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La energía limpia tiene un sucio secreto

La obsesión de los activistas verdes por los vehículos eléctricos perpetúa la injusticia que supuestamente quieren abolir

Los miopes activistas de sillón no se dan cuenta que su absolutismo verde en realidad fomenta la desigualdad. (Flickr)

 por FEE

Como ocurre con la mayoría de las cosas que se propugnan en nombre del progreso social, el agresivo impulso de la izquierda a la tecnología de los vehículos eléctricos olvida convenientemente las vidas de los más afectados por ella.

“Bajo mi mandato, el gran viaje por carretera estadounidense va a estar totalmente electrificado. Y ahora, a través de una desgravación fiscal, se pueden conseguir hasta 7500 dólares en un nuevo vehículo eléctrico”, exclamó Biden durante una sesión fotográfica en un reluciente Hummer eléctrico. Apuesto a que esa desgravación fiscal será muy útil cuando el estadounidense medio se vea obligado a comprar un VE (vehículo eléctrico) de 60000 dólares después de que se prohíban totalmente los coches de gasolina.

A los izquierdistas les encanta insistir en la necesidad a vida o muerte de eliminar todo lo que no sea eléctrico. Actualmente, Biden está poniendo sus miras en un mandato de emisiones que podría limitar gravemente la accesibilidad de los coches de gas a los ciudadanos de cuello azul. La administración justifica su control del mercado afirmando que es lo más “equitativo”.

La Secretaria de Energía, Jennifer Granholm, anunció: “Las históricas leyes de energía limpia del presidente Biden están haciendo posible que pongamos más VE (vehículos eléctricos) en la carretera ampliando la infraestructura de recarga en las comunidades desatendidas, al tiempo que reducen la ansiedad por la autonomía y el coste entre los conductores que quieren pasarse a la electricidad”.

Estoy seguro de que la propia Granholm viajó a esas comunidades desatendidas para ver qué les produce a esas personas “ansiedad por el coste”. Por alguna razón, no creo que los vehículos eléctricos estén ni remotamente en sus mentes.

El Secretario de Transporte, Pete Buttigieg, afirmó que utilizaría 1.000 millones de dólares de la risiblemente bipartidista ley de infraestructuras para “deconstruir el racismo que se incorporó a las carreteras”. El Sr. Pete es una de las élites que celebraron las inmensas subidas de los precios de la gasolina, ya que eso significaba de alguna manera que más gente se inclinaría a comprar vehículos eléctricos. Desde entonces, ha estado trabajando duro para desegregar las carreteras y combatir los baches sistémicamente opresivos.

El camino al infierno está pavimentado con “buenas intenciones”

De lo que no se dan cuenta estos miopes activistas de sillón es de que su absolutismo verde en realidad fomenta la desigualdad. ¿Saben lo que se está haciendo para saciar su necesidad de todas esas baterías eléctricas?

Esclavitud y trabajo infantil.

No, no estoy siendo hiperbólico. En la República Democrática del Congo (RDC), los llamados mineros “artesanales” trabajan en condiciones extremadamente peligrosas para extraer cobalto y níquel, elementos cruciales en la producción de baterías que se ven en coches eléctricos como Teslas, Fords y VWs. Hombres, mujeres y niños vagabundean bajo un calor extenuante y mueren en derrumbes de pozos mineros mientras las milicias que los “reclutaron” en pueblos de todo el país los observan con indiferencia. En el mejor de los casos, estos trabajadores reciben uno o dos dólares al día por su penoso trabajo.

Siddharth Kara, investigador de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, estudió estas explotaciones mineras y señaló: “El cobalto es tóxico al tacto y al respirarlo, y hay cientos de miles de congoleños pobres que lo tocan y lo respiran… Madres jóvenes con bebés atados a la espalda, todos respirando este polvo tóxico de cobalto. Hay una contaminación cruzada total entre el cobalto derivado de excavadoras industriales y el cobalto excavado por mujeres y niños con sus propias manos”.

Se calcula que hay unos 40000 niños trabajando en estas minas tóxicas, muchos de ellos de tan sólo seis años.

Demasiado para la “energía limpia”.

Lo que es aún más aterrador es que, como estas operaciones no se contabilizan en las auditorías oficiales gracias a la corrupción local y a las tácticas comerciales del mercado gris, no se sabe exactamente cuántas personas trabajan en estas peligrosas condiciones bajo la amenaza de la fuerza.

Ahora bien, a pesar de ser ilegales, estas operaciones están muy extendidas por todo el país y están bien financiadas por intereses externos. Se calcula que alrededor del 70% de las explotaciones mineras congoleñas son propiedad de empresas de inversión chinas respaldadas por el gobierno. Así pues, ahora no sólo tenemos el problema de las prácticas empresariales cuestionables y los entornos de trabajo inseguros en regiones asoladas por la pobreza, sino también una industria multimillonaria que beneficia directamente a un gobierno autoritario bien conocido por sus prácticas genocidas.

Eso no suena equitativo.

No ver el mal, no oír el mal…

Incluso ante estas flagrantes violaciones de los derechos humanos, Occidente ha permanecido peculiarmente mudo sobre el tema. Desde luego, no se ve a ningún político de renombre protestando por la fabricación de pilas tan codiciadas, ¿verdad? En la base de esta violenta cadena de suministro hay congoleños de todas las edades que mueren o resultan gravemente heridos mientras se les obliga a explotar vetas tóxicas de cobalto. Al fin y al cabo, estas son las personas que sostienen la producción de vehículos eléctricos en Occidente.

De los medios de comunicación y los políticos heredados sólo recibimos silencio. ¿Cómo pueden decir que el cambio a un transporte totalmente basado en vehículos eléctricos traerá la equidad a nuestro país racista, cuando sus propias políticas apoyan directamente los modernos equipos de esclavitud africana?

Los que están en los peldaños más bajos de la escala económica tienen que pagar por sus caprichos “ilustrados”. ¿Por qué debería importarles a las élites? Todos estos abusos sistémicos se cometen en tierras lejanas, fuera de la vista, fuera de la mente. No es un problema porque está allí. Este es el tipo de “progreso” por el que abogan los políticos, independientemente de cuántos Ford eléctricos vendan.

Como señaló Henry Hazlitt: “El mal economista sólo ve lo que inmediatamente llama la atención; el buen economista también mira más allá. El mal economista sólo ve las consecuencias directas de una propuesta; el buen economista también mira las consecuencias indirectas y a más largo plazo. El mal economista sólo ve cuál ha sido o será el efecto de una política determinada en un grupo concreto; el buen economista indaga también cuál será el efecto de la política en todos los grupos”.

Esa es la cuestión. A los legisladores y a los magnates de los negocios no les importan las ramificaciones de sus acciones en el mundo real. Mientras impulsan normas “equitativas” en un truco de relaciones públicas para obtener mejores puntuaciones ESG (en español, Gobernanza medioambiental, social y empresarial), descuidan por completo los efectos reales de vida o muerte de la legislación “verde”.

Este artículo fue publicado originalmente por FEE.org


Connor Vasile es un estadounidense de primera generación y escritor que desea concienciar sobre las ideas liberales clásicas.

Luis Pomar: «El CO2 no causa el calentamiento global» / Luis Pomar: «CO2 does not cause global warming»

Nació en Torres del Segre (Lérida) hace 69 años. Fue catedrático de estratigrafía en la Universidad de Baleares hasta su jubilación.

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Luis Pomar, en Teruel, donde reside con su mujer, una turolense. A. G. / B.

Por Luis Rajadel

¿Como experto, qué destacaría de la geología turolense?

Lo que más me atrae es la calidad de los afloramientos. Es un lugar único para la investigación geológica por la escasa cobertura vegetal, que en otros lugares impide acceder a la información.

Acaba de recibir en Canadá la Medalla Sorby, el galardón más preciado en el campo de la sedimentología –el estudio de los estratos geológicos–. ¿Cómo le sienta ser el primer español en recibirla?

Recompensa la labor científica de toda mi vida. Es un premio a mi trayectoria y a las aportaciones en aspectos generales de la sedimentología.

¿Qué se puede aprender del estudio de los sedimentos?

Las calizas muestran capas que presentan variaciones y yo estudio a qué se deben. La historia de la tierra y de la vida quedan reflejadas en los sedimentos. La caliza registra las condiciones climáticas y cómo han evolucionado, también revela la presencia de gases en la atmósfera y el impacto de los seres vivos.

Tras estudiar ese registro defiende, en contra del criterio mayoritario, que ni entramos en una fase de calentamiento global de largo alcance ni que el actual aumento de la temperatura planetaria sea responsabilidad del CO2.

Son, desde mi punto de vista, dos errores.

¿Por qué llega a esa conclusión?

El calentamiento actual es de muy corto recorrido. Si cogemos el Cuaternario con sus periodos glaciares (fríos) e interglaciares (cálidos), estos siempre han sido más calientes que el actual. El óptimo climático tras la última glaciación llegó hace 10.000 años y, desde entonces, la tendencia a largo plazo es de enfriamiento. El sol tiende a menos actividad y esta condición se dio en periodos de temperaturas bajas. Vamos en esa dirección.

¿En contra de la opinión de quienes auguran un calentamiento global?

Así es. Y el enfriamiento se debe al descenso de la actividad solar.

¿Cuál es el papel del CO2 en la evolución climática?

Hay muchas causas de la evolución de los climas, algunas desconocidas. Pero, si se establece una correlación entre concentración de CO2 y temperatura, no encajan para nada. Hay momentos en que sube el CO2 y la temperatura baja. No hay relación.

Entonces ¿por qué existe consenso social en sentido contrario?

En la ciencia no hay tal consenso, sino un debate permanente. El consenso es solo político.

Le veo muy negacionista.

El clima ha cambiado siempre y lo ha hecho sin nuestra intervención.

Entonces, ¿podemos estar tranquilos porque no somos causantes de un cambio climático de largo alcance?

Ni de largo ni de medio ni de corto alcance.

¿A qué responden las visiones apocalípticas sobre el clima futuro por culpa del CO2?

Eso que lo aclaren los políticos.

¿Qué interés pueden tener los políticos en declarar la guerra al CO2 y a la quema de combustibles fósiles que lo genera?

Hay una razón. Más de la mitad de las reservas de petróleo del mundo están en el Golfo Pérsico y una cuarta parte del consumo del planeta pasa por el estrecho de Ormuz. El suministro es frágil y el mundo occidental quiere independizarse de esa fuente de abastecimiento energético.

¿Se trata, por lo tanto, de propaganda para justificar el paso de una energía basada en los hidrocarburos a las alternativas?

En mi opinión, sí. Los precios actuales están condicionados por los conflictos entre suníes y chiitas. El mundo árabe marca el precio. Hay que librarse de esa dependencia y de esa inestabilidad.

A Teruel la guerra contra el CO2 le toca muy de cerca con la amenaza de cierre que pesa sobre la central de Andorra por sus emisiones.

Obedece a motivos políticos, pero no tiene sentido. La mayoría de los vegetales está a mitad de su rendimiento para procesar este gas y si se duplica la concentración de CO2 crecerán el doble.

¿Pero cómo hemos llegado al consenso contrario? 

El CO2 se disuelve mejor en el agua de los océanos con bajas temperaturas. Al enfriarse el mar, diluye el CO2 y lo rebaja en la atmósfera. Es así de simple. La correlación que mostraba Al Gore estaba invertida en causa y efecto. El calentamiento se adelanta a la concentración de CO2 y no al revés.

¿El CO2 es, pues, inocente?

Totalmente.

¿Le han dado problemas sus planteamientos contracorriente?

Sí. Por ejemplo, en un debate de La 2, al que fui invitado, no pude exponer mis argumentos por el griterío que había en contra.

LOS PADRES DE LA CRIATURA: LA ESPERPÉNTICA FAMILIA DE GRETA THUNBERG / THE PARENTS OF THE CREATURE: THE GRETA THUNBERG GROTESQUE FAMILY

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Svante Thunberg y Malena Ernman, padres de Greta Thunberg

La estrella de la gran farsa sobre el cambio climático, Greta Thunberg, ha declarado recientemente que “le han robado su niñez y su etapa en el colegio”. Con el rostro desencajado, culpaba a las autoridades políticas e instituciones del apocalipsis final en la Tierra. Tras el espectáculo dantesco por los gestos protagonizados de una niña que padece diagnóstico de Asperger y TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), cabe preguntarse quiénes son sus padres y si, realmente, son los verdaderos responsable del “robo de su niñez”.

Antes de que naciera Greta, sus padres ya sabían lo que era estar ante el público. Son empresarios del mundo del espectáculo sueco. Él, Svante Thunberg, con un look al estilo Pablo Iglesias, coleta y barba, un bohemio adinerado, es un productor de teatro yactor de televisión de largo recorrido. Ella, Malena Ernman, una cantante de ópera que terminó en Eurovisión. Dosis interpretativas no les faltan a ninguno de los dos.

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Los dos conocen el mundo del espectáculo desde que eran niños. En el caso del padre, es hijo de los actores Olof Thunberg y Mona Andersson. El actual productor ha ido saltando de decorado en decorado, ha aparecido en obras teatrales como Peter Pan, cantado como corista en Romeo y Julieta y hasta protagonizó un capítulo de la serie de televisión sueca Skärgårdsdoktorn en 1998, entre otros muchos trabajos.

Desde que conoció a su mujer y madre de Greta, Malena Ernman, sus papeles como actor se han ido reduciendo en beneficio del protagonismo de su esposa de quién es representante y coproductor. Pero la verdadera estrella de los Thunberg estaba aún por gestarse. En 2003 nace la activista medioambiental y su padre se vuelca totalmente en ella y su carrera pública.

Una folklórica del cambio climático

Svante está detrás de las cámaras cuando su hija aparece ante el púlpito. Greta siente, padece, se desgarra y llora por las abominaciones meteorológicas que imagina que podrían pasar en el mundo cuando ella crezca. Polos derretidos, tsunamis que entierran pueblos playeros, desertización; historias que alimentan sus trastornos mentales obsesivos y que parece que nadie está dispuesto a frenar.

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Svante Thunberg y Greta Thunberg, padre e hija en un evento de las Naciones Unidas contra el cambio climático

Mientras tanto, Svante la mira, la teledirige como una niña folklórica de la posguerra española, la Lola Flores del cambio climático. La copla medioambiental de Greta ya la cantan políticos y científicos de nuestra era. Greta termina su discurso ante las Naciones Unidas, su padre aplaude. La niña se baja del escenario aparentemente rota.

La madre de Greta y Eurovisión

Sara Magadalena Ernman, la madre de la adolescente ecologista, es al igual que su marido, una profesional del mundo de la farándula. Se atreve con lo que le echen. La mezzosoprano es un portento, lo mismo interpreta un anuncio friki, que protagoniza El Barbero de Sevilla en la Ópera Real, o bien, representa a Suecia en Eurovisión.

En 2009 y aconsejada por el padre de Greta, cantó en el festival de la música europeo el tema La VoixUna canción que podría afectar al cambio climático que tanto preocupa a su hija. Con bases electrónicas Malena combinó una letra con cantos de ópera que la llevó al puesto 21 en Eurovisión.

La madre de Greta es miembro de la Real Academia de la Música sueca. Y su obsesión por el reconocimiento de la crítica dio sus frutos. El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia le otorgó el título de cantante de la corte en 2010.

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Malena Ernman, madre de Greta Thunberg en una obra de teatro

La artista ha sido cuestionada por medios de comunicación suecos y británicos ya que varios periodistas la responsabilizaban de proyectar en Greta sus deseos y ambiciones de diva, algo que ella ha negado siempre. Pero lo que es una realidad latente es que sus negocios ya están ligados a los de su pequeña. Como madre está volcada en la proyección mundial de Greta, y, su segunda hija, Beata.

La hermana de Greta, Beata

Entre los vaivenes artísticos de sus progenitores nació Greta en 2003. Posteriormente, vino al mundo su hermana pequeña. Beata Ernman Thunberg, de 14 años, también, padece un trastorno. En su caso, sufre TDAH (déficit de atención con hiperactividad) y TOC.

Todavía la pequeña del clan Thunberg no es conocida en Europa, aunque sí en su país. Pero ella (o sus padres), no han elegido el activismo ecologista como tema central para sus apariciones públicas. Beata prefiere luchar contra el bullying (acoso escolar) y ya ha participado en varias campañas publicitarias contra la violencia en los centros educativos.

También canta. Beata sigue los pasos de su madre y quiere ser artista y escritora. La hermana de Greta ha colaborado en el libro que ha escrito la familia Thunberg en conjunto, a cuatro manos: Nuestra casa está ardiendo. Historia de una familia y de un planeta en crisis (Editorial Lumen 2019).

El sufrimiento de Greta

“Quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que siento todos los días”, dijo Greta cuando se dirigió a los líderes mundiales en Davos. Para entender lo que existe detrás de esta frase basta con leer el libro publicado por la familia. La editora de Quillette, Paulina Neuding, especifica en un artículo el sufrimiento atroz que relatan los padres de Greta y Beata, y que siguen viviendo en sus carnes día a día.

La cantante de ópera cuenta cómo su hija Greta ha querido morir de inanición. Matarse de hambre, sí. Y lo hace a menudo. Quizás después de que el mismísimo Papa Francisco, la recibiera y aplaudiera su discurso. Según Neuding, los padres recuerdan “las dificultades médicas y los eventos que llevaron a la ahora famosa huelga escolar por el clima, en la que cientos de miles de niños se han negado a asistir a la escuela para protestar por la inacción del gobierno”.

libro-greta“Se nos ofrece una historia de una familia en crisis y un planeta en crisis, dos fenómenos que se presentan vinculados. El libro plantea que la opresión de las mujeres, las minorías y las personas con discapacidad se deriva del cambio climático, una forma de vida insostenible. La crisis privada de la familia y la crisis climática global, son simplemente síntomas del mismo trastorno sistémico”, argumentan los progenitores de Greta en el libro.

El calvario de su hermana Beata no es menor. Según recalca la editora, “es propensa a repentinos estallidos de ira, durante los cuales le grita obscenidades a su madre. Lo que normalmente sería una caminata de 10 minutos, a Beata le supone un infierno de casi una hora. Insiste en caminar con el pie izquierdo al frente y se niega a pisar ciertas partes de la acera. Además, exige que su madre camine de la misma manera. También suele pedir que la soprano la espere fuera durante la clase; no la permite moverse, ni siquiera para ir al baño”. Desde luego, capítulos terroríficos que sintetizan el suplicio mental al que se enfrentan las adolescentes suecas.

Neuding prosigue su exposición con una reflexión final sobre la responsabilidad de los adultos que están siguiendo la corriente de Greta: “Ellos tienen la obligación moral de seguir siendo adultos en relación con los niños y no dejarse llevar por las emociones, iconos, selfies, imágenes de protestas masivas o sueños mesiánicos o revolucionarios. Greta fue nombrada recientemente ‘Mujer del Año’ por un periódico sueco. Pero ella no es una mujer, es una niña. Es hora de que nos detengamos a preguntar si la estamos usando, fallando e incluso sacrificándola, por lo que percibimos como un bien mayor”, lamenta la autora.

¿Será Greta una muñeca rota? Desgraciadamente, puede que ya lo sea.

Elena Berberana. Fuente Libre Mercado.

GRETA, LA ECO-NIÑA DEL EXORCISTA, REVELA SU AGENDA SECRETA / GRETA, THE EXORCIST’S ECO-GIRL, DISCLOSES HER SECRET AGENDA

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¡Dios mío! Las eco-niñas se reproducen

Greta, mientras cruza el atlántico, ha tuiteado desde su móvil un enlace a un artículo suyo (firmado por dos activistas más) publicado en Project Syndicate.

En el artículo, se congratulan del éxito de su campaña: «Una encuesta reciente mostró que, en siete de los ocho países incluidos, el colapso climático se considera el problema más importante que enfrenta el mundo. Otra confirmó que los escolares han liderado el camino para crear conciencia». Greta y sus coleguis  reconocen que tienen a sus pies  los líderes mutuales  aunque luego no hacen nada para cambiar el planeta. El tono del escrito es de “cabreo” y de rabieta de niña dos exorcista al que ya nos tiene acostumbrados.

Greta y sus colegas apelan a la ciencia reclamando a los líderes políticos que tomen medidas porque «la ciencia lo exige». Pero el tono de cabreo contra la humanidad y amor al planeta, esconde en realidad una agenda de ultra revolucionaria. El texto sigue afirmando: «Esa acción debe ser poderosa y amplia. Después de todo, la crisis climática no se trata solo del medio ambiente. Es una crisis de derechos humanos, de justicia y de voluntad política. Los sistemas de opresión coloniales, racistas y patriarcales la han creado y alimentado. Necesitamos desmantelarlos a todos. Nuestros líderes políticos ya no pueden eludir sus responsabilidades»

Se empieza a ver claro que lo de la ecología sólo era una excusa. El miedo al coloso planetario, como lo llaman, simplemente es para infundir un terror salvaje que permita que el programa de la ultra izquierda penetre en las mentes como la única solución posible.

¿Qué puñetas tiene que ver la colonización con el calentamiento global, o el llamado “patriarcado”, un concepto de la ultraizquierda para demonizar el matrimonio y la familia? El caso es que la niñata ecológica vendrá a abroncarnos por ser todavía demasiado heteropatriarcales y estar así calentando incluso hasta el sistema solar.

Evidentemente nada dirá del pastizal que va a costar su escenario mundial: se calcula que casi unos 90 millones de euros. Por supuesto, también acudirán a la cimbre varios miles de antisistema dispuestos a montar un buen sarao como el que se vivió en Barcelona en octubre. De hechos más de 700 DCRs han confirmado su presencia en Madrid para liarla.

Y mientras tanto, todos a aplaudirle las gracias a la niña.

FUENTE: Somatemps

LA MENTIRA SIN PIES (AUDIO).

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Editorial de César Vidal. La mentira sin pies

 

Es la noche de César

 

Presentado por César Vidal

 

7:33

 

César Vidal lee su editorial.