Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre de 1998. En sus 14 años en el poder, dejó un rastro polémico. Polémico porque sus partidarios elogian su política social como eliminación del analfabetismo, donación de viviendas, acercamiento de la sanidad a los barrios pobres y extensión del gasto del estado a las capas más modestas.
Sus detractores en cambio afirman que dividió a Venezuela, devaluó el bolívar, incrementó los crímenes, destrozó la sanidad, no supo contener la inflación, arruinó la producción con nacionalizaciones, aumentó desmesuradamente los funcionarios, fomentó el odio a los empresarios y persiguió a la prensa.
Ahora la verdad es que Venezuela, uno de los países más ricos del mundo en recursos naturales, está arruinada. No tiene dinero, no tiene divisas, se ha hundido su producción, no hay alimentos, la gente protesta por falta de comida, los crímenes han llegado a costas históricas y el gobierno no aplica las mismas leyes que aprobó hace años, como la posibilidad de realizar un referéndum para echar al presidente.
Que la campaña electoral española se haya centrado en Venezuela se explica por una sola razón. Pablo Iglesias admiraba a Hugo Chávez. Cuando el mandatario venezolano falleció en 2013, Iglesias dijo en televisión que los demócratas “hemos perdido a uno de los nuestros”.
La gente se pregunta, si este era su modelo, ¿entonces eso es lo que pasará en España si Podemos gobierna?
Iglesias no solo lo admiraba a Chávez sino que hay muchas similitudes entre sus actos y los de Chávez. Estos son solo algunos.
Mitin de Podemos en Valencia el 25 de enero de 2015. Pablo Iglesias emplea la metáfora ‘tic tac’ para amenazar a Rajoy con que tiene los minutos contados.
Hugo Chávez pronuncia el discurso en la toma del poder en Venezuela en febrero de 1999. Habla de ‘tic tac’ para referirse a la bomba de tiempo que tiene en sus manos, significando la crisis que le va a estallar si no resuelve los problemas de Venezuela. Minuto 1:23:48
Pablo Iglesias toca la guitarra y canta canciones de Javier Krahe en el programa de Pablo Motos.
Hugo Chávez toca la guitarra y canta a un autor mexicano Vicente Fernández tras un consejo de ministros.
Pablo Iglesias decía en 2014 en Tele K que no se puede ganar un país “sin reivindicar el concepto de ‘patria’. Minuto 5.25.
Chávez da su primer mitin tras ganar las elecciones el 6 de diciembre de 1998. Habla del “gobierno patriótico”. Minuto 26.50
La alianza Unidos Podemos (IU y Podemos) emplea un corazón para la campaña del 26J.
Hugo Chávez usó un corazón para una campaña política.
Pablo Iglesias ataca a Angela Merkel haciéndole la causa de todos los males de España.
Hugo Chávez atacó duramente a Merkel en enero de 2008, al criticar una gira de la canciller por Latinoamérica. “Señora canciller, vaya usted a… Y no voy a decir más porque es una mujer. Ella es de la derecha alemana, la misma que apoyó a Hitler y la misma que apoyó al fascismo”.
Pablo Iglesias y los líderes de podemos calificaron de ‘casta’ a los políticos del PP y del PSOE que se habían aferrado al poder.
Hugo Chávez ya había usado la definición de ‘la casta’ para demonizar a sus enemigos.
“Haz lo que yo digo más no lo que yo hago” parece ser el lema para los ciudadanos de Arabia Saudí e Irán, quienes tienen como castigo la pena de muerte, si osan tener como mascota “al mejor amigo del hombre”. Y aunque en occidente, a este animal de cuatro patas, lo consideramos uno más de la familia, en oriente, lo consideran un “animal inmundo”. Y mientras sus gobernantes, privan a sus ciudadanos de tan fiel compañía, ellos si gozan de la misma. Y aún así, Podemos quiere “islamizar” a España.
Ayatollah Naser Makarem Shirazi, líder religioso.
Aunque la noticia sobre tan radical medida, se dio a conocer en 2011 e indignó al mundo occidental, la medida a fecha de hoy continúa vigente, las violaciones a los derechos humanos, siguen su curso. Mientras por algo tan simple como tener un “chucho” de mascota se castiga con la pena de muerte, es asombroso que Podemos, quiera promover la islamización de España.
Nunca la compañía de un perro había resultado mortal, en el sentido “literal y estricto” de la palabra. La muerte es la pena que deben pagar los ciudadanos de Arabia Saudita, por tener perros en sus casas. La consideración y el amor, que se les tiene a estos animales en occidente no es la misma que en oriente, por lo menos, no en cuanto a sus gobernantes se refiere.
“Se condenará a pena de muerte el tener perros en casa” así de contundente fue el presidente de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, también conocido como la policía religiosa o Mutaween, en el país Saudito.
Mahmud Ahmadineyad, ex-presidente de Irán.
No obstante, los canes seguirán haciendo acto de presencia, en este país de oriente medio, ya que han ajustado esta medida a los preceptos indicados en el Corán, según el presidente de la Comisión los únicos perros que serán aceptados serán aquellos de vigilancia en algunas residencias o perros de caza.
Pero no sólo Arabia Saudí es restrictivo con esta medida, donde como ya se ha dicho su tenencia está penalizada, en la República Islámica de Irán, también está impuesta la misma medida, la prohibición de la posesión de perros en casa.
El Ayatollah (ayatolá) Naser Makarem Shirazi añadiendo unas palabras: “indudablemente el perro es un animal inmundo, no sólo no puede ser sacado de paseo, ni siquiera ser tenido dentro de los muros de casa o en el jardín propio” dejó claro que no considera al perro, precisamente el mejor amigo del hombre.
Pablo Iglesias, líder de Podemos.
Pero la ley no entra por casa y mucho menos en la del entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, él era el único que tenía derecho a tener cuatro perros, alegando que el motivo es porque eran perros guardianes. Estos perros fueron comprados en Alemania por la exorbitante cifra de 110.000 € cada uno.
Esto fue muy criticado entre los iraníes. Pero como Ahmadineyad se paga y se la de la vuelta, emitió un comunicado jactancioso donde recoge su derecho a poseer cuatro canes, porque su uso sólo es limitado a garantizar su seguridad según la directriz, sus cabezas no pueden ser acariciadas, ni pueden salir a pasear por el parque.
El líder religioso, Makarem Shirazi, añadió que las relaciones amistosas con los perros, son una ciega imitación de las costumbres occidentales, los occidentales quieren a sus perros más que a su mujer y sus hijos.
Mujer iraní acariciando un perro.
Es innegable, que entre la cultura de oriente y occidente hay una brecha abismal, porque mientras que en occidente es normal tener a un perro como mascota, pasearlo, acariciarlo y tratarlo como un miembro más de nuestra familia, en oriente, por lo menos, sus gobernantes, sólo lo quieren para garantizar su seguridad.
Ante este panorama, nos preguntamos ¿Seguirán los líderes de Podemos insistiendo en islamizar a España?, ¿Serán capaces de asumir que no deben imponernos una cultura, que en muchos aspectos no es compatible con la nuestra?, ¿Que es entendible que intenten ganar votos, pero no a base de “mezclar” churras con merinas?
Estas noticias quedan muy lejos de nuestro país, pero si realmente es impactante recibirlas, ¿cómo será de impactante que estas noticias se conviertan en hechos reales, en España, por la imposición de leyes que no van con nosotros?
Círculo Podemos Musulmanes en Facebook.
Cabe aclarar, que seguramente Podemos tampoco comulga con esta medida tan radical que existe en Arabia Saudí e Irán, pero si es cierto, que tienen un coqueteo permanente con estos países, por lo que muchos españoles sienten que sus intereses van en detrimento, a favor de aquellos.
Por lo menos a priori se percibe que el partido morado, tiene un empeño que va más allá, del sólo hecho de mejorar nuestras relaciones y aumentar la tolerancia, con quienes en el pasado fueron nuestros invasores y por ende enemigos.
Titulares de parte de la tolda morada, tales como: “Podemos exige a España que ‘pida perdón’ a los musulmanes por la ‘Toma de Granada’, “Las bases de Podemos en Granada califican de ‘genocidio’ la ‘Toma de Granada’, “Podemos promueve la islamización de España y ya cuenta con un ‘Círculo Podemos Musulmanes’, son un cóctel molotov que puede estallar en cualquier momento.
La antropología cultural lleva muchos años estudiando los comportamientos y costumbres de los diversos grupos étnicos humanos que habitan el planeta, de polo a polo.
La observación de los usos y costumbres de pueblos extraños ya se puede encontrar en escritos tan antiguos como las Historias del griego Herodoto. De los griegos también surgió la distinción lingüística y semántica asociada entre propios y extraños que más profundamente han calado en nuestro imaginario: nosotros (los griegos) y los bárbaros (los no griegos). En principio el término bárbaro se refería con carácter general (aunque presiento que con una fuerte carga afectiva de desprecio) a los no griegos. Puede que entre los diversos griegos de costumbres diversas que habitaban numerosas unidades políticas denominadas ciudades-estado no hubiera demasiadas cosas en común, y de hecho se hacían la guerra unos a otros sin tregua y encarnizadamente, pero lo que les unía era suficiente para crear un poderoso sentido de identidad.
Andado el tiempo y asumido implícitamente que Grecia era la cuna de la Civilización, el término bárbaro, como contrapuesto al de griego pasó a asimilarse al significado de no civilizado.
Roma había tomado el relevo olímpico en la carrera de la Civilización a los griegos, y los pueblos que estaban más allá de sus militarizadas fronteras, hostiles por lo general, fueron llamados Bárbaros.
Dado que la protección de las fronteras del Imperio Romano suponían un gran desgaste y las guerras con los sucesivos vecinos eran la norma antes que la excepción, poco a poco Bárbaro pasó a significar no sólo incivilizado, sino también violento, agresivo, anárquico….Si Roma era Eterna los bárbaros, tarde o temprano deberían ser exterminados o asimilados.
Pero Roma no era eterna. Ni tampoco la Civilización era patrimonio exclusivo de los ciudadanos romanos y sus Ciudades (de civilis, lo propio de un ciudadano romano, nació el término Civilización). El derecho romano, la ciencia griega, las artes y las religiones ya desde mucho tiempo atrás, antes del neolítico, el lenguaje escrito de egipcios, chinos y en particular los fenicios, las monedas como medio de cambio en Lidia, las primeras ciudades en el próximo oriente y sus construcciones, que dieron origen entre otras cosas al mito de la Torre de Babel….muchos artefactos, construcciones, usos, costumbres, formas de organización, instituciones….que por sus ventajas adaptativas para los grupos humanos se fueron acumulando en un proceso, el llamado por el filósofo Norbert Elías, con propiedad, Proceso de Civilización. ¿Resultado? Aquellos pueblos que estuvieran más “avanzados” en ese proceso complejo y que tomaba múltiples vías se distinguían (a sí mismos) de aquellos otros que permanecieran en un estadio “anterior”, que eran vistos como bárbaros, o bien como salvajes (del latín silvaticus, que se refiere a selvático o silvestre). Tanto el término bárbaro como el término salvaje son sorprendentemente precisos para referirse a pueblos sin Estado, pueblos que ni remotamente han entrado en el proceso de civilización: son selváticos, silvestres, es decir, no viven en ciudades, sino en medio de la naturaleza en asentamientos temporales o duraderos pero en ningún caso fuertemente establecidos, y son “extraños” y de algún modo repugnan a los pueblos que habitan en ciudades con todas las ventajas (algunos dirían las comodidades) que proporciona la civilización. Los pueblos cazadores-recolectores caían claramente en estas categorías, pero en tiempos romanos la de bárbaro se llevaba la palma porque los enemigos del Imperio habían avanzado también un poco en el proceso civilizatorio. No eran cazadores-recolectores pero tenían sus asentamientos permanentes con edificaciones, sus leyes, monedas, rituales, ejércitos….
Reflexionando sobre el descenso de la violencia a lo largo de la historia de nuestra especie, en su libro Los Ángeles que Llevamos Dentro, Steven Pinker citaba los trabajos de Norbert Elías. Para Pinker el proceso de civilización había llegado muy lejos desde que se iniciara en los albores de la Historia del Homo sapiens “cultural”. A día de hoy combatimos más los estereotipos y menos a los “otros”. Pero todavía estamos lejos de habernos librado de los estereotipos, pues no vienen de la nada, sino que son un subproducto, podría decirse, de un instinto categorizador (con un correspondiente mecanismo cognitivo de categorización asentado en el cerebro) que nos ha sido muy útil en nuestra historia evolutiva, y también andamos bastante lejos de hacer un uso controlado y matizado de las categorías que no meta en el mismo saco a personas muy diversas (razas, tendencias sexuales, sexo, etnias, …etc). Por otro lado, y aunque pueda resultar políticamente incorrecto, los estereotipos, con todo lo malo que tienen, es posible que hayan sido de gran utilidad en épocas y circunstancias más peligrosas y en la que la pertenencia a uno u otro grupo podía significar vivir o morir (tener estereotipos era apropiado en un mundo en el que tener estereotipos era lo normal), en la dura lucha por los recursos escasos y el estatus. Incluso hoy, si uno va en un tren con un joven con gesto hosco y rasgos magrebíes con un mochilón a cuestas, quizás no sea, al menos desde un punto de vista lógico y estadístico, erróneo alejarse prudentemente de él. Sigue siendo más probable, al margen de todo lo instintivo, que sea un terrorista suicida, que, por ejemplo, una anciana con cara cándida sentada tres filas de asientos más atrás. Las categorías responden a una imperiosa necesidad de clasificación que surge del compromiso de un cerebro que tiene que procesar muchísima información en muy poco tiempo y tomar entretanto decisiones prácticas de potenciales consecuencias adversas o beneficiosas.
Steven Pinker, antes de haber escrito sobre el descenso de la violencia y las fuerzas culturales que lo han hecho posible, antes de haber revelado su pensamiento progresista, dentro del cual el Estado es un elemento capital como cimiento imprescindible para el progreso de la civilización, había leído la cartilla en otro libro (La Tabla Rasa) a los que defendían ardientemente que la naturaleza humana era una tabula rasa. Argumentó, contra lo que él denominaba teoría estándar de las ciencias sociales, que el ser humano no viene al mundo con la mente como un papel en blanco sobre el que la cultura pueda escribir una sinfonía o un panfleto. Existía una cosa llamada naturaleza humana y, desde luego, distaba mucho de ser una tabla rasa, un papel en blanco o una escultura por moldear por las fuerzas de la sociedad. Como psicólogo evolucionista que estudiaba, entre otras cosas, el desarrollo del lenguaje, no podía dejar de impresionarse con los innumerables mecanismos innatos con los que veníamos pertrechados al mundo. Todo artefacto cultural que llegase después, debería ser, cuando menos compatible con dichos mecanismos innatos. La enculturación es un proceso “micro” que, dándose en una sociedad humana que haya “avanzado” en ese otro proceso “macro” de la civilización, puede contribuir muy positivamente a modular la naturaleza humana para sacar de ella lo mejor y reducir al mínimo lo peor. Y en ese terreno para “cultivar” en el que, hagamos lo que hagamos crecerá y se desarrollará un ser humano, uno de los mayores logros que la civilización puede alcanzar es el de formar una cohorte de ciudadanos capaces de demorar la gratificación y, en general los impulsos viscerales en función del contexto, y con ello, de paso, saber categorizar correctamente usando las capacidades cognitivas del pensamiento racional y analítico cuando la vida no esté en juego.
¿Hasta qué punto hemos llegado en el proceso civilizador y en el consiguiente descenso de la violencia? Pinker se sirve de numerosas estadísticas y estudios que ponen de manifiesto una realidad incontestable: en efecto la violencia ha descendido sustancialmente en nuestra especie, a pesar de lo que nos digan los noticiarios o algunos analistas con menos información o de peor calidad que la de Pinker. Pero nuestra naturaleza humana, esa que él defendió valientemente frente a los que creían que los seres humanos éramos intercambiables, sigue presente por debajo del barniz que el proceso civilizador la ha cubierto. Sin el adecuado enculturamiento los bárbaros pueden infiltrarse dentro de la civilización gradualmente, destruyéndola por dentro como un cáncer, al principio inadvertidamente, y después provocando un colapso total. El punto crítico en el que pasaríamos de una sociedad civilizada con un número aceptable de bárbaros a un apocalipsis civilizatorio se desconoce. Acaso no exista, porque unas fuerzas enfrentadas, dinámicas, complejas y cambiantes en el tiempo, podrían frenar la “decadencia y caída”. Pero suceda lo que suceda podemos tener la certeza de que a día de hoy, entre nosotros, hay un considerable número de bárbaros. ¿Pero de qué bárbaros estamos hablando exactamente? ¿de los no griegos? ¿de los que no viven en ciudades? ¿de gentes que vienen de fuera? ¿de personas que no han avanzado en el proceso de civilización y permanecen de algún modo en un estadio anterior?…no. Los nuevos bárbaros han sido paridos y enculturados por la civilización, pero han sido, digámoslo así, simples usuarios de ella, han disfrutado de sus ventajas, pero no han comprendido ni siquiera por aproximación los cimientos que la han hecho posible y los riesgos asociados a la destrucción de éstos, sea por falta de mantenimiento sea por una acción de eliminación sistemática. Los nuevos bárbaros hacen uso de la prerrogativa ilustrada de la duda y del raciocinio, para aplicarlos sin demasiado criterio a todo aquello que hace posible que dispongan de dicha prerrogativa. Van en contra de la naturaleza humana debido a los sesgos cognitivos ¡de su naturaleza humana!, que no han sido debidamente corregidos por la cultura.
Cuando Nicholas Nassim Taleb, el pensador libanés, escribió Antifrágil y se opuso a las tesis optimistas de Pinker sobre la continuidad en el futuro del descenso de la violencia ponía de manifiesto dos cosas:
1.- Que nuestra civilización tiene una estructura muy frágil porque la transferencia de riesgos y cargas entre las personas va a más conforme se hace más compleja la organización social, lo que tarde o temprano terminará por producir un colapso.
2.-Que la prospectiva estadística de los sistemas complejos no tiene mucho….futuro. Podemos decir si un sistema es frágil o no, todo lo más.
Aunque las ideas de Taleb son complejas y no me puedo detener mucho en ellas, he extraído los dos puntos anteriores y los pongo en relación con el tema que nos ocupa:
1.-Los nuevos bárbaros transfieren, siempre que pueden, sus riesgos y cargas a los demás. El método que mejor funciona, aunque no siempre, es a través de prebendas estatales. Lo ideal: ser político y hacer tributar a los demás.
2.-No sabemos lo que ocurrirá, pero sí que el creciente número de bárbaros nos está debilitando como civilización.
Dichos bárbaros pueden apoyarse en la ciencia para atacar los cimientos de la ciencia, por ejemplo, convirtiendo lo anecdótico o lo no representativo, por generalización espuria, en algo susceptible de ser la norma. La antropología cultural puede servirles para este fin: un pueblo del Amazonas o del desierto del Serengueti, o de la isla de Samoa, tiene tal o cual estructura familiar, o un igualitarismo a ultranza, o unas costumbres sexuales muy laxas, o cualquier otra característica cultural con los que, sorprendentemente, les va muy bien. Todos en ese lugar y en esa cultura declaran ser muy felices así. Y el antropólogo que les ha observado con más o menos sistematicidad y acierto expone sus conclusiones y estas nos traen titulares de prensa. Nos venden que aquello funciona. Y entonces nuestros bárbaros se miran a sí mismos, a los usos y costumbres, a cómo están organizadas nuestras sociedades “civilizadas” y se preguntan, desde la ingenuidad del que no ha comprendido nada: ¿Pero eso no debería ser la norma, en lugar de la excepción? ¿Qué clase de sociedad tenemos? ¿De quién fue la idea de la monogamia, la desigualdad, la familia nuclear etc etc?
En el caso que nos ocupa hoy, revelador de estas realidades tan extrañamente retorcidas, tenemos a una ciudadana de un país civilizado, de un país que ha avanzado lo suyo en el proceso de civilización, que de primeras expresa políticamente una polarización categorial muy marcada entre los suyos y los otros. El primer grupo, el de los suyos, está compuesto por Catalanes de pro (vincia), de pura cepa, una categoría difícil de definir y establecer a no ser que se haga por afiliación política e ideológica. El segundo, el de los “otros”, en un sentido griego “los bárbaros” y, desde luego, los malos, está compuesto de un gran número de ciudadanos de diversa procedencia, ideología, gustos, costumbres etc…que entran dentro de la categoría de “españoles”, o más concretamente aún en el subgrupo perverso de los “nacionalistas españoles”. Naturalmente, y dado que Cataluña es una entidad política, territorial y social que forma parte de otra mayor llamada España, el deseo de la interfecta es independizarse a cualquier precio. Es lo de siempre, lo entendemos a fuerza de no entenderlo. Es lo que hay.
Sin embargo la muchacha tiene más grandes ideas en su cabeza, y creo que ya no le caben, como Atenea en la cabeza de Zeus, porque se ve obligada a exponerlas con énfasis, una de ellas recientemente, de aquí este largo post: nuestros hijos no son nuestros hijos, son hijos de la tribu. Colectivismo del de siempre con un toque étnico.
A mi juicio no hemos perdido el juicio del todo o, para ser más precisos, no son suficientes los que lo han perdido (en ciertas cuestiones) como para conmover los cimientos de la civilización. Pero debemos estar alerta. No debemos pasar ni una. Cuando alguien se manifiesta públicamente desde un pedestal público ya no a favor o en contra de una idea política, sino contra lo que ya se conoce de sobra y nadie debiera poner en duda, o a favor de algo cuya nocividad está sobradamente contrastada, debemos alzar la mano y replicarle enérgicamente.
Anna Gabriel y demás Señores (y Señoras) de la CUP: ustedes pueden tener “hijos en común y en colectivo” entre ustedes, pero no hablen por los demás. En eso no nos representan, ni siquiera a muchos de sus votantes.
Indiferente a los perjuicios que les están provocando a los madrileños, ayer el podemita Íñigo Errejón celebraba eufórico la pérdida de esos 120.000 empleos con este tuiteo:
¿Y qué es “el urbanismo de la gente”? ¿Construir casas okupas? Ayer conocimos un dato que demuestra la clase de planteamientos económicos que sostiene Errejón, del que dicen que es el cabeza visible del sector moderado de Podemos (¿cómo será el radical?):en 2013 defendió el modelo chavista venezolano, justificando las colas bajo la premisa de que “hay más dinero disponible”. Creer que un Estado es más rico porque imprime más dinero es una simpleza sin base real,como ya expliqué aquí. El caso de la Venezuela chavista, cuyas recetas económicas sigue Podemos, demuestra a dónde nos puede llevar ese disparate.
Las fatales consecuencias del ‘exprópiese’ y de la demagogia
La siniestra tesis leninista oculta tras esos disparates:‘cuanto peor, mejor’
Hay que señalar queesto ha pasado en Venezuela con el asesoramiento de dirigentes de Podemos, los mismos que ahora aspiran a dirigir la economía española desde el poder si ganan las próximas Elecciones Generales del 26 de junio. No obstante, no deberían engañarse quienes piensan que las recetas económicas de Podemos se deben a la ignorancia o a la estupidez. Los dirigentes de la formación morada podrán ser personas sin escrúpulos y dispuestas a lo que sea para hacerse con el poder y perpetuarse en él, pero saben muy bien lo que hacen. Son discípulos del leninismo, una de cuyas tesis está sintetizada en tres palabras: “cuanto peor, mejor”. Cuanto peor le vaya al pueblo, más oportunidades tienen los charlatanes populistas de ganar adeptos, puescuanto más desesperada está la gente, más dispuesta se muestra a renunciar a parte de su libertad a cambio de bienestar, aunque ese bienestar sólo sea una promesa tan formidable como irrealizable.Lenin ya defendió el uso de hambrunas con fines políticos en 1891, señalando que el hambre “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”. En una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922, el dictador comunista demostró su absoluta falta de escrúpulos al manifestar lo siguiente:“solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas hacia nosotros.“
“Mientras el pueblo es más pobre es más leal al proyecto revolucionario”
El chavismo venezolano tiene muy presente esa tesis leninista. En septiembre de 2014 el gobernador chavista del estado venezolano de Aragua, Tareck El Aissami,reconoció sin rodeos que les beneficiaba la miseria:“Mientras uno más consigue pobreza hay más lealtad a la revolución y más amor por Chávez,mientras el pueblo es más pobre es más leal al proyecto revolucionario.” Puedes ver el vídeo aquí.El planteamiento es fácil de entender:cuanta más gente haya subsidiada y que atribuya su subsistencia al favor paternal del gobernante, más incondicionales tendrá éste, aunque el precio a pagar sean atracos fiscales, pobreza, desabastecimiento y un drástico recorte de libertades. Por lo demás,los más ignorantes aceptan más fácilmente consignas sobre malvados ataques extranjeros, que explicaciones sobre el verdadero y complejo funcionamiento de la economía.Esto lo saben y de ello se aprovechandéspotas como Maduro, que constantemente está denunciando conspiraciones extranjeras(lo mismo que aquí otros charlatanes culpan de todo a la “dictadura de los mercados” o a la Alemania de Merkel), distrayendo así a sus incondicionales de las verdaderas causas de la grave crisis que atraviesa Venezuela. A su pesar, la historia demuestra que no puede funcionar bien una economía desprovista de todo atisbo de libertad y controlada férreamente por políticos. Otra cosa es que esos políticos no tengan como meta generar una sociedad más próspera, sino someterla a sus dictados ideológicos cueste lo que cueste.
El croupier de esta original ruleta española se llama Mariano Rajoy. Es éste quien, con su temeraria política de medios de comunicación, ha permitido que Pablo Iglesias pudiera dar el salto de las tertulias a la política.
¿Quién no ha oído hablar del siniestro juego de la ruleta rusa? Se hace girar el tambor de un revólver, cargado con un único cartucho, se apoya el cañón del arma en la sien y se aprieta el gatillo. Según el número de balas que puede alojar la pistola (habitualmente, de cinco a nueve) la probabilidad de morir oscila entre el 11 y el 20 por ciento.
El próximo 26 de junio, los españoles tenemos una nueva oportunidad de practicar nuestra propia versión de ese juego infernal, votando en las elecciones legislativas. En este caso, la bala mortal es Unidos Podemos. Pero no se trata sólo de que las medidas económicas que defienden Pablo Iglesias y Alberto Garzón arruinarían el país (¡aunque no es poco!) en menos tiempo que lo hizo el chavismo en Venezuela, que al menos cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Aunque el PP de Mariano Rajoy se empeñe en observar el mantra de que la economía lo es todo, esto no es cierto, porque la economía no es un aspecto de la sociedad aislado de lo demás. El problema de Podemos no es que sea comunista. Siempre han concurrido comunistas a las elecciones. Pero esta vez se hallan en posesión de la técnica de toma del poder ensayada en Venezuela con gran éxito (para los dirigentes, obviamente).
El “socialismo del siglo XXI” no es más que el viejo comunismo de siempre, pero adaptado a sociedades democráticas mucho más desarrolladas que la Rusia de Lenin o la China de Mao. Es decir, el peligro de Podemos es que alberga posibilidades de triunfar.
Los comunistas actuales saben que tienen que alcanzar el poder y mantenerse en él, al menos durante los primeros años, mediante el sufragio universal. Saben también que la economía totalmente planificada al estilo de la URSS es inviable: ahí está el ejemplo del Partido Comunista chino, que sigue gobernando con mano de hierro el país más poblado del mundo, permitiendo astutamente que la economía de mercado conviva con un sector público colosal.
El comunismo de Podemos es una ideología totalitaria que divide el mundo en buenos y malos, con el fin de implantar una dictadura encubierta por un Estado de derecho de cartón piedra.Pablo Iglesias y los suyos saben muy bien qué tienen que hacer cuando entren en el gobierno, les toque o no la presidencia: infiltrarse en todas las instituciones del Estado, en las principales empresas públicas e incluso privadas, en los medios de comunicación, en las Fuerzas Armadas y los servicios secretos. En parte han empezado a hacerlo ya, pero desde el consejo de ministros podrán llevarlo a cabo de manera mucho más sistemática e irresistible.
Una vez has colocado a toda tu gente en los principales puestos del poder político, económico y cultural, hasta puedes permitirte el lujo de perder las elecciones (aunque no sea plato de gusto), porque con tus jueces, tus periodistas mercenarios y tus matones parapoliciales harás frente incluso al poder legislativo. Pero no adelantemos acontecimientos. Podemos todavía no ha bolivarianizado España; ni siquiera nos hemos disparado en la sien.
Estamos ahora en la fase de preguntarnos quién ha cargado el revólver, aunque no haya que buscar mucho. El croupier de esta original ruleta española se llama Mariano Rajoy. Es éste quien, con su temeraria política de medios de comunicación, ha permitido que Pablo Iglesias pudiera dar el salto de las tertulias a la política.
Pero ha hecho mucho más que eso. Al asumir toda la legislación de Zapatero, este gris registrador de la propiedad ha convertido definitivamente al Partido Popular en una segunda o tercera marca del Partido Progresista. Las otras son el PSOE y Ciudadanos.
Para ser justos, no ha sido Rajoy solo. Los barones regionales, desde Cifuentes a Feijóo, y casi todos los dirigentes del partido fundado por Manuel Fraga, desde las Nuevas Generaciones de cada provincia hasta los máximos órganos de la calle Génova, con las honrosas excepciones que confirman la regla, han contribuido con entusiasmo a esta entrega sin lucha ante la socialdemocracia, la ideología de género, el nacionalismo antiespañol y la dictadura cultural de la corrección política.
Este PP progresista, que se avergüenza de sus votantes, que incluso llega a decir que quienes se oponen al aborto no tienen cabida en él (Celia Villalobos), ha preparado durante años el terreno a unos progresistas mucho más lúcidos y consistentes, que son los dirigentes de Podemos, al igual que una parte sustancial de sus votantes.
Como señaló Richard M. Weaver,“un progresista es una persona que no es comunista, pero es incapaz de dar una buena razón para no serlo”. Se empieza creyendo que la economía lo es todo (a fin de cuentas, una idea ortodoxamente marxista) y se acaba legislando la hormonación de niños “transexuales”, sin necesidad del consentimiento paterno. (Hola, Cristina.)
Los dirigentes del PP, desde los niveles más bajos, suelen ser progresistas en la intimidad. Empiezan por definirse como agnósticos, cosa que hoy no llama la atención a nadie, porque se supone que religión y política no tienen nada que ver; mejor dicho, que no deben tener nada que ver. Que Rajoy se declare católico no es más que una incongruencia que probablemente se “resolverá” cuando otro cualquiera lo suceda al frente del partido. En todo caso, nunca hemos visto que sus creencias (si de verdad las tiene) interfieran en su acción o inacción políticas.
El hecho es que cuando uno no cree en nada firme, cualquier cosa es posible. Todos los giros de las directrices políticas, todos los cambios bruscos de consignas, y cosas mucho peores, pueden tragarse y digerirse, si se carece de referencias sólidas. El vacío íntimo de convicciones trascendentes es el caldo de cultivo del totalitarismo.
Cuando el hombre deja de creer en un Ser superior a él, fácilmente empieza a pensar que no hay tampoco ninguna norma que sea absolutamente inviolable; sin apenas darse cuenta, empieza a sentirse omnipotente. Así es como Hannah Arendt describió la psicología de comunistas y nacionalsocialistas: “Lo que liga a estos hombres es una firme y sincera fe en la omnipotencia humana. Su cinismo moral, su creencia de que todo está permitido, descansan en la súbita convicción de que todo es posible.”
Este es el espíritu fáustico que expresa el “Sí se puede”. Pero es un espíritu que embrionariamente ya se encuentra en los cuadros dirigentes de la mayoría de partidos, convertidos en puras maquinarias de conquista del poder, con la demoscopia como único credo. Ardo en deseos de saber si finalmente, en la próxima cita electoral, nos dispararemos en la sien, o de momento sólo en un pie.
Barcelona, 1967. Escritor vocacional y agente comercial de profesión. Autor de Contra la izquierda (Unión Editorial, 2012) y de numerosos artículos en medios digitales. Participó durante varios años en las tertulias políticas de las tardes de COPE Tarragona. Es creador de los blogs Archipiélago Duda y Cero en progresismo, ambos agregados a Red Liberal.
El acuerdo en cuestión puedes encontrarlo en la página web de Podemos. Aquí solo comento punto por punto. Veamos qué ocurre.
Punto 1. (PNTE)
Básicamente quieren reducir la tarifa de la luz y para ello proponen: Eliminar las centrales térmicas de carbón y las centrales nucleares y aumentar las centrales solares, los aerogeneradores y las centrales de biomasa. También quieren rehabilitar energéticamente los edificios de la administración, y dicen, con ello, así recolocar a la gente que está en el paro de la construcción.
La verdad es que me parece escandaloso. Primero, porque el coste de hacer eso sería bestial. Segundo, porque es técnicamente imposible generar la electricidad de España solo con aerogeneradores, solar, hidráulica y biomasa. Tercero, porque ni siquiera habla de las centrales de Gas y Petróleo (Que dependen, por otro lado, de las relaciones comerciales con países árabes o con Rusia. Muy estables todos ellos).Y cuarta, porque no se si es una broma de mal gusto o directamente nos llaman gilipollas a la cara con lo que dicen de recolocar a la gente del sector de la construcción.
Punto 2. Nueva senda de reducción del déficit.
Hablan de reducir el déficit pero lo que dicen exactamente es que hay que «apuntalar la recuperación económica» (¿apuntalar? ¿en serio?) «incrementar el ritmo de creación de empleo», «impulsar las inversiones públicas» y «fortalecer el estado de bienestar». Algo que tendría lógica si piensas (como dice en el punto 1) en contratar a los obreros en paro para rehabilitar los edificios públicos y luego, con los impuestos que paguen de lo que tú les das, aumentar el gasto en el «estado de bienestar». ¿Que eso va a ayudar en algo a reducir el déficit? Obviamente, no tiene nada que ver, pero… y lo bonito que les ha quedado? #PandaDePopulistas
Punto 3. Reforzar el estado de Bienestar, fortalecer los servicios públicos y reformar el art. 135.
Quieren aumentar los ingresos para poder reforzar el estado de bienestar. Pero no dicen cómo van a «impulsar la actividad económica». Claro, sí, seguramente contratando a los obreros. Y bueno, luego el ajuste de los presupuestos que quieren hacer consiste básicamente en aumentar el gasto en sanidad y educación y disminuirlo en prácticamente todo lo demás; nada que no nos esperásemos.
Punto 4. Plan de lucha contra el fraude fiscal.
«De forma reiterada los técnicos de la agencia tributaria han reiterado…». Joder, bien empezamos.
En cualquier caso, estoy de acuerdo en que hay que luchar contra el fraude fiscal. Obviamente, de ahí, a decir que vas a adoptar una serie de medidas contra los paraísos fiscales (de los que, además, hay muchas sospechas de que hasta tú te hayas beneficiado) como si eso fuera a servir de algo, hay un trecho. Pero vamos, que es un tema complicado y en el que, sea fácil o difícil llevarlo a cabo, todo el mundo estamos de acuerdo en que algo hay que hacer.
Punto 5. Reforma tributaria progresiva.
Bueno, esto era de esperar. Van a aumentar los impuestos, sobretodo a las empresas y a los ricos. (Supongo que encima querrán que ni se vayan empresas, ni se vayan los ricos). También quieren bajar el impuesto a los alimentos de primera necesidad, a la luz y al gas, lo cual, en realidad no está tan mal, pero tienes que asumir ese gasto, claro.
Punto 6. Nuevo marco de relaciones laborales y lucha contra la precariedad.
Sí, está claro que iban a querer derogar las reformas laborales del PP. Todo Podemita que se precie quiere derogar cualquier cosa que venga de esos fascistas. Otra cosa es que se las hayan leído. Por mi parte, hay cosas que me gustan y otras que no. Pero bueno, de las cosas que quieren cambiar Podemos es, por ejemplo, lo del contrato únicoque tanto criticó a Ciudadanos y que ahora copian, aunque un poco chapuceramente. También quieren, por ejemplo, que ante un despido improcedente, el trabajador pueda decidir quedarse en la empresa. También quieren encarecer el despido. Es como si pensaran que las empresas contratan a gente por placer, y no porque tengan un trabajo que alguien tenga que llevar a cabo. En fin.
Punto 7. Reestructuración de la deuda hipotecaria a los hogares.
La idea es buena. Es un tema delicado. Hay gente que no puede pagar su hipoteca pero el país no puede permitirse pagarlas todas. Nadie quiere que la gente se quede en la calle. No es fácil, cuando alguien ha firmado unas condiciones con un banco… Repito, la idea es buena, pero no se puede afirmar tan tajantemente, más que nada porque luego llegan al poder y los desahucios siguen estando ahí. Está pasando.
Punto 8. Nuevo modelo productivo, política industrial e I+D.
Empiezan diciendo que «urge la transformación de nuestro modelo productivo, explotador de recursos y personas» ¿Quién dijo populismo?
Fomentar un sector empresarial sostenible e invertir más en I+D está muy bien, casi todos lo tienen en su programa… pero querer redefinir nuestro tejido industrial no es pasarse ya? Alguien cree que eso es posible? Es más… de qué cojones hablan?
Punto 9. Banca pública.
No se si me fiaría yo de que esta gente creara una «importante red de banca pública». Además, es que desde Europa ya han dicho que no lo van a autorizar… Para qué iban a hacerlo? para financiar a ese nuevo entramado industrial? Por favor!
Punto 10. PYMES, autónomos y economía social.
Ley de segunda oportunidad, Cuotas proporcionales, fomentar el emprendimiento… no son los primeros ni los últimos en proponerlo. Me parece bien el apoyo a los autónomos. Lo que me descuadra un poco es como plantearán lo de la economía social, con esas ayudas a «proyectos cooperativos»… como qué? Como casas de okupas? Pregunto.
Punto 11. Renta Garantizada.
También se copian de Ciudadanos una propuesta que tanto criticaron. Pero con más gasto, claro. Les pierde la boca.
Puntos 12 y 13. Vivienda y suministros básicos.
Se sigue aumentando el gasto público. En esta ocasión, con una buena finalidad. Está claro que nadie quiere que la gente viva en la calle, o que le corten la luz… Pero hay que tener en cuenta que somos un país pobre, con una deuda impagable, y aunque las propuestas de Podemos-IU sean divinas en un mundo ideal, luego pueden darse de bruces con la realidad (Además, una cosa es la gente que está en la calle por auténtica necesidad y otra cosa son los okupas y todos esos). Po pu lis mo.
Punto 14. Nueva ley de educación.
Estoy de acuerdo con ellos en que hay que aumentar el gasto en educación. Pero claro, aumentar el gasto, a costa de cerrar, por ejemplo, colegios concertados… eso ya no… porque si los cierran (como lo de insistir en la escuela laica) es por interés político y no por el bien común. La escuela concertada es de mayor calidad, más barata para el país y además ofrece más para elegir a los padres. (Ya hablé de ella en la entrada «Educación concertada? Sí, gracias)».
Punto 15. Sanidad.
También quieren aumentar el gasto en la sanidad. Yo creo que más que aumentarlo, hay que mejorarlo. Porque en realidad, si quieren aumentar el gasto es para hacerla universal, es decir, para aumentar el turismo sanitario en nuestro país. Mi opinión es que la atención primaria debe ser universal, porque no puedes dejar que alguien muera en la puerta de un hospital… pero tratar a la gente que no ha cotizado nada en nuestro país, me parece un gasto totalmente prescindible. No vivimos en los mundos de Yupi.
Punto 16. Pensiones.
Si lo que pretenden con este punto es que no se entienda lo que quieren, lo han conseguido. No se si hablan de retirar los regímenes especiales y que los mineros o los pilotos, por ejemplo, se jubilen a la misma edad que todo el mundo o no. No se si pretenden que los empresarios paguen más a la seguridad social o no (eso parece). Y por supuesto, parece ser que quieren eliminar el déficit de las pensiones con la subida del IRPF.
Punto 17. Atención a la dependencia.
De nuevo, seguir aumentando el gasto. Aunque no explican que es eso de la «nueva Ley de Servicios Sociales». Creo que no lo saben ni ellos… pero queda muy bien. Todos estamos de acuerdo, eso sí, que hay mucha gente que ha perdido las ayudas por la dependencia y algo hay que hacer.
Punto 18. Igualdad de género y diversidad sexual.
Estoy totalmente de acuerdo en igualar el permiso por paternidad al de maternidad (o al menos la opción de equipararlo), pero claro, aquí dicen de aumentar el de paternidad hasta igualarlo. Con qué dinero? Han calculado cuánto cuesta eso? No, claro que no. Qué cosas digo!
Punto 19. Infancia.
Como no podía ser de otra manera, más dinero para las familias con pocos recursos que tengan hijos. Pedid y se os dará (si queda algo, claro). Supongo que además tanto dará que sean españoles o que sean argelinos… aquí tenemos para dar y vender.
Punto 20. Lucha contra la corrupción y transparencia efectiva del sector público.
Totalmente de acuerdo. Lucha contra la corrupción, las puertas giratorias, bajada de privilegios de los políticos y leyes de transparencia. Lo he dicho una y mil veces en este blog. Claro, que para que me lo crea, que lo vean mis ojos… por qué entonces los de Podemos que ya han ocupado cargos se han subido el sueldo? Por qué han contratado a familiares y no han dimitido? Por qué han asignado contratos a empresas a dedo? Por qué huelen tan mal sus campañas de crowdfunding? Cómo pretenden que ahora me crea lo que dicen?
Punto 21. Referéndum ciudadano para la revocación del gobierno en caso de incumplimiento del programa electoral.
Pon esas mismas palabras en Youtube porque así tal cual salieron de la boca de Chávez, y mira, ni con elecciones dejan el poder los Chavistas. Joder, si es que se les ve venir…
Punto 22. Reforma del Sistema Electoral.
Quieren la igualdad de voto de todas las personas. Y lo veo bien. No se si la gente de las zonas menos pobladas, que siempre se quedarían sin representante, lo verán igual de bien, pero bueno, aún así sigo pensando que es algo lógico. Vamos, que no estaríamos como estamos si en Cataluña, por ejemplo, hubiera esa igualdad de voto.
Punto 23. Libertad de expresión, reunión y manifestación.
Quieren derogar la Ley Mordaza (por supuesto), elaborar un nuevo marco legislativo (que no explican), garantizar la laicidad del estado y derogar los acuerdos con el Vaticano. Hay gente en la cúpula de Podemos que ha sido detenido por violencia contra la policía o que ha hecho escraches. Eso sí, cuando se les hace a ellos no está bien. No está bien cuando se manifiesta quien ellos no quieren. Hoy en día yo creo que hay libertad de expresión… Lo que ellos quieren es libertinaje. Y a su medida.
Por otra parte, los del «arderéis como en el 36» quieren un estado laico, eliminar la Semana Santa y todo lo que suene a religión cristiana. (La musulmana no, faltaría más, pobrecicos). Entre los acuerdos con el Vaticano está, por ejemplo, la inviolabilidad de los centros de culto, que no podrán ser derribados ni transformados en otra cosa… Nadie sabe las verdaderas intenciones de esta gente.
Punto 24. Derecho a decidir.
«Se abrirá un amplio debate ciudadano…» así empieza el punto 24. Claro, pero luego se hará lo que diga Pablo Iglesias, que es lo que ha pasado desde el principio en su partido. En cualquier caso, quieren que España sea un país plurinacional. Y yo que siempre he pensado que la izquierda defendía eso de: «Fronteras NO», pero resulta que si es para dividir España, entonces la cosa cambia. En todos los países del mundo, TODOS, existen zonas con gente diferente a otras. En algunos, incluso la gente cambia de color. Lo han visto mis ojos. La unión de un país hace la fuerza. La eliminación de las autonomías, por ejemplo, nos ahorraría más dinero que cualquier otra cosa. Aquí lo único que pretenden es eliminar el país que ni siquiera su líder puede nombrar: España. Lamentablemente, la palabra España les sigue sonando a Franco. Progresismo en estado puro, señores.
Pero recuerden que estamos en el siglo XXI. Y desde hace unos años, además.
Punto 25. Municipalismo.
Quieren ampliar las competencias y los presupuestos de los municipios. ¿En serio? Pero esta gente ha encontrado minas de oro y no nos han dicho nada?
Punto 26. Nuevo modelo de financiación.
Dos puntos después del derecho a decidir hablan de justicia territorial y solidaridad interterritorial. «La financiación no podrá ser un obstáculo para el desarrollo del marco competencial propio». Se ríen de nosotros.
Punto 27. Cambio constitucional.
Quieren cambiar la constitución para cambiar los marcos económico, social, político, territorial e institucional. Solo. Y además en «referéndum consultivo». Pinchame que creo que estoy soñando.
Punto 28. Justicia gratuita real y reconocimiento del derecho a la tutela judicial efectiva.
Quieren derogar las tasas judiciales. De repente somos ricos.
Que algo hay que hacer con el sistema judicial en este país no lo duda nadie.A ver si hablan en algún punto de la separación de poderes…. Espera… no.
Punto 29. Multas y sanciones administrativas proporcionales a la renta de las personas.
Así que los que tengan (o digan que tengan) poco dinero, tendrán más libertad para delinquir. Sí, señor. Esto sí es igualdad. Olé!
Yo soy más de la opinión de que las sanciones sean proporcionales al cargo público que ocupen, pero claro, ellos pueden delinquir y tú no.
Punto 30. Memoria democrática, verdad y justicia.
Quieren otorgar reconocimiento jurídico a «quienes defendieron la legalidad republicana». En serio, esta gente se hacen llamar «progresistas»?
Quieren derogar la reforma sobre la justicia universal, que permite a los jueces actuar contra los crímenes graves ocurridos fuera de nuestras fronteras. Cada uno que piense para qué lo quieren. Yo lo tengo bastante claro.
Punto 31. Lucha contra el cambio climático.
En el 2050 quieren que el 100% de la energía proceda de fuentes renovables. De esto sé, y afirmo tajantemente que eso es imposible. A mí no me venden la moto. Y mira que el título me había llamado la atención, porque me considero un ecologista… pero no me gusta que engañen a la gente.
Punto 32. Ley de aguas.
El agua es un derecho fundamental de todo el mundo. Lo tenemos claro. Aunque a nadie le apetece pagar el agua del que no le sale de los cojones hacerlo, pero bueno, habría que estudiarlo.
Lo que no tengo muy claro lo de «revisar la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas». Supongo que siendo ambiguos, contentan a todos. Quieren presas y trasvases o no?
Punto 33. Plan de rescate ecológico.
No puedo estar en desacuerdo con nada que hable de un plan de rescate ecológico. Sí que es verdad que se flipan un poco en este punto, y que van a tener que invertir muucho más de lo que han dicho para hacer todo eso… pero no quiero entrar en ello.
Lo de la «creación de empleo sostenible», por otro lado, me ha llegado al corazón.
Punto 34, 35, 36 y 37. Ciudades sostenibles, Derecho al medio ambiente, Protección de costas y medio marino, Economía circular.
Bueno, más de lo mismo. No quiero entrar porque estoy de acuerdo en que hay que hacer mucho más de lo que se hace.
Punto 38. Desarrollo rural y política agraria común.
«Desarrollo rural sostenible y participativo», «protección social cultural», «ganadería sostenible, social y familiar», «agroecología, soberanía alimentaria y los bienes comunes» son solo algunas joyas de este punto. Al final, quieren defender la comida ecológica (que por cierto, ya está bastante de moda), desfavorecer a las multinacionales, favorecer los «precios remuneradores para cubrir los costes de producción». Vale, pero lo de la ganadería social y familiar no lo termino de ver. Seré yo?
Punto 39. Bienestar animal y protección de la biodiversidad.
En definitiva, y no hablan nada de la protección de la biodiversidad (se les habrá olvidado), lo que quieren es eliminar «cualquier espectáculo en el que se maltraten animales». Ya.
Yo siempre he defendido que se hagan corridas de toros sin hacer sufrir al animal y sin matarlo al final y los que defienden la tauromaquia no lo entienden (ni yo a ellos). En Podemos e IU sé que lo hacen también por el animal, pero principalmente, porque la Tauromaquia suena, sobre todo, a España. Y eso ya sí que no.
Punto 40. Reforma de la gobernanza económica en la UE.
«Reforma de las instituciones europeas que democratice la toma de decisiones políticas y económicas de la eurozona». Ya, como si pudiéramos hacer algo… con la de pasta que debemos.
Punto 41. Reforma del pacto de estabilidad y crecimiento y del pacto fiscal.
El pacto de estabilidad se creó para que todos los países de Europa tuvieran unas finanzas públicas saneadas. Creo que no estamos en disposición de poder cambiar nada. Pero Podemos quiere lanzar una «auténtica política fiscal europea», como si la que existe fuera de mentira y como si les fueran a escuchar. A ellos.
Punto 42. Conferencia europea de la deuda.
Quieren que nos amplíen los plazos de vencimiento de la deuda y que nuestra deuda sea reestructurada. No me parece mal que se intente negociar…. Pero ahora vete con todos los puntos de este acuerdo a Europa y diles todo el dinero que vamos a necesitar. Que no se van a reír.
Punto 43. No al TTIP y no al CETA.
El TTIP es un acuerdo que se está negociando para el libre comercio entre Europa y USA, que beneficiará a ambas regiones. España, además, y hay muchos estudios, es uno de los países más beneficiados. Las beneficiadas no serán las grandes multinacionales como dicen, ni perderemos derechos… Pero claro, a esta gente todo lo que suene a Yanqui o capitalismo les pone nerviosos, independientemente de que signifique una mejora para nuestro país o no.
El CETA es algo parecido pero con Canadá.
Punto 44. Acceso efectivo al derecho al voto para los españoles residentes en el extranjero.
La verdad es que como no vivo en el exterior no se los problemas que han tenido para votar. Creo que los que han querido votar, lo han hecho y creo que si se cambió el procedimiento era porque antes había muchas irregularidades, tanto que decían que «hasta los muertos votaban». Supongo que esto último les interesa, para que hasta Stalin les vote.
Punto 45. Plan de retorno.
Subsidio al desempleo y acceso a la vivienda para los retornados. Es un punto difícil. Al final, va a aumentar el gasto de sobremanera y, por otra parte, es injusto para la gente que no se ha podido ir a trabajar fuera o también porque los habrá que se han ido porque han querido. No tengo una opinión clara al respecto.
Punto 46 y 47. Derecho de asilo y dignidad para las personas migrantes y Derechos Humanos en las fronteras.
Sobre los Centros de Internamiento para Extranjeros ya escribí una entrada en su día.(VER). Allí expuse cual creía que era la solución.
Sobre la inmigración, creo que debe existir un control.No podemos darle la bienvenida a todo el que quiera entrar en España si aquí no tenemos suficiente trabajo (es cuestión de espacio). No podemos permitirnos el darles asilo a todos, ni una tarjeta sanitaria universal. No podemos y punto. Además de eso, viene mucha gente problemática y la seguridad se ha reducido en muchas zonas.
Y no hablamos del Islam y la reconquista de Al-Andalus, porque no quiero que nadie se ofenda.*
Pero lo bonito es decir que somos muy buenos y aquí queremos a todos como hermanos, claro.
Punto 48. Sáhara Occidental.
Totalmente de acuerdo. Ya escribí una entrada titulada «Sáhara Libre«. Lo que me sorprende es que estos quieran pasar por encima de lo que opinan los de Marruecos…
Punto 49. Estado Palestino.
Quieren que se reconozca el estado Palestino. Bien, todos sabemos de donde se financian y los intereses de éstos. Nada más que comentar.
Punto 50. Ayuda al desarrollo.
Quieren que la ayuda pase del 0´2 al 0´7% de la renta nacional. El 0´7% es el compromiso actual de la UE. Me parece bien, pero hay que asumir esos gastos, claro.
* Eso, a criterio del autor del artículo pero aquí quiero meter baza propia y YO AFIRMO QUE A LOS MUSULMANES NO SE LES DEBERIA DEJAR ENTRAR NI AUNQUE HUBIESE PLENO EMPLEO Y SOBRASEN MILLONES DE PUESTOS DE TRABAJO.
Unidos Podemos, la coalición electoral de Podemos e Izquierda Unida, presentó esta semana su programa económico para las elecciones generales del próximo 26 de junio. Se trata de un simple lavado de cara de las principales propuestas que ya estaban contenidas en el programa de Podemos de los pasados comicios del 20 de diciembre. Y si ya entonces esas propuestas constituían un error mayúsculo que, de haberse aplicado en su integridad, habrían condenado a nuestra economía a la bancarrota, actualmente no es posible emitir un juicio más optimista.
Así, el programa de Unidos Podemos se asienta sobre tres grandes pilares. El primero, reducir el déficit público mucho más lentamente y lograr que toda su disminución se acometaa través de fuertes subidas de impuestos. El segundo, dirigir, planificar e hiperregular en mucha mayor medida la economía y la vida de las empresas. Y, por último, establecer una tupida red de asistencialismo estatal para rescatar a todos aquellos ciudadanos excluidos de la sociedad debido a la pobreza generada por las subidas de impuestos y la hiperregulación de la economía.
Más en concreto, Unidos Podemos aboga por enfrentarse a las instituciones europeas para conseguir que el gobierno de España tenga derecho a endeudar todavía más rápidamente a los ciudadanos españoles. Al parecer, que la deuda pública se haya cuasi triplicado durante la última década les resulta insuficiente: necesitamos todavía más deuda para hipotecar en mayor grado el futuro de nuestros hijos y nietos. En este sentido, para la formación filocomunista,la sangría del déficit público sólo debe ir minorándose a través de brutales aumentos de prácticamente todos los impuestos —IRPF, cotizaciones sociales, patrimonio, sucesiones, sociedades, especiales, etc.—, con el declarado objetivo de incrementar la recaudación en hasta 40.000 millones de euros (una media superior a los 2.000 euros por familia).
A su vez, Unidos Podemos también defiende la necesidad decolocar una mayor porción de la economía bajo el control directo de las regulaciones y de los mandatos políticos. De entrada, pretende derogar las últimas reformas laborales para regresar al más rígidamente intervenido marcado de trabajo previo a 2010: sí, ese mercado de trabajo responsable de que la tasa media de paro en España haya sido del 17% en los últimos 35 años. La solución que ofrece Unidos Podemos para las personas que buscan empleo es, simple y llanamente, condenarlas al paro estructural más elevado del mundo desarrollado.Pero el dirigismo estatal no termina aquí: la formación rojimorada también aspira a crear una banca pública —a imagen y semejanza de las desastrosas cajas de ahorros—, a aprobar un “plan nacional de transición energética” —reforzando todavía más la injerencia política en la determinación de nuestras fuentes de energía, lo que ha contribuido a disparar su precio durante la última década— y a imponerles a los empresarios el tipo de inversiones que deben acometer —la mal llamada “política industrial” que no es más que una versión acicalada de la planificación indicativa que tantos fracasos cosechó en las economías socialistas—.
Por último, dado que Unidos Podemos parece ser consciente de que sus políticas económicas no contribuyen a generar riqueza sino sólo a colocar la economía a los pies de los políticos —a sus pies—, la coalición también contempla un reforzamiento del asistencialismo estatal para todos aquellos que queden desplazados de la sociedad: así, en el programa se defiende una renta mínima de inserción mucho más extensa que la actual, una reestrucuturación forzosa de la deuda privada o un control de precios sobre los suministros básicos. En suma, tras renunciar a la creación de riqueza —más deuda, más impuestos y más regulaciones— no les queda otra que apostar por repartir la miseria.
Sablazo al ahorro privado
La muy delicada situación a largo plazo de la Seguridad Social parecería justificar una cierta promoción del ahorro privado entre los españoles para que así cuenten con un colchón con el que capear los inexorables recortes futuros en sus pensiones. Sin embargo, Unidos Podemos plantea todo lo contrario: una ofensiva sin cuartel contra el ahorro privado. De entrada, la confluencia de izquierdas apuesta por aumentar aquellos impuestos que más directamente atacan la tenencia de ahorro privado: patrimonio y sucesiones. A su vez, también promete incrementar la tributación sobre las rentas del ahorro (como los dividendos, los intereses o las plusvalías). Y, por último, suprime toda ventaja fiscal al ahorro (muy en especial, la deducción por aportación a planes de pensiones, que aunque mal diseñada no debería eliminarse sin ofrecer alternativa alguna). En suma, Unidos Podemos ha colocado en su punto de mira a los ahorradores y no es de extrañar: el ahorro y la acumulación de un cierto patrimonio privado concede al individuo autonomía frente al Estado y la formación rojimorada no desea ciudadanos autónomos sino ciudadanos dependientes del Estado.
El expolio de la Seguridad Social
Como decimos, la situación financiera de la Seguridad Social es crítica, pero lejos de promover el ahorro privado complementario, Unidos Podemos aspiran a rapiñar con más saña a los ciudadanos. Así, por un lado, la confluencia de izquierdas apuesta por eliminar los límites a las cotizaciones sociales sin que ello implique elevar las pensiones máximas ofrecidas por el sistema. Textualmente: “Se eliminará el tope máximo a las cotizaciones, sin necesidad de incrementar la pensión máxima en similar proporción”. Pagar más, recibir lo mismo. Por otro lado, Unidos Podemos también propugna que los autónomos coticen según sus ingresos reales, impidiéndoles escoger su base de cotización tal como sucede ahora mismo: una política que encarecerá las cuotas de casi el 80% de todos los profesionales autónomos. En definitiva, se trata de arramblar sin miramiento alguno con los ingresos reales y con el ahorro de los españoles para mantener a flote un sistema social deficitario y condenado desde su mismo nacimiento al fracaso por meras razones demográficas.
La sindicalización de las pymes
Unidos Podemos suele manifestar su propósito de auxiliar a las pymes frente a las grandes empresas. Sin embargo, a la hora de la verdad, su programa económico establece muchos obstáculos nuevos a su capacidad para crecer y prosperar. Dejando de lado la contrarreforma laboral que prepara la coalición de izquierdas y que atentará directamente contra la capacidad de sobrevivir de muchas pequeñas empresas, su programa electoral contiene otra sorpresa envenenada para las pymes. En la actualidad, las empresas con menos de 10 trabajadores no están obligadas a contar con representantes de sus empleados dado el alto coste que ello representa en plantillas tan pequeñas y la creciente burocratización que implica en la gestión diaria de la compañía. Pues bien, Unidos Podemos pretende extender los representantes de los trabajadores —y, en definitiva, la presencia empresarial de los sindicatos— a todas las compañías con independencia de su tamaño. Lejos de liberarlas de la losa burocrática que ahora mismo las asfixia, la formación rojimorada pretender incrementarla todavía más.
El cerebro económico de Podemos, Nacho Álvarez, reconoció ante un foro de economistas que su programa tendría problemas de implementación a corto plazo. Cuando fue interrogado por el efecto que tendría sobre la balanza exterior aumentar el gasto público en casi 100.000 millones, Álvarez admitió que en un primer momento eso podría suponer una dificultad.
En una reunión organizada por el think tankFedea, Álvarez desgranó las principales líneas de su política económica. Allí explicó que pretendía elevar los desembolsos del Estado en unos 96.000 millones, y que eso se financiaría de sobra con un incremento de la recaudación por una cantidad equivalente gracias a las subidas de impuestos y el crecimiento del PIB que generaría el gasto público. Se financiaría tan de sobra que hasta se bajaría el déficit.
Sin embargo, en esas cuentas de Podemos la ratio de gasto sobre PIB quedaría estabilizada en el 43%, justo el mismo porcentaje que se registra en la actualidad. Es decir, para que la ratio siga igual el PIB debería crecer al mismo ritmo que el gasto. Lo que a su vez implica que para poder sostener semejante gasto la economía tendría que crecer a tasas anuales cercanas al 5%, algo que se antoja prácticamente imposible en un contexto de bajos crecimientos y alta preocupación por fenómenos como el estancamiento secular o la japonización.
“Los economistas de Podemos han determinado cuánto quieren gastar en los próximos años y a partir de ahí han torturado los números para que les dé cómo financiarlo y cumplir con el déficit. Ellos argumentan que con ese aumento del gasto se disparará la demanda y, por lo tanto, el crecimiento del PIB y los ingresos tributarios. Sin embargo, las cifras no cuadran. La economía española tiene una alta propensión a importar. Si te pusieses a repartir sobres con dinero, los españoles los emplearíamos en adquirir coches alemanes, teles coreanas o iphones americanos. Sin haber mejorado sustancialmente nuestra competitividad, esa inyección de pasta además elevaría los precios y nos convertiría de nuevo en un país caro. Como consecuencia, las inyecciones de dinero se destinarían a comprar todavía más productos foráneos en una suerte de espiral negativa que empeoraría cada vez más nuestra balanza comercial lastrando el PIB. Precisamente esta pega se le apuntó a Álvarez, a lo que respondió que efectivamente podría suponer un problema a corto plazo”, explica uno de los economistas que participaron en la reunión.
O lo que es lo mismo, el plan económico de Podemos no contempla las consecuencias de una economía abierta en la que los estímulos pueden acabar beneficiando a otras economías. En Alemania ya tienen muy estudiado que cada vez que engordan el gasto público éste termina normalmente en manos de productores chinos y estadounidenses.
“No hay que irse muy lejos para tener un ejemplo de que estas políticas no funcionan. El Plan E supuso una muestra clara de lo inútil que pueden resultar las políticas de estímulo público en una economía global. Sus cálculos tan sólo servirían en una autarquía, cuyo empobrecimiento tristemente ya conocemos”, comentan varios economistas. Es más, el Plan E también puso de manifiesto la tremenda dificultad de desplegar políticas de gasto de forma eficiente. A juicio de los expertos, se antoja casi imposible engordar los desembolsos del Estado en casi 100.000 millones en cuatro años sin incurrir en graves ineficiencias y programas de gasto mal diseñados. Amén de que el gasto ocurriría al instante, pero en cambio el efecto multiplicador se produciría con un retardo, lo que conlleva un aumento inicial del déficit todavía mayor.
Por lo general, cualquier economista ve factible llevar los ingresos hasta el 41% del PIB desde el 38,3% registrado en estos momentos. Se puede alcanzar esas cotas a razón de un incremento anual de la recaudación de 0,6 ó 0,7 puntos anuales conseguidos por la mejora natural del ciclo. Sin embargo, eso implica que la economía crece todos los años y que se profundiza en las reformas. En el mejor de los casos, durante una legislatura se podrían obtener unos 30.000 millones más de ingresos siempre que el PIB avanzase a tasas del 2% ó el 3%. Pero nunca se podrían ingresar unos 96.000 millones tal y como promete Podemos. Para ello, como ya hemos señalado, hace falta que la economía crezca por lo menos un 5% anual. Y el hecho de elevar la presión fiscal con tal conseguirlo probablemente causaría una severa contracción de la actividad.
Para colmo, pretenden lograr semejantes niveles de recaudación sin subir el IVA, el impuesto que en España tiene más recorrido en comparación con sus pares europeos. Por no hablar de que subir los tributos a las rentas superiores a 60.000 euros apenas tiene efecto recaudatorio porque la mayor parte de los ingresos declarados se concentran por debajo. Y porque las rentas altas suelen tener una mayor capacidad para escapar del fisco.
Los guarismos de Podemos tampoco tienen en cuenta el impacto que tendría sobre la evolución del PIB las alzas fiscales o deshacer las reformas laborales de 2011 y 2012, sostienen varios analistas consultados. Medidas como subir mucho el salario mínimo o suprimir las reformas laborales introducirían rigidez en la contratación, desincentivarían la creación de empleo y, por lo tanto, ocasionarían un menor crecimiento y menores ingresos.
Por último, las propuestas de Podemos e IU aspiran a eliminar la reforma de las pensiones, lo que provocaría un brutal incremento del gasto en la mayor partida del Estado.
La idea de que la llamada Transición no fue un proceso político completo es una de las principales líneas argumentales del actual discurso de la izquierda en España. Dentro de esa versión pedante y cainita de los acontecimientos, que dieron paso del Estado construido por el general Franco al actual régimen constitucional, se supone que la izquierda más radical -que se articulaba entorno al Partido Comunista de España- en aras de la democracia y de la convivencia pacífica de los españoles, tuvo que realizar dolorosas concesiones.
Puede que con el paso de los años a todos estos ahora vejetes, cuyas pobladas barbas setenteras se han tornado canas, se les haya olvidado que más que ánimo de concordia lo que realmente tenían era pavor ante el estamento militar. Que el secretario general del PCE, Santiago Carillo, no se tirase al suelo del hemiciclo el día 23 de febrero de 1981 ha venido a acrecentar la distorsión de los hechos. Unos hechos que no eran otros que el canguelo y el tembleque que a todo comunista patrio le entraba cuando veía un uniforme.
Algo mucho menos épico y romántico que las carreras que dicen haberse dado delante de “los grises” en las manifestaciones por “la democracia y la libertad”. Y es que si a todos aquellos que afirman haberse pegado unas carreras delante de la extinta Policía Armada les juntásemos, el maratón de Nueva York se quedaría en una carrera de patio de colegio. Algo hace intuir que a muchos de aquellos furibundos y comprometidos luchadores por la libertad, las protestas y las huelgas estudiantiles les cogieron cerca de algún campamento de la OJE.
Pero las décadas van pasando y la izquierda, obsesionada por la memoria histórica pero tan dada a la amnesia cuando se trata de recordar sus propias responsabilidades, se ha lanzado a esa “segunda transición”, que podemos llamar OPERACIÓN REVANCHA. La nueva joven guardia de puño en alto de Iglesias, Garzón, Monedero, Maestre o Errejón está más embebida que nunca de resentimiento, ánimo de represalia y, ahora sí, decidida a imponer su particular modelo político y social.
Sí, repetimos: político y social. Referéndums de autodeterminación, republicanismo sectario, ideología de género, anticlericalismo, “refugees welcome” y demás simplezas. Todo aquello que vaya encaminado a destruir cualquier atisbo de identidad nacional o de tradición. El tema económico queda un poquito en segundo plano, ya que a estos chicos les gusta comer en restaurantes de lujo. ¡No se vaya a enfadar la troika y terminen como el bueno de Tsipras! La lucha contra el capitalismo y el obrerismo es una cosa más de forma y de pose, de pegatina en el pecho y de botellín de Mahou, que una cuestión de fondo.
Y así, pasando la leyenda de generación en generación, Julio Anguita, fundido en un abrazo con Pablo Iglesias durante un acto político esta semana en Córdoba, susurró al oído del líder podemita: “Este es el año 77! ¡El año 77, Pablo!”. Ante este apremio del viejo dirigente comunista, Iglesias se deshizo en lágrimas con Echenique de fedatario de las mismas.
No cabe duda que la izquierda radical tiene un proyecto. Un proyecto que puede conducir a España a la ruina y a la catástrofe, pero es un proyecto. Y ante él, los españoles no tienen como esperanza un plan mejor que le haga frente, sino la volatilidad de los pactos que en el seno de la extrema izquierda se están fraguando.
España necesita un verdadero proyecto alternativo frente a la entelequia de Podemos, de Izquierda Unida y de todas sus confluencias separatistas y también, digámoslo, frente a la mundialización. España requiere un proyecto joven con empuje y brío, de unidad y solidaridad entre los españoles, de transformación profunda de las instituciones y del modelo económico. De nada sirven ya las llamadas a la sensatez de políticos pringados de corrupción hasta las orejas. El patriotismo constitucional, el conservadurismo y todos los posicionamientos pasivos y timoratos que, desde la socialdemocracia del PSOE a la extrema derecha, se intenten oponer al discurso de la izquierda radical pueden ser, más tarde o más temprano, barridos como zarandajas.
Guste o no, Podemos e Izquierda Unida han generado expectación, centrado en ellas la atención política y motivado a parte de su entorno. Descontentos los hay y gente disconforme que se va a quedar en el camino también. Pero la confluencia de las dos formaciones puede suponer un tsunami electoral dentro de la izquierda, con consecuencias impredecibles para todos los españoles.