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Fanjul y el Islam, una conferencia clarificadora

LAS VERDADES QUE NO GUSTAN NI AL ISLAM NI A LA IZQUIERDA (Y MUCHO MENOS A LOS BOLCHEVIQUES BANANEROS DE «PODEMOS»)

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Siempre es recomendable y fecundo que un maestro explique con claridad y sin tapujos estas cosas. Muchos tienen miedo a saber, otros temen que les timen.

Serafín Fanjul, el Islam y las minorías religiosas

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Islam y barbarie: lo peor está por venir.

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Por Guillaume Faye

El surgimiento de ese monstruo político, militar y religioso que es el Estado Islámico en Siria y en Irak (el llamado Califato o “Daesch” en árabe) no es más que el último episodio de una ofensiva en todo el mundo de un islam que vuelve a sus orígenes, que regresa para mejor progresar. Al igual que las erupciones solares y los volcanes dormidos, el islam (sobre todo sunita, es decir original) ha entrado en una fase de despertar, es decir de vuelta a su verdadera naturaleza que es totalitaria, conquistadora, intolerante y violenta.

¿Verdadero o falso islam?

En todas partes la tensión sube: jóvenes franceses fanatizados se enrolan en las filas del Estado Islámico, ataques de Hamás en Israel, talibanes afganos cometiendo atentados, masacres de no musulmanes perpetrados en Nigeria y en Kenia, caos terrorista diario en Bagdad, bandas armadas que asolan a Libia y al África sahariana, etc… La lista es interminable. El 90 % de las guerras civiles, enfrentamientos armados y atentados terroristas en el mundo tienen como denominador común al islam. ¿Simple coincidencia?

Frente a esas atrocidades (sobre todo las del EI), a esa barbarie sin nombre, a este salvajismo bestial, hay que hacerse algunas preguntas. No basta con decir: “Todo esto se comete en nombre del islam, pero… ¡no es el islam, no el verdadero islam!”, según la versión oficial políticamente correcta incesantemente repetida. ¿Quién se puede creer eso?

Imaginemos que se masacra masivamente a gente en el mundo, que se fomente a gran escala guerras civiles en nombre del budismo, del cristianismo, del judaísmo, del taoísmo o de cualquier otro “ismo”. Nos haríamos legítimamente algunas preguntas. ¿O no? Se asesina, se mata, se masacra, se tortura, se saquea, se incendia, se destruye, se viola, se ponen bombas, en breve: se hace correr la sangre a chorros… en nombre de Alá el misericordioso y de su simpático profeta, ¿y no habría ninguna relación de causa a efecto? Es cuanto menos extraño y singular, ¿verdad?

Hay que acabar con esta gigantesca hipocresía del “¡No se trata del verdadero islam!” Pues se trata en realidad del retorno del verdadero islam, tal como fue practicado en sus orígenes por Mahoma y sus sucesores. Esta increible indulgencia, cegada por la ingenuidad de las élites occidentales hacia esos crímenes perpetrados en nombre del islam (en realidad: por el islam) se parece, en peor, a la indulgencia que se manifestó en su tiempo por los crímenes masivos del comunismo estaliniano, maoista, albanés, camboyano…. No era el comunisno el culpable, sino era una “deriva”… Siempre el mismo sofisma.

Como está demostrado más allá de toda duda, las violencias y las ejecuciones sanguinarias, las masacres de poblaciones civiles consideradas infieles, entre ellas los chiítas, la muerte reservada a los apóstatas, los saqueos, etc, son una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la sharia. Las crucifixiones, praticadas a diario por el Califato en Siria e Irak corresponden plenamente a un castigo perfectamente en regla con el islam (sura 5, versículo 33). Muchos otros versículos abundan en esa dirección.

Debilidad intrínseca del islam “moderado”

Existen en sectores de la opinión pública esclarecida y culta de distintos países musulmanes fracciones de la población que rechazan horrorizados el islam radical. Pero es el árbol que esconde el bosque. Ciertamente, los musulmanes luchan entre sí y existen muchos “musulmanes moderados” antiislamistas. En Egipto, el mariscal presidente Abdel Fattah al-Sissi está erradicando a los Hermanos Musulmanes. Los régimenes de varios países musulmanes luchan contra el islamismo. Estas observacones deben ser matizadas por dos hechos: en primer lugar, hay vuelcos de situación totalmente espectaculares, como por ejemplo los militares iraquíes del antiguo ejército de Sadam Husein, salidos del partido laico Baas, que ahora forman los cuadros del ejército fanatizado del Califato, el Estado Islámico en Siria e Irak. Después, en todo el mundo musulmán y hasta en Francia, se asiste a una subida de la radicalización extremadamente preocupante. En siliencio se aprueban las bárbaras brutalidades del Califato, o incluso cada vez más abieramente. Es el síndrome del estadio de fútbol: los jugadores son pocos, pero en las tribunas los hinchas son innumerables.

Y no hablemos del doble juego de Arabia Saudita y del régimen turco del sátrapa Erdogan. Los régimenes que luchan contra el islamismo y sus facciones terroristas no lo hacen por convicción ni por ideal, sino para preservar su poder de casta en la cumbre del Estado. Los que están a su mando pueden fácilmente volverse en contra en cualquier momento.

Las razones de este fácil vuelco de los espíritus y de la radicalización se encuentran en la propia naturaleza del islam, en el corazón del Corán. Se puede perfectamente tener una interpreteción violenta y fanática del cristianismo. Ese fue, hasta la Inquisición y Savoranola, a veces el caso en la historia, aunque muy raramente. Pero es imposible encontrar el en Nuevo Testamento textos que incitan a la violencia y a la intolerancia. Estas interpretaciones del cristianismo son fácilmente recusables y asimilables a unas derivas cismáticas. Pasa lo contrario con el islam en que la interpretación tolerante es lo que puede ser acusado de cismático.

En efecto, el Corán y los hádices y la jurisprudencia desde hace siglos validan explícitamente la intolerancia y la violencia. Luego, no hay distancia entre los comportamientos bárbaros a los que asistimos y la enseñanaza religiosa y su prolongación jurídica. La cristiana pakistaní Asia Bibi (que está en el “pasillo de la muerte”), acusada sin pruebas de blasfemias por los tribunales oficiales de su país miembro de la ONU, no parece conmover a los Occidentales. Todos los países que aplican poco o mucho la ley islámica, violan permanentemente la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero preferimos diabolizar a Putin o a los israelíes.

Extensión del terreno de las metástasis

Con el nacimiento de este Califato EI, acabamos de asistir a un precedente extremadamente grave con un fuerte poder de fascinación sobre todo el mundo musulmán. El EI dispone de un vasto territorio, de un ejército y de enormes recursos económicos. Aunque acabara por ser vencido (no es cosa segura) hace soñar, da ejemplo, concita la admiración y atrae a numerosos voluntarios de todo el mundo. La responsabilidad norteamericana es aplastante con la diplomacia y el belicismo infantiles de Washington que han incendiado al Próximo Oriente desde el año 2003. Pero sin todo eso, el caos también hubiera acabado por instalarse en la región.

Podemos apostar, sin arriesgarnos a equivocarnos, que los movimientos armados como el Estado Islámico se van a multiplicar en todas partes como metástasis. Eso ya ha empezado. Pero lo más inquietante, es que Estados como Pakistán (que dispone de un arsenal nuclear) pueden radicalizarse. El siglo XXI será inevitablemente el siglo del enfrentamiento global con el islam.

Es muy difícil y poco creíble el explicar a un musulmán o a un converso que no hay que tomar al pie de la letra las numerosas suras del Corán que llaman explícitamente a la yihad, sino que hay que “reinterpretarlas” en un sentido humanista. El problema del islam es que todo está en su genética, en su software fundador, en su ADN. Su mensaje, su ideología, son muy claros y su dinámica expansiva también. En historia ocurre como en química celular: hay programas.

En Europa Occidental, y particularmente en Francia, la agitación del Próximo Oriente va a tener ineludiblemente efectos de radicalización sobre una población joven musulmana en pleno crecimiento demográfico. Este fenómeno tendrá dos consecuencias: las reivindicaciones de islamización de trozos enteros de territorio con la capitulación de las autoridades (en eso estamos ya), y la multiplicación de disturbios, de violencias, de actos terroristas. Todavía no hemos visto nada en comparación de lo que está por venir. Por lo menos, esas hipótesis más que probables provocarán un despertar de los europeos y su toma de consciencia de que son agredidos en su propia tierra.

Amenazas en Francia

Las autoridades blandas que nos gobiernan en Francia han puesto en marcha mecanismos de “vigilancia” para detectar a los jóvenes que caen en el fanatismo islamista. Cerca de 2.000 (entre ellos muchos conversos) han ido a combatir en Siria, o mejor dicho a perpetrar masacres. Se hace otro tanto, sin éxito, en las prisiones, para contrarrestar el proselitismo (el 60 % de los internos son musulmanes) donde las propagandas se intensifica, paralelamente con Internet. Pero nos ocupamos de la consecuencia, no de la causa. La causa, es el islam y su enseñanza literal.

Los barrios de la inmigración son explosivos. Se perfilan guerras civiles en el horizonte. El salafismo se propaga en las “banlieues” con el apoyo de algunas mezquitas. Por cada red fundamentalista desmantelada, surgen decenas más. La radicalización islámica se propaga en las cárceles, ya que islam y delincuencia hacen una buena pareja. Y teniendo en cuenta la impunidad judicial actualmente vigente, la represión del Estado francés es poco menos que la picadura de un mosquito.

Pero la islamización de Francia cuenta con sus colaboradores, pagados o ad honorem, no sólo en la izquierda que coquetea con el movimiento terrorista Hamás y quiere reconocer unilateralmente el Estado palestino, sino también a esa derecha que sólo reconoce tener dos enemigos: la “islamofobia” y el Front National. Sin comentarios.

El problema es el siguiente: en los programas de TV, en todos los medios, nos repiten que hay que distinguir entre “islamismo” e “islam”. Las autoridades musulmanas, gobernadas por la hipocresía, van evidentemente en ese sentido, frotándose las manos.

Regreso a la realidad: el barril de pólvora

Según René Marchand, islamólogo y arabófono, la religión mahometana representa la forma más perfecta de totalitarismo, mucho antes que los movimientos políticos del mismo género del siglo XX. Esta palabra (totalitarismo) no debe ser considerada de manera peyorativa, sino descriptiva. Para los musulmanes, la fe se confunde con la ley. La existencia privada, la vida cívica y política, la vida religiosa, se fusionan en una totalidad. El pensamiento personal no tiene ni libertad ni autonomía según las prescripciones coránicas. El objetivo es la homogeneización de la humanidad en un corsé de sumisión uniforme, autoria, que excluye toda libertad y creatividad. Es por ello que esta visión del mundo, a la vez violenta, intolerante y simplificadora, ha seducido en Europa a una cierta extrema izquierda porque representa (de manera aún más radical) similitudes con el totalitarismo comunista marxista.

El islam es un barril de pólvora bajo nuestros pies occidentales. En Francia la mecha está incluso encendida. A causa de una inmigración masiva, millones de musulmanes residentes en Europa, y en Francia en particular, están bajo la influencia de un islam cada día más hostil y agresivo. Los cristianos de Siria y de Irak, perseguidos y lúcidos, nos advierten con su tragedia acerca de lo que nos podría ocurrir si persistitmos en nuestra ceguera y nuestra inconsciencia.

No hay una “lectura guerrera del Corán”, únicamente hay una lectura del Corán y punto. El Corán es un texto simple, claro y directo, que no se presta a ninguna interpretación turbia o rebuscada. Salvo que se reniegue a sí mismo, el islam no puede someterse a ninguna autocrítica. Debe vencer totalmente, someter o desaparecer. Su poder es su voluntad inquebrantable y su memoria. Su debilidad (al igual que la del comunismo) es que acaba por asquear hasta a sus propios adeptos cuando es aplicado y se impone.

Ya es tiempo que una tormenta apague la mecha y reviente el tonnel.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: MinutoDigital

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CONVERTIRSE AL ISLAM O MORIR…

CONVERTIRSE AL ISLAM O MORIR…

Alfonso M. Becker: Media docena de caballeros andantes…

El Islam es el gran problema.

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El Islam nunca se integró en alguna sociedad en 12 siglos .

Esta muy bien, vivir juntos, pero ese no fue el caso del Islam en Oriente durante 13 siglos. Los Musulmanes hablan de tolerancia, mientras que en la primera mitad del siglo XX, Argelia ha perseguido a sus Judios, los judios argelinos, judios que estaban allí mucho antes que el Islam.

Esta es la estrategia de la yihad ideológica en la que se adopta la cultura de su enemigo para echar raíces y transformar su identidad para hacerla islamica.

Mucha gente ignora que la identidad se puede manipular en las sociedades orientales altamente analfabetas. Este fue el caso en el pasado en el Mashreq y el Magreb.

Por el contrario, es difícil desviar identidades en la Europa actual, con la educacion y la tradicion de libertad, la democracia, el libre albedrío y los derechos humanos de siglos de antigüedad. Cambiar la identidad de los europeos, por ejemplo, se puede hacer sin una confrontación frontal.

En una de sus obras, Claude Lévi-Strauss explica muy claramente , lo que ocurre cuando dos culturas diferentes están en confrontación en la misma zona.
‘Es difícil ver cómo una civilización podría disfrutar de la vida de otra civilización, a menos que usted renuncie a ser parte de ella misma.

La respuesta de Lévi-Strauss al problema es: o los recién llegados que pertenecen a una civilización diferente a la nuestra abandonan su civilización , o la conservan, o bien surge otra civilización en nuestro continente Europeo, la civilización llamada “el tercer patron de Lévi-Strauss” ‘, un nuevo modelo, que es irreductible frente a las otras dos.
Este modelo ( el tercer patron de Levi Strauss ) era posible, e históricamente vivió en toda la tradición judeo-cristiana, animista / asiática pagana e incluso, en cierta medida, al igual que Japón, ha sido capaz de sintetizar la tradición y la modernidad. Pero nunca en el Islam y las sociedades musulmanas, incluyendo la sociedad árabe (excepto en los países con una gran minoría cristiana, como Egipto, donde el multiculturalismo se organiza dentro de una sociedad islamica relativa).

Y como históricamente, el Islam nunca se ha integrado con cualquier otra civilizacion o sociedad durante 13 siglos, y Occidente, a pesar del relativismo rampante, no es probable a medio plazo abandone sus valores humanistas, el libre albedrío, libertad, los derechos humanos y la democracia, por lo tanto , la confrontación es inevitable.
Es cuestión de tiempo. En este periodo de crisis profunda de Europa, el choque llegará antes de lo que pensamos.
Pero sigo siendo optimista en mi pesimismo.

Reproducción autorizada con la siguiente mencion del autor: © François Sweydan para Dreuz.info

Veamos ahora, una vez mas, como son HOY EN DÍA los musulmanes. En el siguiente vídeo podemos ver las estupideces y majaderias que un alto clérigo musulmán, alguien que, en el mundo islámico, es considerado un «hombre sabio». Esto lo dicen EN PLENO SIGLO XXI (y por cierto, la mujer no sale muy bien parada, podemos ver que papel la reservan siempre. Por cierto ¿DONDE ESTÁN LAS FEMEN Y DEMÁS FEMINAZIS?.

El Islam, a ver si de una vez se va enterando la gente, ERA YA UNA INVOLUCIÓN DESDE SU PROPIO NACIMIENTO. Efectivamente, si estudiamos bien la historia y respetando en todo momento el contexto histórico, podemos afirmar que las sociedades del Imperio Romano, la Grecia clásica (sobre todo Atenas) e incluso el milenario Egipto, el Egipto de los faraones (que por cierto, mantuvo su cultura, aunque no su independiencia, hasta después de caer el Imperio Romano, conservando incluso la escritura jeroglífica y esto no acabo HASTA QUE LOS MUSULMANES LO INVADIERON Y LO ISLAMIZARON) eran MUCHO MAS AVANZADAS Y LIBRES que la sociedad que propone el Islam.

Muchos «progres», tratando de defender lo indefendible, se buscan el argumento de que si el cristianismo y el judaismo han evolucionado ha sido porque llevan mas tiempo. ¡¡FALACIA TOTAL!! porque lo lógico, lo racional es que, algo que ha nacido después, algo mas moderno en el tiempo, sea, sin ninguna duda, MAS AVANZADO y repito, es que el Islam ES UNA INVOLUCIÓN DESDE SU NACIMIENTO, UNA VUELTA ATRÁS. Además ¿que pasa con otras culturas que no son ni la judia ni la cristiana?, porque como muy bien dice el artículo de François Sweydan, ahí tenemos a los japoneses, ejemplo bien claro (por cierto, EN JAPÓN EL ISLAM HA SIDO MANTENIDO CLARAMENTE A RAYA Y POR ELLO ALLÍ NO TIENEN PROBLEMAS CON EL MISMO (VER ESTE LINK PARA MAS INFORMACIÓN) pero es que también son mas antiguas las culturas de China o Corea y si bien es cierto que China en la actualidad es una horrorosa dictadura totalitaria comunista, Taiwan también pertenece a esa cultura y no es hoy parte de China porque es un país que se resistió al régimen comunista (en cuanto a Corea, me refiero a la del Sur, evidentemente, aunque creo que si en el Norte cayera el totalitarismo comunista hereditario que tienen, ocurriría lo mismo) y es evidente que tanto Taiwan como Corea del Sur son sociedades mucho más avanzadas y libres que las sociedades donde el Islam es, bien mayoritario, bien directamente religión oficial del estado.

No nos engañemos, es cierto que en este caso, desgraciadamente, habrá casos en que paguen justos por pecadores, pero el hecho cierto es que, detrás de cada musulmán, hay un yihadista en potencia y no te puedes fiar de ninguno, pues son hábiles maestros en utilizar otra de las reglas de su propia ley, la Sharia,me refiero a la «Taqiyya», de la que ya he escrito en muchos otros post pero que vale la pena tener siempre presente.

Igualmente queda clara la tibieza con que los estados musulmanes tratan el tema del llamado «Estado Islámico», si nos fijamos bien, aunque a veces escuchamos o leemos noticias sobre que el ejercito de alguno de estos paises (por ejemplo el de Irán) ha bombardeado al Estado Islámico, lo cierto es que no han pasado de ser meras escaramuzas y ninguno de estos estados hablan abiertamente de «barbarie» de que «no representan el verdadero Islam», etc., etc., como tampoco lo hacen las diferentes organizaciones y asociaciones de musulmanes que tenemos en occidente, las cuales, en realidad, NO SON OTRA COSA QUE UNA QUINTA COLUMNA.

Y encima tenemos a muchos medios de comunicación que callan las cosas, a pesar de llenarse la boca con publicidad de ser defensores de la libertad de expresión. Como ejemplo puedo poner uno de hoy mismo, en una red social, en Facebook. Resulta que, en la página de ANTENA 3 NOTICIAS, se da la noticia del sujeto criminal que ha atropellado a varias personas en Nantes (Francia) y claro, empiezan los comentarios, bien, pues no solo han llegado a cambiar el titular de la noticia a petición de uno de los comentaristas (el cual, a pesar de su nombre, debe ser musulmán, o bueno, al menos, por su forma de expresarse, está totalmente de su parte, pues hace una ardiente defensa a ultranza de ellos), tal y como el mismo se ufana en afirmar, 

Tino Agustin Triviño Piñeiro y yo te dije que tenia 9 y la virgen maria tenia 12 y jose 54… por entonces era normal. EN fin, creo que mi texto hizo cambiar a antena tres los títulosy me alegro un montón ademas veo que no estoy solo con esto, solo caverniculas como tu (y siento mucho insultarte pero por los comentarios que te he leido enotros posts me lo has confirmado) son cada vez menos.
Carpe Diem… tantos musculitos y cero cerebro muchacho un saludo

NOTA: Los fallos que se ven en comentario son originales, yo he hecho un copy-paste del original, es decir, así lo ha escrito el «sr. licenciado en historia».

permitiendose además el insultar y darselas de superior y de enterado (en otro de sus múltiples y densos rebuznos afirma ser » licenciado en historia con especialidad en proximo oriente!») o decir majaderias como que el Islam estaba prohibido en Irak durante el mandato de Saddan Hussein (es cierto que al amigo Saddan, la religión le traia al pairo y su gobierno era laico pero el Islam funcionaba libremente en el país y la inmensa mayoría de la población lo era (y lo es) y lo practicaba (y practica) sino que YO, COMO COMENTARIO, DEJÉ UN ENLACE A MI ANTERIOR POST EN ESTE MISMO BLOG (en realidad es un reblogging de otro blog) SOBRE ESTA MISMA NOTICIA (LINK) y ¡¡NO TARDARON NI TRES MINUTOS EN ELIMINARMELO!!! ¿así entienden nuestros CAGADOS Y VENDIDOS medios de comunicación la libertad de expresión?.

Si teneis curiosidad y quereis ver sobre todo los rebuznos del «señor licenciado en historia con especialidad en el próximo oriente» lo tenéis allí, en la página de Facebook de ANTENA 3, el título de la noticia es «Un hombre arrolla a diez personas en Nantes al estrellar su coche contra un mercadillo navideño», la URL de la página (todo esto se ve en la página de Facebook, la noticia está también en la propia web de Antena 3 pero ahí no hay comentarios) es: https://www.facebook.com/antena3noticias?fref=ts . Vale la pena, también hace afirmaciones como que Mahoma no abuso de Aisha, con la que caso a los ¡SEIS AÑOS! y se encamo (que sepamos, porque de semejante sujeto, mejor pensar siempre lo peor) ¡A LOS NUEVE!

Pero no, Antena 3 a quienes censura es a quienes aportan enlaces con hechos reales y encima hasta cambia sus titulares a petición de cretinos integrales pro multiculturalistas que además se las dan de licenciados en una asignatura de letras cuando, leyendo sus comentarios, podemos también observar que la ortografía no es lo suyo (fallos ortográficos cometemos todos, es cierto, pero no todos presumimos de ser licenciados en historia)

Esto es lo que hace el Islam, este es el gran problema del Islam, que, a lo que magnificamente expone el artículo del señor Sweydan, NO TIENE NINGUNA VOLUNTAD DE EVOLUCIÓN, QUIERE SEGUIR SIENDO LO QUE ERA DESDE QUE EL PEDÓFILO LO EMPEZÓ A PREDICAR Y LO QUE ES PEOR, QUIEREN QUE SE IMPONGA EN TODO EL GLOBO, ASÍ DE FÁCIL, ASÍ DE SENCILLO, ASÍ, SIN MAS. 

Repito lo que he dicho muchas veces, NO HAY ISLAM MODERADO E ISLAM RADICAL, HAY ISLAM, SOLO ISLAM y, desde luego, EL MUNDO SERIA UN LUGAR MUCHO MEJOR SI ESTE NO EXISTIESE.

Y de momento, ESTAMOS HACIENDO EL CANELO, entran en nuestros paises, SE TRINCAN TODAS LAS SUBVENCIONES HABIDAS Y POR HABER, TRATAN DE TRABAJAR LO MENOS POSIBLE (VER ESTE OTRO LINK) piden TODOS LOS DERECHOS, INCLUYENDO EL DE TENER SUS PROPIOS TRIBUNALES DE JUSTICIA (basados en su ley, claro está, en la Sharia) Y NO RECONOCER LOS NUESTROS y no conformes con ello, piden que NOSOTROS RENUNCIEMOS A DERECHOS PROPIOS, GANADOS DURANTE AÑOS, INCLUSO SIGLOS, PORQUE SON OFENSIVOS A SU FÉ.

Y mientras tanto, en el llamado «ESTADO ISLÁMICO»:

OCCIDENTE, DESPIERTA ¡¡¡¡¡YA!!!!!

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¿VA A PAGAR EUROPA SU FRIVOLIDAD CON EL TERRORISMO PALESTINO?

ERRADICACIÓN TOTAL DEL BÁRBARO Y CRIMINAL ISLAM DE LA FAZ DE LA TIERRA ¡¡¡YA!!!

LOS ASESINOS MAHOMETANOS LA HAN TOMADO CON FRANCIA…

EL CORÁN ESCUPE ODIO

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¿PUEDE EL CORÁN SER CONSIDERADO COMO DISCURSO DE ODIO?

Considera los elementos que definen el discurso de odio:
1.- Hacer distinciones entre la identidad grupal propia y la de aquellos pertenecientes a otros grupos.
2.- Comparaciones morales basadas en esa distinción.
3.- Devaluación y deshumanización de otros grupos y la superioridad del propio.
4.- Abogar por diferentes estándares de tratamiento basándose en la pertenencia a un grupo de identidad.
5.- un llamamiento a la violencia hacia otros grupos.

Lamentablemente, y a pesar que las buenas intenciones (¿?) de mucha gente decente que son musulmanes, el Corán cumple todos los requisitos anteriores para ser denominado como un instrumento de odio.
El libro más sagrado del islam (cuyo 61% habla de los no musulmanes) dibuja agudas distinciones entre musulmanes (las mejores de las personas, Corán 3:110) y los no creyentes (Las peores de las criaturas Corán 98:6). Las alabanzas se multiplican en…

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La declaración de los Derechos Humanos en el Islam.

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EL SIGUIENTE ARTÍCULO NOS DEMUESTRA CON LA MÁS ABSOLUTA CLARIDAD COMO LOS MUSULMANES, REPRESENTANDO SOLO A UN AJUSTADO 24 % DE LA POBLACIÓN MUNDIAL, PRETENDEN IMPONERNOS AL 76 % RESTANTE SU «ESPECIAL» FORMA DE ENTENDER LOS DERECHOS HUMANOS. NO TIENE DESPERDICIO:

La declaración de los Derechos Humanos en el Islam

‘Todos los hombres son de un solo cuerpo;

si un miembro del cuerpo de la humanidad causa daño a otro miembro,

no es digno de pertenecer a la raza humana’

(del poeta persa Hafez, inscrito en el frontispicio del edificio de la ONU en Nueva York)
por Pedro Buendía, 01 de Diciembre de 2004
En agosto de 1990, la 19ª Conferencia Islámica promulgó la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam. Dicho texto nació con la pretensión de erigirse en alternativa a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, proclamada en 1948.
 
La Declaración de los Derechos Humanos en el Islam coronó una larga serie de desacuerdos y discrepancias que los poderes islámicos habían mantenido durante años contra la Declaración Universal de los derechos Humanos de la ONU. Tales discrepancias podrían resumirse brevemente en las tempranas declaraciones de 1948 del ulema pakistaní al-Maududi:
 
‘No es competencia humana el decidir el alcance y propósito de nuestra existencia, o establecer siquiera los límites de nuestra autoridad secular. Nadie tiene el derecho de tomar estas decisiones por nosotros. Este derecho pertenece exclusivamente a Dios. El principio de la Unicidad de Dios priva de todo sentido al concepto de la soberanía legal y política de los seres humanos. Ningún individuo, familia, clase o raza puede ponerse por encima de Dios. Sólo Dios es el legislador y sus mandamientos constituyen la ley del Islam’[1].
En el fondo, lo que más irritaba a los poderes islámicos acerca de la Declaración de la ONU es que ésta reconoce abierta y esencialmente la posibilidad de cambiarse de religión, o de ser ateo, pecados ambos castigados con la muerte dentro del Islam.
 
Aunque este hecho lamentable es constantemente obviado por la balumba mediática de los ‘defensores de los derechos humanos en el Islam’ —empeñados en no ver nunca nada que sea molesto o contrario a sus discursos filantrópicos—, no había pasado en absoluto desapercibido a los poderes islámicos.
 
Estos sabían y saben que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU es un obstáculo insalvable para el Islam-gobierno que ellos quieren implantar, a menudo con una despótica mano de hierro, instalados en la rentable pretensión de hablar ‘en nombre de Dios’[2].
A continuación damos la traducción del original árabe de la Declaración, según figura en el sitio web de la Organización de la Conferencia Islámica[3].
CONFERENCIA ISLÁMICA

Organización de la Conferencia Islámica

 

19ª Conferencia Islámica de Ministros de Asuntos Exteriores

 

 

Resolución nº 49/19-P.

DECLARACIÓN DE EL CAIRO SOBRE DERECHOS HUMANOS EN EL ISLAM

La 19ª Conferencia Islámica de Ministros de Asuntos Exteriores (sesión de Paz, Desarrollo y Solidaridad) celebrada en el Cairo, República Árabe de Egipto, del 9 al 14 de muharram de 1411 (31 de julio – 5 agosto 1990), consciente de la dignidad del ser humano en el Islam, en tanto que representante de Allah en la tierra; reconociendo la importancia de promulgar un documento sobre Derechos Humanos en el Islam, que sirva de guía a los Estados miembros en los diferentes aspectos de la vida; tras haber examinado las diferentes etapas del proyecto de dicho documento, así como el informe de la Secretaría General al respecto; y tras estudiar el informe de la Comisión de expertos legales celebrada en Teherán del 26 al 28 de diciembre de 1989, acuerda promulgar la Declaración de El Cairo de los Derechos Humanos en el Islam, la cual proveerá las pertinentes orientaciones generales para los Estados miembros en el ámbito de los derechos humanos.

DECLARACIÓN DE EL CAIRO SOBRE DERECHOS HUMANOS

Afirmando el papel civilizador e histórico de la Comunidad de creyentes Islámica, instituida por Allah como la mejor comunidad, que legó a la humanidad una civilización ecuánime y universal, que pone en relación esta vida con la otra y armoniza la ciencia con la fe;
 
y por cuanto hoy se espera que esta Comunidad de Creyentes sirva de recta guía a la humanidad, confundida por creencias y corrientes contradictorias; y que asimismo provea soluciones para los problemas crónicos de la sociedad materialista;
 
contribuyendo a los esfuerzos de la humanidad en el terreno de los derechos del hombre, cuyo objetivo es proteger al ser humano de la explotación y la opresión, así como afirmar su libertad y su derecho a una vida digna en consonancia con la Sharía Islámica;
 
y confiando con la Sharía Islámica en que la humanidad, aun habiendo alcanzado altas cotas materiales en la ciencia, sigue y seguirá en la necesidad palpable del sustento de la fe para su civilización, así como de un estímulo esencial para la salvaguarda de sus derechos;
 
en la fe de que los derechos fundamentales y las libertades generales en el Islam son una parte de la religión de los musulmanes. Nadie, categóricamente, puede abolirlos total ni parcialmente, ni tampoco violarlos o ignorarlos en tanto que decretos divinos revelados por Allah en sus Libros, enviados y restablecidos por medio del Sello de sus Profetas, culminando así cuanto habían legado las sagradas escrituras. Observarlos es signo de devoción, así como descuidarlos o transgredirlos es una abominación de la religión. Todo ser humano es responsable de ellos individualmente, y la Comunidad de los Creyentes es responsable de ellos colectivamente.
 
Por consiguiente, los estados miembros de la Organización de la Conferencia Islámica, basándose en todo lo antedicho, promulgan lo siguiente:

1- ARTÍCULO PRIMERO

a) La humanidad entera forma una sola familia unida por su adoración a Allah y su desdendencia común de Adán. Todos los seres humanos son iguales en el principio de la dignidad humana, así como en el de las obligaciones [para con Allah] y las responsabilidades sin distinción de raza, color, lengua, sexo, creencia religiosa, filiación política, nivel social o cualquier otra consideración. Sólo la verdadera religión garantiza el desarrollo de esa dignidad por medio de la integridad humana.
 
b) Todas las criaturas son siervos de Allah. El más caro a sus ojos es aquel que más provechoso es para Sus hijos, y ninguno tiene supremacía sobre otro sino en la piedad mostrada hacia Allah y en las buenas obras.

2- ARTÍCULO SEGUNDO

a) La vida es un don de Allah. La vida de todo ser humano está garantizada. Los individuos, las sociedades y los estados protegerán este derecho contra toda agresión. No es posible suprimir una vida si no es a exigencias de la Sharía.
 
b) Se prohíbe recurrir a medios que impliquen la aniquilación del origen de la vida humana.
 
c) La preservación de la vida humana dentro de los límites provistos por Allah es un deber impuesto por la Sharía.
 
d) La integridad del cuerpo humano será preservada, sin que sea posible violentarla, ni revocar este derecho sin mediar justificación en la Sharía. El estado garantizará su defensa.

3 – ARTÍCULO TERCERO

a) En caso de uso de la fuerza o conflicto armado, no se matará a quien no partícipe en la lucha, tal como ancianos, mujeres y niños. Los heridos y enfermos tendrán derecho a recibir tratamiento médico; y los prisioneros a ser alimentados, refugiados y vestidos. Se prohíbe la mutilación de los cadáveres. Asimismo, se deberá proceder al intercambio de prisioneros y a la reagrupación de las familias que hubieren resultado separadas por circunstancias de la guerra.
 
b) No se cortarán los árboles, ni se destruirán los sembrados, ni el ganado, ni las casas o instalaciones civiles del enemigo por medio de bombardeos, voladuras, demoliciones u otros medios semejantes.

4 – ARTÍCULO CUARTO

Todo ser humano es acreedor de una inviolabilidad sagrada. Proteger su buena fama en vida y tras la muerte, así como su cadáver y su tumba, será una obligación de la sociedad y los respectivos estados.

5- ARTÍCULO QUINTO

a) La familia es el fundamento de la sociedad, y el matrimonio es el fundamento de la familia. Los hombres y las mujeres tienen el derecho de casarse, y sin su consentimiento no es posible restricción alguna basada en la raza, el color o la nacionalidad.
 
b) La sociedad y el estado eliminarán los obstáculos para el matrimonio y lo facilitarán, protegiendo y salvaguardando a la familia.

6 – ARTÍCULO SEXTO

a) La mujer es igual al hombre en dignidad humana, y tiene tantos derechos como obligaciones; goza de personalidad civil así como de ulteriores garantías patrimoniales, y tiene el derecho de mantener su nombre y apellidos.
 
b) Sobre el varón recaerá el gasto familiar, así como la responsabilidad de la tutela de la familia.

7 – ARTÍCULO SÉPTIMO

a) Todo niño, desde su nacimiento, tiene derecho a [sus] dos progenitores. La sociedad y el estado proveerán cuidado, educación y asistencia material, sanitaria y educativa; asimismo se protegerá al feto y a su madre, proporcionándoles cuidado especial.
 
b) Los padres, y todo aquel que ocupe su lugar, tienen derecho a elegir el tipo de educación que deseen para sus hijos, siempre que se tengan en cuenta sus intereses y su futuro a la luz de los valores morales y de las prescripciones de la Sharía.
 
c) Los progenitores tienen derechos sobre sus hijos, así como los parientes tienen derechos sobre los suyos, de acuerdo con los preceptos de la Sharía.

8 – ARTÍCULO OCTAVO

Todo ser humano gozará capacidad legal con respecto a obligaciones y necesidades, conforme a lo estipulado por la Sharía. Si dicha capacidad se ve mermada o se extingue, el walî correspondiente ocupará su lugar.

9 – ARTÍCULO NOVENO

a) La búsqueda del conocimiento es una obligación; la instrucción, un deber que recae sobre la sociedad y el estado, el cual asegurará los procedimientos y medios para lograrlo, y garantizará su diversidad, en tanto que hace posible el interés de la sociedad y brinda al ser humano el conocimiento de la religión del Islam, los secretos del universo y su explotación para el bien de la humanidad.
 
b) Es un derecho del hombre el recibir de las instituciones educativas y de instrucción tales cuales la familia, la escuela, la universidad, los medios de comunicación, etc., una educación humana tanto religiosa como secular, completa y equilibrada, que desarrolle su personalidad y fortalezca su fe en Allah, así como el respeto y la defensa de los derechos y los deberes.

10 – ARTÍCULO DÉCIMO

El Islam es la religión indiscutible. No es lícito ejercer ningún tipo de coerción  sobre el ser humano, ni aprovecharse de su pobreza o ignorancia, para llevarle a cambiar su religión por otra distinta, o al ateísmo.

11 – ARTÍCULO UNDÉCIMO

a) El ser humano nace libre. Nadie tiene el derecho de esclavizarlo, someterlo, sojuzgarlo o explotarlo. No hay sumisión sino hacia Allah el Altísimo.
 
b) El colonialismo, en cualquiera de sus modalidades, y por tratarse de una de las peores formas de esclavitud, está terminantemente prohibido. Los pueblos que lo sufran tendrán el derecho íntegro de liberación y de autodeterminación. Es un deber de todos los pueblos y estados cooperar en la lucha para la eliminación de toda clase de colonialismo y ocupación. Todos los pueblos tienen el derecho de conservar su idiosincrasia, así como el control sobre sus riquezas y recursos naturales.

12 – ARTÍCULO DUODÉCIMO

Todo ser humano tiene derecho, dentro del marco de la Sharía, a desplazarse libremente, así como a elegir lugar de residencia dentro de su país o fuera de él. En caso de ser perseguido, tendrá derecho al asilo en otro país. El país de refugio deberá concederle asilo hasta que su seguridad quede garantizada, siempre y cuando la causa de su asilo no haya sido la comisión de un crimen contemplado por la Sharía.

13 – ARTÍCULO DECIMOTERCERO

El trabajo es un derecho que el estado y la sociedad garantizarán a todo sujeto capaz de ejercerlo. El ser humano tiene la libertad de elegir el trabajo que le sea conveniente, en tanto asegure sus intereses y los intereses de la sociedad. El trabajador tendrá derecho a seguridad, bienestar, y a todas las demás garantías sociales. No se le encomendarán tareas que no sea capaz de realizar, ni será sometido a coerción, explotación o daño. Es su derecho —sin distinción entre hombre y mujer— recibir un salario justo a cambio de su trabajo, sin retrasos; y obtendrá las vacaciones, promociones y estipendios que merezca. A cambio, se le reclamará fidelidad y competencia. En caso de discrepancias entre el trabajador y el dueño del trabajo, el estado deberá intervenir para arreglar litigios, enmendar la injusticia, sentar derecho y hacer justicia con imparcialidad.

14- ARTÍCULO DECIMOCUARTO

El ser humano tiene derecho a unas ganancias legítimas [según lo estipulado por la Sharía], libres de especulación, o fraude, o perjuicio para sí o para otros. La usura está terminantemente prohibida.

15 – ARTÍCULO DECIMOQUINTO

a) Todo ser humano tiene derecho a la propiedad, adquirida por medios legalizados en la Sharía, así como a toda propiedad que no resulte dañosa, ni a sí ni a otros, individuos o sociedad. La expropiación no será lícita sino por exigencias del interés público, y ello a cambio de una indemnización justa e inmediata.
 
b) Se prohíbe la confiscación o incautación de bienes, excepto a requerimiento de la Sharía.

16 – ARTÍCULO DECIMOSEXTO

Todo ser humano tiene el derecho de beneficiarse de los frutos de su producción científica, literaria, artística o técnica. Se protegerán los intereses intelectuales y materiales generados por su labor, siempre que ésta no contradiga los preceptos de la Sharía.

17- ARTÍCULO DECIMOSÉPTIMO

a) Toda persona tiene derecho a vivir en un ambiente limpio de corrupción y vicios morales, que le permita desarrollar su personalidad moralmente. La sociedad y el estado garantizarán ese derecho.
 
b) Todo individuo tendrá derecho a recibir de su estado y su sociedad atención médica y social, disponiendo de cuantos medios y servicios públicos sean necesarios, según las posibilidades.
 
c) El estado garantizará a todo ser humano el derecho a una vida digna que le permita atender a sus necesidades y las de las personas a su cargo, incluyendo alimentación, vestido, alojamiento, instrucción, atención médica y el resto de necesidades básicas.

18 – ARTÍCULO DECIMOCTAVO

a) Todo ser humano tiene derecho a vivir seguro en lo que respecta a su persona, su religión, su familia, honor y bienes.
 
b) El Ser humano tiene derecho a la independencia en los asuntos de su vida privada, en su casa, su familia, sus bienes y relaciones. No será lícito espiarlo, someterlo a vigilancia o dañar su reputación. Se le deberá proteger contra toda intromisión arbitraria.
 
c) La residencia privada es inviolable bajo cualquier circunstancia. No será lícito penetrar en ella sin la autorización de sus habitantes, o de otro modo que contravenga la Sharía. No podrá ser demolida, ni confiscada, ni desahuciados sus moradores.

19 – ARTÍCULO DECIMONOVENO

a) Todos los hombres son iguales ante la Sharía, sin distinción entre gobernantes y gobernados.
 
b) Acudir a los tribunales es un derecho garantizado para todos.
 
c) La responsabilidad es esencialmente personal.
 
d) No hay crimen ni castigo sino según los preceptos de la Sharía.
 
e) Todo acusado es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad en un juicio justo con todas las garantías necesarias para su defensa.

20 – ARTÍCULO VIGÉSIMO

No se podrá arrestar a un individuo, o restringir su libertad, o exiliarlo, o castigarlo, sin mandato de la Sharía; ni se le podrán infligir torturas físicas ni psíquicas, ni cualquier otro tipo de maltrato, crueldad o indignidad humana. Tampoco será lícito someter a ningún individuo a experimentación médica o científica sin su consentimiento, y ello a condición de no exponer su salud ni su vida a peligro alguno. No está permitido promulgar leyes excepcionales que faculten a las autoridades ejecutivas para lo antedicho.

21 – ARTÍCULO VIGÉSIMO PRIMERO

La toma de rehenes está prohibida en toda circunstancia y con cualquier motivo o pretexto.

22 –  ARTÍCULO VIGÉSIMO SEGUNDO

a) Todo ser humano tiene derecho a la libertad de expresión, siempre y cuando no contradiga los principios de la Sharía.
 
b) Todo ser humano tiene derecho a prescribir el bien, y a imponer lo correcto y prohibir lo censurable, tal y como dispone la Sharía Islámica.
 
c) La información es una necesidad vital de la sociedad. Se prohíbe hacer un uso tendencioso de ella o manipularla, o que ésta se oponga a los valores sagrados [del Islam] o a la dignidad de los Profetas. Tampoco podrá practicarse nada cuyo objeto sea la trasgresión de los valores, la disolución de las costumbres, la corrupción, el mal o la convulsión de la fe.
 
d) No está permitido incitar al odio nacionalista o sectario, o cualquier otra cosa que conduzca a la discriminación racial en cualquiera de sus formas.

23 –  ARTÍCULO VIGÉSIMO TERCERO

a ) La autoridad es confianza. Se prohíbe terminantemente el despotismo y el abuso, como garantía de los derechos fundamentales del hombre.
 
 b) Todo ser humano tiene derecho a participar, directa o indirectamente, en los asuntos públicos de su país, así como el derecho de asumir funciones públicas, según estipulen los preceptos de la sharía.

24 –  ARTÍCULO VIGÉSIMO CUARTO

Todos los derechos y los deberes estipulados en esta declaración están sujetos a los preceptos de la Sharía islámica.

25 –  ARTÍCULO VIGÉSIMO QUINTO

La Sharía Islámica es la única fuente de referencia para la aclaración o interpretación de cualquiera de los artículos del presente documento.
 
El Cairo, 14 muharram 1411 / 5 agosto 1990

Comentario. Una Declaración de obligaciones, no de derechos

Salta a la vista que esta Declaración imita formalmente la estructura de la de la ONU, a cuya medida y réplica está hecha, aunque las diferencias son esenciales: si la declaración de la ONU reconoce ‘la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana’, la presente Declaración establece que ‘La humanidad entera forma una sola familia unida por su adoración a Allah y su descendencia común de Adán’. Esta afirmación significa, entre otras cosas, que se quiera o no todos los seres humanos tienen la obligación de creer en Dios. Ninguno podrá reclamarse agnóstico, ateo o animista.
 
Un hecho que concuerda plenamente con la política en uso en la mayoría de los países oficialmente musulmanes, donde declararse ateo o apostatar son pecados gravísimos que se castigan con la pena de muerte. Como es bien sabido (pero muy poco recordado por nuestros arabistas ‘bienpensantes’) la apostasía y el descreimiento son en el derecho islámico los pecados más graves en que puede incurrir un ser humano. Son atentados contra el ‘derecho de Dios’ (haqq Allâh) y contra ellos la sentencia de muerte es unánime. En palabras del imam al-Baydawi (s. XIV): ‘A cualquiera que reniegue de su creencia, abierta o secretamente, matadlo dondequiera que lo encontréis’. Nada que ver, pues, con el artículo 18 de la declaración de la ONU, que afirma: ‘Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia’.
 
Por otra parte, ya desde el mismo preámbulo se afirma que la Comunidad Islámica de Creyentes (la Umma) fue ‘instituida por Allah como la mejor comunidad’. ¿Quiere esto decir que los musulmanes son mejores que otros seres humanos? La Declaración no lo dice, pero sí apunta claramente que, al menos, se espera de la Comunidad Islámica que ‘sirva de recta guía a la humanidad’. ¿Cómo? Señalándole al resto el camino de la verdadera fe. La humanidad estaría ‘confundida por creencias y corrientes contradictorias’, que hacen más que nunca recomendable al Islam. Con esta pretensión, la Declaración pretende estatuir al Islam como la religión por antonomasia, la ‘religión indiscutible’ (art. 10), en tanto que todas las demás opciones religiosas, políticas y morales, no serían sino ‘creencias y corrientes contradictorias’. La pregunta evidente es: ¿acaso no es el Islam también una creencia?
 
En ningúno de sus artículos reconoce la Declaración la posibilidad de elegir, adoptar o cambiar el credo personal. Y sin embargo, el preámbulo de la declaración declara que pretende ‘afirmar la libertad y el derecho a una vida digna’ del ser humano. Es ciertamente un mal comienzo, plagado de incongruencias e interesadas contradicciones, para una Declaración que aspira a erigirse como referente universal.
 
Estamos, en resumidas cuentas, ante una declaración de preceptos, no de derechos, cuyo objetivo esencial es imponer el hecho religioso como un requisito previo a los derechos fundamentales. La Declaración de la ONU ni conculca ni impone el hecho religioso. En sus artículos 2 y 18 afirma tajantemente la libertad de creencias, ‘incluida la libertad de cambiar de religión’. En cambio, de la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam se desprende que los Derechos Fundamentales no son inalienables de la persona, sino inalienables de Dios. ‘Todas las criaturas son siervos de Allah’, reza el artículo segundo. No cabe duda de que la aplicación práctica de esta Declaración dejaría la puerta abierta a la más cruda represión: quien abandone la religión no será acreedor a estos derechos; no tendrá derechos fundamentales.

Una Declaración con no declaradas pretensiones universales

Una de las primeras dudas que nos asaltan al leer esta Declaración es saber si tan solo está dirigida a los musulmanes, como reza su título, o si en realidad tiene pretensiones universalistas, al igual que la Declaración de la ONU, a cuyas hechuras —repetimos— está redactada.
 
En efecto, en el preámbulo se afirma que la declaración ‘proveerá las pertinentes orientaciones generales para los estados miembros’. Sin embargo, en varias ocasiones da la impresión de estar dirigida a un público más amplio que el meramente musulmán: ‘El Islam es la religión indiscutible’, reza el artículo décimo[4]. Ya desde el preámbulo, la Declaración afirma su confianza en que ‘la humanidad, aun habiendo alcanzado altas cotas materiales en la ciencia, sigue y seguirá en la necesidad palpable del sustento de la fe para su civilización’. Asimismo, tras estipular que ‘los derechos fundamentales son una parte de la religión de los musulmanes’ en el preámbulo se añade que ‘todo ser humano es responsable de ellos individualmente’. Parece que la Conferencia Islámica no encuentra embarazo ninguno en dirigirse indistintamente a musulmanes y humanidad como si de una sola entidad se tratara.
 
A mayor abundamiento, si la declaración interesase sólo a musulmanes, podría argüirse que ciertos artículos como el 22-c (‘No podrá practicarse nada cuyo objeto sea la transgresión de los valores, la disolución de las costumbres, la corrupción, el mal o la disolución de la fe’) sólo obligarían a los musulmanes, puesto que valores como el decoro o las costumbres cambian un tanto de una sociedad a otra y, por consiguiente, no sería censurable que ciudadanos de otras confesiones o credos los incumplieran, siendo la Declaración vinculante sólo para los musulmanes. Estas simples reducciones al absurdo invalidarían el alcance que una declaración como esta aspira a tener.
 
El quid de la cuestión está en que proponer una declaración de los derechos humanos alternativa a la de la ONU no tendría mucho sentido si la pretensión de fondo no fuera dotarla de un sentido generalista y universal. Ya existen en el mundo islámico multitud de ‘aqidas, compendios teológicos o ‘catecismos’ que explican adecuadamente los principios políticos esenciales de la religión musulmana, las líneas maestras de la Sharía tanto en lo público como en lo privado, etc. Una declaración como la que nos ocupa no aporta gran cosa a lo ya sabido. Lo que importa de ella es que confiere a una ley emanada de una religión determinada, esto es, de un uso privado y no general, un rango público y elevado a categoría de derecho internacional. Vistiendo de algún modo a la Sharía islámica con puntillas de la ONU se pretende dejar sentado definitivamente que que el Islam es política y la política es el Islam.

Adán vs. Darwin

Como la declaración establece que todos los seres humanos están unidos por la ‘descendencia común de Adán’, la teoría darwinista de la evolución quedará desacreditada. El Islam ortodoxo actual niega con todas sus fuerzas la posibilidad de que el hombre provenga del mono. Son legión las páginas web islámicas que pretenden refutar los profundos errores de la teoría de la evolución y censurar la gran ignorancia de Charles Darwin. No en vano el Alcorán —que para los musulmanes es la palabra de Dios eterna e increada— afirma explícitamente la existencia de Adán y su esposa (2: 31-39, etc.). De este modo la Declaración pretende obligar a todos a reclamar nuestra progenie adámica, siempre con la excusa de estar formulando un derecho inalienable. Huelga decir que el axioma universal de que todos provenimos de Adán sería inmediatamente confirmado con el artículo 9-a ‘La búsqueda del conocimiento es una obligación’. ¿Y por qué es una obligación? La misma Declaración contesta: porque ‘hace posible el interés de la sociedad y brinda al ser humano el conocimiento de la religión del Islam’. De este modo, el círculo se cierra, los interrogantes quedan todos resueltos y la posibilidad de discrepar (ese arte que tanto incomoda a los poderes islámicos), eliminada.

‘A requerimiento de la Sharía’

He aquí una expresión que se repite a lo largo de la Declaración y que ‘excluye’ una serie de hechos como la pena de muerte, destruir la integridad del cuerpo humano, limitar la libertad de movimientos, negar el derecho al asilo… a menos que haya un requerimiento de la Sharía. Lo cual pone de relieve: a) que la Declaración invade constantemente, mezclándolos, varios ámbitos del derecho, como lo penal, lo civil, lo mercantil y lo político, cuyo alcance sobrepasa el ámbito inmediato de los derechos fundamentales; y b) que la Declaración afirma, en realidad, todo lo que aparentemente está negando, como la posibilidad de infligir castigos físicos o ejecutar a ciudadanos.  La Sharía y el derecho islámico, en efecto, prescriben duros castigos físicos y también la pena de muerte para delitos graves como el adulterio, la falsa acusación de adulterio, la apostasía, el consumo de vino, el robo, el salteamiento de caminos o las ofensas a la dignidad de los profetas.

Lo público privado

La preocupación recurrente de la declaración por preservar los derechos islámicos se entromete continuamente en el ámbito de la esfera privada y personal: no al aborto y a ciertos métodos anticonceptivos (art. 2-b: ‘Se prohíbe recurrir a medios que impliquen la aniquilación de la vida humana’); no a la eutanasia y al suicidio (art. 2-c ‘ preservación de la vida humana dentro de los límites provistos por Allah‘); no a la educación no musulmana (art. 7-b: ‘Los padres tienen derecho a elegir el tipo de educación que deseen para sus hijos, siempre que se tengan en cuenta sus intereses [¿cuáles?, ¿de quiénes?] a la luz de las prescripciones de la Sharía’), etc. Sin embargo, en el artículo 18-b se afirma expresamente que el ser humano tendrá derecho ‘a la independencia en los asuntos de su vida privada, en su casa, su familia, sus bienes y relaciones’. Es un botón de muestra más del peculiar estilo de ‘negar afirmando’ de la Declaración.
Por otra parte, ciertos derechos generales se afirman de un modo vago e inconcreto, con un lenguaje deliberadamente poco preciso y con la alusión vaga a unos ‘intereses’ nada explícitos, que son fácilmente rellenables de contenidos restrictivos o, en el peor de los casos, represivos. Véase por ejemplo el artículo 13: ‘El ser humano tiene la libertad de elegir el trabajo que le sea conveniente, en tanto asegure sus intereses y los intereses de la sociedad’. Podemos recordar aquí que, basándose en verbosidades como estas, los talibanes prohibieron en Afganistán el teatro, la mayoría de las actuaciones musicales, el cine, la danza y otros muchos oficios y trabajos.

Raza, color, nacionalidad… ¿y la religión?

La alusión constante a la religión como principio rector de la sociedad y las relaciones humanas es otra característica de la Declaración:  ‘Todos los seres humanos son iguales en el principio de la dignidad humana […] sin distinción de raza, color, lengua, sexo o creencia religiosa’ (art. 1-a). Sin embargo, cuando se trata de reconocer los derechos de la mujer, y especialmente el derecho de la mujer musulmana a casarse con quien quiera, la religión desaparece del elenco de distinciones: ‘Los hombres y las mujeres tienen el derecho de casarse, y sin su consentimiento no es posible restricción alguna basada en la raza, el color o la nacionalidad‘. ¿Y la religión? La Declaración se ha olvidado aquí oportunamente de ella, por una razón es bien sabida: la mujer musulmana no tiene el derecho de casarse con un no musulmán. Este quiebro argumentatorio deja patente otra característica esencial del texto: la falta de reciprocidad entre lo exigido y lo ofrecido. Por otra parte, la inclusión de un artículo específico para la mujer, en donde se declara que ésta ‘tiene tantos derechos como obligaciones’ y que ‘sobre el hombre recaerá el gasto familiar, así como la tutela de la familia’, muestran claramente que, por más que la Declaración se esfuerce en disimularlo con floridos verbos, los derechos del hombre y los de la mujer no son los mismos.

‘Imponer lo correcto y prohibir lo censurable’

Con todo, la parte más grave de la Declaración es aquella que afirma ‘Todo ser humano tiene derecho a prescribir el bien, y a imponer lo correcto y prohibir lo censurable’. Bajo esta filantrópica expresión alcoránica (al-amr bi-l-ma’ruf wa-n-nahi ‘ani-l-munkar, 3:104), la Declaración oculta un concepto islámico de la moral pública que, en teoría, facultaría a todo musulmán para exigir el cumplimiento de los preceptos religiosos en cualquier circunstancia en la que se encuentre ausente la autoridad legal. En el plano público o práctico, equivaldría a autorizar a todo el mundo a fiscalizar la vida de su vecino y, en última instancia, a emprender particularmente la acción política represiva. ‘Imponer lo correcto y prohibir lo censurable’ es, en efecto, una parte esencial del programa político del yihadismo internacional, y desde luego es una conducta que han aplicado los regímenes musulmanes más represivos, como el sudanés, el talibán, el iraní o el de Arabia Saudí, donde incluso hay departamentos de policía moral con ese nombre ‘Al-amr bi-l-ma’ruf wa-n-nahi ‘ani-l-munkar[5]. Actitudes como esta animaron a integristas egipcios a asesinar al liberal egipcio Farag Foda, a apuñalar a Naguib Mahfouz, a desterrar al profesor Nasr Abu Zaid por presunta apostasía o a tratar de hacer lo mismo con la líder feminista Nawal al-Saadawi. En lo colectivo, la mayoría de los grupos radicales del mundo musulmán se inspira en esta actitud, la destaca en su ideario político y la practica abiertamente. Nada de lo cual ha sido suficientemente divulgado por estos pagos de España, ocupados como están nuestros correctísimos arabistas en las glorias de la exquisita convivencia y otras altas empresas.

La vinculación de los países firmantes

El excelente estudio de Nathan J. Brown, Constituciones en un mundo no constitucional, ilustra a las mil maravillas la tendencia de muchos países musulmanes a elaborar códigos legales inoperantes o meramente decorativos[6]. Así sucede, en efecto, con las propias constituciones árabes, que en su mayoría fijan la Sharía como fuente primordial de derecho, en tanto sus ordenamientos jurídicos suelen estar basados en ligeras adaptaciones de códigos legales europeos. El caso de esta declaración no parece una excepción, habida cuenta de que los países que la firmaron pertenecen asimismo a la ONU y por lo tanto estarían vinculados, al menos teóricamente, a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Cincuenta y siete estados componen en este momento la Organización para la Conferencia Islámica[7](incluyendo el ‘Estado de Palestina’ y, por supuesto, todos los países árabes). También Turquía. No es ocioso preguntarnos a qué estaba jugando la república laica turca cuando suscribió la Declaración de los derechos Humanos en el Islam, al tiempo que reclamaba y reclama su derecho al ingreso en la UE. Tampoco es ocioso recordar cómo en los medios de comunicación occidentales se recuerda constantemente que países tales como Marruecos, Túnez, Turquía o Egipto son países musulmanes ‘moderados’. Si ello es así, ¿cómo es que firmaron esta declaración? ¿Es ‘moderada’ la Declaración de los derechos Humanos en el Islam? ¿Es esta Declaración el espejo o reflejo de esa moderación? Ante estas preguntas no podemos dejar de recordar las penetrantes observaciones del profesor egipcio Nasr Abu Zaid, según el cual la única diferencia entre el islamismo moderado y el radical no se encuentra en la esencia de sus discursos, sino en su intensidad, que fluctúa de lo grave a lo melifluo según la conveniencia política de cada momento. Ambos tratan de anteponer el hecho religioso a toda otra consideración; ambos tratan de vincular todos los fenómenos a un principio único divino; ambos son intelectualmente intolerantes; ambos pretenden hablar, en resumidas cuentas, ‘en nombre de Dios’[8]. Por lo tanto, es absolutamente necesario preguntarse si será a la luz de un documento como este como debamos enfocar y juzgar la aproximación entre los países islámicos y las democracias occidentales, y no digamos la indispensable y filantrópica convivencia de las culturas.

[1] Abul A’la Maududi, ‘The political framework in Islam’, recogido en Human Rights in Islam, The Islamic Foundation, 1981, pág. 9.
[2] Véase al este respecto Nasr Abou Zeid, Critique du discours religieux, Sindbad, París, 1999, pág. 140.
[3] www.oic-oci.org/index_arabic.asp El sitio web dispone de sendas traducciones al inglés y francés.
[4] La expresión original árabe, dîn al-fitra, expresa que el Islam es la religión que une lo natural y lo más lógico, lo evidente.
[5] Para los arabófonos, véase la imperdible página web http://www.hesbah.gov.sa
[6] Nathan J. Brown, Constitutions in a nonconstitutional world. Arab basic laws and the prospects for accountable government, Suny Press, Nueva York, 2002
[8] Nasr Abou Zeid, Critique du discours religieux, págs. 127-160.

FUENTE: GEES – Grupo de Estudios Estratégicos.

 

LO CUENTA UN FUNCIONARIO DEL INEM…

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ESTO ES UNA REALIDAD Y NO XENOFOBIA:

Teneis que leer este Correo para que llega hasta los confines de la Tierra.

Trabajo en una Oficina de Empleo y puedo aseguraros que por derecho

todos tenemos las mismas posibilidades de recibir ayudas públicas.

………..pero en la práctica os aseguro que NO ES ASÍ. Mi trabajo

consiste entre otras en conceder subsidios de desempleo (….distinto

al conocido por todos como «paro», es el subsidio que se concede a los

parados que han agotado el subsidio de paro y no tienen mas ingresos

familiares y con personas a su cargo, o a los de mas de 52 años etc

…) y para este subsidio un inmigrante tiene muchas más papeletas de

recibir estas ayudas que cualquier ciudadano español.

Puedo aseguraros -porque lo veo y lo hago diariamente- que muchos días

salgo «enfermo» de la oficina viendo a qué y sobre todo a quiénes se

destinan las ayudas públicas que salen del esfuerzo de quienes

trabajan. Viendo como muchos inmigrantes tienen más dinero disponible

sin HACER ABSOLUTAMENTE NADA que muchos de los que nos levantamos a

las 6 de la madrugada para trabajar.

Podría tirarme HORAS contándoos todo ésto y acabarías indignados y

asqueados de ser españoles…….y no por ser españoles, sino por

saber cuáles son las preferencias de nuestros políticos a la hora de

emplear el dinero de todos.

Los marroquíes por ejemplo es un colectivo muy bien informado, mil

veces más que todos vosotros juntos y «explotan» hasta el límite de lo

imaginable todas las ayudas estatales, autonómicas y locales.

Va un aperitivo: sabéis que un marroquí con sólo trabajar 6 meses ya

puede traer en la práctica a toda su familia a España y vivir DE POR

VIDA de las ayudas públicas…..si si, hasta que se muera. No es una

exageración ES REAL…….DE POR VIDA.

Saben exactamente los días que tienen que trabajar o «simular trabajo»

para encadenar ayudas en la práctica perpetuas para vivir a cuerpo de

rey en España o en Marruecos donde la vida es como sabeís mucho más

barata.. Lo veo a diario. Es posible, ellos lo saben y sencillamente

lo están explotando hasta el límite de dejar nuestro estado de

bienestar al borde de la quiebra. ….y lo digo yo que soy uno de los

pobres a los que las leyes españolas obligan con horror a otorgar esas

ayudas.

Muchas y muchos de ellos no trabajan ni trabajarán en su vida, crean

empresas ficticias que simulan trabajos que no existen para cotizar 6

o 12 meses para renovar el permiso de residencia, agrupar a sus

familias en algunos casos y por supuesto encadenar subsidios hasta de

4 años.

En fin, ya iré contando. Cobran todo y por todos. Hasta la mora de 50

años que no sabe ni leer ni escribir, ni español ni nada de nada. En

cuanto pisa una vez España, se apunta al paro, Se marcha a Marruecos,

vuelve al año, pide una RAI como parada de larga duración y ya tiene

5000 euros en su bolsillo. ASÍ DE FÁCIL.

Las prestaciones y subsidios por desempleo son ayudas económicas para

atender a todos aquellos que habiendo perdido un trabajo y queriendo

trabajar no pueden hacerlo y además tienen cargas familiares.

La cuestión es que los marroquies y muchos sudamericanos no quieren

trabajar, han hecho de estas ayudas públicas su objetivoprincipal en

la vida para él y su familia. LLegan a España para vivir de nuestro

trabajo, no del suyo. Y lo más indecente es que la mayoría lo disfruta

tranquilamente en Marruecos.

Precisamente esta gente cobra tantos subsidios porque se los damos

para mantener su familia en Marruecos. El otro día por ejemplo denegué

a una mujer española un subsidio. Tenía 5 hijos. Entre el marido y dos

hijos pasaban del límite de rentas por un pelo. A un marroquí jamás se

lo denegaría…..¿por qué?, muy sencillo, a esta mujer española le

puedo ver sus rentas, las de sus hijos, sus sueldos, vida laboral, si

han vendido un piso, si tiene algún tipo de pensión, si tiene ingresos

de la finquita del pueblo etc, etc, etc. Lo puedo hacer desde mi

asiento, sin moverme, conectándome con la s bases de datos de la

Seguridad Social y de Hacienda.

A un marroquí no, yo no puedo saber que cojones hacen, ni si cobran

algun sueldo en Marruecos toda su familia, ni si están divorciados, ni

si sus hijos son sus hijos, ni si tienen 20 empresas, ni si acaban de

vender 4 pisos…..NADA, ABSOLUTAMENTE NADA. Y como no puedo verle ni

saber de él nada de nada pues voy y le doy el subsidio. Simple y

llano, transparente.

España es el país más garantista del planeta para cualquiera que venga de fuera.

Va el ejemplo de hoy. Al estado español le cuesta más de 10.000 euros

cada boda de un marroquí. ¿Cómo? Muy sencillo, cuando a un joven

marroquí se le acaba el paro y viene a por el subsidio le preguntas:

¿Estás casado? No ¿Tienes hijos? No. Pues no tienes derecho al

subsidio porque no «mantienes» a nadie. A la semana siguiente aparece

con un papel en árabe traducido al castellano que dice que un «cura»

marroquí le ha casado hace 3 días. …..y ¿qué hacemos nosotros?. Pues

le hacemos ! el mejor regalo de bodas!: vacaciones pagados de 2 a 3

años en su país viviendo a cuerpo de rey.

Porque como os podéis imaginar el coste de la vida allí no es ni la

mitad que aquí. Lo único que tiene que hacer es renovar la tarjeta de

demanda cada 3 meses. Pero no os preocupeis, se lo hemos puesto fácil,

pueden hacerlo por internet, ni siquiera tiene que esperar en la cola

de la oficina del INEM para su visado.

Al «casarse» ya mantiene a una persona, a su mujer, que está en

Marruecos y que nunca pisó España. Por eso ya tiene derecho a un

subdidio de 2 años de media.

Cada boda marroquí nos cuesta a los españoles entre 10.000 y 20.000

euros. Así de fácil. No le déis más vueltas. Es así, ellos lo saben y

actuan en consecuencia. Paga la dote al vecino para «estar casado» con

su hija (….Y ES LITERAL, LO LEO EN SUS CERTIFICADOS MATRIMONIALES

TRADUCIDOS) y ya puede vivir de vuestro trabajo varios años. Se casó

para cobrar el subsidio.

! Si os contara!. Al día siguiente llegaríais a casa asustados de la

cantidad de gente que se os habría quedado mirando por la calle…..¿y

porqué? Porque íbais a quedaros con cara de Gilipollas durante dos

semanas. Por eso.

Por favor………..pásalo, a ver si llega a algún político decente

y le pone freno a esto…..

Y NO ES XENOFOBIA PORQUE ES LA CONSTATACIÓN DE UNA REALIDAD, ASÍ DE CLARITO. Muchos dirán «esto es uno de esos muchos rollos que pululan por internet», pues si, pero NO ES NINGÚN ROLLO y solo basta con OBSERVAR LO QUE SUCEDE A TU ALREDEDOR Y EN ESPECIAL CUANDO, DESGRACIADAMENTE, TIENES QUE IR BASTANTE POR UNA OFICINA DE EMPLEO. 

Efectivamente YO MISMO he visto comportamientos así, es más, el comportamiento que tienen Y MUY ESPECIALMENTE LOS MUSULMANES, es además CHULESCO Y AMENAZADOR. Mas de una vez he visto O INCLUSO ME HA PASADO que, estando esperando en la cola para la mesa de información, uno de estos sujetos (o sujetas porque actuan así CON SU VELO O SU NIQAB INCLUIDO -eso si, hasta ahora no me he cruzado con un burka-), en lugar de preguntar al último, directamente hacen caso omiso de la misma y se van directos al mostrador y en el momento que alguien hace una mínima protesta empieza el follón, por supuesto, lo primero que sueltan (está claro que vienen ya enseñados) es «¡¡RACISTAS!!».

¿Que pasa, que por pedir algo tan normal como que RESPETE EL ORDEN DE UNA FILA ya se es un racista? pues para estos sujetos parece ser que si.

Así que menos rollos de racismo y xenofobia, LOS HECHOS SON LOS HECHOS.

Y si los propios humanos hemos decidido que el mundo está dividido en paises, ESTÁ BIEN CLARO ENTONCES QUE LOS HABITANTES DE CADA PAÍS TIENEN PREFERENCIA SOBRE LOS QUE VIENEN DE OTRO PAÍS. ES DE CAJÓN.

 

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