Pablo Iglesias, Pedro Sánchez e Íñigo Errejón| Cordon Press
España no sólo se juega la formación de un Gobierno en las elecciones del próximo 10 de noviembre (10-N), sino la aprobación de la mayor subida de impuestos de la historia reciente, a la vista de la larga lista de incrementos tributarios que incluyen los partidos de izquierda en sus respectivos programas.
Así, en caso de que el PSOE obtenga el respaldo suficiente en las urnas para alcanzar algún tipo de acuerdo con Podemos y Más País, todas las promesas de gasto que han anunciado durante la campaña se acabarán traduciendo, de una u otra forma, en un histórico palo tributario, cuyo impacto, aunque no ha sido estimado en los programas, superará de lejosla subida de 5.000 millones de euros que aprobó el anterior Ejecutivo de Mariano Rajoy nada más llegar al poder, a finales de 2011.
Y es que, a las medidas impositivas que ya han barajado en diversas ocasiones Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se suman ahora las que plantea Íñigo Errejón a través de su nueva formación, dando como resultado una nutrida retahíla de incrementos fiscales. Entre las medidas presentadas en los pasados comicios de abril, que todavía persisten, y las nuevas de cara a noviembre, destacan las siguientes:
Subida mínima de dos puntos en los tipos del IRPF para rentas superiores a 130.000 euros y de cuatro puntos para los de más de 300.000 euros.
Subida mínima de cuatro puntos en el IRPF para las rentas del ahorro superiores a 140.000 euros, pasando del 23% al 27%.
Aplicación de un tipo efectivo mínimo del 15% en el Impuesto de Sociedades para grandes corporaciones, que subiría al 18% en el caso de los bancos y empresas de hidrocarburos.
Recorte de las deducciones en el Impuesto de Sociedades.
Aplicar un tipo agravado en el Impuesto de Sociedades a las empresas «contaminantes».
Incremento de las cotizaciones a través de una nueva subida del salario mínimo interprofesional.
Disparar los costes laborales mediante la fijación de una semana laboral de 4 días (32 horas semanales) sin reducción salarial.
Aumento de las cotizaciones que pagan los autónomos bajo la excusa de adecuar dicha contribución a sus ingresos reales. El 80% de los autónomos cotiza por la base mínima, de modo que la mayoría pasaría a cotizar más para poder trabajar.
Destopar las cotizaciones sociales a los sueldos de más de 45.000 euros brutos anuales, lo cual supondría un pago medio de 2.200 euros al año por trabajador, aumentando, además, el coste laboral para, al menos, dos millones de asalariados.
Aumentar la fiscalidad del diésel con el fin de equiparar su precio al de la gasolina, perjudicando con ello a la mitad de los conductores.
Armonización fiscal a nivel autonómico, lo cual se traduciría en la reintroducción del Impuesto de Patrimonio en todo el territorio nacional, a partir de un mínimo exento por primera vivienda de 400.000 euros, y en una subida del Impuesto de Sucesiones y Donaciones en las regiones que lo han eliminado o reducido de forma sustancial.
Elevar el IVA a los alimentos ultraprocesados o ricos en grasas y azúcares.
Creación de la tasa Google a empresas tecnológicas.
Creación de la tasa Tobin a transacciones financieras.
Endurecer el régimen de las Sicav para elevar su tributación.
Endurecer el régimen de las Socimi (empresas de inversión colectiva en inmuebles en alquiler) para que, entre otras medidas, paguen un tipo del 15% sobre los beneficios no distribuidos.
Eliminar las ventajas fiscales que disfrutan los planes privados de pensiones, cuyos partícipes rondan los 7,6 millones de personas.
Incremento sustancial de la factura eléctrica debido al fomento de las energías renovables.
Limitación de vuelos nacionales y encarecimiento generalizado de los billetes de avión mediante el aumento del IVA, un mayor gravamen al queroseno y la creación de una tasa adicional y específica a este tipo de viajes.
Creación de un nuevo impuesto a la distribución y venta de plástico de un solo uso, embalaje o de productos de usar y tirar.
Subida del impuesto de matriculación a todos los vehículos que emitan CO2, frente al umbral mínimo actual de más de 120 g/km, y una nueva elevación del Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica.
Nuevos aranceles mediante la creación de un «impuesto de carbono» en las fronteras de la UE que se aplicaría a las actividades intensivas en energía, desde el transporte aéreo y marítimo a los sectores industriales más contaminantes procedentes de terceros países.
Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza.
La cuenta total de los diez hombres es de $100.
Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:
• Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada. • El 5º paga $1 • El 6º paga $3 • El 7º paga $7 • El 8º paga $12 • El 9º paga $18 • El 10º (el más rico) paga $59.
A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar los metió en un problema:
“Ya que ustedes son tan buenos clientes,” les dijo, “Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en $20. Los tragos desde ahora costarán $80.”
El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.
Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto. ¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los $20 de rebaja de manera que cada uno recibiese una porción justa?
Calcularon que los $20 divididos en 6 eran $3,33 pero si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes $1 y el 6º $3.
Entonces el barman sugirió una fórmula en función de la riqueza de cada uno, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.
El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
• El 6º pagaría ahora $2 en lugar de $3: (ahorro 33% ).
• El 7º pagaría $5 en lugar de $7: (ahorro 28% ).
• El 8º pagaría $9 en lugar de $12: (ahorro 25% ).
• El 9º pagaría $14 en lugar de $18: (ahorro 22%).
• El 10º pagaría $49 en lugar de $59: (ahorro 16%).
Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y el quinto también.
Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.
“Yo sólo recibí $1 de los 20 ahorrados,” dijo el 6º hombre y señaló al 10º bebedor, diciendo “Pero él recibió $9”
“Sí, es correcto,” dijo el 5º hombre. “Yo también sólo ahorré $1; es injusto que él reciba nueve veces más que yo.”
“Es verdad”, exclamó el 7º hombre. “¿Por qué recibe él $9 de rebaja cuando yo recibo sólo $2? ¡Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!”
“¡Un momento!”, gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. “¡Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!”
Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.
La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él, pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante: Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta……
Y así es, amigos y amig”as”, profesores y profesor”as” universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos, la gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos.
Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más, de hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.
Moraleja: «El modelo nacional y popular fracasa cuando se les acaba el dinero…..de los demás»
O si prefieren, agrego este pensamiento que no tiene desperdicio:
«Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo…
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso… mis queridos amigos, es el fin de cualquier Nación.
Diseccionamos el programa electoral de los morados en aquellas áreas en las que se planteó su entrada en el Ejecutivo.
Pedro Sánchez escucha a Pablo Iglesias durante su intervención en la tercera jornada del debate de investidura, este jueves, en el Congreso. | EFE
Pablo Iglesias no será ministro, ni Irene Montero vicepresidenta. Al menos por ahora. En septiembre, ya veremos. Las negociaciones para un Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos han fracasado. Y sí, se ha hablado mucho de cargos y de nombres propios. Pero no podemos olvidar el contenido. Lo sustancial. Las propuestas.
Como explicanCristina LosadayAlberto Penadés, nunca ha habido un gobierno de coalición en la UE formado exclusivamente entre socialistas y comunistas. Ni siquiera aquel primer Ejecutivo de François Miterrand de comienzos de los años 80 era como éste que proyectaban Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, porque en aquel caso había otros partidos involucrados. Por una parte, parece que a los socialdemócratas europeos no les atrae demasiado la posibilidad de compartir en exclusiva el Consejo de Ministros a unos tipos poco preparados, en muchas ocasiones sin ninguna experiencia de gestión y con propuestas que ya parecían antiguas en 1989.
Desde el lado de la extrema izquierda, entrar en un Gobierno como socio minoritario puede ser un arma de doble filo: durante unos años pisas moqueta y ganas relevancia, pero también perderás la pureza ideológica ante tu electorado al que tendrás que explicar por qué se aprueban o no se aprueban determinadas medidas. Y casi siempre, en las siguientes elecciones, el socio minoritario sale trasquilado. Quizás por eso el empeño de Podemos en crear una especie de Gobierno B, en el que los ministros de uno y otro partido marchasen en paralelo, cerca pero sin tocarse.
Mientras tanto, los españoles se preguntan qué habrían hecho los ministros de Podemos si hubieran llegado al poder.Por ahora, es una incógnita. Eso sí, las peticiones de ministerios de los de Iglesias no son producto de la casualidad. Hablamos de carteras clave en el área económica, con mucho presupuesto y competencias muy relevantes. Con una enorme capacidad para intervenir el mercado, las relaciones laborales y la vida de las empresas.
Para los seguidores de Podemos, éste será un resumen de lo que España se pierde. Los que temían la llegada de la dupla Iglesias-Montero al Consejo de Ministros pensarán «de la que nos hemos librado».
Las propuestas
Dividimos las propuestas en cinco apartados. Los que corresponden con los cinco ministerios incluidos en eldocumento que filtró el PSOEcon las exigencias de Podemos. Y tomamos como referencia el programa de la formación de extrema izquierda para las elecciones del pasado abril.
– Ministerio de Trabajo, Seguridad Social y Lucha contra la Precariedad
En este punto, el objetivo está claro. Podemos quiere «derogar las dos reformas laborales, de Zapatero y Rajoy». Por aquí se intuye el primer elemento de fricción con sus posibles socios. Porque en cada punto del programa en el que se habla del tema, se asocian las reformas aprobadas en 2011 y 2013, por PP y PSOE. Tanto en lo que hace referencia al coste del despido, como en lo que tiene que ver con la negociación colectiva. Podemos quiere cargárselo todo.
De hecho, en las modalidades de contratación y coste del despido, Podemos pide ir más allá de lo que había vigente hasta 2011. No les gusta que se diga esto, pero lo cierto es que plantea un modelo de relaciones laborales más parecido al que salió del franquismo que a cualquiera que haya vigente en la Europa actual. Así, la contratación temporal sería casi imposible: se prohíben los contratos de menos de un mes, se obliga a hacer fijo a los seis meses de contrato y se amenaza con inspecciones a las empresas que despidan temporales para comprobar que no se hace para evitar hacerlos fijos.
Evidentemente, este endurecimiento contra los contratos temporales no va en la línea de promover una contratación indefinida algo más flexible (similar al contrato único propuesto por Ciudadanos), sino todo lo contrario. Podemos pide endurecer las causas de despido objetivo para hacer más complicado recurrir a esta herramienta. Por lo tanto, lo que tendríamos es un encarecimiento muy importante de la contratación, menos flexibilidad para hacer frente a imprevistos en las empresas y un mercado laboral más rígido.
Además, en este mismo sentido, Podemos propone «recuperar el poder de la negociación colectiva, devolviendo a los sindicatos la fuerza que les quitaron las reformas de Zapatero y de Rajoy», otorgando prioridad a los convenios sectoriales sobre los de empresa (más poder para las centrales sindicales frente a los sindicatos de empresa) y retomando la ultraactividad de los convenios (un arma de bloqueo para los sindicatos, que pueden exigir lo que deseen en la negociación, porque mientras no haya acuerdo, se mantiene el convenio anterior).
Pero hay más en este Ministerio. Podemos también propone una «jornada laboral de 34 horas semanales (siete horas de lunes a jueves y seis horas los viernes), sin reducción de salario, y reorganización de los tiempos de trabajo, ocio y cuidados». Puede que a algunos les suene bien, pero en realidad es un aumento de costes muy importante para unas empresas españolas que no andan precisamente sobradas en productividad y competitividad.
A los autónomos, se les promete que cotizarán por los «ingresos realmente obtenidos». En el programa electoral se asocia esta promesa a los autónomos de muy bajos ingresos que, efectivamente, verían una reducción de su cuota. A cambio, más del 85% de los trabajadores por cuenta ajena verían un incremento en lo que pagan mes a mes.
Por último (y hablamos de una selección de artículos, en el programa hay mucho más), Podemos introduce una de esas medidas que pueden pasar desapercibidas, porque suenan a lo ya escuchado, pero que tendrían un enorme impacto. Así, la formación morada propone que se considere «discriminación salarial una brecha de más del 20% en las retribuciones de las empresas, de manera que deberán justificarlas ante los tribunales». O lo que es lo mismo, cualquier empresa en la que esto ocurra (el 20% de diferencia) se considerará culpable por defecto y tendrá que demostrar su inocencia. Es decir, se invierte la carga de la prueba, con una consecuencia indeseada muy posible: habrá empresas que se pensarán mucho contratar mujeres con baja cualificación, porque sólo por tenerlas en plantilla se podría ampliar la brecha estadística y tener un problema con la inspección.
En pensiones, Podemos pide derogar la reforma de 2013 (es decir, acabar con cualquier medida de control del gasto) y subir las mínimas y no contributivas (erosionando, todavía más, el carácter contributivo del sistema). Además, propone cambiar las reglas de cálculo para que los nuevos jubilados puedan elegir los años para el cómputo de su base (de nuevo, más gasto). Y, por supuesto, eliminar los topes de cotización (sin tocar la pensión máxima, es decir, sistema todavía menos contributivo) y acabar con los incentivos fiscales a los planes de pensiones.
Por cierto, para cerrar este capítulo, una curiosidad: las políticas activas de empleo, ese conejo que se sacó de la chistera Podemos justo antes de la segunda votación, el pasado jueves, sólo tienen una mención en el programa electoral, en el apartado dedicado a los españoles que viven fuera y quieren retornar. No hay nada sobre el tema en el resto del documento ni propuestas concretas para mejorar la formación de parados o los trabajadores. Es extraño que cobrara tanta importancia a última hora.
– Ministerio de Justicia Fiscal y Lucha contra el Fraude
Detrás de este novedoso nombre (y no es el único ministerio bautizado de forma algo peculiar), lo que se esconden son las propuestas de podemos en materia de impuestos. Aquí el resumen es sencillo: los de Iglesias piden subirlos todos. O casi todos. Hay algunos productos (pocos) que verían reducido el IVA. A cambio, las principales figuras impositivas incrementarían sus tipos:
«Tipo efectivo mínimo en Sociedades del 15% sobre el rendimiento neto positivo de los grupos empresariales y del 20% para entidades financieras y empresas de hidrocarburos». A cambio, proponen una rebaja del 25 al 23% para las pymes que facturen menos de un millón de euros al año.
«Crear un impuesto para las grandes fortunas que grave los grandes patrimonios con el fin de recaudar un 1el PIB. Este impuesto sustituirá al actual impuesto sobre el patrimonio, que es inoperativo, y no podrá bonificarse por parte de las comunidades autónomas»
Subida del IRPF: por un lado, con dos nuevos tipos del 47 y el 55% para rentas superiores a los 100.000 y 300.000 euros. A esto se le suma la igualación de la tributación sobre el ahorro a los tipos de las rentas del trabajo (esto afectaría a todos, no sólo a las rentas más altas). A cambio, Podemos propone fijar el tramo más bajo del IRPF en el 18% desde el 19% actual.
Fijar «un impuesto de transaccionesfinancieras que grave las ventas brutas en el mismo día, y no solo las netas».
Establecer un impuesto a la banca que aumente 10 puntos el tipo impositivo de las entidades financieras en el impuesto sobre sociedades.
«Bajar el IVA al tipo del 4% a más alimentos y bebidas no alcohólicas, y del 10% a todos los suministros básicos (calefacción, gas, electricidad). También se bajará el IVA de los servicios veterinarios, del 21% actual al 10%, y de los productos de higiene femenina y de alimentación animal, del 10% actual al 4%».
Fijar un impuesto para operaciones de la economía digital para «empresas con ingresos anuales totales mundiales de al menos 500 millones y con ingresos en España superiores a los 3 millones».
Eso sí, aquí hay un desequilibrio: son muchas subidas tributarias, pero no especialmente importantes en términos de recaudación. A pesar de la retórica habitual, el grueso de lo que recauda el Estado llega de las clases medias, no de las grandes fortunas (que no hay muchas en España) o de las multinacionales. Si no subes los impuestos a esas clases medias, no subirás sustancialmente los ingresos.
Por eso, si combinamos estas propuestas con el resto del programa de Podemos que, como veremos, implica muchísimo más gasto, las cuentas no salen. La clave está en lo que proponen los de Iglesias en su primer punto para el Ministerio de Hacienda: derogar el artículo 135 de la Constitución, aquel que se reformó en 2011 y dice que «el Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros. Una ley orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario». Y junto a ese artículo de la Constitución, pide derogar también la «Ley de Estabilidad Presupuestaria«.
En resumen, lo que quería Podemos es un ministro de Hacienda con las manos libres en lo que tiene que ver con el déficit. Con barra libre de gasto «social» y apenas medidas impopulares por el lado de los impuestos. Con unos números rojos disparados y sin restricciones legales a ese desequilibrio. Otro problema, y este de los gordos, para Sánchez y para el ministro de Economía al que le tocase ir a Bruselas a defenderlo ante los socios comunitarios.
– Ministerio de Transición Energética, Medioambiente y Derechos de los Animales
Éste es un tema central para Podemos. De hecho, es el que abre su programa electoral: el primer capítulo está dedicado a estos temas. ¿Y qué es lo que se proponía hacer el posible ministro designado por Pablo Iglesias? Pues intervenir en el mercado energético de una forma desconocida en nuestro país desde hace décadas: volvemos, de nuevo a un diseño que se parece más a lo que había vigente durante el franquismo que a cualquier otra cosa.
En este punto, la formación neo-comunista es coherente con lo que tradicionalmente ha propuesto la extrema izquierda y pide crear una «empresa pública de energía» que, para empezar, recupere la gestión de las centrales hidroeléctricas. Y por supuesto, intervenir en el mercado eléctrico de forma directa, entre otras cosas abaratando la factura de la luz vía decreto y escogiendo tecnologías ganadoras (con ayudas) y perdedoras.
El ministro morado tendría también el cometido de cerrar cuanto antes las centrales nucleares y las de carbón. Eso sí, con un matiz interesante: Podemos asegura que «antes de que se pierda un empleo del sector de los combustibles fósiles, se crearán dos empleos con condiciones laborales idénticas o mejores en la misma comarca y que tendrán prioridad absoluta de acceso a ellos las personas afectadas». ¿Cómo se crearán esos empleos en las comarcas mineras afectadas? ¿Quién los creará? ¿Por decreto? No hay detalles al respecto.
Por supuesto, esta lucha por un futuro «más verde» se haría con subvenciones: a la compra de coches eléctricos, a las instalaciones de renovables (pasadas y futuras), a la rehabilitación de viviendas, a las empresas que «adopten las tecnologías más eficientes», a la inversión en baterías, a las infraestructuras de recarga, a las infraestructuras ferroviarias, a la implementación de una estrategia de «reindustrialización verde y economía circular»… ¿Quién pagará todo esto? ¿A cuánto ascendería el coste? Sobre eso no se dice nada. De eso se ocuparía el ministro de Hacienda, el que quiere cargarse la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
En este punto Podemos plantea otra propuesta que sería muy polémica, en Madrid y en Bruselas. La formación morada quiere crear un «Banco de Inversión para la Transición Tecnológica y Económica (BITTE) con el fin de asumir las principales inversiones para la transformación productiva que vamos a emprender» y «aprovechar Bankia como banco público» que atienda las «funciones sociales de la banca». ¿Un sector financiero público que disponga barra libre de crédito para lo que el Gobierno exija y sin atender a criterios comerciales? Nuestros socios en la UE, los que pusieron el dinero para el rescate financiero, algo que no hay que olvidar, seguro que tendrían bastante que decir al respecto.
– Ministerio de Derechos Sociales, Igualdad y Economía de los cuidados
En este epígrafe hay un poco de todo. Sonaba a Ministerio batiburrillo, que mezclaba dependencia, mayores, educación infantil, pobreza infantil, lucha contra la pobreza, derecho a la vivienda, juventud, familia…
En la mayoría de estos capítulos hay mucho margen para políticas de poco presupuesto (en términos relativos), algunas cedidas a las CCAA, pero con mucho impacto en la opinión pública, con grandes titulares y muy populares para el público de izquierdas: subvenciones, ayudas, programas integrales, observatorios, comisionados contra la pobreza…
Pero por encima de todo, destaca la política de vivienda. Aquí Podemos sí quería entrar a por todas. Su programa electoral implicaba una intervención radical en el mercado inmobiliario que empezaba por la exigencia de «blindar» en la Constitución el derecho a la vivienda. ¿Y esto qué significa? ¿Cómo se hace? Pues garantizando, todavía más, que el ocupante de un inmueble, no importa cuáles sean las circunstancias de esa ocupación, tendrá prioridad sobre el propietario del mismo.
De esta manera, Podemos propone «prohibir los desalojos sin alternativa habitacional»: o lo que es lo mismo, una vez que una persona o familia esté dentro de una casa, no podrán sacarla de la misma si no le garantizan otra vivienda similar (sin que eso quiera decir que tengan que pagar algo, por la primera o la segunda vivienda). En términos prácticos, esto supondría legalizar la ocupación. De hecho, supondría incentivarla hasta extremos desconocidos en ningún otro país europeo. Para tener casa gratis sólo habría que entrar en una que ya estuviese construida y hacerse fuerte allí.
Evidentemente, la formación morada no se queda ahí. También quiere meter la mano en el mercado de alquiler: obligará a los grandes tenedores a ceder sus viviendas vacías para ponerlas en el mercado en régimen de «alquiler social», aseguran que incrementará el parque público de viviendas durante toda la legislatura y prometen «garantizar un alquiler estable, asequible y seguro» limitando las causas de rescisión del contrato. Por supuesto, todo esto unido a una «intervención» decidida en el mercado para «impedir subidas abusivas mediante el control de los precios». Ningún Gobierno europeo ha planteado nunca un programa de intervención del mercado inmobiliario como éste.
Pues bien, esto es lo que lleva Podemos en su programa y lo que habría hecho en el Gobierno. Porque, además, si hay una cartera que desde el principio se dio por hecho que terminaría en sus manos, era la de vivienda.
– Ministerio de Ciencia, Innovación, Universidades y Economía Digital
Aquí Podemos rompe con todo lo anterior, al menos en lo que tiene que ver con la retórica fiscal. Para las universidades, la formación morada apuesta por la política más regresiva posible: la gratuidad total de la matrícula en la educación superior. Los ricos del pasado y los del futuro podrán acceder a un servicio de primer nivel financiado con los impuestos de todos los contribuyentes, ricos y pobres. Ni una palabra de posibles préstamos o de otras opciones similares, que garanticen la igualdad de acceso sin que esto implique cargar al contribuyente con la financiación de este servicio.
En lo que tiene que ver con Ciencia, Podemos promete convertir la «I+D+i en un puntal de nuestra economía», aumentando la inversión pública hasta el equivalente al 2% del PIB. Además, hablamos de «ayudas directas», que superarán «ampliamente a los créditos». En resumen, dinero a fondo perdido, con retorno o no. En esta misma línea, el programa incluye aumentar la inversión de la Agencia Estatal de Investigación con préstamos del citado BITTE (el nuevo banco público que plantean).
Por último, están una serie de propuestas que podríamos denominar voluntaristas acerca de los investigadores y científicos. El partido morado habla de lograr «un aumento neto de 5.000 investigadores e investigadoras cada año» y que «hasta un 75e las personas que inician una carrera científica puedan dedicarse de manera estable a la ciencia o a la educación superior». Es complicado imaginar cómo puede asegurarse esto. ¿Van a ofrecer un puesto de trabajo, sí o sí, al 75% de los licenciados en las carreras de ciencia? ¿Una nueva empresa pública para incluirlos a todos? ¿Sin más requisitos? ¿El objetivo es puramente numérico? Tampoco sobre esto hay demasiados detalles. Como no habrá ministro, por ahora quedará la incertidumbre de cómo lo habrían intentado lograr.
Existe una creencia muy generalizada en que pagar impuestos es una obligación moral y que no hacerlo es un acto deleznable. Parecido a cualquier otra acción que siendo ilegal es a la vez muy censurable.
También existe el sofisma de que los impuestos son un mal necesario. Al menos aquí se reconoce la inmoralidad del tributo – sin embargo -, se le exculpa a medias cuando se dice que es un mal; pero un mal que es ineludible y además necesario.
I. La autopropiedad.
En primer lugar es necesario afirmar que el hombre es dueño de si mismo. Derecho del cual goza simplemente por su condición de ser humano. Es decir, por su condición de hombre cada persona es dueña de si misma (de su cuerpo y de su mente) por derecho propio.
Este derecho no deviene de ningún otro hombre, tampoco de ningún grupo o gobernante. La propiedad de si mismo es una proposición moral.
Y una sociedad libre (una sociedad “voluntarista”) necesariamente debe basarse en este principio.
Murray Rothbard lo describe en su obra “La Ética de la Libertad”, al explicarnos que solo existen tres posibilidades:
A) Que cada individuo sea dueño de sí mismo. Esto es el derecho de ser dueño de uno mismo por libre voluntad.
B) Que algunas personas sean dueñas de otras. Esto sería la esclavitud o servidumbre de un hombre para con otro de sus semejantes.
C) Que cada persona sea dueña de una parte de todas las demás personas. Y esto significaría la propiedad comunal y universal de voluntades.
En la tercera opción no podría un hombre cortarse su cabello, a no ser que tuviera el permiso del resto de la humanidad entera. Puesto que cada parte de su cuerpo sería propiedad de los demás.
Esta tercera opción por la impracticabilidad absoluta que conlleva degenera en un absurdo teórico.
Sobra decir que solamente la primera opción sería compatible con una sociedad libre, porque es mediante el gozo de la libertad de acción de cada individuo que se puede disponer de uno mismo.
Y en sentido contrario: para la libre disposición de su persona, el hombre necesariamente tienen que gozar de la libertad para determinar su voluntad.
II. El derecho a la vida.
Siendo el hombre dueño de si mismo, este goza de la libertad de vivir. Esto es así y no de otra manera, porque la primera condición para que el individuo pueda reclamar su propiedad es que esté vivo.
Sin vida no es posible enunciar nada, menos una voluntad. Tampoco le sería posible al individuo establecer la propiedad de si mismo ante los demás, ni ante él mismo. Y sin estar vivo: ¿cómo podría gozar de la libertad de voluntad o de acción?
Además, como la propiedad de si mismo implica la posibilidad de declarar el derecho a la vida, este es en primer lugar una condición natural y a la vez una consecuencia posterior del derecho de propiedad.
El gran ensayista libertario Frank Chodorov lo explica así:
“El derecho absoluto de propiedad deriva del derecho original a la vida porque no tiene sentido el uno sin el otro: los medios de vida deben identificarse con la vida misma.”
III. La propiedad
Si cada hombre es dueño de si mismo y este es libre para vivir – es decir para actuar de acuerdo a su libre voluntad -, entonces por consiguiente somos libres para gozar del fruto de nuestras acciones y de nuestra voluntad.
¿Cómo podríamos tener la libertad de ser dueños de nosotros mismos y tener un libre albedrío, pero no ser libres de disfrutar de todo aquello que se deriva de nuestra misma propiedad y de nuestra voluntad?
Si se puede hacer lo primero necesariamente deberá ser posible hacer los segundo. Salvo los casos – claro está -, en que se agrede o provoca un daño a terceros.
Al ser el hombre dueño de si mismo y tener la libertad para decidir sus acciones, es consecuencia lógica, que tendrá también la libertad de gozar de todo lo que su voluntad produzca.
Porque de no ser así tendríamos que aceptar que otro individuo (un tercero) tendría el derecho a gozar de lo que otra persona produzca por derecho propio.
Esto sería igual que proclamar a este tercero como dueño de todos los derechos que hicieron posible ese disfrute.
El tercero devendría en dueño finalmente de aquello que produjo esos frutos – es decir -, de la vida y voluntad de la otra persona. En este último caso estaríamos ante la esclavitud.
IV. El robo.
Siempre es fácil identificar al robo cuando este se produce a un nivel individual. Por ejemplo: imagine que usted ahorró parte de su salario durante varias semanas para comprarse una bicicleta.
Ahora imagine que un día cualquiera otro individuo le roba a usted su bicicleta a punta de pistola. Ante este hecho no habría discusión alguna en llamarlo por lo que es: un robo.
Existe una tendencia innata a identificar al robo. No es necesario ser un intelectual, ni una mente brillante para entender que la propiedad de otros debe respetarse.
Nuestra moral está predispuesta a condenar el robo. De niños se nos enseña a no robar.
En en la tradición judeo-cristiana – así como en otras -, el no robar constituye un mandamiento. Existe una si
mpatía natural que surge ante el que ha sido asaltado en un camino solitario.
Sentimos repulsión e ira ante el ladrón que se aprovecha de la debilidad o descuido de otro para robarle. Y hasta se podría sentir incluso compasión ante el ladrón que ha sido robado.
Si dos hombres roban a otro tampoco habría dificultar en identificar esta acción. Fácilmente se tendría como un robo.
Podríamos hipotéticamente aumentar la cantidad de ladrones de manera exponencial: 2, 4, 8, 16, 32, 64, etc., pero a medida que aumenta la cantidad – asombrosamente -, es más difícil para algunos identificar el robo.
En especial cuando los ladrones llegan a ser un grupo muy numeroso y proclaman una justificación para apropiarse de los bienes de otros, en nombre de la “sociedad”, la “seguridad”, la “necesidad”, la “justicia”, o cualquier otro pretexto.
V. El robo legal
La pregunta es: ¿habría una diferencia entre la acción de una persona que roba a otra y la acción de todo un grupo cuando este llega a robarle a uno de sus miembros?
O más claro: ¿en qué punto el robo deja de ser un robo? ¿Si los ladrones son mil? ¿Un millón? ¿La mitad de la población? ¿La mitad más uno? ¿Dos tercios de la población de un país, el 80%, etc.?
La respuesta es que no hay diferencia alguna. El robo sigue siendo robo, independientemente del número de ladrones que ejecuten la acción e independientemente de la excusa que lleguen a invocar.
No hay diferencia si se llaman a si mismos como una mayoría, una “supermayoría” o la “sociedad” o el “gobierno”, y aunque se ampare la acción en una ley, el robo sigue siendo robo.
Chodorov nos explica:
“No es la ley la que en primera instancia define el robo, es un principio ético que la ley puede violar, pero no suplantar. Si por necesidades de la vida consentimos la fuerza de la ley, si por una larga costumbre perdemos de vista su inmoralidad, ¿se ha eliminado el principio? Un robo es un robo y ninguna cantidad de palabras puede hacer de él algo distinto.”
Así como no podemos justificar que otro individuo (un tercero) tenga el derecho de disfrutar de todo lo que la voluntad y la autopropiedad de una persona produzcan – tampoco podemos aceptar que el “Estado”, el “Gobierno” o la “Sociedad” lo puedan hacer.
Ya que en última instancia el “Estado”, el “Gobierno” y la “Sociedad” no son más que una abstracción y representan nada más a un conjunto de individuos.
Ni el “Estado”, ni el “Gobierno”, ni la “Sociedad” tienen un cuerpo, una mente y menos una voluntad propia. Solo reflejan la voluntad de un grupo particular de hombres.
Así como no podemos aceptar que un tercero sea dueño de todos los derechos (o de las causas) que hicieron posible los frutos de la propiedad – porque el tercero devendría en dueño finalmente de aquello que produjo esos frutos -, es decir, de la vida y voluntad de la otra persona; de igual manera tampoco podemos aceptar que un grupo de personas que se presentan a si mismas como el “Estado”, el “Gobierno” o la “Sociedad” lo hagan.
Si el robo es moralmente censurable en la primera instancia, lo es necesariamente en la segunda también. Ya que el robo no deja de serlo en función de la cantidad de ladrones que lo lleven a cabo. Y tampoco deja de serlo en función del motivo por el cual se haga.
Y si no tenemos el derecho de robar la propiedad de otro, tampoco podemos delegar ese poder en el “Gobierno”, en el “Estado” o en la “Sociedad”. Ya que no podemos entregar a otro un derecho que no poseemos.
No existe ninguna obligación moral en pagar impuestos. De la misma forma que no existe obligación moral en obedecer al ladrón cuando nos amenaza para que le entreguemos la billetera.
Lo cual no significa que sea aconsejable no pagar impuestos. De la misma forma que tampoco es aconsejable no entregarle la cartera al hampón que nos amenaza con matarnos.
Podemos entender ahora que al decir: los impuestos son un “mal necesario”, esto equivale a decir, que el robo es un “mal necesario”. Similar a decir que la esclavitud es un “mal necesario”.
Aceptar esto sería aceptar que una sociedad libre debería – y podría -, construirse a partir del uso de la violencia.
Sería igual a decir que una sociedad libre podría – o debería -, construirse con base en la esclavitud. En cualquier caso estamos ante un oxímoron.
En mucho mejores palabras Hans Hermann Hoppe nos dice:
“Obviamente, los impuestos no son pagos normales ni voluntarios, por bienes y servicios, porque a usted no se le permite abstenerse de pagar si no está satisfecho con el producto. Usted no será castigado si deja de comprar coches de Renault o perfumes de Chanel, pero será arrojado a la cárcel si deja de pagar los costos de escuelas públicas o universidades estatales, o los gastos pomposos (…) Tampoco es posible interpretar los impuestos como pagos de alquiler normal…”
Así como ninguna cantidad de palabras puede cambiar la naturaleza inmoral de un robo, tampoco ninguna “ley” puede cambiar la naturaleza inmoral de los impuestos. Es necesario siempre repetir a viva voz: ¡sí, los impuestos son un robo!
Por fin. Al final lo reconocen. Las subidas de impuestos no son para pagar las pensiones ni para reducir el déficit, son por “justicia social” –según la Ministra de Hacienda-.
La frase es magnífica y se une a aquellas proféticas palabras de Carmen Calvo, que ustedes recordarán “el dinero público no es de nadie”. Dice así: «Hay subidas de impuestos con afán recaudatorio y otras que se hacen por justicia social».
La frase parece una broma. Todas las subidas de impuestos tienen afán recaudatorio. ¿“Justicia social”? Pues no. Si lo que le preocupase a nuestra ministra es la justicia social, habría atajado la administración paralela,esa red clientelar de empresas y fundaciones fantasma, que en su comunidad, Andalucía, detrae más de 3.000 millones de euros anuales de recursos públicos (un 3,5% más que en 2017 en el presupuesto de la Comunidad, casi el 10% del gasto no financiero total). Y lo mismo en otras comunidades autónomas. Más de 28.000 millones anuales.
Si al PSOE le preocupase la justicia social, no habría subido impuestos a familias y empresas en todas las comunidades autónomas gobernadas con Podemos hasta alcanzar una presión fiscal entre un punto y hasta dos puntos superior a la media nacional.
El cuento de demonizar las rentas altas empieza por el lenguaje. “Rentas altas”. ¿Quién define “altas”? Parte de hacer creer al que lo lee o escucha que es una renta injusta o desproporcionada. No dicen “las rentas más productivas” o “las rentas mejor remuneradas”, no. “Rentas altas”. Para que usted piense que somos malvados explotadores.
El PSOE y Podemos les cuentan el cuento de que 600.000 personas van a pagar 20.000 millones más de gastos anuales, ustedes se lo creen y, mientras se carcajean, les suben los impuestos a todos con nombres originales (verdes, locales, regionales, Google, CO2). Luego bajan el listón “de rico” a medida que su voracidad confiscatoria no se ve saciada. Hasta que usted es rico y no se había enterado.
En España, el contribuyente medio dedica 177 días de sueldo anual para pagar impuestos.
Las “rentas altas”, por su parte, trabajan 180 días al año solo para pagar impuestos.
Si partimos de un contribuyente soltero y sin hijos que gana 150.000 euros brutos al año, vemos que su cuña fiscal ya es del 48,25% en las comunidades autónomas del régimen común, y quellega hasta el 53,11% en Navarra. El concepto de “renta alta” es en realidad casi inexistente en España.
Las rentas de 150.000 euros abonan unos 84.000 al año en impuestos, antes de entrar en impuestos indirectos, al ahorro, a la vivienda, etc. Es decir, el equivalente a unos cuatro sueldos brutos medianos.
Ellos saben que un incremento del 10% en el tipo efectivo medio sobre las rentas de más de 150.000 euros hundiría la recaudación entre 500 millones y 2.500 millones de euros. En el más optimista de los casos, efecto casi nulo. Como indica Juan Rallo, haydiversos estudios que lo demuestran.
Si le preocupase la justicia social, no consideraría aceptable detraer en impuesto de la renta más de la mitad de los ingresos de un trabajador, sea cualificado o no, para luego detraer un tercio de sus ahorros, un cuarto de su vivienda y un quinto de su consumo. Pero si le preocupase la justicia social, desde luego se daría cuenta que expoliando a los 90.000 ciudadanos, trabajadores, que ganan más de 120.000 euros ni se pagan las pensiones ni se reduce el déficit ni se mejora el patrón de crecimientoni aumentan los salarios.
En España la mayor desigualdad es entre contribuyentes y burócratas.
Aquí, de lo que se trata no es de garantizar el estado de bienestar, que se garantiza creando empleo, empresas grandes y sólidas y atrayendo inversión.Se trata de financiar el gasto clientelar y poner escollos al crecimiento para presentarse luego como el salvador. “No le importa quemar el bosque si se convierte en rey de las cenizas” como decían en Game of Thrones.
Ninguna sociedad ha hecho más ricos a los pobres haciendo pobres a los ricos.
Pero lo que es absolutamente intolerable es que digan que no va a afectar a “la clase trabajadora”. Como si los que ganan 120.000 o 150.000 euros al año, o lo que sea, no fueran trabajadores. Y además, incansables, como los demás. Como si los médicos, ingenieros, arquitectos o cualquier grupo que se gane su salario con su esfuerzo no fueran trabajadores que se levantan cada mañana para generar crecimiento, empleo y prosperidad.
Estamos ante una guerra de odio al mérito, al éxito y a la prosperidad. El odio populista a la gran empresa o a los salarios superiores no es la defensa del pueblo o el pequeño empresario. Esla constatación de la envidia al éxito.Porque la definición de gran empresa se va rebajando –como la de “ricos”- hasta que el kiosco de barrio les parece Exxon.
En España tenemos aproximadamente 600.000 personas que ganen más de 60.000 euros y a eso llaman “ricos”. Y unas 750 empresas contribuyen a la inmensa mayoría del impuesto de sociedades. Esas empresas son hasta un 30% más pequeñas en tamaño a la media de los grandes grupos de nuestros países comparables, pero lo llaman “grandes empresas”. La empresa española es fundamentalmente pequeña y mediana y, encima, más pequeñas que la media de nuestras economías comparables.
La fiscalidad confiscatoria es devastadora para el estado de bienestar, el crecimiento y el empleo. Porque los impuestos confiscatorios generan un efecto depresor, y estamos sobrepasando ese nivel con el cuento de que “hay margen”.
“Recaudamos poco”, dicen. Y usan presión fiscal (una ratio recaudatoria, ingresos fiscales sobre PIB) en vez de cuña fiscal (lo que usted y yo pagamos con respecto a lo que ganamos). La primera es ópticamente baja. La segunda es muy alta. ¿Cómo lo solucionan? Subiendo impuestos. Y siguen recaudando “poco”. El que parte, reparte y se lleva la mejor parte.
¿Se han dado cuenta que los que siempre encuentran margen lo hacen con el dinero de los demás? ¿Que los solidarios con el salario y ahorro ajeno siempre consideran que usted gana demasiado y ellos gastan poco?
Una renta de 150.000 euros paga más impuestos que cuatro salarios medianos. ¿No deberíamos incentivar que fuera atractivo atraer inversión, contratar y subir sueldos en vez de multiplicar el coste del impuesto al trabajo y la inversión para que nunca aumenten?
Las grandes empresas generan 1,21 millones de empleos. Es decir, crean 1,21 millones de puestos de trabajo más que los populistas que las atacan. ¿No deberíamos atraer más y mejores?
Según Funcas, el 10% más rico en términos de renta soporta el 48% de todo lo que se recauda en impuesto sobre la renta.
Los “ricos”, señora ministra, son los que mantienen en sus sillones a esos que jamás han creado un puesto de trabajo ni arriesgado sus ahorros para montar una empresa, que jamás se han quedado hasta altas horas de la madrugada, fines de semana y sin vacaciones, para crear riqueza. Los “ricos” son los que pagan el sueldo a esos que atacan al capitalismo desde su iPad pagado con nuestros impuestos mientras se toman un mes de vacaciones después de cuarenta días de “gobierno”. Nunca he visto a unos anticapitalistas más apegados al capital… de los demás.
Las “rentas altas”, señora ministra, son la clase trabajadora que mantiene a su clase política.
Los trabajadores, empresarios, autónomos y familias que ustedes llaman “los ricos” están hartos de los políticos rentistas extractivos, que usan la demagogia para incitar el odio y multiplicar el gasto clientelar, no garantizar el estado de bienestar.
Lo verdaderamente preocupante de España es esta carrera hacia cero de subir impuestos constantemente para recaudar peor y menos. Y así nunca progresaremos. Pero nos daremos palmadas en la espalda diciendo que la culpa es de la nueva, e inferior, definición de “los ricos”. Prepárese.
No se engañen, los populistas saben que las empresas y “rentas altas” pagan muchos impuestos. Lo que buscan es fomentar la envidia, destruir lo que queda y echar a quien quiera venir. Y presentarse como la solución repartiendo las migajas de lo que quede. Destruyendo miles de empleos al día, como ya hemos visto en el pasado. Justicia social.
Es bien conocido por una parte importante de la ciudadanía que los impuestos siempre recaen sobre la clase media. Si se incrementan en demasía la clase media se convierte en baja y el país se va al carajo. Así de sencillo. Las clases altas, y más en un mundo globalizado, tienen los recursos necesarios para poner el dinero a buen recaudo, fuera de la voracidad de la sanguijuela de turno del ministerio de economía.
Todas las veces que repitamos este mantra son pocas. Comprobado está, de la misma forma. que existen políticos que reiteran que los impuestos los van a pagar los ricos y tontos de baba que les creen. La envidia siempre se consideró el pecado endémico de los españoles y eso de que paguen otros y que se jodan cala como gota malaya.
Mientras es un hecho que la economía repunta, los salarios en España se mantienen bajos. Las empresas que han sufrido un tremendo reajuste en los últimos tiempos no acaban de transferir esta bonanza a la cuenta de sus empleados, entre otras cosas porque no acaban de notarla. Habiendo como hay más trabajo, en el mundo global competir con otros países implica mantener los costes bien embridados. En un país donde la energía se paga al doble de lo que cuesta, gracias a los impuestos, es muy difícil transponer las subidas en el volumen de negocio a subidas salariales. El tejido empresarial español, en donde las empresas de alto valor añadido son la excepción, no puede repuntar si a cada paso que de les suben el gasoil, la luz o Sociedades.
Las pretendidas subidas de impuestos que se han anunciado y que pagaran las grandes empresas y las pymes, se repercutirán directamente en los salarios de sus empleados. Hasta en un 75%, según los estudios.
Los conocimientos más básicos de economía nos enseñan que el precio viene determinado por el mercado, cuando el número de competidores va en aumento. En la economía mundial, a excepción de algunos monopolios y oligopolios, el número de actores que participan en el mercado de cada producto o servicio es cada vez mayor, lo que impide que nadie pueda marcar el precio, por lo que nuestras empresas deberán reducir sus costes cada vez que al iluminado recaudador le parece que necesita hacer caja. Mientras suben ventas e ingresos el beneficio se lo lleva Hacienda y los salarios se quedan igual. Sencillo de entender.
Así de sencillo. Tú pagas el pato, como trabajador de una empresa de que haya que recaudar más. Tú pagas el pato como consumidor, porque eres clase media y cuando suben impuestos te los suben siempre a ti. Tú pagas. Y ¿callas?
Aun así, seguirá habiendo millones de MASTUERZOS ANALFABESTIAS, además de la CHUSMA PARASITARIA que les seguirán votando. ESTO es lo único que saben hacer esta panda de TOTALITARIOS.
Y, por mucho que hablen de la corrupción y mas concretamente, la del PP, aunque NINGUNO SE PUEDE IR DE ROSITAS, parece mentira que, eso que llaman «El Pueblo» no se entere que LO PRIMERO Y MAS IMPORTANTE ES LA PROPIA LIBERTAD, ASÍ COMO EL PROPIO BOLSILLO Y PATRIMONIO DEL INDIVIDUO.
¿Gasto social? ¡¡para que!!!, ¿PARA CRIAR PARÁSITOS Y SUBVENCIONAR A LOS QUE NOS VIENEN DE FUERA?
El aliado parlamentario clave del Gobierno, Unidos Podemos, solicita una subida histórica del llamado techo de gasto del Estado, que es la primera gran decisión para la elaboración de los Presupuestos para el próximo año. El Gobierno asume que hay que elevarlo y acelera la creación de nuevos impuestos para poder intentar cuadrar el círculo de subir el gasto y bajar a la vez el déficit público como prometido a la Unión Europea.
La aprobación del techo de gasto en Consejo de Ministros está prevista para la semana próxima y el portavoz económico de Unidos Podemos, Alberto Garzón, cifra en al menos 15.000 millones más la subida necesaria que debe aprobar. Esta fuerza política es partidaria de dar un salto sustancial en el límite permitido en 2019 para todas las administraciones públicas para recuperar la agenda social que, en su opinión, perdió el Gobierno de Mariano Rajoy. La petición de Garzón implicaría pasar del actual techo de gasto de 119.000 millones a, al menos, 135.000 , lo que representaría el mayor esfuerzo de gasto estatal desde 2010.
«Es la cantidad mínima para empezar, con menos de eso no vamos a ningún lado», asegura a este diario Carlos Sánchez Mato, que ha hecho los cálculos con Garzón. En su opinión, se abre una gran oportunidad con el actual Gobierno para cambiar el discurso económico y dar el salto de gasto necesario. «Estamos en línea con Podemos», asegura. El grupo parlamentario que lidera Pablo Iglesias presentó hace unas semanas una enmienda a la totalidad a los Presupuestos del PP en que solicitaba un incremento del gasto mayor, 20.000 millones de euros. En un artículo en el diario Público, Garzón defiende que, en realidad habría que fijar un techo de gasto de 150.000 millones, pero le parece indispensable arrancar al menos los citados 135.000 el próximo año.
Aumento «sustancial»
El responsable económico de Podemos, Nacho Álvarez, corrobora a este diario que el aumento del techo de gasto debe ser «sustancial», aunque declina especificar cifras a la espera de la propuesta que termine presentando el Gobierno. «Estamos estudiando y trabajando los números, pero en todo caso, no pasa tanto por poner cifras, sino identificar los grandes retos que tiene nuestro país y que deben quedar recogidos en los próximos Presupuestos. Lo importante es identificar y fijar esos retos y después poner los números», afirma Álvarez.
En cuanto a cómo compatibilizar tal aumento del techo de gasto y la exigencia de la Comisión Europea de ajustar unos 15.000 millones el déficit en 2019, el ex concejal madrileño Sánchez Mato lo tiene claro: «No hay por qué cumplir el objetivo de déficit y, en todo caso, el prioritario es el déficit social«.
La presión de este socio parlamentario y las propias promesas electorales del PSOE empujan a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a aumentar el techo de gasto, pese a que el año próximo se ha comprometido con la Unión Europea a rebajar el déficit al 1,3% del Producto Interior Bruto. Para intentar que salga la ecuación, la ministra está acelerando la creación de nuevos impuestos con ingresos que apuntalen el mayor gasto. Montero aseguró en la Cadena Ser que va a subir el techo de gasto «para recuperar parte del gasto social perdido durante la crisis». El techo de gasto más alto se alcanzó en 2010 cuando el Gobierno de Zapatero lo fijó en 182.439 millones y, desde entonces, nunca ha alcanzado los 134.000 millones.
Más presión fiscal
Montero confirmó ayer, al tiempo, la tramitación inminente de al menostres nuevos impuestos: el previsto sobre la banca, la llamada Tasa Google e impuestos medioambientales. No dio aún cifras ni detalles, pero la dinámica es clara: más gasto público y más presión fiscal.
Montero descartó «subir impuestos a los ciudadanos» y, en concreto, elevar el IRPF, aunque no confirmó ni tampoco cerró la puerta a elevar la tributación sobre el gasóleo dentro de la fiscalidad medioambiental.
«En lo que está trabajando el Gobierno es en encontrar espacios fiscales nuevos para una sociedad del siglo XXI». Enmarcó los nuevos impuestos en dar respuesta a los retos de la globalización y de la economía colaborativa, y para contar con los nuevos nichos de actividad, que a veces hacen competencia desleal a sectores tradicionales y que tienen que contribuir en mayor medida a la redistribución de la renta», subrayó la ministra.
«Empezaremos desde ya a llevar propuestas al Congreso», ha afirmado, porque los tres nuevos impuestos necesitarían proyecto de ley y un apoyo parlamentario nada fácil, puesto que habría que poner de acuerdo a partidos en las antípodas económicas como Podemos y el PNV. El objetivo es que entren en vigor no más tarde que principios del año que viene. Es prematuro cuantificarlos, porque, aunque el impuesto sobre la banca que quería el PSOE recaudaba 1.000 millones, Montero dio a entender que no sería el mismo y que se implantaría de forma «razonable y progresiva». En cuanto a la tasa Google, serían unos 600 millones anuales, según el Gobierno anterior y los medioambientales dependerán de la incógnita del diésel.
Montero sí dio por hecho incrementar el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades desde el 12% al 15% de modo que, por debajo de ese porcentaje las empresas no puedan ya aplicar deducciones. Con esta medida podría recaudar hasta 4.000 millones, según cálculos preliminares de su programa electoral.
Por el lado contrario, la ministra de Hacienda dijo que estudiará que puedan existir deducciones para aquellas empresas que apuesten por la igualdad efectiva de hombres y mujeres.
Por cierto, para todos aquellos BORRICOS que aplauden eso de «mas impuestos para los bancos» ¿seguís sin daros cuenta, pandilla de lamelibranquios, que eso lo repercuten directamente tanto en los ya de por si bajos intereses que te dan por un simple depósito a plazo fijo o por el mantenimiento de una miserable cuenta corriente? ¡¡Pues ya os enteraréis ya!! y, además, es normal, no es porque «los bancos son mu malutos» y tal, no, es que cualquiera de nosotros haríamos lo mismo. Si yo me dedico a prestar algún tipo de servicio o a vender cualquier cosa y el maldito estado me sube los impuestos, ES ABSOLUTAMENTE LÓGICO QUE YO (O TU, O EL, O ELLA, O ESOS, O AQUELLOS…) LO REPERCUTA EN LOS PRECIOS ¿lo entendeis mostrencos?
Pablo Iglesias presenta un proyecto alternativo de Presupuestos con un reguero de subidas fiscales y un aumento del gasto de 24.500 millones.
Más gasto público y muchos más impuestos. Así se resume elproyecto de Presupuestos Generales del Estado(PGE) que ha presentado Podemos este lunes como alternativa a las cuentas elaboradas por el Gobierno del Partido Popular. El grueso de su propuesta gira en torno a la necesidad de elevar la tributación sobre familias y empresas, ya que, según la formación morada, «el verdadero problema fiscal que afrontamos es la insuficiencia de los ingresos públicos, que se encuentran en un nivel sustancialmente inferior al de la media europea».
La propuesta ha sido presentada por Pablo Iglesias en el Círculo de Bellas Artes de Madrid donde ha estado acompañado por representantes de las confluencias del partido y por el responsable de su equipo económico, Nacho Álvarez. El secretario general de Podemos ha afirmado que sus medidas darían «dignidad» a España.
Frente a las previsiones del PP, el partido de Iglesias plantea que los ingresos alcancen el 39,3% del PIB mediante diferentes subidas fiscales con el fin de ingresar 11.500 millones de euros extra de manera directa, y otros 3.300 millones como resultado del crecimiento económico que, en teoría, generaría la expansión del gasto. Y es que, Podemos, también propone disparar el gasto público en 24.500 millones de euros frente a las cuentas del Gobierno, hasta el 42,3% del PIB. El déficit, por su parte, se situaría en el 3% del PIB frente al 2,2% previsto.
Esta variación de ingresos, gastos y déficit en comparación con el Plan Presupuestario del Gobierno para 2018 se repartiría entre los diferentes niveles de la Administración Pública de la siguiente forma:
En cuanto a los ingresos públicos, su incremento provendría de las siguientes subidas de impuestos, medidas que, en todo caso, constituirían «el primer paso de una reforma tributaria de mayor calado»: impuestos medioambientales; aumento del IRPF sobre el ahorro; impuesto a la banca (10 puntos extra sobre el Impuesto de Sociedades); recuperación y aumento del Impuesto de Patrimonio; subida de la fiscalidad sobre las grandes empresas; impuesto sobre las transacciones financieras; eliminación de las Sicav; supresión de las deducciones de los planes de pensiones privados; lucha contra el fraude fiscal; destope de las cotizaciones sociales; y eliminación de bonificaciones a la contratación. Por el contrario, lo único que bajaría sería el IVA cultural y de algunos suministros y productos básicos.
Estas subidas fiscales, sumadas al aumento del déficit previsto, permitiría disparar el gasto público en 24.500 millones de euros extra en 2018: 13.850 por parte del Estado, 5.700 el de la Seguridad Social y más de 5.000 en comunidades autónomas y corporaciones locales.
Sus 15 medidas estrella
En este «presupuesto alternativo» que consta de poco más de veinte páginas, Podemos pone encima de la mesa «15 medias» que supondrían «un mayor aumento de gasto», y en las que se concreta su estrategia»para poner el crecimiento al servicio del verdadero progreso social«.Estas medidas, dicen desde el partido de Iglesias, «asegurarían avanzar en el crecimiento inclusivo, moderno, verde, digital y morado que necesita nuestro país».
La primera de estas medidas es un «Plan de Renta Garantizada» que supondría 3.100 millones de euros y que afectaría a «aquellas personas que se encuentren en un nivel de renta inferior al umbral de la pobreza».
Podemos también propone crear «escuelas infantiles de 0 a 3 años gratuitas» que costarían 3.000 millones de euros. «Este acceso universal se garantizaría mediante subvenciones a las familias que ya llevan a sus pequeños a centros educativos, y mediante el desarrollo de una amplia red de escuelas públicas infantiles. Se desarrollarían las pertinentes transferencias finalistas a las Administraciones autonómicas y locales correspondientes», dicen en estos «presupuestos» alternativos.
Recogen también la «financiación de la ley de dependencia, para garantizar un nivel de protección mínimo que ponga fin al ‘limbo de la dependencia'» (con un coste de 2.500 millones de euros) y la «revalorización de las pensiones de acuerdo con el IPC», otros 2.200 millones de euros más. Para su siguiente medida se fijan en el «Plan MAD-RE del Ayuntamiento de Madrid». Proponen implementar un «Plan Nacional de Eficiencia Energética» que ascendería a los 1.300 millones.
Desde el partido morado también plantean un»incremento de las inversiones en infraestructuras y redes para favorecer la digitalización de nuestro tejido productivo, así como la implantación de procesos digitales avanzados en las empresas, las Administraciones y los hogares de nuestro país», con un coste de 1.240 millones de euros más. Este desarrollo, afirman, «vendrá acompañado de una propuesta de «Gobierno de la digitalización», que «estudiará, legislará y erradicará las nuevas formas de ‘precariedad digital’ que han resultado favorecidas por la ‘economía de plataformas’, al tiempo que se impulsará la democratización del acceso a redes e infraestructuras».
Su séptima medida es un «Plan de Empleo para la Juventud» que tendría un coste de 1.100 millones de euros y la octava un «Plan de Rescate de la Ciencia y de la I+D+i» (1.100 millones de euros).
También plantean un «Plan de Erradicación de las Violencias Machistas«, que supondría un coste de 1.050 millones de euros, «con especial atención al ámbito competencial autonómico y local, para lo que se desarrollarán las pertinentes transferencias» y la «Gratuidad del material escolar» (950 millones de euros).
Una de sus últimas medidas es un»Plan de choque para acabar con el empleo precario en las Administraciones Públicas» con una oferta de empleo público extraordinaria con 20.000 nuevas plazas. que costaría 800 millones de euros. Dicen que quieren eliminar «el límite de la tasa de reposición para todos los ámbitos de la Administración, permitiendo que sean las propias Administraciones las que decidan el ámbito en el que gastan sus recursos».
Proponen también un «Plan de Alquiler de Viviendas a Precios Sociales» a imagen del del Parlamento de las Islas Baleares (otros 700 millones de euros). Y entre sus últimas propuestas están la «igualación progresiva de los permisos de paternidad y maternidad (400 millones de euros), un «Plan Nacional de Movilidad Eléctrica y Transporte Público (310 millones de euros) y la puesta en marcha de programas para»apoyar al desarrollo rural y al modelo de agricultura, ganadería y pesca social y sostenible (250 millones de euros).
«Lo que estamos planteando en estos presupuestos alternativos es perfectamente viable. Algunos país de nuestro entorno, con una economía mucho más débil que la nuestra, están demostrando que se puede gobernar de otra manera. Y el ejemplo más evidente es Portugal«, ha afirmado Iglesias durante la rueda de prensa en la que ha presentado la propuesta de su partido.
Con la cantinela de la corrupción y sobre todo la corrupción del PP parece que nadie se da cuenta de lo que se nos puede venir encima.
Los de siempre, es decir, los embrutecidamente adoctrinados en dicho «mantra» que ante cualquier debate, su respuesta es siempre «la corrupción del PP», «el franquismo» y blablabla… seguirán con ello, les hablarás de una brutal subida de impuestos y te contestarán que «… si pero el partido corrupto..», «… es que el franquismo…» y no saldrán de ahí, es mas, intentarán dar a entender que uno está de acuerdo con la corrupción porque como critica a la izquierda …
Pero es que hay mas cosas que la corrupción, aparte de que la corrupción abarca mucho, TODO DELITO ES CORRUPCIÓN Y TODO DELINCUENTE ES UN CORRUPTO, ES DECIR, TAN CORRUPTO ES EL POLÍTICO QUE SE LO LLEVA CRUDO COMO EL PUTO CARTERISTA DE MIERDA QUE ESTÁ TODOS LOS DÍAS ROBANDO CARTERAS Y NO ENTRA NUNCA EN LA CÁRCEL.
¡¡CLARO que hay que luchar contra la corrupción!! pero hay cosas que SON MAS IMPORTANTES, como por ejemplo, esto, QUE AHOGUEN A LOS INDIVIDUOS EN IMPUESTOS O QUE SE REPRIMA LA LIBERTAD INDIVIDUAL Y ESTO PRECISAMENTE ES LO QUE BUSCAN PARTIDOS COMO PODEMOS Y TAMBIÉN EL PSOE.
ASÍ QUE, creo que va siendo hora de que muchos abran los ojos y vean que LO QUE ESTÁ PREPARANDO EL PSOE SI LLEGA AL PODER Y LO TENGAN EN CUENTA A LA HORA DE VOTAR.
Y MUCHO OJO, LO QUE HA HECHO AQUÍ EL «LUMBRERAS» ESTE DE SÁNCHEZ NO ES OTRA COSA QUE UN «COPY-PASTE» DESCARADO Y ALGO MAS «LIGHT» DE LO QUE PRETENDE PODEMOS. ESTOS ÚLTIMOS ACABARÍAN DIRECTAMENTE CON LA ECONOMÍA Y LA PROPIEDAD PRIVADA Y, POR SUPUESTO, LA LIBERTAD INDIVIDUAL.
Y, repito, ESO ME PARECE MAS IMPORTANTE QUE EL TEMA DE LA CORRUPCIÓN.
NO se trata de permitir la corrupción, no, SE TRATA DE QUE NO SE COMBATE IMPLANTANDO UN RÉGIMEN CASI CALCADO AL DE LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA, es decir, la solución NO es votar a PSOE o PODEMOS, AL CONTRARIO, esto sería salir de Guatemala para entrar en GUATEPEOR.
ESTOS SON DOS ARTÍCULOS DE LA WEB «NO A PODEMOS» Y QUE DEBERÍAN LLEGAR A TODOS LOS CIUDADANOS DEL PAÍS. LA COSA ES BRUTAL ¿QUE PAGUEN LOS RICOS? ¡¡¡JAA!! QUE PAGUEN TODOS, TODO PARA EL ESTADO, NI MAS NI MENOS.
El Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, ha anunciado una serie de subidas de impuestos que haría en España una vez que el llegase al poder del Gobierno. Una cosa así solo puede pasar si llegase a ganar una moción de censura o una vez que acabe la legislatura de Mariano Rajoy, en Junio de 2020, cuando Sánchez podría volver a optar a la presidencia del país. Esa subida de impuestos consistiría, tal y como se puede ver en este documento filtrado, en un importante aumento del IRPF así como de todos los otros impuestos actuales:
Esta medida no ha gustado ni mucho menos, como era de esperar, a la población decente, que además han tomado esto como toda una declaración de intenciones de los socialistas para juntarse con los de Podemos, independentistas y proetarras para buscar así futuras alianzas para llegar al poder más anticonstitucionalista posible.
Pedro Sánchez prepara una espectacular subida de impuestos para financiar el gasto que él y sus socios podemitas han prometido para asaltar el poder y volver a hundir España. La primera parte os la explicábamos en esta noticia (VER AQUÍ). La segunda parte de este documento habla de los impuestos a las empresas. Sánchez quiere un tipo real que triplique al actual, eliminar deducciones y crear nuevos impuestos para empresas digitales. Los socialistas pretenden recaudar 4.000 millones de euros extras arrebatados al esfuerzo de empresarios y trabajadores. ¿El objetivo? Más gasto público improductivo para conseguir votos.
Estas propuestas han sido aprobadas en documentos internos del PSOE y están previstas aplicarse en caso de victoria socialista en las próximas elecciones generales o como documento de negociación con podemitas y separatistas para explorar una moción de censura contra Mariano Rajoy.
PARA COMPLETAR, RECOMIENDO TAMBIÉN ESTE OTRO ARTÍCULO, QUE, EN ESTE CASO, NO REPRODUZCO, SOLO DEJO EL ENLACE:
¡¡Y MUCHO CUIDADO!! que, efectivamente, la posibilidad de una moción de censura existe y ante eso, la única opción que le quedaría al actual gobierno es adelantarse a la jugada, dar por finalizada la legislatura y convocar elecciones anticipadas, es decir, QUE NO ES DESCARTABLE QUE TENGAMOS QUE IR A LAS URNAS EN LA PRÓXIMA PRIMAVERA.
A mi, desde luego, por mucho que me preocupe la corrupción, ME PREOCUPA MUCHO MAS MI BOLSILLO Y MI LIBERTAD INDIVIDUAL.