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TERMINOLOGÍA PROGRE Y SU ENTENDIMIENTO

MANUAL BÁSICO PARA TRATAR CON IZQUIERDOSOS

Por vaktar111

Algunos de vosotros habréis notado que en la sociedad occidental existen grupúsculos perfectamente definidos: Alrededor del 40% de nuestra sociedad son conservadores, un 25% se consideran progresistas(esta es la manera cursi de autodenominarse que tienen últimamente socialistas, comunistas, radicales y progres) y otro 35% se echa a llorar cada vez que le preguntan dónde se posicionan y piden un coche policial para que los lleve a casa.

Todos aquellos con el carnet de conservador, creen de corazón en un poder limitado de los gobiernos, impuestos bajos y una constitución en la que se hable de la libertad personal. Aquellos que se consideran izquierdosos piensan firmemente que, si tuvieran un martillo gordo, lo dejarían todo absolutamente plano y romo, pero como no lo tienen se conforman con soltar gilipolleces o apoyar a Hamas, que es muy entretenido, con sus cohetitos y usando niños como carnaza y escudos humanos.

Llevar una camiseta en un país occidental diciendo “apoyo a Hamas” durante una manifestación de sarnosos antisemitas comunistas de mierda………. realmente quiere decir; APOYO A HAMAS Y A TODO BICHO VIVIENTE QUE MATE ISRAELÍES Y JUDÍOS, PORQUE SOY UNA RESENTIDA, IGNORANTE Y ME DEJO MANIPULAR POR CUALQUIERA, CAREZCO DE UNA VIDA NORMAL, LLORO MUCHO Y TENGO LA AUTOESTIMA POR LOS SUELOS, Y POR ESO ESCUPO MI RABIA CONTRA ISRAEL”, pero como es un poco largo, lo resumen en el slogan anteriormente citado. Y lo que hacen en el fondo es oprimir más al pobre pueblo árabe denominado “palestino” por Arafat en 1968, porque si apoyas el lanzamiento de misiles de Hamas hacia Israel lo que haces provocar las muertes inocentes entre los paisanos de la franja…………. pero tú, sabandija estúpida, tú esto no lo ves, sólo ves los tanques israelíes ejerciendo su derecho a la autodefensa y a tomar por el culo con la opinión internacional. Pues anda que no tienen callo gordo hecho ya los judíos con la puta comunidad internacional y toda tu puta madre. (Os recomiendo, si sabéis inglés leer una trilogía denominada en español “La nación fantasma:Palestina”, cuyo autor es israelí, quien tiene el defecto de ser un historiador perfectamente ajustado a los hechos reales. Sabéis lo que es la realidad y los hechos reales, verdad Sociatas? Todos aquellos hechos de facto e incontrovertibles que nunca deben interponerse en vuestra falsa narrativa para seguir manipulado a la gente).

Mi pregunta es la siguiente, ¿podemos intentar acercar a estos dos polos sin usar cinta americana o cuerda?, ¿quizá la utilización de una pistola neumática de clavos?, ¿no sería divertido?

Yo sinceramente creo que una sana comunicación es el camino a un mejor entendimiento, el cual es el sendero hacia mejores relaciones, y estas son el puente perfecto para mejores casas y jardines comunitarios, los cuales son la última parada del sueño occidental. Puf, esto lo diría Pedro Sánchez, casi que me desdigo.

Por eso hoy me llena de orgullo y satisfacción, presentaros el primer capítulo del “diccionario de la izquierda”. Todo un glosario de términos de izquierda y sus significados, los cuales ayudarán a todos aquellos que revolotean la derecha a entender todo aquello que dicen los comunistas y que no hay un dios que entienda.

Comencemos con un término que los conservadores escuchamos mucho cuando charlamos con izquierdosos: la expresión “tú eres un racista”. Esta corta frase la usan los progres para decir en realidad: “No tengo argumentos sólidos”. Como un ejemplo que os encontrareis tratando a estos engendros, podemos señalar aquella discusión en la que se explica que, bajo los gobiernos socialistas, el porcentaje de etnias desfavorecidas viviendo bajo el umbral de la pobreza ha aumentado, y su participación en la construcción de la sociedad ha disminuido, mientras que, bajo el gobierno conservador, esas mismas etnias trabajaban en un porcentaje alto y el margen entre ricos y pobres se estrechó. Es entonces cuando un progre empleará la frase: “tú eres un racista”. La mayoría de las veces acompañado de los famosos: cerdosionistanazifascistasupercalifragilisticoespialidoso……. ante lo cual debemos regocijarnos y dar rienda suelta a la chanza y el cachondeo porque es otra prueba más de la burbuja psicótica en la que viven aislados estos-estas-estes (me descojono mucho. lo sé) seres bípedos cuya existencia se basa en el consumo de CO2 y O a partes desiguales dependiendo de lo gilipollas que sea cada uno de ellos, todos izquierdosos, por supuesto. ¡Mira! Es lo único normal que compartimos los seres humanos con sentido común y los engendros de izquierdas.

El otro día día, paseando por las redes me encontré con un vídeo de hace unos años en el que el señor Anguita, uno de los pocos comunistas con los que tendría el placer de debatir incluso ahora que está muerto, hablaba de como acontecieron los acontencimientos acontecedores que propiciciaron que España saliera cagando leches del sahara occidental. En muchas de sus opiniones y manifestaciones coincido con él, pero es allí cuando usa la famosa táctica izquierdosa de usar a sus tontos útiles mediante las famosas técnicas de seducción de un buen manipulador como era este caballero, tratándose la misma en dar a sus tontos útiles cuatro reglas sencillas que puedan digerir apoyando su argumentario en un “mensaje cifrado” de Kisinger, nada menos, hilarante. No hay nada como meter una trama de espías malos de la CIA en una historieta para que los idiotas a usar se traguen anzuelo, hilo, caña y barca. No, Señor Anguita, no, lo que el señor Kisinger decía no era eso de “LIZI está para llegar en unos dos meses (No recuerdo exactamente la rocambolesca letra, pero es por el estilo), el mensaje era: Fire in the hole y maricón el ultimo”, ese era realmente, y ojo! lo he sacado de las mismas fuentes fidedignas de espionaje que el señor Anguita.

Los pjiprogres que no han tenido que derramar una sola lágrima ni una gota de sangre defendiendo la libertad que dan por supuesta (JA!), con lo cual no tienen ni puta idea del real valor y significado del dolor que cuesta ganarse la libertad de expresión, identidad, movimiento y pensamiento (Yo sí puedo atestiguarlo porque yo sí he luchado y puesto mi vida en riesgo por tales conceptos, y al que le escueza que se joda) son ingeniosos y tienen un montón de formas de decir: “No tengo argumentos lógicos”, por la misma razón que los esquimales tienen muchos términos distintos para nombrar a la nieve, es decir, ninguna sólida.

Otro modo genial que usará un andrajoso de estos para indicar que su punto de vista es ridículo es usando: “Me estás ofendiendo”. Si por ejemplo se te ocurre decir que el nivel de empleo femenino cayó durante los gobiernos socialistas, y que sus ingresos fueron menores con respecto a los hombres, haciendo hincapié sobre el hecho de fueron tiempos “oscuros” para las mujeres, un podemita te dirá: “Has usado la palabra “oscuro”, Eres un racista y me estás ofendiendo”.

Otro modo de decir que no tienen pensamientos lineales sensatos es usando la expresión: “son datos científicos o verdades como puños”. Esto de verdades como puños les parece genial para zanjar cualquier debate, es acojonante lo gilipollas que se puede llegar a ser. Si se te ocurre puntualizar que hay exactamente cero evidencias de que la acción humana tiene influencia sobre el cambio climático, un izquierdoso se responderá muy serio: Hay datos científicos”. Y cuando le preguntes por esos estudios concretos, probablemente escucharás: “me estás ofendiendo y eres un racista”. (Leer a Patrick Moore, fundador de Greenpeace y doctor en Ecología, veréis).

Esta es la costumbre  fascistaizquierdosa de usar terminología klingon, despreciando todo aquello que suene a “significado lógico”. Por eso es bueno este repaso de palabras progres, para poder entender dentro de lo posible el significado del mundo progresista.

Bueno, no te quiero ya contar si les dices que el término y concepto de fascismo fue acuñado en los años veinte por un filósofo e ideólogo socialista llamado Giovanni Gentile, y de ahí han bebido todos los regímenes socialistas, como el nacional-SOCIALISTA y el de Mussolini, así como los regímenes comunistas. Esto les produce ya una apoplejía de las gordas y es cuando tu vida corre peligro si sigues riéndote mucho

Como por ejemplo: “En un país como este, todo el mundo debería respetar a la religión de paz”, o “la avaricia de las grandes compañías está creando el calentamiento global” o “quiero convertir el mundo en un lugar mejor”. Todas estas expresiones parecen inofensivas y sus palabras unidas por un extraño sentido aleatorio, pero no. Lo que realmente quieren decir es: “Soy mejor persona que tu” o “Quiero más poder”, por eso antes de intrincarnos más en expresiones complejas, bajemos a la base y veamos algunos términos fundamentales.

Comencemos con la palabra “progresista”. Normalmente se suele usar para citar enfermedades terminales como el cáncer o el enfisema o el socialismo…. Todo aquello que progresa lentamente hacia la destrucción de todo aquello que toca. En politología el término “progresista” ha reemplazado al término “liberal” cuando la gente se dio cuenta que el liberalismo de izquierdas no funcionaba, y “liberal”, a secas,sustituyó a “De izquierdas”, cuando la política de izquierdas dejo constancia de su inutilidad, y “de izquierdas” sustituyó a “socialista” cuando se vio que lo socialista no valía para nada. Y “socialista” vuelve a ocupar el sitio de “progresista”…. y tralalalalalalalalalalalalala.

Usada como un sustantivo, “progresista” (como ya hemos visto sustitutivo final de izquierdoso con sarna) se usa para llamar la atención sobre el supuesto hecho de que la humanidad progresa y se hace cada vez más civilizada con el paso del tiempo. Se pueden encontrar miles de ejemplos en la historia, por ejemplo, el imperio romano era un imperio militarista, por lo cual, independientemente de otros avances reales, la humanidad consiguió “progresar” y meterse en siglos de oscuridad y salvajismo; o la época victoriana, la represión sexual o el chovinismo racial y afortunadamente se “progresó” hacia los asesinatos en masa, guerras terribles y holocaustos del comunismo…. y al final hemos “progresado” hasta los teléfonos inteligentes y las pantallas de las que los idiotas no se despegan, así que evidente que es toda una cuestión de paciencia.

La idea del progreso se construye alrededor de otro término de izquierdas: “el siglo XXI” (Véase Pedro Sánchez 2050). En el mundo progre “el siglo XXI” significa un lugar mágico de paz e ilustración, de modo y manera que se usa en frases como: “Putin no puede hacer la guerra al isis en Siria, estamos en el siglo XXI” o “ninguna religión desea decapitar infieles o esclavizar a mujeres, estamos en el siglo XXI”…. Y así seguimos esperando a que llegue el jodido siglo XXI, lleno de paz y color. Mientras tanto, se puede seguir usando la frasecita en vez de tomar medidas serias. Y si resulta que el progreso no progresa y el siglo XXI no se convierte en el siglo XXI, un podemita siempre te puede responder con la actitud denominada “Inteligente”. Por ejemplo, la anterior secretaria de Estado norteamericana usó un poder “inteligente” para convertir Libia de una dictadura estable en un agujero negro sangriento con embajadores muertos, o el presidente Obama hizo uso de su inteligencia diplomática para convertir la frágil democracia iraquí en otro agujero negro sangriento. En el diccionario liberal, la palabra “inteligente “es sinónimo de “inefectivo” o “irreal” o “estúpido” o “progresista”.

Con este avance semántico, tenéis todas las armas para enfrentaros al demonio leftie sin miedo ninguno al fracaso.

Paz a todos aquellos izquierdosos que siguen respirando, aunque en el fondo no tengan ni puta idea que hacer con ella, porque están llenos de odio, resentimiento y la ignorancia es su burbuja.

ESPAÑA

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La baja autoestima de España

Bieito rubido.director de abc – Día 29/03/2015 – (ABC) 

Al margen de ciertos tópicos más bien locales, los españoles somos uno de los pueblos con más baja autoestima de todo el globo terráqueo. Lo ha constatado un observatorio internacional auspiciado por la ONU, en el que chinos y rusos ocupan los primeros puestos. Ambas nacionalidades están encantadas con su país, con su cultura, con su historia, incluso con el presente que les toca vivir. No así nosotros. Nuestro déficit de patriotismo y escaso aprecio no se compadecen con los hechos ni datos objetivos de lo que fue, y es, España.

Uno de los lugares más seguros del mundo, por ejemplo, es España. El quinto. No llegan al centenar los asesinatos registrados aquí cada año. Quedan lejos de las 9.000 muertes violentas de Estados Unidos. Y aún más de los 25.000 homicidios de Venezuela. Apenas el diez por ciento de los españoles poseen armas, la mayoría por su afición a la caza.
Tan sólo Japón nos supera en esperanza de vida: somos el segundo país con la población más longeva. Más años y de mejor calidad. La mortalidad infantil es la tercera más baja de todo el concierto internacional.El secreto radica, en buena medida, en una excelente asistencia sanitaria, que sigue siendo gratuita y universal
Lo constata otro ranking mundial: España es la octava nación que más porcentaje del PIB destina al mantenimiento del Estado del bienestar, por delante de Alemania o Estados Unidos. Un dinero que saben transformar en salud profesionales altamente cualificados, que convierten nuestra medicina en puntera; y también es modélica en ámbitos como la donación de órganos. Gracias a la ciencia y a la solidaridad ciudadana, lideramos a nivel mundial las estadísticas de trasplantes de órganos, una segunda oportunidad para la vida que no distingue extracción social ni conoce límites regionales. 
Es cierto que en Educación también vamos primeros, pero en fracaso escolar. A lo largo de la última década, se ha duplicado el presupuesto destinado a esta área: nada menos que 21.000 millones de euros, una de las cifras más altas entre los miembros de la OCDE. El problema de la enseñanza en España no es de dinero, sino de modelo. Así lo ha constatado el mismo organismo encargado de las pruebas PISA, esas en las que tan malparados salimos siempre.
Los euros no se nos van en armas. Somos el miembro de la UE, junto con Luxemburgo, que menos dedica a sus ejércitos. Y el 80 por ciento de esa partida se va en atender las nóminas de 120.000 profesionales. Apenas mil millones para que funcione Defensa. Es probable que esta cuantía sorprenda por escasa. Pero los números no engañan, y conviene fiarse de ellos más que de sus intérpretes. En el momento actual de España resulta habitual la falsificación de los datos. Se tergiversan con demasiada impunidad, y con una postura muy poco honesta. 
Cifras tozudas que avalan nuestras letras: contamos con un idioma de uso universal, hablado por cerca de 500 millones de personas. Sólo en México lo emplean 115 millones de ciudadanos, y es la primera lengua para 70 millones de hablantes en los Estados Unidos. Poner precio a este caudal es imposible, entre otros motivos, por colosal. Estar unidos por la palabra multiplica las oportunidades del hombre.
También superar las distancias físicas; somos el segundo país con mayor implantación de vías de alta velocidad, unos 3.000 kilómetros. Y la tercera potencia turística mundial
Gustamos. Nos visitan aquí, pero también nos requieren allá: casi el 40 por ciento de las grandes obras públicas mundiales están siendo construidas por empresas españolas. 300 millones de usuarios reciben el servicio de Telefónica y las dos principales entidades bancarias españolas lideran la zona euro e Iberoamérica; sin olvidar que la primera multinacional de la moda del planeta tiene su sede en La Coruña o que conservamos el segundo mayor patrimonio histórico-artístico de todo el mundo. Por no hablar de los éxitos deportivos de la última década.
Esta es la realidad del lugar donde vivimos. Es una realidad brillante. Luminosa. Prometedora. Una historia que no merece ser enturbiada ni manipulada por frustraciones personales. En todo tiempo y en toda sociedad, aun en los mejores contextos, existe gente postergada, insatisfecha o fracasada. No reduzcamos la visión global al territorio de lo individual, al menos no en este análisis. Obremos y opinemos con justicia. 
¿Qué ocurre en España para que los españoles odiemos incluso a nuestro país? ¿Qué extraño sortilegio se guarece en el alma de los habitantes de esta vieja nación para que no existan autoestima ni orgullo de pertenencia? La autoestima es el resultado de la forma en que interpretamos nuestra historia y proyectamos nuestro futuro. Las causas de nuestro desapego colectivo transitan desde el desmoronamiento de un imperio colosal a lo largo de siglos hasta un proceso de años de deterioro y derrotas, junto con la desgarradora Guerra Civil. Hasta llegar al presente, en el que concurren nuevos factores objetivos. Me atrevo a apuntar alguna posible causa:
La irrupción de los nacionalismos vasco y catalán no ha ayudado en absoluto al aprecio de los españoles por sí mismos. Nunca han sido más beligerantes que ahora. Han construido su superioridad sobre el resto de España retorciendo la Historia y despojando nuestro pasado de todo rasgo de grandeza. Es más, han demonizado todo lo que tiene que ver con España y los españoles para justificar su desapego e incluso su ataque al Estado y a sus estructuras.
La Guerra Civil abrió heridas de muy difícil cauterización. Cualquiera de los dos bandos podría helarnos el alma, como lamentó Machado. Fue en la primera mitad del siglo pasado cuando se hicieron trizas cualquier incipiente orgullo patrio y la posibilidad de edificar un futuro compartido.
El período franquista sirvió para que tanto la izquierda interior como la exiliada cargasen contra nuestro país para presionar al régimen. Esa izquierda, que se sentía moralmente superior, fue ridiculizando, por ideología o por mera contraposición, los símbolos de nuestra grandeza, que el régimen quería recuperar. Así, El Cid quedó en un mero cazador de recompensas, la Reina Isabel no se lavaba, Felipe II fue recordado como un monarca oscuro, y la cultura española fue despreciada.Aquella izquierda no logró acabar con Franco, pero casi termina con cualquier vestigio de orgullo patrio.
La transición iniciada en los setenta pretendió restaurar ese patriotismo, pero el complejo del PSOE, reconocido por sus líderes, relegó nuestros símbolos a un bochornoso segundo plano, que lastra cualquier intento de catarsis emocional. El empeño que en ello puso Zapatero encontrará difícil indulgencia por parte de la Historia. 
La clase dirigente actual se ha demostrado incapaz de dibujar un futuro en el que podamos proyectar nuestros valores y nuestra dignidad como gran nación. Es difícil construir sobre un pasado dilapidado. Complicado también vislumbrar un mañana al que no nos atrevemos a asomarnos porque nos avergonzamos, inexplicablemente, de España y de ser españoles. Nos queda la esperanza de que las jóvenes generaciones miren a su país con ojos más limpios que los de sus abuelos.

FUENTE: Sebastián Urbina