Etiqueta: ISLAM

Por qué la megamezquita que el nacionalismo planea en Barcelona no es buena idea

Por qué la megamezquita que el nacionalismo planea en Barcelona no es buena idea

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Todo por los votos.

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En Cataluña no nacen los suficientes niños para reponer la población. La tasa de natalidad está en 1,4 nacimientos por mujer en edad fértil, cuando lo necesario para que la población no decrezca está en torno a 2,1 nacimientos. Cuando se hizo necesario acudir a la inmigración para corregir esta carencia, había 2 grupos principales: la población americana, de cultura cristiana e hispanoparlante, y la población magrebí, islámica y ajena al idioma español. El nacionalismo lo tuvo claro: lo primero era «protegir la catalanitat». Se decidió favorecer la inmigración musulmana porque no hablaba español y aprendería el catalán. Con eso se garantizaba la continuidad del «ADN català», que como saben para el nacionalismo consiste en hablar la lengua de la Generalitat.

Hoy el 10% de los catalanes nacidos en 2012 ya fue de madre musulmana. En la provincia de Gerona el nombre de…

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La Mezquita y su “expropiación” –  Miguel Angel Rodríguez

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En el transcurso de la sesión de control al Gobierno, celebrada durante el Pleno del Senado este martes, un senador de Izquierda Unida y secretario general del Partido Comunista de Andalucía para más señas, ha preguntado al Gobierno sobre si éste “se ha planteado revisar la legislación hiootecaria para suprimir el privilegio que se otorga a los obispos de la Iglesia Católica de actuar como fedatarios públicos para emitir certificaciones de dominio sobre bienes inmuebles para adueñarse de ellos mediante su inmatriculación en el Registro de la Propiedad”, en enunciado textual de la pregunta.Casualidad o no, esta pregunta fue registrada en el Senado el día 14 de abril, fecha en la que se conmemora la proclamación de la II República durante la cual el gobierno republicano-socialista promulgó una serie de decretos y leyes en contra de la Iglesia católica y que en muchos casos dieron lugar…

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El Islam en Europa, de un vistazo

El problema es la inmigración, el problema es la invasión.

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Por Paysan Savoyard |

Después del atentado contra Charlie Hebdo, la clase política y el conjunto de los fuerzas vivas (sindicatos, medios, iglesias…) hacen una llamada por la unidad nacional, para defender los valores de la República, sobre todo la laicidad y la libertad de prensa.

Nosotros no nos sumamos a esta llamada a la unidad, ya que no tiene sentido.

La misma clase política al completo, las mismas fuerzas vivas, condenan el islamismo radical y “todos los integrismos”, llamando a no meter en el mismo saco los musulmanes moderados, los cuales tienen su lugar en la comunidad nacional, siempre que respeten los valores repúblicanos.

En esto tampoco estamos de acuerdo.

No apoyamos ninguna unión nacional con esta clase política que ha organizado la invasión.

Lo que vivimos desde hace 40 años es la invasión de Francia y de Europa Occidental por inmigrantes llegados principalmente de África y de Oriente Próximo. Estos inmigrantes son hoy por lo menos 15 millones en Francia. Son mayoría en numerosos barrios, en algunas ciudades y departamentos. Si esta inmigración no es frenada urgentemente y si una parte de esos inmigrantes no son expulsados, nuestro pueblo será marginalizado en su propio país mucho antes del fin de este siglo. Nuestra civilización entonces desaparecerá.

Entre las consecuencias de la inmigración está el terrorismo. Las acciones terroristas cometidas en Europa y en Occidente son la mayoría de las veces la obra de personas provenientes de la inmigración.

Hoy Charlie Hebdo, ayer Jouès-les-Tours y Dijon (diciembre 2014), Sidney (diciembre 2014), Ottawa (octubre), Bruselas (mayo). En 2012 Merah (Toulouse), en 2011 el 11S. En 1995 los atentados de Paris… Esos atentados son el fruto de la inmigración. No hay inmigración: no hay atentados.

Conviene no olvidar los muy numerosos delincuentes que cada año hacen muchas más víctimas que los terroristas (3,5 millones de delitos y crímenes en Francia cada año). Estos delincuentes que roban, agreden, insultan, intimidan, torturan, matan, violan, son muy a menudo originarios de la inmigación. Y las víctimas son la mayoría de las veces franceses u europeos autóctonos. La delincuencia es otra consecuencia grave de la inmigración.

Resulta que la invasión en curso, con sus consecuencias, atentados, delincuencia, degradación de las condiciones de vida de los franceses, no constituye un fenómeno espontáneo: desde hace 40 años, ya sea por interés o por ideología, es admitida, deseada y organizada por la clase dominante.

Por lo tanto, ¿cómo puede haber unión nacional con esta clase dirigente que organiza la invasión, con esos funcionarios que aplican con celo la política inmigracionista, con esos militantes de asociaciones que la apoyan con entusiasmo, y con los que votan conscientemente por los partidos inmigracionistas? ¿Cómo hablar de unión con esta gente que nos traiciona?

No puede haber unión nacional con esos inmigrantes que nos están invadiendo.

Esos inmigrantes que se instalan o nacen en Francia a razón de al menos 400.000 por año están en una lógica de conquista. Buscan reemplazarnos. Buscan también reemplazar nuestra cultura por las suyas, principalmente la musulmana.

La distinción entre musulmanes moderados e integristas no tiene sentido. Es cierto que no todos los musulmanes están de acuerdo sobre la estrategia a seguir. Unos están determinados a acelerar su toma del poder y utilizan para ello métodos violentos. Sitúan su acción en el combate planetario que lleva a cabo el islam contra Occidente. Otros, para llegar a los mismos fines, utilizan la presión, la negociación, el comunitarismo.

También emplean la astucia: es así que eligen condenar los atentados para hacer creer que no tienen nada que ver con los integristas. Llegan hasta a declararse partidarios de un islam republicano (¡?)

Todo esto no es más que un subterfugio. La noción de laicidad no existe en el islam. Los valores republicanos (o de las Luces) no tienen nada que ver con el Corán. Los “moderados” tienen la misma religión, la misma cultura, el mismo origen étnico que los integristas. Van a la misma mezquita, pertenecen a las misma familias, viven en los mismos barrios. Sienten la misma hostilidad hacia los occidentales (y hacia los blancos de manera general).

Sin duda no todos son cómplices de los terroristas, pero comparten al menos en parte la misma opinión de que los occidentales tienen su parte de responsabilidad por el terrorismo (a causa de la esclavitud, la colonización, la dominación económica que ejercen sobre los “países pobres”, el racismo y las discriminaciones de las que son culpables contra los inmigrantes…). Lo que no es dudoso es que una parte importante de esos musulmanes llamados moderados no están nada descontentos de ver cómo se ha castigado a esos periodistas blasfemadores.

Para resumir: “moderados”, integristas y terroristas musulmanes no son más que facetas de un mismo problema.

Si hablamos de musulmanes comunes y corrientes, es obligado decir que es entre ellos que encontramos la inmensa mayoría de los delincuentes que señalamos más arriba. La delincuencia que pradtican puede no estar motivada por el islam o la voluntad de conquista, pero constituye un manifiesto desapego a Francia y a sus valores, así como una clara demonstración de un odio sordo contra la población autóctona, blanco casí exclusivo de sus fechorías y agresiones. multiformes.

Por lo tanto no podemos adherirnos a los análisis de la oligarquía, que pretende hacer una distinción radical entre los integristas, los violentos y los terroristas (que serían una ínfima minoría) y la inmensa mayoría de los musulmanes, que estaria compuesta por “moderados”, adeptos de un supuesto un islam laico y respetuosos de las leyes y los valores republicanos. Esta versión de las cosas es completamente irreal. Es una mentira. Es una fábula.

El problema no es, pues, el islamismo. Ni siquiera es el islam. Si los inmigrantes fueran poco numerosos, el hecho de que fueran musulmanes y hasta integristas no sería un problema mayor: serían fácilmente controlables. El problema es su número, ya sean musulmanes o no. El problema es la inmigración, los inmigrantes que llegan sin cesar, los que ya están aquí. El problema es la invasión.

FUENTE: MinutoDigital.

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YO INSULTO A MAHOMA

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POR: vaktar111.wordpress.com

Hola, muy buenas, me llamo Emilio Rodríguez y me gusta insultar y cachondearme del falso profeta mahoma. Sí señor, me gusta.
Insulto y me cachondeo de mahoma por la mañana, por la tarde y otra vez a la noche hago un acto de contrición insultando en voz alta a mahoma.

De hecho, cuando no estoy ocupadísimo insultando al pedófilo de mahoma, no estoy haciendo nada porque imagina,,,,,, siempre estoy insultando a mahoma.

Sí señor, esperando el metro otros se rascan la nariz o hacen crucigramas, yo estoy insultando a mahoma. Paseando por la calle, algunos miran escaparates, yo hago algo útil y me choteo de la puta madre de mahoma.

¿Por qué insulto a mahoma? Bueno, porque si la falta de moral, inhumanidad y bajeza espiritual era buena para ese cerdo de mahoma (pido perdón a los cerdos), todo eso es bueno para mí también, feliz infiel español.

Además, como todo el mundo musulmán sabe, si es bueno que ellos insulten y manchen (más) el nombre de su jodido profeta mediante las barbaridades que hacen en su nombre y defensa, cuyo ejemplo ha sido secuestrado por criminales y bazofia varia…. Pues entonces yo me puedo permitir también con toda alegría insultar y mearme de risa de mahoma y de todos los fieles que siguen su psicótico ejemplo.
De hecho, insultar a mahoma me lleva tanto tiempo y trabajo que podría decirse que estoy quemando el Corán por los dos extremos al mismo tiempo, lo que no es mal pasatiempo. Estoy planteándome hacer miles de fotocopias del Corán para poder quemarlo todos los días hasta que el islam desparezca. No sé qué hacer con tanta diversión, el ayatolá jomeini estaría escandalizado de mi inmoralidad divertitiva.
Correcto, si estoy despierto como si estoy dormido, alegremente insulto a mahoma, de pie, sentado, acostado, haciendo el pino, de lado, debajo del agua, en la ducha….. a perpetuidad o para siempre, lo que dure más.
Cada segundo de mi vida es un precioso diamante temporal de oportunidad para insultar a mahoma y cada una de las perversiones que representa.

Cada vez que respiro, cada palabra, cada acción más trivial está calculada al milímetro y específicamente para insultar a mahoma, ese repugnante, retorcido y falso representante del psicópata de allí arriba.
Por todos vosotros, no os voy a decir que hacer. Pero si tenéis algo de sentido y os importa la salud y el porvenir de vuestros hijos, insultareis a mahoma, negareis cualquier contacto de los niños con el islam y lo repudiareis con todo el corazón, porque el islam os repudia a vosotros, os niega el derecho a la libertad y os insulta desde hace 1400 años.
Mahoma puede resumirse en dos palabras: In-concebible.
Cualquier cosa que un infiel pretende hacer, viene mahoma y te dice: no puedes, no lo hagas, sométete, paga, llora y sufre. Y si lo haces o lo piensas, te mandará a sus representantes legales disfrazados de musulmanes virtuosos para meterte dos balas en la cabeza y una en el pecho.

Este es el motivo por el cual mahoma es tu enemigo, no tu amigo. Quiere de rechazemos nuestra propia naturaleza, que permanezcamos temerosos, ignorantes y avergonzados, que nos odiemos y odiemos, que muramos sin vivir, no vivir sin morir…. En definitiva, ser un musulmán.

Esto es en esencia el motivo por el cual insulto y me choteo de mahoma.
Muchas gracias por unirte al clan del insulto, el ridículo, el cachondeo y la sátira feroz. Ah!! Y paz, que falta nos va a hacer.

frasescorán

STOP ISLAM EURABIA NO

 

 

¿Conoces a los miembros de la Plataforma que quiere expropiar la Mezquita Catedral de Córdoba? Parte 1: Antonio Manuel Rodríguez

¿Conoces a los miembros de la Plataforma que quiere expropiar la Mezquita Catedral de Córdoba? Parte 1: Antonio Manuel Rodríguez

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Antonio manuel Rodríguez

Tras casi un año de hostigamiento contra la Iglesia para conseguir la expropiación de la Mezquita Catedral de Córdoba, queremos dedicar una serie de posts a contaros quienes son las  caras visibles de la plataforma, que con el apoyo de la UNESCO islámica y de la Junta de Andalucía, entre otros, busca quitarle a la Iglesia la propiedad de la Mezquita Catedral.

El primero de ellos está centrado en Antonio Manuel Rodríguez, el profesor de Derecho que no sabe de Derecho de la Universidad de Córdoba y la cara más visible y supuesto líder de esta pseudo organización, financiada por no se sabe quién.

Antonio Manuel Rodríguez se presenta a sí mismo como profesor, jurista, escritor, activista y músico. Pero al margen de su supuesta actividad intelectual, queremos centrarnos en la trayectoria vital de Antonio Manuel Rodríguez y sus conexiones con movimientos radicales de izquierda y con representantes del mundo…

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Fanjul y el Islam, una conferencia clarificadora

LAS VERDADES QUE NO GUSTAN NI AL ISLAM NI A LA IZQUIERDA (Y MUCHO MENOS A LOS BOLCHEVIQUES BANANEROS DE «PODEMOS»)

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Siempre es recomendable y fecundo que un maestro explique con claridad y sin tapujos estas cosas. Muchos tienen miedo a saber, otros temen que les timen.

Serafín Fanjul, el Islam y las minorías religiosas

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Islam y barbarie: lo peor está por venir.

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Por Guillaume Faye

El surgimiento de ese monstruo político, militar y religioso que es el Estado Islámico en Siria y en Irak (el llamado Califato o “Daesch” en árabe) no es más que el último episodio de una ofensiva en todo el mundo de un islam que vuelve a sus orígenes, que regresa para mejor progresar. Al igual que las erupciones solares y los volcanes dormidos, el islam (sobre todo sunita, es decir original) ha entrado en una fase de despertar, es decir de vuelta a su verdadera naturaleza que es totalitaria, conquistadora, intolerante y violenta.

¿Verdadero o falso islam?

En todas partes la tensión sube: jóvenes franceses fanatizados se enrolan en las filas del Estado Islámico, ataques de Hamás en Israel, talibanes afganos cometiendo atentados, masacres de no musulmanes perpetrados en Nigeria y en Kenia, caos terrorista diario en Bagdad, bandas armadas que asolan a Libia y al África sahariana, etc… La lista es interminable. El 90 % de las guerras civiles, enfrentamientos armados y atentados terroristas en el mundo tienen como denominador común al islam. ¿Simple coincidencia?

Frente a esas atrocidades (sobre todo las del EI), a esa barbarie sin nombre, a este salvajismo bestial, hay que hacerse algunas preguntas. No basta con decir: “Todo esto se comete en nombre del islam, pero… ¡no es el islam, no el verdadero islam!”, según la versión oficial políticamente correcta incesantemente repetida. ¿Quién se puede creer eso?

Imaginemos que se masacra masivamente a gente en el mundo, que se fomente a gran escala guerras civiles en nombre del budismo, del cristianismo, del judaísmo, del taoísmo o de cualquier otro “ismo”. Nos haríamos legítimamente algunas preguntas. ¿O no? Se asesina, se mata, se masacra, se tortura, se saquea, se incendia, se destruye, se viola, se ponen bombas, en breve: se hace correr la sangre a chorros… en nombre de Alá el misericordioso y de su simpático profeta, ¿y no habría ninguna relación de causa a efecto? Es cuanto menos extraño y singular, ¿verdad?

Hay que acabar con esta gigantesca hipocresía del “¡No se trata del verdadero islam!” Pues se trata en realidad del retorno del verdadero islam, tal como fue practicado en sus orígenes por Mahoma y sus sucesores. Esta increible indulgencia, cegada por la ingenuidad de las élites occidentales hacia esos crímenes perpetrados en nombre del islam (en realidad: por el islam) se parece, en peor, a la indulgencia que se manifestó en su tiempo por los crímenes masivos del comunismo estaliniano, maoista, albanés, camboyano…. No era el comunisno el culpable, sino era una “deriva”… Siempre el mismo sofisma.

Como está demostrado más allá de toda duda, las violencias y las ejecuciones sanguinarias, las masacres de poblaciones civiles consideradas infieles, entre ellas los chiítas, la muerte reservada a los apóstatas, los saqueos, etc, son una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la sharia. Las crucifixiones, praticadas a diario por el Califato en Siria e Irak corresponden plenamente a un castigo perfectamente en regla con el islam (sura 5, versículo 33). Muchos otros versículos abundan en esa dirección.

Debilidad intrínseca del islam “moderado”

Existen en sectores de la opinión pública esclarecida y culta de distintos países musulmanes fracciones de la población que rechazan horrorizados el islam radical. Pero es el árbol que esconde el bosque. Ciertamente, los musulmanes luchan entre sí y existen muchos “musulmanes moderados” antiislamistas. En Egipto, el mariscal presidente Abdel Fattah al-Sissi está erradicando a los Hermanos Musulmanes. Los régimenes de varios países musulmanes luchan contra el islamismo. Estas observacones deben ser matizadas por dos hechos: en primer lugar, hay vuelcos de situación totalmente espectaculares, como por ejemplo los militares iraquíes del antiguo ejército de Sadam Husein, salidos del partido laico Baas, que ahora forman los cuadros del ejército fanatizado del Califato, el Estado Islámico en Siria e Irak. Después, en todo el mundo musulmán y hasta en Francia, se asiste a una subida de la radicalización extremadamente preocupante. En siliencio se aprueban las bárbaras brutalidades del Califato, o incluso cada vez más abieramente. Es el síndrome del estadio de fútbol: los jugadores son pocos, pero en las tribunas los hinchas son innumerables.

Y no hablemos del doble juego de Arabia Saudita y del régimen turco del sátrapa Erdogan. Los régimenes que luchan contra el islamismo y sus facciones terroristas no lo hacen por convicción ni por ideal, sino para preservar su poder de casta en la cumbre del Estado. Los que están a su mando pueden fácilmente volverse en contra en cualquier momento.

Las razones de este fácil vuelco de los espíritus y de la radicalización se encuentran en la propia naturaleza del islam, en el corazón del Corán. Se puede perfectamente tener una interpreteción violenta y fanática del cristianismo. Ese fue, hasta la Inquisición y Savoranola, a veces el caso en la historia, aunque muy raramente. Pero es imposible encontrar el en Nuevo Testamento textos que incitan a la violencia y a la intolerancia. Estas interpretaciones del cristianismo son fácilmente recusables y asimilables a unas derivas cismáticas. Pasa lo contrario con el islam en que la interpretación tolerante es lo que puede ser acusado de cismático.

En efecto, el Corán y los hádices y la jurisprudencia desde hace siglos validan explícitamente la intolerancia y la violencia. Luego, no hay distancia entre los comportamientos bárbaros a los que asistimos y la enseñanaza religiosa y su prolongación jurídica. La cristiana pakistaní Asia Bibi (que está en el “pasillo de la muerte”), acusada sin pruebas de blasfemias por los tribunales oficiales de su país miembro de la ONU, no parece conmover a los Occidentales. Todos los países que aplican poco o mucho la ley islámica, violan permanentemente la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero preferimos diabolizar a Putin o a los israelíes.

Extensión del terreno de las metástasis

Con el nacimiento de este Califato EI, acabamos de asistir a un precedente extremadamente grave con un fuerte poder de fascinación sobre todo el mundo musulmán. El EI dispone de un vasto territorio, de un ejército y de enormes recursos económicos. Aunque acabara por ser vencido (no es cosa segura) hace soñar, da ejemplo, concita la admiración y atrae a numerosos voluntarios de todo el mundo. La responsabilidad norteamericana es aplastante con la diplomacia y el belicismo infantiles de Washington que han incendiado al Próximo Oriente desde el año 2003. Pero sin todo eso, el caos también hubiera acabado por instalarse en la región.

Podemos apostar, sin arriesgarnos a equivocarnos, que los movimientos armados como el Estado Islámico se van a multiplicar en todas partes como metástasis. Eso ya ha empezado. Pero lo más inquietante, es que Estados como Pakistán (que dispone de un arsenal nuclear) pueden radicalizarse. El siglo XXI será inevitablemente el siglo del enfrentamiento global con el islam.

Es muy difícil y poco creíble el explicar a un musulmán o a un converso que no hay que tomar al pie de la letra las numerosas suras del Corán que llaman explícitamente a la yihad, sino que hay que “reinterpretarlas” en un sentido humanista. El problema del islam es que todo está en su genética, en su software fundador, en su ADN. Su mensaje, su ideología, son muy claros y su dinámica expansiva también. En historia ocurre como en química celular: hay programas.

En Europa Occidental, y particularmente en Francia, la agitación del Próximo Oriente va a tener ineludiblemente efectos de radicalización sobre una población joven musulmana en pleno crecimiento demográfico. Este fenómeno tendrá dos consecuencias: las reivindicaciones de islamización de trozos enteros de territorio con la capitulación de las autoridades (en eso estamos ya), y la multiplicación de disturbios, de violencias, de actos terroristas. Todavía no hemos visto nada en comparación de lo que está por venir. Por lo menos, esas hipótesis más que probables provocarán un despertar de los europeos y su toma de consciencia de que son agredidos en su propia tierra.

Amenazas en Francia

Las autoridades blandas que nos gobiernan en Francia han puesto en marcha mecanismos de “vigilancia” para detectar a los jóvenes que caen en el fanatismo islamista. Cerca de 2.000 (entre ellos muchos conversos) han ido a combatir en Siria, o mejor dicho a perpetrar masacres. Se hace otro tanto, sin éxito, en las prisiones, para contrarrestar el proselitismo (el 60 % de los internos son musulmanes) donde las propagandas se intensifica, paralelamente con Internet. Pero nos ocupamos de la consecuencia, no de la causa. La causa, es el islam y su enseñanza literal.

Los barrios de la inmigración son explosivos. Se perfilan guerras civiles en el horizonte. El salafismo se propaga en las “banlieues” con el apoyo de algunas mezquitas. Por cada red fundamentalista desmantelada, surgen decenas más. La radicalización islámica se propaga en las cárceles, ya que islam y delincuencia hacen una buena pareja. Y teniendo en cuenta la impunidad judicial actualmente vigente, la represión del Estado francés es poco menos que la picadura de un mosquito.

Pero la islamización de Francia cuenta con sus colaboradores, pagados o ad honorem, no sólo en la izquierda que coquetea con el movimiento terrorista Hamás y quiere reconocer unilateralmente el Estado palestino, sino también a esa derecha que sólo reconoce tener dos enemigos: la “islamofobia” y el Front National. Sin comentarios.

El problema es el siguiente: en los programas de TV, en todos los medios, nos repiten que hay que distinguir entre “islamismo” e “islam”. Las autoridades musulmanas, gobernadas por la hipocresía, van evidentemente en ese sentido, frotándose las manos.

Regreso a la realidad: el barril de pólvora

Según René Marchand, islamólogo y arabófono, la religión mahometana representa la forma más perfecta de totalitarismo, mucho antes que los movimientos políticos del mismo género del siglo XX. Esta palabra (totalitarismo) no debe ser considerada de manera peyorativa, sino descriptiva. Para los musulmanes, la fe se confunde con la ley. La existencia privada, la vida cívica y política, la vida religiosa, se fusionan en una totalidad. El pensamiento personal no tiene ni libertad ni autonomía según las prescripciones coránicas. El objetivo es la homogeneización de la humanidad en un corsé de sumisión uniforme, autoria, que excluye toda libertad y creatividad. Es por ello que esta visión del mundo, a la vez violenta, intolerante y simplificadora, ha seducido en Europa a una cierta extrema izquierda porque representa (de manera aún más radical) similitudes con el totalitarismo comunista marxista.

El islam es un barril de pólvora bajo nuestros pies occidentales. En Francia la mecha está incluso encendida. A causa de una inmigración masiva, millones de musulmanes residentes en Europa, y en Francia en particular, están bajo la influencia de un islam cada día más hostil y agresivo. Los cristianos de Siria y de Irak, perseguidos y lúcidos, nos advierten con su tragedia acerca de lo que nos podría ocurrir si persistitmos en nuestra ceguera y nuestra inconsciencia.

No hay una “lectura guerrera del Corán”, únicamente hay una lectura del Corán y punto. El Corán es un texto simple, claro y directo, que no se presta a ninguna interpretación turbia o rebuscada. Salvo que se reniegue a sí mismo, el islam no puede someterse a ninguna autocrítica. Debe vencer totalmente, someter o desaparecer. Su poder es su voluntad inquebrantable y su memoria. Su debilidad (al igual que la del comunismo) es que acaba por asquear hasta a sus propios adeptos cuando es aplicado y se impone.

Ya es tiempo que una tormenta apague la mecha y reviente el tonnel.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN: MinutoDigital

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