Dos sordos muy tímidos se casaron y durante la primera semana de su matrimonio fueron incapaces de comunicarse en el dormitorio con todas las luces apagadas, ya que no podían ver el lenguaje de los signos de las manos ni leer los labios del otro. Después de varias noches de malentendidos y meteduras de pata por parte de ambos, la mujer ideó una solución.
Ella escribió una nota a su marido: ” Cariño, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo con algunas señales fáciles? Por ejemplo, por la noche, si tu quieres sexo, me tocas la teta izquierda una vez… Y si no quieres sexo, me tocas la teta izquierda dos veces. ¿Qué te parece?”
El marido pensó que eso era una gran idea. Y escribió una nota para su mujer: ¡Fabulosa idea! Y para ti, si tu quieres sexo, me meneas suavemente el pene una vez con la mano… Y si no quieres sexo esa noche, lo haces doscientas cincuenta y ocho veces y listo.
El Pontiac Firebird negro rasgaba la noche, cruzando como un cometa los desolados campos de Canadá. Su conductor parecía ignorar todas las restricciones de velocidad que se cruzaban en su camino, y el peligro que conllevaría un accidente de tráfico en una zona tan aislada de la civilización: Tan sólo tenía ojos para la carretera que se desplegaba ante él como el espinazo de un dragón dormido. De vez en cuando, lanzaba un vistazo al espejo retrovisor, a la pasajera que se sentaba tras él. Invariablemente, siempre apartaba la vista, con la boca seca y las manos sudorosas, y aceleraba aún más.
¿Cuánto tiempo llevaba así, clavado al asiento, en aquella cabalgata infernal? No lo recordaba ya. Horas. Siglos. Quién sabía. El miedo había nublado su sentido del tiempo. En aquellos momentos no podía pararse a recordar: Su mente estaba centrada en la carretera, en cómo había llegado a aquella situación, y en la certeza inexorable de que el fin de su viaje, y lo desconocido, se acercaban. -¿Falta mucho?- Le interrumpió una voz suave desde los asientos traseros. Dio un respingo que casi les saca de la calzada. -No…- Respondió, sorprendido de ser capaz aún de hablar –Unos pocos kilómetros tan sólo. -Hmmmm… -Fue la única respuesta. Él no necesitaba mirar al retrovisor para saber que le observaba, con aquella terrible sonrisa grabada en su rostro – El viaje llega a su fin. Has sido un chofer muy diligente, David. De cinco estrellas. – Cuando todo esto acabe ¿Qué será de mí? – David cerró los ojos, deslumbrado momentáneamente por una farola, y por un instante vio a Luke recortado contra la oscuridad de sus párpados. Le vio tal y como le había visto por última vez: Su rostro congelado por el horror, rodeado de rojo, rojo, rojo… Alejó la imagen con un ademán de la cabeza y reunió el valor suficiente para seguir preguntando: -¿Vas a hacerme lo mismo que a Luke? Ella se reclinó hacia delante en su asiento y le acarició la mejilla con sus dedos finos y perfumados. Lo que eran las cosas: El día anterior David habría dado su vida por que aquellos dedos le tocasen. Ahora mataría por tenerlos bien lejos. – Debería hacerlo ¿No crees?- Ronroneó ella en su oído –Hay leyes insoslayables, viejos contratos que no se deben romper. A veces un pobre idiota se cree muy listo, o muy valiente, y hay que darle un castigo ejemplar. – Yo no… Nosotros no sabíamos… -No saber algo no te libra de sus consecuencias – La caricia se convirtió en dolor, las uñas se clavaron en la mejilla de David arrancándole un grito de sorpresa. Ella se acercó aún más – Pero tal vez haya piedad para ti. Depende de cómo te portes cuando lleguemos. Él no respondió. Su voz se había ido ya, atenazada por la fría mano del terror. Ya estaban llegando: en la próxima curva verían ya los perfiles del viejo edificio, de modo que David aminoró la velocidad. -Oh, casi se me olvida- Dijo ella, dejando caer un objeto sobre el regazo de David – Un regalo para ti, para que nunca olvides esta aventura. David bajó la vista para ver el “regalo”, al que las luces de las farolas arrancaban destellos plateados de vez en cuando. Se quedó petrificado mientras ella reía detrás de él, en la oscuridad. Era el pendiente de Luke. Aún había parte de la oreja unida a él.
¿PORQUE TANTO QUE HABLAN DE LA PEDOFILIA EN LA IGLESÍA CATÓLICA (COSA QUE, POR OTRA PARTE, EXISTE, NADIE LO NIEGA, COMO TAMBIÉN PUEDE SER PEDÓFILO TU VECINO DEL OCTAVO B), LA «PAJÍN» Y DEMÁS SECUACES, LERDO-PROGRES, ETC., ESTO SIN EMBARGO SE LO CALLAN?.
LOS DEL GRUPO PRISA QUE TANTO LARGAN, ¿PORQUE DE ESTO NO HABLAN ¡¡JAMAS!!?.
¿Y LOS DEL «PUMBY» (USEASÉ, EL «PÚBICO», UPPS…, PÚBLICO?).
La homosexualidad en el Islam es castigable por la muerte pero la pederastia es permisible.
Quran 52:24 Cerca de ellos servirán, (dedicados) a ellos, criados machos jóvenes (guapos) como Perlas bien cautelosas.
Tambien en Surah 76:19 eAllah promete jovenes frescos a hombres musulmanes.
«Y cerca de ellos irán jóvenes que nunca cambian en la edad; cuando usted los ve usted pensará que ellos serán perlas dispersadas.»
Gracias a Muhammad y su ejemplo, ahora cada pedofilo pervertido en el Islam tiene una justificación de abusar a niños. Ellos llaman este delito vergonzoso «matrimonio».
«»Una niña de nueve años «da con frecuencia mejor resultado en la cama que una joven de 20». Así lo afirma el jeque marroquí Mohamed Ben Abderrahman Al Maghraoui en un editco islámico (o fatua).
El susodicho daba esta razón para «legalizar» la unión entra una niña y un hombre adulto. «Nos han contado, y hemos constatado, que las niñas de esa edad dan mejores prestaciones que las mujeres adultas», afirma. «En consecuencia están tan capacitadas para contraer matrimonio como las jóvenes de 20 años»»»
El año pasado se conoció el caso de Najud Mahammed Alí, una niña yemení de 8 años de edad que había pedido el divorcio ante un tribunal, aduciendo la pequeña que era objeto de contínuos malos tratos por parte de su marido de 30 años de edad. Ahora, el Parlamento del Yemen ha intentado establecer la edad mínima para contraer matrimonio en los 17 años, pero los líderes religiosos han dictado una fatua que se opone a esta reforma legistativa afirmando que es contraria al Islam.
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Mientras Occidente ventila noticias relevantes a los delitos de pedofília por parte de curas católicos o por ejemplo de la orden de los legionarios de Cristo, o el famoso caso del cura Julio Cesar Grassi y su juicio en la Argentina; y por el otro lado le hacen propaganda al culto del islam que intenta imponerse y dominar con ayuda de la onu, y OCULTAN que las leyes islamicas permiten la pedofilia, y cuando se trata de hablar sobre los delitos de su falso profeta mahoma, se escucha un gran silencio, y muchas amenazas por detrás.
Es que en el islam la pedofília es legal, por orden del falso profeta para justificiar sus depravadas acciones..