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Autismo, abusos y problemas para toda la vida: todo lo que se ha ignorado con la ‘ley trans’

La nueva ley trans se ha aprobado sin tener en cuenta las alertas de cientos de expertos y familias que defienden que hay puntos muy problemáticos, especialmente en todo lo relacionado con los menores

Dos personas sostienen una bandera trans durante una concentración convocada frente al Congreso de los Diputados. Europa Press

REGINA MARÍN LATONDA

La ‘ley trans’, la polémica y controvertida ‘ley trans’, ya es una realidad. El pasado jueves 16 de ferebro, el Congreso aprobó la ley de Irene Montero con la abstención de Carmen Calvo. Y se ha aprobado ignorando las alertas de cientos de expertos y familias que defienden que hay puntos muy problemáticos en la norma, especialmente en todo lo que tiene que ver con los menores.

Los redactores de la ley han ignorado, entre otras cosas, que en el caso de los niños y adolescentes, los problemas de disforia de género (es decir, la incomodidad que pueden sentir algunas personas porque su identidad de género no coincide con el sexo de nacimiento) tienen origen en otros problemas psicológicos que nada tienen que ver con la falta de identidad, como depresión, ansiedad o trastornos obsesivos-compulsivos, que puede solucionarse con otros tratamientos.

También, han obviado el hecho de que un 40% sufre de trastorno del espectro autista y que un 70% han sufrido bullying, abusos o malos tratos, según los datos del Colegio de Médicos de Madrid. «Esto es lo que primero hay que tratar», señalan.

Con datos, la doctora Lisa Littman, especializada en problemas de disforia y transexualidad, reveló en su estudio más reciente que el 62,5% de pacientes jóvenes diagnosticados con disforia de género tienen otros problemas psicológicos previos, que se tienen que tratar antes de iniciar la transición. «No se puede hacer una ley que destruye la vida de muchos por una minoría. La ley tiene que contemplar todas las opciones. Y muchas de esas opciones son que la disforia no se produce porque sea realmente transexual, sino porque hay un problema anterior que se refleja en un rechazo del propio cuerpo», cuentan desde la Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada (AMANDA), una plataforma que da voz a jóvenes que en algún momento han querido cambiarse de sexo y más tarde se han arrepentido.

En esta misma línea, los doctores expertos en la materia Kaltiala-Heino, R., Bergman, H., Työläjärvi, M., & Frisén, L., revelaron en un informe de 2018 que el 80% de niños y niñas que en la pubertad manifestaron disforia de género la superaron una vez terminada la pubertad de manera natural. «Es fundamental tener en cuenta estos datos. La supresión del criterio médico, la rapidez y la facilidad de realizar la transición provocan un aumento de casos que no tendría que ocurrir, porque la disforia tiene su origen en un problema mayor y subyacente. Es necesario que hagan la ley incluyendo informes psicológicos en todas las etapas que demuestren que la disforia y el rechazo al propio cuerpo no oculta otros trastornos, especialmente en los menores», han denunciado en repetidas ocasiones distintos expertos a este periódico.

Otros datos que han ignorado los redactores de la ley, para la que, según los expertos, no han contado con ellos: el 50% de las personas que iniciaron la transición la abandonaron debido a que ésta no aliviaba su disforia de género (estudio de Elie Vandenbussche) o que un 59% de personas detransitaron (revirtieron su operación de cambio de sexo) debido al hecho de encontrar mecanismos alternativos para afrontar la disforia (información del Comité Nacional de Salud y Bienestar de Suecia). «Lo repetimos y no nos cansaremos de repetirlo, con la esperanza de que algún día nos escuchen y modifiquen esta ley: no se puede prescindir del análisis psicológico en los menores con disforia».

Consecuencias de transicionar

Tampoco han analizado las consecuencias físicas de transicionar, especialmente de hacerlo a edad temprana, en pleno desarrollo físico. Entre otras: el 100% de estos menores pasan a utilizar hormonas de distinto sexo una vez tratados con bloqueadores de la pubertad, lo que les deja permanentemente estériles.

El estudio Dhejne desvela que la tasa de suicidios consumados en el grupo de reasignación de sexo, 10 años después de que ésta se produjera, en comparación con la población general, se multiplica por 19, al igual que la tasa de mortalidad por todas las causas y de atención psiquiátrica, que se multiplica por tres, en comparación la del resto de la población.

La vicepresidenta del Colegio de Médicos de Madrid, Luisa González, declaró el pasado 20 de febrero en El programa de Ana Rosa que están «muy preocupados porque es una ley completamente acientífica». «Los protocolos sanitarios que se derivan de esta ley están fuera de toda ciencia, producen efectos adversos irreversibles. Hay daños en la fertilidad irrevocables, insatisfacción del deseo sexual, aumento de la incidencia de tumores y no se ha tenido en cuenta ni el testimonio de los desistidores ni la experiencia de países que llevan 12 años por delante y han dicho que hay que tener cuidado», denunció la doctora.

Por otro lado, los resultados de un estudio científico en Canadá realizado en hombres tras realizarse una vaginoplastia desvela que un tercio de los que se someten a la operación tienen problemas serios para ir al baño y problemas sexuales; un 50% tienen fuertes dolores a lo largo de su vida y que el 100% son farmacodependientes para siempre.

Además, todos ellos, especialmente las mujeres, sufren problemas hormonales muy serios que repercuten en su salud física y psicológica…

Otros problemas derivados de la ley trans

Más allá de los problemas de salud que se esconden tras la disforia y el cambio de sexo, las familias y las asociaciones alertan del peligro de perder la patria potestad con esta ley. Si los padres no quieren enfrentarse a la posible pérdida de la patria potestad de sus hijos, se ven abocados a autorizar todos los tratamientos médico-quirúrgicos que reclamen.

La alerta se basa en el punto 66.4 del proyecto de ley, en el que se dice que «la negativa a respetar la orientación e identidad sexual, expresión de género o características sexuales de una persona menor, como componente fundamental de su desarrollo personal, por parte de su entorno familiar, deberá tenerse en cuenta a efectos de valorar una situación de riesgo, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero». Esta ley, a su vez, asegura que si se considera que un menor está en una situación de riesgo, se podrá evaluar la situación y la entidad pública competente podrá tomar decisiones que pueden incluir, entre otras cosas, retirar la patria potestad.

Por otro lado, los médicos denuncian que, al igual que con los padres, la ley les deja desprotegidos en los casos en los que, por algún motivo, decidan que la operación de transición no es necesaria y que el problema del paciente se puede solucionar por otras vías, como las consultas psicológicas.

En el artículo 75.4.d se califica como infracciones administrativas muy graves «la promoción o la práctica de métodos, programas o terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento, ya sean psicológicos, físicos o mediante fármacos, que tengan por finalidad modificar la orientación sexual, la identidad sexual, o la expresión de género de las personas, con independencia del consentimiento que pudieran haber prestado las mismas o sus representantes legales». En el siguiente artículo se establecen además cuáles son las sanciones para todos aquellos que cometan una infracción muy grave, que van desde multas de entre 10.000 y 150.000 euros, inhabilitación profesional de tres años o la denegación, supresión, cancelación o suspensión, total o parcial, de subvenciones que la persona sancionada tuviera reconocidas.

El manicomio globalista

Tenemos la desgracia de sufrir unas élites lunáticas y dementes.

Alonso de Mendoza

Las élites occidentales no están equivocadas. Están locas. Someter el cuerpo de un niño sano a cambios hormonales irreversibles no es una idea radical, es un disparate de tomo y lomo. Derribar centrales térmicas y embalses en plena crisis energética y de sequía no es una medida errónea, es un acto demencial. Prohibir los productos contra las plagas mientras anuncias que Europa se dirige a una hambruna no es una mera equivocación, ni siquiera una estupidez; es un atentado contra el más elemental sentido común.

No, nuestras élites no son un grupo de inútiles sin remedio. O no todas. Tampoco son necesariamente malvadas. Simplemente, tenemos la desgracia de sufrir unas élites lunáticas y dementes. Porque el malvado deja de hacer el mal cuando consigue sus objetivos, pero el loco nunca deja de hacer locuras. Y en esas estamos, en una espiral de locura permanente.

¿En qué cabeza cabe, si no, que a las puertas de una crisis económica sin precedentes, un jefe de gobierno salga a la palestra y anuncie alegremente que va a regalar 130 millones de euros del sufrido contribuyente a un tipo cuya fortuna supera el PIB de una potencia petrolera como Kuwait?

Hace no muchos años, ningún cargo público habría sobrevivido políticamente a algo así (y hace unos pocos más, tampoco lo habría hecho físicamente). Pero ahora se hacen esos anuncios mientras te disparan la cuota de autónomo y suben los impuestos. Y va a peor.

No hay día que no se cometa o se anuncie un nuevo disparate. No hay día que no se rice el rizo del disparate anterior. De hecho, cuando estás intentando digerir su última locura, te aparecen con otra todavía peor. Es como ese reality show que lleva siglos en antena y que se ha emitido en todos los formatos posibles: en una casa, en una isla, en un hotel, debajo de un puente, etc. En él, los productores buscan desesperadamente nuevas fórmulas para escandalizar al público y para ello se dedican a poner a prueba la salud física, mental y emocional de los concursantes, a los que humillan y desprecian incitándoles –cuando no obligándoles– a cometer las peores indignidades.

En el manicomio globalista, esos concursantes somos nosotros, el pueblo llano, la gente normal. Hoy toca comer albóndigas de gusano, mañana embarcarse en una relación «poliamorosa» y pasado hacer un cursillo homologado para adoptar un «perrhijo». Como en los realities de televisión, la locura cada vez tiene que ir a más. Porque las locuras anteriores aburren. Es una revolución permanente.

La sola idea de que el hombre puede alterar artificialmente el clima de un planeta –y hacerlo nada menos que por decreto del parlamento– nos indica el nivel de desvarío que se ha alcanzado. Es un delirio de tal calibre que cuesta creer que haya calado tanto, sobre todo en una época que reniega de los dioses y dice guiarse sólo por la razón. Pero así están las cosas. Así piensa una clase dirigente que ha acumulado tanto poder y está tan presa de su soberbia que no sólo ha perdido el contacto con la realidad, sino que nos lo quiere hacer perder al resto por Ley

© La Gaceta de la Iberosfera

Pedofilia y LGTB: Mucho en común / Pedophilia and LGTB: Much in common (VÍDEO)

Pedosexuality

¿Existe o ha existido relación entre el activismo pedófilo y el activismo LGTB? Sin duda.

En sus orígenes los pedófilos formaban parte del colectivo gay e incluso marcharon juntos reclamando sus libertades durante la revolución sexual.

No fue hasta 1994, cuando se publicó el documental «Chicken Hawk: Man Who Love Boys» donde varios pedófilos explicaban cómo mantenían relaciones sexuales con niños y defendían que esto era la mar de normal, que fueron definitivamente rechazados por la mayor parte de la sociedad, incluida buena parte del colectivo LGTB que se desmarcó de este tipo de conductas.

Desde entonces, el activismo pedófilo ha perdido mucha fuerza, pero últimamente están tratando de guarecerse de nuevo bajo el paraguas arcoiris (por eso Nambla, su mayor organización, sigue usándolo como emblema) para ser considerada la pedofilia una orientación sexual más.

Por favor, comparte el vídeo. Frenemos esto.

Marcel Garcia

RECOMIENDO BAJARSE EL VÍDEO PORQUE A SABER CUANTO DURARÁ.

Dos filósofos de prestigio desmontan la “ideología de género” / Two prestigious philosophers dismantle the «gender ideology»

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Impedimos que un niño de 12 años coma las chuches que quiera, pero dejamos que decida cambiarse de sexo. Nos preocupa el efecto a medio plazo de su más mínima obesidad, pero permitimos que sea sometido a tratamientos hormonales irreversibles que alientan una futura mutilación genital. Negamos (justamente) la capacidad de un menor para consentir en una relación sexual con adultos, pero condenamos al oprobio público y al escarmiento mediático a quien niegue a un niño, que lo ignora todo sobre el sexo, su capacidad para consentir, inducido por adultos, en intervenciones químicas o quirúrgicas sobre su sexo.

¿”Dejamos”? ¿”Permitimos”? ¿”Condenamos”?

No. Quienes “dejan”, “permiten” y “condenan” son ideológicamente -y, en algunos casos, incluso personalmente- los mismos que ayer (y, como ahora, en nombre del Progreso y los Derechos) jaleaban la pederastia como una forma de liberación sexual.

Dos filósofos han denunciado esta hipocresía y estas contradicciones en un reciente artículo en Le Figaro: se trata de Olivier Rey, matemático y filósofo y miembro permanente del Instituto de Historia y de Filosofía de las Ciencias y la Técnica, y Jean-François Braunstein, profesor de Filosofía en la Universidad de París-I Panteón-Sorbona.

Cambio de sexo para los menores: el descontrol de la lógica de los derechos

En las últimas semanas, con ocasión del caso Matzneff, nos hemos preguntado: ¿cómo hemos podido, en los años 70 y 80, ser tan condescendientes con los adultos que reivindicaban haber tenido relaciones sexuales con niños o adolescentes muy jóvenes? Cuestión, cuanto menos, sesgada. De hecho, es falso decir que, en los años 70 y 80, “nos” mostrábamos particularmente condescendientes al respecto. Una minoría, que pretendía encarnar el progreso y el sentido de la historia, creía que eso estaba bien y relegaba a todos los que no pensaban igual del lado de los idiotas, los reprimidos, los reaccionarios podridos.

Bernard Kouchner [co-fundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo, exministro de Sanidad con Lionel Jospin y luego de Asuntos Exteriores con Nicolas Sarkozy], situado en uno de los primeros lugares en la lista de firmantes de una petición que, en 1977, defendía el derecho a tener relaciones sexuales con niños, invoca el ambiente de la época: “Otros tiempos, otras costumbres. El periodo era estúpidamente laxo y permisivo”.

El periodo es la excusa perfecta. Si la población era realmente tan laxa y permisiva (tan falta de common decency), no habría sido necesaria una petición para permitir lo que la mayoría reprobaba. Kouchner debería haber dicho: el pequeño círculo al que yo pertenecía, que en su lucha contra el “orden moral” sermoneaba a Francia, era “estúpidamente laxo y permisivo”.

Más grave aún. Los que hoy se llaman “progresistas” son los primeros en indignarse por las fechorías del pasado. Muchos de ellos son los impulsores diligentes o, en su defecto, los acompañantes indulgentes de las violencias inéditas cometidas contra los niños. Es lo que sucede, por ejemplo, con esta nueva maravilla: los niños que el Estado certifica que no tienen padre. Genealogía truncada, organizada por el poder público: existe el derecho de la mujer a tener un hijo sin padre, pero «no el del niño a tenerlo, cualquiera que sea el momento para ello» (declaración del diputado Jean-Louis Touraine, relator del proyecto de ley bioética, en la comisión parlamentaria, 11 de septiembre de 2019). Evidentemente, los niños sin madre no tardarán en llegar: el «vientre de alquiler para todos» está ya de camino.

Dichos niños serán muy ingratos si se quejan: no sólo llegarán al mundo con una calidad mínima garantizada debido a la selección de gametos y al diagnóstico preimplantacional, sino que además podrán cambiar de sexo si el que les ha sido “asignado” no les convence.

Pero la diferencia sexual no es una nimiedad: dado que la humanidad está formada por hombres y mujeres, nadie puede pretender ser, él sólo, depositario de la humanidad. La sexuación desmiente el fantasma de la omnipotencia y la plenitud personal, e inscribe en cada uno de nosotros el límite. Comprendemos que para el niño enfrentarse a la diferenciación sexual puede generar dificultades. Y en algunos casos incluso grandes dificultades. Es responsabilidad de los padres, los adultos y las instituciones ayudarlos de la mejor manera posible a superarlos. Pero ha surgido otra idea: proponer a todo el que no esté satisfecho con su sexo que lo cambie. Y esto, en edades cada vez más tempranas.

‘Bloqueo de la pubertad’

Así, en Estados Unidos, como en el Reino Unido y en el norte de Europa, a un niño de unos doce años con disforia de género se le puede proponer, si los padres lo permiten, un tratamiento con “bloqueadores de la pubertad” para que tenga tiempo para reflexionar. A continuación, a los 15 o 16 años, el adolescente, que en realidad sigue siendo niño, puede por voluntad propia, lanzarse a una “transición” guiada por hormonas, cuyos efectos son en su mayoría irreversibles (desconociendo también si este tipo de medicación, que deberá ser tomada de por vida, tiene a la larga efectos nefastos sobre la salud), para pasar, en última instancia, por quirófano a partir de los 18 años.

Los hechos dicen que al “bloqueo de la pubertad” sigue, en la casi totalidad de los casos, una “transición” efectiva. Lo cual es lógico: al impedir que el cuerpo madure, el tratamiento también impide que el cerebro lo haga, con el pretexto de dar tiempo para la reflexión; pero lo único que hace es paralizar la situación en espera de que el paciente llegue a la mayoría de edad para que la “transición” emprendida llegue a su conclusión. Dicho de otro modo: se carga sobre la voluntad de un niño de 11 ó 12 años el peso de decidir la puesta en marcha de un proceso de cambio de sexo.

Comparemos esto con la severidad con la que son condenadas hoy en día las relaciones sexuales entre adultos y niños o jóvenes adolescentes. Aunque estas relaciones fueran “consentidas”, la ley estima que los niños y los jóvenes adolescentes son demasiado jóvenes para que el “consentimiento” en cuestión, si existe, autorice a un adulto a tener relaciones sexuales con ellos. Pero en este caso, ¿qué habría que pensar de las personas para las cuales el deseo expresado por niños de la misma edad, o aún más jóvenes, de cambiar de sexo, es ley, por lo que consideran que es necesario responder proporcionándoles los tratamientos adecuados? ¿Demasiado jóvenes para que sea verdad su consentimiento a una relación sexual con un adulto, pero suficientemente maduros para comprometerse a una “transición” de un sexo a otro?

Por el momento, en su conjunto los médicos y la administración del Ministerio de Sanidad son, en la práctica, más prudentes en Francia que en Estados Unidos o el Norte de Europa. Sin embargo, podemos confiar en que los detractores del “retraso francés” obtendrán rápidamente un alineamiento con lo que es ya costumbre en los países más “avanzados”.

En el Reino Unido, la multiplicación de casos tratados por la sanidad pública en el Gender Identity Development Service (GIDS) es asombrosa: de 97 en 2009-2010 a 2590 en 2017-2018 [un crecimiento de casi el 2500% en una década]. Y la lista de espera no deja de aumentar ante el flujo de peticiones. Una serie de vídeos en internet se encargan promoverlo entre los niños, y los padres tienen cada vez más dificultades en ofrecer resistencia, porque el mensaje que reciben de manera insistente es que los buenos padres son los que “acompañan”. Es lo que muestran las películas. Y la televisión.

En Estados Unidos, un niño, Jazz Jennings, ha hecho pública su “transición” de niño a niña en I Am Jazz, un reality show del canal TLC (The Learning Channel), en el que se le ve con su familia, sus amigos, en el colegio. La primera temporada fue emitida en 2015; la quinta, emitida a principios de 2019, acompañó a Jazz hasta la clínica en la que se llevó a cabo la operación de “confirmación de género”.

Cuando Jazz tenía sólo siete años, sus padres lanzaron la Fundación TransKids Purple Rainbow en apoyo de los jóvenes transgénero. Estos son los padres que se pone como ejemplo a seguir. Los que actúan de otro modo son unos monstruos, peores que los Thénardier, quienes por malos que fuesen no se habrían opuesto a que Cosette se convirtiera en Nicolás [alusión al matrimonio de posaderos en Los Miserables, de Víctor Hugo, a quienes Fantine entrega su hija Cosette para que se ocupen de ella. La alusión a Nicolás tal vez tenga que ver con el protagonista de las novelas de René Goscinny El pequeño Nicolás, para seguir en ámbito literario; ndt].

El documental Trans Kids: It’s Time to Talk, realizado por la psicoterapeuta Stella O’Malley y difundido en el Reino Unido en noviembre de 2018 por Channel 4, incluye el testimonio desgarrador de una madre sometida por este contexto: ¿cómo podría ella convertirse en la madrastra tránsfoba que se opone a la “transición” que quiere su hija y que el sistema de salud pública británico propone? Al mismo tiempo, piensa en la posibilidad de que su hija, años más tarde, se arrepienta de su transformación y le reproche el haberse sometido al ambiente: “¿Quién puede asegurar que Matt no nos diga, a los 25 años: ‘¡Era un niño, tenía once años! ¿Por qué me habéis hecho esto? No me dejabais comer chocolate, o hacer esto o lo otro, ¿por qué entonces habéis tomado la decisión de darme inhibidores de la pubertad?’”.

Tiene razón en plantearse la pregunta: hay personas que, años más tarde, se han arrepentido de su “decisión”, y desean volver a su sexo original, desean “detransicionar”. Pese a ello, recordar las dificultades a las que tienen que hacer frente los transexuales después de su “transición” es casi imposible, sería “hacerle el juego” a los tránsfobos.

Cuando James Caspian, un psicoterapeuta que ha acompañado a un gran número de jóvenes durante su “transición” quiso llevar a cabo un estudio sobre los transgénero que, más tarde, se han arrepentido de haber seguido este camino, la universidad de Bath Spa rechazó el proyecto alegando que era “potencialmente políticamente incorrecto” y podía dañar la reputación de la universidad en las redes sociales. Una universidad debe estar del lado del progreso; y el progreso es la felicidad que la “transición” garantiza.

Stella O’Malley tenía razones muy personales para realizar este documental sobre los niños “trans”. Nació en los años 70 en Dublín, y toda su vida se sintió un chico, vivió como un chico. Cuando llegó la pubertad, fue una tragedia: la transformación de su cuerpo desmentía lo que ella quería y pretendía ser. Pero esta tragedia fue también un pasaje. Ahora, con la distancia, Stella O’Malley constata: “Emergí como mujer y soy feliz de ser mujer. Me casé y tengo dos hijos a los que amo. Ya no consigo ver en mí a ese niño que yo era”.

Tiempos caóticos

Sin duda, la evolución no siempre es tan favorable. No obstante, en la mayoría de los casos, antes de la existencia de los “tratamientos”, los raros casos de disforia de género eran estados temporales que se reabsorbían con el paso a la edad adulta. Sería positivo tenerlo en cuenta: la feminista Camille Paglia acusa a los «propagandistas transgénero» de «abuso infantil» y afirma que «los padres no deberían hacerle esto a sus hijos».

Stella O’Malley se da cuenta de la suerte que tuvo: “Si llego a nacer treinta y cinco años más tarde, estoy segura de que habría sido ese niño que está siempre en internet, elige recibir el tratamiento hormonal y transiciona, estoy convencida de ello”. Piensa que la mayoría de los niños que deciden transicionar se equivocan, como se hubiera equivocado ella: «Los desorientamos. Creo que están confundidos y nosotros los desorientamos».

En los tiempos caóticos en los que vivimos, es muy difícil proyectarse hacia un futuro de varios decenios. Si sobreviniera un colapso, como predicen algunos, las personas recordarían con incredulidad, en medio de las ruinas, esta moda “trans” que agitó al mundo cuando estaba al borde del abismo. Si la trayectoria se mantiene igual, del mismo modo que los “progresistas” de 2020 se alarman de la libre sexualidad con niños y adolescentes muy jóvenes que era “tendencia” defender e impulsar unos decenios antes, los “progresistas” de 2050 se alarmarán al saber que, en 2020, era considerado progresista proponer la “transición” de un sexo al otro a los muy jóvenes. Los que hoy animan o simplemente admiten las “transiciones precoces” dirán: era la época. Pero no, no era la época: eran ellos.

FUENTE: ALERTANACIONAL

Ante la colonización ideológica de género, ¡Despertad!

IDEOLOGIA DE GENERO10

A día de hoy trece Comunidades Autónomas gobernadas por partidos de diverso signo político han aprobado leyes denominadas genéricamente LGTBI. En todas ellas, sin excepción, se atenta contra ese bien fundamental del hombre que es su libertad. Estas leyes, que están ya vigentes, en su mayoría, conculcan derechos básicos de las personas, como son: la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la igualdad, la libertad de cátedra, la seguridad jurídica, el derecho de los padres a educar a los hijos según sus convicciones, etc.. Y en especial atentan contra los más vulnerables, los menores, conculcando el principio del interés superior del menor.

El iter legislativo, puede culminar en breves semanas con la aprobación en el Congreso de los Diputados de la “Proposición de ley de Podemos contra La discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales”.

Esta Proposición, lejos de perseguir lo que afirma, no solo atenta contra numerosos derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución, sino que trata de imponer una ideología, una forma de concebir al hombre, violentando la ciencia bajo unos parámetros no científicos, y todo ello en un marco de absoluto relativismo moral, con el perverso sello de estimular guerras y odios entre iguales. Por supuesto, con la prescripción y aplicación de sanciones para el que disienta. Única forma de hacer prevalecer a una ideología contraria a la naturaleza.

Esta ley prevé una legislación específica, para un determinado grupo de personas, en función de su orientación sexual, produciendo una discriminación con cualquiera otro que entienda la sexualidad de manera diferente.

El sexo biológico desaparece frente al “sexo sentido”. Los menores podrán recibir tratamientos irreversibles que, según dictamina la Asociación de Pediatras Americana, hacen un profundo daño a los niños.

Se prohíben tratamientos para revertir el sexo hacia la heterosexualidad, aun pudiendo ser esta la voluntad del paciente.

Introduce en la escuela una determinada forma de entender la sexualidad, siempre contraria al sexo biológico y a la evidencia científica, violentando el derecho de los padres y se transgrede la clara obligación de absoluta neutralidad del Estado en estas cuestiones.

Culpabiliza a todo aquel que pueda disentir, imponiendo sanciones de forma discrecional a quien sea denunciado por discriminación, con el único parámetro subjetivo del sentimiento del presunto ofendido.

Todo ello bajo la excusa de igualdad y no discriminación, que encierra toda una estrategia para modificar culturalmente nuestra sociedad y subvertir los valores en los que se asienta nuestra Carta Magna. ¿Cómo no defender la igual dignidad de toda persona? ¿Cómo no luchar contra cualquier tipo de discriminación? ¿Cómo no crear en los colegios pautas en contra de cualquier ataque a un compañero? Pero… lamentablemente, esta no es la intención. Nuestro ordenamiento jurídico actualmente responde ante estos posibles ataques.

La ley de Podemos, que es muy parecida en sus postulados a la aprobada por unanimidad en la Comunidad de Madrid, y que conlleva en ambos casos sanciones a quien disienta, ha sido objeto de una enmienda a la totalidad presentada por el GPP. Una enmienda que trataba de que se aprobara un texto, por otra parte innecesario, de no discriminación. Un gran avance, si se hubiera aprobado, con respecto a todo lo anterior (aunque pueda disentir de parte de su contenido). Pero, en mi opinión, esta enmienda iba más dirigida a dar una pátina de cordura y trasladar un mensaje a sus votantes, que realmente a defender lo obvio.

“Paroles, paroles, paroles…” se oyó en el hemiciclo.

Un discurso consistente, que denunciaba vulneraciones de derechos fundamentales, que era digno de alabar, y que hacía falta oír, pero en el que se introdujo, justificando a modo de torpe excusa, que en las Comunidades Autónomas donde se gobierna, existen leyes similares que ya se están aplicando. Madrid, Galicia, Extremadura o Murcia. Esa reafirmación, no parece muy coherente. Porque esas leyes autonómicas, que adolecen de los mismos errores que denuncian para la Ley de Podemos, se están aplicando, introduciendo sus pautas culturales, y sancionando a quien disienta. Lo hemos podido comprobar con el director de un colegio en Madrid, perteneciente a la institución educativa Educatio Servanda.

En su virtud, y atendiendo a la coherencia, la Plataforma por las Libertades, formada por más de cien asociaciones, reivindica la derogación de estas leyes autonómicas, que contradicen de forma evidente el discurso del PP en el hemiciclo, y lo que es más importante, contradicen la Constitución Española.

Ahora bien, la consagración de la colonización ideológica a nivel nacional, viene de la mano de Podemos y, lamentablemente, con el apoyo fundamental de los dos partidos PSOE y Ciudadanos. El resto de grupos parlamentarios que componen la Cámara han dado el visto bueno a la tramitación de la Ley (excepto PP y UPN del GP mixto). Auspiciada por la izquierda esta revolución social de deconstrucción del hombre y la familia, encuentran ahora, la inestimable ayuda de Ciudadanos, que aprovecha cualquier oportunidad para crear inestabilidad, con afán oportunista, sin importarle la defensa de tal o cual derecho incuestionable del hombre.

El procedimiento requiere en este momento, que el texto acometa el trámite de enmiendas parciales. Si se aprueba en sus términos actuales, se consagrará a nivel nacional, “el ataque a la libertad, en nombre de la libertad”, como afirma Gabrielle Kuby. Esta nueva ley que de principio a fin, persigue una colonización ideológica, poco podrá mejorarse con unas enmiendas parciales. Podrá minorar sus graves efectos, pero…, ojalá me equivoque, se utilizará la demagogia imperante para, en nombre de la libertad, atentar contra las libertades y sobretodo hacer un gravísimo daño a los niños. Porque,cuando se atenta contra la verdad del hombre, se hace precisamente más daño a aquellos a quien se dice defender.

Serán en fin los Tribunales y en concreto el Tribunal Constitucional, quienes tendrán que dirimir, después de pasado un tiempo su legalidad o constitucionalidad. Es la consecuencia de la actitud de políticos y gobernantes que en unos casos delegan su función representativa en ellos, como estamos viendo últimamente (y como ha ocurrido con el ya olvidado tema del aborto) y en otros casos como éste, legislan en contra de sus propios ciudadanos. Han pasado casi ocho años desde que se presentó el recurso contra la actual Ley del Aborto en el Constitucional, por lo que, podemos concluir, que en similares circunstancias, se habrán conseguido para entonces parte de sus objetivos de normalización aceptación e irreversibilidad.

Ante esta desoladora situación política, en tema tan trascendente, solo nos queda…. ¡Despertar!Un despertar que ha de comenzar por recordar a nuestros representantes cuál es su verdadera obligación. Y si no es la defensa de las libertades… ¿Cuál es entonces?

Lourdes Méndez Monasterio 
Coordinadora de la Plataforma por las Libertades

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Cruda realidad.- Ideología de género: el nuevo telón de acero cae sobre Occidente / Crude reality.- Gender ideology: the new curtain falls on the West

Alemania ha cedido al lobby LGTB. Sólo los países del Este, los que sufrieron la bota soviética, siguen defendiendo la familia y la libertad frente a la Ideología de Género. La Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos.

Por/By Candela Sande

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Vladimir Putin Beata Szydlo y Víktor Orban

Hace 221 años, el médico británico Edward Jenner observó que quienes sobrevivían a enfermedades infecciosas no volvían a contraerlas, y conjeturó que inoculando gérmenes débiles de una patología podía prevenirse que el sujeto enfermara de ella. Así nacían las vacunas, que tantos millones de vidas han salvado.

Quizá sea exagerado, e incluso insultante para tantos mártires, llamar ‘cepa débil’ al férreo régimen soviético impuesto a la Europa del otro lado del Telón de Acero, pero sí da la sensación de que esos países tienen pocas probabilidades de volver a optar por una ideología que aún tiene predicamente, prestigio y curiosas variedades de lo más exitosas de este lado.

Están vacunados de comunismo y, de rebote, prácticamente inmunes a esa cepa mutada, lo ‘políticamente correcto’.

Alemania ya tiene, como casi todos los países occidentales, su ‘matrimonio igualitario’ por ley, aunque siga siendo de hecho tan imposible hoy como hace cien años o dentro de otros cien.

Decía Chesterton que si os empeñáis en llamar ‘margarita’ a todas las flores, no habréis conseguido nada más que destruir un hermoso nombre.

De los grandes, solo Italia resiste, y pueden apostar a que le quedan dos telediarios. La canciller Merkel ha votado personalmente en contra, si eso tiene alguna validez fuera del cálculo electoral de tirar la piedra y esconder la mano. De hecho, en su partido, la CDU, una holgada mayoría se ha opuesto. En el resto, la unanimidad ha sido absoluta.

En Irlanda están ya en ese runrún previo que tan bien conocemos para acabar con esa antigualla que es la penalización del aborto. El progreso, ya saben, que avanza disciplinadamente por el camino que marcan nuestras élites, que para eso son las que definen el progresismo.

Y luego está el Este. Es curioso el destino de estos países. Han pasado medio siglo disfrutando, si bien a la fuerza, del régimen más progresista imaginable, el culmen del progreso, lo que Sartre llamaba “la filosofía insuperable de nuestro tiempo”, el comunismo. Y cuando al fin han salido de cincuenta años de aislamiento para unirse en un fraternal abrazo con el resto de sus hermanos europeos, ha sido para encontrar una recepción notablemente fría.

Mientras dormían el largo letargo comunista, el ‘mundo libre’ vivía un proceso del que ellos -algo bueno tiene que tener la tiranía- se mantuvieron ajenos. Ellos volvían a la Europa democrática y libre que recordaban, a retomar donde lo habían dejado antes de que los tanques soviéticos les convenciesen de las bondades del marxismo-leninismo.

Pero, como un sujeto que despierta de un prolongado coma, descubren que todo su entorno ha cambiado hasta hacerse irreconocible. Por eso a veces parecen una reliquia.

Pero no lo son. Son, en un sentido, un recordatorio de que todo es posible, de que el ‘progreso’ no tiene por qué estar previamente marcado, y en una dirección que hace inviable cualquier futuro a largo plazo.

Europa del Este es el Fantasma de las Navidades Pasadas, es espejo del camino que podríamos tomar si quisiéramos. Son sociedades democráticas, de libre mercado, muchas dentro de la Unión Europea y de la OTAN… Pero sus pueblos toman decisiones que van a contrapelo de lo que es norma al otro lado del ya invisible Muro.

Podría decirse, en palabras del ex presidente norteamericano Barak Obama, que están “en el lado equivocado de la Historia”, una magnífica expresión que delata hasta qué punto el progresismo es una fe. En la realidad, la Historia no tiene un “lado correcto”, no describe una línea invariable desde “lo malo” hasta “lo bueno”.

Sencillamente, sucede, y si hay que usar una analogía geométrica para definirla, aunque ninguna sea exacta, ‘circular’ responde algo mejor a lo observado que ‘lineal’.

De hecho, lo que supuestamente está en “el lado correcto”, lo que constituye dogma en Occidente -una islita que avanza a toda velocidad hacia la irrelevancia planetaria- podría definirse como una receta para la extinción.

Si alguien se toma la molestia de reflexionar sobre las consecuencias lógicas, prácticas, de las causas de moda tendrá que concluir que apuntan más a la desaparición de nuestra civilización que a su prosperidad y avance.

Quién iba a decirlo, que del otro lado de Europa llegarían para recordarnos al ‘mundo libre’ que otro Occidente es posible.inglaterra

Germany has ceded to the LGTB lobby. Only the Eastern countries, those who suffered the Soviet boot, continue defending the family and freedom in front of the Gender Ideology. Eastern Europe is the Phantom of the Last Christmas, it is a mirror of the way we could take if we wanted to.

221 years ago, British physician Edward Jenner observed that those who survived infectious diseases did not get them again, and conjectured that inoculating weak germs from a pathology could prevent the subject from getting sick with it. Thus were the vaccines born, which so many millions of lives have saved.

It may be exaggerated, and even insulting, for so many martyrs to call ‘the weak strain’ to the harsh Soviet regime imposed on Europe on the other side of the Iron Curtain, but it does seem that those countries are unlikely to opt for a Ideology that still has prestige, prestige and curious varieties of the most successful on this side.

They are vaccinated of communism and, of rebound, practically immune to that mutated strain, the ‘politically correct’.

Germany already has, like most Western countries, its ‘egalitarian marriage’ by law, although it remains in fact as impossible today as it was a hundred years ago or within another hundred.

Chesterton said that if you insist on calling all the flowers ‘daisy’, you will have achieved nothing but destroy a beautiful name.

Of the greats, only Italy resists, and they can bet that they have two television news. Chancellor Merkel has personally voted against, if that has any validity outside the electoral calculation of throwing the stone and hiding the hand. In fact, in his party, the CDU, a large majority has opposed. In the rest, unanimity has been absolute.

In Ireland they are already in that previous rush that we know so well to put an end to that antiquity that is the penalty of abortion. Progress, you know, is progressing in a disciplined way along the path our elites are making, which is what defines progressivism.

And then there’s the East. The fate of these countries is curious. Half a century has passed, enjoying by force, the most progressive regime imaginable, the culmination of progress, what Sartre called «the unsurpassable philosophy of our time,» communism. And when at last they have left fifty years of isolation to join in a brotherly embrace with the rest of their European brothers, it has been to find a notably cold reception.

While they slept the long communist lethargy, the ‘free world’ lived a process of which they – something good has to have the tyranny – were kept outside. They returned to the democratic and free Europe they remembered, to take back where they had left before the Soviet tanks convinced them of the benefits of Marxism-Leninism.

But, as a subject who awakens from a prolonged coma, they discover that their entire environment has changed to become unrecognizable. That’s why sometimes they look like a relic.

But they are not. They are, in a sense, a reminder that everything is possible, that ‘progress’ does not have to be previously marked, and in a direction that makes any long-term future unfeasible.

Eastern Europe is the Phantom of the Last Christmas, it is a mirror of the path we could take if we wanted to. They are democratic, free market societies, many within the European Union and NATO … But their peoples make decisions that go against the grain of what is standard on the other side of the already invisible Wall.

It could be said, in the words of former US President Barak Obama, that they are «on the wrong side of history», a magnificent expression that betrays the extent to which progressivism is a faith. In reality, history does not have a «right side», it does not describe an invariable line from «the bad» to «the good.»

It simply happens, and if one has to use a geometrical analogy to define it, although none is accurate, ‘circular’ responds somewhat better to the observed than ‘linear’.

In fact, what is supposed to be on the «right side,» what constitutes dogma in the West-an island that is moving at full speed toward planetary irrelevance-could be defined as a recipe for extinction.

If one takes the trouble to reflect on the logical, practical consequences of fashionable causes he will have to conclude that they point more to the disappearance of our civilization than to its prosperity and progress.

Who was going to say, that on the other side of Europe would come to remind us of the ‘free world’ that another West is possible.

IDEOLOGIA DE GENERO NO

HAROLD Y WILSON48

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VÍDEOS. Leyes LGTBI un peligro para nuestros menores. Desmontando la ideologia de género.

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Desde hace meses las diferentes Comunidades Autónomas están desarrollando leyes, reglamentos y normativas, en las que supuestamente se pretenden defender los derechos LGTBI, encubriendo el verdadero motivo de dichas normas: LA DESTRUCCIÓN DE LA FAMILIA y EL ADOCTRINAMIENTO DE LOS MENORES.

Y no solo es eso, se trata además de otra maniobra mas para imponer la linea del pensamiento único dentro de lo que actualmente conocemos como «corrección política», atacando de facto la  libertad de expresión pues estas leyes cercenan cualquier tipo de discrepancia, obligandonos a aceptar estas doctrinas como verdades únicas e irrebatibles.

A todo ello hay que añadir que se basan en falsedades, no tienen el menor rigor científico siendo totalmente CONTRA NATURA.

Desde este blog apoyo y me sumo al manifiesto de la

“Plataforma por las libertades”

Pinchar en el anterior enlace para leer y firmar, a quien le interese (al contrario que los totalitarios de grupos como el lobby LGTBI o partidos políticos como UNIDOS PODEMOS, auténtica chusma estalinista-bananera, entre otros y que, desgraciadamente, tampoco son combatidos por quienes deberian hacerlo, lease el Sr. Rajoy y sus acólitos, aquí no se obliga a nadie, la verdadera libertad consiste en decidir uno mismo libremente sobre tal o cual asunto) el MANFIESTO.

Así mismo es MUY INTERESANTE VER ESTOS OTROS DOS VÍDEOS editadoS por Yael Farache que ella misma presenta de esta manera y que se titulaN «Desmontando la ideología de género» y «Las niñas con pene y los niños con vulva»:

Ayer en Madrid empezó a circular un autobús pagado por un grupo cristiano y rotulado con el siguiente mensaje:

«Las niñas tienen vulva y los niños tienen pene. Que no te engañen.»

El mensaje del autobús era una respuesta a otra campaña de un colectivo LGBT que meses atrás puso anuncios en las marquesinas de las paradas de autobús con el siguiente mensaje:

«Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo»

El Autobús De La Realidad ha causado una gran polémica. Los colectivos LGBT y los grupos de izquierda han acusado al autobús de ser un autobús de odio, un autobús transfóbico. Sin embargo el mayor logro del autobús quizás sea que ha conseguido unir a Podemos y al PP: Manuela Carmena prohibió la circulación del autobús por las calles de Madrid y Cristina Cifuentes ha enviado el caso a la Fiscalía por si fuese constitutivo de delito de odio. 

De eso va mi vídeo de hoy, sobre lo sorprendente de que ahora se persiga a la gente detrás del Autobús De La Realidad por poner exhibir unos HECHOS y cómo los colectivos LGBT utilizan a los transexuales, los gays, las lesbianas y sus simpatizantes para sus fines políticos. Lo puedes ver por aquí:

VÍDEO 2

Por cierto, la cosa es tan descarada que hablan en muchos casos de «incitación al odio», bien, pues no se, pero ¿es mas «odio» decir que las niñas tienen vulva y los niños pene» que «vais a arder como en el 36» y cosas similares como dicen esos bolcheviques bananeros de PODEMOS?

A mi me parece que no, lo primero no es mas que UN HECHO REAL, BIOLÓGICO, CIENTÍFICO, lo otro es UNA CLARA AMENAZA DE VIOLENCIA.

Pues efectivamente, NO TE DEJES ENGAÑAR, NO A ESTAS ABERRANTES IDEOLOGIAS Y NO AL TOTALITARISMO DE LO «POLITICAMENTE CORRECTO».

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Verdades y mentiras sobre la transexualidad. Qué dice exactamente la ciencia / Truths and lies about transsexuality. What exactly does science say (SPANISH-ENGLISH)

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Imagen de la película La chica danesa

POR Juan Robles

No existe el tercer sexo. Sino dos únicos sexos: varón y mujer. Y el transexual, término que introduce en la Medicina el endocrinólogo norteamericano Harry Benjamin, se refiere a pacientes con patologías congénitas, pero no a la existencia de un tercer sexo. De hecho, Benjamin consideraba que la persona de sexo ambiguo debía ser tratada y corregida de acuerdo con la identidad de género predominante: o varón o mujer.

Pero con el tiempo, el término médico ha ido distorsionándose en manos de los colectivos LGTB hasta adquirir un significado social, cultural y política que poco o nada tiene que ver con aquellos casos patológicos –por otro lado, sumamente excepcionales, como acredita la literatura médica-.

Resumimos en diez puntos lo que la ciencia dice al respecto.

1. Las personas nacen varones y mujeres, no hay término medio.- Lo primero que constatan la Medicina (a través de la genética, urología, ginecología, pediatría) es que las personas nacen o varones o mujeres, no existe término medio. ¿Por qué?

Porque “la sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario (…) La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer”, así lo afirma el Colegio Americano de Pediatras. 

Y es binaria por definición porque su finalidad más elemental no es otra que la reproducción y crecimiento de la especie. Un principio evidente por sí mismo.

2. No nacen niños con vulva y niñas con pene. Los primeros nacen con los atributos sexuales masculinos y las segundas con los femeninos. Así lo certifican urología, la ginecología y la pediatría.

Otra cosa es que posteriormente se operen los genitales, pero es científicamente inexacto decir que nacen niños con vulva y niñas con pene.

3. Operarse no equivale a cambiarse de sexo.- Es preciso distinguir entre sexo (que es un concepto amplísimo que abarca lo psicológico y no sólo lo hormonal) y la genitalidad. Una persona puede cambiarse los genitales pero no el sexo. Porque la identidad sexual es un hecho objetivo enraizado en la naturaleza específica de la persona, que afecta a numerosos aspectos y no sólo a los niveles hormonales o genitales.

Eso significa que hay varones que se operan pero siguen siendo varones, pero sin el aparato reproductor masculino y mujeres que se operan pero sigue siendo mujeres, pero con atributos sexuales masculinos.

4. Algunos padecen trastornos de ambigüedad genital, pero siguen siendo varones (ellos) y mujeres (ellas).- Existen trastornos de ambigüedad genital o anomalías de los cromosomas sexuales.

Se trata, por ejemplo, de la feminización testicular, llamada también Síndrome de Morris o síndrome de insensibilidad de los andrógenos.

Y se da la hiperplasia suprarrenal congénita, trastorno que afecta las glándulas suprarrenales, las cuales producen hormonas, como el cortisol, la aldosterona o  las hormonas sexuales.

Las niñas que tienen ese trastorno podrían nacer con genitales ambiguos. Es decir, que sus genitales pueden parecer más de hombre que de mujer. Pero no son de varón.

Eso no significa que en esos casos, los varones carezcan de testículos y pene y las hembras de sus órganos reproductores. Cada uno tiene los órganos reproductores propios de su sexo, pero pueden ser más pequeños de la normal, estar atrofiados o estar ocultos.

5. Y además son estadísticamente poco relevantes.- Se trata de desviaciones de la norma sexual binaria, raros e infrecuentes: Pueden llegar a un caso de cada 99.000

Este tipo de trastornos son muy raros y aislados, como se puede comprobar en el catálogo de trastornos genéticos de Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). Se trata de desviaciones (término médico sin connotaciones despectivas) de la norma sexual binaria, como quien nace con malformaciones congénitas. Pero numéricamente son muy excepcionales. Tanto que son estadísticamente poco relevantes (desde 1 caso por cada 1000 hasta 1 de cada 99.000).

Así, entre las anomalías de los cromosomas sexuales, como por ejemplo el síndrome de kinefelter 48, XXXY (infertilidad y testículos atróficos) la incidencia es de 1 por cada 25.000 varones; o el hermafrodistimo verdadero (es decir que son cromosómicamente mujeres pero fenotípìcamente varones) la incidencia es de 1 por cada 20.000.

En el caso de las mujeres, tenemos el síndrome de Swyer, una disgénesis gonadal por la que  no llegan a desarrollar características femeninas secundarias, y  la incidencia es de una cada 20.000.

Y respecto a la mencionada feminización testicular, anomalía en los genes que intervienen en el desarrollo sexual, la incidencia llega, según algunos autores, a 1 por cada 99.000 varones.

Otras anomalías son tan excepcionales que los rarísimos casos que se han dado no son suficientes para elaborar estadísticas: como el pseudohermafroditismo masculino (técnicamente hipospadia seudovaginal perineoscrotal) o la hipoplasia de las células de Leydig.

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Cuadro de Adán y Eva

6. Las intervenciones quirúrgicas en los casos de ambigüedad sexual no son para cambiar de sexo, sino confirmar el sexo dominante.- No es lo mismo operarse porque alguien dice que se siente varón en cuerpo de mujer o viceversa (es decir no por problema físico sino psicológico) que operarse para reconducir una sexualidad ambigua. Es el caso de quienes nacen con hiperplasia adrenal congénita (una variante de la cual es el síndrome de insensibilidad andrógena), los que sufren mosaicismo, quimerismo u otra causa congénita de identidad sexual mixta.

En estos casos la cirugía sirve para confirmar a una persona en el sexo “dominante” y, por lo tanto, para  corregir una condición patológica. En puridad, eso no sería cambiar de sexo sino más bien confirmar lo que era originariamente ambiguo.

7. La disforia de género es otra cosa: es un problema psicológico, no físico.- Es cierto que determinadas personas dicen identificarse con el otro sexo, pero ese no es un problema genético o físico, sino psicológico.

De hecho, siguen siendo varones y mujeres, porque nadie nace con un género, sino con un sexo biológico. El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.

En esos casos se puede hablar de disforia de género. Un trastorno psicológico recogido en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría. Pero ellos tienen pene y ellas vagina. Y su problema no se soluciona sometiéndose a tratamiento hormonal o pasando por el quirófano.

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Paul R. McHugh

En unas declaraciones a Actuall, el catedrático de Genética, Nicolás Jouvé señalaba que tal cosa “supone un abuso total” pues lo que hacen “las campañas de la Ideología de Género es tomar casos patológicos y además sumamente raros, para justificar la idea de que se puede elegir el sexo a voluntad, y para manipular a los menores y a los padres”

8. Es un grave error hormonar a adolescentes que dicen ser transgénero.- Ese tipo de trastornos de disforia o de confusión de la sexualidad son transitorios y pueden remitir en la edad adulta, por lo que resulta contraproducente hormonar a púberes o adolescentes insatisfechos con su género.

La inmensa mayoría de niños y niñas que durante la infancia confunden su género, terminan aceptando su sexo biológico una vez pasada la pubertad. Hablamos del 98% de los varones y del 86% de las mujeres. Así lo subraya el Colegio Americano de Pediatras.

Resulta, por lo tanto, contraproducente someter a adolescentes a operación de cambio de sexo o la administración de hormonas sexuales como la testosterona  y los estrógenos del sexo opuesto, porque la confusión de género de la infancia se suele corregir después de la adolescencia.

Como subrayaba el profesor  Richard B. Corradi, (profesor de Psiquiatría de Cleveland) en un trabajo publicado en The Federalist, es contraproducente hormonar a esos adolescentes o someterles a cambio de sexo, del mismo modo que no se les impone una dieta de reducción de peso a quienes tienen una percepción irreal de sí mismos, como las que se creen obesas. Y de hecho, se diagnostica la anorexia como un trastorno psiquiátrico y se la trata apropiadamente con psicoterapia.

Y aún es más grave someter a estos tratamientos a niños preadolescentes cuyo pensamiento prelógico difumina los límites entre la fantasía y la realidad.

9. El apoyo de los poderes públicos a la transexualidad equivale al “abuso infantil”. Así de tajante se expresa la doctora Michelle Cretella, presidenta del Colegio Americano de Pediatras. Estas son sus palabras: “cuando las instituciones académicas, médicas y otras de carácter público promocionan la toma de hormonas tóxicas y la extirpación quirúrgica de partes del cuerpo sanas como parte de la asistencia sanitaria para los niños acaban involucrados en el abuso infantil institucionalizado”.

El Colegio Americano de Pediatras publicó en marzo de 2016 una declaración que desacredita la ideología de género y recoge los datos científicos y médicos que muestran que transgenerar a los menores “daña a los niños”.

10. Alentar el cambio de sexo puede abocar a los menores a un destino con graves riesgos de salud.– Es importante que los padres sepan que las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo.

De forma que alentar el cambio de sexo en menores equivale a abocarles a un futuro con graves riesgos para su salud. Así lo advierte el Colegio Americano de Pediatras: muchos niños elegirán una vida “llena de hormonas cancerígenas y de productos químicos tóxicos nada recomendables para la salud”;  y muchos de ellos “elegirán la mutilación quirúrgica, innecesaria, de partes de su cuerpo perfectamente sanas en su juventud”

inglaterra

ENGLISH

There is no third sex. But only two sexes: male and female. And the transsexual, term that introduces in Medicine the American endocrinologist Harry Benjamin, refers to patients with congenital pathologies, but not to the existence of a third sex. In fact, Benjamin considered that the person of ambiguous sex should be treated and corrected according to the predominant gender identity: either male or female.

But over time, the medical term has been distorted in the hands of the LGBT groups to acquire a social, cultural and political meaning that has little or nothing to do with those pathological cases – on the other hand, extremely exceptional, as the medical literature.

We summarize in ten points what science says about it.

1. People are born males and females, there is no middle term.- The first thing that the medicine (through genetics, urology, gynecology, pediatrics) states is that people are born or males or females, there is no middle ground. Why?

Because «human sexuality is a biological objective binary trait … The norm of human design is to be conceived as a man or as a woman,» says the American College of Pediatricians.

And it is binary by definition because its most basic purpose is none other than the reproduction and growth of the species. A self-evident principle.

2. There are no children born with vulva and girls with penises. The first ones are born with the masculine sexual attributes and the second with the feminine attributes. This is certified by urology, gynecology and pediatrics.

Another thing is to later operate the genitals, but it is scientifically inaccurate to say that children are born with vulva and girls with a penis.

3. Operate is not equivalent to changing sex .- It is necessary to distinguish between sex (which is a broad concept that covers the psychological and not only the hormonal) and genitality. A person can change the genitals but not the sex. Because the sexual identity is an objective fact rooted in the specific nature of the person, which affects many aspects and not only the hormonal or genital levels.

That means that there are males who operate but remain male, but without the male reproductive tract and women who are operated but still female but with male sexual attributes.

4. Some suffer from disorders of genital ambiguity, but are still male (they) and women (they) .- There are disorders of genital ambiguity or abnormalities of sex chromosomes.

This is, for example, testicular feminization, also called Morris syndrome or androgen insensitivity syndrome.

And it gives the congenital adrenal hyperplasia, a disorder that affects the adrenal glands, which produce hormones, such as cortisol, aldosterone or sex hormones.

Girls who have this disorder may be born with ambiguous genitalia. That is, your genitals may look more like a man than a woman. But they are not male.

That does not mean that in those cases, males lack testicles and penis and females of their reproductive organs. Each has its own reproductive organs of its sex, but may be smaller than normal, atrophied or hidden.

5. And also they are statistically little relevant.- These are deviations from the binary sexual norm, rare and infrequent: They can reach a case of every 99,000

These types of disorders are very rare and isolated, as can be seen in the online catalog of genetic disorders of Omin (Online Mendelian Inheritance in Man). These are deviations (medical term without derogatory connotations) of the binary sexual norm, as one born with congenital malformations. But numerically they are very exceptional. So much that they are statistically little relevant (from 1 case per 1000 to 1 of every 99,000).

Thus, among sexual chromosome anomalies, such as kinefelter syndrome 48, XXXY (infertility and atrophic testes), the incidence is 1 per 25,000 men; Or true hermaphrodistimus (ie they are chromosomally female but phenotypically male) the incidence is 1 per 20,000.

In the case of women, we have Swyer’s syndrome, a gonadal dysgenesis that fails to develop secondary female characteristics, and the incidence is one in 20,000.

And regarding the aforementioned testicular feminization, anomaly in genes involved in sexual development, the incidence comes, according to some authors, to 1 per 99,000 men.

Other anomalies are so exceptional that the very rare cases that have occurred are not enough to produce statistics such as male pseudohermaphroditism (technically hypospadia pseudo-vaginal perineoscrotal) or hypoplasia of Leydig cells.

6. Surgical interventions in cases of sexual ambiguity are not to change sex, but to confirm the dominant sex.- It is not the same to operate because someone says that he feels male in a woman’s body or vice versa (ie not because of a physical problem But psychological) than to operate to redirect an ambiguous sexuality. It is the case of those born with congenital adrenal hyperplasia (a variant of which is the androgenic insensitivity syndrome), those who suffer mosaicism, chimerism or other congenital cause of mixed sexual identity.

In these cases the surgery serves to confirm a person in the «dominant» sex and, therefore, to correct a pathological condition. In purity, that would not be to change sex but rather to confirm what was originally ambiguous.

7. Gender dysphoria is another thing: it is a psychological problem, not a physical one.- It is true that certain people say they identify with the other sex, but that is not a genetic or physical problem, but psychological.

In fact, they are still male and female, because no one is born with a gender, but with a biological sex. Gender (the consciousness and feeling of oneself as a man or woman) is a sociological and psychological concept, not an objective biological concept.

In such cases it is possible to speak of gender dysphoria. A psychological disorder reported in the Diagnostic and Statistical Manual of the American Psychiatric Association. But they have penis and they vagina. And his problem is not solved by undergoing hormonal treatment or going through the operating room.

In a statement to Actuall, Professor of Genetics, Nicolas Jouvé pointed out that such a thing «supposes a total abuse» because what the campaigns of the Gender Ideology do is to take cases pathological and also extremely rare, to justify the idea that You can choose sex at will, and to manipulate minors and parents «

8. It is a serious hormonal error to adolescents who claim to be transgender.- Such disorders of dysphoria or confusion of sexuality are transient and may remit in adulthood, so it is counterproductive hormone to puberty or adolescents dissatisfied with their gender.

The vast majority of children who confuse their gender during childhood, end up accepting their biological sex after puberty. We talk about 98% of males and 86% of females. This is underlined by the American College of Pediatricians.

It is, therefore, counterproductive to subject adolescents to sex-change surgery or the administration of sex hormones such as testosterone and estrogens of the opposite sex, because childhood gender confusion is often corrected after adolescence.

As Professor Richard B. Corradi (Professor of Psychiatry in Cleveland) pointed out in a paper published in The Federalist, it is counterproductive to hormone these adolescents or subject them to sex, just as they do not impose a reduction diet Weight to those who have an unrealistic perception of themselves, such as those who think they are obese. And in fact, anorexia is diagnosed as a psychiatric disorder and treated appropriately with psychotherapy.

And it is even more serious to subject these treatments to preadolescent children whose prelogical thinking blur the boundaries between fantasy and reality.

9. Public authorities’ support for transsexuality is tantamount to «child abuse». Dr. Michelle Cretella, president of the American College of Pediatricians, expresses the point. These are his words: «when academic, medical and other public institutions promote the taking of toxic hormones and the surgical removal of healthy parts of the body as part of health care for children, they become involved in institutionalized child abuse.»

The American College of Pediatricians published a statement in March 2016 that discredits gender ideology and gathers scientific and medical data that show that transgendering children «harms children.»

10. Encouraging sex change can lead children to a destination with serious health risks.- It is important for parents to know that suicide rates are twenty times higher among adults using hormones of the opposite sex and / or Undergo sex-change surgery.

So encouraging the change of sex in children is tantamount to bringing them to a future with serious risks to their health. This is warned by the American College of Pediatricians: many children will choose a life «full of carcinogenic hormones and toxic chemicals that are not recommended for health»; And many of them «will choose the unnecessary surgical mutilation of perfectly healthy parts of their body in their youth»

Ideología de género, una actitud política sin más. / Gender ideology, a political attitude no more (SPANISH-ENGLISH)

Lunes 5 de diciembre de 2016

Según Leonor Tamayo. Presidente de Profesionales por la ética: La ideología de género es un «constructo doctrinal» sin base científica cuyos postulados se han implantado por vía del engaño y la imposición totalitaria en diversos ámbitos de nuestra sociedad alterando valores y comportamientos. Que es una máquina de hacer dinero y lograr poder. Que supone una vulneración “legal” de derechos humanos fundamentales y la intromisión en las aulas de los menores mediante legislaciones inadmisibles.

Parece duro, pues este esta ideología, supone para los colectivos de mujeres organizadas sindicalmente, una actitud permanente en busca de una mayor preponderancia en una sociedad , hasta hace poco profundamente «machista», que busca sobre todo desde la izquierda adquirir protagonismo , derechos especiales y gabelas sobre el género masculino, lo que consigue especialmente en los medios de difusión, y en la legislación, que se endurece a la hora de castigar la llamada violencia de género, es decir cuando el hombre ataca a la mujer, ya sea leve ya sea gravemente. Es de justicia que ambos géneros sean iguales no solo ante la ley, sino también ante la sociedad, pero no es así, bien al contrario, el género masculino, no tiene quien le defienda, por ese mero hecho, lo que degenera en más violencia, por el sentimiento de trato inferior que tienen ante los tribunales, cuando se enfrentan con la pareja, en temas tales como la pensión o la patria potestad sobre los hijos.

Para un psicólogo, la explicación es muy profunda, pues proviene nada menos que de los instintos, que según Sigmund Freud son: los de vida, el sexual y el de conservación de la especie y los de muerte, es decir la agresión. Ambos se realizan en una conducta (behaviorismo) construida a partir de las actitudes, que transformadas en hábitos, definen las decisiones que constantemente hay que tomar para vivir, Naturalmente hasta el S. XX la agresión se reservaba al hombre, especialmente en las guerras y en toda conducta que implicara agresión, policía o milicia, en tanto la mujer se reservaba para las labores más pasivas.

La Filosofías nacidas en la Modernidad, especialmente la marxista, no solo han cambiado los «roles» que anteriormente se jugaban, sino que están revelando una tendencia cada vez mayor a la neutralidad, razón por la que la bisexualidad o la homosexualidad que pertenece a los instintos de vida, ha perdido su objetivo de conservación de la especie, limitándolo exclusivamente al sexual.

La Religiones, en la Historia, se han basado asimismo en el mantenimiento de un sistema, básicamente la familia, que aseguraba el mantenimiento de la población, su crecimiento y el aprovisionamiento de bienes materiales con los que sobrevivir. Hoy, quizás la Humanidad está creciendo en exceso. Se proyecta que la población mundial llegará a 11 200 millones en 2100, es evidente que la organización social del género humano, hábitat urbano, riqueza coyuntural, sobre todo de Occidente, intente frenar a un crecimiento que es una auténtica epidemia, ¿Como lo hace? Pues una de las formas es la igualación de los géneros, aunque la pregunta que cabe formularse, ¿esta igualación se produce de una forma justa?, o por el contrario lo hace por la búsqueda del predominio, aunque sea temporal del género femenino sobre el masculino. Esa actitud, es una actitud política que no tiene justificación, por lo que habrá que preguntarse si puede ocurrir una actitud de signo contrario en el hombre que genere conflicto, es decir más violencia.

Parece ser que las elecciones USA, el candidato Trump, ha apelado a esta motivación de lo que se ha dado en llamar, el voto «blanquito» de los hombres, a los que ha recordado que han dejado de jugar un papel principal en la sociedad y que él, está dispuesto a devolverles ese protagonismo que perdieron, incluyendo al voto femenino, no feminista que prefiere el «rol» que anteriormente jugaron. Evidentemente, pues en los USA la Ideología de Género se ha identificado con una actitud política.

En España, es el feminismo militante y sindicado, el que ha impulsado la ideología de genero, y el que ha distinguido en el asesinato de mujeres, si es o no violencia de género, lo que no ha dejado de sorprenderme, incluyendo la estadística que se lleva de las mismas, que provoca una gran alharaca en los medios de comunicación.

No creo personalmente, que deba darse una educación distinta según el género, pero sí creo que en aras de la libertad, lo que no podemos es oponernos, a que de acuerdo con su filosofía de vida o de religión, cada uno haga lo que quiera, sin que se ataque ominosamente su forma de hacer.

Menos aún, creo que el sexo, deba intervenir como «lobby» en la política, y bien que lo hacen los colectivos organizados en torno a su especial sexualidad, dentro de una actitud política que al fin y al cabo les proporciona poder y dinero, además de preponderancia social, y con la ideología de género como una de sus banderas. De cualquier forma defiendo también el derecho de las feministas a manifestarse en libertad y a conquistar las posiciones de igualdad que las Instituciones o la Sociedad le nieguen, que sea con una actitud política, pues de acuerdo, pero siendo conscientes de que lo es sin más. Ojala fuéramos más iguales, pero la desigualdad es en el fondo un derecho a ser diversos para los humanos, alejándonos del mundo de Orwell y de la confusión del individuo dentro de la masa. Esa es la verdadera libertad, igualdad de oportunidades sí, pero a continuación el esfuerzo, es el que debe premiar la consecución o no de los objetivos, materiales o intelectuales de cada ser humano en lo que debería ser el Cosmos y no el Caos de la existencia humana.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES. MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812. PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013. MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL

inglaterra

ENGLISH

According to Leonor Tamayo. President of Professionals for Ethics: Gender ideology is a «construct doctrinal» without a scientific basis whose postulates have been implemented through deception and totalitarian imposition in various areas of our society altering values and behaviors. That is a machine to make money and achieve power. That involves a «legal» violation of fundamental human rights and intrusion into the classrooms of minors through inadmissible legislation.

It seems hard, because this ideology, supposes for the groups of women organized union, a permanent attitude in search of a greater preponderance in a society, until recently deeply «macho», that looks for everything from the left to acquire protagonism, special rights And gabelas on the masculine gender, which gets especially in the media, and in the legislation, that hardens when it comes to punishing the so-called gender violence, that is to say when the man attacks the woman, either light and Be seriously. It is fair that both genders are equal not only before the law, but also before society, but it is not so, on the contrary, the male gender, there is no one who defends, by that mere fact, what degenerates into more violence , Because of the feeling of inferior treatment that they have before the courts, when faced with the couple, in subjects such as the pension or parental authority over the children.

For a psychologist, the explanation is very profound, because it comes from nothing less than the instincts, which according to Sigmund Freud are: those of life, sexual and conservation of the species and death, ie aggression. Both are carried out in a behavior (behaviorism) built from the attitudes, which transformed into habits, define the decisions that must constantly be taken to live. Naturally until the XX century, aggression was reserved for man, especially in wars and In any conduct involving aggression, police or militia, while the woman reserved for the most passive tasks.

Philosophies born in Modernity, especially the Marxist, have not only changed the «roles» that were previously played but are revealing a growing tendency to neutrality, which is why bisexuality or homosexuality belonging to the Instincts of life, has lost its goal of conservation of the species, limiting it exclusively to the sexual.

Religions, in history, have also been based on the maintenance of a system, basically the family, which ensured the maintenance of the population, its growth and the supply of material goods with which to survive. Today, perhaps Humanity is growing in excess. It is projected that the world population will reach 11.2 billion by 2100, it is clear that the social organization of the human race, urban habitat, economic wealth, especially the West, try to stop a growth that is a real epidemic, as it does ? For one of the forms is the equalization of the genres, although the question that can be formulated, is this equation produced in a fair way ?, or on the contrary does it by the search for the predominance, even if it is temporal of the feminine gender on the male. That attitude is a political attitude that has no justification, so we have to ask if there can be an opposite attitude in the man who generates conflict, that is, more violence.

It seems that the US election, the candidate Trump, has appealed to this motivation of what has been called, the «white» vote of men, who has recalled that they no longer play a major role in society And that he is willing to give back to them that protagonism they lost, including the feminine, non-feminist vote that prefers the «role» they previously played. Obviously, because in the USA the Gender Ideology has been identified with a political attitude.

In Spain, feminism is militant and syndicated, which has promoted the ideology of gender, and which has distinguished in the murder of women, whether or not gender violence, which has not ceased to amaze me, including statistics that Is carried away from them, which causes a great stir in the media.

I do not personally believe, that a different education should be given according to gender, but I do believe that for the sake of freedom, what we can not oppose, that according to their philosophy of life or religion, everyone do whatever they want , Without ominously attacking his way of doing.

Even less, I believe that sex should intervene as a «lobby» in politics, and well that the groups organized around their special sexuality, within a political attitude that ultimately gives them power and money, Besides social preponderance, and with the ideology of gender as one of its flags. In any case, I also defend the right of feminists to express themselves in freedom and to conquer the positions of equality that the Institutions or the Society deny to her, let it be with a political attitude, of course, but being aware that it is just. I wish we were more equal, but inequality is at bottom a right to be different for humans, away from the world of Orwell and the confusion of the individual within the mass. That is true freedom, equality of opportunity, but then the effort must reward the achievement or not of the objectives, material or intellectual of each human being in what should be the Cosmos and not the Chaos of the Human existence.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENT OF CLUBS AND LIBERAL FOUNDATIONS. ASSOCIATE MEMBER OF THE EUROPEAN LIBERAL ALLIANCE (ALDE), PRIZE 1812. EUROPEAN CITIZEN AWARD 2013. MEDAL FOR CULTURAL MERIT 2015, SOCIAL PSYCHOLOGIST

 

Ejemplos disparatados (pero reales) de lo que ocurrirá con la ley LGTBI de Cifuentes

La película La vida es bella, de Roberto Benigni, demuestra que hasta del horror se puede sacar humor. Quizá porque las peores atrocidades tienen algo de ridículo, de risible; y nada hay más satirizable que un tirano o un impostor.

La Ley LGTB de Cristina Cifuentes, que está a punto de entrar en vigor en los colegios, (y la de Transexualidad aprobada hace unos meses) nos lo pone en bandeja. No hace falta pedirle a José Mota que haga un sketch, porque el propio texto de la norma da muchísimo juego. Es todo tan extravagante, tan surrealista, que serviría de guión para varios shows de Martes y Trece o aquellos añorados Tip y Coll.

Comenzando por su enunciado, que parece sacado de una diálogo de Groucho Marx: una ley que quiere acabar con la discriminación, discriminando a la mayoría de la población (lo que no somos gais, lesbianas o transexuales). Y que al violar la presunción de inocencia (al invertir la carga de la prueba), nos convierte a todos en sospechosos de homofobia mientras no se demuestre lo contrario.

Nos partiríamos de la risa, si no fuera porque sus consecuencias pueden ser dramáticas para nuestros hijos, que tendrán que aprender obligatoriamente la realidad LGTB en las aulas.

Esa mezcla de ‘tragi’ y comedia nos dio la idea de coger la ley y llevar los delirantes postulados de la Ideología de Género hasta sus últimas consecuencias. Y nos salió una sitcom surrealista. ¿Qué pasa ahora si el varón dice ser mujer y denuncia a la suya por violencia de género?

Se encargó de ello una de nuestras plumas más sagaces: la de Javier Torres (plumas periodísticas, no empecemos). Se ha lucido, como puedes ver, pero tampoco le costó excesivamente: se limitó a seguir casi al pie de la letra la ley LGTB para llegar a consecuencias tan disparatadas como reales.

No lo tuvo difícil porque una ley tan mal hecha está llena de socavones, se le ven las costuras ideológicas, y no hay cubos suficientes para sus innumerables goteras inconstitucionales.

Ejemplos disparatados (pero reales) de lo que ocurrirá con la ley LGTBI de Cifuentes

Hecha la ley, hecha la trampa. O cómo un varón, registrado como mujer, puede conseguir que su esposa vaya a la cárcel por violencia de género. Todo es posible con las normas LGTBI aprobadas por la Comunidad de Madrid.

Anuncio de Fiat en el que una mujer pega al hombre / YouTube

Por Javier Torres

Aunque parezca mentira, esto es lo que a partir de septiembre puede ocurrir en cualquier aula de la Comunidad de Madrid tras la aprobación de la “ley de Protección Integral contra la Discriminación por Diversidad Sexual y de Género” el pasado mes de julio. Tiren a la basura los libros de Orwell, Robert Hugh Benson o Aldous Huxley, porque la ciencia ficción ya está aquí:

Madrid, año 2016. Hace días que Manolo no sonríe. Le han excluido del equipo de fútbol por blandito y algunos de sus compañeros de clase hacen continua mofa de ello. El joven Manolo, 13 años, no encuentra consuelo entre sus amigos, que ya no le llaman para jugar al fútbol en los recreos.

Por suerte para él su colegio es mixto y en su clase también hay chicas. No se arranca a ir con ellas, por el qué dirán. Y así pasa dos días, muy solo, deambulando por el patio del colegio. Hasta que se le acerca una de sus compañeras y le invita a jugar. Él duda, pero le queda eso o la marginalidad. Entonces dice que sí.

Manolo ha encontrado entre las chicas un refugio, y muy pronto comienza a divertirse con ellas. Ahora son sus amigas. Y él cree ser una más, así se lo hace saber a su profesor.“Quiero que a partir de ahora todos me llamen Manuela”.

El profesor, don Evaristo Iñíguez, casi 30 años de profesión, cree estar curado de espanto porque ha visto de todo entre los muros del colegio concertado en el que -mal que bien- ha resistido durante tanto tiempo: un nuevo plan educativo cada cuatro años, jefes de estudio que van y vienen, directores que imponen un tanto por ciento de aprobados en cada grupo, claustros que parecen el club de la comedia por las ocurrencias de los docentes, reuniones de padres que acaban en batalla campal, excursiones con los alumnos a museos de arte contemporáneo…

Don Mariano y doña Francisca no se ponen de acuerdo

Pero nunca esto, nunca se había topado con un alumno que de la noche a la mañana le dice que ya no se siente hombre, sino mujer. Además de exigir que le llamen Manuela, anuncia que mañana vendrá con el uniforme de las chicas: falda y leotardos. Don Evaristo traga saliva, cuenta hasta diez y aún no da crédito. Sabe que lo que en otra época hubiera sido tarea del psicólogo, ahora es de absoluta normalidad democrática. Es la ley. La de Cifuentes. Y no tiene más remedio que acatarla.

Con la ‘Ley Cifuentes’ los profesores no solo no podrán impedir a los alumnos vestir como el sexo contrario, sino que estarán obligados a llamar al alumno con el nombre con que desee ser llamado

Porque el texto de la norma LGTBI señala que es perfectamente válido que el niño que se sienta niña -o viceversa- elija vestir el uniforme que crea conveniente. Los profesores no solo no podrán impedírselo, sino que estarán obligados a llamar al alumno con el nombre con que desee ser llamado. Tampoco hace falta operación quirúrgica alguna o que el chico sea sometido a un tratamiento hormonal (aunque puede solicitarlo, pues la ley lo contempla). Él se siente mujer, y eso es lo único que cuenta.

Rápidamente don Evaristo telefonea a los padres de Manuel (aún le llama así en sus pensamientos) con la esperanza de encontrar algo de sensatez al otro lado de la línea. Un contrapeso a la rigidez de la norma y la conducta del chaval. Pero el matrimonio no pasa por su mejor momento, y no es casualidad que mientras el padre, don Mariano, muestra su estupor, la madre, doña Francisca, parece encantada de la vida. “Mi hijo se siente mujer y me parece perfecto”, dice la señora.

Se acabó que los padres puedan elegir la educación de sus hijos. En el caso de que el hijo solicite el cambio de sexo, los padres deberán autorizar el tratamiento de transexualidad, pero si se niegan, la decisión de los progenitores puede ser revocada.

La venganza ante el Registro Civil

Las cosas no pintan mucho mejor para el profesor. Por si fuera poco, don Evaristo, por ley, tiene que celebrar el “día LGTBI” el 17 de mayo y el 18 de junio de cada curso. Y es dogma de fe porque los profesores no pueden discutir los preceptos de esta ideología. Cuidado con lanzar un mensaje equivocado a sus alumnos.

Don Evaristo cae en la cuenta de que el trimestre pasado la madre de Manuel le dijo que estaban al borde de la ruptura. Ella está enamorada de otra mujer. Ahora incluso confiesa que se plantea cambiar de sexo. Al profesor, claro, le van encajando las cosas.

Estamos en 2016 y ya nadie nace como hombre o mujer, lo único que determina el sexo es “la identidad de género”. Cada cual elige la suya, libremente, y tantas veces como quiera

El padre decide vengarse y acompaña a su mujer al Registro Civil. Si ella se inscribe como hombre, él lo hará como mujer. Estamos en 2016 y ya nadie nace como hombre o mujer, lo único que determina el sexo es “la identidad de género”. Cada cual elige la suya, libremente, y tantas veces como quiera, sin necesidad de informes médicos ni operaciones quirúrgicas: una firma en el Registro Civil, y a otra cosa.

Al llegar a casa los padres de Manuel mantienen una acalorada discusión. A Francisca no le ha parecido muy buena idea lo del cambio de sexo de Mariano, que muy pronto pasará a ser su ex marido. O ex mujer. Bueno, qué más da. Los gritos suben de tono, y la bronca es ya insoportable. Él, o sea, Francisca, pierde los nervios y abofetea a ella, o sea, a Mariano.

La ley contra la violencia de género consagra la asimetría penal y el fin de la presunción de inocencia para el varón.

Mariano, mujer a todos los efectos legales, acaba de ser maltratado por su esposo. Es un caso de violencia doméstica, y llama a la policía. Los agentes aplican al dedillo la ley contra la violencia de género y detienen a Francisca por maltratar a su mujer. Más tarde la encierran en el calabozo, pues para ello no ha hecho falta más que la denuncia de Mariano.

Esta ley, recordemos, eliminó la presunción de inocencia para el hombre. El Estado protege a quien figure como mujer independientemente de si nació hombre, así que Francisca al calabozo.

Bienvenidos a la ideología de género.