de Psiquiatría de Cleveland) en un trabajo publicado en The Federalist, es contraproducente hormonar a esos adolescentes o someterles a cambio de sexo, del mismo modo que no se les impone una dieta de reducción de peso a quienes tienen una percepción irreal de sí mismos, como las que se creen obesas. Y de hecho, se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.

Y aún es más grave someter a estos tratamientos a niños preadolescentes cuyo pensamiento prelógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad.

9. El apoyo de los poderes públicos a la transexualidad equivale al “abuso infantil”. Así de tajante se expresa la doctora Michelle Cretella, presidenta del Colegio Americano de Pediatras. Estas son sus palabras: “cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.

El Colegio Americano de Pediatras publicó en marzo de 2016 una declaración que desacredita la ideología de género y recoge los datos científicos y médicos que muestran que transgenerar a los menores “daña a los niños”.

10. Alentar el cambio de sexo puede abocar a los menores a un destino con graves riesgos de salud.– Es importante que los padres sepan que las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.

De forma que alentar el cambio de sexo en menores equivale a abocarles a un futuro con graves riesgos para su salud. Así lo advierte el Colegio Americano de Pediatras: muchos niños elegirán una vida “llena de hormonas cancerígenas y de productos químicos tóxicos nada recomendables para la salud”;  y muchos de ellos “elegirán la mutilación quirúrgica, innecesaria, de partes de su cuerpo perfectamente sanas en su juventud”

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ENGLISH

There is no third sex. But only two sexes: male and female. And the transsexual, term that introduces in Medicine the American endocrinologist Harry Benjamin, refers to patients with congenital pathologies, but not to the existence of a third sex. In fact, Benjamin considered that the person of ambiguous sex should be treated and corrected according to the predominant gender identity: either male or female.

But over time, the medical term has been distorted in the hands of the LGBT groups to acquire a social, cultural and political meaning that has little or nothing to do with those pathological cases – on the other hand, extremely exceptional, as the medical literature.

We summarize in ten points what science says about it.

1. People are born males and females, there is no middle term.- The first thing that the medicine (through genetics, urology, gynecology, pediatrics) states is that people are born or males or females, there is no middle ground. Why?

Because «human sexuality is a biological objective binary trait … The norm of human design is to be conceived as a man or as a woman,» says the American College of Pediatricians.

And it is binary by definition because its most basic purpose is none other than the reproduction and growth of the species. A self-evident principle.

2. There are no children born with vulva and girls with penises. The first ones are born with the masculine sexual attributes and the second with the feminine attributes. This is certified by urology, gynecology and pediatrics.

Another thing is to later operate the genitals, but it is scientifically inaccurate to say that children are born with vulva and girls with a penis.

3. Operate is not equivalent to changing sex .- It is necessary to distinguish between sex (which is a broad concept that covers the psychological and not only the hormonal) and genitality. A person can change the genitals but not the sex. Because the sexual identity is an objective fact rooted in the specific nature of the person, which affects many aspects and not only the hormonal or genital levels.

That means that there are males who operate but remain male, but without the male reproductive tract and women who are operated but still female but with male sexual attributes.

4. Some suffer from disorders of genital ambiguity, but are still male (they) and women (they) .- There are disorders of genital ambiguity or abnormalities of sex chromosomes.

This is, for example, testicular feminization, also called Morris syndrome or androgen insensitivity syndrome.

And it gives the congenital adrenal hyperplasia, a disorder that affects the adrenal glands, which produce hormones, such as cortisol, aldosterone or sex hormones.

Girls who have this disorder may be born with ambiguous genitalia. That is, your genitals may look more like a man than a woman. But they are not male.

That does not mean that in those cases, males lack testicles and penis and females of their reproductive organs. Each has its own reproductive organs of its sex, but may be smaller than normal, atrophied or hidden.

5. And also they are statistically little relevant.- These are deviations from the binary sexual norm, rare and infrequent: They can reach a case of every 99,000

These types of disorders are very rare and isolated, as can be seen in the online catalog of genetic disorders of Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). These are deviations (medical term without derogatory connotations) of the binary sexual norm, as one born with congenital malformations. But numerically they are very exceptional. So much that they are statistically little relevant (from 1 case per 1000 to 1 of every 99,000).

Thus, among sexual chromosome anomalies, such as kinefelter syndrome 48, XXXY (infertility and atrophic testes), the incidence is 1 per 25,000 men; Or true hermaphrodistimus (ie they are chromosomally female but phenotypically male) the incidence is 1 per 20,000.

In the case of women, we have Swyer’s syndrome, a gonadal dysgenesis that fails to develop secondary female characteristics, and the incidence is one in 20,000.

And regarding the aforementioned testicular feminization, anomaly in genes involved in sexual development, the incidence comes, according to some authors, to 1 per 99,000 men.

Other anomalies are so exceptional that the very rare cases that have occurred are not enough to produce statistics such as male pseudohermaphroditism (technically hypospadia pseudo-vaginal perineoscrotal) or hypoplasia of Leydig cells.

6. Surgical interventions in cases of sexual ambiguity are not to change sex, but to confirm the dominant sex.- It is not the same to operate because someone says that he feels male in a woman’s body or vice versa (ie not because of a physical problem But psychological) than to operate to redirect an ambiguous sexuality. It is the case of those born with congenital adrenal hyperplasia (a variant of which is the androgenic insensitivity syndrome), those who suffer mosaicism, chimerism or other congenital cause of mixed sexual identity.

In these cases the surgery serves to confirm a person in the «dominant» sex and, therefore, to correct a pathological condition. In purity, that would not be to change sex but rather to confirm what was originally ambiguous.

7. Gender dysphoria is another thing: it is a psychological problem, not a physical one.- It is true that certain people say they identify with the other sex, but that is not a genetic or physical problem, but psychological.

In fact, they are still male and female, because no one is born with a gender, but with a biological sex. Gender (the consciousness and feeling of oneself as a man or woman) is a sociological and psychological concept, not an objective biological concept.

In such cases it is possible to speak of gender dysphoria. A psychological disorder reported in the Diagnostic and Statistical Manual of the American Psychiatric Association. But they have penis and they vagina. And his problem is not solved by undergoing hormonal treatment or going through the operating room.

In a statement to Actuall, Professor of Genetics, Nicolas Jouvé pointed out that such a thing «supposes a total abuse» because what the campaigns of the Gender Ideology do is to take cases pathological and also extremely rare, to justify the idea that You can choose sex at will, and to manipulate minors and parents «

8. It is a serious hormonal error to adolescents who claim to be transgender.- Such disorders of dysphoria or confusion of sexuality are transient and may remit in adulthood, so it is counterproductive hormone to puberty or adolescents dissatisfied with their gender.

The vast majority of children who confuse their gender during childhood, end up accepting their biological sex after puberty. We talk about 98% of males and 86% of females. This is underlined by the American College of Pediatricians.

It is, therefore, counterproductive to subject adolescents to sex-change surgery or the administration of sex hormones such as testosterone and estrogens of the opposite sex, because childhood gender confusion is often corrected after adolescence.

As Professor Richard B. Corradi (Professor of Psychiatry in Cleveland) pointed out in a paper published in The Federalist, it is counterproductive to hormone these adolescents or subject them to sex, just as they do not impose a reduction diet Weight to those who have an unrealistic perception of themselves, such as those who think they are obese. And in fact, anorexia is diagnosed as a psychiatric disorder and treated appropriately with psychotherapy.

And it is even more serious to subject these treatments to preadolescent children whose prelogical thinking blur the boundaries between fantasy and reality.

9. Public authorities’ support for transsexuality is tantamount to «child abuse». Dr. Michelle Cretella, president of the American College of Pediatricians, expresses the point. These are his words: «when academic, medical and other public institutions promote the taking of toxic hormones and the surgical removal of healthy parts of the body as part of health care for children, they become involved in institutionalized child abuse.»

The American College of Pediatricians published a statement in March 2016 that discredits gender ideology and gathers scientific and medical data that show that transgendering children «harms children.»

10. Encouraging sex change can lead children to a destination with serious health risks.- It is important for parents to know that suicide rates are twenty times higher among adults using hormones of the opposite sex and / or Undergo sex-change surgery.

So encouraging the change of sex in children is tantamount to bringing them to a future with serious risks to their health. This is warned by the American College of Pediatricians: many children will choose a life «full of carcinogenic hormones and toxic chemicals that are not recommended for health»; And many of them «will choose the unnecessary surgical mutilation of perfectly healthy parts of their body in their youth»