Etiqueta: STOP LGTBIQ

Policía Trans ¿salvación o condena?

Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder

Por: Irene González

Dos personas sostienen una bandera trans durante una concentración convocada frente al Congreso de los Diputados. Europa Press

Desde que el Gobierno aprobó la nueva Ley Trans, que permite la libre autodeterminación de género, tengo pesadillas recurrentes sobre cómo defenderé mi intimidad el día que un tipo entre en el vestuario de mujeres de mi gimnasio afirmando que es mujer. No es ninguna excusa para no ir. Es un miedo real ante una posibilidad cada vez más cercana. Como era previsible y constatable, según experiencia de otros países Occidentales perturbados, antaño civilizados, hay un aumento exponencial de solicitudes de cambio registral de sexo, donde más del 95% de éstas son de hombres biológicos.

Me sentiría vejada, incómoda, amenazada e indefensa. Pero, ¿cómo voy a defenderme sola en una situación vulnerable para mi privacidad, ante alguien que accede a ella al resguardo de la ley y contra mi voluntad? ¿Cómo puedo protegerme de esta humillación a la que soy obligada desde el Gobierno a consentir contra mi expreso deseo? Ni siquiera me estaría permitido mostrar mi disconformidad. Sólo podría sonreír y aplaudir, como mujer sumisa que no soy. Me han arrebatado mi derecho a no consentir, a decir ¡no! Ya ni siquiera sé si es posible pensarlo, si puedo compartir mis miedos como mujer a modo casi de auxilio ante la posible situación violenta para mi intimidad, en la que una persona con genitales masculinos esté junto a mí en el vestuario. Tengo que apuntarme a kárate o boxeo, o ir con una bolsa en la que pueda llevar un palo para defenderme si es preciso.

Si pido auxilio al personal del centro no me defenderán. Podrían ser acusados de tránsfobos y cometer infracción muy grave con sanción entre 10.001€ y 150.000€ según la citada Ley. Si hago una foto y lo denuncio en redes, la Policía Nacional vendría a detenerme por delito de odio y no al que se descubre desnudo ante mí contra mi voluntad. Cambiarme de gimnasio no solucionaría el problema, especialmente en aquellos exclusivos para mujeres. Si el feminismo posmoderno considera que todos los hombres biológicos son machistas, violadores y depredadores, ¿cómo es posible que la mera voluntad de estos en su autodefinición como mujer haga desaparecer ese peligro para nosotras? Al contrario, me siento más expuesta a esa minoría que sí son realmente unos delincuentes sexuales, o violentos misóginos que encuentran amparo en esta legislación, con la que acceden a sus víctimas mayor facilidad. Ellos tienen incentivos para la solicitud del cambio de sexo en el Registro Civil, como los presos que lo han solicitado para ser trasladados a cárceles de mujeres. Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder.

Pero quizá haya una salvación en la propia condena de la agenda global del género. Una grieta en el sistema que nos muestra de forma involuntaria el policía Trans. Un opositor a Policía Local en varios municipios de Madrid efectuó la solicitud de cambio registral de sexo para poder conseguir más fácilmente una plaza como policía. Las pruebas físicas del examen de acceso tienen unos baremos inferiores para mujeres. Su innegable superioridad física como hombre biológico le permitió conseguir mejor puntuación que el resto de aspirantes femeninas, y por tanto una enorme ventaja para el acceso a un puesto de Policía.

Pero esta noticia que ha indignado a tantas ilumina el camino. La Ley Trans de libre autodefinición del género es una denuncia a todo ese sistema injusto de acceso al Ejército, a la Guardia Civil, a los bomberos o a la Policía que establece diferentes baremos físicos entre hombres y mujeres. Esa diferencia es un reconocimiento explícito a dos cuestiones clave: que biológicamente los hombres tienen más fuerza física que las mujeres, y que la existencia de esos baremos diferentes supedita a los ciudadanos, y especialmente de las ciudadanas, a los deseos de unas mujeres de acceder a una profesión por encima de las necesidades de seguridad de la población.

Hay mujeres policías excepcionalmente buenas y capaces para puestos donde la fuerza física no sea lo primordial. Pero ante un ataque de una manada de atacantes, quizá sean capaces de defenderme mejor unos hombres biológicos policías con la misma fuerza que mis atacantes. Quizá ahora los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad cubran todas sus plazas con hombres y personas Trans de origen masculino provocando un incremento de la seguridad ciudadana de las mujeres.

Estas políticas lunáticas de género ya han conseguido su finalidad, que no es proteger a las personas con disforia, sino dividir a la población y enfrentarla. La ruptura del sistema de realidad y el desprecio a la biología para imponer un nuevo orden social en el que no haya mujeres, ni hombres, sino una homogénea sociedad de géneros confusos y fluidos, de clones prescindibles e hipnotizados por la falsa bandera de la diversidad.

¿Es la ideología Woke la nueva forma de terrorismo?

Hace poco más de una década, los enemigos extranjeros de EE:UU. solían explotar bombas en lugares públicos y estrellar aviones contra edificios, en lo que conocemos como terrorismo. Hoy día, el terrorismo consiguió otra forma.

Escrito por: Jose Miguel

Resultó siempre, que cuando un terrorista los agrede de forma violenta a EE.UU., este responde con más fuerza, más patriotismo, más unión y todos sabemos que EE.UU. es la potencia militar más grande del mundo.

Pero los enemigos del Muro de Occidente consiguieron atacar de otra manera, más macabra, menos evidente, «menos violenta» y que es perfecta para dividir a la sociedad estadounidense: el Wokismo.

La mente siempre ha sido el target de cualquier estrategia de marketing, ideología, culto o secta. Conquistar la mente de una persona es el equivalente a tener en nuestras manos el control remoto que se usa para que esa persona haga lo que uno quiere.

El terrorismo en EE.UU. ya no explota bombas, ni aviones, sino que inocula ideas. El wokismo es la nueva forma de terrorismo y así como los terroristas islámicos se quitaban la vida para desgraciar a otros, los wokes están dispuestos a destruir la propia para lo mismo.

El Wokismo ha divido a la sociedad estadounidense de tal manera, que el odio interno crece y el sentimiento de culpa es común entre los americanos. Hay estadísticas que muestran que los pilares de la cultura estadounidense, como el patriotismo, la fe cristiana y el querer formar una familia, van en caída libre.

Mientras tanto, la crítica y el desprecio a las bases de la libertad de este país, como la libertad de expresión, el derecho a la legítima defensa y el trabajo duro, van en ascenso, especialmente entre las nuevas generaciones.

No sé si será tan evidente para los estadounidenses y sus autoridades, como lo es para mí que solo soy un inmigrante viviendo en este país, el hecho de que los enemigos de América lograron convencer a los estadounidenses de que «el enemigo extranjero ya no existe» y que el problema de EEUU son ellos mismos y su sociedad con libre porte de armas.

Y es que todo se reduce hoy día a eso, al libre porte de armas, se lo quieren arrebatar. Para lograrlo, el wokismo ha creado unos especímenes que utilizan la violencia con armas de fuego, para atacar especialmente a niños y quebrar la moral de los americanos.

Han sido ya bastantes los criminales que han cometido tiroteos en escuelas y lugares públicos, que se identifican como «Trans», «No Binarios» o cualquier etiqueta propia de la ideología de género, pilar fundamental del Wokismo.

El asesino del tiroteo en Colorado Springs se identificó como «no binario» y los de Denver, Aberdeen y recientemente Nashville, como Trans.

Al infectar la mente de su víctima, el wokismo logra convencerlos de ejecutar estos actos atroces, como entrar a una escuela armados para asesinar a la integrante de una familia.

Por eso, todo aquel que hable en contra de la familia o la libertad, está -potencialmente- infectado de este virus. Pero también hay que prestar atención a los promotores públicos del wokismo.

Ella no es la única, pero sí una de las más populares. Junto con ella, son varias las figuras en cargos públicos, en la televisión, el cine, el entretenimiento, las corporaciones, medios de comunicación, ONGs, instituciones oficiales y principalmente las escuelas, que promueven abiertamente esta ideología Woke, infectando la mente de millones, especialmente los más jóvenes.

¿Cómo revertir esta tendencia? Identificar a figuras como las mencionadas es un paso importante, pero más aún lo es el reforzar los valores sobre los cuales se fundó Estados Unidos: familia, libertad, trabajo duro, derecho de propiedad, a la legítima defensa con armas, fe y patriotismo.

Hay que hacerlo y rápido, porque el Muro de Occidente parece estar en caída libre.

Cierro con esto: