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UNA VOLTAIRE FEMENINA: WAFA SULTÁN

 

Un estupendo artículo de Ana Nuño, MUY A TENER EN CUENTA.

Una Voltaire femenina: Wafa Sultan

 

No tiene el porte de reina africana de Ayaan Hirsi Ali o Nyamko Sabuni, ni la frescura de Necla Kelek, ni el aspecto de intelectual de Mina Ahadi. Es una mujer regordeta, y me recuerda a la que me vende verdura fresca en un mercado de Barcelona. Que siempre me recibe con una sonrisa y un «Hola, reina, què posarem avui?».

Tampoco es abogada o socióloga, y no ha hecho carrera como política. Estudió medicina y es psiquiatra, y ya habrá comprendido el lector que no tiene eso que llaman «perfil mediático». Nacida en la ciudad costera siria de Baniyas en 1958, en una familia de estricta obediencia musulmana (alauita), estudió medicina en la Universidad de Aleppo. Fue ahí, en 1979, donde tuvo su primera epifanía negativa con el Islam: le tocó asistir al asesinato de uno de sus profesores, acribillado a balazos por unos fanáticos miembros de la Hermandad Musulmana al grito de «Allahou Ajbar!». (Por cierto, un conciudadano sirio, refugiado como ella en Estados Unidos, ha publicado el típico artículo teledirigido para refutar que el profesor El Youssef muriera en los predios de la Universidad de Aleppo y, de paso, para insinuar que Sultan se ha inventado esa historia).

Hasta los treinta años vivió en su país de origen, pero después de tratar como psiquiatra numerosos casos de mujeres sometidas a violencias consideradas normales en el ámbito islámico decidió expatriarse a Estados Unidos, país en el que reside desde 1989 y del que ha adquirido la nacionalidad. No se cansa de decir, en todos los foros, en los medios y en la red (a través de Annaqed, página web fundada por otro sirio afincado en USA), básicamente tres cosas: 1) que el Islam es más que una religión: una cultura que desde hace catorce siglos oprime a quienes la profesan; 2) que la cultura islámica niega el intercambio y la asimilación con otras culturas y busca activamente la destrucción de culturas diferentes; 3) que las principales víctimas del Islam son las mujeres.

Llama la atención en la biografía de Wafa Sultan un par de datos: aunque nacida en una familia devotamente musulmana, se crió en una ciudad, Baniyas, con una minoría significativa de cristianos, y vivió hasta el inicio de su madurez en Siria, es decir, en un país árabe y mayoritariamente de religión musulmana pero oficialmente aconfesional y socialista. No se trata de una saudí o una qatarí, por tanto, ni siquiera de una egipcia (conviene recordar que más del 90% de las egipcias han sido sometidas a una de las tres formas más corrientes de mutilación genital, o FGC). Pero cuando toma la palabra es un huracán.

Y se atreve a tomarla en cualquier ágora, incluso ante los integristas de la fe y las costumbres que denuncia. De hecho, Wafa Sultan se convirtió, para la revista Time, en una de las 100 personas más influyentes del mundo después de haber salido airosa de una encerrona en Al Yazira, el 21 de febrero de 2006. Realizada por Memri y colgada en la web, la versión editada del debate que sostuvo en la cadena qatarí con Ibrahim al Khouly, imam suní de la mezquita Helwan de El Cairo y profesor de la Universidad Al Azhar, es uno de los documentos que en los últimos años ha tenido mayor difusión: más de un millón de descargas en las primeras dos semanas.

Por descontado, su intervención no ha pasado inadvertida entre los defensores de los derechos humanos a la islámica moda, y Sultan ha recibido desde entonces varias amenazas de muerte. No se piense que es retórica la frase anterior: existe, desde 1990, una declaración alternativa a la más famosa y universalmente reconocidaDeclaración Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, adoptada por la Asamblea General de esta misma organización en 1990 (U. N. Doc. A/CONF.157/PC/62/Add.18), con la intención declarada de establecer un código paralelo, dictado desde la perspectiva y los intereses de los países islámicos. Su artículo primero no tiene desperdicio: donde la declaración de 1948 de Naciones Unidas reza: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros», el nuevo decálogo de la Alianza de Civilizaciones islámicas dice: «Todos los seres humanos integran una sola familia, cuyos miembros están unidos por su subordinación a Alá y descienden de Adán».

De todas las denuncias de Sultan, la de más calado tiene que ver con este punto, no precisamente doctrinal sino de principios: el Islam oprime desde hace siglos a sus súbditos, pero lo hace no sólo porque sea una religión ferozmente excluyente de los infieles, sino porque aspira a imponerse como ley única y universal. De hecho, según Sultan, lo que diferencia a las democracias occidentales de los países musulmanes (especialmente, en su opinión, los árabes) es que en éstos no hay separación entre Estado y religión. No es una observación novedosa, pero Sultan insiste en este punto, en un momento en que muchos de sus contemporáneos le sacan el cuerpo para evitar ser acusados de defender las tesis de Samuel Huntington, que han sido caricaturizadas como sulfurosas manifestaciones de racismo antiislámico por la progresía occidental. En una entrevista publicada a fines de 2007 en FrontPage, a la pregunta de si el Islam y la democracia son compatibles, la respuesta de Sultan no dejaba lugar a dudas: «Por el momento, no lo son». Y explicaba por qué:

Las sociedades democráticas liberales reconocen y otorgan los mismos derechos a todos, independientemente de la religión, el sexo y la raza. Son sociedades que separan la religión del Estado. El Islam es a la vez religión y Estado.

En lo que respecta a los seres humanos, las mujeres no son iguales a los hombres. Los no musulmanes no son iguales a los musulmanes. En un mundo dominado por el Islam, los no musulmanes serán considerados y tratados como dhimmies, como ciudadanos de segunda clase sometidos a leyes específicas.

No menos vehemente (y emotiva) se muestra Sultan al denunciar las violencias que padecen las mujeres en nombre del respeto a las diversas variantes de la sharia. Ha tratado profesionalmente algunos de estos casos, pero también ha vivido de cerca, en su propia familia, las trágicas consecuencias de los matrimonios de honor, práctica común en todo el orbe islámico. Pero el valor de Sultan, en los dos sentidos de la palabra, trasciende el asunto de la lucha por el reconocimiento de los derechos de las mujeres sometidas a leyes islámicas. Como el mejor Voltaire, el del caso Calas, Sultan procura basar sus denuncias en casos con nombre y apellidos, pero no pierde nunca de vista lo esencial: que el Islam es un peligro para todos, hombres y mujeres, sean o no musulmanes, porque sus cultores lo consideran no sólo una religión, sino una ideología política.

El mensaje radicalmente incorrecto de esta mujer, que no se limita a hablar en nombre de otras mujeres ni sólo de las violaciones de derechos humanos en países musulmanes, está dirigido sobre todo a quienes hemos nacido y vivimos en democracias. Y que tan fácilmente olvidamos lo que está en juego.

Para empezar, hemos de reconocer que el Islam es considerado por la mayoría de musulmanes creyentes no sólo una religión, sino una ideología de dominación política. Por lo tanto, Occidente no debe tratar al Islam únicamente como una religión. (…) Hasta febrero de 2006, cuando tuvo lugar mi entrevista en Al Yazira, sentía la necesidad de hacer pedagogía sólo con el público árabe, con el que compartía mis reflexiones sobre el Islam. Pero después de esa entrevista (…) he descubierto que por desgracia también los occidentales son poco conscientes de las realidades del islamismo. (…) La ignorancia no es una opción ante [estas realidades]. Occidente tiene que darse cuenta de que el islamismo no tiene cabida en las democracias liberales y las sociedades abiertas.

FUENTE: http://www.forojovenes.com/historia/mujeres-contra-el-islam-11100.html

¡¡¡BASTA YA, NO A LA ISLAMIZACIÓN DE ESPAÑA Y EUROPA!!!

 

Y en Francia ya han prohibido una fiesta basada en el vino y el salchichón por «provocadora y racista», pero vamos a ver, ¿es que no vamos a poder beber vino y tomar salchichón en nuestros propios paises?, ya es bastante bárbaro y estupido que no se pueda hacer en los suyos y que quieran seguir en la edad media pero ¿que vengan aquí a imponerlo también?, ¿HASTA CUANDO VAMOS A SOPORTAR EL DESPOTISMO ISLAMISTA?.

Este es un enlace muy explícito, esto está pasando y mientras toda esa panda de «LERDO-PROGRES», «TITIRIZEJAS» (no, no hay falta de ortografia, no,está hecho aposta para señalar a uno de los máximos culpables) y POLÍTICOS PANOLIS mas otra mucha gente que va de buena fé pero que se deja enredar por una tolerancia MUY MAL ENTENDIDO, esta gente va imponiendo una ley paralela, basada en las sharias coránicas, al margen totalmente de nuestras leyes y forma de vida.

DEJEMONOS DE TONTERIAS, ELLOS SON LOS QUE HAN VENIDO Y SE LES HA ACOGIDO PERFECTAMENTE, SE LES HAN CONCEDIDO DERECHOS QUE NUNCA HAN TENIDO EN SUS PAISES DE ORIGEN Y EN LUGAR DE AGRADECERLO QUIEREN CONVERTIR LOS NUESTROS EN LO QUE SON LOS SUYOS, PRECISAMENTE DE LOS QUE HAN SALIDO.

ADEMÁS DE UNOS BÁRBAROS INMOVILISTAS ANCLADOS EN LA EDAD MEDIA Y EN COSTUMBRES RANCIAS Y CADUCAS, SON UNOS DESAGRADECIDOS Y UNOS DÉSPOTAS.

SON ELLOS LOS QUE NO RESPETAN LOS DERECHOS HUMANOS.

Oscar Rivas | El islam nos

 conquista ¿y qué hace

 España?

Redacción | Publicado el 3 Junio, 2010 (PARA LEER NOTICIA COMPLETA CLICK AQUÍ)

Y esto es en España, pero veamos con lo que se encuentrar ahora nuestros vecinos franceses, Monsieur Sarkozi, ¿no va usted a hacer nada para parar esto? y Sr. Zapatero, metasé su «Alianza de las ¿¿¿¿¿¿civilizacioooneees???? allá por donde escuecen los pepinos.

Prohíben la fiesta del

“salchichón y vino” por

 racista y provocadora

Redacción | Publicado el 16 Junio, 2010 (PARA LEER NOTICIA COMPLETA, CLICK AQUÍ)

UN INFORME MAS SOBRE EL ISLAM

El Islam no es una religión, ni un culto. En su forma más amplia, es una forma de vida 100% completa, total. El Islam tiene componentes religiosos, legales, políticos, económicos, sociales y militares. El componente religioso es una tapadera de todos los demás componentes.

La islamización comienza cuando se alcanza en un país un número suficiente de musulmanes como para poder comenzar campañas en favor de privilegios religiosos. Cuando en las sociedades políticamente correctas, tolerantes y culturalmente diversas se aceptan las demandas de los musulmanes en favor de sus privilegios religiosos, algunos de los restantes componentes tienden también a infiltrarse en el resto de los aspectos de la vida ciudadana. He aquí cómo funciona todo esto: En tanto la población musulmana permanezca alrededor, o por debajo del 2% de la de cualquier país, ésta será vista por la población local como una minoría amante de la paz, y no como una amenaza hacia los demás ciudadanos. Éste es el caso de lo que ocurre en: Estados Unidos: 0,6% de musulmanes Australia: 1,5% de musulmanes Canadá: 1,9% de musulmanes China: 1,8% de musulmanes Italia: 1,5% de musulmanes Noruega: 1,8% de musulmanes.

 Con una población que alcance entre el 2% y el 5%, los musulmanes comienzan con el proselitismo entre otras minorías étnicas y grupos descontentos del lugar, a menudo con reclutamientos considerables en cárceles y entre las bandas callejeras. Esto está ocurriendo en: Dinamarca: 2,0% de musulmanes Alemania: 3,7% de musulmanes Reino Unido: 2,7% de musulmanes ESPAÑA: 4,0% de musulmanes Tailandia: 4,6% de musulmanes.

 A partir del 5% de población musulmana, estos ejercen una influencia desorbitada con respecto al porcentaje de población que representan. Por ejemplo, insistirán en la introducción de los alimentos halal (limpios de acuerdo a los preceptos islámicos), asegurándose de esta manera empleos de manipuladores de alimentos reservados a los musulmanes. Empezarán las presiones sobre las cadenas de supermercados para que muestren alimentos halal en sus estanterías – junto con las correspondientes amenazas si no se cumplen estos requisitos.

Esto está ocurriendo en: Francia: 8,0% de musulmanes Filipinas: 5,0% de musulmanes Suecia: 5,0% de musulmanes Suiza: 4,3% de musulmanes Holanda: 5,5% de musulmanes Trinidad y Tobago: 5,8% de musulmanes Llegados a este punto, trabajarán para que la autoridad gubernamental les permita que ellos mismos se regulen bajo la Sharia, la Ley Islámica (dentro de sus ghettos).

EL OBJETIVO ÚLTIMO DE LOS ISLAMISTAS es establecer la Sharia en todo el mundo. Cuando los musulmanes se aproximan al 10% de la población, tienden a aumentar la anarquía como un medio de quejarse sobre sus condiciones de vida en el país. En París ya hemos visto las revueltas imparables con quema de coches y de mobiliario urbano. En esta situación, cualquier acción no musulmana ofende al Islam, y resulta en insurrecciones y amenazas, como las de Amsterdam tras la oposición a las viñetas de Mahoma y películas sobre el Islam. Estas tensiones se ven a diario, particularmente en los sectores musulmanes de: Guyana: 10,0% de musulmanes India: 13,4% de musulmanes Israel: 16,0% de musulmanes Kenia: 10,0% de musulmanes Rusia: 15,0% de musulmanes.

 Tras alcanzar el 20%, las naciones pueden esperar disturbios espeluznantes, formación de milicias jihadistas, asesinatos esporádicos,y la quema de iglesias Etiopía: 32,8% de musulmanes.

 Con un 40% de musulmanes, las naciones experimentan masacres generalizadas, ataques terroristas crónicos, y guerra ininterrumpida de milicias, como las de: Bosnia: 40,0% de musulmanes Chad: 53,1% de musulmanes Líbano: 59,7% de musulmanes Los países que alcanzan un 60% de población musulmana experimentan persecuciones sin límite de los no-creyentes de todas las demás religiones (incluyendo a los musulmanes no ortodoxos), limpiezas étnicas esporádicas (genocidios), el uso de la Ley de la Sharia como arma, y el establecimiento de la Jizya, el impuesto sobre todos los infieles, como está ocurriendo en: Albania: 70,0% de musulmanes Malasia: 60,4% de musulmanes Qatar: 77,5% de musulmanes Sudán: 70,0% de musulmanes A partir del 80% deben esperarse intimidaciones y jihad violenta sobre la población no islámica, algún tipo de limpieza étnica dirigida por el Estado, e incluso algún genocidio, a medida que estas naciones expulsan a los pocos infieles que van quedando, y se dirigen hacia el objetivo de un Estado 100% musulmán, tal y como se ha experimentado ya, o está en vías de consecución en: Bangla Desh: 83,0% de musulmanes Egipto: 90,0% de musulmanes Gaza: 98,7% de musulmanes Indonesia: 86,1% de musulmanes Irán: 98,0% de musulmanes Irak: 97,0% de musulmanes Jordania: 92,0% de musulmanes Marruecos: 98,7% de musulmanes Pakistan: 97,0% de musulmanes Palestina 99,0% de musulmanes Siria: 90,0% de musulmanes Tajikistan: 90,0% de musulmanes Turquía: 99,8% de musulmanes Emiratos Árabes: 96,0% de musulmanes.

 Alcanzar el 100% marcará el comienzo de la Paz de ¿Dar-es-Salaam¿ (el Paraíso de la Paz Islámico ). Aquí, se da por supuesta la existencia de la paz, porque todo el mundo es islámico, las Madrazas son las únicas escuelas, y el Corán la única palabra, como ocurre en: Afganistán: 100% de musulmanes Arabia Saudí 100% de musulmanes Somalia 100% de musulmanes Yemen: 100% de musulmanes Desgraciadamente, la paz nunca se alcanza, puesto que en estos estados con el 100% de musulmanes, aquellos más radicales intimidan y vomitan odio, y satisfacen sus ansias asesinando a los musulmanes menos radicales, por una variedad de razones. ¿Antes de cumplir los nueve años, ya había aprendido la doctrina bàsica de la vida árabe: era yo contra mi hermano; yo y mi hermano contra nuestro padre; mi familia contra mis primos y el clan; el clan contra la tribu; la tribu contra el mundo, y todos juntos contra los infieles¿ León Uris ¿El Peregrinaje».

 Es importante entender que en algunos países, con bastante menos del 100% de población musulmana, como en Francia, la minoría musulmana vive en ghettos, dentro de los cuales constituyen el 100%, y en los que viven bajo la Ley de la Sharia. La policía no osa entrar en esos ghettos. No hay tribunales, ni escuelas nacionales, ni establecimientos religiosos no musulmanes.

En estas situaciones, los musulmanes no se integran en la comunidad en general. Los niños asisten a las Madrazas (escuelas musulmanas), donde sólo estudian el Corán. Incluso relacionarse con un infiel es un crimen punible con la muerte.Por lo tanto, en algunas áreas de ciertas naciones, los imanes y los extremistas musulmanes ejercen más poder que el que la media nacional de penetración de la población podría indicar. Mil quinientos millones de musulmanes representan hoy el 22% de la población mundial. Pero su tasa de nacimientos eclipsa a la de los cristianos, hinduístas, budistas, judíos y todos los demás creyentes. Los musulmanes superarán el 50% de la población del mundo al final de este siglo. Este es el futuro que le espera al mundo a no ser que se tome conciencia y los deje vivir solamente entre ellos y en sus paises disfrutando su » cultura». No aportaron nada a la humanidad en los ultimos 100 años y no se ve ninguna razon para que lo empiecen a hacer ahora.