Tras casi diez años de guerra, en 1491 los Reyes Católicos pusieron sitio a la capital del reino nazarí de Granada. Su caída era cuestión de tiempo, y Boabdil, el sultán granadino, sólo tenía una opción: rendirse.
La caída del último enclave musulmán de Europa occidental parecía compensar la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos, que había tenido lugar en 1453, o su más reciente ocupación de Otranto, en el año 1480. El mismo papa Inocencio VIII acudió a la iglesia de Santiago de los Españoles y ofició una misa en celebración de la victoria. Festejada en toda Europa, la conquista de Granada había puesto fin a diez años de guerra…
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