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El significado histórico del Papa Francisco

Entre los diversos pueblos que conforman lo que de manera abstracta se conoce como “humanidad”, el pueblo judío ocupa un puesto de excepción. Esta particularidad no se debe en absoluto al hecho de que se haya auto-proclamado “el pueblo elegido” por Iahvé, sino al decisivo papel que ha tenido en la conformación de las distintas civilizaciones que se han ido sucediendo a lo largo de la historia desde que se tiene constancia escrita. De esta manera, el pueblo judío está presente en la historia de la civilización egipcia, así como posteriormente en la babilónica, la griega o la romana. Sin embargo, el hecho que le daría el rango supremo en la historia sería el haber dado origen a dos grandes religiones monoteístas de cariz universalista.

Origen: El significado histórico del Papa Francisco (ARTÍCULO COMPLETO)

 

ISLAM: La obsesión del Islam contra occidente. VIDEO-DOCUMENTAL

UN DOCUMENTAL INTERESANTÍSIMO; es largo claro, una hora y once mnutos redondeando PERO ES IMPORTANTE VERLO, AUNQUE SEA A RATOS PERDIDOS porque deja claro el PELIGRO que representa ESTA IDEOLOGIA,  disfrazada de religión, ABSOLUTAMENTE TOTALITARIA Y BÁRBARA.

Basta ver todas las AMENAZAS Y ÓRDENES DE COMETER TODO TIPO DE TROPELIAS que lanzan estos imanes, ayatollahs, clérigos, dirigentes, etc., no solo en mezquitas o en plazas de sus ciudades, sino transmitidos por cadenas de televisión que llegan A TODO EL PLANETA igual que llegan, pongamos por caso, partidos de fútbol profesional de primer nivel.

MAHOMAVIOLADORA ello hay que añadir su gran hipocresia y la forma que tienen de interpretar la historia. Efectivamente, hablan de colonialismos, opresión, etc., cuando ELLOS LO HAN SIDO SIEMPRE DESDE TIEMPOS DEL PROPIO MUHAMMAD/MAHOMA, un analfabeto envidioso, resentido, psicópata y depravado que, tras ser en una primera etapa RECHAZADO por los propios árabes, SE TOMÓ SU VENGANZA DEDICANDOSE A PREDICAR AL MANDO DE UN EJERCITO Y SIENDO ESTOS LOS QUE EMPEZARON A INVADIR Y CONQUISTAR TERRITORIOS, ELIMINANDO CASI DE RAIZ LAS CULTURAS, CREENCIAS Y MODOS DE VIDA DE LOS POBRES PUEBLOS QUE ERAN CONQUISTADOS.

Ni el mas asno de los «progres» puede negar (bueno, poder si que pueden, ya lo creo que pueden, precisamente porque son así de asnos, garrulos, analfabetos y también resentidos) que los árabes, antes del Islam, ni siquiera eran una nación, eran distintas tribus que habitaban sobre todo en la Península Arabiga y los alrededores (lo que hoy conocemos como Oriente Medio, acepción que, por cierto, tampoco es del todo correcta); cada una de ellas con sus propios dioses (muchos eran politeistas) y otros convertidos al judaismo y otros, en fechas posteriores, al cristianismo, no siendo hasta que fueron islamizados por el mencionado psicópata pederasta que pasaron a ser, no por mucho tiempo además, un grupo unido y desde ese mismo momento empezaron a expandirse y lo hacian en la misma forma que lo ha estado haciendo hasta ahora el llamado «Estado Islámico», «ISIS» o «DAESH» (en la misma forma exactamente, salvo por la tecnologia, claro) y de esa forma, fueron invadiendo territorios que para nada habian sido nunca suyos, territorios donde seguramente NUNCA habia habido ningún árabe, salvo quizás algún comerciante (comercio ha habido siempre, no es de ahora, lo digo una vez mas para los ignorantes que todos sabemos, por ejemplo, los votantes de «PODEMOS»); ejemplos los tenemos en la misma África, donde hay actualmente un gran número de musulmanes, con paises totalmente islamizados y que sin embargo, NUNCA habian sido territorios árabes, como el mismo EGIPTO, los verdaderos egipcios, los egipcios autóctonos NO ERAN ÁRABES (y por cierto, estuvieron conservando su cultura, costumbres y creencias tras su decadencia, durante dominios de persas, romanos y bizantinos y fue llegar el Islam y ¡¡¡adiós!!!, je, ¡¡que casualidad!! ¿no?, y en la propia Europa, cuyo ejemplo mas claro es España y también Portugal, puesto que lo que invadieron fue casi la totalidad de la Península Ibérica y en la Península Ibérica NUNCA habia habido árabes, esto es DE CAJÓN, cuando ellos llegaron, llegaron INVADIENDO lo que era un REINO VISIGODO y antes de estos, era una provincia del Imperio Romano pero de árabes NADA ni vestigio de ellos (AQUI un pequeño resumen de los pueblos de la península antes de su invasión)

A pesar de todo esto, HABLAN DE QUE  OCCIDENTE (sobre todo Estadosmuslims-carrying-banners-declaring-islam-will-dominate-the-world-protest-at-the-visit-of-mr-wilders-to-the-uk_1 Unidos) LES QUIERE SUBYUGAR y un montón de majaderias y mamarrachadas, cuando SON ELLOS LOS QUE A LO LARGO DE LA HISTORIA HAN SUBYUGADO A TODO EL QUE HAN PODIDO e incluso hoy en dia HABLAN DE RECUPERAR «AL-ANDALUS», es decir, España pero ¡¡ojo!! aunque suene menos, también Portugal, pues gran parte de su suelo fue tambien conquistado cuando entraron a saco y además TRAICIONANDO, puesto que, en principio, se suponia que vinieron a ayudar a un grupo de nombres visigodos que se oponian al rey D. Rodrigo o Roderico y, en el momento en que este cayó, no se volvieron sino que dieron la puñalada trapera (algo muy musulmán de siempre y que sigue siendo ACTUAL) a dichos nobles que son los que deberian haber tomado el poder y, por lo tanto, ELLOS FUERON LOS INVASORES Y LA RECONQUISTA POR LO TANTO, DIGAN LO QUE DIGAN ESA PANDILLA DE INDOCUMENTADOS QUE FORMAN EL PARTIDO «PODEMOS», CON SU «AMADO LIDER» PABLO IGLESIAS A LA CABEZA, FUE JUSTA, FUE RECUPERAR LO QUE HABIA SIDO INVADIDO POR ESTA CHUSMA SEGUIDORA DE UN «PROFETA» PSICÓPATA, SEÑOR DE LA GUERRA Y DEPRAVADO SEXUAL; ¿nuestros «hermanos musulmanes» señores de la chusma podemita? ¡lo serán vuestros! ¿pedirles perdón por la reconquista? ¡¡¡QUE PIDAN PERDÓN ELLOS POR LA INVASIÓN!!

Los musulmanes TIENEN, de siempre, COMO MANDATO EL QUE TODO EL PLANETA SEA MUSULMÁN, QUE TODO EL PLANETA RINDA PLEITESIA A ESA PEDORREZ ABSURDA QUE LLAMAN «ALLÁH» Y A UN PERVERTIDO QUE DICEN QUE ES SU ENVIADO y ahora, en la actualidad, se valen también de todo ese rollo «progre» del anti-imperialismo, del brutal y opresor capitalismo, del fascismo y del «buenismo» para HACERSE LA VÍCTIMAS, pero ¡¡DE VÍCTIMAS NADA!!

INSISTO POR TANTO, en que es IMPORTANTE VER ESTE DOCUMENTAL Y QUE EL MISMO SE DIFUNDA «A SACO»

#StopIslam porque creemos profundamente en la Libertad

Somos contrarios, a que el Islam, invada nuestra Nación y Europa, porque lo consideramos incompatible con la DEMOCRACIA, porque creemos profundamente en la LIBERTAD, alzamos nuestra voz, haciendo uso de nuestros Derechos, decimos que:

No queremos, el Islam en Europa.

No queremos, Burkas, ni Niqab, ni nuestras ciudades dominadas por la “Sharia” musulmana. 

No queremos, sus agresiones misóginas, ni homófonas, ni el maltrato y abuso a la infancia . . . . ,

No queremos la crueldad, ni la barbarie de las ablaciones, de las lapidaciones, de las amputaciones, ni de los castigos corporales.

No queremos que instauren su Sistema Confesional, Totalitario, Arcaico, Cruel y de Terror. Dónde se enseña a desobedecer nuestras leyes, a imponer la crueldad y barbará; Ley de la Sharia.

Europa es tierra de Castillos y Catedrales, no queremos que ese paisaje que simboliza, nuestras raíces e historia, se vea invadido, por Minaretes y Mezquitas, desde las que se instruye en la Yihad, a una feligresía obediente y dominada por el fanatismo.

El humanismo, que late en la profunda conciencia de la Identidad Europea, ha sido inspirado por el Cristianismo, que ha conformado nuestra idiosincrasia y nuestro Estado de Bienestar.

No queremos que nuestra vida, se vea marcada por una ideología política antidemocrática.

Aunque nos llamen Racistas o Xenófobos, no debemos tener miedo a decirlo. No somos ninguna de las dos cosas, solo creemos profundamente en la Libertad.

La peligrosa fantasía de un Islam político.

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La representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, dijo tras los atentados de Bruselas [vídeo: 5:30 minutos] que “Europa y su capital están sufriendo el mismo dolor que Oriente Medio ha conocido y conoce cada día”.

En el contexto de las reacciones a los ataques del pasado 22 de marzo, Mogherini añadió al borde de las lágrimas [vídeo: 59 segundos] que el “Islam tiene un lugar en nuestras sociedades occidentales. El Islam pertenece a Europa. No temo decir que el Islam político debe ser parte de la realidad europea”. 

La declaraciones y la actitud sentimental de Mogherini resumen “la mentalidad que ha ayudado a producir la situación actual en las sociedades europeas”, una mentalidad narcicista, hecha de “ilusiones y falsas identidades”, en la que “el sufrimiento de los sirios, causado por un régimen salvaje, se equipara al sufrimiento de los habitantes de las ciudades europeas como Madrid, Londres, París y ahora Bruselas, que han padecido los ataques de un yihadismo que mata aleatoriamente”, escribía este domingo Amir Taheri en el New York Post.

En el mundo de Mogherini y de tantos políticos progresistas europeos, el Islam, “lejos de ser un adversario dedicado a tu destrucción, se convierte en parte de la familia”. 

La clase dirigente europea se pregunta por qué emergen nuevos partidos políticos que canalizan el descontento con las fantasías multiculturalistas que inspiran el discurso dominante en Europa.

En el número de esta semana de De Spiegel, la señora Frauke Petry, líder de Alternativa por Alemania (AfD), lo explica: “Somos hijos de las políticas de Merkel. Esto es lo que nos describe mejor. Estamos aquí porque el Gobierno de Merkel ha fallado en la gestión de asuntos que son importantes para la sociedad, en Alemania y en Europa”.

La congénita incapacidad de la clase política para relacionarse con la realidad de una forma madura y racional es parte de la amenaza del terrorismo a las sociedades europeas. 

Nadie quiere decir lo obvio, que “Europa vuelve a estar en guerra”, como señala en esta tribuna para Observer John R. Schindler, experto en política antiterrorista y ex funcionario de la NSA. No va a ser una guerra convencional, sino algo parecido a una guerra de guerrilla, que “cierne sobre gran parte del continente a miles de yihadistas, convertidos en eficientes asesinos por el Estado Islámico en Siria e Iraq, que regresan a casa con la visión de matar infieles, sus antiguos vecinos”. 

k vvLa peligrosa fantasía de un “Islam político”,  dialogante, bueno para Europa, que dirige el discurso de la señora Mogherini y de una mayoría de sus colegas en los Gobiernos, es exactamente la clase de mecanismo mental que desarma a Europa frente a la clase de guerra que viene. Si se trata de un discurso político más, ¿por qué no puede ser objeto de las mismas críticas que cualquier ideología? Si los manoseados “valores europeos” significan algo, es precisamente el triunfo de la racionalidad crítica frente a los jardines vallados de la corrección política. Por muchas lágrimas de cocodrilo que vierta la alta representante de la UE después de cada nuevo atentado, la tozuda realidad insiste en mostrar que Samuel P. Huntington tenía razón. El genocidio cristiano y la yihad contra Occidente indican que estamos ante el choque de civilizaciones que anticipó en 1996. No hay ninguna “religión de paz” detrás del yihadismo. Es –dice Schindler– como “pretender hilar fino con el mensaje político de la familia Manson”.– V. Gago

[Con información de la página de Facebook de Federica Mogherini, The Guardian, New York Post, Observer, Der Spiegel, en inglés]

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Giovanni Sartori: «El islam es incompatible con Occidente»

Giovanni Sartori, Premío Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2005 – A. García

POR: ÁNGEL GÓMEZ FUENTES para ABC

«Estamos en manos de políticos ignorantes, que no conocen la Historia ni tienen cultura. Solo se preocupan por conservar su sillón. Pasan el día escuchando la opinión del contrario y pensando en qué respuesta darle. Así no se construye nada. No hay líderes ni hombres de Estado y así nos va:la Unión Europea es un edificio mal construido y se está derrumbando. La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podían integrar los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible».

En esta larga entrevista, Giovanni Sartori, de noventa y dos años, uno de los mayores expertos en ciencia política, entre los más leídos y estudiados del mundo -con obras de referencia imprescindibles como«Partidos políticos» o «Teoría de la democracia»-, analiza con lucidez los asuntos de más candente actualidad: inmigración, Europa, islam,multiculturalismo,xenofobia, guerra de religión, superpoblación, etcétera.

Ideas proféticas

Profesor en Florencia, su ciudad natal, y en Stanford, Harvard, Yale y Columbia, con nueve «laureas honoris causa» y numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2005), ha escrito con estilo vivaz y muy directo ensayos que han abierto grandes debates: «Qué es la democracia» (1997); «La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros» (2001); »Homo videns: la sociedad teledirigida» (1998). Publicó su último libro en junio pasado: «La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro».

Por sus diagnósticos y severas críticas sus obras fueron recibidas al principio con recelo; pero muchas de sus ideas y pronósticos se han revelado proféticos. Por eso, no le sorprende que, en un exceso de tolerancia que supuso «renegar de nuestra cultura», media docena de estatuas desnudas fueran cubiertas en los Museos Capitolinos de Roma para no molestar al presidente de Irán, Hasan Rohani. «Fue una payasada, reflejo de un mundo imbécil que hace solamente lo que encuentra útil y conveniente al momento. Uno tiene derecho a que se respeten sus principios y tradiciones».

Falta de respeto

Puede considerarse una anécdota, pero es un episodio significativo, como otros que se han sucedido en el último mes y que reflejan que están cambiando mucho las cosas en Europa, sobre todo en relación con la inmigración, que desborda las fronteras del continente y pone en evidencia la dificultad de integrar a los inmigrantes musulmanes, por su falta de respeto a valores muy arraigados en la cultura europea, como son la tolerancia y la igualdad entre el hombre y la mujer.

descrpciónEn Fin de Año se produjeron en Colonia, y en otras dos ciudades alemanas,agresiones sexuales de casi un millar de jóvenes árabes, en su mayoría marroquíes y argelinos, a mujeres que encontraron en su camino. La noche que inauguraba 2016, en el país que ha abierto generosamente las puertas a casi un millón de prófugos de Oriente Medio y de otras zonas en guerra, quedaba manchada por lo que se ha considerado un gravísimo episodio de enfrentamiento de dos civilizaciones. Se ponía de manifiesto que la relación del islam con las mujeres es un asunto devastador y que existe un abismo cultural insalvable entre la Europa rica y liberal y algunos de países árabes. Los datos lo confirman: según una encuesta realizada por el centro de investigación Pew en 2013, más del 90 por ciento de marroquíes y tunecinos piensan que la esposa debería obedecer siempre al marido.

Para comprender mejor lo que representa la mujer en el mundo de Alá y por qué es agredida sexualmente, el escritor argelino Kamel Daoud da esta explicación: «La mujer es negada, velada, encerrada, poseída. El cuerpo de la mujer pertenece a todos, pero no a ella, y no es visto como lugar de libertad».

¿Es posible entonces que un inmigrante, educado en una cultura o una religión distinta de la nuestra, como el islam, se pueda integrar, negando los principios que forman parte de su educación, de su sensibilidad? Para el profesor Sartori la integración ético-política es imposible: «El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular».

Sentido común

¿Qué significa integrarse? Angela Merkel lo ha dicho claramente: «Queremos que los inmigrantes absorban los fundamentos culturales de nuestra convivencia»; es decir, el sistema de valores, de reglas y de comportamientos que rigen entre nosotros. Tal proyecto está en contradicción con la idea del multiculturalismo que se ha intentado imponer en Occidente, siguiendo la línea de lo políticamente correcto. Ese multiculturalismo se basa en que en una sociedad puedan convivir sin problemas culturas diversas. Según Giovanni Sartori, eso es imposible: «El multiculturalismo no existe. En nuestra sociedad tenemos unas normas generales, unos principios. El inmigrante puede hacer en su casa lo que quiera, pero debe aceptar las reglas de el Estado que le acepta».

A este respecto, cabe destacar al imán de Colonia Sami Abu-Yusuf, quienislamsharia en una entrevista declaró que la responsabilidad de las violencias sexuales de Nochevieja no se debían atribuir a los jóvenes, sino a las mujeres que iban por la calle medio desnudas y perfumadas. El imán lleva decenios en Alemania, pero no ha dado un solo paso hacia la cultura que le ha acogido, mostrándose como un invasor arrogante. ¿Se puede dialogar con un troglodita que ve un demonio en la feminidad? El profesor Sartori lo tiene muy claro: «A quienes no están dispuestos a aceptar nuestras normas, se les debe colocar en la frontera para que se marchen a su casa».

Giovanni Sartori esta considerado como un liberal progresista. Cuando le digo que desde la izquierda le pueden reprochar sus ideas, o verlo como xenófobo o conservador, responde con firmeza: «La izquierda ha perdido su ideología. Utilizan la palabra multiculturalismo como una nueva ideología, porque la vieja ha muerto. Pero no tienen ni idea. No saben lo que es el islam. Son unos ignorantes. A mí no me importa la derecha o la izquierda, sino el sentido común».

Refugiados africanos son conducidos a tierra tras ser rescatados por la Armada italiana el 8 de junio de 2014- Massimo Sestini

La integración de musulmanes en sociedades no islámicas no se ha logrado porque, asegura, «el islam no tiene capacidad de evolución». Cita, por ejemplo, a la India, «donde hay 14 millones de musulmanes, muy pobres y maltratados; después de mil años, resisten sin integrase, enemigos eternos de los hindúes». Y ya más cerca, el profesor Sartori recuerda lo que ocurre en los países europeos: «Los musulmanes de tercera generación no solo no se han integrado, sino que son los más rebeldes. Odian a Occidente porque no tienen trabajo y muchos se sienten atraídos por el islam fanático».

En peligro

La inmigración actual se está produciendo sin un flujo ordenado, porque, aparte de la que tiene motivaciones económicas, es fruto de guerras. Ante la suspensión de los acuerdos de Schengen en algunos países hasta ahora muy favorables a la inmigración, como Dinamarca o Suecia, Sartori indica: «No se puede practicar una política de puertas abiertas, como ingenuamente cree alguna izquierda. Está bien hablar de solidaridad, porque los inmigrantes pueden ser un elemento positivo para nuestra economía, pero los flujos migratorios hay que regularlos. Quien entra en Europa debe tener documentos, una identidad segura».

En definitiva, sostiene Sartori que «Occidente y sus valores están en peligro porque no se está dando una respuesta adecuada al fundamentalismo islámico». Hace ya quince años que, en el «Corriere della Sera», Sartori afirmó que estábamos asistiendo a «una guerra inédita con cuatro características: terrorista, global, tecnológica y religiosa». Hoy lo reafirma con más fuerza, viendo el terrorismo del Daesh: «En una guerra hay que emplear todas las armas que uno tiene a su disposición. Nosotros, Occidente, somos los agredidos, con un terrorismo de una ferocidad que nuestra memoria histórica no recuerda. Además, cuando un hombre-bomba,kamikaze por la fe, se hace explotar en medio de civiles, el enfrentamiento ha llegado al máximo».

«Aparte del componente militar, que es importante, pero secundario, es una guerra que se gana o se pierde en casa -añade-. Se vence si sabemos reaccionar ante la pérdida intelectual y moral en que hemos caído. Y se pierde si dudamos o nos olvidamos de nuestros valores que dan fundamento a nuestra civilización ético-política». ¿Y cómo acabará? Su respuesta no es muy reconfortante: «Veremos. Este es un mundo que se está suicidando».

Sartori está escribiendo la segunda parte de «La carrera hacia ninguna parte», ensayo para el que pensó otro título, «La carrera hacia la ruina». «Caminamos sin ideas sobre cómo progresar con tantos como somos, demasiados…», dice. Precisamente, «la superpoblación es el cáncer de fondo de nuestra sociedad». Es una de sus grandes preocupaciones, a la que dedicó «La tierra explota, superpoblación y desarrollo» (2003).

Especialmente crítico con la Unión Europea, asegura: «Es un monstruo. La Europa de los 28 es una entidad muerta, no existe. No es capaz ni de parar la inmigración. En mi nuevo libro aporto soluciones: Europa necesita un presidente experto en economía».

El «tranquilismo»

«Yo soy realista y tengo un lema muy claro -explica-: el pesimismo es peligroso si nos lleva o induce a la rendición; el mal lo hace el optimismo o el “tranquilismo” que conducen a no hacer nada».

No se siente solo el profesor Sartori desde el punto de vista intelectual. Coincide con su duro diagnóstico europeo el sociólogo francés Alain Touraine, que acaba de recibir en Italia el Premio Nonino como «maestro de nuestro tiempo»: «Los países europeos son hoy incapaces de integrarse completamente en la economía mundial y globalizada. Acabo de volver de California y me ha impactado, hablando con los americanos, que para ellos el mundo de mañana se refiere solo a EE.UU. y China. Han abandonado Europa. No nos toman en serio. Para ellos somos solamente un destino para sus vacaciones».

Desde el punto de vista sentimental, Sartori siempre tiene cerca, también durante esta conversación, a su mujer, Isabella Gherardi, pintora y fotógrafa, de la que le separan «solo» treinta y nueve primaveras. ¿La receta de la convivencia? «Buen humor y no preocuparse por el paso del tiempo». Así concluye la entrevista el viejo y sabio profesor, que ha sembrado cultura política en la derecha y la izquierda, y que todavía tiene mucho que enseñar: «Al menos espero acabar este libro. Después, basta. No soy infinito».

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La imposible integración.

¿Quienes son los intolerantes? Protesta contra el símbolo de la cruz en la bandera de suiza
¿Quienes son los intolerantes? Protesta contra el símbolo de la cruz en la bandera de suiza

Tras los procesos de descolonización transcurridos desde el final de la II Guerra mundial hasta los años 70 y la pérdida del “Sahara español” Europa y fundamentalmente los países de influencia francófona acogieron a miles de musulmanes. Alemania, tras la sangría de la II Guerra no tenía hombres e importó mano de obra. Los países nórdicos como Suecia y Dinamarca también iniciaron una política de acogida de inmigración proveniente de países del Magreb.

Esas comunidades islámicas que se quedaron no han realizado un proceso de adaptación cultural. Cómodamente instaladas en nuestro sistema legal, liberal y garantista, se han mantenido fieles a su cultura islámica floreciendo demográficamente (el aborto está prohibido en su ley) apoyadas por las abundantes ayudas estatales. Hoy ya están en la 3ª generación y son ciudadanos europeos de pleno derecho.

“Europa, culpable de los desastres de la colonización” es el axioma que sigue enquistado en las conciencias europeas del mismo modo que ocurrió con el ensañamiento en la conciencia española de la ingrata y mentirosa leyenda negra, que jamás hizo justicia a una realidad; en España jamás hubo colonias, aquellos territorios eran el “Plus Ultra”, eran España. Como muestra un botón: Simón Bolívar el libertador fue constituyente de “la pepa”.

Bajo ese síndrome de Estocolmo, fomentado por los enemigos de nuestras libertades, que como legado dejó la terrible persecución hebrea practicada por siglos (especialmente en la “Shoa”) europa se decidió a intentar el multiculturalismo e integrar, permitiendo a su vez que ideologías totalitarias (a excepción del nazismo) habiten entre nosotros, concurran a las elecciones y pervivan en nuestro desarrollado modelo de civilización, hasta ponerlo en riesgo. Me refiero al Marxismo-leninismo (Cuba, Venezuela, Podemos, ETA, ERC) y al islam integrista.

Se perpetúan, se difunden, se financian y se propagan en las democracias pervirtiendo las instituciones, los impuestos, y hasta la terminología más básica. Personas que aplauden a dictadores mientras levantan el puño en alto se hacen llamar demócratas, señalando a quien discrepa de sus ideas fracasadas mientras justifican y aplauden a organizaciones terroristas cuyo balance en víctimas es aterrador.

Estos credos totalitarios no pueden ni un dia mas pervivir alimentándose del adanismo europeo, regadas con los impuestos de quienes ambicionamos una sociedad próspera, en convivencia y en paz. Sin integrarse, pretenden imponer a los países de acogida sus costumbres culturales reglamentadas bajo un código, sea el ateísmo comunista o el del Corán, cuya aplicación legal, la sharia, obligo a las naciones árabes a rechazar la firma de la carta de los derechos humanos de la ONU. Y sin derechos humanos los ciudadanos europeos no concebimos la civilización, ni opción alguna a una convivencia fértil.

Las leyes y progresos que la civilización judeo-cristiana nos legaron, hoy son puestos en cuestión desde estas criminales ideologías que manipulan nuestro imperfecto pasado, un pasado que no admite comparación frente a los modelos totalitarias que ellos promueven, fracasadas allí donde se pusieron en práctica. Pretenden criticarnos, reformarnos e imponernos sus ruinosas tesis, desde la crítica de muestras evidentes imperfecciones, nimiedades corregibles ante los desastres ocasionados por quienes nos atacan, que se alzan, moralizandonos, empleando como púlpito de su demagogia nuestros errores como axioma de nuestra decadencia.

946969_215832031919352_1311291457_nY mientras nos llaman decadentes, las elites islámicas o comunistas viajan a occidente para formarse, estudiar o residir, en un cinismo que va desde las riquísimas monarquias arabes que rechazan auxiliar a los refugiados, a esas repúblicas comunistas como venezuela, que dejan morir de hambre a sus compatriotas mientras sus elites envían a sus expolios a suiza o sus hijos a EE.UU de vacaciones, a vestirse, comprar o estudiar humanidades.

La única decadencia que destruirá a Europa nace del abandono de nuestros valores, nuestras convicciones, nuestras leyes y nuestro modelo de convivencia, basado en el respeto, la libertad y la ley. Nuestra capacidad de crítica, fuente de nuestro saber, puede ser también el fin de nuestra civilización si no sabemos discernir entre la critica sana que nos hizo crecer, de los maldicientes complejos que nacen en la malsana denuncia de nuestros errores, magnificados por quienes nos odian y buscan nuestra perdición.

Por eso, quien pretende destruir nuestras reglas morales, leyes y éticas ha de irse, y su condición de ciudadanía restringirse o anularse, sin tener en cuenta su raza, lugar de nacimiento o credo. Tras los atentados de Bruselas y con carácter urgente hay que cerrar todas las mezquitas y las escuelas coránicas en Europa en las que se predique el odio y la yihad. Nuestro futuro y nuestras libertades dependen de ello.

“por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida” Cervantes 

Verdades que ofenden.

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Bruselas y los últimos días de Occidente

Nuestra civilización va a morir de estupidez. La masacre de Bruselas es un buen momento para recordar que el enemigo de Occidente no está en las arenas de Oriente Medio, sino entre nosotros. Una nu…

Origen: Bruselas y los últimos días de Occidente

 

DIARIO AUSTRÍACO: «ES HORA DE DISCUTIR SI EL ISLAM DEBE PROHIBIRSE EN EUROPA»

DIARIO AUSTRÍACO: «ES HORA DE DISCUTIR SI EL ISLAM DEBE PROHIBIRSE EN EUROPA»

Deberia haberse prohibido desde su expulsión de España.

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Una declaración de Wolfgang Fellner en el periódico austríaco «Österreich» ha creado malestar entre los musulmanes del país.

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Fracaso del multiculturalismo y avance del fundamentalismo en el mundo.

"El Islam dominará el mundo" ¡¡Y LO DICEN EN SERIO, NO ES ALGO FOLKLORICO DE CUATRO BARBUDOS MAJARAS"!!!
«El Islam dominará el mundo» ¡¡Y LO DICEN EN SERIO, NO ES ALGO FOLKLORICO DE CUATRO BARBUDOS MAJARAS»!!!

El multiculturalismo, basado en la convivencia de distintas culturas sin tener que renunciar a sus creencias y costumbres, está fracasando en Europa y el mundo. Las culturas, cuando son impermeables y hostiles, como el Islam, en lugar de convivir acumulan rechazo y odio y se convierten en caldo de cultivo para el fundamentalismo y la violencia.

Francia, Bélgica e Inglaterra, con sus guetos musulmanes conflictivos, y, en menor medida, Alemania y España, demuestran que el multiculturalismo está fracasando estrepitosamente. Las culturas no conviven en paz y el Islam está demostrando que es una doctrina pétrea e impenetrable, reacia a mezclarse con cualquier otra y generadora de odio, intransigencia y fundamentalismo.

Las tesis multiculturales, engendradas por la izquierda, partidaria de11202964_1729923370572677_7337186922596278886_n mezclarlo todo para homogeneizar e igualar, están en bancarrota y generando un rechazo que conduce al odio intercultural y, en muchos casos, a la xenofobia y la violencia. El odio terrorista a la cultura occidental y el auge de la extrema derecha y del rechazo a los musulmanes son dos fenómenos paralelos en Europa.

Las tendencias fundamentalistas, dentro del Islam, crecen de manera preocupante. El fundamentalismo es un fenómeno religioso que experimenta un alarmante proceso de expansión, impulsado por una explosiva mezcla de frustraciones: la pobreza, la desestabilización y la guerra en el mundo musulmán, la lucha entre sunies y chiies, el dinero del petroleo, que se está empleando en fomentar la violencia y el terrorismo, y la incapacidad de los inmigrantes musulmanes y de las culturas cristianas europeas receptoras de integrarse y fundirse.

Ante ese fracaso, no queda otro remedio que cambiar las reglas del juego y adoptar medidas defensivas en Europa, donde la cultura autóctona corre el riesgo de ser suplantada por la musulmana, que no se integra y que se mantiene activa y desafiante en guetos llenos de niños y jóvenes, pobreza, desempleo y odio.

1796492_1488249598120764_887724571742309790_n¿La solución? Básicamente dos: mayores esfuerzos por la integración y controles a la inmigración, que deberá filtrar en adelante a los que llegan para que no entren delincuentes, terroristas y agitadores, al mismo tiempo que se expulsan a los imanes profetas de la violencia y la revancha y se cierran las mezquitas que funcionan más como escuelas de odio que como lugares de oración.

Detrás de todo el problema de la integración y del fracaso multicultural está el terrorismo como recurso del extremismo islámico. Ese fenómeno apenas ha empezado porque, aunque ha alcanzado una violencia suicida sin precedentes y ya no respeta los dos tabúes que lo frenaban, la vida propia y destrucción masiva, todavía no ha traspasado las fronteras de los ataques químicos, bacteriológicos y nucleares, capaces de producir oleadas de pánico desconocidas y reacciones altamente violentas en las culturas de acogida.

La reciente advertencia de Manuel Valls, primer ministro francés, de que Francia teme ataques químicos y bacteriológicos por parte del terrorismo, representa un paso enorme en la escalada del terror, que, si se produce, generará pánico, odio y reacciones terribles entre los europeos atacados.

El pensador Hala Mustafa cree que el resurgimiento del Islam fundamentalista está ligado al fracaso de la modernización política y económica de la mayoría de las sociedades islámicas y el fracaso también de los movimientos populares de izquierda que se han desarrollado en el mundo islámico. Si a todo ese descontento y frustración se le añade la guerra, promovida por las potencias occidentales, contra países musulmanes estables, aunque sometidos a dictaduras, como Irak, Libia, Túnez y Siria, entonces ya tenemos listo el cóctel explosivo.

Europa y Occidente entero tienen que prepararse para dramas mucho peores que los padecidos hasta ahora, dramas provocados por un terrorismo espoleado y desesperado por la pobreza, por la paga mercenaria en petrodólares, por el fracaso de sus países de origen, por la desigualdad y por la intransigencia de una religión que, aunque digan que es pacífica, es la única del mundo que alienta el exterminio de los infieles y promete el paraíso a los asesinos.

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Yihad: ¡Toda la culpa es de occidente!

por Lars Hedegaard
1 de Enero de 2016

  • Mientras que Occidente no esté preparado para tomarse en serio a los musulmanes cuando afirman que están librando una sanguinaria yihad porque esa es su obligación religiosa, no tendremos oportunidad de repeler las actuales matanzas en Occidente.

  • Los primeros en irse serán los Estados del Bienestar. Las menguantes poblaciones nativas no pueden generar suficientes impuestos para dar cabida a masas de inmigrantes cuya escasa cualificación los hace incontratables, o que no quieren contribuir a las sociedades infieles.
  • ¿Supondrá la no integración musulmana el fin del Estado secular como lo conocemos? Probablemente. La religión –o más concretamente, la ideología islámica–, que no conoce distinciones entre la religión y la política, está en alza como principio constitutivo entre los musulmanes daneses.

 

No es así como se supone que tendría que haber sido. En 1995, una serie de Estados miembros de la UE firmaron el Acuerdo de Schengen, integrado en la legislación de la Unión Europea en 1999. Las potencias signatarias se comprometieron a renunciar a sus protecciones en las fronteras internas a cambio del compromiso de la UE de controlar las fronteras externas de Europa. Entonces, pese a que las autoridades de la UE exigieron que los Estados Schengen mantuvieran abiertas sus fronteras, no cumplieron su parte del acuerdo. Pocas dudas puede haber respecto a que la UE recogió, se marchó y dejó a la población librada a su suerte.

Lamentablemente, sus políticas han logrado exactamente lo contrario de lo que decían pretender. En lugar de tolerancia, hemos visto división y enemistad irreconciliable entre culturas y etnicidades que a menudo no tienen nada en común, salvo el deseo de exprimir todo lo que puedan las arcas públicas. En lugar de inclusión, los europeos han visto exclusión, contiendas de baja intensidad, zonas de exclusión y epidemias de violaciones, asesinatos y caos.

Los Gobiernos, las mayorías parlamentarias y los académicos estrella, los medios de comunicación y las elites del mundo de la cultura no se han percatado de que su gran juego multicultural e islamófilo no ha producido los resultados prometidos a su inopinado público. Sin embargo, la mayoría ha seguido insistiendo hasta el día de hoy en que la inmigración sin controles del mundo musulmán y de África es una indiscutible bendición para Europa.

Hace poco, al comienzo de la llamada crisis de los refugiados, algunas de estas eminencias han prescindido del guion y expresado su inquietud respecto a la falta de control de la inmigración. Los Gobiernos europeos siguen permitiendo que millones de los denominados refugiados crucen las fronteras y se instalen en cualquier lugar. Según la agencia Frontex de la UE, encargada de proteger las fronteras extranjeras, más de un millón y medio de inmigrantes ilegales han cruzado las fronteras de Europa entre enero y noviembre de 2015.

Miles de inmigrantes entran ilegalmente en Eslovenia. Video publicado en YouTube y filmado en octubre de 2015.
Miles de inmigrantes entran ilegalmente en Eslovenia. Video publicado en YouTube y filmado en octubre de 2015.

En estos momentos existe una brecha creciente entre la población y sus dirigentes. En una conferencia organizada recientemente por la Sociedad Danesa por la Libertad de Prensa para conmemorar el décimo aniversario de las famosas viñetas de Mahoma, el analista político británico Douglas Murray señaló que las poblaciones europeas están reaccionando a décadas de mentiras y engaños cuando votan a partidos políticos que tan solo hace unos años eran tildados de «racistas» y «fascistas». Marine Le Pen, del Frente Nacional, ha emergido como fuerte candidata para las elecciones presidenciales francesas de 2017.

Tal vez el terremoto político más trascendental en Europa fue el giro de 180 grados en la postura del Partido Socialdemócrata de Dinamarca. Hace solo unos años era un acérrimo partidario de la inmigración musulmana, y machacaba a cualquiera que se atreviese a negar elenriquecimiento cultural generado por la expansión del islam.

El líder del grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata de Dinamarca, Henrik Sass Larsen, escribió el 18 de diciembre:

La inmigración masiva y la afluencia de refugiados que están llegando a Europa y Dinamarca son de tal magnitud que suponen un desafío a las premisas fundamentales de nuestra sociedad en el futuro cercano… Según nuestro análisis, las duras consecuencias económicas de la actual cifra de refugiados e inmigrantes agotarán todo el margen de maniobra de las finanzas públicas en pocos años. La integración en el mercado laboral de los inmigrantes no occidentales ha sido históricamente difícil, y lo mismo ocurre con los sirios que están llegando ahora. Cuantos más sean, más difícil y más caro… Por último, nuestro análisis es que, dadas las experiencias previas con la integración de no occidentales en nuestra sociedad, nos enfrentamos a una catástrofe social en lo que respecta al manejo de las decenas de miles que pronto serán canalizados en la sociedad. En cada pequeño paso de progreso en términos de integración se volverá a partir de cero. (…) Por tanto, nuestra conclusión es clara: haremos todo lo que podamos por limitar el número de refugiados e inmigrantes no occidentales que vengan al país. Por eso hemos ido tan lejos; muchísimo más lejos de lo que habríamos deseado… Lo hacemos porque no vamos a sacrificar nuestra sociedad del bienestar en nombre del humanitarismo. Porque la sociedad del bienestar (…) es el proyecto político del Partido Socialdemócrata. Es una sociedad que se construye sobre los principios de la libertad, la igualdad y la solidaridad. La inmigración masiva perjudicará –como hemos visto en Suecia, por ejemplo– (…) a nuestra sociedad del bienestar.

Claramente, el Partido Socialdemócrata danés –el arquitecto de la Dinamarca que conocemos– ha entendido que hay un capital político que defender. Parece haberse dado cuenta por fin de que no puede seguir menoscabando sus logros si quiere conservar su menguante porción de votos.

Cabría pensar que, si el Partido Socialdemócrata habla en serio, podría tener un impacto en los partidos socialdemócratas y socialistas de otros países europeos.

No obstante, como también observó Douglas Murray, los occidentales padecen la idea de que no importa cuántos yihadistas, asesinos y terroristas declaren que sus actos son fruto de su amor a Alá: es imposible que lo digan en serio. Debe de haber alguna otra «causa originaria» subyacente de la cual no son conscientes los violentos, pero que los bienintencionados occidentales están ansiosos por explicarles: el viejo imperialismo occidental, los siglos de humillación, el racismo, Israel, las cruzadas, la pobreza, la exclusión, las viñetas de Mahoma, etc. Y, por supuesto, ¡toda la culpa es de Occidente!

Mientras que Occidente no esté preparado para tomarse en serio a los musulmanes cuando afirman que están librando una sanguinaria yihad porque esa es su obligación religiosa, no tendremos oportunidad de repeler las actuales matanzas en Occidente. La última vez que se pudo ver dicha tendencia fue esta misma semana, en forma de resolución de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la número 569, para censurar a uno de los pocos países donde quedaba libertad de expresión. La resolución se ajusta al plan decenal de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) para aplicar la Resolución 16/18 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que criminalizaría, a nivel mundial, toda crítica al islam.

Mientras las autoridades sigan siendo reacias a proteger a su propia población ante el arrollamiento de los extranjeros, de los cuales muchos parecen dispuestos a hacerles daño, es probable que veamos a los nativos protegerse por sus propios medios. El 16 de diciembre, por ejemplo, hubo una protesta violenta en la pequeña localidad alemana de Geldermalsen cuando las autoridades locales intentaban establecer un centro de asilo a espaldas de la población. Sin duda, a las autoridades las cogió por sorpresa el activismo.

Las sociedades occidentales se basan en un contrato implícito entre la soberanía y el pueblo: la soberanía –el rey, el presidente, el Gobierno– se compromete a mantener la ley y el orden, a proteger a sus ciudadanos de la violencia y la invasión extranjera y capturar y castigar a los delincuentes. A cambio, los ciudadanos se comprometen a no tomarse la ley por su mano. De ello se sigue que si el Estado no cumple su parte de dicho trato social, el derecho –la obligación, en realidad– de protegerse a uno mismo, a la familia, a los vecinos y la comunidad, vuelve a los ciudadanos.

También está la reciente ola de incendios de centros de asilo en Suecia. Según la web danesa-sueca Snaphanen, ha habido cuarenta casos durante los últimos seis meses de centros destinados al alojamiento de refugiados que han sido reducidos a cenizas, sin que nadie resultase muerto o herido. No se ha detenido a ninguno de los responsables; nadie se ha atribuido la autoría. Todo parece muy bien organizado.

¿Salvará el activismo civil a Europa? Probablemente no. Hay grandes territorios que ya están lejos de poder ser salvados. Suecia es un país roto, como ha explicado Ingrid Carlqvist en varios artículos en Gatestone. En 2020, Alemania podría llegar a tener 20 millones de habitantes musulmanes.

Es probable que hayamos sobrepasado el punto en el que se podrían haber cambiado efectivamente las cosas mediante la política, en el sentido tradicional, por la simple razón de que las autoridades centrales no son lo suficientemente fuertes para hacer que su mandato se cumpla en sus territorios nacionales. Esto supondrá el fin de Europa tal como la conocemos, y la gente que no se pueda marchar, o que opte por quedarse y luchar, quedará al albur de sus propios medios y, probablemente, de formas de organización social completamente nuevas.

Los primeros en irse serán los Estados del Bienestar. Las menguantes poblaciones nativas no pueden generar suficientes impuestos para dar cabida a masas de inmigrantes cuya escasa cualificación los hace incontratables, o que no quieren contribuir a las sociedades infieles.

¿Qué aspecto tendrá la Europa posteuropea? Recordemos Irlanda del Norte en los tiempos del conflicto, o en la antigua Yugoslavia durante las guerras civiles de los años 90.

Cuando quiebren los Estados, la primera preocupación de la población será la seguridad. ¿Quién puede protegerme, y lo hará, a mi familia y a mí?

Durante mucho tiempo, en Europa se ha hablado de sociedades paralelas, en las que el Estado deja de funcionar como forma de gobierno unitario, debido la separación cultural, religiosa y político-judicial de no musulmanes y musulmanes en enclaves incompatibles y antagonistas.

Parece que los demógrafos daneses son cada vez más conscientes de que los inmigrantes del tercer mundo y sus descendientes constituirán, con la ciudadanía o sin ella, la mayoría de la población danesa antes de que acabe el siglo.[1] Un considerable segmento de dicha población del tercer mundo será musulmana, y mucho antes de alcanzar la mitad de siglo el número de musulmanes será lo suficientemente grande como para haber modificado, de forma irreversible, la composición y el carácter del país.

¿Supondrá la no integración musulmana el fin del Estado secular como lo conocemos? Probablemente. La religión –o más concretamente, la ideología islámica–, que no conoce distinciones entre la religión y la política, está en alza como principio constitutivo entre los musulmanes daneses. A medida que crezcan las instituciones musulmanas, el tribunal islámico está destinado a ser aún más poderoso como principio organizador de las sociedades paralelas musulmanas.

¿Cómo reaccionará la vieja población danesa, y nominalmente cristiana, a esta metamorfosis? En gran medida, dependerá de qué principio organizador determine el carácter de la sociedad paralela danesa. Destacan dos posibilidades: danesidad y cristiandad. La danesidad supondría probablemente una sociedad fundada sobre un mito nacionalista o étnico, mientras que la cristiandad sería más inclusiva étnicamente y haría hincapié en las raíces judeo-cristianas y humanistas.

En cualquier caso, es difícil ver cómo podría sobrevivir el Estado secular, ya que las sociedades paralelas no serán libres de definirse a sí mismas o determinar sus sistemas políticos o modos de gobernanza. Se verán constantemente obligadas a maniobrar de manera reactiva a los objetivos a largo plazo de los otros y a sus acciones inmediatas, como se ha visto, por ejemplo, en Bosnia, Kosovo, Líbano, Irlanda del Norte o las provincias vascas.

En estas condiciones, es probable que quiebre el sistema moderno de los Estados territoriales soberanos. Solo podemos hacer conjeturas respecto a qué lo sustituirá.


[1] Ver, por ejemplo, los cálculos de Hans Oluf Hansen, demógrafo de la Universidad de Copenhague, Berlingske Tidende, 21 de agosto de 2005.

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