Etiqueta: POLÍTICA

EL VELO DE MIEDO DE EUROPA

¿TU SABES QUE ES ESTA BANDERA ROJA, BLANCA Y AZUL? - SI, ES LA BANDERA FRANCESA ANTES DE LA REPUBLICA ISLÁMICA

La amenaza islamista a la libertad es cada vez más agresiva, pero permanece impune en una Europa que todavía vive en el sueño del multiculturalismo y el respeto a los derechos de quienes utilizan la democracia para destruirla.

Giulio Meotti
5.11.2011 / Israel News

El miércoles, la oficina de la revista satírica francesa Charlie Hebdo fue gravemente dañada por una bomba incendiaria, después que publicó un número parodia «editado por invitación» por el profeta Mahoma para saludar la victoria del partido islamista en las elecciones de Túnez.

La revista había anunciado una edición especial para publicar, con el nuevo nombre de «Charia Hebdo», un juego con la palabra francesa para la ley islámica. La página web de la revista también ha sido pirateada con un mensaje en inglés y turco. La fatwa decía: «Sigan abusando del todopoderoso Profeta del Islam con repugnantes y vergonzosas historietas, usando la excusa de la libertad de expresión. ¡Que la maldición de Allah caiga sobre ustedes!».

Charlie Hebdo es el último de una serie de «lápices blasfemos» –dibujantes de historietas, escritores y periodistas europeos amenazados de muerte por sus críticas al islam. Son personas que necesitan un nivel de protección personal inconcebible, incluso comparado con Israel, un país bien conocido por su atención a la seguridad. Y ocurre en toda Europa.

Kurt Westergaard es el más famoso de ellos. Hablé con él inmediatamente después del ataque en París. Westergaard es el artista danés que creó la polémica caricatura del Profeta portando una bomba en su turbante: «Hace pocos días la policía descubrió otro plan terrorista para atacar a mi diario, el Jyllands Posten», dijo Westergaard. «Mi casa está protegida como un búnker, con cámaras. Estoy siempre custodiado por policías. Hace unos meses tenía que asistir a una presentación de un libro en Oslo. Pero, el día anterior, la policía noruega me pidió que cancelara el evento debido a las amenazas terroristas».

Cinco años después de la publicación de las caricaturas, Westergaard necesita todavía el mismo nivel de seguridad que el de un primer ministro danés. «No soy un hombre valiente, pero tengo 76 años y tengo menos miedo a morir», dijo el caricaturista. «Los terroristas no me van a silenciar en la batalla por la libertad de expresión».

Visitar las oficinas del Jyllands Posten es como entrar en una embajada de EE.UU. de un país árabe. El diario había erigido un cerco de alambre de púas de 2,5 metros de alto y un kilómetro de largo, con vigilancia electrónica, en torno a su sede en Visby. El correo es escaneado y los miembros del personal del diario necesitan tarjetas de identificación para entrar a los edificios y los distintos pisos.

Flemming Rose es el editor cultural que tomó la iniciativa de publicar las caricaturas. Cuando asistió a una conferencia en Oxford, la policía británica tuvo que establecer «la misma protección que a Michael Jackson». En Suecia, el blanco es Lars Vilks, que incluso fue nombrado en un mensaje amenazante de un atentado suicida en Estocolmo del año pasado. En Holanda, donde el cineasta Theo van Gogh fue asesinado por un fundamentalista, por sus críticas al Islam, el caricaturista Gregorious Nekshot utiliza un seudónimo para proteger su propia identidad.

Atmósfera de miedo

La oficina de Geert Wilders, el parlamentario holandés, famoso por sus críticas al Islam, se ubica en el rincón más aislado del Parlamento. Ese lugar fue elegido porque los potenciales terroristas pueden llegar a través de un sólo pasillo, lo que hace más fácil protegerlo. Incluso los lápices de los visitantes son registrados por la policía. El entorno de Wilders es anónimo. Incluso durmió, durante un tiempo, en un cuartel militar por razones de seguridad. Cuando el nivel de alerta es alto, Wilders no sabe dónde pasará la noche.

«Yo podría ir a un restaurante, pero la policía debe vaciarlo antes de mi llegada», Wilders me dijo una vez.

En la Universidad de Leiden, la famosa ciudad de Rembrandt, la oficina del profesor Afshin Ellian está protegida por paredes a prueba de balas y por policías. «En Holanda, Rousseau, Locke, Sade y Spinoza pudieron publicar sus libros», dijo Ellian durante nuestra reunión en Leiden. «Holanda fue la esperanza de Europa. Pero no lo es más. Ahora hay una atmósfera de miedo si se critica al Islam».

Recientemente hablé con Robert Redeker, el profesor de filosofía condenado a muerte por un artículo en el diario Le Figaro. Su obra, una respuesta a la controversia por los comentarios que hizo una semana antes, sobre el Islam, el Papa Benedicto XVI, se titulaba «¿Qué debería hacer el mundo libre frente a la intimidación islamista?» Fue una feroz crítica a lo que Redeker llamó intento del Islam «de colocar su capa de plomo sobre el mundo». En una página web islamista, fue sentenciado a muerte en un mensaje que, con el fin de facilitar la potencial tarea del asesino, proporcionaba también su dirección, teléfono y una foto de su casa.

«Acabo de ir a Austria para una conferencia y, aún ahí, los guardaespaldas estaban siempre conmigo», dijo Redeker. La policía ni siquiera le permitió anunciar la muerte de su padre, porque alguien podría haber notado el apellido. «Tuve que enterrar a mi padre como un criminal», dijo. Al matrimonio de su hija también asistió la policía.

Redeker tuvo que vender su casa y comprar otra en un lugar secreto. «No puedo salir a comprar pan, diarios o una copa de vino. No puedo caminar por las calles. Soy un refugiado en mi propio país. No puedo tomar el tren, el autobús o el subterráneo. No puedo responder a la pregunta de qué puedo esperar del futuro. Esta nueva situación ha cambiado mi percepción del tiempo… Es como que no hay futuro para mí».

Europa se está convirtiendo en una zona prohibida también para los israelíes. En julio pasado, el historiador israelí Benny Morris estaba caminando hacia la London School of Economics. Fue abordado por un grupo de musulmanes vestidos con keffiyah que, al reconocerlo, comenzó a soltarle una sarta de insultos, gritando en su cara que era un «fascista», «asesino», «racista» y que el Reino Unido no debería haberlo dejado hablar.

Fue llamada la policía, pero cuando llegaron, los musulmanes desaparecieron. Cuando Morris terminó su lección sobre la guerra de Israel de 1948, fue empujado sin contemplaciones a través de la puerta trasera de la facultad, pasando a través de tachos de basura, por temor por su seguridad, si abandonaba el edificio de la manera normal. «Me sentí como un judío en Berlín en la década de los años 1920», me dijo Morris.

La última caricatura de Kurt Westergaard reflejó bien la atmósfera en Europa. Representa a Westergaard como Don Quijote, que deja un burro que porta una bomba con http://www.blogger.com/img/blank.giflahttp://www.blogger.com/img/blank.gif palabra «ytringsfrihed» (libertad de expresión). Bajo la caricatura se lee: «El Don Quijote del idealismo dice adiós y gracias. El Sancho Panza de la realidad permanece –por ahora».

Fuente: http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L–4144192,00.html

Giulio Meotti, periodista de Il Foglio, es el autor del libro “Una Nueva Shoah: La historia no contada de las víctimas del terrorismo en Israel”.

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld
Difusión: www.porisrael.org

NOVEDADES SOBRE LOS ATENTADOS DEL 11-M (AUDIO)

Editorial de César Vidal: Novedades sobre los atentados del 11-M

Es la noche de César

Presentado por César Vidal

9:08

César Vidal lee su editorial. PINCHAR IMAGEN.

 

LO QUE NO SE DIJO (AUDIO).

 

Editorial de César Vidal: El debate Rajoy-Rubalcaba

 

Es la noche de César

 

Presentado por César Vidal

 

8:06

 

César Vidal lee su editorial titulado «Lo que no se dijo». PINCHAR EN LA IMAGEN.

CASO VERÍDICO, OCURRIDO EN EL INEM

 

Remitido por E.U.E.
Hola,
… Trabajo en el INEM (hoy SPEE). Os quiero contar una pequeña anécdota para que ilustre otro de los disparates que ha
llevado a España a estar como está.

Atiendo a un señor, sus rasgos denotan que es de origen marroquí. No habla español, prácticamente nada. Le pido la identificación y oh, no tiene NIE, tiene DNI. Está nacionalizado. Rápidamente me pregunto cómo una persona que está nacionalizada, no sabe hablar castellano.
Y no es porque sea marroquí de nacimiento, es que me asombra cómo se puede vivir 10 años en un país y no aprender el idioma, al menos para mantener una conversación, y mucho más, como se llega a obtener la nacionalidad. Pero vamos, que opino lo mismo de los alemanes que llevan aquí un década y ni papa. Seguimos.

Observo su vida laboral. Comienza el alucine. El hombre trabajó en su día un añito, prácticamente justo, de forma más o menos seguida, en bastantes empresas, en muchas termina por baja voluntaria. En una de ellas genera situación legal de desempleo (es despedido) y con el año raspado solicita paro. Bien, 4 meses de contributiva. Al agotamiento, subsidio con cargas familiares (residentes en marruecos) y mayor de 45 años, 24 meses de subsidio. Tras cobrar el subsidio, milagrosamente, y tras estar 28 meses (casi dos años y medio) como demandante de empleo, parado, oh milagro, se coloca al mes de terminar de cobrar. Vuelve a trabajar de forma más o menos seguida en distintas empresas, en algunas de las cuales termina con baja voluntaria y tal. Misma dinámica laboral. 2 meses por aquí, 1 mes nada, 3 meses por allá… Y he aquí que el hombre junta justito 180 días, qué milagro. Pues hala, subsidio de cotización insuficiente con cargas, 21 meses. Tras el agotamiento, cobra el prodi, 6 meses más de subsidio. En todo ese tiempo ni una colocación, nada, ni un trabajito. Entre medias, el señor se ve que pidió la nacionalidad y se la dieron.
Bien , ahora, tras cobrar todo lo cobrable, se larga a otro país de la UE, con su condición de ciudadano comunitario.
Una reflexión. Este hombre ha venido de otro país, supuestamente a buscarse la vida, ha trabajado año y medio, y se le ha dado 55 meses de prestaciones por desempleo, más de 4 años y medio, y la nacionalidad. Cuando estaba cobrando prestaciones ni siquiera se ha molestado en aprender castellano.
Juro que el caso es verídico. He visto algún caso más bestia todavía, pero esto ha pasado esta misma mañana y he alucinado.
Así nos va.
Igual de vergonzoso es la situación con los casos que llegan de nacionales de nacimiento que buscan la misma dinámica de trabajar lo justito para generar derecho. La cosa es que es todo legal, al señor no se le puede decir ni mu.
Si a esta picaresca, nacional y extranjera, se le añade el resto de problemas del país, ……

CIS: resultado histórico del PP (195 escaños) y debacle del PSOE (121)

 

 

 

 

JUSTICIA CON LOS MALVADOS (AUDIO).

Editorial de César Vidal:

Justicia con los malvados

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Es la noche de César
Presentado por César Vidal
6:23
César Vidal lee su editorial. PINCHAR EN LA IMÁGEN.
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LIBERTAD DE EXPRESIÓN: SU FINAL Y EL NUESTRO.

‘ISLAMOPHOBIA: THOUGHT CRIME OF THE TOTALITARIAN FUTURE’

Libertad de expresión: su final y el nuestro

Por Mario Noya

Quisiera dedicar esta reseña a los colegas de Charlie Hebdo, penúltimas víctimas del terrorismo islamista, a cuyos ejecutores la revista basura que sale los miércoles jamás pondrá a cuatro patas. Se cagan.

Islamophobia es un panfleto que es un yoacuso y una advertencia: los peores enemigos de la libertad quieren taparnos la boca antes de someternos a servidumbre o cortarnos la garganta y tienen de su lado a la izquierda más imbécil y suicida, así como –añado yo– a cuatro buenazos que de puro buenos son estúpidos, a la facción majara del liberalismo, a la derecha cagapoquito y a los curastrones que hubieran preferido que Cristo en vez de peces multiplicara las mordazas. Joder qué tropa.

A lomos de la political correctness, los peores enemigos de la humanidad, sus palmeros y la recua de tontos útiles quieren proscribir toda crítica al islam, esa religión que tiene por último profeta a un menorero despiadado que –no todo iban a ser virtudes– gustaba de saquear al prójimo y ver las espadas de los suyos chorreando.

«Es que las creencias…». ¿Las creencias? Que se hagan respetar. «Es que el Otro…». ¿El Otro? Que se lo haga mirar, como todos. A veces, el infierno son… nosotros.

La libertad de expresión fue, es y será esto. Es una verdad que de puro evidente no necesita explicaciones, no sea que los malos, los peores y los papanatas de los indiferentes vayan a tomarlas por justificaciones. Hasta ahí podíamos llegar. Y al que le pique, que se rasque. O que haga como los monos de Nikko: no mirar, no hablar, no escuchar. Pero que aparte sus sucias manos de mis manos. De mi boca. De mis ojos. «Habría amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que vivimos me siento inclinado a adorarla». Tocqueville y con él Hayek en el memorable y pavorosamente actual Camino de servidumbre. Pues eso.

Islamofobia es el nombre que se viene dando a una modalidad moderna de crimen de pensamiento. El propósito del sufijo en el término islamofobia es sugerir que cualquier temor asociado con el islam es irracional, aunque ese temor tenga por base el hecho de que su profeta y sus imanes de ahora mismo llamen a los fieles a matar infieles, o que los ataques del 11-S fueran perpetrados para dar cumplimiento a esos llamados. Peor aún, se trata de sugerir que tal respuesta a tales ataques refleja una intolerancia que, ésta sí, debería suscitarnos temor.

Se trata de criminalizar el pensamiento. De asesinar a la Verdad quitándole el oxígeno. De deshumanizar: el hombre no es hombre si no dice; ¡y sí, si no yerra, miente, se acalora y equivoca! Para los totalitarios, todos los años son 1984.

Quieren aprovechar la sensibilidad ambiente, el buenismo criminógeno imperante en Occidente, para silenciarnos y convertirnos en corderos. Los matarifes. Que no tienen vergüenza ni quien se la ponga: piden respeto a las religiones, los sátrapas del mundo islámico, incluso consiguen que la ONU condene el «vilipendio» de la religión –dejando la puerta abierta a la adopción de leyes contra la blasfemia–, mientras en sus países exterminan a los cristianos, no dejan que viva un judío y consideran a los politeístas poco menos que subhumanos.

Para endulzar la amarga píldora, la resolución de la ONU contra el «vilipendio» condena no sólo la «islamofobia», también la «judeofobia» y la «cristianofobia». Pero esto es una mera concesión a las sensibilidades occidentales y las fastidiosas nociones relacionadas con la libertad de expresión, no algo que los pergeñadores musulmanes del documento se tomen en serio. Ni las matanzas de cristianos en Egipto, Irak, Pakistán e Indonesia, ni los ataques terroristas en Israel en plena Pascua judía ni el resto de actos de intolerancia musulmana hacia otras religiones han motivado jamás a la Organización de la Conferencia Islámica a hacer llamamientos a la censura desde Naciones Unidas. (…) El clarísimo objetivo de la resolución contra la blasfemia es proscribir la islamofobia en los países no musulmanes, no acabar con el odio musulmán hacia los cristianos, los judíos y los adeptos a otros credos.

Las legislaciones antiblasfemia suelen ser engendros evacuados por los peores enemigos de casi cualquier Dios. ¡Qué se habrán creído! ¡Por quién Le habrán tomado! «Las leyes antiblasfemia son la auténtica razón por la que los Padres Fundadores crearon la Primera Enmienda«, escriben Horowitz y Spencer, luchadores por la libertad, patriotas americanos. Los Padres Fundadores, que no eran precisamente pérfidos aduladores del Anticristo. Igualmente ceden la palabra a Jonathan Turley, profesor de leyes en la Universidad George Washington:

A menudo se defiende la pertinencia de leyes poco menos que antiblasfemas como si fueran necesarias para proteger los ideales de tolerancia y pluralismo. Ignoran el hecho de que esas leyes conquistan la tolerancia por un medio paradigmáticamente intolerante: criminalizando la capacidad del individuo para denunciar valores considerados sagrados o sensibles. No necesitamos la libertad de expresión para proteger pensamientos o gentes con amplio predicamento. La libertad de expresión está diseñada para proteger a aquellos que desafían a la mayoría y a sus instituciones. La crítica de la religión es la verdadera medida de la libertad de expresión, institución social auténticamente sacrosanta.

A Occidente lo quieren colgar y Occidente, degenerado, se dispone a levantar el cadalso. Como si esa actualización abominablemente inane del mandato cristiano de poner la otra mejilla lo fuera a salvar del exterminio. Estupefaciente, grotesco, trágico. ¡Otra vez!

Nidal Malik Hasan habló y no paró del asco que le daban los Estados Unidos judeocristianos o neopaganos, del supremacismo islámico, de la Sharia, de los mártires que se matan matando. «En su tarjeta de visita se leía ‘SOA’, un socorrido acrónimo entre los yihadistas para referirse a un ‘Soldier of Allah’«. Nidal Malik Hasan trabajaba en Fort Hood, Texas. Y nadie le dijo jamás nada, pese a lo que decía, vaticinaba, amenazaba. Por temor al qué dirán. ¡Islamofobia!

El 5 de noviembre de 2009 (…) entregó un ejemplar del Corán a una vecina y le dijo: «Voy a hacer una buena obra para Dios». Más tarde (…) entró en el centro (…) donde unos soldados estaban siendo sometidos a revisión médica antes de partir a sus destinos de ultramar. Gritando «Allahu akbar» [Alá es grande], Hasan sacó una pistola y empezó a disparar. Antes de que fuera abatido pudo matar a 13 soldados americanos desarmados y herir a otros 30.

El informe oficial sobre la matanza de Fort Hood no menciona el islam, el terrorismo ni el yihadismo.

***

Clama CAIR, el potente Council on American Islamic Relations, vinculado a la organización terrorista Hamás, contra la islamofobia, término –informan Horowitz y Spencer– acuñado por otra organización evacuada por la Hermandad Musulmana, el International Institute for Islamic Thought. CAIR denuncia que la islamofobia está causando estragos en los Estados Unidos. Pero luego uno consulta los datos del FBI (2009) y se encuentra con que son los judíos, no los musulmanes, las víctimas de tres cuartas partes de los crímenes de odio religioso registrados en los Estados Unidos, «no pocos de los cuales son cometidos por musulmanes contra judíos».

En cambio, los crímenes de odio contra los musulmanes representan sólo el 8% de los registrados, o un total de 132 en un país con 300 millones de habitantes.

CAIR o el escarnio. Menos lágrimas de cocodrilo verde islamista y más hechos por los derechos; de todos.

Si sinceramente quiere que disminuya la preocupación que los americanos sensatos pueden tener acerca de la guerra santa islámica y el alcance de su apoyo entre la comunidad musulmana, puede hacerlo de manera efectiva condenando la yihad en vez de atacar a sus detractores. Puede dirigir su indignación hacia aquellos musulmanes que cometen actos violentos en nombre del islam. Puede repudiar las declaraciones de sus propios líderes en que se expresa el deseo de que la Constitución sea reemplazada por la sharia. Puede declarar con claridad y sin lugar a equívocos que los civiles americanos e israelíes son víctimas inocentes del terrorismo islámico, y condenar a su organización hermana Hamás por señalarlos como objetivo y por llamar a la «erradicación de Israel». Puede enseñar en las mezquitas y madrazas que los musulmanes deben coexistir pacíficamente como iguales con los infieles (…). Y puede oponerse a las leyes antiblasfemia (…) que representan un ataque directo a la Declaración de Derechos.

***

Las líneas finales de la conclusión, precedidas por páginas desoladoras sobre la non sancta alianza entre islamistas e izquierdistas y el macartismo progre que carcome las universidades norteamericanas, son también para enmarcar: que nadie diga luego que nadie dio la voz de alarma.

El demagogo Huey Long dijo que si alguna vez el totalitarismo llegara a Estados Unidos lo haría haciéndose llamar antitotalitarismo, o tolerancia. La que da forma a la campaña contra la islamofobia es la doctrina totalitaria perfecta, pues su primer cometido es proscribir la libertad de expresión, y por extensión la libertad en su conjunto, en nombre de la tolerancia religiosa.

Post scriptum: el título de este artículo es a la vez una invitación a la lectura del ensayo «Libertad de conciencia. Su final y el nuestro», de Álvaro Martín, publicado en el número 30 de LA ILUSTRACIÓN LIBERAL. Imprescindible.

ROBERT SPENCER y DAVID HOROWITZ: ISLAMOPHOBIA: THOUGHT CRIME OF THE TOTALITARIAN FUTURE. David Horowitz Freedom Center (Sherman Oaks, California), 2011, 75 páginas.

MARIO NOYA, jefe de Suplementos de LIBERTAD DIGITAL.

REAL COMO LA VIDA MISMA.

 

Éramos cuatro en mi familia. matrimonio y dos hijos en edad de ir al instituto. Vivíamos en la ciudad y solo trabajaba uno de nosotros. Al mes entraban en casa 1.100 euros.

Nos hablaron del PER y pensando en ello decidimos vender el piso e irnos a un pueblo andaluz cuyo alcalde era un amigo de mis tiempos juveniles.

Hablé con mi amigo, vendimos el piso de la capital, de 3 dormitorios, por 245.000 euros. Compramos en el pueblo un trozo de finca de aproximadamente unas dos Has. de regadío y una casa de 4 dormitorios. Todo ello nos costó 205.000 euros.

Arreglamos todos los papeles con la ayuda de nuestro conocido el alcalde y nos apuntamos mi esposa y yo al PER.

Empezamos a recibir cada uno 600 euros x 2 = 1.200 euros al mes. Sin trabajar. Más de lo que ganaba al mes en la ciudad trabajando. Al tener con el PER todo el tiempo libre pude dedicarme a hacerlo en nuestra finca, en donde incluso teníamos animales domésticos.

De la finca empezamos a sacar dos cosechas anuales por un importe aproximado de 4.500 euros en cada cosecha. Eso sí, el trabajo lo hacíamos entre los dos, sin ayuda exterior y, claro está, sin pagar a la SS, ni impuestos, ya que éramos “pobres” obreros parados acogidos al PER.

Al final del año el ingreso de la familia se multiplicó, y la crisis es para los demás.

¡Ah!, como oficialmente somos pobres, pobres, nos han dado becas para los niños y los tenemos en la ciudad con los abuelos estudiando. Cuando terminen los estudios, como ya serán mayores de edad, si no se colocan, nos los traeremos al pueblo y los apuntaremos al PER hasta que se coloquen: otros 1.200 euros al mes, y así sin problemas gracias al PER.

Cuando se nos acabe el PER nos haremos con las veinte jornadas que necesitamos y otra vez al PER. Y cuando llegue la jubilación, tanto mi esposa como yo la tenemos asegurada, ……¡¡¡Viva el PER!!!!

¡Ah! Y ahora en una cuentita ahorrando lo que podamos, por si se os ocurre votar mal y se nos acaba esto, tener un buen plan de pensiones.

Señores, sean espabilados y actúen, que si padecen crisis es porque quieren, no piensan o piensan poco.

Y cuando lleguen elecciones… ¿saben a quién votamos? ….
A la PSOE al partido de los trabajadores.
Pues sí, ¿a quién si no?.

2.400.000 cobran el PER desde hace años y son los 2.400.000 votos seguros del PSOE porque les quita el dinero a los trabajadores que trabajan para dar la PAGA DEL PER y crear holgazanes vitalicios.

LA HISTORIA DE LA CANCIÓN DE NINO BRAVO.

No tenía ni idea del origen de esta canción y mira que la he  escuchado veces. No es de mi tipo de canción, no es una música que me guste pero la letra, efectivamente, era muy clara al respecto, yo mas bien pensaba en un campo de concentración nazi y no me he equivocado por mucho, pues esta GENTUZA era, Y SON, PORQUE SIGUEN PREDICANDO SU TOTALITARIA Y CRIMINAL DOCTRINA POLÍTICA hoy en día, es mas, en algunos paises que no hace falta nombrar, LA SIGUEN PRACTICANDO.

La triste historia de una célebre canción….

LA CANCION «LIBRE» DE NINO BRAVO

La canción habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín.
Peter Fechter, un obrero de la construcción de 18 años, intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la «frontera» alejándose, saltar por una ventana hacia el llamado «corredor de la muerte», atravesarlo corriendo y saltar por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.

Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación dispararon. Helmut tuvo suerte, Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la «tierra de nadie», durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.
Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia. Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que le ayudasen.

Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.
Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la «tierra de nadie», tampoco le ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo para cualquier otro que pensase huir.


(Aún así, entre 1961 y 1989 murieron más de 260 personas, sólo intentando cruzar el Muro; además de los que murieron al querer cruzar la frontera entre las dos Alemanias, y ya no hablemos de los que estuvieron en la cárcel por intentarlo, o por ayudar a otros).
Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente «¡asesinos, asesinos!». En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar. Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que los soldados americanos, en pleno auge de la Guerra Fría, no harían nada para ayudarles en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.

 

TIENE CASI VEINTE AÑOS y ya está
cansado de soñar;
pero TRAS LA FRONTERA está su hogar,
su mundo y SU CIUDAD.
Piensa que la ALAMBRADA sólo
es un trozo de metal
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre,
como el sol cuando amanece yo soy libre,
como el mar.
Libre,
como el ave que escapó de su PRISIÓN
y puede al fin volar.
Libre,
como el viento que recoge MI LAMENTO Y MI PESAR,
camino sin cesar,
detrás de la verdad,
y SABRÉ LO QUE ES AL FIN LA LIBERTAD.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que NO ESCUCHÓ
LA VOZ QUE LE LLAMÓ.
Y TENDIDO EN EL SUELO SE QUEDÓ,
SONRIENDO Y SIN HABLAR;
SOBRE SU PECHO, FLORES CARMÉSÍ
BROTABAN SIN CESAR.

La canción, escrita diez años después de los hechos, recoge una historia y unas fotos que dieron la vuelta al mundo, y que todavía hoy son símbolo de la crueldad humana. En el lugar donde murió Peter Fechter, se levantó en 1990 un monumento. Ya en 1997, dos antiguos soldados de la RDA fueron juzgados, y admitieron haber disparado contra Peter Fechter. Se les declaró culpables, y fueron condenados a un año de cárcel. En el juicio el forense declaró que toda ayuda hubiera sido inútil, ya que la gravedad de las heridas le hubiera causado la muerte en cualquier caso. Pero es algo que nunca sabremos, ¿verdad?
La canción es símbolo de todo el pueblo alemán que soñó con huir, ya que si Peter fue la primera víctima del muro, el último, Chris Gueffroy, en 1989, tenía, precisamente, veinte años…

¿PORQUÉ TE VAS, ZAPATERO?