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Las ilustraciones de Rafa: Menos lobos abuelita Carmena

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Menos lobos abuelita Carmena

Luis Balcarce le canta las cuarenta a Carmena:

«Es una memez que diga que es una huérfana mediática»
«…Carmena dice que se siente huérfana, que le falta acompañamiento mediático, lo cual es una absoluta memez. Si Carmena dijera eso de los medios de papel, se lo podría aceptar. Es verdad que dentro de lo que son los medios de papel, ahí a Carmena le faltan apoyos mediáticos. Pero en Internet y sobre todo en las televisiones, especialmente dos, van a muerte con Carmena. Una es Cuatro, otra la Sexta y te diría también parte de Telecinco donde tienen a una tertuliana estrella como es Tania Sánchez. Cada vez que Carmena tiene que explicar algún fracaso o algo de su nefasta gestión, siempre culpa a los medios de comunicación, Carmena no quiere entender que los medios no estamos para darle calor o darle abrigo o para decirle que todo lo…

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CANIBALISMO PROGRESISTA

En el siglo XIX era común entre la aristocracia acudir a los cerros que rodeaban los lugares donde se desarrollaban las batallas. Allí, los criados extendían los manteles, servían el picnic y los más atrevidos de la clase alta pasaban la tarde tan ricamente «viendo la guerra». Es algo similar a lo que nos ocurre a muchos con las riñas legales que enfrentan a los dos principales medios del progresismo español y lo cierto es que se pasa muy bien.

Zapatero se inventó un grupo de comunicación haciendo favores a sus amigos de baloncesto y eso le sentó al grupo PRISA como una patada en el balance, porque la empresa de Polanco (q.e.p.d.), tan aficionada al monopolio, contaba con disfrutar también en exclusiva del favor de los gobiernos del PSOE.

Las hostilidades se desataron con el asunto de los derechos televisivos de la liga de fútbol y ahí siguen enzarzados para diversión del respetable. Mediapro, propiedad de los brujos visitadores de La Moncloa, en concurso de acreedores, y Sogecable sobreviviendo con la respiración financiera asistida que le han prestado diversos inversores extranjeros, sin que se sepa a estas alturas si va a poder pagar la asistencia médica que le mantiene con vida.

La crisis económica, unida a la recesión ética consustancial a toda empresa «de progreso», ha hecho que dos grupos de comunicación que comparten ideología se vean a diario en los juzgados con varias demandas cruzadas, como dos vulgares vecinas de corrala que se llevaran a matar. Las cantidades que se exigen judicialmente una a otra son brutales dado el contexto económico actual, así que la primera que tenga que hacer frente a su parte del pago es probable que desaparezca a causa del agravamiento de su ya de por sí preocupante situación financiera. De hecho es posible que se arruinen las dos si esto no mejora, porque Zapatero está sometido a estrecha vigilancia en lo que al despilfarro se refiere y no va a arriesgar su puesto por preservar el de Cebrián o el de su amigo Roures.

Si Sogecable y Mediapro se extinguen y sus matrices acusan el golpe para varias décadas sería sin duda una tragedia para la información en «este país», pero lo peor es que muchos españoles probablemente tendríamos que medicarnos para superar la depresión. Que el Gran Arquitecto nos proteja.

DE JOVEN FRANQUISTA A PROGRE RICO

 

¡¡¡JODOOO PETAACAA, «MENUOO BISHOOOO»…!!!:

 

Juan Luis Cebrián Echarri (segundo de seis hermanos) nació en Madrid en 1944 en el seno de una familia acomodada muy vinculada al régimen de Franco. Su padre (Vicente Cebrián), también periodista, era en aquélla época director del diario Arriba, el periódico del sindicalismo vertical del Franquismo.

El marco familiar de Cebrián era claramente conservador: hijo de falangista y nieto de un coronel médico de la Armada. Durante su juventud, el futuro director de El País mostró unas importantes inquietudes religiosas.

Cursó el bachillerato en el colegio de El Pilar, como todo buen niño de Serrano, y allí hizo sus primeros pinitos, dirigiendo (al igual que Anson) la publicación escolar Soy Pilarista.

Además de pilarista, Cebrián era hijo de quien era, y en cuanto consiguió la licenciatura en Filosofóa y se graduó en la Escuela Oficial de Periodismo, su padre le pidió a Emilio Romero, entonces director de Pueblo, que le hiciese un hueco al talentoso muchachote. ¡Y vaya si se lo hizo! Redactor jefe lo nombró Romero en 1964, sin importarle que toda la experiencia del chaval (20 añitos) fuese dirigir la revista del colegio. De esta manera sentó la primera directriz que debe seguir cualquier progre: proveerse de buenos mentores.

De Pueblo saltó a Informaciones como subdirector, y de allí, Pío Cabanillas (su nuevo padrino), le llevó a dirigir los informativos de RTVE, cargo que abandonará un año después, en 1974, para regresar al periódico. 

Cuenta el periodista Jesús Cacho en su libro “El negocio de la libertad” que Cebrián se fue con Pío Cabanillas a dirigir RTVE en la España más lóbrega que imaginar se pueda, naturalmente en vida del dictador. Algunos le acusan de haber enviado a la Dirección General de Seguridad las películas filmadas con los rostros de quienes asistían a manifestaciones antifranquistas y/o acudían a Portugal al baño de alegría de la revolución de los claveles del 25 de abril.

Otra información relevante para conocer la trayectoria del consejero delegado de PRISA aparece en el libro de Ricardo de la Cierva, “España: la sociedad violada”, donde relata lo siguiente:

“Al asumir un periodista, ya prestigioso pese a su juventud, procedente del movimiento y formado en la estupenda escuela de Emilio Romero- Juan Luis Cebrián-, la jefatura de Informativos en la TVE de 1974, bajo la dirección general de Juan Rosón y el ministerio aperturista de información regido por Pío Cabanillas, no desmintió jamás la acrisolada fidelidad franquista que de él se esperaba, no mostró signos de apoyo a la oposición antifranquista e incluso incidió sin vacilaciones en el colaboracionismo, sobre todo en el reportaje hagiográfico que preparó para la frustrada muerte de Franco con su tromboflebitis estival de 1974, pero sintió un primer tirón de lo que luego se conocería como síndrome Suárez, que consiste en alzarse con sentido acrobático a la cresta de la ola, para dejarse llevar en ella sin excesiva preocupación por los orígenes y los principios”.

Así se completaron los 10 años que constituyen el segundo mandamiento de la progresista: servir y adular al poder hasta estar en condiciones de conseguirlo. Cebrián, el «niño bonito » de la prensa del Movimiento y director de informativos de la TVE de Franco, hoy metido a empresario de PRISA y hasta a consejero de Bankinter, da ahora lecciones de democracia en los foros internacionales.

 

El nacimiento de El País, también vinculado al Franquismo

En 1972, tres años antes de fallecer el general Franco, se comenzó la gestación del diario El País, y Jesús Polanco constituyó Promotora de Informaciones SA (PRISA) como sociedad que había de editarlo.    

En estos años se produce una lucha encarnizada entre Juan Tomás de Salas, editor de Cambio 16, y el propio Polanco para obtener el permiso necesario para poder publicar un nuevo periódico. Sin embargo, Polanco había arropado su proyecto periodístico de forma más hábil que De Salas. De hecho, entre sus accionistas se encontraban algunos miembros del régimen, como Pío Cabanillas o Manuel Fraga, no demasiado sospechosos de querer socavar los cimientos del Franquismo.

Según un estudio del profesor de la Facultad de Ciencias de la lnformación Enrique Bustamante, en 1981 el accionariado de PRISA estaba formado, entre otras personas, por dos ex ministros franquistas, cuatro de la UCD, 32 parlamentarios de todas las tendencia y 5 altos cargos del Gobierno del momento.

Además de todo ello, y por si fuera poco, el director del futuro periódico, Cebrián, había sido nada menos que Director de Informativos de la televisión franquista.

En estas circunstancias, Arias Navarro se inclinó por conceder primero la autorización administrativa preceptiva a PRISA. Ese adelanto permitió el arrollador éxito de El País, un periódico que en octubre de 1976 ya ganaba dinero, y del fracaso de Diario 16, que tardó siete años en hacerse un hueco en el mercado.

Desde El País, Cebrián comenzó a lanzar monumentales diatribas contra el franquismo, actitud que a Enrique de Diego, en su libro «ZP en el país de las maravillas», inspira esta acertada pregunta: ¿A quién se referirá Cebrián cuando habla de censura, represión y estulticia del Régimen? ¿A su padre o a él?

La Transición, según «Janli», no se completó hasta que el PSOE llegó a la Moncloa. Es decir, que las anteriores elecciones y referéndum no contaban, según Cebrián, con todas las garantías democráticas. O lo que es lo mismo, que sólo hay democracia cuando gobiernan los míos. Esto enseña otra cualidad del perfecto progre: «Soy yo quien decido lo que es democrático y lo que no lo es, y cuando algo no me gusta, escribo un editorial, digo que tal o cual cosa es fascista y cavernaria, y espero a que me traigan la cabeza del responsable».

 

Polanco lo convierte en Académico de la Lengua

Cebrián dejó la dirección de El País en 1988 para pasar a ser consejero delegado de Prisa, el imperio económico y mediático de su amigo Polanco. Precisamente Polanco fue el que consiguió hacer a Cebrián Académico de la Lengua. Entonces, Cebrián sólo había publicado un nóvela, «La rusa». Eso es el poder: imponer que lo blanco es negro – desatar un turbión de voces proclamándolo- mientras nuestras octogenarias glorias literarias cuchichean su humillación por los rincones. Gracias a Polanco, el pluscuamperfectamente analfabeto Cebrián ocupa, todavía hoy, un sillón en la Academia. 

 

Comisión Trilateral y el Club de Bilderberg

Tanto el director, Cebrián, como el editor, Polanco, del diario «independiente» han tenido una relación muy estrecha con estos poderes a la sombra del Comisión Trilateral y del Club de Bilderberg.

La publicación Británica de izquierdas «big Issue», afirma que, en el transcurso de una reunión del club de Bilderberg, responsables de la OTAN decidieron permitir a Rusia bombardear Chechenia; Jim Tucker, un periodista norteamericano próximo a Bat Buchanan, asegura que los «dirigentes de Bilderberg desestabilizaron a Margaret Thatcher por su oposición al euro».

¿Por que estas reuniones que deciden las estrategias que afectan a la humanidad se hacen en secreto? ¿Por que Cebrián, primer periodista hispano que ocupó el cargo de presidente del Instituto Internacional de Prensa en 1986, (el IPI reunía entonces a 2000 periodistas y editores de más de 60 países) y también máximo responsable de El País desde sus orígenes, ha asistido a varias reuniones del Club de Bilderberg? ¿Acaso en su función de periodista, y así lograr una buena crónica de lo acaecido, pero que ha brillado por su ausencia? No, tememos que ha ido en su función de ideólogo y fiel seguidor de las tesis trilateralistas…

 

Un periodista muy pero que muy rico

Juan Luis Cebrián es consejero delegado de Prisa, es también vicepresidente de Sogecable, Canal Satélite Digital y Ser y consejero de Bankinter. En total, ocupa cerca de una veintena de altos cargos de distintas sociedades del grupo Prisa.

Ya en 2001, la revista Actualidad Económica le estimaba una fortuna personal de 22,3 millones de euros (unos 3.715 millones de pesetas), una cantidad que a buen seguro se ha incrementado notablemente desde entonces.

 

Ideólogo del zapaterismo más ultra

En su libro «Conversaciones con Felipe González», Cebrián actuó como ideólogo del posterior zapaterismo más ultra. De ese lirbo tomó ZP sus señas de identidad: radicalismo laicista, guerracivilismo, reforma de la Constitución, destrucción de España (modificación de las fronteras) y diabolización del PP.

En otro libro («El futuro no es lo que era», 2001), Cebrián dice que hay que «sentarse a comer con los nacionalistas, vascos, catalanes, con el Bloque Galego, con Izquierda Unida, etcétera, y que se vea que la oposición, aun estando en minoría, posee todavía una legitimidad histórica respecto a la construcción de la democracia, tiene algo que decirle a ese poder absoluto de la derecha que, aunque haya sido elegida y legitimada por las urnas, todavía carece, al menos en parte, de ese otro tipo de legitimidad, por más que sus líderes piensen de otra forma». Como se ve, el consejero delegado de Prisa considera que el PP no tiene legitimidad histórica para gobernar. Tal criterio es nítidamente antidemocrático. De ahí que llegue a decir sobre Aznar que «de algún modo es como si Franco se hubiera presentado a las elecciones y las hubiera ganado».

¡¡¡¡Naaaaaa….!!!!, aquí el tronkys es muy, pero que muy de fiar.

Bastante amigo de Garzón, por cierto, creo que hasta ha soltado alguna lágrima y todo (que inmediatamente estará recogida en una fotografia de primer plano y saldrá a la luz cuando…..cuando lo estimen realmente conveniente, es decir, CUANDO LES SEA MUY FAVORABLE).

La «OBJETIVIDAD» de los «PROGRES».

¡¡¡JO, QUE GENTE!!!.