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El autogobierno es posible, pero los políticos lo impedirán siempre. / Self-government is possible, but politicians will always prevent it. (SPANISH-ENGLISH)

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Por Francisco Rubiales

Los políticos y el establishment trabajan para que sintamos miedo y nos consideremos desvalidos y necesitados de liderazgo, pero esos sentimientos son un recurso del poder para seguir dominando el mundo y disfrutando de sus privilegios. La verdad es que el hombre está creado para autogobernarse, sin necesitar líderes. La capacidad de aprender hace posible que el humano pueda y deba ser su propio líder. El hombre fue creado para ser rey del universo, pero llegaron los políticos, para truncar ese destino glorioso, el único digno del hombre.

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La libertad es la posesión segura de aquellos que tienen el coraje de defenderla (Pericles)

Estamos mucho más preparados de lo que creemos para autogobernarnos. Un día me dijo Omar Torrijos, dictador de Panamá y uno de los hombres más lúcidos e imaginativos que he conocido, que el autogobierno era posible, pero que somos los hombres, sobre todo los políticos, los que lo impedimos. Me puso el ejemplo de la policía panameña, que había conseguido grandes éxitos en la lucha contra la delincuencia, pero que, al no haber delitos en las calles, a veces los cometía ella misma para justificar que es necesaria.

Si nos permitieran entrenarnos y aprender, descubriríamos que en el autogobierno está la solución de la mayoría de los grandes problemas que aquejan al mundo desde el principio de los tiempos, pero jamás lo permitirán porque ellos, los parásitos de la política, se quedarían sin su poder y privilegios. Es evidente que los que aspiran a controlar el poder y la riqueza a costa de lo que sea son los peores enemigos de la civilización y de la especie, pero la mayoría de la gente, idiotizada, no consigue ver esa verdad.

El autogobierno es una emanación del pensamiento cristiano, cuya esencia es que el hombre es hijo de Dios y, por tanto, dotado para gestionar la Creación con sus capacidades. Todas las trabas y limitaciones de esa conciencia es producto de la miseria humana y de los depredadores que siempre ha querido imponerse sobre los demás.

Los políticos son especialmente crueles e implacables con el anarquismo, al que no perdonan su concepción extrema y brillante de la libertad. El anarquismo es el único proyecto político que proclama el orden legal voluntario de una sociedad sin Estado, basado en la soberanía individual.

El anarquismo, como filosofía de libertad y autogestión del mundo, fue liquidado por el comunismo, que es la doctrina más feroz frente a la libertad y el autogobierno inventada por el ser humano. Mientras que los libertarios creemos que el mundo puede ser gestionado sin Estado o con un Estado mínimo, que únicamente puede intervenir cuando se producen dramas o conflictos extremos, los comunistas entregan todo el poder al Estado, confían en que el Estado decida y lo solucione todo y niegan la libertad y la capacidad del individuo para gestionar el mundo.

En mi etapa de profesor y conferenciante, cada vez que un alumno me preguntaba que es la democracia le hablaba de las rotondas en las carreteras y caminos como muestra de lo que es realmente la democracia: un sistema gestionado por ciudadanos con capacidad de autogobierno y sin necesidad de un Estado poderoso e intervencionista como el que tenemos.

Pocas cosas son tan democráticas como una rotonda de carretera. En ellas, cada ciudadano sabe las reglas y las cumple sin que sean necesarios los guardias ni los semáforos, ni autoridad alguna. Las carreteras y ciudades españolas se han llenado de rotondas, pero los políticos se niegan a instalarlas en la democracia porque quedaría demostrado que el mundo, sin ellos, funcionaría mejor.

Las rotondas han proliferado imparables en las carreteras y ciudades porque su eficacia es indiscutible, porque ahorra dinero al contribuyente y porque de ese modo los políticos pueden dedicar el grueso de las fuerzas policiales a asuntos que les interesan mas, como es la propia custodia y seguridad de la casta poderosa.

Con ciudadanos responsables y vigilantes y con unas leyes que se cumplan, toda la parafernalia actual del Estado español, el más costoso y grueso de toda Europa, sobraría, incluyendo las gobiernos autonómicos, los parlamentos, las diputaciones y las miles de instituciones y empresas públicas que solo sirven para que los políticos puedan colocar, con sueldos y privilegios, a los suyos.

Si el mundo quisiera liberarse de las zarpas de la clase política, que lo oprime, castra y hasta envilece, debería avanzar hacia la autogestión, nunca hacia el Estado fuerte y opresor. La autogestión es de seres libres, mientras que el Estado dominador es de esclavos.

Los atenienses clásicos, conscientes de que el Estado oprimía, siempre en busca de más poder, inventaron la democracia y decidieron sortear los cargos y responsabilidades entre los ciudadanos, sin permitir jamás la existencia de políticos profesionales ni partidos políticos, que eran considerados como los peores enemigos de la libertad y de la civilización. Aquella democracia de ciudadanos funcionaba y generaba prosperidad y progreso, al mismo tiempo que permitía que los ciudadanos, con el ejercicio del poder, aprendieran y se perfeccionaran.

Los únicos cargos que no se sorteaban eran los que requerían alta especialización, como los grandes jueces y los comandantes supremos de la flota y del ejército.

Ese es el verdadero camino hacia el progreso, la libertad y la creación de un mundo mejor, pero la dura realidad es que los poderosos, con su egoísmo y miseria, lo impiden y prefieren apostar no por el aprendizaje del hombre, la libertad y la autogestión, sino por un mundo de esclavos en el que ellos están situados en la cúspide, atiborrados de privilegios y esparciendo división, envidia, miedo y dominio.

inglaterra

ENGLISH

Politicians and the establishment work to make us feel scared and consider ourselves helpless and in need of leadership, but those feelings are a resource of power to continue dominating the world and enjoying its privileges. The truth is that man is created to self-govern, without needing leaders. The ability to learn makes it possible for the human to and must be their own leader. Man was created to be king of the universe, but the politicians arrived, to truncate that glorious destiny, the only one worthy of the man.

We are much more prepared than we believe to self-govern. One day I was told by Omar Torrijos, a dictator from Panama and one of the most imaginative and lucid men I’ve ever met, that self-government was possible, but that we are the men, especially the politicians, who prevented it. She gave me the example of the Panamanian police, which had achieved great success in the fight against crime, but which, because there were no crimes on the streets, sometimes committed them to justify that it is necessary.

If we were allowed to train and learn, we would find that in self-government lies the solution to most of the great problems that have plagued the world since the beginning of time, but they will never allow it because they, the parasites of politics, would be left without their Power and privilege. It is evident that those who aspire to control power and wealth at any cost are the worst enemies of civilization and species, but most people, idiot, can not see that truth.

Self-government is an emanation of Christian thought, whose essence is that man is a child of God and, therefore, gifted to manage Creation with his abilities. All the obstacles and limitations of this consciousness are a product of the human misery and of the predators he has always wanted to impose on others.

Politicians are especially cruel and implacable with anarchism, to which they do not condone their extreme and brilliant conception of freedom. Anarchism is the only political project that proclaims the voluntary legal order of a stateless society, based on individual sovereignty.

Anarchism, as a philosophy of freedom and self-management of the world, was liquidated by communism, which is the most ferocious doctrine of freedom and self-government invented by man. While libertarians believe that the world can be managed without a state or a minimal state, which can only intervene when extreme dramas or conflicts occur, communists give all power to the state, trust that the state will decide and solve everything And deny the freedom and ability of the individual to manage the world.

In my stage of teacher and lecturer, every time a student asked me what democracy was, he talked about the roundabouts on the highways and roads as a demonstration of what democracy really is: a system managed by citizens with self- Need for a powerful and interventionist state like the one we have.

Few things are as democratic as a road roundabout. In them, every citizen knows the rules and complies without the need for guards or traffic lights, or any authority. Spanish roads and cities have been filled with roundabouts, but politicians refuse to install them in democracy because it would be demonstrated that the world, without them, would work better.

The roundabouts have proliferated unstoppable in roads and cities because their effectiveness is indisputable, because it saves the taxpayer money and because that way politicians can dedicate the bulk of the police forces to matters that interest them more, such as custody and security Of the powerful caste.

With responsible and vigilant citizens and with laws to be fulfilled, all the current paraphernalia of the Spanish state, the most expensive and thick of all Europe, would be left, including autonomous governments, parliaments, deputations and thousands of institutions and public enterprises That only serve so that the politicians can place, with salaries and privileges, to his.

If the world wants to free itself from the clutches of the political class, which oppresses it, castrates it, and even weakens it, it should advance towards self-management, never towards the strong and oppressive state. Self-management is of free beings, while the dominating state is of slaves.

The classical Athenians, aware that the State oppressed, always in search of more power, invented democracy and decided to sort out the positions and responsibilities among citizens, never allowing the existence of professional politicians or political parties, who were considered the worst Enemies of freedom and civilization. That democracy of citizens worked and generated prosperity and progress, while allowing citizens, with the exercise of power, to learn and perfect themselves.

The only positions that were not drawn were those that required high specialization, such as the great judges and the supreme commanders of the fleet and the army.

That is the true path to progress, freedom and the creation of a better world, but the harsh reality is that the powerful, with their selfishness and misery, prevent it and prefer to bet not on man’s learning, freedom and Self-management, but by a world of slaves in which they are placed on the cusp, crammed with privileges and spreading division, envy, fear and domination.

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Interés propio no es egoísmo.

POR: 

CAPITALISMOLas relaciones de mercado se critican constantemente como egoístas o codiciosas, con recompensas al egoísmo que las hacen éticamente dañinas. Como dijo Friedrich Hayek: “la creencia de que el individualismo aprueba y estimula el egoísmo humano es una de las muchas razones por las que le desagrada a mucha gente”. Sin embargo esa acusación es falsa.

Los mercados si implican gente con intereses propios avanzando conjuntamente hacia sus objetivos, a menudo sin siquiera conocerse, pero buscar el interés propio no es lo mismo que ser egoísta.

La gente tiene intereses poderosos

Los economistas suponen que los individuos tienen intereses propios. Eso significa sencillamente que hay algunas cosas que preocupan a la gente: algunos fines les importan más que otros. Su consecuencia es que cada persona preferiría mandar (es decir, tener el poder para decidir sobre su uso) sobre más recursos que sobre menos, porque eso nos permite avanzar hacia cualquier fin que valoremos más en la práctica de lo que podríamos en otro caso. Pero valorar el mando sobre la disposición de más recursos no es un enfoque monomaníaco cobre uno mismo.

Hayek entendía esta confusión escribiendo que:

Si lo exponemos concisamente diciendo que la gente está y tendría que estar guiada en sus acciones por sus intereses y deseos, esto será al tiempo mal entendido o distorsionado en la falta idea de que está o tendría que estar guiada por sus necesidades personales o intereses egoístas, mientras que lo que queremos decir es que se les debería permitir a ellos prosperar en cualquier cosa que piensen que es deseable.

Si todo lo que preocupa a una persona se limita a sí misma, el interés propio de esa persona podría igualarse a egoísmo. Pero si alguien se preocupa por algo o alguien más allá de sí mismo, esto difiere del egoísmo en varias formas distintas.

Por ejemplo, cuando la Madre Teresa usó el dinero de su premio Nobel para construir una leprosería, estaba actuando en interés propio, porque esos recursos se usaron para avanzar en algo que a ella le importaba. Pero no actuó de una manera egoísta.

Los mercados libres obligan a la cooperación a los verdaderamente egoístas

Otra forma de caracterizar la distinción es que mientras que la gente egoísta tiene intereses propios (se preocupan por sí mismos), tener intereses propios no conlleva ninguna implicación de egoísmo. Y el interés propio, sea egoísta o no, es lo que permite que mejore la cooperación social y se beneficien otros, por comportamiento voluntario de mercado. Por eso incluso si alguien implicado en los mercados resulta ser egoísta, de ello no se deduce que los mercados les hagan más egoístas, ni que los mercados amplíen el ámbito del egoísmo en los asuntos humanos.

Como ejemplo, supongamos que Stan es completamente egoísta. Dado que se respetan los derechos de propiedad de otros, Stan solo puede inducir a otros a cooperar voluntariamente con él en impulsar sus planes haciendo que estén mejor que con sus alternativas. No puede coaccionarlos. Así que, a pesar de no preocuparse en absoluto por otros, Stan actúa para avanzar en sus intereses como medio para avanzar en los suyos. Ese es el milagro descrito en la metáfora de la mano invisible de Adam Smith. Aunque alguien sea egoísta, sigue teniendo incentivos para beneficiar a otros cooperando mejor con ellos y mejorando las opciones de estos.

No podemos ignorar lo que hace la gente buena con su dinero

La crítica del “egoísmo” del comportamiento del mercado también se posibilita centrando la atención analítica solo en los intercambio del mercado que tienen lugar. En una visión tan estrecha, no hay diferencia analítica entre el egoísmo y el interés propio, permitiendo a la gente sencillamente olvidar evidencias que desmienten un egoísmo universal. Sin embargo, si consideramos el comportamiento de la gente más allá de una visión microscópicamente estrecha de los intercambios del mercado, vemos enormes evidencias de comportamiento no egoísta, desde preocuparse por familia y amigos a dar cientos de millones de horas y cientos de miles de millones de dólares a caridad, a acciones aisladas de amabilidad. Prácticamente todos exhiben alguna generosidad. Y el potencial para manifestar los espíritus generosos de las personas se expande, no se contrae, por los beneficios mutuos que proporciona el mercado.

Adam Smith lo expone bien en la Teoría de los sentimientos morales, argumentando que:

Por muy egoístas que se suponga al hombre, hay evidentemente algunos principios en su naturaleza que hacen que le interese la fortuna de otro y le resulte necesaria su felicidad, aunque no derive nada de él, salvo el placer de verlo.

Y lejos de apoyar el estrecho egoísmo, concluía que “restringir nuestro egoísmo y consentir nuestros afectos benevolentes constituye la perfección de la naturaleza humana”. En otras palabras, nuestro interés propio incluye el desarrollo de nuestra naturaleza benevolente. El llamado padre de la economía rechazaba el egoísmo en que insisten los críticos del mercado de que este se construye como presunción general y como parte de una buena vida humana.

Está claro que los participantes del mercado no pueden caracterizarse apropiadamente como motivados por la codicia. ¿Qué explica entonces esos falsos ataques? Los ataques vienen cuando alguna gente piensa que sus preferencias deberían imponerse a las preferencias de los propietarios y el control de estos sobre su propiedad. Aun así, son incapaces de conseguir el consentimiento voluntario de los propietarios. Así que dichos propietarios y propiedad deben denigrarse y así los autodenominados reformistas pueden imponer sus preferencias a los propietarios sin advertir que esto pone en evidencia su propia codicia.


Publicado originalmente el 15 de abril de 2015. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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Frases.

LIBERTAD

BY: Libertad Darom

 

– Las mayorías también pueden equivocarse. La Ciencia no es democrática. Ni la verdad está sujeta a plebiscito. Y si es por errar, prefiero pagar por mis propias decisiones equivocadas, a hacerlo por las ajenas que se me hayan impuesto por la fuerza.

– Los derechos individuales derivan de la naturaleza del hombre, son intrínsecos a él y son, por lo tanto, anteriores a cualquier clase de gobierno y no pueden estar sujetos a ninguna votación. (Oscar Caprav)

– Propongo compilar una especie de diccionario de frases liberticidas, y su traducción al español coloquial. Por ejemplo:
«El Gobierno debería prohibir ‘x'» = «Como yo no quiero o puedo consumir ‘x’, tampoco quiero que nadie más consuma ‘x'».
«El Gobierno debería fomentar ‘y'» = «Me gusta ‘y’ pero no estoy dispuesto a pagar por él, por eso quiero obligar a los demás a pagar en mi lugar».
Etc………….
Creo que sería interesante publicar algo así alguna vez. O por lo menos tenerlo compilado: «manual del pequeño liberticida».

– Es gracioso: la filosofía liberal se basa en la premisa de vivir tu vida sin joder a nadie. Y sin embargo y a pesar de que somos tan pocos, nuestra mera existencia parece que fastidia a medio mundo.

– La naturaleza es hermosa; pero nuestras ciudades son magníficas, increíbles, únicas.

– Si los gobernantes REALMENTE desearan mejorar el nivel de vida de los trabajadores, BAJARÍAN LOS IMPUESTOS en lugar de subir el salario mínimo.

– Hasta que se quejan del machismo y demás monsergas: en general, los varones más misóginos suelen ser los gays. Id con el cuento del «heteropatriarcado machista» a otra parte.

– El futuro del socialismo es el comunismo. El futuro del comunismo es la muerte. La única alternativa a la muerte, es la rebelión.

– «Vive y deja vivir» = Liberalismo.
«Vive y fuerza a que los demás vivan como tú piensas que deberían vivir» = Socialismo de todos los colores.

– Si «socialismo» = Suecia: ¿por qué no se estudian a fondo la política sueca, y después la aplican al pie de la letra? En cambio, repiten «Suecia» como un mantra, pero después van e imitan a Venezuela…

– Mirando Heidi con mi hija:
«El abuelo hace quesos, pero él no necesita consumir tantos. Los que le sobran los vende en el pueblo cercano, y a cambio compra otros productos que le hacen falta. Si no existiera el Comercio, cada cual tendría solo lo que sabe hacer. O sea, casi nada. Gracias al Comercio, todos somos más ricos.»

– En otras palabras: los que están contra los transgénicos y los que están a favor de la disminución de población humana son los mismos. Y no por casualidad.

– Los musulmanes tienen permitido cometer todas las bestialidades que les entre en gana, sin que ningún intelectual, periodista ni activista progre bienpensante se escandalice; ya que «así es su cultura y hay que respetarla». Las cosas (no importa cuales) solo son malas y condenables si las comete Israel.
Occidente se va a joder en grande cuando les impongan estas mismas multiculturalidades en sus propias casas. Detestan a los judíos y apoyan al Islam. Pues Islam tendrán. Hasta que se les salga por las narices. Que les aproveche!

– Los nazis de hoy se hacen llamar socialistas.

– Alguien tiene que explicarle a la gente otra vez, que la legitimidad no parte del gobierno, ni tan siquiera del pueblo. La legitimidad debe estar en los actos mismos, si son decentes, o no.

– Hemos criado un enorme monstruo, y se llama Sector Público. Abarca desde los políticos y funcionarios de carrera, hasta las empresas estatales. Ese sector es cada día más enorme y pesado. En algún momento sucederá que nos daremos cuenta de que son ellos o nosotros. O ellos adelgazan, y adelgazan MUCHO, o nosotros acabaremos literalmente aplastados: desviviéndonos de sol a sol por apenas unas migajas hasta los 70 años, para a continuación tener una vejez de pura indigencia.
Eso es lo que a mí me preocupa hoy, y no a quién elegirán los parlamentarios para elevar al trono de Sumo Figurín con Privilegios de Realeza. La fiesta se tiene que acabar, o nos va a matar.

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COMUNISMO

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El mercado para la libertad (extracto)

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Los gobiernos siempre han considerado necesario usar la fuerza, tanto contra sus propios ciudadanos como contra otros gobiernos. Esto no es sorprendente si se piensa que cualquier gobierno sólo puede existir si mantiene un monopolio en su área de operaciones, y que sólo puede mantener este monopolio permanentemente mediante el uso de la fuerza. Las guerras y las represiones son un subproducto inevitable del gobierno: son simplemente la reacción normal de un monopolio coercitivo ante las amenazas externas e internas a su posición. Cuantas más áreas busca monopolizar dentro de sus fronteras (o sea, cuanto más totalitario es), más represiones tiene que ejercer contra sus ciudadanos y más violentas y sangrientas son esas represiones. Cuantas más áreas busca controlar fuera de sus fronteras (es decir, cuanto más imperialista es), más guerras emprenderá, y más prolongadas y destructivas estas serán. Algunos gobiernos son mucho más totalitarios e imperialistas que otros y, en consecuencia, mucho más crueles y sanguinarios. Pero cada gobierno debe iniciar la fuerza porque cada gobierno es un monopolio coercitivo. Mientras existan los gobiernos, las guerras y las represiones son inevitables. La historia de los gobiernos siempre ha sido, y siempre será, escrita con sangre, fuego y lágrimas.

Además de todo el resto de sus defectos, la estructura de cualquier gobierno es incurablemente arbitraria y, por lo tanto, carente de razón. Cualquier institución que no forme parte del mercado libre y, por lo tanto, no esté sujeta a las reglas del mercado, debe ser establecida y operada sobre la base de reglas arbitrarias y por lo tanto no puede ser justa y orientada hacia la realidad. La empresa privada es guiada por la realidad en la forma del mercado. Un empresario exitoso opera su negocio de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda y de esta manera tiene razones centradas en la realidad para las decisiones que toma. Pero el gobierno está fuera del mercado, no es guiado por las realidades del mercado, y por lo tanto sólo puede ser operado por decisiones arbitrarias. Esta verdad salta a la vista cuando uno honestamente trata de determinar con justeza cómo debería ser implementada la institución del gobierno (lo cual también explica por qué pocos defensores de la libertad han intentado esta tarea imposible). Por ejemplo, ¿cómo deben ser elegidos los jueces, por elección o nombramiento? Si es por elección, ¿en qué términos y por qué electorado (local, estatal o nacional)? La designación debería ser ¿bipartidista o no partidista? Si es por nombramiento, ¿por quién y con qué controles? ¿Cuáles son las reglas para votar, quién decide lo que ellas serán, y cuáles son los criterios objetivos para semejantes decisiones? Las discusiones sobre estos asuntos son a la vez interminables e infructuosas, porque no hay respuestas no arbitrarias.

– M & L Tannehill – «El Mercado Para La Libertad»

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