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La independencia catalana: lo que no te cuentan / Catalonian Independence: what you are not being told

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LA VERSIÓN ORIGINAL EN INGLÉS SE PUEDE LEER AQUÍ / THE ORIGINAL VERSION IN ENGLISH CAN BE READ HERE: https://themolesite.wordpress.com/2017/10/08/catalonian-independence-what-you-are-not-being-told/

 

El asunto de la independencia Catalana no es lo que parece. Muchas personas creen que simplemente “personas normales” tienen un deseo de independencia. Aunque, por supuesto, hay personas con un verdadero deseo de independencia en Cataluña, hay muchas cosas que pasan en la sombra. Una de las principales cosas es que detrás del movimiento hay fuerzas geopolíticas internacionales que intentan balcanizar a España.

Globalistas y el movimiento separatista catalán

Hay mucha prueba que los globalistas participan en el movimiento separatista: primero, George Soros financia a los separatistas de Cataluña. Se ha mostrado este hecho en sus propios publicaciónes.

Nueva noticia 28 de Junio 2018: Soros interfiere directamente en la política Española. ¿Fue el cambio político en España de PP de Rajoy a PSOE de Sanchez un golpe de estado porque los globalistas no gustaron como PP manejó el problema independista?

Globalistas y su agenda secreta

Más indicaciones incluyen la explicación de Nigel Farage, diputado en Bruselas desde hace más de 20 años, y visto como el instigador del Brexit: las tácticas de la UE en Bruselas son socavar y debilitar los estados nacionales. Una de sus tácticas, según Farage, es fortalecer las regiones y vincularlas directamente a Bruselas en lugar del país. La estructura y los presupuestos existen:

‘¡La UE quiere estados débiles!’

Aqui tenemos un ejemplo de una región, apoyado por UE, la región Catalana-Occitania. Y la estructura incluyendo embajadores en Bruselas ya existe.

La estrategia para debilitar a los estados nacionales toma muchas formas, una es manipulando a las masas para que crean que el multiculturalismo, la migración ilegal, y el voto ilegal por la independencia son buenos y “derechos humanos”. Otra por ejemplo es la propaganda del genero-neutral para debilitar las familias tradicionales.
Las mismas personas que están detrás de los separatistas impulsan la inmigración masiva y el multiculturalismo con el objetivo de ‘debilitar la homogeneidad nacional’, según ellos mismos. Globalistas Peter Sutherland, importante miembro de Bilderberg, y George Soros están en el centro del poder y son aliados.

Hemos escrito algunos artículos en inglés que demuestran que la UE está detrás de la organización de la inmigración masiva.

El ex activista globalista, empresario y político europeo Freddy Heineken, antiguo propietario de la empresa cervecera Heineken, escribió en 1990 un ensayo sobre la federalización de Europa, una división de Europa en muchas regiones.
Muchos diputados de la UE en posiciones poderosas, como el empresario y ex ministro-presidente de Bélgica Guy Verhofstadtabogan por una Europa federal y de hecho la abolición de España como un país independiente.

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Figura 1: Soros, Verhofstadt y la federalización o balkanización de España

El objetivo de la UE es un súper estado y las regiones más pequeñas y débiles son más fáciles de controlar que países fuertes. Como Vaklav Klaus, ex presidente de la República Checa, nos recordó en una declaración de Jean Monnet, que era uno de los padres fundadores de la UE: “Las naciones de Europa deben ser guiadas hacia un superestado sin que su gente entienda lo que está sucediendo“.

Globalistas y el islam

También apoyan mucho al islam, aquí un ejemplo de Bélgica:

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Figura 2: ¿La UE y el islam, cambiando la historia? ‘El islam es nuestra historia también’.

Cataluña tiene una gran comunidad musulmana y, con independencia, el porcentaje de musulmanes será uno de los más grandes de Europa. Ya tienen policia musulmana

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Figura 3: Musulmanes rezando en Cataluña.

George Soros y el EU activamente apoyan y financian grupos islamicos incluso Hermanos Musulmanes.

Globalistas y la conexión Podemos – Comunista

Otras indicaciones de las fuerzas detrás del movimiento separatista incluyen que la fundación ‘Open Society’ de Soros, que aparte de apoyar a los separatistas con dinero, publica que Pablo Iglesias, líder del partido comunista español Podemos, es un aliado. Pablo Iglesias apoya la separación catalana.

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Figura 4a: La Fundación Open Society de George Soros y, según el informe, sus aliados.
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Figura 4b: Dentro de la lista de aliados de Open Society encontramos a Pablo Iglesias.

Puede parecer extraño que el globalista Soros llame anti-globalista Iglesias ‘un aliado’. Quizás no sea tan extraño. Este artículo, que también menciona a Soros como iniciador y donante financiero del partido Podemos, tiene una explicación lógica: ‘Independencia’ Catalana – Una herramienta de capital contra los obreros.

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Figura 5: Hablamos de Podemos y otra relación con George Soros por su ‘open Democracy’.

Soros también apoya la inmigración masiva en Cataluña, por lo que Cataluña podría convertirse en una región fallida si tiene éxito.

Globalistas tocando a todos los movimientos rebeldes en todo el mundo, jugando ambos lados

Además, los rebeldes sirios Al-Nusra y FSA tomaron el lado de los separatistas catalanes. Estos rebeldes están apoyados por las mismas fuerzas internacionales de la OTAN-EEUU-UE:

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Figura 6: Bandera de independencia de Cataluña y rebeldes sirios que agitan la ‘bandera de independencia’ rebelde de Siria. Tenga en cuenta que la bandera verde de Siria con 3 estrellas que usan los rebeldes proviene del período sirio cuando estaban bajo mandato francés. Tanto por ‘independencia’.

Y vemos banderas de comunistas, anarquistas y neonazis: las banderas rojo-negras de ‘sangre y tierra’, que vemos en Cataluña en el video de RT (01:07), que también vimos en el movimiento Maidan en Ucrania de los nazis de Azov, Svoboda y el Right Sector. Otra vez, también apoyado por las mismas fuerzas internacionales. Curiosamente, los antifas usan los mismos colores que los neonazis.

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Figura 7: A la izquierda la bandera roja y negra en Kiev, Maidan, y a la derecha una bandera muy similar durante la manifestación separatista en Barcelona.

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Figura 8: A la izquierda se ve la bandera roja y negra de los neonazis del Right Sector en Kiev, a la derecha el símbolo antifascista antifa.

La cuenta de Twitter separatista catalán usa los mismos símbolos de antifa.

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Figura 9: A la izquierda: Twitter de Antifa pidiendo a las personas para informar quiénes fueron a la manifestación de 8-O. A la derecha: claro símbolo antifa.

Esta cuenta de twitter también pide información sobre personas que fueron a la manifestación pro unionista el domingo 8 de octubre, es decir, para preparar una lista negra. La cuenta de twitter se llama a sí mismo Los antifascistas de la Universidad de Barcelona, apoyando a los separatistas, y usando la bandera antifa en Cataluña, pero queda por ver quiénes realmente están detrás de esta cuenta de Twitter. Podría ser una cuenta falsa para dar mal imagen a los separatistas. Notificamos cualquiera nueva cosa, mediante un nuevo artículo o una actualización de esta página web.

Sabemos que en los Estados Unidos las mismas personas de las organizaciones de Soros apoyan tanto a los grupos antifa(antifascistas) como a los neo nazis, por ejemplo, en Charlottesville. Y el alcalde de Charlottesville trabajó para Podesta’s, financiado por George Soros , ‘Center for American Progress’.

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Figura 10: Charlottesville: El alcalde trabajó para la organización financiada por Soros.

Los mismos grupos antifa se ven en muchos otros países, por ejemplo en Hamburgo, Alemania, o aquí en los Países Bajos. Es verdaderamente una organización ‘Global’.

Entonces podemos concluir que las fuerzas en la sombra apoyan a ambos grupos ultraizquierdistas (antifa) como ultra derecha (Right Sector), usando banderas iguales o muy similares.

Globalistas y los símbolos del movimiento separatista catalán

Por último, pero no menos importante, uno debe tener en cuenta que los separatistas no usan la bandera catalana original, que es 4 franjas rojas sobre un fondo amarillo, sino la bandera contiene una estrella masónica añadida, el tipo que vemos en la bandera de la UE, con el mismo fondo azul. Este diseño también se ve en por ejemplo la bandera Cubana comunista.

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Otros movimientos separatistas en otras partes del mundo también usan este triángulo y patrón de estrella, por ejemplo en Yemen.

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Figura 12: La bandera separatista en Yemen.

Los separatistas enfatizan su apoyo a la OTAN también. Arthur Mas siempre declaró que quiere incorporar Cataluña en la OTAN.
Tenga en cuenta que los líderes de los Separatistas siempre dicen que quieren la independencia de España, pero quieren permanecer dentro de la UE. La pregunta en septiembre 2009 a los catalanes fue: ‘¿Estás de acuerdo en que Cataluña se convierta en un estado independiente, democrático y de derecho social, integrado en la Unión Europea‘?

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Figura 13: La clave: Cataluña integrado en la Unión Europea.

La posición oficial de la Unión Europea “Cataluña estará fuera de la UE y tendrá que volver a presentarse para poder ingresar a la UE” es solo una forma de calmar a los anti-separatistas. La UE siempre hace lo que quiere, como hemos visto con los referendos celebrados en toda Europa y sus resultados, especialmente en Francia y los Países Bajos (dos veces). El juego es, por supuesto, mantener a Cataluña bajo el control de Bruselas, pero también asegurarse de que no alejan a Madrid de la UE.

¿Notan la portada en la que posa Puigdemont, líder de los separatistas catalanes, frente a la bandera catalana Y de la UE, una coincidencia?

Globalistas y la ruptura de los estados nacionales: Serbia

Los globalistas tenian el mismo objetivo durante la balcanización de Yugoslavia en los 90, cuando debilitaron a Serbia separando áreas como Kosovo, Bosnia y Macedonia. Existe un libro sobre el papel de la princesa holandesa Mabel Smit, que se casó con el principe fallecido Friso, como director de la organización de George Soros en Bosnia.

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Figura 14: George Soros, Erdogan y princesa holandesa Mabel Smit

Globalistas, su prensa controlada y manipulación masiva

La organización Human Rights Watch (HRW), patrocinado excesivamente por George Soros, critíca firmemente a la policía Española en Barcelona. ¿Coincidencia?

La prensa principal cuentan muchas mentiras. En Cataluña, había muchas imágenes de personas “heridas”, que eran de 2012, o manipuladas o las víctimas no estaban tan heridas como parecía. Por ejemplo, la mujer que supuestamente rompió sus dedos. Tenga en cuenta que el referéndum fue una estafa total, era fácil votar varias vecesNo había control en absoluto.

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Figura 16: Votando varias veces

Los globalistas también participan en películas de propaganda como lo hicieron durante la revolución de Maidan. Interesante es la fuerte comparación en los próximos 2 videos, uno de Maidan:Soy un ucranianoy el siguiente de Cataluña:Ayuda a Cataluña. Rescata Europa‘. No pone ‘Rescata Cataluña’, sino, ‘Rescata Europa‘. Y fíjense en la propaganda como ella dice: ‘Somos Europeos‘.

Globalistas y las elecciones

Además, dicen que hay una mayoría absoluta de catalanes que apoyan la independencia. Eso es mentira. No sabemos cuántos catalanes apoyan independencia, la única indicación fiable (?) Es la propia investigación de la Generalitat de Cataluña sobre el asunto en julio de este año. Según su propio informe solo el 39% dijo que iban a votar sí.

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Figura 17: Solo el 39% votaría sí según la investigación del separatista catalán.

Hubo un gran porcentaje de abstinencias, aquellos que no quisieron decir lo que iban a votar, pero con la presión actual creo que la mayoría de esas personas no apoyan la independencia, ya que la investigación fue realizada por el movimiento separatista. Esto último es una especulación, pero no podemos encontrar una mayoría bajo la autonomía catalana. El argumento que los partidos a favor de la independencia dominan el parlamento catalán tampoco tiene escrutinio, ya que en las votaciones era casi 50-50 y, mirando a un país como Holanda, extrañamente el pueblo votó siempre a favor de los partidos pro UE, pero en los referendos siempre contra la UE, como el tratado de Lisboa: ‘No’, y el referéndum de ‘Ucrania en la UE’: ‘No’. Grandes campañas y propaganda pro-EU en la televisión y la radio por parte del gobierno holandés no cambiaron estos resultados.

Eso, junto con el hecho de que la mayoría del resto de España está en contra, creo que no hay base para la independencia catalana.

Globalistas y sus objetivos

Realmente parece que los globalistas están intentando crear el caos y destruir países, mediante la inmigración masiva, y separar regiones de los países, utilizando la ventaja de la psicología de masas en que la mayoría de las personas elegirá al lado del “flojo”: los inmigrantes pobres necesitan comida y refugio, los catalanes pobres solo quieren usar sus derechos de votar y ‘independencia’. ¿Quién podría estar en contra?


La periodista Cristina Martín en el año 2015 en su libro “Los planes del Club Bilderberg para España” advirtió que los globalistas del club Bilderberg intentan ‘crear una España Federal para debilitar el país y van a utilizar a Cataluña como laboratorio para ello‘. Una entrevista con ella se puede leer aqui:

Cataluña y los planes del Club Bilderberg para España

Gente que piensan que Bilderberg no existe o es una ‘conspiración que no es real’, aqui un video de 2014 de un periodista que pregunta por la calle al señor Sutherland, del hay que debilitar la homogeneidad nacional, que van a discutir ese año dentro del club. La reacción del señor es interesante.

 

 

 

Yo te acuso presidente Rajoy. España sí paga a traidores

¡¡¡¡¡¡ VAYASÉ SEÑOR RAJOY !!!

ELECCIONES ANTICIPADAS ¡¡¡¡YA!!!

Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado

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Rajoy, en El Puerto de Santamaría/Quim Torra con Elsa Artadi durante el debate | EFE

Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace.

Por 

Plácido Fernández-Viagas, letrado del parlamento andaluz e hijo del primer presidente de la Junta de Andalucía, luego senador por el PSOE y miembro del CGPJ, publicó ayer en El Mundo un gran artículo que, a mi juicio, ilumina la gravedad de la situación institucional española tras la proclamación del candidato «limpio» que buscaba Rajoy y que ha resultado ser un racista redomado llamado Torra, cuyo discurso de investidura fue una burla al Estado, un reto a los jueces y una llamada al conflicto civil entre catalanes, que son los separatistas, y los «fascistas españoles que viven en Cataluña», más de la mitad de los votantes que no aceptan el apartheid antiespañol. Nunca se vio con tal claridad la condición criminal del proyecto separatista y la gravísima responsabilidad de las instituciones españolas si lo aceptan.

La ilegitimidad del nombramiento de Torra

Aunque Rajoy, empeñado en conseguir, para evitar nuevas elecciones, un gobierno de la Generalidad a cualquier precio, salió de inmediato a decir que «no le gustaba» el discurso de Torra, pero que aguardaba a «sus hechos», la elección de alguien que anuncia que proseguirá el golpe de Estado plantea un problema no sólo ético -¿debe firmar el Rey el nombramiento de alguien que insulta a los españoles y proclama su empeño en la ilegalidad?- sino legal y político: ¿es legítima la elección de Torra con un programa guerracivilista?

Tres son los aplastantes argumentos de Fernández-Viagas. El primero es el del nombramiento de Torra y su elección por el Parlamento regional.

 

«¿Reúne los requisitos necesarios para superar los límites impuestos por la aplicación del artículo 155 de la CE? Es muy dudoso la verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que participar en un proceso de carácter delictivo lo impediría claramente. No se puede incidir en una rebelión y, al mismo tiempo, presidir una de sus comunidades autónomas. Un Estado serio no puede aceptar, por comodidad, miedo, prudencia incluso, una actuación fraudulenta contra su ordenamiento jurídico.»

A partir de ahí, esgrime tres argumentos. El primero, la continuidad de la actividad delictiva de Puigdemont, expresamente exhibida por ambos:

«La candidatura de Quim Torra ha sido impuesta por un señor, Puigdemont, que está encausado por hechos susceptibles de ser tipificados como rebelión, conspiración para la rebelión, o sedición, y que se considera aún presidente legítimo de la Generalitat. Más grave aún, pretende utilizar a Torra como un elemento meramente ejecutor de su proyecto calificado como delictivo. Si es consciente el candidato de todo ello, y no parece muy tonto, debería tener en cuenta que nuestro Código Penal cuando determina la responsabilidad criminal señala, en su artículo 29, que «son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos», algo en lo que podría incidir claramente Quim Torra. ¿Cómo puede considerarse, entonces, legítima una propuesta dirigida a consolidar una rebelión?»

El segundo argumento, aunque no lo cite el artículo, cabría integrarlo en la instrucción del Juez Llarena en el Supremo y el agravamiento del delito:

«Sería disparatado no tener en cuenta que los efectos de los delitos de que viene acusado el señor Puigdemont no han sido consumados. Sus propios autores recuerdan que su único objetivo es «implementar la República». Y en ese propósito se enmarcan las actuaciones que vienen realizando a nivel internacional, los distintos hechos de resistencia, activa y pasiva, que se desarrollan en Cataluña y, sobre todo, la enorme campaña que su aparato de propaganda, desde medios oficiales incluso, sigue protagonizando. El proyecto criminal, de existir, se encontraría en una fase decisiva, la de consolidación del enfrentamiento con parálisis de nuestro aparato estatal.»

Y el tercer argumento, escrito -ojo- antes del discurso de investidura de Torra, plantea el problema de fondo: la «vuelta a la normalidad»… golpista:

«Para restablecer la legalidad constitucional no basta con la elección de un «presidente limpio» de imputación penal. Es ridículo siquiera plantearlo, lo que es necesario es que no participe en forma alguna en hechos que, en su día, pudieran merecerla. Y lo cierto es que el señor Torra está siendo utilizado de manera instrumental en hechos muy posiblemente constitutivos de un delito de rebelión, que el Estado no puede tolerar.»

Evidentemente, si los tres argumentos bastaban y sobraban para rechazar la investidura del candidato por lo que había manifestado antes de la sesión de investidura, el discurso de Torra despreciando la Ley, retando al Estado e insultando a los partidos españoles de Cataluña, lo convierten en absolutamente intolerable. Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

Ni normalidad, ni legalidad: insurrección que pagan los españoles

El «manejo magistral de los tiempos» de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su «sensibilidad» con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del «candidato limpio» desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia «normalizadora», de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

El dilema del Rey

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos hemos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

Anna Gabriel planeó refugiarse en Cuba pero sus asesores le dijeron que sólo pisaría el Tercer Mundo – EL ESPAÑOL — ¡Libertad y Vida! Zoé Valdés Publicación Digital

Antes de elegir la fría Suiza, La cara más popular y reconocible de la CUP, la ex diputada autonómica Anna Gabriel, planeó refugiarse en Cuba para eludir la causa que tiene abierta por su implicación en el 1-O. Según han revelado a EL ESPAÑOL fuentes de toda solvencia, sus asesores se lo desaconsejaron esgrimiendo dos […]

a través de Anna Gabriel planeó refugiarse en Cuba pero sus asesores le dijeron que sólo pisaría el Tercer Mundo – EL ESPAÑOL — ¡Libertad y Vida! Zoé Valdés Publicación Digital

Entender la cuestión catalana / Understand the Catalan question

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Imagen de «Els segadors»

El 30 de noviembre de 1934 un joven diputado madrileño declaraba en el Parlamento español: “(…) para muchos, el problema catalán es un simple artificio y, para otros, no es más que un asunto de codicia; sin embargo, estas dos actitudes son perfectamente injustas y desacertadas. Cataluña es muchas cosas a la vez, y mucho más profundas que un simple pueblo de mercaderes. Cataluña es un pueblo profundamente sentimental; el problema de Cataluña no es sobre importaciones y exportaciones; es un problema- muy difícil-, un problema de sentimientos”.  Jordi Pujol, presidente de la Generalidad durante cerca de un cuarto de siglo, dijo un día del autor de esas frases que era uno “de los que mejor había entendido a Cataluña, y en circunstancias muy difíciles” (Tiempo, 22 de diciembre de 1997, nº 816).  Para escándalo de los guardianes de lo históricamente correcto, se refería al abogado y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.

La cuestión catalana es, hoy como ayer, sobre todo histórico-afectiva, después política y, luego, económica. Desde 1980 y sobre todo desde 2010, el 11 de septiembre de cada año se movilizan enormes masas de ciudadanos en Cataluña para manifestarse a favor de la independencia. La Diada es la fiesta nacional que conmemora la caída de Barcelona ante las tropas de Felipe V, nieto de Luis XIV, el 11 de septiembre de 1714.  En cuarenta años desde la Transición a la democracia, el problema catalán no ha hecho sino agravarse. Cerca del 40% del electorado catalán ya no se contenta con el Estatuto de Autonomía, que fue aprobado en dos tiempos: Primero, en 1979 y, de nuevo, con otras competencias añadidas, después del referéndum de 2006 (73,9% de voto favorable). La mayoría de la clase política catalana actual (unión circunstancial de independentistas de derecha y de extrema izquierda) considera la autonomía de la que ha beneficiado hasta ahora como muy insuficiente. No solamente el regionalismo, sino también el federalismo sobre el modelo suizo, alemán o de EE.UU. son vías muertas y enterradas. Ya no se quiere más que una cosa: dar el paso hacia la independencia.

El referéndum del 1 de octubre de 2017, organizado por las autoridades catalanas violando la Constitución (ley fundamental de la democracia española) ha demostrado esta voluntad secesionista. Una parodia de referéndum, abiertamente anticonstitucional, que fue ampliamente improvisada. No había listas electorales, las urnas estaban en la calle y donde los electores podían votar varias veces sin ser controlados. Según la Generalidad, el 90% de los votos fueron favorables a la independencia. La participación habría sido, según la misma fuente, del 42%  (2.200.000 personas sobre 5.300.000 llamadas a votar). Si quitamos el 10% del “no”, resulta entre un 38 y 40% del electorado que se habría manifestado a favor de la independencia.  De cualquier forma, después de décadas marcadas a la vez por la pusilanimidad del Gobierno central de Madrid y la combatividad creciente de los independentistas catalanes, la secesión no parece ya una hipótesis increíble.

Como todos los nacionalismos, el nacionalismo catalán encuentra su fuerza tanto en la conciencia y la voluntad de ser una comunidad con un destino,  como en la existencia de una lengua, un territorio y un particularismo histórico-cultural.  Pero, dicho esto, la historia milenaria de Cataluña y de su lengua son las claves para la comprensión de su identidad.

La provincia romana de Hispania citerior (mitad norte de la Península Ibérica) fue fundada en 195 a.C.  Era administrada desde Tarraco (la Tarragona actual), ciudad donde los visigodos se instalaron en 410 d.C. Al final del siglo VIII, después de la invasión musulmana, el imperio carolingio fijó su frontera político-militar en la parte oriental del Pirineo.  Era la famosa Marca Hispánica, organizada en condados, como los de Pallars, Ribagorza, Urgell, Cerdaña, Barcelona, Gerona, Osona, Ampurias y Rosellón.  A lo largo de los siglos siguientes, los condes de Barcelona desarrollaron su territorio mediante una serie de alianzas matrimoniales, herencias y conquistas.  En 1150, el conde Ramón Berenguer IV contrae matrimonio con Petronila de Aragón. Su hijo Alfonso II se convierte en rey de Aragón y conde de Barcelona. Otra unión dinástica con consecuencias capitales para España: el matrimonio de Fernando de Aragón e Isabel la Católica, reina de Castilla, en 1469, que permite unificar el país, aunque cada reino conserva sus instituciones y leyes propias.  En el siglo XVI, Cataluña tuvo un virrey, el arzobispo de Tarragona, nombrado por el emperador Carlos V. Por primera vez, el territorio aparece gobernado como una región unificada.

A lo largo de la guerra de los Treinta Años (1618-1648) los franceses conquistan el Rosellón. Para hacer frente a los gastos de guerra, el conde-duque de Olivares, Primer Ministro de Felipe IV, decide aumentar los impuestos y reclutar soldados catalanes. Estas medidas provocan inmediatamente la hostilidad de los campesinos y de una parte de las autoridades catalanas. Los obispos de Vic y Barcelona se presentan en su capital a la cabeza de 3.000 campesinos rebeldes.  El 16 de enero de 1641, el Presidente de la Generalidad, Pau Claris, proclama la República independiente de Cataluña bajo la protección del rey de Francia. Pero duda, lo reconsidera y, el 23 del mismo mes, somete completamente Cataluña a Luis XIII de Francia.  Felipe V la recuperará, sin el Rosellón, diez años más tarde en la firma del Tratado de los Pirineos (1659).

A la muerte de Carlos II, “el Hechizado”, último monarca de los Habsburgo, una guerra de sucesión estalla entre dos pretendientes: Felipe V, de la Casa de Borbón, nieto de Luis XIV, y el Archiduque Carlos de Austria (futuro Carlos VI, soberano del Sacro Imperio).  Castilla y Navarra se unen sin dudarlo al bando de Felipe V, pero la Corona de Aragón, que posee el territorio de Cataluña, se pronuncia por Carlos III.  Después de varios años de conflicto (1701-1715), los Borbones ganan la guerra. Tras su victoria, Felipe V firma los Decretos de Nueva Planta (1707-1716) que siguen el modelo francés de centralización del Estado y que modifican profundamente las instituciones tradicionales de “las Españas” (fueros, costumbres y libertades civiles de los reinos de Castilla, Aragón, Valencia, Mallorca y Principado de Cataluña se ven limitados y reducidos).

Las primeras disposiciones legales contra la lengua catalana se adoptan en los siglos XVIII y XIX por reformistas francófilos, masones y liberales de izquierda. Para ellos, el castellano debe ser la lengua modernizadora de España a imagen del francés en Francia. La lista de personalidades de esta élite ilustrada es muy clara: encontramos al conde de Aranda, al conde de Floridablanca, Manuel Godoy, Manuel José Quintana, Juan Álvarez Mendizábal, Claudio Moyano, Leopoldo O´Donnell, Práxedes Mateo Sagasta o el conde de Romanones.  

En 1812, después de la invasión de Napoleón, Cataluña es dividida en cuatro departamentos e incorporada al Imperio francés. La ciudadanía no tarda en rebelarse como en el resto de España y se fuerza al ocupante a retirarse en 1814.  España sale exhausta de la aventura napoleónica. De nuevo en 1823 un contingente de la armada francesa interviene (los Cien Mil Hijos de San Luis) pero, esta vez, con el acuerdo de la Santa Alianza. Las guerras de independencia hispanoamericanas (1810-1823) dan la puntilla al Imperio español.  Construido sobre el modelo liberal-jacobino francés, el Estado-Nación que le reemplaza nunca llegará a consolidarse del todo.  A lo largo del siglo XIX, los golpes de estado militar/liberales se suceden a buen ritmo (treinta y tres golpes sobre treinta y cinco son “progresistas” de 1814 a 1884). En varias ocasiones, la guerra civil estalla. La Primera Guerra Carlista (1833-1840) opone la España tradicional del infante Carlos de Borbón a la España liberal de los partidarios de Isabel II.  Cataluña se moviliza ampliamente a favor de los carlistas.  Realiza la misma elección durante la Segunda Guerra Carlista (1846-1849) y su territorio es incluso el teatro principal de operaciones militares.

A partir del segundo tercio del siglo XIX, el movimiento cultural “Renaixença” comienza a desarrollarse.  Contribuye a la supervivencia de las tradiciones y de la lengua catalana. Tiene el apoyo de la Iglesia, a través  del obispo y escritor Torras y Bages,  y del sacerdote y poeta Jacinto Verdaguer.  Las normas del catalán moderno serían fijadas más tarde, a comienzos del siglo XX, por el lingüista Pompeu Fabra.

El catalanismo político nace, por otra parte, en 1880.  Sus primeras personalidades más notorias son los federalistas republicanos Francisco Pi y Margall (Presidente de la Primera República española, en 1873) y Valentí Almirall.  Se fundan tres partidos en pocos años: La Lliga de Catalunya, en 1887, Unió catalanista en 1891 y al Lliga Regionalista de Enric Prat y Francesc Cambó, en 1901. La ideología de estos partidos es regionalista, conservadora e interclasista. Su principal éxito es la obtención de la Mancomunidad de Cataluña en 1914.  Esta institución funciona hasta  1925. Agrupa las cuatro provincias catalanas (Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona) y permite una cierta gestión político-administrativa común.

Los años 1922 y 1931 ven el nacimiento de otros dos partidos independentistas de centro-izquierda: Estat Catalá, del militar y masón Francesc Macià, y Esquerra Republicana, de F. Macià, Lluís Companys y Josep Tarradellas.  En esa época, los inmigrantes que se ven atraídos por la Cataluña industrial vienen de las clases populares del sur de España y son profundamente antinacionalistas. Simpatizan y militan sobre todo en la CNT anarquista, pero también en la federación catalana del PSOE, y consideran el nacionalismo catalán como un movimiento burgués. Sus descendientes, de origen principalmente andaluz, constituyen hoy una buena parte de la población catalana.

Tras la llegada de la Segunda República (14 de abril de 1931), el presidente de Esquerra Republicana, Francesc Macià, proclama desde el Palacio de la Generalidad: “La República catalana como estado integrante de la Federación ibérica”. Un año y medio más tarde, el 9 de septiembre de 1932, las Cortes españolas adoptan el primer Estatuto de Autonomía de Cataluña. A partir de entonces, existen un gobierno y un parlamento en Barcelona. Pero en octubre de 1934, en medio de la revolución socialista, el presidente de la Generalidad, Lluís Companys, ofrece su apoyo a los revolucionarios contra el gobierno de la República dirigida por el líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux. Por su parte, Companys afirma desde el balcón de la Generalidad: “El Gobierno que yo presido asume todas las facultades del poder en Cataluña y proclama el Estado catalán en la República Federal Española”.  Pero después del fracaso de la revolución socialista, el Estatuto de Autonomía es suspendido por el Gobierno central. No será restablecido hasta después de las elecciones de febrero de 1936, tras la victoria del Frente Popular.

Después de la Guerra Civil (1936-1939), bajo la dictadura de Franco (1939-1975), el nacionalismo y el separatismo catalanes son severamente reprimidos. La oposición nacionalista y separatista catalanas están prácticamente ausentes durante el franquismo. La única resistencia seria y amenazadora para el régimen viene entonces de los anarquistas, los comunistas y los nacionalistas vascos. No hay que olvidar tampoco que, durante la Guerra Civil, una parte del catalanismo político (sobre todo los miembros de la Lliga Regionalista y de la Lliga Catalana de Francesc Cambó) combatió con convicción en las filas del bando nacional.  Buen número de catalanes acogió con entusiasmo a las tropas de Franco en Barcelona, en enero de 1939.  Entre los vencedores, hay intelectuales y artistas catalanes prestigiosos como Josep Pla, Eugenio d´Ors, Salvador Dalí, José María Sert, Fernando Valls Taberner o Martín de Riquer.  Durante los primeros años del régimen franquista, la lengua catalana es reprimida y combatida como “vehículo del separatismo”. Pero a partir de 1944-1950 una cierta liberalización cultural permite la enseñanza de la filología catalana, la publicación de libros y las representaciones teatrales en catalán. Cataluña será una de las regiones que se beneficiará más del “milagro económico español” de los años 1959-1973.

En 1978, la Constitución de la España democrática generaliza el principio autonómico. Se crean diecisiete comunidades autónomas (más dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla). Cataluña es definida como “nacionalidad” y el catalán es declarado oficial al mismo nivel que el español. Durante veintiocho años (de 1980 a 2003 y de 2010 a 2015) Cataluña tiene gobiernos de los nacionalistas de CiU, una federación de partidos cuya ideología es liberal y demócrata-cristiana.  Una coalición de izquierdas (PSC, Iniciativa per Catalunya Verds y nacionalistas de Esquerra Republicana) conseguirá el poder durante siete años solamente.  
Durante las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña, en septiembre de 2015, las dos coaliciones independentistas que apoyan el proceso de secesión de España y que reivindican también la Cataluña francesa, Junts pel sí y la CUP, obtienen la mayoría de escaños (respectivamente 62 y 10 sobre un total de 135). El nacionalismo radical es hoy, sin ninguna duda, la fuerza política hegemónica de Cataluña. Pero en el futuro tendrán que gestionar el aumento constante del número de inmigrantes extranjeros (15% de la población, en particular de origen africano) y la presencia mayoritaria de castellano-parlantes (57% de la población).

¿Cataluña con o sin España? La respuesta pertenece teóricamente al conjunto del pueblo español, y no solo al pueblo catalán.  La Constitución española reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y de las regiones, pero apuntilla que “tiene como fundamento la unidad indisoluble de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.  Fuera de la revolución, la única vía posible para la autodeterminación es: Primero, que el Parlamento catalán proponga a las Cortes Generales una reforma de la Constitución y, segundo, que el pueblo español se pronuncie democráticamente en última instancia.

Dicho esto, en la práctica y por voluntad de la clase política española, la respuesta depende también en buena medida de lo que digan las autoridades de la Unión Europea. “Los kosovares nos han enseñado el camino a seguir”, repiten incansablemente los independentistas catalanes.  Les gusta también compararse a los irlandeses reprimidos por los británicos. Pero, ironías de la Historia, la cuestión es que los catalanes no han sido nunca víctimas de un Estado jacobino centralista y represivo, como suelen decir, ni tampoco “robados y condenados a pagar por el resto de España”. Antes al contrario, Cataluña siempre ha sido una de las regiones más privilegiadas de España.  En cuanto a la comparación que les gusta hacer a los independentistas catalanes entre, por un lado, los neoliberales españoles (conservadores liberales del PP y socio-liberales del PSOE), todos mundialistas, atlantistas, multiculturalistas y eurófilos y, por otro lado, los “liberales jacobinos” y los “franquistas/fascistas” de antaño, eso es una gran patraña.

inglaterra

On November 30, 1934, a young Madrilenian deputy declared in the Spanish Parliament: «(…) for many, the Catalan problem is a simple artifice and, for others, it is nothing more than a matter of greed; however, these two attitudes are perfectly unjust and unwise. Catalonia is many things at once, and much deeper than a simple village of merchants. Catalonia is a deeply sentimental town; the problem of Catalonia is not about imports and exports; is a problem – very difficult – a problem of feelings «. Jordi Pujol, president of the Generalitat for nearly a quarter of a century, said one day of the author of those phrases that he was one «of those who had understood Catalonia better, and in very difficult circumstances» (Time, December 22, 1997 , no. 816). To scandal of the guardians of the historically correct, he was referring to the lawyer and founder of the Spanish Falange, Jose Antonio Primo de Rivera.

The Catalan question is, today as yesterday, above all historical-affective, then political and then economic. Since 1980 and especially since 2010, on September 11 of each year, huge masses of citizens are mobilizing in Catalonia to demonstrate in favor of independence. La Diada is the national holiday that commemorates the fall of Barcelona to the troops of Felipe V, grandson of Louis XIV, on September 11, 1714. In forty years from the Transition to democracy, the Catalan problem has only aggravated. About 40% of the Catalan electorate is no longer content with the Statute of Autonomy, which was approved in two stages: First, in 1979 and, again, with other powers added, after the 2006 referendum (73.9% favorable). The majority of the current Catalan political class (a circumstantial union of right wing and extreme left independentistas) considers the autonomy of the one that has benefited until now as very insufficient. Not only regionalism, but also federalism on the Swiss, German, or US model. are dead and buried. We want nothing more than to take the step towards independence.

The referendum of October 1, 2017, organized by the Catalan authorities violating the Constitution (fundamental law of Spanish democracy) has demonstrated this secessionist will. A parody of a referendum, openly unconstitutional, that was largely improvised. There were no electoral lists, polls were on the street and voters could vote several times without being checked. According to the Generalitat, 90% of the votes were in favor of independence. The participation would have been, according to the same source, of 42% (2,200,000 people over 5,300,000 calls to vote). If we remove 10% of the «no», it is between 38 and 40% of the electorate that would have been in favor of independence. In any case, after decades marked both by the pusillanimity of the central Government of Madrid and the growing combativity of the Catalan independence, secession does not seem an incredible hypothesis.

Like all nationalisms, Catalan nationalism finds its strength both in the consciousness and the will to be a community with a destination, as in the existence of a language, a territory and a historical-cultural particularism. But, with that said, the millennial history of Catalonia and its language are the keys to the understanding of its identity.

The Roman province of Hispania citerior (northern half of the Iberian Peninsula) was founded in 195 BC. It was administered from Tarraco (the present Tarragona), city where the visigodos settled down in 410 d.C. At the end of the eighth century, after the Muslim invasion, the Carolingian empire established its political-military border in the eastern part of the Pyrenees. It was the famous Marca Hispánica, organized in counties, such as Pallars, Ribagorza, Urgell, Cerdanya, Barcelona, ​​Gerona, Osona, Ampurias and Roussillon. Over the following centuries, the counts of Barcelona developed their territory through a series of matrimonial alliances, inheritances and conquests. In 1150, Count Ramon Berenguer IV married Petronila de Aragón. His son Alfonso II becomes king of Aragon and count of Barcelona. Another dynastic union with capital consequences for Spain: the marriage of Fernando de Aragón and Isabel la Católica, queen of Castile, in 1469, that allows to unify the country, although each kingdom retains its own institutions and laws. In the sixteenth century, Catalonia had a viceroy, the archbishop of Tarragona, appointed by the Emperor Charles V. For the first time, the territory appears governed as a unified region.

Throughout the War of the Thirty Years (1618-1648) the French conquer the Roussillon. To cope with the war costs, the Count-Duke of Olivares, Prime Minister of Philip IV, decides to raise taxes and recruit Catalan soldiers. These measures immediately provoke the hostility of the peasants and a part of the Catalan authorities. The bishops of Vic and Barcelona appear in their capital at the head of 3,000 rebellious peasants. On 16 January 1641, the President of the Generalitat, Pau Claris, proclaimed the independent Republic of Catalonia under the protection of the King of France. But he doubts, he reconsiders, and on the 23rd of the same month, he completely subjects Catalonia to Louis XIII of France. Felipe V will recover it, without the Rosellón, ten years later in the signing of Treaty of the Pyrenees (1659).

At the death of Charles II, the last monarch of the Habsburgs, a war of succession broke out between two suitors: Philip V of the House of Bourbon, grandson of Louis XIV, and Archduke Charles of Austria VI, ruler of the Holy Empire). Castile and Navarre unite without doubt to the side of Felipe V, but the Crown of Aragon, that owns the territory of Catalonia, is pronounced by Carlos III. After several years of conflict (1701-1715), the Bourbons won the war. After his victory, Philip V signed the New Plant Decrees (1707-1716) which follow the French model of centralization of the State and which profoundly modify the traditional institutions of «the Spains» (fueros, customs and civil liberties of the kingdoms of Castile , Aragon, Valencia, Mallorca and Principality of Catalonia are limited and reduced).

The first legal provisions against the Catalan language were adopted in the eighteenth and nineteenth centuries by Francophile reformers, Freemasons and left-wing liberals. For them, Spanish must be the modernizing language of Spain in the image of French in France. The Count of Aranda, the Count of Floridablanca, Manuel Godoy, Manuel José Quintana, Juan Álvarez Mendizábal, Claudio Moyano, Leopoldo O’Donnell, Práxedes Mateo Sagasta, and the Count of Romanones .

In 1812, after the invasion of Napoleon, Catalonia is divided into four departments and incorporated into the French Empire. The citizenship is not slow in rebelling as in the rest of Spain and the occupant is forced to retire in 1814. Spain leaves exhausted of the Napoleonic adventure. Again in 1823 a contingent of the French army intervened (the Hundred Thousand Sons of St. Louis) but, this time, with the agreement of the Holy Alliance. The Spanish-American wars of independence (1810-1823) give the Spanish empire lace. Built on the French liberal-Jacobin model, the Nation-State that replaces it will never become fully consolidated. Throughout the nineteenth century, military / liberal coups d’etat succeeded at a good pace (thirty-three strokes out of thirty-five were «progressives» from 1814 to 1884). On several occasions, the civil war breaks out. The First Carlista War (1833-1840) opposes the traditional Spain of the infant Carlos de Borbón to the liberal Spain of the supporters of Isabel II. Catalonia is widely mobilized in favor of the Carlist. It made the same election during the Second Carlist War (1846-1849) and its territory is even the main theater of military operations.

From the second third of the nineteenth century, the cultural movement «Renaixença» begins to develop. It contributes to the survival of traditions and the Catalan language. It has the support of the Church, through the bishop and writer Torras and Bages, and the priest and poet Jacinto Verdaguer. The norms of modern Catalan would be fixed later, at the beginning of century XX, by the linguist Pompeu Fabra.

Political Catalanism was born, moreover, in 1880. His earliest personalities were Republican federalists Francisco Pi y Margall (President of the First Spanish Republic in 1873) and Valentí Almirall. Three parties are founded in a few years: The Lliga de Catalunya, in 1887, Unió Catalanista in 1891 and the Regionalist Lliga of Enric Prat and Francesc Cambó, in 1901. The ideology of these parties is regionalist, conservative and interclassist. Its main success is the obtaining of the Commonwealth of Catalonia in 1914. This institution works until 1925. It groups the four Catalan provinces (Barcelona, Tarragona, Lérida and Gerona) and allows a certain common political-administrative management.

The years 1922 and 1931 saw the birth of two other center-left independence parties: Estat Catalá, military and mason Francesc Macià, and Esquerra Republicana, by F. Macià, Lluís Companys and Josep Tarradellas. At that time, immigrants who are attracted to industrial Catalonia come from the popular classes of southern Spain and are deeply anti-nationalist. They sympathize and militate above all in the anarchist CNT, but also in the Catalan federation of the PSOE, and consider Catalan nationalism as a bourgeois movement. Their descendants, of mainly Andalusian origin, constitute today a good part of the Catalan population.

After the arrival of the Second Republic (April 14, 1931), the president of Esquerra Republicana, Francesc Macià, proclaims from the Palace of the Generalitat: «The Catalan Republic as a member state of the Iberian Federation.» A year and a half later, on September 9, 1932, the Spanish Cortes adopted the first Statute of Autonomy of Catalonia. Since then, there is a government and a parliament in Barcelona. But in October of 1934, in the middle of the socialist revolution, the President of the Generalitat, Lluís Companys, offered his support to the revolutionaries against the government of the Republic led by the leader of the Radical Party, Alejandro Lerroux. For its part, Companys states from the balcony of the Generalitat: «The Government that I preside assumes all the powers of power in Catalonia and proclaims the Catalan State in the Federal Republic of Spain.» But after the failure of the socialist revolution, the Statute of Autonomy is suspended by the central government. It will not be restored until after the elections of February 1936, after the victory of the Popular Front.

After the Civil War (1936-1939), under Franco’s dictatorship (1939-1975), Catalan nationalism and separatism were severely repressed. The Catalan nationalist and separatist opposition are practically absent during the Franco regime. The only serious and threatening resistance to the regime comes then from the anarchists, communists and Basque nationalists. It should not be forgotten that during the Civil War a part of the political Catalanism (especially the members of the Regionalist Lliga and the Catalan Lliga of Francesc Cambó) fought with conviction in the ranks of the national side. Among the winners, there are prestigious Catalan intellectuals and artists such as Josep Pla, Eugenio d’Ors, Salvador Dalí, José María Sert, Fernando Valls Taberner, and others. Martin de Riquer. During the first years of the Franco regime, the Catalan language is repressed and fought as a «vehicle of separatism». But from 1944-1950 a certain cultural liberalization allowed the teaching of Catalan philology, the publication of books and theatrical performances in Catalan. Catalonia will be one of the regions that will benefit most from the «Spanish economic miracle» of 1959-1973.

In 1978, the Constitution of democratic Spain generalized the autonomic principle. Seventeen autonomous communities are created (plus two autonomous cities, Ceuta and Melilla). Catalonia is defined as «nationality» and Catalan is declared official at the same level as Spanish. For twenty-eight years (from 1980 to 2003 and from 2010 to 2015) Catalonia has governments of the nationalists of CiU, a federation of parties whose ideology is liberal and Christian-Democrat. A leftist coalition (PSC, Iniciativa per Catalunya Verds and nationalists of Esquerra Republicana) will gain power for only seven years.

During the last elections to the Parliament of Catalonia, in September 2015, the two pro-independence coalitions that support the process of secession of Spain and which are also claimed by French Catalonia, Junts pel Yes and CUP, obtain the majority of seats (respectively 62 and 10 out of a total of 135). Radical nationalism is today, without a doubt, the hegemonic political force of Catalonia. But in the future they will have to manage the constant increase in the number of foreign immigrants (15% of the population, in particular of African origin) and the majority presence of Spanish-speakers (57% of the population).

Catalonia with or without Spain? The answer belongs theoretically to the whole of the Spanish people, and not only to the Catalan people. The Spanish Constitution recognizes and guarantees the right to autonomy of nationalities and regions, but points out that «it is based on the indissoluble unity of the Spanish nation, common and indivisible homeland of all Spaniards.» Outside of the revolution, the only possible way for self-determination is: First, that the Catalan Parliament propose to the Cortes Generales a reform of the Constitution and, secondly, that the Spanish people pronounce democratically in the last instance.

That said, in practice and by the will of the Spanish political class, the answer also depends to a large extent on what the authorities of the European Union say. «The Kosovars have taught us the way to go,» the Catalan independenceists repeat tirelessly. They also like to compare themselves to the Irish repressed by the British. But ironies of history, the question is that the Catalans have never been victims of a centralist and repressive Jacobin state, as they say, nor «stolen and doomed to pay for the rest of Spain.» On the contrary, Catalonia has always been one of the most privileged regions of Spain. As for the comparison that Catalan independentistas like to make between, on the one hand, the Spanish neoliberals (liberal conservatives of the PP and socio-liberals of the PSOE), all of them world-wide, Atlantian, multiculturalist and eurófilos, and, on the other hand, the «Jacobin liberals» and the «Francoist / fascist» of yesteryear, that’s a big hoax.


Texto original en idioma francés / Original text in French: http://cerclearistote.com/comprendre-la-question-catalane/

SEÑOR PRESIDENTE / MR. PRESIDENT

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POR/BY Alfonso Ussia en La Razón

Señor Presidente del Gobierno: Entendemos y valoramos su viaje a los Estados Unidos para reunirse con Trump, que apoyó la unidad de España y calificó de tontos a los separatistas. Y entendemos y valoramos también la suspensión de otro viaje previsto que podrá realizarse cuando pase el meneo. Lo que no entendemos, y por ello, no podemos valorar, es su desaparición. No sabemos si está en La Moncloa, en Pontevedra, en el Camino de Santiago o en el de Santo Toribio de Liébana. De lo que no hay duda es que usted no está. Y si está, que estará en alguna parte, su obligación es dar la cara y reprimir públicamente las tonterías que están emitiendo algunos de sus ministros.

Dice el señor Guindos, el del acento pijo, que está abierto a negociar suculentas mejoras económicas para Cataluña. Es decir, que el chantaje sirve. Mañana serán los vascos, y más tarde los gallegos y los canarios, con toda la razón. El Gobierno de España está dispuesto a beneficiar a unos delincuentes que no se ha atrevido a meter en la cárcel. Y el señor Méndez de Vigo, el que se olvida de Carlos I y se acuerda de Pablo Motos, ha reconocido su plena confianza en los Mozos de Escuadra. No digo que los Mozos de Escuadra no merezcan un margen de serena confianza, pero hasta la fecha, muchos de ellos, empezando por su Mayor, el charnego vallisoletano Trapero, no han hablado y actuado con arreglo a sus deberes y obligaciones. El ministro de Cultura no puede ni debe entrar en valoraciones que corresponden al ministro de Interior, que sin hacer demasiado ruido, al menos ha cumplido con su responsabilidad mandando a Cataluña a los guardias civiles y policías nacionales. Y de esos sí nos fiamos plenamente.

 

Pero las palabras de Guindos, o de Méndez de Vigo o de vaya usted a saber quién, señor Presidente, siempre cobardes y melindrosas, acomplejadas y fatuas simultáneamente, no van acompañadas de la voz que esperamos. Esa voz es la suya, y no se oye. Es conveniente e imprescindible escudarse en las leyes, los fiscales y los jueces. Lo contrario sería golpear a la auténtica democracia. Pero al mismo tiempo es conveniente e imprescindible que usted, señor Presidente, hable, opine, informe, advierta, y se enfrente a una realidad que es consecuencia de los pactos a espaldas de la ciudadanía de usted, de Zapatero, de Aznar, de González y de Adolfo Suárez con los independentistas, antaño llamados nacionalistas. Excluyo a Leopoldo Calvo-Sotelo, un hombre serio sin tiempo en la presidencia del Gobierno para conceder privilegios a los traidores.

Y me permito el atrevimiento de recomendarle un gesto. Usted, señor Presidente del Gobierno, culpable de no haber ordenado el cumplimiento de las leyes durante seis años, culpable de haber reaccionado bien y tarde, cuando es mucho más asumible que el Gobierno de España reaccione bien y pronto, usted, señor Presidente, nos daría una agradable sorpresa a los españoles que creemos en nuestra unidad, nuestra libertad, nuestra Constitución y nuestras leyes, si el domingo viaja a Barcelona y sigue desde allí los acontecimientos del golpe de Estado. Y desde allí, desde Barcelona, se dirige a todos los españoles para anunciarles que el refrendo de los separatistas ha constituido un fracaso. Su integridad física estaría a salvo, por ello no se preocupe. Puede instalar su despacho de un día en cualquier edificio propiedad del Estado, incluido el Palacio de Pedralbes, reservado a los Reyes, si éstos no lo ocupan, que nada me extrañaría ver al Rey el domingo en Barcelona. El domingo se juega España muchas cosas, y los españoles necesitamos gestos para mantener la confianza. Gestos de la Corona y gestos del Presidente del Gobierno. El Rey tiene un campo de acción limitado por la Constitución, pero el de usted carece de márgenes y fronteras. El gabinete de crisis, mejor en la Delegación del Gobierno en Cataluña que en La Moncloa. De cuando en cuando, en situaciones tan graves como las que se suceden en Cataluña, el Presidente del Gobierno tiene que dar ejemplo. No sólo a través de sus palabras, sino con su presencia en el lugar de los hechos.

Y el 2 de octubre, nada de lisonjas y prebendas a los golpistas. El peso de la Ley. Y si tienen que entrar en la cárcel mil delincuentes, que lo hagan sin sentir el complejo y el temor de quienes lo ordenan. Todos somos iguales, pero usted posee la singularidad de su cargo. El uno de octubre en Barcelona. El dos, en La Moncloa y el tres, los delincuentes y violentos en chirona. El Estado no puede traicionar a España.

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Mr. President of the Government: We understand and value your trip to the United States to meet with Trump, who supported the unity of Spain and called the separatists foolish. And we also understand and appreciate the suspension of another planned trip that can be made when the wiggles pass. What we do not understand, and therefore, we can not value, is its disappearance. We do not know if it is in La Moncloa, in Pontevedra, in the Way of Santiago or in the one of Santo Toribio de Liébana. There is no doubt that you are not. And if it is, that it will be somewhere, its obligation is to give face and publicly repress the nonsense that some of its ministers are issuing.

Mr. Guindos says, the accent pijo, who is open to negotiate succulent economic improvements for Catalonia. That is, blackmail serves. Tomorrow will be the Basques, and later the Galicians and the Canaries, quite rightly. The Government of Spain is willing to benefit some criminals who have not dared to put in jail. And Mr. Méndez de Vigo, who forgets Carlos I and remembers Pablo Motos, has recognized his full confidence in the Squadrons. I do not say that the Squadrons do not deserve a margin of quiet confidence, but to this day, many of them, beginning with their Major, the Charlemagne Trappist of Valladolid, have not spoken and acted in accordance with their duties and obligations. The Minister of Culture can not and should not enter into assessments that correspond to the Minister of Interior, who without making too much noise, at least has fulfilled his responsibility by sending Catalonia to the civil guards and national police. And of these yes we fully believe.

But the words of Guindos, or of Mendez de Vigo, or of who you are, Mr. President, always cowardly and delicate, complex and fatuous at the same time, are not accompanied by the voice we hope for. That voice is yours, and you do not hear it. It is advisable and indispensable to shield oneself in the laws, the prosecutors and the judges. The opposite would be to strike at authentic democracy. But at the same time it is convenient and essential that you, Mr. President, speak, opine, report, warn, and face a reality that is a consequence of the covenants behind your citizenship, Zapatero, Aznar, Gonzalez and of Adolfo Suárez with the independentistas, formerly called nationalists. I exclude Leopoldo Calvo-Sotelo, a serious man without time in the presidency of the Government to grant privileges to the traitors.

And I dare to recommend a gesture. You, Mr. President of the Government, have been guilty of not having enforced the laws for six years, guilty of having reacted well and late, when it is much more acceptable for the Government of Spain to react well and soon, you, Mr President, would give a pleasant surprise to the Spaniards who believe in our unity, our freedom, our Constitution and our laws, if on Sunday he travels to Barcelona and follows from there the events of the coup. And from there, from Barcelona, he goes to all the Spaniards to announce that the endorsement of the separatists has been a failure. Your physical integrity would be safe, so do not worry. You can install your one-day office in any state-owned building, including the Palace of Pedralbes, reserved for the Kings, if they do not occupy it, that nothing would surprise me to see the King on Sunday in Barcelona.

On Sunday many things are played in Spain, and Spaniards need gestures to maintain confidence. Gestures of the Crown and gestures of the President of the Government. The King has a field of action limited by the Constitution, but yours has no margins and borders. The crisis cabinet, better in the Delegation of the Government in Catalonia than in La Moncloa. From time to time, in situations as serious as those that are happening in Catalonia, the President of the Government has to set an example. Not only through his words, but through his presence in the place of the facts.

And on October 2, no flattery and prebends to the coup. The weight of the Law. And if a thousand criminals have to enter the jail, they do it without feeling the complex and the fear of those who order it. We are all the same, but you have the singularity of your position. The one of October in Barcelona. The two, in La Moncloa and three, the criminals and violent in chirona. The State can not betray Spain.