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La libertad individual y el Estado.

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Ensayo de Enrique Arenz sobre la doctrina liberal

La libertad individual es la gran conquista de la civilización occidental. Pero una conquista permanentemente amenazada y puesta en tela de juicio por el deseo de algunos de imponer su voluntad a sus semejantes.

Siempre hay personas que aspiran a gobernar a los demás, a pesar de que nadie en el mundo tiene el derecho de hacerlo. Es inevitable que esto ocurra en todos los tiempos y en todas las sociedades. Por eso la libertad no puede conservarse si los hombres no están dispuestos a defenderla cada día de su existencia, siendo muchos los peligros que la acechan permanentemente. Tanto la sociedad en su conjunto, al ejercer sobre las energías creativas de las personas ciertas presiones inhibitorias, como algunos hombres antisociales, al intentar someter a otros hombres, tejen una sutil trama de coacciones que tienen a limitar, restringir o, en algunos casos extremos, a impedir el ejercicio de las libertades individuales.

Por algo el premio Nobel de economía, Friedrich A. Hayek definió a la libertad como aquella condición por la cual la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo. “La libertad es la independencia frente a la voluntad arbitraria de un tercero”, afirmó resumiendo su claro concepto.

Pero Manuel Tagle va aun más lejos y asevera que la libertad es algo más que la simple ausencia de coerción. En su artículoAlberdi y de Tocqueville, dos almas gemelas, publicado en el diario La Prensa del 25/9/84, dice este pensador argentino: “En una primera instancia menos madura, la libertad se reduce a cortar los lazos dealgo que nos sujeta. Pero una vez alcanzada esa ausencia de coerción, la libertad del individuo se transforma en libertad para algo por realizar”.

Ahora bien, suele pensarse erróneamente que todo orden social implica inevitablemente una disminución de la libertad individual como precio por las ventajas de la civilización. Algunos opinan que el hombre primitivo disfrutaba plenamente de su derecho natural a ser absolutamente libre, pero que al organizarse socialmente debió sacrificar parte de su libertad en beneficio del conjunto.

No es así. La pérdida de la libertad jamás podría ser el precio de la civilización por la sencilla razón de que no puede haber libertad sin civilización. Imposible fuera concebir la libertad individual desvinculada de un ámbito de organización y cooperación social. Sólo en la esfera de las relaciones humanas cobra sentido la idea de la libertad. Tiene razón von Mises cuando nos señala que el hombre no nació ni fue libre en sus orígenes, puesto que en el orden biológico los más fuertes dominan y vencen a los más débiles, razón por la cual nuestros antepasados, los hombres primitivos, aún no organizados socialmente, sólo eran libres hasta que tropezaban con criaturas más fuertes. Cabe afirmar, por lo tanto, que el hombre no puede ser libre si no se organiza socialmente para serlo.

Suele decirse también que el “bienestar común” exige progresivas restricciones a la libertad individual. Debemos rechazar esta cómoda y peligrosa idea sencillamente porque tal “bienestar común” no existe, es una mera abstracción. Sólo existe el bienestar de los individuos siempre y cuando éstos dispongan de suficiente libertad y medios adecuados para alcanzar sus propios y personales fines. Resulta inimaginable una sociedad bien alimentada y feliz, salvo que esté integrada por individuos bien alimentados y felices. La sociedad es una abstracción cuya existencia sería inconcebible sin los individuos que la componen. La sociedad fue voluntariamente creada por las personas cuando éstas comprendieron las ventajas de unirse y cooperar entre sí frente a las dificultades que implicaba tratar de sobrevivir aisladamente. Por lo tanto el individuo está antes que la sociedad. El llamado “bienestar común” deriva en todo caso del bienestar de los individuos que componen la sociedad. Von Mises afirmaba que en libertad las mentes más agudas y ágiles son impulsadas a promover el bienestar de las más rezagadas.

Diferente, en cambio, es el concepto del bien común siempre que con él estemos señalando las condiciones políticas y jurídicas que aseguran las libertades del individuo y a las cuales éste se subordina. El bien común es la finalidad del derecho, según veremos más adelante.

Límites de la libertad

La libertad, sin embargo, nunca es absoluta, ya que necesariamente debe el hombre someterse a tres categorías de leyes que limitan sus acciones: las leyes físicas, las leyes praxeológicas y las leyes humanas de orden público. (En cierto sentido, el orden moral también condicionaría la libertad. Jorge García Venturini afirmada que no hay libertad sin moral ni moral sin libertad. “El hombre -decía- es libre, pero no hace lo que quiere sino lo que puede, y tampoco debe hacer lo que pueda sino lo que deba”. Sin embargo, debemos advertir que esta cuestión pertenece al ámbito de la conciencia individual. Desde el estricto punto de vista de la doctrina libertad todo aquello que contribuye a fortalecer la cooperación social voluntaria es moral, en tanto que lo que tienda a entorpecer o impedir dicha cooperación debe considerarse inmoral).

Las tres categorías de leyes mencionadas arriba (físicas,praxeológicas y humanas) establecen límites a la libertad individual, pero cuando una sociedad está organizada para la libertad, estos límites tienden a expandirse en lugar de contraerse. Puede decirse que la libertad es un sistema de fronteras móviles que el hombre puede ampliar permanentemente.

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Este concepto encierra tanta importancia para la comprensión de nuestra doctrina que es conveniente demorarnos en una más detallada explicación.

Todo el mundo acepta la soberanía de las leyes físicas como razonable límite a la libertad. No ocurre así con las leyes praxeológicas que, por desconocimiento, suelen ser resistidas por las personas. Esto se refleja en las leyes humanas. Cuando la sociedad dicta sus leyes de orden público, respeta escrupulosamente la jurisdicción de las leyes físicas. Ninguna ley humana, por ejemplo, puede contradecir la Ley de gravitación universal de Newton. Sin embargo, las leyes humanas suelen extralimitarse en lo referente a las leyes praxeológicas cuyas zonas invaden por desconocimiento.

Absurdo sería aun para el más ignorante decir que un hombre no es libre porque no puede arrojarse desde un décimo piso y volar como las aves. Cualquier necio comprende las leyes físicas que impiden hacer tal cosa. Sin embargo, cuando se trata de juzgar la suba de precio de un producto que escasea, pocos son los que advierten (aún entre los más cultos) la existencia de leyes praxeológicas que producen ese fenómeno, y la mayoría prefiere culpar a los comerciantes y exigir la intervención del Estado en resguardo de la “libertad” de comprar barato. En muchos casos (en la Argentina y en muchos otros países, sobre todo en tiempos de inflación o de crisis) este reclamo popular induce al legislador a sancionar leyes arbitrarias que comprimen las libertades individuales, vulneran el derecho de propiedad y alteran el orden espontáneo del mercado agravando aun más el problema que se pretendía solucionar. (Comprobaremos más adelante que la “libertad de comprar barato” es equivalente a la “libertad de volar”. Tan ilusoria una como la otra, salvo que atinemos a ampliar inteligentemente las fronteras móviles de la acción humana, en cuyo caso ambas serán posibles.)

El hombre nunca podrá lograr absolutamente todo lo que se propone. Sus deseos son ilimitados, pero las posibilidades de que dispone para satisfacerlos son siempre escasas. Por eso su libertad se halla necesariamente restringida y condicionada a esfuerzos y sacrificios personales para ampliar sus límites.

Las leyes físicas y las leyes praxeológicas son dóciles con quienes las entienden y respetan. Pero castigan implacablemente a quienes las llevan por delante. “La naturaleza no consiente burlas -escribió Goethe-, es siempre verdadera, siempre seria, siempre rigurosa; tiene siempre razón, y los errores y equivocaciones son siempre de los hombres. Ella repudia al inepto y se rinde tan sólo a quien es capaz, verdadero y puro, revelándole sus secretos”

Pero así como las leyes físicas y las leyes praxeológicas ofrecen flexibilidad en el trazado de sus límites a la libertad individual, con la sola condición de que el hombre sepa descubrir y respetar sus postulados, las leyes humanas, cuando pretenden modificar la naturaleza de las cosas, crean barreras rígidas que reducen arbitrariamente la esfera de la acción humana. No hay forma de ensanchar las posibilidades del hombre dentro de un sistema jurídico que pretenda crear y conceder derechos contrarios al orden natural, cuando sólo debiera limitarse a proteger la propiedad privada, la libertad de todos y el ámbito de la convivencia pacífica.

Nadie se rebela contra las leyes físicas cuando son éstas las que se oponen a los caprichos humanos- Pero cuando se trata de leyes praxeológicas las personas suelen resistirse a sus designios simplemente por ignorancia, y en lugar de buscar las soluciones por los cauces que esas mismas leyes les ofrecen, prefieren inducir a los políticos a dictar leyes que expropien (porque de eso en definitiva se trata) los frutos del trabajo de unos en beneficio de otros, creyendo que la falla está en la distribución de la riqueza. Todos pierden libertad y prosperidad por este camino. La invocada “libertad de comprar barato” (que ciertamente no puede concederse por decreto por ser ella el resultado laborioso de comprender y respetar las leyes praxeológicas) se transforma así en una aspiración ilusoria.

Las leyes físicas le dicen al hombre que no puede volar, pero al mismo tiempo le sugieren las soluciones científicas para fabricar una máquina voladora. ¿A quién se le ocurriría pedir al gobierno la derogación de la ley de Newton en resguardo de la “libertad de volar”? Tan sólo respetando esta ley y otras leyes físicas ha podido el hombre volar libremente como los pájaros.

Ahora apliquemos este razonamiento a las leyes praxeológicas. Si un producto comienza a faltar en el mercado, es natural que suba de precios, porque hay una ley praxeológica que se llama “Ley de la oferta y la demanda” que dice que si muchas personas desean al mismo tiempo un bien escaso, se producirá una competencia entre los potenciales consumidores quienes ofrecerán más dinero para quedarse con el producto anhelado. El precio que finalmente se forme en el mercado debido a esta presión de la demanda será el factor selectivo que se encargue de segregar quiénes pueden pagar de quiénes no pueden hacerlo, ya que si así no ocurriera, la violencia o el azar serían los que decidirían a manos de qué consumidores irían a parar las limitadas existencias disponibles.

Puede parecer injusto que en una sociedad civilizada unos puedan pagar y otros no. Sin embargo no es así. Von Mises nos explica en La acción humana que la desigualdad económica entre las personas es en sí misma el resultado de una previa selección del mercado, el cual, en decisiones que se modifican todos los días, hace a la gente rica o pobre, triunfadora o fracasada, según haya sabido o no interpretar y satisfacer los caprichos de… nosotros los consumidores.

Por otra parte, para comprar un producto a un determinado precio, no basta solamente con “poder pagar”, también es indispensable estar dispuesto a hacerlo. Recordemos que todo intercambio comercial se produce únicamente si cada parte valora en más lo que recibe que lo que da. Por consiguiente, habrá consumidores que no aceptarán el precio de un bien deseado a pesar de contar con el dinero necesario, sencillamente porque no lo considerarán un buen negocio y preferirán destinar sus limitados recursos a la compra de otros bienes aun más deseados.

El precio de mercado (esto lo veremos detalladamente más adelante), como fenómeno social selectivo, se produce por influencia de muchos factores concurrentes en cada consumidor y en cada vendedor. Algunos de estos factores son de carácter subjetivo (valor atribuido, preferencia, necesidad, emotividad), y otros, rigurosamente objetivos (capacidad económica, apremio legal, etc.)

Pero retornemos a la cuestión de las leyes praxeológicas. Si bien el fenómeno de los precios nos suele llamar la atención únicamente en aquellos productos que experimentan alteraciones en su abastecimiento, se verifica, en rigor, en todos los bienes y servicios que existen, ya que la oferta siempre es menos a la demanda potencial.

Es la escasez (combinada con su utilidad) lo que convierte a las cosas en bienes económicos. Todo cuesta, todo es dificultoso, todo tiene su precio porque todo lo útil o bien es difícil de obtener, o es obra de la creatividad y del esfuerzo humano. Sólo el aire abunda en todas partes, y por eso no tiene precio. El agua, en cambio, tiene valor comercial en muchos lugares, y aun donde abunda, debe pagarse por el servicio de su potabilización y traslado a los domicilios. Decía Röpke: “Toda sociedad debe confrontar el hecho de que, por un lado están nuestros deseos ilimitados, y por el otro, nuestros limitados recursos para satisfacer dichos deseos”. Es por ello -según ya lo hemos dicho antes-  que nadie ve totalmente satisfechas sus ambiciones. Y cuando alguien se enfrenta a dos cosas que desea ardientemente pero que no puede obtener al mismo tiempo, debe siempre elegir una y renunciar a la otra.

Estas leyes praxeológicas parecen muy antipáticas porque se empeñan en poner freno a nuestros antojos y caprichos. Sin embargo, son estas mismas leyes las que nos enseñan a economizarrecursos escasos a la vez que nos revelan sus secretos sugiriéndonos la forma científica de producir más y mejor para satisfacer cada vez en mayor medida nuestros ilimitados deseos.

Respetando las leyes praxeológicas logramos ampliar sus fronteras y con ellas el campo de las posibilidades humanas. La libertad de comprar barato resulta así tan posible como la libertad de volar. Nada más destructivo para el hombre civilizado que ir contra ellas. Tan vano resulta fijar precios y salarios por decreto (por mencionar tan sólo una de las insensateces de la política moderna, como derogar la ley de Newton.

La libertad debe ser de todos

Ahora bien, de la misma manera que nadie puede considerarse menos libre porque debe obedecer las leyes físicas y las leyes praxeológicas, tampoco puede hablarse de pérdida de libertad cuando el hombre debe respetar los límites que le imponen las leyes humanas, siempre que estas leyes tengan por finalidad únicamente la protección del individuo y la defensa de la libertad de todos. Si las leyes humanas van más allá de este objetivo -que es, por otra parte, su única justificación- la libertad individual es irremediablemente lesionada.

“El derecho -escribe Kant- puede definirse en general como la limitación impuesta a la libertad de un individuo hasta donde lo permite su acuerdo con la libertad de todos los otros individuos, en cuanto ello es posible por medio de una ley universal”.

Y recordemos a nuestro Alberdi: “Lo que llamamos nuestro deber no es más que la libertad de los otros: es la libertad nuestra que paga el respeto que debe a la libertad de otros”

La libertad, pues, debe ser de todos, y ella presupone la existencia de un contexto de cooperación e interdependencia social y la ausencia de coacción. Más allá de los límites impuestos por la libertad de los demás, el individuo libre disfruta de una amplia esfera de actividad privada en la cual no pueden intervenir los otros ni la sociedad.

A cada integrante de la sociedad le conviene que sus vecinos y conciudadanos desarrollen al máximo sus energías creadoras a fin de que el aporte de cada uno de ellos hacia la comunidad sea el máximo que su capacidad le permita. Un país con abundancia es un país donde todos producen y se benefician con la diversidad creciente de posibilidades y recursos. Ahora bien, si la libertad individual (según lo hemos visto en el capítulo anterior) es la condición indispensable para el fenómeno productivo se multiplique geométricamente mediante la liberación de las energías creativas individuales, es natural que todos nosotros, desde el más pobre al más rico, tengamos especial y personal interés en la libertad de los otros. En las antiguas monarquías absolutas el rey no era más libre que sus siervos: no podía curar sus enfermedades, no disponía de medios para viajar cómodo y seguro, no había calefacción en sus húmedos y fríos aposentos, no era dueño de darse una ducha caliente ni de hacer sus necesidades en un cómodo sanitario.

“¡El Estado soy yo!”  “¡Después de mí el diluvio!”  Así expresaban su arrogancia los soberanos absolutos cuya autoridad de origen divino les concedía la potestad sobre vidas y haciendas de sus súbditos. Sin embargo no podían disfrutar de las mínimas comodidades que hoy tiene a su alcance el más humilde obrero de un país capitalista. Con todo acierto William Allen White dijo que la libertad es la única cosa que uno no puede tener sin estar dispuesto a que los demás también la tengan. Porque si yo tengo libertad para trabajar, comerciar y poseer bienes y las demás personas no la tienen, no podré intercambiar nada con ellas, por lo cual no dispondré de aquellos indispensables medios que sólo la múltiple creatividad de los otros podría proporcionarme. Y sin tales medios, de poco habrá de servirme la libertad, pues mis posibilidades de elección serán casi nulas. Por el contrario, si todos somos libres, aún el más pobre recibirá parte de la riqueza creada por todos. “La vida del hombre medio es hoy más fácil, cómoda y segura que la del más poderoso en otro tiempo. ¿Qué le importa no ser más rico que otros, si el mundo lo es y le proporciona magníficos caminos, ferrocarriles, telégrafo, hoteles, seguridad corporal y aspirina?” (Ortega y Gasset, La rebelión de las masas).

Yo viajo diariamente en autobús. Mi asombro se renueva en cada uno de esos fantásticos viajes. Confortablemente sentado en una mullida y bien tapizada butaca individual, suelo preguntarme si no estoy soñando al desplazarme velozmente como en un cuento de hadas por lisos y bien nivelados pavimentos, protegido del frío y de la lluvia por grandes y transparentes ventanilla. Cuando llego a destino, oprimo un botón y como en el país de las maravillas de Alicia, el vehículo se detiene y la puerta trasera se abre para que yo, el soberano del siglo XX, pueda descender. ¿Cómo es posible no asombrarse frente a ese prodigio de la civilización? ¿Es que a alguien puede parecerle cosa natural un autobús circulando a frecuencia regular al servicio de la gente? Yo, al menos, no lo creo así. Soy consciente de que cada vez que hago ese fantástico viaje estoy recibiendo generosamente la cooperación acumulada de millones de personas que trabajaron, estudiaron, crearon, inventaron, ahorraron e invirtieron para que yo, por unos centavos, me pueda dar diariamente ese lujo inconcebible en otros tiempos. He ahí un sencillo ejemplo -a menudo inadvertido- de lo mucho que nos beneficia la acumulación de capital y la creatividad libremente expresada.

Gracias al capitalismo, cualquier trabajador recibe de millones de personas que jamás conocerá, más servicios y ventajas personales que los que obtenía a fuerza de látigo un señor feudal de sus esclavos.

Fácilmente deducimos, entonces, que el principal interés de toda comunidad consiste en asegurar a todos por igual el ejercicio de la libertad individual, creando leyes y costumbres tendientes a tal fin y abjurando del principal enemigo de la libertad, la divinización del poder, ya sea en su forma individual o colectiva.

El Estado y el orden jurídico 

Recapitulando, recordaremos que libertad individual es aquella condición por la cual todo hombre disfruta de una amplia esfera de actividad privada en la cual los demás no pueden interferir.

Si quisiéramos analizar el significado de la libertad desde un punto de vista negativo, deberíamos definir la esclavitud. Para ello nada mejor que recurrir a Herbert Spencer. Decía este pensador que esclavo es alguien que trabaja sometido a coerción para satisfacer los deseos de otro, y el grado de severidad de la esclavitud a que está sometido depende de la mayor o menor medida en que el esfuerzo es aplicado compulsivamente en beneficio de otro en lugar de serlo en propio beneficio.

Hemos analizado hasta aquí las dos condiciones extremas de un hombre: la total libertad individual (limitada por las físicas, las leyes praxeológicas y las leyes humanas), y la máxima esclavitud posible (también limitada por la última y trágica libre opción del esclavo: obedecer o suicidarse). Todos los infinitos estados intermedios que puedan imaginarse entre ambas condiciones extremas, son exponentes de pérdida de libertad del hombre. No es una exageración tautológica afirmar que el hombre nunca es más o menos libre, sino más o menos esclavo. La condición del hombre libre es una sola: no absoluta ni ilimitada, como queda dicho, pero sí susceptible de constante perfeccionamiento. Nadie puede considerarse libre “a medias”. Sólo se puede ser esclavo a medias.

Ahora bien, cuando se pierde la condición de hombre libre, la disminución progresiva de la libertad no se detiene. Lamentablemente esto ocurre en forma gradual y las personas no advierten lo que les está sucediendo, sobre todo cuando la pérdida de la libertad se produce por el avance del Estado sobre el ámbito de acción privativo de los particulares, en violación de las leyes praxeológicas del mercado, provocan desocupación de un sector laboral en beneficio de los obreros que conservan sus empleos. Con esta arbitrariedad no solamente limitan la libertad del empleador -y del consumidor, que en definitiva es quien fija precios y salarios- sino que también limitan la libertad de los propios trabajadores que quizás preferirían trabajar por un sueldo menor antes que quedar sin empleo.

Los límites del Estado han sido siempre un motivo de discusión, ya que de la misma manera con que algunos pretenden llevar su poder hasta extremos en que el hombre se transforma en su siervo, otros pretenden negar toda forma de autoridad política, aduciendo que el menor atisbo de coerción gubernamental implica pérdida de libertad.

Ninguna de ambas posiciones es aceptable. Es más, constituyen las dos caras de una misma moneda totalitaria: el colectivismo y el anarquismo.

Von Mises se encargó de aclarar, con estas palabras los fundamentos del orden jurídico en un sistema de libertad: “Mientras el gobierno, es decir, el aparato social de autoridad y mando, limita sus facultades de coerción y violencia a impedir la actividad antisocial, la libertad individual prevalece intacta. Esta coerción no limita la libertad del hombre, pues aunque éste decidiera prescindir del orden jurídico y el gobierno, no podría al mismo tiempo disfrutar de las ventajas de la cooperación social, y actuar sin frenos obedeciendo a sus instintos de violencia y rapacidad”.

En efecto, cuando el hombre delega la defensa de su libertad en una organización social, no renuncia a dicha libertad, ya que lo que quiere es precisamente preservarla. A lo que renuncia es a la irracionalidad y a la violencia. Por eso el hombre no puede ser libre si no se desenvuelve en un medio social donde todos los hombres hayan pactado cooperar entre sí para ser libres.

Es obvio que los gobiernos carecerían de toda justificación moral si los hombres no tuvieran aquellos instintos de rapacidad y violencia que los llevan a enfrentar permanentemente entre sí. De no existir reglas estipuladas de convivencia y una fuerza defensiva organizada, los más fuertes e inescrupulosos terminarían por someter a los más débiles e indefensos. La justificación moral de todo gobierno se nutre en un derecho natural de todo ser viviente: usar de la fuerza para defenderse de las acciones destructivas de los demás.

Nadie pone en duda que el derecho más elemental e incuestionable de todo ser humano es el derecho a vivir y a conservar la propia existencia. Este derecho, lógicamente, implica el uso de los medios adecuados para la obtención del sustento y la preservación de la vida y la salud. (Recuérdese que hay una sola cosa que el hombre puede hacer sin medios: dejarse morir). Ahora bien, si admitimos el presupuesto del derecho a la vida y al uso de los medios idóneos para defenderla, fácilmente deducimos que el hombre es libre para elegir, usar y disponer de una variedad ilimitada e imponderable de dichos medios con los cuales ha de conservar la vida, ponerla a cubierto de futuros riesgos, asegurar la supervivencia y bienestar de los hijos, acumular reservas para la vejez y eventuales enfermedades y, finalmente, alcanzar fines superiores. Nadie puede razonablemente negarle al hombre tales lógicas atribuciones, con lo cual queda claramente perfilado su derecho natural e inalienable a poseer bienes y disponer libremente de ellos. He aquí el sentido de la propiedad privada.

Pero la propiedad privada sería ilusoria si no se la protegiera en forma efectiva mediante el orden jurídico. Los más fuertes y violentos impedirían este derecho a los más débiles y terminarían por apropiarse de todo. La vida humana se extinguiría en el planeta.

En todos los tiempos han existido hombres pacíficos y hombres violentos. Hombres buenos y hombres malos. Los pacíficos han intentado vivir en comunidad, trabajando, creando e intercambiando libremente el fruto de su trabajo. Pero los violentos, han utilizado sus energías destructoras para imponer su voluntad a sus semejantes y apropiarse por la fuerza de las energías creadoras de los demás.

He aquí, en esta realidad de la condición humana, la primera amenaza a la libertad del hombre. Caín impone su violencia homicida sobre el pacífico Abel. El Antiguo Testamento nos muestra descarnadamente esta trágica circunstancia que habrá de acompañar eternamente el destino del hombre: la libertad y su amenaza permanente. El hombre pacífico frente a su tirano, el hombre violento.

Como se recordará, Leonard Read define a esta realidad como “el único problema social que existe”, ya que todo lo demás queda en la jurisdicción de lo creativo y lo individual.

Según hemos visto, el derecho a la vida y a conservar la propia existencia, implica necesariamente el derecho a la libre elección de los medios con los cuales lograr tales primarios fines. No cabe pues duda de que la libertad individual es un derecho anterior al hombre mismo ya que proviene de su Creador que lo dotó de la voluntad de vivir y del instinto de la supervivencia. La libertad, sin embargo (y esto también lo dijimos), sólo es posible en un contexto de organización social, ya que el hombre primitivo jamás pudo ejercerla. Es, por lo tanto, un derecho que requiere el voluntario propósito de cultivarlo (la conciencia del hombre libre es, en rigor, un estado cultural), un derecho que exige una clara convicción de su conveniencia social y, sobre todo, una firme decisión de preservarlo. La manera moderna de ejercer la libertad individual (sobre todo en el plano económico que es donde alcanza su máxima significación social) constituye, como afirmamos al principio de este capítulo, la gran conquista de la civilización occidental. Pero una conquista constantemente amenazada y puesta en tela de juicio. Por ello la libertad es un derecho que debe ser defendido todos los días, un derecho ligado a la vida misma que -al igual que ésta- se halla expuesta a mil peligros y acechanzas.

Por esta razón la libertad no es posible sin los medios adecuados para defenderla. Ahora bien, cualquiera tiene el derecho moral de impedir las acciones destructivas de los demás. Pero, por las razones que analizaremos a continuación, el hombre pacífico no puede enfrentar por sí mismo a los seres violentos que amenazan su libertad.

En primer lugar porque el hombre pacífico que dedica todas sus energías creativas a su trabajo, no puede estar de vigilante, temeroso de las acechanzas de los demás. Y aunque así lo hiciera, su reducido ámbito de información no le permitiría conocer los peligros que se ciernen sobre su vida y bienes, tramados a veces a mucha distancia.

Porque si cada individuo se hiciera cargo personalmente de su propia defensa, tendríamos en la Argentina 35 millones de tribunales de justicia, cada cual con su propia concepción del derecho.

Porque al hombre sólo le está moralmente permitido usar la “fuerza defensiva” y jamás la “fuerza agresiva”. La diferencia entre ambas es demasiado sutil para que cada cual la interprete a su manera.

Y finalmente el argumento más convincente: porque si se trata de imponerse por el uso de la fuerza, es imprescindible el empleo de las armas, y en este terreno siempre ganan los que las manejan mejor. Entre un hombre laborioso y pacífico y un delincuente, sin duda este último habrá de manejar más hábilmente las armas. Si cada cual estuviese librado a su propia defensa, los delincuentes no tardarían en erigirse en gobernantes y someter por la fuerza agresiva a todos los seres pacíficos.

Con lo cual no podemos sino llegar a la siguiente conclusión:El hombre debe delegar la defensa de su libertad en una organización que utilice con carácter de monopolio la fuerza defensiva, a fin de enfrentar -orgánica y eficientemente- el único problema social que existe: las agresiones de algunos individuos contra la libertad individual. De ahí la necesidad de que exista un gobierno y un orden jurídico.

La organización de un Estado sólo se justifica, entonces, en la necesidad de los individuos de defenderse contra las acciones humanas que inhiben la energía creadora y su libre intercambio. Un gobierno justo deriva de esta única motivación: la necesidad común de todos los hombres de protegerse contra aquellos que quisieran limitar sus posibilidades creativas.

“El principio que justifica la organización, por parte de la sociedad, de una función defensiva -nos advierte Leonard Read-, impone limitaciones a lo que debe realizar dicha organización. En una palabra, la limitación del derecho reside en la propia justificación del derecho.La fuerza es una cosa peligrosa. Por lo tanto, la función organizada de la sociedad es un instrumento peligroso. Contrariamente a lo que algunos sostienen, no es un mal necesario. Siempre que se limite a su debido alcance defensivo, es un bien positivo. Cuando excede sus justas limitaciones y se convierte en una agresión, no es un mal necesario sino un mal, directamente.”

Es simple deducir que las facultades de un Estado están limitadas por los mismos principios que justificaron su creación. Si ningún individuo tiene el derecho de gobernar a otro, mucho menos la asociación de muchos individuos (el Estado) formada precisamente para proteger a sus integrantes de aquellos que aspiran a imponerles su voluntad por la fuerza, podría asumir facultades que el individuo no tiene. Es decir, si yo me organizo junto a otros individuos en una sociedad para evitar que los merodeadores violentos intenten limitar mi libertad, mal puedo aceptar que esa misma sociedad vaya más allá de sus fines y avance sobre los derechos para cuya preservación fue creada.

Podemos, en fin, hacer un resumen de lo expresado hasta aquí diciendo que el ámbito donde la criatura humana puede desarrollar al máximo sus potencialidades creativas e intercambiar libremente sus energías en una cooperación voluntaria que beneficia a todos, es la libertad individual. Como dicha libertad está siempre amenazada, el hombre debe hacer algo para preservarla. El Estado, pues, es la consecuencia de la necesidad del hombre de proteger su libertad. Por tal razón el Estado es una organización subordinada al hombre que tiene, por definición, facultades estrictamente limitadas. Si estos límites defensivos son sobrepasados, cosa que ocurre hoy, lamentablemente, en todos los países del mundo, el individuo pierde independencia y ve interferida y reducida su esfera privada de acción.

Digamos, para finalizar este capítulo que existen dos tipos de fuerza  según ya lo insinuamos antes: la fuerza defensiva y lafuerza agresiva. La primera es un derecho indiscutido de todo ser viviente sobre la tierra. La segunda, en cambio, es siempre inmoral y socialmente destructiva. La violencia agresiva sólo es legítima en el mundo salvaje, en medio de la competencia biológica por la supervivencia.

 La competencia social propia del hombre civilizado se basa en la cooperación y en la búsqueda de ganancias mediante un mejor servicio a los demás. Decididamente, toda forma de agresividad es dañina y antisocial.

Hemos visto que el hombre se ve precisado a delegar en el cuerpo político de la sociedad, el uso de la fuerza defensiva. Ahora bien, si nadie tiene el derecho moral de emplear la fuerza agresiva contra sus semejantes, nadie tampoco puede delegar en el gobierno ese derecho que no tiene. Además, lo que no puede hacer un solo individuo, tampoco lo puede hacer un grupo de individuos o una sociedad. Sólo la fuerza defensiva podemos moralmente utilizar, y sólo la fuerza defensiva delegamos legítimamente en el gobierno,

Sin embargo, los gobiernos suelen atribuirse derechos y facultados que los individuos no tienen. A raíz de esta extralimitación, la fuerza defensiva del Estado puede transformarse, casi inadvertidamente, en una fuerza agresiva y volverse contra aquellos mismos a los cuales debiera proteger.

El padre del liberalismo político, John Locke, ha dicho que la grande y principal finalidad de los hombres que se unen en república y se someten al gobierno es el mantenimiento de su propiedad. Podríamos agregar que la única función de un gobierno republicano es defender la propiedad privada, amparar la libertad de los ciudadanos y asegurar la convivencia pacífica.

Podemos afirmar que todo empleo de la fuerza agresiva por parte del gobierno atenta contra la propiedad, reduce las esferas privadas de acción, inhibe las energías creadoras de los individuos y disminuye las posibilidades y recursos globales perjudicando a toda la sociedad. En este aspecto la doctrina liberal es, como acertadamente la definió Carlos Sánchez Sañudo, la doctrina de la limitación del poder.

En resumen: el orden social de la libertad es un inteligente sistema de fronteras móviles que el hombre puede ensanchar hasta el infinito siempre que tenga la sabiduría de armonizar sus propias y falibles leyes con aquellas otras leyes perfectas que el Creador estableció en todo el Universo para nuestro exclusivo uso y beneficio.

ISLAM: Se estrecha el cerco

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Y no será porque no se lleva avisando. El Islam y por tanto un mas que posible futuro en el que vivamos bajo la Sharia islámica ES UNA REALIDAD y no, como se empeña la «progrez» actual, ayudada por multitud de individuos bien intencionados, de buen corazón pero TOTAL Y ABSOLUTAMENTE INGENUOS, un mero acto de «fobia» (lo que se ha dado en llamar ISLAMOFOBIA)

PASEN Y LEAN:

21-D: los partidos se lanzan a por los 170.000 votantes de origen musulmán

Todas las formaciones incluyen en sus listas a una docena de candidatos de una comunidad con un crecimiento demográfico muy superior a la media

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Vecinos del Raval barcelonés – Inés Baucells

Son una importante bolsa de electores, y los partidos no quieren renunciar a ellos. Según los datos del censo, en Cataluña hay 515.482 personas procedentes de países musulmanes (sobre el 6,8% de la pobación, y un tercio de los cuales se calcula que con derecho a voto). Una cifra nada desdeñable y que en tiempos de tribulación política, más aún ante unas elecciones de resultado inicerto y previsiblemente ajustado,representan un apetecible caladero de votos. Desde ámbitos políticos se atribuye a esta circunstancia la inclusión de personas de este origen en las listas electorales del 21 de diciembre. No es una novedad con respecto a anteriores convocatorias, y ésta vez se ha vuelto a repetir. Los partidos con aspiraciones a entrar en el Parlament suman hasta once candidatos con apellidos de origen musulmán, y dos de los cuales (por las listas de ERC) en puestos con posibilidades reales de lograr el acta de diputado.

El caso más significativo es el de ERC, precisamente, partido que siempre ha presumido de abrir sus listas a personas de origen no catalán, en un intento precisamente de desprenderse del calificativo de nacionalista más allá de su independentismo natural. Así, si la proyección que ha tenido el diputado Gabriel Rufián y el colectivo de independentistas castellanohablantes «Súmate» del que forma parte ha sido muy importante, y los republicanos hacen bandera de ello, otro tanto sucede con el foco que el partido ha puesto en los sectores musulmanes.

Así por ejemplo, en la candidatura de ERC repite en estas elecciones el durante esta legislatura diputado en el Parlament Chakir El Homrani (21 en la lista por Barcelona). Nacido en 1979 en Granollers (Barcelona), El Homrani es hijo de inmigrantes marroquíes, integrantes de lo que fue la primera oleada de personas procedentes de este país a Cataluña. Militante de ERC desde 2004, el candidato, sociólogo, también tuvo un papel destacado como portavoz de Avalot, las juventudes de la UGT catalana.

Como mayor novedad, ERC también incluye en sus listas de los comicios de diciembre a Najat Driouech, marroquí residente en Barcelona desde los nueve años, y experta en temas de integración de musulmanes en sociedades occidentales. Ocupa también puestos de salida: va de número 10 por Barcelona. Como ella misma ha explicado, y después de una educación en el seno familiar en los valores de la tolerancia, hace pocos años decidió profundizar en su fe musulmana, pasando a vestir el velo, algo que ella defiende como un acto de libertad y de reafirmación personal, en ningún caso de sumisión. No le entusiasma ver a mujeres vistiendo el «niqab», aseguraba en una entrevista, pero en ningún caso lo prohibiría.

Dos nombres con opciones

El guiño de los partidos a la comunidad musulmana es evidente, de manera particular a los potenciales votantes de origen marroquí (unos 300.000 sobre el medio millón de musulmanes), en tanto que integrantes de la primera oleada de inmigración a Cataluña.

El guiño a las personas de origen musulmán se da en todos los partidos: el PSC presenta al pakistaní Abdul Razzaq Sadiq Chohan y al marroquí Mohamed Ahsissene Ben Sbih –ambos en la lista de Barcelona– así como a Mohamed El Mamoun por la de Lérida. A diferencia de los candidatos de ERC, ninguno de los tres tiene posibilidades de ser elegido. Tampoco tienen opciones de obtener acta de diputado Tahir Rafi Khanum (58 de la lista de Cs por Barcelona), Hanan Serroukh Ahmed (78 por Barcelona con el PP), Saloua Laquaji Faridi (19 de Junts per Catalunya, por Barcelona), Nora Sánchez Oussedik (37 de Cat en Comú por Barcelona), Yosef El Bakali Mateos, número seis por este mismo partido en Gerona, o Özgür Günes, socióloga turca que va de número nueve en la lista de la CUP en 9 Lérida. 

Salgan o no elegidos, todos harán campaña y serán el reclamo perfecto para sus filas en las cuatro próximas semanas, hasta las urnas.

Los candidatos al 21-D:

Najat Driouech Ben Moussa

ERC

Técnico de inserción laboral en el ayuntamiento de El Masnou, ocupa puestos de salida de ERC: va en el número 10 por Barcelona. Si asume escaño

Chakir El Homrani

ERC

Actual diputado de Junts Pel Sí, irá en la lista de los republicanos en el número 21 por Barcelona. Es concejal de ERC en Granollers

Abdul Razzaq Sadiq Chohan

PSC

Número 33 por Barcelona, este ciudadano paquistaní fue detenido y puesto en libertad en 2009 en una redada anyihadista del juez Garzón en la empresa en la que trabajaba.

Mohamed Ahsissene Ben Sbih

PSC

Este joven marroquí lleva la política de comunicación y transparencia del PSCen Barcelona. Va en el puesto 41

Mohamed El Mamoun

PSC

Es el secretario de Organización de Solsona, ocupa el número 13 de la lista de los socialistas por la circunscripción de Lérida

Tahir Rafi Khanum

Ciudadanos

Figura en el puesto 58 de la lista de Cs por Barcelona. Es el presidente de la Federación paquistaní Pak

Hanan Serroukh Ahmed

pp

Socióloga hispano-marroquí en la Universidad Pompeu Fabra. Ocupa la posición 78 de la candidatura del PPpor Barcelona

Saloua Laquaji Faridi

Junts per Catalunya

Es una de las elegidas por Carles Puigdemont para acompañarle en su lista del «president». Irá de número 19 por Barcelona

Nora Sánchez Oussedik

Catalunya en Comú

Profesora de Didáctica de la Ciencia en la Universidad de Barcelona. Es la candidata número 37 por Barcelona

Yosef El Bakali Mateos

Catalunya en Comú

Este estudiante de periodismo de padre marroquí es el candidato más joven al Parlamento catalán. Va de número 6 por Gerona

Özgür Günes

CUP

La número 9 por Lleida de la CUP es una socióloga turca investigadora en Ciencias Sociales en la Universidad leridense

Vamos, mas claro …

Recordemos un importante dato, si ahora ellos constituyeran un partido político, uno solo y lo votaran todos, no conseguirían gran cosa, así que, naturalmente, lo que hacen es ingresar en los partidos tradicionales de cada país (y en los menos tradicionales o residuales también) PERO en el momento que sean suficientes en número para ello, no solo podrán tener partido o partidos propios, ES QUE INCLUSO PUEDEN PRESIONAR DESDE LA BASE DE LOS EXISTENTES PARA QUE SE ESTABLEZCAN CIERTOS TIPOS DE POLÍTICAS.

Se olvida muchas veces que en países como Arabia Saudí o Irán TAMBIÉN SE VOTA, la diferencia principal estriba en que TODA POLÍTICA, TODA LEGISLACIÓN QUE SE REALICE TIENE QUE DIMANAR DE LA SHARIA, DEL CORÁN, LO DEMÁS NO SOLO NO VALE, ES QUE ES ILEGAL Y PERSEGUIDO.

Y ESO ES LO QUE PLANEAN HACER EN OCCIDENTE, NI MAS NI MENOS.

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Es, nada mas y nada menos que la LIBERTAD INDIVIDUAL la que está en peligro.

Osea, NUESTRA LIBERTAD, EL DERECHO AL LIBRE ALBEDRÍO QUE TODO INDIVIDUO HUMANO DEBE TENER Y QUE EL ISLAM RECHAZA DE PLANO.

Por si alguno todavía no se ha enterado, ISLAM SIGNIFICA «SUMISIÓN».

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La propiedad privada es la esencia de la libertad / Private Property Is the Essence of Liberty

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La privacidad es la esencia de la libertad. Sin ella, no pueden existir los derechos individuales.

Por / By Ron Paul para MisesInstitute

[Extraído de A Foreign Policy of Freedom]

6512La privacidad es la esencia de la libertad. Sin ella, no pueden existir los derechos individuales. Privacidad y propiedad están entrelazadas. Si se protegieran ambas, poco habría que decir acerca de otras libertades civiles. Si la casa, iglesia o negocio propios son nuestro castillo y la privacidad de una persona, de sus papeles y efectos, está rígidamente protegida, todos los derechos deseados en una sociedad libre estarán garantizados. Proteger diligentemente el derecho a la privacidad y la propiedad garantiza la experiencia religiosa, periodística y política, así como una economía de libre mercado y una moneda fuerte. Una vez aparece una actitud descuidada con respecto a la privacidad, todos los demás derechos están en peligro.

Hoy vemos un ataque sistemático y persistente a la privacidad de los ciudadanos estadounidenses, que socava el principio de propiedad privada. Comprender por qué el ataque a la privacidad se está extendiendo rápidamente y reconocer la necesidad de invertir esta tendencia son algo necesario si ha de sobrevivir nuestra República.

La falta de respeto por la privacidad y la propiedad de los colonos americanos por parte del trono británico fue una poderosa motivación para la Revolución Americana y generó la Cuarta Enmienda, clara y de palabras fuertes. Se destaca que las pesquisas y apropiaciones están prohibidas salvo cuando se emita orden judicial por causa probable corroborada por juramento o protesta, dando detalles como el lugar, persona y cosas a embargar. Esto está muy lejos de la apropiación rutinaria del gobierno federal y la expropiación de propiedad que se producen hoy. Nuestros papeles ya no se consideran personales y se ha eliminado su confidencialidad. La propiedad privada es investigada por agentes federales sin anuncio previo. Se imponen enormes multas cuando parecen haberse violado regulaciones federales y se reclama probar la inocencia si alguien decide luchar contra el abuso en tribunales y evitar las duras multas.

Ochenta mil burócratas federales y policías armados patrullan hoy nuestro territorio y establecimientos comerciales. Se monitoriza a grupos religiosos sospechosos y a veces se destruyen su el proceso legal oportuno, con poca o ninguna evidencia de mala actuación. La jurisdicción local y estatal raramente se reconoce una vez que aparecen los federales. Hoy es habitual que el gobierno expropie propiedad ilegalmente, obligando a las víctimas a probar su inocencia para recuperarla. Fracasan muchas veces debido a los costes y los obstáculos legales que se ponen en el camino de la víctima.

A pesar de que los votantes de la década de 1990 han reclamado un cambio de dirección y un gobierno más pequeño y menos intrusivo, se ha acelerado el ataque a la privacidad del Congreso, la administración y los tribunales. Se han planteado o implantado planes para una tarjeta nacional de identidad, un banco nacional de datos médicos, un banco de datos sobre médicos individuales, padres irresponsables, programas intrusivos monitorizando todas nuestras transacciones financieras.

El número de la Seguridad Social se ha establecido como identificador universal. Ahora el número de la Seguridad Social se usa comúnmente para casi todo: obtener un certificado de nacimiento, comprar un coche, ver a un médico, conseguir un empleo, abrir una cuenta corriente, conseguir una licencia para conducir, hacer cualquier compra rutinaria y, por supuesto, un certificado de defunción. La vigilancia del gobierno de la cuna a la tumba está aquí haciéndose cada día más omnipresente. El ataque a la privacidad no es una coincidencia ni un acontecimiento que aparece por ninguna razón explicable. Es el resultado de una filosofía que lo justifica y lo requiere. Un gobierno no dedicado a conservar la libertad debe, por su propia naturaleza, permitir que se erosione este preciado derecho. Un sistema político diseñado, como estaba el nuestro, para proteger la vida, la libertad y la propiedad, protegería con vigor todos los derechos ciudadanos a la privacidad; esto no puede pasar salvo que la propiedad y frutos del trabajo propio de todo ciudadano estén protegidos frente a la confiscación por matones en la calle, así como en nuestros cuerpos legislativos.

Los promotores de la intrusión del gobierno en nuestra privacidad normalmente usan clichés desgastados para defender lo que hacen. El argumento más común es que si no tienes nada que ocultar, ¿por qué te preocupas? Es ridículo. No tenemos nada que ocultar en nuestras casas o nuestros dormitorios, pero esa no es una razón para que deba permitirse al Gran Hermano monitorizarnos con una cámara de vigilancia.

Lo mismo puede argumentarse acerca de nuestras iglesias, nuestros negocios o cualquier acción pacífica que podamos realizar. Nuestras actividades personales no son asunto de nadie más. No tenemos nada que esconder, pero si no tenemos cuidado, tenemos mucho que perder: nuestro derecho a que nos dejen en paz. Otros argumentan que al hacer funcionar programas públicos eficientemente y sin fraude, se logra un mejor control con un identificador universal, el número de Seguridad Social. Puede que la eficiencia y la protección mejoren con el uso de un identificador universal, pero esto contradice toda idea del papel apropiado del gobierno en una sociedad libre. La mayoría de los programas federales son inconstitucionales, para empezar, así que eliminar el despilfarro y el fraude y promover la eficiencia para un programa que requiere la violación de los derechos de otro no debería ser una gran prioridad del Congreso. Pero la tentación es demasiado grande, incluso para los que cuestionan la sensatez de los programas públicos, y se hace aceptable un compromiso sobre la Cuarta Enmienda.

Nunca he oído una propuesta para promover una tarjeta nacional de identificación o algo parecido ofreciendo una razón que no sea un buen propósito. Esencialmente todos los que votan para permitir la erosión continua de nuestra privacidad y otros derechos constitucionales nunca lo hacen porque apoyen conscientemente un gobierno tiránico: siempre se hace con buena intención.

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe.

inglaterra

This selection is taken from chapter 10 of A Foreign Policy of Freedom by Ron Paul, available in both print and ebook editions at the Mises Store.

Privacy is the essence of liberty. Without it, individual rights cannot exist. Privacy and property are interlocked. If both were protected, little would need to be said about other civil liberties. If one’s home, church or business is one’s castle, and the privacy of one’s person, papers and effects are rigidly protected, all rights desired in a free society will be guaranteed. Diligently protecting the right to privacy and property guarantees religious, journalistic and political experience, as well as a free market economy and sound money. Once a careless attitude emerges with respect to privacy, all other rights are jeopardized.

Today we find a systematic and pervasive attack on the privacy of American citizens, which undermines the principle of private property ownership. Understanding why the attack on privacy is rapidly expanding and recognizing a need to reverse this trend are necessary if our Republic is to survive.

Lack of respect for the privacy and property of the American colonists by the British throne was a powerful motivation for the American Revolution and resulted in the strongly-worded and crystal-clear Fourth Amendment. Emphatically, searches and seizures are prohibited except when warrants are issued upon probable cause supported by oath or affirmation, with details given as to place, person and things to be seized. This is a far cry from the routine seizure by the federal government and forfeiture of property which occurs today. Our papers are no longer considered personal and their confidentiality has been eliminated. Private property is searched by federal agents without announcement. Huge fines are levied when federal regulations appear to have been violated, and proof of innocence is demanded if one chooses to fight the abuse in court and avoid the heavy fines.

Eighty thousand armed federal bureaucrats and law enforcement officers now patrol our land and business establishments. Suspicious religious groups are monitored and sometimes destroyed without due process of law, with little or no evidence of wrong doing. Local and state jurisdiction is rarely recognized once the feds move in. Today, it is routine for government to illegally seize property, requiring the victims to prove their innocence in order to retrieve their property. Many times they fail due to the expense and legal roadblocks placed in the victim’s way.

Although the voters in the 1990s have cried out for a change in direction and demanded a smaller, less-intrusive government, the attack on privacy by the Congress, the administration, and the courts has, nevertheless, accelerated. Plans have now been laid or implemented for a national I.D. card, a national medical data bank, a data bank on individual MDs, deadbeat dads, intrusive programs monitoring our every financial transaction.

The Social Security number has been established as the universal identifier. The Social Security number is now commonly used for just about everything: getting a birth certificate, buying a car, seeing an MD, getting a job, opening up a bank account, getting a driver’s license, making many routine purchases, and, of course, a death certificate. Cradle-to-the-grave government surveillance is here and daily getting more pervasive. The attack on privacy is not a coincidence or an event that arises for no explainable reason. It results from a philosophy that justifies it and requires it. A government not dedicated to preserving liberty must, by its very nature, allow this precious right to erode. A political system designed as ours was to protect life, liberty, and property would vigorously protect all citizens’ rights to privacy; this cannot occur unless the property and the fruits of one’s labor, of every citizen, is protected from confiscation by thugs in the street as well as those in our legislative bodies.

The promoters of government intrusion into our privacy characteristically use worn out clichés to defend what they do. The most common argument is that if you have nothing to hide, why worry about it? This is ludicrous. We have nothing to hide in our homes or our bedrooms, but that is no reason why Big Brother should be permitted to monitor us with a surveillance camera.

The same can be argued about our churches, our businesses, or any peaceful action we may pursue. Our personal activities are no one else’s business. We may have nothing to hide, but, if we are not careful, we have plenty to lose — our right to be left alone. Others argue that to operate government programs efficiently and without fraud, close monitoring is best achieved with a universal identifier, the Social Security number. Efficiency and protection from fraud may well be enhanced with the use of a universal identifier, but this contradicts the whole notion of the proper role for government in a free society. Most of the federal programs are unconstitutional to begin with, so eliminating waste and fraud and promoting efficiency for a program that requires a violation of someone else’s rights should not be a high priority of the Congress. But the temptation is too great, even for those who question the wisdom of the government programs, and compromise of the Fourth Amendment becomes acceptable.

I have never heard of a proposal to promote the national I.D. card, or anything short of this for any reasons other than a good purpose. Essentially all those who vote to allow the continual erosion of our privacy and other Constitutional rights never do it because they consciously support a tyrannical government; it is always done with good intention.

El demoledor testimonio de un exmusulmán al que quieren callar acusándole de ‘islamofobia’ (vídeo y texto) / The devastating testimony of an ex-Muslim who they want to silence accusing him of ‘Islamophobia’ (video and text)

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«LA GENTE TIENE DERECHO A TEMERLE AL ISLAM. ESTO NO ES UNA FOBIA», DICE RACHID

Por/By @ElentirVigo en outono.net/elentir

Se llama Rachid, fue musulmán y hoy es cristiano. Tiene un canal de Youtube con más de 39.000 seguidores, en el que habla sobre Cristianismo, Islam y terrorismo en árabe y en inglés.

El 22 de diciembre de 2015 este exmusulmán nacido en Marruecos publicó un interesantísimo vídeo en inglés titulado “Islamophobia VS. Freedomophobia” (Islamofobia vs Libertofobia), en el que cuenta su experiencia tras su conversión al cristianismo y su huída de Marruecos a causa de ello. Me enteré de la existencia de este vídeo anoche por un tuiteo de Santi Abascal. Por su interés he decidido publicar aquí la versión subtitulada en español que publicó hace un mes el canal de Youtube de Libertoso:

Como sé que el blog lo leen también personas que pueden tener alguna dificultad visual, y posiblemente prefieran disponer de este testimonio en formato texto, me he tomado la molestia de transcribir las palabras de Rachid:

“Mi nombre es Rachid. Soy un exmusulmán. Abandoné mi país porque no tenía permitido abandonar el Islam ni criticarlo. Me matarían si hoy vuelvo a cualquier país musulmán. Y ahora, cuando vine a Occidente, los musulmanes intentan callarme usando otra herramienta: “islamofobia”.

¿Y qué es la islamofobia? Nunca había escuchado ese término cuando estaba en Marruecos. Allí sólo decían que el apóstata debe ser asesinado. Pero en Occidente, si criticas el Islam te acusan de islamofobia. El Islam nos silencia en Oriente, amenazando a algunos de nosotros, arrestando a algunos, persiguiendo a otros y matando a los apóstatas. Pero en Occidente, el Islam intenta silenciarnos usando este término raro: “islamofobia”.

Sé que miles fueron perseguidos por culpa del Islam, y miles fueron asesinados por culpa del terrorismo islámico. Por el otro lado, déjenme preguntarles a aquellos que usan este término: ¿cuántas personas fueron asesinadas por culpa de la islamofobia?

¿Quieres hablar sobre islamofobia? Entonces quiero que encuentres un nombre para describir esto, por favor. Cuando dejé el Islam y me convertí al Cristianismo, fui rechazado por mi propia familia musulmana porque el Islam les pide que lo hagan. Fui perseguido por mi propio país, porque es un país islámico y el Rey es el príncipe de los creyentes. Cuando me reunía -en secreto- con cristianos que se habían convertido, como yo, no teníamos permitido tener Biblias en árabe. No teníamos permitido reunirnos ni rendir culto. Aquellos que se querían casar tenían solo una opción: hacerlo como un casamiento islámico. No teníamos permitido ponerles nombres cristianos a nuestros hijos. Sólo se permitían nombres árabes musulmanes. Nuestros niños fueron forzados a estudiar Islam en la escuela y a memorizar versos del Corán.

Nos juntábamos en casas con las puertas y las ventanas cerradas y hablábamos sigilosamente para que nadie nos escuchase. Fingíamos que solo estábamos visitando a unos amigos para poder reunirnos. Éramos forzados a ayunar durante el Ramadán. Y si comíamos a la vista de alguien, nos metían presos por hasta seis meses. Éramos forzados a escuchar críticas sobre nuestra fe y quedarnos en silencio, porque si contestábamos, nos hubiesen arrestado y sentenciado por -al menos- dos años por sacudir la fe de un musulmán.

Esto no pasaba en Arabia Saudí o Irán. Esto era en Marruecos, uno de los países “más moderados” en el mundo musulmán. Y no fui solo yo el que sufrió. Otros, ateos, lo han sufrido hasta ahora. Los cristianos están sufriendo. Los bahaís están sufriendo. Cualquiera que critique al Islam está sufriendo. ¿Cómo llamas a eso? Por favor, ponle un nombre. ¿”Libertofobia”?

El Islam teme a la libertad. La libertad jamás mató a nadie. La gente tiene derecho a temerle al Islam. Esto no es una fobia. Esto es un miedo razonable, porque nosotros vemos los frutos del Islam. Lo vemos en países musulmanes, lo vemos en el ISIS. Los vemos también en noticias sobre terrorismo en todas partes. En Boko Haram. En Al Shabaab en Somalia. En Arabia Saudí. En las decapitaciones, las crucifixiones, las amputaciones de manos y las lapidaciones. Es un miedo real. Por lo tanto, nosotros vamos a criticar el Islam, y los musulmanes van a tener que vivir con eso.

Es Islam no es una raza. Yo puedo criticarlo sin tener miedo de ser acusado de racista. El Islam es un conjunto de doctrinas. Yo tengo el derecho de criticarlo como cualquier otra doctrina. Es un conjunto de ideas. La gente puede denunciarlas, criticarlas y hasta odiarlas sin ser hostigada o acusada de odio. ¿Es discurso de odio si yo odiara una ideología? El Islam es una ideología. El Islam se da a sí mismo el derecho de criticar a otras religiones, especialmente al Cristianismo y al Judaísmo. Debería también aceptar críticas de las otras religiones. Los musulmanes, por ejemplo, acusan a los cristianos de cambia su Biblia y les llaman politeístas porque rinde culto a Jesús. Así que también deberían aceptar las críticas hacia su religión. La libertad corre hacia ambos lados. No es buena solo cuando te sirve a ti.

Los musulmanes son personas. El Islam es una ideología. Criticar y odiar el Islam no significa odiar a los musulmanes. Mis padres son musulmanes. Muchos de mis familiares son musulmanes. Yo los amo y los respeto. Pero aún así critico el Islam sin confundir una cosa con la otra. Deberíamos diferencia entre ellos. Los miembros de mi familia no deberían estar forzados a ser musulmanes. Lo mismo para cualquier musulmán. Lo pueden denunciar. No es su raza o su ADN. Es su elección. Si hay una fobia, existe en los países musulmanes, que le tienen miedo a la libertad. Miedo a un puñado de cristianos reuniéndose en una casa para rezar. Miedo a gente comiendo públicamente en Ramadán. Miedo a una mujer descubriendo su cabello. Aquellos que nos siguen sermoneando sobre la islamofobia deberían sermonear a Arabia Saudí, que le teme a una mujer que conduce su coche, y le teme a un bloguero que escribía sobre la libertad.

El terrorismo cometido por aquellos yihadistas musulmanes está obviamente conectado al Islam. No deberíamos tener miedo de decirlo. Nadie debería tener miedo de criticar al Islam en voz alta. No deberíamos dejar que nadie nos silencie o intimide usando etiquetas como islamofobia, o cualquier otra etiqueta. Defiende tu libertad y tus derechos.

********

NOTA PERSONAL: Tengo motivos para pensar que este vídeo pueda durar poco en Youtube por lo que me permito sugerir que os lo bajéis al disco duro para no perderlo y poder seguir difundiéndolo. Incluso tampoco sería mala idea subirlo a alguna plataforma alternativa a YouTube, por ejemplo VIDME. Yo la estoy utilizando y hasta el momento me va bastante bien.

El vídeo me lo he bajado ANTES de copiar el artículo y después lo subiré a dicha plataforma. Naturalmente, el que conozca otra u otras que les merezcan su confianza, que las usen, lo importante es que esto no se pierda y se difunda.

inglaterra

«THE PEOPLE HAVE THE RIGHT TO FEAR THE ISLAM. THIS IS NOT A FOBIA,» SAYS RACHID

His name is Rachid, he was a Muslim and today he is a Christian. It has a Youtube channel with more than 39,000 followers, in which it talks about Christianity, Islam and terrorism in Arabic and English.

On December 22, 2015, this Moroccan-born ex-Muslim published an interesting video in English titled «Islamophobia VS. Freedomophobia «(Islamophobia vs. Libertophobia), in which he tells of his experience after his conversion to Christianity and his flight from Morocco because of it. I learned of the existence of this video last night by a tweet by Santi Abascal. For your interest I decided to publish here the version subtitled in Spanish that published a month ago the YouTube channel of Libertoso:

(VIDEO SUBTITLED TO SPANISH, ABOVE, ENGLISH ONLY, CLICKING THE LINK OF THE PREVIOUS PARAGRAPH)

As I know the blog also read people who may have some visual difficulty, and possibly prefer to have this testimony in text format, I have taken the trouble to transcribe the words of Rachid:

«My name is Rachid. I’m an ex-Muslim. I left my country because I was not allowed to abandon Islam or criticize it. They would kill me if I go back to any Muslim country today. And now, when I came to the West, Muslims try to shut me up using another tool: «Islamophobia.»

And what is Islamophobia? I had never heard that term when I was in Morocco. They only said that the apostate should be killed. But in the West, if you criticize Islam you are accused of Islamophobia. Islam silences us in the East, threatening some of us, arresting some, chasing others and killing the apostates. But in the West, Islam tries to silence us by using this rare term: «Islamophobia.»

I know that thousands were persecuted because of Islam, and thousands were killed because of Islamic terrorism. On the other hand, let me ask those who use this term: how many people were killed because of Islamophobia?

Do you want to talk about Islamophobia? Then I want you to find a name to describe this, please. When I left Islam and converted to Christianity, I was rejected by my own Muslim family because Islam asks them to do so. I was persecuted by my own country, because it is an Islamic country and the King is the prince of the believers. When I met – secretly – with Christians who had become like me, we were not allowed to have Bibles in Arabic. We were not allowed to meet or worship. Those who wanted to get married had only one option: to do it as an Islamic marriage. We were not allowed to give Christian names to our children. Only Arab Arabic names were allowed. Our children were forced to study Islam at school and to memorize verses from the Quran.

We would gather in houses with doors and windows closed and we would talk quietly so that no one would listen to us. We pretended that we were just visiting friends so we could meet. We were forced to fast during Ramadan. And if we ate in sight of someone, we were imprisoned for up to six months. We were forced to listen to criticism of our faith and remain silent, because if we answered, we would have been arrested and sentenced for at least two years for shaking the faith of a Muslim.

This was not happening in Saudi Arabia or Iran. This was in Morocco, one of the «most moderate» countries in the Muslim world. And it was not just me who suffered. Others, atheists, have suffered so far. Christians are suffering. Bahais are suffering. Anyone who criticizes Islam is suffering. What do you call that? Please put a name. «Libertophobia»?

Islam fears freedom. Freedom never killed anyone. People have the right to fear Islam. This is not a phobia. This is a reasonable fear, because we see the fruits of Islam. We see it in Muslim countries, we see it in ISIS. We also see them in news about terrorism everywhere. In Boko Haram. At Al Shabaab in Somalia. In Saudi Arabia. In beheadings, crucifixions, amputations of hands and stoning. It is a real fear. Therefore, we are going to criticize Islam, and the Muslims are going to have to live with that.

It is Islam is not a race. I can criticize him without being afraid of being accused of racist. Islam is a set of doctrines. I have the right to criticize it like any other doctrine. It is a set of ideas. People can denounce them, criticize them and even hate them without being harassed or accused of hatred. Is it hate speech if I hated an ideology? Islam is an ideology. Islam gives itself the right to criticize other religions, especially Christianity and Judaism. It should also accept criticism from other religions. Muslims, for example, accuse Christians of changing their Bible and calling them polytheists because they worship Jesus. So they should also accept criticism of their religion. Freedom runs to both sides. It is not good only when it serves you.

Muslims are people. Islam is an ideology. Criticizing and hating Islam does not mean hating Muslims. My parents are Muslims. Many of my relatives are Muslims. I love and respect them. But I still criticize Islam without confusing one thing with the other. We should make a difference between them. Members of my family should not be forced to be Muslims. Same for any Muslim. You can report it. It is not your race or your DNA. It is your choice. If there is a phobia, it exists in Muslim countries, which are afraid of freedom. Fear of a handful of Christians meeting in a house to pray. Fear of people eating publicly in Ramadan. Fear of a woman discovering her hair. Those who continue to lecture us about Islamophobia should lecture Saudi Arabia, who fears a woman who drives her car, and fears a blogger who wrote about freedom.

The terrorism committed by those Muslim jihadists is obviously connected to Islam. We should not be afraid to say it. No one should be afraid to criticize Islam aloud. We should not let anyone silence or intimidate us by using labels like Islamophobia, or any other label. Defend your freedom and your rights. «

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PERSONAL NOTE: I have reason to think that this video can last a little on Youtube so I suggest you download it to the hard drive so you do not lose it and continue to spread it. Even it would not be bad idea to upload it to an alternative platform to YouTube, for example VIDME. I am using it and so far I am doing quite well.

I downloaded the video BEFORE copying the article and then upload it to the platform. Of course, the one who knows another or others who deserve their trust, who use them, the important thing is that this is not lost and diffused.

El_Islam.pps

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Justicia y “justicia social” son dos cosas muy distintas / Justice and «Social Justice» Are Two Very Different Things

ARTÍCULO ORIGINAL EN IDIOMA INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH LANGUAGE: 

https://mises.org/blog/justice-and-social-justice-are-two-very-different-things

Por/By 

sjRecientemente, la teórica política de Harvard, Danielle Allen, escribía en el Washington Post sobre “La expresión más importante en el juramento de fidelidad”: “con libertad y justicia para todos”.

Allen reconocía que la justicia requiere “igualdad ante la ley” y que la libertad existe “solo cuando es para todos”. Pero confundía democracia (definida por los progresistas como “construir una mayoría distribuida por todo el país, como se necesita para la victoria en el colegio electoral”) con libertad, que es algo muy diferente. Igualmente, reemplazaba el significado tradicional de justicia (“dar a cada uno lo suyo”, según Cicerón) con una versión de “justicia social” incoherente con este. Y su dos ejemplos principales de derechos (“derechos” a la educación y la atención sanitaria) eran incoherentes tanto con la libertad para todos como con la justicia para todos.

Los estadounidenses no pueden tener al tiempo libertad y este tipo de justicia social, bajo cuya tutela se puede reclamar que se proporcione educación y atención sanitaria, por no mencionar alimento, vivienda, etc. Los derechos positivos a recibir esas cosas, en ausencia de una obligación de obtenerlos, debe violar la libertad de otros, porque un gobierno debe tomar recursos de los ciudadanos sin su consentimiento para financiarlos. Proporcionar esas prestaciones públicas a unos viola forzosamente los derechos de otros a sí mismos y a su propiedad.

La única justicia que puede ser “para todos” implica defender derechos negativos (prohibiciones frente a otros, especialmente el gobierno, para impedir intrusiones no deseadas), no derechos para que te den cosas. Además, solo esa justicia puede conciliarse con libertad “para todos”. Por eso los derechos negativos son los que pretendían proteger la Declaración de Independencia y la Constitución, especialmente la Declaración de Derechos. Pero estas libertades fundacionales continúan erosionándose por la continua búsqueda e invención de cada vez más derechos positivos.

Siguiendo a John Locke, la Declaración de Independencia afirma que todos tienen derechos inalienables, incluyendo la libertad, y que el propósito central del gobierno es defender esos derechos negativos. Todo ciudadano puede disfrutar de ellos sin infringir los derechos de otros, porque imponen a otros solo la obligación de no invadir o interferir. Pero cuando el gobierno crea nuevos derechos positivos (que requieren distraer recursos de otros) estos nuevos “derechos” violan los verdaderos derechos inalienables de otros. En otras palabras, la gente reconoce estos derechos positivos como un robo, salvo cuando lo lleva a cabo el gobierno.

Casi todos los derechos estadounidenses incluidos en la Constitución son protecciones contra el abuso del gobierno. El preámbulo deja eso claro, igual que la enumeración de los poderes limitados concedidos al gobierno federal. Esto se refuerza con descripciones explícitas de algunos poderes no otorgados, especialmente en la Declaración de Derechos, cuyos derechos negativos fueron calificados por el juez Hugo Black como los “no deberás”. Incluso el derecho positivo esencial de la Declaración de Derechos (a un juicio con jurado) existe en buena medida para defender los derechos negativos de los ciudadanos inocentes a no ser aplastados por el gobierno. Y las enmiendas novena y décima no dejan ninguna duda de que todos los derechos no delegados expresamente al gobierno federal (incluyendo la atención sanitaria y la educación) quedan en manos de los estados o del pueblo

La libertad significa que me gobierno a mí mismo, protegido por mis derechos negativos, y que los acuerdos voluntarios son los medios para resolver los conflictos. Por el contrario, asignar derechos positivos a otros significa que algún otro impone sus decisiones y los recursos tomados de mí. Pero como nadie tiene derecho a robarme, no pueden delegar ese derecho a que el gobierno me obligue a proporcionar recursos que desee dar a otros, ni siquiera por voto mayoritario. Para que nuestro gobierno se mantenga dentro de su autoridad delegada, reflejando el consentimiento de los gobernados expresado en “la ley principal del país”, solo puede aplicar derechos negativos.

Nuestro país se  fundó sobre derechos inalienables, no derechos concedidos por Washington. Eso significa que el gobierno no tiene poder legítimo para eliminarlos. Sin embargo, como la gente descubre cada vez más cosas que quiere que paguen otros y se ha manipulado el lenguaje de los derechos para crear apoyo popular, nuestro gobierno ha ido aumentando la violación de derechos que tenía que defender. Y no hay manera de cuadrar esa “justicia social” coactiva con “libertad y justicia para todos”.

principioslibertarios4

ALFONSO USSIA: «Vanguardia de la libertad»/»Vanguard of freedom» (SPANISH-ENGLISH)

Alfonso Ussía Muñoz-Seca (Madrid, 1948) es un periodista, columnista y escritor español. Es el segundo hijo de Luis de Ussía y Gavaldá, II conde de los Gaitanes, y de María de la Asunción Muñoz-Seca y Ariza, y nieto por parte materna del dramaturgo Pedro Muñoz-Seca
Alfonso Ussía Muñoz-Seca (Madrid, 1948) es un periodista, columnista y escritor español. Es el segundo hijo de Luis de Ussía y Gavaldá, II conde de los Gaitanes, y de María de la Asunción Muñoz-Seca y Ariza, y nieto por parte materna del dramaturgo Pedro Muñoz-Seca

Israel es una nación heroica. El único Estado de Derecho de Oriente Medio, rodeado de países cuyo principal objetivo es la aniquilación del pueblo judio. En la Europa tonta y mansa, en la que España colabora con el cretinismo común, nadie agradece a Israel su papel de vanguardia de la libertad. No es necesario recordar las virtudes, la firmeza y valentía de los israelitas. Basta con conocer la catadura infame de sus enemigos, muchos de ellos, receptores de la seguridad que Israel nos procura. El pueblo masacrado por Hitler y por Stalin, el creador de una nación pujante en un trozo del desierto, la primera linea de defensa de Occidente contra el islamismo, no cuenta con las simpatias de las izquierdas españolas. si por ellas fuera, Hitler y Stalin recobrarian su protagonismo.

En Israel conviven los tres poderes que garantizan la normalidad de un Estado democrático. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Y lo hacen en una situación permanente de amenaza terrorista. Un soldado israelí, Elor Azaria, ha sido condenado por un tribunal judio por un delito de homicidio. Remató en el suelo a un terrorista herido cuando éste no podía defenderse. Conculcó el principio del honor del soldado, acabando con la vida de quien, segundos antes, habia acuchillado a un militar de Israel, a un copañero de armas. A pesar de la tensión, a pesar de las amenazas, a pesar de las intenciones del terrorista palestino, a pesar de haber actuado en defensa de un compañero, Elor Azaria ha sido condenado por homicidio. En los Estados que rodean Israel, la acción de Elor Azaria le habria convertido en un héroe. En un Estado de Derecho, es un soldado merecedor de una durísima condena. Ésa es la gran diferencia entre la justicia y el odio.

No nos apercibimos en Europa del valor y la seguridad que nos regala esa pequeña nación europea incrustada en un territorio rodeado de enemigos. De enemigos de nuestra civilización, de nuestros derechos, y de nuestras libertades. Aquí, en España, muchos desean su destrucción. Y muchos, desde sorprendentes interpretaciones del llamado «progresismo», celebran el Holocausto o emiten gracietas del sufrimiento de este pueblo ejemplar. Israel mata porque se defiende de los que quieren matar a Israel. Israel dispara cuando es disparada e Israel se mantiene y se sostiene porque cree en si misma y en su libertad. Las naciones que rodean y odian a Israel son poderosas y medievales, sobradas de población y recursos. Más allá de Israel, en el Oriente Extremo, Arabia Saudí y los Emiratos del Golfo financian sin medida a los enemigos de Israel. Pero el dinero no puede con el coraje. El oro no somete a la libertad y al orgullo de una nación permanentemente atacada y amenazada. Una nación con una justicia independiente que sabe distinguir entre la acción heroica de un soldado o el proceder deshonroso en un militar.

Israel no va a dejar de proteger a Occidente, pero ya es hora de que en Occidente sepamos unirnos para proteger a Israel. Somos la misma cosa. Unos, en el frente de batalla, y otros en la dulce placidez de la retaguardia. España, diplomáticamente, ha cometido con Israel tantos viejos errores como recientes groserias. En la Europa dominada por lo politicamente correcto, Israel es una incorrección, cuando Europa puede considerarla de esa manera precisamente porque Israel es su vanguardia de la libertad. En el cenicero del coche de Zapata caben las cenizas de miles de judios asesinados en las cámaras de gas de Hitler. Pero no la grandeza de una nación democrática que sangra cada dia para asegurarnos nuestra libertad.

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ENGLISH

Israel is a heroic nation. The only rule of law in the Middle East, surrounded by countries whose main objective is the annihilation of the Jewish people. In silly and meek Europe, in which Spain collaborates with the common cretinismo, no one thanks to Israel its paper of vanguard of the freedom. It is not necessary to remember the virtues, the steadfastness and courage of the Israelites. It is enough to know the infamous taste of its enemies, many of them, receivers of the security that Israel looks for us. The people massacred by Hitler and Stalin, the creator of a nation struggling in a piece of the desert, the first line of defense of the West against Islam, does not have the sympathies of the Spanish left. If it were for them, Hitler and Stalin would regain their leading role.

In Israel, the three powers that guarantee the normality of a democratic State coexist. The Executive, the Legislative and the Judicial. And they do so in a permanent situation of terrorist threat. An Israeli soldier, Elor Azaria, has been convicted by a Jewish court for a homicide offense. He hit a wounded terrorist on the ground when he could not defend himself. He compromised the principle of the soldier’s honor, ending the life of one who, seconds before, had stabbed an Israeli soldier, a coparmer of arms. Despite the tension, in spite of the threats, despite the intentions of the Palestinian terrorist, despite having acted in defense of a companion, Elor Azaria has been condemned for homicide. In the states surrounding Israel, the action of Elor Azaria would have made him a hero. In a state of law, he is a soldier deserving of a harsh sentence. That is the great difference between justice and hatred.

We do not perceive in Europe the value and security that gives us that small European nation embedded in a territory surrounded by enemies. Of enemies of our civilization, of our rights, and of our freedoms. Here, in Spain, many want their destruction. And many, from surprising interpretations of the so-called «progressivism», celebrate the Holocaust or emit gracietas of the suffering of this exemplary town. Israel kills because it defends itself against those who want to kill Israel. Israel fires when it is fired and Israel stands and stands because it believes in itself and in its freedom. The nations that surround and hate Israel are powerful and medieval, left over from population and resources. Beyond Israel, in the Far East, Saudi Arabia and the Gulf Emirates finance without measure the enemies of Israel. But money can not with courage. Gold does not subject the freedom and pride of a nation permanently attacked and threatened. A nation with an independent justice that knows how to distinguish between the heroic action of a soldier or the dishonorable behavior of a soldier.

Israel will not stop protecting the West, but it is high time in the West that we know how to unite to protect Israel. We are the same thing. Some, on the front, and others in the sweet placidity of the rear. Spain, diplomatically, has committed with Israel so many old errors as recent rudeness. In politically correct Europe, Israel is an error, when Europe can see it precisely because Israel is its vanguard of freedom. In the ashtray of Zapata’s carriage are the ashes of thousands of Jews murdered in Hitler’s gas chambers. But not the greatness of a democratic nation bleeding every day to ensure our freedom.

Alfonso Ussia para La Razón

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La historia de cómo me volví egoísta y empecé a vivir… / The story of how I became selfish and began to live …

«Vivir para uno mismo» es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida… Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados «debo» y pocos «quiero». Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.

Así que decidí decir ¡basta! Me harté de convertir mi alma y mi vida en un basurero para los desechos radioactivos. Me harté de explicar tímidamente cómo me atrevía a poner mis intereses por encima de los intereses de los demás. Ya era hora de vivir para mí. Eligir alegría en lugar de autohipnosis. Vivir por amor, no por exigencia.

De esta forma empezó un año de mi vida indignante y asocial a modo de egoísmo sano. «Sano» o, mejor dicho, «sensato», es una clarificación gracias a la cual los demás no me tomaban por una rebelde ni por una perturbadora de la paz. Porque muchos están seguros de que primero tienes que sufrir y luego, si es que aún tienes fuerzas y salud, vivir para ti; no hay problema.

Pero yo empecé sin demoras.

Una contra todos

Al principio tenía miedo. Ideológicamente me faltaban motivos, todo se basaba en una vaga pero fuerte determinación que así era mejor. Me sentía como si fuera a emprender un viaje alrededor del mundo en una banana inflable.

No sabía si podía luchar contra un montón de «deberes» o esperanzas y proyecciones ajenas. No quería convertirme en una marginada etiquetada como «egoísta». Pero me daba cuenta de que era el único camino hacia la libertad.Para los demás mi plan contenía una insolencia inimaginable. Porque salí fuera del juego que tenía prohibido defender el derecho para la vida propia. Dejé de pedir disculpas por mis deseos y planes, justificarme y sentirme culpable por ser feliz, tranquila y ser dueña de mi tiempo.

No a las quejas

Lo primero que hice fue cerrar el grifo a través del cual mi vida se llenaba de quejas, monólogos penosos, lloriqueos y discursos de odio.

Quiero mucho a mis parientes, adoro a mis amigas, valoro a mis compañeros de trabajo y respeto a mis vecinos de la tercera edad. Pero esto no significa que sus confesiones que duran horas, al estilo de «qué horrible es la vida», «todos están mal y yo soy la única persona coherente» o «imagínate, ese imbécil no me ha vuelto a llamar», deben ser parte de mi vida. Quité de mi puerta el anuncio «Donador energético. Consultas 24 horas al día». Y esto fue tomado como un acto de desobendiencia social. «¿Cómo? ¿No te interesan los detalles de la vida personal ajena, enfermedades, depresiones o planes para conquistar el mundo? ¿No quieres escuchar el disco rallado de tu amiga acerca de su corazón roto (en la enésima ocasión)?. ¡Bruja! ¡Hay que quemarla!».

Cuando suavemente pero con mucha determinación cortaba los intentos de quejarse con las palabras: «Creo que este tema no es agradable ni para ti, ni para mí. ¿Por qué mejor no me cuentas de…?», sentía cómo se me paraba el corazón de miedo. Creía que ahora seguirían ofensas y acusaciones. Pero, asombrosamente, mi disponibilidad para escuchar cosas buenas era una señal para recordar lo bueno y empezar a hablar de ello. Y, lo más importante, esto me liberó también a mí de la costumbre de quejarme. Porque al negarme a escuchar historias deprimentes, tampoco tenía ganas de narrarlas yo.

Sí, te estoy diciendo que «no»

Luego empezó la parte más difícil. Empezar a utilizar la extraña e indignante palabra «no».

Por lo general, le decía que sí a cualquier petición emotiva. Mi timidez reforzada con el miedo de ofender me manipulaba por completo. Me sentía mal al destruir la imagen que había creado ante los ojos de los demás. Pero en cuanto un primer «no» serio saliera de mi boca, ya no me podía detener. Mis conocidos quedaban tan asombrados como si me hubiera tragado a un conejo vivo enfrente de ellos.

Siempre soñaba con hacer mil cosas que me gustaban pero terminaba dedicando mi tiempo voluntariamente a los demás. Sustituía a mis compañeros de trabajo, llevaba de compras a algunos parientes de otra ciudad, cuidaba de los hijos de mis amigas fiesteras mientras aquellas se marinaban en los spa, regaba plantas y paseaba a sus perros. De un niño mandadero fácilmente puedes crecer a ser esclavo profesional. Pero le dije «no» a esta llamativa carrera.

Con el tiempo aprendí a separar los granos de la paja y entender cuál petición de ayuda es real y cuál es una simple manipulación y parasitismo. Un «no» justo se convirtió para mí en una base que no me debaja engatusar ni olvidarme de mí misma.

¡Todos somos libres!

La afirmación «nadie le debe nada a nadie» suena bien pero en la vida real casi no aplica.

Rechazar el papel del endeudado eterno obligado a consentir y rendirse no fue tan difícil como dejar de exigir y violar el derecho a la voluntad libre de otras personas. Cada vez que me daba cuenta de que quería dominar la vida de alguien más, me detenía de inmediato.

Mis relaciones también estaban endeudadas. Se extinguían por los reproches mutuos «yo te lo doy todo y tú a mí, nada». Porque las expectativas y las exigencias pueden asesinar tanto el amor como la amistad. Solucioné este problema como en las matemáticas. Acepté las condiciones como indiscutibles y suficientes. Dejé de suplicar regalitos para mi ego y sentirme enojada porque mi novio no jugaba por el guión que inventé. Un día salí al campo de batalla de nuestros egos como un enviado de tregua. Estuvimos toda la noche hablando, bebimos tres litros de café, con toda la sinceridad discutimos acerca de todo y firmamos un acuerdo de tener derechos a ser lo que somos. Simplemente escapamos del escenario del drama eterno hacia la libertad.

Ahora en cuanto me empiezo a sentir ofendida porque alguien no me prestó la atención que yo esperaba o no cumplió con mi petición, repito como un mantra: «Todos somos libres».

Vínculos, no cadenas

El deseo de ser aceptado y el miedo a ser rechazado son dos cosas muy engañosas. Toda la vida me estuve llenando de amigos y conocidos como si fuera una especie de protección contra el frío de la soledad. Y de pronto sentí que apenas podía respirar. Me estaban sofocando, no me dejaban moverme. Y no sabía cómo deshacerme de ellos porque todos eran adorables y buenos. Pero un egoísta sensato no se esconde detrás de la espalda de un sinnúmero de medio-amigos. Cuando me preguntan «¿cuántos amigos tengo en el Facebook?», sin ningún tipo de remordimiento respondo: «Dos». Sé el mejor amigo de ti mismo. Vuélvete una persona interesante, inspiradora, útil. Porque en sí, todos estamos solos. Pero el asunto se vuelve aún peor cuando no te tienes ni siquiera a ti mismo.

Espacio personal

Muy pronto mi micromundo se llenó de los asuntos y las personas a las que con gusto les empecé a regalar mi nueva esencia, que tanto trabajo me costó encontrar.
Para decir la verdad, empezando mi año «egocéntrico» me estaba preparando para estar sola tanto en la red como en la realidad. Los suspiros despectivos «egoíssssta» significaban que la gente no me comprendía. Me alejaba de ellos más y más, y la vida acostumbrada parecía desierta y espaciosa. Sin embargo, a la naturaleza no le gusta el vacío.

No me duele regalar el tiempo rescatado de las obligaciones inútiles y relaciones parasitarias, a aquellas personas que realmente lo necesitan. Porque no es ninguna obra de caridad. También es egoísmo. Porque lo hago primero para mí y para mi alma. Sospecho que un egoísta sensato con el tiempo se convierte en un humanista sensato. Y yo estoy apenas en el inicio de esta evolución, pero al menos ya se me cayó la cola.

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ENGLISH

«Living for oneself» is a phrase that terrifies many. The consequences are well known: vice, depravity and degradation. I mean, spoiling life … But one day I realized that my life often no longer belonged to me. I had too many «must» and few «I want». My responsibilities crushed my dreams like a stone and I was still trying to find justification.

So I decided to say enough! I got sick of turning my soul and my life into a wastebasket for radioactive waste. I got tired of explaining timidly how I dared to put my interests above the interests of others. It was time to live for me. Choose joy instead of self-hypnosis. Live for love, not for need.

In this way began a year of my outrageous and asocial life as a healthy egoism. «Healthy» or, rather, «sensible», is a clarification thanks to which the others did not take me for a rebel or for a disturbing peace. Because many are sure that you have to suffer first and then, if you still have strength and health, live for you; no problem.

But I started without delay.

One against all

At first I was afraid. Ideologically I lacked motives, everything was based on a vague but strong determination that was better. I felt like I was going on a trip around the world on an inflatable banana.

He did not know if he could fight a lot of «duties» or hopes and projections from others. I did not want to become an outcast labeled «selfish.» But I realized that it was the only way to freedom.

To the others my plan contained an unimaginable insolence. Because I left the game that was prohibited to defend the right to own life. I stopped apologizing for my wishes and plans, justifying myself and feeling guilty for being happy, calm and owning my time.

No to complaints

The first thing I did was close the tap through which my life was filled with complaints, painful monologues, whining and speeches of hatred. I love my relatives very much, I adore my friends, I value my co-workers and respect my elderly neighbors. But this does not mean that his confessions that last for hours, in the style of «how horrible life is», «everyone is wrong and I am the only person coherent» or «imagine, that idiot has not called me again», must be part of my life. I removed the advertisement «Energy donor. Consultations 24 hours a day ». And this was taken as an act of social disobedience. «How? Are you not interested in the details of the personal life of others, illnesses, depressions or plans to conquer the world? Do not you want to listen to your friend’s grated disc about your broken heart (on the nth occasion)? Witch! You have to burn it! «
When he gently but very determinedly cut off the attempts to complain with the words: «I think this subject is not pleasant for you or for me. Why do not you tell me about …? «I felt my heart stop in fear. He thought there would be offenses and accusations now. But, surprisingly, my readiness to hear good things was a signal to remember the good and start talking about it. And, more importantly, this also freed me from the habit of complaining. Because when I refused to listen to depressing stories, I did not feel like telling them myself.

Yes, I’m telling you, «No.»

Then the hard part began. Start using the strange and outrageous word «no». Usually, I said yes to any emotional request. My shyness reinforced by the fear of offending manipulated me completely. I felt bad about destroying the image I had created in the eyes of others. But as soon as a serious first «no» came out of my mouth, I could not stop. My acquaintances were as astonished as if I had swallowed a live rabbit in front of them.

I always dreamed of doing a thousand things that I liked but ended up dedicating my time voluntarily to others. I replaced my co-workers, bought some relatives from another city, took care of the children of my party friends while they marinated in the spa, watered plants and walked their dogs. From a child, you can easily grow into a professional slave. But I said no to this flashy race.

Over time I learned to separate the beans from the chaff and understand which request for help is real and what is a simple manipulation and parasitism. A just «no» became for me a basis that I should not be cajoled or forget about myself.

We are all free!

The statement «nobody owes anyone anything» sounds good but in real life it almost does not apply. To reject the role of the indebted eternal obligated to consent and surrender was not as difficult as to stop demanding and violating the right to free will of other people. Every time I realized that I wanted to dominate someone else’s life, I stopped short.

My relationships were also in debt. They were extinguished by mutual reproaches «I give you everything and you to me, nothing». Because expectations and demands can kill both love and friendship. I solved this problem as in mathematics. I accepted the conditions as indisputable and sufficient. I stopped begging gifts for my ego and feeling angry because my boyfriend did not play for the script I invented. One day I went to the battlefield of our egos as a truce envoy. We were talking all night, drank three liters of coffee, in all sincerity we discussed everything and signed an agreement to have rights to be what we are. We simply escape from the stage of eternal drama towards freedom.

Now as soon as I begin to feel offended because someone did not pay me the attention that I expected or did not fulfill my request, I repeat as a mantra: «We are all free.»

Links, not chains

The desire to be accepted and the fear of being rejected are two very misleading things. All my life I was filling with friends and acquaintances as if it were a kind of protection against the cold of loneliness. And suddenly I could hardly breathe. They were suffocating me, they would not let me move. And I did not know how to get rid of them because they were all adorable and good. But a wise selfish man does not hide behind the backs of countless half-friends. When they ask me «how many friends do I have on Facebook?», Without any remorse I answer: «Two.» Be the best friend of yourself. Become an interesting, inspiring, helpful person. Because in itself, we are all alone. But the matter becomes even worse when you do not even have yourself.

Personal space

Soon my microworld was filled with the subjects and people to whom I gladly began to give my new essence, which I found hard to find. To tell the truth, starting my «self-centered» year was preparing me to be alone both in the network and in reality. The contemptuous sighs «selfish» meant that people did not understand me. I moved away from them more and more, and the accustomed life seemed deserted and spacious. However, nature does not like emptiness.

It does not hurt to give away the time rescued from useless obligations and parasitic relationships, to those people who really need it. Because it is not a work of charity. It is also selfishness. Because I do it first for myself and for my soul. I suspect that a sensible egoist eventually becomes a sensible humanist. And I’m just at the beginning of this evolution, but at least I already dropped my tail.

Anónimo/Anonymous

Navidad en Europa: no hables, no preguntes

La primera ministra británica, Theresa May, dijo la semana pasada que los cristianos no deben tener miedo de hablar de su fe en el trabajo y en lugares públicos. Añadió que los cristianos deben “guardar celosamente” su derecho a hablar de su fe “libremente, con respeto y responsabilidad”. [The Telegraph, en inglés, de pago]

En un discurso inusual en un gobernante europeo, la señora May señaló que “estamos en el tiempo de Adviento, tenemos en nuestro país una tradición muy fuerte de tolerancia religiosa y libertad de expresión, y nuestra herencia cristiana es algo de lo que podemos sentirnos orgullosos”. 

Las palabras de la primera ministra respaldaban las conclusiones de dos informes que alertan de una creciente presión de los códigos de corrección política en las empresas británicas. Se está obligando a los trabajadores cristianos a no mostrar signos externos de su fe para no ofender a los no creyentes y a los musulmanes. 

David Isaac, presidente de la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos, dijo haber detectado “demasiada ansiedad” por la corrección política en muchas empresas. Cada vez es más frecuente que las compañías dejen de celebrar la Navidad con árboles, postales y actos específicos, para no ofender a una parte de sus empleados. [Equality and Human Rights Commission, en inglés]

El Cristianismo “debe ser celebrado, no denigrado”, concluye otro informe, elaborado conjuntamente por la Evangelical Alliance y el Lawyers Christian Fellowship, que apunta los mismos síntomas. “Me alegra dar la bienvenida a este informe y a sus conclusiones”, dijo la primera ministra, refiriéndose a este último documento. 

La dictadura de la corrección política está haciendo estragos con las libertades fundamentales en las democracias. La libertad religiosa no es una libertad más, sino una que goza de una especial protección en el contrato social. No son libertades de la misma naturaleza expresar una opinión sobre fútbol o política, y expresar tu fe. Vivir y manifestar libremente tus creencias es un derecho reforzado en las constituciones democráticas avanzadas. 

Hasta el progresista The Guardian reconoció este domingo, en un artículo editorial, que la corrección política está llegando demasiado lejos. [The Guardian, en inglés]

Y no solo en el Reino Unido. 

En Virginia (Estados Unidos), acaban de prohibir que en los colegios se lean las novelas Matar a un ruiseñor, de Harper Lee, y Las aventuras de Huckelberry Finn, de Mark Twain, porque su contenido puede ofender a los negros. [Kiro7 y The Daily Wire, en inglés]

En España, este libro de HazteOir.org que describe la aplicación en los colegios de las nuevas leyes LGBT aprobadas por Gobiernos locales como el de Madrid y el de Cataluña, ha suscitado una campaña de censura de autoridadespartidos políticos y grupos de presión. Todos exigen la retirada de la publicación, de la que se están distribuyendo 100.000 ejemplares. [Actuall]

Además, se han pedido acciones legales contra la plataforma ciudadana, cuyos responsables creen que lo que vendrá, a continuación, es una intensa campaña en televisión y otros medios para intentar desacreditar su labor. [Actuall]

Son prácticamente inexistentes las voces en la sociedad española que han denunciado estas prácticas censoras. Una de las excepciones es la red liberal Club de los Viernes, cuya delegación de Extremadura emitió un comunicado el pasado sábado, defendiendo la libertad de expresión y el derecho a difundir el libro que describe los contenidos LGBT que se enseñarán en los colegios al amparo de las nuevas leyes de discriminación positiva. 

El presidente de HO, Ignacio Arsuaga Rato, responde a la polémica en este artículo en Actuall, en el que inscribe la censura contra el libro en el marco de las tensiones entre la sociedad civil y las élites instaladas. [Actuall]

El discurso de la primera ministra May merece ser tenido en cuenta, para que Europa y, en general, las sociedades democráticas occidentales no acaben adoptando una política selectiva de “no hables, no preguntes” para ciertas creencias y ciertas opiniones.

Actuall 

Y PARA LOS MAS CORTITOS, A VER, CEPORRETES, LA CORRECCIÓN POLÍTICA ES CENSURA, ES UN ATAQUE A LA LIBERTAD INDIVIDUAL Y LA LIBERTAD, SI NO ES INDIVIDUAL, NO ES LIBERTAD ¿OS ENTERAIS DE UNA VEZ, PANDA DE SACAMANTECAS?

LA TOLERANCIA NO ES PROHIBIR NI AUTOCENSURARSE, BERZOTAS.

Y EN EL CASO PARTICULAR DEL TEMA DE LAS NAVIDADES, LOS ÚNICOS QUE PROTESTAN SON LOS PUTOS MUSULMANES, YO SOY AGNÓSTICO Y NUNCA ME HA MOLESTADO PERO ES MAS, ES QUE CONOZCO A MUCHAS OTRAS PERSONAS, NO RELIGIOSAS, QUE SIEMPRE HAN CONVIVIDO PERFECTAMENTE Y SIN PROBLEMAS, ESTO LO HAN EMPEZADO, UNA VEZ MAS, LOS SEGUIDORES DE ESA INMUNDA IDEOLOGIA, DISFRAZADA DE RELIGIÓN, QUE PIDE TOLERANCIA CUANDO LOS QUE NO TOLERAN NADA A NADIE SON ELLOS.

SOBERANÍA INDIVIDUAL EN LUGAR DE PATERNALISMO ESTATAL / INDIVIDUAL SOVEREIGNTY IN LIEU OF STATE PATERNALISM (SPANISH-ENGLISH)

Escrito por Luis I. Gómez

¿Existe, en esta Europa de las socialdemocracias, algún resto de propiedad privada? Hablo de propiedad en el verdadero sentido de la palabra: entendida como la verdadera generadora de individualidad, como autonomía personal, aquello que confiere al producto de lo que hacemos una impronta reconocible y asignable a una persona, no me refiero al sistema legal-estatal de concesión de licencias. No les hablo de derechos abstractos amablemente concedidos por el Estado, les hablo de los espacios privados en los que sólo su voluntad cuenta y a los que los demás sólo podríamos acceder bajo condiciones muy especiales dictadas por el “dueño”. Esta forma de entender “propiedad”, o soberanía individual si lo prefieren, cada vez es más ajena al europeo moderno, cada vez más escasa. Y, tal vez por ello, cada vez más valiosa.

El ciudadano de hoy ha sido declarado oficialmente menor de edad. Él y sus acciones ya no son el punto de partida de la dinámica social, sino que forma parte de una masa social GESTIONADA. Menor de edad y gestionado, el ciudadano debe plegarse a los dictados de quienes dirigen la maquinaria social,  maquinaria en la que es visto como un simple número y cuya única función es la de obedecer los objetivos políticos y sociales fijados.

El ciudadano debe comprar coches eléctricos y gastar su dinero en subvenciones para su implementación, debe fumar menos o no hacerlo en absoluto, moverse más en bicicleta o caminar, comer más sano, elegir a los partidos políticos correctos y defender una opinión política “socialmente aceptada”, fomentar las ONG verdes, vivir más ecológicamente, comprar café de comercio justo, beber menos alcohol, no olvidar revisar su estado censal, no poseer armas, jamás jugar a “juegos violentos” en su PC, dedicar la mitad de sus ingresos para el estado, evitar los alimentos transgénicos, educar a sus hijos tal y como el estado nos dice que se debe educar adecuadamente,  escribir de manera “igualitaria”, convertirse en donante de órganos, denunciar los “anuncios sexistas”, construir su casa en los principios de la “eficiencia energética” y, por último pero no menos importante, denunciar cualquier violación de las “leyes de la comunidad” a través de las Redes Sociales, Este es fundamentalmente el fruto del “orden libre y democrático” al principio del siglo 21.

Desde el punto de vista pedagógico-terapéutico – la socialdemocracia es terapia y pedagogía- los GESTORES no pueden abandonar a su destino a los miembros negligentes. Después de todo, ellos se autocomprenden como la encarnación de la razón y, por tanto, reconocen en lo “irracional” su peor enemigo. Perseverantes, se fijan como objetivo educar a estos “herejes sociales” para convertirlos en buenos conciudadanos, educándoles políticamente y en la mejora de su conciencia social, convirtiéndoles en demócratas sinceros, prudentes usuarios de las carreteras, estudiantes “críticos” o votantes fieles; entonces, y sólo entonces, tendrán derecho a una vida plena entregada al servicio de los demás. De la “gente”.

El espacio público y privado se disuelven y mezclan lentamente pero con contundencia, fruto de la labor pedagógico-terapéutica de decenios. Ya nadie se corta un pelo a la hora de mostrar su esfera privada: exibicionistas convulsivos, contamos qué comemos, cómo gastamos el dinero, con quien estamos de fiesta y si fulanito  ligó con menganita. Al mismo tiempo, vemos cómo los asuntos privados se transforman en materia estado. Los “gestores” ya discuten en sus sillones parlamentarios temas que hasta no hace mucho eran exclusivos del ámbito privado: si podemos fumar y cuánto y dónde, qué debemos/podemos beber y comer, que chistes deben hacernos gracia y qué podemos decir acerca de los problemas políticos y sociales, no sea que, alejados de la “corrección política”, debamos ser convenientemente reeducados. La supuesta autoridad y superioridad moral de la clase política es algo ampliamente aceptado como verdad por la gran mayoría, hecho este absolutamente irracional e incompresible, sólo apenas justificable desde la intensa indoctrinación a que estamos sometidos.

Los ciudadanos soberanos no deberían ser persuadidos sobre qué productos, personas o formas de diversión tienen que evitar. No, debemos atrevernos a pensar de nuevo y percibir lo que nos parece razonable, y proclamar nuestra opinión con confianza a los cuatro vientos. Porque la vida privada, el compromiso ofensivo y combativo con lo que nos es propio y nos hace singulares, rompe las exigencias políticas de los ingenieros sociales y les priva del monopolio de la supremacía moral. En estos tiempos que corren, preservar nuestra soberanía individual y el espacio de propiedad en que la desarrollamos es un acto subversivo, que debe ser dignificado. Lamentablemente, es bastante infrecuente.

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Is there, in this European social democracies, some other private property? I speak of property in the true sense of the word: understood as the true generator of individuality and personal autonomy, that which gives the product of what we do a recognizable and assignable mark a person, I mean the legal-state system licensing. I do not speak kindly of abstract rights granted by the State, I speak of private spaces where only his will own and that others could access only under very special conditions dictated by the «owner». This understanding of «property» or if you prefer individual sovereignty, is becoming increasingly foreign to modern European, increasingly scarce. And perhaps therefore increasingly valuable.

The citizen today has been officially declared a minor. He and his actions are no longer the starting point of social dynamics, but part of a social group MANAGED. Underage and managed, the citizen must bow to the dictates of those who run the social machinery, in which is seen as a simple number and whose only function is to obey the established political and social objectives.

The citizen must buy electric cars and spend their money on subsidies for implementation, should smoke less or not at all, move bike or walk, eat healthier, choose the correct political parties and defend a political opinion «socially accepted «promote green NGOs, live greener, buy fair trade coffee, drink less alcohol, do not forget to review your census state, not possessing weapons, never play» violent games «on your PC, spend half their income the state, to avoid GM foods, educate their children as the state tells us to be educated properly, write «egalitarian» way, become an organ donor, denouncing the «sexist advertising», build your house in principles of «energy efficiency» and, last but not least, report any violation of the «laws of the community» through social networks, this is primarily the result of «free and democratic order» at the beginning of the century twenty-one.

From the pedagogical point of view and therapeutic – social democracy is therapy and pedagogy, managers can not leave their fate to the heedless members. After all, they autocomprenden as the embodiment of reason and therefore recognized as «irrational» your worst enemy. Persevering, they set the objective to educate these «social heretics» to become good citizens, educating them politically and improving their social conscience, making them sincere democrats, prudent road users, students ‘critical’ or faithful voters; then, and only then, they will be entitled to a full life dedicated to the service of others. From the people».

The public and private space dissolve and mix slowly but forcefully, the result of decades-therapeutic pedagogical work. And no one hair is cut when showing your privacy: You exhibitionist convulsive, what we eat, how we spend money, with whom we are celebrating and if fulanito ligated with Menganita. At the same time, we see how private matters become subject state. The «managers» and discussed their parliamentary seats topics that until recently were exclusive private sphere: if we can smoke and how much and where, what should / can drink and eat that jokes should make us grace and what can we say about political and social problems, lest, away from the «political correctness», we should be suitably retrained. The alleged authority and moral superiority of the political class is something widely accepted as true by the vast majority, made this absolutely irrational and incomprehensible, just barely justifiable from the intense indoctrination to which we are subjected.

Sovereign citizens should not be persuaded about which products, persons or forms of entertainment have to avoid. We must not, dare to think again and perceive what we think is reasonable, and our opinion confidently proclaim to the four winds. For privacy, offensive and combative with what we own and makes us unique commitment, break the political demands of social engineers and deprives them of the monopoly of moral supremacy. In these times, preserve our individual sovereignty and space property that we developed is a subversive act, which must be dignified. Unfortunately, it is quite uncommon.

El Blog de CARLOS CC (El Rebuznómetro): La opinión de CARLOS CC. A quien corresponda. ¡Ya está bien!. Si vais a meter en la cárcel a José Luis de Valero, hacedlo de una puta vez, pero no hagáis sufrir mas a su mujer y a sus seres queridos. #JoseLuisdeValeroLibertad

Según la resolución del Juzgado Penal nº3 de Sabadell, José Luis de Valero debe de entrar en prisión antes de 15 días, a contar a partir del día 29 de julio.

José Luis de Valero es un hombre de 74 años que está ciego de un ojo y que no tiene antecedentes penales.  No es ningún delincuente, el único pecado que ha cometido es decir lo que piensa en su blog y criticar con dureza al juez decano de Sabadell, Andrés Maestre Salcedo que condenó a un ciudadano por cometer el «terrible delito» de gritar ¡VIVA LA GUARDIA CIVIL! en presencia de unos mossos de escuadra. (VER COMPLETO PINCHANDO ENLACE)

Origen: El Blog de CARLOS CC (El Rebuznómetro): La opinión de CARLOS CC. A quien corresponda. ¡Ya está bien!. Si vais a meter en la cárcel a José Luis de Valero, hacedlo de una puta vez, pero no hagáis sufrir mas a su mujer y a sus seres queridos. #JoseLuisdeValeroLibertad