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El aparato mediático progresista

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Los medios de comunicación, en su abrumadora mayoría, son hoy un mero aparato de propaganda de la ideología progresista. La idea de que su tarea principal es informar, y que cada cabecera, cada canal, posee su propia línea editorial, que se limita a ver con el color de su cristal los hechos de los cuales nos informa diligentemente, peca de una ingenuidad totalmente injustificada. Prácticamente todos los medios no hacen apenas otra cosa que dictarnos, de manera más o menos explícita, lo que tenemos que pensar, lo que tenemos que opinar, lo que nos debe interesar o inquietar. Y prácticamente todos lo hacen en una misma dirección. Los periódicos de tendencia supuestamente conservadora se limitan en España a apoyar al Partido Popular, en la sección de política nacional; en todo lo demás, y en consonancia con la borrosa ideología de esa formación, son indistinguiblemente progresistas, sin apenas excepciones.

Estos son algunos de los principales métodos por los cuales se nos inocula la propaganda.

1) El más descarado es la mentira directa, lo que ahora está de moda llamar fake news, como si se tratara de un fenómeno nuevo que nos hubieran traído los “populismos”. No es tanto que los periodistas u otros agentes se inventen directamente hechos, o los fabriquen (que también), como que nos los sugieren sutilmente, sobre todo mediante el uso manipulador de imágenes. La imagen tiene la fuerza de un hecho incontestable, pero se puede usar, incluso sin necesidad de ningún montaje, para apoyar interpretaciones en absoluto evidentes. Así se hace con las fotografías o vídeos del deshielo estacional en regiones polares, utilizadas rutinariamente para crear alarmismo sobre el cambio climático en los espectadores profanos, que somos la inmensa mayoría. Toda imagen fuera de una adecuada contextualización objetiva (no la totalmente insuficiente y ya tendenciosa que suele aportar el pie de foto) debe siempre inspirarnos la máxima desconfianza.

2) Mucho más corriente es la confusión de opinión e información. El ejemplo paradigmático es el titular de portada de El País del 12 de setiembre de 2001, al día siguiente de los atentados islamistas contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono: “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”. A partir de un hecho como que unos terroristas suicidas habían estrellado varios aviones de pasajeros contra objetivos civiles y militares, provocando miles de muertos y heridos, el periódico dirigido entonces por Juan Luis Cebrián se sacó de la manga un sentimiento imaginario (estar en vilo) aplicado a un sujeto sin voz propia (el mundo) respecto a algo que no había ocurrido, y que se anticipaba a juzgar, implícitamente, con un término (represalias) más cercano semánticamente a la venganza que a la Justicia o la Defensa.

Esa utilización de falsos sujetos es un procedimiento constante y generalizado de la prensa. A veces son puramente ficticios, otras se basan en confundir a las organizaciones que se arrogan la representación de los trabajadores, los estudiantes, las mujeres o los homosexuales con estos conjuntos de personas. Se da por sentado que todos los trabajadores o todas las mujeres piensan igual, salvo que sean idiotas. Un ejemplo de ayer mismo, 7 de agosto, entre miles, leído en el Diari de Tarragona: “La comunidad hispana pide a Trump que cese su discurso antiinmigrantes.” Habitualmente, el carácter manipulador del titular se puede descubrir o al menos sospechar simplemente con leer el cuerpo de la noticia. En este caso descubrimos que la “comunidad hispana” son en realidad cuatro personas entrevistadas: tres dirigentes de asociaciones de inmigrantes y un “estratega demócrata”.

También es frecuente sugerir una interpretación con la mera elección de una palabra aparentemente inocente. Por no salirnos del sesgo sistemático que se aplica a toda noticia relacionada con el actual inquilino de la Casa Blanca, el mismo periódico local titulaba el 6 de agosto: “Trump condena ahora el racismo”. Observen las connotaciones que se introducen con un simple adverbio como “ahora”, que no aporta ninguna información objetiva: que Trump antes no rechazaba el racismo, que su postura es hipócritamente electoralista… Por supuesto, uno puede pensar que esto es así, pero para decirlo están las columnas de opinión, no los titulares de las noticias.

3) Un tercer método es la burla o caricaturización, tanto gráfica como verbal. La fuerza de este procedimiento no es en absoluto desdeñable, porque incide directamente sobre nuestras emociones, no sobre la razón. El humor, bajo su carácter innegable de saludable ejercicio crítico o de mera diversión, en ocasiones se prostituye con el fin de ridiculizar, denigrar o incluso fomentar el odio contra determinadas personas, ideas o actitudes, sin apenas necesidad de argumentos o datos. A ello contribuye eficazmente el carácter gregariamente contagioso de la risa, que refuerza eficazmente los sentimientos que se pretenden inculcar.

4) Ahora bien, el recurso más poderoso y más difícil de detectar de los medios de comunicación no se basa en lo que dicen, sino en lo que no dicen: es decir, en su selección de los hechos que “son noticia” y su constante ocultamiento de información que es imprescindible para comprender adecuadamente la realidad, en especial para situar en su justo lugar la que nos proporcionan selectivamente. Por supuesto, es imposible contarlo todo; siempre resultará inevitable seleccionar, recortar, priorizar, dadas las limitaciones humanas. Pero lo cierto es que los periodistas encuentran aquí la excusa perfecta para imponernos su visión del mundo progresista.

Pensemos en algo tan premeditado como ocultarnos la nacionalidad de los delincuentes extranjeros, o en no contabilizar delitos cometidos por mujeres, o aquellos en los que las víctimas son hombres, para alimentar la ideología de género que criminaliza al varón. O, por terminar de decirlo todo sobre Trump, reflexionemos sobre la gran cantidad de informaciones favorables al presidente americano, que se nos hurtan sistemáticamente con el fin de crear una sensación, por acumulación de noticias exclusivamente negativas y desagradables, de que se trata de un personaje impresentable, que no hace una buena, ni de obra ni de palabra.

Los ejemplos en muchos otros temas son innumerables. Para no alargarnos, recordemos sólo la cobertura del conflicto palestino-israelí, que de manera sistemática oculta la mayor parte de la violencia ejercida por los palestinos, tanto contra la población civil israelí como contra los propios palestinos, en unos casos reprimidos brutalmente por sospechas de disidencia, y en su gran mayoría utilizados por los terroristas como escudos humanos.

Hemos aportado sólo unos pocos ejemplos muy obvios de información política. Pero para comprender el alcance de la propaganda mediática progresista deberíamos analizar no sólo la información de todas las demás secciones periodísticas, en especial la cultural y la social, sino la entera industria del entretenimiento, tanto televisivo como cinematográfico. En todos estos ámbitos se transmite, como quien no quiere la cosa, y con métodos muy similares a los aquí descritos, una misma cosmovisión poscristiana, que a la postre resulta siempre anticristiana, con la que se cuestionan de manera constante y reiterativa las bases de nuestra civilización occidental.

No se trata de imaginar conspiraciones. No hay probablemente ninguna conspiración mundial y eterna, no al menos de carácter humano. Sin negar la importancia de sociedades secretas como la masonería, o el poder de ciertas organizaciones y corporaciones internacionales, o de “filántropos” como George Soros, ellos por sí solos no son la explicación de los pecados de cada uno de nosotros, de las idolatrías en las que una y otra vez cae el hombre. Son solo agentes del error, que es lo que debemos identificar y combatir realmente, más que buscar chivos expiatorios. Los intelectuales son en general progresistas, incluso de izquierdas, porque el progresismo es un error intelectual. Los intelectuales son de izquierdas de manera análoga a como los médicos, y no los profanos, son los que cometen errores médicos. No debería hacer falta decir que señalar esto no es ir contra la inteligencia o contra la medicina. Ni tampoco contra el periodismo.

PROGRES, podemitas y similares: Solo ven lo que quieren ver

ELLOS, colectivistas, progres, adoctrinados, PODEMONGERS, etc., etc., etc., aceptan cualquier cosa, excepto al hombre independiente. Por ignorancia, cortedad de intelecto o, simplemente por miedo a la LIBERTAD VERDADERA, es decir, LA LIBERTAD INDIVIDUAL.

OBSÉRVESE: 

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Lo reconocen al instante…Hay un odio especial, insidioso, reservado para él. Ellos perdonan a criminales. Ellos admiran a dictadores. El crimen y la violencia son un lazo. Ellos necesitan lazos. Ellos tienen que forzar sus miserables pequeñas personalidades sobre todas las personas con que se encuentren. El hombre independiente los mata.

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Crónicas de absurdistán: la alianza entre Islam y las organizaciones LGTB de izquierdas / Chronicles of absurdistan: the alliance between Islam and left LGBT organizations

«En junio del año 2016 un musulmán de origen afgano cometió una matanza en un local gay en Orlando (Florida). Cerca de 50 personas fueron asesinadas en nombre del islam por un terrorista que manifestó, antes de ser abatido, su lealtad al llamado Estado Islámico (o Daesh o ISIS).»

«En nombre del islam muchos homosexuales son atacados y asesinados por fanáticos, pero el atentado de la discoteca Pulse marcó un hito en esa larga historia de agresiones y violencias que sufre este colectivo a manos de los sectarios más enardecidos de esa religión.»

Por  Yolanda Couceiro Morín

A nadie se le escapa mi simpatía por la comunidad LGTB, pero tengo que reconocer que la extraña fascinación, mezclada con una no menos singular predilección, que sienten ciertas organizaciones izquierdistas de homosexuales y no pocas personas ‘progres’ de esa orientación sexual en Occidente por el islam es uno de los mayores misterios de estos convulsos y desquiciados tiempos. Es un enigma superior al portento de la bolsa marsupial. En todo caso es el capítulo más surrealista de esta época ya de por sí surrealista. Esta actitud disparatada y francamente delirante merece que nos asomemos al caso. Es algo así como si ciertas asociaciones judías e individuos sueltos de esa raza (o confesión o lo que sea) se sintieran atraídas por el nazismo y asumieran su defensa y promoción. De ese calibre es el desvarío en cuestión.

En junio del año 2016 un musulmán de origen afgano cometió una matanza en un local gay en Orlando (Florida). Cerca de 50 personas fueron asesinadas en nombre del islam por un terrorista que manifestó, antes de ser abatido, su lealtad al llamado Estado Islámico (o Daesh o ISIS).

En nombre del islam muchos homosexuales son atacados y asesinados por fanáticos, pero el atentado de la discoteca Pulse marcó un hito en esa larga historia de agresiones y violencias que sufre este colectivo a manos de los sectarios más enardecidos de esa religión. De hecho la comunidad homosexual norteamericana nunca había sufrido un ataque tan mortífero y brutal contra sus miembros. Se puede ampliar ese nefasto récord al conjunto de la comunidad homosexual del mundo occidental, que ve poco a poco su libertad y sus derechos cada día más atacados y vulnerados por la creciente presencia musulmana en los distintos países que los acogen y la agresiva intolerancia de la que hace gala la población musulmana en general hacia los homosexuales.

Este verano pasado, en conmemoración de esa luctuosa fecha y como homenaje a las víctimas de la matanza de Orlando, una asociación inglesa denominada «Gays Contra la Sharia» convocó una manifestación en Manchester, ciudad también golpeada duramente por el terrorismo islámico en mayo de ese mismo año (Estadio Manchester Arena) con el lema «Unámonos Contra el Odio».

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Aquí es donde entra en escena ese delirio con el que encabezábamos estas líneas. Pues en respuesta a esa manifestación convocada por algunas organizaciones de homosexuales, varias asociaciones izquierdistas LGBT de Gran Bretaña, como la «Asociación de Gays y Lesbianas en Apoyo de los Inmigrantes», salieron a la palestra a denunciar que los verdaderos propagadores del odio eran los organizadores de esa manifestación contra la sharia y que el acto no era sino un intento de la extrema derecha islamófoba para criminalizar a todos los musulmanes. Y en consecuencia, convocaron una contramanifestación. Los pormenores de esa jornada están en la prensa para quién tenga curiosidad por conocerlos. En pocas palabras: la ciudad de Manchester, apenas repuesta del espantoso atentado en el concierto unas semanas antes (22 muertos y cientos de heridos, la mayoría adolescentes) vivió durante unas horas una situación esquizofrénica con una asociación seria de gays manifestándose contra la sharia y otras asociaciones LGTB, vinculadas a los movimientos de tipo podemita a la británica,  manifestándose contra quienes se manifestaban contra la sharia.

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Este episodio surrealista (que no es un caso aislado ni una anécdota solitaria, sino que evidencia una tendencia muy real) tiene por lo menos el mérito de dejar las cosas claras: una parte significativa (tal vez la más ruidosa y activa y la mediáticamente más influyente) del colectivo gay está a favor de la implantación de la sharia. Hemos pasado de la defensa ingenua (o no), buenista y estúpida de una cosmovisión (religión, cultura, hábitos…) extraña y contraria a nuestra identidad y cultura y que no ha traído más que problemas y conflictos a los países que le han hecho un sitio a la promoción lisa y llana de la ley islámica. Tal vez estos homosexuales quieren darle algo de emoción a sus vidas y tener que vivir escondidos o sentir la existencia diaria como una actividad de riesgo. Quien sabe. En todo caso bajo la sharia, los homosexuales sólo tienen dos opciones : la clandestinidad o la represión más brutal que podamos imaginar. Podemos hacer una simple búsqueda en Internet (o Google Images mejor) con los términos Gay/Iran, Gay/Saudi Arabia, etc…

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La locura en la que están embarcadas las organizaciones de homosexuales que defienden el islam, toma aquí unos visos particularmente preocupantes ya que la manifestación era explícitamente contra la sharia y lo que ello representa: el fanatismo islámico generador de muerte, sufrimiento y opresión, no contra el islam, ni los musulmanes, ni los inmigrantes, ni nada parecido. Estas organizaciones progres LGTB están empeñadas, como todo el abanico progresista, en ver el racismo en todas partes, incluso en el rechazo de la sharia. Si se oponen a los que se oponen a la sharia, entonces que cada cual saque sus propias conclusiones.

Se ha vuelto un clásico de la estupidez humana que cada vez que se comete un atentado islamista todo lo que se considera progresista sale a la calle a manifestarse… ¡contra la islamofobia y el racismo! Manifestar contra el terrorismo y el fanatismo islámico, ¿para qué? Eso en todo caso es cosa de la «extrema derecha». Todos estos grupos encuadrados dentro de lo que podríamos llamar el «activismo progre» han perdido todo contacto con la realidad y viven bajo los efectos de su droga ideológica en una especie de burbuja mental de la que no pueden salir. Y eso nos lleva la situación grotesca de ver a activistas LGTB defender de forma directa o indirecta a quienes asesinan a homosexuales por el mero hecho de serlo. Estas organizaciones están en una deriva puramente demencial y suicida. Allá ellos. Su ceguera es total, su dogmatismo les impide ver la realidad. Para ellos todo rechazo al islam es obra de la extrema derecha que vierte su odio contra el diferente, el extranjero, el débil y el marginado. Se niegan a ver los peligros que trae el islam y el deterioro de la sociedad que lo acoge, la pérdida de libertades y derechos que lleva aparejada la imparable islamización de nuestros países, camino del conflicto y la tiranía más despiadada.

Muchos homosexuales de izquierdas y otros activistas progres creen compartir causa común con los musulmanes en una absurda solidaridad entre dos «minorías oprimidas». No sólo el islam abomina la homosexualidad, sino que a los mismos musulmanes, por su cultura y su educación, les repugna la homosexualidad y la juzgan inaceptable. ¿Qué causa común puede haber entre el Islam y el movimiento LGTB? Se han llevado a cabo en distintas ocasiones encuestas entre la población musulmana en Europa sobre esta cuestión, y todas arrojan resultados contundentes: cerca del 100% de los encuestados rechazan la homosexualidad y no están dispuestos a tolerarla.

Los homosexuales que buscan un terreno común con el islam son iguales en este punto a las feminazis, los progresistas de toda laya y los buenistas, católicos o no, los que, cada uno por su lado y a veces por motivos diferentes, babean de ternura frente al islam, cuando son en realidad las víctimas propicias para sufrir los rigores de un islam expansionista y conquistador que busca imponerse para llegar a dominar los países que está colonizando.

Los homosexuales que apoyan al islam han permitido que su ideología se haya impuesto a su sentido común. ¿Realmente creen en su fantasiosa alianza islamo-gay? ¿Cómo entender que esos homosexuales disculpen, justifiquen y apoyen a una cosmovisión retrógrada y brutal que los quiere a todos muertos? Pero muertos en sentido lieral, no metafórico: ahorcados o defenestrados en público.

Si hay un grupo humano en el mundo que debería oponerse con todas sus fuerzas al avance del islam, éste es el colectivo homosexual. No existe actualmente amenaza más seria contra ellos. ¡El islam nunca, pero nunca jamás, será gay-friendly! La única divergencia que hay en el islam sobre el trato que hay que darle a los homosexuales es si deben ser lapidados (Mauritania), colgados (Irán), decapitados (Arabia Saudí), crucificados (Somalia), despeñados o degollados (Daesh)… En los países de mayoría musulmana donde no se sanciona a los homosexuales con la muerte sigue aplicándose castigos como latigazos, prisión, etc…

El concepto de derechos humanos es ajeno al islam. Simplemente no hay derecho ni ley fuera de la sharia. El concepto de derechos humanos para los homosexuales es una obscenidad para el islam. El islam no considera la homosexualidad un estilo de vida diferente totalmente legítimo, sino como una perversión y un crimen, y como tal tiene que ser rechazado y castigado.

Es un hecho indiscutible que cuánto más islam hay en una sociedad más peligrosa se vuelve ésta para los homosexuales, para su dignidad, para su seguridad, para su propia vida. En los países, regiones y ciudades europeas donde más islam hay, paralelamente más agresiones se dan contra los homosexuales. Ser homosexual se ha vuelto peligroso en muchos lugares de Europa, y eso ocurre debido a la implantación y al avance del islam en esos lugares.

Está claro que las mismas organizaciones progresistas LGTB favorables al islam no se atreverían nunca a organizar desfiles del Orgullo Gay por los barrios y calles de las ciudades con población musulmana y menos por delante de sus mezquitas. En resumidas cuentas: el islam quiere la desaparición de los homosexuales. Los homosexuales europeos ni siquiera tienen que viajar a algún país de mayoría musulmana para descubrir lo que el islam piensa de su condición, basta con que se paseen por esos barrios islamizados de cualquier ciudad de Europa Occidental para comprobarlo en carne propia.

Hablando claro: las muestras de tolerancia y simpatía que esos homosexuales llevan a cabo con el islam les interesa una mierda a esos musulmanes. Estos consideran basura a los homosexuales, escoria que hay que tratar en consecuencia. Los verdaderos musulmanes ven a los homosexuales como si fueran ratas que hay que exterminar. No hay terreno común entre islam y homosexualidad. Esa es la realidad. No hay matices en la posición islámica respecto de los homosexuales, no hay ambigüedad, no hay posibilidad de entendimiento, no hay «zonas grises». Por lo tanto no hay terreno común, ni lucha compartida, ni causa común, ni colaboración posible. No hay puentes.

Miembros de los movimientos ‘progres’ LGTB, esto es lo que hay. Ustedes deciden.

 

«Rojo Amarillo Rojo» / «Red Yellow Red» (VÍDEO)

La forma de reaccionar de los progres ante la bandera nacional.

Un corto  interpretado por José Troncoso y Dani Nieto que es uno de los trabajos presentados a concurso en esta edición del Jameson Notodofilmfest, uno de los festivales de cortometrajes más importantes de España. 

Un padre y un hijo sentados dentro de un coche. El chavalín le ofrece a su padre una cinta de las que se cuelgan en los retrovisores con los colores de la bandera de España.

Y el resto me lo callo porque sería casi hacer un spoiler. El vídeo es en español con subtítulos en inglés.

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The way the progresses react to the national flag.

A short film by José Troncoso and Dani Nieto that is one of the works submitted to the contest in this edition of the Jameson Notodofilmfest, one of the most important short film festivals in Spain.

A father and a son sitting inside a car. The young man offers his father a ribbon that is hung on the mirrors with the colors of the Spanish flag.

And the rest I keep quiet because it would almost make a spoiler. The video is in Spanish with English subtitles.

 

 

Ideología de género: ¿dictadura internacional? / Gender ideology: international dictatorship? Por/By Agustín Laje

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«Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional.»

Por/by Agustín Laje Arrigoni

El pasado 9 de enero conocimos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Opinión Consultiva apoyando con determinación la ideología de género. La opinión fue peticionada por Costa Rica, con claros objetivos políticos: el oficialismo es consciente de que le costará imponer la ideología de género en su estructura legal sin apoyo externo. Hace algunas semanas, valga recordar, miles de ciudadanos costarricenses —pueblo de escasa efervescencia política— salieron a las calles a marchar contra la ideología de género.

En resumidas cuentas, la Corte manifestó que la llamada “identidad de género” es ‘‘la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento’’, para luego insistir en que existe un “derecho a la identidad de género”. Sabemos bien que, en este contexto, “derecho” no significa libertad de vivir su sexualidad e identidad como le plazca a cada quien, sino obligación para los demás de ser partícipes de lo que es, en rigor, una fantasía personalísima.1

Así por ejemplo, la Corte nos dice que es un “derecho humano” que el Estado modifique los registros y documentos de identidad de las personas, sin considerar nada más que su “auto-percepción”: ya no se le puede exigir a nadie siquiera acreditaciones médicas, quirúrgicas o psicológicas. Si la auto-percepción de un individuo pasa a condicionar la percepción estatal entera, esto significa que, por añadidura, condiciona la percepción de la sociedad toda. ¿Por qué un equipo de hockey femenino, por ejemplo, debería a excluir de su plantel a un hombre que, en virtud de su auto-percepción, el Estado lo ha consagrado como mujer?

Por otra parte, la Corte establece del mismo modo que cualquier unión constituye familia y, por lo tanto, que de cualquier unión entre personas, independientemente del género y la orientación sexual de sus partes, derivan los mismos derechos inherentes al matrimonio. ¿Qué es esto si no la imposición externa del “matrimonio” homosexual y la consiguiente adopción de menores por parte de éste?

En efecto, aquello de “Opinión Consultiva” es eufemístico. La “opinión” de la Corte tiene efectos jurídicos, políticos y administrativos en todos los Estados que son parte de la Convención Americana: 22 en total. La Corte lo deja muy en claro cuando, a colación de su apoyo a la ideología de género, sentencia que “se estima necesario que los diversos órganos del Estado realicen el correspondiente control de convencionalidad aplicando los estándares establecidos en esta Opinión Consultiva”. Por ello, el Tribunal insta “a esos Estados a que impulsen realmente y de buena fe las reformas legislativas, administrativas y judiciales necesarias para adecuar sus ordenamientos, interpretaciones y prácticas internos”.

El poder en la sociedad posmoderna, al decir de Toni Negri, está descentrado. La soberanía de los Estados-nación es cosa del pasado. Las realidades nacionales son hoy un producto de la doble determinación de un poder interno y otro internacional. En este caso, el poder no se divide: se multiplica. En virtud de su dimensión internacional, se vuelve ineludible.

No se trata, desde luego, de un poder democrático. Si el ideal democrático puede definirse a partir de un régimen político que hace emanar el poder desde el pueblo para gobernar al pueblo, y que en la práctica se traduce en la determinación de la voluntad ciudadana con arreglo al uso de instrumentos electorales, el actual orden internacional carece de todos estos componentes. Todavía más: destruye los regímenes democráticos de los Estados que han optado por ellos, en la medida en que las decisiones de las Organizaciones Internacionales se imponen sobre nuestras sociedades en un movimiento que va de arriba abajo, no de abajo arriba.

¿Qué rol puede tener un Congreso Nacional en la cuestión del “matrimonio” homosexual, después de esta “Opinión Consultiva” de carácter imperativo? ¿Qué facultades tendrá en otros asuntos como la adopción homoparental? Ninguno. Estas cuestiones fueron ya resueltas y decididas no por aquellos connacionales que la ciudadanía eligió como representantes del pueblo, sino por 9 personas extranjeras que tienen poder sobre 22 Estados americanos y sus respectivas sociedades.

Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional. El margen de maniobra de los Estados-nación es cada vez más reducido. A partir de ahora por ejemplo, un Estado que no reconozca la adopción homosexual podrá ser denunciado por el lobby LGTB en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y de ahí tener luego un problema en la propia Corte. ¿Qué gobierno querrá ganarse un problema de este calibre para el Estado bajo su gestión?

En las dictaduras modernas, la última evasión que un individuo tenía al alcance frente a los tentáculos del poder era el exilio. Escapar al poder suponía escapar del lugar donde ese poder tenía centro. La actual desterritorialización del poder supone, no obstante, la imposibilidad del exilio. La internacionalización borra todo límite territorial; el espacio se modifica quedando todo determinado por él, lo cual significa que paulatinamente se va borrando toda posibilidad de auto-determinación. ¿Cómo eludir un poder que, a partir de la opinión de 9 personas, condiciona el marco regulatorio, jurídico y administrativo de 22 Estados?

Todavía queda, empero, una esperanza. Dijimos anteriormente que las realidades nacionales son en este momento el producto de dos fuerzas que a veces colisionan y a veces se retroalimentan: el poder interno y el internacional. En un sistema democrático, el poder interno se estructura a partir del voto popular. Los políticos que se lanzan a la carrera democrática, si quieren ganar, necesitan adecuarse a lo que piensan que la ciudadanía piensa. Si se lograra generar movilizaciones de tal magnitud que los políticos percibieran que el precio a pagar por someterse a la Corte Interamericana es mayor al precio de tener eventualmente problemas de derecho internacional con ella, el poder interno podría barrer con el internacional.

Las movilizaciones ciudadanas son de vital importancia como mecanismo de información: en la masa de gente movilizada el político recibe el mensaje de qué tiene que hacer y decir si quiere seguir siendo votado. Allí donde la ciudadanía no se moviliza, los medios de comunicación, los grupos de género y las organizaciones internacionales son los que informan al político.

Hay razones para guardar todavía esperanzas. Lo que no hay son razones para pensar que, de no actuar con urgencia, esa esperanza pueda mantenerse por mucho tiempo más.

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«If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are in the presence of the formation of an international dictatorship.»

On January 9, we learned that the Inter-American Court of Human Rights issued an Advisory Opinion supporting with determination the gender ideology. The opinion was requested by Costa Rica, with clear political objectives: the ruling party is aware that it will cost to impose the gender ideology in its legal structure without external support. A few weeks ago, it is worth remembering, thousands of Costa Rican citizens – people of little political effervescence – took to the streets to march against the gender ideology.

 In summary, the Court stated that the so-called «gender identity» is «the internal and individual experience of the gender as each person feels it, which may or may not correspond to the sex assigned at the time of birth», for then insist that there is a «right to gender identity». We know well that, in this context, «right» does not mean freedom to live their sexuality and identity as it pleases each one, but obligation for others to be part of what is, strictly speaking, a very personal fantasy.

For example, the Court tells us that it is a «human right» for the State to modify the records and identity documents of people, without considering anything other than their «self-perception»: no one can be required to even medical, surgical or psychological accreditations. If the self-perception of an individual happens to condition the entire state perception, this means that, in addition, it conditions the perception of the whole society. Why would a women’s hockey team, for example, have to exclude from their roster a man who, by virtue of his self-perception, has been consecrated by the state as a woman?

On the other hand, the Court establishes in the same way that any union constitutes family and, therefore, that of any union between persons, regardless of the gender and sexual orientation of its parts, derive the same rights inherent to marriage. What is this if not the external imposition of homosexual «marriage» and the consequent adoption of minors by it?

In effect, that of «Advisory Opinion» is euphemistic. The «opinion» of the Court has legal, political and administrative effects in all the States that are part of the American Convention: 22 in total. The Court makes it very clear when, in reference to its support for the gender ideology, it states that «it is considered necessary that the various organs of the State carry out the corresponding control of conventionality by applying the standards established in this Advisory Opinion». For this reason, the Court urges «those States to really and in good faith promote the legislative, administrative and judicial reforms necessary to adapt their internal systems, interpretations and practices».

Power in postmodern society, according to Toni Negri, is off center. The sovereignty of nation-states is a thing of the past. The national realities are today a product of the double determination of an internal and an international power. In this case, power is not divided: it multiplies. By virtue of its international dimension, it becomes inescapable.

It is not, of course, a democratic power. If the democratic ideal can be defined by a political regime that emanates power from the people to govern the people, and that in practice translates into the determination of the citizen’s will according to the use of electoral instruments, the current order International lacks all these components. Even more: it destroys the democratic regimes of the States that have opted for them, insofar as the decisions of the International Organizations are imposed on our societies in a movement that goes from top to bottom, not from bottom to top.

What role can a National Congress have in the issue of homosexual «marriage», after this «Advisory Opinion» of an imperative nature? What faculties will you have in other matters such as homoparental adoption? Any. These questions were already resolved and decided not by those nationals that the citizens elected as representatives of the people, but by 9 foreign persons who have power over 22 American States and their respective societies.

If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are witnessing the formation of an international dictatorship. The margin of maneuver of nation-states is increasingly reduced. From now on, for example, a State that does not recognize homosexual adoption may be denounced by the LGBT lobby in the Inter-American Commission on Human Rights, and then have a problem in the Court itself. What government will want to win a problem of this caliber for the State under its management?

In modern dictatorships, the last escape that an individual had within reach of the tentacles of power was exile. Escaping to power meant escaping from the place where that power was centered. The current deterritorialization of power, however, implies the impossibility of exile. Internationalization erases all territorial limits; the space is modified, everything being determined by it, which means that every possibility of self-determination is gradually erased. How to avoid a power that, based on the opinion of 9 people, conditions the regulatory, legal and administrative framework of 22 States?

There is still, however, a hope. We said earlier that national realities are at this moment the product of two forces that sometimes collide and sometimes feed back: internal and international power. In a democratic system, the internal power is structured from the popular vote. Politicians who embark on a democratic career, if they want to win, need to adapt to what they think the public thinks. If mobilizations of such magnitude were achieved that the politicians perceived that the price to pay for submitting to the Inter-American Court is greater than the price of eventually having problems of international law with it, the internal power could wipe out the international power.

Citizen mobilizations are of vital importance as an information mechanism: in the mass of people mobilized the politician receives the message of what he has to do and say if he wants to continue being voted. Where citizens do not mobilize, the media, gender groups and international organizations inform the politician.

There are reasons to still hope. What there are not are reasons to think that, if not acting with urgency, that hope can be maintained for much longer.

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HAROLD & WILSON: «Justicia social»

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HAROLD & WILSON: «Los progres tolerantes»

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LA FARSA DEL TABACO «ASESINO»

La prohibición del consumo de tabaco no es nueva en la historia antigua y moderna pero, ¿se ha preguntado alguna vez los VERDADEROS motivos que impulsan a la Hermandad Babilónica, a gastar tanto tiempo, esfuerzo y dinero, demonizando esta planta y su uso?

El siguiente artículo le mostrará que OCULTAN tras las manidas frases “Es por su salud”, “Fumar mata” o “Fumar provoca cáncer”.

 

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN: LA FARSA DEL TABACO «ASESINO»

Delitos de odio: la Policía detrás de la inseguridad jurídica de los españoles blancos

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«Los artículos 22.4º y 510 del actual Código Penal son un agujero negro en la seguridad jurídica de las españoles blancos.»

Muchos agentes de diversos cuerpos policiales muestran, en chats o conversaciones privadas, su indignación respecto a la inseguridad ciudadana que la inmigración masiva genera en las calles de nuestro país. Sin embargo, esta indignación no se refleja cuando ellos mismos, o muchos de sus compañeros, realizan una investigación o califican un delito.

Y es que los delitos de odio han quebrado, aún más si cabe, la seguridad jurídica de los ciudadanos españoles de raza blanca. Basta que un individuo extranjero o extranjero pero con DNI español -cualquier nacionalizado- denuncie o acuse a un españolito de a pie para que los agentes se lancen sobre el asunto, como elefantes en una cacharrería, al grito de “¡delito de odio!”. Las denuncias falsas de extranjeros o de nacionalizados españoles de raza distinta a la blanca proliferan. Una puerta trasera y un flagrante fraude de ley, conocido por la Policía, del que esta gente hace cada vez más uso para dirimir, desde una posición de superioridad, cualquier cuestión. El anterior argumento baladí y el exabrupto de “¡RASISTA!” que cualquier español ha debido soportar, cuando ha reprobado una conducta incívica a un inmigrante, se ha transformado en una figura legal que puede llevarnos a prisión.

Debe ser que cuanto más delitos de odio figuren en el expediente de, por ejemplo, el agente José Luis, más posibilidades tendrá este celoso brazo de la ley de medrar en alguno de los muchos cuerpos policiales de nuestro país. Estadísticas muy suculentas y mediáticas proclamadas a los cuatro vientos, en televisiones y periódicos.

Los artículos 22.4º y 510 del actual Código Penal son un agujero negro en la seguridad jurídica de las españoles blancos. Máxime cuando su primera interpretación, a pie de calle y de comisaría, está a merced de unos funcionarios -los policías- cuyos conocimientos jurídicos distan mucho de ser los deseables. Puede que los jueces no aprecien esos delitos de odio que con tanta determinación policías y guardias civiles ven aquí y allá. Pero las horas o noches en comisaría y la denuncia, a la espera de que el juez se pronuncie, ahí quedan.

Ángel Aguado en despiertainfo.com

Y NO ES NINGUNA EXAGERACIÓN. ESE ARTÍCULO, EL 510 DEBERÍA SER DEROGADO INTEGRAMENTE. HABRÍA QUE HACER UNA CAMPAÑA, CONSEGUIR FIRMAS, PRESIONAR, PERO TIENE QUE SER DEROGADO.

Y ¡¡CUIDADO!! PORQUE PODEMOS PRETENDE ENDURECER TODO ESTO AUN MAS.

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El totalitarismo LGTB ya está aquí

¡Y DE QUE MANERA, INCLUSO CON LA PRETENSIÓN DE LEGALIZAR LA PEDOFILIA!

ARTÍCULO Y VÍDEO PARA DIFUNDIR … SI TE PREOCUPA ESTE TEMA.

ES AUTÉNTICAMENTE ABOMINABLE Y DEPRAVADO, DIGAN LO QUE DIGAN LA PROGREZ Y LOS POLÍTICOS ACTUALES.

Valencia, los profesores obligados a tratar a los niños y a las niñas como lo que no son

Diez de las 17 comunidades autónomas de España ya tienen leyes que defiendan los neoderechos de los LGTBI. Otras tres las están elaborando. Valencia, gobernada por PSOE-Compromís, quiere imponer baños unisex y que los profesores acepten el género autopercibido del alumno.

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Niños en un colegio / EFE.

Por Ana Fuentes

En Valencia será obligatorio a partir de ahora habilitar baños unisex o mixtos para no violar los derechos de los alumnos transexuales en los centros públicos. Los concertados y privados podrán elegir si cumplen o no esta normativa.

Además el centro docente deberá adecuar sus listas de clases y boletines de notas al nombre y al género con el que se sienta identificado el alumno o alumna a petición de la familia que lo comunique por escrito al centro, según un protocolo de acompañamiento para garantizar el derecho a la identidad de género.

Los profesores también estarán obligados a adaptar las nuevas identidades en sus listados de alumnos y en los boletines de notas, siempre y cuando la familia lo desee y se lo comunique al centro por escrito.

Según el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, estas son algunas de las medidas para “garantizar el derecho a la identidad de género, la expresión de género y la intersexualidad en los centros educativos valencianos”.

Las asociaciones LGTBI estiman que cerca del 10 por ciento de la población es homosexual, transexual, bisexual o intersexual.

Y POR SI ESTO NO FUESE SUFICIENTE:

La agenda LGBT incluye legalizar la pedofilia entre otras perversiones: VIDEO-REPORTAJE

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