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Dos filósofos de prestigio desmontan la “ideología de género” / Two prestigious philosophers dismantle the «gender ideology»

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Impedimos que un niño de 12 años coma las chuches que quiera, pero dejamos que decida cambiarse de sexo. Nos preocupa el efecto a medio plazo de su más mínima obesidad, pero permitimos que sea sometido a tratamientos hormonales irreversibles que alientan una futura mutilación genital. Negamos (justamente) la capacidad de un menor para consentir en una relación sexual con adultos, pero condenamos al oprobio público y al escarmiento mediático a quien niegue a un niño, que lo ignora todo sobre el sexo, su capacidad para consentir, inducido por adultos, en intervenciones químicas o quirúrgicas sobre su sexo.

¿”Dejamos”? ¿”Permitimos”? ¿”Condenamos”?

No. Quienes “dejan”, “permiten” y “condenan” son ideológicamente -y, en algunos casos, incluso personalmente- los mismos que ayer (y, como ahora, en nombre del Progreso y los Derechos) jaleaban la pederastia como una forma de liberación sexual.

Dos filósofos han denunciado esta hipocresía y estas contradicciones en un reciente artículo en Le Figaro: se trata de Olivier Rey, matemático y filósofo y miembro permanente del Instituto de Historia y de Filosofía de las Ciencias y la Técnica, y Jean-François Braunstein, profesor de Filosofía en la Universidad de París-I Panteón-Sorbona.

Cambio de sexo para los menores: el descontrol de la lógica de los derechos

En las últimas semanas, con ocasión del caso Matzneff, nos hemos preguntado: ¿cómo hemos podido, en los años 70 y 80, ser tan condescendientes con los adultos que reivindicaban haber tenido relaciones sexuales con niños o adolescentes muy jóvenes? Cuestión, cuanto menos, sesgada. De hecho, es falso decir que, en los años 70 y 80, “nos” mostrábamos particularmente condescendientes al respecto. Una minoría, que pretendía encarnar el progreso y el sentido de la historia, creía que eso estaba bien y relegaba a todos los que no pensaban igual del lado de los idiotas, los reprimidos, los reaccionarios podridos.

Bernard Kouchner [co-fundador de Médicos sin Fronteras y Médicos del Mundo, exministro de Sanidad con Lionel Jospin y luego de Asuntos Exteriores con Nicolas Sarkozy], situado en uno de los primeros lugares en la lista de firmantes de una petición que, en 1977, defendía el derecho a tener relaciones sexuales con niños, invoca el ambiente de la época: “Otros tiempos, otras costumbres. El periodo era estúpidamente laxo y permisivo”.

El periodo es la excusa perfecta. Si la población era realmente tan laxa y permisiva (tan falta de common decency), no habría sido necesaria una petición para permitir lo que la mayoría reprobaba. Kouchner debería haber dicho: el pequeño círculo al que yo pertenecía, que en su lucha contra el “orden moral” sermoneaba a Francia, era “estúpidamente laxo y permisivo”.

Más grave aún. Los que hoy se llaman “progresistas” son los primeros en indignarse por las fechorías del pasado. Muchos de ellos son los impulsores diligentes o, en su defecto, los acompañantes indulgentes de las violencias inéditas cometidas contra los niños. Es lo que sucede, por ejemplo, con esta nueva maravilla: los niños que el Estado certifica que no tienen padre. Genealogía truncada, organizada por el poder público: existe el derecho de la mujer a tener un hijo sin padre, pero «no el del niño a tenerlo, cualquiera que sea el momento para ello» (declaración del diputado Jean-Louis Touraine, relator del proyecto de ley bioética, en la comisión parlamentaria, 11 de septiembre de 2019). Evidentemente, los niños sin madre no tardarán en llegar: el «vientre de alquiler para todos» está ya de camino.

Dichos niños serán muy ingratos si se quejan: no sólo llegarán al mundo con una calidad mínima garantizada debido a la selección de gametos y al diagnóstico preimplantacional, sino que además podrán cambiar de sexo si el que les ha sido “asignado” no les convence.

Pero la diferencia sexual no es una nimiedad: dado que la humanidad está formada por hombres y mujeres, nadie puede pretender ser, él sólo, depositario de la humanidad. La sexuación desmiente el fantasma de la omnipotencia y la plenitud personal, e inscribe en cada uno de nosotros el límite. Comprendemos que para el niño enfrentarse a la diferenciación sexual puede generar dificultades. Y en algunos casos incluso grandes dificultades. Es responsabilidad de los padres, los adultos y las instituciones ayudarlos de la mejor manera posible a superarlos. Pero ha surgido otra idea: proponer a todo el que no esté satisfecho con su sexo que lo cambie. Y esto, en edades cada vez más tempranas.

‘Bloqueo de la pubertad’

Así, en Estados Unidos, como en el Reino Unido y en el norte de Europa, a un niño de unos doce años con disforia de género se le puede proponer, si los padres lo permiten, un tratamiento con “bloqueadores de la pubertad” para que tenga tiempo para reflexionar. A continuación, a los 15 o 16 años, el adolescente, que en realidad sigue siendo niño, puede por voluntad propia, lanzarse a una “transición” guiada por hormonas, cuyos efectos son en su mayoría irreversibles (desconociendo también si este tipo de medicación, que deberá ser tomada de por vida, tiene a la larga efectos nefastos sobre la salud), para pasar, en última instancia, por quirófano a partir de los 18 años.

Los hechos dicen que al “bloqueo de la pubertad” sigue, en la casi totalidad de los casos, una “transición” efectiva. Lo cual es lógico: al impedir que el cuerpo madure, el tratamiento también impide que el cerebro lo haga, con el pretexto de dar tiempo para la reflexión; pero lo único que hace es paralizar la situación en espera de que el paciente llegue a la mayoría de edad para que la “transición” emprendida llegue a su conclusión. Dicho de otro modo: se carga sobre la voluntad de un niño de 11 ó 12 años el peso de decidir la puesta en marcha de un proceso de cambio de sexo.

Comparemos esto con la severidad con la que son condenadas hoy en día las relaciones sexuales entre adultos y niños o jóvenes adolescentes. Aunque estas relaciones fueran “consentidas”, la ley estima que los niños y los jóvenes adolescentes son demasiado jóvenes para que el “consentimiento” en cuestión, si existe, autorice a un adulto a tener relaciones sexuales con ellos. Pero en este caso, ¿qué habría que pensar de las personas para las cuales el deseo expresado por niños de la misma edad, o aún más jóvenes, de cambiar de sexo, es ley, por lo que consideran que es necesario responder proporcionándoles los tratamientos adecuados? ¿Demasiado jóvenes para que sea verdad su consentimiento a una relación sexual con un adulto, pero suficientemente maduros para comprometerse a una “transición” de un sexo a otro?

Por el momento, en su conjunto los médicos y la administración del Ministerio de Sanidad son, en la práctica, más prudentes en Francia que en Estados Unidos o el Norte de Europa. Sin embargo, podemos confiar en que los detractores del “retraso francés” obtendrán rápidamente un alineamiento con lo que es ya costumbre en los países más “avanzados”.

En el Reino Unido, la multiplicación de casos tratados por la sanidad pública en el Gender Identity Development Service (GIDS) es asombrosa: de 97 en 2009-2010 a 2590 en 2017-2018 [un crecimiento de casi el 2500% en una década]. Y la lista de espera no deja de aumentar ante el flujo de peticiones. Una serie de vídeos en internet se encargan promoverlo entre los niños, y los padres tienen cada vez más dificultades en ofrecer resistencia, porque el mensaje que reciben de manera insistente es que los buenos padres son los que “acompañan”. Es lo que muestran las películas. Y la televisión.

En Estados Unidos, un niño, Jazz Jennings, ha hecho pública su “transición” de niño a niña en I Am Jazz, un reality show del canal TLC (The Learning Channel), en el que se le ve con su familia, sus amigos, en el colegio. La primera temporada fue emitida en 2015; la quinta, emitida a principios de 2019, acompañó a Jazz hasta la clínica en la que se llevó a cabo la operación de “confirmación de género”.

Cuando Jazz tenía sólo siete años, sus padres lanzaron la Fundación TransKids Purple Rainbow en apoyo de los jóvenes transgénero. Estos son los padres que se pone como ejemplo a seguir. Los que actúan de otro modo son unos monstruos, peores que los Thénardier, quienes por malos que fuesen no se habrían opuesto a que Cosette se convirtiera en Nicolás [alusión al matrimonio de posaderos en Los Miserables, de Víctor Hugo, a quienes Fantine entrega su hija Cosette para que se ocupen de ella. La alusión a Nicolás tal vez tenga que ver con el protagonista de las novelas de René Goscinny El pequeño Nicolás, para seguir en ámbito literario; ndt].

El documental Trans Kids: It’s Time to Talk, realizado por la psicoterapeuta Stella O’Malley y difundido en el Reino Unido en noviembre de 2018 por Channel 4, incluye el testimonio desgarrador de una madre sometida por este contexto: ¿cómo podría ella convertirse en la madrastra tránsfoba que se opone a la “transición” que quiere su hija y que el sistema de salud pública británico propone? Al mismo tiempo, piensa en la posibilidad de que su hija, años más tarde, se arrepienta de su transformación y le reproche el haberse sometido al ambiente: “¿Quién puede asegurar que Matt no nos diga, a los 25 años: ‘¡Era un niño, tenía once años! ¿Por qué me habéis hecho esto? No me dejabais comer chocolate, o hacer esto o lo otro, ¿por qué entonces habéis tomado la decisión de darme inhibidores de la pubertad?’”.

Tiene razón en plantearse la pregunta: hay personas que, años más tarde, se han arrepentido de su “decisión”, y desean volver a su sexo original, desean “detransicionar”. Pese a ello, recordar las dificultades a las que tienen que hacer frente los transexuales después de su “transición” es casi imposible, sería “hacerle el juego” a los tránsfobos.

Cuando James Caspian, un psicoterapeuta que ha acompañado a un gran número de jóvenes durante su “transición” quiso llevar a cabo un estudio sobre los transgénero que, más tarde, se han arrepentido de haber seguido este camino, la universidad de Bath Spa rechazó el proyecto alegando que era “potencialmente políticamente incorrecto” y podía dañar la reputación de la universidad en las redes sociales. Una universidad debe estar del lado del progreso; y el progreso es la felicidad que la “transición” garantiza.

Stella O’Malley tenía razones muy personales para realizar este documental sobre los niños “trans”. Nació en los años 70 en Dublín, y toda su vida se sintió un chico, vivió como un chico. Cuando llegó la pubertad, fue una tragedia: la transformación de su cuerpo desmentía lo que ella quería y pretendía ser. Pero esta tragedia fue también un pasaje. Ahora, con la distancia, Stella O’Malley constata: “Emergí como mujer y soy feliz de ser mujer. Me casé y tengo dos hijos a los que amo. Ya no consigo ver en mí a ese niño que yo era”.

Tiempos caóticos

Sin duda, la evolución no siempre es tan favorable. No obstante, en la mayoría de los casos, antes de la existencia de los “tratamientos”, los raros casos de disforia de género eran estados temporales que se reabsorbían con el paso a la edad adulta. Sería positivo tenerlo en cuenta: la feminista Camille Paglia acusa a los «propagandistas transgénero» de «abuso infantil» y afirma que «los padres no deberían hacerle esto a sus hijos».

Stella O’Malley se da cuenta de la suerte que tuvo: “Si llego a nacer treinta y cinco años más tarde, estoy segura de que habría sido ese niño que está siempre en internet, elige recibir el tratamiento hormonal y transiciona, estoy convencida de ello”. Piensa que la mayoría de los niños que deciden transicionar se equivocan, como se hubiera equivocado ella: «Los desorientamos. Creo que están confundidos y nosotros los desorientamos».

En los tiempos caóticos en los que vivimos, es muy difícil proyectarse hacia un futuro de varios decenios. Si sobreviniera un colapso, como predicen algunos, las personas recordarían con incredulidad, en medio de las ruinas, esta moda “trans” que agitó al mundo cuando estaba al borde del abismo. Si la trayectoria se mantiene igual, del mismo modo que los “progresistas” de 2020 se alarman de la libre sexualidad con niños y adolescentes muy jóvenes que era “tendencia” defender e impulsar unos decenios antes, los “progresistas” de 2050 se alarmarán al saber que, en 2020, era considerado progresista proponer la “transición” de un sexo al otro a los muy jóvenes. Los que hoy animan o simplemente admiten las “transiciones precoces” dirán: era la época. Pero no, no era la época: eran ellos.

FUENTE: ALERTANACIONAL

La ley de violencia de género es un fraude / The law of gender violence is a fraud

«La ley está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad.»

caldito

POR / BY  

Nos educan para vivir en pareja (mejor dicho: nos inculcan que “lo mejor es vivir en pareja”) toda la gente acaba imaginando de forma más o menos realista cómo será ese momento de vivir “a dos”, que se supone que será de dicha, de felicidad… Todos pensamos que ese es el estado perfecto, lo mejor para ser feliz es “encontrar la mujer de mi vida, el hombre de mi vida”, envejecer juntos, “hasta que la muerte nos separe”… El problema es que esa aspiración bastante común, no es cierta, es una de las muchas falsedades que nos inculcan, y que acaba frustrando a muchísima gente, causando profundas infelicidades, tragedias personales y de grupo; tal vez sea necesario incluir con urgencia en el currículo escolar una asignatura de educación relacional-afectivo-sentimental, posiblemente se acabarían muchas rupturas tormentosas, impregnadas de rencor, de sensación de fracaso, y cosas por el estilo…

La tendencia general es a considerar un fracaso el que una pareja no funcione, pero por supuesto nadie suele arrogarse responsabilidad alguna en tal “fracaso”, siempre la “culpa” es del otro o de la otra… De considerar así las cosas a pensar que es legítimo “castigar” a la otra persona hay una distancia muy corta. Otra cuestión no menos importante, que condiciona especialmente las rupturas de pareja es la tendencia a prolongar la relación “innecesariamente”, darse enésimas oportunidades para “salvar” la pareja, cuando desgraciadamente la relación está tan deteriorada que ya no cabe remedio de ningún tipo…

Sirva este comentario –necesario- como preámbulo al asunto que pretendo abordar: la llamada “Ley Integral contra la violencia de género” y las causas de su fracaso.

Ha pasado ya tres lustros desde su aprobación, y las cifras de mujeres asesinadas siguen siendo semejantes a las que se decía que se pretendía poner freno con la aprobación de la LIVG (por supuesto, también la cifras de varones, de niños, de ancianos, siguen en un “tono” muy semejante).

¿Qué está fallando? No cabe duda de que la ley no está funcionando. Es importante señalar que la frase tantas veces repetida de, “no para de aumentar el número de mujeres muertas” y cosas por el estilo (amplificada hasta la saciedad por los diversos medios de comunicación…) es una absoluta falsedad, pues como demuestran las estadísticas del Ministerio del Interior el número de mujeres y hombres muertos en el ámbito familiar, se mantiene más o menos estable…

La ley está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad. La Ley Integral contra la violencia de género es un homenaje a tal doctrina (que no son pocos los que la consideran totalitaria…) cuyos efectos resultan negativos no solamente por su escasa eficacia sino porque ha judicializado penalmente las relaciones de pareja.

¿Es la perspectiva de género una doctrina totalitaria? La perspectiva del género es una doctrina que pretende una respuesta “global” a la totalidad de la problemática del ser humano, como ocurre con el marxismo en cuyas fuentes bebe sin lugar a dudas.

Según la interpretación de la ideología de género la sociedad actual está fundamentada en el matrimonio y la familia, familia en la que existe una determinada división de roles, es intrínsicamente perversa porque está sujeta a los dictados de una “clase” dominante: los varones; la familia es un ámbito donde se educa de manera que facilita la violencia contra la mujer.

La teoría en la que se inspira la fracasada ley es que la violencia contra la mujer, los feminicidios, es la respuesta del “macho dominante” a los deseos de emancipación y libertad de la mujer. El varón apegado a formas de conducta ya periclitadas, el varón educado en la familia y la religión judeocristianas, en el patriarcado, niega la autonomía de su pareja y a partir de un determinado límite resuelve el conflicto matándola.

Naturalmente, dado que es una ideología bastante chapucera, no existen datos que corroboren o apoyen tales hipótesis. Todo lo contrario.

Si la hipótesis de la “perspectiva de género” fuera verdad, la violencia y, sobre todo, los asesinatos se darían en mayor medida en las personas educadas de forma más tradicional que en las personas jóvenes. Sin embargo, la tozuda realidad demuestra que las cosas no son así: la inmensa mayoría de homicidas son menores de 40 años, y el veinte por ciento menores de 30. Las homicidas mayores de 50 años, el grupo en teoría más peligroso por su supuesto “patriarcalismo”, apenas representan el 40 por ciento de los casos.

Si la teoría fuera cierta, las personas con mentalidad tradicional deberían cometer más homicidios que las más “liberales” o “progres”. Pero no es así. Las personas unidas por matrimonio religioso presentan una menor tendencia al homicidio que las unidas por matrimonio civil, y a su vez, éstas muchísimo menos que las que viven como pareja de hecho. Casualmente, las estadísticas demuestran que existen 10 veces más posibilidades de homicidio en una relación de pareja de hecho.

Si las afirmaciones de la perspectiva de género, que inspiran la ley fueran ciertas, los países “más liberales”, con una mayor tradición de emancipación de la mujer, como los países nórdicos y anglosajones, deberían poseer una incidencia mucho menor que los países de raíz tradicional y católica, como Portugal, España, Italia, Grecia (ortodoxa), incluso Irlanda. Pero no es así, sino todo lo contrario. Suecia tiene el dudoso honor de liderar el ranking junto con Gran Bretaña y los Países del Norte de Europa, mientras que la cola corresponde precisamente a los países mediterráneos e Irlandia.

El tópico-estereotipo de un presunto “macho violento” de pelo en pecho, color cetrino y mirada cejijunta frente a un rosado nórdico, de ojos azules y actitudes liberales, es falsa: el nórdico estadísticamente presenta una mayor tasa de feminicidios y, no sólo esto, sino también de violaciones.

¿Falla la ley porque no ve que el origen de la violencia intrafamiliar está en la ruptura de pareja? Existen tres factores, que a menudo se olvidan, que guardan una íntima relación con los feminicidios. Uno ya ha sido señalado, las parejas de hecho; el segundo es la inmigración desestructurada, sin familia (que no la inmigración a secas) y el tercero son los procesos de ruptura de pareja.

Pero en realidad estos tres factores se pueden resumir en un único factor: el que ya hemos nombrado de las rupturas, porque la inmigración desestructurada suele derivar en parejas de hecho y éstas presentan un grado de inestabilidad, de ruptura, por consiguiente, muchísimo más elevado que los matrimonios. De ahí también, que el aumento del número de divorcios tienda a presionar al alza el número de homicidios.

Pero la ley no quería abordar en profundidad el asunto porque resulta social y políticamente incorrecto señalar la ruptura como el factor de riesgo, porque lo importante era criminalizar al hombre-varón, y no buscar la causa real del por qué en unos casos concretos la violencia estalla mientras que en la mayoría no. Para la ideología de género es necesario que la violencia contra la mujer sea inherente al sistema y el feminicidio su corolario.

 

 

 

SCUM-TERMINATORS

FEMINAZIS35

Por Carolus Albertus Caldito Aunion

1. SCUM-TERMINATORS

2. Estamos en el año 2019 Ser hombre se ha vuelto especialmente peligroso. Las Scum-Terminators están por todas partes… y actúan con especial violencia en el territorio de ese país, de cuyo nombre nadie o casi nadie quiere acordarse: España.

3. Las feminaziestalinistas, hembristas, misándricas llevadas por su profundo odio hacia lo masculino, persiguen y criminalizan a cualquier varón que se cruce en su camino… por el simple hecho de haber nacido hombre, de tener pene. En España, aquello que se llamaba “Estado de Derecho” hace mucho tiempo que ha dejado de existir… Las feminaziestalinistas, hembristas, misándricas llevadas por su profundo odio hacia lo masculino, persiguen y criminalizan a cualquier varón que se cruce en su camino… por el simple hecho de haber nacido hombre, de tener pene. En España, aquello que se llamaba “Estado de Derecho” hace mucho tiempo que ha dejado de existir… Los hombres están condenados a llevar una vida miserable, “clandestina”, a ocultarse para evitar ser apresados de sus frecuentes cacerías.

4. Vivir, “sobrevivir”, cada día es una tarea más difícil, la sociedad cada vez está más dañada, el deterioro es casi irreparable. El feminaziestalinismo es casi omnipresente, está por todos lados: Gobierno, Tribunales, Universifdades, Televisiones, redes sociales. Nada escapa a su control Ya nadie está a salvo de sufrir las iras del feminaziestalismo degenerado… nadie puede dormir tranquilo… Inevitablemente, casi toda la gente ha acabado percatándose del grave peligro del feminaziestalinismo… Pero ya apenas había remedio… El feminaziestalinismo, la “perspectiva de género”, ha conseguido engañar a los medios de comunicación, al poder legislativo, al ejecutivo, a los políticos, corrompió a todas las instituciones… acabó controlando a los jueces y tribunales…

5. Las y los feminaziestalinistas se han dotado de armas mortíferas para destruir a las familias convencionales, y de paso destruir a los hombres, un cocktail explosivo : – La ley integral contra la violencia de género (22 de diciembre de 2004) y – La ley del divorcio “espress” (de julio de 2005) Los derechos constitucionales como el de la presunción de inocencia y a la igualdad ante la ley, han sido abolidos, sólo queda de ellos una caricatura, un lejano recuerdo… Es el mito de “las amazonas” trasladado al siglo XXI, el estado de “apartheid” feminaziestalinista:

6. Las feministas más extremistas han conseguido imponer su idea de que, los hombres son los únicos culpables de todo lo negativo que existe a nuestro alrededor, presente, pasado y futuro… su ideología misándrica, androfóbica, sin que los partidos políticos (unos por negligencia, otros por estupidez, otros por cobardía, otros aplaudiendo a rabiar…) hicieran nada por evitarlo,… por miedo a ser llamados “misóginos”, falócratas, cabrones…. Como resultado de la perversa y abominable legislación aprobada por el parlamento, se ha generalizado el parricidio de estado y la persecución indiscriminada de los hombres… (Misandria = odio a los hombres. Misoginia = odio a las mujeres)

7. En el estado de apartheid feminaziestalinista, el hombre no posee la misma dignidad, no es merecedor de los mismos derechos que la mujer. Tras la aprobación de la ley de divorcio, en España se le ha otorgado a la mujer el derecho a repudiar a su compañero, a su esposo, de desahuciarlo… la posibilidad de condenar al hombre a la más absoluta miseria, moral, económica y de toda clase… Según la legislación hembrista, los varones no merecen más que el castigo, por el simple hecho de haber nacido con pene… He aquí la “biblia” del feminismo de género…el Mein Kampf del feminaziestalinismo. http://www.ucm.es/info/nomadas/MT_feminismo/scum_man

8. En España, la Administración de Justicia (mayoritariamente controlada por el feminaziestalinismo) condena cada año a aproximadamente a 100.000 niños a una orfandad estúpida y cruel… Los papás son excluídos de la educación y de la crianza de sus hijos, convirtiéndose en padres visitadores (en España sólo los presos y los hijos de padres divociados poseen “regímenes de visita”), “cajeros automáticos”… En muchísimos casos acaban perdiendo todo contacto con ellos…

9. El padre divorciado si “se porta bien” debe conformarse con disfrutar de la compañía de sus hijos, entre cuatro y cinco días por mes…y la mitad de las vacaciones escolares… un régimen absolutamente humillante. Si la mamá decide boicotear la relación de los hijos con su padre, lo tiene muy fácil, basta con que presente una denuncia falsa contra el papá por maltrato o abuso… También puede recurrir a la alienación parental (SAP) hasta conseguir que los hijos acaben odiando a su padre, y no quieran ir con él… Ni que decir tiene que, esta forma de maltrato cruel a la infancia, en España, no es delito… SAP = síndrome de alienación parental)

10. ¿Hay alguien a quién le preocupe que haya millones de niños españoles viviendo en situación de orfandad, de maltrato, de abandono, de desamparo? Estamos hablando de hijos separados de forma arbitraria de sus padres, niños a los que se les priva del amor y el cuidado de sus papás, en muchos casos manipulados para odiar al padre, niños en los que la figura paterna está ausente, y a los que de manera inevitable dejará importantes secuelas en el futuro.

11. La situación actual es peor de lo que imaginas… 1. La igualdad de derechos y obligaciones, entre hombres y mujeres ha quedado abolida. 2. Los hombres han perdido su derecho a la presunción de inocencia. 3. El hombre siempre es culpable, mientras no se demuestre lo contrario… 4. La palabra de cualquier mujer vale siempre más que la de cualquier hombre.

12. 5. Si un hombre y una mujer discuten y acaban agrediéndose mutuamente, el hombre habrá cometido un delito grave, la mujer como mucho “una falta leve”… ya que simplemente recurrió a la legítima defensa… 6. Tras realizar el acto sexual, la mujer puede denunciar al hombre por violación cuando quiera, basta con su palabra. Será el hombre quien tenga que demostrar que fueron relaciones consentidas. 7. Un hombre acusado de maltratador aparecerá en los medios de comunicación, y quedará marcado para siempre, aunque luego sea absuelto. Los noticiarios nunca hablan mal de las mujeres. Si un hombre es maltratado y/o muere se silencia.

13. 8. Las mujeres supuestamente maltratadas tienen todas ayudas públicas imaginables… el hombre maltratado ninguna (el dogma feminazi afirma que los hombres maltratados no existen) 9. Si un hombre denuncia que su mujer le pega y lo maltrata difícilmente será atendido ni creído. Si es al revés, la maquinaria policial y judicial se pondrá en marcha para aplastar a ese piojo. 10. Si un hombre está inmerso en un proceso por malos tratos nunca podrá acceder a la custodia de sus hijos, o la custodia compartida. Basta una simple denuncia, no es necesario que la acusación sea probada… (Artículo 92 del Código Civil)

14. 11. En caso de divorcio el hombre es expulsado de inmediato de su casa, incluso cuando la mujer es quién pone en marcha el proceso… La ley de divorcio está diseñada por el feminazismo para que el hombre siempre sea el perdedor… y lo pierda todo. 12. Cuando en un pleito de divorcio, el hombre pide la custodia compartida (o la custodia exclusiva) tiene que demostrar que reúne unas condiciones extraordinarias. A la mujer no se le exige absolutamente nada (la ideología de los juzgados se resume en una frase: “lo mejor es que se queden con mamá…”) Además la mujer siempre tiene el derecho de veto para impedir la Custodia Compartida de los hijos.

15. 13. Si la mujer cuestiona la idoneidad del papá para educar a los hijos, o alega que existen “problemas” para que los hijos estén algún tiempo en compañía de su padre…, los Equipos Técnicos Psicosociales adscritos a los juzgados (integrados por psicólog@s feminaziestalinistas e ilegales) sabrán muy bien cómo hacer su trabajo. Someterán al papá a un hábil “interrogatorio”, lleno de trampas y manipulaciones. Realizarán un juicio paralelo, sin posibilidad de defenderse por parte del padre… Digas lo que digas, hagas lo que hagas, no servirá de nada. Ellas harán un informe absolutamente subjetivo, la perfecta coartada para que el o la Juez expulse al papá, de la vida cotidiana de sus hijos… Se trata de la más vergonzosa y fraudulenta utilización de la Psicología para justificar el parricidio de estado…

16. 14. El juzgado de familia dictará sentencia basándose en el informe de las “expertas” del Equipo Técnico Psicosocial… El resultado es siempre el mismo: separar a los hijos del padre. Eso sí: veas más o menos a tus hijos, o no los veas nunca… el juzgado te obligará a pagar de forma casi vitalicia, un impuesto revolucionario… ¡La pensión por “alimentos”!!! 15. Da lo mismo a la conclusión a la que llegues… Pensarás que el juez ha dictado una sentencia injusta a sabiendas… No te molestes en denunciar al juez por prevaricación… Cualquier recurso que pongas será archivado. Así de arbitraria es “la justicia”.

17. 16. La mujer puede boicotear, poner todos los obstáculos que quiera, e impedir que los hijos tengan contacto con su padre…. No le pasará nada… cuenta con el apoyo de la fiscalía y de la Administración de Justicia… 17. Y en último extremo, siempre podrá recurrir a la denuncia falsa por acoso, maltrato o abuso… El hombre será en la mayoría de los casos condenado sin prueba alguna… Las mujeres nunca mienten, los niños tampoco… los hombres, por el contrario, son “mentirosos compulsivos”…

18. 18- Las mujeres pueden “dejarse embarazar” con o sin tu permiso… podrán decidir, igualmente, si dejan vivir o no a tu hijo (cuando aún está en el vientre de la madre), y tú <hombre> no podrás decidir nada, de nada… 19. Si un niño –varón- agrede a una niña es que ha aprendido de su papá machista. Si es al revés, son “cosas de niños”… 20. Los niños, desde la escuela, deben ser educados en la ideología feminaziestalinista para que de mayores tengan siempre presente cual deber ser su comportamiento con las mujeres: relaciones basadas en el miedo y sumisión a la mujer.

19. 21. Si después de divorciado tienes la feliz ocurrencia de “salir” con una mujer divorciada… procura averiguar qué fue de su ex. Tal vez esté en la cárcel o durmiendo en la calle. Entérate de si su ex marido puede ver a los hijos.. Esta información te dará un perfil del tipo de mujer con la que estas tentado a unirte… ¡Ten cuidado, no bajes la guardia…! 22.Cualquier hombre (sin distinción de clases, o formación… puede ser víctima de la furia, la perversidad de las leyes feminaziestalinistas… Da igual si eres obrero, artista, rico o pobre, político o juez. Lo único que se tendrá en cuenta <siempre negativamente> es tu condición de hombre. Bueno, algunos políticos tienen asegurado de antemano trato de favor… por ser aliados del lobby feminaziestalinista degenerado.

20. 23. En la España actual, gracias a las leyes feminaziestalinistas, las mujeres tienen siempre “la sartén por el mango”… los hombres son “varones castrados” en manos de sus compañeras… Los hombres españoles viven atemorizados, humillados… pueden ser víctimas, en cualquier momento de una falsa denuncia… o pueden ser repudiados y desahuciados… Las mujeres saben que cuentan con el apoyo del aparato judicial y policial… los hombres son rehenes de su esposas, saben que pueden ser expulsados de sus casas, desterrados, despojados de todos sus bienes… Como en los tiempos de la Inquisición, o el régimen hitleriano, o el estalinista, o el régimen de apartheid sudafricano…

21. 24. Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde. Poema escrito por el pastor luterano alemán Martin Niemöller

22. ¡Ellos tampoco valen nada!

23. “Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan años y son mejores, pero hay hombres que luchan toda la vida, esos son los indispensables”. La historia se repite…

24. El próximo puedes ser tu. Ante el desamparo y la persecución que sufren los hombres en España, he aquí algunos consejos para sobrevivir…

25. 1º Evita tener relaciones con mujeres feminaziestalinistas. Son especialmente peligrosas. No se te ocurra salir de copas con ninguna…, no hagas amistad con ellas . Si cometes el error de casarte con alguna, el único desenlace será el divorcio, acabará repudiándote, te expulsará de tu casa, y de la vida cotidiana de tus hijos… 2º Si un día de estos acabas teniendo relaciones intimas con “una amiga”… – Lleva siempre contigo una cámara y graba todo. Si finalmente eres denunciado falsamente… En un juicio te resultará muy difícil demostrar que la relación fue consentida. Ella no tendrá que hacer ningún esfuerzo para “probar” que fue forzada y violada. – No olvides que muchas juezas y “fiscalas” son feministas de “género”…

26. 3º Procura no tener relaciones sexuales con desconocidas. Si acabas en brazos de una feminaziestalinista degenerada, lo más posible es que acabes durmiendo en el calabozo, chantajeado, hundido, marcado, o esclavo de por vida… – Es 1000 veces mas “barato”, y menos arriesgado, acudir a una “profesional” que hacerlo “gratis” con una feminaziestalinista. 4º Evita estar a solas con feminaziestalinistas. Si coincides con una mujer en un ascensor –por ejemplo- ¡ no bajes la guardia, ten cuidado! Si ella tiene algún interés en perjudicarte, al no haber más testigos te resultaría muy difícil demostrar que tú “no hiciste

27. 5º Si alguna vez tienes un conflicto con alguna mujer (en el trabajo o en la vecindad, o donde sea) todas las precauciones son pocas, cuida por tu seguridad. Lleva oculto una grabadora de voz (mejor sería una cámara de video) por si se complican las cosas… 6º Si viajando por carretera… ves a una mujer… ¡Ten cuidado! Podría tratarse de una trampa. Si no dispones de una grabadora, no se te ocurra ofrecerle tu ayuda… no permitas que se monte en tu vehículo… ni siquiera para ir al próximo pueblo. Han sido múltiples los casos de mujeres que aprovechando el autostop han acabado amargándole la existencia a un hombre… No es que “todas las mujeres sean iguales”… Pero más vale no correr riesgos innecesarios…

28. 7º Si te invitan a una fiesta, ándate con pies de plomo. Evita contar chistes “de mujeres” delante de ellas. Evita tontear, piropear o bromear con frases románticas, o ser especialmente “caballeroso”… Podrías herirlas. Ni se te ocurra terminar la fiesta en tu apartamento, con una mujer a solas… Invita a “alguien” más. 8º Si las discusiones con tu compañera son frecuentes, vete preparando… lo peor está por llegar… En cualquier momento te puede montar una “bronca” para hundirte en la miseria. No le hagas el juego, es posible que te provoque y tú caigas en su trampa. Luego llamará a la policía y poco después tu estarás en el calabozo.

29. 9º Si tu esposa, tu compañera te agrede, te golpea, de nada servirá permitir el maltrato… No seas un incauto, no pienses que por haber sigo tú “la víctima”, el tribunal te va a creer… y va a tener mayor consideración contigo. Ella mentirá y dirá que tú le zurraste, primero, y que fue en defensa propia… – Recuerda: procura tener siempre a mano una grabadora…. Mejor una vídeo-cámara. 10º Está de más conversar sobre estas cuestiones con una feminaziestalinista. No intentes convencerla de nada, es inútil. Incluso, puedes terminar muy, pero ¡muy mal!!! Nunca menosprecies a una mujer… no pienses que eres “más listo” que ella… posiblemente ella vaya algunos pasos por delante. Toda precaución es poca.

30. ¡ BASTA YA ! Cada año casi un millar de hombres acaba suicidándose, por desesperación… por haber sido condenados a la miseria económica y moral más extrema… De esta “otra violencia” nada se habla en los telediarios. Otros, por el contrario, arruinados, despojados de su patrimonio, están condenados a pagar pensiones abusivas, a no ver a sus hijos y a mendigar ayuda en comedores y albergues de beneficencia…

31. Lo más preciado que tiene el hombre es la vida, no olvides que sólo dispones de una… y que hay que vivirla de manera que no nos “queme” la vergüenza de los años pasados en vano; … y para que cuando tu vida se acabe puedas decir: no he renunciado a ser “yo”, no he vivido una vida de servidumbre… te animamos, te invitamos a que te unas a nosotros en la lucha contra el fascismo de género, contra el feminazismo…. Piensa que a tus hijos, a tus nietos (varones) también les puede ocurrir los mismo, si no ponemos remedio… ¡Nosotros vivimos en este horror, pero sin duda, podemos dejar a nuestros hijos un mundo mejor!

32. Aquí se reúnen los responsables del terror que padecemos, por el simple hecho de haber nacido con pene…

33. No lo olvides, si cuando lleguen las elecciones, todavía no estás preso … – No votes (e invita a tus amigos y familiares a lo mismo) a ninguno de los partidos culpables de esta situación… Todos, sin excepción, de los que tienen representación parlamentaria han apoyado la legislación feminazi promovida por el PSOE y el PP en las últimas décadas. – No votes a quienes promueven leyes para que secuestren y maltraten a tus hijos. – No votes a quienes nos ha robado los derechos más básicos: igualdad ante la ley, a la presunción de inocencia, a no ser discriminado por ser hombre… – No votes a los partidos que lleven a feminaziestalinistas en sus listas.

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El privilegio femenino / Female privilege

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El feminismo ha descrito al género masculino como privilegiado y al femenino como oprimido. Sin embargo, un análisis tanto de la situación actual como de la realidad histórica nos muestra un cuadro mucho más complicado en el que ambos sexos son simultáneamente privilegiados y oprimidos en distintas áreas de la vida.

Nuestra entrada tratará sobre el privilegio femenino, y para ello traduciré dos listas: la de Ballgame, publicada en Feminist Critics, y la de Sweating Through Fog. Recordemos que los autores son estadounidenses y por tanto habrá algunas diferencias culturales (por ejemplo la número 14 de Ballgame no se aplica a los países hispanohablantes). Si bien las dos listas repiten algunos puntos, la de Sweating Through Fog me gustó más, pero ambas son complementarias al abordar distintos aspectos del privilegio femenino.

A continuación mostramos la lista de Ballgame. En negrita encontrarán los puntos que considero más universales y/o relevantes.

Como mujer…

1. Tengo muchas menos probabilidades de morir asesinada que un hombre.

2. Tengo muchas menos probabilidades de terminar suicidándome que un hombre.

3. Tengo menos probabilidad de ser víctima de una agresión violenta que un hombre.

4. Probablemente me han enseñado que es aceptable llorar.

5. Probablemente viviré más años que un hombre.

6. La mayor parte de la gente no considerará que mi valor como persona está exclusivamente vinculado a cómo de alto asciendo en la jerarquía [laboral].

7. Tengo muchas más posibilidades de ser considerada una compañera sentimental valiosa para alguien, incluso si no tengo empleo y apenas dinero, que un hombre.

8. Se me proporciona mucha más libertad para formar amistades íntimas que a un hombre.

9. Mis probabilidades de sufrir una herida o enfermedad relacionadas con el trabajo son significativamente inferiores que para un hombre.

10. Mis probabilidades de morir en el trabajo son una pequeña fracción que las de un hombre.

11. Si rechazo pelear [físicamente, cuando me desafían], es poco probable que esto dañe mi reputación con mis iguales o que se ponga en cuestión mi valía como compañera sexual.

12. Normalmente no se espera que sea capaz de ejercer la violencia. Si carezco de esta capacidad, generalmente no será percibido como una nefasta deficiencia personal.

13. Si nací en Norteamérica después de la Segunda Guerra Mundial, puedo tener la certeza de que mis genitales no fueron mutilados poco después de nacer, sin anestesia.

14. Si intento abrazar a un amigo en un momento de júbilo, es mucho menos probable que mi amigo se cuestione mi sexualidad o se retire incómodo.

15. Si busco consuelo en el abrazo de un amigo íntimo, podré preocuparme mucho menos sobre cómo mi amigo interpretará el gesto o si mi valía como miembro de mi género será cuestionada.

16. Generalmente no estoy forzada por las reglas de género a portar una armadura emocional en mis interacciones con la mayoría de las personas.

17. Con frecuencia soy el centro emocional de mi familia.

18. Se me permite llevar ropa que indica “vulnerabilidad”,  “delicadeza” y “ser juguetona”.

19. Se me permite ser vulnerable, juguetona y delicada sin poner en cuestión mi valía como ser humano.

20. Si interactúo con los niños de otras personas (particularmente gente que no conozco muy bien), no tengo que preocuparme demasiado de que la interacción sea malinterpretada.

21. Si tengo problemas ajustándome a algunos aspectos de las exigencias de género, tengo muchas más posibilidades que un hombre de encontrar una audiencia comprensiva para discutir lo irrazonable de la demanda, y una menor probabilidad de que mi rechazo a ceder me haga ser percibida como inadecuada para mi género.

22. Tengo menos probabilidad de que se me avergüence por ser sexualmente inactiva que un hombre.

23. Desde mi tardía adolescencia hasta la menopausia, para la mayor parte de los niveles de atracción sexual, es más fácil para mí encontrar un compañero sexual a mi nivel de atractivo que para un hombre.

24. Mi papel en la vida de mi hijo se percibe generalmente como más importante que el papel de su padre.

Ahora la lista de Sweating Through Fog. Una vez más, marcaré en negrita los que considero más universales y/o relevantes. He añadido un hipervínculo para corroborar la afirmación sobre las distintas penas por el mismo delito.

Como mujer…

1. Estoy menos presionada que otros para que participe en conductas arriesgadas, peligrosas y poco saludables: una de las razones por las que vivo más que otros.

2. Puedo escoger profesiones menos lucrativas y no ser llamada una perdedora.

3. Si no llego a la cima de mi profesión, está bien. La gente no juzgará que soy menos por ello.

4. Tengo derecho a los beneficios de una sociedad segura y ordenada, pero nadie espera que ponga en riesgo mi seguridad personal para mantenerla.

5. Tengo el derecho de que la inmensa mayoría del riesgo sufrido en defensa de mi país recaiga sobre los hombros de otros.

6. Se me permite evitar la violencia, e incluso huir de ella, sin arriesgarme a que se rían de mí.

7. Si veo a alguien en peligro, se me permite parar y pensar cuidadosamente sobre el riesgo que corre mi persona antes de salvarlo, sin que mi coraje sea puesto en duda.

8. Tengo el derecho de evitar desafíos peligrosos y arriesgados sin que se me llame cobarde.

9. Cuando soy niña se me permite llorar y decirle a mis padres que tengo miedo de algo. Mis padres no estarán decepcionados conmigo.

10. Tengo el privilegio de que las profesiones realmente peligrosas sean ocupadas por otros.

11. Si cometo un crimen, recibiré menos tiempo en prisión por el mismo delito.

12. Cuando me encuentro con otros en una aterradora situación de vida o muerte, tengo el derecho a que se me evacúe primero, una vez que los niños están a salvo. Los otros pueden esperar.

13. Si acabo asesinada como parte de alguna atrocidad, la gente estará especialmente furiosa y llamarán la atención al hecho particular de que fui asesinada. Cuando otros son asesinados, no es tan escandaloso.

14. Tengo derecho a entregar a mi hijo en adopción, y por tanto rechazar totalmente cualquier responsabilidad financiera y personal que de otra forma tendría.

15. Puedo escoger si quiero ser madre o no, sabiendo que la sociedad presionará al padre para que cumpla con sus responsabilidades financieras, quiera o no quiera.

16. Si soy atacada, espero que otras personas no involucradas y a salvo vengan a defenderme.

17. Si veo a alguien ser atacado, no se espera que ponga en riesgo mi seguridad para defenderlo. Está bien si yo espero a que otros intervengan, y al mismo tiempo está bien si yo critico a otros por no hacerlo.

18. En una disputa relacionada con la custodia, se presupone que soy el mejor progenitor y el más seguro.

19. Tengo el derecho de interactuar con niños que no son míos sin que la gente me mire de modo sospechoso.

20. Si elijo ser madre, la gente lo entenderá si quiero concentrarme exclusivamente en el cuidado diario y personal de mis hijos. La sociedad espera que mi esposo gane el suficiente dinero para hacer que esta opción sea posible.

21. Puedo ser realmente ofensiva cuando alguien me enfada, y llamarlos feos, perdedores, frikis, asquerosos, repugnantes, basura, pusilánimes, pervertidos, gordos [etc.]. Después de todo, tengo el derecho a que no se me trate cruelmente en el trabajo, y el derecho a no escuchar cosas desagradables que puedan hacerme sentir incómoda. Tengo recursos legales si ese derecho no es respetado, y tengo el derecho de dejar eso perfectamente claro en mi entrevista de trabajo.

22. Se me permite aceptar mis cualidades espirituales, adoptar una visión de la vida más elevada y refinada, porque otros pueden encargarse de todo el “trabajo sucio”: jardinería [¿yard work?], recolección de basuras, construcción, pesca, minería, alcantarillado, limpieza de las calles, transporte de larga distancia, manejo de equipajes, pintura, granallado y cementado.

23. Si fracaso en algo, puedo ir a la universidad y estudiar las fuerzas históricas y constructos sociales que hacen la vida más dura para gente como yo. Si otros fracasan, es que no tienen lo que hay que tener.

24. Si fracaso en casi todo, siempre puedo enseñar cursos universitarios que explican por qué gente como yo fracasa tanto.

Los puntos 23 y 24 son más una mofa de los feministas profesionales que un privilegio femenino, pero es cierto que el feminismo permite a la mujer culpar al Patriarcado de sus fracasos, algo que el hombre no puede hacer.

Por supuesto las listas no abarcan todo, y hay muchas otras que tratan este tema como la de Women in Higher Education. De hecho, existe un blog dedicado al tema llamado This Is Female Privilege. Como mencioné al principio, sin embargo, no podemos perder de vista las diferencias culturales, pues los géneros no interactúan igual en todas partes.

Por el momento me gustaría añadir algunos privilegios más. Por ejemplo:

1. Mi falta de agresividad no es percibida como una deficiencia de mi personalidad.

2. La timidez o introversión no suponen un obstáculo tan grande para encontrar pareja como lo sería en un hombre, ni pondrán en cuestión mi valía como miembro de mi género.

3. Puedo disponer de la casa como me plazca, dictando la organización del espacio y su decoración, para que refleje mis prioridades y personalidad.

4. La opresión, dificultades y problemas que experimenta mi género son reconocidos por la mayor parte de la opinión pública y reciben atención especial tanto de las instituciones estatales como de las universidades.

5. Tengo el privilegio de desconocer que mis privilegios existen (como se dijo sobre el privilegio masculino en Amptoons).

Ahora la gran pregunta: ¿Es justo llamar a todos estos puntos “privilegios”? Sinceramente, y a pesar de haber escrito esta entrada, el concepto de privilegio no es tan adecuado cuando hablamos de género (sea el masculino o el femenino) como cuando hablamos de raza, que fue para lo que se ideó, y específicamente para la situación en Estados Unidos. El concepto de privilegio fue creado como categoría de análisis en 1965 por Theodore W. Allen, partiendo de las teorías de Du Bois. No sería hasta 1988 cuando Peggy McIntosh establecería un paralelismo entre el privilegio racial de los blancos y las diferencias entre hombres y mujeres para crear el concepto de privilegio masculino.

El gran problema es que, a grandes rasgos, el privilegio racial no funciona como el privilegio de género. El privilegio racial de los blancos, primero legal y luego social, no implica ninguna obligación legal o social para el blanco, y desde luego ninguna contrapartida ventajosa para el negro. En los roles de género, sin embargo, no ocurre así. Por ejemplo, el hombre puede tener más oportunidades de encontrar trabajo (privilegio) por razones como que no se queda embarazado. Hay, sin embargo,  contrapartidas: es devaluado como persona cuando carece de él, y recibe menos apoyo familiar, demostrado en que más del 80% de los sin techo son varones, a pesar de que entre los hombres el desempleo es inferior. Por otra parte, una mujer tiene mucha más posibilidades de ser considerada como pareja pese a estar desempleada que un hombre en las mismas circunstancias (a quien podrían llamar “un perdedor”, insulto que no funciona igual de bien a la inversa).

Algo parecido ocurre con los llamados privilegios femeninos. Veamos por ejemplo el caso de la prohibición de las mujeres en posiciones de combate en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, una prohibición que sólo ha sido abolida este año. Según el punto número 5 de la segunda lista, es un privilegio no tener que participar en el combate para la defensa del país y dejar que lo hagan otros. Creo que todos podemos estar de acuerdo en eso. Por otra parte, también podría interpretarse como opresión. En primer lugar porque es una prohibición, no un derecho, y en segundo lugar porque sin el acceso a puestos de combate a las mujeres se les está impidiendo ocupar los puestos más altos como oficiales (más allá de coronel), además de la libertad de luchar por su país si eso es lo que quieren hacer.

Ahora bien, dándole otra vuelta de tuerca, poder alistarse a las Fuerzas Armadas, tener el empleo estable que ofrece, recibir entrenamiento gratis en una profesión y comenzar una carrera con posibilidades de ascenso, es una opción muy apetecible para varones con pocos recursos, que se alistarían sin pensárselo dos veces si hubieran tenido garantizado (como las mujeres) que nunca iban a desempeñar una función de combate. No subir de rango más allá de coronel (que muy pocos consiguen en cualquier caso), no le resultaría un duro precio a pagar a alguien que comienza en la pobreza o simplemente no puede encontrar trabajo.

Por tanto, cuando en este blog utilicemos el concepto de “privilegio” refiriéndonos al género, será utilizado como categoría de análisis para debatir con términos similares a los que usa el feminismo (para que todos tengamos las mismas armas) pero sin ser tan ingenuos como para pensar que el privilegio por razón de género es equiparable al privilegio racial.

Mi crítica al feminismo en este sentido es que, cuando se hacen listas del privilegio masculino (como la de Amptoons), nunca se especifican los matices o contrapartidas. El feminismo jamás admite que los privilegios masculinos tienen un reverso, como por ejemplo la desechabilidad masculina. Sin embargo, son prestos a criticar que el privilegio femenino sí los tiene, al menos los pocos que admiten la existencia del privilegio femenino en primer lugar.

Cada privilegio tiene sus matices y contrapartidas (opresión), para ambos sexos. La existencia del privilegio femenino no niega la opresión de la mujer en otras áreas, del mismo modo que el privilegio masculino no niega la opresión del varón. Privilegio y opresión son dos caras de la misma moneda: el palo y la zanahoria para mantener a la gente en su lugar.

El feminismo, sin embargo, considera que el privilegio femenino es en realidad sexismo benevolente (una pequeña compensación) y que la opresión del varón es un efecto secundario y no deseado del privilegio. Valoren ustedes, teniendo en cuenta aspectos de la opresión masculina ya tratados aquí (tanto en la actualidad como en el pasado) qué visión de las relaciones entre privilegio y opresión para ambos sexos les parece más ajustada.

Finalmente, quería terminar la entrada preguntándoles qué otros privilegios femeninos se les ocurren, ya sean universales o específicos para sus culturas.

FUENTE: Hombres, género y debate crítico.

Bienvenido a la democracia genital / Welcome to genital democracy

 

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Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo.

Por Miguel Vidal Santos

En una sección de El País llamada “bienestar” anuncian el nacimiento de un nuevo sexo (o así), el sexo de los autosexuales:

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14 mujeres se ‘casaron’ consigo mismas en Bilbao en junio de 2018.

Autosexual, sección “bienestar”.

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En un lugar donde el norte se situara donde señala la brújula y el sur, en el sentido opuesto, esto hubiera aparecido (si es que a algún insensato le hubiera dado por proponerlo al jefe de sección) en sucesos. Pero aquí, hoy, en España, el hecho de que se publique en un periódico nacional se considera una muestra del progreso de nuestra sociedad.

El interés mediático y político no ya por el sexo, sino por sus formas más extravagantes, la obsesión por el uso que hacemos de nuestro sexo, o el empeño en conseguir que los niños estén más pendientes de su sexo que de jugar, no responde en absoluto a ningún “progreso”, ni a que con ello se estén defendiendo supuestos derechos civiles.

Y no responde a que los redactores de los medios “progresistas” y los partidos mayoritarios, tanto de izquierdas como de derechas, estén obsesionados con el sexo.

Se trata de una actividad política. Pura y dura política. Y su finalidad es muy simple: que el Estado logre hacerse el dueño de tu cama. En el momento en que eso suceda, su poder sobre ti ya no conocerá límites.

“[El sexo] es tan importante que desborda la influencia política, y al mismo tiempo necesita de ella, de su injerencia, para evitar la reproducción de prejuicios, conductas y perpetuación de roles instaurados y recibidos como únicos.”

El sexo como herramienta política en manos del poder, con la cobertura del respeto a “la diversidad”:

“En el pensamiento criminal de creer que hay una ideología de género por explicarle a los niños (también niñas trans, y niños trans) que lo que ven por la calle no es lo normal —porque también hay chicas que se enamoran de chicas y chicos de chicos, aunque no los vea de la mano ni besándose por las calles de sus pueblos y sus ciudades (no, Chueca no es España)— está el trasfondo no sólo de la negación sino del exotismo: que la diversidad lo siga siendo a condición de que se pueda señalar, ya sea para sugerir su cura o para aislarla como desperfecto biológico, manteniéndose fuera del alcance de los niños. Cuando lo que hay que mantener lejos de ellos es una ideología de odio muy concreta.” (Fuera del alcance de los niños)

A base de oficializar comportamientos privados a cuál más minoritario, o más raro, o más retorcido (y permíteme decirlo: a cuál más idiota), se intenta normalizar lo anormal (¡oh, dioses del igualitarismo, ha escrito “anormal”!).

“[La autosexualidad es] la capacidad de tener una relación romántica y sexual con nuestra persona.

Igual que los heterosexuales se sienten atraídos por personas de otro sexo y los homosexuales por personas del mismo sexo, los autosexuales se sienten atraídos por sí mismos.”

Identificado y “beatificado” el comportamiento anormal, se convoca a los sacerdotes del culto al sexo estatalizado para que vistan a la mona de la seda políticamente correcta: la diversidad. Señoras, señores, que pasen los sexólogos:

“Es fácil confundir el narcisismo con esta orientación, pero tiene algunas diferencias fundamentales, sobre todo porque el trastorno de la personalidad narcisista necesita público.

A raíz de sentirse enamorada de una misma, el momento de la masturbación es el momento de encuentro íntimo con una misma bajo este sentimiento de amor.” (Ni hetero ni homosexual: soy autosexual y estoy enamorada de mí misma)

No te engañes, no son solo charlatanes, los sexólogos son los encargados de meterse bajo las sábanas con el patrocinio del Estado, que previamente les ha otorgado acreditación pública.

Son sexólogos charlatanes que viven de adjetivar con términos buenistas unas pautas de conducta que requerirían tratamiento y no exaltación mediática. No se puede servir mejor al Estado genitalizado que se va conformando en las sociedades occidentales.

Democracia con adjetivo

Democracia popular, alardeaban los regímenes comunistas.

Democracia bolivariana, presumen los tiranos venezolanos.

Democracia islámica, disimulan los ayatolás.

Democracia igualitaria, proclama el poder en Occidente.

Democracia feminista, pregonan los políticos varones de partidos españoles de izquierda.

Y por esta vía, se ordena a los ciudadanos lo que deben pensar y lo que deben votar:

“Algo que debió ocurrir hace tiempo y que sin duda ocurrirá. EE UU ha tenido 45 presidentes varones. Ya toca una presidenta en la Casa Blanca.” (Ya toca una presidenta en la Casa Blanca)

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Hay que votar en función del “género”, no de la ejecutoria pasada, ni de los programa, ni de las ideas que cada candidato defiende, ni de sus valores, ni de su trayectoria política y personal. No importan otras consideraciones, tan solo lo que cada cual lleva entre las piernas.

La democracia genital.

Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo:

“Los varones deben reclamar a la empresa que quieren pasar más tiempo con sus hijos.” (“El presentismo del hombre ha empeorado la brecha salarial con la mujer”)

Deben, tienen que, ya toca…

Es como la ola de calor, actualler, hay que estar preparados para hacerle frente cuando llegue y hay que combatirla a fondo cuando ha llegado. Solo así podremos hacer España mejor a pesar de los 40 grados y de los adjetivadores de democracia en el poder.

¡Si Dios quiere!

 

La “violencia de género” es un problema de igualdad, no un problema de cantidad

Lanzo al respetable el siguiente experimento mental. Imaginemos que en España hubiera unos 60 asesinatos de pareja al año, con las víctimas repartidas por igual entre mujeres y hombres. ¿Estaríamos hablando, con escándalo, de un problema que supone el 0,02% del total de muertes en España? Lo dudo mucho. Hay otras causas mayores de muerte sobre las que -en teoría- se podría actuar, y no nos escandalizan nada.

Es 19 veces más frecuente que una mujer se suicide, a que la mate su pareja masculina. Y 53 veces más frecuente que un hombre se suicide, a que mate a su pareja femenina. Pero nadie hace una guerra o campaña moral contra el suicidio. Bueno, nadie, hasta que la podemía intenta relacionar suicidios y desahucios, y con eso ya tiene alguien a quien atacar. Que es una característica de la lucha moral; no es tanto para favorecer a alguien, como para atacar a alguien.

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¿Por qué apuesto que la misma cifra de asesinatos de pareja, pero bien repartidos, no darían nada que hablar? Por otros ejemplos relativamente similares, como suicidios, carreteras, y homicidios en general.

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Hace unos años hubo mucha acción contra las muertes en carretera. Y ahí tenemos un ejemplo del tipo de cifra que nos motiva a la acción. Por ejemplo, en 1989 las muertes en carretera suponían un 2,5% del total de muertes en España. Dos órdenes de magnitud más que la “violencia de género”. Y ha bajado a representar, en 2017, el 0,5% de las muertes totales de España. Aun así, 18 veces más que la violencia de género. Pero ya no hablamos con escándalo de las muertes en carretera, ni pensamos en ulteriores esfuerzos. No nos permitiría atacar a nadie, no tiene morbo.

Si hablamos de suicidio, es mucho peor. 0,9% del total de muertes, en vez del 0,5% de accidentes de tráfico. Pero hay una diferencia; es fácil pensar en formas eficaces de reducir los accidentes de tráfico, pero no mucho para los suicidios. Lo que nos da otra pista verosímil de lo que nos mueve a la acción, cuando no se trata de atacar a un grupo (una “guerra moral”). No solo se trata de la cantidad de muertes que ocurren, sino de las razonables posibilidades de conseguir algo con el esfuerzo. De cajón. No actúas si no esperas resultados, o si el coste es inasumible. Salvo cuando el objetivo es el actuar, y no el resultado.

Podemos darle una vuelta de tuerca al ejercicio mental. Es obvio que dentro de la pareja, la violencia física será casi exclusiva del hombre. En los mamíferos, la violencia física dentro de la especie corre abrumadoramente del lado de los machos. Por eso el 90% de todos los homicidios los producen hombres. ¡Pero los hombres matan a muchos más hombres que mujeres. Sin que nadie se escandalice por la violencia “no machista”! Y supongo que tampoco será “machismo” que los hombres salven con gran preferencia a las mujeres sobre los hombres. La frase -las mujeres y niños primero- es la quintaesencia del “heteropatriarcado machista”. Eso, aparentemente, no hay que corregirlo. Ninguna desigualdad a la vista, ahí.

No hay ninguna violencia “machista” estructural. Sí hay una estructura por la que el macho es más violento (en general) que la hembra. Pero no mata mata más mujeres “por ser mujeres”, sino lo contrario. Y además, es una medición muy fácil de hacer, que yo sospecho que nadie quiere hacer. Se perdería el formidable morbo moral de atacar a un grupo por lo que es.

Medida posible: ¿Qué tasa de homicidios de pareja hay en parejas homosexuales masculinas, comparadas con las heterosexuales? Si fuera la misma tasa, no serían asesinatos “por ser mujeres”, sino por ser pareja. ¿A que no se le ocurre medir eso a ninguna de nuestras combativas feministas, corriendo el riesgo de que se vaya al carajo toda su apasionante lucha moral?

De ahí mi apuesta. No es un problema de cantidad; es un problema de igualdad. De una igualdad que ni existe, ni va a existir. Se puede reducir la violencia. Se ha hecho. Y seguro que se puede hacer más, y se hará. Pero intentar reducir el diferencial de violencia macho / hembra, en una especie de mamíferos, es de coña. Aunque igual no se trata de eso, sino de una conveniente disculpa para … lo que se ve. Disculpa que nunca va a desaparecer, mientras exista un solo asesinato de pareja. ¡El asesino será hombre! Semos así.

Complemento añadido. Un artículo interesante de Marta Iglesias:

Complemento añadido. Estudio que apunta a los que se pregunta en la entrada.

Intimate Partner Homicide Methods in Heterosexual, Gay, and Lesbian Relationships. Krystal D. Mize, MA Todd K. Shackelford , PhD. Florida Atlantic University.

Homicide rates for married and unmarried heterosexual partners, gay partners, and lesbian partners were calculated using population estimates secured from the U.S. Census (2003; population estimates available on request). The intimate partner homicide rate was:

  • 63.72 per million per annum for gay couples
  • 21.25 per million per annum for heterosexual couples
  • 9.07 per million per annum for lesbian couples.

Añadido, para los comentarios:

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Esto no tiene demasiado que ver, pero es para guardarlo aquí. Y que nadie entienda que me parece mal; solo es información.

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Fuentes. Los datos vienen del INE:

FUENTE: plazamoyua.com

El Feminismo Corporativo: una verdadera lacra social.

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«En Francia piropear o sencillamente silbar a una mujer por la calle supone una multa de 750 euros.»

Por Javier Benegas en Disidentia 

En apenas unos años, hemos pasado de disfrutar de una cierta libertad a tener que medir cada una de nuestras palabras, expresiones y actos. Las coacciones que atentan contra nuestra libertad de expresión y de acción, se han multiplicado. Y son las que emanan del bullicioso Feminismo Corporativo (en adelante FC) las que se han vuelto más expeditivas y peligrosas. De hecho, no resulta exagerado afirmar que este nuevo feminismo se ha convertido en la peor y más corrosiva de todas manifestaciones de la Corrección Política.

Censura, censura y más censura

 

El FC censura por definición cualquier alusión al aspecto físico de la mujer, muy especialmente si ésta se produce en un medio de comunicación. Referirse a la belleza o la fealdad de una fémina —no así de un hombre—, o simplemente aludir a su forma de vestir en un reportaje o noticia, es un acto castigado con el escarnio del profesional que firme la nota, aunque se trate de una sátira o una simple crónica rosa.

Si el protagonista del reportaje es una mujer relevante, estos es, según el lenguaje FC, un “referente”, entonces directamente se califica de atentado. Y el autor (muchas veces autora) es arrojado a la hoguera por hereje.

El FC también ha elevado el vulgar piropo a la categoría de agresión sexual. Así, en Francia piropear o sencillamente silbar a una mujer por la calle supone una multa de 750 euros. Y si esto sucede en el transporte público el importe de la sanción se duplica; es decir, 1.500 euros. Una medida que pronto podría ser imitada por otros países europeos.

Por si esto no fuera bastante se pretende que este tipo de sanciones se apliquen, además de en la calle, en otros ámbitos, como la prensa. Y que se tipifique como delito en un medio de información cualquier referencia remotamente sexual sobre una mujer.

La falsa cultura de la violación

A pesar de que las violaciones son delitos cometidos por una diminuta minoría de varones, en comparación con la población total, el FC pretende imponer la idea de que en nuestras sociedades existe una “cultura de la violación“. Y para que ninguna interacción entre hombres y mujeres escape a su control, toda acción debe ser fiscalizada y calificada como algún tipo de agresión sexual, desde una simple palabra, pasando por una insinuación, hasta la franca proposición sexual.

El FC pretende además que el supuesto delito sexual deje de depender de los hechos objetivos y pase a estar sujeto a la apreciación subjetiva de una de las partes, es decir, de la mujer. Y que ni siquiera se necesaria una mínima coherencia temporal. Así, la mujer tendrá derecho a arrepentirse al día siguiente de la relación sexual que mantuvo voluntariamente la noche anterior. Y su cambio de parecer podrá ser base suficiente para procesar al varón.

Universidades y tribunales paralelos

En numerosas universidades norteamericanas el FC ha logrado que se pueda denunciar a un estudiante por el hecho de “mirar raro”, algo por otra parte que es imposible de demostrar salvo que la palabra de la mujer se convierta en ley. Así, en los campus norteamericanos proliferan los comités que actúan como tribunales paralelos, suplantando las competencias de los tribunales ordinarios.

Cualquier joven puede ver su reputación arruinada irremediablemente por obra y gracia de un malentendido, un despecho o una desavenencia con una compañera. Los comités que le juzgarán, además de estar presionados por la corriente feminista, carecen de la preparación y los medios necesarios para realizar pesquisas mínimamente garantistas. Para colmo de males, están saturados, puesto que todo es susceptible de ser considerado agresión sexual.

Como es lógico, los dictámenes de estos comités suelen acabar en los tribunales ordinarios, donde verdaderos jueces terminan finalmente exonerando al estudiante… pero cuando el daño reputacional es ya irreparable. En la era de Internet, las viejas noticias permanecen en la Red durante largo tiempo y, en muchos casos, también las fotografías de los “ajusticiados”. A estos contenidos se puede acceder desde cualquier parte del planeta. Por lo que la víctima no tiene siquiera la posibilidad de rehacer su vida en otra parte.

Feminismo Corporativo e intereses

El FC ha convertido el Día Internacional de la Mujer en un acto de desagravio en el que se denuncia, entre otras cosas, la falsa “cultura de la violación”. Así, lo que hasta hace tan solo unos años era una jornada de celebración y de estímulo, ha derivado en un ajuste de cuentas generalizado, una interesada guerra de sexos con la que se presiona a los legisladores para que redacten leyes particulares. Y la ley deje de ser igual para todos y se convierta en privilegio.

Como ejemplo inquietante de cómo el FC ha penetrado en unas instituciones que se supone neutrales, basta pasear por delante del Ministerio de Igualdad y contemplar la enorme pancarta con un lazo morado que pende de su fachada. Una imagen que tiene ciertas reminiscencias de la Alemania nazi, en cuyos edificios oficiales pendían grandes estandartes con la esvástica.

Lamentablemente, cuanto más ceden los políticos a la presión, más lobbies feministas florecen en aquellos sectores más prometedores. Para las activistas, todo sector relevante, con posibilidades de promoción, se convierte en un objetivo estratégico. Una característica que revela la existencia de intereses que no son ni mucho menos extensibles a todas las mujeres.

En efecto, resulta bastante sospechoso que se ponga el foco en determinados sectores profesionales, casualmente aquellos que resultan más cercanos y atractivos a las activistas y, en especial, a sus núcleos duros. Raro es ver movilizaciones similares en actividades que resultan de escaso interés para las activistas. No existe, por ejemplo, ningún movimiento feminista relevante en los oficios más sufridos, donde la posibilidad de ascender y obtener privilegios es prácticamente inexistente.

En cambio, en el mundo de la dirección de empresas, las finanzas, las ciencias sociales, la política o el periodismo la guerra es total. La razón es sencilla, el FC es por definición un movimiento elitista, integrado por mujeres de clase media que aspiran a mejorar su posición por encima de sus méritos. Son personas que buscan en el activismo su ascensor social.

No es feminismo, es elitismo

El FC se asemeja bastante a los nacionalismos supremacistas. Al igual que estos, crea un enemigo exterior: el hombre o, en su defecto, el patriarcado; construye una causa general con la que promete grandes beneficios a todos los que la apoyen, pero luego las ventajas y prebendas recaen en una minoría; establece barreras de entrada similares a la imposición lingüística, en su caso se trata de una serie de preceptos, reglas, códigos de conducta y dogmas cuya definición y certificación queda a discreción de una selecta cúpula; no significa más y mejores oportunidades, sino selección adversa, un proceso donde no ascienden las más capaces sino las más dogmáticas; y, por último, es intrínsecamente elitista: no hay nada que desagrade más a las nuevas feministas que las mujeres esforzadas, esas que, motu proprio, trabajan duro y velan por las personas a las que quieren, en vez de sumarse a su causa.

En definitiva, el Feminismo Corporativo se ha convertido en un grave problema para la convivencia y la sociedad abierta. No representa a todas las mujeres, sino a una clase muy concreta de mujeres que busca la manera de situarse por encima de todos los demás.

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«Nuevos derechos»

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Pensando un poco, es curioso comprobar cómo la ideología de género ha conseguido en pocos años imponerse en las leyes y en la mentalidad de mucha gente que la apoya. El proceso mental que ha seguido es el siguiente:

-Yo puedo elegir el sexo y el género que me dé la gana.

-Tú tienes que respetar mi elección, no puedes discriminarme.

-Yo puedo elegir la orientación sexual que quiera, libremente.

-Tú tienes que respetar mi elección, no puedes discriminarme.

-Yo afirmo que mi elección de sexo, género y orientación sexual son derechos humanos.

-Tú tienes que aceptarlo y reconocerlo en las leyes humanas positivas.

-Mis elecciones son lógicas y razonables porque soy completamente libre de decidir lo que quiero ser desde el punto de vista sexual.

-Tú tienes que obrar en consecuencia y respetar mis decisiones completamente.

-Yo te obligo por ley, a que no puedas contradecirme ni demostrar que estoy equivocado, que no tengo razón. Si lo haces te perseguiré, te humillaré, te multaré, te destruiré como ciudadano.

-Tú tienes que acatar mis leyes y colaborar o estar callado.

-Aquí mando yo y todos los Tribunales que me apoyan.

Pero de verdad, ¿esas elecciones pueden o deben ser derechos humanos respetables? ¿no son verdaderamente caprichos o arbitrariedades de la voluntad de algunas personas que nunca pueden ser considerados derechos, porque jamás hasta hoy los caprichos humanos, los deseos injustificados, las decisiones arbitrarias, se han considerado y reconocido como derechos en la Historia de la humanidad?

No obstante, por increíble que parezca lo han logrado, lo han impuesto en este principio del siglo XXI y todo el mundo lo tiene que respetar, acatar, sin posibilidad de recurrir o disentir. ¿Están locos tantos políticos que lo han promovido, tantos juristas que lo han aceptado, tantos médicos que están callados, tantos padres que están  acobardados, tantos ciudadanos temerosos que no se atreven a hablar y razonar con sentido común ante tamaño disparate?

Quiero pensar que no, que esta pesadilla acabará más pronto que tarde. Que alguien le dirá al Emperador que está desnudo, que muchos darán un paso al frente y se opondrán con todas sus fuerzas. Yo lo expreso aquí con toda claridad de la que soy capaz. 

Roberto Grao Gracia ( El Brief de Actuall )

Detrás de ese ‘portavozas’ Podemos oculta algo más inconfesable que un tonto error gramatical

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¿POR QUÉ INTENTAN ENFRENTAR A HOMBRES Y MUJERES USANDO CUALQUIER TONTERÍA?

Podemos montó ayer otro numerito para demostrar su gran habilidad a la hora de generar polémicas aparentemente triviales y convertir incluso errores gramaticales en manifiestos políticos.

Intenta desacreditar a la RAE por no ayudarles en su ingeniería social

En una rueda de prensa en el Congreso de los Diputados, la portavoz de Unidos Podemos en el Congreso de los Diputados, Irene Montero, protagonizó la tontería del mes lanzando un “portavoces y portavozas”, un absurdo desdoblamiento de una palabra que, precisamente, sirve para ambos géneros:

Por la tarde, Irene Montero defendió el uso del “portavozas” alegando que “el lenguaje se usa como instrumento para perpetuar el machismo en las sociedades: lo que no se nombra suele no existir”.

Montero también alegó que la RAE contiene una definición machista de la palabra “fácil”, en un penoso intento de desacreditar a la Academia. Pero hay que decir que la RAE no se dedica a diseñar el significado de las palabras -eso es lo que intentan ingenieros sociales como los de Podemos-, sino que se limita a describir los usos existentes, aunque a veces sean peyorativos. Y precisamente por eso Podemos se lleva mal con la RAE: porque la Academia no se pliega a sus exigencias de manipular las palabras con fines ideológicos.

Un deliberado error gramatical con un propósito nada limpio

De hecho, lo de ayer no fue algo accidental. La propia Montero lo ha dejado claro: se siente oprimida por las palabras y quiere que las demás mujeres se sientan tan oprimidas como ella. Pero ¿y a qué viene esto? Pues a que Podemos defiende la ideología de género, cuyas creadoras -comunistas militantes como Simone de Beauvoir o Shulamith Firestone- querían trasladar la tesis marxista de la lucha de clases a los sexos, pensando que ésa era la única forma de que triunfase su revolución en un Occidente donde la consolidación de una amplia clase media inmunizaba a la sociedad frente a los viejos discursos marxistas. El objetivo de aquellas ideólogas era que las mujeres se sintiesen oprimidas por los hombres, pero en una sociedad en la que la mujer goza de los mismos derechos legales que el varón, ese discurso es cada vez más difícil de sostener. Por eso salen con cosas como el mito de la “brecha salarial” o los “micromachismos”, con los que intentan que las mujeres se sientan oprimidas por cualquier tontería, desde invitar a café a una chica a decirle que está guapa, pasando por que los niños jueguen a ser superhéroesque los hombres se sienten con las piernas abiertas y también por el hecho de llamar “portavoz” a una mujer.

Te ofrecen una utopía a cambio de tu libertad: ¿qué puede salir mal?

Pero ¿y qué ganan estos tipos -y tipas- provocando enfrentamiento entre hombres y mujeres? Repasemos la historia del comunismo (pues Podemos es un partido fundado por comunistas): también dijeron que iban a “liberar” a los obreros instaurando una sociedad igualitaria y sin clases, y el precio a pagar era que el Estado lo controlase todo, y que una minoría de ideólogos tuviese todo el poder. El dramático resultado lo hemos visto estos últimos cien años: represión, dictaduras, miseria y muerte. La ideología de género es un nuevo intento de concentrar un poder político absoluto en unas pocas manos, prometiendo a cambio -como en 1917- una sociedad utópica e igualitaria, en la que las mujeres se verán liberadas de la brutal opresión a la que las sometemos los hombres haciendo cosas como invitarlas a tomar café y decirles que están guapas. Y el precio a pagar sería, una vez más, nuestra libertad, y en este punto no tenemos que imaginar futuros distópicos: hace años que nos someten a un señalamiento constante contra todo el que es acusado de “machista”. Ahí tenemos el caso del actor Arturo Valls, sometido a un linchamiento en la red por rechazar que los Premios Goya se conviertan en un mitin feminista. Es otro claro aviso a navegantes: el que se atreva a discrepar será machacado. Al final, esos vendedores de utopías siempre acaban igual: intentando “liberarnos” de nuestra libertad.

FUENTE: ElentirVigo

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Ideología de género: ¿dictadura internacional? / Gender ideology: international dictatorship? Por/By Agustín Laje

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«Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional.»

Por/by Agustín Laje Arrigoni

El pasado 9 de enero conocimos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una Opinión Consultiva apoyando con determinación la ideología de género. La opinión fue peticionada por Costa Rica, con claros objetivos políticos: el oficialismo es consciente de que le costará imponer la ideología de género en su estructura legal sin apoyo externo. Hace algunas semanas, valga recordar, miles de ciudadanos costarricenses —pueblo de escasa efervescencia política— salieron a las calles a marchar contra la ideología de género.

En resumidas cuentas, la Corte manifestó que la llamada “identidad de género” es ‘‘la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento’’, para luego insistir en que existe un “derecho a la identidad de género”. Sabemos bien que, en este contexto, “derecho” no significa libertad de vivir su sexualidad e identidad como le plazca a cada quien, sino obligación para los demás de ser partícipes de lo que es, en rigor, una fantasía personalísima.1

Así por ejemplo, la Corte nos dice que es un “derecho humano” que el Estado modifique los registros y documentos de identidad de las personas, sin considerar nada más que su “auto-percepción”: ya no se le puede exigir a nadie siquiera acreditaciones médicas, quirúrgicas o psicológicas. Si la auto-percepción de un individuo pasa a condicionar la percepción estatal entera, esto significa que, por añadidura, condiciona la percepción de la sociedad toda. ¿Por qué un equipo de hockey femenino, por ejemplo, debería a excluir de su plantel a un hombre que, en virtud de su auto-percepción, el Estado lo ha consagrado como mujer?

Por otra parte, la Corte establece del mismo modo que cualquier unión constituye familia y, por lo tanto, que de cualquier unión entre personas, independientemente del género y la orientación sexual de sus partes, derivan los mismos derechos inherentes al matrimonio. ¿Qué es esto si no la imposición externa del “matrimonio” homosexual y la consiguiente adopción de menores por parte de éste?

En efecto, aquello de “Opinión Consultiva” es eufemístico. La “opinión” de la Corte tiene efectos jurídicos, políticos y administrativos en todos los Estados que son parte de la Convención Americana: 22 en total. La Corte lo deja muy en claro cuando, a colación de su apoyo a la ideología de género, sentencia que “se estima necesario que los diversos órganos del Estado realicen el correspondiente control de convencionalidad aplicando los estándares establecidos en esta Opinión Consultiva”. Por ello, el Tribunal insta “a esos Estados a que impulsen realmente y de buena fe las reformas legislativas, administrativas y judiciales necesarias para adecuar sus ordenamientos, interpretaciones y prácticas internos”.

El poder en la sociedad posmoderna, al decir de Toni Negri, está descentrado. La soberanía de los Estados-nación es cosa del pasado. Las realidades nacionales son hoy un producto de la doble determinación de un poder interno y otro internacional. En este caso, el poder no se divide: se multiplica. En virtud de su dimensión internacional, se vuelve ineludible.

No se trata, desde luego, de un poder democrático. Si el ideal democrático puede definirse a partir de un régimen político que hace emanar el poder desde el pueblo para gobernar al pueblo, y que en la práctica se traduce en la determinación de la voluntad ciudadana con arreglo al uso de instrumentos electorales, el actual orden internacional carece de todos estos componentes. Todavía más: destruye los regímenes democráticos de los Estados que han optado por ellos, en la medida en que las decisiones de las Organizaciones Internacionales se imponen sobre nuestras sociedades en un movimiento que va de arriba abajo, no de abajo arriba.

¿Qué rol puede tener un Congreso Nacional en la cuestión del “matrimonio” homosexual, después de esta “Opinión Consultiva” de carácter imperativo? ¿Qué facultades tendrá en otros asuntos como la adopción homoparental? Ninguno. Estas cuestiones fueron ya resueltas y decididas no por aquellos connacionales que la ciudadanía eligió como representantes del pueblo, sino por 9 personas extranjeras que tienen poder sobre 22 Estados americanos y sus respectivas sociedades.

Si las dictaduras modernas se caracterizan por constituir regímenes políticos que operan con autoritarismo al margen de la voluntad de la ciudadanía, es evidente que estamos en presencia de la formación de una dictadura internacional. El margen de maniobra de los Estados-nación es cada vez más reducido. A partir de ahora por ejemplo, un Estado que no reconozca la adopción homosexual podrá ser denunciado por el lobby LGTB en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y de ahí tener luego un problema en la propia Corte. ¿Qué gobierno querrá ganarse un problema de este calibre para el Estado bajo su gestión?

En las dictaduras modernas, la última evasión que un individuo tenía al alcance frente a los tentáculos del poder era el exilio. Escapar al poder suponía escapar del lugar donde ese poder tenía centro. La actual desterritorialización del poder supone, no obstante, la imposibilidad del exilio. La internacionalización borra todo límite territorial; el espacio se modifica quedando todo determinado por él, lo cual significa que paulatinamente se va borrando toda posibilidad de auto-determinación. ¿Cómo eludir un poder que, a partir de la opinión de 9 personas, condiciona el marco regulatorio, jurídico y administrativo de 22 Estados?

Todavía queda, empero, una esperanza. Dijimos anteriormente que las realidades nacionales son en este momento el producto de dos fuerzas que a veces colisionan y a veces se retroalimentan: el poder interno y el internacional. En un sistema democrático, el poder interno se estructura a partir del voto popular. Los políticos que se lanzan a la carrera democrática, si quieren ganar, necesitan adecuarse a lo que piensan que la ciudadanía piensa. Si se lograra generar movilizaciones de tal magnitud que los políticos percibieran que el precio a pagar por someterse a la Corte Interamericana es mayor al precio de tener eventualmente problemas de derecho internacional con ella, el poder interno podría barrer con el internacional.

Las movilizaciones ciudadanas son de vital importancia como mecanismo de información: en la masa de gente movilizada el político recibe el mensaje de qué tiene que hacer y decir si quiere seguir siendo votado. Allí donde la ciudadanía no se moviliza, los medios de comunicación, los grupos de género y las organizaciones internacionales son los que informan al político.

Hay razones para guardar todavía esperanzas. Lo que no hay son razones para pensar que, de no actuar con urgencia, esa esperanza pueda mantenerse por mucho tiempo más.

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«If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are in the presence of the formation of an international dictatorship.»

On January 9, we learned that the Inter-American Court of Human Rights issued an Advisory Opinion supporting with determination the gender ideology. The opinion was requested by Costa Rica, with clear political objectives: the ruling party is aware that it will cost to impose the gender ideology in its legal structure without external support. A few weeks ago, it is worth remembering, thousands of Costa Rican citizens – people of little political effervescence – took to the streets to march against the gender ideology.

 In summary, the Court stated that the so-called «gender identity» is «the internal and individual experience of the gender as each person feels it, which may or may not correspond to the sex assigned at the time of birth», for then insist that there is a «right to gender identity». We know well that, in this context, «right» does not mean freedom to live their sexuality and identity as it pleases each one, but obligation for others to be part of what is, strictly speaking, a very personal fantasy.

For example, the Court tells us that it is a «human right» for the State to modify the records and identity documents of people, without considering anything other than their «self-perception»: no one can be required to even medical, surgical or psychological accreditations. If the self-perception of an individual happens to condition the entire state perception, this means that, in addition, it conditions the perception of the whole society. Why would a women’s hockey team, for example, have to exclude from their roster a man who, by virtue of his self-perception, has been consecrated by the state as a woman?

On the other hand, the Court establishes in the same way that any union constitutes family and, therefore, that of any union between persons, regardless of the gender and sexual orientation of its parts, derive the same rights inherent to marriage. What is this if not the external imposition of homosexual «marriage» and the consequent adoption of minors by it?

In effect, that of «Advisory Opinion» is euphemistic. The «opinion» of the Court has legal, political and administrative effects in all the States that are part of the American Convention: 22 in total. The Court makes it very clear when, in reference to its support for the gender ideology, it states that «it is considered necessary that the various organs of the State carry out the corresponding control of conventionality by applying the standards established in this Advisory Opinion». For this reason, the Court urges «those States to really and in good faith promote the legislative, administrative and judicial reforms necessary to adapt their internal systems, interpretations and practices».

Power in postmodern society, according to Toni Negri, is off center. The sovereignty of nation-states is a thing of the past. The national realities are today a product of the double determination of an internal and an international power. In this case, power is not divided: it multiplies. By virtue of its international dimension, it becomes inescapable.

It is not, of course, a democratic power. If the democratic ideal can be defined by a political regime that emanates power from the people to govern the people, and that in practice translates into the determination of the citizen’s will according to the use of electoral instruments, the current order International lacks all these components. Even more: it destroys the democratic regimes of the States that have opted for them, insofar as the decisions of the International Organizations are imposed on our societies in a movement that goes from top to bottom, not from bottom to top.

What role can a National Congress have in the issue of homosexual «marriage», after this «Advisory Opinion» of an imperative nature? What faculties will you have in other matters such as homoparental adoption? Any. These questions were already resolved and decided not by those nationals that the citizens elected as representatives of the people, but by 9 foreign persons who have power over 22 American States and their respective societies.

If modern dictatorships are characterized by constituting political regimes that operate with authoritarianism outside the will of the citizenry, it is evident that we are witnessing the formation of an international dictatorship. The margin of maneuver of nation-states is increasingly reduced. From now on, for example, a State that does not recognize homosexual adoption may be denounced by the LGBT lobby in the Inter-American Commission on Human Rights, and then have a problem in the Court itself. What government will want to win a problem of this caliber for the State under its management?

In modern dictatorships, the last escape that an individual had within reach of the tentacles of power was exile. Escaping to power meant escaping from the place where that power was centered. The current deterritorialization of power, however, implies the impossibility of exile. Internationalization erases all territorial limits; the space is modified, everything being determined by it, which means that every possibility of self-determination is gradually erased. How to avoid a power that, based on the opinion of 9 people, conditions the regulatory, legal and administrative framework of 22 States?

There is still, however, a hope. We said earlier that national realities are at this moment the product of two forces that sometimes collide and sometimes feed back: internal and international power. In a democratic system, the internal power is structured from the popular vote. Politicians who embark on a democratic career, if they want to win, need to adapt to what they think the public thinks. If mobilizations of such magnitude were achieved that the politicians perceived that the price to pay for submitting to the Inter-American Court is greater than the price of eventually having problems of international law with it, the internal power could wipe out the international power.

Citizen mobilizations are of vital importance as an information mechanism: in the mass of people mobilized the politician receives the message of what he has to do and say if he wants to continue being voted. Where citizens do not mobilize, the media, gender groups and international organizations inform the politician.

There are reasons to still hope. What there are not are reasons to think that, if not acting with urgency, that hope can be maintained for much longer.

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