Etiqueta: LGTBIQ

¡Viva Cristo Gay!

En un par de décadas, lo anormal será lo hetero en el seno de la iglesia

Por José Vicente Pascual 

Los gays católicos del mundo, que son muchos, están dispuestos a doblar el lomo por la causa: tener una fe y una iglesia a su medida

No se escandalicen tanto los cristianos católicos, apostólicos y romanos, por la avalancha homosexual que les está cayendo encima. Todo está pensado y calculado, haya calma: en un par de décadas, lo anormal será lo hetero en el seno de la iglesia. El papa Bergoglio está ahí para eso, puesto por los que mandan para iniciar la fábrica de una iglesia apropiada y tan cómoda para los gays, las lesbianas y demás letras del abecedario no binario. Tampoco se quejen los creyentes tradicionales, los de toda la vida, porque esa soberana mayoría tiene abandonada en la práctica a su iglesia, el templo y la norma de vida, olvidada la doctrina y sustituido el rito por las pompas sociales del bautizo, la primera comunión, la boda y el sepelio; para lo demás, como los protestantes, cada uno a su criterio y mejor conveniencia y tan sobrados sin cura que les predique. Para el creyente medio, la iglesia católica en occidente, desde hace mucho, es una especie de organizadora de eventos que pone lo más sustancial y vistoso de la fiesta, con altar y flores y toda la hostia. Y el vivo al bollo y sobre los demás detalles Dios dirá y elegirá a los suyos.

La semana pasada se han rasgado las vestiduras —algunos—, porque el cura de no sé qué pueblo ha bendecido la unión de una pareja homosexual, eso sí: observando el protocolo más o menos establecido por el Vaticano para estos casos; también hubo gresca porque las clarisas de Belorado parece que se escinden de la autoridad eclesiástica y se han alistado en la iglesia cismática de un obispo que dice misa en latín, con Franco presidente. ¿Qué quieren y qué esperaban? Cuando una casa está vacía y en ruinas se cuelan los ratones primero y los vagabundos después. Pero claro, momento llegará —está llegando— en que alguien va a encargarse de la limpieza y rehabilitación del palacete, y los gays católicos del mundo, que son muchos, están dispuestos a doblar el lomo por la causa: tener una fe y una iglesia a su medida. Los demás, los que se quejan, ¿estarán dispuestos a la misma batalla? ¿Verdad que no? Pues no se quejen tanto y háganse a la idea: en veinte años, las jornadas del orgullo lgtbiq+ se iniciarán con misa solemne y bendición urbi et orbe. ¿Qué no? Al tiempo.

«Derechos trans» significa prerrogativas trans y el fin de la sociedad civil

Los activistas trans no quieren ser tratados como individuos iguales; quieren ser un grupo privilegiado que impone enormes costes a la mayoría de la sociedad para su gran beneficio

Pocos se oponen a la transición de género de los adultos que pagan el proceso por sí mismos. Pero el movimiento trans exige la transición de género de los niños. (Flickr)

 por Instituto Mises

Una «sociedad civil» es una comunidad de individuos unidos por intereses y actividades comunes. Los intereses comunes incluyen poder caminar por las calles con seguridad (paz) y ejercer derechos como la libertad de expresión (libertad individual). Estos intereses compartidos permiten el florecimiento de actividades comunes, como el comercio y la educación de los niños.

La sociedad civil sólo es posible porque la mayoría de la gente quiere vivir segura, proteger a sus seres queridos y prosperar. Esta actitud laissez-faire solía ser una característica definitoria de los americanos, pero una guerra cultural diseñada y bien financiada está destruyendo la renombrada tolerancia de América. Si los intereses comunes de la sociedad se rompen y la paz y la libertad son sustituidas por la violencia y el privilegio, entonces actividades comunes como el comercio y la educación de libre mercado no pueden funcionar.

Un movimiento capta la cruda destrucción de esta guerra cultural contra la sociedad civil: la reivindicación de los «derechos trans» se extiende por toda América. Pero también ha surgido una fuerte reacción en su contra, personificada en el boicot a la cerveza Bud Light por el uso de la activista trans Dylan Mulvaney como nueva embajadora «mujer» de la marca.

Los medios caracterizan esta reacción como odio antitrans por parte de conservadores, cristianos y otros trogloditas. Pero a poca gente le importa la orientación sexual o de género de sus vecinos. Los críticos del movimiento trans se rebelan contra la redefinición forzada de la biología, la destrucción de los deportes femeninos por los atletas trans, el secuestro de la educación infantil, el experimento médico de los niños que cambian de género y la intrusión de penes en espacios exclusivos para mujeres como baños, vestuarios, cárceles y refugios. Los críticos no quieren oprimir a nadie; quieren un retorno a la sociedad civil de paz y derechos individuales.

Para entender por qué el movimiento de los «derechos trans» ha causado tanto daño, es necesario plantearse tres preguntas. ¿Qué es una persona «transgénero»? ¿Qué son los «derechos»? ¿Qué producen las acciones del movimiento?

¿Qué es una persona transgénero? Ya tenemos problemas. Hoy en día, muchos intelectuales prominentes ni siquiera pueden responder a la pregunta más sencilla: ¿Qué es una mujer? Este artículo utiliza una definición común: «Transgénero describe a las personas cuya identidad de género no coincide con el género asignado al nacer». Es una de las muchas categorías de género que promueve la justicia social. Existen hasta 81 categorías distintas, y se dice que todas ellas son fluidas o se construyen con el tiempo.

Políticamente hablando, el transgenerismo y las demás categorías de género son una continuación de la política de identidad. Esta es una definición bastante estándar de la política identitaria: «La política de los movimientos basados en grupos que afirman representar los intereses y la identidad de un grupo concreto, en lugar de cuestiones políticas relacionadas con todos los miembros de la comunidad. La identidad del grupo puede basarse en la etnia, la clase, la religión, el sexo, la sexualidad u otros criterios» (énfasis añadido). Es un intento de dividir la sociedad en grupos y categorías, todos ellos en guerra entre sí porque se dice que sus intereses entran en conflicto. ¿Qué aspecto tiene esta guerra?

Consideremos un ejemplo controvertido: la transición de género. Es cuando una persona recurre a la terapia de reasignación, la sustitución hormonal y la cirugía de reasignación de sexo para cambiar su sexo de nacimiento. Pocos se oponen a la transición de género de los adultos que pagan el proceso por sí mismos. Pero el movimiento trans exige la transición de género de los niños, a menudo a costa del contribuyente; es decir, una tomboy puede convertirse en «chico» mediante métodos que incluyen cirugía irreversible.

Aquí hay al menos dos puntos conflictivos. Uno es la edad mínima a la que una persona debe hacer la transición. La Asociación Mundial de Profesionales de la Salud Transgénero afirma que las hormonas pueden empezar a administrarse a los catorce años y algunas intervenciones quirúrgicas a los quince, es decir, en el punto álgido de la confusión sexual del adolescente. Recientemente, una trabajadora social licenciada de un centro médico infantil de Austin (Texas) fue grabada diciendo que el centro proporcionaba modificaciones de género a niños de tan sólo ocho años. El 25 de abril, el senador Ted Cruz y el representante Chip Roy presentaron una solicitud formal al centro para obtener información sobre cómo se diagnostica la disforia de género, cómo se gastan los dólares federales en el proceso y si los pacientes menores de dieciocho años fueron sometidos a «procedimientos médicos experimentales».

La guerra de grupos se libra aquí entre el derecho del niño a no sufrir abusos físicos y las exigencias de los activistas trans sobre el acceso de los niños a la transición. El otro punto álgido es que las transiciones a menudo se realizan sin el consentimiento de los padres o a pesar de sus objeciones. Es una guerra de derechos: los activistas trans están usurpando los derechos tradicionales de los padres, y los padres están indignados.

La idea de que los derechos de un grupo entran en conflicto con los de otro es perversa porque destruye la base misma de los derechos humanos. Los derechos humanos son universales porque están enraizados en la naturaleza humana. Todos los seres humanos poseen los mismos derechos en la misma medida. Los derechos no se basan en características secundarias como el género; descansan en una humanidad compartida. En otras palabras, una persona trans tiene los mismos derechos en la misma medida que cualquier otra persona de la sociedad. Ni más ni menos.

Los «derechos» que exigen los activistas trans son en realidad prerrogativas o privilegios de grupo. Esto queda claro por la reivindicación de la opresión histórica, que se utiliza para justificar muchas demandas. Lo que realmente reclaman es el estatus de víctimas, en el que se basan sus derechos. Sin embargo, para que los activistas trans mantengan su condición de víctimas, quienes se oponen a ellos deben ser considerados opresores y odiadores sin fin. Convenientemente, esta caracterización elimina la necesidad de tratar cualquier argumento que presenten los «odiadores», como la necesidad de derechos humanos reales.

De nuevo, esta postura trans es una perversión. Si el movimiento trans ha sido históricamente oprimido —y no discuto esto— entonces el movimiento debería valorar los derechos individuales más que la persona promedio. Estas libertades son la forma en que un individuo agraviado se pone en pie. Pero los activistas trans no quieren ser tratados como individuos iguales; quieren ser un grupo privilegiado que impone enormes costes a la mayoría de la sociedad para su gran beneficio. Los derechos individuales son un obstáculo.

La transición de género es un ámbito en el que la sociedad civil está siendo sustituida por la guerra civil, pero hay muchos otros:

  • Las «mujeres» trans alojadas en lugares exclusivos para mujeres, como cárceles y centros de acogida, exponen a las mujeres biológicas a sufrir agresiones sexuales. Ya se están produciendo violaciones.
  • Los planes de estudios trans de las escuelas públicas americanas adoctrinan a los niños en detrimento de la enseñanza de habilidades básicas para la vida, como las matemáticas y la alfabetización.
  • Un destacado médico advirtió en Fox News: «Los estudiantes de medicina de primer año [están] expuestos a una lección woke de ‘cartilla de sexo y género’». Esto desvía la atención de los problemas médicos; también podría dañar las relaciones con los pacientes que no comparten la ideología woke o no pertenecen a un grupo privilegiado. Lo mismo ocurre en las facultades de leyes.
  • La agenda trans viola la libertad de expresión garantizada por la Constitución de innumerables maneras, desde obligar a las escuelas a utilizar pronombres como «xe» y «hir» hasta gritar a los oradores o atacarlos violentamente.
  • Las leyes draconianas contra la incitación al odio están destruyendo un discurso público significativo. Un nuevo proyecto de ley aprobado por el Parlamento irlandés, por ejemplo, prohíbe la comunicación o posesión de material que pueda incitar al odio contra clases «protegidas», incluido el género. Se castiga con hasta cinco años de cárcel.
  • La exigencia de incluir a atletas trans en el deporte femenino está destruyendo todo el campo.
  • Los niños transicionados que se arrepienten profundamente de su transición suelen ser silenciados o descartados.

Una forma de desestimar a los detransicionadores es a través de estudios y estadísticas en los que se puede depositar poca confianza. Un artículo de Associated Press afirma: «En una revisión de 27 estudios» sobre cirugías transgénero, «el 1% de media expresó arrepentimiento». Si esto es cierto, es una buena noticia. Pero, ¿es cierto? La incesante ideología bombeada a través del mundo académico y de las ondas es otro coste más para la sociedad civil. Académicos, periodistas y supuestos expertos se han ganado el desprecio del público. Los estudios y la investigación se han convertido en un frente más de esta guerra de todos contra todos.

Los medios de comunicación y las autoridades merecen con creces este juicio sumario del público. Pensemos en cómo tratan los actos de violencia. Cada acto de violencia contra una persona trans parece ser ampliamente denunciado y condenado, como debe ser. Pero la violencia trans contra mujeres biológicas u otras personas ajenas parece ser ignorada o excusada. Incluso el tirador trans de Nashville que mató a tres escolares de nueve años y a tres adultos está protegido por las autoridades, que se niegan a hacer público el manifiesto del tirador. Y los informes de los medios de comunicación a menudo expresan más preocupación por una reacción violenta contra las personas trans que por los niños muertos. SAVE Services, una agencia que trabaja para garantizar el debido proceso y la equidad en las escuelas, tiene una interesante página llamada «Detengamos la Ola de Violencia Transgénero» donde se documentan muchos casos de violencia trans. En este entorno, simplemente no es posible saber qué hay de cierto en los niveles de violencia y contra quién.

Y termino preguntando: ¿Puede estar lejos una violencia más generalizada, una revuelta civil salvaje? Creo que ya está aquí.

Este artículo fue publicado originalmente en el Instituto Mises


Wendy McElroy es autora, conferencista canadiense y una de las principales teóricas del feminismo libertario.

Policía Trans ¿salvación o condena?

Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder

Por: Irene González

Dos personas sostienen una bandera trans durante una concentración convocada frente al Congreso de los Diputados. Europa Press

Desde que el Gobierno aprobó la nueva Ley Trans, que permite la libre autodeterminación de género, tengo pesadillas recurrentes sobre cómo defenderé mi intimidad el día que un tipo entre en el vestuario de mujeres de mi gimnasio afirmando que es mujer. No es ninguna excusa para no ir. Es un miedo real ante una posibilidad cada vez más cercana. Como era previsible y constatable, según experiencia de otros países Occidentales perturbados, antaño civilizados, hay un aumento exponencial de solicitudes de cambio registral de sexo, donde más del 95% de éstas son de hombres biológicos.

Me sentiría vejada, incómoda, amenazada e indefensa. Pero, ¿cómo voy a defenderme sola en una situación vulnerable para mi privacidad, ante alguien que accede a ella al resguardo de la ley y contra mi voluntad? ¿Cómo puedo protegerme de esta humillación a la que soy obligada desde el Gobierno a consentir contra mi expreso deseo? Ni siquiera me estaría permitido mostrar mi disconformidad. Sólo podría sonreír y aplaudir, como mujer sumisa que no soy. Me han arrebatado mi derecho a no consentir, a decir ¡no! Ya ni siquiera sé si es posible pensarlo, si puedo compartir mis miedos como mujer a modo casi de auxilio ante la posible situación violenta para mi intimidad, en la que una persona con genitales masculinos esté junto a mí en el vestuario. Tengo que apuntarme a kárate o boxeo, o ir con una bolsa en la que pueda llevar un palo para defenderme si es preciso.

Si pido auxilio al personal del centro no me defenderán. Podrían ser acusados de tránsfobos y cometer infracción muy grave con sanción entre 10.001€ y 150.000€ según la citada Ley. Si hago una foto y lo denuncio en redes, la Policía Nacional vendría a detenerme por delito de odio y no al que se descubre desnudo ante mí contra mi voluntad. Cambiarme de gimnasio no solucionaría el problema, especialmente en aquellos exclusivos para mujeres. Si el feminismo posmoderno considera que todos los hombres biológicos son machistas, violadores y depredadores, ¿cómo es posible que la mera voluntad de estos en su autodefinición como mujer haga desaparecer ese peligro para nosotras? Al contrario, me siento más expuesta a esa minoría que sí son realmente unos delincuentes sexuales, o violentos misóginos que encuentran amparo en esta legislación, con la que acceden a sus víctimas mayor facilidad. Ellos tienen incentivos para la solicitud del cambio de sexo en el Registro Civil, como los presos que lo han solicitado para ser trasladados a cárceles de mujeres. Siento compasión, rabia e impotencia por la situación de vulnerabilidad de las mujeres que no importan a nadie con poder.

Pero quizá haya una salvación en la propia condena de la agenda global del género. Una grieta en el sistema que nos muestra de forma involuntaria el policía Trans. Un opositor a Policía Local en varios municipios de Madrid efectuó la solicitud de cambio registral de sexo para poder conseguir más fácilmente una plaza como policía. Las pruebas físicas del examen de acceso tienen unos baremos inferiores para mujeres. Su innegable superioridad física como hombre biológico le permitió conseguir mejor puntuación que el resto de aspirantes femeninas, y por tanto una enorme ventaja para el acceso a un puesto de Policía.

Pero esta noticia que ha indignado a tantas ilumina el camino. La Ley Trans de libre autodefinición del género es una denuncia a todo ese sistema injusto de acceso al Ejército, a la Guardia Civil, a los bomberos o a la Policía que establece diferentes baremos físicos entre hombres y mujeres. Esa diferencia es un reconocimiento explícito a dos cuestiones clave: que biológicamente los hombres tienen más fuerza física que las mujeres, y que la existencia de esos baremos diferentes supedita a los ciudadanos, y especialmente de las ciudadanas, a los deseos de unas mujeres de acceder a una profesión por encima de las necesidades de seguridad de la población.

Hay mujeres policías excepcionalmente buenas y capaces para puestos donde la fuerza física no sea lo primordial. Pero ante un ataque de una manada de atacantes, quizá sean capaces de defenderme mejor unos hombres biológicos policías con la misma fuerza que mis atacantes. Quizá ahora los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad cubran todas sus plazas con hombres y personas Trans de origen masculino provocando un incremento de la seguridad ciudadana de las mujeres.

Estas políticas lunáticas de género ya han conseguido su finalidad, que no es proteger a las personas con disforia, sino dividir a la población y enfrentarla. La ruptura del sistema de realidad y el desprecio a la biología para imponer un nuevo orden social en el que no haya mujeres, ni hombres, sino una homogénea sociedad de géneros confusos y fluidos, de clones prescindibles e hipnotizados por la falsa bandera de la diversidad.

¿Es la ideología Woke la nueva forma de terrorismo?

Hace poco más de una década, los enemigos extranjeros de EE:UU. solían explotar bombas en lugares públicos y estrellar aviones contra edificios, en lo que conocemos como terrorismo. Hoy día, el terrorismo consiguió otra forma.

Escrito por: Jose Miguel

Resultó siempre, que cuando un terrorista los agrede de forma violenta a EE.UU., este responde con más fuerza, más patriotismo, más unión y todos sabemos que EE.UU. es la potencia militar más grande del mundo.

Pero los enemigos del Muro de Occidente consiguieron atacar de otra manera, más macabra, menos evidente, «menos violenta» y que es perfecta para dividir a la sociedad estadounidense: el Wokismo.

La mente siempre ha sido el target de cualquier estrategia de marketing, ideología, culto o secta. Conquistar la mente de una persona es el equivalente a tener en nuestras manos el control remoto que se usa para que esa persona haga lo que uno quiere.

El terrorismo en EE.UU. ya no explota bombas, ni aviones, sino que inocula ideas. El wokismo es la nueva forma de terrorismo y así como los terroristas islámicos se quitaban la vida para desgraciar a otros, los wokes están dispuestos a destruir la propia para lo mismo.

El Wokismo ha divido a la sociedad estadounidense de tal manera, que el odio interno crece y el sentimiento de culpa es común entre los americanos. Hay estadísticas que muestran que los pilares de la cultura estadounidense, como el patriotismo, la fe cristiana y el querer formar una familia, van en caída libre.

Mientras tanto, la crítica y el desprecio a las bases de la libertad de este país, como la libertad de expresión, el derecho a la legítima defensa y el trabajo duro, van en ascenso, especialmente entre las nuevas generaciones.

No sé si será tan evidente para los estadounidenses y sus autoridades, como lo es para mí que solo soy un inmigrante viviendo en este país, el hecho de que los enemigos de América lograron convencer a los estadounidenses de que «el enemigo extranjero ya no existe» y que el problema de EEUU son ellos mismos y su sociedad con libre porte de armas.

Y es que todo se reduce hoy día a eso, al libre porte de armas, se lo quieren arrebatar. Para lograrlo, el wokismo ha creado unos especímenes que utilizan la violencia con armas de fuego, para atacar especialmente a niños y quebrar la moral de los americanos.

Han sido ya bastantes los criminales que han cometido tiroteos en escuelas y lugares públicos, que se identifican como «Trans», «No Binarios» o cualquier etiqueta propia de la ideología de género, pilar fundamental del Wokismo.

El asesino del tiroteo en Colorado Springs se identificó como «no binario» y los de Denver, Aberdeen y recientemente Nashville, como Trans.

Al infectar la mente de su víctima, el wokismo logra convencerlos de ejecutar estos actos atroces, como entrar a una escuela armados para asesinar a la integrante de una familia.

Por eso, todo aquel que hable en contra de la familia o la libertad, está -potencialmente- infectado de este virus. Pero también hay que prestar atención a los promotores públicos del wokismo.

Ella no es la única, pero sí una de las más populares. Junto con ella, son varias las figuras en cargos públicos, en la televisión, el cine, el entretenimiento, las corporaciones, medios de comunicación, ONGs, instituciones oficiales y principalmente las escuelas, que promueven abiertamente esta ideología Woke, infectando la mente de millones, especialmente los más jóvenes.

¿Cómo revertir esta tendencia? Identificar a figuras como las mencionadas es un paso importante, pero más aún lo es el reforzar los valores sobre los cuales se fundó Estados Unidos: familia, libertad, trabajo duro, derecho de propiedad, a la legítima defensa con armas, fe y patriotismo.

Hay que hacerlo y rápido, porque el Muro de Occidente parece estar en caída libre.

Cierro con esto:

Cómo los «Ambientalistas», BLM y LGBTIQ+ son utilizados para extorsionar

Escrito por: Jose Miguel

En pocas líneas, el propósito de esta publicación es explicar de forma simple el cómo estas comunidades son utilizadas por la izquierda para extorsionar y censurar a quienes no comparten su narrativa.

Todos sabemos que la izquierda es astuta y habilidosa al momento de promover sus agendas.

Son tan astutos, que han sabido tocarle la tecla a comunidades como los LGBTIQ+, BLM y los «Ambientalistas», hasta el punto que los resentimientos los convierten en «luchas».

Al igual que toda mafia o pandilla, los comunistas apelan a la extorsión, persecución y el chantaje de los disidentes. Todo aquel que no se pliegue a su narrativa, es considerado «enemigo de la causa» y debe ser cancelado.

Pero para cancelarlo, hay que utilizar el poder. Los comunistas ☭ tienen poder económico, poder político y poder mediático. Combinados todos, terminan en algo muy peligroso: poder de manipulación.

Para manipular, la izquierda se apalancan en algo que a la gran mayoría de seres humanos les importa: las causas.

Veámoslo uno por uno: La autora estadounidense Candace Owensc expuso el gran tramado financiero que hay detrás de la organización BLM.

Este movimiento es usado como una célula de la mafia de izquierda, para bajar recursos $$ que financian todas las protestas y desastres de BLM.

BLM no solo es la cabeza de toda una pandilla de organizaciones que financia a supuestos «movimientos por los derechos de los negros», sino que desde BLM se bajan millones de dólares para movimientos que se identifican como LGBTIQ+ .

En palabras simples: El movimiento BLM es la nave nodriza y de ahí para abajo, movimientos como LGBTIQ+ y todos sus derivados, son células de una organización que funciona como mafia y como pandilla.

Pero ya va, ¿Por qué cómo pandilla? Las alas extremistas del movimiento BLM y de la comunidad LGBTIQ+, emplean las mismas técnicas y métodos que los pandilleros, al momento de ir contra sus contrincantes.

¿Qué contrincantes? Quienes no promuevan su narrativa y quienes la critiquen.

Son innumerables, la cantidad de veces que BLM y LGBTIQ+ han amenazado con sabotear, boicotear y hasta destruir, empresas, marcas, figuras públicas y al ciudadano común, utilizando su poder económico, político y mediático para difamar y extorsionar a los disidentes.

Estas pandillas han sido capaces de presionar a empresas para que despidan empleados, bajo la etiqueta «racistas» y «homofóbicos». También, han hecho que el poder político cierre negocios o imponga multas sobre negocios bajo las mismas etiquetas de «racistas» y homofóbicos».

Todo lo que no se sume a su narrativa, los movimientos BLM y sus células como la comunidad LGBTIQ+ los acusan con etiquetas que hoy día, la corrección política ha convertido en mazos para arrodillar a la humanidad. Racismo y homofobia son etiquetas que se usan hoy para extorsionar.

Hay un movimiento que funciona igual, pero más a nivel corporativo: los supuestos «Activistas por el medio ambiente». Estos son profesionales de la extorsión, porque tienen mucho poder y lobby político, en los principales gobiernos del mundo y en el Foro Económico Mundial.

La supuesta causa «por el medio ambiente» que promueven los «activistas por el medio ambiente», es utilizada para:

– Conseguir recur$o$ infinitos, vía impuestos, tasas y aranceles.
– Castigar a las empresas a través de multas y penalizaciones, por «no cumplir con lineamientos medioambientales».

¡Extorsión!

¿Cómo hacerles frente? Primero, hay que estar muy claros en que es deber moral el hacerle la guerra cultural a los tres: BLM + LGBTIQ+ + Activistas ambientales. Segundo, hay que mantenerse firmes en las opiniones, las tradiciones, la forma de ver la vida, las creencias y los valores. ¡No cedan!

La única forma de ponerle freno a las alas radicales de estos movimientos, es a través de la integridad, la unión, el trabajo en equipo y la guerra cultural. ¿Te quieren extorsionar? Pues hay que exponerlos. ¿Te quieren chantajear? Hay que hacerlo público y dejarlos en evidencia.

Si hay algo que sobra dentro de estas comunidades es:

– La hipocresía
– La xenofobia
– El desprecio por la libertad
– El odio a quien no piense igual
– El desprecio a lo bueno
– La intolerancia a la crítica
– La cultura pandillera

No se dejen intimidar.

🐺🐑 | Trampa a la inocencia

El agresivo avance de la ideología de género no escatimará recursos ni herramienta para pasar a espaldas de todo padre y madre hasta llegar a cada niño. YouTube Kids es su nueva estrategia.

La información se dio a conocer en Twitter por medio del investigador, Aldo Buttazzoni, quien es graduado de James Madison College. Logró crearse una cuenta en YouTube Kids como si fuese un niño y lo que encontró fue alarmante o en sus palabras «asqueroso». Sobre todo siembra la inquietud respecto a si los menores están psicológicamente preparados para estos contenidos. Aquí el relato de Aldo:

Me hice una cuenta y lo que encontré fue repugnante. Hice una cuenta para 9-12 y uno de los primeros videos que recomiendan «los niños conocen a una persona de género no conforme».

Esta es sólo una captura de pantalla de la miríada de vídeos que tienen para inyectar a los niños con la programación LGBTQ. ¿Por qué los niños necesitan estar expuestos a esto?

Parece que hay un suministro interminable de estos vídeos. ¿Realmente tienen los niños la capacidad de entender estos conceptos? Esto no es educación. Esto es adoctrinamiento.

Uno de los canales más destacados de YouTUbe kids es «Queer Kid Stuff», donde desglosan las infinitas sexualidades del colectivo LGBTQ+ y detallan qué significa cada letra.

La presentadora es Lindsay Amer, una activista LGBTQ+ y YouTuber estadounidense. Ha sido reconocida por GLAAD, la Conferencia TED y los Webby Awards por su trabajo relacionado con la educación y la defensa del colectivo LGBT.

«El consentimiento consiste en dar permiso a alguien o a algo». Este es uno de los vídeos más extraños en los que se enseña a los niños a «dar su consentimiento»

Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como YouTube Kids (Tuitear esta frase)

¿Qué es exactamente lo que enseñan a los niños sobre “consentir”?

Dicen que se trata de juguetes infantiles y de jugar, pero hay un trasfondo más siniestro dado el auge cultural de los MAP (Personas atraídas a menores, también conocidos como pedófilos). Echa un vistazo al reciente vídeo de Billboard Chris en el que un hombre dice que los niños pueden “consentir” el sexo.

El entrevistado afirma en el clip que «Un adulto maduro entiende el concepto de consentimiento, ¿por qué deberíamos limitar a alguien por su edad?». «¿Por qué debemos asociar la edad con el consentimiento?». Repugnante.

Este hombre (y otros) defienden que niños de tan solo 12 años puedan acceder a mantener relaciones sexuales consensuales. No olvidemos que los videos que YouTube Kids está promocionando sobre relaciones sexuales consuales son para niños de 12 años o menos.

Con este contenido están tratando de impulsar dos ideas:

1. Los niños son autónomos

2. Los niños pueden acceder a tener relaciones

La única conclusión lógica de estas dos ideas es la pedofilia. Están haciendo esto de la misma manera que están impulsando la sexualización de los niños con Drag Shows – bajo el pretexto de los «derechos de los homosexuales».

Los niños tienen derecho a su inocencia y a estar a salvo de la exposición a contenidos sexualizados en línea. Estos vídeos no son aptos para menores y YouTube los está promoviendo para adoctrinarlos.

Esta es la definición de “grooming” y es repugnante.

¿Por qué hacen estos videos “infantiles”? ¿Somos conscientes de la forma en que los MAP están tratando de cambiar la idea de consentimiento para legalizar la pedofilia?

Tenemos la obligación moral de proteger a los más inocentes de nuestra sociedad y tenemos que levantarnos contra inmundicias como ésta.

Menores de 8 años pasan 65 % del tiempo en YouTube

De acuerdo al portal Familyzone.com, los menores de 8 años pasan el 65 % de su tiempo en Internet en YouTube. De hecho, YouTube Kids ostenta tener 35 millones de usuarios semanales.

“YouTube es todo lo que los rodea”, dijo Michael Robb, director senior de investigación de Common Sense Media, la organización sin fines de lucro que emitió el informe.

Asegura que YouTube fue la abrumadora primera opción para ver videos en línea. Incluso entre los preadolescentes encuestados, tres cuartas partes de los cuales dicen que usan el sitio a pesar de las restricciones de edad. Solo el 23% en ese grupo de edad dijo que ve YouTube Kids, un servicio separado dirigido a ellos e incluso a niños más pequeños. Y de ellos, la mayoría aún dijo que prefería YouTube normal.

“Resulta retador para los padres descubrir cómo filtrar lo que ven sus hijos”, dijo Robb.

FUENTE: Destacadas


F

La tenebrosa Ley Trans, Parto o aborto de Irene Montero, la desquiciada.

#NoALaLeyTrans #NoALaIdeologíaDeGénero

RAMIRO GRAU MORANCHO

Confieso que ya no leo en BOE, boletín oficial del estado.

Ya soy mayor, y he dejado de leer tebeos.

No creo en el  capitán Trueno, ni en Pulgarcito, pero si en el  guerrero del Antifaz, que ya tarda en venir a España, para librarnos de los miles (posiblemente, cientos de miles), de ladrones, corruptos y traidores que nos circundan y oprimen.

Creo en Dios, en la Virgen del Pilar, en la Patria, en la familia, en los amigos, y en mí mismo, por este orden.

La vida es corta, y no estoy dispuesto a perder el tiempo leyendo paridas, ocurrencias, y mentiras sin compasión.

Antes, cuando el BOE se publicada en papel, siempre podía ser útil para limpiar los cristales, o hasta limpiarse la parte donde la espalda pierde su honroso nombre, a falta de papel higiénico, pero ahora, ni eso…

Quiero decir con esto, que si no leo las leyes nuevas, la mayoría reales decretos leyes, del gobierno, que luego se transforman en leyes, con la anuencia de la mayoría de los culoparlantes, y del rey Felipe VI (iba a poner Felpudo VI, por error), menos aún voy a leer y estudiar los proyectos de los varios gobiernos que tenemos: algo que creo queda del PSOE, el partido sanchista, que es mayoritario –en el  gobierno, pero no en la sociedad-, y las taradas de Podemos.

Y la expresión taradas, no la uso en sentido peyorativo, sino meramente descriptivo.

Las cosas son lo que son, y no hay que darles más vueltas.

Pero esta mañana, 4 de noviembre de 2022,  al leer el   diario digital PaNam Post, en el que colaboro desde hace años, y que se edita en Miami, para toda Hispanoamérica, he visto un brillante artículo de doña Gabriela Moreno, que se titula así:

“Tres cambios de sexo en dos años permite polémica Ley Trans de Irene Montero”,

Y me he quedado a cuadros, la verdad.

(Les aconsejo que lo lean y, si es posible, que el medio lo reproduzca, pues es de lo más sensato que he leído en mucho tiempo).

Independientemente de las aberraciones jurídicas del  proyecto de ley que explica de forma sencilla y exhaustiva el  artículo,

 ¿Cómo va a hacer nuestra seguridad social para poder atender la avalancha de personas que quieren ser lo que no son…?

¿Y que coste económico van a tener esas operaciones, los periodos de estancia hospitalaria, pre y post operatorios, etc…?

Antes, cuando se legislaba bien, toda norma jurídica de cierto rango, leyes, reales decretos leyes, reales decretos…, tenía que llevar adjunta una memoria económica, para ver el coste estimado que iba a tener el asunto, de donde iba a salir el dinero, etc.

Pero ahora, se le ocurre una parida a cualquier tarada o desquiciada, y allá va el  proyecto de ley.

Todo ello sin intervención de médicos, psicólogos y psiquiatras, faltaría más. ¡Qué sabrán ellos, habiendo tantas desquiciadas en el “monasterio de igualmedatodo”!

Y los menores de edad, que puedan cambiar de sexo, sin necesidad de autorización de sus padres.

Si ya pueden abortar, o tomar la píldora del día después, que produce graves daños, cuando les salga del coño, y nunca mejor dicho, y sin que sus padres lo sepan, ¿qué más da que se extirpen el pene y los testículos, por ejemplo, como el que se va al cine?

Claro que, en un país antes llamado España, donde 202 diputados, no menos tarados, votaron a favor de la eutanasia, nada tiene que extrañarnos. (Supongo que incluirían una disposición transitoria, en su propio “beneficio”, de forma que a los 202 se les aplique la eutanasia en su momento, y más bien pronto que tarde… ¡Qué menos!).

En fin, termino ya, que soy hipertenso, y no me conviene calentarme más.

En el  hipotético supuesto de que alguien me lea,  ruego hagan todo lo que puedan para evitar que esta aberración,  jurídica y social, se convierta en ley, y no sea un parto, sino un aborto.

¿O es que no queda nada de sociedad civil, libre e independiente, es decir, no subvencionada…?

Y sino, que Dios se lo demande a todos los que no hayan cumplido con su deber.

¡Vade retro, Satanás!

¿Un Don Quijote negro? El PSOE promueve la diversidad racial en series y obras de teatro

Los socialistas quieren incentivar los «castings abiertos» y aprobar medidas para incorporar a los rodajes «personas con otros orígenes culturales o étnico-raciales»

El PSOE quiere promover la diversidad racial en el cine y series españolas / Europa Press.

POR: BORJA NEGRETE

Un Don Quijote negro que recorre la Mancha junto a su inseparable escudero Sancho Wanda, un asiático que regenta una tienda de ultramarinos. Podría ser una de las futuras versiones del clásico de Cervantes si España empieza a seguir la línea trazada por grandes majors y plataformas como Disney, Netflix o Amazon, como desea el PSOE. El grupo parlamentario socialista ha registrado una Proposición No de Ley (PNL) en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados para que se tomen medidas que favorezcan la incorporación de «personas con otros orígenes culturales y/o étnico-raciales» en los rodajes de películas y series en el teatro.

El PSOE no está conforme con cómo las minorías étnicas de nuestro país están representadas actualmente en el cine español o en las series. Considera no solo que están infrarrepresentadas, sino que además cuando aparecen en la gran pantalla lo hacen de manera estereotipada: «Los personajes extranjeros no tienen papeles principales y sus roles están asociados con actividades de tipo delictivo, policial o militar. Es decir, que la representación de las personas de origen diverso en el sector del audiovisual está estereotipada«.

El principal partido en el Gobierno se ha propuesto «establecer medidas que fomenten en el ámbito escénico, cinematográfico y audiovisual la incorporación de personas con otros orígenes culturales y/o étnico-raciales. Medidas como, por ejemplo, la promoción de ‘castings abiertos’ o el fomento de formación sobre diversidad cultural y étnico-racial«.

En un casting, lo habitual es que el director establezca unos requisitos físicos para que los participantes se asemejen al personaje que tienen que representar. Estos requisitos pueden ir desde la estatura, al color de piel de ojos. El PSOE quiere incentivar los «castings abiertos«, es decir, aquellos en los que no se establecen unas prerrogativas físicas determinadas para dar cabida a minorías étnicas.

El PSOE no solo quiere que se mejore la visibilidad de las minorías étnicas en los productos culturales, sino también que sus propias culturas queden representadas en obras de teatro, películas series que beban de sus autores y referentes. En la PNL piden «llevar a cabo políticas de promoción desde la perspectiva de la diversidad cultural y étnico-racial en la programación, en materia laboral, en la política de ayudas, en la política de adquisición de obras y en todos aquellos espacios e iniciativas que el Ministerio de Cultura y Deporte considere».

Falta de datos

Los socialistas consideran que las minorías étnicas y raciales no están representadas en nuestro corpus cultural actual pese a no existir datos al respecto, como reconocen en la PNL. Sus fuentes son asociaciones que denuncian esta situación.

«La falta de estudios en torno a la realidad de las personas de orígenes étnico-raciales y culturales diversos hace difícil una aproximación objetiva al problema de su discriminación. No obstante, existen numerosos colectivos de origen diverso que denuncian discriminación a la hora de acceder al sistema cultural, y que, por tanto, ven mermado su sentido de pertenencia».

Una ola que viene de EEUU

La propuesta socialista es el primer paso en nuestro país hacia una ola cultural procedente de las grandes productoras estadounidenses. El PSOE es, no obstante, bastante genérico en cuanto a sus propuestas y ninguna llega tan lejos como la que los premios Oscar se impusieron hace algunos años. Por ejemplo, para poder optar a los grandes premios de la Academia, al menos uno de los actores principales o intérpretes secundarios relevantes debe pertenecer a uno de los siguientes grupos raciales o étnicos:

  • Asiático
  • Hawaiano nativo u otro tipo de isleño originario de Oceanía
  • Indígena/Nativo americano/Nativo de Alaska
  • Latino/Hispano
  • Negro/Afroamericano
  • Originario de Oriente Próximo/Norte de África
  • Otra etnia poco representada

Otra de las normas estipula que al menos el 30% de los actores secundarios o con papeles menores deben ser mujeres, o de una etnia minoritaria, LGTBI+ o deben padecer alguna discapacidad física, cognitiva o auditiva. En definitiva, toda una serie de requisitos que hace que poder participar en los premios cinematográficos sea como pedir una licencia de obra al Ayuntamiento. Estas condiciones dejarían fuera de las candidatas a obras maestras como El Apartamento o El hombre tranquilo.

Los premios Oscar son una campaña publicitaria magnífica para las películas, por lo que todas las productoras -más allá del beneficio que generan con el espectador woke- se han procurado adaptar a estos requisitos, lo que está llenando el cine de sirenitas negras o mujeres empoderadas y hombres blancos heteros malísimos -muchas veces, con una calidad cinematográfica cuestionable, aunque para gustos, los colores-. Los premios Goya, de momento, se libran de estas premisas.

El espeluznante fin último de la ideología de género explicado por uno de sus creadores.

Shulamith Firestone quería una sociedad comunista que normalizara la pedofilia

La ideología de género, surgida de la extrema izquierda y ahora muy extendida en la sociedad, es una fuente incesante de disparates. Pero, ¿cuál es su objetivo final?

La diferencia entre feminismo de equidad y feminismo de género

En 2008 ya señalé aquí la diferencia entre feminismo de igualdad y feminismo de género . El primero buscaba, desde una perspectiva liberal, la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres, un propósito muy loable que ya se ha logrado en los países occidentales. Sin embargo, el feminismo de género no tiene una perspectiva liberal, sino marxista. La primera en describir la verdadera naturaleza del feminismo de género fue la feminista Christina Hoff Sommers en su libro “¿Quién robó el feminismo?” (1994), en el que acuñó el término “ideología de género” para referirse a ese feminismo marxista. En 2016, en una entrevista publicada por el diario español El Mundo , lo definió así:

“Es una escuela de feminismo de línea dura que ve a las mujeres, incluso en Occidente, como cautivas de un sistema de injusticia y opresión. Según esta teoría, cada logro humano lleva en realidad el sello del patriarcado: la literatura, la filosofía, la ciencia, la música o el lenguaje. No basta con cambiar las leyes o las tradiciones. Todo el sistema tiene que ser desmantelado. El feminismo de género surgió de la política radical de la década de 1960 y estuvo marcado por la filosofía marxista y la de Marcuse, Frantz Fanon y Michel Foucault”.

Lo que escribió una de las fundadoras del feminismo de género

En mi artículo sobre el origen totalitario del feminismo de género , expuse algunos de los escritos publicados en 1970 por una de sus creadoras y autoras más influyentes: la comunista canadiense Shulamith Firestone. Vimos entonces cómo este fanático radical se proponía abiertamente destruir “la familia biológica”, inspirado en el pensamiento de Karl Marx.

Creía que el comunismo fracasó porque no destruyó a la familia.

Sin embargo, en su libro “La dialéctica del sexo” (1970) Firestone no se queda ahí. Para ella, la destrucción de la familia es parte de algo aún mayor. En la primera edición publicada por Bantam Book, en la página 212 se puede leer lo siguiente:

“El fracaso de la Revolución Rusa se debe directamente al fracaso de sus intentos de eliminar la represión familiar y sexual. Este fracaso, a su vez, como hemos visto, fue causado por las limitaciones de un análisis revolucionario con sesgo masculino basado únicamente en la clase económica, que no tuvo en cuenta a la familia en su totalidad, ni siquiera en su función como unidad económica. Del mismo modo, todas las revoluciones socialistas hasta la fecha han sido o serán fracasos precisamente por estas razones. Cualquier liberación inicial bajo el socialismo actual siempre debe volver a la represión, porque la estructura familiar es la fuente de la opresión psicológica, económica y política”.

Es decir, que las razones por las que Firestone quería destruir a la familia no solo tenían una supuesta relación con un propósito de liberación de la mujer: lo que ella realmente quería era el triunfo del comunismo destruyendo a la familia, que es el dique social más sólido frente al totalitarismo. experimentos Para ella, el comunismo había fracasado en Rusia no porque hubiera sido demasiado totalitario, sino porque había revertido sus planes más totalitarios.

Propuso abolir la infancia y normalizar el incesto y la pedofilia

En la página 239 del libro, Firestone propone la abolición del “concepto de infancia”, desvinculándolo de cualquier relación con sus padres biológicos , y señala que “aunque los niños serían menos, no estarían monopolizados, sino que se mezclarían libremente toda la sociedad en beneficio de todos”.

Lo que nos encontramos en la página 240 es la consecuencia que saca Firestone de esa sociedad totalitaria: la normalización de la pedofilia y el incesto. Hablando de los niños, afirma: “si él decidiera relacionarse sexualmente con adultos, aunque decidiera elegir a su propia madre genética, no habría razones a priori para que ella rechazara sus insinuaciones sexuales , porque el tabú del incesto sería han perdido su función.”

En la misma página repite sin rodeos su intención de normalizar la pedofilia ( algo que también defendió otra de las ideólogas del feminismo de género, Simone de Beauvoir ): “Las relaciones con los niños incluirían tanto sexo genital como el niño fuera capaz de hacer —probablemente considerablemente—. más de lo que ahora creemos— pero debido a que el sexo genital ya no sería el foco central de la relación, la falta de orgasmo no presentaría un problema serio. Los tabúes del sexo adulto/niño y homosexual desaparecerían”.

Una ideología que ha acabado asumiendo incluso la acomplejada derecha

Después de leer estas aberraciones, escritas por una mujer que padeció esquizofrenia durante décadas, es escalofriante darse cuenta de la enorme influencia que ha alcanzado en nuestra sociedad la ideología de género formulada por Firestone , hasta el punto de que ya no es solo una colección de tonterías. defendida desde la extrema izquierda, pero también por el resto del mapa político. Incluso la derecha más tímida ha terminado asumiendo estas tonterías sin dudar , arremetiendo contra quienes aún nos oponemos a ellas.

Ya no pueden decir que un grupo de exagerados “ultraderechistas” intentan vincular la ideología de género con la promoción de la pedofilia y de una sociedad totalitaria , ya que una de las fundadoras de esa ideología lo expuso abiertamente. La pregunta que debemos hacernos ahora es: sabiendo esto, ¿están dispuestos a seguir siendo cómplices de esa ideología creada para empujarnos hacia una sociedad totalitaria, comunista y pedófila?

ELENTIR.

Cuando buena parte del legislativo se “trans”… torna.

«La Ley Trans, se aprobará… ahora o un poco más tarde… Y no será la última aberración a la que nos sometan»

Irene Montero asegura que la Ley Trans será ley

Por: Antonio de la Torre

Sin ánimo de entrar en profundidades gramaticales, recojo en el título un prefijo, convertido en “trans”… cendental en los últimos días.

Un prefijo, “trans”, que el Diccionario de la R. A. E. define como “Al otro lado de” o “a través de”, y, en su entrada, deja ejemplos como Transalpino o trasalpino, transpirenaico o traspirenaico, translucido o traslúcido, transcendental o trascendental… trasladar, traspaso, trastienda y se podrían añadir algunos más como trasmitir o trasmitir, transcribir o trascribir… y, entre otros, uno que en política se da con más frecuencia de la que, a mí, particularmente, me gustaría, “tránsfuga o trásfuga”, que contribuye a la prostitución creciente que se ha producido en nuestra democracia. Precisamente el término “trastorno”, es de los que no tienen esa duplicidad.

Si no recuerdo mal, hubo un tiempo, hasta no sé cuando, exactamente –desde luego, en mi etapa escolar creo recordar que era así–, en el que, “trans”, era un prefijo potente e indiscutible, en las palabras que lo portaban. Pero perdió la “n”, no sé muy bien si por “economía” fonética o por cubrir la vagancia lingüística –y/u ortográfica– que se ha venido expandiendo –cual nefasta “plandemia”– en las dos o tres últimas generaciones, dos, si atendemos el criterio del Profesor Amando de Miguel que nos dice que una generación se corresponde con 30 años, la diferencia normal entre padres e hijos, aunque, según ese parámetro, hoy, posiblemente, nos iríamos a 40 o más en nuestra querida España, de no ser por la inmigración, islámica, fundamentalmente.

Volviendo al “trastorno”, que el citado D. R. A. E. define también, en su segunda acepción, como “Alteración leve de la salud”, parece que, en esa “buena parte del legislativo” que cito en el título, evolucionó al “trastorno mental” –puede que transitorio– que, de nuevo en su segunda acepción, desde el punto de vista psicológico lo recoge como “Perturbación de las funciones psíquicas y del comportamiento”. No otra cosa puede interpretarse, cuando se ven esas aberraciones que pretende convertir en normalidad la mal llamada Ley Trans, para un colectivo que no está preparado para tomar ese tipo de decisiones, a una edad tan temprana, niños o adolescentes. Y lo que es peor, con efectos irreversibles si se consuma. Innumerables estudios científicos coinciden en que más del 70% de los niños que piden cambiar de sexo, cuando pasan la adolescencia, no siguen pensando lo mismo. En cualquier caso, no deja de ser un “trampantojo” de unos cuantos “ideólogos” marxistas, que quieren justificar sus delirios con el pretexto de “satisfacer” a un colectivo, absolutamente minoritario, que lo sería aún más si, esos mismos “dementes” –transitorios o no–, hubieran recibido una educación basada más en los valores y principios que, en otra época menos “desarrollada”, eran los más comunes en la sociedad, que en una ideología artificial y antinatural.

Y es que la izquierda, con el permiso, si no connivencia, de la derecha, lo ha sabido hacer muy bien. Como decía Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista Italiano, PCI, “para dominar a un pueblo basta hacerse con la cultura y la educación”. Y eso, precisamente es lo que se ha venido haciendo –y dejando hacer– en España (no sólo aquí), en los últimos 40 años, aunque la tarea venía ya de antes. Entraron en la Universidad en los finales de los 60, primero discretamente y hoy dominan la pública, por lo menos, y, por ende, buena parte de la población que sale de ella y, ya, “educa”, en el ámbito de muchas familias y colegios. Y lo hicieron empezando por poner en práctica otro de los mensajes del citado Gramsci: «La realidad está definida con palabras. Por lo tanto, el que controla las palabras controla la realidad«. Y también en eso están imponiendo su ley. Por ejemplo con el avance del lenguaje inclusivo, cada día más extendido. Uno de sus mayores triunfos ha sido sin duda el hacer “sinónimos” los términos “sexo” y “género”, hasta el punto de que el segundo ha sustituido prácticamente al primero en el vocabulario de la calle y de los medios de comunicación, otra conquista del poder dominante, de influencia claramente comunista.

Asistía hace pocas semanas a una conferencia de la Profesora y diputada, Alicia Rubio, con el título “La Ideología de Género frente a la Antropología Natural”. En ella decía que “La disforia de género es una condición que la medicina conoce y trata desde hace unos cien años”. Hablaba también de que “la incidencia histórica, de alrededor de un caso por cada dos mil niños nacidos” (0’05%), “afectaba muy mayoritariamente a varones y era muy rara en niñas”, y subía exponencialmente, en Occidente, “desde los años noventa, debido a determinadas políticas públicas”. Lo hacía en niños de ambos sexos que “buscan una transición médico quirúrgica de sus rasgos sexuales hormonales y físicos”. Y ponía énfasis en que se da el caso de que “en determinados países y comunidades autónomas, se prohíben y sancionan los tratamientos psicológicos de reversión, mientras se fomentan las ayudas psicológicas, médicas y quirúrgicas para impulsar la transición”. Lo dicho, una aberración.

Pero claro, cuando al frente del ejecutivo está un personaje afectado de un síndrome de narcisismo agudo y ambición sin límite, exento de escrúpulos y sin un solo principio moral, que incluye en su equipo a miembros de esas minorías ideologizadas, no se puede esperar otra cosa. Sobre todo si, unido a lo anterior, el único objetivo personal del individuo es mantenerse en el poder “como sea”, que decía su antecesor, hoy bolivariano, José Luis Rodríguez. O lo que puede ser peor, que lo que está haciendo no sea sólo una imposición de sus socios, sino que forme parte de su ideología personal, que tampoco habría que descartarlo, visto el talante del personaje. Conviene recordar cuando, el que no lo iba a dejar “dormir tranquilo, como al 95% de los españoles”, decía aquello de que era “el más femenino de los hombres”. Y no olvidemos tampoco que, hoy, en esta perversión del sistema democrático que vivimos, cada día más avanzada, el poder ejecutivo, controla y manipula, a cambio de lo que sea, al poder legislativo, ahondando un poco más al Montesquieu enterrado por su antecesor Felipe González, entonces jefe de Alfonso Guerra, al que se le atribuye el “entierro”.

Leía recientemente, al respecto de esta polémica ley, un interesante artículo de un buen amigo, Luis Antequera, publicado en Religión en Libertad: “Entre el berrido de los cabrones y el silencio de los corderos”, que invito a leer. Decía, entre otras, cosas que “La llamada ‘Ley Trans’ no es una ley aislada y solitaria, presentada al albur de las ocurrencias de una cajera de supermercado metida a ministra… es sólo una más del entramado aberrante que nació con la ley del aborto, allá por 1985, y continuó con las leyes de cuotas, discriminaciones varias (todas ellas “positivas” faltaría más), violencia machista, ideología de género, animalistas, eugenésicas, adoctrinamiento en las escuelas, antifamilia, ‘sólo sí es sí’, cambio climático, sostenibilidad, eutanasia… Todas tienen en común un ataque frontal y perfectamente orquestado contra la reproducción, la familia y en última instancia, el género humano, que ha pasado de ser el ‘Rey de la Creación’, a una plaga más, y no menor, para el planeta”. Ese es el objetivo, desnaturalizar al hombre como individuo, su esencia personal y, de inmediato la naturaleza de la familia, célula principal de la sociedad. Haciendo dudar al ser humano sobre su naturaleza sexual y rompiendo la familia en una amalgama de uniones dispares, el éxito está asegurado. Y a por ello van.

Desgraciadamente, y pese a que la colonización ideológica no tiene en cuenta la realidad ni la verdadera diversidad de las personas, y a que el Papa Francisco habla de la “asquerosidad que se hace hoy en día con el adoctrinamiento de la teoría de género”, como recoge también el artículo antes citado, “La Ley Trans, se aprobará… ahora o un poco más tarde… Y no será la última aberración a la que nos sometan”.

Pero permítanme terminar con una nota de humor, que ha dejado uno de esos “genios” anónimos, que se manifiestan en las redes sociales: “Que inventen veinte géneros más. Al final, sólo se podrá elegir entre el urólogo y el ginecólogo”. Pues eso, que hay que alimentar la esperanza y pensar que, aunque no será tarea fácil, se recuperará el sentido común.

¿Estamos de acuerdo, Don Alberto Núñez Feijóo? Además de la economía, que se va a encontrar hacha unos zorros, vamos a la tarea de recuperar la cultura y la educación y a dar la batalla ideológica que sus antecesores descuidaron. España, y las generaciones futuras, a las que no quiere endeudar, como acaba de prometer ante sus Nuevas Generaciones, se lo agradecerán.