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Sabino Arana Goiri (1865-1903) antología de su pensamiento – General Aranalde @Garanalde

#Política #Nazi-onalistas #Canallas

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Hilo de @Garanalde

SABINO ARAÑA GOIRI(1865-1903)

Antología de pensamientos

Un hilo breve, solo voy a reproducir lo que pensaba este señor y dejo por escrito, juzguen ustedes. Las citas escogidas proceden de los periódicos y revistas en los que difundió su ideario, como Bizkaitarra, Baserritarra.

1- El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenino.

2- Nosotros, los vascos, evitemos el mortal contagio, mantengamos firme la fe de nuestros antepasados y la seria religiosidad que nos distingue, y purifiquemos nuestras costumbres, antes tan sanas y ejemplares, hoy tan infestadas y a punto de corromperse por la influencia de los venidos de fuera.

3-Nosotros odiamos a España con nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de la esclavitud. No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el…

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ESPAÑA -A PESAR DE CIERTOS ESPAÑOLES-ARTURO PÉREZ REVERTE.

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!Y ASÍ NOS VA!

– Los americanos tienen El Álamo, Gettysburg,
-Los franceses Alesia.
– Los judíos, Masada.
– Los griegos, el Paso de las Termópilas.
– Los alemanes, los bosques de Teutoburgo.
– Los ingleses, Trafalgar.
– Los portugueses, Aljubarrota
– Los rusos, Stalingrado.
– Hasta los zulúes tienen algo… Insaldwana

Y los españoles, debido a los traidores por un lado y los
cobardes por otro, no tenemos…
-Las Navas de Tolosa, por insidiosa
-La Batalla del Ebro, por fascista
-Lepanto, por intolerante
-Tenochtitlán, por genocida
-Bailén, por retrógrado
-Amberes, Breda, Northlinghen, por no herir sensibilidades
-Villaviciosa, por no plural ¿Sigo?

Y un montón de ineptos, embusteros, interesados, desgraciados, chusma, incultos, maricomplejines,… traidores y cobardes (insisto) que han dirigido, dirigen y dirigirán las mentes…
de los que se dejen, de esta gran nación que es España.

Cuando paso cerca de Despeñaperros (sitio donde se despeñaron miles de perros invasores e impositores de sus ideas (políticas, religiosas, filosóficas, … ….), siempre salgo despotricando que no haya nada allí para conmemorar algo tan importante, tan épico, tan cristiano.

He estado en Normandía, y estuvimos cuatro días viendo museos, cementerios, edificios históricos de la batalla de Normandía, en Estados Unidos de cualquier escaramuza sin importancia hacen un
centro histórico con museo incluido, y aquí tenemos el 800 aniversario de lo que considero la batalla más importante de la historia de Europa (o sea del mundo) y no hacemos nada

….Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello,… mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle.

Ocurrió hace ocho siglos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa.

El próximo 16 de julio se cumple el 803 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultra radical islámico que había jurado plantar la media
luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros.

Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda.

Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo
franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas.                                             Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos-           y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega.                                                                                           A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-.

Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina:
chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al  anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comieran el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.

La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época.                                    

En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja.                                                 La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda.

Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer.                                                                                                

 

Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna.       La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida.

Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato
panza arriba.                                                                                                                         Fue entonces cuando Alfonso VIII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos».                                                                                               Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo.                                 Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo.  Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano.
El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película?… ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?..
Supongo que sí.                                                                                                                     Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad… no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.

¡Ojo! ¡Importante!

Tardamos 8 SIGLOS, o sea, ¡¡800 AÑOS!! en echarles de la península, nuestra tierra!                      

Fue por nuestra desunión, porque España la formaban distintos reinos y no uno solo.  Combatíamos entre nosotros -como ahora con las 17 autonomías innecesarias- y no tuvimos un solo Rey, una sola nación, un único mando militar para expulsarles, de eso se aprovecharon durante ¡8 siglos! y ellos, los de la media luna sí que lo recuerdan, por eso se aprovechan, de nuestra actual desunión, para una segunda invasión silenciosa… bajo la permisividad de políticos de bajo perfil, acomplejados, miedosos de llamar las cosas por su nombre…, nada que ver con aquellos valerosos guerreros cristianos que combatieron y derramaron su sangre ¡para…. nada!
Ellos recuerdan nuestra desunión, la misma que tenemos ahora y que muchos políticos fomentan.     Y ellos lo saben… y de paso, se frotan las manos, se ríen y se aprovechan para  su segunda invasión.
Nosotros hemos olvidado la historia, pero ellos no…. mal asunto.
Durante mucho tiempo fui todo lo que pude… ahora soy todo
lo que quiero.

Arturo Pérez Reverte.

COMISIONES DE LA VERDAD Y POR EL MONTE LAS SARDINAS

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Escrito por Miguel A.Velarde

El verano, junto con la cabalgata presupuestaria anual, siempre es el momento propicio para que un gobierno cuele todas esas cosas que no se atrevería a hacer en épocas en las que los ciudadanos están algo más atentos a las noticias. Tampoco es que hacerlo de forma descarada vaya a tener demasiada repercusión, en un país en el que la mayoría ha asumido orgullosamente su papel de siervos obedientes que necesitan ser protegidos por un amo sabio. No, pero quizás algunas cosas den algo más de reparo, y es mejor hacerlas de forma más discreta, sin que los afectados vayan a dedicarle mucho tiempo en pensar sobre ellas.

A cambio, se nos suelen regalar polémicas menos trascendentes para tenernos entretenidos, lo que se agradece, puesto que nos permite mantener cierto nivel de indignación y cabreo (“conviene que haya tensión” como decía el gobernante que sin duda pasará a la Historia como modelo y síntoma de la decadencia de la Europa del siglo XXI). A los yonkis se nos tiene que dar nuestra dosis para que no nos alteremos demasiado.

¿Temas intrascendentes? Quizá. Ningún tema en política lo es y a la vez todos lo son. La vida sigue después de cualquier acto del gobierno. Se pueden socavar derechos y decretar el hundimiento económico de un país, y al día siguiente el sol vuelve a salir y la gente sigue tomándose su café de la mañana, e indignándose porque tal o cual mamarracho ha dicho cualquier cosa. Pocos notaron el final del Imperio Romano de Occidente. Se levantaron un día siendo súbditos del rey de los ostrogodos, y lo vivieron exactamente igual que el día anterior cuando eran ciudadanos romanos. Acercándonos más, se nos privó del derecho al recurso de apelación civil en los asuntos de menos de 3.000 € y la vida siguió. Se nos limitó el derecho al uso de dinero en efectivo y no se acabó el mundo. ¿Nos vamos a preocupar por cuestiones menores? La vida va a seguir igual.

Más o menos. Al menos un tiempo.

Este verano la cosa nos pilló por sorpresa con el tema de la inmigración. El gobierno nos vendió que iba a ser caritativo y amoroso, para llevarse bien con su principal socio parlamentario, pero enseguida descubrió que su masa principal de votantes no veía bien esa caridad (convencer a la gente que son competidores por los subsidios con los inmigrantes, es lo que tiene), así que lo que toca es correr un tupido velo y tratar de agradar a todo el mundo: ahora acojo a éstos porque salen muy bien en las fotos y ahora entrego a Marruecos a estos otros porque nadie me lo puede impedir.

Mejor seguir con el plan A preparado desde un principio que es… Franco.

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En España siempre tenemos muy presentes y de actualidad nuestros conflictos civiles del pasado.

Lo que ocurre con Francisco Franco es muy curioso, y debiera ser objeto de un estudio en bastante mayor profundidad. Que 43 años después del fin de un régimen, tipos que no lo vivieron actúen como si fuese algo actual debiera ser bastante sorprendente. Pero rascando un poco, vemos que es el Mcguffin perfecto de nuestro país.

Para empezar, Franco es el coco, el hombre del saco, y a la vez el mito fundacional de buena parte de las fuerzas políticas españolas. Estamos en un mundo en el que la socialdemocracia ha muerto de éxito (de éxito político, de cuota de poder, que no en lo relativo a solucionar ningún problema). Durante décadas no hubo espacio relevante en Europa para ninguna fuerza política no socialdemócrata. Se podían dividir en democristianos (con un toque más conservador en lo social) o socialdemócratas propiamente dichos (con un toque menos conservador en lo social), por usar la terminología alemana aplicable a casi todo el continente, pero en el fondo, las diferencias eran tan mínimas que la crisis de partidos era inevitable. Incluso los comunistas renunciaron en su día a la dictadura del proletariado, admitiendo (al menos de palabra) las reglas de la democracia representativa. El eurocumunismo fue una palabra muy de moda hasta que les empezó a dar vergüenza usarla.

Por supuesto, entre las cloacas (en los escaños minoritarios de los parlamentos y las administraciones menores) se movían las ratas que se oponían a la socialdemocracia imperante. Teniéndolos a ellos como alternativa al sistema, resultaba evidente que era mejor seguir como se estaba: comunistas, fascistas, ecologistas sandía (con un sorprendente éxito en algunos momentos)…

¿En qué se podían diferenciar entre ellos, entonces, los socialdemócratas españoles, una vez superadas las cuestiones estéticas (las chaquetas de pana tuvieron su época, y no daban para más)?: Franco.

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Todo español entre 20 y 90 años corrió delante de los grises. Ellos lo confirman

Así, ya desde el principio, unos alzaron la antorcha de su heroica lucha antifranquista como origen de su legitimidad, y otros agacharon la cabeza para que no los relacionaran con el régimen anterior. Da igual que ninguno hubiera luchado en su vida contra la dictadura, y que todos tuvieran sus comienzos políticos cuanto menos cierta relación con la política previa a la democracia. El cambio de régimen fue “de la ley a la ley”, como se ha repetido, y los que eran funcionarios, sindicalistas o alcaldes a principios de 1975 seguían siéndolo para fin de año.

Pero daba igual. Unos se inventaron un pasado ficticio para ellos, y otros prefirieron avergonzarse del suyo, esperando que nadie se lo recordase. La ficción, evidentemente, tiene más fuerza que la vergüenza.

Pasaron las décadas, y el pecado original pervivió al igual que el mito. Los hijos de los que nunca habían hecho nada para derrocar la dictadura, se enorgullecían de las novelescas heroicidades de sus mentores políticos, mientras que echaban en cara a los nuevos políticos del otro bando que los fundadores de su partido habían tenido cargos públicos antes de la Constitución. Así, Franco se convirtió en la kriptonita de unos socialdemócratas (los del PP) y en la poción mágica de Panoramix de los otros socialdemócratas.

Al fin y al cabo, todos seguimos teniendo una gran querencia por la justicia bíblica, y los pecados de los padres se transmiten a sus hijos, sin redención posible. Si es que nos rascan un poco y sale el pastor neolítico que llevamos dentro.

¿Relevancia práctica? Ninguna. Estética. Estética. Franco y el antifranquismo convertidos en las nuevas chaquetas de pana.

Luego llegó la etapa final de la última crisis económica, que trajo consigo la crisis (aunque tampoco para tanto) de los partidos tradicionales. Por toda Europa, los fascismos y los comunismos por fin dejaron de tratar de arrebatarse violentamente la clientela potencial y asumieron todas las cosas que los unían ideológicamente. Así, de la fusión de grupúsculos de ideología totalitaria surgieron cosas como Podemos. Pero como rascando debajo de las estupideces y los unicornios de sus programas electorales (me encanta el término burricornio que acuñó Eclectikus) cualquiera con un coeficiente intelectual algo mayor que un boniato de tamaño medio, huiría de ellos como de la peste, tuvieron que enarbolar otras banderas para atraerse indignados. En algunos sitios fue la inmigración (a favor o en contra), o las políticas de género, o el odio al turista (una rama de la xenofobia bastante clásica)… En España, además de ello, tenían el principal Mcguffin a su alcance: Franco.

Ellos podían acusar a todo bicho viviente de franquista, porque según su propia fantasía fundacional, afirmaban ser los nuevos, los recién llegados, los que no tenían pasado, al contrario que el resto: Los del PP eran franquistas, pero los del PSOE también. Y como la mala conciencia debe explotar por alguna parte, los aludidos siempre estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa para librarse del sambenito, al igual que los conversos del siglo XVI para evitar ser acusados de judaizantes.

Y es que vivir en sus torres (universitarias, parlamentarias, funcionariales…) alejadas de la realidad es lo que tiene. En el mundo real, Franco está tan presente como Leovigildo, el general Prim o la princesa de Éboli. Hay una pequeña panda que aún lo odia como si todavía caminase por la calle, temiendo que sus designios controlen sus vidas, y otro pequeño grupúsculo que lo adora de idéntica forma. Todos ellos irrelevantes en la práctica, pero que parecen ser los motores de la política actual, en vista de lo que los medios (al calor del oligopolio fáctico estatal) y sus subvencionadores políticos nos muestran.

He tenido ocasión de ver discusiones muy raras en las redes. Tipos que no han escuchado hablar de las guerras carlistas, dando lecciones sobre los motivos sociales de la guerra del 36 y la dictadura, y de cómo ésta es la causa de los males de nuestra sociedad actual. Y todo ello bajo el mejor de los argumentos posibles: el “es mi opinión y debes respetarla”.

– Oiga, es que yo creo que Franco fue un dictador asesino y malvado que merece lo peor.

– Oiga, que yo creo que Franco fue el salvador de España y reunía en su persona todas las virtudes.

Pues vale. ¿Y a mí qué me cuentan?

– Oiga, que yo veo muy mal que se produzcan actos de exaltación de Franco y de su dictadura.

– Oiga, que yo veo muy mal que se insulte la memoria de Franco.

Pues vale. ¿Y a mí qué me cuentan?

– Oiga, que hay que impedir que se produzcan actos de exaltación de Franco y de la dictadura.

– Oiga, que hay que prohibir que se insulte la memoria de Franco.

Pues miren, no. Ahí entramos en la libertad de opinión y de expresión, que no puede defenderse sólo para quien opine lo mismo que yo.

Si alguien sale en televisión llamando genocida a Franco y a usted no le gusta, refútelo. Y si alguien se va a un monumento a enarbolar banderas con el águila de San Juan y pedir que Franco resucite, y a usted no le gusta, refútelo también, o monte al día siguiente otro acto pidiendo que se quede en su tumba.

No es posible pedir respeto por los derechos fundamentales, pero sólo de los que piensan como nosotros.

Y aquí estamos, discutiendo sobre lo banal y usándolo como excusa para atacar lo importante. Gritos indignados por el lugar donde está enterrado un cadáver, pero lo solucionamos infringiendo el artículo 86 de la Constitución. Porque ¿qué es el principio del sometimiento del poder a normas, comparado con una polémica veraniega?

Pero estas cosas arrastran consecuencias más divertidas aún. Ahora nos anuncian una “comisión de la verdad” para dejar zanjados todos los debates sobre la guerra civil (la de 1936 a 1939, supongo, porque los debates sobre la que enfrentó a Pedro I de Castilla con Enrique de Trastámara, por ejemplo, aún continúan donde deben, que es en los ámbitos académicos). Y lo sueltan así, sin vergüenza ninguna, porque saben que han preparado bien a la audiencia. Todos dispuestos a obedecer sumisamente a quien el que manda diga que es un experto. Y todos tan hartos ya de la cansina matraca que están dispuestos a admitir cualquier cosa que la ponga fin.

O quizá convenga pararse un poco a reflexionar. Quizá.

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Las comisiones de la verdad siempre han tenido mucho trabajo en todas partes.

Hace 2234 años de la batalla de Cannas, y aún no hay consenso absoluto de cuál de los dos cónsules la pifió ese día, o si lo hicieron de común acuerdo. Hace 120 años de la guerra de Cuba, y aún no están claros los movimientos políticos del gobierno español. Sólo por poner dos ejemplo. ¿El 11-M, el golpe de estado de Tejero, la transición, la primera república..?

¿Nadie ve el problema de permitir que unos políticos y sus expertos decidan cómo fue la Historia e impongan por Ley sus conclusiones? ¿Y luego qué? ¿Penalizamos al discrepante? ¿Abolimos la libertad de expresión, al tiempo que prohibimos la investigación histórica?

¿Y por qué quedarnos ahí? ¿Por qué no hacemos lo mismo con el resto de la Historia de España? Que los expertos a sueldo del político de turno establezcan la verdad irrefutable de todo cuanto sucedió. Y ya que estamos, de todo cuanto sucede.

Y extendámoslo a otros ámbitos, y así nos quedaremos más tranquilos. La Filosofía es una lata. ¿Por qué no dejar sentado legalmente qué corriente de pensamiento tiene la razón? E igual con la Física, la Química, la Biología…Todo sea por evitar las polémicas, que sólo traen crispación y… bueno sí, avance en todos los ámbitos del saber. Pero viviremos todos tan tranquilos…

Y por supuesto, la política. ¿Por qué no determinar ya desde el poder qué ideología es la correcta? ¿Y qué gobernante es el mejor?

Y todo ello gracias a Franco. El personaje más útil de la Historia. Dictador, vale, pero un chollo. Eso es lo que es.

El hombre que pudo cambiar la historia de España

El hombre que pudo cambiar la historia de España Ni cabe duda ni hay defensa posible: España es el país del Mundo más desagradecido, olvidadizo con sus principales personalidades y menos dado a reconocer lo que dieron, contribuyeron e hicieron. Porque la figura del hombre que hoy traigo, seguro que es desconocida para muchísimos de vosotros y es suficientemente revelador (VER ARTÍCULO COMPLETO EN «ORIGEN»)

Origen: El hombre que pudo cambiar la historia de España

Los nombres de los 50 niños asesinados por los comunistas en la masacre de Paracuellos

Ahora que llevamos unos días con el tema de E.T.A. y con tanto MISERABLE que quiere equiparar a víctimas y terroristas y, asimismo aprovechan para sacar a colación los crímenes del franquismo, ME PARECE QUE UN POCO DE «MEMORIA HISTÓRICA» COMPLETA NO VIENE NADA MAL.

NO RECUERDO que LA IZQUIERDA DE ESTE PAÍS haya pedido nunca perdón POR ESTAS ATROCIDADES:

READ ARTICLE IN ENGLISH: The Names of the 50 Children Killed by Communists in the Paracuellos Massacre

 

PARACUELLOS

Brutal matanza perpetrada por el bando republicano en la Guerra Civil Española

 

Por @ElentirVigo  en CONTANDOESTRELAS

En la noche del 6 al 7 de noviembre de 1936,  daba comienzo en la zona republicana la mayor matanza perpetrada en la Guerra Civil Española.

Unos 5.000 hombres, mujeres y niños asesinados

Entre esa noche y el 4 de diciembre de 1936, bajo las órdenes del dirigente comunista Santiago Carrillo, entonces consejero de Orden Público, y bajo la responsabilidad del gobierno republicano que el 6 de noviembre se había trasladado a Valencia, unos 5.000 hombres, mujeres y niños fueron sacados de varias cárceles de Madrid y llevados a Aravaca, Paracuellos de Jarama y Torrejón de Ardoz, para ser asesinados. Los 89 primeros, asesinados en la mañana del 7 de noviembre, habían sido sacados de las prisiones de San Antón y Porlier. Fueron enterrados en la fosa número 1, al pie del Cerro de San Miguel, sobre el que se sitúa una cruz blanca que domina el Cementerio de los Mártires de Paracuellos, y que es visible desde la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas.

En la masacre fueron asesinados 276 menores de edad

Entre los asesinados había personas detenidas por sus ideas políticas, por ser empresarios o por ser católicos. Como ya he señalado, entre las víctimas había muchas personas que no habían llegado a la mayoría de edad (situada entonces en los 23 años). El 4 de diciembre de 2006, familiares y amigos de los asesinados publicaron una esquela a toda página en el diario El Mundo citando los nombres de 276 menores de edad asesinados en estas masacres. He conseguido esa esquela y he decidido publicar aquí la lista de los 50 asesinados -todos varones- con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, apenas unos niños. Mientras transcribía sus nombres he visto que, atendiendo a los apellidos, cuatro de ellos fueron asesinados junto a sus hermanos mayores. No he querido separarlos en este pequeño homenaje, así que he puesto los nombres de los hermanos mayores en las entradas correspondientes. La lista incluye 1 asesinado que sólo tenía 13 años, 2 asesinados de 15, 8 asesinados de 16 y 39 asesinados de 17.

Y aún hay miserables que justifican esta atrocidad

Antes de la lista, termino con una pequeña reflexión: todo asesinato, cometa quien lo cometa, me parece algo horrendo, y el de cualquier niño lo es aún más. Lo más sorprendente de nuestra sociedad es que durante años me he encontrado con miserables que justifican de algún modo estos crímenes e incluso lamentan que no fuesen más los asesinados, y hasta con gentuza de ultraizquierda que usa la matanza como amenaza con expresiones como “a por ellos como en Paracuellos”. Creo que es inútil intentar razonar con quien considera legítimo asesinar a otros por sus ideas o creencias. Eso sí, me pregunto qué miserable excusa se inventarán para justificar el asesinato a tiros de niños de 13, 15, 16 o 17 años y, sobre todo, qué excusa se inventarán las autoridades para seguir sin perseguir esas manifestaciones de apología del asesinato.

La lista de los niños asesinados en las masacres de Paracuellos

Aravaca

  1. Francisco Martín Monterroso, 17 años.
  2. Luis Romeu Cayuela, 17 años.

Paracuellos de Jarama

  1. Luis Abía Melendra, 17 años.
  2. Ramón Alcántara Alonso, 17 años.
  3. Manuel Alonso Ruiz, 16 años.
  4. Jaime Aranda de Lombera, 17 años; también asesinaron a su hermano Andrés, de 22, y su padre Salvador, de 50.
  5. Carlos Arizcun Quereda, 17 años.
  6. José A. Barreda Fernández Cerceda, 17 años.
  7. Manuel Blanco Urbina, 17 años.
  8. Vicente Caldón Gutiérrez, 17 años.
  9. José María Casanova y González Mateo, 17 años.
  10. Antonio Castillejos y Zard, 16 años.
  11. Víctor Delgado Aranda, 17 años.
  12. Vicente Galdón Jiménez, 17 años.
  13. Manuel Garrido Jiménez, 17 años; también asesinaron a su hermano Enrique, de 21.
  14. Aurelio González González, 17 años.
  15. Rafael Gutiérrez López, 17 años.
  16. Adolfo Hernández Vicente, 17 años.
  17. Miguel Iturruran Laucirica, 17 años.
  18. Ángel Marcos Puente, 17 años.
  19. Emilio Morato Espliguero, 17 años.
  20. Saturnino Martín Luga, 17 años.
  21. Ramón Martín Mata, 17 años.
  22. José María Miró Moya, 16 años.
  23. Carlos Ortiz de Taranco Cerrada, 17 años.
  24. Manuel Pedraza García, 15 años.
  25. Francisco Rodríguez Álvarez, 15 años.
  26. Antonio Rodríguez de Ángel, 17 años.
  27. José Luis Rodríguez de la Flor Torres, 17 años.
  28. Epifanio Rodríguez García de la Rosa, 17 años.
  29. José María Romanillos Hernando, 17 años.
  30. Manuel Ruiz Gómez de Bonilla, 16 años.
  31. Samuel Ruiz Navarro, 13 años.
  32. Juan Carlos Sagastizabal Núñez, 17 años.
  33. Alfonso Sánchez Rodríguez del Arco, 16 años.
  34. Alfredo Santiago Lozano, 17 años; también asesinaron a su hermano Manuel, de 20.
  35. Enrique Sicluna Rodríguez, 16 años.
  36. Óscar Suárez Lorenzo, 17 años.
  37. Guillermo Torres Muñoz de Barquín, 17 años.
  38. Bernardino Trinidad Gil, 16 años.
  39. Tarsilo de Ugarte Ruiz de Colunga, 17 años.
  40. José Luis Vadillo y de Alcalde, 17 años; también asesinaron a su hermano Florencio, de 21.
  41. Alejandro Villar Plasencia, 17 años.
  42. Olegario Zorrella Muñoz, 17 años.
  43. Alfredo Zugasti García de Paredes, 17 años.

Torrejón de Ardoz

  1. Enrique Arregui Hidalgo, 17 años.
  2. Rafael Arrizabalaga Español, 17 años.
  3. Félix Berceruelo Martín, 17 años.
  4. Jesús Calvo Quemada, 17 años.
  5. José Luis Pérez Cremos, 16 años.

Ruego una oración por sus almas y por las de todos los asesinados.

Descansen en paz

+ 8.11.2016: Añado a la lista a Jaime Aranda, de 17 años, por indicación de su sobrina Pilar. Fue asesinado en Paracuellos el 30 de noviembre de 1936 junto a su hermano Andrés y su padre Salvador.

 

 

Cuestión catalana por Florentino Portero (vídeo)

MAGISTRAL conferencia sobre el tema del independentismo catalán. Muy recomendable ver desde el primer hasta el último segundo.

FLORENTINO PORTERO RODRÍGUEZ

Profesor Titular

CURRICULUM

(Madrid, 1956) Licenciado en Geografía e Historia, especialidad de Historia Contemporánea, por la Universidad Complutense de Madrid en el año 1980. Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, con una tesis realizada bajo la dirección del Catedrático D. Javier Tusell Gómez titulada Política exterior española. Las relaciones hispano-británicas, 1945-1950. Junio 1988.

Profesor del Centro de Estudios Universitarios San Pablo, desde Octubre de 1984 hasta Julio de 1986. Profesor Colaborador del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1985 a 1987. Profesor del Centro de Estudios Internacionales, Toledo, (Programa de la Universidad de Minnesota en España). Profesor Ayudante LRU del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1987 a 1989.Visitong Fellow del Centre for Contemporary Spanish Studies del Queen Mary College, University of London, durante los cursos académicos 1988-89 y 1989-90. Profesor Titular Interino del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Enero de 1989 a 1990. Profesor Titular del Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, desde Octubre de 1990. Visiting Professor del Spanish and Portuguese Studies Department de la University of Minnesota, cursos 2001-02 y 2006-07.

DATOS PERSONALES

  • Categoria Profesional: Profesor Titular.
  • Departamento:          Historia Contemporánea
  • Número de Teléfono:  91 398 67 46
  • Número de fax:           91 398 67 18
  • Correo electrónico:     fportero@geo.uned.es
  • Dirección de trabajo:  Edificio de Humanidades.

                                      Paseo Senda del Rey 7, Despacho 520, 28040, Madrid.

FUENTE: UNED

La conquista de Granada por los Reyes Católicos / The conquest of Granada by the Catholic Monarchs

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Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, culminaron la Reconquista con la toma de Granada en 1492 a manos del sultán nazarí Boabdil.

Tras casi diez años de guerra, en 1491 los Reyes Católicos pusieron sitio a la capital del reino nazarí de Granada. Su caída era cuestión de tiempo, y Boabdil, el sultán granadino, sólo tenía una opción: rendirse.

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La caída de Granada. Al pie de las murallas de Granada se hizo efectiva la rendición musulmana con la entrega de las llaves de la ciudad por parte de Boabdil a los Reyes Católicos. Las condiciones de la capitulación se recopilaron en las llamadas Capitulaciones de Granada. Así imaginó y plasmó la escena Francisco Pradilla en 1882. Foto: wikicommons

La caída del último enclave musulmán de Europa occidental parecía compensar la conquista de Constantinopla por los turcos otomanos, que había tenido lugar en 1453, o su más reciente ocupación de Otranto, en el año 1480. El mismo papa Inocencio VIII acudió a la iglesia de Santiago de los Españoles y ofició una misa en celebración de la victoria.Festejada en toda Europa, la conquista de Granada había puesto fin a diez años de guerra entre la Corona de Castilla y el emirato gobernado por la dinastía nazarí.

Entre el 27 de diciembre de 1481, fecha en que los nazaríes ocuparon Zahara, y el 2 de enero de 1492, día de la ocupación de Granada, ambas potencias libraron una contienda de carácter muy distinto a las que hasta entonces habían protagonizado. En efecto, Isabel I de Castilla, al contrario de los que había sucedido en tiempos de su padre Juan II y su hermano Enrique IV, no sólo tenía en mente obtener varias victorias en el campo de batalla, sino que pretendía algo mucho más ambicioso: acabar de una vez por todas con el poder islámico en la Península.

La cruenta conquista de Málaga (en agosto de 1487) privó al territorio sureño de su principal puerto y acabó para siempre con el espejismo de una posible ayuda militar de los reinos musulmanes del Magreb. La toma de Baza, en el otro extremo del reino, marcó asimismo un punto de inflexión. Quedaba claro que no se trataba de una guerra tradicional, basada en campañas veraniegas: aquella era una guerra total. Sólo continuaban resistiendo Granada y algunas escasas comarcas circundantes, y fue en esta zona en la que se concentraron Fernando e Isabel. Ambos esposos, los Reyes Católicoshabían establecido pactos secretos con el rey granadino Boabdil por los que éste se comprometía a rendir la capital tan pronto como las circunstancias lo permitiesen.

Sin embargo, llegado el momento, Boabdil no pudo, o no quiso, cumplir con su parte del trato. La existencia en Granada de un sector intransigente, cerrado a toda negociación, le impedía revelar el acuerdo y le obligaba a mantener la guerra hasta el final, esperando, quizás, una intervención exterior que nunca habría de llegar, pues los imperios islámicos más fuertes estaba demasiado alejados geográficamente e interesados en sus propios asuntos.

La presión de las fuerzas combinadas de Castilla y Aragón se dirigió frontalmente sobre la capital a fin de acabar con la resistencia mediante un solo golpe. En el mes de julio, en pleno bloqueo de Granadaun incendio arrasó el campamento de los reyes; según algunas fuentes, la propia Isabel estuvo a punto de morir carbonizada en su tienda, donde al parecer se inició el fuego. Isabel, en vez de ordenar su desalojo, mandó levantar una nueva población, que tomó el llamativo nombre de Santa Fe. Desde esta estratégica posición las tropas castellanas podían realizar continuas razias sobre los desprevenidos pobladores de la Vega, que rápidamente fueron abandonando sus casas para protegerse tras las fortificaciones granadinas. Así, no sólo se privaba a los nazaríes de provisiones, sino que los sitiadores se aseguraban de que, al aumentar sin tregua la población refugiada tras las murallas de Granadael hambre se apoderaría rápidamente de la ciudad.

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Boabdil, el sultán que entregó su reino. Al último sultán granadino le tocó vivir un periodo convulso en el que tuvo que afrontar sangrientas luchas por el poder entre diferentes facciones de Granada así como la larga ofensiva militar de los Reyes Católicos. Foto: wikicommons

Los musulmanes, perdidas todas las esperanzas, se veían abocados a un durísimo asedio, que podía concluir como el de Málaga, con la muerte y la esclavitud de buena parte de la población. El final llegó por el hambre, por la presión militar y, por supuesto, por el soborno a varios notables cortesanos nazaríes, a los que se prometió conservar sus propiedades y su posición social y concederles determinadas mercedes. El 25 de noviembre de 1491 se formalizaban las condiciones de rendición o capitulaciones en el campamento real de la Vega, cerca de Santa Fe.

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El adiós de Boabdil. Las Capitulaciones de Granada fueron muy ventajosas para Boabdil y sus súbditos, pues estipulaban el perdon para todos los resistentes, el respeto a sus propiedades, leyes, lengua e incluso religión. Sin embargo, poco tiempo más tarde, debido a diversas presiones, todo fue papel mojado y la corona impuso nuevos gravámenes e intentó convertir al cristianismo a los musulmanes. Foto: wikicommons

El 2 de enero de 1492 las tropas cristianas entraron en la ciudad, precedidas por varios destacamentos que tomaron las principales fortalezas y torres del recinto amurallado.

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LA ALHAMBRA. El conocido como «castillo rojo» domina toda la ciudad de Granada y fue la residencia de la dinastía nazarí desde el siglo XIII. De hecho en ella nació el propio Boabdil, el último sultán.
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Dibujos nazaríes ocultos en la Alhambra. Recientemente se descubrieron algunos dibujos de la época nazarí que habían permanecido ocultos en la Alhambra, exactamente en las maderas del templete oeste del Patio de los Leones. Patronato y Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife

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After almost ten years of war, in 1491 the Catholic Kings laid siege to the capital of the Nasrid kingdom of Granada. His fall was a matter of time, and Boabdil, the Sultan of Granada, had only one option: to surrender.

The fall of the last Muslim enclave of Western Europe seemed to compensate the conquest of Constantinople by the Ottoman Turks, which had taken place in 1453, or its more recent occupation of Otranto, in the year 1480. The same Pope Innocent VIII went to the church of Santiago of the Spaniards and officiated a mass in celebration of the victory. Celebrated throughout Europe, the conquest of Granada had put an end to ten years of war between the Crown of Castile and the emirate ruled by the Nasrid dynasty.

Between the 27 of December of 1481, date in which the nazaríes occupied Zahara, and the 2 of January of 1492, day of the occupation of Granada, both powers fought a contest of character very different from which until then they had carried out. Indeed, Isabel I of Castile, unlike those that had happened in the time of her father Juan II and her brother Enrique IV, not only had in mind to obtain several victories in the battlefield, but also wanted something much more ambitious: end once and for all with Islamic power in the Peninsula.

The bloody conquest of Malaga (in August 1487) deprived the southern territory of its main port and ended forever with the mirage of possible military aid from the Muslim kingdoms of the Maghreb. The capture of Baza, at the other end of the kingdom, also marked a turning point. It was clear that it was not a traditional war, based on summer campaigns: that was a total war. They only continued to resist Granada and a few surrounding counties, and it was in this area that Fernando and Isabel concentrated. Both spouses, the Catholic Kings, had established secret pacts with the Granada king Boabdil by which he promised to surrender the capital as soon as circumstances permitted.

However, when the time came, Boabdil could not, or would not, comply with his part of the bargain. The existence in Granada of an intransigent sector, closed to all negotiations, prevented him from revealing the agreement and forced him to maintain the war until the end, waiting, perhaps, for an outside intervention that would never come, as the strongest Islamic empires were too geographically remote and interested in their own affairs.

The pressure of the combined forces of Castile and Aragon went frontally on the capital in order to end the resistance by a single blow. In the month of July, in the middle of the blockade of Granada, a fire destroyed the camp of the kings; According to some sources, Isabel herself was about to die charred in her store, where the fire apparently started. Isabel, instead of ordering her eviction, ordered the construction of a new town, which took the striking name of Santa Fe. From this strategic position the Castilian troops could carry out continuous raids on the unsuspecting settlers of La Vega, who quickly left their homes to protect yourself behind the fortifications of Granada. Thus, not only were the Nasrids deprived of provisions, but the besiegers ensured that, by increasing the refugee population without respite behind the walls of Granada, hunger would quickly take over the city.

The Muslims, lost all hopes, were forced into a harsh siege, which could end like the one in Malaga, with the death and slavery of a large part of the population. The end came from hunger, from military pressure and, of course, from the bribery of several notable Nasrid courtiers, who were promised to keep their property and social status and grant them certain grants. On November 25, 1491 the conditions of surrender or capitulations were formalized in the royal camp of La Vega, near Santa Fe.

On January 2, 1492 Christian troops entered the city, preceded by several detachments that took the main fortresses and towers of the walled enclosure.

FUENTE: National Geographic España

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La verdad sobre la tarde del 9 de Octubre de 2017

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JAIME I ENTRA TRIUNFAL EN VALENCIA TRAS DERROTAR A LOS MUSULMANES.

La verdad sobre la tarde del 9 de Octubre de 2017 que las televisiones y medios de la izquierda y nazional-imperialismo catalán han manipulado. Comparte y que se sepa la verdad.

No solo han sido las televisiones y demás, es que redes sociales como Facebook o Twitter no han permitido, haciendo una nueva demostración de que se pasan la libertad de expresión por el forro, subir el audio, por lo que el autor lo ha compuesto como vídeo y lo ha subido a YouTube (por tanto, ver y escuchar rápido y, el que pueda, que se lo baje, pues YouTube tampoco es precisamente muy de fiar en cuanto a la libertad de expresión, sobre todo en cuanto a la libertad de expresión de unos, a otros si que los deja poner todo lo que les da la gana)

Esto es otra demostración de quienes son en realidad los TOTALITARIOS. Y no solo TOTALITARIOS, sino también IMPERIALISTAS, pues ¿que otra cosa es quien quiere ANEXIONARSE un territorio QUE NUNCA LE HA PERTENECIDO?

Y con el apoyo de esa izquierda que tanto clama contra el imperialismo, y muy especialmente, COMO NO PODÍA SER DE OTRA FORMA, ESA CHUSMA NAUSEABUNDA QUE ES PODEMOS, el partido de ese MACARRA DE MEDIO PELO del «Pableras Coleta Morada» y, naturalmente, COMPROMIS, la marca blanca de PODEMOS en la Comunidad Valenciana.

ES MUY IMPORTANTE E INTERESANTE LEER el texto que va apareciendo en el vídeo al mismo tiempo que se escucha la grabación. Una lección de historia para que se entere TANTO IGNORANTE catalano-independentista y otros independentistas, así como la chusma izquierdista, la mayor parte de ellos también ignorantes, palurdos y analfabetos integrales, que es de quien mas se surte la izquierda.

¡¡QUE SE DIFUNDA A SACO!!

SI FUERAN EXTRANJEROS LOS ENEMIGOS DE ESPAÑA. DUI

Hace un año, después de la pitada al himno nacional en la final de la Copa del Rey, escribí un artículo con el mismo nombre y comparaba esa actuación despreciativa y demostrativa de la mala educación democrática, con el recibimiento que brindaron a los Reyes en la República francesa. Hoy nuevamente nos enfrentamos a la falta de educación que asemeja al Parlament a Corea del Norte y democracias similares pues lo aprobado ayer, textualmente, dice las leyes que apruebe la Cámara Constituyente, «no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún otro poder, juzgado o tribunal»; saltándose de este modo la separación de poderes y el respeto a los tribunales nacionales o internacionales a los que están sujetas las naciones libres y civilizadas. Este Golpe de Estado tiene antecedente en el del 6/7 de octubre de 1934; entonces contra la tan añorada IIª República, y con el que terminó rápidamente el general Republicano Domingo Batet, que recibió por ello la cruz laureada de san Fernando. El día 9 se publicaba en la Vanguardia una nota de la que incluyo el final:

La frase completa del encabezamiento: “Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles»
Esta frase, premonitoria, corresponde a la carta de renuncia de Amadeo de Saboya, del que hace poco más de un año, se han cumplido los 125 años de su muerte; el único Rey elegido por las Cortes en competencia con otras candidaturas. Amadeo de Saboya fue elegido democráticamente por 191 votos frente a los 27 del Duque de Montpensier (cuñado de la depuesta Reina Isabel II y nieto del último Rey francés) y los 60 favorables a la República. Su primera actuación tras aceptar el cargo de rey, fue visitar el lecho de muerte de su mentor Juan Prim; asesinado por los perdedores de la votación: Montpensier, aspirante y el general Serrano, regente. Con estas compañías que otro final le esperaba a Amadeo que el fracaso, solo nos aguantó dos años.
Amadeo de Saboya frente al cadáver de Juan Prim. El 1º a su espalda, el general Serrano
Esta frase es coetánea de la pronunciada por el Canciller Bismarck, ante el embajador español, en la que dice que la nación más poderosa que conoce es España pues ni siquiera los españoles han sido capaces de acabar con ella en 400  años. Bismarck había utilizado la búsqueda por Juan Prím de un rey para España en sustitución de la expulsada Isabel II, para llevar a Napoleón III a la guerra y así terminar de consagrar y afianzar la recién nacida Alemania, vencedora en Sedán en septiembre de 1870.Se le atribuye una pésima opinión de la clase política española, empeorada tras las luchas cantonales y la Iª República.
Mariscal von Bismarck
En los años transcurridos desde que se pronunció, hemos vivido guerras cantonales en la Iª República, la tercera guerra carlista (realmente guerra civil); dos guerras en Cuba; anarquismo salvaje de finales del S XIX y primeras décadas del XX, con tres jefes de gobierno asesinados; pistolerismo patronal; Golpes de Estado (el de Primo de Rivera, dos contra él, el de los republicanos de Jaca…; declaración unilateral de independencia de Cataluña en octubre de 1934; revolución sangrienta en Asturias en las mismas fechas, otra salvaje y sangrienta guerra civil y sus represiones de uno y otro signo; terrorismo etarra durante más de 30 años y en lugar de aprender, seguimos acometiéndonos con denuedo. Versión de Mingote del cuadro de Goya en que dos españoles, enterrados hasta las rodillas, se arrean estacazos

Ahora nos enfrentamos nuevamente con renacidos intentos de romper la unidad de España, Ah! si fueran extranjeros los enemigos de España.

 

El primer jefe de gobierno de la Iª República, Estanislao Figueras, solo aguantó seis meses y se fue sin despedirse; para mayor broma, el último fue el general Serrano .Coincidiendo con el fin de siglo XIX aparecen los nacionalismo, realmente regionalismos, periféricos que refleja muy bien el liberal Práxedes Mateo Sagasta, el mantenedor del bipartidismo con Cánovas del Castillo.

Al general Batet, general que desbarató el golpe de estado de Companys y a cuyas órdenes no se quiso someter, fue fusilado por orden de Franco en febrero del 1937. El general Batet, catalán, era considerado traidor por los independentistas y también lo fue por los sublevados del 36 que vieron mucha benevolencia en su actitud con los golpistas del 34 y también por no sumarse al levantamiento. le condenaron a dos penas de muerte pues de una podía ser indultado pero si eran dos, no tenía salvación. Se relacionó esta severidad con el fusilamiento en Granada del general Miguel Campins, amigo y compañero de Franco en Alhucemas y en la Academia de Zaragoza; sin que Queipo, amigo de Batet, aceptase las peticiones de perdón del propio Franco. El general Campins solo llevaba en Granada desde el 10 de julio y como quiso permanecer leal a la república, murió. Nuevamente los estacazos, odios y venganzas. 

Así llegamos a nuestra democracia y en ella se instalan partidos nacionalistas que abusando de las transferencias de educación, han ido sembrando un caldo de cultivo secesionista y la mentira del España nos roba. Eso sí han conseguido imbuir de furor patrio a personajes como Rufián que han preferido olvidar la opinión xenófoba que los dirigentes nacionalistas tenían de los inmigrantes, que tanto han ayudado al crecimiento de Cataluña.

Xenofobia de Jordi Pujol
Tampoco han dudado en pasar de defender un Estado Autonómico, no independentista a proclamar y abrazar la Declaración Unilateral de Independencia. Artur Mas, colaborador necesario en la corrupción del 3% de CDC y la familia Pujol, desde sus múltiples cargos de consejero, ahora lo enmascara en el PDC (siglas muy parecidas al primer partido de Jordi Pujol. Ironías o casualidades buscadas como con el JpS, las iniciales de Jordi Pujol Solei.
Ayer consumaron la desobediencia jurídica a la Constitución y a las últimas advertencias/prohibiciones del Tribunal Constitucional y o se anula o se abrirá un periodo de gran inestabilidad en todo el país. Nada más aprobarse el Brexit, muchos de los que en aquel referéndum votaron alegremente a favor de la salida de Reino Unidos de la Unión Europea reconocieron su arrepentimiento y su ignorancia de las consecuencias, además de admitir que habían sido engañados por los que querían «liberar a Reino Unidos del control de la UE». Para algunos catalanes, España representa lo mismo que Europa para algunos británicos. La propaganda separatista sólo crea monstruos: ver redes sociales
Mientras tanto nuestros ¿gobernantes y cabezas visibles de los partidos?, miran a su ombligo y desechan una gran coalición para hacer frente al mayor problema con que se enfrenta nuestra joven democracia. Es antes su sillón que la unidad, en armonía, de España

HISTORIA: «BOUDICA», LA REINA GUERRERA BRITÁNICA

Fue una heroína que dirigió a un gigantesco ejército contra las legiones romanas para liberar Britania de sus invasores aproximadamente en el año 60 d. C.. También fue en cierto modo una «madre coraje», pues se puso como objetivo vengar la violación de sus hijas perpetrada por los mismos legionarios que habían quemado su pueblo y le habían arrebatado las riquezas a su familia.

Sin embargo, Boudica fue también una sanguinaria reina que arrasó los tres asentamientos más importantes de Roma en las islas y acabó con más de 80.000 civiles (muchos de ellos, después de ser torturados y quemados vivos) antes de ser detenida por el ejército de Cayo Suetonio Paulino. Con todo, y para muchos de sus compatriotas, esta mujer es considerada como la primera lideresa que trató de hacer lo que, hace pocas semanas, logró Gran Bretaña con el Brexit: separarse de Europa (o, en su caso, liberar a su pueblo del Imperio Romano).

Primeros contactos

Para entender la historia de Boudica es necesario retroceder en el tiempo hasta casi un siglo antes de su nacimiento. Por entonces Britania, tierra de verdes campos regados por una lluvia constante, vio invadidas sus costas por Julio César, entonces leal a la República romana, allá por el año 55 a. C. El hombre que, a la postre, pasaría a la historia por acaparar el poder para sí como un dictador, movilizó a dos de sus legiones (la VII y la X) y a 80 navíos para cruzar el Canal de la Mancha y asaltar las mismas islas que, casi dos mil años después, trataría de conquistar también Napoleón Bonaparte sin lograrlo.

Los primeros días de sus legionarios en las playas inglesas fueron fructíferos y, a base de pilum y escudo, lograron disperar a las tribus defensoras. La situación no podía ser mejor para César, quien era consciente de que, si la segunda oleada de sus buques (la que portaba los víveres y la caballería) enlazaba con ellos, no habría problemas para someter a aquellos bárbaros sin ninguna formación militar.

Pero el «gozum» del César acabó en un «pozum» cuando, por culpa de las tempestades, la flota de refuerzo tuvo que retirarse a las costas galas. Así narró este suceso el mismo general en su obra historiográfica «Bellum Gallicum» (en la que hablaba de sí mismo en tercera persona): «Destrozadas muchas naves, quedando las demás inútiles para la navegación, sin cables, sin áncoras, sin rastro de jarcias, resultó, como era muy regular, una turbación extraordinaria en todo el ejército, pues ni tenían otras naves para el reembarco, ni aprestos algunos para reparar las otras».

Aquel primer contacto con los britanos dejó un sabor agridulce en la boca de Julio César quien, a pesar de no haber recibido derrotas considerables en las islas, tuvo que reembarcar a sus hombres y salir a la carrera de allí a sabiendas de que, a la larga, iba a perder una gran cantidad de hombres y provisiones.

La conquista definitiva

Los britanos demostraron, en definitiva, a Julio César que eran un pueblo duro de conquistar, pero el romano no estaba dispuesto a tener una mancha de tal calibre en su currículum, así que un año después (en el 54 a. C.) armó de nuevo a sus legiones y llamó otra vez a las puertas de Gran Bretaña. En este caso mejor pertrechado y con muchos más víveres y hombres.

El resultado fue el que cabía esperar. Incursión por allí, batalla por allá, terminó por conquistar una buena parte de Britania con sus legionarios. Aquel fue el comienzo de la sumisión y la romanización de las tribus más destacadas de las tierras de los druidas bajo la sandalia de aquellos hombres cubiertos de chapa. «Tras las conquistas de Julio César estas tribus se dedicaron al comercio con los pueblos latinizados de la Galia», explica el divulgador histórico Eugenio Maggio González en su obra «Desde el cuartel, historias de los soldados».

Este proceso culminó en el año 43 d.C. con el emperador Claudio, quien asentó los dominios del Águila en aquellas tierras y favoreció la expansión de las legiones, tal y como explica el divulgador histórico Antonio Diego Duarte Sánchez en su conocida obra «El ejército romano». En los años posteriores a la llegada de Claudio, hasta media docena de las tribus britanas más destacadas rindieron pleitesía a Roma, donde la república ya había dado paso al Imperio en el año 27 d. C.

Así fue como aquellos hombres que según dejó escrito César se pintaban «de color verdinegro con el zumo de gualda [para parecer] más fieros en las batallas; se [dejaban] crecer el cabello [y se pelaban] todo el cuerpo, menos la cabeza y el bigote», tuvieron que retirarse hasta el norte de Britania para organizar su resistencia desde allí. Todo ello, mientras una buena parte de sus hermanos se veían obligados a servir a los romanos.

Boudica, reina y madre

Boudica (también llamada Boadicea) vino al mundo aproximadamente en el año 30 d. C. en el seno de los icenos. Una tribu que habitaba, tal y como explica Maggio, la «antigua región de la Anglia del Este, en las tierras más orientales de la isla de Gran Bretaña» y que lograba mantener una relativa independencia del Imperio Romano a base de soltar dinero a los recaudadores.

Cuando Claudio llegó hasta Britania, nuestra protagonista era una niña que, como señala la historiadora Bonnie S. Anderson en su obra «Historia de las mujeres» tenía una complexión fuerte, voz áspera y cabello rojizo que le llegaba hasta las rodillas. Con apenas 18 años (o 19, atendiendo a las fuentes) contrajo matrimonio con Prasutagus, el rey de los icenos, lo que la convirtió en monarca de pleno derecho. De esta boda nacieron dos niñas. Unas pequeñas que, cuando fallecieran sus padres, no tendrían precisamente problemas económicos, pues serían herederas de la inmensa fortuna que había atesorado su padre a lo largo de los años. Una suerte, por cierto, que no tenían todos aquellos britanos que habían nacido en el seno de una familia pobre.

Y es que, por entonces la situación era asfixiante para el pueblo que vivía en las regiones dominadas por Águila Imperial debido a la estructura que había establecido Roma para regir las islas. ¿La razón? Que los britanos rendían cuentas políticas ante un presidente, y económicas ante un procurador imperial (el encargado de recaudar los impuestos). Algo que les costaba sus buenas monedas a lo largo de los meses.

Su vida era tan precaria que los miembros de las tribus solían decir lo siguiente: «Antiguamente solo estábamos sometidos a un rey; más ahora estamos bajo el imperio de dos tiranos: el presidente, que insulta a nuestras personas, y el intendente, que se apodera de nuestros bienes». Todo esto se agravaba con las severas medidas que los centuriones tomaban contra los pueblos que se retrasaban con los pagos o que, directamente, se negaban a soltar el dinero.

Muere un rey, renace una reina

La vida de esta feliz familia fue despreocupada hasta el 60 d. C., año en que Prasutagus murió creando un severo problema en lo que refiere a su herencia. ¿La causa? Que, tras su fallecimiento, los romanos se lanzaron como auténticos buitres a por el dinero que atesoraba su familia. Y ello, a pesar de que el monarca había legado antes de fallecer una buena parte de sus bienes al Emperador como tributo para evitar que le arrebatasen a su familia el resto.

«Prasatago había legado al morir la mitad de sus posesiones a los romanos y la otra a sus dos hijas, esperando con el sacrificio de una parte de su reino asegurar el reposo de su familia. Este calculo tuvo bien diferente resultado. Inmediatamente después de su muerte el procurador romano se apoderó de todos sus dominios», determina el escritor del siglo XVIII Oliver Goldsmith en su obra «Historia de Inglaterra». Las cosas, en definitiva, pintaban negras para Boudica.

Ávido de riquezas icenas, el procurador romano Cathus Decianos (llamado también Cato Deciano) envió a sus soldados a enfrentarse a los soldados de Boudica. El resultado fue desastroso para la tribu, pues los legionarios quemaron sus casas, cometieron todo tipo de tropelías con sus mujeres y capturaron a una buena parte de ellos para venderlos como esclavos. Además, cuando Boudica trató de resistirse fue desnudada y azotada delante de su propio pueblo.

Aquella vergüenza fue increíble, pero el sufrimiento que tuvo que soportar la reina fue nimio si se compara con el que tuvo que pasar cuando, como bien relata Maggio, los soldados del Águila azotaron a sus hijas y las violaron por turnos. Todo ello, por cierto, mientras ella era obligada a mirar. Algo que corrobora Goldsmith: «El pudor de sus hijas recibió en su presencia los más crueles ultrajes». El ver a sus pequeñas mancilladas hizo que Boudica tomase las armas y se uniese a varios pueblos cercanos (entre ellos los trinovantes) para plantar cara al infame enviado de las legiones. Así comenzó la guerra.

Comienza la guerra

Ese mismo año, Boudica decidió tomarse la justicia (o la venganza) por su mano y, llamó a la guerra a todas aquellas tribus deseosas de mandar de una patada a los romanos de vuelta a comer pasta a Italia. «Estas violencias bastaron para provocar la revolución general en la isla. Los icenos, interesados más que nadie en esta querella, fueron los primeros en tomar las armas, y todas las otras provincias se apresuraron a seguir su ejemplo. Boadicea, mujer de gran belleza y ánimo varonil, se puso a la cabeza del ejército», determina el escritor del XVIII.

A día de hoy se desconoce exactamente el número de soldados que logró reunir, pero las cifras rondan entre los 120.000 y los 230.000 combatientes. Aunque, todo hay que decirlo, solían combatir sin armadura y muchos no contaban siquiera con experiencia militar. Fuera como fuese, el contingente partió hacia Camulodunum (en la actual Colchester) ávido de sangre romana que derramar.

Lo que pasó en aquella ciudad fue una auténtica masacre. De nada sirvió que Deciano enviara desde Londinium (la actual Londres) 200 hombres para reforzar las defensas, pues estos fueron pasados a cuchillo por el ejército de Boudica. Tampoco ayudó demasiado la llegada de la IX Legión (la «Hispana»), cuyos 2.500 hombres (según datos del historiador Stephen Dando) fueron aniquilados en los caminos antes de llegar a Camulodumum.

Después, se inició la barbarie contra los habitantes de Camulodunum. «Los britanos de Boudica saquearon y prendieron fuego a la ciudad, así como torturaron y asesinaron a millares de prisioneros romanos. Según relata Tácito, algunos romanos de Camulodunum fueron ahorcados, mientras que otros fueron crucificados. Todos fueron sometidos a torturas con fuego. Dión escribió cómo los prisioneros romanos fueron empalados con pinchos ardientes y abrasados vivos», añade el experto en su obra «Legiones de Roma. La historia definitiva de todas las legiones imperiales romanas».

Hacia Londres

Después de pasar a cuchillo a todos los supervivientes de la ciudad, Boudica se dirigió hacia Londres con su gigantesco ejército. En este caso, sin embargo, los romanos fueron mucho más previsores y muchos dignatarios abandonaron la ciudad para no ser pasados a cuchillos. Uno de ellos fue el mismo Deciano, quien salió por piernas viendo lo que había ocurrido en la cercana Camulodunum.

Al que se le encargo la defensa de la ciudad fue a Suetonius Paulinus (Suetonio Paulino), que andaba aniquilando pueblos rebeldes en el sur. Este, cuando recibió la orden, partió hacia Londinium. Pero al arribar a la ciudad decidió que era indefendible y dejó a los ciudadanos a su suerte. «Inspeccionó las fortificaciones de Londinium y pronto se dio cuenta de que no podría ser defendida, y a pesar de los ruegos de sus habitantes se retiró, dejando la ciudad a su suerte», explica, en este caso, Maggio.

En definitiva, y como señala el historiador del siglo XIX León Galibert, Paulino prefirió sacrificar una ciudad para salvar al resto de la población romana en Britania. «Ni los lamentos, ni las lágrimas de los habitantes que reclamaban su apoyo, le impidieron dar la señal de marcha», determina el experto. Aquellos con suficiente fuerza para portar un arma se unieron a la legión de este oficial, pero el resto, niños, mujeres, ancianos y enfermos, fueron dejados a su suerte.

El resultado fue el que cabía esperar: otra masacre. «Cuando llegaron los sublevados, mataron a cuantos se habían quedado e hicieron otro tanto en el vecino municipio de Veralamium (Saint Albans): murieron unos 70.000 ciudadanos y aliados, algunos, sacrificados a los dioses», explican los historiadores franceses Joël Le Gall y Marcel Le Glay en su obra «El Imperio romano». Boudica y su ejército, hasta entonces recelosos de combatir contra los romanos, comenzaron a sentirse lo suficientemente confiados como para atacar a las legiones.

La batalla final

Semanas después, y en vista de que Boudica había aniquilado la friolera de 80.000 ciudadanos romanos y destruido los tres principales asentamientos romanos en Britania, Suetonio, un militar experimentado donde los hubiera, decidió plantar cara al ejército rebelde.

Aunque, en este caso, él elegiría el campo de batalla: una llanura a la que se accedía tras pasar por unos estrechos acantilados. Sería su particular desfiladero de las Termópilas, pues impediría que el enemigo rodease a sus veteranos legionarios. Con todo, a día de hoy se desconoce el lugar exacto en el que se luchó a pilum y gladius contra los britanos de Boudica. Dando ofrece, en este sentido, una posibilidad en su obra: «La ubicación más probable se encuentra en las proximidades del actual pueblo de Mancetter, en la frontera entre los condados de Warwichshire y Leicestershire».

Fuera donde fuese la batalla, lo cierto es que en ella tanto la táctica romana como el lugar seleccionado para combatir al ejército de Boudica hicieron que 10.000 legionarios pudieran enfrentarse en igualdad de condiciones a un contingente de entre 120.000 y 230.000 hombres. En palabras de Tácito, el «mayor ejército que se hubiera reunido jamás».

La contienda se desarrolló en tres sencillas partes. En primer lugar, los legionarios lanzaron sus «pilum» contra aquellos guerreros sin armadura (solo llevaban un escudo) y que combatían casi desnudos. Después, la infantería logró resistir la embestida total de los bárbaros y, finalmente, la caballería del Águila rompió su formación por el flanco. Aquel día fueron 80.000 los britanos que dejaron este mundo. Los restantes fueron hechos prisioneros o huyeron. Sobre el destino de Boudica existen varias teorías. Unos afirman que murió en batalla. Otros, que se suicidó posteriormente.

Ricardo Robaina Mederos