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Cómo vencer la cultura del miedo

Nuestros padres y abuelos no vivían obsesionados por la salud ni por vivir cien años. Cierto es que nadie les recomendaba excentricidades como beber dos litros de agua al día, pues en aquel entonces no se bebía por obligación sino cuando se tenía sed, un sistema milenario bastante infalible que recomiendo encarecidamente.

Fernando del Pino Calvo-Sotelo

Vivimos en una sociedad atrapada por el miedo, y ese miedo nos está arrebatando nuestra libertad y nos está impidiendo vivir, porque vivir esclavizado por el miedo no es vivir. El hombre fue creado libre, y no para arrastrar los pies tristemente atado a las herrumbrosas cadenas del miedo.

La sociedad actual es mucho más miedosa que la de nuestros antepasados. Cuando yo era pequeño y montábamos en bicicleta, de vez en cuando nos caíamos y nos hacíamos alguna herida. La culpa no era del exceso de velocidad ni de la impericia del niño, sino de la fuerza de la gravedad. Sin fuerza de gravedad es imposible caerse, ¿verdad? Pero es lo que hay, qué le vamos a hacer. Vivir es arriesgarse. Hoy en día hay niños que van en bici con casco, coderas, rodilleras, guantes (y móvil, naturalmente).

Nuestros padres y abuelos no vivían obsesionados por la salud ni por vivir cien años. Cierto es que nadie les recomendaba excentricidades como beber dos litros de agua al día, pues en aquel entonces no se bebía por obligación sino cuando se tenía sed, un sistema milenario bastante infalible que recomiendo encarecidamente.

Hoy, por el contrario, los medios tienen una sección de “Salud” en la que nos asustan con todo tipo de enfermedades y nos prometen que, si cumplimos con unas normas, seguimos un estilo de vida determinado o la dieta de moda, vamos constantemente al médico y nos atiborramos a medicinas, viviremos eternamente.

El deseo de inmortalidad del hombre moderno

El hombre moderno, controlado por la Cultura del Miedo, vive obsesionado con la eterna juventud fingiendo que la muerte no existe. ¿Han tenido éxito estas ínfulas de inmortalidad?

La respuesta quizá les sorprenda. Naturalmente que la esperanza de vida al nacer ha aumentado mucho, pero no hay que confundir esperanza de vida con longevidad. No es que el ser humano viva mucho más, sino que un número mayor de los que nacen llegan a la vida adulta gracias, sobre todo, a la reducción de la mortalidad infantil.

Platón, en el s. IV a. C, vivió 80 años; san Juan (s. I), cerca de 90; san Alberto Magno, en el s. XIII, 87 y Juan de Mariana, en el s. XVI, 88 años.

De hecho, la esperanza de vida a los 65 años apenas ha aumentado 4 o 5 en el último siglo, lo que significa que un hombre de 65 años que a finales del s. XIX esperaba vivir hasta los 78 ahora puede confiar en vivir hasta los 83[1]. En personas de más de 80 la esperanza de vida apenas ha aumentado en Occidente en los últimos 100 años[2], y esto a pesar de vivir en la sociedad más medicada de la Historia.

¿Necesitamos vivir entre algodones? Una vida de privaciones físicas tampoco parece ser óbice para alcanzar una provecta edad. Diógenes, en el s. IV a.C., caminaba descalzo todo el año, dormía en los pórticos de los templos envuelto en un manto y alcanzó los 90 años. Claro está, lo hizo durante el Período Cálido Romano, cuando la temperatura del planeta era superior a la actual (para desmayo de los cambioclimatistas[3]).

San Antonio Abad, uno de los eremitas del s. III conocidos como los Padres del Desierto, llegó a los 105 de edad de ayuno en ayuno. Y el psicólogo Viktor Frankl, superviviente de Auschwitz, murió con 92, y no fue una excepción, pues los supervivientes de los campos de concentración han sido estadísticamente longevos[4].

El miedo a todo

Pero ¿qué es el miedo? El miedo es la ansiedad anticipatoria de un daño, real o imaginario. Cuando el miedo anticipa un daño real evitable nos protege, pues podemos prevenirlo. Sin embargo, cuando nos anticipa un daño inevitable, o un daño evitable, pero lo hace de forma desproporcionada o, peor aún, cuando nos anticipa un daño meramente imaginario, puede resultar funesto.

La Cultura del Miedo[5] exacerba, interioriza y extiende a la vida cotidiana un miedo desproporcionado, creando una sociedad caracterizada por la búsqueda compulsiva de una seguridad inalcanzable que idealiza una fantasía: que es posible vivir con riesgo cero.

Así, la Cultura del Miedo nos ofrece la manzana envenenada de una falsa promesa de seguridad a cambio de nuestra libertad y lo hace bajo dos premisas. La primera es que todo es peligroso; la segunda es que todo peligro puede ser evitado si obedecemos determinadas normas ordenadas por el Poder, sea político, científico o médico, que nos protegerá de todo mal.

La divinización de la seguridad no deja ser otra idolatría y, como buen ídolo, no es fiel a sus promesas. Efectivamente, la seguridad es elusiva por inexistente.

El miedo al covid, al cambio climático o a la guerra nuclear son sólo ejemplos concretos. Los principales temores con los que nos asusta la Cultura del Miedo son el miedo a la falta de amor, a la soledad, a la enfermedad, a la ancianidad y a la muerte, a la crítica, a la pobreza, y, de forma muy significativa, a la libertad. En definitiva, la Cultura del Miedo nos propone que tengamos miedo a la vida.

Las trampas de la Cultura del Miedo

Lo siniestro es que esta cultura del temor constante no desea solucionar estos miedos, sino hacerlos crónicos. Así, frente al miedo a la pobreza nos propone más Estado, menos libertad y menos propiedad privada, exactamente aquello que aumenta la pobreza.

Frente al miedo a la crítica propone las redes sociales, donde se fomenta precisamente el miedo a no ser aceptado y se censura o lincha a quien no comulga con las ruedas de molino del pensamiento único.

Frente al miedo a la falta de amor y a la soledad propone la destrucción de la familia mediante el divorcio exprés, el aborto y la perversa ideología de género.

Frente al miedo a la enfermedad propone la hiper medicación que conduce a la hipocondría, o los aberrantes confinamientos de personas sanas, el aislamiento social, la farsa de las mascarillas o la vacunación coercitiva con terapias genéticas ineficaces y peligrosas.

Frente al miedo a la ancianidad, propone la eutanasia; y frente al miedo a la muerte, la desesperanza. Hay algo oscuro en todo esto, ¿verdad?

Por último, la Cultura del Miedo, y los yonquis del poder que la promueven, desean fervientemente que tengamos miedo a la libertad, pues libertad implica responsabilidad.

Simultáneamente crean el miedo a lo que ellos llaman “perder la libertad”, pero se trata de un sucedáneo. Por ejemplo, nos proponen que no nos comprometamos de por vida con nuestro cónyuge y que no luchemos por nuestro matrimonio (divórciate y recobra “tu libertad”).

O que no tengamos ese maravilloso hijo que nos atará de por vida con los lazos del amor, sino que lo destruyamos en el vientre de su madre (aborta y recobra “tu libertad”). O que no intentemos, en fin, vencer nuestras pasiones y luchar por obrar bien: “libérate”, hombre, y haz lo que te dé la gana. Esto sólo conduce a la infelicidad y a la esclavitud, pues en vez de elevar al ser humano lo animaliza. Como decía Séneca, “en la virtud radica la dicha verdadera[6]”.

Para los cristianos la historia del miedo está ligada al pecado original, pues la primera vez que aparece el miedo en el Génesis fue después de que Adán comiera del fruto prohibido. De modo significativo, por tanto, el temor y el mal aparecen unidos. En el Nuevo Testamento, por el contrario, la Buena Noticia comienza con el “no temas” del ángel a la Virgen María, y una de las frases más recurrentes de Jesucristo es “no tengáis miedo”.

El miedo también nos paraliza impidiendo que desarrollemos nuestros talentos y demos fruto, no en balde en la parábola de los talentos el motivo que esgrime el siervo para no haberlo hecho fructificar es que sintió miedo (Mt 15, 14-30).

El miedo como instrumento del Poder

¿De dónde proviene la Cultura del Miedo? ¿Es éste un fenómeno espontáneo o responde a factores inducidos? El miedo es consustancial al ser humano, pero existen elementos exógenos interesados en exacerbarlo.

Sin duda, el elemento exógeno más importante es la ofensiva del nuevo totalitarismo, que utiliza el miedo para controlarnos. En efecto, el poder no quiere individuos pensantes que dominen sus temores, sino clones obedientes y asustados, al igual que no desean individuos libres, sino hombres-masa dependientes y controlables.

La libertad, don fundamental de Dios al hombre, siempre está amenazada por el poder. Así, poder y libertad son un juego de suma cero: si aumenta uno, necesariamente tiene que disminuir el otro.

Decía Ralph Waldo Emerson que el antídoto contra el miedo es el conocimiento, y es cierto, pero el conocimiento exige pensar, y Occidente vive hoy un declive de la razón. Cuando hace muchos años preguntaron al Premio Nobel Albert Schweitzer qué le ocurría al hombre moderno, respondió: “El hombre de hoy simplemente no piensa”.

Si pensar es al antídoto del miedo y el miedo es el instrumento de los yonquis del poder para controlarnos, éstos procurarán que no pensemos y que nos limitemos a repetir como papagayos la última noticia o el menú ideológico del día.

Dicho sea de paso, el miedo no es el único instrumento que los yonquis del poder utilizan para dominarnos. Conscientes de que el vicio esclaviza y la virtud libera, fomentan el vicio en vez de la virtud, y, como la serpiente del Génesis, lo presentan de modo que sea “atrayente a los ojos y deseable”.

Raro es que un político proponga a los votantes sacrificio, generosidad, esfuerzo, responsabilidad, altruismo, fidelidad, cumplir con la palabra dada, veracidad o respeto a quien opina diferente. Más bien les enseñará a temer (y, por tanto, a detestar) al adversario político, denominará “solidaridad” a la envidia, a la codicia de los bienes ajenos y a fantasías como vivir sin trabajar (o sea, del trabajo de otros) y “derechos” a evitar toda obligación y toda responsabilidad, incluso hacia nuestro cónyuge e hijos.

Las astutas tácticas de la Cultura del Miedo

Los yonquis del poder utilizan el miedo como táctica de control: primero crean un miedo, real o ficticio, que pronto se transforma en ira; luego señalan un culpable, real o inventado, hacia el que dirigir dicha ira; y finalmente se postulan como salvadores si les entregamos nuestra libertad. Así, el miedo acaba conduciendo a la servidumbre.

El caso del covid es revelador: primero crearon el pánico; luego buscaron un chivo expiatorio: los jóvenes, estigmatizados por su comportamiento supuestamente irresponsable, y más tarde los no vacunados, a los que condenaron a un vergonzoso apartheid; y finalmente se postularon como salvadores si les obedecíamos sin rechistar renunciando a nuestra libertad con los confinamientos, mascarillas, “vacunas” y demás tomaduras de pelo.

Pero el miedo también funciona como arma para doblegar voluntades de forma más directa mediante la presión de grupo. El hombre, animal social y gregario, teme el aislamiento, y por tanto es vulnerable a la amenaza de ser estigmatizado y condenado al ostracismo si se atreve a ir contracorriente.

Dios nos creó individuos, únicos e irrepetibles. Los yonquis del poder buscan destruir esa individualidad para transformarnos en dóciles e indistinguibles autómatas.

Un instrumento muy útil para lograrlo son las redes sociales, diseñadas para diluir la individualidad en una masa informe cuyos individuos sean esclavos de su “popularidad” y, por tanto, fácilmente controlables por quien decide lo que es popular. Para eso inventaron los likes, utilizando no sólo el miedo a quedarnos solos, sino nuestra tendencia a construir nuestra opinión sobre nosotros mismos en función del aplauso ajeno, craso y frecuente error.

Al miedo a la presión de grupo se suele unir el abuso del principio de autoridad, que antaño era política, militar o religiosa. Hoy los yonquis del poder han decidido manipular la Ciencia (con mayúscula) para convertirla en la nueva Autoridad, en un nuevo dios, y a los científicos en los nuevos sumos sacerdotes, siervos útiles del poder. Lo dice “la Ciencia”, así que no discutan: obedezcan.

Todo esto está inventado desde hace milenios y los estudiantes de siglos anteriores, más inteligentes que los de hoy (pues carecían de móviles), lo estudiaban en cualquier curso de lógica antes de cumplir los 16.

Se trata de la falacia ad verecundiam, que defiende algo únicamente porque alguien considerado una autoridad lo ha afirmado, la falacia ad hominem, que en lugar de proponer argumentos desacredita a la persona que defiende la postura contraria, y la falacia ad populum, que defiende que algo es verdad sólo porque así lo opina una mayoría o la “opinión pública”.

Durante el covid, las medidas “científicas” más absurdas, las mentiras más descabelladas y las creencias supersticiosas repetidas ad nauseam por los yonquis del poder y sus portavoces mediáticos no han sido más que una sucesión de falacias. En el siguiente artículo recordaré a qué extremo llegamos y propondré cómo combatir la Cultura del Miedo en la que se ha basado la locura que hemos vivido, pues no podemos permitir que se repita.

[1] Life expectancy, 1920–1922 to 2009–2011 (statcan.gc.ca)
[2] Period and cohort-specific trends in life expectancy at different ages: Analysis of survival in high-income countries – ScienceDirect
[3] Persistent warm Mediterranean surface waters during the Roman period | Scientific Reports (nature.com)
[4] Against all odds: Male Holocaust survivors have a longer life-expectancy — ScienceDaily
[5] Cómo Funciona el Miedo, Frank Furedi, Rialp 2022.
[6] Sobre la Vida Feliz, Séneca, Gredos 2011.

Tonto, más tonto, más tonto / Dumb, Dumber, Dumbest

«Imaginemos que el año es 1945, el año del final de la Segunda Guerra Mundial. La población de Alemania es de aproximadamente 65 millones. 7%, o aproximadamente 4.5 millones de personas, son nazis que portan naipes, y muchos más son simpatizantes nazis. Entonces, el argumento de aquellos que sostienen que debemos mantener el Islam debido a la cantidad de adherentes, sería que el nazismo debe continuar ya que hay tantos nazis.» 

Por / By  Elsa Schieder (POST ORIGINAL EN INGLÉS / ORIGINAL POST IN ENGLISH. CLICK)

Enviado el 3 de nov. De 2017 a las 11:02 a.m.

A través de WorldTruthSummit.com

Te escribo porque, una vez más, alguien ha dicho algo que no tiene ningún sentido, y lo ha dicho como si fuera evidente. He escuchado el mismo argumento de muchos que no son islámicos. 

Hay una película con Jim Carrey, Dumb and Dumber . Bueno, este argumento califica para un anuncio:

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El argumento: el Islam debe continuar porque hay tantos islamicos, más de 1.6 billones. Diferentes personas lo dicen de manera diferente, pero el argumento básico es el mismo: la ideología del Islam es irrelevante. No importa cuán malo o bueno sea, debemos mantener al Islam cerca debido a los números. 

¿Tiene sentido?

Imaginemos que el año es 1945, el año del final de la Segunda Guerra Mundial. La población de Alemania es de aproximadamente 65 millones. 7%, o aproximadamente 4.5 millones de personas, son nazis que portan naipes, y muchos más son simpatizantes nazis. Entonces, el argumento de aquellos que sostienen que debemos mantener el Islam debido a la cantidad de adherentes, sería que el nazismo debe continuar ya que hay tantos nazis. 

No tiene sentido para mí. Suena, de hecho, inmoral . 

Hay 2 respuestas posibles . 

Respuesta uno. Islam es una religión Nazismo no es.

Mi respuesta: según los principales textos religiosos islámicos, el objetivo del Islam es que todo el mundo se someta al Islam. Y, de acuerdo con los mismos textos religiosos islámicos, a los no islámicos que no son cristianos o judíos se les debe dar solo 2 opciones: convertirse o ser asesinados. Eso aplica a más de 1.6 billones de personas. No veo que las personas que se nieguen a convertirse estén más o menos muertas si son asesinadas por alguien que se adhiere a una ideología religiosa o política.

De hecho, muchas personas han argumentado que el Islam es principalmente una ideología política. Bill Warner ha verificado: alrededor del 85% del Islam es político, no religioso. Sin embargo, esta no es mi preocupación, no le doy ningún estatus especial a una ideología religiosa. Además, es fácil probar que la libertad de religión nunca puede ser una prioridad, o que no hay derechos humanos en absoluto: 
http://elsasemporium.com/freedom-of-religion-and-priorities.html

¿Cuál es el segundo argumento? Había «solo» alrededor de 4.5 millones de nazis, y hay 1.6 mil millones de islamicos . Los números, argumentan estas personas, solo cuentan cuando hay más de mil millones de adherentes.

No he escuchado a nadie afirmar que solo las ideologías (religiosas y / o no religiosas) con más de mil millones de fieles deben mantenerse. Pero, si alguien presentara ese argumento, ¿cuál es la respuesta lógica? 

La respuesta lógica: respalda tu reclamo. ¿Por qué está bien estar en contra de una ideología con 4.5 millones de adeptos, pero no en contra de una con 1.6 mil millones de adeptos? 

De hecho, el contraargumento es que una ideología con 1.600 millones de adeptos, si es peligrosa, necesita ser contrarrestada mucho más que una ideología con «solo» 4.5 millones de adeptos.

Por cierto, nótese que el argumento de los números no ha sido corregido en torno a la esclavitud («Hubo millones de personas a favor de la esclavitud, por lo tanto deberían haber mantenido la esclavitud»), ni en torno a los votos para las mujeres («Hubo millones de personas en contra votos para las mujeres, por lo tanto, las mujeres no deberían haber recibido el voto «), ni sobre los derechos de los homosexuales (» Había millones de personas en contra de los derechos de los homosexuales, por lo tanto, no debería haber derechos de homosexuales «). 

La única postura moral: los números son irrelevantes , en términos de si algo debe mantenerse o no. La religión azteca presentaba sacrificios humanos. No importa si muchos creyeron en él o solo unos pocos.

¿Por qué alguien usaría alguna vez una discusión sobre el Islam, sin siquiera pensar en usarla en torno a la esclavitud o los derechos de los homosexuales? Porque el argumento de los números no está «en el aire» (a través de los medios, etc.) en torno a la esclavitud o los derechos de los homosexuales. 

Las personas que hacen la afirmación con respecto al Islam, claramente no están pensando con claridad, lo cual es evidente en muchas áreas de Occidente:
http://elsasemporium.com/brain-wreck.html

El argumento lógico es tan elemental : lo que importa es la ideología, no la cantidad de adherentes. De hecho, mientras más adherentes, más importante es mostrar cualquier inmoralidad y contrarrestarla. 

Una pregunta: ¿Quién puso la idea tonta, tonta, tonta en tanta gente? 

Lo más importante: ¿cómo eliminamos la niebla mental?

Una opción: puede publicar en Facebook, Twitter, etc.: 
http://elsasblog.com/171103-dumb-dumber-dumbest.html
(Por cierto, puede copiar y pegar la imagen). 

Y ahora, todo lo mejor a todos los que les interese PENSAR y atreverse a PENSAR – usar la lógica y llegar a conclusiones lógicas. 

Elsa

PS. Por cierto, me parece interesante que no haya escuchado este argumento de los islamicos, solo de los no islámicos. 

 

VÍDEO: Europa sucumbe al Islam / Europe succumbs to Islam

DESDE LOS PAISES DEL GOLFO PÉRSICO SE HA IMPULSADO Y FINANCIADO EL ISLAMISMO MÁS RADICAL, HOY DÍA ESTAMOS ASISTIENDO IMPERTÉRRITOS DESDE EL MUNDO OCCIDENTAL A UNA ´VERDADERA INVASIÓN AZUZADA DESDE TODO EL ISLAM, CONSCIENTES QUE LAS DURAS LUCHAS QUE NOS HIZO LIBRES, NUESTROS BRAZOS CAÍDOS AHORA NOS LLEVARÁ A LA ESCLAVITUD Y LA MUERTE.

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 FROM THE COUNTRIES OF THE PEACEFUL GULF THE MOST RADICAL ISLAMISM HAS BEEN IMPULSED AND FINANCED, TODAY WE ARE ASSISTING IMPERTÉRRITOS FROM THE WESTERN WORLD TO A GREAT INVASION AZUZADA FROM ALL ISLAM, AWARE THAT THE HARD FIGHTS THAT HAVE MADE US FREE, OUR ARMS FALLEN NOW IT WILL LEAD TO SLAVERY AND DEATH.

Islamofobia: el chantaje cultural que busca censurar la libertad de expresión / Islamophobia: cultural blackmail that seeks to censor freedom of expression

Por/By La Verdad Ofende

La islamofobia es una ingeniosa invención porque equivale a hacer del Islam un tema que no se puede tocar sin ser acusado de racismo”. Pascal Bruckner (filósofo, ensayista y novelista francés)

“Islamofobia: palabra creada por fascistas, utilizada por cobardes para manipular a estúpidos”.  Andrew Cummins
 

«Islamofobia es el Caballo de Troya de los salafistas» Manuel Valls (Publicado en L’OBS el 31 de julio de 2013 de 16:31)

“El fraude intelectual de la islamofobia, que pretende ser antirracista pero se utiliza como arma para silenciar a todos los críticos del Islam y a las ideas detrás de él calificándolas automáticamente como hostiles hacia todos los musulmanes”. Zineb El Rhazoui (Socióloga y superviviente del atentado islamista a Charlie Hebdo)

 

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Desde el mundo islámico –a pesar de los millones de negacionistas que existen en él– se ha querido equiparar el antisemitismo que dio lugar al Holocausto en el que fueron asesinados 6.000.000 de inocentes con el prejuicio contra el musulmán en Occidente.

La Organización de Cooperación Islámica (57 países) parece haber estado ocupada sembrando la palabra ‘islamofobia’ en el discurso internacional de manera que fusione el prejuicio contra los musulmanes con la crítica legítima del Islam, bajo el propósito específico de prohibir lo que ellos llaman la difamación de la religión.
 

La “Islamofobia” es usada por algunos grupos de apologetas del Islam con el fin supuesto de proteger a los musulmanes a quienes nadie amenaza en Occidente, que disfrutan de nuestros derechos humanos que las naciones islámicas se negaron a suscribir, de nuestras instituciones, leyes, ayuda social, diversas ONG, de la ayuda de la Iglesia, Caritas, así como del “complejo de Alicia” que subyuga la conciencia occidental.
 

Sin embargo, en lugar de proteger a un grupo de personas contra la intolerancia, el término actúa simplemente como una manera de silenciar a los críticos. Y no me refiero solo al evidente enmudecimiento de los crímenes que perpetran musulmanes (se evita mencionar su religión).
 

Las personas tienen el derecho a ser evaluadas como individuos y no juzgados por su raza, etnia o religión. Las ideologías o creencias religiosas que las personas tienen, sin embargo, no tienen los mismos derechos.
 

Ninguna ideología es irreprochable, ya sea el Islam, el fascismo o la democracia. Cualquier religión puede tener aspectos preocupantes y criticar aquellos aspectos es un paso hacia el cambio social. Esta no es una actividad que deba ser evitada en nombre de la corrección política; debe ser considerada una herramienta básica del pensamiento crítico.
 

El propio término “islamofobia” es engañoso. Una fobia es un miedo irracional a algo. En el caso del Islam, sin embargo, a menudo tiene sentido práctico tener miedo. Miles de ex musulmanes temen expresarse públicamente acerca de una religión que aboga por el asesinato de sus apóstatas y victimiza a sus propios miembros, especialmente mujeres y niños inocentes.
 

Etiquetándolos como “islamófobos», el Islam y sus apologetas están reconociendo que el Islam no puede resistir un análisis crítico. Una defensa que colisiona con el necesario derecho a la critica constructiva, herramienta que permitió a las sociedades occidentales desarrollar su ciencia, sus leyes, y su actual estado de bienestar.
 

Se debe rechazar el término “islamofobia” mientras desde ámbitos como la Organización de Cooperación Islámica y otros apologetas del Islam se utilice esa palabra como herramienta de propaganda, con el fin de silenciar la crítica legítima del Islam como ideología, permitiendo y legitimando las reiteradas violaciones de los derechos humanos que los regímenes islamistas imponen a los musulmanes y no musulmanes.
 

En su libro “Destruir el fascismo islámico”,  Zineb El Rhazoui llama colaboracionistas y cómplices a todos aquellos políticos occidentales que apoyan silenciar las críticas al Islam mediante la utilización del término “islamofobia”:
 

“Todos estos cómplices distorsionan la noble causa de la lucha contra el racismo para dar legitimidad inmerecida a una ideología que en sus resultados más extremos son los horrores del Estado Islámico, pero que también hace que las vidas de millones de musulmanes que viven en países islámicos sean francamente miserables”.
 

Sin dudar de la buena voluntad de los que utilizan el término “islamofobia”, las estadísticas nos muestran una realidad radicalmente diferente. Los autores de los más sangrientos atentados y crímenes de odio en Europa son mayoritariamente musulmanes.
 

Los medios de comunicación silencian lo que eminentes sociólogos europeos han alertado. Vean:
 

El “Estudio comparativo de la integración de los inmigrantes en seis países”, realizado durante 5 años con inmigrantes marroquíes y turcos en Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Holanda y Suiza, fue financiado por el gobierno alemán, y presentado en diciembre de 2013 por el Centro de Ciencias Sociales WZB Berlín , yarrojaba los siguientes resultados:
 

– El 65% de los musulmanes entrevistados dice que la ley islámica Sharia es más importante que las leyes del país en que viven.
 

-El 75% de los encuestados sostiene la opinión de que sólo hay una interpretación legítima del Corán, que debe aplicarse a todos los musulmanes.
 

-El 60% de los musulmanes creen que su comunidad debe volver a «raíces islámicas.»
 

El nivel de fobia contra Occidente entre los musulmanes es muy alto, un 54% cree que Occidente busca destruir el Islam.

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Desde finales del siglo XX, los musulmanes han surgido como un nuevo grupo de antisemitas en Europa occidental. Los autores de los casos más extremos de violencia contra los judíos europeos en los últimos años eran musulmanes, y en parte justificaron sus acciones por su interpretación del Islam o con el pretexto del conflicto árabe-israelí o cualquier otra guerra en la que participe Occidente en Oriente Medio.
 

No hay estadísticas fiables ya que numerosos incidentes antisemitas protagonizados por musulmanes no han sido resueltos y en otros casos, el hermetismo de policía y medios de comunicación hace que sólo pueda ser un número estimativo.
 

Esta realidad escasamente difundida por los medios de comunicación generales es sin embargo algo cotidiano en las redes sociales. Millones de tuits cada día son lanzados con consignas antisemitas y antisionistas con innegables mensajes de odio. Son una ínfima parte de los que se difundieron cuando Israel ardía en llamas por los incendios provocados hace apenas una semana, en una nueva forma de terrorismo palestino.

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Como sucede en el resto de Occidente, en España y para el mundo hispano, organizaciones islamistas y activistas pro-palestinos siguen las consignas de la Organización de Cooperación islámica.
 

Dicen luchar contra el discurso del odio en las redes sociales utilizando la herramienta “islamofobia” para silenciar cualquier crítica al Islam y al islamismo. Su “lucha contra el discurso del odio” incluye paradójicamente difundir contenidos y enlaces a webs islamistas de innegable carácter antisemita, con informaciones falsas o tergiversadas, con el  propósito de difundir un mensaje de odio a Israel y los Judíos.
 

Hipócritamente adornan sus mensajes de odio con un supuesto respeto al pueblo Judío pero con un inequívoco odio a los judíos y no judíos sionistas, que en el mejor caso son calificados de racistas y en el peor, de asesinos sin piedad. En realidad judaísmo y sionismo están intrínsecamente unidos y en el fondo, de este modo lo entienden los antijudíos, pues al incriminar al sionismo, siempre se les escapa la incorrección antisemita.

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Lejos de constituir una guerra progresista contra el racismo, la industria de la islamofobia es un intento cobarde y autoritario de evitar todo debate de ideas y de traer de nuevo la obsoleta condena de la blasfemia a Europa.
 

Debemos compartir plenamente el enjuiciamiento a lo que se ha convertido en el más descarado chantaje cultural de nuestro tiempo, la islamofobia. La lucha contra el terror no se plantea únicamente en el terreno bélico, sino también en el ideológico.
 

La lucha contra la hipocresía que se esconde detrás de la “industria de la islamofobia” debe ser una de las primeras prioridades del mundo democrático después de los horribles atentados de París, Niza, Copenhague, Marsella, Toulouse, Bruselas….
 

A pesar del creciente poder sobre los legisladores occidentales, las organizaciones islámicas aún no han conseguido reinstaurar el delito de blasfemia en las legislaciones europeas, donde ya hay presiones para reconocer la “sharia” como parte esencial de su cultura.
 

Esta reinstauración rompería de facto con la Carta Universal de los Derechos Humanos que las naciones árabes jamás suscribieron, y silenciaría cualquier crítica al Islam por banal que fuera, mutilando la libertad de expresión y la crítica para siempre, y con ello la democracia, sometiéndonos al Islam, cuya traducción es sumisión.
 

Y así, tal vez, quienes basan su política en los sentimientos y no en el poder de la razón, proclamando eslóganes como “tu odio mi sonrisa” aumentarían explosivamente el racismo dentro de nuestras sociedades occidentales al identificar a quienes cercenaron la libertad de expresión, o tal vez, como en Cuba, no, sometiéndose. Estamos a tiempo… Aún.
 

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. (El preso de Argel, y manco de Lepanto)

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«Islamophobia is an ingenious invention because it is equivalent to making Islam a subject that can not be touched without being accused of racism.» Pascal Bruckner (French philosopher, essayist and novelist)

«Islamophobia: word created by fascists, used by cowards to manipulate stupid people.» Andrew Cummins

«Islamophobia is the Trojan Horse of the Salafists» Manuel Valls (Posted in L’OBS on July 31, 2013 at 4:31 PM)

«The intellectual fraud of Islamophobia, which purports to be anti-racist but used as a weapon to silence all critics of Islam and the ideas behind it, automatically qualifying them as hostile to all Muslims.» Zineb El Rhazoui (Sociologist and survivor of the Islamist attack on Charlie Hebdo)

 

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From the Islamic world – in spite of the millions of negationists that exist in it – it has wanted to equate the anti-Semitism that gave rise to the Holocaust in which 6,000,000 of innocent people were assassinated with the prejudice against the Muslim in the West.

The Organization of Islamic Cooperation (57 countries) seems to have been busy sowing the word ‘Islamophobia’ in international discourse in a way that fuses prejudice against Muslims with the legitimate criticism of Islam, specifically forbidding what they call Defamation of religion.

«Islamophobia» is used by some groups of apologists of Islam with the supposed purpose of protecting the Muslims whom no one threatens in the West, who enjoy our human rights that the Islamic nations refused to subscribe to, from our institutions, laws, Social assistance, various NGOs, aid from the Church, Caritas, as well as the «Alice complex» that subjugates Western consciousness.

However, instead of protecting a group of people against intolerance, the term acts simply as a way of silencing critics. And I am not referring only to the evident silence of the crimes perpetrated by Muslims (we avoid mentioning their religion).

Individuals have the right to be evaluated as individuals and not judged by their race, ethnicity or religion. The ideologies or religious beliefs that people have, however, do not have the same rights.

No ideology is irreproachable, be it Islam, fascism or democracy. Any religion can have worrying aspects and criticizing those aspects is a step towards social change. This is not an activity to be avoided in the name of political correctness; Must be considered a basic tool of critical thinking.

The very term «Islamophobia» is misleading. A phobia is an irrational fear of something. In the case of Islam, however, it is often practical to be afraid. Thousands of former Muslims fear publicly expressing a religion that advocates the murder of their apostates and victimizes their own members, especially innocent women and children.

By labeling them as «Islamophobes,» Islam and its apologists are recognizing that Islam can not withstand a critical analysis.A defense that collides with the necessary right to constructive criticism, a tool that allowed Western societies to develop their science, And their current state of well-being.

The term «Islamophobia» should be rejected as long as, from areas such as the Islamic Cooperation Organization and other apologists of Islam, that word is used as a propaganda tool, in order to silence legitimate criticism of Islam as an ideology, permitting and legitimizing repeated violations Of the human rights that Muslim regimes impose on Muslims and non-Muslims.

In his book «Destroying Islamic Fascism», Zineb El Rhazoui calls collaborators and accomplices all those Western politicians who support silencing criticism of Islam by using the term «Islamophobia»:

«All these accomplices distort the noble cause of the fight against racism to give undeserved legitimacy to an ideology that in its most extreme results are the horrors of the Islamic State, but which also makes the lives of millions of Muslims living in Islamic countries Be downright miserable. «

Without doubting the goodwill of those who use the term «Islamophobia», statistics show us a radically different reality. The perpetrators of the bloodiest attacks and hate crimes in Europe are mostly Muslim.

The media silence what eminent European sociologists have warned. See:

The «Comparative Study of the Integration of Immigrants into Six Countries», carried out over 5 years with Moroccan and Turkish immigrants in Germany, Austria, Belgium, France, the Netherlands and Switzerland, was funded by the German government and presented in December 2013 By the WZB Berlin Social Science Center, and showed the following results:

– 65% of Muslims interviewed say that Islamic Sharia law is more important than the laws of the country in which they live.

– 75% of respondents hold the view that there is only a legitimate interpretation of the Koran, which should apply to all Muslims.

– 60% of Muslims believe that their community should return to «Islamic roots.»

The level of phobia against the West among Muslims is very high, 54% believe that the West seeks to destroy Islam.

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Since the late twentieth century, Muslims have emerged as a new group of anti-Semites in Western Europe. The authors of the most extreme cases of violence against European Jews in recent years were Muslims, and partly justified their actions by their interpretation of Islam or under the pretext of the Arab-Israeli conflict or any other war involving the West in Middle East.

There are no reliable statistics as numerous anti-Semitic incidents carried out by Muslims have not been resolved and in other cases, the secrecy of police and media makes it only an estimate number.

This reality scarcely spread by the general media is nevertheless something everyday in social networks. Millions of tweets every day are launched with anti-Semitic and anti-Zionist slogans with undeniable hate messages. They are a tiny part of those that spread as Israel burned in flames over fires sparked just a week ago in a new form of Palestinian terrorism.

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As in the rest of the West, in Spain and for the Hispanic world, Islamist organizations and pro-Palestinian activists follow the slogans of the Organization of Islamic Cooperation.

They say they fight the hate speech in social networks using the «Islamophobia» tool to silence any criticism of Islam and Islam. His «fight against hate speech» includes, paradoxically, disseminating content and links to Islamist websites of undeniable antisemitic character, with false or distorted information, in order to spread a message of hatred to Israel and the Jews.

Hypocrically they adorn their messages of hatred with an alleged respect for the Jewish people but with unequivocal hatred of the Jews and non-Jewish Zionists, who in the best case are described as racist and at worst, merciless murderers. In fact, Judaism and Zionism are intrinsically united, and in the end, this is understood by the anti-Jews, because by incriminating Zionism, anti-Semitic incorrectness always escapes them.

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Far from constituting a progressive war against racism, the industry of Islamophobia is a cowardly and authoritarian attempt to avoid any discussion of ideas and to bring back the obsolete condemnation of blasphemy to Europe.

We must fully share in the prosecution of what has become the most blatant cultural blackmail of our time, Islamophobia. The fight against terror does not only arise in the military field, but also in the ideological one.

The fight against hypocrisy behind the «Islamophobia industry» must be one of the first priorities of the democratic world after the horrific attacks in Paris, Nice, Copenhagen, Marseille, Toulouse, Brussels ….

Despite growing power over Western lawmakers, Islamic organizations have yet to reinstate the crime of blasphemy in European law, where there is pressure to recognize sharia as an essential part of their culture.

This reinstatement would de facto break with the Universal Charter of Human Rights that the Arab nations never signed, and would silence any criticism of Islam as banal as it might be, mutilating freedom of expression and criticism forever, and thus democracy, by subjecting ourselves to Islam, whose translation is submission.

And so, perhaps, those who base their politics on feelings rather than the power of reason, proclaiming slogans like «you hate my smile» would explosively increase racism within our Western societies by identifying those who cut off free speech, Or perhaps, as in Cuba, not, submitting. We are on time … Yet.

«Freedom, Sancho, is one of the most precious gifts given to men by the heavens; For liberty as well as for honor one can and should venture to live, and, on the contrary, captivity is the greatest evil that can come to men. » (The prisoner of Algiers, and Lepanto’s maim)

El Vaticano se somete al islam. / The Vatican Submits to Islam (2006-2016)

por Giulio Meotti

Traducción del texto original: The Vatican Submits to Islam (2006-2016)
Traducido por El Medio

Si el 11-S fue la declaración de la yihad contra Occidente, el 12-S será recordado como uno de los arrodillamientos más dramáticos de la sumisión cultural de Occidente al islam.

El 12 de septiembre de 2006, el papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) aterrizó en Baviera (Alemania), donde nació e impartió sus primeras clases de teología. Se le esperaba allí para dar una conferencia a la comunidad académica en la Universidad de Ratisbona. Esa lección pasaría a la historia como el discurso papal más polémico del último medio siglo.

En el de este año, el del décimo aniversario del discurso, tanto el mundo occidental como el islámico le debían una disculpa a Benedicto, pero, por desgracia ha ocurrido lo contrario: el Vaticano se ha disculpado con los musulmanes.

En su conferencia, el papa Benedicto explicaba las contradicciones internas del islam contemporáneo, pero también ofrecía un terreno de diálogo con el cristianismo y la cultura occidental. El papa habló de las raíces judías, griegas y cristianas de la fe europea, explicando por qué son distintas del monoteísmo islámico. En su charla incluyó una cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo: «Mostradme lo que Mahoma ha traído de nuevo, y no encontraréis más que cosas malvadas e inhumanas».

Este barril de dinamita quedó suavizado por la cita de una sura coránica de la juventud de Mahoma, «cuando Mahoma seguía sin poder y amenazado», señaló Benedicto.

La charla del papa Benedicto no fue ninguna sorpresa. «No es ningún secreto que al papa le preocupaba el islam», apuntó Christopher Caldwell en el Financial Times.

Había expresado públicamente sus dudas de que pudiera acomodarse en una sociedad pluralista. Ha relegado a uno de los principales asesores del papa Juan Pablo II sobre el mundo islámico y moderado su apoyo a un programa de diálogo interreligioso dirigido por monjes franciscanos en Asís. Ha adoptado el punto de vista de los moderados y conservadores italianos respecto a que el principio rector del diálogo interreligioso debe ser la reciprocidad. Es decir, que considera una ingenuidad que se permita la construcción en Roma de una mezquita con financiación saudí, la mayor de Europa, mientras que los países musulmanes prohíben la construcciones de iglesias y centros de caridad.

En Ratisbona, Benedicto escenificó el drama de nuestro tiempo y, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, un papa hablaba del islam sin reciclar clichés. En esa conferencia, el papa hizo lo que está prohibido en el mundo islámico: debatir libremente sobre la fe. Dijo que Dios es diferente de Alá. Nunca volveremos a escuchar algo así.

La cita de Manuel II Paleólogo rebotó por todo el mundo, agitando a la umma [comunidad] musulmana, que reaccionó con violencia. Incluso la prensa internacional se unió a la cantinela unánime de condena del «ataque del papa contra el islam».

La reacción al discurso del papa demostraba que éste estaba en lo cierto. Todos, desde los líderes musulmanes al New York Times, exigieron que el papa se disculpara y se sometiera. Los principales medios lo convirtieron en un defensor incendiario del «choque de civilizaciones» de Samuel Huntington. En la región bajo la Autoridad Palestina, se prendió fuego a iglesias cristianas, y los cristianos se convirtieron en blanco de ataques. Los islamistas británicos pidieron «matar» al papa, pero Benedicto les retó.

Al mismo tiempo, en Somalia, una monja italiana fue fusilada. En Irak, Al Qaeda decapitó y mutiló a un sacerdote ortodoxo sirio después de que los terroristas exigieran que la Iglesia Católica se disculpara por el discurso. Los Hermanos Musulmanes de Egipto juraron tomar represalias contra el papa. Un líder paquistaní, Shahid Shamsi, acusó al Vaticano de defender a la «entidad sionista». Salih Kapusuz, número dos del partido del entonces primer ministro (y ahora presidente) Recep Tayyip Erdogan, comparó al papa Benedicto XVI con Hitler y Mussolini. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, insistió en que las palabras del papa correspondían a la «cadena de la conspiración estadounidense-israelí», y acusó a Benedicto de formar parte de la «conspiración de los cruzados».

Enseguida se aumentaron masivamente las medidas de seguridad en torno al papa Benedicto. Dos años después, el papa fue vetado para hablar en la universidad más importante de Roma, La Sapienza. Tras el caso Ratisbona, Benedicto ya no volvería a ser el mismo. Los apaciguadores islamistas y occidentales lograron cerrarle la boca.

Unos días después de la conferencia, agotado y asustado, el papa Benedicto se disculpó. «Lamento profundamente las reacciones en algunos países a algunos pasajes de mi conferencia […] que fueron considerados ofensivos hacia la sensibilidad de los musulmanes», les dijo el papa a los peregrinos en su residencia veraniega de Castelgandolfo. Esa cita «no expresaba en modo alguno mis opiniones personales. Espero que esto sirva para aliviar los corazones».

El papa pudo haberlo dicho para evitar más violencia. Pero desde entonces, las disculpas hacia el mundo islámico se han convertido en la política oficial del Vaticano.

«Las posturas predeterminadas frente al islam militante recuerdan desgraciadamente a las posturas predeterminadas de la diplomacia del Vaticano frente al comunismo durante los últimos 25 años de la Guerra Fría», escribió George Weigel, destacado investigador estadounidense. La nueva agenda del Vaticano busca «alcanzar un acomodo político con los Estados islámicos y renegar de la rotunda condena pública de la ideología islamista y yihadista».

Diez años después de la conferencia de Ratisbona, tan relevante como siempre después de los ataques del ISIS en suelo europeo, otro papa, Francisco I, ha tratado de muchas maneras separar a los musulmanes de la violencia, y siempre ha evitado mencionar la palabra prohibida: islam. Como escribió Sandro Magister, uno de los periodistas sobre asuntos católicos más importantes de Italia: «Ante la ofensiva del islam radical, la idea de Francisco es que ‘debemos mitigar el conflicto’. Y olvidarnos de Ratisbona».

Todo el cuerpo diplomático del Vaticano se cuida mucho hoy de evitar las palabras «islam» y «musulmanes», asumiendo en su lugar la negación de que exista un choque de civilizaciones. Cuando regresaba del Día Mundial de la Juventud en Polonia el pasado agosto, el papa Francisco negó que el islam fuese intrínsecamente violento, y afirmó que a toda religión, incluido el catolicismo, subyace un potencial violento. Antes, el papa Francisco había dicho que hay «una guerra mundial», pero negó que el islam tuviese algún papel en ella.

En 2006, papa Benedicto XVI (izquierda) dijo lo que ningún papa se había atrevido a decir: que hay un vínculo entre la violencia y el islam. Diez años más tarde, el papa Francisco (derecha) jamás llama por su nombre a los responsables de la violencia anticristiana y jamás pronuncia la palabra 'islam'. (Imágenes: Benedicto: Flickr/Iglesia Católica de Inglaterra | Francisco: Wikimedia Commons/korea.net).
En 2006, papa Benedicto XVI (izquierda) dijo lo que ningún papa se había atrevido a decir: que hay un vínculo entre la violencia y el islam. Diez años más tarde, el papa Francisco (derecha) jamás llama por su nombre a los responsables de la violencia anticristiana y jamás pronuncia la palabra ‘islam’. (Imágenes: Benedicto: Flickr/Iglesia Católica de Inglaterra | Francisco: Wikimedia Commons/korea.net).

En mayo, el papa Francisco explicó que el «concepto de conquista» es fundamental para el islam como religión, pero se apresuró a añadir que algunos podrían interpretar el cristianismo, la religión de poner la otra mejilla, de la misma manera. «El verdadero islam y la lectura correcta del Corán se opone a toda forma de violencia», afirmó el papa en 2013. Un año después, Francisco declaró que el «islam es una religión de paz, compatible con el respeto a los derechos humanos y la coexistencia pacífica». Afirmó que son los males de la economía global, y no el islam, los que inspiran el terrorismo. Y hace unos días, el papa dijo que «aquellos que se dicen cristianos, pero que no quiere refugiados en su puerta, son unos hipócritas».

El pontificado del papa Francisco ha estado marcado por su equidistancia moral entre el cristianismo y el islam, lo que también hace sombra a los crímenes de los musulmanes contra su propio pueblo, los cristianos de Oriente y Occidente.

Pero también están los cardenales valientes que dicen la verdad. Uno es el líder católico estadounidense Raymond Burke, que participó en una reciente entrevista con los medios italianos, en la que dijo:

Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo. El islam, a través de la sharia, su ley, quiere gobernar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder a ella defendiendo la fe cristiana […]. He escuchado varias veces una idea islámica: «Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración». La población está cambiando. Si esto persiste, en países como Italia la mayoría será musulmana. […] El islam se autorrealiza con la conquista. ¿Y cuál es la conquista más importante? Roma.

Por desgracia, el primer arzobispo de Roma, el papa Francisco, parece estar sordo y ciego ante estas importantes verdades. Benedicto XVI tardó cinco días en disculparse por su valiente conferencia. Pero abrió la veda, que cumple ya una década, de las excusas del Vaticano sobre el terrorismo islámico.

Aún se espera que el papa Francisco visite la iglesia de St.-Étienne-du-Rouvray, donde el padre Jacques Hamel fue asesinado por islamistas este verano. Ese asesinato, diez años después de la conferencia de Ratisbona, es la prueba más trágica de que Benedicto estaba en lo cierto y Francisco se equivoca.

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¿Cuánto de nuestra cultura estamos entregando voluntariamente al islam?

« Ciertamente, los rezos en la calle, los velos, el halal y las mezquitas son símbolos de ocupación y de conquista. » (Riposte Laïque)

por Giulio Meotti
5 de Julio de 2016

  • Las democracias son, o al menos deberían ser, guardianas de un tesoro perecedero: la libertad de expresión. Esa es la gran diferencia entre París y La Habana; entre Londres y Riad; entre Berlín y Teherán, y entre Roma y Beirut. La libertad de expresión es lo que nos otorga lo mejor de la cultura occidental.

  • Es contraproducente discutir por nimiedades sobre la belleza de las viñetas, poemas o pinturas. En Occidente hemos pagado un alto precio por la libertad de hacerlo. Por lo tanto, todos deberíamos protestar cuando un juez alemán prohíbe versos «ofensivos», cuando una editorial francesa despide a un editor «islamófobo» o cuando un festival de música veta a una banda políticamente incorrecta.

Todo ocurrió en la misma semana. Un juez alemán prohibió a un comediante, Jan Böhmermann, que repitiera los versos «obscenos» de su famoso poema sobre el presidente turco Recep Tayip Erdogan. Al parecer, un teatro danés canceló los Versos Satánicos de su programa por temor a «represalias». Dos festivales franceses retiraron de su cartel a Eagles of Death Metal –la banda estadounidense que estaba actuando en la sala Bataclan de París cuando se produjeron allí los atentados del ISIS (89 personas fueron asesinadas)– por los comentarios «islamófobos» de Jesse Hughes, su vocalista. Hughes sugirió que los musulmanes deberían ser sometidos a un mayor escrutinio, diciendo: «No pasa nada por discrepar hoy en día en lo relativo a los musulmanes», y añadió:

Saben que hay todo un grupo de chavales blancos ahí fuera que son estúpidos y ciegos. Estos chavales blancos y ricos han crecido con planes de estudios progresistas desde la guardería, a los que les inundan con conceptos vacuos que no son más que cháchara.

Como escribió Brendan O’Neill, «Los progresistas occidentales les están haciendo el trabajo sucio; están silenciando a quienes el ISIS acusa de ser blasfemos; están completando la acción terrorista del ISIS».

Pocas semanas antes, la editorial más importante de Francia, Gallimard, despidió a su editor más famoso, Richard Millet, autor de un ensayo en el que escribió:

El declive de la literatura y los profundos cambios causados en Francia y Europa por la continua y vasta inmigración de fuera de Europa, con sus elementos intimidantes del salafismo militante, y por la corrección política en el núcleo del capitalismo global; es decir, el peligro de la destrucción de Europa y su humanismo cultural, o del humanismo cristiano, en nombre del «humanismo» en su versión «multicultural».

Kenneth Baker acaba de publicar un nuevo libro, On the Burning of Books: How Flames Fail to Destroy the Written Word. Es un compendio sobre el llamado «bibliocausto», la quema de libros, desde el califa Omar a Hitler, e incluye la fatwa contra Salman Rushdie. Cuando los nazis quemaron libros en Berlín, dijeron que de las cenizas de esas novelas «surgiría el ave fénix de un nuevo espíritu«. Es el mismo odio que proviene de los islamistas y sus aliados políticamente correctos. Ni siquiera tenemos una vaga idea de a cuánta cultura occidental hemos renunciado a causa del islam.

La película de Theo Van Gogh, Submission, por la que fue asesinado, desapareció de muchos festivales de cine. Las viñetas de Charlie Hebdo sobre el profeta islámico Mahoma fueron ocultadas en la esfera pública: tras la masacre, muy pocos medios reprodujeron las viñetas. Los artículos de Raif Badawi en su blog, que le costaron 1.000 latigazos y diez años de prisión en Arabia Saudí, han sido borrados por las autoridades saudíes y ahora circulan como lo hacía la literatura «samizdat» en la Unión Soviética.

Tras la matanza en la redacción de ‘Charlie Hebdo’, muy pocos medios reprodujeron las viñetas de Mahoma. Arriba, Stéphane Charbonnier, director y editor de ‘Charlie Hebdo’ -que fue asesinado el 7 de enero de 2015, junto con varios de sus colegas-, ante la antigua sede del magacín, justo después de que fuera atacada en noviembre de 2011.

Molly Norris, la dibujante estadounidense que en 2010 dibujó a Mahoma y proclamó el «Día de Dibujar a Mahoma», sigue viviendo escondida, y tuvo que cambiar de nombre y de vida. El Metropolitan Museum of Art de Nueva York retiró unas imágenes de Mahoma de una exposición, mientras que Yale Press vetó las imágenes de Mahoma en un libro sobre las viñetas. La joya de la Medina, una novela sobre la esposa de Mahoma, también fue retirada.

En los Países Bajos, una ópera sobre Aisha, una de las esposas de Mahoma, fue cancelada en Rotterdam después de que la obra fuese boicoteada por los actores musulmanes de la compañía, tras las evidencias de que iban a ser objetivo de los islamistas. El periódico NRC Handelsblad tituló así su reportaje sobre el caso: «Teherán en el Mosa«, el río que atraviesa la ciudad holandesa.

En Inglaterra, los museos Victoria y Albert retiraron una imagen de Mahoma. «Los museos y bibliotecas británicas conservan decenas de esas imágenes, la mayoría miniaturas incluidas en manuscritos con varios siglos de antigüedad, pero durante mucho tiempo no se ha permitido que el público las viera», explicó The Guardian. En Alemania, la Deutsche Opera canceló la opera de Mozart Idomeneo en Berlín, porque aparecía la cabeza cortada de Mahoma.

Tamerlán el Grande, de Christopher Marlowe, donde se hace referencia a que Mahoma «no merece ser adorado», fue reescrita en el teatro Barbican de Londres, mientras que el Carnaval de Colonia canceló la carroza de Charlie Hebdo.

En la ciudad holandesa de Huizen se retiraron de una exposición dos cuadros de desnudos tras las críticas de los musulmanes. La obra de la artista iraní-holandesa Sooreh Hera fue retirada de varios museos holandeses porque algunas de las fotografías mostraban retratos de Mahoma y de su yerno, Alí. De seguir esta tendencia, un día la National Gallery de Londres, el Uffizi de Florencia, el Louvre de París o El Prado de Madrid decidirán censurar a Miguel Ángel, a Rafael, a El Bosco y a Balthus por si ofenden la «sensibilidad» de los musulmanes.

El dramaturgo inglés Richard Bean ha sido obligado a censurar una adaptación de Lisístrata, la comedia de Aristófanes, donde las mujeres griegas se pone en «huelga de sexo» para evitar que sus hombres vayan a la guerra (en el guion de Bean, las vírgenes musulmanas se ponían en huelga para frenar a los terroristas suicidas). Varios pueblos españoles han dejado de quemar efigies de Mahoma en la ceremonia que conmemora la reconquista del país en la Edad Media.

Existe un vídeo que fue grabado en 2006, cuando las amenazas de muerte contra Charlie Hebdo empezaron a ser preocupantes. Sus periodistas y dibujantes se encontraban reunidos en torno a una mesa para decidir la siguiente portada de la revista. Hablaban sobre el islam. Jean Cabu, uno de los dibujantes que fue más tarde asesinado por los islamistas, lo expresó así: «Nadie en la Unión Soviética tenía el derecho de hacer sátira sobre Brezhnev».

Entonces, otra futura víctima, Georges Wolinski, dice: «Cuba está llena de dibujantes, pero no hacen caricaturas sobre Castro. Así que somos afortunados. Sí, somos afortunados. Francia es un paraíso».

Cabu y Wolinski tenían razón. Las democracias son, o al menos deberían ser, guardianas de un tesoro perecedero: la libertad de expresión. Esa es la gran diferencia entre París y La Habana; entre Londres y Riad; entre Berlín y Teherán, y entre Roma y Beirut. La libertad de expresión es lo que nos otorga lo mejor de la cultura occidental.

A causa de la campaña de los islamistas, y al hecho de que ahora solo algunos «chalados» se sigan arriesgando a ejercer su libertad, ¿nos vamos a limitar a asustarnos? Los dibujantes, periodistas y escritores «islamófobos» son los primeros europeos desde 1945 que se han apartado de la vida pública para proteger sus propias vidas. Por primera vez en Europa desde Hitler, se ha ordenado la quema de libros en la Bebelplatz de Berlín; de películas, cuadros, poemas, novelas, viñetas, artículos y obras de teatro que son literal y metafóricamente quemadas en la hoguera.

El joven matemático francés Jean Cavailles, para explicar su fatídica participación en la resistencia contra los nazis, solía decir: «Luchamos para leer el Paris Soir en vez del Völkischer Beobachter«. Solo por esa razón, es contraproducente discutir por nimiedades sobre la belleza de las viñetas, poemas o pinturas. En Occidente hemos pagado un alto precio por la libertad de hacerlo. Por lo tanto, todos deberíamos protestar cuando un juez alemán prohíbe versos «ofensivos», cuando una editorial francesa despide a un editor «islamófobo» o cuando un festival de música veta a una banda políticamente incorrecta.

¿O es ya demasiado tarde?

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ISLAM: La Mujer Debe de someterse a los deseos sexuales del marido.

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Lo puede REBUZNAR más alto pero no más claro.

Y este cavernícola con chilaba no es musulmán cualquiera de los de a pie, este es un lider que sale en televisión soltando su veneno a millones y millones de personas y no solo musulmanes ya que, en la actualidad, los canales musulmanes se ven en cualquier parte.

Está bien claro y no se trata de «islamistas radicales», Mahoma dejó escrito que el sitio de la mujer está como esclava del hombre.

A ver si nos enteramos de una vez y nos quitamos las gafas de madera. Mahoma era un señor de la guerra déspota, genocida, asesino, torturador, homocida, violador y pedófilo. El Islam no es una religión, sino un sistema político despótico que se impone por la fuerza e ideado por Mahoma para la conquista del mundo. Debe ser prohibido como el nazismo.

Difundir estos vídeos. La libertad y la democracia están en peligro.

Sin ir más lejos, un país como Suecia, otrora admirado por su avanzada sociedad, su bienestar y su libertad ya ha caído bajo las botas de estos bárbaros totalitarios del medioevo: http://eloccidental.es/index.php/internacional/europa/item/3791-nueva-ley-penalizara-la-critica-y-oposicion-a-la-inmigracion-en-suecia 

Esto es una clara violación del legítimo derecho (que tantos siglos ha costado conseguir) a la libertad de expresión y todo ello por presiones musulmanas.

¿Hasta cuando vamos a consertirlo?.

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LAPIDACIONES – DECAPITACIONES – PEDOFILIA…… ES DECIR, ¡¡¡ EL ISLAM !!!

 

Una mujer está privada de la posesión de su propio cuerpo. Incluso su leche pertenece a su marido.hadiz de Bokhari

La mujer no puede salir de casa ni admitir en ella a ningún hombre, buscar trabajo, realizar oraciones o ayunos extraordinarios o dar limosna, sin su consentimiento.

Mahoma dijo:»Las mujeres son prisioneras de guerra en vuestras manos, las habéis cogido al comprometeros frente a Alá..»
El matrimonio en el islam no es considerado un sacramento, sino un contrato civil entre un hombre y su esposa.

Tambien dijo:»Las mejores mujeres son las más bellas de rostro y cuyas dotes (abonadas por el marido) son las más exiguas.»
Al hombre le está permitida la poligamia.»los mejores musulmanes son los que tienen mayor número de esposas.»

¡Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las esclavas que Alá te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con 
respecto a sus esposas y esclavas, para que no tengas reparo. Alá es indulgente, misericordioso.C.33:50

El marido tiene derecho a golpear a su mujer:nadie le preguntará por qué razón.
Cuando el marido teme la desobediencia de su mujer, el Corán le recomienda el uso de la violencia y el abandono sexual. Pero cuando una mujer teme la desobediencia de su marido, recomienda a ésta la diplomacia.

El marido tiene la facultad de repudiar a su mujer. Puede repudiar a sus cuatro mujeres a la vez y tomar otras cuatro. El divorcio es lícito.

El matrimonio de una mujer con su marido no es firme. Es precario. Por ejemplo si el padre del marido ordena a su hijo que se divorcie de su mujer, debe hacerlo.hadiz de Tirmidhi
El concubinato ilimitado está permitido al marido. Las concubinas pueden ser esclavas o PRISIONERAS DE GUERRA.

El matrimonio temporal o de placer, mutah, fue autorizado por Mahoma en los primeros tiempos del islam y prohibido poco después.

La diya o precio de sangre por homicidio de una mujer constituye la mitad que la del varón.

«Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Alá, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Alá y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo.C.24:2

Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Alá. Alá es poderoso, sabio.C.5:38

O puede recibir un castigo mayor que el varón, como ocurre en el caso de faltas contra la castidad (homosexualidad).

Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les procure una salida. Si dos de los vuestros la cometen, castigad a ambos severamente. Pero, si se arrepienten y enmiendan, dejadles en paz.

Al padre compete la wilaya, patria potestad, y el derecho de corrección, ta’dib, sobre los hijos.
La circuncisión es una obligación tradicional para el niño, mientras que para las mujeres la ablación (khifâd’) es sólo una práctica recomendable.

¡¡¡¡¡ ATENCIÓN, VIDEO CON CONTENIDO VIOLENTO, NO APTO PARA MENORES DE 18 AÑOS !!!!

Eso nos ocurre porque somos cobardes y egoistas.

Debimos reaccionar mucho tiempo antes, y haber hecho manifestaciones pos cristianos, judios, indues y budistas, y gays, y adulteras que venìan matando.

Pero nadie se preocupo por ayudar a las victimas, ahora ya es demasiado tarde, los victimarios llegaron por nosotros.

Y hoy mismo, la gente sigue siendo cobarde y egoista.

Que crees que ocurrira?, ¿QUEREMOS UNA EUROPA, UN OCCIDENTE ASÍ?.

Seria MUY IMPORTANTE que compartan este video con sus amigos o familiares con el fin de alertar sobre el peligro y el engaño de esta supuesta religión que, en realidad, ES UNA DOCTRINA POLÍTICA TOTALITARIA Y CRIMINAL disfrazada de religión, no olvidemos o mejor, a ver si muchos se terminan de dar cuenta que el Corán actua también como una especie de CONSTITUCIÓN a la que TODO LO DEMÁS DEBE ESTAR SOMETIDO.

Es un deber de todo ciudadano occidental responsable combatir esta doctrina BÁRBARA Y ASESINA que está desvastando el mundo civil.

1) No alquilar apartamentos a musulmanes.

2) Votar por las fuerzas politicas antiislámicas.

3)No comprar ninguna mercaderia islámica.

4) No frecuentar lugares de reunión  islámicos.

5) No permitir a los hijos  frecuentar amistades islámicas.

6) Participar a manifestaciones contra el burka, etc.

MAHOMA/MUHAMMED EVOLUCIONANDO

¡ ATERRADOR !

 

Es aterrador, llama a una profunda reflexión:

ACTUALIDAD!!!

 

Les aseguro que les dará escalofríos. El autor de esta nota se llama GEERT WILDERS y es Miembro del Parlamento de Holanda.

Y nos dice lo siguiente:

Dentro de una generación o dos, EEUU se habrá de preguntar: Quien perdió Europa?? He aquí el discurso pronunciado por Geert Wilders, del Partido para la Libertad, Holanda, pronunciado en el Hotel Four Seasons de New York al presentar una Alianza de Patriotas y anunciar la Conferencia para Enfrentar la Jihad en Jerusalén.

Estimados amigos. Les agradezco mucho el haberme invitado. He venido a EEUU con una misión. No todo anda bien en el Viejo Mundo. Existe un tremendo peligro acechando. Y es muy difícil ser optimista. Es muy posible que ya estemos transitando las últimas etapas de la Islamización de Europa.

Esto ya no es solamente un peligro claro y actual para el futuro de Europa en sí, sino una amenaza a América y a la mera supervivencia de todo el mundo Occidental. Estados Unidos es el último bastión de la civilización Occidental, enfrentando a una Europa islámica.

En primer lugar les describiré la situación en tierras de Europa misma. Y luego, les diré algunas cosas sobre Islam. Y para cerrar les contaré sobre una reunión realizada en Jerusalén.

La Europa que Uds. conocen está cambiando. Probablemente, Uds. ya hayan visto los hitos. Pero en todas estas ciudades, a veces, a apenas unas pocas cuadras del destino que llevan Uds. como turistas, existe otro mundo. Es el mundo de la sociedad paralela que ha creado la migración masiva Musulmana.

A través de toda Europa está surgiendo una nueva realidad: barrios enteros de Musulmanes donde poquísimos personas nativas residen o si  quiera son vistas. Y en el caso de serlo o estarlo, muy posiblemente se arrepientan. Esto se aplica también a la policía.

Es el mundo de las cabezas envueltas en pañuelos, donde las mujeres caminan enfundadas en carpas que deforman sus figuras, empujando cochecitos de bebes y llevando otros niños de la mano. Sus esposos, o si Uds. prefieren “sus amos”, caminan por delante a unos tres pasos de distancia. Hay mezquitas en prácticamente cada esquina. Los negocios muestran carteles escritos en letras que NO puedo leer.

Por ningún lado podrán ver que se esté desarrollando alguna actividad económica. Estos son los ghettos Musulmanes controlados por fanáticos religiosos.

Estos son los barrios Musulmanes, y están surgiendo en todas las ciudades de Europa como si fuesen hongos. Estos son los bloques de edificios construidos de tal forma que puedan ser territorialmente controlados en grandes porciones de Europa, calle por calle, barrio por barrio, ciudad por ciudad.

A través de toda Europa hay ahora miles de mezquitas. Cuentan con congregaciones mucho más grandes de las que tiene otras iglesias. Y en cada ciudad Europea ya existen planos para la construcción de “súper-mezquitas” que no harán sino convertir en pigmeos a todas las otras iglesias de la región. No cabe duda, el mensaje es: NOSOTROS  REINAMOS.

Muchas ciudades Europeas ya tienen una cuarta parte de su población que es Musulmana; tomen como ejemplo a Ámsterdam, Marsella y Malmo en Suecia. En la muchas ciudades la mayoría de la población menor de 18 años es Musulmana. Paris está ahora rodeada por un anillo de barrios Musulmanes. El nombre más común que se escucha llamar entre los niños en muchas ciudades es: MOHAMMED.

En algunas de las escuelas primarias de Ámsterdam ya ni se mencionan las granjas, porque de así hacerlo significaría mencionar al cerdo, y eso sería un insulto para los Musulmanes. Muchas de las escuelas estatales en Bélgica y Dinamarca sirven solamente alimentos “halal” a sus alumnos.

En la Ámsterdam que alguna vez era tolerante, ahora a los gays se los castiga corporalmente de parte de los Musulmanes exclusivamente. Las mujeres que no son Musulmanas deben escuchar que se las llamen “putas, putas”. Las antenas satelitales no apuntan hacia las estaciones de TV, sino hacia las estaciones del país de origen.

En Francia las/los maestras(os) de escuela se les recomienda no introducir autores que se puedan considerar ofensivos para los Musulmanes, incluyendo a Voltaire y Diderot; y lo mismo está sucediendo cada vez con más fuerza respecto de Darwin. La historia del holocausto ya no se puede enseñar porque los Musulmanes se ofenden.

En Inglaterra, los tribunales “sharia” han pasado a ser parte oficial del sistema legal Británico. Muchos barrios de Francia son ahora áreas por donde ninguna mujer puede caminar sin cubrirse la cabeza. La semana pasada un hombre casi muere tras haber recibido una feroz golpiza por parte de Musulmanes en Bruselas, porque lo vieron beber durante el Ramadan.

Muchos judíos están huyendo de Francia, en cantidades verdaderamente record, escapando de la peor oleada de anti-Semitismo jamás vista desde la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es muy frecuente oír hablar Francés en las calles de Tel Aviv y Netanya, Israel. Les aseguro que podría seguir relatando historias como estas durante horas y horas. Historias sobre la islamización. 

Un total de 54 millones de Musulmanes viven ahora en Europa. La Universidad de San Diego ha calculado recientemente que no menos del 25% de la población Europea será Musulmana en apenas los próximos 12 años a contar de ahora. Y Bernard Lewis pronostica que habrá una mayoría Musulmana para cuando finalice este siglo.

Pero estas son nada más que cifras. Y las cifras no serían una amenaza si los migrantes musulmanes mostrasen que estarían dispuestos a integrarse adecuadamente con la sociedad que los acoge. Pero apenas si dan muestras de desear tal cosa.

El Centro de Investigaciones Religiosas informó que la mitad de los Musulmanes Franceses consideran que su lealtad para con el Islam es mucho más importante que su lealtad para con Francia. Un tercio de los Franceses Musulmanes NO rechazan los ataques suicidas.

El Centro Británico por la Cohesión Social informó que un tercio de los estudiantes Británicos Musulmanes están a favor de la instauración del califato a nivel mundial. Los musulmanes exigen lo que ellos llaman “respeto”. Y así es lo que nosotros les damos nuestro respeto: Tenemos feriados nacionales Musulmanes aprobados que ya se vienen observando en nuestro propio país.

El Fiscal General de nuestro país que es una Democracia Cristiana está dispuesto a aceptar la sharia en los Países Bajos si se constata que hay una mayoría Musulmana. Ya tenemos miembros del Gabinete nacional que poseen pasaportes de Marruecos y Turquía.

Las exigencias Musulmanas están siendo apoyadas por comportamientos ilegales, que van desde delitos menores y violencia indiscriminada, como por ejemplo la que se aplica contra los conductores de ambulancias y de ómnibus, hasta huelgas y protestas menores.

En París se han registrados hechos de este tipo en los suburbios de menores ingresos, llamados “banlieus”. Personalmente yo me refiero a estos actores, denominándolos “colonizadores”, porque eso es lo que son. No vienen para integrarse a nuestra sociedad; vienen para que nuestra sociedad se integre a su Dar-al-Islam. Por lo tanto, solo pueden ser calificados como “colonizadores”.

Mucha de esta violencia callejera que les relato, está dirigida casi exclusivamente contra los no-Musulmanes  y el objeto es forzar a que mucha gente abandone sus barrios, sus ciudades, sus países. Es más, los Musulmanes están dispuestos a todo como para que nadie los ignore.

Lo segundo que Uds. deben conocer es la importancia que tiene el profeta Mohammed. Su comportamiento es un claro ejemplo para todos los Musulmanes y en modo alguno podrá ser criticado. Ahora bien, si Mohammed hubiese sido un hombre de paz, digamos como Ghandi y la Madre Teresa –ambos aunados—no existiría ningún problema.

Pero, resulta ser que Mohammed fue un jefe guerrero, asesino de masas, pedófilo, que tuvo muchas esposas, todo al mismo tiempo. La tradición islámica nos relata cómo peleaba en las batallas, de qué manera asesinaba a sus enemigos o ejecutaba a sus prisioneros de guerra.

Fue Mohammed en persona quien ejecutó a la tribu Judía de Banu Qurayza. Su pensamiento es que: si es bueno para el Islam, está todo bien. Y si es malo para el Islam, está todo mal.

No se dejen engañar con eso de que el Islam es una RELIGION. Seguro que tienen un dios y también un después-de, y 72 vírgenes. Pero en su esencia el Islamismo es una ideología política.

Es un sistema que fija reglas detalladas para la sociedad y la vida de cada individuo. El Islamismo pretende dictar leyes que hacen a todos los aspectos de nuestras vidas. Islamismo significa SUMISION TOTAL.

El Islamismo no es compatible con la libertad y la democracia, porque su meta es solamente la “sharia”. Si Uds. quieren comparar el islamismo con cualquier cosa, compárenlo con el comunismo o el nacional-socialismo, que son todas ideologías totalitarias.

Ahora ya saben Uds. por qué Winston Churchill cuando hablaba del Islam, se refería a ellos como “la fuerza más retrograda en todo el mundo” y por qué comparaba el famoso libro MEIN KAMPF con el Corán. El público en general ha aceptado de buen grado la narrativa Palestina, y ve a Israel como el agresor. Yo personalmente he vivido en este país y lo he visitado docenas de veces. Apoyo a Israel.

En primer lugar porque representa la tierra-madre de los Judíos tras dos mil años de exilio hasta (e incluyendo) Auschwitz, y en segundo lugar porque es una democracia, y en tercer lugar porque Israel constituye nuestra primera línea de defensa.

Este pequeño país situado sobre una defectuosa línea divisoria de la jihad, frustra el avance territorial del Islam. Israel está enfrentando las líneas de avance de la jihad, como Kashmir, Kosovo, las Filipinas, el sur de Tailandia, Darfur en Sudan, Líbano y Aceh en Indonesia. Para ellos Israel simplemente se les mete en su camino. Igual que lo que sucedió con Berlín Occidental durante la Guerra Fría.

De no haber existido Israel, el imperialismo Islámico habría encontrado otros a quien inculpar y contra los cuales descargar todas sus energías y deseos de conquista.

Son muchos los que en Europa sostienen que habría que abandonar Israel para poder repeler los agravios que recibimos de parte de las minorías Musulmanas.

Dios no permita, que si Israel cayese, no le traería al mundo Occidental ningún consuelo o paz. Ni tampoco significaría que nuestra minorías Musulmanas modificarían repentinamente su comportamiento o que aceptarían nuestro valores. Muy por el contrario, si Israel dejase de existir haría que las fuerzas del Islam se fortalecerían enormemente.

Y, con toda la razón a su favor, verían que la desaparición de Israel no sería otra cosa que la prueba irrefutable de que el mundo Occidental es débil y está condenado. El fin de Israel no significaría el fin de nuestros problemas con el Islamismo, sino apenas el comienzo. Significaría el comienzo de la batalla final por el dominio del Mundo. Si ellos pueden conquistar Israel, podrán conquistar el resto del mundo.

Muchos mal-llamados periodistas se animan a calificar cualquier y toda crítica del Islamismo como que proviene de “racistas” o “extremistas de la más rancia derecha”.

En mi país, Holanda, el 60 por ciento de la población ahora considera que la inmigración masiva de Musulmanes representa la política más equivocada que se haya instaurado desde la Segunda Guerra Mundial. Y otro 60% de la población, considera que el Islam es la más importante amenaza que enfrentamos.

Pero existe un peligro mucho más grande, aun, que los ataques terroristas, y ello es el escenario de EEUU como el último pueblo en pie. Podría suceder que las luces de Europa se apaguen mucho antes de lo que nos podamos imaginar.

Una Europa Islámica significaría una Europa sin libertad y sin democracia, un territorio desierto económicamente, una pesadilla intelectual, y la pérdida del poder militar para América – por cuanto sus aliados se convertirían en enemigos, enemigos con bombas atómicas. Con una Europa Islámica, solo nos quedaría EEUU para preservar la herencia de Roma, Atenas y Jerusalén.

Estimados amigos, la libertad es el más preciado bien que se nos ha legado. Mi generación nunca tuvo que pelear por su libertad, nos fue ofrecida en bandeja de plata por gente que peleó por ella y ofrendó su vida. En toda Europa, los cementerios Americanos nos recuerdan de los jóvenes soldados que no pudieron volver a sus hogares, y a quienes siempre recordamos agradecidos.

Mi generación no es la dueña de esta libertad, apenas si somos sus custodios. Tan solo podemos traspasarle esta libertad ganada con mucho sacrificio a los niños de Europa de la misma manera que nos fuera entregada a nosotros. No podemos transar con “mullahs” e “imams”. Las generaciones futuras jamás nos lo perdonarían. En modo alguno podemos despilfarrar nuestras libertades. Simplemente NO TENEMOS NINGUN DERECHO DE HACERLO.

Debemos tomar ya mismo las decisiones necesarias para frenar esta estupidez Islámica que pretende destruir este mundo libre que tenemos ahora.

Ruego a todos Uds. se tomen unos minutos para leer todo esto que he escrito. Y también les ruego lo hagan llegar a todos sus conocidos, porque es tan, pero tan, importante.

 

GEERT WILDERS.

Nota: Cuando el filósofo señala la luna, el tonto se fija en el dedo.

EL ISLAM COMO RELIGIÓN. LAS SECTAS

De todos es sabido que es necesario conocer bien al enemigo que te ataca para defenderse con efectividad. Ese es precisamente el objetivo de este trabajo, intentar dar unas pinceladas que sirvan primero para demostrar que estamos ante un enemigo de la Verdadera Religión*, y segundo para tener una imagen rápida y clara de su estructura, que facilite el profundizar en su conocimiento, y el gozar de una mínima capacidad crítica a fin de asimilar correctamente la información que de él nos llegue. Por un lado, repasaremos de manera sucinta los fundamentos de la creencia islámica, y las fuentes y elementos adicionales en materia doctrinal; por otro, intentaremos fijar las diferencias entre los distintos grupos islámicos más importantes, diferencias que convierten a los mahometanos en una masa mucho menos homogénea de lo que a menudo se piensa

El término “Islam” es de origen árabe y significa “sumisión”. Según la fe islámica, Dios ha transmitido a la humanidad una serie de revelaciones a través de diversos profetas a lo largo de los siglos, de Adán a Jesús, pasando por Noé, Abraham y Moisés, entre otros. De hecho, los musulmanes se consideran a sí mismos, junto con cristianos y judíos, como descendientes de Abraham, en una pretensión absolutamente mítica e infundada. Creen que estas revelaciones anteriores fueron imperfectas, y que, además, fueron deformadas por los hombres con el devenir del tiempo. Mahoma es el último de los profetas, el más importante, el que cierra el ciclo de la revelación divina con el libro sagrado, el Corán. Así pues, allí donde la Torah o el Evangelio entren en contradicción con los preceptos coránicos, veremos una huella de la corrupción humana o una revelación incompleta. Se trataría de la obra de Satanás, que aleja a los hombres y a las naciones del servicio de Dios.

El Corán no es fruto, como en el caso del Antiguo y el Nuevo Testamento, de una inspiración de Dios, que se sirve de instrumentos humanos para dar a conocer su Palabra, sino que es dictado por Dios mismo a Mahoma a través de San Gabriel. El texto sería simplemente la transcripción literal de un Corán increado, transcripción realizada en lengua árabe que resulta ser, por ende, sagrada. Durante la vida del profeta, esas palabras se conservaron de memoria por parte de un grupo de discípulos especialmente dedicados a esta tarea. Diezmados en una de las múltiples batallas iniciales para imponer el Islam en Arabia, se decidió ponerlas por escrito para asegurar su pervivencia. La redacción definitiva más antigua corresponde al tiempo del califa Otmán, y fue realizada por Zaid ibn Tabib, que hizo la clasificación de los 6226 versículos en 114 suras, ordenadas de mayor a menor extensión, con la excepción de la primera sura, la Sura al-Fatiah, que sólo tiene 7 versículos.

El Corán es, pues, un trabajo perfecto, eterno e inalterable. Así como los católicos decimos que Dios se ha hecho hombre y hablamos de Encarnación, para describir la creencia musulmana, habría que decir que Dios se ha hecho libro, y que este libro es el Corán. No hay ninguna posibilidad de interpretación crítica o histórica, ni de distinción entre elementos fundamentales y accesorios. El apego al Corán inunda la vida del musulmán: recitado a los niños en la cuna, memorizado en cuanto se aprende a hablar, copiado para aprender a escribir, compañía en el tránsito de la muerte. En una religión sin sacerdotes y sin sacramentos, el libro es la relación casi exclusiva con Dios. Así pues, es un craso error hablar de clero islámico, no tiene sentido alguno; sólo existen predicadores, exegetas y jueces. Los ulemas son estudiosos del Corán encargados de la predicación; los imanes son los líderes espirituales de la comunidad musulmana (umma). Ello, sumado a una doctrina de libre examen, hace que no quepa hablar en sentido estricto de ortodoxia y herejías islámicas, sino de corrientes mayoritarias o minoritarias.

Fundamentos doctrinales. Los cinco pilares.

La predicación inicial de Mahoma se basó en tres puntos: el monoteísmo radical, un único dios, todo bondad y todo poder; la idea de juicio final; y la respuesta del hombre que ha de ser triple: gratitud, adoración (afirmación pública de fe) y generosidad.

Dios creó la naturaleza de la nada, dando como resultado un conjunto armónico, un cosmos ordenado cuyo propio funcionamiento es la principal prueba de la existencia de su Creador. Alá es enteramente autosuficiente, con lo que es ridículo suponerle compañeros o hijos. Creó a los ángeles para que formaran su corte y a los hombres y genios (jinn) para que le sirvieran obedientemente. Dios es además misericordioso, y dispuesto a perdonar al pecador arrepentido, siempre y cuando profese la auténtica fe y le adore sinceramente. Es el señor del día del Juicio, en el que cuidadosamente serán contabilizados el debe de faltas y el haber de méritos de cada uno, para que eternamente se goce en el paraíso o se padezca en el infierno. Paraíso, por cierto, vívidamente descrito como lleno de concupiscencias y placeres terrenales; revisaremos este punto a la hora de tocar la moral islámica. En el Corán se reconoce además otra clase de juicio divino, que afecta a la historia de las naciones, castigadas con la destrucción o sojuzgadas por pueblos más virtuosos si no se someten al Islam.

Aparte de estos postulados iniciales, la doctrina islámica, tremendamente simplista, se asienta sobre lo que se conoce como “los cinco pilares”:

Xahada o testimonio: la proclamación de la unicidad de Dios, expresada en la fórmula “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta”. Esta profesión debe ser hecha pública por cada musulmán al menos una vez en su vida, lo que equivale al ingreso en la comunidad islámica.

Salat u oración: realizada cinco veces al día. Consiste en unas frases pronunciadas siguiendo un conjunto de posturas: de pie, inclinado, postrado y sentado. La oración pública tiene lugar el viernes, día de la semana reservado para las observancias religiosas especiales. Cada viernes, los musulmanes acuden a una sesión especial de oración que tiene lugar al mediodía. A ella asisten los varones, en tanto que las mujeres hacen las plegarias especiales en casa. Lo que hace diferente a la plegaria del viernes en el sermón dado por el imán, que se conoce como jutba, en el que se habla a menudo de asuntos políticos o sociales.

Sawn o ayuno: se practica todos los años durante el Ramadán, el noveno mes del año, en recuerdo del mes en el que Mahoma recibió la revelación divina. Se combina la abstinencia física y el incremento de las prácticas religiosas, con lo que se obtiene el perdón de los pecados anteriores. Los enfermos o viajeros quedan exentos de la obligación, debiendo compensarla cuando les sea posible en días posteriores.

Zakat o limosna: ha tenido y tiene diversas interpretaciones. En algunas épocas, se entendía como tal el pago de un impuesto al Estado, como vehículo de sostenimiento de la comunidad; hasta que no se pagaba, no se podía considerar legítima la propiedad y fortuna de un musulmán. Hoy en día se espera de los musulmanes que lo paguen voluntariamente. Conviene distinguirlo de la sadaqa que es un acto de caridad, no una obligación.

Hayy o peregrinación a La Meca: todo musulmán debe hacerlo al menos una vez en su vida, siempre y cuando tenga los medios necesarios y no deje sin satisfacer las necesidades domésticas. Se realiza durante el duodécimo mes del año y va acompañado de numerosos ritos, abstinencia y purificaciones. En La Meca, se participa en unos actos rituales que duran 5 días.

La Sunna y la Shariah

La Sunna o tradición es la segunda fuente de la fe. Vino a completar y explicar el Corán tras la muerte de Mahoma. Son los testimonios de la vida del profeta, sus prácticas religiosas y los recuerdos (hadices) sobre su conducta en vida. Estos hadices fueron filtrados y seleccionados en el siglo IX y contienen principios éticos y prescripciones para la vida social. La Sunna es, como veremos, la primera fuente de división dentro del Islam.

La Shariah (camino) es la ley islámica. El Corán tiene carácter de código moral, civil y penal: no estamos ante una doctrina social inspiradora que debe informar los principios sobre los que se asiente la ley sino ante la ley en sí. La Shariah es la aplicación práctica de ese código, que debe extenderse a todos los ámbitos de la vida, entendidos en una indivisible unidad de acuerdo con la filosofía social islámica. La shariah privada ha sido más respetada, mientras que la pública ha sido saltada siempre que le ha convenido al poder político; en el Islam, la “teología” (más correctamente cabría decir pseudoteología), siempre ha estado subordinada a los intereses temporales: de lo contrario, los musulmanes no pagarían impuestos ni conocerían las instituciones crediticias, por ejemplo. Existen cuatro escuelas jurídicas “ortodoxas” en el Islam, que se reconocen mutuamente como legítimas: maliquí, hanafí, chafí y hanbalí; al margen de estas, que son todas sunnitas, hay una quinta escuela chiíta. La coincidencia entre ellas estriba siempre en los cinco pilares.

Todos los actos del hombre se clasifican en cinco categorías legales: deber absoluto (exige recompensa o castigo), actos meritorios (recompensa si se realizan), actos permisibles, actos reprensibles (sin castigo) y actos prohibidos (castigados). En lo penal, la apostasía, el asesinato, el daño físico premeditado y el bandidaje se castigan con la muerte; el homicidio o los daños físicos involuntarios se sancionan con una multa; el robo, con la amputación de la mano derecha; el adulterio, la falsa acusación y el consumo de alcohol con azotes; el resto de delitos, considerados leves, sólo implican una amonestación. En lo civil, el hombre tiene un grado superior a la mujer según el Corán, con derecho a golpearla como marido o como padre; el matrimonio no es indisoluble, se acepta la poligamia y la separación a iniciativa de cualquiera de los cónyuges; el Estado debe establecer los mecanismos necesarios para el sostenimiento económico de las mezquitas.

Elementos adicionales del Islam

Conviene insistir en el simplismo y las contradicciones internas del Islam, seguidas inevitablemente del caos absoluto que es el Corán. Hasta el siglo X, y más como una necesidad defensiva frente a la Teología cristiana que otra cosa, no aparecen los mutazilíes, los dogmatizadores del Islam, que contaron desde el principio con la oposición de los círculos conservadores, refractarios a toda sistematización. Los filósofos medievales como Avicena y Averroes, que intentaron integrar el pensamiento griego, fundamentalmente el aristotélico, con el Islam, llegaron necesariamente a anular varios artículos de fe, hasta el punto de considerar la religión como “filosofía para la plebe”, una especie de metáfora generalizada para aquellos que no podían alcanzar a comprender la filosofía. Ni que decir tiene que enseguida el Islam “ortodoxo” cercenó cualquier intento subsiguiente de especulación racional. ¡Cuán diferente es la historia de la escolástica cristiana, brillantísima síntesis de Razón y Fe, como sólo puede esperarse de la Fe verdadera!

En la moral islámica encuentran cobijo pecados capitales. Desde la concupiscencia, fomentada por la creencia en un paraíso hedonista, hasta la ira, pasando sobre todo por la soberbia; soberbia tanto de la umma situada por encima de los “perros infieles”, como del musulmán que se enfrenta a la misericordia de Dios armado únicamente del libre examen. Se consideran graves los pecados que atentan contra Dios y contra la fe, y los que destruyen o dañan la vida humana; los pecados leves serían aquellos que afectan a los medios de vida y el falso testimonio. Dios perdona todos los pecados salvo la incredulidad y la injusticia. La moral ha sido motivo de controversia en el Islam: los mutazilíes afirmaban que el hombre era capaz de establecer mediante la razón la bondad o maldad de un acto; los asharíes conservadores, por el contrario, asumían que esto era competencia exclusiva de Alá. En todo caso, la moral queda siempre subordinada por la ley (más o menos un “es moral lo que es legal”).

La umma es la comunidad islámica, que no se fundamenta en principios de raza o nacionalidad, y que trasciende las fronteras. Es el conjunto de quienes se someten a Dios y obedecen su ley.

La Ijma es el acuerdo de la comunidad. Es un importantísimo matiz que sirve para justificar cualquier evolución de la doctrina o el derecho islámico, y en la que encuentran amparo, dentro del propio Islam, todas las manifiestas contradicciones que un estudio detallado revela. Enunciado en palabras de Mahoma, el principio se puede transcribir como “mi comunidad nunca consentirá un error”. En fin, podemos considerarla en cierta medida como la primera actualización, anterior al liberalismo, de la estupidez protagórica. La umma se convierte así en infalible, y como en su momento la umma determinó que cierta diversidad de opinión sobre la interpretación del Corán es un regalo misericordioso de Dios (allá por la época de la dogmatización de la que hablábamos antes), voilà que el texto inflexible, eterno e inmutable se interpreta a gusto del consumidor sin reparos teológicos a priori. La ijma permitió que apareciese el misticismo, del que hablaremos luego, y el culto a los santos, prohibidísimo en el Corán, pero que se aceptó por la práctica popular árabe, de raigambre politeísta.

Del concepto de umma se deriva también la visión geopolítica del Islam. Dar al-Islam (la casa del Islam) es el conjunto de países que tienen al Islam como religión de Estado, y dar al-Harb (la casa de la guerra) es el mundo no musulmán, impío. En dar al-Islam, el infiel monoteísta (dhimmi) es tolerado, aunque no puede optar a ninguna función político-administrativa; su único derecho es el de someterse a la ley islámica para ser protegido política y militarmente, a cambio de un impuesto. Esta es la razón de la supervivencia de minorías dhimmis en los países musulmanes. No existe la posibilidad de matrimonio mixto si el varón es dhimmi (el Corán prohíbe incluso la mera amistad con el infiel), ni se pueden levantar templos nuevos, ni se admite en un juicio el testimonio de un dhimmi. El proselitismo no musulmán también está prohibido, mientras que el Islam debe ser predicado en iglesias y sinagogas.

Por otra parte, los habitantes de dar al-Harb pueden ser muertos en tierras musulmanas si han entrado sin autorización, aunque sean náufragos. De hecho, dar al-Harb pertenece de derecho al Islam, que debe recuperarlos tan pronto como las circunstancias lo permitan. Es obligatorio hacerle la guerra o someterlo, no hay paz más allá de la conversión y la sumisión. La tregua (sulh) sólo es lícita cuando no hay posibilidad de victoria, los musulmanes pueden predicar en tierra infiel sin reciprocidad y toda medida adicional redunda en un beneficio para asegurar la victoria final. Que los gobiernos occidentales examinen con atención este precepto, y deduzcan de él el auténtico significado de la yihad o guerra santa.

Sectas y variedades del Islam

El laberinto de variantes dentro de la creencia islámica es casi infinito, como corresponde a una doctrina sin jerarquía y sin ortodoxia alguna. Nos limitaremos a repasar las más significativas, que conviene conocer para saber enfrentarse mejor a la realidad compleja del Islam, añadiendo algún caso especialmente curioso o llamativo.

Los sunnitas aceptan la Sunna, que consideran sirve para adaptar el Corán a todo tiempo y lugar. Creen en el califato electivo, no admiten secta alguna y, considerados en sentido amplio, suponen el 90% del total de los musulmanes. Los wahabíes, en el poder en Arabia Saudí, no son una secta en sí mismos, sino una variante especialmente puritana y ortodoxa del sunnismo. Rechazan radicalmente toda forma de idolatría, lo que les llevó tiempo atrás a al destrucción de santuarios en Kerbala y en la propia ciudad de La Meca. Tras la conformación del Estado saudí, relajaron en parte su doctrina, aunque se les considera el régimen más extremista del mundo islámico, al margen de los talibán afganos. A modo de ejemplo, sirva decir que no abolieron la esclavitud hasta 1962.

Los chiítas (guerrilleros de Alí) apoyan el califato hereditario. La división con los sunnitas, profundizada doctrinalmente en el transcurso de los siglos, arranca de su defensa de Alí, yerno de Mahoma, a quien éste había investido de una “jurisdicción igual a la suya”. Sin embargo, a la muerte del profeta fue postergado por tres califas antes de dirigir la comunidad, y cuando accedió al califato se enfrentó con una oposición virulenta, hasta ser derrotado en combate. Los chiítas duodecimanos o imaníes (el 90% de los chiíes) esperan la vuelta del duodécimo descendiente del profeta, perdido en el desierto, y que les dejó descabezados desde el siglo IX. En el chiísmo la palabra del ayatollah equivale a la ley.

Los jaridchíes son un grupo escindido en los primeros tiempos del chiísmo, debido a lo que ellos consideraron actitud cobarde de Alí. Creen que el califa no tiene por qué ser descendiente del profeta, sino que ha de ser el más digno y piadoso de la comunidad, lo que les dio cierto éxito en poblaciones no árabes, como las del Magreb. Sostenían que la comisión de pecados serios sin arrepentimiento excluye al individuo de la umma, lo que les llevó a considerar impías a las autoridades en su época inicial. Los jaridchíes más moderados, también denominados mzabíes o ibadíes, sobreviven hoy en día en número de apenas millón y medio, repartidos por Omán, Djerba y el sur de Argelia.

Los ismaelitas son otra secta de chiítas radicales escindidos, con fuertes influencias del gnosticismo y el neoplatonismo. Entre las variantes de esta secta encontramos a los alawíes, que creen que Alí fue una encarnación de Alá; los drusos, surgidos tras la desaparición en el Cairo del califa al Hakim, a quien consideran también una encarnación de Dios; y la novelesca secta de los hashassin, los “asesinos”, especie de orden antitemplaria extendida por Armenia, Siria y Tierra Santa en la época de las Cruzadas. Fundada por el misterioso Anciano de la Montaña, tenía su centro en la fortaleza de Alamut, donde los miembros eran adiestrados en las artes del asesinato y fanatizados mediante el uso de estupefacientes, lo que les llevaba a cometer los más audaces crímenes seguros de alcanzar el Paraíso. Llegaron a asesinar a grandes personalidades de la época, tanto musulmanas como cristianas, entre ellas un Gran Maestre del Temple. Fueron definitivamente arrasados por las hordas mogolas.

Los sufíes, o místicos musulmanes, no son en realidad una secta en sí mismos, pues surgieron en las distintas variantes del Islam. Aficionados a la música, el baile y la poesía, elevaron el árabe vulgar a lengua religiosa, lo que les valió cierto predicamento entre las capas populares. Contaron en su momento con recia oposición, pero, finalmente, la ijma sirvió para justificar el misticismo “verdadero”, que encontró alambicadas confirmaciones en el Corán y la Sunna, frete al misticismo herético, de tipo panteísta. El misticismo ortodoxo es de carácter fundamentalmente ético; pretende la unión con Dios a través de la purificación moral del alma. En realidad, los sufíes absorbieron las enseñanzas de místicos judíos y cristianos que vivían en determinadas zonas de Oriente Medio, y fueron desarrollando sus ideas ascéticas iniciales en prácticas más formales. Así nacieron centros de sufismo a cargo de un maestro con sus discípulos que sirvieron para expandir el Islam; con el paso del tiempo los centros se transformaron en las llamadas órdenes sufíes, inspiradas por las enseñanzas del maestro original.

Los ahmadíes o babíes son los seguidores de un iluminado decimonónico que decía ser la reencarnación de Cristo y del Krishna hindú. En términos coloquiales, serían una especie de testigos de Jehová del Islam; eso sí, radicalmente anticristianos. Desarrollaron una doctrina pacifista y universalista y se declararon religión independiente, logrando numerosos adeptos en los Estados Unidos, fundamentalmente entre la población negra.

El llamado Islam popular viene a representar la anuencia de la ijma para continuar con prácticas animistas o espiritistas, destinadas a mantener a raya a toda clase de espíritus y diablillos que pululan por el mundo. Sin embargo, quizás el más importante Islam popular sea el de Indonesia. Indonesia es el país islámico más poblado (200 millones de habitantes), y también el menos islámico. La mayor parte de la población, los llamados abangan (campesinos) practican una religión sincrética, muy influida por el sufismo, de marcado carácter panteísta. Los musulmanes “ortodoxos”, conocidos como los santri (conocedores de la Escritura), y que se ven a sí mismos como una élite en medio de una vasta masa de ignorantes o descreídos, sólo tienen cierta relevancia numérica en Sumatra.

Finalmente, también cabe hablar de musulmanes secularizados, cada vez menos importantes, pues solían ser aquellos que habían derivado hacia el marxismo.

Islam y Cristianismo

Consideremos brevemente las relaciones entre Islam y Cristianismo. Los mahometanos consideran a Jesús como un gran profeta, y creen en la virginidad de Santa María. Pero el Corán hace al Niño Jesús negar su divinidad, y edifica una leyenda por la que, en la Cruz, Jesús es suplantado, siendo asunto a los cielos en vida. Y es que, evidentemente, carece de sentido el acto redentor de la cruz cuando no hay pecado original que redimir, pues resulta que el propio Dios ya perdonó a Adán inmediatamente después de la caída, limitándose a hacerle padecer la decrepitud física del envejecimiento. Por lo tanto, existe una oposición ya no sólo de orden teológico, sino de orden antropológico con el Cristianismo, al no concebir al hombre como inclinado al mal. Otro aspecto muy a tener en cuenta en esta confrontación es el sirk, es decir, el término árabe que describe la asociación de algo con dios. El sirk es uno de los pecados imperdonables, pecado que precisamente cometen los cristianos al proclamar la divinidad de Cristo. De hecho, el Islam considera politeístas a los cristianos por creer en la Santísima Trinidad. En definitiva, el Corán no puede considerarse, a pesar de la pretensión musulmana, una continuación superadora de la revelación bíblica, toda vez que niega todos los fundamentos doctrinales de la verdadera Religión, que se asienta sobre el Verbo encarnado y vivo, y no sobre el Verbo escrito.

Como señala acertadamente Luis María Sandoval en su artículo “Esencia y papel del Islam”, publicado en la revista Arbil, es fácilmente explicable la escasa capacidad evangelizadora entre los musulmanes, debido a la propia estructura de su religión. Es una creencia postcristiana, con la capacidad de configurarse por lo tanto en contra del cristianismo, y adaptada mefistofélicamente a la medida del hombre. Este simplismo sería igualmente el causante de la propensión del Islam hacia el extremismo.

Islam y Occidente

Las relaciones entre el Islam y Occidente pueden entenderse en una doble clave temporal: el complejo del pasado y la esperanza del futuro. El colonialismo fue, en efecto, un golpe increíble sufrido por los países islámicos. Embebidos de su desprecio hacia los infieles, se encontraron repentinamente con la súbita, aplastante e indiscutible derrota frente a las escasas pero modernas tropas coloniales. La trascendencia de esta circunstancia es tal que hoy en día no podría entenderse el sentimiento de los mahometanos hacia Occidente sin concebirlo como un gran complejo heredado de aquellos tiempos.

Un complejo que se tradujo en diferentes posturas que intentaban justificar el desastre. Todas coinciden en que ninguna se baja del burro de la superioridad:

La teoría conspiratoria, absurda, justificada por míticos documentos que nadie ha visto nunca.

La teoría del castigo de Alá, que había permitido la derrota de los creyentes por su desviación de la fe mahometana.

La teoría de que, en realidad, el avance de Occidente se debe a la grandiosa herencia cultural del Islam medieval, de manera que la superioridad técnica y material es, en realidad, de origen islámico.

Esta última teoría, no menos fantasiosa que las otras dos, goza, sin embargo, de un incomprensible predicamento en la historiografía débil y entreguista del Occidente actual. En todo caso, no es este el lugar de rebatirla, pues nos llevaría demasiado lejos en la exposición.

La segunda clave temporal que mencionaba es la de la esperanza en el futuro: esperanza a la que me lleva mi deber del optimismo para juzgar la situación actual. El Islam, utilizado como un ariete más para demoler el Occidente cristiano, es, posiblemente, la única gran potencia humana que escapa al control del Mundialismo. El perro rabioso ha mordido la mano del amo, un amo que creía controlarlo sin problema alguno en base a laicización y progreso material cuando llegase el momento. En el largo plazo, y espero que no se me acuse de tener las menores ansias de devenir en profeta, existirán dos salidas a la situación. O bien el Islam arrasa Occidente, como así hizo, por ejemplo, con el Norte de África en los siglos VII-VIII hasta no dejar ni el menor rastro de aquella floreciente perla cristiana; o bien se transforma como digo, en la gran esperanza, en la gran oportunidad. Esta solución, que es por la que quiero decantarme, implicaría que el Islam fuese el catalizador de la reacción de Occidente, que, viendo como con el liberalismo, el hedonismo y el materialismo no pueden hacer otra cosa que sucumbir ante el empuje musulmán, resurja de sus ya ni siquiera humeantes cenizas para, con brío renovado, reconstruir la Cristiandad.

Conclusión

A la luz de lo que es el Islam, es evidente que es un enemigo de nuestra Fe, un enemigo poderoso e irreconciliable, con el que no caben componendas y ecumenismos. Un enemigo poderoso, pero, como vemos, dividido y vencible, a pesar de la imagen homogénea que a veces transmite y que nos intimida con cierta aureola de imbatibilidad. Y un enemigo irreconciliable, ante el que sólo cabe la encomienda a San Miguel Arcángel para combatirlo: desde la Fe, con la oración; desde la razón, con la Teología y la Filosofía; desde la acción práctica, con la lucha por la restauración de la Iglesia; y, cuando llegue el momento en el que sea necesario –momento que mucho me temo que llegará–, desde las trincheras, con las armas en la mano.

Texto: Arturo Fontangordo para Revista Arbil

*NOTA: Creo preciso aclarar que YO ME DESMARCO DE TÉRMINOS COMO «VERDADERA RELIGIÓN» .