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Adiós a una delictuosa forma de hacer política

#PodemosBasura #PodemosChusma #PodemosMugre

Por EDUARDO INDA

Un importantísimo empresario español me apuntó allá por 2015 a propósito de la irrupción de Podemos en la escena política:

—La verdad es que estos tíos son unos perroflautas pero vienen muy bien para espolear a una clase política corrupta, adocenada y acomodada, de hecho, mis hijos les votan—.

Me tocó los pelendengues que un pijo como mi interlocutor, con hijos pijos a los que les ha venido poco menos que todo dado, se erigiera en entusiasta de una formación a la que le pone destrozar la economía de libre mercado, que enviaría okupas a invadir su casaza y que si pudiera lo metería directamente en la cárcel:

—Pues si tú opinas eso y tus hijos les votan, tienes un problema y gordo—.

Uno de los gerifaltes mediáticos culpables de haber convertido en Gulliver a esta banda de liliputienses, regalándoles un protagonismo que no se merecían ni por representatividad ni por legitimidad moral, me espetó la misma chorrada, palabra arriba, palabra abajo:

—Estos tíos han venido muy bien para sacudir un sistema anquilosado por culpa de tantos años de bipartidismo y para limpiar de golfos este país—, sentenció este irresponsable de tomo y lomo.

—Por muy mala que sea la España constitucional, siempre será mejor que la que quiere implantar esta chusma, que no son ni más ni menos que machacas de Nicolás Maduro, y para corruptos, ellos, que se han financiado con dinero manchado de la sangre de los demócratas venezolanos e iraníes—, respondió un servidor, harto de tanta tontería y falsedad.

No me hicieron falta semanas, ni días, ni tampoco horas para certificar que Pablo Iglesias es un tipejo. En el primer programa en el que coincidí con él se permitió el lujo de llamarme «sinvergüenza», «tonto» e «impresentable». Yo, obviamente, no repliqué a aquel sujeto malencarado, sucio, con pinta de no haberse lavado en tres o cuatro días. «No es cuestión de hacer de un ciudadano lumpen una estrella televisiva», cavilé. Nadie le dijo nada, el conductor del programa se hizo el sueco, ni lo calló ni lo largó y pensé dónde hubiera acabado yo de emplear esos mismos términos con otro contertulio: «En la puñetera calle».

Tengo muy claro que por muy mala que sea la España constitucional, siempre será mejor que la que quiere implantar la chusma podemita

Aquella jornada empezó la cacería contra mi persona. Entre tanto, comprobé, tan estupefacto como indignado, cómo cada vez se les otorgaba más protagonismo en los medios. No podía entender cómo se daba cancha a un individuo como Iglesias que había montado el 15-M, que salía en vídeos cuasiorgasmeándose por el apaleamiento de un antidisturbios que protegía el Congreso, que había sido financiado por la narcodictadura venezolana y por esa autocracia iraní que cuelga homosexuales y lapida mujeres y que era el quintacolumnista de la asociación de presos etarras, Herrira, en Madrid.

Años después, no muchos, un par tal vez, tres ministros de Mariano Rajoy coincidieron en su versión de los hechos en otras tantas conversaciones diferentes: «Alzaprimar a estos indeseables fue idea de Soraya Sáenz de Santamaría, que la puso en marcha con sus medios amigos y con la ayuda de Félix Sanz Roldán para frenar la vuelta del PSOE al poder en un momento en el que estábamos en caída libre por los interminables casos de corrupción, la mayoría, por cierto, anteriores a nosotros».

A ningún país europeo en particular y a ninguno occidental en general se le habría ocurrido jamás proteger y dopar mediática, judicial y económicamente una formación de extremísima izquierda que quiere implantar por estos pagos una tiranía similar a la que ha matado de hambre a unos venezolanos que contemplan impotentes cómo los precios han llegado a crecer un 65.000% anual. Cuando me mentaban «lo listo» que era Pablo Iglesias, yo siempre contraargumentaba en idénticos términos:

—Con buena picha, bien se folla. Si te ponen todas las teles a tu disposición, tienes dinero a mansalva, los jueces te perdonan la vida y los periodistas te ríen las gracias, cualquiera puede parecer Einstein o Demóstenes—.

Enfrentarme en La Sexta Noche al delincuente de Pablo Iglesias y ser durante años prácticamente su única némesis, excepción hecha de un Federico Jiménez Losantos que le cantó las cuarenta desde el minuto uno, de Vicente Vallés y de Ana Rosa , no me salió gratis. Hube de soportar la mayor campaña de linchamiento a un periodista en democracia. Lo más suave que me llamaban era «hijo de puta» y lo habitual era el manido «fascista», «cocainómano», cuando no me he metido una raya en mi vida, e incluso «maltratador», cuando jamás he puesto una mano encima a una mujer . Calumnias que no quedaron impunes: presenté una ristra de querellas y las gané todas. Que son unos quinquis quedó tanto más claro el día que publicaron en redes sociales la dirección de mi casa y el modelo de vehículo que conduzco. El objetivo de esta despiadada campaña de coacciones y acoso no era otro que meterme el miedo en el cuerpo y, de paso, ver si sonaba la flauta y algún desalmado me rompía la crisma por la calle.

Enfrentarme al delincuente de Iglesias y ser durante años prácticamente su única némesis, salvo algunas honrosas excepciones, no me salió gratis

Proseguí mi batalla contra esta banda en la más absoluta de las soledades, salvando las honrosas excepciones antedichas. Lo consideraba y lo considero una obligación moral. Me niego a que estalinistas impongan su verdad en el imaginario colectivo, menos aún a que gobiernen mi país. No me rendí. No había otra. No quería dejar a mis hijos un país peor que el que hemos heredado nosotros con democracia total, plena separación de poderes, integración en la Unión Europea y homologación absoluta con cualquiera de los grandes del mundo libre.

Otros de los responsables del auge podemita, involuntarios en este caso, fueron Juan Carlos I y Alfredo Pérez Rubalcaba, que abdicaron y renunciaron a la Secretaría General del PSOE, respectivamente, apenas una semana después de que estos facinerosos irrumpieran en las instituciones por primera vez. Los cinco escaños que obtuvieron en las elecciones europeas de 2014 tuvieron para ellos sensación a victoria pese a que habían quedado en cuarta posición. Ellos irrumpían y se las piraban el hombre que había pilotado la Transición de la dictadura a la democracia, que llevaba la friolera de 39 años en el trono, y el presidente que no lo fue pero que atesoró más poder que ningún otro ministro en democracia. Un error de manual que disparó el poder y las expectativas de una formación que poco tiempo más tarde, en enero de 2015, lideraba las encuestas en intención de voto.

Provoca vergüenza ajena recordar que se presentaba a unos corruptos como los posmodernos Robin Hood que nos iban a liberar de la mangancia. Como gente austera a un individuo que prometió no abandonar jamás Vallecas pero que a las primeras de cambio se pilló un casoplón de 1,2 millones por 720.000 euros en una suerte de milagro de los panes y los peces que convendría aclarar, exclusiva de OKDIARIO que marcó un antes y un después. Como políticos diferentes a mentirosos compulsivos que jamás cumplieron la palabra dada de no cobrar nunca más de tres salarios mínimos y donar el resto a ONGs. O como inmaculados demócratas a chusmita a la que se les llenaba la boca de la palabra «libertad de expresión» pero que, en cuanto podían, reclamaban la nacionalización de los medios de comunicación privados. Entre tanto, la Justicia hacía la vista gorda con golferías como la financiación iraní del canal de Pablo Iglesias o los pagos venezolanos durante y después de la creación de Podemos.

Lo peor de todo es que, a pesar de las mil y una evidencias, se había establecido cual lugar común la especie de que eran tipos ejemplares, luchadores por la libertad, ciudadanos a los que les importaba un pepino el vil metal. La esquizofrenia había llegado a tales extremos que lo anormal se había convertido en lo normal, lo inmoral en lo moral y lo ilegal en lo legal. Al punto que Pedro Sánchez dio entrada en el Gobierno a estos personajes más sucios por dentro que por fuera, que ya es decir.

Resulta vergonzoso recordar que se presentaba a unos corruptos como los posmodernos Robin Hood que nos iban a liberar de la mangancia

Iglesias y cía, que ya en el Ayuntamiento de Madrid habían exigido puestos de «máxima visibilidad y mínima responsabilidad», hicieron lo propio al entrar en el Gobierno de un Pedro Sánchez que había prometido hasta la saciedad que jamás los metería en el Consejo de Ministros por aquello de no padecer pesadillas. Un embuste presidencial más. Lo bueno es que pronto quisieron más balón y se les dio dinero y competencias. Una barbaridad toda vez que ninguno de ellos había hecho nada de provecho en su vida: Irene Montero no había pasado de cajera novata en Saturn, Iglesias era un profesor que se dedicaba a invitar a las alumnas de Políticas a acompañarle al baño remedando a un conocido futbolista y Echenique es verdad que se había licenciado en Físicas pero tampoco aportaba lo que se dice un currículum de relumbrón. Era uno más en el CSIC y había militado en ¡¡¡Ciudadanos!!! Lo propio de un pedazo de burgués como él. Monedero fue más listo: jamás se metió en la vida institucional. Hacía el mal y se forraba pero siempre extramuros.

Abjurar de su mandamiento «máxima visibilidad y mínima responsabilidad» los hundió para siempre. No sólo no eran ni la décima parte lo listos que se creían sino que, además, mezclaron su chulesca prepotencia con la ignorancia y la ideología más extrema. Como no podía ser de otra manera, se les vieron las costuras y acabaron como el rosario de la aurora. Pacto con ETA aparte, las meteduras de pata cósmicas de Irene Montero han terminado por llevarse por delante no sólo a Podemos sino también al Partido Socialista. La rebaja de penas a 1.127 violadores, pederastas y abusadores, y la puesta en libertad anticipada de un centenar de ellos, y esa demencia que es esa Ley Trans que permite cambiarte de sexo siendo un niño han sepultado a estos seres diabólicos. El karma, que nunca falla.

Las autonómicas madrileñas fueron el primer varapalo a Pablo Iglesias. Se presentó pensando que se iba a comer a Isabel Díaz Ayuso, a la que trataba con su habitual machismo cavernícola, y acabó devorado por el mayor fenómeno político de nuestra historia reciente. Desde entonces no han dado pie con bola. Eso sí: han forrado el lomo a miles de amiguetes con surrealistas contratos otorgados desde el Ministerio de Igualdad: desde uno para medir el machismo en los algoritmos, hasta otro para combatir el uso del rosa en la vestimenta en las niñas, pasando por algunos tan surrealistas dedicados a «estudiar las diferencias entre hombres y mujeres ante los huracanes» o para analizar «la cosificación de las mujeres en las series españolas».

Pacto con ETA aparte, las meteduras de pata cósmicas de Irene Montero se han llevado por delante no sólo a Podemos sino también al PSOE

Las desgracias no vienen solas. Que se lo digan o se lo cuenten a Irene Montero, que esta semana ha sido condenada por el Supremo a pagar 18.000 euros al ex marido de la secuestradora líder de Infancia Libre, al que tildó públicamente de «maltratador», a sabiendas de que era falso. Lo mismo que le ocurrió al golfo de Juanma del Olmo, su sicario en las redes, que hizo lo propio con la memoria de un chico asesinado en los 80 por la candidata morada a alcaldesa de Ávila en 2019. Fue sancionado penalmente y obligado a abonar 10.000 euros a sus familiares por calificarle falsamente de «violador».

Se la pegaron en las elecciones municipales y autonómicas de hace 14 días y ahora han tenido que pasar por el trágala de ir dentro de Sumar y calladitos. La liberavioladores y sueltapederastas Irene Montero no irá en puestos de salida con lo cual el chollo del carguito, los asesores, el coche oficial, los viajes en Falcon a Nueva York y la piñata con dinero público se le ha acabado. Iglesias es ya un juguete roto que recuerda al Poli Díaz de sus peores días. Y Echenique carecerá de los potentes altavoces que tenía a su disposición para esparcer su fascistoide bilis.

Ramón Espinar al menos ha tenido la decencia de pedir «perdón» por haber pertenecido a «la secta de Podemos», afirmación que conlleva también la condición de organización criminal. Todas las sectas son organizaciones criminales. Qué lejos quedan los tiempos en los que el hijísimo del ex consejero de Cultura y Hacienda de Joaquín Leguina me interpelaba a la salida de La Sexta Noche con una amabilidad no exenta de puerilidad:

—Oye, Inda, ¿tú eres tan malo en tu vida privada como aparentas en los programas de televisión?—.

Yolanda Díaz está en las antípodas ideológicas de un liberal como yo. A mí jamás se me ocurriría ensalzar a dos asesinos en serie como Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero hay que reconocer que cada vez está más cerca de la socialdemocracia que del comunismo y que sus formas, exquisitas, nada tienen que ver con el matonismo de Iglesias, del ex jefe de ETA Otegi o de los golpistas catalanes. La caza y captura de periodistas que practicaba Pablo Iglesias no va con ella, es más, fue uno de los grandes motivos de discrepancia con él.

España es un país mejor con la desaparición de la primera línea política de delincuentes como Pablo Iglesias, Irene Montero, Pablo Echenique o Juan Carlos Monedero. De la batasunoide Ione Belarra o de la zumbada de Ángela Rodríguez Pam no hablaré más de la cuenta porque no han pasado de ser meras comparsas. El cuento ha terminado bien pero pudo haber acabado como el rosario de la aurora. Algunos dimos la cara y nos costó muy caro en términos de linchamiento público. Lo volvería a hacer setenta veces siete. Era y es una obligación moral y un acto de patriotismo.

Que os pudráis en el infierno y que llevéis tanta paz como descanso dejáis.

Maduro financió con casi medio millón de dólares programa de TV que lanzó a Podemos

#PodemosBasura #PodemosChusma

Podemos declaró como «fideicomiso» los 425.000 euros recibidos del chavismo para mantener al aire el programa La Tuerka, de Pablo Iglesias. Hacienda descubrió la maniobra financiera. Entre los beneficiados aparece una muy cercana colaboradora de la ministra de Igualdad, Irene Montero

Entre los beneficiados por el cuantioso aporte del chavismo al programa La Tuerka, de Pablo Iglesias, que propició la fundación de Podemos, resaltan Noelia Vera, mano derecha de la ministra de Igualdad, Irene Montero. (PanAm Post)

La Tuerka, ese programa de televisión de repugnantes tertulias izquierdistas que durante siete años condujeron los líderes de Podemos, Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias, recibió casi medio millón de dólares del régimen chavista de Nicolás Maduro a través del Banco del Tesoro para cubrir los costos de producción audiovisual y de personal.

El envío de los fondos desde Caracas, cuyo monto ascendió a 425.000 euros (468.000 dólares), llegó hasta los bolsillos de Monedero mediante una transferencia a la cuenta de Caja de Resistencia Motiva 2, una sociedad instrumental ad hoc. Tras la cifra hacerse efectiva, el fundador de la formación morada creó un fondo de inversión para ocultarla.

Luego de la ruleta bancaria, Ok Diario revela que los recursos se utilizaron para el pago de nóminas de trabajadores y colaboradores de La Tuerka y a la sociedad Producciones Con Mano Izquierda, agencia audiovisual de la cual formaba parte Iglesias.

Según datos divulgados por el medio español, Maduro transfirió el dinero a una de las cuentas personales de Monedero, activa en el Banco Santander en 2013, quien 24 horas después los desvió a la cuenta de sociedad de la que es administrador único para intentar ahorrarse 130.000 euros al tributar este ingreso a través del Impuesto de Sociedades, en lugar del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF).

La maniobra no funcionó. La Agencia Tributaria descubrió la pretensión de Monedero, quien se vio obligado a presentar una declaración complementaria para evitar una multa.

Una coartada sin efecto

Juan Carlos Monedero se delató al colocar en el concepto de la operación financiera «Transferencia de BT/Fideicomiso». «BT» para distinguir la transferencia hecha por el Banco del Tesoro, cuyo único accionista es la República Bolivariana de Venezuela a través del Ministerio del Poder Popular de Economía y Finanzas.

Para el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) esta práctica –la del fideicomiso– puede ser utilizada para ocultar propiedades de origen ilícito o para operaciones de blanqueo de capitales. En el detalle de los gastos de los 425.000 euros entregados por Maduro destacan 101.513 euros para financiar el programa La Tuerka; 115.941 euros para el pago de impuestos correspondientes al año 2014 y el resto para «otros gastos».

“Entre 2015 y 2017 se retiraron los 139.000 euros restantes del fondo de inversión, dejando la cuenta en cero, para pagar a empresas que habían realizado un trabajo de asesoría jurídica a la mercantil”, precisa OkDiario.

Los beneficiados

Entre los beneficiados por el cuantioso aporte del chavismo al programa que propició la fundación de Podemos con sus transmisiones en Tele K y Canal 33, resaltan Noelia Vera, mano derecha de la ministra de Igualdad, Irene Montero, y exsecretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, quien recibió 13.569 euros procedentes de Venezuela.

La exdiputada recibió diez transferencias con el abono de sus honorarios mensuales que pasaron de 1.300 euros a 1.450 euros por trabajar en el espacio. También aparece Almudena Tomás Hernández, exsecretaria de Producciones Con Mano Izquierda, quien recibió 11.111,57 euros; Caterina Muñoz Luceño, integrante del Círculo Podemos Feminismo, quien cobró 12.527 euros; Facundo Díaz, director del programa Tuerka News, quien recibió 12.010 euros, y Pablo Gabande, cofundador del programa La Tuerka, que recibió 14.666 euros.

Todos impulsaron medidas para esconder el origen de sus pagos, pero de nada sirvió que la dirección del partido elaborara un informe con pautas para negar que su líder intentara defraudar a Hacienda. «Hay que evitar decir que se ha estado financiando La Tuerka con ese dinero», pedían a sus militantes.

Ahora, sin posibilidad de volver a la academia después de fracasar en tres concursos para retomar su carrera como profesor, Pablo Iglesias apuesta por el adoctrinamiento a Latinoamérica con una versión en YouTube de su Canal Red. Desde la plataforma compartirá contenido dirigido a audiencias de Argentina, Uruguay, Perú, Chile y México. El canal en la plataforma de streaming para la región ya comenzó a operar, con la intención de acabar con el “bloque de poder mediático de la derecha” e impulsar las ideas izquierdistas de Podemos. ¿De dónde salen los recursos?

Cómo se convirtió España en paraíso de los okupas

Por su interés, compartimos una (larga) explicación razonable de la génesis y desarrollo del fenómeno de la okupación. Es de 2020, pero creemos que la explicación sigue valiendo. Este fenómeno, hay que matizar bien, no sólo consiste en jóvenes maleducados, guarros y que usan la declaración política como excusa para su comportamiento delictivo. Afecta también a familias que por la crisis perdieron su hogar y okuparon una vivienda como último y desesperado recurso. Original EN INGLÉS (IN ENGLISH) aquí.

Desde el estallido de la descontrolada burbuja inmobiliaria en 2009, la okupación (la ocupación ilegal de viviendas vacías o de tierras sin utilizar) se convertido en un problema importante. En 2019, tras un aumento del 58% de los casos en cinco años, se okuparon cerca de 100.000 viviendas por los okupas, según las estimaciones del Institut Cerdá. La cifra no incluye las viviendas ocupadas por inquilinos que simplemente dejaron de pagar la renta, dado que eso no se considera okupación.

Pero el problema de la okupación en España podría estar a punto de estallar en la medida en que un número cada vez mayor de inquilinos deja de pagar el alquiler y se lanza a la okupación. Durante los últimos seis meses, los inquilinos de pisos propiedad de grandes propietarios privados o empresas públicas han sido protegidos del desahucio por una moratoria gubernamental; pero está previsto que esa moratoria expire a finales de septiembre.

Una vez ocurra eso, es probable que los desahucios aumenten. Al igual que en muchos otros países, no se sabe cuántos inquilinos no están pagando el alquiler, pues no hay fuentes fiables. Pero los datos que existen sugieren que a finales de mayo cerca del 17% de los inquilinos no pagaban su alquiler. Si esa cifra es exacta, aunque sea a medias, eso significa que España verá pronto un «alarmante pico en los desahucios», como ha advertido la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Muchos de los desahuciados acaban okupando alguna vivienda.

España se ha convertido en un paraíso para los okupas principalmente por cinco razones:

1. Su enorme stock de propiedades vacías. España tiene un número disparatado de viviendas vacías (en su mayor parte un legado de la última burbuja inmobiliaria). En el último censo, de 2011, el Gobierno registró un total de 3,4 millones de residencias vacías ¾equivalente a casi un tercio del parque de viviendas en toda Europa¾. Desde entonces la cifra ha bajado, pero nadie sabe en qué medida.

Muchas de esas viviendas vacías pertenecen a la rama inmobiliaria de los bancos, a fondos de capital riesgo o a inversores ricos, muchos de los cuales no están interesados en alquilaras; se limitan a conservarlas para ganar dinero con las plusvalías; o, al menos, así lo hacían mientras los precios iban al alza en general, algo que dejó de ocurrir con el confinamiento.

Aproximadamente el 70% de las propiedades ilegalmente ocupadas en 2017 pertenecían a Bancos u otras entidades financieras, conforme al Institut Cerdá. Se incluyen docenas de bloques de edificios totalmente abandonados que fueron «reocupados» por la PAH, para dar cabida al creciente número de familias sin hogar.

Para muchos, la okupación es un último recurso desesperado, mientras que para otros es un modo de vida o una declaración de intenciones políticas. Barcelona, en el epicentro del fenómeno de la okupación en España, atrae okupas de toda Europa. En los últimos años, cada vez más jóvenes de la ciudad (incluso muchos que trabajan) que se han quedado fuera del mercado del alquiler o que simplemente no quieren pagar unos alquileres exorbitados, han recurrido a la okupación.

Como me dijo un agente de policía en Barcelona especializado en desalojar okupas, expulsar a los okupas de viviendas pertenecientes a fondos de capital privado es un proceso lento y arduo, debido a la dificultad de identificar al verdadero propietario de la vivienda (Blackstone, por ejemplo, opera en España a través de docenas de entidades subsidiarias) y luego localizar un representante con el cual entendérselas. «Esto es una gran parte de nuestro trabajo diario», dice

2. Jugosas oportunidades de ganar dinero para delincuentes empresarios. En los últimos años, las bandas de delincuentes empresarios han empezado a especializarse en localizar y entrar en apartamentos vacíos. Una vez encuentran un lugar, rápidamente cambian las cerraduras y lo conectan a los suministros de agua, gas y luz de los vecinos. Luego «venden» el apartamento a un okupa o grupo de okupas, por un precio que oscila entre los 1.000 y 2.000 euros.

De esta manera ha surgido un floreciente mercado negro. En el barrio del Raval de Barcelona el mercado es controlado por una banda de la República Dominicana; cobran cerca de1.500 euros por cada «venta» de propiedad. Los okupas consiguen así vivir en un piso con todos los servicios sin tener que pagar alquiler ni servicios durante un período de seis meses. Si el apartamento en cuestión es propiedad de un fondo, los okupas no llaman excesivamente la atención y los vecinos no se dan cuenta de que están subvencionando su consumo de servicios, a menudo pueden permanecer durante mucho más tiempo.

3. Las leyes españolas sobre la propiedad tienden a proteger más a los okupas que a los propietarios, especialmente si la propiedad ocupada no es una residencia principal. Si un okupa ocupa la residencia principal de una persona, puede ser acusado de allanamiento de morada, castigado habitualmente con una pena de prisión que va de los seis meses a los dos años. Sin embargo, gracias a una modificación legislativa en el Código Penal, si un okupa usurpa una propiedad que no se usa como vivienda principal, incluyendo a veces las segundas residencias, es muy probable que sean acusados del delito de ocupación, castigado con una pena mucho menor, que va desde unos pocos cientos de euros de multa hasta seis meses de cárcel.

4. Procesos judiciales lentos. Si se ocupa ilegalmente una propiedad que no es primera residencia, el propietario puede tomar dos caminos. Puede acudir a los tribunales civiles para intentar recuperar la propiedad, lo que significa contratar a un abogado, pagar tasas judiciales y a menudo esperar mucho tiempo. Al menos el propietario puede estar seguro de que recuperará la propiedad.

La alternativa es ir por la vía penal, que es gratuita y puede a veces ser más rápida; pero el resultado dependerá en gran medida de la eficacia de los agentes de policía implicados. La única posibilidad que tienen de desalojar rápidamente a los okupas es que puedan demostrar inmediatamente que la propiedad acaba de ser ocupada. Pero eso es más fácil de decir que de hacer, especialmente si no se tiene acceso a la propiedad. La mayoría de las veces la investigación no llega a ninguna parte, por lo que al propietario no le queda más remedio que acudir a la vía civil.

En 2018 el Gobierno intentó agilizar los procesos civiles de desahucio introduciendo el procedimiento de «desahucio exprés», que permite al propietario afectado solicitar a los Tribunales la devolución del inmueble, y al mismo tiempo que adopte cautelarmente el desalojo con carácter previo a la sentencia. Si los Tribunales lo conceden, en teoría los okupas tienen sólo unos pocos días para presentar «título suficiente» para permanecer en la vivienda o abandonarla. En realidad, puede tardar mucho más tiempo, especialmente si los okupas en cuestión son familias con niños pequeños. Además, los grandes propietarios privados no pueden acudir a este proceso.

5. España no es país para inquilinos. Durante décadas España ha sido un país de viviendas en propiedad. Antes de la crisis tenía una de las tasas más altas de vivienda en propiedad en Europa, de más del 80%. En el punto más álgido de la burbuja inmobiliaria, en 2003-2005, se construían alrededor de 700.000 viviendas al año, más de las que se construían en toda Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido juntas. Cuando la burbuja inmobiliaria estalló, en 2009, más de medio millón de familias perdieron sus hogares. Muchas de las casas recién construidas no llegaron a ocuparse.

Desde entonces, el mercado de alquiler ha jugado un papel mucho más importante, pero las condiciones del mercado no son exactamente favorables al consumidor. Muchos apartamentos apenas son aptos para su uso y, sin embargo, alcanzan precios elevados de alquiler. En algunas ciudades (Madrid, Barcelona, Málaga…) los alquileres se han disparado más del 50% desde 2013, mientras que los salarios no han crecido a la par. No es sólo que los alquileres sean prohibitivos; también lo son las cuotas iniciales y los depósitos que los inquilinos tienen que pagar.

Tras la crisis, muchos proyectos de vivienda social se vendieron a fondos internacionales pertenecientes a gigantes de Wall Street, como Goldman Sachs y Blackstone. Como resultado, las viviendas sociales de alquiler, que normalmente ofrecen unos precios asequibles, representan ahora tan sólo el 2% de la propiedad residencia de España, frente al 3,5% de 2005. En comparación, es el 30% en Holanda, el 24% en Austria, el 21% en Dinamarca y el 17% en Gran Bretaña.

Irónicamente, el derecho de todo ciudadano a una vivienda digna y adecuada se consagra en el artículo 47 de la Constitución de 1978. Sin embargo, en las grandes ciudades como Barcelona, Madrid, Málaga y Palma de Mallorca, cada vez más residentes descubren que tal derecho ya no existe en la ciudad que los vio nacer. A menos que esta tendencia se revierta y si el sistema legal español siga protegiendo a los okupas como no se hace en ningún otro país, cada vez más gente optará por okupar.

EL CÁNTARO DEL AGUADOR.

¿Emergencia social? El 75% de los okupas pertenecen a mafias criminales

El 84% de los 3.700 ‘okupas’ identificados en Madrid son extranjeros y más de la mitad tiene antecedentes.

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Más de las mitad de los okupas de Madrid tiene antecedentes | EFE

La lacra de la usurpación se ha propagado con fuerza en Madrid. El número de condenados por okupar viviendas de forma ilegal se multiplicó por siete entre los años 2008 y 2015. Semejante deterioro motivó el lanzamiento de una estrategia específica, coordinada por la Delegación de Gobierno en colaboración con la Justicia madrileña, la Policía y la Guardia Civil.

Como explicó Libre Mercado, la reordenación de los protocolos de respuesta ha permitido grandes avances en la lucha contra la okupación. Si en 2015 hacían falta dos años para recuperar un inmueble usurpado, hoy vemos que la espera media oscila entre dos semanas y dos meses. Esta reducción tan significativa descansa en la excelente labor de coordinación que ha asumido la Delegación, apoyada en la magistratura y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Pero hay muchas preguntas encima de la mesa. ¿Cuántas viviendas okupadas hay en Madrid? ¿Cuántos okupas están activos en la región? ¿Hablamos de personas que usurpan propiedades por necesidad o se trata más bien de colectivos organizados? ¿Y qué hay de la procedencia de quienes están cometiendo estos delitos? ¿Son nacionales o extranjeros?

 

Los datos facilitados por la Policía y la Guardia Civil nos ayudan a responder estas preguntas. El grueso del trabajo ha recaído en la Policía, que tiene conocimiento de 3.641 viviendas okupadas en la Comunidad de Madrid. De esa cifra, unas 2.521 está en la capital, de modo que la Villa y Corte concentra el 70% de los casos denunciados ante las autoridades.

El mapa de la okupación en Madrid

¿Cómo se reparte la usurpación por la capital de España? Las cifras oscilan mucho dependiendo del distrito. En Usera se han producido 504 denuncias por usurpación, mientras que en Puente de Vallecas se han registrado 438. También son especialmente elevadas las cifras para Carabanchel y Villa de Vallecas, con 256 y 214 denuncias.

Otros distritos experimentan una situación mucho más favorable. En el Barrio de Salamanca, el número de denuncias por delitos de usurpación se reduce a nueve. Menos aún son los casos comunicados a las autoridades en Retiro: un total de seis. Pero la palma se la lleva Chamberí, que se consolida como la demarcación con menos ataques a la propiedad privada (apenas cuatro casos comunicados a la Policía).

Fuera de Madrid, la Policía ha verificado 1.120 denuncias por okupación. De esta cifra, los municipios con más casos son Fuenlabrada (210), Móstoles (163), Leganés (140), Alcalá de Henares (118), Torrejón de Ardoz (108) y Parla. Por el contrario, en el extremo opuesto se situarían Coslada (42), Alcobendas (17) y Pozuelo (4).

¿Emergencia social? Solo uno de cada cuatro

Los datos que maneja la Policía apuntan a que tan sólo el 25% de los casos observados tiene una motivación real de necesidad. Estas usurpaciones son gestionadas en colaboración con los servicios sociales de los ayuntamientos y la Comunidad de Madrid. Sin embargo, el grueso de las denuncias arroja un patrón muy distinto: no hablamos de una usurpación motivada por las dificultades económicas, sino de actuaciones delictivas organizadas.

Desde abril de 2016 hasta mediados de octubre, la Policía identificó a 3.731 okupas. De esa cifra total, unos 2.597 han sido fichados en lo que va de 2017. Más de la mitad de los okupas tenía antecedentes con la Justicia, mientras que un tercio está en España en situación irregular. El 84% son extranjeros, procedentes principalmente de República Dominicana, Marruecos y Rumanía, aunque también hay cifras relativamente altas de ecuatorianos y colombianos.

Las cifras de la Benemérita

La Guardia Civil ha actuado en 353 denuncias a lo largo del último año y medio. La IV Compañía de Alcalá de Henares ha verificado 46 usurpaciones en Mejorada del Campo, 38 en Arganda del Rey, 22 en Rivas-Vaciamadrid y 14 en Nuevo Baztán. La I Compañía de San Lorenzo del Escorial ha realizado 73 actuaciones, 20 en Galapagar y 14 en Collado Villalba. Por último, la II Compañía de Getafe ha registrado 47 casos, 15 de ellos en Casarrubuelos.

Desde la Delegación de Gobierno insisten en la importancia de denunciar «con la mayor celeridad posible. Cuanto menos tiempos estén ocupados los inmuebles, más rápida puede ser la actuación y menos inseguridad y conflictos tendrán que sufrir los vecinos. La Oficina de Seguimiento de Viviendas Ocupadas cuenta con un número de teléfono, el 900-100-301, y una dirección de correo electrónico, madrid.ocupacioni@policia.es, operativos 24 horas al día, los 365 del año, para comunicar cualquier hecho relacionado con las viviendas okupadas ilegalmente».

la-mafia-okupa-convierte-el-vecindario-en-un-infierno

Y POR MI PARTE OPINO QUE ESTO ES UN AVANCE, CIERTO, PERO, EN REALIDAD,  SE TENDRÍA QUE SOLUCIONAR EN NO MAS DE 48 HORAS. Como indicaba en este post  https://ramrock.wordpress.com/2017/08/01/okupas-los-okupas-son-unos-parasitos/

«DEBERÍA BASTAR CON QUE EL PROPIETARIO SE PRESENTASE EN CUALQUIER COMISARÍA CON LA DOCUMENTACIÓN QUE ACREDITE SIN LUGAR A DUDAS SU TITULARIDAD Y, DE FORMA INMEDIATA, IR ACOMPAÑADO DE LA FUERZA PÚBLICA Y EXPULSAR A LOS OCUPANTES SIN MAS Y NO SOLO PARA DEJARLES EN LA CALLE, NO, SINO PARA SER DETENIDOS Y QUE TENGAN QUE RESPONDER POR EL DELITO DE ALLANAMIENTO (ADEMÁS DE LAS POSIBLES INDEMNIZACIONES POR DAÑOS OCASIONADOS EN LA PROPIEDAD DE QUE SE TRATE)»

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