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TOLERANCIA NO ES HACER EL «PRIMO»

 

Nuestros «modernos y progresistas políticos», defensores, dicen, de las libertades, la igualdad y la tolerancia nos llevan años adoctrinando en la creencia de que todas las civilizaciones son iguales e incluso hacen de la supermencionada «Declaración Universal de los Derechos Humanos» una interpretación totalmente erronea, absurdam que hace que nuestra sociedad de libertades, que tantos siglos ha costado conseguir, aun con todos sus innumerables fallos, esté en un grave peligro.

Ese peligro, se pongan como se pongan, SE LLAMA ISLAM.

El gran e INQUIETANTE problema, en todo caso, es la gran cantidad de ciudadanos normales, de los de a pié que se creen que actuan bien, que son humanitarios, actuando con esa palabra que se ha puesto tan de moda, “tolerancia”. Todo ello debido a esas creencias que los mencionados políticos nos han ido tratando de meter en el cerebro y que parte de una base totalmente erronea.

Nada tengo contra la tolerancia, esta es necesaria, es positiva pero,  como todo, TIENE UN LÍMITE.

Una cosa es acoger refugiados en tu país, recibir inmigrantes en busca de mejoras en su calidad de vida (siempre de forma legal, con papeles en regla) pero estos, a su vez, tienen la obligación, para obtener los mismos derechos que los demás, a integrarse al modo de vida de la sociedad que les recibe. Esto no quita que, en privado, sin molestar al de al lado, sin imponer nada a nadie y sin realizar prácticas delictivas (y resulta que EL ISLAM SI TIENE PRÁCTICAS DELICTIVAS EN NUESTRA SOCIEDAD, COMO LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER), conserven costumbres y creencias propias, pero DE NINGUNA MANERA PUEDEN VENIR EXIGIENDO Y OBLIGANDO A LA SOCIEDAD QUE LES ACOGE A CAMBIAR SUS MODOS PARA “NO OFENDER”.

Ejemplos llevamos teniendo desde hace tiempo, sabemos que en París, EN PLENA CALLE, se reunen los viernes a rezar CORTANDO EL TRÁFICO Y EL NORMAL QUEHACER DEL RESTO DE LOS CIUDADANOS DE LA CIUDAD y ¡¡¡¡VAYA UNO A DECIRLES ALGO!!!. En Londres, las pasadas navidades, colgaron y pegaron miles de pasquines contra la celebración de la navidad, ante la pasividad de las autoridades, hace unos días, aquí, en España, en Lérida, están presionando para limitar el espacio a los perros porque «ofenden al Islam». http://thc65km3.blogspot.com/2011/02/presiones-musulmanas-sobre-el.html y así una y otra vez.

Si se sienten ofendidos por muchas de nuestras costumbres, QUE NO VENGAN, O QUE SE VUELVAN A SU PAÍS DE ORIGEN, ¿que entonces volverían a una vida de miseria e incluso hambre?, pues, como también dice un refrán castellano, “ESTO SON LENTEJAS, O LAS TOMAS O LAS DEJAS”, es decir, SI ERES MUSULMÁN Y VIENES A OCCIDENTE, EL PUTO CORÁN DE MIERDA TE LO DEJAS EN EL DESIERTO, EN TU PAÍS, O BIEN LO PRACTICAS EN PRIVADO, SIN MOLESTAR Y SIN DELINQUIR (es decir, QUE AUNQUE ESTÉS EN TU DOMICILIO PRIVADO, EL PEGAR A UNA MUJER ES DELITO Y POR TANTO, TIENES QUE PAGAR POR ELLO), aguantando en todo momento, POR MUCHO QUE TE “OFENDA”, EL MODO DE VIDA OCCIDENTAL y si no te parece bien, TE VAS POR DONDE HAS VENIDO.

Y eso, algo tan sencillo y absolutamente RACIONAL es lo que se le tiene que meter en la cabeza también al ciudadano occidental que cree que, dejando a estos BÁRBAROS hacer de su capa un sayo, tener todos los derechos que tenemos los demás y que encima sean ellos los que nos quiten derechos a nosotros, están realizando UN ACTO HUMANITARIO, DE TOLERANCIA Y DE EJERCER LA VERDADERA DEMOCRACIA.

NO SEÑOR, DEMOCRACIA NO SIGNIFICA SER “UN PRIMO”, LA DEMOCRACIA ES PARA TODO AQUEL QUE SIGUE LOS PRINCIPIOS DEMOCRÁTICOS Y ESTÁ DEMOSTRADO QUE DEMOCRACIA E ISLAM NUNCA PODRÁN IR DE LA MANO. El Corán ES CONTRARIO A LA LIBERTAD INDIVIDUAL Y POR TANTO A TODO PRINCIPIO DEMOCRÁTICO.

Por tanto ES LEGÍTIMO ILEGALIZARLO Y BUSCAR SU ERRADICACIÓN, IGUAL QUE ES LEGITIMO HACERLO CON CUALQUIER OTRO TIPO DE DELINCUENCIA.

Y si los políticos, mandatarios, gobernantes, etc., no actuan, TENEMOS EL LEGÍTIMO DERECHO DE ACTUAR NOSOTROS INCLUSO VIOLANDO LEYES QUE NO NOS PROTEGEN SINÓ QUE NOS RECORTAN DERECHOS.

En realidad, COMO SE HA INDICADO YA MUCHAS VECES DESDE ESTE BLOG, EL ISLAM ES TOTALMENTE INCOMPATIBLE CON LO QUE SON DERECHOS HUMANOS, DEMOCRACIA Y LIBERTAD por lo que no es para nada descabellado DECLARAR DICHA DOCTRÍNA COMO DELICTIVA Y POR TANTO, ILEGALIZARLA Y ERRADICARLA, lo mismo que se ha hecho con otras creencias, doctrinas o prácticas, por muy «tradicionales de tal o cual pueblo» que sean.

Una vez mas, y a pesar de la cabezonería de titiriteros, charlatanes, progres y ex-terroristas convertidos ahora en «personas humanitarias», insisto en que ESTO NI ES RACISMO NI ES XENOFÓBIA sinó LEGITIMA DEFENSA, pues ES EL ISLAM EL QUE NO RESPETA NADA QUE NO SEA SU DOCTRINA, PARA EL ISLAM, TODO LO QUE NO SEA ISLAM DEBE SER ELIMINADO.

Por tanto, ¿PORQUE NO DESPERTAMOS YA DE UNA VEZ Y DEJAMOS DE HACER EL «PRIMO»?.

EL TOTALITARISMO ISLÁMICO EN EL CORÁN.

¿Y esa consigna de no “demonizar” al Islam, como si los atentados del 11 de septiembre no hubieran sido realizados en su nombre? ¿No es Ben Laden y sus sahid quienes lo demonizan ofreciendo una imagen de salvajismo e inhumanidad? Arma suprema de los islamo-fundamentalistas, lo islámicamente correcto sitúa como postulado que el ‘verdadero Islam’ no puede ser más que ‘tolerante’ y ‘pacífico’ puesto que el Corán es un ‘texto de paz y amor’. Muhamad Alí, el boxeador Casius Clay, lo proclamó en el homenaje a las víctimas: “el Islam es la paz”. Esta especie de consigna rechaza cualquier análisis argumentado para desentrañar las raíces coránicas y teológicas del islamismo radical, del terrorismo suicida, como “intolerancia racista”. En vez de exorcizar el desviacionismo de los terroristas suicidas se sataniza la crítica. Los atentados se convierten en un acto de propaganda de ¡un Islam limpio de todo pecado! El fanatismo y el oscurantismo islámico justifican por tanto, en el nombre de Dios, la lapidación de las mujeres en Irán, Sudán o Mauritania, el exterminio de los cristianos en Indonesia, la degradación de las mujeres en Afganistán o la liquidación de los blasfemos y los católicos en Pakistán, muestras todas ellas de tolerancia, paz y amor, hasta el punto de que lo coherente sería pedir la aplicación de la sharia en nuestras naciones occidentales. ¿Por qué tanto silencio ante las flagrantes lesiones a los derechos humanos en las naciones islámicas “moderadas”? ¿Es una excepción cultural, una manifestación de una cultura distinta, satanizar el sexo, hasta lapidar a las adúlteras? ¿La no discriminación por razón de sexo es acaso una costumbre occidental? Afganistán, ese “régimen vomitivo” donde la mujer ha de morir sin recibir atención sanitaria, y ¿Arabia Saudí, donde tienen prohibido conducir? ¿Estaba entonces bien aquello de la mujer con la pata quebrada? El imán de Fuengirola publicó un libro recomendando los castigos corporales a la mujer, como, por otra parte, recomienda el Corán. ¿Dónde queda lo del terrorismo doméstico? ¿Alguien se imagina la justa indignación nacional si un párroco católico saliera por donde el imán de Fuengirola? Pues ese señor es quien selecciona a los profesores y profesoras, nunca los sexos juntos, de las clases de musulmán en los colegios de Málaga. La postmodernidad, el estructuralismo y los ‘políticamente correcto’ han acostumbrado a las gentes a esa doble moral, a ese relativismo ético, consecuencia directa del cultural. Al margen de tanto tópico, las razones de la violencia tienen raíces muy profundas en El Corán. Es un texto asequible, de fácil estudio, ¿por qué mantener que el Islam es la paz cuando una de cada dos azoras chorrea sangre?.

MAHOMA, CAUDILLO MILITAR

Mahoma fue al tiempo un líder espiritual y un caudillo militar. Bajo su mandato, los islamitas fueron perseguidos y perseguidores. De forma similar al pueblo hebreo en su éxodo y su toma de posesión de la tierra prometida, los islamitas combatieron y se impusieron sobre sus adversarios por las armas. Ese ambiente bélico, de violencia y propaganda, impregna el Corán.

Exiten sobre Mahoma prolijas biografías en donde se reseñan sus hechos más notables y sus cualidades de estadista, pues en la última etapa de su vida fue básicamente un organizador. Dotó a las tribus de la península arábiga de una férrea unidad y una misión, que se tradujo a las pocas décadas de su muerte en una impresionante expansión por Asia y África del Norte hasta la península ibérica. Mahoma, “el alabado”, nació alrededor del año 580. Huérfano desde joven, casó con la rica Jadicha, que lo doblaba en edad y a quien ayudó en la administración comercial de sus bienes. Del matrimonio nacieron cuatro hijas y varios hijos varones, muertos a corta edad. A Mahoma no le sobrevivió ningún hijo varón de sus quince mujeres, como reseña El Corán. La actual Arabia Saudí era entonces una fragmentada colección de tribus –él pertenecía a los hachemitas, un clan prestigioso, pero de poder reducido-, con religiones politeístas relacionadas con cada clan, con centro religioso y comercial en La Meca, donde se veneraba la Kaaba, una piedra negra a la que se supone un aerolito, rodeada de ídolos de las numerosas divinidades adoradas por los beduinos. Convivían también comunidades de dos religiones monoteístas, la hebrea y la cristiana, y había seguidores de credos asiáticos como el de Zoroastro.

Fue en el año 610 cuando recibió su primera revelación en el monte Hira. Según Tabari, historiador musulmán (839-923), comunicó a su mujer “Oh Kadija, temo volverme loco. ¿Por qué?, preguntó ella. Porque veo en mí los signos de un poseído: cuando camino oigo voces que vienen de cada piedra y de cada colina, y por la noche veo en sueños un ser enorme que se presenta ante mí, un ser cuya cabeza alcanza al cielo y cuyos pies tocan la tierra”. Un lunes se le apareció un ángel de Dios, Gabriel. “Se presentó ante él y le dijo: ¡La bendición sea contigo, oh Mahoma, apóstol de Dios! Mahoma se asustó y se puso de pie pensando que había perdido el juicio. Se dirigió hacia la cumbre para matarse arrojándose desde lo más alto. Pero Gabriel le tomó entre sus alas, de modo que no podía avanzar ni retroceder. Y entonces le dijo: ¡Oh Mahoma, no temas, porque tú eres el profeta de Dios, y yo soy Gabriel, el ángel de Dios!. Mahoma permaneció inmóvil entre las dos alas, y Gabriel continuó: ¡Oh, Mahoma recita: en nombre de tu Señor, que ha creado todo, que ha creado el hombre a partir de un coágulo de sangre!”. Gabriel le entregó la primera sura del Corán, denominada Iqra, el credo musulmán: “La alabanza a Dios, Señor de los mundos. El Clemente, el Misericordioso, Rey del Día del Juicio. A ti adoramos y a ti pedimos ayuda. Condúcenos al camino recto, camino de aquellos a quienes has favorecido, que no son objeto de tu enojo y no son los extraviados”.

“Mahoma descendió de la montaña. Fue invadido de un fuerte temblor y volvió a casa, repitiéndose a sí mismo las palabras del ángel. Estas le daban confianza, pero temblaba con todo el cuerpo debido al temor y al terror que le había inspirado Gabriel. Ya en la casa dijo a su mujer: el mismo que se me había aparecido de lejos se me ha presentado hoy delante. ¿Qué te ha dicho?, le preguntó Jadicha. Me ha dicho: Tú eres el profeta de Dios y yo soy Gabriel, y me ha recitado esta sura. Jadicha, que había leído viejas escrituras y conocía historias de profetas, sabía también el nombre de Gabriel. Mahoma fue dominado acto seguido por un agudo frío, inclinó la cabeza y dijo a su mujer: ¡Cúbreme, cúbreme!. Ella le cubrió con un manto, y él se durmió”[1].

El Corán prácticamente no da detalles de las revelaciones de Mahoma, luego enriquecidas literariamente por sus seguidores. Con frecuencia se trataba de locuciones intelectuales difíciles de determinar, acompañadas por fenómenos físicos descritos por la tradición: palidecía, su frente se llenaba de sudor y entraba en un estado de semiinconsciencia. A veces caía en tierra, como fulminado de una irrupción que no se juzgaría natural. “Para Teófano todos estos síntomas no eran más que el reflejo externo de un ataque de epilepsia”[2]. “Quienes consideran los hechos desde fuera de la tradición musulmana mantienen, como es de esperar, una postura escéptica sobre el origen último de las iluminaciones experimentadas por Mahoma. Ha habido autores que las han atribuido a un psiquismo patológico, pero de gran brillantez y originalidad. Otros han hablado de alucinaciones, mientras que algunos piensan que estamos ante una mente que no consigue siempre distinguir entre lo imaginario y lo real”[3]. En cualquier caso, Mahoma siempre creyó con gran fuerza en su misión y en la veracidad de los mensajes.

En un primer momento, “no quiere crear una nueva religión”[4], sino lanzar un mensaje monoteísta, llamando a pedir perdón por los pecados mediante letanías cristianohebreas, denunciando algunas prácticas aberrantes como el asesinato de niñas recién nacidas. Todo ello para volver a la antigua pureza del hombre piadoso o hánif, cuyo primer representante es el profeta Abraham. Los primeros seguidores en su círculo familiar pronto fueron objeto de amenazas, ridiculizaciones y persecuciones. Mahoma llegó a temer por su vida, volviéndose a la intercesión de algunos ídolos, de lo que pronto se arrepintió, no volviéndose a separar del monoteísmo. La muerte de su esposa y de su protector Abu Talib, le sumió en una situación de desaliento de la que salió tras “la visión del viaje nocturno”, que la tradición musulmana sitúa en Jerusalén.

En medio del fracaso de su predicación, fue reclamado por los habitantes de Medina “para que fuese a vivir entre ellos como árbitro supremo de las tribus de Aws y Jazrach, divididas por viejas rivalidades que dos años antes habían conducido a la guerra”[5]. Su posición monoteísta le hacía también un interlocutor respecto a importantes clanes judíos como los Banu Qurayza, Qaynuqa y Nadir. Esto marca un cambio radical en Mahoma, de predicador religioso a figura política. Según Vernet, “Mahoma, que hasta entonces jamás había pensado que su doctrina pudiera teñirse de un matiz político cualquiera, cambió de opinión ante la contumacia de sus compatriotas”. La huida o hégira de La Meca, con alrededor de ciento cincuenta seguidores, a Madinat al-nabí (la ciudad del profeta) se produjo el 16 de julio del año 622, donde se sitúa el origen del calendario musulmán.

La introducción en la política de Mahoma dio un giro importante en su mensaje y en sus revelaciones, pues estas no sólo se refieren a aspectos religiosos sino también a la justificación de las decisiones como dirigente político y como jefe militar. Primero sigue una estrategia conciliadora. Fue aceptado por las diversas facciones, aunque con reservas por los que denominará hipócritas. Buscó el acercamiento a los judíos. Para ello situó como día de ayuno de sus seguidores el mismo que el del yom kippur o de la purificación hebraico y prescribió la orientación en las oraciones hacia Jerusalén, aunque mantuvo la oración pública el viernes. Pero entraron en una intensa polémica. Mahoma siempre tuvo un conocimiento de segunda mano de la Biblia y no fue aceptado como profeta. La disputa derivó en un odium theologicum, una de las formas históricamente más intensas de repulsa.

Mahoma culpó a los judíos de haber suprimido fragmentos de las escrituras y haber añadido otros. Por otra parte, esta serie de diálogos habían dado lugar a formas sincretistas de religiosidad. Procedió a incrementar la diferenciación y a reforzar su poder. En el plano religioso tomó decisiones fundamentales. Intensificó el carácter nacional de su mensaje. político. Sustituye el ayuno de la asurá (yom kippur) por el del mes de ramadán. Las oraciones pasaron a orientarse hacia La Meca, considerada ciudad sagrada, cuyo santuario –supuestamente fundado por Abraham y su hijo Ismael- debía ser purificado de los dioses idólatras, pero había de ser objeto de peregrinación de los musulmanes. Rompió, de esa forma, uno de los motivos de oposición a su mensaje, pues los comerciantes de La Meca veían en peligro su influencia y su fuente de ingresos. Al tiempo marcó un objetivo político: la comunidad de creyentes o umma pasa a ser ejército. Mahoma se presentó desde entonces como el último Profeta, tras Moisés y Jesús, y al tiempo resaltó una relación directa con Abraham, que no fue “ni idólatra, ni judío, ni cristiano”.

 

LA VERDAD SE JUSTIFICA POR LA GUERRA

“La guerra –según explica Julio Vernet- constituía el ideal supremo de Mahoma, puesto que con ella iba a infligir a los incrédulos mequíes, por propia mano, el tormento con que reiteradamente les había amenazado”[6]. Sin embargo, “sus partidarios se mostraban reacios a admitir la predicación por medio de la espada” pues representaba “luchar contra hermanos”. Mahoma reforzó su poder personal, haciéndose jurar fidelidad, y el providencialismo. La desobediencia a sus mandatos lo es al propio Alà. Así en la azora II 212 señala “se os prescribe el combate, aunque os sea odioso”[7]. Primero sus seguidores desarrollan operaciones de estricto pillaje poniendo en riesgo el comercio de La Meca. Una operación de castigo fue enfrentada por Mahoma consiguiendo la victoria de Badr, cuyo botín mejoró la posición de los musulmanes hasta entonces dependientes de la generosidad de los habitantes de Medina. “El alabado” presentó el éxito militar como una prueba del poder y la supremacía de Alá. Tras ello pasó a eliminar disidencias atacando a los hipócritas y a los clanes judíos. Al año siguiente, contra otro ejército superior en número, sufrió la derrota de Ohod. Desde el creciente providencialismo, la interpretación se establece en una prueba de Dios, que premia a los constantes, en términos de triunfo y aniquilación[8]. “Estos días los hacemos suceder entre los hombres, a fin de que Dios sepa quiénes creen y escoja, entre vosotros, testigos -¡Dios no ama a los injustos!-, con el fin de probar a Dios a quienes creen y aniquilar a los infieles”. Esta derrota dio alas a los descontentos en Medina, pero Mahoma cortó la rebelión –expulsando a los judíos- e intensificó las medidas diferenciadoras de sus seguidores estableciendo barreras de comunicación con otras comunidades: prohibió la bebida y el juego.

Como jefe político y militar demostró una voluntad de poder y de dominio que no existía en sus adversarios, dispersos y divididos. Los comerciantes de La Meca se mostraron a favor de terminar con una guerra que sólo les causaba perjuicios. Además, el giro nacionalista de Mahoma les permitía mantener su posición. Tuvo, sin embargo, que vencer en la batalla de Hunayn para ser el señor de la Arabia central, pero no consiguió dominar la norte al ser derrotado en Muta. En esta etapa, cuando empezó a vislumbrar el triunfo, intensificó los elementos teocráticos, y estableció la imposibilidad de pactos salvo entre iguales, o sea entre los creyentes, mientras que los miembros de las religiones del libro –judíos y musulmanes- podían ser tolerados en situación de inferioridad con impuestos especiales.

En el año 10 tras la hégira hizo la peregrinación solemne a La Meca, presentándose al tiempo como el profeta de una nueva religión para los árabes y “como restaurador de la religión de Abraham”[9]. En el año 11 diversas tribús se sublevaron afirmando contar entre sus miembros a nuevos profetas. Preparando la campaña de castigo murió Mahoma de fiebres el 8 de junio de 632.

El lenguaje bélico de El Corán es de inusitada violencia, establecida como voluntad de Alá. “Yo estoy con vosotros. ¡Consolidad en sus puestos a quienes creen! Arrojaré el pánico en el corazón de quienes no creen! ¡Golpeadlos encima del cuello! ¡Golpeadlos en la yema de los dedos!”[10]. Hay un ensañamiento genocida: “No es propio de un Profeta tener prisioneros hasta que haya encubierto la tierra con los cadáveres de los incrédulos” [11]. Hay con frecuencia una exaltación de la venganza y escasos sentimientos humanitarios como cuando exclama “¡Dios los mate!” con referencia explícita a los judíos y los cristianos[12]. “¡Profeta! ¡Combate a los infieles y a los hipócritas! ¡Sé duro con ellos”[13]. Todo en una ambientación de subido tono providencialista: “si cesáis en la lucha, será mejor para vosotros; si la reanudamos, la reanudaremos; no os servirá de nada vuestro número aunque sea grande: Dios está con los creyentes” [14].

EL EXTERMINIO O LA CONVERSIÓN UNIVERSALES

El Antiguo Testamento está lleno también de batallas y de intervenciones bélicas providencialistas con exterminio como contra los moabitas. Hay una diferencia en esa violencia divinal –execrable en cualquiera de los casos-, pues en el caso hebreo está relacionada con la tierra, con una promesa, restringida a un territorio, y como preservación del pueblo elegido, pero en el caso de Mahoma está relacionada con la fe. Apenas si contempla otra forma de conversión que a través de la imposición violenta y se trata de un designio universal: “¡Combatid a quienes no creen en Dios ni en el último Día ni prohiben lo que Dios y su enviado prohiben, a quienes no practican la religión de la verdad entre aquellos a quienes fue dado el Libro! Combatidlos hasta que paguen la capitación personalmente y ellos estén humillados”[15]. “No hay ciudad a la que nosotros no aniquilemos o atormentemos con terrible tormento antes del día de la Resurrección. Eso está en el Libro, escrito” [16]. La santificación de la guerra, en el sentido comúnmente entendido, es un estado permanente.

¿Sobre qué sustenta Mahoma la autoridad de su posición religiosa? Sobre la violencia. La suya es una teología de la guerra: es ésta la que justifica en sí el mensaje y es, a la vez, lo fundamental de él. Alá es grande y Mahoma su profeta, porque dan la victoria final sobre los incrédulos. Al contrario que los profetas anteriores, en cuya estela se sitúa como culminador, Mahoma no hizo milagros. De alguna manera asume los de sus predecesores, pero en su caso las pruebas de la fe son la espada y el libro.

AUTORITARISMO EXTREMO

Por supuesto el argumento fundamental es que se trata de una verdad revelada. El principio de la existencia de una revelación se acompaña con frecuencia del criterio de que esa verdad es manifiesta, de manera que la ausencia de reconocimiento –la falta de fe, la incredulidad- constituye un pecado, una perversión, un yerro moral que con frecuencia es consecuencia de una depravación de la conducta. A esa cuestión apunta la diferencia establecida por San Pablo entre el hombre viejo y el hombre nuevo, o la aseveración de que el hombre carnal no puede conocer las verdades divinas. La consideración de la incredulidad como una especie de ataque al contenido de la fe es habitual en las religiones, pues se considera que pone en cuestión el carácter manifiesto, obvio, de la verdad en sí. Este argumento ha llevado con frecuencia a fórmulas autoritarias por las que se trata de someter al incrédulo o de eliminarlo, considerando que la unidad en la creencia confirma su veracidad. Ese fue uno de los resortes con los que funcionó durante siglos la Inquisición de la Iglesia católica o en nombre del que se llevaron a cabo las guerras de religión europeas en los siglos XVI y XVII. También ha sido el principio de persecución de los disidentes en los países comunistas, considerando, por ejemplo, que quienes rechazaban el marxismo eran dementes, pues su verdad era manifiesta, una forma de revelación secular, y aún de mayor fuerza que las de las religiones, pues se trataba de una verdad científica.

Sin embargo, a título de ejemplo, la apologética cristiana establece tres pruebas en su favor, a modo de principios de contrastación: milagros, profecías y belleza moral del mensaje. Los milagros, como suspensiones momentáneas de las leyes de la naturaleza, manifiestan el poder divino y respaldan la revelación. Son observados por testigos. En el mismo sentido funciona el cumplimiento de profecías, de augurios establecidos sobre sucesos futuros. Estas pruebas, incluida la belleza moral del mensaje, buscan una armonización entre fe y razón. No resultan concluyentes para quien no tiene fe, pero implican, en su misma enumeración, un respeto a la autonomía de la racionalidad, un principio de tolerancia. Por supuesto, esa tolerancia se ha roto con frecuencia a lo largo de los siglos, pero el cristianismo, por muy diversas, curiosas y extravagantes que sean las costumbres de sus diversas corrientes y sectas, ha demostrado ser compatible con la tolerancia.

TEOCRACIA ABSOLUTA, SIN DIFERENCIA ENTRE FE Y RAZÓN

Esa diferencia entre fe y razón no existe en el texto canónico islámico. Aunque El Corán abunda en dicotomías excluyentes, sin zonas intermedias de neutralidad, casi todas ellas se basan precisamente en el hecho de que la única razón posible es la fe. De forma poética y algo elíptica el arabista francés Louis Massignon decía que al judaísmo le caracteriza la esperanza, al cristianismo la caridad y al islamismo la fe. La fe lo es todo. Entendida como obediencia. De hecho, no hay humanidad fuera de la fe. El no musulmán no pertenece a la especie humana. “La idolatría es peor que el homicidio”[17]. “Matadlos hasta que la idolatría no exista y esté en su lugar la religión de Dios”[18]. La apologética de Mahoma se basa en la violencia y en la belleza del Corán. Es una religión cuya coherencia es un autoritarismo circular, no deja resquicio para la tolerancia. Ibn Warraq describe bien este blindaje hacia la crítica que fundamente el totalitarismo islámico: “La verdad ha sido revelada de una vez por todas, imposible discutirla, relativizarla o incluso reflexionar sobre ella. El Corán se pretende eterno. Cada uno debe obedecer con cuerpo y alma, pues por el contrario las sanciones serán terribles. En estas condiciones, intentad exponer la menor ironía, el menor espíritu crítico, la menor puesta en duda de orden histórico o filológico…”[19].

Mahoma y el Corán rechazan cualquier contrastación. Por de pronto rechazan, contra la evidencia, cualquier historicidad. El libro santo del Islam no es obra de Mahoma, sino recopilación posterior. Está formado por ciento catorce azoras o capítulos, dividido en aleyas rimadas o versículos. Los capítulos están ordenados de mayor a menor número de aleyas, sin orden cronológico. En vida de Mahoma los comentarios de sus revelaciones eran aprendidos de memoria por sus seguidores. Con el tiempo, la muerte de estos recitadores hizo ver la conveniencia de poner por escrito esos pensamientos. Esa labor fue encargada por el siguiente califa, Abu Bakr a Zayd b. Tabit. Se trata, pues de una recopilación. En ese sentido resulta acumulativa. Incluso resulta piadoso el comentario de que “hay en el libro mucha palabra superflua, así como innumerables reiteraciones”[20]. La historia de Moisés está contada más de cincuenta veces, sin variaciones resaltables. La de Noé, veinticinco. Y eso sucede con numerosos sucesos del antiguo y del nuevo testamento. La eliminación de las reiteraciones reduciría de manera sensible el Corán. La regulación de la vida de los musulmanes es incoada, pero sobre todo se encuentra en los hadiz o dichos, por los que mediante la fórmula alguien dijo que había escuchado al Profeta se concreta un contenido que en el Corán es vago. De hecho, la sharia, el código penal islámico, principal reivindicación integrista, vigente en numerosos países, no se encuentra en el Corán sino en tales comentarios recopilados por generaciones posteriores.

LA TOLERANCIA, EL PEOR PECADO

La tradición musulmana con base en el propio Corán ha deificado el libro situándolo como la copia del que se encuentra en el paraíso. Es decir, mientras judaísmo y cristianismo consideran sus libros inspirados, a través de autores humanos, causas segundas, la autoría del Corán se establece directamente divina. Con estos precedentes, es de todo punto lógico que el texto coránico resulte obsesivo respecto a la incredulidad. Como si se sintiera amenazado sobre bases débiles, toda disidencia pone en riesgo a la verdad manifiesta y al edificio de los creyentes. Ese sentido de la verdad manifiesta, sólo negable por una depravación moral, está llevada hasta el extremo: “Las peores bestias, ante Dios, son los infieles”[21]. Negada la racionalidad de los discrepantes, la verdad resulta incuestionable. Conviene precisar que, según ese esquema, los preceptos morales islámicos quedan reducidos a los límites de los creyentes. Por ejemplo, por supuesto la vida es sagrada, como en las otras religiones monoteístas. Así: “no mataréis a una persona si no es como justicia. Dios os lo ha prohibido”[22], pero bien entendido que sólo es persona el creyente y sólo hay vida en la fe.

El Corán muestra una constante obsesión de Mahoma por no ser creído, e incluso un intenso resquemor por ser ridiculizado. En estos puntos es muy explícito. Son frecuentes las referencias a quienes le acusan de hacerse eco “de leyendas de los antiguos” o de “haber recibido la revelación de un mortal”. Esa obsesión va pareja al odio contra los incrédulos y un insano deseo de venganza. Las referencias ofrecen, de esa forma, verosimilitud al mensaje de cara a los creyentes, pues resultan la explicitación de una conjura o de una mentalidad conspirativa. Esto es frecuente en la idea de la verdad manifiesta, pues la increencia es el fruto de una maldad congénita. Quienes no creen no son, en ningún caso, neutrales, sino que se oponen a la fe y conspiran contra ella. La justificación de la fe en Mahoma es la guerra, la eliminación del infiel o el impío, pues sólo de esa forma puede ponerse fin a tal conspiración. Si todos creen, la verdad es, en sentido pleno, manifiesta. La ausencia de todo disidente es, de hecho, la parusía islámica, cumplida por el Madihd, personaje que vendrá al final de los tiempos, y que algunos musulmanes especulan con que será Jesús, conjuntando de esa forma la profecía evangélica del segundo advenimiento.

Conviene precisar que tal grado de autoritarismo se compagina con una teología sencilla de cuerpo doctrinal escaso. La unicidad de Dios es prácticamente el único dogma. Es una reafirmación del monoteísmo hebraico. No hay novedad, ni creatividad religiosa, tampoco en las postrimerías, bien explícitas en el cristianismo, salvo en la descripción de un paraíso sensual, con jardines recorridos por ríos subterráneos, donde son lícitos algunos placeres prohibidos en la tierra, como licores que no embriagan, y donde hay mujeres de ojos rasgados, vírgenes, no tocadas por hombres ni demonio. En el Corán en sí no queda claro si las mujeres se salvan, pues las huríes parecen fruto de una creación ulterior no bien explicada.

Aunque los politeístas son blanco de las iras, y si bien el Corán ni contempla ni se plantea la increencia agnóstica o el ateísmo, el pecado mayor es la apostasía. Lógico desde el autoritarismo extremo de la verdad manifiesta en el que se sitúa Mahoma. No tanto, como suelen decir algunos de sus seguidores, porque rompa la fortaleza interna (la solidaridad se diría ahora) de la umma, sino porque rechaza la verdad. Ésta es tan manifiesta que después de haberse sostenido el daño producido por la negación sólo puede resolverse con la muerte. Aunque para cualquiera de los impíos (la impiedad es sinónimo de incredulidad) las penas del infierno serán dolorosas, la apostasía ha de ser perseguida con preferencia mediante el ajusticiamiento o asesinato del apóstata. Algunos escritores e intelectuales de naciones musulmanas conocen bien los efectos prácticos de este designio en nuestros días. Ese fue el sentido de la fatwa contra Salman Rhusdie o la persecución de la escritora pakistaní Taslima Nasrin. Como resalta Ibn Warraq, “el problema de la ley divina es que excluye toda aproximación serena y racional. Donde la sharia encuentra su aplicación, sea donde sea, dos grupos son sistemáticamente las víctimas: las mujeres y los no musulmanes. Estos últimos son considerados como inferiores y los apóstatas merecedores de la muerte”[23].

La idea de tolerancia es por completo extraña al Corán. Es, de hecho, su negación. Un pecado. “No hay tolerancia islámica: cuando el Islam ha crecido lo ha hecho a través de la espada, destruyendo la cristiandad en Oriente o la cultura persa secular, no dejando del pasado otra cosa que ruinas”. Ese es el sentido de la destrucción de los Budas de Bamiyan por la tiranía talibán. ¿No hay tolerancia, como se repite en abundancia, hacia las religiones del Libro, hacia judíos y cristianos? No, salvo que se entienda por tal la obligación de llevar vestimentas distintas, de pagar impuestos especiales y de no poder tener bajo su mando a musulmanes. Esas medidas tratan de resaltar la superioridad del creyente y forzar la conversión, pero en cualquier caso están justificadas porque la verdad es manifiesta, y por ende los infieles han de ser infelices y tener un status inferior.

Mahoma trata más de vencer que de convencer. La suya es una teología de la guerra. Pues la verdad es manifiesta, debe imponerse. Pues la verdad es manifiesta, la existencia de una sola persona que la niegue representa la negación absoluta de su contenido. La eliminación de los infieles por los creyentes está presente de continuo en el Corán. La venganza es una virtud, de la que participa Dios: “Han considerado falsa la verdad cuando ésta les ha venido; les vendrán noticias de lo que se han burlado. ¿No han visto a cuántas generaciones hemos aniquilado antes que a ellos?”[24]. La tolerancia contradice el principio musulmán y su finalidad.

La argumentación, en ese sentido, es circular, cerrada. El Corán no acepta la crítica, porque niega la posibilidad de yerro, incluso cuando cae en contradicción. Contradicciones prácticas como el cambio de la alquibla cuando de la orientación hacia Jerusalén se pasó a La Meca. La explicación es meramente voluntarista y se remite a Dios: “Dirán los insensatos: ¿Qué les hizo girarse respecto de su alquibla, aquella que tenían? Responde: Oriente y Occidente pertenecen a Dios; Él guía a quien quiere hacia el buen camino (…) Fue grande la perplejidad excepto para aquellos a quienes Dios guía, pues Él no os haría perder vuestra fe”[25]. Las contradicciones entre las propias aleyas del Corán es resuelta mediante la ley del abrogante y el abrogado, de forma que la última aleya tiene validez sobre la anterior. Hay una contradicción esencial. En principio Mahoma predica una religión nacional para un pueblo elegido, los árabes. Como señala V.S. Naipaul, premio nobel de Literatura 2001, “en sus orígenes, el islam es una religión árabe. Cualquiera no árabe que sea musulmán es un converso. El islam no es simplemente una cuestión de conciencia o de creencias, pues tiene exigencias imperiales. Cambia la visión del mundo del converso. Sus lugares sagrados están en tierras árabes; su lengua sagrada es el árabe. La idea sobre la historia cambia también para el converso. Rechaza la suya, y le guste o no, pasa a formar parte de la historia árabe. Las sociedades experimentan un enorme trastorno, que puede seguir sin resolverse incluso al cabo de mil años; la separación tiene que renovarse una y otra vez. Las personas construyen fantasías sobre quiénes y qué son, y en el islam de los países conversos existe un elemento de neurosis y nihilismo. Estos países pueden entrar en ebullición fácilmente”[26]. Y, sin embargo, esta esencia árabe se hace compatible con el principio universalista de los hanif, los hijos de Abraham, por el que todos los seres humanos nacen musulmanes, pero son luego educados como infieles. Esto, en el fondo, implica un principio larvado de apostasía y justifica el designio de dominio completo.

LA GUERRA ES SANTA

La jihad no es contemplada como un esfuerzo o en el sentido de la ascesis cristiana de perfeccionamiento interior, sino en el bélico, tal como se entiende comúnmente. La financiación de la guerra está bendecida. La muerte en ella es premiada con el acceso al paraíso. Hay, sin embargo, apuntes en la dirección de contemplar, al menos como posibilidad, una coexistencia pacífica, entre comunidades, no dentro de la musulmana, que situaría la jihad en términos de respuesta a agresión externa, caso en el que concurrir a la guerra santa es una obligación para todos los varones. La idea de concordia se encuentra en la azora 60: “Es posible que Dios establezca la concordia entre vosotros y quienes son vuestros enemigos. Dios es poderoso, Dios es indulgente, misericordioso. Dios no os ha prohibido el ser buenos y equitativos con quienes no os han combatido ni os han expulsado de vuestras casas por causa de la religión. Dios ama a los equitativos. Dios sólo os ha prohibido, respecto de quienes os combatieron en la religión, os expulsaron de vuestras casas y cooperaron en vuestra expulsión, que los toméis por amigos. Quienes los tomen por tales, éstos son los injustos”. En algunos momentos se anima a la predicación –“Llama a la senda de tu Señor con la sabiduría y la bella exhortación. Discútelos con aquello que es más hermoso”-, pero siempre desde la preeminencia del Islam y sin descartar nunca la guerra y la violencia como el camino de ganar adeptos: “Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria y veas entrar a las gentes, a bandadas, en la religión de Dios, entona el loor de tu Señor y pídele perdón. Él es remisorio”[27].

La negación de toda discrepancia sitúa al islamismo originario, desde su texto canónico, en un fanatismo estricto. Entonces, ¿en dónde sostener ese mito de la tolerancia islámica? Hay de nuevo que referirse al choque de tiempos. El estatuto de dinim, el impuesto de capitación de judíos y cristianos, podía ser comprensible, y aún avanzado, en los siglos primeros de la Edad Media. En la España cristiana los judíos venían obligados a pagar un impuesto por persona y en algunos lugares uno recordatorio de las treinta monedas cobradas por Judas a cambio de su traición. Pero no puede hablarse en términos de tolerancia, tal y como la concebimos desde la Ilustración hasta nuestros días. Como recuerda el historiador César Vidal[28], la principal fuente de ingresos de los Omeyas de Córdoba, tenidos por el sumum de la tolerancia, era la trata de esclavos. En las conquistas nunca se respetaron, como hemos visto recordar a Naipaul, las culturas anteriores. Por el contrario, Amin Maalouf recuerda la impresión de fanáticos que dejaron los cruzados. Por ejemplo, en la toma de Jerusalén en la primera cruzada reseña la escena narrada por comentaristas musulmanes: “es cierto que los caballeros de Occidente son famosos por su bravura, pero su comportamiento ante los muros de Jerusalén es algo desconcertante a ojos de un militar avezado. Iftijar espera verlos construir, nada más llegar, torres móviles y diversos instrumentos de asedio, y cavar trincheras para precaverse de las salidas de la guarnición. Sin embargo, lejos de dedicarse a estos preparativos, han empezado por organizar en torno a los muros una procesión encabezada por sacerdotes que rezan y cantan a voz en grito, antes de lanzarse como posesos al asalto de las murallas sin disponer de la menor escala. Por más que al-Afdal le ha explicado que estos frany querían apoderarse de la ciudad por razones religiosas, un fanatismo tan ciego lo sorprende”[29].

Desde entonces, sin embargo, han cambiado poco las cosas en el Islam. Como apunta el filósofo Javier Hernández Pacheco, no hay en el islamismo un proceso similar a la Ilustración: “Hay en el Islam múltiples valores religiosos y humanos que se podrían incorporar a una comprensión compartida del mundo tan pronto el oriente islámico realice históricamente la depuración humanista de su ideal religioso. Eso fue para Occidente la Ilustración, desde la que el atentado terrorista es un horror incomprensible, mientras que es pura lógica para una comprensión religiosa que tiene esa Ilustración todavía pendiente”[30]. La cuestión no es transferir la voluntad de cambio, sino interrogarse y buscar explicaciones para el inmovilismo. La proscripción de todo debate, la exigencia de “sumisión” no favorece, podría decirse que imposibilita, la evolución en el mensaje, anquilosado en el tiempo. El Corán no es un libro para meditar, sino para recitar. No se reflexiona sobre él, se memoriza. Hay por supuesto escuelas y tendencias diversas, como los sunníes y los chíies. O la extinguida tendencia jarachí, que sólo concede validez al Corán, negándoselas a los hadiz. Los sufíes, llamados así por las gruesas chaquetas de lana que vestían, desarrollaron una tendencia mística y espiritual, a la búsqueda de un trato personal con Dios, en una religión en que la unicidad de Alá tiende a situarlo como una abstracción. La tendencia sufí ha sido prácticamente sofocada. Es hoy en día cuestión literaria occidental, más que realidad musulmana. Averroes, el racionalista aristotélico, de tanta influencia en el cristianismo medieval, cuyos Comentarios dominaron por siglos la Sorbona y fundamentaron la escolástica, es considerado un simple hereje.

El Corán tiene un contenido consuetudinario, relacionado con el contexto de la época. La esclavitud o la poligamia podrían ser interpretadas como meros criterios de tolerancia a instituciones preexistentes, pero tal criterio, sostenido por algunos autores musulmanes, no se tiene en cuenta, porque el texto coránico pretende ser asumido por completo sin evolución posible. Las interpretaciones alegóricas o analógicas, tan fundamentales en la teología cristiana, son consideradas heréticas, y han sido condenadas por sistema por la universidad de Al Azhar. La falta de una autoridad central ha tenido, en ese sentido, un efecto perverso pues cualquier grupo o ulema se ha sentido con capacidad en las últimas décadas para emitir fatwas con declaraciones de kafir o impío, reclamación directa al asesinato. Fue el caso del intelectual egipcio Farag Foda por oponerse a la imposición de la sharia[31], o de Nasr Abu Zeid, profesor universitario que se vio obligado a refugiarse en Europa cuando fue “divorciado” por un tribunal, pues un “apóstata” no podía seguir casado con una musulmana. O del premio Nobel de Literatura, Naguib Mahfuz, apuñalado, tras numerosas amenazas, por considerar sus novelas indecentes.

El fundamentalismo está seriamente instalado en el Corán. La insistencia en la verdad manifiesta y la justificación de la violencia abren un riesgo permanente de intensificar el rigorismo de la ortodoxia y emprender el camino de las armas, o a través del terrorismo o de la guerra. La idea integrista de que “el Islam es un sistema completo y total” no se compadece mal con el texto coránico en el que no existe diferenciación ninguna entre política y religión.

La concepción de la verdad manifiesta no sólo legitima el autoritarismo, lo precisa. Esa verdad ha de imponerse por el poder político, sin resquicios para la autonomía personal, ni espacio para la discusión, mediante la adhesión a la ortodoxia. De esa manera, una de las materias tradicionalmente prohibidas en el mundo islámico es el derecho político. Ya hemos visto como la escisión chíi se produjo por una discusión sobre la esencia del poder islámico, por considerar necesario la continuidad carismática de los herederos del Profeta. La concepción del poder islamista es teocrática. Pero si los chíies resolvieron su derrota y contradicción mediante la curiosa forma mesiánica de que Alí y aún más su hijo Husein, se “ocultaron” en vez de morir, y reaparecerán en otro momento de la historia, el islamismo en su conjunto vive en una contradicción más profunda, intensificada desde la desaparición del califato otomano en 1924, último vestigio de poder central. La idea de Hutginton de un Estado central capaz de aglutinar a la “civilización islámica” no es musulmana, pues el poder ha de ser personalizado, como lo fue la relación de Mahoma, jefe político y religioso, con Alá. Ese vacío enervante alimenta las fantasías de los islamistas. Tahar ben Jelloun, escritor marroquí, ganador del Premio Goncourt, en relación con la situación actual, afirma: “es verdad que los árabes, que los musulmanes están a la búsqueda de un líder”[32]. La recreación en el integrismo de la umma como proyecto político comunitarista no ha resuelto, en ningún caso, el problema ni la contradicción. Ha producido dictaduras como la sudanesa. Pero el misticismo islamista, político-religioso, alimenta las expectativas del surgimiento de un califa, un líder carismático, señor de la guerra, tras cuyo imaginario no es difícil percibir el sueño iluminado de Osama ben Laden.

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 AUTOR: Enrique de Diego

[1] Citado por José Morales, El Islam, Ediciones Rialp, pp.22-23
[2] Juan Vernet, introducción a El Corán, Plaza y Janés, p. 11.
[3] José Morales, El Islam, p. 24.
[4] Juan Vernet, p. 11.
[5] Juan Vernet, p. 12.
[6] Julio Vernet, op. cit. p. 17.
[7] El Corán, azora 2, 18
[8] Azora 3, 134-135
[9] Julio Vernet, p. 23
[10] Azora 8, 12
[11] Azora 8, 68
[12] Azora 9, 30
[13] Azora 8, 74
[14] Azora 8, 19
[15] Azora 9, 29
[16] Azora 16, 60
[17] Azora 2, 187
[18] Azora 2, 189
[19] Ibn Warraq, autor de Pourquoi je ne suis pas musulman, Editorial L’Age d’homme. Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001.
[20] José Morales, op. cit. p. 139
[21] Azora 8, 57
[22] Azora 6, 152
[23] Entrevista en Le Figaro Magazine, 6 de octubre de 2001
[24] Azora 6, 4-6
[25] Azora 2, 136-138
[26] V. S. Naipaul, Exigencias imperiales del islam, en ABC, 12-10-2001
[27] Azora 110, 1-2
[28] En Libertaddigital, 2 de octubre de 2001
[29] Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes, Alianza Editorial, pp. 80-81
[30] Javier Hernández Pacheco, En Época, nº 865, 14 de septiembre de 2001
[31] Gilles Kepel, La Jihad, Ediciones Península, p. 453
[32] Entrevista en El Mundo, 14 de octubre de 2001

SABIOS NO TAN SABIOS

 

La enseñanza islámica la llevan a cabo los ulemas (sabios) que en realidad son «sabios» solo en un pequeño ámbito del saber: han aprendido el Corán de memoria, han tomado los viejos dichos atribuidos a Mahoma (Sunna) y centenares de miles de respuestas jurídicas de otros imanes. Pero no han estudiado matemáticas, sociología, psicología; la Historia para ellos se limita al mundo islámico; el estudio de las religiones se hace sólo con función apologética, por si el islam es atacado. Es como si nuestros sacerdotes hubieran estudiado sólo la Biblia y además, partiendo de comentarios antiguos.

¡¡MENUDOS SABIOS!! y, es evidente, si esos son los «sabios musulmanes» y el llamado «pueblo musulmán» sigue los dictados de estos «sabios» es facil de entender muchos de sus «civilizados» actos y su «progresista» y mega moderna intelectualidad.

Vamos a poner dos efemérides que se llevan entre ellas mas de 500 años, en ambas están implicados los «civilizados» musulmanes, a saber:

1526 – Destrucción y saqueo de la mayor parte de la biblioteca de Matías Corvino, rey de Hungría, en la conquista de Buda por los turcos musulmanes.

Toulouse- Francia: 2005-11-05 – Al final de la tarde una turba de jóvenes  mahometanos saquean e incendian una biblioteca pública.

Otra demostración mas de lo que es la «civilización islámica» y, como puede suponerse, esto NO TERMINA AQUÍ, si, si, hay mas, MUCHAS MAS, INNUMERABLES, para hacer post y post y post y post…

Cosa que no seria necesaria si en occidente nos quitaramos de una vez las gafas de madera y plantaramos definitivamente cara a esta horda de bárbaros, ilegalizando tan aberrante doctrina.

NUEVA PROVOCACIÓN Y AMENAZA ISLÁMICA.

A continuación la traducción de unas declaraciones formuladas por Mohamed Sabaoui, un joven sociólogo de origen argelino, catedrático de la Universidad Católica de Lille, nacionalizado francés.

Nuestra invasión pacífica en el ámbito europeo aún no ha concluido. Tenemos la intención de actuar en todos los países simultáneamente. … A medida que tenemos más y más espacio, sería estúpido por nuestra parte no aprovecharnos… Nosotros seremos vuestro “Caballo de Troya”.

Os habéis convertido en rehenes de los derechos humanos que siempre estáis reclamando. Si por ejemplo, vosotros os dirigierais a mí en Argelia o Arabia Saudí del modo como yo estoy hablando ahora, en el mejor de los casos seriáis detenidos en el acto.
“Vosotros, los franceses, no sois capaces de imponer el respeto a nuestros jóvenes”.

¿Por qué habrían de respetar un país que se rinde ante ellos? Solamente se respeta lo que se teme. Cuando tengamos el poder, ya no veréis a un solo árabe prender fuego a un coche o atracar una tienda. Los árabes saben bien cual es el implacable castigo que se merecen en estos casos, al ladrón se le amputa la mano que ha robado.

El mismo Mohamed Sabaouri en una reciente entrevista reproducida en “Le paradoxe de Roubaix”:

”Las leyes de vuestra República no se parecen a las del Corán y no deben ser impuestas a los musulmanes, que solamente pueden ser gobernados por la Sharia. Por lo tanto nosotros estamos dispuestos a trabajar para conseguir este derecho que nos ofrecéis.
Comenzaremos por Roubaix (1) que actualmente es una ciudad musulmana con una mayoría que excede el 60% de la población.

En las futuras elecciones municipales nosotros movilizaremos nuestros efectivos y el próximo alcalde será musulmán.
Después negociaremos con el Estado y la Región y declararemos Roubaix enclave musulmán independiente e impondremos la Sharia (Ley de Dios) para todos sus habitantes.

La minoría cristiana tendrá la categoría de Dhimmis. Esta será una categoría especial que podrá comprar sus libertades y derechos por medio de un impuesto especial.
Además vamos hacer todo lo necesario para convencerlos y persuadirlos a que acepten nuestra forma de ser.
Decenas de miles de franceses ya han abrazado voluntariamente el Islam, de manera que ¿por qué no tendrían que hacerlo los cristianos de Roubaix?

Actualmente en la universidad de Lille tenemos mensajeros de la fe, encargadas de convertir a los roubaisiens recalcitrantes, cristianos y judíos, para convencerlos a que acepten nuestra religión, porque Dios así lo quiere.

Si somos los más fuertes es por que Dios así lo quiere. No tenemos las obligaciones cristianas de dar asistencia al huérfano, al débil y al discapacitado. Al contrario, nosotros podemos y debemos aplastarlos si constituyen un obtaculo, sobre todo si son infieles”.

Fuente: Point de Bascule

Estas palabras difícilmente imaginables, ¿harán salir al fin a nuestros compatriotas del largo letargo?. O necesitaremos conocer en nuestra propia tierra, en nuestro entorno, los hechos perpetrados por los franceses en Argelia en 1962?

Tengamos en cuenta que si estas palabras hubieran sido pronunciadas por la boca de un católico, habrían provocado sin duda alguna una locura mediática, y su autor con toda probabilidad habría sido condenado forzosamente por “incitar al odio racial”.

Me pregunto si acaso se puede quedar indiferente ante un modo de expresarse tan claro. Va derecho al grano y nada de andar por las ramas, nuestro ingenioso catedrático, si que dice las verdades, aunque por ello pierda las amistades, como se suele decir.
Creo que es un toque de alerta que debería ser tomado en cuenta.

Tradución de: Monmar para “Islamización de Europa”

(1) Roubaix es una ciudad francesa situada en el departamento de Nord y la región Nord-Pas-de-Calais. Cuenta actualmente con algo menos de cien mil habitantes. Ya en un mapa del siglo IX se puede ver una referencia a Roubaix. Entonces, la ciudad era dependiente del obispado de Tournai. La ciudad pasó del estatuto de simple aldea al de ciudad importante bajo el reinado del señor Pierre de Roubaix en el siglo XV.

En el siglo XIX, Roubaix era una de las capitales mundiales del tejido. Su industrialización fue muy fuerte, con numerosas fábricas repartidas por toda la ciudad. De hecho, se la llamó incluso ciudad de las mil chimeneas. Hoy pocos de estos vestigios subsisten, pero todas las chimeneas que aún están en pie están protegidas.

Roubaix es el municipio de Francia con la mayor proporción de musulmanes (las cifras encontradas hablan de “cerca de un 50%”). Cuenta con siete mezquitas, y dos de ellas ostentan el título de “gran mezquita.

En los últimos treinta años se han construido más mezquitas y centros de oración para musulmanes en Francia, que templos católicos en el último siglo. El país galo cuenta ya con 2.150 mezquitas, casi el mismo número que Estambul, la mayor ciudad de Turquía.

Y el ritmo es progresivo. “La población musulmana en la Unión Europea crece un millón de personas al año, por lo que, a ese ritmo, la UE tendría al menos 40 millones de musulmanes en 2025. Francia es el país con mayor porcentaje de seguidores del Islam: un 10 por ciento”, agrega la publicación Alba. Un dato ilustrativo: entre el 60 y el 70% de los presos franceses son musulmanes. “Europa se islamiza cada vez más y Francia está por delante en la carrera”, añade Alba. Y España no se queda rezagada.

 
 

GUIA POLITICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM.

Existe una aceptación generalizada, hasta el punto de convertirse en axiomática, de que el castigo corporal islámico a las mujeres es de orden cultural, que no deriva del Corán y que actualmente el islam ofrece a las mujeres una vida mejor de la que pueden disfrutar en Occidente.

[…] Leila Ahmed, profesora de estudios sobre las mujeres y la religión en Harvard, [ha declarado]: «Me sorprende hasta qué punto la gente piensa que Afganistán y los talibanes representan a las mujeres y al islam». Ahmed dice: «Nos encontramos en las primeras etapas de un gran replanteamiento del islam para su apertura hacia las mujeres. [Los expertos musulmanes] están efectuando una relectura de los textos sagrados del islam, desde el Corán hasta los textos legales, en todas sus posibles alternativas».

 

Relecturas

 

(…) La «relectura» del Corán y de otros textos sagrados del islam, ¿va realmente a contribuir a «una apertura del islam hacia las mujeres»? Éstos son algunos de los textos de los que habría que efectuar una «relectura»:

– Las mujeres son inferiores a los hombres, y deben ser gobernadas por éstos: «Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres porque Alá los ha hecho superiores a ellas» (Corán, 4: 34).

 

– El Corán compara a la mujer con un campo (tierra cultivable) a ser usado por el hombre según su voluntad: «Vuestras mujeres son vuestro campo de cultivo; id, pues, a vuestro campo de cultivo como queráis» (2: 223).

 

– También declara que el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre: «Y llamad para que sirvan de testigos a dos de vuestros hombres; y si no encontráis dos hombres, entonces, un hombre y dos mujeres que os parezcan aceptables como testigos, de modo que si una yerra, la otra subsane su error» (2: 282).

 

– Permite a los hombres casarse con hasta cuatro mujeres, y también tener sexo con esclavas: «Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con otras mujeres que os sean lícitas: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces sólo con una, o con aquellas esclavas que sean de vuestra propiedad. Esto hará más probable que no os desviéis de la rectitud» (4: 3).

 

– Ordena que la herencia de un hijo debe ser el doble que la de una hija: «Con relación a la herencia de vuestros hijos, Alá os prescribe lo siguiente: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras» (4: 11).

 

– Indica a los maridos que golpeen a sus esposas desobedientes: «Las mujeres virtuosas son las verdaderamente devotas, que guardan la intimidad que Alá ha ordenado que se guarde. Pero a aquellas cuya animadversión temáis, amonestadlas, y luego dejadlas solas en el lecho; luego pegadles» (4: 34).

Aisha, la más amada de las numerosas esposas de Mahoma, amonestó a las mujeres en forma muy clara: «Oh, mujeres, si conocierais los derechos que vuestros maridos tienen sobre vosotras, entonces cada una de vosotras limpiaría el polvo de los pies de su marido con su cara».

 

Puede ser que individualmente los musulmanes respeten y honren a las mujeres, pero el islam no lo hace.

 

(…)

 

El matrimonio infantil

 

El Corán da por sentada la existencia del matrimonio infantil en sus directivas sobre el divorcio. En las consideraciones acerca del periodo de espera requerido para determinar si la mujer está encinta, dice: «En cuanto a aquellas de vuestras mujeres que han pasado la edad de la menstruación, y aquellas que no la tienen, su período de espera será de tres meses» (Corán, 65: 4; la cursiva es mía). En otras palabras, aquí Alá está previendo un escenario donde la mujer prepúber no solamente está casada, sino en el cual su marido se divorcia de ella.

 

Una razón de la «revelación» de este versículo a Mahoma es que él mismo tenía una esposa niña: el Profeta «se casó con Aisha cuando ella era una niña de seis años, y él consumó ese matrimonio cuando ella tenía nueve años». Los matrimonios infantiles eran habituales en Arabia durante el siglo VII, y aquí nuevamente el Corán ha retomado una práctica que debía haber sido abandonada hace tiempo, otorgándole el carácter de una revelación divina.

 

El castigo corporal a las mujeres

 

Una vez se le dijo a Mahoma que «las mujeres se habían envalentonado con sus maridos», por lo cual él «concedió el permiso para que las golpearan». Cuando algunas mujeres se quejaron, Mahoma señaló: «Muchas mujeres han acudido a la familia de Mahoma para quejarse de sus maridos. Ellas no son de las mejores entre vosotras». Estaba disgustado con las mujeres que se quejaban, y no con los maridos que les pegaban. En otro momento, agrega: «A un hombre no se le debe preguntar por qué pega a su mujer».

 

Otro hadiz relata que en una ocasión una mujer acudió a Mahoma para pedir justicia. «Aisha dijo que la mujer [vino] usando un velo verde, [y se quejó a Aisha de su marido, y le mostró una mancha verde en su piel causada por golpes]. Entre las mujeres, era una costumbre el respaldarse mutuamente, por lo cual cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: ´Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!´».

 

(…)

 

Una oferta que no se puede rechazar

 

Mahoma destacaba el hecho de que las mujeres eran posesiones de sus maridos: «El Mensajero de Alá dijo: ´Si un marido convoca a su mujer a su cama [para tener relaciones sexuales] y ella se niega y provoca así que él se duerma enfadado, los ángeles la maldecirán hasta la mañana siguiente´». Esto se ha mantenido en la ley islámica: «El marido solamente está obligado a mantener a su mujer cuando ella se entregue o se ofrezca a él, lo que significa que le permita gozar en forma absoluta de su persona, y que no se niegue a tener sexo con él en cualquier momento del día o de la noche».

 

No deben salir solas

 

La ley islámica estipula que «el marido puede prohibir a su mujer salir de su casa», y que «una mujer no debe abandonar la ciudad sin estar acompañada por su marido o por algún miembro de su familia política, a menos que el viaje sea obligatorio, como el haj [la peregrinación a La Meca]. En otras circunstancias, es ilegal que ella viaje, o que el marido le permita hacerlo».

 

Según Amnistía Internacional, en Arabia Saudí «las mujeres […] que caminen sin compañía, o que vayan en compañía de un hombre que no sea su marido ni tampoco un pariente cercano, corren el riesgo de ser arrestadas bajo sospecha de prostitución o de otras ofensas morales«.

 

 

 

Maridos temporales

 

Para un hombre musulmán no hay nada tan sencillo como el divorcio. Todo lo que tiene que hacer es decirle a su mujer: «Me divorcio de ti», y el divorcio queda consumado. La aparente crudeza de esta disposición pareciera estar mitigada por este versículo del Corán: «Y si una mujer teme ser maltratada o abandonada por su marido, no incurrirán en falta si ambos se avienen a reconciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconciliación» (Corán, 4: 128). Pero esta apelación al acuerdo no es un llamamiento a un encuentro entre iguales, al menos tal como es interpretado por la Hadiz. Aisha explica este versículo: «Se refiere a la mujer cuyo marido ya no quiere conservarla, sino que quiere divorciarse de ella y casarse con otra, y entonces ella le dice: ´Quédate conmigo y no te divorcies, y cásate con otra mujer, y no tienes que mantenerme ni dormir conmigo´».

 

La posibilidad de que un hombre se divorcie de su mujer en un rapto de ira y luego quiera reconciliarse con ella da pie a otra originalidad de la ley islámica: una vez que una mujer musulmana se ha divorciado tres veces del mismo marido, debe casarse y divorciarse de otro hombre antes de poder volver con el primero: «Cuando un hombre libre se ha divorciado tres veces, es ilegal que se vuelva a casar con la misma mujer antes de que ella se haya casado con otro en un matrimonio válido, y que el nuevo marido haya copulado con ella».

 

(…)

 

Esta indicación ha dado origen al fenómeno de los «maridos temporales». Después de que un marido se divorciara de su mujer en un arranque de resentimiento, estos hombres iban a «casarse» con la infortunada divorciada por una noche para permitirle volver con su marido y su familia.

 

Licencia profética

 

Cuando Mahoma ya tenía nueve esposas y numerosas concubinas, Alá le otorgó un permiso especial para tener tantas mujeres como quisiera: «¡Oh Profeta! Hemos hecho lícitas para ti a tus esposas, a las que has pagado sus dotes, así como a las que tu diestra mano posee procedentes del botín de guerra que Alá te ha concedido. Y [hemos hecho lícitas para ti] a las hijas de tus tíos y tías paternos, y a las hijas de tus tíos y tías maternos que hayan emigrado contigo [a Yazrib], y a cualquier mujer que libremente se ofrezca al Profeta y con la que el Profeta quiera casarse, esto sólo como privilegio tuyo, no de los demás creyentes» (Corán, 33: 50). Estas profecías tan convenientes son numerosas en el Corán; Alá incluso ordena a Mahoma que se case con la atractiva esposa divorciada de su hijo adoptivo (33: 37).

 

El deseo de Mahoma ha cosechado amargos frutos. Estos pasajes del Corán son sólo dos ejemplos de la profunda convicción de que las mujeres no pueden ser iguales a los hombres en cuanto a su dignidad como seres humanos, sino que son objetos concedidos a los hombres y usados por éstos. La poligamia, desde luego, está basada en esta suposición, y se va trasladando hacia el Oeste con el islam. La poligamia ha pasado a ser tan común entre los musulmanes de Gran Bretaña, que a finales de 2004 los británicos consideraron su reconocimiento a los efectos de la aplicación de los impuestos.

 

Esposas temporales

 

El islam chiita, (…) dominante en Irán, también permite tener «esposas temporales». Esto es una provisión para los hombres que quieren tener una compañía femenina por un corto periodo de tiempo. En un matrimonio temporal, o mut’a, la pareja firma un acuerdo matrimonial que es el habitual en todos los demás aspectos, salvo que incluye un límite de tiempo para el mismo. Una tradición de Mahoma estipula que un matrimonio temporal «debería durar tres noches, y si ellos quieren continuar pueden hacerlo, y si se quieren separar, también». No obstante, muchas de estas uniones no llegan a durar las tres noches.

 

La autorización de esta práctica se basa en una variante chiita de la lectura de un versículo del Corán (4: 24), así como (…) en este párrafo de los hadices: «Jabir ben Abdulá y Salama ben al-Akwa han relatado: cuando estábamos en el ejército, el Mensajero de Alá vino a nosotros y dijo: ´Vosotros tenéis la autorización para el mut’a (…), por lo tanto, realizadlo´». Los musulmanes sunníes, que constituyen el 85% del total, proclaman que luego Mahoma revocó esta provisión, pero los chiitas no están de acuerdo con esa medida. De todos modos, las esposas temporales tienden a congregarse en las ciudades sagradas chiitas, donde pueden ofrecer compañía a los seminaristas solitarios.

 

Violación: se necesitan cuatro testigos

 

La mayor amenaza para las mujeres reside en la concepción musulmana de la violación, en la medida en que se conjuga con las restricciones islámicas respecto a la validez del testimonio femenino. En un juicio, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre (Corán, 2: 282).

 

Los teóricos de la ley islámica han restringido aún más la validez del testimonio femenino al limitarlo, en palabras de un manual legal (…), a «casos relativos a la propiedad o a transacciones referidas a propiedades, tales como las ventas». En otros casos solamente pueden testificar los hombres. En los casos de abuso sexual, se requieren cuatro testigos. Éstos deben poder aportar otros elementos aparte de la mera testificación de que se ha producido un hecho de fornicación, adulterio o violación; en este último caso, deben haber sido testigos presenciales.

 

Esta disposición tan peculiar como demoledora tiene su origen en un incidente de la vida de Mahoma, cuando su esposa Aisha fue acusada de infidelidad. La acusación conmocionó especialmente a Mahoma, porque Aisha era su esposa favorita. Pero en este caso, como en muchos otros, Alá acudió en ayuda de su Profeta, le reveló la inocencia de Aisha e instituyó la estipulación de los cuatro testigos requeridos para los pecados sexuales: «¿Cómo es que no presentan cuatro testigos para probar su imputación? Pues, ¡si no presentan dichos testigos, son ésos los que, ante Alá, son en verdad mentirosos!» (Corán, 24: 13).

 

Por consiguiente, es casi imposible probar una violación en los territorios que siguen los dictados de la sharia. Los hombres pueden cometer una violación con total impunidad: si niegan los cargos y no hay testigos, serán absueltos, porque el testimonio de la víctima es inadmisible. Peor aún, si una mujer acusa a un hombre de violación puede terminar incriminándose a sí misma. Si no se pueden encontrar los testigos masculinos requeridos, la acusación de violación de la víctima pasa a ser una admisión del adulterio. Esto explica el grave hecho de que hasta el 75% de las mujeres encarceladas en Pakistán lo están por el crimen de haber sido víctimas de una violación.

 

(…)

 

La circuncisión femenina

 

(…) no es una costumbre específicamente islámica, dado que existe en una cierta cantidad de grupos culturales y religiosos de África y del sur de Asia. Entre los musulmanes, prevalece principalmente en Egipto y su entorno. A pesar de que, en el mejor de los casos, hay escasas referencias a esta horrible práctica en el Corán o en los hadices, los musulmanes que la practican la revisten de un significado religioso. Un manual legal islámico establece que la circuncisión es requerida «tanto para los hombres como para las mujeres».

 

Para el jeque Mohamed Sayed Tantawi, el gran jeque de Al-Azhar, la circuncisión femenina es «una práctica loable que honra a las mujeres». En su carácter de gran imán de Al-Azhar, Tantawi es, según palabras de un periodista de la BBC, «la mayor autoridad espiritual de casi mil millones de musulmanes sunníes». Quizás a los ojos del jeque Tantawi el dolor que causa a sus víctimas la circuncisión femenina bien vale el resultado; la mayor parte de las autoridades concuerdan en que la circuncisión femenina está diseñada para reducir la respuesta sexual de la mujer, de modo tal que sea menos propensa a cometer adulterio.

 

Las perspectivas a largo plazo no son nada halagüeñas

 

Mientras los hombres continúen leyendo y creyendo en el Corán, las mujeres van a ser ciudadanas despreciadas de segunda clase, sujetas a la angustia y la deshumanización de la poligamia, a la amenaza de un divorcio fácil y arbitrario; y, lo que es aún peor, van a estar sometidas a golpes, a falsas acusaciones y a la pérdida de la práctica totalidad de las libertades humanas más elementales.

 

No se trata de fenómenos que se den en un grupo o en un partido, ni de forma efímera. Son las consecuencias de considerar el Corán como la palabra absoluta, perfecta y eternamente válida de Alá. En la medida en que los hombres sigan creyendo firmemente en el Corán, las mujeres estarán en peligro.

 

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NOTA: Este texto es un fragmento editado del capítulo 5 de GUÍA POLÍTICAMENTE INCORRECTA DEL ISLAM (Ciudadela), de ROBERT SPENCER, titulado «El islam oprime a las mujeres».

www.librohispania.com/

LA NECESIDAD URGENTE DE FOROS DE RESISTENCIA ANTI ISLAMISTA.

Los foros antiislam son necesários para unir y coordinar una resistencia contra ese fascismo totalitário.

En Europa e Italia aumenta la presencia musulmana y la convivencia a veces sufre .

 
En Europa un musulmán puede practicar su religión sin problemas.

 
Quien dice que hay problemas – son sobre todo los europeos convertidos, muy celantes- tiene otro objetivo: difundir el Islam poniendo en dificultad a otras religiones.

Es absurdo pretender que en una escuela se deban interrumpir las lecciones para la oración musulmana. Esto no se hace en ningún país islámico. O interrumpir el trabajo en la fábrica para la oración.

 
Pero también en Egipto se hacen pausas, períodos de descanso, rezando dentro de este período, aunque no sea la hora exacta. No se puede pedir al Estado cambiar las reglas de vida y de trabajo: garantizar la práctica de las religiones no es cometido del Estado.

Los juristas musulmanes pueden dictar un fatwa para permitir la oración en horas no canónicas.

 Aprovechándose de la ignorancia de la gente en Europa, los musulmanes pretenden cada vez más. Por consiguiente, los países que los reciben se impacientan cada vez más, y reaccionan.

En Europa, gente que antes era muy tolerante, se está convirtiendo ahora en racista. Pero ésto sucede porque ven que los musulmanes son el único grupo de pretensiones sin fin.

En Italia, por ejemplo, los inmigrados musulmanes son el 30-33% de todos los inmigrados. Todos los demás, filipinos, cingaleses, peruanos… no pretenden nada en nombre de su religión, viven tranquilos.

 
Sólo los musulmanes tienen pretensiones. ¿En nombre de qué? Sólo porque, en su mentalidad, la religión y la política estan unidas.

Un filipino que llega a Italia no pretende que haya una iglesia filipina. Los coptos, que ayunan al menos 200 días al año, sin comer ni beber nada, nunca han pedido y menos aún exigido (,,,) facilidades en ningún país del mundo : el ayuno es un asunto personal.

En cambio, para el Islam, ésto es un asunto de política y, por tanto, de poder. Con esta posición se corre el peligro, por fuerza , de un enfrentamiento para el que hay que irse preparando.

Es imprescindible que la gente se de cuenta de una vez de todo esto y máxime con los últimos acontecimientos que se están produciendo, precisamente, dentro del mundo islámico, vease sin ir mas lejos el tema egipcio, quien crea que con la caida del dictador Mubarak, que nadie niega que lo sea, Egipto va a caminar hacia una sociedad moderna, dotada de una verdadera democracia parlamentaria está en un error, es un ingenuo.

Un nuevo orden mundial, una nueva ley, una nueva religión; PROGRAMA DE ISLAMIZACIÓN MUNDIAL.

 

PRUEBAS, PRUEBAS Y MAS PRUEBAS, PRUEBAS INCONTROVERTIBLES E INDISCUTIBLES.

Y no hay que olvidar otra cosa que los musulmanes tienen un DOBLE LENGUAJE el que usan entre ellos Y EL QUE USAN CON LOS OCCIDENTALES, YA SEA EN INGLÉS, FRANCÉS, ALEMÁN O ESPAÑOL.

Son tres videos con ARGUMENTOS QUE NO ADMITEN DISCUSIÓN por mucho que los ZetaPes, Pajines, Bibianas, Titiriteros varios como todos esos que apoyaron el barco de «supuesta» ayuda a los palestinos (¡¡¡PANDA DE FARSANTES…..!!!!) y que también se posicionan del lado de dictaduras feroces como la ejercida por los Castro en Cuba o la cada vez mas afianzada en Venezuela, manejada por el ínclito «Mugre» Chavez (las cuales, ¡oh, que casualidad, mantienen buenas relaciones con el los islamistas), digan.

El texto que los acompaña LO SUSCRIBO AL QUINIENTOS POR CIEN (por lo menos).

DESPIERTAAAA QUE ESTO ESTÁ PASANDO EN TUS NARICES, Y TE TIENEN ENTRETENIDO CON ESTUPIDECES!!!
NO DIGAS LUEGO QUE NO SE TE AVISÓ!,

El mundo está en camino a un gobierno mundial, bajo una religión única.

Ya existe todo un programa de islamización en Europa y las Americas, que está avanzando a pasos agigantados.

Una verdad que NO SE DEBE IGNORAR.

El islam es una religión de paz Esto es lo que nuestros políticamente correctos políticos proclaman. Aunque políticamente correcta, esta proclamación no es correcta. A decir verdad, el islam no es una religión de paz. Es una religión de odio, terror y guerra.

El islam como lo enseña el corán y como lo vivió Mahoma de acuerdo a los hadices (biografía y dichos de Mahoma), es una religión de Injusticia, Intolerancia, Crueldad, Aburdidades, Discriminación, Contradicciones, y fe ciega.

El islam promueve el asesinato de no-musulmanes, abusos de los derechos humanos de minorías y de las mujeres. El islam se expandió mayormente a través de Yijad (guerra santa contra no-musulmanes) y forzó su expansión mediante el asesinato de no-creyentes y disidentes. En el islam, la apostasía es el crimen más grande, castigado con la muerte. Mahoma mismo era fundamentalista, de manera que el fundamentalismo no puede separarse del islam verdadero.
El islam es el culto a satanás que vino a ENGAÑAR (por Al taqiyya), MATAR Y DESTRUIR (Yijad).
Un foro de discución
http://yahel.wordpress.com/

Miles de videos en:
www.muhammadtube.com

TEXTO BY: verdadalaluz |

PEDOFILIA EN EL ISLAM.

 

¿PORQUE TANTO QUE HABLAN DE LA PEDOFILIA EN LA IGLESÍA CATÓLICA (COSA QUE, POR OTRA PARTE, EXISTE, NADIE LO NIEGA, COMO TAMBIÉN PUEDE SER PEDÓFILO TU VECINO DEL OCTAVO B), LA «PAJÍN» Y DEMÁS SECUACES, LERDO-PROGRES, ETC., ESTO SIN EMBARGO SE LO CALLAN?.

LOS DEL GRUPO PRISA QUE TANTO LARGAN, ¿PORQUE DE ESTO NO HABLAN ¡¡JAMAS!!?.

¿Y LOS DEL «PUMBY» (USEASÉ, EL «PÚBICO», UPPS…, PÚBLICO?).

 

La homosexualidad en el Islam es castigable por la muerte pero la pederastia es permisible.

Quran 52:24 Cerca de ellos servirán, (dedicados) a ellos, criados machos jóvenes (guapos) como Perlas bien cautelosas.

Tambien en Surah 76:19 eAllah promete jovenes frescos a hombres musulmanes.

«Y cerca de ellos irán jóvenes que nunca cambian en la edad; cuando usted los ve usted pensará que ellos serán perlas dispersadas.»

Gracias a Muhammad y su ejemplo, ahora cada pedofilo pervertido en el Islam tiene una justificación de abusar a niños. Ellos llaman este delito vergonzoso «matrimonio».

«»Una niña de nueve años «da con frecuencia mejor resultado en la cama que una joven de 20». Así lo afirma el jeque marroquí Mohamed Ben Abderrahman Al Maghraoui en un editco islámico (o fatua).

El susodicho daba esta razón para «legalizar» la unión entra una niña y un hombre adulto. «Nos han contado, y hemos constatado, que las niñas de esa edad dan mejores prestaciones que las mujeres adultas», afirma. «En consecuencia están tan capacitadas para contraer matrimonio como las jóvenes de 20 años»»»

El año pasado se conoció el caso de Najud Mahammed Alí, una niña yemení de 8 años de edad que había pedido el divorcio ante un tribunal, aduciendo la pequeña que era objeto de contínuos malos tratos por parte de su marido de 30 años de edad. Ahora, el Parlamento del Yemen ha intentado establecer la edad mínima para contraer matrimonio en los 17 años, pero los líderes religiosos han dictado una fatua que se opone a esta reforma legistativa afirmando que es contraria al Islam.

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Mientras Occidente ventila noticias relevantes a los delitos de pedofília por parte de curas católicos o por ejemplo de la orden de los legionarios de Cristo, o el famoso caso del cura Julio Cesar Grassi y su juicio en la Argentina; y por el otro lado le hacen propaganda al culto del islam que intenta imponerse y dominar con ayuda de la onu, y OCULTAN que las leyes islamicas permiten la pedofilia, y cuando se trata de hablar sobre los delitos de su falso profeta mahoma, se escucha un gran silencio, y muchas amenazas por detrás.

Es que en el islam la pedofília es legal, por orden del falso profeta para justificiar sus depravadas acciones..

MAS HORRORES DEL ISLAM.

 

Y es que, con todo lo que está pasando, MAS QUE NUNCA DEBEMOS ESTAR AL TANTO DE TODO ESTO.

¿Que todos esos «valientes revolucionarios» piden libertad?, PUES ESTAS SON LAS LIBERTADES DEL ISLAM.

 

En los países que se rigen por la sharía (ley islamica), como es el caso de Irán, la pena de muerte es frecuente. Sólo en el 2006 ya ha habido al menos 108 ejecuciones, según Amnistía Internacional. También se ejecuta a menores de edad. La lapidación es la forma específica de ejecutar mujeres adúlteras.

Una vez se le dijo a Mahoma que «las mujeres se habían envalentonado con sus maridos», por lo cual él «concedió el permiso para que las golpearan». Cuando algunas mujeres se quejaron, Mahoma señaló: «Muchas mujeres han acudido a la familia de Mahoma para quejarse de sus maridos. Ellas no son de las mejores entre vosotras». Estaba disgustado con las mujeres que se quejaban, y no con los maridos que les pegaban. En otro momento, agrega: «A un hombre no se le debe preguntar por qué pega a su mujer».

Otro hadiz relata que en una ocasión una mujer acudió a Mahoma para pedir justicia. «Aisha dijo que la mujer [vino] usando un velo verde, [y se quejó a Aisha de su marido, y le mostró una mancha verde en su piel causada por golpes]. Entre las mujeres, era una costumbre el respaldarse mutuamente, por lo cual cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: ´Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!´». …[…]

«La mujer un trozo de carne» – El principal clérigo musulmán de Australia provoca una polémica al equiparar a las mujeres que no llevan el pañuelo islámico con carne descubierta y las culpa de atraer a merodeadores sexuales. «Si sacas carne sin cubrir y la colocas fuera en la calle, o en el jardín o el parque… y los gatos llegan y se la comen», dijo el jeque Taj al-Din Hilali, «¿de quién es la culpa, de los gatos o de la carne descubierta? Si [la mujer] estuviera en su cuarto, en su casa, con su velo, no habría ocurrido ningún problema.»

En «un verdadero estado islámico» los homosexuales activos serán ejecutados, afirma Arshad Misbahi, un imán de la Mezquita Central de Manchester [UK]. Según el entrevistador John Casson, el imán explica que «mientras que las ejecuciones pueden acabar en la muerte de miles», valdrá la pena «si esto disuade a millones de tener relaciones sexuales y extender las enfermedades».

Por ley mahometana, todos los seguidores de Mahoma
que se conviertan al cristianismo u otra religión,
deben ser condenados a muerte, ¡obligatoriamente!

La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente y no recurrir a la violencia ni a las amenazas. Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir al propio brazo, ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».

¡Cuánto más durmamos los amantes de la libertad, más avanza la jihad!.

Y no olvidemos que UNO DE LOS PRIMEROS PAISES YIHADISTAS ES IRÁN, donde TAMBIÉN HUBO UNA REVOLUCIÓN «supuestamente» para CONSEGUIR LIBERTADES frente al gobierno de un tirano.

¡¡LO DE AHORA ES CALCADO A LO DE IRÁN!!, ¿realmente se puede ser tan ingenuo de creer que grupos como los «Hermanos Musulmanes» van a traer DEMOCRACIA Y LIBERTAD?.

LAS ESCLAVAS DE AL ANDALUS. PRIMERA POTENCIA EN EL TRÁFICO HUMANO.

 

Se suele hablar de las extensas virtudes de la España bajo la espada del Islam. Constantemente se nos pinta una España del centro y norte semi bárbara, de rudas costumbres, dominada por monarcas igual de bárbaros anclados en épicas retóricas con origen visigótico. Y por el contrario.. AL-andalus, Oh! Esa Al Andalus donde todo era paz, felicidad y tolerancia. Una Al Andalus gloriosa y fértil de poetas cultura y artes. De mezquitas y gigantescos palacios.
 

Pocas veces se habla de esa otra cara del reino musulmán en Hispania. Pocas veces se habla, de como durante el periodo de Al Andalus, nuestra península se convirtió en un centro de comercio, venta, o “change” de esclavos a nivel mundial. Fue especialmente un lugar donde los “civilizados” árabes del la época, traían sus cargamentos humanos procedentes mayoritariamente de Europa del Este. Bielorrusia, estepas de Crimea (Ucrania), Polonia, Bulgaria o Rumania. Mercados humanos, donde muchachas jóvenes eran vendidas a grandes nobles musulmanes para engrosar sus harenes en el mejor de los casos. O para ser esclavas sexuales en el peor de ellos. Donde jóvenes campesinos eran cambiados como burros o caballos por comerciantes de riqueza acomodada, convirtiéndoles en los famosos eunucos que cuidaban los “rebaños de esclavas” que tenían algunos pudientes árabes. Naturalmente, para que todo saliera como tenia que salir, los jóvenes eran castrados, evitando así que pudieran tener o sentir ningún deseo sexual hacia las esclavas.

Igualmente los califas u hombres pudientes de esa torre de la paz y la tolerancia que fue Al Andalus, compraban niños u adolescentes para practicas sexuales aberrantes. De los lideres turcos que invadieron Ucrania, los cosacos decían de su “afición” por los jovencitos. Gustando a los lideres musulmanes de la compañía de algunos de ellos en sus campañas militares.
 

Naturalmente son conocidas las razzias de los musulmanes contra los reinos del norte hispano. Siendo la caza de mujeres y hombres cristianos una parte importante de ese botín. Todos recordaremos el pago de cien doncellas vírgenes que se obligo a pagar al reino de Leon por los señores pacíficos e ilustrados del sur. Doncellas que eran reclutadas a lo largo de todo el territorio que en esos años comprendía Leon, es decir; desde Galicia, hasta Castilla, Navarra, Asturias Cantabria.
 

Mujeres violadas, jóvenes de no mas de 11 años, obligadas a dejar sus tierras, para ser siervas sexuales de los nobles andalusíes.

Esta es la otra cara de ese mundo de armonía y cultura infinita que fue Al Andalus. Posiblemente una primera potencia en conocimiento matemático. Pero igualmente primera potencia de esclavitud y trafico de seres humanos en Europa.

Martirio de San Eulogio de Córdoba, ejemplo de tolerancia triculturalista.