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Etiqueta: SÁTIRA
# Humor : Salvador Rueda.- El patio Andaluz

Biografía de Salvador Rueda
Y poco bien que se destaca la pintura tras la labrada cancela, con su plátano abriéndose en opulentos arcos, y sus floreros colgados del techo , que se derraman en olas de verdura !
No quiso la familia soportar durante el verano los rayos del sol allá en los pisos altos de la casa, y echándose los bártulos al hombro, se posesionó de la planta baja, con gran satisfacción de los pulmones, que no recibían la cantidad de oxígeno suficiente, y la lengua pagaba el pato, saliéndose un palmo de su sitio.
Bien es verdad que hombre prevenido vale por ciento, y ya, gracias á Dios, la temperatura es respirable, pues con la evaporación que se exhala de los jazmines y madreselvas, recocí aire su equilibrio, y la sangre circula serenidad por las venas.
Los veinte pies cuadrados que sirven de base al patio están cubiertos de mármol blanco y limpio; bajo los arcos de los corredores está colocado el piano entre algunas mecedoras que esparcen acá y allá; una serie de floreros adelanta de la pared, alternando con cuadros y jaulas de alambre; un toldo que se desriza en siesta y se pliega al caer la tarde, ostenta innumerables anillos de hierro presos en largos alambres; porción de macetas abren su balsámico follaje en derredor de los muros , y en el centro lanza al aire sus hilos finísimos una cristalina fuente, en cuya taza nadan los peces de color, como ligeras góndolas de fuego.
En este escenario de la gentileza sevillana, muévense las figuras de la comedia de costumbres, y es de ver el conjunto que forman la característica de más ó menos años, que es la mamá; el severo barba con sus anteojos sobre la nariz, esposo de la característica; el galán, mozo lleno de circunstancias, y la dama joven, de tez morena, sonrosado color y ojos de “allá va eso”
El sol , que ya subió bastante cielo arriba, envía con demasiada fuerza su luz, y el ris ris de las anillas del toldo, corriendo por los alambres, indica que es llegada la hora de la siesta.
Al acabarse de desplegar el lienzo, pierde en luz el cuadro lo que gana en vaguedad y frescura; apáganse los tonos ardientes; poetízanse los contornos de las figuras; fórmase un a modo de crepúsculo en torno de las plantas, y los colores del toldo refléjanse en la fuente, lo mismo que la luz que se cierne por el tejido, empiedra el suelo de pequeñas lentejuelas de oro.
Todos duermen en habitaciones interiores, excepto D. Anselmo, que se quedó adormecido con La Cigarra entre las manos, la cabeza torcida y soplando por un lado de la boca, y Concha, que borda al pasado detrás de la cancela , cantando entre dientes aires andaluces, entre los que da preferencia á las malagueñas. Con voz casi imperceptible no cesa de cantar esta copla:
El amor que tengo a un hombre
Es mata de siemprevivas,
La cultivan mis recuerdos
Y la riegan sus sonrisas.
El rastrear de la aguja sobre el dedal cada vez que da una puntada, y el roce de la hebra al pasar por el tejido, sujeto por ambos lados al bastidor, son los únicos rumores que se oyen en el patio, a no ser que aguzando mucho el oído se perciba la pianisima canturia del canario, que sacudiendo sus alas de oro pálido, se limpia con aseo en la varilla y vuelve a limpiarse, andándose luego con la pata en el cuello y en la cabeza.
El agua tiembla sin descanso dentro de la fuente, deslizándose en imperceptibles rizos hacia las orillas, desde donde se descuelga en alegres rosarios de gotas.
Algún grillo duerme entre la lobreguez de las hojas; varias hormigas suben por los tallos de las flores, y errando, al parecer, el camino, páranse un momento, reflexionan, vuelven a andar desviándose á un lado como si por allí fuese su ruta, retroceden corriendo, tallo abajp, y ya cerca de la maceta , vuelven a subir entre las mismas indecisiones e iguales incertidumbres.
Los mosquitos por su parte, cuando no se paran sobre una hoja, zumban no se sabe dónde, y a la vez que Concha se da una manotada junto al oído para ahuyentar al importuno músico, el mosquito Dios sabe a qué distancia se halla, porque la muchacha sigue oyendo de igual modo su sonido monótono, como el de una flauta lejana.
En cuanto a las moscas , bailan su rigodón en el aire, pasando por un rayo de sol, que teñido de azul, mueve sus millones de átomos luminoso? en tremenda algarabía, y mientras uno entra brioso y rozagante en la escala de luz, otro se extingue en la orilla, y aquél forma un remolino, y el de allá sube lento y pausado, y el otro va dando encontronazos a los demás, y todos se sublevan al menor soplo del aire, que no podía por menos de meterse a escandalizar a las moléculas.
Aquella hoja por la que resbala una gota de agua, enseña limpias y vigorosas sus infinitas vértebras y ramificaciones, que partiendo del centro de la hoja, se enlazan, desvían y piérdense en las orillas; por su dorso no se perciben ramificaciones algunas, por hallarse éste cubierto de un leve terciopelo que vela el secreto de tan misteriosa anatomía.
La pesadumbre del calor gravita sobre todo, y un enervamiento general abruma a cuanto goza de vida : solamente Concha borda unas iniciales sin sentir pesadez ni cansancio; pero no se sabe si la ligereza de su cuerpo la ocasiona aquel desvelo del amor que todo lo torna aéreo, o lo valiente de su organismo meridional, más lleno de cuerdas que vibran que de tejido y músculos de acero.
Atenta a su bordado, aguarda impaciente el caer de la tarde, y luego ia noche, para ver a su novio, que antes faltará á todo lo divino y humano, que dejar de acudir a la reja.
La siesta, ya vencida , va aligerando su peso, y congregada la familia en el patio, empiézanse a oir los primeros preludios de la guitarra, que exhalando sus lamentos árabes, llena el corazón de melancolía y hace desfilar por la imaginación las ruidosas zambras moras y el mundo de recuerdos históricos esparcido por el suelo de Andalucía.
A través de la cancela vése la calle llena de gente, entre la que cruzan graciosas mozuelas con la cabeza llena de flores, menudo pisar ajustado a ritmo provocativo, y un espontáneo chiste en los labios; también cruzan la tostada y airosa gitana; el famoso vendedor de flores, cuyo pregón es un canto melodioso; la alegre cigarrera, más diestra en dimes y diretes que en el arte de liar cigarros; el chalán apergaminado con sus patillas de boca de hacha y su bordada pechera: todo lo que es característico de la tierra , desfila por delante de la cancela, menos llena de adornos y arabescos , que el patio andaluz de pródigas bellezas.
Por la noche, la jovialidad y el buen humor dan sus tonos alegres á la pintura, y tan pronto escúchanse las elegantes notas del piano , como el gemir de la vihuela.
A esta escena, cuando ya todos se han entregado al sueño, sucede la de la reja. Todos los giros con que se expresa el amor salen de una y otra boca de la pareja, mientras la luna derrama su luz soñadora sobre las plantas, o alguna ronda atraviesa por las aceras, donde aun se siente caer con monótona melodía el agua del balcón regado.
Ruidoso tropel de trasnochadores cruza el fondo de la calle entre voces desentonadas y coros de risas; las siluetas de las torres tienden su sombra sobre las casas, y también el sereno da de tiempo en tiempo su Ave Maria purisma , que se pierde en la soledad de la noche.
La pareja no interrumpe por nada su coloquio; sólo viene a cortarlo como espada suavísima el primer rayo de luz…
¡Oh costumbres de Andalucía! ¡Oh patio alegre y delicioso!
Cuando lleno de vagos ensueños, toco, para dar penas, la guitarra, no es extraño que cante al compás de sus cuerdas aquella triste copla que dice:
Cuando salí de mi tierra
Volví la cara llorando,
Y le dije, «tierra mía,
¡Qué lejos te vas quedando!»

Bodega ‘La Pucelana’: nuevo anís del mono
The end is near. La derrota de Podemos
Irene Montero, Ione Belarra, y por extensión Pam y todas las alegres feministas del Ministerio de Igualdad, han sufrido una derrota sin paliativos con su Ley del Sólo Sí es Sí. Sus caras en el Congreso eran un poema. Humilladas pero sin aceptar su responsabilidad y sin dimisiones. Que ya son casta y están por la pasta. A eso sumen que Yolanda suma que te sumarás y que Tezanos hunde al partido… Este artículo es el Sainete Triste del Ministerio de Igualdad, una recreación ficticia pero plausible de los últimos días de Podemos. The end is near…
Por Julio Murillo
El día auguraba tormenta en el Ministerio de Igualdad. La tarde anterior Irene Montero había regresado de su viaje relámpago a Nueva York, donde había participado en la sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer de la ONU, dedicada a la brecha de género en el mundo digital. Volvía, así lo había filtrado en discreta llamada telefónica una de sus secretarias, destemplada y con el rictus torcido en los labios. Demasiadas cosas en muy pocos días. Había convocado, mientras sobrevolaba el Atlántico, una reunión de crisis de su gabinete a las diez en punto.
Pasadas las nueve y media, y con cara de haber pasado una noche toledana, llegó trastabillando Lilith Verstringe, secretaria de Estado de la Agenda 2030. Saludó abúlica al personal, alzando el puñito y musitando su sempiterna melopeya –«Ma-ña-naaa… Es-pa-ñaaa… será re-pu-bli-canaaa»– y se dejó caer, desvencijada, en una butaca de la sala de juntas, comenzando a roncar a los pocos segundos. Al rato apareció Isa Serra, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y asesora del Ministerio, con la cara lavada y recién peinada. Y ya eran casi las diez cuando asomaron, al unísono, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, aferrada a sus carpetas, y Ángela «Pam» Rodríguez, Secretaria de Estado de Igualdad. Traía la mujer expresión de I can’t get no satisfaction, por lo que el personal interpretó, no sin malicia, que una vez más había vuelto a quedarse sin pilas alcalinas durante la noche.
A todos les pareció que el semblante de Irene no auguraba nada bueno. Irrumpió en la estancia con el ceño fruncido y los morritos más arrugados que una pasa de Corinto. Descargó su tablet y varios informes, se sirvió un té con aguachirle de avena y entró sin dilación en materia.
—A ver, chiques, os he convocado porque esto no va nada bien. El PSOE reforma la Ley de Libertad Sexual. Nos la meten doblada. Ya sabéis que el otro día se dio luz verde por vía urgente a su tramitación, con votos a favor de peperos y ciudadanos; este 8M hemos dado imagen de desunión, con manifestaciones paralelas, y con notable bajada de participación… Y me tuve que oír a más de una diciendo que nos pasamos diez pueblos en casi todo, y que así que no… –resumió adusta, yendo a clavar su mirada en Pam.
—¿A mí me miras? –interpeló con cara de bizcocho recién horneado la Secretaria de Estado–, ¿no me estarás culpando de todo eso a mí, no?
—Aquí hay para todos, pero tú deberías ser la primera en hacértelo mirar, reina, porque no paras de rajar y carcajearte en los medios… ¡Que si los violadores saldrán a miles de las cárceles; que menuda pena que no pudiera abortar en su día la madre de Santiago Abascal; que cómo es posible que al setenta y cinco por cien de las jóvenes les vaya mucho más el «aquí te pillo, aquí te empotro» que la auto estimulación! ¡Y que el consolador es una máquina de matar fascistas! ¿A ti eso te parece normal. tía? ¡Nos están atizando a base de bien en todas las encuestas! ¡Nunca nos habían puesto a parir así en las redes!
—Oye, oye, a ver, con mi satisfayer no te metas, bonita de cara, que Marx nos creó a todas libres… –gruñó molesta Pam cargando lanza en ristre–. ¡Si tengo foso con cocodrilos, puente levadizo y rastrillo en mi castillo es cosa mía!¡Como si la continencia verbal fuera lo tuyo! ¡Menudas peroratas largas tú con cara de acelga hervida: que lo que toca ahora es ocuparse del placer de las de setenta y ochenta en los geriátricos; que a ver cómo normalizamos lo de la coyunda en días menstruales…!
—Mira, Pam, así no vamos bien. Te pasas el santo día enmerdando en Twitter y en Instagram: que si tú eres «bollera de barrio de confianza»; que si estás en eterno problema con tu cuerpo; que si todos los españoles son fachas y violan a tope… Te dedican artículos a todas horas. Y Pedro Sánchez está hasta el gorro de nosotras, se sube por las paredes como un gato, y nos culpa de que las encuestas no le sean favorables. Lo sé de buena tinta. Entre lo de Tito Berni, la Moción de Censura de Tamames, y lo de la Ley del Sólo Sí es Sí, está que echa espuma por la boca. Y las municipales están a la vuelta de la esquina, y en cuatro días Navidad y Generales… ¡Y todas a la calle!
—¡Bah, para nada, no sufras, que el Gobierno de coaflicción, digo de coalición, está asegurado! –aseveró esbozando una sonrisilla cínica–. Oye… ¿No será que lo que a ti te amarga el café es ese análisis crítico que te dedica Gloria Elizo, ¡una de las nuestras!, en El Mundo? ¡Dice que eres un «cóctel explosivo y que lo tienes todo para provocar odio en muchos sectores»; que tienes una visión sesgada de las cosas; que no has desarrollado tu capacidad para hacer política, y que sólo entiendes la política como una guerra constante! ¡Y, ah, sí, que tú y Pablo os comportáis como si Podemos fuera vuestro coto de caza privado!
Si hasta ese momento la expresión de contrariedad de Irene era notoria, escuchar eso casi le desfigura el rostro. Durante segundos interminables flotó en la sala un silencio de ultratumba.
—Mira, lo que más me jode de este artículo de Gloria es que haya puesto el dedo en la llaga al señalar que parte de mi problema es haberme rodeado de un equipo no capacitado para estar en primera línea de la política… ¡Vamos a dejarlo estar, Pam! –zanjó taxativa–. En cuanto a ti, Ione, chata, hazme el favor… ¡Deja ya de llamar a Juan Roig «capitalista despiadado» cada dos por tres, basta de poner a parir a Mercadona por haber ganado un cinco por ciento más que el año anterior, y de exigir que se intervenga la cesta de la compra y de promover boicots! ¡Si es que parecemos unos antisistema!
Lilith Verstringe, que seguía durmiendo plácidamente, abrió en ese preciso instante los ojos y bostezó. Había escuchado la última parte de la invectiva de la ministra.
—¿Qué dices, Irene? ¿Ya no somos antisistema, muy anarquistas y republicanos? –interpeló estirando los brazos– ¿O lo dices porque si se nos acaba el chollo acabaremos todas de cajeras en el Mercadona? ¡Ay, no sé, perdonadme chicas, pero es que hoy estoy taaan cansada!
—¡Madre mía, qué he hecho yo para merecer esto! –se lamentó Irene hundiendo el rostro entre las manos– ¡Pero si es muy fácil, coño, sólo os estoy pidiendo que mantengamos, hasta que las aguas vuelvan a su cauce y todo se tranquilice un poco, un perfil más bajo, menos combativo! ¡Ocupémonos de asuntos menores, de cosas que no encabriten a todo el corral!
—¡Eso está hecho, Irene! –exclamó Isa Serra, achispada, chasqueando los dedos–. Mira, ya tenemos esos dos informes de los que te hablé, breves pero concisos. Y a precio de ganga, a cincuenta mil euros cada uno. Éste de los semáforos es muy bueno… ¿Sabéis que el algoritmo de los semáforos es machista y perjudica a las mujeres? ¡Os paso copia a todas! ¡Y luego está éste otro, que confirma que en este país pecamos de hablismo y glotofobia, como Pablo Motos, y que aquí todo el mundo se burla de su vecino y le discrimina por su acento y por su forma de hablar! ¡Eso son por lo menos dos buenas campañas!
Irene se quedó traspuesta, con cara de pasmarote, ausente. Definitivamente el mundo no estaba a su altura. Respiró hondo y optó por sosegarse. Sonó su teléfono móvil. Contestó con desgana.
—¿Sí…?
—¿Ireneee? ¡Holaaa, que soy yo, la Yoli! Cuchaaa, preciosa, que estaba yo por aquí, en Móstoles, que me he venido a Móstoles a ver si sumo a dos concejales del PSOE que están transicionando más a la izquierda, y me he dicho… ¿Y por qué no aprovechas que estás en Móstoles y llamas, entre suma y suma, a Irene, a ver si quiere sumarse ella también? Y así, sumando sumando, nos salen bien los números… Oye, que sin compromiso, tú háblalo con Pablo, y si no queréis sumaros, pues no pasa nada, pero al menos no me restéis, ¿eh? ¡Es que si me restáis no podremos crecer y multiplicarnos!
—Ya, sí, vale, Yoli, vale, ya hablaremos; oye que te dejo, que tengo un mal día y estoy con jet lag…
—Pues nada, bonita, tómate un Gelocatil y ya hablamos… ¡Salud y República, camarada!


Las últimas arcadas del chamanismo

No hubo expertos. Ahora, a tres años vista, lo sabemos con certeza y no pasa nada. Y España definitivamente es un desastre confirmado por todos los organismos serios, pues todos avalan la bancarrota, pero parece que tampoco pasa nada.
No hubo expertos. Ahora, a tres años vista, lo sabemos con certeza y no pasa nada. Y España definitivamente es un desastre confirmado por todos los organismos serios, pues todos avalan la bancarrota, pero parece que tampoco pasa nada.
Y miren: a estas alturas, y después de tanto escrito sobre el asunto, no se trata de sacar rédito literario por difundir la defunción de España como Estado-Nación, sino de intentar, al menos, bajar el volumen de la burda serenata ofrecida por la orquesta del Titanic, que acompaña con sus melodías fúnebres de cuarteto de cámara al chamán que ocupa la Moncloa.
El otro día me enfadé mucho cuando dijo que la culpa de todo es del clima. Y es que yo ya vengo calentito desde los tiempos de “Z-Paro”. “La tierra es del viento” —¿recuerdan?—. Y después puso esa cara de papanatas que Dios le ha dado.
Que el clima parte la pana ya lo tenemos asumido, porque el asunto ha calado en todos los ámbitos de la sociedad en general, y en las empresas en particular. Uno ya no adquiere, gasta, come, disfruta, o lo que sea, por gusto o necesidad básica, sino en base al CO2 que se ahorró de emitir a la atmósfera el fabricante, el distribuidor, el comerciante, ¡y hasta uno mismo al comprar, disfrutar, usar, comer o incluso defecar!
Ante esta perspectiva vital para tanta gente básica, ¿por qué no darles lo que quieren? Ante cuestiones difíciles, respuestas sencillas para gente sonriente.
Gente de esa que llora por un árbol mientras desea la muerte de su suegra para trincar antes y por ello defiende la eutanasia. Gente que asume que a sus hijos les coman la cabeza profesores anormales y mal formados mientras les meten mano. Gente que se zafa en el trabajo del trabajo, para reclamar, en comidilla, más derechos en grupos de WhatsApp en horario laboral. Gente que no ha usado zapatos jamás.
El clima. Vale, sí, el clima…
¿Eres pobre por el clima? ¿Te suben la hipoteca por el clima? ¿Su casa, de usted y su señora, vale menos por el clima? ¿Ha pasado frío este invierno porque no puede pagar la calefacción? ¿No come carne, pescado o fruta, y lo poco que compra viene importado de Marruecos? Parece que a cada vez mas gente le pasa… ¿verdad? Pues los capitostes de Bruselas siguen aumentando las partidas presupuestarias en forma de ayudas para que se desarrollen ellos, en origen… ¿Y se lo regalan, así, por la cara, al rey moro?
¿Y aquí, qué? La culpa es del clima y de los empresarios que no pagan bien. Allí, que no hay ni derechos fundamentales, se ve que lo hacen de maravilla, y el clima es mejor aunque hablemos de África.
¿Y lo de ir a la gasolinera a repostar? ¡Bueno, bueno…! Eso ya es un deporte de riesgo, pues los combustibles andan por las nubes. Pero de extraer gas en España nada de nada, porque deteriora el planeta. Mejor se lo compramos a EEUU y a Rusia a espuertas, que están muy lejos. Pero la culpa de que usted eche, en el mejor de los casos, sólo 20 eurillos, es del clima. Vale, vale…
Suben las pensiones, los salarios; ofrecen más puestos para ser funcionario; crujen a impuestos a todo el ecosistema empresarial; persiguen a las pymes y masacran a los autónomos. Lloran por lo público a ritmo de batucada, exterminando la iniciativa privada, y señalan a las empresas, a los empresarios de éxito; apoyan a espuertas a los sindicatos improductivos… ¡En definitiva, gobiernan para la gente sonriente!
La gente con cara de bobo que aplaudía a los que hoy no les atienden en la consulta y en los hospitales, como muchos avanzamos que sucedería; los mismos que no entienden que primero hay que trabajar generando las condiciones necesarias para que después se pueda exigir y no al contrario… Gente que no sabe esforzarse, sufrir, o pasarlas canutas para conseguir algo en la vida. Gente cómoda que se piensa que todo cae del cielo, al amparo de un Gobierno que dice ser progresista para que ellos progresen también sin esforzarse. Gente que siempre culpa al de al lado porque eso ve hacer al Gobierno. Gente que no quiere traer hijos a este mundo —y a los pocos que traen les inculcan el miedo de serie contra quienes les lleven la contraria o les protejan de los inmigrantes que llegan para sustituirlos. Gente que improvisa a mediados de mes, sin pensar en el fin de mes, pero que no se sacrifica en nada ni por nadie porque le han inculcado que ser egoísta es lo correcto mientras no percibe que está siendo colectivizado y clasificado como ganado… Y así, todo.
La verdad es que es tanto lo arrasado desde los días de Zapatero que uno ya no recuerda tiempos prósperos. Con Rajoy el personal era, quizás, algo más feliz; no como ahora, que dicen que hay que sacar hasta número y pedir cita previa para suicidarse. Vale… pero al menos había trabajo basura para todos.
Aquí, ahora y por fin, en las últimas arcadas del sanchismo mas nauseabundo, el cuento de las cuentas del paro ha sido reconocido en el Senado. El ministerio de Sanidad también ha reconocido que se compran tantas vacunas como caducan, y que, además, hasta algunas matan a gente. El hermano de Ayuso es inocente, y de la gestión sobre las residencias de ancianos, también carpetazo. Claro, faltaría más… ¡Cuanto me alegro presidenta! A ver si ahora resulta que sólo presuntamente se narcotizaron ancianos para que murieran solos, tranquilos y sin molestar en una única Comunidad Autónoma.
Fíjense: es que llegados a este momento de la legislatura, me alegro tanto, o lo mismo, de que se vayan a librar Salvador Illa, José Luis Ábalos Meco, Pablo Iglesias, Yolanda Díaz, Carolina Darías, Miguel Ángel Revilla, el Tito Berni y hasta el presidente del Barça, con tal de que al menos trinquen otros… Porque entonces ¿qué sentido habría tenido que antes se hubieran librado Felipe González, José Bono, Chaves, Griñán, o Junqueras y compañía?
Socialists, socialists
we do not know how to govern
when we get a budget
we just melt it down
With communists and pro-terrorists
a brutal symbiosis
as soon as I can I give them a stick
and they will never come back
I move through the sewers
with unparalleled ease
I do my business
I call it legislating
We are millions and together
a plague of the copón
just like on the right
the rats another legion
Democracy a fallacy
that has long since vanished
we fuck it every day
in your silly face
And meanwhile in our chairs
with responsibility
we share out the little seats
in Endesa or Enagas
In the next elections
you will have to choose
between one plague or another
to infect the country
This way you are entertained
and give us time to continue
emptying your life
while you fight for me
The socialists, the socialists
we do not know how to govern
when we get a budget
we just melt it down
Democracy is a fallacy
that has long since vanished
we fuck it every day
in your silly face

Si, está ocurriendo realmente.
#StopIslam
Un hombre le decía a su amigo: «No vas a creer lo que pasó anoche.
Mi hija entró a la sala y dijo: » Papá, cancela mi asignación
inmediatamente, olvida mi préstamo universitario, alquila mi habitación, tira toda mi
ropa por la ventana, tome mi televisor y mi computadora portátil.
Por favor, lleve cualquiera de mis joyas al Ejército de Salvación o a los Convertidores de efectivo.
Luego venda mi auto, retire la llave de mi casa y me tire.
Luego, desconécteme y nunca más hable conmigo . Y no se olvide de sacarme
de su testamento y dejar mi parte a cualquier organización benéfica que elija «.
«¡¡Santo Dios, tío!!», contestó el amigo, «¿ realmente dijo eso?»
«Bueno, ella no lo dijo así. En realidad dijo:
«Papá, conoce a mi nuevo novio, Mohammed. Vamos a trabajar juntos en
la Campaña Presidencial de Joe Biden«.

HAROLD & WILSON: Jugando a las adivinanzas (Special guest starring: «BICHI»)


MORALEJA: No hay moraleja

Anoche nevó
8:00 am: hice un muñeco de nieve.
8:10 – Una feminista pasó y me preguntó por qué no hice una mujer de nieve.
8:15 – Entonces, hice una mujer de la nieve.
8:17 – Mi vecina feminista se quejó del voluptuoso cuerpo de la mujer de nieve diciendo que objetivaba a las mujeres de la nieve en todas partes.
8:20 – La pareja gay que vive cerca lanzó un silbido y gimió que podría haber sido dos hombres de la nieve en su lugar.
8:22 – El hombre transgénero … mujeres … persona me preguntó por qué no hacía una persona de nieve con partes desmontables.
8:25 – Los veganos al final del carril se quejaron de la nariz de zanahoria, ya que los vegetales son comida y no para decorar figuras de nieve.
8:28 – Me llamaban racista porque la pareja de nieve es blanca.
8:31 – El musulmán al otro lado de la carretera exigió que la mujer de la nieve usara un burka.
8: 40 – La policía llegó diciendo que alguien había sido ofendido
8:42 – La vecina feminista se quejó nuevamente de que la escoba de la mujer de la nieve necesitaba ser removida porque representaba a las mujeres en un papel doméstico.
8:43 – El oficial de igualdad del consejo llegó y me amenazó con desalojarlo.
8:45 – equipo de noticias de televisión de CBC apareció. Me preguntaron si sé la diferencia entre hombres de nieve y mujeres de nieve. Respondí «Snowballs» y ahora me llaman sexista.
9:00 – Me pusieron en las noticias como un presunto terrorista, racista, delincuente homofóbico y con sensibilidad, empeñado en causar problemas durante el clima difícil.
9:10 – Me preguntaron si tengo cómplices. Mis hijos fueron llevados por los servicios sociales.
9:29 – Los manifestantes de la extrema izquierda ofendidos por todo marcharon por la calle exigiendo que yo fuera decapitado
Moraleja: No hay una moraleja en esta historia.

Los negocios de «El Manguis»

MIENTRAS… EN UNA AGRADABLE TERRACITA DE «LAS VISTILLAS», EN EL MADRID «CASTIZO»…

HAROLD & WILSON: «Se encarga «El Manguis»


