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George Orwell 67: ¿Como que no?

Anda el personal revuelto, preocupado, algunos acongojados, otros rezuman incredulidad, y pocos, la verdad muy pocos veo analizar lo que está pasando con algo parecido al criterio y sabiendo con quien juegas, qué te juegas y a qué estamos jugando…LEER ARTÍCULO COMPLETO: George Orwell 67: ¿Como que no?.

 

 

¿En el “leninismo amable” a los 5 millones de muertos por hambre les darán un bombón?

LENIN

Uno de los grandes mitos históricos de la izquierda es que a diferencia de Stalin, que sería el “malo”, Lenin fue “bueno”. La falsificación de su figura ha llegado a tal extremo que en una gira por Argentina, país llevado a la ruina por las recetas socialistas, uno de los fundadores de Podemos ha dicho que“estamos en una fase donde necesitábamos un leninismo amable”.

¿Franco no, Lenin sí?
¿Libertad para qué?

Lenin: fundador de un régimen de terror y brutal represión

El dirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, ha tenido al menos la honradez de reconocer que la expresión es un “un oxímoron”. Y es que hablar de leninismo amable resulta tan absurdo como hablar de nazismo majo, de maoísmo delicado o de fascismo pacífico. La realidad histórica del leninismo es mucho más siniestra de lo que algunos creen. Lenin fue el creador de la primera dictadura comunista, un régimen antidemocrático en el que no había libertad de expresión, ni libertad de reunión, ni libertad de prensa ni otros derechos humanos elementales, empezando por el más importante de todos: el derecho a la vida. Durante la dictadura de Lenin se fundó la siniestra Cheka, responsable de la represión, tortura y asesinato de miles de personas por motivos políticos. Si la Policía secreta del Zar, la Ojrana, tenía 15.000 miembros, la Cheka bolchevique llegó a superar los 280.000, que cometieron toda clase de atrocidades: desde arrancarle la piel a tiras a sus víctimas hasta ejecutarlas por lapidación o crucifixión, método este último que tuvieron que soportar miles de sacerdotes y religiosos asesinados por los agentes de la Cheka, que contra ellos también usaron otros métodos de tortura y asesinato no menos dolorosos, entre los que el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev ha citado el estrangulamiento, el horror de arrojar a los reos a calderos de brea hirviente, ahogarlos en el hielo, arrancarles el cuero cabelludo, obligarles a ingerir plomo fundido, etc.Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, por su similitud al Terror jacobino de la Revolución Francesa.

El propio Lenin dio su aprobación a muchos de estos crímenes, como por ejemplo el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea a finales de 1920, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.

Provocando hambrunas para usarlas con fines políticos

Pero las ejecuciones no fueron el único método de exterminio usado por Lenin y sus secuaces. Uno de los más terribles fueron las hambrunas. Como recordaba mi paisano Mario Noya en un excelente artículo en 2011, la hambruna de 1921-22 afectó a unos 27 millones de personas, y mató a entre 3 y 5 millones. Esta eliminación en masa de seres humanos mediante el hambre no sólo se hizo de forma intencionada, sino que incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta al Politburó el 19 de marzo de 1922: “Con tanta gente hambrienta que se alimenta de carne humana, con los caminos congestionados de centenares y de millares de cadáveres, ahora y solamente ahora podemos (y en consecuencia debemos) confiscar los bienes de la Iglesia con una energía feroz y despiadada. (…) Todo indica que no alcanzaremos nuestro objetivo en otro momento, porque solamente la desesperación generada por el hambre puede acarrear una actitud benévola, o al menos neutra, de las masas [hacia] nosotros.” Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios”.

El ‘leninismo amable’ de Podemos

A la vista de estos hechos, cabe preguntarse si los dirigentes de Podemos buscan sacar tajada política de la miseria y la desesperación a la que están empujando sus recetas ideológicas a millones de personas en países como Venezuela y Argentina. Si como ha ocurrido otras veces a lo largo de la historia cuando se han aplicado los disparates que sostiene la ultraizquierda, en España también se repitiesen los dramáticos hechos que acompañaron el nacimiento de la dictadura soviética de la mano de Lenin -hambrunas provocadas por el poder, campos de concentración, asesinatos en masa por motivos políticos, confiscación masiva de la propiedad privada, etc.-, ¿qué quiere decir Monedero cuando habla de “leninismo amable”, tal vez que piensa regalar un bombón a la gente que mate de hambre Podemos con sus recetas? ¿Habrá también un bombón de consuelo para los que se vean privados de su libertad de expresión y de manifestación como ocurre en su adorada Cuba? ¿Y a los ejecutados por motivos políticos, tal vez, sus verdugos se los cargarán con una afable sonrisa? A día de hoy reivindicar a un dictador y asesino como Lenin debería estar tan mal visto como reivindicar a Hitler, pero está claro que la izquierda se cree con patente de corso para saltarse las exigencias de decencia democrática que dirige a los demás.

FUENTE: Outono.net

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Porculerismo, la nueva ideología.

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PORCULERISMO, LA NUEVA IDEOLOGÍA

Por: Carlos Aurelio Caldito Aunion  

 

(Ideología: etimológicamente “idea lógica”, nada más lejos de la Lógica que las ideologías.)


PABLO IGLESIAS2Desde hace algún tiempo se ha introducido en el lenguaje del sur peninsular un nuevo vocablo:”porculero” (“porculera” en femenino) que parece que tiene intención de quedarse, y el verbo con infinitivo “porculear”, gerundio “porculeando”, y particio “porculeado”. Su significado viene a ser algo así como “dar por culo”, (naturalmente en sentido metafórico) ser especialmente molesto, incordiante. La persona porculera por excelencia es aquella que cuando va a un restaurante, pongo por caso, antes de que le hayan servido el primer plato ya está pidiendo el libro de reclamaciones…


Hay porculeros –y porculeras- por doquier y en múltiples grados, desde la persona aquella que tenemos por vecino, que nunca está satisfecha por nada que respecte a los asuntos de la comunidad, y siempre tiene una actitud destructiva, de queja permanente, da igual lo que se trate en la junta de propietarios, siempre se opone por sistema, y además, para más inri nunca propone ninguna alternativa; hasta el vecino que siempre está enfadado y le “jode” que otros estén felices y contentos, y todo lo que hacen los demás, sean vecinos del edificio en el que vive, o en el barrio, le parece mal, molesto, y motivo de llamar a la policía, y acaba haciéndolo por cualquier insignificancia… Vamos, aquel que se tira toda la noche dando golpes en la pared contigua a nuestro salón, cuando estamos a una hora permisible y razonable celebrando un evento con amigos, porque le parece que hacemos demasiado ruido… y a la mañana siguiente, domingo, se presenta a las 8 de la mañana, toca el timbre, le abrimos la puerta pensando que era alguna urgencia y nos dice: “A que jode ¡Eh!”


O aquel que llevado por la envidia, ni come ni deja comer que diría el refranero, como el perro del hortelano, que ante la imposibilidad de disfrutar de los bienes que otros poseen, prefiere que los otros no los disfruten, y acaba destruyéndolos o deteriorándolos, pues según su entender no tienen “derecho” a poseerlos o disfrutarlos.
Y dirán ustedes ¿Y por qué tanto porculero, cómo hemos llegado a esta situación?
Pues muy sencillo, cada vez abunda más la gente asocial, maleducada, psicópatas y sociópatas, resultado de una “ideología pedagógica” perversa, que se resume en una sola frase: ¡Ah, yo no tengo problemas, yo soy el mejor –o la mejor- amigo de mi hijo…!


Cada vez es mayor el número de padres, madres, educadores, profesores que están en la idea de que los niños –y niñas, claro- son unos benditos sabios que –al parecer han venido a este mundo dotados de “ciencia infusa”- no necesitan que se les inculque ninguna norma convivencial, nada que huela a disciplina, pues eso es cosa de fachas, y además se corre el riesgo de perturbarlos de tal modo que, cuando adultos estén tan desequilibrados que se les haya causado un daño irreparable.
Así que mejor, esperar que por sí mismos lleguen al convencimiento de lo que es conveniente y lo que no lo es, lo moralmente admisible y lo inmoral (ya digo, según algunos “expertos” poseen ciencia infusa, pues, si no fuera así, no se puede entender que hayan llegado a ser la generación mejor dotada y preparada según la jerga pedagógica progre)


Total que, como se recolecta lo que se siembra, pues cada vez es mayor el número de niños, adolescentes y adultescentes que tienen el convencimiento de que todo lo deseable es sinónimo de “derecho” (por supuesto, sin ninguna contrapartida, las obligaciones, el esfuerzo, la excelencia son cosas de gente anacrónica, carcas, fachas…)


Anteriormente hablaba del enorme número de sociópatas y psicópatas, parecerá muy exagerado llamarlos así, pero no cabe otra forma ¿Cómo si no, se puede nombrar a quienes carecen de conciencia, y por tanto no tienen remordimientos, mala conciencia cuando hacen algo reprobable por la mayoría de la gente corriente?


Difícilmente puede haber gente que interiorice normas convivenciales, conceptos, ideas elementales respecto del bPODEMOS9ien y del mal, sobre que hay que respetar los bienes ajenos, pongo por caso, o el mobiliario urbano, si se les está invitando permanentemente a violar, transgredir las normas más básicas de la convivencia, si se denosta, se veja, se critica todo lo que guarde relación con el esfuerzo, se vende como “friki” aquello que hace la gente aplicada, estudiosa, trabajadora… y se enaltece lo lúdico, lo festivo; hasta el extremo de que lo que hasta hace no muchos años en los centros de estudio era excepcional se ha acabado convirtiendo en la norma: si echamos cuenta, el calendario escolar está lleno de eventos festivos, celebraciones cientos, cualquier efeméride es un buen pretexto para engalanar el centro de estudios, inflar globos, hacer caretas, maquillar a los alumnos, poner la megafonía a toda pastilla, disfrazarse… pues el objetivo, según parece, ya no es enseñar, sino hacer “felices” a los alumnos en sus horas de obligada permanencia en el centro… Ya no es aquello de “instruir deleitando, con alegría”, no ahora se trata de deleitar, y bueno, si aprenden algo de paso, tampoco pasa nada.
Ni que decir tiene que todo ello conduce inevitablemente a que la generalidad del alumnado considere que los que estudian, acuden al colegio, luego al instituto, posteriormente a la facultad universitaria, con intención de aprender, son tipos raros, motivo de burla, de befa, chiste, cuando no acoso, bullying…


Y mientras nuestros hijos e hijas permanecen en manos de los apologistas del “homo festivus, festivus”, también se les inculca que la economía de mercado, el capitalismo, el liberalismo, son el gran Satán, y que se ha producido una gran conspiración para acabar con el “Estado del bienestar”, y que… el dinero necesario para poder sufragar los gastos de los bienes y servicios que el Estado –mejor o peor- nos facilita, cae del cielo, como el maná bíblico, poco más o menos…
Cada vez es más alto el porcentaje de personas “adultas” -más correctamente habría que llamarlos “adultescentes”- partidarias del estatismo, víctimas del infame, malvado sistema educativo igualitario instaurado por Felipe González, José María Maravall y Alfredo Pérez Rubalcaba, que les ha permitido promocionar, ir pasando curso tras curso sin aprobar, y en el que la cultura del esfuerzo, la excelencia, estaban ausentes… No recibieron una enseñanza de calidad, y ahora se manifiestan en las calles quejándose –en sus pancartas no por casualidad con garrafales faltas de ortografía– de que sus currículos no les sirven para nada en España, y menos en el extranjero…


Reclaman todo tipo de “derechos” laborales y salariales y exigen a los malvados empresarios (y a la “Sociedad” de la que también dicen ser “víctimas”) que les faciliten una vida regalada, de la que ellos son incapaces.


Obviamente al entender de esta gente, ninguno de ellos tiene responsabilidad de clase alguna en su circunstancia personal, la culpa es de “otros”, el que no encuentren trabajo en nada tiene que ver con su mayor o menor tendencia a la ociosidad, o a su incapacidad, o ineptitud, y se consideran merecedores del derecho a mamar de las ubres de Mamá-Estado, generalmente llamado “Estado del Bienestar” (que la mayoría ignora que fue “creado” por un tal José Antonio Girón de Velasco, por encargo del General Franco)


Están convencidos de que ellos son los más desgraciados e infelices, y los más necesitados y merecedores de apoyo, amparo, protección porque ignoran, y además les trae sin cuidado, que otras personas, sin ir más lejos la generación del baby boom de los 60, tuviera que buscarse la vida a pesar de cifras de desempleo semejantes a las actuales, y de profundas crisis económicas y políticas; sin olvidar la generación de los “años del hambre”, o la de “la leche en polvo americana”, que consiguieron salir adelante a pesar de la guerra, la posguerra y la emigración.


Todo ello se ha acentuado aún más, debido a los años del populismo narcotizante de los Gobiernos “progresistas” de José Luis Rodríguez Zapatero, que logró convencer a los españoles de que no existe relación entre deberes y derechos, entre esfuerzo y resultado, con su política de prometer derechos a tutiplén; consiguiendo que nuestros conciudadanos olvidaran cuáles son las claves de la prosperidad y del progreso propiamente dichos: el trabajo y el esfuerzo.


De manera que varias generaciones de españoles, víctimas de las leyes educativas progresistas se han ido convirtiendo, tal vez irremediablemente, en partidarios de la nueva ideología “el porculerismo”…
Y, oiga ¿usted a qué partido va a votar en las próximas elecciones, locales, autonómicas, generales…?
– Yo, a “podemos”, por supuesto, para “darporculo” al PP y al PSOE que son la misma mierda…
– ¿De veras? Pero… oiga ¿Usted se ha leído sus propuestas, su programa de “gobierno”, usted sabe bien a quienes pretende llevar al poder?
– ¡Ah, da igual… con tal de “darporculo” a la “casta”!
– Oiga… pero.
– ¡Ande, deje de “porculear”, no me caldee la cabeza… no me sea “porculero”!

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