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Una mafia mueve los hilos de Pedro Sánchez y hace una exhibición de dominación

El presidente del «Frente Popular» insulta a medio país «al borde de la insurrección civil»

El presidente del «Frente Popular» insulta a medio país «al borde de la insurrección civil»

Pedro Sánchez declaró ayer la guerra a la más de media España que no le vota.

Pilar Díez

Pedro Sánchez interviene durante el primer día del debate de investidura. | EFE

El Mundo

«Sánchez levanta un «muro» para ser presidente frente a media España». El muro de Pedrín, lo ha bautizado Bustos. La intervención del chulo playa fue una declaración de guerra a la mitad de los españoles. Pues a la guerra. «Sánchez se erigió en el primer candidato a la Presidencia que no solo no aspira a gobernar para la mitad de España, sino que lo hará en su contra«, dice el editorial. La mitad de España no le reconoce como su presidente.

«No es cierto que el presidente sea la única alternativa a un Gobierno de PP y Vox: tras el 23-J Alberto Núñez Feijóo le ofreció un acuerdo que Sánchez rechazó. El bloque plurinacional no es una condena, sino una decisión consciente: la de expulsar al centroderecha del espacio democrático». Es lo que ha elegido este impresentable. Sánchez gobierno con quien gobierna porque quiere, no por obligación.


«Por eso, en un discurso netamente frentista, Sánchez convirtió al rival político en una caricatura semifascista que nunca debe gobernar». El discurso fue un insulto y un escupitajo en la cara de los españoles que no le votan, que son la mayoría. «En lugar de presentar un programa de gobierno, como debía, enarboló un discurso agresivo contra el PP y contra el propio Feijóo«. «La sesión anticipa una legislatura extremadamente tensa y cautiva de la radicalidad». No podía ser de otra manera con un radical déspota en la Moncloa.


Como dice Jorge Bustos, «él no aspira a la comprensión, el cariño o la gratitud de los españoles, ni siquiera de la mitad de ellos: él es un tipo que ha jurado venganza, y le basta ir encontrando por el camino aliados que compartan su resentimiento inextinguible. ¿Contra quién? Al principio contra los barones que lo echaron, después contra la derecha que le ganaba en las urnas, luego contra los empresarios que se reían de él, ahora le ha entrado la perra con la Iglesia, más tarde le tocará al Rey: tanto da». Muchos se van a acordar de lo que hicieron el 23J.

David Jiménez Torres dice que «el daño que se está haciendo a nuestra democracia era asombrosamente evitable». «Se dice con frecuencia que Sánchez es un político valiente. Pero sus medidas supuestamente valientes han facilitado, al menos a corto plazo, su permanencia en el poder». Es lo único que le importa, por Dios a estas alturas no creo que quepa ninguna duda. «Siempre hubo opciones más valientes e indudablemente mejores que la que se ha elegido: la del frentismo, la arbitrariedad y la huida hacia adelante. Pero esas opciones ya se han desvanecido. Y el nuevo camino que se abre ante nosotros es mucho más sombrío». Nos enfrentamos a un tipo al que le gusta mucho la fruta. Pero eso ya lo sabíamos el 23J, cuando aún teníamos opciones.

Raúl del Pozo tampoco da crédito a la maldad infinita de Sánchez. «Con un país al borde de la insurrección civil, el candidato -en un discurso larguísimo, tedioso, cargante- criticó la escalada de las derechas de reaccionarias; les dijo que no aticen el odio, aunque él sea el primer culpable de esta escalada de polarización por su comportamiento sectario, maniqueo y oportunista al pactar con los enemigos de la nación e imponer un Gobierno frentista contra la mayoría de las instituciones, que se han echado a la calle. Ha llegado a culpar al PP del odio y la crisis de Cataluña diciendo que su receta condujo al desastre. No atacó a los que proclamaron la independencia porque son sus cómplices». Ese tipejo de barra de bar es sólo eso, odio y sectarismo. «En su primera réplica, Feijóo devoró a Sánchez y a su discurso, y le dijo que ha perdido la razón y la poca coherencia que le quedaba». El problema es que a Sánchez le resbala lo que le digan. Está completamente loco. Pero, como dice Raúl, «todos los discursos son inútiles porque Sánchez tiene amarrada la amnistía, la investidura y la presidencia. Lo demás son palabras«. Exacto. Tuvimos las urnas para librarnos de este monstruo zumbado. Y no lo aprovechamos.

El País

«Sánchez defiende la amnistía para un Gobierno que frene a los ultras», dice el periódico ultra de las mil colinas. El discurso de odio del presidente de media España. Carlos Cué, entregado sanchista, dice que «Pedro Sánchez sale al ataque una vez más». «Sánchez y Feijóo protagonizan un tenso debate como preludio de una legislatura al rojo vivo», dice Xosé Hermida. Hombre, si el mismo presidente declara la guerra a media España qué se puede esperar.


El panfleto sanchista está mucho más tranquilo que los últimos días. Como dice Íñigo Domínguez, las matemáticas son impepinables. El editorial no editorializa, es más bien una crónica. «Un debate durísimo, encarnizado, pero de absoluta normalidad democrática en un Congreso de los Diputados». A El País le parece normal que el presidente de un país levante un muro contra más de medio país, mienta, insulte y se ría del jefe de la oposición. Todo muy normal. «Sánchez defiende sus pactos, que incluyen las medidas de gracia, como un freno contra la ultraderecha». Sí, estuvo dos horas riéndose de nosotros en nuestra cara.

La España "que no se rinde" se revuelve contra su epílogo letal Jesús Fernández Úbeda


Daniel Gascón dice, sin embargo, que «si te importa la mentira, es difícil estar a favor de la impunidad a cambio de la investidura». «Todo el mundo sabe que la amnistía obedece a una sola necesidad: los siete votos de Junts. El único motivo real está ausente de la exposición de motivos de la proposición de ley. Todo lo demás —los «argumentos jurídicos», la «pedagogía» política, la apelación a «la concordia»— es farfolla». Y aburren a las ovejas. «No motiva la ley otro interés que la conveniencia personal: la de Pedro Sánchez y la de Carles Puigdemont. Los beneficiados directos de la amnistía son los que la han impulsado y redactado». Y aún así, es mucho más inquietante la declaración de guerra de un loco peligroso como el chulo que castiga. Muchos irán al exilio para evitar la cárcel.

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Luz Sánchez Mellado da cuenta lo que ha logrado Sánchez. «De lo que estoy segura es que, aquí y ahora, mientras España, ña, ña, ña, se rompe o se refuerza, en las barras de los bares, los grupos de WhatsApp de amigos y familias, y las mesas de las casas se está acordando no hablar de política ni de coña para tener la fiesta en paz y no salir tarifando». Una verdad como un templo.

ABC

«Sánchez agrava la fractura entre españoles para tapar la amnistía». No, que va. Sánchez es un enfermo y goza con la fractura. Tapar la amnistía le importa un bledo, tiene los votos que es lo único que le importa. «Pedro Sánchez inauguró ayer un género preocupante en los discursos de investidura. Rompiendo la costumbre mantenida durante décadas por todos los candidatos a la presidencia del Gobierno, el todavía presidente en funciones dedicó la mayor parte de su turno de palabra a desacreditar al jefe de la oposición», e insultar a la más de media España que no le vota. «En ningún momento abandonó el tono confrontativo».
«Nada más tomar la palabra mencionó conjuntamente a Vox y al Partido Popular, formaciones a las que deslegitimó y tildó de antidemocráticas, lo que es tanto como demonizar a millones de españoles«. Echarlos de España.

Una puñalada trapera contra millones de ciudadanos Pablo Planas

«El discurso del presidente en funciones fue creciendo en agresividad y llegó a plantear, de forma inquietante, la necesidad de elevar un muro contra todas las fuerzas que pueden suponer una alternativa a su gobierno. A Sánchez no le tembló la voz a la hora de emplear expresiones gravísimas y llegó a afirmar que nos encontramos ante un «dilema existencial», lo que evocó la funesta retórica de otros tiempos». El 36, para ser exactos. «Sánchez cultivó irresponsablemente el miedo a la alternancia política como un recurso emocional con el que legitimar los excesos de su Gobierno y la erosión institucional a la que nos condenan sus pactos». «El Partido Popular tiene ante sí la enorme responsabilidad de ejercer una oposición firme con el objetivo prioritario de mantener la igualdad entre españoles, el marco constitucional y de reconstruir nuestra amistad civil frente a un Gobierno de evidentes tintes divisivos«. Hablemos claro, tintes guerracivilistas.


«El verdadero, único programa consiste en evitar que gobiernen los fachas. En el presuntuoso lenguaje sanchista, levantar un muro de defensa de la democracia», dice Ignacio Camacho. «Pero no se trata de un muro sino de una trinchera». Es un tipo peligrosísimo, un grandísimo degustador de fruta. «Toda la línea argumental del candidato se basa en la alineación de bloques, en conducir al país a un enfrentamiento bipolar, a una confrontación civil, a una fractura deliberada de la convivencia». Ya sabemos a lo que atenernos.

La Razón

«Sánchez elige el radicalismo y la crispación para tapar la amnistía». Y dale molinos. Sánchez no necesita tapar la amnistía. Le traen al fresco las manifas y las protestas. Y siempre ha sido un radical. «El debate de investidura es la crónica de la legislatura que se viene. División, insulto, Gobierno sometido al chantaje independentista, y con Vox tensando la cuerda por la derecha para echar más leña al fuego en el que se calienta Pedro Sánchez». Carmen Morodo la tiene tomada con Vox. Aquí no hay más amenaza que Pedro Sánchez.

«En un clima de división social, política, institucional y judicial sin precedentes, Sánchez no fue ayer al Congreso a rebajar la tensión, sino a echar más gasolina porque la polarización y el eslogan de la extrema derecha es el pegamento que une a sus socios y que justifica todas sus concesiones». Con precedentes, Carmen, con unos precedentes que terminaron en una dictadura de 40 años.

Dice Marhuenda que «el rostro que mostró durante su intervención confirma que tenemos enfrente a un político crispado, frentista y vengativo». Y con un odio y una maldad que hiela la sangre. «No quiere ser presidente del Gobierno de España sino de un Frente Popular. Por ello, se dedicó a atacar la sensibilidad de la mayoría de los españoles».


Para Sergio Alonso «España involuciona a toda marcha hacia una dictadura encubierta». «Cesiones que, como las anteriores pactadas con Bildu, dinamitan el orden constitucional que ha propiciado hasta ahora una convivencia próspera y pacífica entre españoles de todo signo y condición, con altibajos esporádicos de violencia instigados por los mismos que a partir de este momento teledirigirán La Moncloa si un milagro no lo remedia». Los milagros no existen, existen las urnas. O existieron.

«Peor aún que portugueses, españoles»

Manifestación contra la amnistía en Madrid

Por Francisco Rosell en vozpopuli

En El Planeta de los Simios en que ha devenido España, a base de ver, oír y callar hasta que la gente se ha plantado con un multitudinario “¡Basta ya! contra los enemigos de la nación y de la democracia, se hace realidad la escena final de esta joya del cine de ciencia ficción. Justo cuando el astronauta Taylor cabalga por una playa tras desembarazarse de unos monos inteligentes que lo apresaron en un paraje de pobladores humanos esclavizados por antropoides a causa del aterrizaje forzoso de su nave. De pronto, una oscura mole le hace entrar en shock y que resulta ser la Estatua de la Libertad derruida entre las rocas del mar. Ello le percata de que el planeta de los simios es la Tierra barbarizada por los monos. Espantado grita: “¡Maniáticos! ¡La habéis destruido! ¡Yo os maldigo a todos!”. Con la mirada rota por la escombrada escultura que la Francia de la “Liberté, Egalité, Fraternité” donó a EEUU en el centenario de su independencia, el personaje de Charlton Heston se pregunta cómo sus estúpidos congéneres han consentido autodestruirse arrollando su libertad y su progreso. En un pergamino, habría hallado la respuesta de un filósofo y diputado británico del siglo XVIII, Edmund Burke, tan citado como desoído: “Para que el mal triunfe sólo precisa que los hombres buenos no hagan nada”.

Como la realidad imita al arte, sin aguardar al año 3.978 del filme, este país de los simios ya principió en la antaño democracia de la rica Venezuela del “aquí eso no puede pasar” en la que el golpista indultado Chávez plantó sus garras antropoides y sus síntomas son palpables, con el ex presidente Zapatero como gran canciller bolivariano, en la España de Sáncheztein sometida a neocomunistas y segregacionistas para que el inquilino monclovita ejerza su satrapía sobre el trozo de nación en el que los xenófobos le dejen mandar. Nadie creyó -como hogaño en España- que la “democracia más antigua y sólida de la región” trocaría en narcodictadura que exporta su modelo aquende de los mares.

En este Waterloo español, se asiste a un momento crítico tras dar su rogada venia un prófugo como el “pastelero loco” Puigdemont para que Sánchez sea investido presidente como cabeza de ratón de una coalición Frankenstein -con más partidos dentro que especies el Arca de Noé- conjurada para derogar la Constitución sin darle vela en el entierro al ciudadano y disolver la nación más antigua de Europa con sus cédulas de soberanía a los viejos señoríos feudales. Esos siete votos de Junts son siete puñales clavados en el corazón de la España constitucional. Desde la traición del conde don Julián dramatizada por Zorrilla en El puñal del godo, no se conoce felonía igual, no en vano, destapa la Caja de Pandora y esparce la semilla de la discordia al alimón con fuerzas tan desleales como bulímicas en sus apetencias de un quimérico y explosivo Estado plurinacional.

Sánchez no es hijo de la circunstancia, sino que se vale de ella -como en el Covid- para alzarse contra la legalidad desde el poder como socialistas y secesionistas en 1934 para que la derecha no gobernara

Así, en comandita con los hijos de Chávez y con el separatismo, Sánchez busca entronizarse tirano con el autogolpe en marcha -ahora desde La Moncloa y antes desde la Generalitat- que secunda la asonada catalana de 2017 contra la que él auspició la aplicación del artículo 155 de la Constitución con las reservas, según narra en su Manual de Resistencia, del indolente Rajoy. Enterrando el legado del PSOE del último medio siglo y remontarse al que abocó a la Guerra Civil, Sánchez asume los axiomas neocomunistas y segregacionistas para aferrarse al Gobierno con los españoles de rehenes. Sánchez no es hijo de la circunstancia, sino que se vale de ella -como en el Covid- para alzarse contra la legalidad desde el poder como socialistas y secesionistas en 1934 para que la derecha no gobernara.

Renegando del PSOE refundado en Suresnes y artífice de la Carta Magna, Sánchez entronca, en efecto, con un Largo Caballero que, como ministro de Trabajo de la II República, verbalizó en el XIII Congreso de su formación en 1932: “El Partido Socialista no es reformista cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo”. No le va a la zaga un Sánchez que no aceptó la victoria del PP, por lo que no felicitó a Feijóo ni admitió que Felipe VI designara a éste candidato a la investidura rehusando darle la réplica en un gesto inédito en democracia y enviando en su lugar al camorrista Óscar Puente, quien se comportó como un matón. De hecho, tras ser vencido el 23-J, pese a anticipar la cita para aprovechar la ventaja de convocarlas desde el Gobierno y a la hora de su conveniencia, ha antepuesto, en vez de repetir los comicios, entregar la nación y su democracia a los enemigos de ambas.

Ni siquiera el partido rumano hermano del PSOE, cuando aprobó como él una amnistía a la medida de sus corruptos con la protesta de la calle y el apercibimiento de la UE, osó hacerlo sin un referéndum que, a la postre, rechazó una vileza que, en España, es inconstitucional como Sánchez proclamó antes del 23-J. Como contrapunto, para contravenir el compromiso de abandonar la OTAN, el PSOE de González, con 202 escaños, auspició en 1986 un referéndum sin recurrir a una consulta manipulada entre una militancia menos aborregada y que siete años antes le forzó a dimitir al plantearle su renuncia al marxismo.

Ante este envite contra la nación y la democracia, González y Page (y todo socialista) tienen el deber de frenar la traición de Sánchez al rendir las llaves a los salteadores

El “no es posible” dejó de ser un freno para quien se guía por las líneas rojas que le impuso el comité federal del PSOE para embridarle y al que dobló el brazo. A raíz de ello, implantó su dictadura en un partido de estómagos agradecidos que vive del erario y obedece “La Voz de su amo” como la discográfica del gramófono y el perro. El PSOE defiende una cosa y su contraria a toque de silbato cual perro pavolviano.

Empero, ni González ha sorteado un maléfico patriotismo de partido y se ha limitado a salvar su negra honrilla reclamando urnas minutos antes de que Sánchez rindiera la nación a quien dijo que traería a España para ser juzgado. Aficionado al flamenco, González debería haberse atenido a la salida de Caracol El del Bulto, padre de Manolo Caracol, al empaparle el traje un rebufo de vapor del Expreso que le trasladó de Sevilla a Madrid con harta demora: “Ese roneo, cojones, en Despeñaperros”. A diferencia del barón castellano-manchego Page, cuyo hermano gemelo se ha dado de baja de “este nuevo PSOE” a fuer de socialista, nadie puede jugar al equívoco y deslizar “yo soy el otro”. Aun así, habiendo “mucha necesidad y poca virtud” en Sánchez, a Page tampoco le ayudará ser gemelo si sus diputados transigen con el cambio de régimen dorado con la píldora de la investidura. Ante este envite contra la nación y la democracia, González y Page (y todo socialista) tienen el deber de frenar la traición de Sánchez al rendir las llaves a los salteadores.

Con la frivolidad que acredita su desempeño, Sánchez deshace el esfuerzo integrador por encerrar a los demonios patrios a través del gran acuerdo nacional de 1978 que forjó una Constitución que él ahora convierte en papel mojado con su abordaje consumando desde el poder el intento fallido del teniente coronel Tejero en 1981 al mando de un grupo de guardias civiles. Lejos de pacificar Cataluña como blasona para envolver en nobles propósitos su ambición, asola y socava la convivencia en toda España.

Teniendo marcado a fuego el legado de sus mayores, de viejos socialistas sevillanos como Dulce del Moral o Ventura Castelló, o del ministro republicano Manuel Giménez Fernández, González sabe que una amnistía ilegal redactada por sus agraciados deshará la convivencia. Cuando dos de cada tres españoles votan al PP y al PSOE frente a separatistas en retroceso electoral, Sánchez las rescata al impagable coste de romper la concordia borrando sus delitos y pidiendo perdón a los facinerosos. Así, al fugitivo Puigdemont se le equipara con el exiliado Tarradellas, quien alertó de la “dictadura blanca” de Pujol como embrión de la que funda Sánchez con sus sosias. Un do ut des que imposibilite la alternancia y que allane una independencia “de facto” sufragada por la colonia que será el resto de España tras el expolio separatista. Como sarcasmo, la estafa se hace en nombre de un sacrosanto progreso por el que la izquierda privilegia a los ricos y se preserva, junto a sus sindicatos, su ración de rancho.

Merced a este apaño de conveniencia y connivencia entre bandoleros políticos que se arrogan hacer cuanto les place en esta anarquía gubernamental, el separatismo se garantiza la impunidad. Así, criminaliza a jueces sometidos al tribunal popular de unas Cortes, como en pleno Terror de la Revolución Francesa, que a su vez transfiere la soberanía nacional fuera de España a una mesa de partidos tutelada, con el voto decisorio de la quinta fuerza de Cataluña, por veedores internacionales. Como si fuera un Estado fallido y una democracia caribeña con España y Cataluña como realidades contrapuestas. Para más inri, el truhan Sánchez abona las tesis separatistas y da carta de oficialidad a un remedo de “memoria historia” que abarca desde 1714 hasta 2023 que subvierte la Historia y decreta que la fabulación independentista sea verdad legal. Amnistía y amnesia de una izquierda anestesiada con el cloroformo de sus medios de agitación y propaganda que revierten la Transición.

No hay otra que la rebelión cívica de los servidores públicos y la movilización ciudadana como la de este 12 a las 12 con toda España convertida en una Gran Plaza de la Constitución

A este venenoso móvil, Sánchez aplica el adagio Divide et impera para solidificar su caudillismo e invocar el voto del miedo en una porfiada España en la que el forofismo político es casi tan acusado como el futbolístico. Como historió el hispanista británico Raymond Carr, no hay zona del mundo en el que la mitología de la izquierda pase tan fácil como verdad que en España con la cooperación acomplejada de la derecha.

Tras asumir Sáncheztein las leyes de desconexión de la Constitución y de España del Parlament de 2017, no hay otra que la rebelión cívica de los servidores públicos y la movilización ciudadana como la de este 12 a las 12 con toda España convertida en una Gran Plaza de la Constitución. Los españoles no pueden, si quieren seguir siendo libres e iguales, mostrar la irresolución que Tito Livio advertía entre los romanos ante el expansionismo de Filipo V. “Vosotros pensáis -les exhortó- que lo que se trata es si ha de hacerse la guerra o no; y no es así; lo que se trata es si esperáis al enemigo en Italia, o si iréis a combatirlo a Macedonia porque Filipo no os permitirá escoger la paz”.

Donde los primeros ministros dimiten

En esta hora crítica bajo el dominio de los peores -“kakistocracia” lo llaman-, la resistencia institucional y ciudadana es vital, pues España no es Portugal. Allí basta que un primer ministro lo investigue una Fiscalía independiente por corrupción para que dimita como el martes Antonio Costa, en vez de autoamnistiarse como Sánchez. Aquí, por contra, se avasallan y colonizan instituciones con los amigachos del déspota para que sea legal todo lo que él decida. El litio vale más en Portugal que la nación en España; un delito de corrupción y amiguismo que otro de lesa traición adobada de no menor corrupción y amiguismo.

Así se vuelve del revés la anécdota del escritor y diplomático Eça de Queirós al viajar con otro cónsul en tranvía por París y observar que una mujer no le quitaba ojo. Al dirigirse el novelista al revisor en perfecto francés, la señora le inquirió: “Disculpe. Antes les oí hablar en una lengua que me es ignorada. No es inglés, ni alemán; tampoco italiano. ¿Acaso son españoles?”. “Ay, señora -ironizó-. Peor aún: portugueses”. Ojalá que los españoles fueran hoy portugueses. Tan cerca en lo geográfico y tan lejos en lo democrático, Portugal traza una raya con la España de Sánchez de hinojos ante el separatismo y donde éste, sobre los cascotes de nuestra Estatua de la libertad, aúlla altivo: “Yo, El Supremo”.

Mientras negocia amnistía para los independentistas, Pedro Sánchez llama «reaccionarios» a sus opositores

Miles de ciudadanos se concentraron frente a la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Madrid. La actividad derivó en disturbios cuando los asistentes quisieron saltarse el cerco policial

Por Alejandro Linares Mendoza

Más de 3.000 personas se congregaron en la Calle de Ferraz de Madrid. Se trata del tercer día consecutivo en el que se registran concentraciones en la emblemática vía capitalina.

La reunión de este lunes culminó, sin embargo, en incidentes violentos. Lo que era una movilización pacífica derivó en disturbios cuando los asistentes quisieron saltarse el cordón policial.

Los agentes resguardaban el edificio que alberga las oficinas principales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la tolda política a la que pertenece Pedro Sánchez, presidente en funciones del Gobierno de España.

Hasta allí han acudido los ciudadanos que no avalan la posible amnistía que negocian los socialistas. El perdón le sería concedido a Carles Puigdemont y a otros líderes catalanes que formaron parte del referendo secesionista de 2017.

Carles Puigdemont (centro), se desempeñó como jefe de Gobierno de Cataluña. Huyó a Bruselas, Bélgica, luego de ser acusado de sedición por la justicia española

Aquella consulta, que rompió el hilo constitucional en España, pretendía conseguir la independencia de Cataluña y, por consiguiente, su separación del resto de la geografía española.

Sus impulsores terminaron acusados por sedición. Algunos, como el propio Puigdemont, optaron por el ostracismo y terminaron en Bélgica, una nación que ha servido de refugio a diversos dirigentes soberanistas.

Tras seis años de auto exilio, el ex presidente de la Generalitat podría regresar a territorio español. Lo haría sin cuentas pendientes, gracias a la ley de amnistía que ha propuesto Pedro Sánchez.

El texto, que aún no es una realidad, funcionaría como moneda de cambio. Junts, el partido catalán liderado por Puigdemont, ha prometido apoyar a Sánchez si éste perdona al dirigente.

El presidente en funciones, quien busca permanecer en el cargo, intentará formar Gobierno. Para ello requiere, sin embargo, de una coalición que le garantice los apoyos necesarios.

Entre las toldas estarían los izquierdistas de Sumar, los ultranacionalistas del PNV y, por supuesto, Junts, en caso de que se concreten las negociaciones sobre la posible amnistía.

De acuerdo con cifras oficiales, 3.800 personas acudieron a la concentración que se efectuó, la noche de este lunes, frente a la sede del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

Más allá de los destrozos, los disturbios de este lunes no arrojaron lesionados. Que la cifra de heridos se mantuviera en cero parecía improbable cuando iniciaron los choques entre manifestantes y policías.

Los oficiales emplearon gas lacrimógeno para dispersar a la muchedumbre. En algunos casos también recurrieron al empleo de balas de goma. Esa acción ha sido condenada por representantes de VOX.

Desde el partido de derecha acusaron al Ejecutivo en funciones de “criminalizar a los españoles que protestan contra la amnistía y contra el golpe”. “Seguiremos en la calle”, advirtió Santiago Abascal, secretario general de la tolda.

Pedro Sánchez, por su parte, calificó a los manifestantes como “reaccionarios”. El gobernante en funciones señaló que, a su juicio, “atacar las sedes del PSOE es atacar a la democracia”.

Y entiende esto Pedrezuelo, mejor ser un reaccionario que un mentiroso convulsivo y compulsivo, plagiador, tahur y fullero, además de, como el resto de su partido, inútiles y parásitos. La izquierda mundial, en general, debería desaparecer como si nunca hubiera existido. Todas sus ideas, además de majaderas y de casquero de tercera y analfabeto total, llevan a la pobreza y al totalitarismo.

¡Dejad de hacer el canelo votándola, no seáis CENUTRIOS! Y lo primero que hay que hacer es expulsar al tahur plagiador del país, exiliándolo al desierto de Gobi o alguna isla desierta de las que aun queda o … se admiten ideas.

El Consejo General del Poder Judicial, reacciona contra la amnistía

Hijodeperra…

Cataluña: esto es lo que casi nunca explican algunos medios españoles e internacionales

Lo que el separatismo oculta mientras habla de ‘democracia’ o ‘derecho a decidir’

Escribo estas líneas pensando en la impresión que tendrán muchos extranjeros al leer las quejas de los separatistas catalanes. Parecen ser parias en un país que los maltrata y los discrimina.

Esa misma impresión es la que intentan dar algunos medios españoles ideológicamente afines al separatismo catalán. Pero hay una gran diferencia entre lo que el separatismo afirma y lo que pasa en realidad. Veamos algunos datos y hechos.

  • Dicen los separatistas que los catalanes tienen derecho a decidir su futuro, como si viviesen bajo una dictadura y alguien decidiese por ellos. Pero no es así. Como los demás españoles, los catalanes votaron libremente en el referéndum para aprobar la Constitución Española de 1978, esa Constitución que ahora están violando los separatistas. A lo mejor piensas que los catalanes votaron en contra de esa Constitución, pero no fue así: un 90,46% de los catalanes votaron a favor, siendo la cuarta región española que más apoyó el proyecto constitucional. En la provincia Madrid, en la que se sitúa la capital de España, tuvo un respaldo del 86,14%.
  • Los separatistas también dan a entender que los catalanes no se sienten identificados con la Constitución de 1978. Pues bien: el referéndum constitucional de 1978 fue el que más porcentaje de votos a favor tuvo de todos los referendos celebrados en Cataluña en los últimos 40 años. A modo de ejemplo, el Estatuto catalán de 1979 tuvo un 88,15% de votos a favor. El Estatuto de 2006 fue apoyado por el 73,24%. Los partidos separatistas que han iniciado esta ruptura ilegal con la Constitución ni siquiera consiguieron el apoyo de la mitad de los catalanes. Esos partidos separatistas (Junts pel Sí y CUP) reunieron un 47,8% de los votos.
  • Dicen los separatistas que ellos están haciendo un ejercicio de democracia. Pero la democracia implica que todos aceptamos las normas de convivencia libremente elegidas por los españoles en el referéndum constitucional. No es democrático que un 47,8% de separatistas rompan las normas de convivencia que se dieron el 90,46% de los catalanes. Y tampoco es democrático que un gobierno regional se salte la legalidad vigente y las sentencias judiciales, como ha venido haciendo el gobierno catalán en un constante desafío a la legalidad.
  • También afirman los separatistas que ellos sólo desean votar. Leyendo este argumento da la impresión de que a los catalanes nunca se les ha permitido votar. Pero no es cierto. En la actual monarquía parlamentaria española, los catalanes han votado en 13 elecciones generales, 11 elecciones al Parlamento de Cataluña, 10 elecciones municipales, 7 elecciones al Parlamento Europeo y 6 referendos. Es decir, que en la actual democracia española los catalanes han votado libremente en 47 ocasiones, en procesos que seguían las pautas legales y que reunían las condiciones exigibles a una votación democrática. Unas condiciones que no reúne el referéndum ilegal convocado por los partidos separatistas, aprobado en una sesión parlamentaria que violó el reglamento del Parlamento de Cataluña y la Constitución Española.
  • Los separatistas también dicen que Cataluña tiene derecho a autogobernarse. Con esto da la impresión de que los catalanes llevan décadas sometidos al mandato de un gobernador designado desde Madrid. Por el contrario, Cataluña fue la primera región española en obtener un Estatuto de Autonomía (junto con las provincias vascas: ambos fueron aprobados el 18 de diciembre de 1979). Es más: cuando otras regiones españolas aprobaron sus propios estatutos a partir de 1981 (en lo que entonces se conoció como el «café para todos») el separatismo catalán protestó, ya que entendía la autonomía como un privilegio que sólo les correspondía a ellos y a los nacionalistas vascos. Este afán diferencialista ha llevado a los separatistas catalanes a exigir siempre más competencias al Gobierno de España, convirtiéndose en una de las regiones de Europa con las mayores cotas de autogobierno. Ese trato privilegiado ha sido pagado por los separatistas con constantes muestras de deslealtad hacia España, promoviendo el odio hacia el resto de los españoles y fomentando un injusto victimismo, como si fuesen la región más maltratada, a pesar de ser una de las más favorecidas.
  • Dicen los separatistas que hay un conflicto que sólo puede remediarse con soluciones políticas. Lo que quieren decir es que su desafío a la legalidad debe cerrarse con más cesiones por parte del Gobierno de España, y que los actos de desobediencia deben quedar impunes. La exigencia de los separatistas implicaría romper uno de los pilares de toda democracia: la igualdad ante la ley. Todos los ciudadanos estamos obligados a obedecer las leyes y las sentencias judiciales. Esas leyes y esas sentencias son los diques que nos protegen de los abusos de poder por parte de los políticos. La idea de que un político tiene derecho a saltarse la ley y las sentencias judiciales es una idea radicalmente antidemocrática.

Hay que recordar que el propio separatismo ha provocado ese conflicto con su desafío a la legalidad, y que lo hace aceptando como única la ley la ley del embudo. Y es que este mismo separatismo que habla de democracia, a la vez impone multas a los comerciantes que rotulan sus tiendas en español y obliga a los niños a cursar sus estudios solamente en catalán, unas prácticas radicalmente totalitarias en un territorio con dos lenguas oficiales, el español y el catalán. A esto hay que añadir que el gobierno catalán ha impuesto en los colegios un adoctrinamiento ideológico nacionalista que es absolutamente antidemocrático. A los niños catalanes se les imparte el odio a España y la falsificación de la historia para convertirlos en adeptos a la causa separatista. Esa misma manipulación se lleva a cabo desde la televisión pública regional, TV3, unos hechos que vienen siendo motivo de múltiples críticas desde hace décadas.

Finalmente, el llamado nacionalismo moderado se ha aliado con grupos independentistas de extrema izquierda como la CUP (de ideología comunista) para llevar a cabo este golpe separatista contra la legalidad constitucional. Se trata de grupos violentos que han protagonizado campañas de odio contra los turistas en Cataluña, llamando «terroristas» a quienes viajan a esa región por motivos de ocio. Esos grupos radicales de izquierda están siendo usados como una fuerza de choque para amedrentar a los defensores de la Constitución, llevando a cabo actos de acoso contra políticos y funcionarios (e incluso contra sus familias, incluidos sus hijos en edad escolar) y ataques contra sedes de partidos democráticos y negocios de los que no opinan como ellos. Los separatistas deben gran parte de su hegemonía en Cataluña al miedo: se han esforzado por infundir miedo entre todos aquellos que no están de acuerdo con el independentismo, incluso entre los niños.

Los medios de comunicación internacionales casi nunca informan sobre estos hechos y datos que acabo de señalar. Por eso, si sientes respeto por la verdad y por la justicia, si te consideras un demócrata y comprendes, como lo hacemos la mayoría de los españoles, que no puede existir una verdadera democracia sin el respeto por la ley, te ruego que compartas este artículo con tus amigos y conocidos. Esto tienen que conocerlo en todo el mundo.

Elentir

El huido y la traidora

Al Puchi lo ampara el Pumpi

El Constitucional tumba las recusaciones, acepta el recurso del PP y votará si frena el golpe de Sánchez

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Magistrados del Constitucional creen que se puede frenar a Sánchez antes de que el Senado valide el golpe

POR: TERESA GÓMEZ PARA: OK DIARIO

El Pleno extraordinario del Tribunal Constitucional ha rechazado este lunes por seis votos a cinco las recusaciones del presidente Pedro González- Trevijano y el magistrado Antonio Narváez. Las mismas fueron solicitadas por PSOE y Podemos para facilitar el asalto de Pedro Sánchez a la Corte de Garantías. Ahora los magistrados deberán decidir si admiten a trámite las cautelarísimas interpuestas por los populares que en caso de aprobarse paralizarían la votación que afecta a la insólita reforma del Código Penal que, vía enmiendas, modifica las leyes orgánicas del Poder Judicial y del propio Tribunal Constitucional asegurándose una mayoría de izquierdas en el órgano máximo garante de la Constitución.

El bloque izquierdista formado por Cándido Conde-Pumpido, Ramón SáezInmaculada Montalbán y Juan Antonio Xiol han votado a favor del apartar a al presidente González- Trevijano y al magistrado Narváez de la votación que decidirá si se admiten las cautelarísima solicitadas por el PP. Estos se han apoyado en la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanoque exige examinar la composición del tribunal para cumplir con la exigencia de «apariencia de imparcialidad de sus miembros».

Admisión del recurso

Sin embargo, el bloque formado por los propuestos por el PP ha defendido que en la actualidad no sólo tienen el mandato caducado el presidente González-Trevijano y el fiscal Narváez sino que que también lo tienen el vicepresidente Juan Antonio Xiol y el magistrado Santiago Martínez-Vares. Si se aparta del tribunal todos los miembros con el mandato vencida el Pleno se vería reducido a siete magistrados y, por tanto, no tendría el quórum mínimo –de ocho– para poder formarse.

En ese mismo Pleno, los magistrados han admitido a trámite el recurso del PP contra dos enmiendas por las que se modifica el sistema de elección y llegada de los dos candidatos al Constitucional que debe nombrar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), tal y como adelantó OKDIARIO. Por tanto, la Corte de Garantías ahora deberá decidir únicamente si admiten a trámite las cautelarísimas interpuesta por los populares que en caso de aprobarse paralizarían el asalto de Pedro Sánchez al órgano máximo garante de la Carta Magna.

Recurso del PP

El PP había solicitado al Constitucional que suspendiera de forma cautelarísima la votación de esta tarde. Sin embargo, el Pleno extraordinario del tribunal de garantías convocado el pasado jueves decidió que debía resolver primero sobre las recusaciones de su presidente, Pedro González-Trevijano, y el magistrado Antonio Narváez por ser afectados directamente por la ley, dado que implicaría su salida del tribunal.

La recusación de estos dos magistrados ha sido promovida por Podemos. En un escrito presentado esta misma mañana, los morados explican que según el artículo 80 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) «es causa de abstención y, en su caso, de recusación «tener interés directo o indirecto en el pleito o causa». Y en este caso, señalan, «los magistrados respecto de los que se solicita su abstención o recusación son aquellos cuyo mandato se encuentra caducado y se verían directamente afectados por la reforma planteada en la proposición de ley que busca precisamente cumplir con la renovación de los órganos constitucionales».

González-Trevijano y Narváez son dos de los cuatro magistrados del Constitucional cuyo mandato expiró el pasado 12 de junio. Ellos dos fueron los nombrados en su día por el Gobierno de Mariano Rajoy, mientras que los otros dos que continúan en funciones -el vicepresidente, Antonio Xiol, y Santiago Martínez-Vares- fueron designados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El PSOE también ha enviado un escrito al Tribunal Constitucional por el cual pide al Pleno que rechace la medida cautelarísima solicitada por el PP –que evitaría el asalto de Sánchez al Poder Judicial–al considerar que, de hacerlo, se provocaría «una perturbación en un interés constitucionalmente protegido», como la potestad legislativa.

Los magistrados del PSOE

El presidente del Tribunal Constitucional decidió aplazar el Pleno del pasado jueves a instancias de un escrito presentado por los cinco magistrados (Juan Antonio XiolCándido Conde-PumpidoRamón Sáez y las magistradas María Luisa Balaguer e Inmaculada Montalbán) designados por el PSOE con la excusa de disponer del «tiempo indispensable» que les permitiese «el estudio completo del asunto, a la vista del volumen de la documentación aportada, de la complejidad de la cuestión que plantea el recurso y la relevancia de la decisión.