
No todos los inmigrantes son iguales.
Hay inmigrantes legales, que suelen ser trabajadores dedicados, costean todos sus gastos y viven según la ley. Hay un número muy reducido de solicitantes de asilo y refugiados válidos, igual tenemos a los inmigrantes ilegales, que aunque también se esfuerzan, infringen la ley de inmigración estadounidense, pero que de alguna u otra forma también podrían ser contribuyentes deseables.
Otros son los delincuentes que no pueden entrar en EE.UU. de ninguna otra forma que no sea ilegalmente y que ejercen su “oficio” una vez dentro.
Y finalmente tenemos a inmigrantes como algunos venezolanos, que entran a la fuerza a Estados Unidos para exigir cosas gratis.
Resulta triste y asombroso ver cómo muchas personas que están ilegalmente en EE.UU aprovecharían la oportunidad de obtener un permiso de trabajo legal, que Joe Biden extendió por decreto a 500.000 venezolanos, a través de un controvertido y general estatus de protección temporal pero estos inmigrantes no los quieren.
Consideran una invitación a trabajar como un insulto.
Quieren mayores paquetes de cupones de alimentos, mejores viviendas proporcionadas por el Estado y más prestaciones.

Tampoco son los primeros venezolanos de este tipo que hemos visto en la oleada migratoria de Joe Biden. En enero, cientos de ilegales venezolanos organizaron protestas por el tipo de vivienda que estaban recibiendo en la ciudad de Nueva York, pidiendo viviendas públicas gratuitas para ellos.
En aquel momento, el New York Post señaló que los migrantes que hacían las peticiones parecían haber sido entrenados por las ONG que les prestaban servicios.
Venezuela no está así porque el socialismo haya fracasado, sino porque fue fielmente implantado (Enviar esta frase por X)
Chávez les enseñó desde que nacieron que el mundo les debía todo y que tenían derecho a una vida desahogada a costa de «los ricos», es decir, de cualquiera que tuviera un sueldo fijo.

Estos ilegales que protestan ahora, son venezolanos entrenados por el chavismo, infectados con el bicho socialista de la dependencia del Estado. Eso no es sólo lo que enseñó Hugo, es lo que quieren.
Como resultado ahora hay Chavistas en EE.UU que están pidiendo que los “gringos” les resuelvan la vida. Cabe destacar, que con todo ese tiempo ocioso y sin educación o habilidades de las que hablar, con frecuencia se superponen con la clase criminal, y siempre terminarán asimilándose a la clase baja estadounidense.
Esos son los que ahora tienen la temeridad de protestar en las calles del país en el que irrumpieron ilegalmente y pedir públicamente que los contribuyentes estadounidenses paguen sus estilos de vida.
Aparte de los verdaderos criminales, estos ilegales deberían ser los primeros ilegales en ser detenidos y destinados a la deportación.
Pero Joe Biden les concede permisos de trabajo, un privilegio que otros ilegales no obtienen, y ellos lo consideran un ultraje y terminan protestando a viva voz en las calles del país que les da cobijo.
Algo huele muy mal aquí y Joe Biden tiene algunas explicaciones que dar.


