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Una grave amenaza para la sociedad española y sólo un partido se la está tomando en serio

España tiene un gobierno que está favoreciendo a toda clase de delincuentes

España está viviendo un momento a la vez grave y surrealista, debido a un gobierno que es un cóctel de autoritarismo, fanatismo, arrogancia e incompetencia.

Un gobierno que pacta sus cuentas con quienes no condenan el terrorismo

Sería difícil resumir en pocas palabras lo que viene ocurriendo en los últimas años en España a quien no conozca la realidad de este país, pero a grandes rasgos podría decirse que el gobierno de coalición formado por socialistas y comunistas se ha puesto al servicio de unos delincuentes. Hace ahora dos años llegó el primer grave escándalo en ese sentido cuando el gobierno de Pedro Sánchez decidió pactar sus cuentas con los herederos de la banda terrorista ETA, con un partido político que llama «presos políticos» a unos criminales que asesinaron a 853 personas e hirieron y mutilaron a 6.389, unas cifras en las que hay que incluir 20 niños asesinados y 60 niños heridos y mutilados.

El gobierno de Sánchez ha estado pagando el apoyo de los herederos de ETA con el acercamiento a prisiones vascas de los presos de esa banda terrorista y con otras medidas que han servido para indignar y humillar a las víctimas de esos asesinos. Una de las medidas más escandalosas fue pactar una reescritura de la historia de España con los que no condenan el terrorismo de ETA, mediante una ley que no hace ninguna mención a los crímenes de bandas terroristas de extrema izquierda como ETA y los GRAPO, que han estado asesinando, hiriendo y mutilando a españoles durante décadas con el objetivo de poner a nuestra democracia de rodillas y que cediese a sus intolerables exigencias.

Un gobierno que pacta dejar impunes a unos golpistas

Los pactos del gobierno con delincuentes también han tenido como resultado los indultos a los condenados por el golpe separatista de 2017 en Cataluña, un grave intento de socavar el orden constitucional y romper la convivencia entre españoles. Y como el gobierno se apoya en el separatismo catalán para gobernar, su última cesión es cambiar la ley para eliminar el delito de sedición e incluso abrir la puerta a reformar el delito de malversación de fondos públicos, que son los dos principales delitos por los que fueron condenados los autores de ese golpe. El objetivo de esas cesiones es que Pedro Sánchez pueda seguir un año más en el poder, hasta la convocatoria de las próximas elecciones generales, aunque el resultado sea dejar impunes a unos delincuentes y desarmar al Estado de Derecho ante un nuevo golpe separatista.

Un gobierno que favorece a violadores y pederastas

Las medidas del gobierno de Sánchez en beneficio de delincuentes han derivado esta semana en un escándalo por las rebajas de condena a violadores y pederastas a causa de la desastrosa «ley de libertad sexual» promovida por el gobierno y que fue aprobada el pasado verano. Esa ley está generando una gran alarma social, así como desasosiego e indefensión entre las víctimas.

Un gobierno que no reconoce sus errores y no asume ninguna responsabilidad por ellos

Este último escándalo ha vuelto a poner en evidencia que España tiene un gobierno que es una grave amenaza para la propia sociedad española, al favorecer a los que quieren romper nuestra convivencia, a los que han estado asesinando a niños y adultos, y también a los que han violado a mujeres. Hasta ahora, ni un solo miembro del gobierno ha dimitido por estos escándalos, lo que muestra, además, que estos gobernantes se niegan a asumir ninguna responsabilidad sobre sus actos. Ni siquiera piden perdón ni reconocen los errores que cometen. La política oficial es culpar siempre a los demás (jueces, oposición parlamentaria, medios de comunicación) y señalar con el dedo a esos colectivos en una actitud que es una mezcla de amenaza e incitación al odio.

La dispar respuesta de la oposición política: Vox se moviliza…

Si todo lo que acabamos de ver lo hubiese hecho un gobierno de derechas, la izquierda ya estaría incendiando las calles desde hace tiempo. La reacción de la oposición española a los atropellos de la izquierda está siendo muy dispar, pero hasta ahora no ha habido ni una sola protesta violenta. Sólo un partido de la oposición ha decidido convocar protestas en las calles: Vox. Es el mismo partido conservador que en 2017 recurrió a los mecanismos del Estado de Derecho para perseguir judicialmente a los autores del golpe separatista en Cataluña. Nadie puede acusar a ese partido de radicalismo: todas sus protestas son pacíficas y siempre respeta las reglas democráticas, algo que no se puede decir de los socios separatistas del gobierno de Pedro Sánchez.

En esa misma línea, Vox, el tercer partido más votado de España, ha vuelto a recurrir a los mecanismos del Estado de Derechoanunciado un recurso ante el Tribunal Consitucional contra la amnistía encubierta del gobierno a los golpistas con la eliminación del delito de sedición. Además, Vox también ha planteado la necesidad de una moción de censura al gobierno. De hecho, ese partido ya presentó una moción de censura hace dos años que no apoyó ningún otro partido político (todos los demás votaron en contra junto al gobierno).

… y el Partido Popular se cruza de brazos

Entre tanto, el segundo partido más votado de España, el Partido Popular (PP), ha tenido una respuesta muy distinta: ni protestas en las calles, ni moción de censura ni recurso ante el Tribunal Constitucional. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se ha limitado a decir que cuando llegue al gobierno deshará lo que hizo Sánchez. Hasta entonces -repito que las elecciones están previstas para dentro de un año-, su solución parece ser cruzarse de brazos y esperar.

Ante el momento crítico que vive España, ante un gobierno que es una grave amenaza para la sociedad española, sólo Vox parece tomárselo en serio y actuar como debe hacerlo la oposición democrática. Porque la labor de la oposición parlamentaria no debe a limitarse a quejarse ante los medios o en las redes sociales. Cuando la Nación está en un trance como el actual, lo que se espera de la oposición es que actúe en consonancia, y que no se encoja de hombros y se resigne a esperar una nueva llamada a las urnas.

Lo que está haciendo el PP ahora es lo que ya hizo ante el golpe separatista de 2017: intentar no mojarse y esperar a que otros resuelvan el problema, aunque luego sea ya demasiado tarde para reparar el daño hecho. Ya lo dice la famosa cita atribuida al conservador Edmund Burke que figura en la portada de esta web: «Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres de bien no hagan nada«. Lo del PP no es «moderación», como tanto presumen: es una actitud tibia y cobarde que facilita el triunfo de los malvados.




FUENTE: ELENTIR

La Ley Trans, limbo de Sánchez y del cabo Klinger

Para Montero son leyes con mucha bombillita para los creyentes, como una capilla de Las Vegas, pero para Sánchez son sólo combustible

Un grupo de mujeres del Movimiento Feminista de Madrid sostienen una pancarta durante una acción reivindicativa frente al Congreso de los Diputados EP

Por: Luis Miguel Fuentes

La Ley Trans está parada o desinflándose para que Sánchez flote, como un experimento del instituto con globos o petardos. Sánchez impulsa pactos y leyes sólo para mantenerse en el aire, es el combustible de ángel que utilizan él o su Falcon, no para ir a ningún lado en concreto sino para seguir ahí, en su nube de aparición, en su vidriera de gloria. El personal anda muy distraído con las polémicas culturales, ideológicas y rupturistas, pero mientras, Sánchez flota, y es de lo que se trata. Discutimos sobre el contínuum de los géneros, que su arcoíris abanderado es, cierta y físicamente, como el arcoíris óptico, y Sánchez flota. Discutimos sobre la madurez para la propiocepción sexual o afectiva (quieren poner la frontera en esa edad en la que nosotros elegíamos entre ciencias y letras, que también era una decisión angustiosa e irreversible), y Sánchez flota. Discutimos sobre la idiosincrasia volandera de los genitales, que yo creo que ya sólo son un disfraz, como unas gafas con nariz, y Sánchez flota. Y a lo mejor la ley no llega a nada, pero Sánchez flota.

La Ley Trans está por ahí, no en un limbo generacional, ideológico, antropológico ni taxonómico, sino en el limbo de Sánchez, como todo en España. El limbo de la conveniencia de Sánchez, de los tiempos de Sánchez, de las trampas de Sánchez. La ley sale de un ministerio que sale de un pacto que sale de una necesidad de Sánchez, y lo que sigue mandando es esa necesidad de Sánchez, no de la ley ni de la gente que pueda usar la ley mientras transita por el arcoíris o por donde le da la gana. La ley está parada no en la sociedad anticuada ni en las contradicciones de los varios feminismos o del propio PSOE, sino que está parada en los puntos suspensivos de Sánchez, que por eso no dice nada. La ley pasó por su Consejo de Ministros, tal cual está, sin pegas ni desmayitos, pero Sánchez mide ahora todo, tiene guiones para la gente que le da la mano y planes de contingencia para sus camiseros, y debe pensarse si le conviene, o qué le conviene y qué no, de una ley que se dejaba por ahí, por los ministerios, por los activistas, por los adictos, como se le deja a un gato un ovillo.

La Ley Trans no es de Irene Montero, sino de Sánchez. La idea puede ser de Irene Montero, que ella gusta mucho de estas ideas siempre más escandalosas que útiles, como si fuera una de aquellas punkis asustaviejas de mis tiempos. Pero la ley es de Sánchez, él la permitió, la impulsó, la paró, ahora la contempla como un frisbi en el aire, con esa cosa de guapete acrobático con frisbi que tiene nuestro presidente, y ya decidirá qué pasa con ella. Para Montero son leyes trofeos, leyes escarapelas, leyes con gorro frigio en las que lo importante es su intervención, su novedad (hacernos creer, por ejemplo, que hasta que llegó ella no hacía falta consentimiento para el sexo), o el simple soponcio de la gente. Montero tenía que hacer algo con su ministerio, volver a meter miedo a la mujer por los callejones para después salvarla, volver a hacer del transexual alguien a quien se persigue por los tablaos, y esas cosas. Para Montero son leyes con mucha bombillita para los creyentes, como una capilla de Las Vegas, pero para Sánchez son sólo combustible, su combustible, y ahora él está dosificando ese combustible como corresponde al invierno del fin del mundo, que a lo mejor es el fin de su mundo.

Esos ministerios de Podemos que son todo focos y pasillos blancos tenían que hacer sus cosas, al menos pintar la pared vacía con algo, y un mural de flores del pubis que se mueven, se intercambian y hasta se pierden como abanicos parece una buena idea. Hay que buscar clientela, que ya las clases se confunden o se desclasan, y a veces hay hasta que inventar problemas, que si no nos quedamos sin salvadores. El problema de esperar hasta los 18 años no para ser lo que ya eres, sino para que el Estado te dé un carné de ello como el de la biblioteca; o el problema de que un especialista certifique que sí que quieres cambiar de sexo, y no librarte de la mili en M.A.S.H (recuerden al cabo Klinger), a mí me parecen ese tipo de problemas.

Podemos tenía que hacer sus cosas y Sánchez tenía que hacer las suyas, o sea flotar, flotar con lo que fuera, firmando pactos e impulsando leyes como el ángel que empuja fuerte con sus alas, ángel volador o sólo labriego, que entonces casi parece más una tortuga ponedora. Las mujeres, los transexuales, los niños asustados o confusos o simplemente asombrados con su gusanito o con su huchita no creo que les importen mucho a ninguno, más bien parecen un sitio conveniente y llamativo para poner sus anuncios, anuncios como de lotería, bonos del Tesoro u otro Plan E de los bajos privados de cada uno. No es lo que el Gobierno puede hacer por tu gusanito, sino lo que tu gusanito puede hacer por el Gobierno. A mí ya me parecía cruel decidir a los 16 entre letras y ciencias, o sea que decidir volverse del revés el calcetín del cuerpo o del alma (para siempre si es el del cuerpo), lo veo una barbaridad.

Tampoco me parece que una persona transexual tenga aquí ningún impedimento para ser reconocida en el sexo en el que se ubica. La autodeterminación de género sí me parece problemática, pero sólo porque, precisamente, hay leyes específicas de género, leyes a las que alguien (el cabo Klinger, un psicópata o un incel vengativo) podría decidir acogerse arbitraria y espuriamente, creando otro peligroso limbo que sumar al limbo de Sánchez. Sí, se puede entrar en todas las polémicas de la Ley Trans, pero, sobre todo, yo no creo que esta ley vaya a crear ni a salvar transexuales. Más bien se trata de crear una ministra a partir de una punki ociosa y de salvar a un presidente que ya va cayendo como un ángel o un Elvis que engordó. A lo mejor la ley no llega a nada, pero fíjense cómo Sánchez todavía flota.

Asesores en endecasílabos

No hay dinero para el cáncer caro, pero sí para viajes, vacaciones, financiar a los que ayer mataron y a los que hoy se quieren ir de España gracias a los impuestos inauditos que pagan los sufridos españoles

Por: Alfonso Ussia

Leo en el ABC de Ignacio Ybarra, al que sólo preside Luis Enríquez, añorando a Santiago Bergareche, y a Guillermo, el Patrón, Luca de Tena, que unos cincuenta nuevos asesores van a sumarse a los trescientos fijos que asesoran a Sánchez en traiciones, en mentiras, chorradas, ocurrencias, másteres falsos y demás gansadas de nuestro presidente del Gobierno. ¿Son necesarios tantos asesores para dejar las arcas del Tesoro más blancas y vacías que los muslos y la chochola de Lilith Verstrynge? ¿Para qué otros cincuenta chupatintas si España ya está herida, agonizante, desnortada, arruinada, dividida y a punto de rasgar su hermoso mapa? ¿Necesita el chorlito monclovino a tantos para darnos la puntilla? ¿Necesita el supremo y gran hortera a trescientos cincuenta puntilleros para poner a nuestra piel de toro patas arriba sin las dos orejas?

¿Asesores de qué Sánchez precisa, si los de Bildu y ERC lo bordan? ¿De qué asesoran los trescientos de ahora además de desmanes y pamplinas? Hay que comprar cincuenta nuevas mesas, y claro está, cincuenta nuevas sillas. Se pagarán cincuenta nuevos sueldos a cincuenta obedientes militantes. Tres millones de euros más al río que al ancho mar entrega sus riquezas. Asesores de gestos y sonrisas, asesores de nueva sastrería, asesor de jugar al baloncesto, de salto en trampolín de la piscina,

De más series con él de personaje –se dice, se comenta, se asegura, que Movistar emitirá su serie, rechazada por otras plataformas, porque a Pallete le ha gustado mucho–. Asesores de Memoria Histórica, que harán de Luis Companys nuevo santo, que ordenó asesinar sin una duda a ocho mil catalanes inocentes. Asesor de mensajes y pancartas, que contrarresten pancartas de derechas, como aquella que tanto daño le hizo, «Que te vote Txapote», y aún le hace. Asesor en andares majestuosos para imitar del Rey su paso firme, porque a Sánchez, que humilla a la Corona, lo que más, en verdad, le gustaría, es ser el Rey, lo cual es imposible, porque él y su esposa se saludan llamándose «cariño» mutuamente, y en lugar de decir «cuarto de baño», prefieren anunciar que van al «váter», detalles que le impiden seriamente implantar una nueva Dinastía.

¿Asesores de qué precisa Sánchez, si Podemos se basta por sí solo? ¿Asesores de qué precisa Sánchez, si el PNV siempre le asesora? ¿Asesores de qué precisa Sánchez, cuando Maduro y Petro lo hacen gratis?

¿Asesor feminista? ¿De qué sirve? Sus adorados socios del Gobierno, desde Irene Montero a Yoli Díaz, y del memo Garzón a la Belarra, prohíben criticar al que asesina a las mujeres por quitarse el velo.

La cuestión es gastar lo que adeudamos, la cuestión es cargarse a la Justicia, la cuestión es engañar a Europa, mientras la Von der Leyen lo consienta… La ministra de Sanidad anuncia que no se abonarán los tratamientos de un cáncer específico y doliente «porque sale muy caro y no hay dinero». Pero siguen subvencionando birrias de sus fieles sumisos cineastas, y aumentado el presupuesto a Irene para enseñar guarradas a los niños, y no hay dinero para el cáncer caro, pero sí para viajes, vacaciones, financiar a los que ayer mataron y a los que hoy se quieren ir de España gracias a los impuestos inauditos que pagan los sufridos españoles. Y para contratar en la Moncloa a estos cincuenta nuevos asesores.

Si sólo él es capaz de hundir a España, ¿para qué gastar tanto en enchufados?

El Gobierno activa una campaña de propaganda millonaria para que los pensionistas voten a Sánchez

Pedro Sánchez saludando a unos pensionistas en GetafeEva Ercolanese (PSOE)

El Ejecutivo quiere sacar rédito electoral a la subida de las pensiones. La campaña costará 2,85 millones de euros y durará seis semanas. No quedará un palmo mediático por cubrir

Por: Ana Martín

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones pondrá en marcha de forma inminente una campaña millonaria para publicitar que, gracias al Gobierno de Pedro Sánchez, todas las pensiones subirán conforme al IPC, también las máximas. Concretamente, la campaña ascenderá a 2,85 millones de euros. Ello a pesar de que, el jueves en el Congreso, Pedro Sánchez negó que esta decisión tuviera fines electoralistas e incluso recriminó al PP su «clasismo y soberbia» por decirlo.

«Es una afirmación insultante (…). Porque hay diez millones de pensionistas en nuestro país y ni uno solo de ellos ni de ellas, vote a quien vote y piense lo que piense, merece que se le falte al respeto asumiendo que su sentido del voto cambiará por una subida de la pensión», sostuvo el presidente, indignado.

La intención del Ministerio es que la campaña propagandística dure en torno a mes y medio, en este último tramo del año en el que se concretará en qué porcentaje subirán finalmente las pensiones en 2023. Este porcentaje vendrá determinado por el IPC definitivo de noviembre, aunque la previsión del Ministerio de Economía es que sea del 8,5 %. De hecho, los Presupuestos Generales de 2023 recogen un gasto récord en pensiones de 190.687 millones de euros, casi el 42 % del gasto total. Por la revalorización de las pagas y por la incorporación de nuevos beneficiarios.

El departamento que dirige José Luis Escrivá tenía intención de arrancar los motores de la campaña el lunes 3 de octubre, según ha sabido El Debate, pero va con retraso. En cualquier caso, se extenderá a lo largo de seis semanas y tendrá en un lugar destacado los logos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y del Gobierno de España. Se dirige a tres grupos, según el Ministerio: «Población general, pensionistas actuales, de entre 60 y 70 años, e individuos entre 60 y 64 años que se retirarán en los próximos años».

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis EscriváEFE

Será un bombardeo en televisiones nacionales, radios generalistas y temáticas y medios digitales; todos ellos están incluidos en el plan de medios del Ministerio de Inclusión. Para que no quede un palmo mediático por cubrir, el equipo de Escrivá ha contratado a la agencia de medios Media Sapiens Spain. Ni un solo pensionista puede dejar de saber que si mantendrá su poder adquisitivo es gracias a Pedro Sánchez, esa es la consigna.

La gran traca de fin de año

El Gobierno ha esperado al último trimestre del año porque es ahora o nunca. Al comienzo del año, el Ministerio de Escrivá se reservó 3.425.000 euros de los presupuestos de su departamento para la «difusión de acciones formativas sobre pensiones», según la información contenida en el Plan 2022 de Publicidad y Comunicación Institucional, que aprobó el Consejo de Ministros a principios de febrero.

En febrero y marzo, Escrivá gastó una pequeña parte de ese dinero en enviar cartas a todos los pensionistas para comunicarles que en 2022 su pensión subiría un 2,5 % de media en el caso de las contributivas y un 3 % para las no contributivas y las mínimas. Más una paga para compensar la subida de precios de 2021, la llamada «paguilla».

Ya entonces, el ministro del ramo informaba a los jubilados en la misiva de que, gracias a los socialistas, a partir de ahora «el 1 de enero de cada año su pensión subirá exactamente lo mismo que haya aumentado el IPC medio del año anterior, garantizando así su revalorización». En base a la Ley de garantía del poder adquisitivo de las pensiones, que entró en vigor el 1 de enero de 2022.

No obstante, el Ministerio de Inclusión se guardó el grueso de la partida para la gran traca de fin de año. Este mismo lunes, en la inauguración de la exposición 40 años de democracia, 40 años de progreso. 1982-2022 en la sede de Ferraz, Sánchez sacó pecho por el «refuerzo del sistema de pensiones» que, según él, ha acometido su Ejecutivo.

Ello un día después de que miles de jubilados salieran a las calles de Madrid para reivindicar la subida de las pensiones conforme al IPC acumulado anual (lo que dispararía la revalorización por encima del 10 %), que las pensiones mínimas se equiparen al salario mínimo interprofesional y eliminar la brecha de género entre las pensiones de los hombres y de las mujeres. Fue la primera de varias protestas que preparan para un «otoño caliente», aseguran.

Entretanto, los socialistas continúan intentando que Alberto Núñez Feijóo diga que no está de acuerdo con que se revaloricen todas las pensiones, como sí lo ha dicho Ciudadanos. No lo han logrado, pero el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales no quiere que las evasivas del PP al respecto le estropeen un buen titular.

Así, en la revista vinculada al PSOE, en la que colabora Simancas, proclamaba el pasado fin de semana: «El PP está contra la subida de las pensiones. La derecha no quiere que las pensiones se eleven conforme al coste de la vida, un 8,5 % en 2023, como propone el Gobierno».

Y continuaba el número dos del Ministerio de la Presidencia: «No es algo nuevo. Recordemos la ignominia del 0,25 % de Rajoy. Cada vez que llega una crisis, la derecha política y económica aprovecha para alentar recortes sobre las pensiones de los mayores. Como la cosa está mal, dicen, los mayores tienen que apretarse el cinturón. Nunca se refieren a sus mayores, claro, porque están cubiertos por rentas y pensiones privadas. Siempre reservan la tijera para los perceptores de pensiones públicas».

Robin Hood no vende un peine

Resulta meritorio que Sánchez no remonte en las encuestas ni tras el osado alarde de subir todas las pensiones un 8,5 %

Por: LUIS VENTOSO

Es como si un abuelo dadivoso regalase a sus nietos un cochazo para cada uno, un viaje al Disney World de Orlando y una matrícula para estudiar en Cambridge, pero aún así los chavales lo castigasen con una indiferencia displicente y pasasen de él.

Nunca en España se había puesto en marcha semejante batería de ayudas sociales en tan corto plazo. Sánchez ha decidido comprar las elecciones de 2023 disparando con pólvora del rey. Hay que ganar cómo sea. Resulta secundario si el precio es dejar tiritando las arcas públicas (después de mí, el diluvio).

La relación de subvenciones de escuela peronista es asombrosa. Se han subido todas las pensiones un 8,5 %, losa insoportable para un sistema que ya era inviable a medio plazo. Se están regalando viajes ferroviarios de cercanías y media distancia (plan que continuará en 2023, el año electoral, con un coste de 700 millones). Se ha bajado el IVA de la luz del 10 % al 5 % y se ha aprobado un «bono social eléctrico». Cada vez que vamos a la gasolinera, nos ahorramos 20 céntimos en cada litro de combustible por cortesía del Gran Timonel «progresista». También se ha aprobado un cheque de emergencia de 200 euros para familias en apuros. Y hay más.

Ante semejantes aguinaldos, supone una auténtica proeza política que Mi Persona no remonte. Según la última encuesta de Target Point para El Debate, el matrimonio Sánchez-Gómez tendrá que acometer una mudanza el próximo año: el PSOE está en un máximo de 100 escaños, frente a 134 del PP y 50 de Vox (partido que ahora mismo se inclinaría por dejar gobernar a Feijóo con apoyos puntuales, sin meterse en el Ejecutivo).

En las últimas generales, las de noviembre de 2019, Sánchez se envolvió súbitamente en las banderas de España y de la moderación. Estafó al público prometiendo traer a Puigdemont por una oreja, no gobernar jamás con Podemos y endurecer la legislación contra el separatismo. Con esa remesa de trolas logró 120 diputados. Esta vez la estrategia consiste en ir de Robin Hood, con un discurso pueril de exprimir a «los ricos» para dar su dinero a los pobres. Pero no le está funcionando.

Al escorarse hacia las cantinelas podemitas, Sánchez en realidad amplía el caladero de Feijóo, que se está trabajando a los votantes socialistas ocasionales (de ahí que vadee las cuestiones más ideológicas y se ocupe sobre todo de la economía y las condiciones de vida). Por su parte, Podemos se ha debilitado, porque Yolanda Díaz es lo que es (una teniente de alcalde de Ferrol de querencia trepa, que ha llegado más lejos de lo que recomendaba su capacidad). Vox conserva su base, pues al inhibirse Feijóo en el debate ideológico, el partido de Abascal se convierte en el único que plantea una batalla frontal contra los mantras del «progresismo» obligatorio. Por último, al candidato del PP le beneficiará muchísimo la prima del voto útil: al público le encanta sumarse al jinete que huele a ganador.

Robin Hood sufre dos problemones. El primero es que una inflación como la que padecemos machaca a cualquiera, incluso a un buen gobernante (por cierto, curioso que la cifra haya bajado nada más relevar Calviño al responsable del INE). El segundo hándicap resulta evidente: Sánchez cae fatal, gasta una altivez y una relación con la verdad tan elástica que no agrada ni a quienes le votan tapándose la nariz. Pagará también el precio de su felonía con las víctimas de ETA. El eco del «que te vote Chapote» penderá sobre él hasta las urnas.

Aun así, las elecciones serán disputadas. De un presidente de España que le transmitió a Aragonés que no se preocupase, que él le ayudaría a fumarse la sentencia del 25 % de español, cabe esperar cualquier tropelía. En 2023 embarrará la cancha hasta niveles que suponíamos reservados a las satrapías caribeñas más exóticas.

(PD: Nuevo CIS de Tezanos. Manipulación electoral pagada con fondos públicos que los españoles toleramos pastueñamente. En Austria algo similar le costó el puesto al canciller. No sé a qué espera la oposición a denunciar esta práctica en tribunales).

«Seeing people defending the current government is like seeing a cow applauding the ·butcher.»

Ilegales: Sánchez es cómplice de la “invasión”

Un grupo de inmigrantes dialoga en la céntrica plaza de Lavapiés. JAVIER MARTINEZ

«Los vuelos fletados desde Las Palmas, Melilla y Ceuta a la península son habituales, mientras el ministerio del Interior, con Marlaska a la cabeza, no ejecuta órdenes de expulsión de personas en situación ilegal en España.

Por Alejandro Baeza

En los últimos tres años, el porcentaje de inmigrantes ilegales expulsados ha caído en picado, llegando a ejecutarse en lo que va de 2022, apenas un 2,8% de las órdenes de devolución dictadas. Mientras esto ocurre, los inmigrantes se dispersan por todo el territorio nacional, la inseguridad crece en los barrios más humildes y los delitos se disparan. Pese a que el Gobierno dice que esto es falso, se niega a aportar datos que demuestren que cumplen con su obligación.

De las 27.821 órdenes de devolución dictadas en 2019, se ejecutaron 5.393, lo que supone un 19,37%. Un porcentaje muy bajo, pero que cae en picado a partir de 2020. Y es que, el Gobierno informa que en este año se dictaron 37.287 órdenes de devolución de las que apenas se llevaron a cabo 1.623, que representa sólo el 4,35%.

En 2021 la situación sigue yendo a peor, pues a pesar de que las órdenes de devolución se incrementaron considerablemente, en la misma proporción caen el número de las que se ejecutan. Según los datos del Gobierno de Sánchez, el año pasado se dictaron 42.614 órdenes de devolución de las que sólo se ejecutaron 1.417 -3,32%- y en lo que va de 2022 se han registrado 18.678 de estas órdenes, pero apenas se han llevado a cabo 539 devoluciones -2,88%-.

Los vuelos fletados desde Las Palmas, Melilla y Ceuta a la península son habituales, mientras el ministerio del Interior, con Marlaska a la cabeza, no ejecuta órdenes de expulsión de personas en situación ilegal en España. Así el Ejecutivo facilita que, tras los traslados, los inmigrantes dejen de estar controlados, ya que disponen de libertad ambulatoria mientras no se ejecuta una expulsión que casi nunca les llega. “Algo intolerable”.

Nuestro infame Gobierno está actuando en este delicado asunto, como cómplice necesario al facilitar la “invasión” de ilegales procedentes de culturas hostiles a los valores que imperan en occidente, personas casi todas ellas, incapaces de integrarse en una sociedad libre y democrática como la imperante en Europa.

El Estado del bienestar, siempre supeditado al “bienestar del estado”… de los que lo defienden.

El Estado del bienestar, siempre supeditado al “bienestar del estado”… de los que lo defienden. Ilustración de Linda Galmor

«¿Entendemos por estado del bienestar endeudarnos por encima del 150% de nuestro PIB, hipotecando a las generaciones futuras?»

Por: Antonio de la Torre

Asistía, hace unos días, a una conferencia en la que, el ponente, hizo una brillante exposición del Nuevo Orden Internacional que se va imponiendo en este mundo globalizado, que la prestigiosa revista, The Economist, relativizaba a través de algunas portadas que dedicaba a este asunto, en los últimos años. Así, “Slowbalization”, era el titular en la de Enero de 2019; “Goodbye Globalization”, en la de Mayo de 2020 y “Reinventing Globalization”, en la de Junio de 2022. Toda una señal de la poca confianza de esta revista en el mitificado término.

Nos decía el conferenciante, entre otras muchas y muy interesantes cosas, que “Europa ha conseguido el mayor Estado del bienestar del mundo Occidental”, algo que, con sus matices, puede que sea cierto. Otra cosa sería considerar a cambio de qué y quiénes son los que, realmente, al menos desde la perspectiva española, gozan de ese bienestar que se exhibe como un logro, al que, en todo caso, parece que contribuiríamos casi todos, pero disfrutarían unos pocos.

No sé si los seis países fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, la conocida como CECA, integrada por Francia –país que tuvo la idea–, Alemania –entonces sólo la Occidental–, Italia, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos buscaban, que creo que no, lo que hoy es Europa, pero aceptemos “pulpo como animal de compañía” y admitamos, como se repite en ese ámbito, que aquel Tratado de París de 1951, fue la “semilla de la actual Unión Europea”.

Me permito recordar cómo fue la “evolución” de lo que hoy se conoce como Unión Europea. Primero se pasó a 9, con la incorporación de Dinamarca, Irlanda, y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en 1973; después a 10, con Grecia, en 1981; 12, con España y Portugal, en 1986; 15, con Austria, Finlandia y Suecia, en 1995, cuando se quedó fuera Noruega, por su referéndum en contra; 25, con República Checa, Chipre, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta y Polonia, en 2004, en una especie, ya, de “todo a 100”, con el pretexto, simplificando mucho, de reforzar la OTAN, después de la caía del telón de acero en 1989 y el miedo a la terrible Rusia; 27, con Bulgaria y Rumanía, más de lo mismo, en 2007; y 28, con Croacia, en 2013, que finalmente quedaron en los 27 actuales tras la salida del Reino Unido por el BREXIT, en 2020. Pero me parece que esta dispar Unión Europea, respondía más a unos intereses meramente comerciales, de unos pocos países, lo más poderosos, que no a los puramente económicos. Y, seguramente, puede que, detrás de ese masivo crecimiento que llevó a la Unión Europea de hoy, hubiera también algún interés político, que tampoco lo era del todo y, a continuación me explico en las dos afirmaciones.

No cabe duda de que una Unión Europea, pretendidamente, réplica de los Estados Unidos de América, podía ser una buena idea, pero no podía serlo nunca, en lo económico, con semejante disparidad de políticas fiscales, que presentan grandes diferencias entre sus países miembros. Se quiso enmascarar, esa “unión económica”, con la adopción de una moneda “única”, que no empezó demasiado bien, cuando sólo 19 de los 27 países adoptaron el Euro como moneda única. Como tampoco se igualaron las políticas de salarios y, por tanto el poder adquisitivo en cada Estado. Por eso lo de “intereses meramente comerciales” que decía antes, que no económicos. Y no es muy distinto en lo político, me parece, también lejos de la cohesión mínimamente exigible en un proyecto unificador, cuando uno de los principales objetivos políticos de cualquier país que quiera ser respetado, debería ser su política de Defensa, algo que no existe realmente en muchos de los componentes del fallido Estados Unidos de Europa, y, tampoco, es común en la Unión Europea clásica en conjunto. Por mucho que, nuestra “aguerrida” ministra del ramo española, se engolara el otro día –no hay que desmerecer ante el jefe– diciendo que “España no descarta formar parte del escudo antimisiles alemán”. Me los imagino a los dos, con sus chalecos antibalas, “formando parte” de ese “escudo”. Pero habrá opiniones –todas respetable, por supuesto– para todos los gustos.

Dicho lo anterior, habrá que reflexionar sobre cómo se ha podido conseguir ese “maravilloso Estado del bienestar”, al que tan rápidamente se acostumbró la sociedad. Si entendemos por bienestar, en nuestro caso, endeudarnos por encima del 150% de nuestro PIB, hipotecando a las generaciones futuras. Y lo que nos viene con esos últimos presupuestos “negociados” entre los socios de gobierno, que han vendido como “éxito”, cuando no ha sido otra cosa que una sumisión más del PSOE al minoritario Podemos, porque, si no, adiós al “bienestar de su estado”, el del Sr. PinócHEZ y los veintidós que lo acompañan en el contubernio de Moncloa, cada semana y, a veces, por partida doble. Y, todavía, quedan cesiones por ver en ese presupuesto, cuando terminen las siguientes “negociaciones/sumisiones” con el resto de minoritarios, que ayudan y participan de ese “bienestar” propio. Puede acabar como el del año pasado, al que denominé PGETA, por razones obvias. De momento, el sectario y rufián, Gabriel Rufián –perdón por la redundancia, pero el destino es cruel, a veces–, ya ha dejado claro que “el apoyo de ERC, se suda”. Y, seguramente, sudores, pueden ser los que le hayan entrado al presimiente y a su corte de mamporreros, cuando hayan oído el aviso del “catalán” de ascendencia andaluza. Un personaje de pocas luces que sentencia, con ese aplomo característico que le da saber que el doctor Plagio cum Fraude, tragará, como lo viene haciendo desde aquel aciago 1 de Junio de 2018. Todo, para seguir un día más –y ya supera los cuatro años– en su ya no tan nuevo colchón de la Moncloa, su primera “gran decisión” al llegar a la nueva “morada”, nunca mejor dicho, ya que le debe esa, ya demasiado larga, prórroga, a los del “8 Morado” con los que “nunca pactaría”. Si hablamos de “bienestar”, pocos superan el que disfruta nuestro “amigo” Pedro “Antonio Narciso Doctor Plagio Cum Fraude PinócHEZ Falconeti Showman del Postureo” y señor de La Mareta y Las Marismillas, que ahora también acumula el apelativo de “Retrasado”, tras su última demostración en los prolegómenos del desfile del Día de la Hispanidad. No faltó el ingenio hispano que reflejó el “diálogo” con Su Majestad Felipe VI: PS: “Majestad, siento el retraso”. Don Felipe: “Tranquilo, el retraso se te nota, pero otra vez no llegues tarde”.

Pero ellos, en sus trece, pasen días, caigan dietas. Por cierto, estas últimas y no sé qué ingresos más de sus señorías, libres de retenciones, de las que no disfrutamos el resto de los españoles, aparte de degustar su “ambigú” en el Congreso –y supongo que en el Senado–, con precios que no vemos en las cafeterías y restaurantes por ningún sitio: “Desayuno continental, 0’91 €” o “Desayuno especial, 1’21€”, por ejemplo. Y para más inri, sus “pobres” señorías, se aprueban –con el voto en contra del PP, VOX y Ciudadanos, todo hay que decirlo– un aumento de sueldo del 4% para 2023. Un incremento superior al propuesto para el resto de funcionarios, que para eso ellos son más importantes.

He escrito algunas veces que nuestro Estado debería ser la “empresa” España, S. A., de la que somos accionistas los 47 millones de españoles, que “contratamos” –en nuestro caso “elegimos” (es un decir)– a nuestros gestores –otro decir, en la mayoría de los casos–, los políticos, y nuestros dividendos serían unos servicios –Educación, Sanidad, Justicia, Seguridad, Infraestructuras…– de calidad. ¿Se imaginan ustedes una empresa cualquiera, cuyo consejo de administración eligiera a sus directivos y ellos incrementaran a su antojo la deuda de la empresa y, para completar el disparate, pese a estar en pérdidas continuas y crecientes, se subieran el sueldo? Pues eso tenemos en España. Sin entrar en que, algunos de los que nos arruinan ahora, o nos dejaron en la ruina en 1996 –¿verdad Sr. González?, por citar uno– y 2011 –¿verdad, Sr. Bono?, por citar otro–, han conseguido, en tiempo récord, patrimonios inmobiliarios o empresariales injustificados y que los que ahora nos suben los impuestos y aprueban limosnas para algunos colectivos, en una clara maniobra de compra de votos, viven en residencias gratuitas con los suministros pagados. ¿Se aplicarán los recortes de consumos y sacrificios que recomiendan a sus administrados, doña Marisú Montero?

Con razón, un insigne sociólogo, amigo, y muy buen conocedor de nuestra sociedad actual en general y de nuestra «incomprensible» casta política en particular, me decía que están poniendo «España patas arriba«. Algo que no sorprendería que, ante la previsible pérdida de poder que están “oliendo” ya los partidos nacionalistas y de izquierdas –añadía yo–, se tradujera en posibles «revueltas» en nuestras calles. Pero, ¿qué se puede esperar de unos «políticos», además de incomprensibles, INCOMPETENTES e INDECENTES en su mayoría, con una evidente doble vara de medir?, una para ellos, claro, y otra para el pueblo sumiso que, al final, aguanta lo que le echen.

Termino con una pregunta de no fácil respuesta: ¿Cómo sería nuestro Estado del bienestar, de haber sido un objetivo, y no un pretexto para vestir el bienestar del estado de nuestros políticos, que son los que, de verdad, han aumentado sus patrimonios y privilegios, en la mayoría de los casos sin mérito alguno, salvo el de haberse sabido “colocar” a tiempo en una lista?

Y, aunque no venga a cuento, ¡Hala Madrid! después del merecido triunfo (3-1) ante el Farça, F. C., que siempre ve fantasmas cuando las cosas no le salen bien. Otro ejemplo, por cierto, de gestión ruinosa y mala administración, objeto también de un trato con doble vara de medir de ciertas “administraciones” que, de lo contrario, es más que posible que ya estuviera jugando en categorías inferiores. Y, de nuevo, su presidente, protagonista de un feo incidente en los vestuarios con el trío arbitral, al final del partido, demostrando que, por supuesto, el suyo es “más que un club”, cercano a los que algunos protagonistas de los ERE andaluces frecuentaban con recursos públicos. ¿Estaremos ante un insospechado paralelismo, producto de nuestro fallido Estado del bienestar? Ahí lo dejo, pero creo que se abre una buena línea de análisis.

Buena y feliz semana.

«Spain doesn’t deserve this shit»

Sánchez se sube un 44% el presupuesto en luz en plena campaña de ahorro energético

Hacienda ha elevado en julio en casi 500.000 euros la partida asignada a presidencia para el consumo de electricidad. La cantidad es similar en el ministerio de Yolanda Díaz

FRANCISCO NÚÑEZ

El programa 912-M del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía habilitado en los Presupuestos Generales del Estado de 2022 un gasto para hacer frente al recibo de la luz de 1.100.000 euros, pero en julio se ha producido una modificación de la partida y los créditos definitivos han aumentado un 44% hasta 1.582.016 euros sin causa aparente. Por su parte, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha incrementado también su presupuesto inicial en energía eléctrica en un 97%, ya que el ministerio de Trabajo tenía un crédito inicial de 539.560 euros y ahora dispone de 1.062.033 euros.

Estas subidas de las dotaciones, que en parte tienen que ver con el precio de la energía pero, probablemente, más aún con una previsión de aumento del consumo en algunos ministerios o quizá con una posible mayor actividad política y presidencial en este año preelectoral, se han producido en la primera fase de la campaña de «estrategia» del Gobierno para impulsar el ahorro energético en España mediante la reducción del consumo, que demandaba entre otras medidas la regulación de los termostatos en edificios de las Administraciones Públicas, empresas y comercios así como el apagado de los escaparates. 

Las medidas se han extendido ahora con un nuevo plan de contingencia que pretende fomentar el autoconsumo, dar ayudas a las comunidades de vecinos y reducir el alumbrado público. Habrá que esperar a la liquidación del presupuesto a fin de año para comprobar si las cifras de gasto se ajustan a las nuevas previsiones o si las obligaciones reconocidas netas son inferiores o incluso mayores. En todo caso, la utilización durante cada ejercicio de modificaciones de créditos confirma que las estimaciones iniciales de gasto en muchas partidas están infravaloradas y que después se ajustan al alza, sobre todo, cuando, como sucede este año, se han acelerado los ingresos.

Los créditos definitivos para pagar el recibo de la luz han aumentado a partir de julio en nueve de los 22 ministerios. Mientras, en 12 se mantiene la partida inicial (Asuntos Exteriores, Educación, Industria, Cultura, Sanidad, Asuntos Económicos, Ciencia, Derechos Sociales, Igualdad, Consumo, Seguridad Social y Universidades) así como en los cuatro organismos institucionales que figuran en los Presupuestos (Tribunal de Cuentas, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado y Consejo general del Poder Judicial).

Sólo baja este presupuesto en Transición Ecológica, en 41.000 euros (un 5% menos), hasta situarse en los 804.493 euros. Todo esto supone que el Gobierno tenía previsto gastarse en luz este año unos 189 millones de euros (sin IVA, porque las Administraciones Públicas no tributan por este impuesto) y el coste va a sobrepasar los 227 millones, excluyendo los entes y organismos autónomos que cuelgan de los ministerios. Es decir, el presupuesto definitivo ha subido un 20% (unos 38 millones más). La cifra se acerca a los 229 millones si se tiene en cuenta la ejecución por aplicación del gasto que no figura en los Presupuestos Generales. La desviación de este año es importante ya que, por ejemplo, los créditos iniciales en 2021 se situaron en poco más de 187 millones y los definitivos superaron los 190 millones. 

A estas cifras hay que sumar también las modificaciones de crédito realizadas en el Congreso y Senado. No hay constancia presupuestaria aún del incremento en el Congreso cuyo gasto inicial en luz es de casi 1,8 millones. Pero, en el Senado los cambios son sustanciosos: el crédito inicial habilitado era de 473.150 euros y se ha producido una modificación al alza de 729.618 euros (un 54% más). Por tanto, el presupuesto en energía eléctrica de la Cámara Alta es ahora de más de 1,2 millones, es decir, se ha multiplicado por 2,5 veces sin que se haya percibido un aumento de la actividad legislativa.

Cuánto gastan en luz los ministerios

Es el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana el que más ha subido porcentualmente su presupuesto inicial en luz (un 59% más). La modificación le supone pasar de 29,4 millones previstos a 47,6 millones de créditos definitivos (18,2 millones más). Se debe sobre todo al espectacular incremento del 65% en la dirección general de Carreteras hasta alcanzar un gasto individual de 43,9 millones. En Justicia, esta partida crece un 22% hasta los 11 millones como consecuencia del aumento del 29% en la Secretaría de Estado.

Le sigue Defensa, con un alza de los créditos definitivos del 14% hasta los 66 millones. Llama la atención en este ministerio que la asignación para luz del Programa 312-A de Asistencia Hospitalaria de las Fuerzas Armadas haya pasado de 225.000 euros iniciales a más de 4,5 millones, es decir, se ha multiplicado por más de 19 veces.

Por su parte, Interior, el ministerio que más gasta en energía eléctrica, eleva esta partida un 13%, y frente a los 65,4 millones estimados inicialmente ahora prevé un abono de 72,8 millones como consecuencia del repunte del 10% en la secretaría de Estado de Seguridad, del 6,2% en la dirección general de la Policía y del 42% en la de la Guardia Civil. Hacienda y Función Pública también se ha apuntado al aumento del gasto en luz con un alza de los créditos definitivos del 6% hasta los 4,8 millones. Por su parte, Política Territorial sube esta partida un 1,3% y Agricultura un testimonial 0,3%. 

Los créditos definitivos para pagar el recibo de la luz han aumentado a partir de julio en nueve de los 22 ministerios

En cuanto al ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, en los presupuestos iniciales de este año figuraba una dotación conjunta de 2,2 millones, pero desde julio se ha elevado hasta 3,1 millones. Es decir, ha aumentado un 39%. Se debe al incremento de la partida asignada a Sánchez (en casi 500.000 euros más) que supone el récord de gasto del presidente del Gobierno desde que hay estadística presupuestaria, y a la subida del 14% (unos 400.000 euros más) del Programa 921-O de Relaciones con las Cortes. Además, es la primera vez que se produce una modificación de crédito en esta partida presidencial. Por ejemplo, la dotación inicial en 2021 fue de un millón de euros y no se modificó durante el ejercicio a pesar del ‘subidón’ del recibo de la luz en los últimos meses y algo similar ha ocurrido en los años anteriores (en 2021 se mantuvo en un millón de euros y en 2019 fue de 894.540 euros tanto el crédito inicial como el definitivo).

«MY CONTRIBUTION TO ENERGY SAVING IS TO HAVE BEEN BORN WITH FEW LIGHTS.»

El canalla que nos gobierna.

Por: JULIO MERINO

Me dicen algunos de mis lectores, e incluso de mis amigos, que van a dejar de leerme porque soy demasiado pesimista y a veces hasta catastrofista. «Oiga, don Julio, leo uno de sus artículos y se me quitan las ganas de comer y luego no duermo bien»… «Amigo Merino, lo siento, pero ya no te leo más,  no quiero amargarme la vida porque tú lo veas todo mal, pienso que algo habrá de bueno»… También están los otros, los que me dicen que cuanto más me leen más comen, por si acaso mañana es verdad que no vamos a tener  ni para comer pan y duermo toda la noche y más, como un lirón,  cuando pienso- según dices tú en muchos de tus artículos– que los comunistas torturan en sus checas no dejando dormir y con duchas de  agua fría cada media hora.

Bueno, pues sí, seguramente yo estoy muy pesimista desde que llegaron  estos sujetos ( o por lo menos desde que el señor Sánchez llegó a la Moncloa). Aunque mi grado de pesimismo varía de un día a otro según veo  las teles, salgo a la calle y  palpo lo que hace y dice el pueblo español, y según me indican mis brújulas (o sea Federico Jiménez Lossantos,  si quiero saber cómo va la política. A don Pablo Sebastián sí quiero saber cómo va eso de Monarquía o República. A Raúl del Pozo si quiero saber cómo se puede supervivir en una España que se hunde como el Titanic … Y a Jesús Cacho, el periodista  más documentado en la materia,  si quiero saber la realidad económica actual y si es cierto que el caballero Sánchez  está vendiendo España por trozos  en el rastro de Madrid o nos ha vendido ya y ni nuestros bisnietos podrán terminar de pagar las deudas que hoy está sumando.

Para que se crean ustedes lo que le estoy diciendo y comprueben mi pesimismo les reproduzco el artículo de don Jesús Cacho que publica hoy en «Voz Populi» con el título»Unos presupuestos indecentes» y donde califica de «canalla» al que nos gobierna.

            Pasen y lean (y duerman como quieran)

EL CANALLA QUE NOS GOBIERNA

Christian Lindner, ministro alemán de Finanzas, se ha declarado esta semana partidario de volver cuanto antes a la disciplina fiscal y presupuestaria en el seno de la UE, de acuerdo con los criterios de Maastricht. Su declaración no ha sorprendido teniendo en cuenta su condición de líder del Partido Democrático Liberal (FDP) alemán, hoy parte de la coalición que gobierna el país, pero ha sido contestado en distintos foros con el argumento de que eso precipitaría la recesión en el continente. Sébastien Laye, que además de empresario es economista jefe del Instituto Thomas More, un think tank con sede en París, ha acudido en socorro de Lindner, urgiendo al Gobierno Macron a poner orden cuanto antes en las finanzas públicas galas. El momento no puede ser más inquietante. El fantasma de la crisis financiera de 2008 y la forma de abordarla entonces a base del jarabe de palo del ajuste duro sigue presente en el inconsciente colectivo de una clase política (y de gran parte de la económico-financiera, por no hablar de la élite burocrática que campa a sus anchas por Bruselas) europea, que se ha acostumbrado a la vida muelle que Mario Draghi y su «whatever it takes» (lo que sea necesario) inauguró en 2015, algo que acrecentó hasta el paroxismo la aparición del Covid, merced a la política del BCE inundando de liquidez el sistema (tipos de interés negativos) y comprando deuda soberana. Hoy ya sabemos que esa política de expansión monetaria ha conducido a una inflación (9% en el caso español, septiembre) convertida en la gran amenaza a la prosperidad colectiva.

Para tratar de domeñar al monstruo, el BCE puso en marcha, con mucho retraso, una política monetaria restrictiva que choca frontalmente con las políticas presupuestarias expansivas que ha venido alentando Bruselas, con el argumento de la protección a los más débiles, de no pocos países de la Unión, caso de Italia, Francia y naturalmente España, políticas (apoyo a la demanda con inyección de liquidez al sistema) que podrían hacer fracasar los esfuerzos del BCE en su lucha contra la inflación mediante la subida de tipos. Cierto que tratar de frenar esa hidra tiene un impacto negativo en el crecimiento a corto plazo, algo a lo que se resiste una opinión pública y unos Gobiernos poco a nada conscientes de que hoy la gran amenaza que se yergue frente al bienestar de las familias no es el desempleo o el bajo crecimiento, sino la inflación y la caída del poder adquisitivo, una inflación que si no se le ataca de forma rápida y decidida podría enquistarse hasta convertirse en un problema de años. Este es el contexto, que el último informe del Banco de España (BdE) describía esta semana con tintes mucho más dramáticos, en el que el Gobierno Sánchez acaba de presentar su proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023, unos PGE descaradamente expansivos que ignoran lo que está pasando a nuestro alrededor, porque, digámoslo ya, no son los PGE que España necesita y que le vendrían bien al país en estos momentos, sino los que convienen a Sánchez para, derrochando el dinero público con la liberalidad e irresponsabilidad propia del sujeto, tratar de ganar la reelección a la presidencia en 2023.

Los Presupuestos que acaba de presentar el Gobierno son descaradamente expansivos. Ignoran lo que está pasando a nuestro alrededor, porque, digámoslo ya, no son los PGE que España necesita y que le vendrían bien al país en estos momentos, sino los que convienen a Sánchez para tratar de ganar la reelección a la presidencia en 2023

Unos Presupuestos que, de entrada, nacen muertos, porque la ministra Montero se ha sacado de la manga un crecimiento del PIB para el año próximo del 2,1%, estimación que el BdE ha dinamitado al calcular que no superará el 1,4% (1,5% en el caso de la AIRef), pero que muchos expertos reducen todavía más hasta dejarlo en el 1% pelado, dependiendo de la evolución del contexto internacional. En consecuencia, las estimaciones de ingresos no financieros (307.445 millones, con crecimiento del 6%, de los cuales 262.781 millones proceden de impuestos, aumento del 7,7%) contenidas en el proyecto son papel mojado (como, por desgracia, han sido todos los PGE preparados por este Gobierno desde que está en el poder). Ese punto de PIB de menor crecimiento es muy importante, porque significa no solo que vas a crecer menos, y por tanto vas a recaudar menos, sino que no vas a crear empleo, al contrario, te va a aumentar el paro con lo que ello significa en términos de recaudación. De modo que el capítulo de ingresos está brutalmente inflado y normalmente serán inferiores, incluso muy inferiores, a los que figuran en el proyecto, ello a pesar del efecto de la inflación y de los fondos estructurales Next Generation, la varita mágica con la que Sánchez piensa cuadrar las cuentas. 

Con los gastos ocurre lo contrario: están claramente infraestimados, en un calculado ejercicio de trilerismo presupuestario propio de un Gobierno acostumbrado a gastar como si no hubiera un mañana, de espaldas a cualquier racionalidad económica. Un trilerismo particularmente llamativo en el caso de las cuentas de la Seguridad Social, con ingresos claramente inflados para poder hacer frente a la enorme cuantía del gasto reconocido. Cuestiones estas que sin duda no quitan el sueño a un presidente cuyo objetivo es regar el patio, captar votos creando pesebres con cargo al erario público con la intención de atraer a más y más colectivos dispuestos a apoyar su reelección. Y para regalar dinero público primero hay que quitárselo al contribuyente asfixiándolo a impuestos y, por ejemplo, negándose a deflactar la tarifa del IRPF o a retocar tipos del IVA de acuerdo con el alza de los precios. Pensionistas, funcionarios (la masa salarial del Estado supera los 25.000 millones) y rentas del trabajo inferiores a 21.000 euros son los grandes beneficiarios de esta política que refleja a la perfección el carácter de un personaje, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que desde su llegada al poder en 2018 optó por ser el presidente de la mitad -en el mejor de los casos- de los españoles y que, en consecuencia, ha pergeñado unos PGE destinados a engatusar a esa mitad de españoles, los teóricamente de izquierdas, despreciando la posibilidad de confeccionar unas cuentas públicas destinadas a dar respuesta realista a las necesidades de todos los españoles.

Particularmente escandaloso es el caso de las pensiones, partida que crece un 11,4% hasta superar los 190.600 millones, con una revalorización estimada del 8,5%. Escandaloso en tanto en cuanto supone una quiebra brutal de la equidad intergeneracional. Pensiones, funcionarios y servicio de la deuda se comen más del 50% del Presupuesto. Pero suben todos los rubros que tengan que ver con el reparto del dinero público, y por subir sube hasta el sueldo del propio presidente del Gobierno (el 4%) mientras permanece congelada la asignación del Jefe del Estado, S.M. el rey Felipe VI. Como escribía esta semana un lector de Vozpópuli al hilo de una sentencia de Thomas Paine («There are two distinct classes of men in the nation, those who pay taxes, and those who receive and live upon taxes»), vivimos en una injusta sociedad dual formada por dos grupos de personas: el constituido por «Empresarios y trabajadores sujetos a la competencia, cuyos ingresos dependen de lo que producen y de lo que los ciudadanos deciden libre y voluntariamente adquirir y pagar por ello», y el formado por «Políticos, empresarios amigos del Gobierno, empleados públicos y liberados sindicales cuyos sueldos y privilegios -decididos por los políticos- son pagados obligatoriamente por los ciudadanos del primer grupo«. El Gobierno Sánchez se ha dedicado plena y conscientemente a exacerbar esa maligna dualidad.

El drama del aumento del gasto en pensiones, funcionarios y demás es que va a consolidar un gasto estructural estimado en no menos de 50.000 millones, situación que pone a las cuentas públicas en una posición muy delicada, muy débil para afrontar cualquier posterior impacto negativo exterior y que, en definitiva, coloca al país al borde de la quiebra

Dice el proyecto de Presupuestos de la señora Montero («Si tú recaudas por este producto solamente puedes gastártelo en Juanolas, no te lo puedes gastar en nada más; entonces, si las Juanolas no están…») que, con un crecimiento del PIB del 2%, objetivo imposible desde todos los puntos de vista, los ingresos crecerán un 6% sobre 2022 mientras los gastos lo harán un 7,6% más. La realidad es que los primeros quedarán bastante por debajo de esa cifra, mientras que los segundos se dispararán hasta cerca del 12%, con un déficit estructural (aquel que no depende de los vaivenes del ciclo) que podría irse hasta el 6%, una salvajada se mire por donde se mire, y una deuda pública a la que habrá que añadir no menos de 70.000 millones nuevos y cuya cuantía (1.501.773.618.989 euros ahora mismo, el 124,40% del PIB o 31.660 por habitante) no deja de crecer. El drama del aumento del gasto en pensiones, funcionarios y demás es que va a consolidar un gasto estructural estimado en no menos de 50.000 millones, situación que pone a las cuentas públicas en una posición muy delicada, muy débil para afrontar cualquier posterior impacto negativo exterior -precios del gas, por ejemplo-, y que, en definitiva, coloca al país al borde de la quiebra (la prima de riesgo española es ya la tercera más elevada de la UE, tras Grecia e Italia).

Toda la política fiscal del Gobierno Sánchez durante 2020, 2021 y este 2022 ha ido en contra de las verdaderas necesidades del país, toda a aumentar ese déficit estructural. Todo en contra de la más elemental ortodoxia económica. Redoblar el gasto público (aquí disfrazado siempre de «social») es retroalimentar la inflación y destruir el poder adquisitivo de los hogares. Sánchez ha hecho estos años justo lo contrario de lo que tendría que haber hecho en términos de saneamiento de nuestras cuentas públicas. Lo acaba de refrendar con este indecente («miserable o de mal aspecto, inconveniente u obsceno. Se aplica a las cosas que ofenden al pudor» según el María Moliner) proyecto de PGE. La posición de España queda muy comprometida. Una herencia envenenada casi imposible de manejar por quien, tras las generales de 2023, se haga cargo del timón colectivo, sea el mismo canalla que hoy nos gobierna u otro cualquiera. Si el Gobierno Zapatero dejó España en 2011 a los pies de los jinetes del Apocalipsis, Sánchez la va a dejar aún peor porque, además de gastar de una forma delictuosa en beneficio propio, ha imbuido estos años en el inconsciente colectivo de los españoles, a través de un poderoso aparato de propaganda que controla, la idea de que cualquier problema que le surja a Juan Español se lo resolverá raudo el Estado con cualquier tipo de ayuda, paguita, cheque o lo que sea menester, de modo que no tendrá ninguna necesidad real de buscarse un trabajo porque podrá vivir del cuento. Eso sí, votando siempre al gran Sánchez, un tipo de una radicalidad perdida en el tiempo, un radicalismo viejo imposible de encontrar en cualquier otro país europeo: la dicotomía ricos versus pobres, la aversión a la creación de riqueza, la guerra permanente contra la libre empresa (el último atentado: el destope de las cotizaciones máximas a la Seguridad Social)… Un impostor, un personaje tras el cual quedará la sombra alargada de un auténtico apóstol de la pobreza.

¿Hasta cuándo Catilina?

¿Hasta cuándo Catilina? Ilustración de Linda Galmor

«Espero que algún político decente se cuadre en el estrado y exclame al ‘cum fraude’: ¡¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?!»

Por: Jose Crespo en La Paseata

‘¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?’ fue la frase pronunciada por Cicerón, conocida por ser la primera oración de la Primera Catilinaria, primero de los cuatro discursos de Cicerón pronunciados entre noviembre y diciembre del año 63 a. C., después de ser descubierta y reprimida la conjura encabezada por Catilina para dar un golpe de estado.

La frase se traduce del latín al español como: «¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?». Estas palabras fueron pronunciadas delante del Senado romano el día 8 de noviembre del año 63 aC. Ese fue el momento en el que Cicerón dio a conocer esa conjura que preparaba Catilina para hacerse con el poder absoluto. Con ese discurso la conspiración fue descubierta a tiempo y los conjurados huyeron de la ciudad, para ser derrotados al año siguiente en la batalla de Pistoya.

Que estamos ante una conjura contra España, su unidad, y sus símbolos empezando por el Rey, el Himno y la Bandera nacionales, la Historia, la actual Constitución, la democracia y la Soberanía Nacional nadie puede negarlo… y además pagándolo todos y cada uno de nosotros con nuestros impuestos.

Para ello auténticos indigentes intelectuales, muchos sin formación acreditada y sin experiencia laboral, pero a sueldo de España como los ‘doctores’ Sánchez e Iglesias y conmilitones como Dolores DelgadoGarzónAsens y toda la cuadrilla de mantenidos separatistas y filoterroristas, sin olvidarnos de otros responsables activos y pasivos, algún juez delincuente expulsado de la carrera judicial y otros que desde dentro hacen labor de zapa… todos ellos comenzaron disputando la propiedad de los términos, concretamente el de ‘democracia‘ además del de ‘patriotismo‘. Acuérdense «la palabra dictadura, aunque sea del proletariado…no mola, democracia… mola, pues tendremos que disputársela al enemigo cuando hagamos política«, pues en esas están.

La sociedad española asiste aborregada y anestesiada al espectáculo con la ayuda de unos medios de comunicación regados con dinero público para hacer de palmeros del gobierno, un gobierno empeñado en empobrecer a toda la sociedad, adoctrinado, manipulando y tratando de dirigir nuestras vidas hasta los más mínimos detalles, lo que debemos comer y beber, el tipo de ropa, el tipo de vehículo, cómo desplazarnos, cómo hablar… eso sí con las cunetas de las carreteras y los parques llenos de basura como siempre. Metiéndonos miedo con el clima algo que depende exclusivamente del sol y de la propia tierra y su latido interno, cosas que nada tienen que ver con nosotros, en vez de preocuparse por la limpieza, recogida de basuras y mantenimiento de nuestros bosques y playas.

Comenzaron estos diseñadores de la nueva estética y señalética con el disparate de la ley de la ‘memoria histórica‘ de aquel que Dios confunda que dijo aquello de que «España es un concepto discutible y duscutido» y crecidos ahora están con la ley de ‘memoria democrática‘ con la idea de demonizar a media España y blanquear a los asesinos y delincuentes que provocaron la guerra civil como fueron Largo CaballeroNegrín o Prieto, y a los terroristas del FRAP, el GRAPO o la ETA, presentados como luchadores por la democracia cuando su proyecto era y es el de una dictadura marxista leninista, convertir a España en una república soviética, algo que impidió el general Franco, del cuya persona ni sus logros se va a poder hablar.

Mientras tanto, quieren hablar de muertos pero pasan por alto de los más de 50.000 provocados por la superlativa imprevisión estratégica y logística de la Covid, de la que hemos sido testigos, además de mala y corrupta gestión de lo que está siendo la mayor crisis sanitaria de nuestra Historia reciente y de consecuencias dramáticamente previsibles.

La izquierda-guiñol y la ultraizquierda que la maneja dan ahora los carnets de demócrata y vimos cómo Iglesias sentenció a los de enfrente que «no gobernarán nunca«, aunque su partido tenga menos votos que VOX, fuerza a la que no se cansan de demonizar con la cantinela de la ‘ultra derecha’ y el ‘fascismo’, que no era otra cosa que un socialismo nacional.

Se adueñan, menuda paradoja, del constitucionalismo, incluso de la Libertad y la Igualdad diciendo que ayudan a los pobres, e incluso de la Soberanía Nacional mientras que por otro lado son capaces de trocearla a gusto de los separatistas, con fiscalidades y financiación sobresimendionada, mientras que acusan de fascistas, insolidarias y de gobernar para los ricos, a las regiones gobernadas por la derecha.

Alardeando de demócratas mantienen un discurso guerracivilista bajo las 3M, miedo, mentira y manipulación, acusando incluso a la oposición de pretender dar un golpe de estado mientras lo perpetra el gobierno social-comunista, que opera bajo las 3R, rencor, revancha y resentimiento, los anti valores ajenos al Amor, del que emanan todos como la responsabilidad, el sacrificio, la solidaridad y la entrega, entre otro muchos.

Algunos incautos pensaban que lo de la tumba de Franco no iba con ellos, fue solo el comienzo, desde la putrefacción política y económica más inmunda acusan al anterior jefe del estado, que no está imputado por nada, y ahora se lanzan como hienas sobre el actual monarca acusándole de falto de neutralidad y de anticonstitucionalismo.

Ya indultaron a los delincuentes separaristas, y dentro de nada, mientras insultan nuestra inteligencia indultando a los políticos de los ERE,s, el mayor escándalo de la democracia europea, se reirán de nosotros controlando los medios y las redes para decirnos qué debemos hacer, pensar y comer. Bienvenidos a Cuba y Venezuela.

Ya es hora de que se alce la voz frente a una ultraizquierda desbocada y deslegitimada y si es necesario, que lo es, tomar pacíficamente las calles para que de una vez haya una ley electoral justa que impida que la Soberanía Nacional, residente en el Pueblo Español, permanezca maniatada en nombre de los enemigos de España.

Espero que algún político decente se cuadre en el estrado y exclame exigiendo al doctor ‘cum fraude‘ que devuelva la mirada: ¡¿Hasta cuando, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?!