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El plan de Wilders: ‘Es hora de la liberación’ / Wilders’s Plan: Time for Liberation

Por Geert Wilders
18 de Noviembre de 2016

Pim Fortuyn, el héroe de Rotterdam, el hombre que agarró al país y lo despertó, dijo una vez: «No persigáis lo que es posible, sino lo imaginable». Quería dejar claro que, para nosotros, los holandeses, nada es imposible.

Pim Fortuyn tenía razón. Nada es imposible para nosotros. Somos holandeses.

Miremos a nuestro país. Hemos creado sin la ayuda de nadie esta tierra, única y hermosa. Somos el único pueblo del mundo que vive en un país creado en su mayor parte por nosotros mismos. Es una gran hazaña.

No sólo hemos creado nuestro propio país, también hemos explorado el mundo. Hemos navegado todos los mares. Fundamos Nueva York y descubrimos Australia. A veces, parece que nos hayamos olvidado de todo eso. Olvidado de lo que somos capaces. De lo que somos capaces de hacer cuando nos empeñamos. Y tal vez sea ése nuestro problema. Debemos atrevernos a volver a pensar a lo grande. Porque donde hay voluntad, hay camino.

Y sí, lo sé. Hay muchas cosas que nos molestan. También hay mucho por lo que enfadarse, y con razón. Este Gobierno ha destrozado nuestro país con sus políticas de austeridad, y ha permitido que sea colonizado por el islam. Pero empecemos a perseguir lo imaginable. Liberemos nuestro país.

Hace cuatro años, Mark Rutte ganó las elecciones con una campaña basada en falsas premisas. Con mentiras y engaños. No más dinero a los griegos, 1.000 euros para cada ciudadano holandés, una política sobre inmigración estricta. Y el Partido Laborista era su enemigo, como todo el mundo recuerda. Se disculpó hace poco, pero no extrajo conclusiones. Al contrario: se disculpó, pero sigue destruyendo y entregando nuestro país. Quizás, incluso vuelva a gobernar con el Partido Laborista otros cuatro años. Nadie puede seguir creyendo lo que dice. Y la pregunta que les hago es: ¿Quieren un primer ministro como ese para los próximos cuatro años?

Por ahora, están viviendo en la tierra de Mark Rutte. Y para muchos, este ya no es un país agradable. Simplemente salgan a las puertas de sus casas y echen un vistazo alrededor. Existe la probabilidad de que haya maleantes rondando en la puerta de la tienda de su barrio. Que le escupan y le roben allí. De que sus hijas, sus esposas y sus padres sean hostigados y ya no se atrevan a salir por la noche. De que se esté convirtiendo en un extraño en su propio país. Eso debe cambiar. Porque este es nuestro país. Y se les está arrebatando. Y vamos a recuperarlo para usted.

Geert Wilders, en el Parlamento holandés en septiembre de 2015. (Imagen tomada de un vídeo de RTL Nieuws)
Geert Wilders, en el Parlamento holandés en septiembre de 2015. (Imagen tomada de un vídeo de RTL Nieuws)

Un político como yo, que dice la verdad sobre un enorme problema al que se están enfrentando muchos holandeses cada día –sí, estoy hablando sobre el terror del islam y el problema marroquí–, es arrastrado ante los tribunales. Enfrentándose a un juicio, mientras los imanes pueden predicar todo el odio que quieren mientras las élites guardan silencio. Podrán llamarse líderes, pero no lideran: confunden.

El plan de Mark Rutte se puede resumir en una palabra: negligencia.

Mi plan para los Países Bajos se llama Liberación. Y la liberación empieza por exponer los hechos.

Los hechos: seis de cada diez presos en los Países Bajos son inmigrantes, y de todos los presos, más del 10 % son de origen marroquí. Los jóvenes marroquíes son sospechosos de delitos cinco veces más que los jóvenes nativos. Los Países Bajos se han convertido en una emisión continua en directo de Opsporing Verzocht [«Criminales buscados», un programa de la televisión holandesa]. Un político que guarde silencio al respecto no sirve para nada. Yo me niego a hacerlo.

Y no guardaré silencio sobre el islam, tampoco. Nunca, jamás. Porque el silencio es peligroso. El pasado julio, falleció el Premio Nobel y superviviente del Holocausto Elie Wiesel. Lo conocí hace algunos unos años en Nueva York. Le dio al mundo una sabia lección: «Cuando alguien te dice que quiere matarte, créelo». El islam dice que quiere matarnos. El Corán no deja ninguna duda al respecto.

Siete de cada diez musulmanes creen que las normas religiosas son más importantes que las leyes seculares holandesas. Y más de uno de cada diez musulmanes de los Países Bajos considera aceptable emplear la violencia para defender el islam. Eso son más de 100.000 personas. Muchos se niegan a integrarse, y no muestran ningún respeto por las autoridades holandesas en áreas como Maassluis o Poelenburg. Nos están haciendo una peineta. Los hooligans islámicos desfilan con banderas del Estado Islámico por las calles de La Haya y ocupan puentes con banderas turcas en Rotterdam. Este es nuestro país, pero ondean sus banderas.

Miren sus banderas. Y miren la nuestra. No hay ningún verso del Corán, ni ninguna luna creciente en nuestra bandera, sino bandas de color rojo, blanco y azul. El rojo de nuestra identidad, el blanco de nuestra libertad y el azul de la verdad. Ha llegado la hora y debemos, casa por casa, calle por calle y municipio por municipio, izar nuestra bandera. En todas partes. Con orgullo. Porque este es nuestro país, nuestros Países Bajos Y claman por su liberación.

Cuando llegue al poder, protegeré nuestro hermoso país. Y esto sólo será posible si lo desislamizamos. Quiero que ése sea el núcleo de mi política. Porque me niego a dejar que este maravilloso país nuestro perezca, y yo elijo la cultura y la libertad de nuestra gente.

Nuestros valores no son islámicos, sino que se basan en la civilización judeocristiana y humanista. Tenemos el derecho y la libertad de elegir cómo queremos vivir, y a no renunciar jamás a este derecho. Hace doce años, Theo van Gogh fue asesinado. Dio su vida por la libertad que se halla en el corazón de nuestra identidad holandesa. Y esa identidad debe defenderse a sí misma. No debemos permitir que aquellos que quieren destruir nuestra libertad abusen de la libertad con el objetivo de arrebatarnos la nuestra. Debemos dejar de ser ingenuos y defendernos. Porque este es nuestro país.

Los holandeses son plenamente conscientes del hecho de que, aunque haya musulmanes moderados, no existe el islam moderado. Dos de cada tres holandeses dicen que la cultura islámica no pertenece a los Países Bajos. Tres cuartas partes de los holandeses creen que los políticos subestiman el problema del creciente número de musulmanes en nuestro país. Más de tres cuartas partes creen que el islam no enriquece a los Países Bajos. Esa gente tiene razón. Pero nadie les escucha. Sólo yo.

Mark Rutte hablaba de optimismo obstinado, pero los Países Bajos no necesitan burros sonrientes. Necesitan héroes con un firme realismo. No podemos permitirnos subestimar la gravedad de la amenaza. Porque la amenaza es existencial: está en juego la supervivencia de nuestro país. Ya hay un gran número de terroristas en potencia entre nosotros, y están llegando a Europa a diario, también con el flujo de solicitantes de asilo. Aquí se pasean con libertad. Es una negligencia no hacer nada al respecto y dejar nuestras fronteras abiertas a decenas de miles de buscavidas islámicos de Oriente Medio y África.

También debemos liberarnos de los eurófilos de Bruselas que friegan el suelo con nuestra identidad, nuestra soberanía y nuestra prosperidad. Ya no tenemos el control de nuestras propias fronteras, nuestro propio dinero y nuestra propia democracia. Si decidimos mediante referéndum que no queremos algo, como el acuerdo de asociación con Ucrania, nos lo hacen tragar a la fuerza de todos modos. Porque la voluntad de la gente no tiene importancia para la élite. Se están riendo de nosotros.

Nos están arrebatando todo lo que pertenece a nuestra cultura. Incluso Zwarte Piet (Negro Pete) ya no está permitido. La élite quiere abolir la palabra «allochtoon» («extranjero»), pero es la población nativa la que está perdiendo su país. Me niego a permitir que eso suceda. Este es nuestro país, nuestra cultura, nuestra identidad. Los Países Bajos, este bello país, esta gran nación, este faro de libertad, es nuestro y seguirá siendo nuestro. Es hora de resistir contra la tiranía.

Hoy, apelo a todos los holandeses. A todos los que disfruten de nuestras libertades ganadas con esfuerzo, a todos los que quieran salvaguardar la prosperidad y la riqueza de este gran país para sus hijos y nietos: demostremos al mundo que somos holandeses. Resistámonos –democráticamente y sin violencia– contra las élites que están entregando nuestro país. La tarea que nos espera es inmensa. Pero la valentía para reclamar nuestro país también lo es. Hay muchas cosas buenas que preservar, y muchas cosas que tienen que reconstruirse.

Es tiempo de hablar claro: el dinero holandés, para los holandeses. Ni un céntimo más a África, Turquía, Grecia o Bruselas. Si lo hacemos, muchas cosas se volverán posibles. ¡Imaginémoslo! Podremos reducir los impuestos a todos, para que el poder adquisitivo pueda crecer significativamente y la economía pueda recibir un gran impulso. Podremos dar a nuestros mayores una vejez decente. Podremos volver a rebajar la edad de jubilación a los 65, y no tendremos que recortar las pensiones.

También quiero mantener nuestras residencias para mayores y contratar a miles de enfermeras adicionales. En mis Países Bajos, remediamos la terrible degradación de la atención médica bajo Rutte II, y habrá muchas enfermeras más cuidando de nuestros ancianos con dedicación, cariño y respeto, día y noche. En mis Países Bajos, abolimos las desgravaciones en la atención médica. Es intolerable que los holandeses estén evitando ir al médico porque no pueden permitírselo, mientras que los solicitantes de asilo, que de media suponen 1.000 euros más de coste al año, tengan todo gratis. Esta injusticia me repugna.

Podremos invertir más en la policía y el ejército, para que tengan más recursos para mantener nuestro país seguro y libre, y proteger nuestras propiedades y fronteras. Debemos cerrar nuestras fronteras a los solicitantes de asilo y los inmigrantes de los países islámicos, dejar de permitir que vuelvan los yihadistas de Siria, y desnaturalizar y expulsar a los delincuentes con doble nacionalidad. Debemos liberar nuestro país.

También quiero introducir la democracia directa en los Países Bajos con referendos vinculantes. Nuestro sistema político sigue siendo el del siglo XX, dirigido por las mismas élites políticas arrogantes con sus falsas promesas y sus disculpas hipócritas. Si el caos creado por Mark Rutte nos ha enseñado algo, es esto: la gente debería poder echar el freno de emergencia cuando las élites políticas vulneran su voluntad. Y no sólo cada cuatro años.

En las últimas décadas, millones de holandeses han visto secuestrar su país ante sus propios ojos. No hace falta ser un genio para saber que esto acabaría mal. La constante transferencia de soberanía a la UE, el euro que hace más mal que bien, el infinito gasto de dinero que se envía a los griegos, los peligros del islam, las fronteras abiertas y la inmigración masiva, la creciente amenaza del terrorismo, el tsunami de los solicitantes de asilo, el aumento de los impuestos, y por último, pero no menos importante, los recortes presupuestarios en salud para los mayores y los discapacitados que han machacado a los más débiles de nuestra sociedad.

Por desgracia, quienes lo advirtieron han demostrado tener razón. Pero hay esperanza. Juntos podemos ocuparnos de ello. Cuando una nación despierta y empieza a ponerse en marcha, todo es posible. No estoy diciendo que la tarea vaya a ser fácil. Pero se puede hacer, y se debe hacer. Porque no tenemos elección. Un país fuerte y soberano donde se recompensa el trabajo duro y se protege a los débiles; donde los terroristas no pueden cruzar simplemente la frontera en Hazeldonk [la principal frontera con Bélgica]; donde las mujeres pueden ir por la calle con falda sin que sean acosadas y agredidas sexualmente; donde el médico es asequible y las pensiones decentes; donde todos los ciudadanos –incluidos judíos, homosexuales, mujeres y críticos del islam– estén seguros. Donde el patriotismo no sea un insulto, sino una medalla. Donde se invite al islam a marcharse.

Este hermoso país, nuestro país, no se ha perdido. De hecho, tenemos por delante los mejores años. Si tomamos las decisiones correctas. Y si decimos adiós a quienes apartaron la vista de los problemas y entregaron los Países Bajos. ¡Es hora de la liberación! Reclamemos todos juntos nuestro país.

Empecemos el 15 de marzo de 2017.

Y YO PIDO LO MISMO PARA ESPAÑA

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El Islam se extiende como la peste, como la mortífera pandemia que es.

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El islam no solo se extiende como la peste, Europa está embobada gracias a los buenistas y complacientes ciudadanos que hablan de tolerancia y respeto entre culturas.

Hay países donde están en un sin retorno como son Gran Bretaña, Suecia y Francia, sus malas políticas sobre inmigración y su tolerancia mal aplicada les están llevando hacia el caos, las pruebas son visibles por mucho que los buenistas quieran negarlo.

De lo contaminadas que están las sociedades de estos países antes mencionados pongo un ejemplo poco menos que inocente, la muñeca de la «Sharia”, récord de ventas en Gran Bretaña, es increíble la aceptación de tal engendro, lo mismo que la muñeca que va vestida con un mono naranja para que los niños puedan practicar lo que hacen sus mayores, o sea cortar el cuello.

MUÑECAS MUSULMANAS

Las autoridades británicas como han cedido al empuje musulmán son incapaces de controlar y poner orden entre esta tribu de descerebrados que lo único que buscan es implantar su sharia de mierda a lo largo de Europa y si se puede del mundo entero.

Mientras tanto, podemos ver también su «magnífica educación» y su «tolerancia» (y luego resulta que los intolerantes somos los occidentales) con esta captura de pantalla que he sacado de la todopoderosa red social Facebook, la cual, además, es totalmente parcial a la hora de tratar y hacer cumplir sus ya de por si ambiguas y restrictivas normas en cuanto a la libertad de expresión se refiere (de ello además, hablaré en un futuro con un post dedicado exclusivamente a esta red, que se permite el lujo además de realizar agravios comparativos con sus usuarios, además de un comportamiento de lo mas arbitrario). El tema es que una persona entró en un grupo de dicha web, cuyo nombre es, nada mas y nada menos, «ESPAÑA ES MAS MUSULMANA QUE CRISTIANA» (pinchar el link para mas información) y en la que, aunque van de «pacíficos», puede verse en sus publicaciones que se creen totalmente superiores a los demás, y les hizo un comentario, bien, esta persona lo explica muy bien en esta publicación que realizó narrando lo que le pasó, llamo la atención sobre la respuesta que le dieron:

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Como se puede observar, prepotencia y resumiendo lo que vienen a decir es que «ellos son superiores y no tienen porque integrarse, que les tenemos que aguantar y además respetar sin quejarnos».

Aprovecho de nuevo la ocasión para llamar la atención sobre el comportamiento de la red Facebook. Esa respuesta infringe sus ambiguas normas, por mucho menos  han cerrado cuentas y de hecho, yo, ahora mismo, estoy sancionado por compartir un vídeo sobre los niños soldado del ISIS, vídeo que, además, ha emitido una cadena árabe y de ella, lo han emitido también distintas cadenas de todo el mundo, sin embargo estos señores tan «imparciales» de Facebook no piensan lo mismo, permitiendo sin embargo la existencia de estas páginas (hay páginas llamando a la Jihad directamente, sin contemplaciones) y este tipo de comportamientos. Bueno, por mi experiencia, permiten estos comportamientos a los musulmanes y a los «progres izquierdistas» tipo PODEMOS y similares, que campan por la red a su antojo mientras que los demás estamos sujetos a sanciones por mucho menos de lo que estos bárbaros de musulmanes y esos «progres» amigos de ellos y del totalitarismo mas feroz suelen decir dia …¡¡que coño dia, hora si y hora también!!

El hecho es que, como he escrito en numerosos post de este blog, entre otros sitios, si no reaccionamos rápido y obligamos a nuestros vagos, parásitos, ineptos, cobardes y vendidos políticos a que cambien la actitud y expulsamos, SI, EXPULSAR, SI, a esta gentuza, ILEGALIZANDO ADEMÁS LA PRÁCTICA DEL ISLAM y DERRIBANDO SUS MALDITAS MEZQUITAS, vamos a caer en un totalitarismo DE LO MAS BRUTAL, LO QUE NUNCA HEMOS VISTO.

El fin total de la libertad, del LEGÍTIMO DERECHO AL LIBRE ALBEDRIO.

No obstante, ese inmundo analfabeto, resentido, enajeando, criminal, psicópata y depravado sexual (pederasta y zoofilico) de Muhammad/Mahoma, su «profeta» (¡menudo profeta! ¿alguien recuerda en toda la historia a algún profeta que predique armado hasta las cejas encabezando un ejercito de bárbaros como el, también armados hasta las cejas?), dejó en sus «enseñanzas», en ese panfletucho nauseabundo,  el Corán que dice que son musulmanes superiores aquellos que «EMIGREN y HAGAN la YIHAD»; ya la misma palabra Islam significa Sometimiento (por eso nunca la traducen). Y si eso con les convence:

– Corán, 20:9: «Quienes crean en Alá, emigren y hagan la Yihad por Alá con su hacienda o sus personas tendrán una categoría más elevada junto a Alá. Ésos serán los que triunfen.»

– Corán, 47: 4 “Cuando encuentres a los no creyentes, hiere sus cuellos”.http://quran.com/47/4

– Corán, 8: 12 «Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!”
http://tinyurl.com/Coran8-12 http://quran.com/8/12

– Corán, 9: 29 «¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!» http://quran.com/9/29

– Corán, 8: 17 «No erais vosotros quienes les mataban, era Alá Quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe»http://quran.com/8/17

– Corán, 3: 10 «A quienes no crean, ni su hacienda ni sus hijos les servirán de nada frente a Alá. Ésos servirán de combustible para el Fuego»http://quran.com/3/10

– Corán, 2: 191 «Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.” http://quran.com/2/191

– Corán, 2: 216 «Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis» http://quran.com/2/216

– Corán, 66: 9 «¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas! ¡Muéstrate duro con ellos! Tendrán la gehena por morada” http://quran.com/66/9

– Corán, 8: 12 «Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!»”http://quran.com/8/12

– Corán, 9: 41 «¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais…” http://quran.com/9/41

– Corán, 9: 79 «¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena» http://quran.com/9/79

 

Bonito ¿verdad?, pero «tenemos que ser tolerantes» porque «son sus creencias y costumbres y hay que respetarlas» ¿verdad, Estebitan Ibarra? ¿a que si, Al Pablone?.

Y redes sociales como FACEBOOK, dandoles TODAS LAS FACILIDADES, fallando siempre de forma PARCIAL a favor de ellos cuando de discusiones, publicaciones o críticas se trata.

Lo dicho, ya podemos ponernos las pilas y reaccionar «con todo» contra todo esto, llegando si es preciso a la desobediencia civil o en muy pocas generaciones las mujeres, por ejemplo, NO tendrán de ninguna manera los derechos que tienen ahora (esos que las FEMINAZIS dicen que son pocos pero que, ante el Islam, no dicen esta boca es mia, hasta que se las tapen con un burka). 

El Islam DEBE SER ILEGALIZADO EN TODO EL MUNDO CIVILIZADO, no hay opción, EL ISLAM ES INCOMPATIBLE CON LA CIVILIZACIÓN, LOS DERECHOS HUMANOS, EL PROGRESO Y LA LIBERTAD.

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LA CRUDA REALIDAD DEL OCASO DE OCCIDENTE.

El texto es ANÓNIMO,no he podido encontrar la fuente del mismo, pero RESULTA QUE ESTA ES LA AUTÉNTICA REALIDAD DE LA SITUACIÓN EN OCCIDENTE, ESTO ES LO QUE ESTÁ PASANDO Y EFECTIVAMENTE, LA CLARÍSIMA INVASIÓN Y SUMISIÓN AL ISLAM TIENE MUCHOS COMPLICES.

 Se trata de un crudo análisis sobre el ocaso de la civilización que nos alumbra por culpa mayormente de quienes más tienen el deber de defenderla.  

Estoy más que harto de que me traten de racista, de xenófobo, de fascista, de nazi (harto de la intención injuriante puesta en estos apelativos, que no de los apelativos en si) porque me atrevo a defender mi identidad, mis tradiciones, la cultura de mi país y los valores de mi civilización. Tengo derecho a expresar mis opiniones, el amor por las cosas de mi mundo y mi rechazo por valores ajenos y tradiciones que no son las mías. Estoy en mi casa y no tengo ninguna obligación de ceder antes las pretensiones de los invasores que me quieren sojuzgar. Es mi derecho el no querer extraños indeseados fanáticos y agresivos en mi hogar. No estoy obligado a aceptar sin rechistar nada de lo que me agrede o perjudica.

¿Estar en contra de la sharia es ser racista? ¿No aceptar que las mujeres no sean tratadas como seres humanos completos es xenofobia? ¿Oponerme a que los animales sean torturados horriblemente es fascismo? ¿Denunciar la persecución de los cristianos es intolerancia? ¿Considerar la lapidación una práctica bárbara es demostrar estrechez de miras? ¿Si me escandaliza que se permita casar a niñas de nueva años soy un retrasado? ¿Si me gustan los belenes y los villancicos antes que la berrea del muecín ylas flagelaciones de la ashura, si prefiero el vino y el tocino ante que el cuscús y el kebab, si me agrada ver mujeres de verdad por mis calles antes que horribles sacos de patatas con cara de oler mierda, entonces soy islamófobo?

Lo que condenamos en este periódico no son ni razas ni personas, ni siquiera musulmanas, es la crueldad, el atraso del islam, sus maquinaciones para imponer la tiranía universal y eterna, la ferocidad de una cosmovisión enemiga de la humanidad, un auténtico cáncer mundial en plena expansión. No atacamos a los musulmanes en sí por el mero hecho de serlo, sino al islam como una ideología preñada de monstruos. No condenamos a los esclavos sino a la esclavitud. No luchamos contra los ciegos sino contra la ceguera. No combatimos a los enfermos sino a la enfermedad. Nos oponemos al islam y a los que tratan de propagar esa brutal forma de vida basada en creencias malsanas y enseñanzas criminales y pervertidas. ¿Por qué mis compatriotas y yo mismo debemos cerrar los ojos ante los estragos de una cultura ajena y contraria a todos nuestros valores, creencias y logros? ¿En virtud de qué principio moral o ley de vida deberíamos aceptar una invasión que pone en cuestión nuestro modelo de sociedad, nuestra organización política, nuestras tradiciones, nuestro derecho a vivir en paz en nuestra tierra, nuestra seguridad, nuestro futuro y hasta nuestra propia existencia?

Combatimos al enemigo pues este es real y se comporta como tal. Ese enemigo es el invasor musulmán y sus cómplices autóctonos, que son tanto o más culpables y dañinos que los usurpadores que ya se comportan como en territorio conquistado, ayudado en sus arrogantes pretensiones y sus inadmisibles pretensiones por un arsenal de leyes colaboracionistas elaboradas para facilitarles la tarea. ¿En nombre de qué debería aprobar la represión sistemática de mis creencias y de mi propia cultura y la persecución de mi inalienable derecho a la legítima defensa y a ser dueño en mi país sin tener que ser aplastado bajo la despiadada bota del usurpador? ¿Tal vez en nombre de la “tolerancia” y del respeto del “Otro”? ¿Los islamistas y sus colaboradores eslavófilos acaso nos respetan, tal vez se muestran tolerantes con nosotros? ¿Nos piden permiso o consultan nuestra opinión cuando pretenden imponernos sus costumbres, sus leyes, su masiva presencia en nuestro país? Nos preguntan acaso si queremos comer halal (lo que ya sin duda hacemos sin saberlo)? ¿Nos piden permiso o nos consultan cuando pretenden financiar con nuestro dinero la construcción de mezquitas mientras nuestras centenarias iglesias se caen en pedazos? ¿Nos piden permiso o nos consultan cuando están alimentando con las ayudas que se nos niega demasiado a menudo a parásitos improductivos y polígamos que viven de nuestra sangre? ¿Nos preguntan acaso cómo nos sentimos cuando sabemos que hienas importadas del norte de África violan y asesinan a nuestros compatriotas a diario?

Vosotras, feministas que decís defender los derechos de la mujer, ¿donde coño estáis, miserables farsantes? Apoyando la inmigración masiva de musulmanes, ayudando a cavar la fosa en que seréis enterradas hasta el cuello para ser lapidadas mejor. ¿Por qué no le hacéis extirpar el clítoris a vuestras hijas de 3 años en vuestro próximo viaje a Marruecos, en un momento cualquiera, entre el zoco y la playa, en nombre de la tolerancia y el respeto de las culturas? ¿Creéis acaso que la defensa de los derechos de la mujer incluye la aceptación de la tortura, la mutilación y la sumisión? ¿O pensáis que aceptando la inmigración masiva de musulmanes y defendiendo una religión de odio y de violencia, dando el visto bueno a esas prácticas bárbaras, y condenado a los que se oponen a la tortura de las niñas y los malos tratos hacia las mujeres, estáis favoreciendo el progreso y la libertad, prohijando una nueva era de paz, luz y armonía?

Vosotros, colaboracionistas, traidores manipulados y manipuladores, estáis sacrificando vuestro país y vuestro pueblo (los míos en realidad, vosotros sois mercenarios apátridas vendidos al mejor postor) en nombre de vuestra buena conciencia, de vuestra estupidez y de ideologías gaseosas, sin consistencia ni fundamento. Pretendéis militar por la libertad de expresión: la vuestra y únicamente la vuestra. Todos aquellos que no piensan como vosotros y tienen la ocurrencia de amar a su país y su cultura y querer defender sus valores y su familia, los atacáis, los denunciáis, los condenáis, los metéis en prisión…

Me tratan de racista, xenófobo, fascista, nazi… La voluntad de preservar su cultura, su herencia histórica, sus valores, no tiene color político ni es una ideología particular. Cualquier ser humano con instintos sanos, dotado de sensibilidad e inteligencia, quiere de manera natural su libertad y la de su pueblo y se opone a toda forma de opresión, de sumisión, de violencia y de barbarie.

Mientras los colaboradores de la barbarie y demás descerebrados pegan grititos de alegría y excitación aplaudiendo y repitiendo como monos de feria los mantras de la “integración”, la “diversidad”, la “tolerancia”, la “apertura al Otro”, el “mestizaje”, la “multicultural”, ahí fuera los nuevos bárbaros violan a nuestras hijas, ocupan nuestra tierra, saquean nuestros recursos, destruyen nuestras raíces, escupen sobre nuestra leyes, desafían nuestro Estado, se cagan sobre nuestra libertad. Esa libertad por la que hemos luchado y sufrido durante siglos y por la que han muerto tantos para que viviéramos mejor. Díganoslo claro y alto: han muerto para nada, inútilmente, su sacrificio no ha servido más que para que ahora se pisoteen los valores y la lucha de nuestra estirpe. Vivimos en tiempos de vileza, cobardía y traición.

“La tolerancia y la apatía son los últimos valores de una sociedad moribunda“, decía Aristóteles. Que sigan, pues, los “tolerantes” con su “tolerancia”, que acepten sin rechistar la islamización si quieren ver su país morir, su cultura destruida, su futuro robado y sus hijos y nietos esclavizados.

Los europeos que deseamos simplemente conservar nuestra cultura y vivir en paz con nuestros compatriotas, somos tachados de racistas y xenófobos, nuestras palabras son censuradas, nuestras opiniones nos convierten en criminales. Pero no comulgar con una ideología incompatible con nuestros valores y negarse a aceptar su dominación es un derecho legítimo, y es además una cuestión de supervivencia. Nuestros antepasados han luchado por nuestra libertad, ¿por qué deberíamos nosotros renunciar a ella? Los indios de América, los aborigenes de Australia, las tribus de la Amazonia, los nativos del Tibet, los esquimales de Groenlandia o los pueblos del Ártico, todos tienen derecho a defender su cultura, sus tradiciones, su territorio. ¿Por qué los europeos no han de tener ese mismo derecho inalienable? Por qué los europeos han de aceptar la ocupación de sus tierras por gentes que no los respetan, que los parasitan y que los agreden?

Se habla a veces de una guerra civil latente en Europa, otras veces de guerra civil étnica, tratando de ajustarse más a la realidad de los factores en cuestión. Pero hay que llamar las cosas por su auténtico nombre: lo que ha de llegar es una guerra de liberación nacional. Los europeos se van a ver obligados a luchar contra un enemigo que se ha infiltrado detrás de sus muros y que actúa para aniquilarlos desde el interior. Hemos llegados al punto en que vamos a tener que defendernos, defendernos de los invasores y de sus colaboradores del interior. Los políticos y los intelectuales al servicio de la invasión están favoreciendo y llevando a cabo una auténtica persecución contra sus compatriotas, favoreciendo el exterminio de la población nacional y su reemplazo por una población extranjera que pretende apoderarse de nuestros países. En nombre de la tolerancia, Europa está abriendo sus puertas a la intolerancia, en nombre de la democracia estamos entregando nuestros hijos al verdugo que los esclavizará y los convertirá en dhimmis, en siervos de la brutalidad de los nuevo amos que se frotan las manos ante nuestra desidia y apatía y las facilidades que los traidores les ofrecen a sus ansias de conquista y dominación. La noche avanza sobre esa desventurada Europa. La necesaria lucha por venir verá el triunfo final de la noche eterna o un nuevo amanecer”.

AUN ESTAMOS A TIEMPO PERO ESTE ES CADA VEZ MÁS LIMITADO, ¿A QUE ESPERAMOS?.