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PASAJES DEL TERROR: Robert Hansen, el depredador de Alaska (AUDIO).

 

Pasaje del Terror de Juan Antonio Cebrián: Robert Hansen, el depredador de Alaska.

 Fecha de nacimiento: 1939
Fallecimiento: aún vive
Número de Asesinatos: 17 (oficialmente)

Nacido en Pocahontas, Iowa. Aunque se trasladó a un pequeño pueblo de Alaska a buscar suerte. Alli se convirtió en un consumado cazador… de animales.
Tenía mujer e hijos, y para sus vecinos era un hombre totalmente normal.

Hansen, tenía un modus operandi muy claro.
Poseía una avioneta y una caseta de caza alejada de la civilización, tengamos en cuenta que el tamaño de Alaska es inmenso.
Acudía a prostibulos y ofrecía suculentas cantidades de dinero a prostitutas para que subieran en su avioneta y fueran a su alejada casa de caza para goce de sus servicios.

Dividido en DOS capítulos, dos audios, PINCHAR EN LAS IMÁGENES.

CAPÍTULO I

ROBERT HANSEN, el depredador de Alaska

CAPÍTULO II

PASAJES DEL TERROR: Henri Landru (AUDIOS)

 

 

Escuchamos a Juan Antonio Cebrián  en  la historia de Landrú, apodado el Barba Azul francés o el mataviudas.

EN DOS EPISODIOS (2 AUDIOS).

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CAPÍTULO I

CAPÍTULO II

PASAJES DEL TERROR: La envenenadora de Valencia (AUDIOS).

 

Recordamos con Juan Antonio Cebrián el caso de la envenenadora de Valencia, Pilar Prades.

EN DOS CAPÍTULOS.

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CAPÍTULO I

Pilar Prades, la envenadora de Valencia

 CAPÍTULO II

PASAJES DEL TERROR: Los vendedores de cadáveres Burke y Hare (AUDIOS)

 

Recordamos con la voz de Juan Antonio Cebrián  esta historia de estos dos psicokillers  norirlandeses,  que cometieron sus crímenes en Edimburgo y vendieron los cuerpos de sus víctimas a la Faculta…d de Medicina de la Universidad de Edimburgo.

NOTA: Son dos audios separados, el capítulo I y el II

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CAPITULO I

CAPÍTULO II

PASAJES DEL TERROR: La secta de Heidnik (AUDIO).

 El Pasaje del Terror de Juan Antonio Cebrián trata sobre la secta creada por un psicokiller, Heidnik.

Cuidado con esos proselististas, predicadores, etc., y con las religiones….nunca se sabe.

 

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LAS GEMELAS VAMPIRO.

 

 

Esa noche estaba nevando más de lo usual en Alemania, pero eso no le importaba a Charles Goldsmith ya que sus pensamientos eran para el bienestar de sus grandes tesoros: su esposa Elizabeth y su primogénito.

Su esposa se encontraba encerrada en la habitación con dos enfermeras que la estaban asistiendo en el parto, para el nacimiento de su primer bebe, mientras que él se encontraba abajo con Damián; un amigo de la familia; esperando resultados. De pronto se escuchó el llanto de un bebé, rápidamente subió por el pasillo hasta llegar a la habitación en donde se encontraba su esposa, abrió la puerta, pero una de las enfermeras lo detuvo diciéndole:

– Aun no, todavía falta uno.

Charles se quedo pasmado mientras que la enfermera le cerraba la puerta en su cara. Se dirigió lentamente a donde se encontraba Damián y se sentó junto con él para seguir esperando el fin de esto.

Pasó casi una hora y de pronto se escucharon unos pasos que se dirigían hacia ellos, al levantar la mirada, notaron que era una de las enfermeras que asistían a Elizabeth, los vio a ambos y les dijo con una voz muy alegre y suave:

– Ya nacieron y tanto la madre como los pequeños están fuera de peligro, así que ya puede verlos.

En ese instante; Charles corrió hacia donde se encontraba Elizabeth, al entrar encontró a su esposa acostada en una enorme cama y observó que cargaba en ambos brazos unos pequeños bultos, se acercó despacio, tomó uno de los bultos y al acercárselo observó a una pequeña bebita.

Su esposa le dijo con voz cansada y enternecedora:

– Son gemelas, nuestras pequeñas gemelitas.

Charles no pudo contener la alegría y soltó una risa al mismo tiempo que en sus mejillas pasaba una lágrima, vio a la pequeña que tenía en brazos y en voz alta le dijo a Elizabeth:

– Esta pequeña se llamará Serenety.

Entonces Elizabeth también pronuncio:

– Y ésta se llamará Serena.

Charles Goldsmith y Elizabeth Baudelaire, pertenecen a dos poderosos clanes en el terreno de los vampiros, ellos se conocieron hace unos años, cuando eran jóvenes, pero como nacieron en esas familias, en ellos recaía la gran responsabilidad de darle la vida al ser más poderoso en el mundo vampírico.

Cuando Elizabeth quedó embarazada, se esperaba que naciera un solo bebe, pero por algún motivo, nacieron dos gemelas, recibieron los ancianos del mundo vampírico y esto estaba relacionado con alguna profecía y efectivamente si, ellas eran las gemelas predestinadas, en la cual una de ellas va a ser el ser más poderoso del mundo, no solo de los vampiros sino del universo, pero la única manera para que este ser continúe su legado, se tenía que reproducir con un descendiente de uno de los ancianos, es decir la familia Kamiya. Pero para algunos vampiros ellas dos, junto con el descendiente del anciano eran una gran amenaza.

Después de 5 años del nacimiento de Serenety y Serena, ambas habían sido criadas con una educación superior que la de un ser humano, aprendieron también como combatir ante enemigos, pero como eran muy jóvenes y el entrenamiento estaba empezando.

La familia Goldsmith, se encontraba en casa, junto en la chimenea, de pronto se escuchó un horrible estruendo, Charles se levantó, busco un sable y se dirigió a donde se originaba ese estruendo, caminó por el pasillo y observó que habían 10 hombres , entonces él les preguntó:

– ¿Quiénes son ustedes?, ¿qué hacen en mi casa?

Uno de los hombres se le acercó y le dijo:

– por ordenes del consejo de la jerarquía vampírica, tenemos la orden de matarlo a usted y a su familia.

Charles no esperó más y grito a Elizabeth:

– Elizabeth, saca a las niñas de aquí, huyan…

Inmediatamente, Elizabeth tomó a ambas niñas, las cubrió y salió corriendo con ellas fuera de la casa para esconderse, pero la nieve era tan densa, que les impedía correr muy rápido.

Cuando estaban corriendo, Serenety se cayó, al voltearse Elizabeth para recogerla, vio muy aterrada a los hombres que habían entrado a la casa.

Los hombres tenían sus ropas manchadas de sangre y a la vez sus ojos eran horribles, estaban rojos de sangre, típicos de un vampiro. Uno de ellos tenía en sus manos algo y al levantarlo, Serena grito aterrada, ese algo era la cabeza cercenada de su padre.

Elizabeth levantó a Serenety y la empujó hacia donde estaba Serena y les dijo:

– ¡Corran niñas, corran!.

Serenety y Serena corrieron, pero ambas voltearon y miraron como su madre era asesinada antes sus ojos, chorro de sangre cubrían la nieve blanca, Serenety grito y los hombres se empezaron a acercar a ellas. Cuando uno de ellos tenía enfrente a Serenety, cayó al suelo con la cabeza destrozada, tanto fue la explosión de la cabeza que la sangre cayó en las niñas.

Todos voltearon a ver lo que era, incluyendo a las niñas y observaron que detrás de ellos había un niño de uno 9 años, vestía una abrigadora chaqueta color caqui y pantalones negros, el cabello era negro tenía una palidez asombrosa y por ultimo sus ojos eran rojos, iguales a los vampiros que las estaban atacando. Serenty se quedó inmóvil al verlo, pero 4 de esos hombres se lanzaron hacia el niño y 6 hacia ellas, uno de ellos tomó a Serena por el cabello y estaba a punto de morderle el cuello cuando de pronto le exploto la cabeza.

Al caer el cuerpo sin vida de aquel hombre, Serena alzó la mirada hacia Serenety y vio que sus ojos estaban rojos, Serenety tenía los mismos ojos rojos de aquel niño, era como el despertar de un vampiro sanguinario. Serenety se le acercó a Serena y le dio la espalda, al mismo tiempo que le decía:

– Yo te protegeré, no permitiré que te hagan daño.

Los otros hombres, al ver a uno de ellos muerto, se abalanzaron hacia Serenety, pero cada uno iba cayendo muerto con la cabeza hecha pedazos. Esa acción la había cansado mucho y cayó encima de la nieve cubierta de sangre, Serena se le acercó y vio que los ojos de Serenety brotaban lágrimas mientras que sus ojos volvieron a la normalidad. Serenety trató de levantarse y difícilmente lo logró, estaba completamente cansada, pero el hecho de proteger a su hermana le dio la fuerza para mantenerse en pie.

Su vista se centro en donde estaba el niño y ambas vieron que él se acercaba a donde ellas estaban, le dio la mano a Serenety, pero como estaba agotada cayó en los brazos del niño quedando completamente inconsciente.

Serena le pregunto al niño:

– ¿Cómo te llamas?

El niño la quedo viendo y le respondió:

– Mi nombre es Kaoru Kamiya y soy hijo de Julia y Sabusa Kamiya, una de las familias de vampiros más poderosas del mundo.

Serena trato de presentarse, pero el niño la interrumpió:

– Tu eres Serena, la hija mayor de la pareja Goldsmith y ella es Serenety, ustedes son las gemelas predestinadas. No se preocupen yo las llevare a un lugar seguro.

Entonces cargo a Serenety en sus hombros y las llevó a la casa de Damian. Cuando golpearon la puerta, Damian abrió y vio que los niños estaban ensangrentados, tras hacerlos pasar a la casa, llevó a Serenty a una habitación y la recostó en la cama.

Después fue a la sala en donde se encontraba Serena y Kaoru y le preguntó sobre lo ocurrido:

– Mataron a mis padres y no sé dónde iremos ahora. Respondió Serena

Damián replicó:

– Se quedaran conmigo.

Kaoru se levanto y camino hacia la puerta diciendo:

– Me voy, volveré mañana para ver como están.

Damián lo siguió hacia la puerta y antes de salir de la casa Kaoru dijo:

-Serenety es mi prometida.

Damián asintió con la cabeza.

A la mañana siguiente Serenty se levanto muy asustada buscando a Serena, pero se tranquilizo cuando la vio a su lado, se puso algo de ropa y bajo junto con ella a la sala en donde se encontraba Damián y Kaoru. Ella los observó fijamente preguntó:

– ¿Porqué que asesinaron a nuestros padres?

Damián respondió:

– Ellos eran unas de las familias más poderosas de los vampiros y por eso los mandaron a asesinar, pero el gran error que cometieron es que no las asesinaron a ustedes ya que una de ustedes es el ser más poderoso de todos los vampiros. Y él es Kaoru Kamiya, hijo de un poderoso clan vampírico, también asesinaron a sus padres.

Por asunto de protegerlas, he decidido que nos iremos de este país, nos iremos a Nicaragua.

Y así llegaron a ese país y se cambiaron los nombres, ahora ellas eran Brenda y Cinthya Murillo.

AUTORA: cinthya 2009



PASAJES DEL TERROR: La mansión de los horrores de Edward Gain.

 Juan Antonio Cebrián narra la historia de este asesino, cuyo caso sirvió de inspiración para películas como Psicosis, American Psycho, La Matanza de Tejas o El Silencio de los Corderos.

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PASAJES DEL TERROR: Carmen Broto Buil, La Cenicienta de Barcelona (AUDIO).

De una de las secciones del programa de ONDA CERO RADIO «LA ROSA DE LOS VIENTOS», original de Juan Antonio Cebrian, desgraciadamente fallecido y hoy conducido por uno de sus colaboradores, Bruno Cardeñosa.

Narraciones sobre terror, misterio, crimen, casos célebres, psicokillers……

Este fué un HECHO REAL.

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MIS AMADAS SOMBRAS.

Todo empezó uno de esos días, en los que se le agradece al mismo padre de los cielos de haber nacido. Un día esplendoroso, con un sol radiante y con los pajarillos cantando como los serafines.
Pero siempre, cuando uno piensa que éste es su día, en sólo cuestión de segundos se da cuenta de lo contrario y la rueda del destino efectúa un giro de trescientos sesenta grados.
Mi mujer, me había dado como recado el de ir en busca de víveres al súper; que estaba a tan sólo unos pasos del vecindario. Que por cierto, era muy tranquilo y lleno de vecinos solidarios, que ponían la mejilla antes de entrar en algún pleito. Sin dudas, un barrio de beatos.
Cuando iba camino al súper, ajeno ante todo, como un chiquillo cuando se dirige a un kiosco con unos centavos para comprar algunos dulces. Sucedió lo incomprensible, en cuestión de segundos el cielo se cubrió de negro como si la noche se hubiese adelantado.
Los cielos se deformaban con la oscuridad, terribles sombras se encargaban de cubrirlo todo, como si fueran madres tapando a sus hijos con frazadas, en esas noches gélidas de invierno.
Pero junto con estas sombras, venían unas criaturas muy pequeñas, con unos ojos amarillos que centellaban en sus contornos. Esto, erizó cada tejido cutáneo de mi cuerpo y me impulsó a correr, sin ningún rumbo, sólo yendo hacia adelante como una topadora sin control.
Me alejé lo bastante de las sombras, pero no lo suficiente y en esos momentos que la adrenalina corría por mi alma escuché una voz, que jamás hubiese querido escuchar, una voz que al parecer me conocía como a la palma de su mano o al menos, si tenía mano.
-David…
Los susurros no eran aterradores, sino más bien, eran como los de un ángel. Pero yo, no era estulto y jamás hubiese dejado que me atrapasen esas sombras que irradiaban oscuridad hacia todas las direcciones.
-David…
La voz esotérica seguía musitando.
En aquellos momentos tan terroríficos, mientras corría, pasaban muchas preguntas por mi mente. -¿Por qué me conoce? ¿Qué es lo que ocurre? ¿De dónde han surgido estos mantos de oscuridad? ¿Por qué a mí?- En fin, sin lugar a dudas no comprendía esta situación. Pero de lo que sí estaba seguro era, que esta oscuridad no traía paz y amor. Sino que traía, odio y destrucción.
Logrando mirar en un breve espacio del tiempo hacia mis espaldas (mientras corría), pude avistar como estas sombras mortíferas, arrasaban con todo como si lo devorarán con un hambre voraz. Las sombras, estaban cubriendo todo a mis espaldas, casas, personas, autos, todo, no tenían compasión alguna por nada, ni nadie.
Mi corazón y mis pulmones me estaban ordenando que descansase, pero yo sabía que esto era casi como un suicidio. Pero, como soy humano, y los humanos somos tan impredecibles, decidí hacer lo más estúpido de toda mi vacua vida. Me adentré en un callejón sin salida, mientras las sombras con los mantos oscuros y las bestias con sus ojos amarillos fieles en su lugar, me seguían desenfrenadamente como si estuviesen en época de caza.
-David… no te resistas… es inútil…
La oscuridad, seguía con su labor susurrándome, como si esa voz estuviera a sólo un palmo de mis oídos.
Acorralado contra una pared, sólo aguardaba a morir con dignidad como lo habían hecho todas las personas de la manzana. Pero lo que ocurrió en aquellos momentos me dejó perplejo. Porque estas sombras que traían el mismo averno a la tierra, me susurraron otra vez, sólo que en esta ocasión fueron tres y me dijeron algo aliviador para mi alma.
-David… ¿Te sientes bien?
La voz era suave, pero penetrante para el sentido auditivo.
-David… ¿Quieres jugar?
Una invitación amena, pero poco convincente ya que provenía de las sombras aberrantes.
-David… ¿Quieres ayuda?
Algo que precisaba en aquel espacio del tiempo pero que era inaceptable para mi lucidez, sin dudas porque la ayuda provenía de quién sabe qué regente infernal.
En aquellos momentos pensé en contestarles pero no lo hice. Hice algo, que se basaba en la ingenuidad completa. Ingenuidad aún peor, que la de haberme metido en aquel callejón sin salida.
Corrí contra los mantos sombríos, como nadando en un río contra la corriente. Mantos, que estaban custodiados por las criaturas oscuras y pequeñas, con los ojos amarillos en forma de óvalos.
Audazmente logré abrirme paso, por la barrera de demonios que por cierto, sólo demostraban ser amedrentadores, ya que su falta de fuerzas era muy considerable. Cuando empujé a éstas pequeñas alimañas me sentí como esos héroes de Hollywood, que enfrentan a cualquier peligro y siempre salen victoriosos.
Una vez que atravesé los mantos me pude aunar con la avenida principal, que aún hacía notar un considerable gentío. Pero si hubo algo que me dejó atónito en aquellos momentos fue, lo que me decía la gente.
-¿Por qué corres?
Decía un hombre delgado, gesticulando duda.
-¿Estás loco?
Me juzgaba con anticipación una anciana con semejanza a un simio fugado de un zoológico.
-¡Imbécil!
Una mujer de rizos dorados, pero lengua viperina y palabras de poca educación, no se ausentaba en la fiesta denigrante que efectuaban hacia mi persona.

Cuando escuché esto, no me detuve a contestarles, ya que las sombras aún me perseguían. Sin dudas, estas personas querían morir o no querían darse cuenta de la gravedad de la situación.
Yo, seguí con mi trabajo de escapista pero cuando quise darme cuenta, los susurros habían desaparecido, como las sombras y las criaturas provenientes del mismísimo inframundo.
Realmente, nunca supe lo que ocurrió aquel día y quizá jamás lo sabré. Pero, de lo que sí estoy seguro es que todo lo que había vivido fue real y, que todo aquello me había llenado de júbilo. Tanto, que me encantaría volver a repetirlo, no es que esté loco, sino que esas sombras que traían el mismo infierno, fueron los únicos seres en el mundo que me hicieron las tres preguntas más divinas de toda mi insulsa vida.
“¿Te sientes bien?”-siempre, tuve focos depresivos en mi austera vida y jamás, ningún ser cercano me hizo esta pregunta.
“¿Quieres jugar?”-de niño, nunca tuve la oportunidad de conocer una buena y digna infancia. Nunca nadie me había invitado a jugar, ya que en ningún momento tuve la oportunidad de hacerlo, por el peso de tener una madre prostituta y un padre alcohólico, los cuales me pegaban todos los santos día de mi niñez.
“¿Quieres ayuda?”-jamás alguien, me había preguntado si necesitaba ayuda, lo único que hacía mi hermosa familia todos lo milagrosos días era decirme:-papá, has esto… querido, compra esto… papá, termina esto… yerno, esto está sucio límpialo…
Los días pasaron, y nunca más volví a presenciar los mantos sombríos a los que jamás olvidaré. Mantos de sombras, que me hicieron crecer como persona.
Muchos vecinos, piensan que soy un desquiciado, por lo que sucedió aquella vez. Pero yo, realmente pienso que soy un afortunado del destino.
El mismo día que me dirigía hacia el súper por un recado de mi mujer, me iba arrojar contra un auto, sin dudas, con la intención de líbrame de la penosa vida que llevaba. Gracias a esas sombras, que sólo lograron ver mis divinos ojos color azul, me recuperé de mi depresión y ahora, estoy más firme que nunca, rebalsado en júbilo y a la vez inundado en carácter.
Ahora nadie me ordena nada, todos me invitan a jugar y todos están constantes en mi sentir humano.
Mis sombras interiores ya son cosa del pasado y murieron con mi antiguo ser. Ahora, lo único que llevo en mi alma, es la hermosa luz radiante de mi superación emocional.

AUTOR: Damián Fryderup

PORCELANA-EL VIAJE.

El Pontiac Firebird negro rasgaba la noche, cruzando como un cometa los desolados campos de Canadá. Su conductor parecía ignorar todas las restricciones de velocidad que se cruzaban en su camino, y el peligro que conllevaría un accidente de tráfico en una zona tan aislada de la civilización: Tan sólo tenía ojos para la carretera que se desplegaba ante él como el espinazo de un dragón dormido. De vez en cuando, lanzaba un vistazo al espejo retrovisor, a la pasajera que se sentaba tras él. Invariablemente, siempre apartaba la vista, con la boca seca y las manos sudorosas, y aceleraba aún más.

¿Cuánto tiempo llevaba así, clavado al asiento, en aquella cabalgata infernal? No lo recordaba ya. Horas. Siglos. Quién sabía. El miedo había nublado su sentido del tiempo. En aquellos momentos no podía pararse a recordar: Su mente estaba centrada en la carretera, en cómo había llegado a aquella situación, y en la certeza inexorable de que el fin de su viaje, y lo desconocido, se acercaban.
-¿Falta mucho?- Le interrumpió una voz suave desde los asientos traseros. Dio un respingo que casi les saca de la calzada.
-No…- Respondió, sorprendido de ser capaz aún de hablar –Unos pocos kilómetros tan sólo.
-Hmmmm… -Fue la única respuesta. Él no necesitaba mirar al retrovisor para saber que le observaba, con aquella terrible sonrisa grabada en su rostro – El viaje llega a su fin. Has sido un chofer muy diligente, David. De cinco estrellas.
– Cuando todo esto acabe ¿Qué será de mí? – David cerró los ojos, deslumbrado momentáneamente por una farola, y por un instante vio a Luke recortado contra la oscuridad de sus párpados. Le vio tal y como le había visto por última vez: Su rostro congelado por el horror, rodeado de rojo, rojo, rojo… Alejó la imagen con un ademán de la cabeza y reunió el valor suficiente para seguir preguntando: -¿Vas a hacerme lo mismo que a Luke?
Ella se reclinó hacia delante en su asiento y le acarició la mejilla con sus dedos finos y perfumados. Lo que eran las cosas: El día anterior David habría dado su vida por que aquellos dedos le tocasen. Ahora mataría por tenerlos bien lejos.
– Debería hacerlo ¿No crees?- Ronroneó ella en su oído –Hay leyes insoslayables, viejos contratos que no se deben romper. A veces un pobre idiota se cree muy listo, o muy valiente, y hay que darle un castigo ejemplar.
Yo no… Nosotros no sabíamos…
-No saber algo no te libra de sus consecuencias – La caricia se convirtió en dolor, las uñas se clavaron en la mejilla de David arrancándole un grito de sorpresa. Ella se acercó aún más – Pero tal vez haya piedad para ti. Depende de cómo te portes cuando lleguemos.
Él no respondió. Su voz se había ido ya, atenazada por la fría mano del terror. Ya estaban llegando: en la próxima curva verían ya los perfiles del viejo edificio, de modo que David aminoró la velocidad.
-Oh, casi se me olvida- Dijo ella, dejando caer un objeto sobre el regazo de David – Un regalo para ti, para que nunca olvides esta aventura.
David bajó la vista para ver el “regalo”, al que las luces de las farolas arrancaban destellos plateados de vez en cuando. Se quedó petrificado mientras ella reía detrás de él, en la oscuridad.
Era el pendiente de Luke.
Aún había parte de la oreja unida a él.

AUTORA: LadyMurasaki