Etiqueta: IDEOLOGIA DE GÉNERO

El doctor LGTBI Frankenstein y el moderno cretino Prometeo

Las ampollas que un autobús rotulado con unas frases que rayan lo exacto y meridiano es, sin más ambages, un síntoma del grado de cinismo, cobardía e imbecilidad que imperan en el seno de nuestra sociedad.

“Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer seguirás siéndolo.” Este ha sido el puñado de frases que ha hecho explotar la indignación de la dictadura de lo políticamente correcto y de la policía del pensamiento, en la que los grandes grupos de la comunicación se han erigido.

Con esta lógica de la locura, decir que hoy, día en el que se publica este editorial, es uno de marzo puede llegar a ser considerado una aberración e incluso algo condenable. Porque si cada uno podemos ser lo que queramos, quién es el que puede decirnos en qué momento o día vivimos.

Podemos ser hombres y sentirnos mujeres, ser mujeres y sentirnos hombres, ser humanos y sentirnos lombrices, ser ancianos y sentirnos adolescentes, ser blancos y sentirnos negros. Podemos sentirnos lo que queramos, desafiando a la medicina, a la antropología o a la misma biología. Esta es la quimera que conduce irremisiblemente al colapso a las sociedades de Europa occidental. Esta es la libertad que nos ofrece, junto con las ofertas del Primark, el modelo económico global en su peor vertiente, que es la europea.

Pero esa presunta libertad, básicamente la libertad de ser un majadero, está blindada. Son esos irrefutables, sagrados e intocables dogmas de nuestros días que, en apenas veinte años, han puesto patas arriba milenios de civilización europea. Leyes, dotaciones presupuestarias y códigos penales aprobados por amplias mayorías parlamentarias que han llevado al ordenamiento jurídico a un plano similar al del Derecho Inquisitivo.

Porque la libertad o la defensa de la integridad de las personas por su condición sexual tienen muy poco, o nada, que ver con la actual operación de ingeniería social que estamos sufriendo. Es así de claro y sencillo.

En España el amparo no ya de una moral determinada, sino del más simple sentido común biológico cuenta con muy pocos valedores. Y en el marco del panorama político la situación es simplemente desoladora. El PP, el partido de los complejos y de la vergüenza, se sube a la carroza del orgullo arcoíris al son con el que Cifuentes mueve su teñida melena.

Solamente los ciudadanos de a pie somos quienes podemos contrarrestar el lavado de cerebro colectivo al que se nos está sometiendo. Debemos seguir llamando a las cosas por su nombre y ni plegarnos a la censura de los medios e instituciones, ni imponernos autocensura alguna ante el temor a la exclusión social. Son los padres los que han de vigilar y paliar el machacón adoctrinamiento que sus hijos reciben, desde la enseñanza primaria, en la ideología de género y en la apología del homosexualismo. Debemos denunciar, en reuniones de padres y profesores, la basura e inmundicia con la que se quiere confundir y corromper las inocentes mentes de los niños. Puede que sea duro, pero es una cuestión de supervivencia.

Ante la ley del silencio que se nos pretende aplicar, ante los dedos acusadores y las manipulaciones vertidas por los grandes medios de comunicación, ante los chillidos y estridencias del doctor Frankenstein de la ideología de género, transgénero o como quieran llamar a semejante genocida mamarrachada nos queda la resistencia civil.

Somos más los que creemos que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva a quienes afirman que hay niños con vulva y niñas con pene. Y somos más, aunque hagamos menos ruido y muchos tengan miedo a expresarlo públicamente, porque simplemente tenemos razón y porque así ha sido desde que el hombre es hombre y así será hasta el día de nuestra extinción.

Los alaridos y gruñidos que han despertado unas cuantas verdades rotuladas en un autobús nos indican que el camino no es el de la resignación o el del silencio, sino decir las cosas alto y claro. Nadie dijo que ser libres fuese fácil.

Redacción Despiertainfo.com

Ideología de género, una actitud política sin más. / Gender ideology, a political attitude no more (SPANISH-ENGLISH)

Lunes 5 de diciembre de 2016

Según Leonor Tamayo. Presidente de Profesionales por la ética: La ideología de género es un «constructo doctrinal» sin base científica cuyos postulados se han implantado por vía del engaño y la imposición totalitaria en diversos ámbitos de nuestra sociedad alterando valores y comportamientos. Que es una máquina de hacer dinero y lograr poder. Que supone una vulneración “legal” de derechos humanos fundamentales y la intromisión en las aulas de los menores mediante legislaciones inadmisibles.

Parece duro, pues este esta ideología, supone para los colectivos de mujeres organizadas sindicalmente, una actitud permanente en busca de una mayor preponderancia en una sociedad , hasta hace poco profundamente «machista», que busca sobre todo desde la izquierda adquirir protagonismo , derechos especiales y gabelas sobre el género masculino, lo que consigue especialmente en los medios de difusión, y en la legislación, que se endurece a la hora de castigar la llamada violencia de género, es decir cuando el hombre ataca a la mujer, ya sea leve ya sea gravemente. Es de justicia que ambos géneros sean iguales no solo ante la ley, sino también ante la sociedad, pero no es así, bien al contrario, el género masculino, no tiene quien le defienda, por ese mero hecho, lo que degenera en más violencia, por el sentimiento de trato inferior que tienen ante los tribunales, cuando se enfrentan con la pareja, en temas tales como la pensión o la patria potestad sobre los hijos.

Para un psicólogo, la explicación es muy profunda, pues proviene nada menos que de los instintos, que según Sigmund Freud son: los de vida, el sexual y el de conservación de la especie y los de muerte, es decir la agresión. Ambos se realizan en una conducta (behaviorismo) construida a partir de las actitudes, que transformadas en hábitos, definen las decisiones que constantemente hay que tomar para vivir, Naturalmente hasta el S. XX la agresión se reservaba al hombre, especialmente en las guerras y en toda conducta que implicara agresión, policía o milicia, en tanto la mujer se reservaba para las labores más pasivas.

La Filosofías nacidas en la Modernidad, especialmente la marxista, no solo han cambiado los «roles» que anteriormente se jugaban, sino que están revelando una tendencia cada vez mayor a la neutralidad, razón por la que la bisexualidad o la homosexualidad que pertenece a los instintos de vida, ha perdido su objetivo de conservación de la especie, limitándolo exclusivamente al sexual.

La Religiones, en la Historia, se han basado asimismo en el mantenimiento de un sistema, básicamente la familia, que aseguraba el mantenimiento de la población, su crecimiento y el aprovisionamiento de bienes materiales con los que sobrevivir. Hoy, quizás la Humanidad está creciendo en exceso. Se proyecta que la población mundial llegará a 11 200 millones en 2100, es evidente que la organización social del género humano, hábitat urbano, riqueza coyuntural, sobre todo de Occidente, intente frenar a un crecimiento que es una auténtica epidemia, ¿Como lo hace? Pues una de las formas es la igualación de los géneros, aunque la pregunta que cabe formularse, ¿esta igualación se produce de una forma justa?, o por el contrario lo hace por la búsqueda del predominio, aunque sea temporal del género femenino sobre el masculino. Esa actitud, es una actitud política que no tiene justificación, por lo que habrá que preguntarse si puede ocurrir una actitud de signo contrario en el hombre que genere conflicto, es decir más violencia.

Parece ser que las elecciones USA, el candidato Trump, ha apelado a esta motivación de lo que se ha dado en llamar, el voto «blanquito» de los hombres, a los que ha recordado que han dejado de jugar un papel principal en la sociedad y que él, está dispuesto a devolverles ese protagonismo que perdieron, incluyendo al voto femenino, no feminista que prefiere el «rol» que anteriormente jugaron. Evidentemente, pues en los USA la Ideología de Género se ha identificado con una actitud política.

En España, es el feminismo militante y sindicado, el que ha impulsado la ideología de genero, y el que ha distinguido en el asesinato de mujeres, si es o no violencia de género, lo que no ha dejado de sorprenderme, incluyendo la estadística que se lleva de las mismas, que provoca una gran alharaca en los medios de comunicación.

No creo personalmente, que deba darse una educación distinta según el género, pero sí creo que en aras de la libertad, lo que no podemos es oponernos, a que de acuerdo con su filosofía de vida o de religión, cada uno haga lo que quiera, sin que se ataque ominosamente su forma de hacer.

Menos aún, creo que el sexo, deba intervenir como «lobby» en la política, y bien que lo hacen los colectivos organizados en torno a su especial sexualidad, dentro de una actitud política que al fin y al cabo les proporciona poder y dinero, además de preponderancia social, y con la ideología de género como una de sus banderas. De cualquier forma defiendo también el derecho de las feministas a manifestarse en libertad y a conquistar las posiciones de igualdad que las Instituciones o la Sociedad le nieguen, que sea con una actitud política, pues de acuerdo, pero siendo conscientes de que lo es sin más. Ojala fuéramos más iguales, pero la desigualdad es en el fondo un derecho a ser diversos para los humanos, alejándonos del mundo de Orwell y de la confusión del individuo dentro de la masa. Esa es la verdadera libertad, igualdad de oportunidades sí, pero a continuación el esfuerzo, es el que debe premiar la consecución o no de los objetivos, materiales o intelectuales de cada ser humano en lo que debería ser el Cosmos y no el Caos de la existencia humana.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENTE DE CLUBS Y FUNDACIONES LIBERALES. MIEMBRO ASOCIADO DE ALIANZA LIBERAL EUROPEA (ALDE), PREMIO 1812. PREMIO CIUDADANO EUROPEO 2013. MEDALLA AL MÉRITO CULTURAL 2015, PSICOLOGO SOCIAL

inglaterra

ENGLISH

According to Leonor Tamayo. President of Professionals for Ethics: Gender ideology is a «construct doctrinal» without a scientific basis whose postulates have been implemented through deception and totalitarian imposition in various areas of our society altering values and behaviors. That is a machine to make money and achieve power. That involves a «legal» violation of fundamental human rights and intrusion into the classrooms of minors through inadmissible legislation.

It seems hard, because this ideology, supposes for the groups of women organized union, a permanent attitude in search of a greater preponderance in a society, until recently deeply «macho», that looks for everything from the left to acquire protagonism, special rights And gabelas on the masculine gender, which gets especially in the media, and in the legislation, that hardens when it comes to punishing the so-called gender violence, that is to say when the man attacks the woman, either light and Be seriously. It is fair that both genders are equal not only before the law, but also before society, but it is not so, on the contrary, the male gender, there is no one who defends, by that mere fact, what degenerates into more violence , Because of the feeling of inferior treatment that they have before the courts, when faced with the couple, in subjects such as the pension or parental authority over the children.

For a psychologist, the explanation is very profound, because it comes from nothing less than the instincts, which according to Sigmund Freud are: those of life, sexual and conservation of the species and death, ie aggression. Both are carried out in a behavior (behaviorism) built from the attitudes, which transformed into habits, define the decisions that must constantly be taken to live. Naturally until the XX century, aggression was reserved for man, especially in wars and In any conduct involving aggression, police or militia, while the woman reserved for the most passive tasks.

Philosophies born in Modernity, especially the Marxist, have not only changed the «roles» that were previously played but are revealing a growing tendency to neutrality, which is why bisexuality or homosexuality belonging to the Instincts of life, has lost its goal of conservation of the species, limiting it exclusively to the sexual.

Religions, in history, have also been based on the maintenance of a system, basically the family, which ensured the maintenance of the population, its growth and the supply of material goods with which to survive. Today, perhaps Humanity is growing in excess. It is projected that the world population will reach 11.2 billion by 2100, it is clear that the social organization of the human race, urban habitat, economic wealth, especially the West, try to stop a growth that is a real epidemic, as it does ? For one of the forms is the equalization of the genres, although the question that can be formulated, is this equation produced in a fair way ?, or on the contrary does it by the search for the predominance, even if it is temporal of the feminine gender on the male. That attitude is a political attitude that has no justification, so we have to ask if there can be an opposite attitude in the man who generates conflict, that is, more violence.

It seems that the US election, the candidate Trump, has appealed to this motivation of what has been called, the «white» vote of men, who has recalled that they no longer play a major role in society And that he is willing to give back to them that protagonism they lost, including the feminine, non-feminist vote that prefers the «role» they previously played. Obviously, because in the USA the Gender Ideology has been identified with a political attitude.

In Spain, feminism is militant and syndicated, which has promoted the ideology of gender, and which has distinguished in the murder of women, whether or not gender violence, which has not ceased to amaze me, including statistics that Is carried away from them, which causes a great stir in the media.

I do not personally believe, that a different education should be given according to gender, but I do believe that for the sake of freedom, what we can not oppose, that according to their philosophy of life or religion, everyone do whatever they want , Without ominously attacking his way of doing.

Even less, I believe that sex should intervene as a «lobby» in politics, and well that the groups organized around their special sexuality, within a political attitude that ultimately gives them power and money, Besides social preponderance, and with the ideology of gender as one of its flags. In any case, I also defend the right of feminists to express themselves in freedom and to conquer the positions of equality that the Institutions or the Society deny to her, let it be with a political attitude, of course, but being aware that it is just. I wish we were more equal, but inequality is at bottom a right to be different for humans, away from the world of Orwell and the confusion of the individual within the mass. That is true freedom, equality of opportunity, but then the effort must reward the achievement or not of the objectives, material or intellectual of each human being in what should be the Cosmos and not the Chaos of the Human existence.

BERNARDO RABASSA ASENJO. PRESIDENT OF CLUBS AND LIBERAL FOUNDATIONS. ASSOCIATE MEMBER OF THE EUROPEAN LIBERAL ALLIANCE (ALDE), PRIZE 1812. EUROPEAN CITIZEN AWARD 2013. MEDAL FOR CULTURAL MERIT 2015, SOCIAL PSYCHOLOGIST

 

Marxismo cultural: Ideología de Género y manipulación del habla

Por Nicolas Marquez.

Si hay alguna herramienta utilizada por el marxismo cultural y su consiguiente ideología de género a la hora de ganar terreno en su batalla psico-política, es justamente la del lenguaje. Para tal fin, estos lobbystas no han escatimado en manosear el idioma y el sentido de las palabras, para luego acudir no sólo a su embestida propagandística sino también a la amable quimera del “diálogo” como herramienta de “persuasión civilizada”:“No hay dicotomía entre diálogo y acción revolucionaria.1 No hay una etapa para el diálogo y otra para la revolución. Al contrario, el diálogo es la esencia misma de la acción revolucionaria”[1] sostenía el agente marxista Paulo Freire, pedagogo brasileño oriundo de Pernambuco (suerte de Antonio Gramsci tercermundista), quien tanto influyó con su famosa obra Pedagogía del oprimido publicada en 1968.

Paulo Freire: agente comunista y corruptor del lenguaje. El más influyente ideólogo de la subversión cultural de Sudamérica.
Paulo Freire: agente comunista y corruptor del lenguaje. El más influyente ideólogo de la subversión cultural de Sudamérica.

Pero tres años antes y con notable vocación visionaria, otro brasileño nacido en San Pablo y pensando desde las antípodas ideológicas de Freire, ya venía denunciando la incipiente trampa “dialoguista” del neocomunismo desde su libro Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo (1965): nos referimos a Plinio Correa de Oliveira. Es en esta imprescriptible obra donde este avezado intelectual de derecha advertía que desde la técnica del diálogo las palabras “ecumenismo”, “diversidad”, “pacifismo” y afines, serían las que de ahora en más acuñaría la estrategia comunicacional revolucionaria para engañar a la población y de esta forma “trasbordar ideológicamente” al interlocutor no izquierdista. Estos vocablos especialmente seleccionados eran denominados por Plinio como “Palabra-talismán” y según el autor “Se trata de palabras cuyo sentido legítimo es simpático y a veces hasta noble”[2], motivo por el cual “los conferencistas, oradores o escritores que emplean tales palabras, por ese sólo hecho ven aumentadas sus posibilidades de buena acogida en la prensa, en la radio y en la televisión. Es este el motivo por el cual el radioescucha, el telespectador, el lector de diarios o revistas encontrará utilizadas esas palabras a todo propósito, que repercutirán cada vez más a fondo en su alma” y ante ello, los comunicadores tendrán “la tentación de usarla con creciente frecuencia y así lograrán hacerse aplaudir más fácilmente. Y, para multiplicar las oportunidades de usar tal palabra, la van utilizando en sentidos analógicos sucesivamente más audaces, a los cuales su elasticidad natural se presta casi hasta el absurdo”[3]. Con este mecanismo de acción psicológica, sostenía Plinio que “un anticomunista fogoso puede ser ‘trasbordado’ a un anticomunismo adepto exclusivamente a las contemporizaciones, a las concesiones y a los retrocesos”[4], agregando que el objetivo es “el de debilitar en los no comunistas la resistencia al comunismo, inspirándoles un ánimo propenso a la condescendencia, a la simpatía, a la no resistencia, y hasta al entreguismo. En casos extremos, la distorsión llegaba hasta el punto de transformar a los no comunistas en comunistas”. Por ende los comunistas “esperan mayores resultados de la propaganda que de la fuerza”[5], dado que “ya no es más de los partidos comunistas existentes en los países libres, sino de la técnica de la persuasión implícita, que el comunismo espera la conquista de la opinión pública”[6]. Más aún, decía Plinio que cuanto menos emparentado esté el eventual comunicador con el comunismo, mayor penetración tendrá su mensaje en las masas. No es casualidad entonces que la “ideología del género” esté hoy siendo apoyada por tantos voceros desideologizados o semicultos, frecuentemente pertenecientes al mundo de la farándula, del deporte o del periodismo panelístico: “El partido comunista no puede mostrarse. Debe escoger agentes de apariencia no comunista, o hasta anticomunistas, que actúen en los más diversos sectores del cuerpo social. Cuanto más insospechables de comunismo parecieren, tanto más eficaces será”[7], concluía con impecable certeza Correa de Oliveira.

Plinio Correa de Oliveira: su magistral labor intelectual contrarrevolucionaria tiene más vigencia que nunca.
Plinio Correa de Oliveira: su magistral labor intelectual contrarrevolucionaria tiene más vigencia que nunca.

Luego, con este consenso comunicacional hegemonizado y con las bases de este “diálogo” sedimentadas, los sofistas de la subversión cultural comienzan a jugar con las palabras cuyo significado ha sido previamente manipulado, enfatizando aquellas que serían funcionales a su causa y quitando las que podrían resultarles inconvenientes. Es por ello que hace tiempo vienen erradicando por “reaccionaria y arcaica” la denominación binaria “hombre-mujer” y en sentido contrario, multiplicaron sus consignas con la sigla “GLBT” (visualmente acompañadas por pabellones multicolores) correspondiente a “Gays” (homosexuales varones), Lesbianas (homosexuales mujeres), “Bisexuales” (personas que practican actividad venérea con personas de ambos sexos alternadamente) y según el caso, la letra “T” se corresponde con “Travestis”, “Transgenéricos”, “Transexuales” y elementos afines, cuyos significados terminológicos se encuentran en “plena evolución” según informan sus glamorosos catequistas. Tanto es así que los grupos LGTB en sus comunicados han llegado a catalogar un total de 23 “identidades sexuales” (“agenéricos”, “pansexuales”, “intersexuales” y muchas otras ocurrencias) y con esta flexibilidad, se pretende licuar todo paradigma sexual instaurando un verdadero desconcierto discursivo en el cual se diluye cualquier criterio rector y se procura ir arrastrando sutilmente al desprevenido interlocutor hacia su causa o al menos, a ser indiferente ante ella.

En esta inteligencia, uno de los principales triunfos filológicos conseguidos por la maquinaria propagandística del “género” sin dudas ha consistido en imponer en el léxico popular la palabra “gay” (vocablo anglosajón que suena “cool” y vanguardista), la cual no significa absolutamente nada en términos sexuales —“alegre” es la traducción de “gay” del inglés al español— y con ello, se le brinda a una conducta reñida con la naturaleza una connotación sonriente y festiva:“La misma palabra ‘gay’ es un catalizador que tiene la facultad de anular lo que expresaba la palabra ‘homosexualidad’”le comenta en 1981 el periodista Gilles Barbedette al pornógrafo comunista Michel Foucault, cuyo entrevistado celebra este triunfo idiomático respondiendo lo siguiente:Es importante porque, al escapar a la categorización ‘homosexualidad-heterosexualidad’, los gays, me parece, han dado un paso significativo e interesante. Definen de otro modo sus problemas al tratar de crear una cultura que sólo tiene sentido a partir de una experiencia sexual y un tipo de relaciones que les sean propios. Hacer que el placer de la relación sexual evada el campo normativo”[8]. O sea que con este revestimiento simpático y auspicioso, la cofradía del género toma más impulso para vanagloriase públicamente de sus hábitos procurando así, no que la homosexualidad sea tolerada —nadie se opone a la existencia de dicha tolerancia—, sino que esta praxis sea catalogada de una manera tan valiosa y fecunda como la heterosexual o incluso superior a ella: “Los hombres y las mujeres gays, al conocer mejor sus propios cuerpos, podían estimular y satisfacer a sus compañeros más efectivamente que los hombres a las mujeres”[9], sostiene el ideólogo del género costarricense Jacobo Schifter Sikora, cuyo macizo libro Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia se desvive por “demostrar” la superioridad moral homosexual por sobre la heterosexual.

Michel Foucault: comunista, drogadicto, homosexual y apologista de la pedofilia, murió de SIDA en 1984. Es el intelectual más aplaudido por la corrección política y el marxismo cultural hoy en boga.
Michel Foucault: comunista, drogadicto, homosexual y apologista de la pedofilia, murió de SIDA en 1984. Es el intelectual más aplaudido por la corrección política y el marxismo cultural hoy en boga.

Y así como se ha pretendido con éxito la adulación a toda manifestación cultural emparentada con la homosexualidad, de manera inversamente proporcional se buscó (también con éxito) satanizar a todo aquel que cuestione dicha agenda, imponiéndole al circunstancial contradictor la etiqueta pseudocientífica de “homofóbico”, apodo fabricado por George Weinberg —psicólogo izquierdista aliado a la causa homosexual—, quien inventó dicho estigma para regocijo y gratitud de Arthur Evans, co-fundador del “Gay Activists Alliance” (Alianza de Activistas Homosexuales)[10]: “La invención de la palabra ‘homofobia’ es un ejemplo de cómo una teoría puede echar raíces en la práctica”[11]sostuvo con júbilo. De más está decir que dicha denominación no sólo no tiene el menor rasgo científico (no figura en ningún DSM de psiquiatría) sino que la naturaleza del vocablo incurre en una evidente contradicción: si el prefijo griego “homo” significa tanto “hombre” como “igual”, y del mismo griego surge que “fobia” es un “miedo” o “aversión”, tendríamos que “homo-fobia” es un “miedo o aversión a los hombres o a los iguales”. Es decir, en comprensión literal, la palabra “homofobia” es un sinsentido consistente en que uno siente miedo de los iguales a uno, cuando de existir alguna “fobia” habría de ser del diferente y nunca del afín: salvo que los homosexuales confiesen que no se sienten iguales sino diferentes, pero esta confesión iría en contradicción con el igualitarismo ideológico tan caro al discurso de su respectiva agenda.

O sea que la “ideología de género” impuso la paradoja de brindarle una connotación patológica no a quienes atentan contra el orden natural sino a quienes lo reivindican. No es para menos; la exoneración de todo aquel que se resista al engaño cultural fue una técnica que también supo ser definida por el precitado delincuente idiomático Paulo Freire: “Cuando la creación de una nueva cultura es apropiada pero se la ve frenada por un ‘residuo’ cultural interiorizado es preciso expulsar este residuo por medios culturales. La acción cultural y la revolución cultural constituyen, en diferentes momentos, los modos apropiados para esta expulsión”[12]. Luego, nada más efectivo que inventarle a todo detractor de la ideología de género el infamante apodo de “homofóbico” y así, expulsarlo de la contienda dialéctica: denuesto artificial que ya fue indulgentemente recogido como propio por el grueso de los acobardados exponentes del centrismo bienpensante y el libertarianismo funcional.

Pero estrategias sucias al margen preguntamos: si a los defensores del orden natural se los considera “homofóbicos” y por ende enfermos (dado que la fobia es una patología): ¿Cómo puede ser entonces que se acuse de manera insultante al “homofóbico” por ser tal si al ser un enfermo no sólo no habría que reprocharle su “fobia” sino contenerlo y auxiliarlo? Indudablemente, la incorporación acrítica de dicha fabricación lingüística con pretensión despreciativa es otro gran triunfo publicitario de la nueva izquierda.

Y si no es “homofobia” el insulto, la palabra talismánica utilizada en su reemplazo por los voceros del género y sus bienpensantes colaterales es justamente “discriminación”, muletilla por antonomasia aplicada a todo aquel que no acepte dócilmente concederle a la Internacional Rosa los caprichos de su agenda. Incluso, la palabra discriminación ha sido también bastardeada como si todo acto discriminatorio fuese malo en sí, cuando en su cabal acepción discriminar significa “distinguir o discernir”. Vale decir: discriminar es lo contrario a confundir. Y lo que no se suele decir en la materia que nos concierne, es que hay discriminaciones que no surgen del prejuicio, ni de la ley, ni tampoco de ninguna “construcción cultural” sino de la naturaleza misma: “Al condenar toda discriminación, deberíamos por lo mismo reprochar a la membrana plasmática las tareas que realiza para el bien de nuestro organismo, dado que esta membrana selecciona, discrimina las moléculas que deben entrar a la célula respecto de otra, las que deben salir. Asimismo, deberíamos castigarnos a nosotros mismos por distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo natural de lo contranatural”[13] sentencia el joven ensayista Juan Carlos Monedero (h) en su libro Lenguaje, ideología y poder, texto precisamente dedicado a estudiar las trampas lingüísticas utilizada por los agentes de la subversión cultural.

Otra apelación recurrente de la propaganda del género es al término “diversidad” —que según la Real Academia Española significa “desemejanza”[14]—, vocablo extraño puesto que justamente lo que caracteriza al vínculo sexual de una persona con otra del mismo sexo es que el otro no es un “diverso” sino un “semejante” —es decir lo opuesto a la diversidad—. O sea que el vínculo homosexual, lejos de hacer honor al cacareado mantra de la “diversidad” hace lo contrario, dado que representa lo redundante, lo equivalente, lo imitativo: “En el acto homosexual no se realiza ese asombroso trascender hacia la unión de los opuestos; al ser encerrado en sí sólo une lo mismo con lo mismo, incapacitado de saltar a la diverso”[15] señala el neurólogo y psiquiatra chileno Armando Roa.

De igual forma, uno de los recurrentes trucos lingüísticos propagados es el referido a la pretensión manifestada por algunos travestis, consistente en operarse y así “cambiarse de sexo”. Pero el sexo no se cambia jamás en la vida y en todo caso, a lo que un travesti puede aspirar es a someterse quirúrgicamente a la autoagresión corporal consistente en amputarse los genitales, pero esta insana decisión de arrancarse la entrepierna en modo alguno implica que el mutilado varón deje de ser varón: nació varón y morirá varón con o sin tijeretazo.

Un varón tiene todo el derecho a disfrazarse y autoagredirse con operaciones múltiples: pero nació varón y morirá varón.
Un varón tiene todo el derecho a disfrazarse y autoagredirse con operaciones múltiples: pero nació varón y morirá varón.

Este tipo de farsas dialécticas como las ejemplificadas son muy parecidas a las promovidas por las filicidas, es decir por las mujeres abortistas, aquellas que bregan por asesinar a su hijo antes de nacer, al sostener que persiguen el “derecho a disponer de su cuerpo”: nadie les niega ese derecho, pero una cosa es disponer de “su cuerpo” —verbigracia hacerse un tatuaje, teñirse el pelo u operarse los senos— y otra absolutamente distinta, es disponer del cuerpo de un tercero y que encima ese tercero sea nada más y nada menos que su propio hijo, y cuya “disposición” consistiría en asesinarlo. Aunque ellas insisten en su engañoso eufemismo llamando a dicho crimen como “Interrupción del embarazo”, encubrimiento del homicidio con lenguaje cortés, dado que los embarazos no se “interrumpen” porque la interrupción es el cese transitorio de una actividad para su posterior reanudación, pero el aborto es un acto de naturaleza definitiva e irreversible: precisamente porque la muerte es un hecho de naturaleza definitiva e irreversible.

Mujeres abortistas claman por el “derecho a decidir” matar a su hijo.
Mujeres abortistas claman por el “derecho a decidir” matar a su hijo.

¿Y cuál fue el secreto de tan exitosa estrategia comunicacional? Además de los muchos aportes de Paulo Freyre y de varios de los ideólogos ya mencionados, en los años ´70, se publicó un extenso documento de marketing sodomítico titulado “Vendiendo la homosexualidad a América”[16] (Selling homosexuality to America). En tal documento se detallaban los pormenores de la campaña que iniciaron los grupos de presión en aquellos tiempos —quienes para tal fin contrataron expertos en comunicación egresados de la Universidad de Harvard— en la cual se puso en funcionamiento el concepto de la aplicación de “las cuatro P” del marketing para transferir masivamente la idea normalizadora de la homosexualidad[17].

Este texto primigenio sirvió de antesala para que en 1989, un par de publicistas homosexuales (Marshall Kirk y Hunter Madsen) se asociaran, entre otras cosas, para publicar en los Estados Unidos un libro titulado After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s (Tras la fiesta: Cómo conquistará Estados Unidos su miedo y odio hacia los gays en los años 90´s), el cual detalló una serie de pasos a seguir en la estrategia tendiente a imponer los objetivos de su agenda. Este libro se convirtió luego en el manual por excelencia en el que abrevaron todos los movimientos pansexualistas modernos[18]. En este trabajo, los autores sostienen que el público prioritario a conquistar es el de los indecisos de centro —“los escépticos ambivalentes” según sus palabras— y la principal táctica comunicacional debe apuntar al costado emocional del interlocutor a convencer: “La insensibilización tiene como objetivo reducir la intensidad de las reacciones emotivas anti-homosexuales a un nivel próximo a la total indiferencia; el bloqueo intenta obstruir o contrariar el gratificante ‘orgullo de ser prejuicioso’ (…) vinculando el odio contra los homosexuales a un sentimiento previo y autocastigador de vergüenza por ser intolerante (…) Tanto la insensibilidad como el bloqueo (…) son simples preludios para nuestro objetivo máximo, aunque indefectiblemente mucho más lento de obtener, que es la conversión”[19].

Una vez agotada esta instancia, la estrategia apela al sentimentalismo e intenta centrar el debate acudiendo a la “compasión”. De este modo, se supone que quien apoya la agenda homosexual demuestra compasión y quien no lo hace, insensibilidad. Pero en verdad, esta dicotomía es otra deliberada distorsión. Por empezar hay que aclarar que la compasión es un noble sentimiento humano relacionado con la conciencia del sufrimiento ajeno y el consiguiente deseo de aliviarlo. Pero ocurre que este sentimiento es manipulado por la ideología del género, porque aquí no se percibe como compasivo a todo aquel que se acerque al homosexual con el fin de ayudarlo o contenerlo sino a quien se acerca para ponderar sus hábitos. Es decir, el concepto de la compasión ha sido hábilmente maniobrado en los debates y reducen este sentimiento sólo a su aspecto emocional despojándolo de toda intervención de la razón, dado que si alguien efectúa sobre el tema que nos ocupa un juicio refractario (sea moral, biológico, ideológico, antropológico o científico), ese alguien “carecería” de toda compasión. O sea que con ese criterio, ante un amigo alcohólico la compasión no consistiría en intentar rescatarlo de su desarreglo sino en proveerle mayores dosis de bebida para que no se enoje ni sufra abstinencia etílica.

Luego, una compasión que no sea guiada por la razón quedaría reducida a una simple pulsión desprovista de prudencia y discernimiento. En definitiva, la “compasión” tal como se exhibe y concibe en los manipulados debates televisivos, acaba siendo una piedad mal orientada, la cual nos conduce a proporcionarle al paciente los medios para que este siga apegado a sus vicios y no al rescate de los mismos: tal acción favorecería no a la persona sino a la permanencia de sus malos hábitos.

Los ejemplos abundan y las tergiversaciones idiomáticas son trabajadas de manera permanente, dado que esta constancia distorsiva del lenguaje forma parte del catecismo sentenciado por el “pedagogo” Freire: “Para ser auténtica, una revolución debe ser un acontecimiento continuo o de lo contrario cesará de ser una revolución y se convertirá en burocracia esclerótica (…) el proceso revolucionario se convierte en revolucionario cultural”[20]. León Trotski supo publicar La revolución permanente en 1930, Freire varias décadas después propuso también la revolución permanente pero no a través de la agitación callejera como su predecesor sino de la deformación idiomática y cultural: nuevos vientos para viejas banderas. Mismos objetivos pero distinta estrategia. Aquella revolución era ruidosa, hostil, armada y dolorosa. Esta es silenciosa, simpática, desarmada y con anestesia.

No en vano en los años ‘30 Charles Maurras con sentida preocupación advertía: “La revolución verdadera no es la Revolución en la calle, es la manera de pensar revolucionaria”[21].

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[1] Bandera, A. Paulo Freyre. Un Pedagogo. Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1981, p. 92.

[2] Oliveira, P. Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo. Santiago de Chile, Corporación Cultural Santa Fe, 1985. p. 48.

[3] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 49.

[4] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 18.

[5] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 14:20.

[6] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 31.

[7] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 35.

[8] Foucault, M. El triunfo social del placer sexual. Una conversación con M. Foucault. [Entrevista con Gilles Barbedette, 1981]. En Michel Foucault: La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, Cit. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://perrerac.org/francia/michel-foucault-el-triunfo-social-del-placer-sexual-una-conversacin-con-m-foucault/876/

[9] Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia. San José, Editorial ILPES, 1997. p. 4.

[10] La Alianza de Activistas Gays (“Gay Activists Alliance”) fue fundada en Nueva York el 21 de diciembre de 1969 por miembros disidentes del Gay Liberation Front (GLF; “Frente de liberación gay”, en español), entre los que se encontraban además del citado Arthur Evans, Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson, Jim Coles, Brenda Howard, Christopher Charles y Altan Zimbabwe.

[11] Evans, A. The Logic of Homophobia. [Nota periodística]. Ver informe completo en el siguiente enlace:

http://gaytoday.badpuppy.com/garchive/viewpoint/101600vi.htm.

[12] Prólogo a Freyre, Paulo. Concientización. Buenos Aires, Búsqueda, 1974, p. 31.  Citado en: Díaz Araujo, E. Ob. Cit., p. 187.

[13] Citado en Monedero (h), J.C. Lenguaje, ideología y poder. La palabra como arma de persuasión ideológica: cultura y legislación. Buenos Aires, Ediciones Castilla, 2015, p. 81.

[14] Definición provista por la Real Academia Española, que puede verse digitalmente en el siguiente enlace:http://dle.rae.es/?id=E0b0PXH

[15] Roa, A.  Ob. Cit., p. 217.

[16] Rondeau, P.E. Selling Homosexuality to America. EE.UU., Regent University Law Review, 2002.

[17] Las “cuatro P” consisten en: Product (conceptualizar el producto que se desea vender), Price (centrándose en el precio de exacción), Promotion (mecanismos que se utilizarán para promocionar la idea al público) y finalmente Place  (lugar o clientes que serán objeto de la campaña).

[18] El nombre es un neologismo que proviene del prefijo griego pan-, que significa “todo”. Pansexual se refiere a las personas que se sienten atraídas por todos los géneros y sexos de manera indistinta.

[19] Kirk, Marshall; Madsen, Hunter. After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s. New York, Penguin Books, 1990, p. 153.

[20] Citado en Díaz Araujo,  La Rebelión de la Nada, o los ideólogos de la subversión cultural. Buenos Aires, Cruz y Fierro Editores, 1983. 185.

[21] Maurras, Ch.  Mis ideas políticas. Buenos Aires, Huemul, 1962, p. 183.

Una revisión sobre 500 estudios científicos refuta todos los postulados de la ideología de género – Carmelo López-Arias.

La publicación de Tecnología y Sociedad The New Atlantis publica en su número 50 (otoño de 2016) un “informe especial” titulado “Sexualidad y género. Hallazgos de las ciencias biológicas, psicológicas y sociales” donde se revisan más de quinientas investigaciones científicas recientes sobre la orientación sexual, la correlación entre orientación sexual y salud mental y la naturaleza y problemática de la identificación transgénero.

Las conclusiones del estudio son demoledoras para la ideología de género (ofrecemos abajo traducidas partes sustanciales del mismo): no hay pruebas científicas de una base biológica de la homosexualidad ni de su invariabilidad, tampoco las hay de que el estrés social (por discriminación o estigmatización) sea la causa principal de que la población homosexual y transgénero tenga un mayor riesgo de problemas de salud mental e índices de suicidio, y por último desaconsejan los tratamientos transgénero en menores por la evolución en el tiempo de la percepción del niño o adolescente sobre su género.

Los autores del estudio son dos científicos de primer nivel.

El doctor Lawrence S. Mayer es médico psiquiatra, epidemiólogo y matemático, y profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Johns Hopkins y profesor de Estadística en la Universidad del Estado de Arizona. Ha trabajado en centros tan prestigiosos como la Universidad de Princeton y la Clínica Mayo.

El doctor Paul R. McHugh estudió en Harvard y está considerado el más importante psiquiatra norteamericano del último medio siglo. Fue durante veinticinco años jefe de Psiquiatría en el Hospital Johns Hopkins, donde también a lo largo de un lustro ejerció como director médico. Entre 2002 y 2009 fue miembro del consejo asesor sobre Bioética del presidente de Estados Unidos.

Pincha aquí para leer el estudio en su integridad (en inglés).

Una visión científica
“Este informe fue escrito para el público general y para los profesionales de la salud mental con objeto de llamar la atención sobre las cuestiones de salud mental a las que se enfrenta la población LGBT y para ofrecer una visión científica al respecto”, explica el doctor Mayer en el Prefacio.

“El informe surgió a petición del doctor Paul R. McHugh, antiguo jefe de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins y uno de los psiquiatras de referencia a nivel mundial”, continúa: “El doctor McHugh me pidió que revisara una monografía que sus colegas y él habían esbozado sobre asuntos relacionados con la orientación sexual y la identidad sexual. En principio mi tarea era garantizar la precisión de las conclusiones estadísticas y revisar algunas fuentes adicionales”.

“En los meses posteriores leí a fondo más de quinientos artículos científicos sobre estos temas y escruté con detenimiento cientos de ellos más“, afirma el doctor Mayer: ” Me alarmó saber que la comunidad LGBT sufre una tasa desproporcionada de problemas de salud mental en comparación con la población en su conjunto”.

“A medida que mi interés crecía”, añade, “revisé investigaciones en una amplia variedad de campos científicos: epidemiología, genética, endocrinología, psiquiatría, neurociencia, embriología y pediatría. También revisé muchos de los estudios académicos empíricos realizados en el ámbito de las ciencias sociales: psicología, sociología, ciencia política, economía y estudios de género”.

Finalmente, él figura como firmante principal del estudio, junto al doctor McHugh: “Acepté el encargo de ser el autor principal del texto y reescribirlo, reorganizarlo y ampliarlo. Apoyo todas las afirmaciones de este informe, sin reservas y sin prejuicios ante los debates políticos o filosóficos. Este informe es sobre ciencia y medicina, nada más y nada menos“.

A la comunidad LGBT y a los niños con problemas de género
El doctor Mayer agradece diversas colaboraciones, entre ellas las de la doctora Laura E. Harrington, psiquiatra especialista en neuroinmunología y especializada en terapias con la comunidad LGBT, y al doctor Bentley J. Hanish, genetista especializado en epidemiología psiquiátrica.

Concluye dedicando el estudio a la comunidad LGBT, “que padece una tasa desproporcionada de problemas de salud mental en comparación con la población global”, porque “debemos encontrar formas de aliviar su sufrimiento”.

Y, “sobre todo”, dedica el estudio “a los niños en conflicto con su sexualidad y su género”. Porque “la idea de que un niño de dos años que haya expresado pensamientos o comportamientos identificados con el sexo opuesto, puede ser etiquetado de por vida como transgénero no tiene absolutamente ningún apoyo científico. De hecho, es una iniquidadcreer que todos los niños que tienen en algún momento de su desarrollo pensamientos o comportamientos atípicos sobre el género, particularmente antes de la pubertad, deben ser animados a ser transgénero”.

Por eso el doctor Mayer pide que, “como ciudadanos, profesores y clíicos dedicados a los problemas que afronta la gente LGBT, no debemos comprometernos dogmáticamente con ninguna opinión particular sobre la naturaleza de la identidad sexual o de género; más bien nos deben guiar, en primer lugar y prioritariamente, las necesidades de los pacientes con un conflicto, y debemos buscar con la mente abierta formas de ayudarles a llevar una vida digna y llena de sentido”.

Pincha aquí para leer el estudio en su integridad (en inglés) y a continuación te ofrecemos un vídeo-presentación del estudio así como una traducción del Resumen Sumario y las Conclusiones del informe.

A continuación reproducimos íntegro el Resumen Sumario de los contenidos del informe y algunos párrafos de las Conclusiones. (Las negritas son de ReL.)

RESUMEN SUMARIO

Este informe presenta un minucioso resumen y una explicación actualizada de las investigaciones (basadas en las ciencias biológicas, psicológicas y sociales) sobre la orientación sexual y la identidad de género. Lo ofrecemos con la esperanza de que su exposición pueda contribuir a nuestra capacitación como médicos, científicos y ciudadanos para abordar las cuestiones de salud a las que se enfrenta la población LGBT en nuestra sociedad.

Éstos son algunos de los resultados:

Parte 1: Orientación sexual
-La visión de la orientación sexual como una propiedad innata y biológicamente inalterable de los seres humanos –la idea de que la gente “nace así”- no está apoyada sobre pruebas científicas.

-Aunque existen pruebas de que hay factores biológicos, como genes y hormonas, asociados con los el comportamiento y la atracción sexual, no hay explicaciones convincentes de causalidad biológica para la orientación sexual humana. Aunque los investigadores han identificado pequeñas diferencias en las estructuras y la actividad cerebrales entre individuos homosexuales y heterosexuales, esos hallazgos neurobiológicos no demuestran si esas diferencias son innatas o son el resultado del ambiente y de de factores psicológicos.

-Los estudios longitudinales en adolescentes sugieren que la orientación sexual puede ser muy variable a lo largo de la vida de algunas personas, existiendo un estudio que estima que hasta un 80% de los adolescentes varones que sienten atracción por el mismo sexo dejan de sentirlo como adultos (si bien el grado en que esa cifra refleja cambios reales en la atracción por el mismo sexo y no es sólo resultado del método de encuesta ha sido discutido por algunos investigadores).

-En comparación con los heterosexuales, los no-heterosexuales tienen una probabilidad entre dos y tres veces superior de haber sufrido abuso sexual infantil.

Parte 2: Sexualidad, datos de salud mental y estrés social
-En comparación con la población general, las subpoblaciones no-heterosexuales tienenun riesgo elevado de diversas situaciones adversas de salud y de salud mental.

-Se estima que los miembros de la población no-heterosexual  tienen un riesgo aproximadamente 1,5 veces mayor de sufrir trastornos de ansiedad que los miembros de la población heterosexual, así como aproximadamente el doble de riesgo de depresión, 1,5 veces un mayor riesgo de abuso de sustancias y casi 2,5 veces el riesgo de suicidio.

-Los miembros de la población transgénero están también en un alto riesgo de diversos problemas de salud mentalen comparación con los miembros de la población no-transgénero. Como dato especialmente alarmante, la proporción de intentos de suicidio a lo largo de la vida en todas las edades de los individuos transexuales se estima en el 41%, siendo menos del 5% en el conjunto de la población estadounidense.

-Hay pruebas, aunque de alcance limitado, de que los factores sociales estresantes, comola discriminación y la estigmatización contribuyen a los datos de elevado riesgo de mala salud mental en la población no-heterosexual y transgénero. Son necesarios más estudios longitudinales de calidad alta para que el “modelo de estrés social” pueda ser un instrumento útil para comprender problemas de salud pública.

Parte 3: Identidad de género
-La hipótesis de que la identidad de género es una propiedad innata e invariable del ser humano que es independiente del sexo biológico –según la cual podría haber “un hombre atrapado en un cuerpo de mujer” o “una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre”- no se apoya en pruebas científicas.

-Según una estimación reciente, en torno al 0,6% de los adultos en Estados Unidos se identifican con un género que no se corresponde con su sexo biológico.

-Los estudios que comparan las estructuras cerebrales de los individuos transgénero y no-transgénero han demostrado una débil correlación entre la estructura cerebral y la identificación con el género contrario. Estas correlaciones no aportan ninguna prueba de que la identificación con el género contrario tenga una base neurobiológica.

-En comparación con la población general, los dultos que se han sometido a una cirugía de reasignación de sexo siguen teniendo un riesgo mayor de experimentar resultados de una pobre salud mental. Un estudio encontró que, en comparación con la población control, los individuos con sexo reasignado tenían una probabilidad 5 veces mayor deintento de suicidio y 19 veces mayor de muerte por suicidio.

-Los niños son un caso especial cuando se abordan cuestiones transgénero. Sólo una minoría de niños que experimentan identificación con el género contrario seguirán haciéndolo en la adolescencia o en la edad adulta.

-Hay pocas pruebas científicas sobre el valor terapéutico de las intervenciones para retrasar la pubertad o modificar las características sexuales secundarias de los adolescentes, aunque algunos niños pueden haber mejorado su bienestar psicológico al ser animados y apoyados en su identificación con el género contrario. No hay pruebas de que se deba animar a todos los niños que expresan ideas o comportamientos atípicos sobre el género a convertirse en transgénero.

CONCLUSIONES

Para cuestiones que son más sencillas de estudiar empíricamente, como las que se refieren a las tasas de datos de salud mental para subpoblaciones identificables de minorías sexuales, la investigación ofrece algunas respuestas claras: estas subpoblaciones muestran tasas más elevadas de depresión, ansiedad, abuso de sustancias y suicidio en comparación con la población general.

Frecuentemente se alega una hipótesis, el modelo de estrés social (que sitúa el estigma, el prejuicio y la discriminación como causas principales de las mayores tasas de pobre salud mental para estas subpoblaciones), como forma de explicar esta disparidad. Aunque los individuos no-heterosexuales y transgénero son con frecuencia objeto de factores de tensión social y de discriminación, la ciencia no muestra que esos factores por sí solos expliquen la totalidad, ni siquiera la mayoría, de las disparidades en la salud entre la población no-heterosexual y transgénero y la población general. (…)

Algunas de las opiniones más extendidas sobre la orientación sexual, como la hipótesis de “haber nacido así”,simplemente no están apoyadas por la ciencia. La literatura en este área sí que describe un pequeño conjunto de diferencias biológicas entre los no-heterosexuales y los heterosexuales, pero estas diferencias biológicas no son suficientes para predecir la orientación sexual, que es la prueba última de todo hallazgo científico. La afirmación más fuerte que la ciencia ofrece para explicar la orientación sexual es que algunos factores biológicos parecen predisponer, en medida desconocida, a algunos individuos a una orientación no-heterosexual.

La idea de que “se nace así” es más compleja en el caso de la identidad de género. Por un lado, la evidencia de que nacemos con un género dado parece bien soportada por la observación directa: los varones se identifican abrumadoramente como hombres y las hembras como mujeres. El hecho de que los niños nacen (con algunas excepciones de individuos intersexo) biológicamente hombres o mujeres está fuera de todo debate. Los sexos biológicos juegan un papel complementario en la reproducción, y en la población media hay numerosas diferencias fisiológicas y psicológicas entre los sexos.

Sin embargo, aunque el sexo biológico es un hecho innato de los seres humanos, la identidad de género es un concepto más impreciso. Al revisar la literatura científica, encontramos que casi nada se comprende bien cuando buscamos explicaciones biológicas de qué es lo que causa que algunos individuos afirmen que su género no se corresponde con su sexo biológico. (…)

A pesar de la incertidumbre científica, se prescriben y aplican intervenciones drásticassobre pacientes que se identifican, o son identificados, como transgénero. Esto es especialmente problemático cuando los pacientes que reciben estas intervenciones son niños. (…)

Creemos que nadie puede determinar la identidad de género de un niño de 2 años. Tenemos reservas sobre en qué medida entienden los científicos incluso lo que significa para un niño tener un sentido desarrollado de su propio género. Pero independientemente de eso, nos alarma profundamente que estas terapias, tratamientos e intervenciones quirúrgicas parecen desproporcionadas a la severidad del disgusto que esperimentan estos jóvenes, y en cualquier caso son prematuras, puesto que la mayor parte de los niños que se identifican con el género opuesto a su sexo biológico dejarán de hacerlo cuando sean adultos.

Pincha aquí para leer el estudio en su integridad (en inglés).

Origen: Una revisión sobre 500 estudios científicos refuta todos los postulados de la ideología de género – ReL