Buena parte del clima de persecución de lo masculino abanderado por la izquierda nunca se habría producido sin la manipulación sistemática de sus medios de comunicación
Fueron los Gobiernos. El cierre de escuelas prolongado en el tiempo, especialmente criticado en Estados Unidos, ha causado «un daño enorme a la educación de los jóvenes», según explican los editores de National Review. Los resultados en Matemáticas o comprensión lectora de la Primera Evaluación de Progreso Educativo en Estados Unidos son aterradores: «Atrás quedaron para siempre los días en que los educadores aseguraban al público que los niños son resistentes y se adaptarán y se recuperarán de la pandemia». No es casualidad que, frente al desprestigio de la pública, «las escuelas privadas que permanecieron abiertas y brindaron a los padres opciones gratuitas sobre mascarillas y vacunas» estén prosperando. La lluvia de dinero público que Biden arrojó en las escuelas para paliar el daño de la pandemia en la educación de los niños, por otra parte, no fue para ayudar a los estudiantes, los más perjudicados, sino para «los agentes del statuo quo educativo».
Una y otra vez descubrimos que las iniciativas políticas de la izquierda, incluso cuando a veces suenan bonitas, no funcionan, y tienen consecuencias nefastas. La campaña global de demonización del hombre ha comenzado a dar sus frutos después de muchos años de martillo. En nada ha beneficiado a la mujer, por supuesto, más allá de crear un nuevo enfrentamiento extra dentro de la sociedad, y a cambio, ha empezado ya a dejar síntomas preocupantes en los hombres, tal y como detalla Casey Chalk en The Federalist.
«Estados Unidos está presenciando problemas sin precedentes con sus hombres», relata Chalk, «el porcentaje de hombres que busca títulos de educación superior está disminuyendo vertiginosamente», antes de señalar que también están decayendo su esperanza de vida, ingresos, y niveles de testosterona –con sus consiguientes problemas de salud-. «El sufrimiento masculino contribuye al sufrimiento general de Estados Unidos», apunta: «Porcentajes significativos de la población estadounidense crecen en hogares sin padre, lo que sitúa a los niños en mayor riesgo de pobreza, conflictos de comportamiento, problemas de salud y ausentismo escolar».
En resumen, y tal vez sea lo más novedoso del planteamiento: «La crisis masculina en Estados Unidos es una crisis social», mientras que la única respuesta de la izquierda es «desprecio y burla». Lo que requieren los hombres, concluye Chalk, y por tanto la sociedad, no es caer en el ridículo sino «la restauración».
Buena parte del clima de persecución de lo masculino abanderado por la izquierda nunca se habría producido sin la manipulación sistemática de sus medios de comunicación. Otro informe de The Federalist expone ahora la dramática caída de rentabilidad, popularidad y credibilidad de los medios progresistas americanos, pero señala que les resulta indiferente a las élites de izquierda que los sustentan, porque unas pocas pérdidas «son un precio notablemente bajo a pagar por controlar el resultado de las elecciones». Se trata de algo que hemos experimentado también en España, especialmente en los últimos años.
Una de las víctimas evidentes del enfrentamiento orquestado entre hombres y mujeres es la familia, sustento básico de estabilidad tradicional, escuela de valores, y refugio emocional, lo que la ha situado en las últimas décadas en el principal objetivo a abatir por la izquierda. Y dentro de esa guerra contra la familia, el aborto ocupa un lugar central. Luke Larson, de The American Conservative, propone a Occidente mirar hacia Hungría y sus políticas a la hora de encontrar fórmulas para preservar la vida de los no nacidos, y potenciar políticas familiares.
La estrategia de la derecha húngara contra el aborto esconde una importante novedad con respecto a las habituales en otras latitudes occidentales: «Los enfoques provida estadounidense y húngaro difieren en una forma clave: Hungría se enfoca en usar al gobierno para eliminar las razones que llevan a las mujeres a buscar el aborto en primer lugar», enfocando especialmente sus esfuerzos, no tanto en cambiar la ley, sino en ofrecer financiación a las familias en apuros y contribuir al cambio de mentalidad mediante mensajes e iniciativas simbólicas gubernamentales a favor de la familia. Durante la era socialista, la propaganda del gobierno húngaro sobre el aborto se convirtió en la punta de lanza de una guerra cultural, ahora esa misma técnica a la inversa para fomentar la familia está logrando que la opinión pública en Hungría vuelva a considerar a los niños como un regalo y no como una carga.
Irene Montero, haciendo gala de su arrogancia, de su repulsiva ignorancia y de su crueldad ideológica, acaba de proclamar que los niños tienen derecho a mantener relaciones sexuales con adultos siempre que haya consentimiento por parte del niño.
Todo lo que civiliza a un hombre colapsa y se derrumba ante la justificación de la pederastia socapa del consentimiento del niño avasallado, violado, ultrajado, acariciado por las puercas manos de un cerdo con priapismo que sólo satisface su lujuria en un pubis infantil. Irene Montero, haciendo gala de su arrogancia, de su repulsiva ignorancia y de su crueldad ideológica, acaba de proclamar que los niños tienen derecho a mantener relaciones sexuales con adultos siempre que haya consentimiento por parte del niño. Por un atavismo impreso en nuestra información genética, el niño, cualquier niño, busca amparo y seguridad, y esos dos anhelos, el cachorro del hombre, sólo los ve colmados en la figura del adulto, principalmente de sus padres, de cualquier adulto, próximo o desconocido, da igual: ¿a quién no se le ha agarrado de la mano un niño perdido, lleno de miedo y de lágrimas, en la playa o en unos grandes almacenes, que busca en su momentáneo desamparo la seguridad y el cobijo que él sabe que sólo un adulto puede proporcionarle? De ahí que el consentimiento de un niño sea lo más fácil y barato de obtener; en el más problemático de los casos basta con ofrecerle, a cambio de su consentimiento, una bolsa de chucherías o un juguete.
Todos lo sabemos. Los pederastas también. IreneMontero también lo sabe porque es adulta y porque es madre. Por lo tanto, en su propuesta de tolerar las relaciones sexuales de los adultos con los niños, previo consentimiento del niño (¡por supuesto, faltaría más!) no hay más que ponzoña y crueldad, pus y mierda a granel para despachar en la barra libre de la pederastia, que es tan antigua, tan sucia y tan sórdida como la propia IreneMontero quien, en la Roma decadente, no hubiera sido ni siquiera cajera en una tienda del Foro, sino sprintías, moneda sexual romana, con la que se pagaba a las putas y que, por extensión, daba nombre a esos selectos esclavos que organizaban las orgías de los patricios llenándolas de sutilezas y de toda clase de cópulas monstruosas en las que, en el clímax de la bacanal, se hacía participar a niños pequeños, muy pequeños. Mis pececillos, los llamaba el Emperador Tiberio porque los sumergia en su piscina para que le practicaran felaciones bajo el agua. Si la eyaculación llegaba antes de que el niño se ahogase, estupendo. De lo contrario su cadáver era arrojado por los acantilados de Capri o a la piscifactoría de voraces morenas, lugar al que iban a parar (vivos) los que contrariaban la voluntad o el capricho del Emperador, incluídas las Irenes Montero de la época. O sea, las sprintías del César.
La pederastia es un pecado y un delito que perturba la moral más primaria del hombre. Sólo tiene un castigo que no está recogido en nuestros decadentes y tolerantes códigos democráticos. El castigo evangélico: “¡Ay del queescandalizare a una sola de estas criaturas, más le valdríaatarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al lago!” Hay, también, otro castigo para el pederasta: el que le aguarda en prisión, la soga o la puñalada carcelarias, porque hasta los delincuentes de moral más elemental y primaria entienden en su ferocidad que los niños no se tocan, ni siquiera con un consentimiento expreso obtenido en el trueque de una bolsa de chucherías o de un juguete.
Todo el mundo sabe que el corán les permite a los hombres golpear a sus esposas si ella desobedece. Pero un ex musulmán describe cómo creció recibiendo palizas regulares por parte de su padre, porque le dijeron que «era por su propio bien».
No existe el tercer sexo. Sino dos únicos sexos: varón y mujer. Y el transexual, término que introduce en la Medicina el endocrinólogo norteamericano Harry Benjamin, se refiere a pacientes con patologías congénitas, pero no a la existencia de un tercer sexo. De hecho, Benjamin consideraba que la persona de sexo ambiguo debía ser tratada y corregida de acuerdo con la identidad de género predominante: o varón o mujer.
Pero con el tiempo, el término médico ha ido distorsionándose en manos de los colectivos LGTB hasta adquirir un significado social, cultural y política que poco o nada tiene que ver con aquellos casos patológicos –por otro lado, sumamente excepcionales, como acredita la literatura médica-.
Resumimos en diez puntos lo que la ciencia dice al respecto.
1. Las personas nacen varones y mujeres, no hay término medio.- Lo primero que constatan la Medicina (a través de la genética, urología, ginecología, pediatría) es que las personas nacen o varones o mujeres, no existe término medio. ¿Por qué?
Y es binaria por definición porque su finalidad más elemental no es otra que la reproducción y crecimiento de la especie. Un principio evidente por sí mismo.
2. No nacen niños con vulva y niñas con pene. Los primeros nacen con los atributos sexuales masculinos y las segundas con los femeninos. Así lo certifican urología, la ginecología y la pediatría.
Otra cosa es que posteriormente se operen los genitales, pero es científicamente inexacto decir que nacen niños con vulva y niñas con pene.
3. Operarse no equivale a cambiarse de sexo.- Es preciso distinguir entre sexo (que es un concepto amplísimo que abarca lo psicológico y no sólo lo hormonal) y la genitalidad. Una persona puede cambiarse los genitales pero no el sexo. Porque la identidad sexual es un hecho objetivo enraizado en la naturaleza específica de la persona, que afecta a numerosos aspectos y no sólo a los niveles hormonales o genitales.
Eso significa que hay varones que se operan pero siguen siendo varones, pero sin el aparato reproductor masculino y mujeres que se operan pero sigue siendo mujeres, pero con atributos sexuales masculinos.
4. Algunos padecen trastornos de ambigüedad genital, pero siguen siendo varones (ellos) y mujeres (ellas).- Existen trastornos de ambigüedad genital o anomalías de los cromosomas sexuales.
Se trata, por ejemplo, de la feminización testicular, llamada también Síndrome de Morris o síndrome de insensibilidad de los andrógenos.
Y se da la hiperplasia suprarrenal congénita, trastorno que afecta las glándulas suprarrenales, las cuales producen hormonas, como el cortisol, la aldosterona o las hormonas sexuales.
Las niñas que tienen ese trastorno podrían nacer con genitales ambiguos. Es decir, que sus genitales pueden parecer más de hombre que de mujer. Pero no son de varón.
Eso no significa que en esos casos, los varones carezcan de testículos y pene y las hembras de sus órganos reproductores. Cada uno tiene los órganos reproductores propios de su sexo, pero pueden ser más pequeños de la normal, estar atrofiados o estar ocultos.
5. Y además son estadísticamente poco relevantes.- Se trata de desviaciones de la norma sexual binaria, raros e infrecuentes: Pueden llegar a un caso de cada 99.000
Este tipo de trastornos son muy raros y aislados, como se puede comprobar en el catálogo de trastornos genéticos de Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). Se trata de desviaciones (término médico sin connotaciones despectivas) de la norma sexual binaria, como quien nace con malformaciones congénitas. Pero numéricamente son muy excepcionales. Tanto que son estadísticamente poco relevantes (desde 1 caso por cada 1000 hasta 1 de cada 99.000).
Así, entre las anomalías de los cromosomas sexuales, como por ejemplo el síndrome de kinefelter 48, XXXY (infertilidad y testículos atróficos) la incidencia es de 1 por cada 25.000 varones; o el hermafrodistimo verdadero (es decir que son cromosómicamente mujeres pero fenotípìcamente varones) la incidencia es de 1 por cada 20.000.
En el caso de las mujeres, tenemos el síndrome de Swyer, una disgénesis gonadal por la que no llegan a desarrollar características femeninas secundarias, y la incidencia es de una cada 20.000.
Y respecto a la mencionada feminización testicular, anomalía en los genes que intervienen en el desarrollo sexual, la incidencia llega, según algunos autores, a 1 por cada 99.000 varones.
Otras anomalías son tan excepcionales que los rarísimos casos que se han dado no son suficientes para elaborar estadísticas: como el pseudohermafroditismo masculino (técnicamente hipospadia seudovaginal perineoscrotal) o la hipoplasia de las células de Leydig.
Cuadro de Adán y Eva
6. Las intervenciones quirúrgicas en los casos de ambigüedad sexual no son para cambiar de sexo, sino confirmar el sexo dominante.- No es lo mismo operarse porque alguien dice que se siente varón en cuerpo de mujer o viceversa (es decir no por problema físico sino psicológico) que operarse para reconducir una sexualidad ambigua. Es el caso de quienes nacen con hiperplasia adrenal congénita (una variante de la cual es el síndrome de insensibilidad andrógena), los que sufren mosaicismo, quimerismo u otra causa congénita de identidad sexual mixta.
En estos casos la cirugía sirve para confirmar a una persona en el sexo “dominante” y, por lo tanto, para corregir una condición patológica. En puridad, eso no sería cambiar de sexo sino más bien confirmar lo que era originariamente ambiguo.
7. La disforia de género es otra cosa: es un problema psicológico, no físico.- Es cierto que determinadas personas dicen identificarse con el otro sexo, pero ese no es un problema genético o físico, sino psicológico.
De hecho, siguen siendo varones y mujeres, porquenadie nace con un género, sino con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.
En esos casos se puede hablar de disforia de género. Un trastorno psicológico recogido en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría.Pero ellos tienen pene y ellas vagina. Y su problema no se soluciona sometiéndose a tratamiento hormonal o pasando por el quirófano.
Paul R. McHugh
En unas declaraciones a Actuall, el catedrático de Genética, Nicolás Jouvé señalaba que tal cosa “supone un abuso total” pues lo que hacen “las campañas de la Ideología de Género es tomar casos patológicos y además sumamente raros, para justificar la idea de que se puede elegir el sexo a voluntad, y para manipular a los menores y a los padres”
8. Es un grave error hormonar a adolescentes que dicen ser transgénero.- Ese tipo de trastornos de disforia o de confusión de la sexualidad son transitorios y pueden remitir en la edad adulta, por lo que resulta contraproducente hormonar a púberes o adolescentes insatisfechos con su género.
La inmensa mayoría de niños y niñas que durante la infancia confunden su género, terminan aceptando su sexo biológico una vez pasada la pubertad. Hablamos del 98% de los varones y del 86% de las mujeres. Así lo subraya el Colegio Americano de Pediatras.
Resulta, por lo tanto, contraproducente someter a adolescentes a operación de cambio de sexo o la administración de hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos del sexo opuesto, porque la confusión de género de la infancia se suele corregir después de la adolescencia.
Como subrayaba el profesor Richard B. Corradi, (profesor de Psiquiatría de Cleveland)en un trabajo publicado en The Federalist, es contraproducente hormonar a esos adolescentes o someterles a cambio de sexo, del mismo modo que no se les impone una dieta de reducción de peso a quienes tienen una percepción irreal de sí mismos, como las que se creen obesas. Y de hecho, se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.
Y aún es más grave someter a estos tratamientos a niños preadolescentes cuyo pensamiento prelógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad.
9. El apoyo de los poderes públicos a la transexualidad equivale al “abuso infantil”. Así de tajante se expresa la doctora Michelle Cretella,presidenta del Colegio Americano de Pediatras.Estas son sus palabras: “cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.
El Colegio Americano de Pediatras publicó en marzo de 2016 una declaración que desacredita la ideología de género y recoge los datos científicos y médicos que muestran que transgenerar a los menores “daña a los niños”.
10. Alentar el cambio de sexo puede abocar a los menores a un destino con graves riesgos de salud.– Es importante que los padres sepan que las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.
De forma que alentar el cambio de sexo en menores equivale a abocarles a un futuro con graves riesgos para su salud. Así lo advierte el Colegio Americano de Pediatras: muchos niños elegirán una vida “llena de hormonas cancerígenas y de productos químicos tóxicos nada recomendables para la salud”; y muchos de ellos “elegirán la mutilación quirúrgica, innecesaria, de partes de su cuerpo perfectamente sanas en su juventud”
ENGLISH
There is no third sex. But only two sexes: male and female. And the transsexual, term that introduces in Medicine the American endocrinologist Harry Benjamin, refers to patients with congenital pathologies, but not to the existence of a third sex. In fact, Benjamin considered that the person of ambiguous sex should be treated and corrected according to the predominant gender identity: either male or female.
But over time, the medical term has been distorted in the hands of the LGBT groups to acquire a social, cultural and political meaning that has little or nothing to do with those pathological cases – on the other hand, extremely exceptional, as the medical literature.
We summarize in ten points what science says about it.
1. People are born males and females, there is no middle term.- The first thing that the medicine (through genetics, urology, gynecology, pediatrics) states is that people are born or males or females, there is no middle ground. Why?
Because «human sexuality is a biological objective binary trait … The norm of human design is to be conceived as a man or as a woman,»says the American College of Pediatricians.
And it is binary by definition because its most basic purpose is none other than the reproduction and growth of the species. A self-evident principle.
2. There are no children born with vulva and girls with penises. The first ones are born with the masculine sexual attributes and the second with the feminine attributes. This is certified by urology, gynecology and pediatrics.
Another thing is to later operate the genitals, but it is scientifically inaccurate to say that children are born with vulva and girls with a penis.
3. Operate is not equivalent to changing sex .- It is necessary to distinguish between sex (which is a broad concept that covers the psychological and not only the hormonal) and genitality. A person can change the genitals but not the sex. Because the sexual identity is an objective fact rooted in the specific nature of the person, which affects many aspects and not only the hormonal or genital levels.
That means that there are males who operate but remain male, but without the male reproductive tract and women who are operated but still female but with male sexual attributes.
4. Some suffer from disorders of genital ambiguity, but are still male (they) and women (they) .- There are disorders of genital ambiguity or abnormalities of sex chromosomes.
This is, for example, testicular feminization, also called Morris syndrome or androgen insensitivity syndrome.
And it gives the congenital adrenal hyperplasia, a disorder that affects the adrenal glands, which produce hormones, such as cortisol, aldosterone or sex hormones.
Girls who have this disorder may be born with ambiguous genitalia. That is, your genitals may look more like a man than a woman. But they are not male.
That does not mean that in those cases, males lack testicles and penis and females of their reproductive organs. Each has its own reproductive organs of its sex, but may be smaller than normal, atrophied or hidden.
5. And also they are statistically little relevant.- These are deviations from the binary sexual norm, rare and infrequent: They can reach a case of every 99,000
These types of disorders are very rare and isolated, as can be seen in the online catalog of genetic disorders of Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). These are deviations (medical term without derogatory connotations) of the binary sexual norm, as one born with congenital malformations. But numerically they are very exceptional. So much that they are statistically little relevant (from 1 case per 1000 to 1 of every 99,000).
Thus, among sexual chromosome anomalies, such as kinefelter syndrome 48, XXXY (infertility and atrophic testes), the incidence is 1 per 25,000 men; Or true hermaphrodistimus (ie they are chromosomally female but phenotypically male) the incidence is 1 per 20,000.
In the case of women, we have Swyer’s syndrome, a gonadal dysgenesis that fails to develop secondary female characteristics, and the incidence is one in 20,000.
And regarding the aforementioned testicular feminization, anomaly in genes involved in sexual development, the incidence comes, according to some authors, to 1 per 99,000 men.
Other anomalies are so exceptional that the very rare cases that have occurred are not enough to produce statistics such as male pseudohermaphroditism (technically hypospadia pseudo-vaginal perineoscrotal) or hypoplasia of Leydig cells.
6. Surgical interventions in cases of sexual ambiguity are not to change sex, but to confirm the dominant sex.- It is not the same to operate because someone says that he feels male in a woman’s body or vice versa (ie not because of a physical problem But psychological) than to operate to redirect an ambiguous sexuality. It is the case of those born with congenital adrenal hyperplasia (a variant of which is the androgenic insensitivity syndrome), those who suffer mosaicism, chimerism or other congenital cause of mixed sexual identity.
In these cases the surgery serves to confirm a person in the «dominant» sex and, therefore, to correct a pathological condition. In purity, that would not be to change sex but rather to confirm what was originally ambiguous.
7. Gender dysphoria is another thing: it is a psychological problem, not a physical one.- It is true that certain people say they identify with the other sex, but that is not a genetic or physical problem, but psychological.
In fact, they are still male and female,because no one is born with a gender, but with a biological sex. Gender (the consciousness and feeling of oneself as a man or woman) is a sociological and psychological concept, not an objective biological concept.
In such cases it is possible to speak of gender dysphoria. A psychological disorder reported in the Diagnostic and Statistical Manual of the American Psychiatric Association.But they have penis and they vagina. And his problem is not solved by undergoing hormonal treatment or going through the operating room.
In a statement to Actuall, Professor of Genetics, Nicolas Jouvé pointed out that such a thing «supposes a total abuse» because what the campaigns of the Gender Ideology do is to take cases pathological and also extremely rare, to justify the idea that You can choose sex at will, and to manipulate minors and parents «
8. It is a serious hormonal error to adolescents who claim to be transgender.- Such disorders of dysphoria or confusion of sexuality are transient and may remit in adulthood, so it is counterproductive hormone to puberty or adolescents dissatisfied with their gender.
The vast majority of children who confuse their gender during childhood, end up accepting their biological sex after puberty. We talk about 98% of males and 86% of females. This is underlined by the American College of Pediatricians.
It is, therefore, counterproductive to subject adolescents to sex-change surgery or the administration of sex hormones such as testosterone and estrogens of the opposite sex, because childhood gender confusion is often corrected after adolescence.
As Professor Richard B. Corradi (Professor of Psychiatry in Cleveland) pointed outin a paper published in The Federalist, it is counterproductive to hormone these adolescents or subject them to sex, just as they do not impose a reduction diet Weight to those who have an unrealistic perception of themselves, such as those who think they are obese. And in fact, anorexia is diagnosed as a psychiatric disorder and treated appropriately with psychotherapy.
And it is even more serious to subject these treatments to preadolescent children whose prelogical thinking blur the boundaries between fantasy and reality.
9.Public authorities’ support for transsexuality is tantamount to «child abuse». Dr. Michelle Cretella,president of the American College of Pediatricians, expresses the point. These are his words: «when academic, medical and other public institutions promote the taking of toxic hormones and the surgical removal of healthy parts of the body as part of health care for children, they become involved in institutionalized child abuse.»
The American College of Pediatricians published a statement in March 2016 that discredits gender ideology and gathers scientific and medical data that show that transgendering children «harms children.»
10. Encouraging sex change can lead children to a destination with serious health risks.- It is important for parents to know that suicide rates are twenty times higher among adults using hormones of the opposite sex and / or Undergo sex-change surgery.
So encouraging the change of sex in children is tantamount to bringing them to a future with serious risks to their health. This is warned by the American College of Pediatricians: many children will choose a life «full of carcinogenic hormones and toxic chemicals that are not recommended for health»; And many of them «will choose the unnecessary surgical mutilation of perfectly healthy parts of their body in their youth»
¡Cuántos se habrán llevado las manos a la cabeza con el título de este post! Hace años tuve un alumno de 16 años cuyo padre amenazó a los profesores por escrito con «matalos y cortalos los buebos si siguen propoñiendo (sic) debres a los niños»
Manifestantes con duda, frustración y atrevimiento vulgar.
Por Jesús Salamanca Alonso / Pues bien, a ese padre que «tocó los cataplines» hasta más no poder, hubo que convencerlo para que dejara de amenazar al personal docente. Transcurridos los años, el tiempo suele ser chivato, así como suele convertirse en médico de las fatigas. Aquel niño terminó en un centro de educación de adultos cuando fue mayor de edad.
El padre siguió acompañándolo, cual inquisidor al patíbulo. Vista la documentación para convalidar cuanto procediera, no fue posible convalidar nada. Tan solo tenía aprobado…..una «maría»… Educación Física. Religión (eran otros tiempos) sin calificar. ¿Las demás calificaciones? ¿Se…
Los padres deberian negarse a ello, el dia que haya una «excursión» a algo de eso, decir que no, que mi hijo no va y si en el centro de enseñanza dicen algo, ir a los tribunales y además hacerlo en masa, demanda tras demanda hasta cargar los tribunales y colapsarlos.
¡YA ESTÁ BIEN! EL ISLAM NO TIENE NINGUNA IMPORTANCIA PARA LA EDUCACIÓN, AL CONTRARIO, ENSEÑAR ISLAM ES INFANTILIZAR EL CEREBRO PARA TODA LA VIDA Y ANULAR EL CONCEPTO DE LIBRE ALBEDRIO EN LOS NIÑOS.
Los libros de texto de las democracias occidentales son el reflejo auténtico de los valores que conforman sus sociedades y su cosmovisión de los pueblos. Los libros de los escolares en tiranías son la imagen fiel de la naturaleza y misión encomendada por sus totalitarios regímenes.
El profesor Eldad Pardo, de la Universidad Hebrea, ha investigado durante los últimos 10 años los libros de texto escolares de Irán. El resultado de tan extenso trabajo ha quedado recopilado en un reciente informepara el Instituto de Vigilancia de la Paz y la Tolerancia en la educación escolar, de Israel.
Según el profesor Pardo, “Irán ha creado un plan de estudios bélico para preparar a toda una generación de cara a la guerra global, una visión basada en la doctrina del martirio colectivo auspiciada por Jomeini”.
La batalla entre la nueva civilización islámica (iraní) y la occidental es proyectada como…
Hace días, largas semanas, que vagamos por el Espacio sin saber exactamente dónde llegaremos. Aún nos quedan provisiones de sobra para algunas semanas más, pero la tripulación empieza agobiarse al no encontrar nada similar a un planeta, aparte de un par de meteoritos que pasan cerca de la nave de vez en cuando… y hasta eso ya ha perdido su emoción. Está llegando a ser todo tan aburrido… ya no hay nada que hacer, nada de que hablar… nos sabemos la vida y pormenores de unos y otros. Y desde la cabina de mando no se ve nada de nada.
-Si no encontramos pronto nada de interés voy a volverme loco, comandante. -Tranquilo, hay que tener algo de paciencia. -¿Más paciencia? Ya no soy yo solo, señor, el resto de la tripulación lo comenta. Quizá sea una misión fallida, como tantas otras. -Repito, tengamos paciencia, amigo, tengamos paciencia.
Los miembros del equipo sorteaban de vez en cuando algún bólido, comentando la jugada entre ellos.
-Vaya, ese ha pasado cerca. -Los meteoritos están ya controlados, va a hacer falta que aparezca algo más fuerte y más grande para ponernos, como mucho, nerviosos. -Ojalá aparezca. -De verdad que sí.
…
-¿Has visto eso? -¿Qué? -Ahí, a la derecha de la nave, es anaranjado, ¿lo ves? -Vaya, creo que habrá que avisar al comandante, quizá sea un asteroide o un planeta, no veo nada parecido desde hace semanas.
Dos de mis hombres acaban de irrumpir en la cabina mientras me estaba quedando dormido. A Dios gracias, parece que han avistado algún tipo de asteroide o, puede ser, un planeta a lo lejos. He dado la orden para acercarnos y la tripulación se ha puesto como loca. Sólo espero poder bajar y estirar las piernas fuera de la nave.
Pasadas unas horas, parecemos haber llegado a un extraño planeta de arena naranja. Tras un rato deliberando y preparándonos, decidimos salir fuera y hacer una pequeña expedición sin alejarnos demasiado de la nave. No hay moros en la costa, tan sólo una singular vegetación, de colores morados y rojizos adorna el terreno ligeramente abrupto. Un poco más allá, se ve algo parecido a un cráter, tras hablarlo todos, decidimos acercarnos para verlo bien.
-Señor, me da un poco de miedo, a medida que nos acercamos al cráter, se oye un silbido más fuerte, ¿lo oye usted? -Sí, claro que lo oigo, pero quiero saber de dónde viene. -Nosotros le acompañaremos comandante, no nos da miedo. -De acuerdo, ¿hay alguien más al que le de miedo venir y prefiera quedarse vigilando la nave?
Tras un par de minutos y miradas burlonas entre unos y otros, toda la tripulación decide acompañarme al misterioso cráter, armados por supuesto con aparatos de última tecnología.
-Comandante, si este zumbido sigue aumentando de volumen, creo que me van a estallar los oídos. -A mí también señor, está empezando a ser insoportable. -¿Alguien más que quiera quejarse como una niña? Callaos ya, vosotros sí que me dais dolor de cabeza con tanta queja y tanta tontería. -Disculpe señor.
Vaya, el cráter es bastante más grande de lo que pensaba, no más que una piscina normal y corriente, pero es hondo y oscuro. Los hombres tienen miedo, no lo dicen pero se les nota temblar, se miran unos a otros y el sudor invade sus frentes frías. Y tienen razón, ese zumbido es del todo insufrible.
-¡Señor! Creo que algo se ha movido ahí debajo. -¿Dónde? -Me ha parecido ver algo moviéndose. -Yo no veo nada. -¡Sí mire, ahí delante! -¿Están todos locos? Os repito que yo no he visto nada, ni veo nada, estáis dejándoos llevar por el miedo y hasta veis cosas donde no las hay. -Por favor señor, no sea tan incrédulo, asómese un poco, verá como hay algo. Diría que de esa cosa vienen los zumbidos… por cierto, han dejado de oírse. -Me tendría que haber quedado en la nave. -Pues todavía estás a tiempo. -Creo que no… ¡Mirad! -¡Se mueve! ¡Viene hacia aquí! -¡Dejad de gritar! ¿Qué clase de tripulación he traído conmigo que se asustan igual que bebés? -¡Comandante está acercándose!
Creo que mis hombres tienen razón en cuanto a la procedencia del zumbido… parece que esa cosa verde que se acerca es la causante de nuestro dolor de oídos y el miedo de todos estos señores.
-¡Dios mío! -¡Shhhh! ¡Sacad las armas, pero que no dispare nadie hasta que yo lo ordene! Quizá sea pacífico. -Quizá no, comandante. -¡Silencio! -Señor, parece más grande según se acerca, cada vez se ven más tentáculos saliendo de su cuerpo. -Señor, es horrible, ¿qué debemos hacer? -Que no cunda el pánico, estad todos atentos y con las armas preparadas por si hay que abrir fuego. De momento esperemos a ver cómo reacciona el bicho. -Se ha parado. -Parece que nos observa señor. Fíjese qué cantidad de ojos y qué alto es. -Comandante, da la impresión de que es viscoso, toda su piel brilla y parece mojada. -Así es, parece que gotea. Pero sigan tranquilos, no pasa nada. -Vuelve a zumbar, señor, si intensifica mucho más el volumen vamos a tener que retirarnos, no creo que nuestros tímpanos puedan soportarlo. -¡Señor! ¡Avanza otra vez! -¡Viene hacia aquí! ¡Se aproxima con sus tentáculos! -¡Quiere atraparnos señor! -¡No huyáis! ¡No seáis cobardes! ¡Tenemos que enfrentarnos al monstruo! -¡Comandante, si sigue avanzando y apenas se puede oír en condiciones! ¡Tendremos que abrir fuego y acabar con él! -¡Esperad todos! ¡Hay que ver cómo reacciona! Probablemente no nos quiera hacer nada. -Pero señor, hemos invadido su territorio, seguramente quiera echarnos del cráter. -Y también matarnos señor. -¡Panda de miedicas! Hemos de enfrentarnos a él, a vida o muerte. ¡Y será su muerte! -¡Preparad las armas y esperad a que el comandante de la orden de asalto! -¡Dividíos para atacar cada uno por un lado al bicho! ¡Tranquilos, no va a pasar nada, hay que acercarse despacio! -¡Señor, ha atrapado a un soldado! ¡Si el láser de las armas roza al hombre, lo freirá antes que al monstruo! -¡Hay que dispararle por detrás! -¡Cuidado con los tentáculos! -¡Está ahogándolo! Comandante, ¿qué vamos a hacer? -¡Abrid fuego! ¡Disparad todos al monstruo! -¡Cuidado! -¡Señor, me temo que las cosas empeoran! -¿Qué pasa ahora soldado? -Dos monstruos aún más grandes que este se aproximan por las afueras del cráter, ¡estamos perdidos! -¡Dios mío, tienes razón! ¡Todos a la nave! ¡Retirada!
…
-¡Niños! Recoged las cajas del jardín, ya está la merienda. -Nos pasamos no sé cuánto tiempo pensando qué regalarles y se entretienen con cuatro cajas de cartón, como antaño. -Encantador… ¡Niños! ¿No oís?
-¡Los monstruos quieren acabar con nuestra nave! -¡Oh, no! -¡Aagg…!