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LIBERTAD DE EXPRESIÓN: SU FINAL Y EL NUESTRO.

‘ISLAMOPHOBIA: THOUGHT CRIME OF THE TOTALITARIAN FUTURE’

Libertad de expresión: su final y el nuestro

Por Mario Noya

Quisiera dedicar esta reseña a los colegas de Charlie Hebdo, penúltimas víctimas del terrorismo islamista, a cuyos ejecutores la revista basura que sale los miércoles jamás pondrá a cuatro patas. Se cagan.

Islamophobia es un panfleto que es un yoacuso y una advertencia: los peores enemigos de la libertad quieren taparnos la boca antes de someternos a servidumbre o cortarnos la garganta y tienen de su lado a la izquierda más imbécil y suicida, así como –añado yo– a cuatro buenazos que de puro buenos son estúpidos, a la facción majara del liberalismo, a la derecha cagapoquito y a los curastrones que hubieran preferido que Cristo en vez de peces multiplicara las mordazas. Joder qué tropa.

A lomos de la political correctness, los peores enemigos de la humanidad, sus palmeros y la recua de tontos útiles quieren proscribir toda crítica al islam, esa religión que tiene por último profeta a un menorero despiadado que –no todo iban a ser virtudes– gustaba de saquear al prójimo y ver las espadas de los suyos chorreando.

«Es que las creencias…». ¿Las creencias? Que se hagan respetar. «Es que el Otro…». ¿El Otro? Que se lo haga mirar, como todos. A veces, el infierno son… nosotros.

La libertad de expresión fue, es y será esto. Es una verdad que de puro evidente no necesita explicaciones, no sea que los malos, los peores y los papanatas de los indiferentes vayan a tomarlas por justificaciones. Hasta ahí podíamos llegar. Y al que le pique, que se rasque. O que haga como los monos de Nikko: no mirar, no hablar, no escuchar. Pero que aparte sus sucias manos de mis manos. De mi boca. De mis ojos. «Habría amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que vivimos me siento inclinado a adorarla». Tocqueville y con él Hayek en el memorable y pavorosamente actual Camino de servidumbre. Pues eso.

Islamofobia es el nombre que se viene dando a una modalidad moderna de crimen de pensamiento. El propósito del sufijo en el término islamofobia es sugerir que cualquier temor asociado con el islam es irracional, aunque ese temor tenga por base el hecho de que su profeta y sus imanes de ahora mismo llamen a los fieles a matar infieles, o que los ataques del 11-S fueran perpetrados para dar cumplimiento a esos llamados. Peor aún, se trata de sugerir que tal respuesta a tales ataques refleja una intolerancia que, ésta sí, debería suscitarnos temor.

Se trata de criminalizar el pensamiento. De asesinar a la Verdad quitándole el oxígeno. De deshumanizar: el hombre no es hombre si no dice; ¡y sí, si no yerra, miente, se acalora y equivoca! Para los totalitarios, todos los años son 1984.

Quieren aprovechar la sensibilidad ambiente, el buenismo criminógeno imperante en Occidente, para silenciarnos y convertirnos en corderos. Los matarifes. Que no tienen vergüenza ni quien se la ponga: piden respeto a las religiones, los sátrapas del mundo islámico, incluso consiguen que la ONU condene el «vilipendio» de la religión –dejando la puerta abierta a la adopción de leyes contra la blasfemia–, mientras en sus países exterminan a los cristianos, no dejan que viva un judío y consideran a los politeístas poco menos que subhumanos.

Para endulzar la amarga píldora, la resolución de la ONU contra el «vilipendio» condena no sólo la «islamofobia», también la «judeofobia» y la «cristianofobia». Pero esto es una mera concesión a las sensibilidades occidentales y las fastidiosas nociones relacionadas con la libertad de expresión, no algo que los pergeñadores musulmanes del documento se tomen en serio. Ni las matanzas de cristianos en Egipto, Irak, Pakistán e Indonesia, ni los ataques terroristas en Israel en plena Pascua judía ni el resto de actos de intolerancia musulmana hacia otras religiones han motivado jamás a la Organización de la Conferencia Islámica a hacer llamamientos a la censura desde Naciones Unidas. (…) El clarísimo objetivo de la resolución contra la blasfemia es proscribir la islamofobia en los países no musulmanes, no acabar con el odio musulmán hacia los cristianos, los judíos y los adeptos a otros credos.

Las legislaciones antiblasfemia suelen ser engendros evacuados por los peores enemigos de casi cualquier Dios. ¡Qué se habrán creído! ¡Por quién Le habrán tomado! «Las leyes antiblasfemia son la auténtica razón por la que los Padres Fundadores crearon la Primera Enmienda«, escriben Horowitz y Spencer, luchadores por la libertad, patriotas americanos. Los Padres Fundadores, que no eran precisamente pérfidos aduladores del Anticristo. Igualmente ceden la palabra a Jonathan Turley, profesor de leyes en la Universidad George Washington:

A menudo se defiende la pertinencia de leyes poco menos que antiblasfemas como si fueran necesarias para proteger los ideales de tolerancia y pluralismo. Ignoran el hecho de que esas leyes conquistan la tolerancia por un medio paradigmáticamente intolerante: criminalizando la capacidad del individuo para denunciar valores considerados sagrados o sensibles. No necesitamos la libertad de expresión para proteger pensamientos o gentes con amplio predicamento. La libertad de expresión está diseñada para proteger a aquellos que desafían a la mayoría y a sus instituciones. La crítica de la religión es la verdadera medida de la libertad de expresión, institución social auténticamente sacrosanta.

A Occidente lo quieren colgar y Occidente, degenerado, se dispone a levantar el cadalso. Como si esa actualización abominablemente inane del mandato cristiano de poner la otra mejilla lo fuera a salvar del exterminio. Estupefaciente, grotesco, trágico. ¡Otra vez!

Nidal Malik Hasan habló y no paró del asco que le daban los Estados Unidos judeocristianos o neopaganos, del supremacismo islámico, de la Sharia, de los mártires que se matan matando. «En su tarjeta de visita se leía ‘SOA’, un socorrido acrónimo entre los yihadistas para referirse a un ‘Soldier of Allah’«. Nidal Malik Hasan trabajaba en Fort Hood, Texas. Y nadie le dijo jamás nada, pese a lo que decía, vaticinaba, amenazaba. Por temor al qué dirán. ¡Islamofobia!

El 5 de noviembre de 2009 (…) entregó un ejemplar del Corán a una vecina y le dijo: «Voy a hacer una buena obra para Dios». Más tarde (…) entró en el centro (…) donde unos soldados estaban siendo sometidos a revisión médica antes de partir a sus destinos de ultramar. Gritando «Allahu akbar» [Alá es grande], Hasan sacó una pistola y empezó a disparar. Antes de que fuera abatido pudo matar a 13 soldados americanos desarmados y herir a otros 30.

El informe oficial sobre la matanza de Fort Hood no menciona el islam, el terrorismo ni el yihadismo.

***

Clama CAIR, el potente Council on American Islamic Relations, vinculado a la organización terrorista Hamás, contra la islamofobia, término –informan Horowitz y Spencer– acuñado por otra organización evacuada por la Hermandad Musulmana, el International Institute for Islamic Thought. CAIR denuncia que la islamofobia está causando estragos en los Estados Unidos. Pero luego uno consulta los datos del FBI (2009) y se encuentra con que son los judíos, no los musulmanes, las víctimas de tres cuartas partes de los crímenes de odio religioso registrados en los Estados Unidos, «no pocos de los cuales son cometidos por musulmanes contra judíos».

En cambio, los crímenes de odio contra los musulmanes representan sólo el 8% de los registrados, o un total de 132 en un país con 300 millones de habitantes.

CAIR o el escarnio. Menos lágrimas de cocodrilo verde islamista y más hechos por los derechos; de todos.

Si sinceramente quiere que disminuya la preocupación que los americanos sensatos pueden tener acerca de la guerra santa islámica y el alcance de su apoyo entre la comunidad musulmana, puede hacerlo de manera efectiva condenando la yihad en vez de atacar a sus detractores. Puede dirigir su indignación hacia aquellos musulmanes que cometen actos violentos en nombre del islam. Puede repudiar las declaraciones de sus propios líderes en que se expresa el deseo de que la Constitución sea reemplazada por la sharia. Puede declarar con claridad y sin lugar a equívocos que los civiles americanos e israelíes son víctimas inocentes del terrorismo islámico, y condenar a su organización hermana Hamás por señalarlos como objetivo y por llamar a la «erradicación de Israel». Puede enseñar en las mezquitas y madrazas que los musulmanes deben coexistir pacíficamente como iguales con los infieles (…). Y puede oponerse a las leyes antiblasfemia (…) que representan un ataque directo a la Declaración de Derechos.

***

Las líneas finales de la conclusión, precedidas por páginas desoladoras sobre la non sancta alianza entre islamistas e izquierdistas y el macartismo progre que carcome las universidades norteamericanas, son también para enmarcar: que nadie diga luego que nadie dio la voz de alarma.

El demagogo Huey Long dijo que si alguna vez el totalitarismo llegara a Estados Unidos lo haría haciéndose llamar antitotalitarismo, o tolerancia. La que da forma a la campaña contra la islamofobia es la doctrina totalitaria perfecta, pues su primer cometido es proscribir la libertad de expresión, y por extensión la libertad en su conjunto, en nombre de la tolerancia religiosa.

Post scriptum: el título de este artículo es a la vez una invitación a la lectura del ensayo «Libertad de conciencia. Su final y el nuestro», de Álvaro Martín, publicado en el número 30 de LA ILUSTRACIÓN LIBERAL. Imprescindible.

ROBERT SPENCER y DAVID HOROWITZ: ISLAMOPHOBIA: THOUGHT CRIME OF THE TOTALITARIAN FUTURE. David Horowitz Freedom Center (Sherman Oaks, California), 2011, 75 páginas.

MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.

LOS REGALOS DE LOS TROYANOS (AUDIO).

 

Editorial de César Vidal. Comunicado de ETA

Es la noche de César

Presentado por César Vidal

7:18

César Vidal lee su editorial titulado «Los regalos de los troyanos». PINCHAR EN LA IMAGEN.

JUDAS COBRÓ MENOS (AUDIO).

 

Editorial de César Vidal: Judas cobró menos

 

Es la noche de César

 

Presentado por César Vidal

 

5:20

 

César Vidal nos presenta su editorial. PINCHAR EN LA IMAGEN.

NO HAY PAZ SIN JUSTICIA (AUDIO).

Editorial de César Vidal: lunes

Es la noche de César

Presentado por César Vidal

7:14

No hay paz sin justicia. PINCHAR EN LA IMAGEN.

 

ÚLTIMAS CONTRIBUCIONES DEL ISLAM A LA PAZ (INGLES / ESPAÑOL – ENGLISH/SPANISH)

 

Islam’s Latest Contributions to Peace

«Mohammed is God’s apostle. Those who follow him are ruthless

to the unbelievers but merciful to one another» Quran 48:29

 

2011.10.13 (Pattani, Thailand) – A married couple and their relative are brutally cut to pieces in their own shop by Islamic gunmen.

2011.10.13 (Pattani, Thailand) – Two people riding in a pickup truck and a teenager standing nearby are machine-gunned by Muslim militants.

2011.10.12 (Khyber Pakhtunkhwa, Pakistan) – Children are among the casualties of an Islamist drive-by and mortar attack.

2011.10.12 (Baghdad, Iraq) – A powerful Shahid car bomb blast leaves at least fourteen Iraqis dead.

2011.10.12 (Baghdad, Iraq) – Nine people are reported dead after a Sunni suicide bombing in a Shia neighborhood.

2011.10.11 (Dasht, Pakistan) – The Taliban set fire to an oil tanker, burning the driver and helper to death.

Últimas contribuciones del Islam a la Paz
«Mahoma es el apóstol de Dios. Los que le siguen son despiadados
a los incrédulos, pero misericordiosos unos con otros «Corán 48:29

13/10/2011 (Pattani, Tailandia) – Un matrimonio y su relación son brutalmente descuartizado en su propia tienda por hombres armados islámicos.
13/10/2011 (Pattani, Tailandia) – Dos personas que iban en una camioneta y un adolescente que estaba cerca se ametrallada por extremistas musulmanes.
 12/10/2011 (Khyber Pakhtunkhwa, Pakistán) – Los niños se encuentran entre las víctimas de un islamista drive-by y el ataque de mortero.
10/10/2011 (Bagdad, Iraq) – Una poderosa explosión de coche bomba deja Shahid por lo menos catorce iraquíes muertos.
10/10/2011 (Bagdad, Iraq) – Nueve personas han muerto después de un atentado suicida suní en un barrio chiíta.
10/11/2011 (Dasht, Pakistán) – Los talibanes prendieron fuego a un petrolero, la quema del conductor y el ayudante a la muerte.

 

NERÓN ERA MAS MAGNÁNIMO QUE ESTOS BÁRBAROS.

Bien, antes que nada, INSISTO  UNA VEZ MAS EN LO MISMO, YO, SOY AGNÓSTICO, no sigo NINGUNA religión, mas ME HABLAN DE «TOLERANCIA», bien pues, ¿ESTO ES TOLERANCIA (joood…r y encima hasta tienen la caradura de hacerse propaganda usando frases como «la religión de la paz» y aun peor, un montón de IMBECILES, se lo tragan)?,¿El Islam es «tolerancia?, ¡¡¡vengaaa yaaa, por favor…… !!, ¿Tolerancia el Islam?, ¿Paz el Islam?…..

Los políticos y los legisladores, sobre todo estos últimos, deberian saberlo (de hecho lo saben, pero nos manipulan haciendo un uso sectarista del vocabulario) y si no, que cojan un Corán y LO LEAN BIEN.

EN EL HAY ORDENES BIEN CLARAS PARA COMETER DELITOS, SI, SI, DELITOS CONTRA LAS LEYES QUE TENEMOS EN OCCIDENTE, LEYES QUE ELLOS NO ACEPTAN PORQUE DICEN QUE POR ENCIMA DE TODO ESTÁ LO QUE DIJO ESA «COSA» QUE LLAMAN «ALÁ» O «ALLAH» CON EL QUE SOLO HABLÓ UN CONDUCTOR DE CARAVANAS VIOLENTO, ANALFABETO Y DEPRAVADO SEXUAL, UN PEDERASTA.

Vamos que, la existencia del tal Alá (o Allah) es tan probable como la existencia de los Vulcanianos.

Mientras tanto, hechos CIERTOS como los del documento que a continuación transcribo, COMO MÍNIMO SE OCULTAN Y SE TRATA DE QUE NO TENGAN LA MENOR DIFUSIÓN:

 Mientras los turcos musulmanes en Alemania -en los últimos años- han abierto libremente más de 3.000 mezquitas, los cristianos no tienen derecho a manifestar libremente su religión en tierras turcas, considerando que 600 años antes del islam, ya vivían allí los cristianos, entre ellos San Juan evangelista

Los cristianos
perseguidos

Por José María Carabante Muntada

La editorial Encuentro acaba de publicar un breve libro Los nuevos perseguidos del periodista italiano Antonio Socci. En él se dan cifras de lo que han supuesto las matanzas de cristianos en el siglo XX. Cristianos perseguidos a los que los medios de comunicación no sacan en las portadas de los periódicos. Por ello, hay que dar la bienvenida a este tipo de libros que ayudan a que la sociedad conozca a estos modernos mártires cristianos.

Desde hace uno años se ha venido hablando del fenómeno multicultural que, pese a los problemas que plantea su indefinición, ha conseguido encumbrarse como tópico de lo políticamente correcto. No han faltado quienes han visto en el multiculturalismo una falacia intelectual o una evidente contradicción (entre otros, Giovanni Sartori). Lo cierto, sin embargo, es que desde la trágica fecha del 11 de septiembre, los términos del debate se han restringido. De hecho, lo que se plantea ya no es la convivencia pacífica y enriquecedora de dos sistemas culturales, con sus consiguientes manifestaciones en la pintura, la música o la literatura. Ahora las preguntas se dirigen más bien a si es posible la no-agresión entre dos cosmovisiones diametralmente opuestas.

Existe, sin duda, pese a los intentos de silenciarlo, una batalla —y las últimas noticias nos obligan a hablar de batalla cruenta— entre dos formas de entender el mundo: la llamada occidental, de tradición judeocristiana, y la islámica. Ya Huntington escribió sobre el choque de civilizaciones que, a tenor de los periódicos, se está llevando a cabo hoy día. Los acontecimientos de Oriente Próximo, los últimos atentados —Bombay—, y la reconstrucción trágica de Irak copan, como no podía ser de otra manera, los telediarios.

Pero existe una confusión, a veces importante, en el panorama intelectual contemporáneo. Podríamos hablar de la tendencia postmoderna hacia al maniqueísmo y a la simplificación. Cabe señalar que en estos asuntos las posturas de cada cual pueden presentarse demasiado porosas a las ideologías, lo que frivoliza y traslada el enfrentamiento al plano intelectual.

Desde lo políticamente correcto dimanan alarmantes signos de contradicción. Se ha subrayado, no sin razón, la necesidad de impulsar conductas tolerantes hacia aquellos que no comparten nuestros puntos de vista. Sin embargo, mientras se apela a la tolerancia con los otros, se ha acusado una radical intolerancia con nuestras propias raíces culturales.

Dentro de estas coordenadas hay que presentar el fabuloso libro Los nuevos perseguidos. Antonio Socci ha realizado un recorrido, breve, por el siglo XX, alzando la voz por aquellas víctimas que, salvo algunas excepciones, rara vez ocupan las portadas de los periódicos. Existen otros libros similares, como el de Andrea Riccardi, El siglo de los mártires, publicado en el año 2001.

La guerra de Irak ha puesto de relieve la inversión de papeles que se presencia en el primer decenio del siglo XXI. Porque mientras muchos se pronunciaban sobre la invasión norteamericana, esos mismos corrían un tupido velo sobre otras tragedias con las que comparten algo más que esporádicos chalaneos ideológicos: Cuba, Sudán. Nigeria, Liberia, Costa de Marfil. No es ocasión esta de entrar a analizar la responsabilidad moral de los intelectuales, pero conviene subrayar que los dobles raseros con los que se enjuicia, muchas veces, el papel de los estados, deslegitiman los argumentos que se utilizan.

Las persecuciones contra los cristianos han sido una constante durante el pasado siglo, a tenor de los datos que Socci maneja. Cabe definir el siglo XX como el siglo de los mártires, si tenemos en cuenta que el número de cristianos muertos por su fe es mayor que la mitad de los asesinados durante toda la cristiandad. Pero lo que uno advierte al leer el libro es que, pese a los datos, las persecuciones siguen existiendo.

La World Christian Enciclopedia cifra un total de 69.420.000 de mártires (no en sentido formal, se refiere a muertos por la fe cristiana, de cualquier confesión). La cifra de mártires en el siglo XX —fértil en el odio cristiano— es de 45.400.000. A juicio de Socci, todos estos trágicos datos hacen que el silencio de los países occidentales, de las Organizaciones Internacionales sea más lacerante.

Si los perseguidos son los cristianos, de cualquier confesión, más difícil resulta encasillar a los perseguidores. De un lado, los países islámicos son una muestra de intolerancia. De hecho, mientras en los países occidentales, los judeocristianos, se habla y se practica la tolerancia respecto de sus costumbres, en los países de religión islámica el respeto para con los cristianos es inexistente.

Esto se percibe echando un vistazo a las estadísticas. Por ejemplo, en Egipto el porcentaje de cristianos coptos era, en 1975, el 20% mientras que en la actualidad apenas llegan al 10%. En Irán se ha pasado del 15% a un 2% en 1993 y hoy día un 0.5%. Estos descensos son comprensibles si se tiene en cuenta que las políticas religiosas de estos países favorecen la discriminación de los cristianos y éstos no encuentran más alternativa que la de huir de las persecuciones.

Los atentados, las humillaciones y los asesinatos de cristianos son el pan de cada día en muchos países. En Pakistán, de mayoría musulmana, se promulgó la llamada Ley de la blasfemia que penaba con la muerte a aquellos que ofendieran a Mahoma, a través de “palabras, gestos o alusiones”. Con estas leyes que pecan de laxitud se encuentra resquicio legal para castigar a aquellos que se declaren cristianos.

En Nigeria, trece estados han establecido la Sharía, la ley islámica, lo que ha provocado que muchos cristianos huyan en busca de legislaciones más tolerantes. Entre todos, señala Antonio Socci, son cerca de 26 países donde hay cerca de 78 millones de cristianos que viven como “rehenes de los musulmanes”.

Túnez aparece como una nación de las más tolerantes. Pero sus leyes prohíben a una mujer musulmana casarse con un cristiano. Las licencias necesarias para construir templos cristianos no se conceden. No está permitida la evangelización de los misioneros. Y se habla de un país tolerante de manera relativa, esto es, comparado con otros países islámicos.

Merece un capítulo aparte la situación en Sudán. Este país sufre una profunda división entre el norte(islámico) y el sur(cristianos y animistas, que representan el 16.7% y 12% respectivamente de la población). En el año 2000, Amnistía Internacional se hacía eco de los casi 2 millones de personas muertas y de los 4 millones de perseguidos por la guerra civil, reanudada en 1983. Los capturados en el sur son sometidos a la esclavitud, con una cifra que va más allá de los 200.000 personas. Desde el poder se galvaniza a la población a la guerra santa. Sin embargo, pese a los oídos sordos de las sociedades occidentales, existen algunas asociaciones que prestan ayuda. Entre otros, la Christian Solidarity International ha conseguido liberar a un alto número de esclavos (a cambio de dinero).

Socci considera que el comunismo se ha olvidado. Existen otros países donde también se persigue a los cristianos, por razones de carácter político más que religioso. Aunque la caída del muro de Berlín ocurriera en 1989, hoy día son cerca de 1500 millones de personas las que aún viven bajo regímenes comunistas.

En Vietnam, China, Corea del Norte también se ha perseguido a los cristianos. Se ha prohibido el culto, se producen arrestos o existen desaparecidos. Se ha condenado a muerte a sacerdotes y en China a algunos obispos, bajo la excusa de ser elementos nocivos para el régimen.

Se acusa con frecuencia a la Iglesia Católica de una historia oscura, de masacres e intolerancias y se alude al triste fenómeno de la Inquisición. Juan pablo II pidió un sentido perdón por el cúmulo de víctimas de la intransigencia cristiana. Parece que esto no ha bastado.

El libro de Antonio Socci no trata de silenciar aquellos hechos que, a lo largo de la historia, ha cometido la Iglesia. Lo que trata de poner de manifiesto es que no cabe invertir la posición de las víctimas. Es decir, acusar a la iglesia de un pasado tenebroso no desmerece en nada el número de víctimas y de mártires que han sufrido persecución. De hecho, cabe señalar que el reconocimiento de las propias culpas que el Papa realizó en el Jubileo del año 2000 sirve para ponderar la autoridad moral de una institución que cuenta con más perseguidos que perseguidores.

La iglesia es actualmente un objetivo para la inquina de muchos. No hay que demostrar una afirmación que se corrobora cada día en los artículos de opinión. Pero muchos de quienes tachan al catolicismo de intolerancia no tienen en cuenta o desconocen el infinito número de cristianos, católicos, asesinados por su fe. Además, los prejuicios y los dobles raseros no favorecen la crítica constructiva. Antonio Socci recoge una anécdota muy ilustrativa al respecto. En Italia muchas escuelas han cerrado durante los meses del Ramadán, por respeto hacia los niños musulmanes. Sin embargo, se ha emprendido también una reforma que va a quitar los crucifijos de las escuelas. En España, sin llegar a esos extremos, la situación es similar.

Leyendo el libro de Socci se descubre que las víctimas muchas veces se consideran perseguidores, sobre la base de un espíritu anticlerical y rancio. Mientras que la tolerancia se pide para unos, se niega el respeto a los otros. Las páginas de los diarios se nutren algunas veces de calumnias contra la Iglesia ( por ejemplo, con el papa Pío XII, cuya ayuda a los judíos ha sido reconocida), sin que nada haya pasado. En Francia, se ha llevado a los tribunales a Michael Houllebecq por falta de respeto con la religión islámica.

La tolerancia y el respeto deben ser valores que cualquier país debe tener arraigados en la sociedad. La presencia de personas de variadas religiones y confesiones en el mundo occidental demuestra que a nadie se le hace renunciar a sus ideas. La crítica constructiva que realiza la opinión pública es signo de que la libertad de pensamiento imperan allí donde se practica. Pero esos mismos valores hay que practicarlos para con aquellos que sufren. Y hacerles alzar la voz en medio de una sociedad que desconoce a sus víctimas.

Antonio Socci. Los nuevos perseguidos. Editorial Encuentro. Madrid(2003). Traducción: Manuel Oriol. 127 págs.

Hoy, ya iniciado el siglo XXI, las tres plagas son comunismo, el nazismo, y el islamismo; la insidia mahometana aumenta en crueldad y perfidia.

PAREMOS LOS PIES A ESTA GENTUZA DE UNA VEZ.

EL FISCAL Y LOS TERRORISTAS (AUDIO).

 

Editorial de César Vidal: El fiscal y los terroristas

 

Es la noche de César

Presentado por César Vidal

7:19

César Vidal lee su nuevo editorial, PINCHAR EN LA IMAGEN.

10 AÑOS DEL 11-S (AUDIO).

Editorial de César Vidal

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Es la noche de César
Presentado por César Vidal
7:49
César Vidal editorializa sobre el décimo aniversario de los atentados de Nueva York y Washington y opina sobre cómo recuerdan a las víctimas del terrorismo en Estados Unidos.

Y como bien dice D. Cesar, aquí, PANFLETOS INFECTOS, MANIPULADORES Y EMBUSTEROS como «El País» (y porque no existia «Púbico», perdón, «Público») olvidando a las víctimas y preoupandose por lo que harían los norteamericanos como contestación a esos bárbaros.

Pues lo que debian de hacer y que, lastimosamente, con este presidente de ahora han dejado de hacer, darle todas las tundas posibles al Islam para ponerlo en su sitio.

Y ¿que decir de ZP, el PSOE y la izquierda española?, PARA FUSILARLOS SUMARIAMENTE.

ES CONVENIENTE SABERLO ANTES DE COLOCAR UNA GUARDERÍA AL LADO DE UNA MEZQUITA.

 

Nueva fatua confirma la legitimidad de la pederastia
Raymond Ibrahim: New Saudi Fatwa Defends Pedophilia as ‘Marriage’

Actualizado 02 agosto 2011

Un importante y prestigioso clérigo sunnita saudí ha emitido una fatua en la que se permite a los padres concertar los matrimonios de sus hijas, “incluso si están en la cuna”.

 

 Saleh al-Fawzan, el reputado jeque dentro del mundo musulmán y uno de los más influyentes en Arabia Saudita, ha emitido el fallo después que el Ministerio de Justicia de dicho país, sentenciara que regularán los matrimonios entre niñas pre-púberes y hombres.”Los estudiosos han convenido en que estaba permitido que los padres casen a sus hijas, incluso si están en la cuna”, escribió el jeque Fawzan en su fatwa. ”Pero no está permitido a sus maridos tener relaciones sexuales con ellas a menos que las niñas sean capaces de ser colocadas debajo y soportar el peso de los hombres”.

 Citó el ejemplo de Aishá, la esposa de Muhammad, de quien dijo que se casó a la edad de seis años, pero no tuvo relaciones sexuales hasta que ella tenía nueve años.

 Fawzan añade que en ninguna parte del Shari´a se marca un límite de edad a las niñas para ser desposadas, y cita el Corán 65:4: Para aquéllas de vuestras mujeres que ya no esperan tener la menstruación, si tenéis dudas, su período de espera será de tres meses; lo mismo para las impúberes. Para las embarazadas, su período de espera terminará cuando den a luz. A quien teme a Alá, Él le facilita sus cosas.
 Fawzan también cita la exégesis autorizada Ibn Batal de Sahih Bukhari:”Los ulemas [intérpretes del Islam] han acordado que se permite a los padres casar a sus hijas pequeñas, incluso si ellas están en la cuna. Sin embargo, no les está permitido a sus maridos tener relaciones sexuales con ellas a menos que las niñas sean capaces de ser colocadas debajo y puedan soportar el peso de sus maridos.”

 Ninguna otra religión justifica la pedofilía, por lo que a los pederastas sólo les es necesario hacer la Shahada, [declaración de fe en el Islam] para convertirse al Islam, y estarán legitimizados coránicamente para retozar con cuatro niñitas, como máximo.

Y una pregunta, ¿de verdad se puede seguir creyendo que hay que ser «tolerante» con una doctrina que PERMITE TODO ESTO?, es mas, PARA TODOS AQUELLOS «PROGRES» QUE TENGAN HIJOS Y ESTÉN PREOCUPADOS POR LOS PEDÓFILOS, ¿ACASO NO VEN EL PELIGRO?.

PAUL WESTON A LOS POLÍTICOS: Os pediremos cuentas por entregar nuestra civilización al Islam

Paul Weston representa a la Sociedad Internacional para la Prensa Libre.

El discurso está en inglés completo aquí. Y en youtube podéis ver el video.

Hola, mi nombre es Paul Weston y represento a la Sociedad Internacional de Prensa Libre. Estoy aquí hoy porque nuestras élites liberales han traicionado nuestros países para el Islam.

Hace 42 años el político Británico Enoch Powell dio su famoso discurso “ríos de sangre” en el que declaró que “la función suprema del arte de gobernar es hacer frente a males previsibles”. Nuestros políticos HOY hacen exactamente lo contrario: están promoviendo activamente un mal evitable.

Hace 80 años, un hombre, Winston Churchill fue muy claro sobre la prevención de un mal claro y presente, Herr Hitler y los nazis. Pero Churchill fue la única voz que clamaba contracorriente y la matanza que pudo haberse evitado se llevó a cabo con una intensidad redoblada.

Europa se encuentra ahora en una situación similar. Mientras el islam crece demográfica, territorial y activamente, es promovida como una “religión de paz” por el mismo tipo de politicos arribistas y cobardes que apaciguaron a Hitler.

Para Winston Churchill el islam no es una religión de paz. La describió como una religión de sangre y guerra. Cualquier persona que tenga conocimiento de la fundación y la historia de la expansión islámica sabe que ésta es la verdad.

Mahoma era un señor de la guerra. Y era muy bueno en eso. Derrotó militarmente y convirtió a la mayoría de las tribus paganas y cristianas de la Península Arábiga. Después de su muerte, el islam se extendió rápidamente por la espada, conquistó las antiguas civilizaciones e invadió continentes.

Hoy en día, el Islam está en Europa, en occidente, y exige lo que siempre ha exigido: el gobierno islámico total. Y si nos resistimos, utilizan el terror contra nosotros.

Nuestros políticos traidores sin embargo continúan hablando de una “religión de paz”, y nos dicen que si rechazamos esta noción ridícula y fantástica y optamos más bien por creer a Churchill, que decía que el Islam es una religión de sangre y guerra, nos meterán en la cárcel.

Por supuesto, el Islam no es una religión de paz. Su fundador fue un guerrero, y el más alto honor otorgado a un musulmán es la promesa de hordas de huríes perfumada [Nota del editor: esclavas sexuales] y las relaciones sexuales eternas en el Más allá que no se merecen por ser buen samaritano, sino muriendo como mártir en la batalla física para difundir el Islam imperialista.

Islam literalmente significa sumisión. ¿Qué clase de religión se define por la “sumisión”?

El Islam divide al mundo en dos esferas: la Casa del Islam (sumisión) y la Casa de la Guerra. ¿Qué clase de religión se define a sí misma por la conquista militar?

Sin embargo, nuestros líderes nos dicen que no podemos criticar al Islam, porque es una religión, mientras que la Organización de la Conferencia Islámica está trabajando con la connivencia de las Naciones Unidas para prohibir cualquier crítica al Islam.

Pero el Islam es mucho más que una religión. Se trata de unsistema político, social, jurídico y estructural que domina totalmente la vida de un musulmán devoto y quiere dominar, dicho sea de paso, también las vidas de todos los devotos no musulmanes.

El Islam es intolerante y profundamente antidemocrático. No cree en las leyes promulgadas por los hombres en una democracia, prefiriendo a adherirse a la palabra absoluta de Dios como fue interpretada en el siglo VII por un analfabeto del desierto.

Nuestros políticos han importado esta ideología antidemocrática e intolerante en las democracias liberales occidentales, y después osan criminalizarnos cuando nos oponemos a ella.

Pero, ¿cómo no criticar el Islam? ¿Nuestros políticos pueden realmente proteger al Islam como una religión, poniéndola así más allá del alcance de la ley?

Cuando los homosexuales son ahorcados en grúas ¿es el islam político el que actúa, o el islam religioso? Cuando una mujer adúltera se entierra hasta los hombros y es lapidada hasta la muerte, ¿es el Islam político o la religión del Islam? Cuando los musulmanes que quieren abandonar el Islam son condenadas a muerte, ¿es el Islam político o la religión del Islam? Cuando las esposas e hijas son asesinadas por sus maridos, padres y tíos para preservar el honor familiar, es el Islam político o la religión del Islam?

Si se trata del Islam político, debemos denunciar la crueldad y la barbarie. Si se trata de la religión del Islam, ¿cómo no denunciarla igualmente? Lo que está mal está mal y lo que es una barbaridad es una barbaridad y no puede estar exento de las críticas al abrigo de la palabra “religión”.

Al criminalizar la libertad de expresión, los líderes socialistas muestran sus ambiciones dictatoriales. La libertad de expresión es el sello distintivo de una sociedad libre. Suprimirla es un acto totalitario mucho más grave ya que la libertad es nuestra única defensa en la oposición pacífica a la ideología totalitaria islámica extranjera.

Espero que veáis la ironía de la situación. Para proteger y promover una ideología totalitaria extranjera, nuestros gobernantes están dispuestos a usar métodos totalitarios para impedirnos defender nuestra democracia y nuestra libertad.

Occidente cumple con el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Pero no el Islam. En su lugar, firmó la Declaración de El Cairo sobre Derechos Humanos en el Islam. Y tienen un tema muy importante: en caso de conflicto entre la sharia y los derechos humanos ¿adivináis quién gana?. Por supuesto. La ley islámica tiene prioridad sobre los derechos humanos.

Es como si un signatario de la Convención de Ginebra asesinara y torturara a prisioneros de guerra, librándose del juicio por crímenes de guerra porque “es parte de su religión.”

Cuando nuestros políticos afirman que el Islam es una religión de paz y permiten a los musulmanes imponer sus leyes en el país, la Unión Europea y las Naciones Unidas, entonces nuestros políticos traicionan a su país y traicionan a su pueblo. Es un acto de alta traición.

“¿Se puede cometer un acto de traición a la patria en tiempo de paz?” se preguntan algunos. Pero ¿estamos verdaderamente en paz? Nosotros no nos consideramos en guerra con el Islam, pero el propio Islam se considera en guerra contra nosotros. Y esta guerra la estamos perdiendo. En términos de territorio, población, política y democracia.

De hecho, esta guerra es un asalto en dos frentes. A un lado del Islam radical, por el otro la traición de la izquierda.

Se impone a nuestros hijos celebrar el multiculturalismo y el Islam, sin decirles la verdadera historia violenta y expansionista del Islam. Al contrario, afirman que su propia historia, su religión, su cultura, sus tradiciones, su propia existencia, es sólo una letanía del imperialismo, el racismo, el asesinato y la esclavitud. Esta es una de las técnicas psicológicas eficaces cuyo objetivo es dejar al enemigo indefenso, o, citando a Alexander Solzhenitsyn, “para destruir a un pueblo, primero debemos destruir sus raíces.”

Un gobierno que somete a su propio pueblo, a sus propios hijos, es un gobierno que claramente merece ser derrocado.

¿Puede alguien realmente sostener que un gobierno que halaga al invasor extranjero, mientras quita las defensas jurídicas y psicológicas de sus propios ciudadanos es un gobierno?¿no sería culpable de alta traición?

Ahora llegamos a una parte más agradable en este monólogo deprimente, porque en este momento de la batalla, avanzamos. Poco a poco, es cierto, pero constantemente, y creo que nadie nos puede parar.

Geert Wilders en Holanda, René Stadtkewitz en Alemania, cuya repentina popularidad ha obligado a Angela Merkel hacer un giro de 180 grados y denunciar el multiculturalismo.Los demócratas de Suecia, Heinz-Christian Strache, en Austria, el Partido del Pueblo Suizo, e Inglaterra, donde preveemos un movimiento político que tomará el relevo de la EDL y que crece rápidamente.

Y este crecimiento sólo se puede acelerar. Más y más gente se da cuenta de la naturaleza del Islam y la profundidad de la traición de los gobiernos de izquierda, y lo más importante, en la medida en que las personas pierdan el miedo de ser llamados racistas – esta etiqueta ha sido especialmente inventada para eliminar cualquier resistencia contra un invasor racial que utiliza el tema racial como un arma contra nosotros-.

De hecho, miremos de cerca ahora la etiqueta de “racista”. No se es racista por defender nuestro país contra una amenaza evidente y creciente. No se es racista por defender nuestra cultura, nuestro patrimonio y nuestras tradiciones. No se es racista por luchar por un futuro democrático para nuestros hijos y nuestros nietos.

Si usted escoge no defender su cultura, su país y un futuro democrático para sus hijos, entonces usted puede darse palmaditas en su hombro en los cócteles de champagne de los socialistas “no racistas” de Islington. Usted puede adorar a los ídolos “anti-racistas” de los demás tanto como los suyos propoios, pero eso no quita nada de lo que he dicho sobre usted: es un traidor.

Usted es un traidor a su país, un traidor a su cultura, y un traidor a su hijo por nacer.

Y además es un racista absoluto, un racista genocida. En sólo una generación, los jóvenes europeos étnicos se convertirán en una minoría étnica en su propio país si la inmigración masiva y el rápido crecimiento demográfico de los musulmanes siguen a este ritmo. Podemos llamarlo educadamente inmigración de reemplazo. Más claramente, se llama un genocidio sin derramamiento de sangre.

La ONU es muy clara en este punto. La definición de genocidio es la siguiente, cito:

Artículo 2: En el presente Acuerdo, el término “genocidio” se entiende todo acto cometido con la intención de destruir, total o parcialmente a un grupo nacional, racial o religioso.

Hemos sido traicionados.

Uno de los aspectos más tristes de esta traición es el efecto sobre nuestros veteranos, todos los que lucharon por su país y siguen siendo un recuerdo vivo.

El piloto de Spitfire ex, Alex Henshaw, murió hace tres años. Era muy consciente de la traición política de su país. Dijo:

”Siento una profunda tristeza al pensar en los jóvenes que conocía y que dieron sus vidas por una causa que creían. A menudo digo que si estos jóvenes regresaran ahora y caminaran a través de sus aldeas, pueblos, y vieran lo que nos sucede, dirían que fueron traicionados “.

Sí, señor Henshaw, usted ha sido traicionado, y todos vosotros, los izquierdistas, socialistas y verdes, tendréis que reconocer lo que habéis hecho.

Id a dar una vuelta por vuestras ciudades, pueblos, y mirad los cientos de miles de tumbas, como un testimonio del sacrificio hecho por hombres jóvenes, para que vosotros pudiérais vivir hoy en libertad en una democracia. Teneis que entender que esto no es sólo una traición, sino una traición triple:

La traición a mi generación, a la que amenazáis con la cárcel cuando defendemos el legado de nuestra libertad,

La traición a todos nuestros soldados que lucharon por nuestra libertad, y

La traición a nuestros hijos por nacer, que, a menos que, a menos que paremos esto de inmediato, heredarán un país asolado por el odio tribal y religioso, lo que llevará, inevitablemente, a una enorme guerra multicultural a escala continental que hará parecer el conflicto yugoslavo una ligera escaramuza.

En efecto, la libertad y la democracia no han aparecido por arte de magia. Se han desarrollado durante más de 2500 años, enraízados en la herencia grecorromana y judeocristiana, y han sido defendidas con sangre y sacrificio.

La democracia y la libertad no son bienes personales de los cuales los socialistas pueden disponer a voluntad, sin nuestro consentimiento, en beneficio de los descendientes de los guerreros que todavía viven en el desierto en el siglo séptimo, y que consideran nuestro compromiso con la democracia como una mera debilidad a utilizar contra nosotros.

No culpo al Islam. Los islamistas están haciendo exactamente lo que se prescribe en su libro. Culpo a nuestros políticos. Hay dos campos en esta guerra de civilizaciones, y nuestros políticos están en el campamento del enemigo.

Así que yo les digo:

Vosotros tenéis ahora las llaves del poder. Pero nosotros vamos en ascenso irresistible ¿De verdad creéis que podéis hacer lo que habéis hecho a vuestro propio pueblo sin repercusiones en el futuro?

Todavía se puede parar esto, si lo deseáis, simplemente poniendo los intereses de vuestro pueblo antes que los del Islam.

Pero no vais a hacerlo, ¿verdad? Entonces nos dejaisen una mala posición. Si no hacemos nada, tenemos que aceptar que nuestros hijos vivirán un día bajo el yugo de las leyes de la Sharia.Y si hacemos algo, será, por definición, una revolución. Pero no somos nosotros los que la hemos querido. Habéis sido vosotros. La mayoría de nosotros estábamos felices cortando nuestro césped, yendo a trabajar y pagando nuestros impuestos.

Vosotros nos habéis hecho revolucionarios. Vuestro comportamiento demuestra que tenéis más miedo al Islam que nosotros, pero dejadme deciros esto a todos vosotros, los mentirosos y arribistas traidores socialistas.

Vosotros tenéis el poder ahora, pero dentro de una década nosotros tendremos el poder y os pediremos cuentas. Os arrastraremos ante un tribunal al estilo de Nuremberg en el que seréis juzgados por alta traición, donde seréis juzgado por crímenes de lesa humanidad, y por primera vez en mucho tiempo, nosotros seremos vuestros jueces.

Y, por supuesto, es la completa traición de la libertad y la democracia.

FUENTE: LayihadenEurabia.com