El sistema de crédito social de China es posible gracias a una combinación de tecnologías como el Big Data, la videovigilancia y la constante monitorización y censura de Internet en el país

DANIEL J. OLLERO @danieljollero Madrid. El Mundo
Se trata de un sistema perverso, ambiguo y en gran medida aleatorio que ha sido posible gracias a la combinación de Big Data, cámaras con reconocimiento facial, monitorización de Internet y las redes sociales. Un mecanismo para controlar las vidas de 1.400 millones de personas, pese a que muchas de ellas desconocen su existencia o que las reglas se aplican de forma distinta dependiendo de la provincia en la que se encuentren. Su objetivo es castigar a los ciudadanos que el Estado ha clasificado como «poco fiables».
Los ciudadanos «poco fiables» para el estado chino son aquellos con deudas, a los incívicos o simplemente quienes el régimen considera que han difundido informaciones falsas por Internet o las redes sociales. Una serie de conductas que si bien en muchos casos no se encuentran tipificadas como un ilícito penal son consideradas «una desgracia» por parte del Estado y merecedoras de un castigo. Llegando incluso a castigarse conductas ambiguas como «ofrecer disculpas poco sinceras».
Una de esas personas caídas en «desgracia» a ojos del Estado Chino es el tío de He. Su historia se cuenta en el libro La Cara Oculta de China, escrita por Isidre Ambrós.
He es una joven universitaria de Pekín que descubrió el sistema de crédito social cuando su tío tardaba en llegar más de lo esperado a la celebración de año nuevo en casa de la familia. Un viaje relativamente sencillo desde una ciudad cercana conectada por un tren de alta velocidad.
Sin embargo, su tío tenía una deuda financiera a la que no había podido hacer frente. Esto supuso que el gobierno chino le colgase el sanbenito de «no fiable» conviriténdole en uno de los 6 millones de chinos que no pueden montar en los trenes de alta velocidad.
Además de los 6 millones de personas castigadas sin poder viajar en trenes de alta velocidad, hay 27 millones de chinos que tienen prohibido montar en aviones a causa del sistema de crédito social.


