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FIN DE CURSO DE UN PROFESOR

 

A estas alturas del mes de junio es menester que pase lista de lo que tengo hecho y lo que me queda por hacer. Veamos, ya hice el examen de la 3ª evaluación, la recuperación correspondiente y la repesca. También correrá el examen de suficiencia, el de pendientes del curso anterior y estoy examinando a los alumnos libres.

En total unos cuatrocientos ejercicios llenos de toda esa ciencia infusa que he sido capaz de transmitir este curso.

He hecho las actas finales. Me he reunido con mi seminario para redactar la memoria de este glorioso trabajo, haciendo constar el grado de cumplimiento de la programación que ha quedado poco complicada, como siempre. También me he reunido con mi departamento y, como soy el responsable, tendré que hacer yo la memoria correspondiente.

Ayer tuvimos un claustro de cinco horas que hubo de suspender a las dos y pico de la tarde sin poderlo acabar, porque le faltaban tres o cuatro horas mas. Hoy he tenido seis reuniones de evaluación. A tres alumnos les ha quedado mi asignatura sólo y eso me deja siempre un mal sabor de boca. Les he vuelto a revisar los exámenes, mientras que todos mis compañeros me esperaban para poder seguir. Uno de ellos tenía un NO PRESENTADO y el tutor me ha preguntado: “pero, ¿un no presentado alto o un no presentado bajo?. Me he quedado estupefacto.

He preparado la ficha de recuperación para septiembre de los alumnos que han suspendido. Para hacerla he tenido en cuenta que muchos no van a poder pagarse un profesor particular y les he quitado la mitad de la materia.

Los alumnos que pensaba que iban a aprobar seguro han hecho el último examen fatal y los que no habían dado ni golpe en todo el curso, han sacado notable.

He tenido la colección completa de disparates que suelo leer cada fin de curso en los exámenes, pero entre ellos brilla con luz propia esta joya: a la pregunta “¿qué haces los fines de semana?”, un joven de veintiún años ha contestado— Then I go wita my girlfrid and me thow er….Independientemente de otras barbaridades creo que quiere decir: “entonces me voy con mi novia y me la tiro”, aunque utilizar el verbo thow que significa tirar, en el sentido de lanzar o arrojar, o sea, que parece mismamente que cogiera a la novia y le diera viaje y del me………¿para que vamos a hablar?

He tenido dos discusiones con compañeros y una pelea sin llegar a las manos pero seria. He recibido dieciséis recomendaciones y no he podido atender ninguna. Me ha llamado el profesor particular de uno de mis alumnos y me ha dicho que, si no le apruebo, él va a quedar fatal con la familia. Mariano G.L., no se ha presentado porque se ha ido a la mili y Juan J.G., tampoco, porque se ha tenido que casar deprisa y corriendo. Pedro G.H., ha venido a reclamar su suspenso y ha dicho que no entiende que no apruebe si se copio más de medio examen de su compañero que sí ha aprobado. Lolo L.M., ha venido llorando porque a pesar de haberse fumado el ochenta por ciento de las clases, dice que al final ha estudiado. José María H.J. , al que he aprobado con un cuatro, estuvo ayer hablando conmigo para ver si le puedo poner notable para que le suba la media y entrar en la Universidad.
He perdido dos kilos, las ojeras me llegan a la altura del bazo, los papeles me comen, la cabeza me duele y la conciencia me fastidia. La declaración de la renta me ha salido positiva y el día diecinueve mi mujer me dijo mirándome a los ojos, “se me ha acabado el dinero. Trae más”. Viva la enseñanza.

 

LA ESTUPIDEZ HUMANA

 

La verdad, no conozco a este señor de nada, ni lo habia oido ni nombrar pero desde luego, esto me parece muy, muy bueno.

 

La estupidez humana 

Carlo M. Cipolla

-RESUMEN DEL LIBRO «ALLEGRO MA NON TROPPO»

“Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son.” Carlo Cipolla

 

LAS LEYES FUNDAMENTALES

 DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

 

  1. La Primera Ley Fundamental: » Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo».
  2. La Segunda Ley Fundamental: » La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona».
  3. La Tercera Ley Fundamental: » Una persona estúpida es una persona que causa daño a otra o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio».
  4. La Cuarta Ley Fundamental: » Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error».
  5. La Quinta Ley Fundamental: » La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado».

 

CATEGORÍAS FUNDAMENTALES DE PERSONAS

 

Todos los seres humanos están incluidos en una de estas cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.

 

Los Incautos: Podemos recordar ocasiones en que un individuo realizó una acción (es decisivo que sea él quién la inicie), cuyo resultado fue una pérdida para él y una ganancia para nosotros: habíamos entrado en contacto con un incauto.

 

Los Inteligentes: Igualmente nos vienen a la memoria ocasiones en que un individuo realizó una acción de la que ambas partes obtuvimos provecho: se trataba de una persona inteligente.

Una persona inteligente puede alguna vez comportarse como una incauta, como puede también alguna vez adoptar una actitud malvada. Pero, puesto que la persona en cuestión es fundamentalmente inteligente, la mayor parte de sus acciones tendrán la característica de la inteligencia.

En determinadas circunstancias una persona actúa inteligentemente, y en otras circunstancias esta misma persona puede comportarse como una incauta. La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuación.

 

Los Malvados: Todos nosotros recordamos ocasiones en que, desgraciadamente, estuvimos relacionados con un individuo que consiguió una ganancia causándonos perjuicio a nosotros: nos encontramos frente a un malvado.

Existen diversos tipos de malvados; el malvado perfecto es aquél que con sus acciones causa a otro pérdidas equivalentes a sus ganancias. Otro tipo de malvados son aquellos que obtienen para sí ganancias mayores que las pérdidas que ocasionan en los demás, esos son deshonestos y con un grado elevado de inteligencia, pero la mayoría de los malvados son individuos cuyas acciones les proporcionan beneficios inferiores a las pérdidas ocasionadas a los demás. Este individuo se situará muy cerca del límite de la estupidez pura. 

 

Los Estúpidos: Nuestra vida está salpicada de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daños, frustraciones y dificultades, sin que ella vaya a ganar absolutamente nada con sus acciones.

Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.

La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en causar daños o pérdidas a otras personas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo. Pero aún hay más. Existen personas que con sus inverosímiles acciones, no solo causan daños a otras personas, sino también a sí mismos. Estas personas pertenecen al género de los superestúpidos. 

 

EL PODER DE LA ESTUPIDEZ

 

Como ocurre con todas las criaturas humanas, también los estúpidos influyen sobre otras personas con intensidad muy diferente. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Nos queda aún por explicar y entender qué es lo que básicamente vuelve peligrosa a una persona estúpida; en otras palabras en qué consiste el poder de la estupidez.

 

Esencialmente, los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido.

 

Una persona inteligente puede entender la lógica del malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, si se quiere, pero al fin y al cabo racionalidad. El malvado quiere añadir un «más» a su cuenta. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener un «más» para sí, procurando también al mismo tiempo un «más» para los demás, deberá obtener su «más» causando un «menos» a su prójimo.

 

Desde luego, esto no es justo, pero es racional, y si es racional uno puede preverlo. 

 

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Una criatura estúpida os perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo alguno racional de prever si, cuándo, cómo, y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

 

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, de ello se deriva que generalmente el ataque nos coge por sorpresa incluso cuando se tiene conocimiento del ataque no es posible organizar una defensa racional, porque el ataque, en sí mismo carece de cualquier tipo de estructura racional.

 

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Hay que tener en cuenta también otra circunstancia. La persona inteligente sabe que es inteligente. El malvado es consciente de que es malvado. El incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Al contrario de todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora.

 

Con la sonrisa en los labios, como si hiciese la cosa más natural del mundo, el estúpido aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, buen humor, apetito, productividad, y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Estúpidamente.

 

No hay que asombrarse de que las personas incautas, generalmente no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni las malvadas consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez.

 

Generalmente, se tiende incluso a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto significa que se está confundiendo la estupidez con la candidez.

 

SOCIEDAD Y ESTUPIDEZ

 

Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.

 

Un pais en ascenso tiene también un porcentaje insólitamente alto de individuos inteligentes que procuran tener controlada a la fracción de los estúpidos, y que, al mismo tiempo, producen para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.

 

En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos.

FUENTE: http://www.personal.able.es/cm.perez/estupidezhumana.htm