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El capitalismo no es el problema.

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… el capitalismo es el sistema por el que personas libres, en un mercado libre, ofertan y demandan: intercambian. No se trata de una ideología. Y no necesita de ningún estado ni sistema sociopolítico se llame como se llame para ser puesto en práctica.

Mi padre siempre decía que los libros sin la vida son como la vida sin libros: NADA. La experiencia, las ideas leídas, han de poder ser vividas. Y lo vivido, ha de ser transmisible, comunicable. Cada etapa de la vida debe suponer retos diferentes, pues lo contrario sólo puede significar que nos hemos encontrado ante problemas irresueltos (irresolubles desde nuestra sabiduría) que nos impiden avanzar, experimentar lo nuevo; no por nuevo, no por mejor, sólo por diferente, fruto de la inercia propia de nuestro ser. Todos tenemos nuestro propio pathos, heredado o adquirido, siempre acechando, a la espera de cualquier duda. Hay quienes, tras caer por una escalera, deciden evitarlas siempre. Otros se ponen armadura. Hay quien decide colocar unos cojines en los escalones, aunque ello dificulte transitar por ellos. Y hay quien decide que lo mejor es eliminar las escaleras. Y qué ocurre con quien nunca ha caído por una escalera, pero ha leído sobre ello, y toma una decisión no sólo para él, también para los demás? Supongamos que opta por la armadura. Decide, en ese mismo instante, no sólo que las otras formas de experiencia y sus resultados son “inadecuados”, elimina de un plumazo la posibilidad de que alguien encuentre una solución nueva, tal vez más eficaz. Y lo hace de oídas! O de leídas, vaya.

Yo entiendo que la impaciencia es una gripe que se cura sólo con el tiempo. Pero la impaciencia se domeña con la prudencia. Y la prudencia recomienda, ante todo, contínua revisión del propio convencimiento. No es más convincente el convencido, sino el coherente. Y no es más sabio el que dice mucho, sino el que dice lo justo sobre el objeto adecuado. Hoy les hablo de capitalismo.

Cuando un libertario como yo habla de capitalismo no se refiere nunca al sistema sociopolítico actual. A “lo de ahora” lo podemos llamar de muchas formas: Capitalismo de estado, Socialismo, Socialdemocracia, Democratura, Estatismo, Corporativismo, República Bananera, …

No, el capitalismo es el sistema por el que personas libres, en un mercado libre, ofertan y demandan: intercambian. No se trata de una ideología. Y no necesita de ningún estado ni sistema sociopolítico se llame como se llame para ser puesto en práctica. Además, no pocas veces leerán que hablamos de “sociedad libre”, algo para lo que también existe un gran elenco de palabras: anarco-capitalismo, anarquismo, voluntarismo, estado cero, libertarianismo …

En una sociedad realmente libre nada impediría que un grupo de personas decidiesen hacer realidad su sueño socialista, poniendo en práctica las teorías de Engels y Marx en su más puro estado científico. ¿Estarían libres de capitalismo? No. Se lo explico:

Esas personas seguirían siendo humanas y seguirían teniendo necesidades, deseos. Y deberán satisfacer esas necesidades. Tienen para ello tres opciones:

  1. Son superhombres, capaces de autoabastecerse con ropa, alimento, vivienda, seguridad, salud y todo aquello que se necesita para vivir. No es necesario intercambiar nada con nadie, todos son superhombres autosuficientes. Ocurre que los superhombres no existen, sólo hay humanos que, debido a que no son superhombres, limitan el ámbito de sus necesidades hasta el extremo de que, si lo desean, pueden vivir como ermitaños sin necesidad de intercambiar nada con nadie: solos y pobres.
  1. Mediante el robo también se puede aumentar la propia fortuna y bienestar. Pero antes de robar alguien ha tenido que producir lo robado. La producción de un bien obedece al deseo de mejorar las condiciones de vida y necesita del intercambio y reparto de trabajo, ya que, como vimos más arriba, no hay superhombres. La producción es inherente al intercambio, ya que se basa en ofrecer trabajo a cambio de un bien del que se carece. El intercambio se basa en la voluntad libre. Si la producción de un bien no se basa en un intercambio voluntario, estamos hablando de esclavitud, de robar a los productores su cuerpo y su voluntad enviándolos bajo amenaza de violencia (o pobreza absoluta) a trabajar. Esta forma de producción no puede mantenerse ad infitum, pues los esclavos serán siempre mayoría y terminarán por sublevarse, con violencia si necesaria, frente a los esclavistas. El robo necesita, pues, de producción y la producción necesita del acuerdo voluntario entre personas.
  1. Mediante intercambio. Una sociedad de socialistas científicos voluntarios también está formada por humanos. Y los humanos tienen necesidades, ya lo saben. Producen bienes y los intercambian. El intercambio basado en los contratos voluntarios genera producción, ventas, compras, valores, virtudes, bienes materiales e inmateriales, riqueza financiera e intelectual. También aquellos que reniegan del concepto “capitalismo” deben plegarse a estos tres principios para satisfacer sus propias necesidades o las de los otros. En un momento dado deberán tomar la decisión de intercambiar bienes voluntaria y libremente o robar (la voluntad, los bienes, el cuerpo de los otros) para mejor satisfacer sus necesidades y las de los demás.

Oiga, pero ¿qué me dice de la maldad del capitalismo?

El capitalismo, es decir, la economía de mercado, es sólo malo para las personas, si existe un “Dios todopoderoso” que “protege” el mercado: nos vemos obligados a comprar un producto porque es el único producto “protegido”.  Los mercados protegidos generan escasez en la oferta de bienes en términos de diversificación y – más importante – en términos de  provisión de productos similares por competidores, lo que afecta en gran medida el precio de los bienes disponibles. Sólo donde la demanda se satisface con una oferta razonable nacida de la libre competencia surgen precios razonables y máxima eficiencia, lo que beneficia al consumo de recursos en general, a los productores y a los consumidores.

El capitalismo se convierte en negativo cuando la política “protege” la economía o la economía “protege” a la política. Sólo a través de la influencia de la política (es decir, el Estado) puede surgir una “economía de mercado malvada”(monopolios, oligopolios).

Pero, ¡si el capitalismo no ha hecho nada bueno! 

Se equivoca. Seriamente.

¿Cuáles son los verdaderos factores sobre los que se fundamenta el progreso de nuestra especie en los últimos años?

  •          La higiene moderna (agua potable, eliminación de aguas sucias) contribuye al aumento de la esperanza de vida cuatro veces más que la medicina moderna. Ésta a su vez contribuye indiscutiblemente a la mejora de la calidad de vida.
  •          Los modernos métodos agropecuarios son capaces de ofrecer cada vez más y mejores alimentos… incluso carne! La ciencia ha contribuído a ello con tratamiento genético de mejora de especies, abonos artificiales, protección química de plantas, … Una vuelta a los métodos de producción “verdes” supondría la muerte de millones, el regreso de las hambrunas generalizadas. ¿Cuántos millones de vidas ha salvado el “maldito” DDT?
  •          Nunca antes, en ninguna época, tuvo la humanidad un acceso tan generalizado y barato a la energía. Desde la máquina de vapor hasta la energía nuclear pasando por la gasolina, el transporte de bienes y personas y la calefacción/refrigeración ha contribuído globalmente en un aumento de la esperanza de vida y la calidad de la misma.
  •          La libertad de expresión y la libertad investigadora han contribuído de manera definitiva a la hora de prevenir o corregir rápidamente desarrollos equivocados. Cualquier intento de la política por mutilar en nombre de lo políticamente correcto la primera y en nombre de “consensos” a segunda nos devolverá a la situación previa a la Ilustración.
  •          Con la excepción del Islam, todas las religiones han renunciado a la violencia y el apostolado agresivo.
  •          Las guerras expansionistas, tanto las basadas en nacionalismos como en ideologías totalitarias se han reducido –en comparación histórica- hasta casi desaparecer. El mérito es del comercio.
  •          La desigualdad social no es un fin deseable en sí misma, pero allí donde no se impone la igualdad ficticia por ley es un acicate indiscutible hacia el progreso. En las sociedades feudales era imposible desarrollar iniciativa propia y esfuerzo personal generalizado: sólo los nacidos en cuna noble decidían sobre el valor de los actos. Al pescador libre no le importa cuánto tiene quien le compra los peces. Le importa que le compren muchos peces, cuantos más clientes mejor. Reducir artificialmente la capacidad de compra de sus clientes mediante impuestos reduce la capacidad de crecimiento del negocio del pescador… que terminará por vivir no de su trabajo, pero de lo robado a los que antes eran sus clientes … hasta que estos tampoco tengan nada robable.

Y termino con la libertad … llámenlo como quieran: liberalismo, neo-, paleo-, ordo-, ultra-, … La fuerza desatada del capitalismo (que es como prefieren llamarlo sus enemigos), es decir, la dinámica de la persecución del propio interés y la propia felicidad de miles de millones de humanos. Éste es el motor que nos ha traído hasta aquí.

No, el capitalismo no es el problema. El liberalismo no es el problema. La libertad y el libre comercio no han sido nunca el problema.

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¿De verdad alguien se cree que el fascismo y el marxismo son diferentes?

¿De verdad alguien se cree que el fascismo y el marxismo son diferentes?

Avatar de javierdelcampomBlog de Javier del Campo

Escuchamos hasta la saciedad, generalmente a quiénes más deberían estar callados, etiquetar al adversario con el calificativo de «fascista«. La cuestión es si quiėn utiliza la manida muletilla es si sabe de lo que habla. Creo que no.

La supervivencia del marxismo no se debe tanto a el empuje de tan nefasta doctrina como a la permisividad del mundo liberal, que demuestra una debilidad endémica a la hora de producir ideología bien enraizada. El fascismo histórico, y parte del pasado, no es tan diferente del concepto marxista de la organización de un estado. Con la diferencia de que aquél esta muerto y enterrado, y el marxismo sigue vivo, coleando y causando sufrimiento a millones de seres humanos.

Es la intención de este breve ensayo definir con precisión al fascismo, y a buen seguro que el lector irá estableciendo el paralelismo con la ideología marxista-comunista pasada, y presente en nuestros días.

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La riqueza de los ricos no es el problema.

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Por Luis I. Gómez

El verdadero veneno de nuestra sociedad no es la desigualdad, sino la gestión política de la envidia. La pobreza sólo podrá ser superada cuando superemos la envidia y aceptemos con naturaldad la riqueza de otros, también la de las grandes fortunas, dejando a un lado las preguntas sobre cómo llegaron esos ricos a serlo para pasar a preguntarnos cómo podemos nosotros alcanzar metas similares.

El primer paso fundamental es la abolición de todas las ayudas y subvenciones en que se basa nuestro sistema de redistribución de la riqueza; también aquellas dedicadas supuestamente a la ayuda de los pobres, pero que apenas consiguen sumirlos en un estado de eterna dependencia. Los pobres no son pobres porque los ricos son ricos. En una sociedad libre de trabas al mercado también habrá personas más ricas y más pobres que la media, simplemente por el hecho de que no todas las personas quieren o pueden producir lo mismo. El valor de lo producido se determinará, en una economía de libre mercado, por la escasez relativa. Es por eso que no sólo los llamados “cualificados” disponen de una oportunidad para obtener una buena renta de su trabajo, también aquellos que son capaces de encontrar (vía creatividad) un nicho de mercado – y esos nichos existirán siempre en una economía de servicios global – incluso entre las actividades para las que no es necesaria cualificación alguna. Los más ricos serán aquellos que mejor identifiquen las áreas de escasez -qué carencias se deben superar – y cómo gestionar esa escasez mediante los intercambios más productivos. Aquí no puedo olvidar hacer mención especial a la educación. Desde sistemas de educación más libres y abiertos se proporcionan a las personas más herramientas de conocimiento creativas y productivas que más tarde favorecerán la capacidad de inventar y descubrir las necesidades de otros. Tampoco olvido que en una sociedad abierta existen también los factores “suerte” y “mala suerte”,  “esfuerzo” y “pereza”.

La combinación de estos factores es infinitamente compleja y será siempre, desde algún punto de vista metafísico, “injusta”. La economía de mercado no es un juego de suma cero en el que hay un pastel definido que distribuir de forma “justa”. El pastel crece o disminuye en función de nuestra capacidad para descubrir o inventar nuevas necesidades. y ponerles solución medinte el intercambio. La base de una sociedad libre es siempre la desigualdad, porque de ella nacen las necesidades y sobre ellas crecen nuestro ingenio, nuestras mejores virtudes y nuestros mayores talentos.

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La economía política del riesgo moral en Grecia

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Dice Jorg Guido Hülsmann en un artículo publicado en el año 2009 en la página del Mises Institute que el riesgo moral se define básicamente como el incentivo de una persona A, a usar más recursos de los que hubiera utilizado en otro caso, porque cree saber o sabe, que otra persona B proveerá algunos o todos esos recursos, sin su consentimiento.

Las claves del riesgo moral son, entre otras, la asimetría de la información, por un lado, y la separación entre propiedad y control, por otro. Es decir, quienes financian recursos extraordinarios contra su voluntad, desconocen parte de los datos necesarios, no saben que con su dinero se está financiando esa actividad sin su aprobación. Tal vez, de haberlo sabido, habrían elegido no destinar ese dinero o esos recursos a esa actividad, o tal vez sí. Esto lleva al segundo punto: la separación de la propiedad y…

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Interés propio no es egoísmo.

POR: 

CAPITALISMOLas relaciones de mercado se critican constantemente como egoístas o codiciosas, con recompensas al egoísmo que las hacen éticamente dañinas. Como dijo Friedrich Hayek: “la creencia de que el individualismo aprueba y estimula el egoísmo humano es una de las muchas razones por las que le desagrada a mucha gente”. Sin embargo esa acusación es falsa.

Los mercados si implican gente con intereses propios avanzando conjuntamente hacia sus objetivos, a menudo sin siquiera conocerse, pero buscar el interés propio no es lo mismo que ser egoísta.

La gente tiene intereses poderosos

Los economistas suponen que los individuos tienen intereses propios. Eso significa sencillamente que hay algunas cosas que preocupan a la gente: algunos fines les importan más que otros. Su consecuencia es que cada persona preferiría mandar (es decir, tener el poder para decidir sobre su uso) sobre más recursos que sobre menos, porque eso nos permite avanzar hacia cualquier fin que valoremos más en la práctica de lo que podríamos en otro caso. Pero valorar el mando sobre la disposición de más recursos no es un enfoque monomaníaco cobre uno mismo.

Hayek entendía esta confusión escribiendo que:

Si lo exponemos concisamente diciendo que la gente está y tendría que estar guiada en sus acciones por sus intereses y deseos, esto será al tiempo mal entendido o distorsionado en la falta idea de que está o tendría que estar guiada por sus necesidades personales o intereses egoístas, mientras que lo que queremos decir es que se les debería permitir a ellos prosperar en cualquier cosa que piensen que es deseable.

Si todo lo que preocupa a una persona se limita a sí misma, el interés propio de esa persona podría igualarse a egoísmo. Pero si alguien se preocupa por algo o alguien más allá de sí mismo, esto difiere del egoísmo en varias formas distintas.

Por ejemplo, cuando la Madre Teresa usó el dinero de su premio Nobel para construir una leprosería, estaba actuando en interés propio, porque esos recursos se usaron para avanzar en algo que a ella le importaba. Pero no actuó de una manera egoísta.

Los mercados libres obligan a la cooperación a los verdaderamente egoístas

Otra forma de caracterizar la distinción es que mientras que la gente egoísta tiene intereses propios (se preocupan por sí mismos), tener intereses propios no conlleva ninguna implicación de egoísmo. Y el interés propio, sea egoísta o no, es lo que permite que mejore la cooperación social y se beneficien otros, por comportamiento voluntario de mercado. Por eso incluso si alguien implicado en los mercados resulta ser egoísta, de ello no se deduce que los mercados les hagan más egoístas, ni que los mercados amplíen el ámbito del egoísmo en los asuntos humanos.

Como ejemplo, supongamos que Stan es completamente egoísta. Dado que se respetan los derechos de propiedad de otros, Stan solo puede inducir a otros a cooperar voluntariamente con él en impulsar sus planes haciendo que estén mejor que con sus alternativas. No puede coaccionarlos. Así que, a pesar de no preocuparse en absoluto por otros, Stan actúa para avanzar en sus intereses como medio para avanzar en los suyos. Ese es el milagro descrito en la metáfora de la mano invisible de Adam Smith. Aunque alguien sea egoísta, sigue teniendo incentivos para beneficiar a otros cooperando mejor con ellos y mejorando las opciones de estos.

No podemos ignorar lo que hace la gente buena con su dinero

La crítica del “egoísmo” del comportamiento del mercado también se posibilita centrando la atención analítica solo en los intercambio del mercado que tienen lugar. En una visión tan estrecha, no hay diferencia analítica entre el egoísmo y el interés propio, permitiendo a la gente sencillamente olvidar evidencias que desmienten un egoísmo universal. Sin embargo, si consideramos el comportamiento de la gente más allá de una visión microscópicamente estrecha de los intercambios del mercado, vemos enormes evidencias de comportamiento no egoísta, desde preocuparse por familia y amigos a dar cientos de millones de horas y cientos de miles de millones de dólares a caridad, a acciones aisladas de amabilidad. Prácticamente todos exhiben alguna generosidad. Y el potencial para manifestar los espíritus generosos de las personas se expande, no se contrae, por los beneficios mutuos que proporciona el mercado.

Adam Smith lo expone bien en la Teoría de los sentimientos morales, argumentando que:

Por muy egoístas que se suponga al hombre, hay evidentemente algunos principios en su naturaleza que hacen que le interese la fortuna de otro y le resulte necesaria su felicidad, aunque no derive nada de él, salvo el placer de verlo.

Y lejos de apoyar el estrecho egoísmo, concluía que “restringir nuestro egoísmo y consentir nuestros afectos benevolentes constituye la perfección de la naturaleza humana”. En otras palabras, nuestro interés propio incluye el desarrollo de nuestra naturaleza benevolente. El llamado padre de la economía rechazaba el egoísmo en que insisten los críticos del mercado de que este se construye como presunción general y como parte de una buena vida humana.

Está claro que los participantes del mercado no pueden caracterizarse apropiadamente como motivados por la codicia. ¿Qué explica entonces esos falsos ataques? Los ataques vienen cuando alguna gente piensa que sus preferencias deberían imponerse a las preferencias de los propietarios y el control de estos sobre su propiedad. Aun así, son incapaces de conseguir el consentimiento voluntario de los propietarios. Así que dichos propietarios y propiedad deben denigrarse y así los autodenominados reformistas pueden imponer sus preferencias a los propietarios sin advertir que esto pone en evidencia su propia codicia.


Publicado originalmente el 15 de abril de 2015. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

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No caigas en la demagogia y las trampas estatistas.

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El hombre no tiene derechos porque el estado o el gobierno se los da. El hombre tiene derechos porque es hombre y tiene inteligencia para saberse capaz de asumir el control de su propio destino. Pensar que el estado garantiza los derechos del hombre nos pone en aguas peligrosas: lo que el estado da, el estado puede quitar. Lo que natura da, natura nunca quitará. Ése es el espíritu de las leyes y derechos naturales del hombre, desde Locke hasta la fecha.

No caigas nunca en la trampa del estatista, siempre dispuesto a regalar el bien más preciado que su humanidad le concede: su individualidad y libertad, a cambio de un falso sentido de protección y pertenencia.

El hombre que se pertenece a sí mismo no necesita del estado para estar consciente de su valor y su destino en la historia de la humanidad.

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«El marxismo ha sido la mayor fantasía de nuestro siglo. La influencia que él tuvo, lejos de ser el resultado o prueba de su carácter científico, se ha debido casi enteramente a sus elementos proféticos, fantásticos e irracionales.»
– Leszek Kolakowski (ex marxista) / Via Anarcocapitalismo.

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Lecciones y elecciones útiles: Adam Smith (video)

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A primavera, huele a primavera, el aire huele a floración tardía y los erizos de Iberia se prometen un verano feliz lleno de frutos caídos en buena hora de los árboles dejados en el olvido. Este erizo no es de Ibiza, pero ya ha manifestado la intención de irse a las playas. ¿Ibiza o Mallorca? … >>

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Frases.

LIBERTAD

BY: Libertad Darom

 

– Las mayorías también pueden equivocarse. La Ciencia no es democrática. Ni la verdad está sujeta a plebiscito. Y si es por errar, prefiero pagar por mis propias decisiones equivocadas, a hacerlo por las ajenas que se me hayan impuesto por la fuerza.

– Los derechos individuales derivan de la naturaleza del hombre, son intrínsecos a él y son, por lo tanto, anteriores a cualquier clase de gobierno y no pueden estar sujetos a ninguna votación. (Oscar Caprav)

– Propongo compilar una especie de diccionario de frases liberticidas, y su traducción al español coloquial. Por ejemplo:
«El Gobierno debería prohibir ‘x'» = «Como yo no quiero o puedo consumir ‘x’, tampoco quiero que nadie más consuma ‘x'».
«El Gobierno debería fomentar ‘y'» = «Me gusta ‘y’ pero no estoy dispuesto a pagar por él, por eso quiero obligar a los demás a pagar en mi lugar».
Etc………….
Creo que sería interesante publicar algo así alguna vez. O por lo menos tenerlo compilado: «manual del pequeño liberticida».

– Es gracioso: la filosofía liberal se basa en la premisa de vivir tu vida sin joder a nadie. Y sin embargo y a pesar de que somos tan pocos, nuestra mera existencia parece que fastidia a medio mundo.

– La naturaleza es hermosa; pero nuestras ciudades son magníficas, increíbles, únicas.

– Si los gobernantes REALMENTE desearan mejorar el nivel de vida de los trabajadores, BAJARÍAN LOS IMPUESTOS en lugar de subir el salario mínimo.

– Hasta que se quejan del machismo y demás monsergas: en general, los varones más misóginos suelen ser los gays. Id con el cuento del «heteropatriarcado machista» a otra parte.

– El futuro del socialismo es el comunismo. El futuro del comunismo es la muerte. La única alternativa a la muerte, es la rebelión.

– «Vive y deja vivir» = Liberalismo.
«Vive y fuerza a que los demás vivan como tú piensas que deberían vivir» = Socialismo de todos los colores.

– Si «socialismo» = Suecia: ¿por qué no se estudian a fondo la política sueca, y después la aplican al pie de la letra? En cambio, repiten «Suecia» como un mantra, pero después van e imitan a Venezuela…

– Mirando Heidi con mi hija:
«El abuelo hace quesos, pero él no necesita consumir tantos. Los que le sobran los vende en el pueblo cercano, y a cambio compra otros productos que le hacen falta. Si no existiera el Comercio, cada cual tendría solo lo que sabe hacer. O sea, casi nada. Gracias al Comercio, todos somos más ricos.»

– En otras palabras: los que están contra los transgénicos y los que están a favor de la disminución de población humana son los mismos. Y no por casualidad.

– Los musulmanes tienen permitido cometer todas las bestialidades que les entre en gana, sin que ningún intelectual, periodista ni activista progre bienpensante se escandalice; ya que «así es su cultura y hay que respetarla». Las cosas (no importa cuales) solo son malas y condenables si las comete Israel.
Occidente se va a joder en grande cuando les impongan estas mismas multiculturalidades en sus propias casas. Detestan a los judíos y apoyan al Islam. Pues Islam tendrán. Hasta que se les salga por las narices. Que les aproveche!

– Los nazis de hoy se hacen llamar socialistas.

– Alguien tiene que explicarle a la gente otra vez, que la legitimidad no parte del gobierno, ni tan siquiera del pueblo. La legitimidad debe estar en los actos mismos, si son decentes, o no.

– Hemos criado un enorme monstruo, y se llama Sector Público. Abarca desde los políticos y funcionarios de carrera, hasta las empresas estatales. Ese sector es cada día más enorme y pesado. En algún momento sucederá que nos daremos cuenta de que son ellos o nosotros. O ellos adelgazan, y adelgazan MUCHO, o nosotros acabaremos literalmente aplastados: desviviéndonos de sol a sol por apenas unas migajas hasta los 70 años, para a continuación tener una vejez de pura indigencia.
Eso es lo que a mí me preocupa hoy, y no a quién elegirán los parlamentarios para elevar al trono de Sumo Figurín con Privilegios de Realeza. La fiesta se tiene que acabar, o nos va a matar.

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COMUNISMO

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El mercado para la libertad (extracto)

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Los gobiernos siempre han considerado necesario usar la fuerza, tanto contra sus propios ciudadanos como contra otros gobiernos. Esto no es sorprendente si se piensa que cualquier gobierno sólo puede existir si mantiene un monopolio en su área de operaciones, y que sólo puede mantener este monopolio permanentemente mediante el uso de la fuerza. Las guerras y las represiones son un subproducto inevitable del gobierno: son simplemente la reacción normal de un monopolio coercitivo ante las amenazas externas e internas a su posición. Cuantas más áreas busca monopolizar dentro de sus fronteras (o sea, cuanto más totalitario es), más represiones tiene que ejercer contra sus ciudadanos y más violentas y sangrientas son esas represiones. Cuantas más áreas busca controlar fuera de sus fronteras (es decir, cuanto más imperialista es), más guerras emprenderá, y más prolongadas y destructivas estas serán. Algunos gobiernos son mucho más totalitarios e imperialistas que otros y, en consecuencia, mucho más crueles y sanguinarios. Pero cada gobierno debe iniciar la fuerza porque cada gobierno es un monopolio coercitivo. Mientras existan los gobiernos, las guerras y las represiones son inevitables. La historia de los gobiernos siempre ha sido, y siempre será, escrita con sangre, fuego y lágrimas.

Además de todo el resto de sus defectos, la estructura de cualquier gobierno es incurablemente arbitraria y, por lo tanto, carente de razón. Cualquier institución que no forme parte del mercado libre y, por lo tanto, no esté sujeta a las reglas del mercado, debe ser establecida y operada sobre la base de reglas arbitrarias y por lo tanto no puede ser justa y orientada hacia la realidad. La empresa privada es guiada por la realidad en la forma del mercado. Un empresario exitoso opera su negocio de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda y de esta manera tiene razones centradas en la realidad para las decisiones que toma. Pero el gobierno está fuera del mercado, no es guiado por las realidades del mercado, y por lo tanto sólo puede ser operado por decisiones arbitrarias. Esta verdad salta a la vista cuando uno honestamente trata de determinar con justeza cómo debería ser implementada la institución del gobierno (lo cual también explica por qué pocos defensores de la libertad han intentado esta tarea imposible). Por ejemplo, ¿cómo deben ser elegidos los jueces, por elección o nombramiento? Si es por elección, ¿en qué términos y por qué electorado (local, estatal o nacional)? La designación debería ser ¿bipartidista o no partidista? Si es por nombramiento, ¿por quién y con qué controles? ¿Cuáles son las reglas para votar, quién decide lo que ellas serán, y cuáles son los criterios objetivos para semejantes decisiones? Las discusiones sobre estos asuntos son a la vez interminables e infructuosas, porque no hay respuestas no arbitrarias.

– M & L Tannehill – «El Mercado Para La Libertad»

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El éxito del capitalismo y la globalización en la lucha contra la pobreza

 

El éxito del capitalismo y la globalización en la lucha contra la pobreza. <<PINCHAR ENLACE PARA LEER ARTÍCULO, MUY INTERESANTE Y PERFECTAMENTE DOCUMENTADO. <<