Etiqueta: MASCOTAS

¡¡¡PE..PE..PERO BIIIIICHOOOO ¿QUE HACEEES?..!!!

 

¡¡¡¡FFFFFFFF…GRRRR..RRRR…FFFMEOOUUW.., QUE NO, QUE PASO DE LA LEY ANTI-TABACO!!

 

POSIBLE INFILTRADO A LAS DOCE EN PUNTO,¡¡¡ KOWALSKI…OPCIONES !!!

 

DIARIO DE PERRO Y GATO.

Extractos del diario de un perro

8:00 – ¡Comida de perro! ¡Lo que más me gusta!

9:30 – ¡Paseo en coche! ¡Lo que más me gusta!

9:40 – ¡Paseo por el parque! ¡Lo que más me gusta!

10:30 – ¡Acariciado y mimado! ¡Lo que más me gusta!

12:00 – ¡Comida! ¡Lo que más me gusta!

13:00 – ¡Hemos jugado en el jardín! ¡Lo que más me gusta!

15:00 – ¡He meneado mi cola! ¡Lo que más me gusta!

17:00 – ¡Huesos! ¡Lo que más me gusta!

19:00 – ¡He jugado con la pelota! ¡Lo que más me gusta!

20:00 – ¡Guau! ¡He visto la tele con la gente! ¡Lo que más me gusta!

23:00 – ¡Durmiendo en la cama! ¡Lo que más me gusta!

Extractos del diario de un gato

Día 983 de mi cautiverio. Mis captores continúan provocándome con extraños objetos colgantes.

Cenan carne fresca profusamente, mientras que a los otros presos y a mí nos alimentan con un sofrito de carne o algún tipo de nuggets secos. Pese a que muestro mi desdén con claridad, he de comer algo para mantenerme fuerte. Lo único que me mantiene en marcha es mi sueño de escaparme. En un intento de darles asco, he vuelto a vomitar en la alfombra.

Hoy he decapitado a un ratón, y he dejado su cuerpo sin cabeza a sus pies. Esperaba que les provocase miedo en sus corazones puesto que les he mostrado de lo que soy capaz. Sin embargo, simplemente han hecho comentarios condescendientes de lo «buen cazadorcito» que soy. Cabrones.

Esta noche han tenido alguna clase de reunión con sus cómplices. Me han confinado solitariamente durante el encuentro. Aun así, he podido oír el ruido y el olor de comida. He escuchado por casualidad que mi confinamiento era por el poder de las «alergias». He de averiguar qué significa y cómo usarlo en mi favor.

Hoy casi tengo éxito en el intento de asesinato de uno de mis torturadores, cuando he zigzagueado entre sus pies mientras caminaba. Tengo que volver a probarlo, pero esta vez en lo alto de las escaleras.

Estoy seguro de que los otros prisioneros son esbirros y chivatos. El perro tiene privilegios especiales. Le liberan regularmente y parece más que deseoso por volver. Evidentemente es retrasado.

El pájaro debe ser un informador. Le observo comunicarse con los guardias con frecuencia. Doy por seguro que informa de cada movimiento que doy. Mis secuestradores le han organizado una protección en una celda elevada, así que está fuera de mi alcance. Por el momento…

VISTO: Aquí. 

MI PERRO.

Pensando en mi perro…

Mi perro duerme en promedio 16 horas por día.
Tiene toda la comida preparada para él y puede comer cualquier cosa que quiera.
La comida la recibe sin costo, y sin ningún esfuerzo.
Visita al veterinario una vez al año o cuando es necesario, si aparece algún mal.
Para eso el no paga nada y nada se le pide a cambio.
Vive en un buen barrio y en una casa que es mucho mayor de lo que necesita, pero no precisa limpiar nada, ni pagar alquiler ni pensar en un crédito hipotecario.
Si él ensucia, alguien limpia. Además ese alguien se ocupa del alquiler.
Él escoge los mejores lugares de la casa para dormir, y recibe esas comodidades completamente gratis.
Vive como un rey y no tiene ningún gasto por hacerlo.
Todos sus costos son pagados por otras personas que tienen que salir de casa para ganarse la vida todo el día..
Estuve pensando sobre eso, y de repente vino la respuesta…………

¡ ¡ ¡ LA MADRE QUE LO PARIÓ……. ! ! !

¡ ¡ ¡ JODER, ….. MI PERRO ES SOCIALISTA…! ! !

¡ATENCIÓN! GENUINO GATO MUSULMÁN.

 

EL PARTO DE UNA LAGARTIJA.

 

Si

Si has tenido niños, (o eres uno), y has sufrido el «síndrome del veterinario», incluyendo algún funeral en la taza del water por un pez de colores, esta historia te hará reír a carcajadas!

Esto fue lo que ocurrió:

Una noche, justo después de cenar, apareció mi hijo para decirme que a una de las dos lagartijas que tenía prisioneras en su habitación le pasaba algo raro.
«Está tumbada y parece enferma» me dijo. «te lo digo en serio, papi. ¿Me puedes ayudar?»

Puse mi mejor cara de sanador de lagartijas, y le seguí hasta su habitación. Efectivamente, una de las dos lagartijas estaba tumbada boca arriba, y parecía muy nerviosa. Supe inmediatamente qué hacer.

«Cariño, ven y mira la lagartija» «¡Dios mío!» exclamó mi mujer. «Está dando a luz.» «Qué?» preguntó mi hijo. «si se llaman Bert y Ernie , mami!»

Yo me quedé igual de estupefacto.

«¡Oye, cómo puede pasar esto? Creí que habíamos acordado que no queríamos que parieran». Le dije a mi mujer, acusadoramente.

«Ya, pero y qué quieres que hiciera, ¿ponerles un cartel en la jaula? me respondió. (Me pareció que lo decía con mucho sarcasmo!)

«No, pero se supone que debías haber comprado dos machos!»

«Exacto, Bert y Ernie !» mi hijo me apoyaba.

Para entonces, el resto de la familia ya estaba allí, a ver qué pasaba. Me encogí de hombros, tratando de sacar el mejor provecho de la situación.

«Chicos, esta va a ser una experiencia fantástica» les dije: «estamos a punto de ser testigos del milagro de la vida»

«Oh, animal!» me chillaron. Escudriñamos al paciente con detenimiento, y después de mucho esfuerzo, vimos cómo algo parecido a una pequeña pata aparecía brevemente, volviendo a desaparecer tras un segundo escaso.

«No parece que estemos mejorando esto mucho,» comenté.

«viene de pié,» susurró mi esposa, horrorizada.

«Haz algo, papi!» urgía mi hijo.

«vale, vale.» Delicadamente, pillé la pata a la siguiente vez que apareció, y tiré de ella con suavidad. Pero volvió a desaparecer. Lo intenté varias veces más, con el mismo resultado.

«Llamo al 112?» sugirió mi hija mayor.

«A lo mejor nos ayudan en el parto.» (Te imaginas la escena, rodeado de mujeres?)

«Vamos a llevar a Ernie al veterinario,» dije seriamente. Nos metimos en le coche, mi hijo llevaba la jaula sobre sus rodillas.

«Respira, Ernie , respira,» decía para animar a la lagartija.

El veterinario se llevó la lagartija a la sala de exploración, y observó detenidamente al animal con una gran lupa.

«Qué piensa doctor, ¿quizá una cesárea?» le sugerí, científicamente.

«esto es muy interesante» murmuró el vete de repente. Señor y Señora Cameron, ¿puedo hablar con ustedes en privado un momento?

tragué saliva, y le indiqué a mi hijo que saliera con un movimiento de cabeza.

«¿Ernie está bien?» preguntó mi mujer.

«Está perfectamente,» nos aseguró el veterinario. «esta lagartija no está de parto..de hecho, eso nunca ocurrirá. Ernie es un macho. Vea, Ernie es un macho joven. Y de vez en cuando, según va llegando a la madurez, como muchas otras especies…pues….vaya….que se masturba. Justo como acaba de hacer, tumbándose de espalda». Se puso colorado, mirando de reojo a mi mujer.

Nos quedamos en silencio, tratando de asimilar aquéllo.

«O sea que Ernie está..está…simplemente….. excitado,» concluyó mi mujer.

«Exacto,» replicó el veterinario, aliviado porque lo habíamos entendido.

De nuevo el silencio. Hasta que mi maliciosa y cruel mujer empezó a sonreír, a reírse por lo bajo, un poco más alto. Y al final a carcajadas. Le caían lágrimas por la cara. «Es que…me viene a la cabeza la imagen de verte tirando de……su…pequeña…..» tuvo que parar a coger más aire para la siguiente carcajada.

«¡Ya vale!,» le advertí. Le dimos las gracias al veterinario y salimos de allí a toda velocidad, metiéndonos en el coche.
Mi hijo estaba muy contento de que todo hubiera ido bien.

«Sé que Ernie te está realmente agradecido por lo que has hecho, papi,» me dijo.

«Oh, no sabes cuánto,» apostilló mi mujer, casi ahogándose de risa.

Dos lagartijas: 140 €.

Una jaula: 50 €.

Veterinario: 30 €.

El recuerdo de tu marido tirando de la picha de una lagartija: No tiene precio!

Moraleja de esta historia: Pon más atención en las clase de biología. Las lagartijas ponen huevos!

    

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

LA GRAN EVASIÓN.

 

¡¡WAAOOH, QUE BÁRBARO!!. REIVINDICO UN BUEN SUELDO PARA ESTE AMIGUITO.

 

LA VIEJITA EN EL SUPERMERCADO

Una viejita va al supermercado y pone en su canasta las latas más caras de comida para gatos. Ya en la caja, le dice a la cajera:

Yo sólo compro lo mejor para mi gatito.

La cajera le responde:

Lo siento, pero no podemos venderle comida para gato sin que compruebe que tiene un gato. Muchos ancianos compran comida para gatos y luego, por necesidad, ellos mismos se la comen. La gerencia necesita una prueba de que realmente usted tiene un gato.

La anciana se va a su casa, toma a su gato, lo mete en un maletín y regresa al supermercado para comprobarlo. Le venden las latas.

El dia siguiente, la misma viejita va al súper y compra 12 galletas para perro. La cajera le exige la prueba de que tiene un perro, aduciendo que muchos ancianos llegan a comerse la comida para perro. Frustrada, la viejita va a su casa y regresa con su perro; al fin, le venden las dichosas galletas.

Un día después la señora regresa al súper, y lleva una pequeña caja con un hueco en la tapa. Al entrar, se acerca a la cajera y le pide que meta un dedo en el hueco de la tapa. La cajera dice:

No… quizá usted tenga ahí una serpiente.

La anciana le asegura que en la caja no hay algo que muerda. Entonces, la cajera mete el dedo… e inmediatamente lo retira y le grita a la viejita:

¡Esto es mierda!

La viejita, con una sonrisa de oreja a oreja, le dice a la cajera:

Es cierto, querida. Y ahora… ¿puedo comprar cuatro rollos de papel higiénico?