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Teoría del pájaro y el gusano.
Creo que todos hemos oído alguna vez ese viejo refrán que reza: «pájaro que madruga se come al gusano…», que vendría a ser la versión inglesa de nuestro más castizo «a quien madruga, Dios le ayuda…».
Pero, me pregunto, ¿alguien ha pensado alguna vez en la desdichada suerte que corre el gusano tempranero? Porque claro, aquí también se podría aplicar lo siguiente: «el gusano que madruga es comido por el pájaro…» ¿O no?
Pero introduzcamos, por ejemplo, un tercer elemento en discordia: un gato.
Supongamos que un pajarillo, muy madrugador él, tiene la fortuna de encontrarse con una lombriz a la que no se le han pegado las sábanas. Se la come y piensa: «si ya lo dice el refrán… jeje…!!!».
En estas, un gato traicionero (como todos) da un salto, atrapa el pajarito y se lo zampa de un bocado, relamiéndose y pensando lo bueno que le ha sabido el desayuno… ¡y todo por madrugar!
Reflexionemos. ¿A quién ha ayudado realmente el madrugón? Evidentemente, no a la pobre lombriz, ni al inocente pajarillo. En este caso el único beneficiado ha sido el gato. Uno de tres, minoría… Y pensemos también en añadir más factores como, por ejemplo, un perro que trate de despedazar al minino, una serpiente que ataque al perro, etc.
Quedaría así demostrado que madrugar no es necesariamente bueno. Pero, ¿es malo?
Evidentemente en el ejemplo anterior es malo para una mayoría, lo que no quiere decir que sea siempre así. Si sólo el gusano madrugara, sería bueno para él, pero no así para el pájaro, que se quedaría sin su sustento, ni para el gato, etc.
Pero pongamos el caso contrario: que nadie madrugue. El resultado sería exactamente el mismo pero más tardío. En lugar de suceder con el canto del gallo, ocurriría a la hora de la siesta, pero ocurriría igualmente.
Por tanto, queda también demostrado que la vagancia tampoco es la mejor opción.
Y ¿qué pasaría si unos madrugaran y otros no? Pues lo mismo, sólo que más repartido a lo largo del día. La única opción válida sería que los gusanos se levantaran a una hora, los pájaros a otra, los gatos cazaran a otra, y así sucesivamente. Pero claro, de esta manera nadie se alimentaría y al final resultaría perjudicial para todos.
Podemos entonces asegurar con total certeza que madrugar no es ni bueno, ni malo, ni todo lo contrario. Se podría aceptar aquí ese otro refrán que dice «no por mucho madrugar amanece más temprano…» que encierra una gran verdad en sí mismo.
Todas estas divagaciones, y otras que indefectiblemente conducirían a las mismas conclusiones, dan pie al enunciado del primer Teorema Peregrino, que a continuación pasamos a exponer:
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PRIMER TEOREMA PEREGRINO
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Madrugar no es bueno ni es malo. Es indiferente. Lo único cierto es que al final seremos todos pasto de los gusanos: el pájaro, el gato, el perro y todos nosotros. Por tanto, ¡muerte al gusano…!
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Este teorema, tan absurdo como irrefutable, es fruto de largos años de meditación filosófica trascendental. Espero que se haya entendido perfectamente la profundidad de sus argumentos.
Si usted es partidario de madrugar, hágalo. Pero por favor, no intente usted convencer a nadie de que es la mejor opción, ya que ha quedado demostrado que es una elección tan buena o mala como cualquier otra. No trate de ser usted el «gusano» madrugador que amarga la vida de los demás, obligándoles a seguir sus normas y doctrinas, y que al final acaba por devorarles hasta la moral.
¡Ponga una sonrisa en su vida!
FUENTE: Teorías Peregrinas.
REFRANERO INTELECTUAL.
Quien necesite ver la traducción entre paréntesis, es que no entendió nada, es decir, es
INCULTO.
Más vale plumífero volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez pululando por el espacio. (Más vale pájaro en mano, que cien volando.)
Crustáceo decápodo que pierde su estado de vigilia, es arrastrado por el ímpetu marino. (Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.)
Relátame con quién deambulas y te manifestaré tu idiosincrasia. (Dime con quién andas y te diré quién eres.)
A perturbación ciclónica en el seno ambiental, rostro jocundo. (Al mal tiempo, buena cara.)
H2O que no has de ingurgitar, permítele que discurra por su cauce. (Agua que no has de beber, déjala correr.)
Ocúpate de la alimentación de las aves córvidas y éstas te extirparán las estructuras de las fosas orbitarias que perciben los estímulos visuales. (Cría cuervos y te sacarán los ojos.)
El globo oftálmico del poseedor torna obeso el bruto vacuno. (El ojo del amo, engorda el ganado.)
Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda. (El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.)
A equino objeto de un obsequio, no se le aquilatan las piezas odontoblásticas. (A caballo regalado, no se le miran los dientes.)
El rumiante cérvido propende al accidente orográfico. (La cabra tira al monte.)
Las exequias con candel son más tolerables. (Las penas con pan son menos.)
No existe adversidad que por sinecura no se trueque. (No hay mal, que por bien no venga.)
La ausencia absoluta de percepción visual torna insensible al órgano cardíaco. (Ojos que no ven, corazón que no siente.)
Al andar maltrecho aplicarle premura. (Al mal paso, darle prisa.)
Cavidad gástrica satisfecha.. ……… .Víscera cardíaca eufórica…. (Barriga llena, corazón contento.)
Existe un felino en cautiverio. (Aquí hay gato encerrado.)
(¡Éste si esta para muy cultos!)



