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El Partido de lo Tuyo

Por  Juanma Badenas 

CONTEXTO SOCIO-POLÍTICO: crisis de la sociedad industrial

La democracia liberal creció al tiempo que el capitalismo y mientras se desarrollaron las clases medias. Este proceso tuvo su apogeo tras la Segunda Guerra Mundial y hasta que sobrevino la crisis de las hipotecas subprime, aunque a mediados de los años setenta del siglo XX se empezaron a manifestar algunos signos de decadencia del sistema. Alvin Toffler y su mujer Heidi publicaron en 1994 un ensayo titulado Creating a New Civilization: the Politics of the Third Wave; si bien, en 1970, Alvin ya había logrado un superventas con su libro Future Shock en el que introdujo el concepto de “crisis general de la sociedad industrial”.

La crisis de la sociedad industrial, que en el fondo no es más que la manera en que el capitalismo se transforma a sí mismo, tiene consecuencias económicas, sociales y políticas. Las económicas son bastantes conocidas y tienen que ver con el globalismo, la hiperinternacionalización de los mercados y la tendencia al oligopolio (con la consiguiente acumulación de la propiedad en pocas manos). Las sociales con la disminución de la influencia del factor trabajo (en favor del capital y del uso progresivo de máquinas para la fabricación y prestación de servicios), el estancamiento (e incluso mengua, en algunos casos) de los salarios, el aumento del desempleo y el empobrecimiento de las clases medias. Y las políticas con la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, la pérdida de transparencia en la toma de decisiones (y de democracia), el sacrificio del individuo en favor de la colectividad y, como decían los Toffler en 1994, que “carezcan ya de aplicación las antiguas formas de análisis político, tales como los términos derecha izquierda o liberal conservador, entre otros”.

INFLUENCIA EN EL MODO DE VIDA DE LOS INDIVIDUOS

De las anteriores consecuencias, acaso las más relevantes son las que afectan directamente al individuo y su forma de vida. Siguiendo el orden expuesto, una de ellas es, sin duda, la tendencia a la concentración de la propiedad y del capital en pocas manos, así como el fortalecimiento de las grandes corporaciones internacionales. En el año 2000, Jeremy Rifkin empezó a hablar del tránsito de la “era de la propiedad” (base de la actual sociedad occidental) a la “era del acceso” (que da título a una de sus más conocidas obras). En la misma línea, veinte años después, el Foro Económico Mundial (WEF), en un documento titulado 8 predictions for the world in 2030, afirma que en menos de una década “no tendremos nada y seremos felices. Cualquier cosa que deseemos alquilar nos la llevará a casa un dron”. En el plano doméstico español, Santiago Niño-Becerra, en su libro Capitalismo 1679-2065, comparte las mismas posiciones y pone como ejemplo lo que la compañía Ikea anunció en enero de 2020 al decir que va a establecer un sistema por el cual los consumidores podrán acceder a un catálogo de productos sin necesidad de comprarlos, pagando únicamente por su uso. Por consiguiente, estamos asistiendo al proceso inverso al que tuvo lugar en España (entre otros países) cuando en el año 1965 se aprobó la Ley sobre Venta a Plazos de Bienes Muebles que tuvo por finalidad facilitar la adquisición de productos duraderos, tales como electrodomésticos y vehículos, por parte de una clase media creciente, tanto en número como en poder adquisitivo. Ahora el fenómeno es justamente al revés; el último estertor del sistema tuvo lugar, como dije antes, al tiempo que las hipotecas subprime, que –como es conocido, visto hoy con perspectiva– fue un intento de enmascarar el declive de la capacidad adquisitiva de las clases medias y el ensanchamiento de la baja. Por medio de su posterior titulización, estas hipotecas crearon, en extensas capas de la población, el espejismo de que podían seguir accediendo a bienes que, si no hubiera sido por créditos falsamente garantizados, no habrían podido adquirir.

La disminución de la influencia del factor trabajo –y la consiguiente mengua de los salarios– es otra circunstancia preocupante. Según Niño-Becerra, “a partir de 1973, la inflación, y no el desempleo, fue el enemigo a batir”. Esto trajo consigo la aparición de dos fenómenos que han terminado por influir en el statu quo de los ciudadanos, que son los siguientes: de un lado, la deslocalización de la producción y de los servicios y, del otro, la sustitución de puestos de trabajo por máquinas. Como señala Esmeralda Linares en su trabajo La Deslocalización Industrial en Europa, “el outsourcing está siendo una de las estrategias más frecuentes de las empresas” para adaptarse a la realidad económica (global) que vivimos. Este outsourcing puede ser nacional o internacional, y tanto interno como externo; pero casi siempre comporta un elemento externo y/o internacional. Aquellas empresas que por su envergadura y capacidad necesitan abaratar costes, trasladan una parte de su producción, a través de filiales, a países donde la mano de obra es mucho más barata o compran componentes, que anteriormente fabricaban por sí mismas, en naciones con precios más reducidos. Tanto una cosa como la otra tienen como efecto la disminución del número de puestos de trabajo disponibles a nivel nacional y el estancamiento (o incluso reducción) de los salarios.

La sustitución de puestos de trabajo por máquinas es otra manera que tienen las empresas de reducir costes y de maximizar el valor del accionista. Las máquinas no cobran, no cotizan a la Seguridad Social, no tienen derecho a vacaciones pagadas, ni pagas extra, ni derechos sindicales y, además, pueden llegar a producir, en algunos casos, más que veinte trabajadores juntos. En la duda, cualquier empresa preferirá comprar máquinas que contratar nuevos empleados. Durante algunos años se pensó que la tecnologización traería consigo la destrucción de puestos de trabajo que después serían sustituidos por otros de mejor calidad. Hecho que, según los Toffler y otros muchos autores, sucedió en el tránsito de la Primera Ola (la agrícola) a la Segunda Ola (la industrial). Sin embargo, los datos ponen de manifiesto que no es así, que los empleos que destruye la tecnología no son repuestos en ninguna otra parte. Al menos de momento, y no se espera que pueda cambiar durante las próximas décadas, motivo por el cual, tal y como vaticinaban los referidos autores, nos aproximamos inexorablemente a momentos socialmente convulsos.

Una opinión semejante se deduce del documental American Dharma, dirigido por Errol Morriscuando entrevista al estratega de Donald Trump, Steve Bannon. A mayor abundamiento y con datos más concretos, según un informe reciente de la OCDE, “más de cuatro millones de españoles pueden perder su empleo por los robots y la automatización” (el informe habla exactamente de 4.200.000 puestos de trabajo que van a desaparecer en nuestro país por esta causa). Un efecto de todo esto puede que ser que el nivel de paro entre quienes buscan su primer empleo sea descomunal y que la calidad y retribución de los pocos que son contratados sea ínfima. Un reciente editorial del diario español El Mundo hablaba de “la cicatriz laboral de los jóvenes” y de que “el salario mensual real de los jóvenes de entre 18 y 35 años es hoy menor que en la década de los 80, con caídas que van dese el 26% para la franja entre los 30 y los 34 años y hasta el 50% para la de los de 18 a 20” (datos apoyados en informes de fundaciones de estudios económicos de prestigio, como FEDEA).

Por otra parte, la disminución de los puestos de trabajo tiene otro efecto preocupante que es el relativo al mantenimiento del sistema de pensiones. Como advirtió el excanciller alemán Gerhard Schröder en el año 2003, “en 1960 trabajaban cinco por cada jubilado, hoy en día son solo tres y en el año 2030, por cada dos en activo habrá un jubilado”. Actualmente, esta ratio, por ejemplo, en España ya es menor.

El empobrecimiento de las clases medias es un hecho evidente, progresivo y constante. Como sostiene Niño-Becerra, “la clase media está desapareciendo por una razón muy sencilla: está dejando de ser útil para el sistema. Los elementos que la caracterizaban, el trabajo y el consumo, han perdido su significado debido a la disminución de los salarios y a la capacidad de endeudamiento cada vez más limitada desde 2007”. Siguiendo a Richart Sennet, uno de los mayores expertos sobre la materia, “el modelo anterior, cuya crisis se puso de manifiesto en 2007, suponía el equilibrio entre oferta y demanda de trabajo, y eso ya no tiene arreglo posible”. Se acabó la clase media, título de uno de los libros de otro de los especialistas sobre este tema, el economista y profesor norteamericano Tyler Cowen, publicado en 2013, es lo suficientemente elocuente para no tener que añadir mucho más. Este autor también hace hincapié en el desarrollo tecnológico como causa del derrumbe de la citada clase media.

Según otro informe reciente de la OCDE, “la clase media española pierde peso y cae a niveles de los años noventa”. La distribución de la renta se acerca cada vez más a la de USA y se aleja de la media europea. A pesar de lo que opinan los sociólogos y economistas, un 70% de los españoles desea identificarse con el citado término “clase media” aunque, conforme a la tabla de equivalencias que utiliza la OCDE, para ello sea necesario que la renta de tales personas sobrepase los 11.200 euros, cosa que no sucede en tan alto porcentaje en la población española. Esta situación, en la que los deseos y la realidad no coinciden, también será un factor de inestabilidad social. Conviene ver también el documento Cómo salvar a la clase media publicado por el diario El Mundo el 11 de abril de 2021 y el editorial de ese mismo día titulado “La agonía de la clase media pone en riesgo la estabilidad”. Como señalaban los Toffler en 1994, “cuando unas destrezas profesionales se tornan anticuadas de la noche a la mañana, puede quedar sin trabajo gran número de personas de la clase media, incluso muy capacitadas”.

Finalmente, respecto de lo señalado al principio, otro tema que tiene –y tendrá– consecuencias respecto de la vida de la gente, es la pérdida de poder de los Estados en favor de las corporaciones globales, tal y como anticipó Georges Soros en 1996, cuando dijo que “los mercados votan cada día, obligan a los gobiernos a adoptar medidas impopulares, pero imprescindibles. Son los mercados los que tienen sentido de Estado”. Tal pérdida de poder estatal produce un debilitamiento de la soberanía popular y de la democracia respecto de los tres poderes: ejecutivo, legislativo e incluso judicial. El sociólogo y escritor Carlos Malo de Molina, en su reciente libro El mercado de las ideas, hace una encendida defensa de la democracia y denuncia la opacidad de la ONU y de la UE, y de otras organizaciones internacionales, en la toma de decisiones que afectan directamente en la vida de los ciudadanos.

LA CONQUISTA DEL MAÑANA

El conocido economista austro-estadounidense Joseph Schumpeter habló de “la destrucción creativa” como necesidad para el progreso. Y nadie duda que, efectivamente, como sostenía Ortega y Gasset, la historia es un proceso inexorable en donde las etapas se suceden unas a otras, sin que el devenir se pueda parar. No obstante, hay dos cosas dignas de tenerse en cuenta. La primera, que el declive de las eras y de los periodos históricos no es lineal (quiero decir, en forma de línea recta), sino que, como ocurre a los seres vivos, salvo que la muerte les sobrevenga de manera violenta (lo que en el campo social equivaldría a una guerra o revolución), ésta tiene lugar poco a poco –con altibajos–, pudiéndose alargar más o menos. La segunda que, como ya advertían los Toffler, “la cuestión política fundamental no es quién domina en los últimos días de la sociedad industrializada, sino quien configura la nueva civilización, que surge rápidamente para reemplazarla (…). Este conflicto es la superlucha por el mañana”. Niño-Becerra se refiere a ello de otra manera, “la dinámica histórica y el avance tecnológico pueden ser retrasados por conveniencia, durante un breve periodo de tiempo, pero son imparables”. Por consiguiente, la generación presente tiene, como mínimo, un par de alternativas. Una de ellas es –si lo que queremos es mantener, al menos en parte, las estructuras de la Segunda Ola (industrial), que tan buenos resultados nos ha dado durante la mayor parte del siglo XX y que, aunque de manera no perfecta sigue proporcionando más beneficios que perjuicio– es luchar social y políticamente para retrasar lo más que se pueda su declive. Respecto de ello no sólo estarían en juego las condiciones de vida de la generación presente y de la sucesiva, sino quizá también, dependiendo de lo tenaz que sea la resistencia, las de dos o tres generaciones más. La segunda es no impedir el tránsito de la Segunda Ola a la Tercera, pero sin dejar que sean “las fuerzas indeterminadas del progreso”, los mercados desbocados, casi sin ningún control gubernamental, y los movimientos políticos “progresistas”, alineados estratégicamente con las grandes corporaciones globales, las que impongan su modelo al resto del mundo.

La tercera posibilidad, a priori no se debería contemplar, si bien no debe ser completamente descartada porque, si las tensiones sociales y políticas arriba descritas, por afectar a capas de la población cada vez más numerosas, provocan estallidos violentos y revueltas prolongadas, el devenir de los acontecimientos, tal y como nos enseña la ciencia de la prospectiva y la propia historia, podría ser incierto y derivar en algo completamente imprevisible o que, desde la perspectiva actual, pudiera parecer poco probable.

En todo caso, en toda evolución histórica siempre existe margen para lo improbable y lo imprevisible. Determinado acontecimiento (quizá una guerra) podría desencadenar las circunstancias que podrían hacer que el futuro evolucionarse de una manera que en este momento parece menos probable. Por consiguiente, es responsabilidad de cada uno de nosotros estar preparado y dispuesto para aprovechar las circunstancias, si es que se dan.

LA PROPIEDAD: ELEMENTO CRUCIAL

Antes me referí al vaticinio del Foro Económico Mundial (WEF) para 2030: “no tendrás propiedades y serás feliz, alquilarás lo que quieras y será entregado por un dron”. Expuesto así, parece algo inofensivo, diríase que incluso bienintencionado, pues habla de que seremos felices sin necesidad de tener nada. Nos recuerda un refrán que bien podría haber inventado el Papa Francisco, “no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita”. En efecto, ser propietario implica preocupaciones, ya que hay que cuidar y conservar la cosa, mantenerla, pagar impuestos y otras molestias. No obstante, también comporta ciertas ventajas.

Veamos algunos ejemplos que ya he puesto en otro lugar. Muchos tenemos un coche e incluso una casa, lo cual nos permite desplazarnos por cuenta propia y habitar en una morada estable en compañía de nuestra familia. Es verdad que poseer un coche obliga a mantenerlo, pagar un seguro, impuestos, etc., y que para tener una casa casi siempre hace falta constituir una hipoteca, contribuir con el IBI, cuidarla e incluso tener que pagar los gastos de comunidad; pero mientras somos propietarios estamos seguros de que normalmente, hasta que decidamos venderlos, podemos seguir utilizando el coche y la casa sin que haya nadie que nos lo pueda impedir.

Sin embargo, la propiedad no es lo mismo que el arrendamiento. El inquilino tiene un contrato temporal que necesita ser renovado cada cierto tiempo. No es lo mismo ser el propietario de un coche que ser su arrendatario, y tampoco es igual ser el dueño del inmueble que estar a merced de un alquiler. Hay algunas cosas que conviene tener en cuenta: sólo el propietario de la vivienda puede hacer reformas en ella y ajustarla plenamente a sus necesidades, mientras que el inquilino ha de pedir permiso al propietario a veces incluso para cambiar el color de las paredes. La situación actual de propiedad e inquilinato se corresponde con la de un mercado en el que hay una gran variedad de propietarios (grandes y pequeños, empresarios y particulares), con unos Derechos nacionales muy protectores de los intereses de los inquilinos. Pero la situación no será la misma si los propietarios son solo unos pocos fondos internacionales, radicados en no se sabe dónde, con unos Derechos nacionales cada vez más irrelevantes, sin papel moneda –sino simplemente monedas digitales, controladas por unos pocos bancos centrales y otros agentes desconocidos —y en la que todos los arrendamientos serán celebrados por medio de smart contracts (contratos inteligentes), que seguidamente explicaré.

Los smart contracts son un tipo de programas informáticos que, según una definición bastante extendida, “facilita, hace cumplir y ejecuta acuerdos registrados entre dos o más partes”. Es decir, son unos contratos digitalizados que al mismo tiempo que formalizan un acuerdo entre las partes (por ejemplo, un arrendador y un arrendatario), permiten que el contrato se vaya ejecutando minuto a minuto y segundo a segundo, de acuerdo con la programación establecida en el propio contrato. De manera que ya no hace falta que haya leyes ni jueces, ni nada parecido, porque es el propio contrato, basado en la tecnología blockchain (cadena de bloques), el que actúa como intermediario entre las partes. Todo se debe realizar conforme a lo establecido en la cadena de bloques de información, de manera que si una de las partes deja de cumplir lo estipulado en el contrato inteligente la relación queda rescindida desde ese mismo momento. Veamos otro ejemplo. Algunas compañías de alquiler de vehículos están empezando a plantearse el uso de smart contracts para la celebración de sus contratos con los consumidores. Cuando el arrendatario del coche firma digitalmente el contrato recibe una llave que le permite acceder al vehículo y usarlo, a condición de que cumpla todo lo estipulado; porque, en el caso de que el contrato detecte algún tipo de irregularidad, la llave del coche queda automáticamente bloqueada, de manera que el arrendatario es privado, desde ese mismo instante, de su uso. La misma práctica se podría trasladar a los arrendamientos de viviendas o de cualesquiera otros bienes. Si el contrato inteligente, tal y como ha sido programado por la parte arrendadora, detecta algún tipo de incumplimiento por parte del inquilino (por ejemplo, un “uso inadecuado” del inmueble, un retraso en el pago de la renta, etc.), automáticamente se bloquea la llave de acceso a la casa, el suministro de gas y electricidad y cualquier otra cosa vinculada con la vivienda. Todo ello en cuestión de segundos, sin posibilidad de reclamación ni desahucio, porque es el propio contrato inteligente el que actúa como intermediario y juez entre las partes.

Esto, desde el punto de vista jurídico es muy interesante; pero, desde el de los usuarios, no parece tan divertido. Sobre todo, si tal y como prevé el WEF en los próximos ocho años la propiedad queda concentrada en muy pocas manos y Europa se convierte en un continente de arrendatarios.

Durante la Edad Media la propiedad también estuvo concentrada en pocas manos; pero, al menos, los señores, por medio del acuerdo de vasallaje, tenían un compromiso de defensa y protección de los vasallos que trabajaban sus tierras, cosa que no es seguro que se produzca entre los inquilinos y los titulares anónimos de los fondos internacionales que terminaran por convertirse en propietarios de los bienes. Porque la Agenda 2030 habla de que todos seremos arrendatarios, sin decir que alguien deberá seguir siendo el dueño de las cosas; pues no puede haber arrendamiento sin alguien que ostente la propiedad del bien que se arrienda. Lo que se nos viene encima quizá no sea como el Comunismo (en que la propiedad de los bienes correspondía al Estado), pero acaso pueda ser mucho peor.

Decía Ayn Rand, “sin derechos de propiedad ningún otro derecho es posible”. Quien tiene el control sobre tus cosas tiene el control de tu vida. De qué sirve reclamar el derecho a la libertad de expresión o de asociación, ideológica o religiosa, si tu vida depende de que un gran fondo internacional esté contento contigo. El derecho a disfrutar de “tu casa”, de “tu coche”, de “tu teléfono”, de tu conexión de internet, estará a merced de un click del gran suministrador de los bienes y de los servicios, por medio de los contratos inteligentes. También los “jueces” (aunque se habilitará una especie de justicia automática, por medio de programas informáticos) y los “políticos” habitarán en las casas y utilizarán los coches y los teléfonos, ordenadores, etc. de las grandes compañías, controladas por los fondos internacionales, señores de todos los bienes.

Al final todo concuerda, Santiago Niño-Becerra lleva algunos años hablando de la defunción del sistema capitalista que trajo consigo la Ilustración, la democracia liberal y el Estado de Derecho, tal y como hasta ahora lo estábamos conociendo. Él sitúa el colapso definitivo en torno a 2065, aunque reconoce que la crisis del Covid-19 está acelerando el derrumbe (la guerra de Ucrania también contribuye a ello). Coincide con los representantes del Foro Económico Mundial y de las restantes organizaciones globalistas en que el futuro al que nos encaminamos será sin derecho de propiedad (con un mero “derecho de acceso”, como sostiene Riftin), en un mundo lleno de arrendatarios felices que esperarán la llegada del dron milagroso.

¿Por qué las predicciones de Niño-Becerra y del Foro Económico Mundial se van a cumplir tan rápidamente? Pues porque el empobrecimiento causado por la “gran pandemia”, que nos ha traído el coronavirus –que no se sabe muy bien cómo se originó– las guerras y otros problemas, provocarán más pronto que tarde, un abaratamiento del precio de los bienes que muchas personas no tendrán más remedio que vender, lo cual producirá, a su vez, que quienes tengan liquidez (especialmente, los grandes fondos internacionales) compren muy barato. Y si esto no se consigue a la primera, vendrán dos, tres o más crisis económicas –como la de 2007– que conseguirán que se produzca el definitivo abaratamiento de los bienes, y que todos terminen siendo comprados por los citados fondos (esto en lo que respecta a los inmuebles). La proscripción de los combustibles fósiles también traerá consigo que, en menos de diez o quince años, todos nuestros coches de gasoil y gasolina resulten inservibles y que muy probablemente terminemos recurriendo al alquiler de vehículos eléctricos de uso temporalizado.

En conclusión, estoy de acuerdo con el filósofo José Luis L. Aranguren cuando en su obra Ética sostiene que “los hombres –todos los hombres—necesitan una cierta cuantía de bienes, materiales e inmateriales, para su perfección moral. Por debajo de ella, tratados como seres inferiores, sin libertad social, se ven obligados para subsistir a abdicar de su humana dignidad. Por encima de ella, adquieren una ilusión de sobrehumano poder que les conduce a la perdición”. Por tanto, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Este podría ser un argumento a favor de quienes piensan que el paso de la Segunda a la Tercera Ola no se puede dejar al albur del globalismo y de que los Estados necesitan jugar el papel que las sociedades democráticas les han otorgado, al menos, durante el último siglo.

EL PARTIDO DE LO TUYO

Ante los acontecimientos económicos, sociales y políticos que ya se están poniendo de manifiesto y, sobre todo, frente a la agitación social que progresivamente se va a ir concentrando en España y el resto de los países occidentales, alguien tendrá que vertebrar y dar voz a la inmensa mayoría de gente que directa o indirectamente está sufriendo, y seguirá haciéndolo con más intensidad, las consecuencias de la crisis de la sociedad industrial.

Harán falta pensadores, comunicadores, estrategas, juristas, etc., pero sobre todo un partidos o movimientos que encaucen la voluntad de tantísimas personas. Partidos que defiendan los intereses de cada ciudadano en los órdenes económico, social y político y que, de acuerdo con los criterios y principios de la democracia parlamentaria (que sigue siendo la mejor forma de regir el destino de los seres humanos, mientras no se demuestre lo contrario, aunque es cierto también que “is the worst form of government, excep for all the others”, según la opinión de Churchil), contribuya a construir una sociedad ética y democrática en la que los ciudadanos sigan mereciendo tal nombre, por poseer un nivel de dignidad y derechos políticos y patrimoniales que les permita seguir siendo libres y autónomos.

¿Qué postulados o proposiciones deberán sustentar el ideario de tales partidos? Pues, entre otros, según mi opinión, los que se exponen a continuación:

  1. La nación o la patria como baluarte frente a un globalismo desbocado e incontrolable. Nación no es sinónimo de nacionalismo. El nacionalismo es una posición política sentimental que huye del racionalismo. Sin embargo, se puede llegar al convencimiento racional de que la nación sigue siendo el mejor ecosistema político para la convivencia de las personas. Los humanos siempre hemos sido– y seguiremos siendo– seres de comunidad, cuyas relaciones de confianza mutua necesitan de un capital social que sea compartido por sus miembros. Sin nación no puede haber soberanía nacional, ni Estado de Derecho ni del bienestar.
  2. La comunidad nacional debe ser entendida como un todo integrado por individuos libres e iguales, lo cual es incompatible con las políticas de identidad que enfrentan mujeres contra hombres, nacionales contra extranjeros, homosexuales contra heterosexuales, o personas de una raza contra las de otra, etc.
  3. El pasado no es un compartimento estanco del que únicamente merece la pena enorgullecerse o ser recordado con añoranza. La tradición es un vínculo entre generaciones y también una entidad viva, capaz de adaptarse constantemente a la realidad (de acuerdo con la opinión, entre otros, de Edmund Burke y Roger Scruton). Lo mejor que tenemos no nos lo debemos sólo a nosotros mismos. El olvido del esfuerzo empleado por los que nos precedieron es una actitud presuntuosa e irreal y, por tanto, perjudica a la sociedad.
  4. El Derecho nacional no sólo sirve para regular las relaciones de convivencia entre los miembros del grupo, asimismo es el límite (quizá el único) frente al poder omnímodo de los poderosos. La defensa de los débiles exige leyes nacionales que los protejan, tribunales independientes que los amparen, y que castiguen e impidan los abusos de los más fuertes.
  5. La propiedad debe ser tenido como el primero de los derechos individuales y ser elevado a la categoría de fundamental. Sin este derecho, los demás no son posibles. Las personas necesitan una morada estable para su familia y un mínimo control sobre sus bienes, para desarrollar su vida con dignidad y seguridad. El partido de lo tuyo deberá promover los cauces para el acceso a la propiedad del mayor número de ciudadanos y para que la mantengan quienes ya la tienen.
  6. La ciencia objetiva, la razón y la verdad de los hechos son imprescindibles para el avance social y para la misma cohesión de las sociedades. La razón es el elemento que nos hace comunes a todos los hombres, a diferencia del misticismo de cualquier tipo: político, religioso y, aunque parezca un oxímoron, científico, que produce división social. Salvo que se trate de una sociedad o nación teocrática o totalitaria, obviamente, en cuyo caso la adhesión no es voluntaria de los individuos, sino externamente impuesta, en algunos casos incluso por la fuerza. El abuso del misticismo y de la corrección irracional son algunas de las causas de la decadencia de las sociedades occidentales. El progreso social exige la defensa a ultranza de la libertad de expresión, de pensamiento y de cátedra. El mercado de las ideas es el que ha permitido que nuestras naciones hayan alcanzado las cuotas de desarrollo social, cultural, científico y económico que poseen.
  7. La defensa de la clase media para evitar el extremismo que produce la polarización entre muy ricos y demasiado pobres. No puede haber verdadera democracia sin una clase media abundante.
  8. El fomento de las capacidades del individuo, de su libertad y responsabilidad, la igualdad de oportunidades, y el mérito –no como elementos formales de selección, sino reales y efectivos–, también son condiciones necesarias para el verdadero progreso social. El mejor ciudadano es el que es capaz de obtener, a través de su ingenio y de su trabajo, lo necesario para valerse por sí mismo y cuidar de sus hijos, y que, además, genera un excedente que le permite ahorrar y contribuir al bien común por medio de unos impuestos limitados y proporcionados.

CONCLUSIÓN

Ante la disgregación política y social, producida por el choque entre el final de una etapa y el comienzo de una nueva, se abre un espacio en el que han dejado de ser útiles y válidas las referencias que durante las últimas décadas han servido para el posicionamiento político en las naciones occidentales.

Un Partido de lo Tuyo, con este o con cualquier otro nombre, está llamado a jugar un importante papel social y político durante las próximas décadas.

Hablar de éxito o de fracaso de los partidos o de los movimientos políticos es algo relativo. Al final todos se extinguen, pues nacen en función de unas circunstancias y mueren cuando tales circunstancias desaparecen. En efecto, hay algunos que duran muy poco; pero no será el caso del Partido de lo Tuyo, porque el movimiento político-social en la que nos encontramos no ha hecho sino empezar.

El Partido de lo Tuyo no va a ser un fenómeno nacional. La mayor parte de los países occidentales van a tener su propio “partido de lo tuyo”. De hecho, es muy previsible un “efecto contagio” entre ellos; pues los problemas que se detectan en unos países tienen su correlato en otros, como consecuencia de la globalización.

Como dije antes, un mundo donde la propiedad estuviera en muy pocas manos sería necesariamente malo e injusto, y nada ético. Y cuando digo propiedad, incluyo, por extensión, todos y cada uno de los derechos individuales que permiten que los ciudadanos tengan el margen de libertad que necesitan para tener una vida digna. En su defensa deberá emplearse, a fondo, el Partido de lo Tuyo.

Juanma Badenas es catedrático de Derecho civil de la UJI, su último libro
es Contra la corrección política, Ediciones Insólitas.

El Foro de Davos propone que la Inteligencia Artificial limite las «opiniones odiosas»

#Censura #Davos

Por/By: Carlos Esteban

A medida que fracasa a ojos vista el proyecto globalista en todo el planeta, desde Estados Unidos a Sri Lanka pasando por Holanda y toda la Unión Europea, se hace cada vez más imperativo limitar las informaciones incómodas, la disidencia en medios y redes sociales y las «opiniones odiosas». Por eso el Foro Económico Mundial, más conocido como Foro de Davos, propone hacer frente a las malas noticias con una censura automatizada.

Es la solución que se avanza en un artículo aparecido en la web del foro, titulado «¿La solución al abuso online? La Inteligencia Artificial más la inteligencia humana», cuya tesis, una vez que se expurga el texto de sus eufemismos buenistas, es que ni los algoritmos por sí solos ni la vigilancia de los censores humanos bastan para mantenernos a oscuras sobre lo que está pasando y no conviene que conozcamos, o sobre perspectivas y voces contrarias al pensamiento único.

Es evidente que la riada de información que se vierte a diario en redes sociales por parte de cientos de millones de usuarios hace imposible que un equipo de censores humanos, por gigantesco que sea, pueda controlarla y expurgarla. Eso es lo que ha hecho necesario a las tecnológicas recurrir al famoso/infame «algoritmo», es decir, patrones de lenguaje que puede reconocer y denunciar un programa de inteligencia artificial.

Pero las máquinas son solo máquinas, por muy listas que sean, y resultan incapaces de detectar las mil y una formas a las que recurren los usuarios que quieren burlar la censura, desde las faltas de ortografía deliberadas, el empleo de signos, la separación de letras de la palabra o palabras prohibidas y otras aún más ingeniosas. Por eso el foro propone combinar el poder de la máquina con la inteligencia humana, haciendo que ambas se refuercen mutuamente y «aprendan» una de la otra.

«Combinando de la manera adecuada el poder de las últimas tecnologías, la recopilación de datos a partir de las plataformas y la destreza de los expertos en la materia -que entienden cómo operan los perpetradores de amenazas-, la detección escalada del abuso en línea puede alcanzar una precisión casi perfecta», dice el foro.

Las vueltas que da el autor para aclarar de qué está hablando realmente (y que, naturalmente, no se aplica solo ni especialmente a «amenazas») son tales que hay que avanzar en el artículo para llegar al meollo: “Al prestar la información multilingüe y cribada por seres humanos de la plataforma a la Inteligencia Artificial, esta podrá detectar abusos nuevos y matizados antes de que lleguen a las principales plataformas. Complementar esta detección automatizada más inteligente con la experiencia humana para revisar casos extremos e identificar falsos positivos y negativos y luego volver a introducir esos hallazgos en conjuntos de entrenamiento nos permitirá crear IA con inteligencia humana integrada”.

Desde aquí nos preguntamos cuánto tiempo tardará la inteligencia artificial en detectar la ironía, porque quizá en no demasiado tiempo sea lo único que nos quede para expresarnos en libertad.

© La Gaceta de la Iberosfera

Grandes científicos italianos sueltan una bomba sobre el cambio climático

Sí, hay cambio climático, si hay calentamiento atmosférico, dicen 83 grandes científicos italianos. Pero no es causado por el hombre, sino por la naturaleza.

Los abajo firmantes, ciudadanos y científicos, instamos encarecidamente a los responsables políticos a que adopten políticas de protección medioambiental compatibles con los conocimientos científicos. En particular, existe una urgente necesidad de combatir la contaminación donde ocurra, como lo indicas las prueba científicas. En este sentido, es de lamentar que los conocimientos disponibles en el mundo de la investigación se estén utilizando demasiado tarde para reducir las emisiones antropogénicas de contaminantes que están generalizadas en los sistemas medioambientales tanto continentales como marinos.

Sin embargo, uno debe ser consciente de que el dióxido de carbono, en sí, no es un contaminante. Por el contrario, es indispensable para la vida en nuestro planeta.

En las últimas décadas, se han formulado hipótesis de que el calentamiento global de la superficie de la Tierra de aproximadamente 0,9 ° C, observado desde 1850, es anormal y se debe a actividades humanas, en particular a las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles. 

Esta es la tesis del calentamiento global antropogénico promovida por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (PICC), cuyas consecuencias serían cambios ambientales tan graves que harían temer que se produzca un daño enorme en un futuro próximo, a menos que se adopten de inmediato medidas drásticas y muy costosas. Muchas naciones de todo el mundo se han unido a programas para reducir las emisiones de dióxido de carbono, y una propaganda cada vez más virulenta invita a adoptar programas cada vez más exigentes cuya implementación, muy costosa para las economías de estos Estados, sería necesaria, según se pretende, para controlar el clima y “salvar” el planeta.

Sin embargo, el origen antropogénico del calentamiento global es una conjetura no probada, deducida únicamente de ciertos modelos climáticos, es decir, de programas informáticos complejos, llamados modelos de circulación general.

Por el contrario, la literatura científica ha destacado la existencia de una variabilidad climática natural que los modelos no pueden reproducir, variabilidad natural cada vez mejor verificada. 

Esta variabilidad natural representa una parte significativa del calentamiento global observado desde 1850. 

La responsabilidad antropogénica del cambio climático observado en el último siglo es, por lo tanto, excesivamente exagerada y los pronósticos catastróficos no son realistas.

El clima es el sistema más complejo de nuestro planeta, por lo que debemos abordarlo con métodos apropiados que se adapten a su nivel de complejidad. Los modelos de simulación del clima no reproducen la variabilidad natural del clima y, en particular, no reconstituyen los períodos cálidos de los últimos 10,000 años.  Estos se han repetido cada mil años: existe el período cálido medieval, bien conocido, el período cálido romano y, en general, los grandes períodos cálidos durante el Holoceno Óptimo [hace 8.000 años].

Estos períodos del pasado ​​fueron más cálidos que el actual, aunque la concentración de CO2  fue más baja que la actual; están vinculados a los ciclos milenarios de la actividad solar. Estos efectos no son reproducidos por los modelos.

Recuérdese que el calentamiento observado desde 1900 hasta la actualidad comenzó, de hecho, en 1700, es decir, en el punto menor de la Pequeña Edad de Hielo, que es el período más frío de los últimos 10.000 años, y corresponde a un mínimo milenario de actividad solar que los astrofísicos llaman mínimo solar de Maunder. Desde entonces, la actividad solar, siguiendo su ciclo milenario, ha aumentado y calentado la superficie de la Tierra.

Además, los modelos no logran reproducir las oscilaciones climáticas bien conocidas de periodo de unos 60 años. Estas fueron responsables de un período de calentamiento (1850-1880) seguido de uno de enfriamiento (1880-1910), y  posteriormente de un período de calentamiento (1910-1940), su un período de enfriamiento (1940-70) y de un nuevo período de calentamiento (1970-2000) similar al observado hace 60 años. 

Los años siguientes (2000-2019) no vieron el aumento predicho por los modelos, de aproximadamente 0.2° C por década, sino una clara estabilidad climática interrumpida esporádicamente por las rápidas oscilaciones naturales del Océano Pacífico ecuatorial, denominadas El Niño Southern Oscillation (ENOS), como la que provocó el calentamiento temporal en 2015 y 2016.

Los medios de comunicación también dicen que los eventos extremos, como los huracanes y los ciclones, han aumentado de manera alarmante. ¡No! Estos eventos, como muchos sistemas climáticos, están modulados por el ciclo de 60 años que se acaba de mencionar. Veamos, por ejemplo, los datos oficiales desde 1880 sobre los ciclones tropicales del Atlántico que afectaron a América del Norte: muestran una fuerte oscilación de 60 años, correlacionada con la oscilación térmica del Océano Atlántico llamada tlantic Multi-decadal Oscillation (AMO). Los picos observados durante diez años son comparables para los años 1880-90, 1940-50 y 1995-2005. De 2005 a 2015, el número de ciclones disminuyó, siguiendo el ciclo anteriormente mencionado. 

Por lo tanto, durante el período 1880-2015, no hay correlación entre el número de ciclones, que oscila, y el CO2  que aumenta monótonamente.

El sistema climático aún no es suficientemente comprendido. Si bien es cierto que el CO es un gas de efecto invernadero, la sensibilidad del clima a su aumento en la atmósfera es, según el propio IPCC, todavía extremadamente incierta. Se dice que una duplicación de la concentración atmosférica de CO02 de aproximadamente 300 ppm antes de la era industrial a 600 ppm, podría elevar la temperatura media del planeta entre un mínimo de 1° C y un máximo de 5° C.

Esta incertidumbre es enorme. Sin embargo, muchos estudios recientes basados ​​en datos experimentales estiman que la sensibilidad del clima al CO es significativamente más baja que la estimada por los modelos del IPCC.

Así pues, es científicamente irrealista atribuirle al hombre la responsabilidad del calentamiento observado desde 1900 hasta la actualidad.  Las predicciones alarmistas por lo tanto no son creíbles, ya que se basan en modelos cuyos resultados están en contradicción con los datos observados. 

Hay motivos para creer que estos modelos sobrestiman la contribución antropogénica y subestiman la variabilidad climática natural, especialmente la inducida por el sol, la luna y las oscilaciones oceánicas.

Finalmente, los medios de comunicación difundieron el mensaje de que habría un consenso casi unánime entre los científicos sobre la causa antropogénica del cambio climático actual y que, por lo tanto, el debate científico estaría cerrado. Sin embargo, debemos ser conscientes, en primer lugar, de que el método científico requiere que sean los hechos, y no el número de creyentes los que hagan de una conjetura una teoría científica consolidada.

Sea como sea, incluso este supuesto consenso no existe. Las opiniones de especialistas (climatólogos, meteorólogos, geólogos, geofísicos, astrofísicos) son muy variables y muchos de ellos reconocen la importancia de la contribución natural al calentamiento global observado desde el período preindustrial, e incluso al calentamiento del período que va de la posguerra hasta hoy. 

También ha habido peticiones firmadas por miles de científicos en las que se ha expresado su desacuerdo con la hipótesis del calentamiento global antropogénico. Cabe destacar la lanzada en 2007 por el físico F. Seitz, expresidente de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y la lanzada por el Panel Internacional No Gubernamental sobre el Cambio Climático (NIPCC), cuyo informe de 2009 concluye que la  naturaleza, y no la actividad humana, gobierna el clima”.

En conclusión, dada la importancia crucial de los combustibles fósiles para el suministro energético de la humanidad, sugerimos que nos neguemos a adherirnos a las políticas para reducir las emisiones atmosféricas de dióxido de carbono bajo el ilusorio pretexto de gobernar el mundo climático.

COMITÉ DE LANZAMIENTO

  1. Uberto Crescenti, profesor emérito de geología aplicada, Università G. D’Annunzio, Chieti-Pescara, ex Rectore magnifique et Président de la Société italienne de géologie.
  2. Giuliano Panza, profesor de sismología de la Universidad de Trieste, académico de Lincei y de la Academia Nacional de Ciencias, conocido como el XL, Premio Internacional 2018 de la Unión Americana de Geofísica.
  3. Alberto Prestininzi,profesor de geología aplicada, Universidad de La Sapienza, Roma, ex editor científico jefe de la Revista Internacional IJEGE y director del Centro de Investigación sobre Predicción y Control de Riesgos Geológicos.
  4. Franco Prodi, profesor de física atmosférica, Universidad de Ferrara.
  5. Franco Battaglia, profesor de química física, Universidad de Módena; Movimento Galileo 2001.
  6. Mario Giaccio,profesor de tecnología y economía de las fuentes de energía, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara, ex decano de la Facultad de Economía.
  7. Enrico Miccadei, profesor de Geografía, Física y Geomorfología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  8. Nicola Scafetta, profesora de física atmosférica y oceanografía, Universidad Frederico II de Nápoles

FIRMAS 

  1. Antonino Zichichi, profesor emérito de Física, Universidad de Bolonia, fundador y presidente del Centro Ettore Majorana para la Cultura Científica en Erice.
  2. Renato Angelo Ricci, profesor emérito de física de la Universidad de Padua, ex presidente de la Sociedad Italiana de Física y de la Sociedad Europea de Física; Movimiento Galileo 2001.
  3. Aurelio Misiti, profesor de Salud-Ingeniería Ambiental, Universidad La Sapienza, Roma.
  4. Antonio Brambati, profesor de sedimentología, Universidad de Trieste, director del proyecto Paleoclima-mare de PNRA, ex presidente de la Comisión Nacional de Oceanografía.
  5. Cesare Barbieri, Profesor Emérito de Astronomía, Universidad de Padua.
  6. Sergio BartalucciFísico, Presidente de la Asociación Científica y Tecnológica de Ricerca Italiana.
  7. Antonio Bianchini, profesor de astronomía, Universidad de Padua.
  8. Paolo Bonifazi, ex director del Instituto Interplanetario de Física Espacial, Instituto Nacional de Astrofísica.
  9. Francesca Bozzano, profesora de Geología Aplicada, Universidad Sapienza de Roma, Directora del Centro de Investigación CERI.
  10. Marcello Buccolini, profesor de geomorfología, Universidad de G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  11. Paolo Budetta, profesor de geología aplicada, Universidad de Nápoles.
  12. Monia Calista, Investigadora en Geología Aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  13. Giovanni Carboni, profesor de física, Universidad Tor Vergata, Roma; Movimiento Galileo 2001.
  14. Franco Casali, profesor de física, Universidad de Bolonia y Academia de Ciencias de Bolonia.
  15. Giuliano Ceradelli, ingeniero y climatólogo, ALDAI.
  16. Domenico Corradini, profesor de geología histórica, Universidad de Módena.
  17. Fulvio Crisciani, profesor de dinámica de fluidos geofísicos, Universidad de Trieste e Instituto de Ciencias Marinas, CNR, Trieste.
  18. Carlo Esposito, Profesor de Teledetección, Universidad La Sapienza, Roma.
  19. Mario Floris, profesor de Teledetección, Universidad de Padua.
  20. Gianni Fochi, químico, Scuola Normale Superiore de Pisa; periodista científico.
  21. Mario Gaeta, profesor de volcanología, Universidad de La Sapienza, Roma.
  22. Giuseppe Gambolati, miembro de la  American Geophysica Union, profesor de métodos numéricos, Universidad de Padua.
  23. Rinaldo Genevois, profesor de geología aplicada, Universidad de Padua.
  24. Carlo Lombardi, profesor de Plantas Nucleares, Politécnica de Milán.
  25. Luigi Marino, Geólogo, Centro de Investigación de Control y Predicción de Riesgos Geológicos, Universidad La Sapienza, Roma.
  26. Salvatore Martino, profesor de Microzonación Sísmica, Universidad La Sapienza, Roma.
  27. Paolo Mazzanti, profesor de interferometría satelital, Universidad de La Sapienza, Roma.
  28. Adriano Mazzarella, profesor de meteorología y climatología, Universidad de Nápoles.
  29. Carlo Merli, profesor de Tecnologías Ambientales, Universidad La Sapienza, Roma.
  30. Alberto Mirandola, profesor de Energética Aplicada y presidente del Doctorado en Energética de la Universidad de Padua.
  31. Renzo Mosetti, profesor de oceanografía, Universidad de Trieste, ex director del Departamento de Oceanografía, Istituto OGS, Trieste.
  32. Daniela Novembre, investigadora en Geo-recursos mineros y aplicaciones mineralógicas y petrográficas, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  33. Sergio Ortolani, profesor de Astronomía y Astrofísica, Universidad de Padua.
  34. Antonio Pasculli, Investigador de Geología Aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  35. Ernesto Pedrocchi, Profesor Emérito de Energía, Politécnico de Milán.
  36. Tommaso Piacentini, profesor de Geografía Física y Geomorfología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  37. Guido Possa, ingeniero nuclear, ex viceministro Miur.
  38. Mario Luigi Rainone, profesor de geología aplicada, Universidad de Chieti-Pescara.
  39. Francesca Quercia, geóloga, directora de investigación, Ispra.
  40. Giancarlo Ruocco,  profesor de Estructura de la Materia, Universidad La Sapienza, Roma.
  41. Sergio Rusi, profesor de hidrogeología, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  42. Massimo Salleolini, profesor de hidrogeología aplicada e hidrología ambiental, Universidad de Siena.
  43. Emanuele Scalcione, Jefe del Servicio Regional de Agrometeorología de Alsia, Basilicata.
  44. Nicola Sciarra, profesora de geología aplicada, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  45. Leonello Serva, geólogo, director de servicios geológicos de Italia; Movimiento Galileo 2001.
  46. Luigi Stedile, geólogo, Centro de Investigación de Control y Control de Riesgos Geológicos, Universidad de La Sapienza, Roma.
  47. Giorgio Trenta, físico y médico, presidente emérito de la Asociación Italiana de Protección de Radiación Médica; Movimiento Galileo 2001.
  48. Gianluca Valenzise, Directora de Investigación, Instituto Nacional de Geofísica y Volcanología, Roma.
  49. Corrado Venturini, profesor de geología estructural, Universidad de Bolonia.
  50. Franco Zavatti, investigador de astronomía, Universidad de Bolonia.
  51. Achille Balduzzi, geólogo, Agip-Eni.
  52. Claudio Borri, profesor de ciencias de la construcción, Universidad de Florencia, coordinador del Doctorado Internacional en Ingeniería Civil.
  53. Pino Cippitelli, geólogo Agip-Eni.
  54. Franco Di Cesare, Ejecutivo, Agip-Eni.
  55. Serena Doria, Investigadora de Probabilidad y Estadística Matemática, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  56. Enzo Siviero,  profesor de Ponti, Universidad de Venecia, Rector de la Universidad e-Campus.
  57. Pietro Agostini, Ingeniero, Asociación de Científicos y Tecnolgi para la Investigación Italiana.
  58. Donato Barone, ingeniero.
  59. Roberto Bonucchi, maestro.
  60. Gianfranco Brignoli, geólogo.
  61. Alessandro Chiaudani, Doctor en Agricultura, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  62. Antonio Clemente, Investigador en Planificación Urbana, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  63. Luigi Fressoia, arquitecto urbano, Perugia.
  64. Sabino Gallo, ingeniero nuclear.
  65. Daniela Giannessi, primera investigadora, Ipcf-Cnr, Pisa.
  66. Roberto Grassi, ingeniero, director de G&G, Roma.
  67. Alberto Lagi, Ingeniero, Presidente de Restauración de Plantas Complejas Dañadas.
  68. Luciano Lepori, investigador del Ipcf-Cnr, Pisa.
  69. Roberto Madrigali, Metereologo.
  70. Ludovica Manusardi, física nuclear y periodista científica, Ugis.
  71. Maria Massullo, Tecnologia, Enea-Casaccia, Roma.
  72. Enrico Matteoli, Primer Investigador, Ipcf-Cnr, Pisa.
  73. Gabriella Mincione, profesora de ciencias y técnicas de medicina de laboratorio, Universidad G. D’Annunzio, Chieti-Pescara.
  74. Massimo Pallotta, primer tecnólogo, Instituto Nacional de Física Nuclear.
  75. Enzo Pennetta, profesor de ciencias naturales y divulgador científico.
  76. Nunzia Radatti, química, Sogin.
  77. Vincenzo Romanello, Ingeniero Nuclear, Centro de Investigación, Rez, República Checa.
  78. Alberto Rota, ingeniero, investigador en Cise y Enel.
  79. Massimo Sepielli, Director de Investigación, Enea, Roma.
  80. Ugo Spezia, Ingeniero, Gerente de Seguridad Industrial, Sogin; Movimiento Galileo 2001.
  81. Emilio Stefani, profesor de fitopatología, Universidad de Módena.
  82. Umberto Tirelli, científico superior visitante, Istituto Tumori d’Aviano; Movimiento Galileo 2001.
  83. Roberto Vacca, ingeniero y escritor científico.

ElManifiesto.com

La prueba cuádruple rotaria, ética y conciencia moral

Por Bernardo Rabassa

La mentira o la verdad a medias, se ha enseñoreado de la Sociedad española y se utiliza para referirse a los graves problemas que nos aquejan, el buen gobierno de las empresas, el terrorismo, el separatismo, las medidas de gobierno, Europa, la Crisis, la globalización, el Cambio Climático y tantos y tastos otros temas con los que se quiere alienar a los ciudadanos para justificar lo injustificable, hablando en lo que se ha dado en llamar, el “lenguaje políticamente correcto” y que en realidad es una mentira, hecha por relativistas sin conciencia moral, a quienes les importan los votos o la dirección de la opinión publica y que una y otra vez, intentan engañarnos, para que les votemos, aceptemos sus impuestos y sus innumerables leyes, muchas de ellas absolutamente injustas, y con las que nos tenemos que regir en la vida del día a día.

Todo esto se podría evitar con la aplicación por parte de todos los ciudadanos, rotarios y no rotarios con la prueba cuádruple de Rotary

La conciencia moral, desde la antigua Grecia fue preconizada, por el llamado triple filtro de Sócrates, quien gozaba de alta reputación y admiración por sus conocimientos. Un día un conocido encontró al gran Maestro en la calle, y le dijo: «Sócrates, ¿usted sabe lo que he oído acerca de un amigo suyo?”.

«Un momento», replicó Sócrates. «Antes de que me diga algo, quiero ver si usted supera una pequeña prueba. La llaman prueba del triple filtro”, “Antes que me hable de mi amigo, es una buena idea tomar un momento y filtrar lo que usted va a decirme.

El primer filtro es la verdad. ¿Está Ud. absolutamente seguro que lo que va a decirme es verdad?». «No», dijo el hombre, «realmente sólo lo oí y. “.”Muy bien, replicó Sócrates. «Entonces usted no sabe realmente si es verdad o no. Veamos el segundo filtro, el filtro de bondad. ¿Lo que me va a decir de mi amigo es algo bueno? «No, al contrario…»Entonces – prosiguió Sócrates – me va a decir algo malo de él, pero usted no está seguro de que sea verdad.

Todavía falta un filtro: el de utilidad. ¿Lo que me va a decir de mi amigo es útil para mí? “.”No, realmente no.»Bueno», concluyó Sócrates, «si lo que me va a decir no es ni verdad, ni bueno, ni aún útil, ¿Para qué me lo quiere Ud. decir?».

Este concepto, que se siguió aplicando muchos siglos después, es uno de los códigos de ética más populares y citados que hay en el mundo, la Prueba Cuádruple Rotaria. Fue hecha por el Rotario Herbert J. Taylor en 1932 cuando le pidieron que asumiera el mando de la empresa Aluminum Company en Chicago, que estaba al borde de la bancarrota y buscó la forma de salvar a esta empresa, hundida en una depresión por motivos financieros.

Herbert J. Taylor, fue presidente de Rotary International en 1954-1955. Bajo este código de ética consistente en 21 palabras, para que todos los empleados lo llevaran a cabo en sus propias ocupaciones dentro de la empresa, logró sacar a flote a la compañía.

1º ¿Es la verdad?

2º ¿Es equitativo para todos los interesados?

3º ¿Creará buena voluntad y mejores amistades?

4º ¿Será beneficioso para todos los interesados?



Si aplicara a los negocios, a las amistades, a las Instituciones, al secesionismo, al terrorismo, a la política o al “despotismo ilustrado” con que se gobierna España, o con que se desgobierna, a las manifestaciones de los múltiples grupos sociales, afectados por la Crisis, o a las sentencias de los Tribunales, controlados por el poder político, o a los Bancos, inmersos en unos 530 embargos diarios de viviendas, compradas a precios que hoy ya no valen, y que hacen de estas situaciones una tragedia nacional, o a las medidas “teóricas” para generar empleo, o a las situaciones de inopia que llevan a los nuevos pobres a los comedores de “Caritas”, o a ese millón y medio de familias con todos sus miembros en el paro, etc. etc. Las cosas cambiarían radicalmente, pues estaríamos obrando con Justicia, Utica y Conciencia moral


Asimismo, con este simple código, nos daríamos cuenta que vivimos en un Estado de falta de conciencia moral, donde la mentira nos rodea y nos asalta desde los medios de comunicación, que son auténtica basura intelectual y moral, que vivimos alienados como corderos y que hemos renunciado a los valores de la verdad, de la solidaridad, de la camaradería y la amistad, del beneficio para los demás antes que el nuestro, del esfuerzo, del mérito y de la lucha por la vida y por un mundo mejor.

Ética, es un problema de ética el que nos aqueja, y que conste que no hablo de Religión, aunque preferiría la Ética cristiana a “ninguna ética”, al fin y al cabo, este es un país católico desde muchos siglos.

Inma Castilla de Cortázar, en una magistral Conferencia en el CEU, aplicándose al terrorismo, nos dijo que mientras hubiera alguien, que no aceptara los argumentos más comunes para justificar la tregua con ETA, pactada por el PSOE, no solo existiría un valladar, de conciencia moral que impediría que la mentira prevaleciese, sino que, realmente mientras que ETA o el PNV, no se dieran cuenta de donde estaba la verdad, no cabria ni el arrepentimiento, ni la remisión histórica de la culpa para los delincuentes, que seguirían viviendo con ella.

Es decir que sería imposible la desaparición de ETA, en tanto todos no creyéramos, incluidos los terroristas, los presos y sus familias que habían hecho el “mal” y no el bien, Sin conciencia moral sería imposible la remisión de la culpa, del “reato”, de la atrición, ni de la contrición y por ello nunca desaparecería el daño infligido, ni el abrazo de “Vergara” que diera fin a la agresión unilateral, para consuelo de las víctimas, y de toda la sociedad española “victimada” a su vez.

Bastaría con que una sola persona o pequeños grupos como los rotarios, con su prueba cuádruple, se negaran a aceptar este engaño, para que se terminase con ese cáncer que aqueja a nuestra sociedad y que ninguna muerte acabará con él, por siglos que pasen en adelante. Por mucho que la sociedad vaya olvidando, el origen y los métodos de aplicación asesina, de estas doctrinas a las que se pretende disfrazar de “guerras independentistas”, como ha ocurrido con el genocidio de los bosnios por los serbios.

Nunca un tribunal Internacional, conseguirá terminar con el problema, por mucho que castigue, mientras esa lacra de falta de conciencia moral, no sea aceptada, como culpa real por aquellos que la originaron.

Bastaría con que alguien le dijera, por ejemplo, a Oriol Junqueras de Esquerra Republicana, en Catalunya ¿Por qué mientes? ¿Por qué quieres llevar a los catalanes nuestros hermanos, al precipicio de una secesión, que ni es verdad, ni es equitativo, ni hará amistades, sino odios profundos, y no les aportará ningún beneficio, para que el valladar exista mientras no se acepte la culpa, por la busca ególatra de más votos?

Así se fracasa. Winston Churchill dijo ‘Se puede engañar a todo el mundo durante un tiempo, y se puede engañar a una parte de la gente durante todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo’? y si no que le hubieran preguntado a Rubalcaba(qepd), gestor de las cenizas del imperio Zapatero, quien tenía que habérsela hecho a sí mismo a sí mismo por el 11M e inmediatas elecciones y al PSOE un severo examen de conciencia moral, de su culpa y de cómo tenía que pagarla. Lástima que tan controvertidos personajes no conocieran la prueba cuádruple y peor sería que aun conociéndola, no la hayan aplicado jamás.

La mala gestión de la política por el daño que hace a toda la sociedad debería estar condenada no solo con multas sino con cárcel. A ver si ya que no tienen Ética, ni conciencia moral, por lo menos tienen miedo al castigo en este mundo, lo curioso es que no solo no se les juzga, sino que se les premia con sinecuras de dorado retiro en el que se refocila nuestro Zapatero.

VÍDEO IMPRESIONANTE: El totalitarismo de las ideologías de género + ARTÍCULO: El Occidente obsesionado con el género se dispone a sí mismo para el auge del islam /AWESOME VIDEO: The totalitarianism of gender ideologies + ARTICLE: The gender-obsessed West sets itself up for the rise of Islam

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NO DEJEN DE VER ESTE MAGNÍFICO VÍDEO, A ESTO NOS ESTÁN LLEVANDO. El vídeo, sorprendentemente, lleva en YouTube desde el 2015, aun no lo han censurado, pero no se si esto durará mucho. Me consta que hay presiones para que se retire, por lo tanto, yo recomiendo difundir masivamente y, además, bajar al disco duro por si lo retiran, QUE NO SE PIERDA.

EL ARTÍCULO POSTERIOR TAMPOCO TIENE EL MENOR DESPERDICIO Y ESTÁ RELACIONADO.

EL VÍDEO ES EN INGLÉS CON SUBTÍTULOS AL ESPAÑOL. TRADUCCIÓN EXCELENTE

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DO NOT STOP SEEING THIS MAGNIFYING VIDEO, THIS IS USING IT. The video, surprisingly, has been on YouTube since 2015, have not yet censored, but I do not know if this will last long. I know that there are pressures to withdraw, therefore, I recommend spreading massively and, in addition, download to the hard drive if they remove it, DO NOT MISS.

THE BACK ITEM ALSO HAS THE LESSER WASTE AND IS RELATED.

THE VIDEO IS IN ENGLISH WITH SUBTITLES TO SPANISH. EXCELLENT TRANSLATION

ARTÍCULO RELACIONADO: El Occidente obsesionado con el género se dispone a sí mismo para el auge del islam (The Gender Obsessed West Sets Itself Up for the Rise of Islam. <<==ORIGINAL IN ENGLISH)

Por/By Giulio Meotti

Traducido por El Medio

Bienvenidos a la «próxima frontera de ‘liberación'» progresista, donde la cuestión más urgente en las democracias occidentales es el «generismo».

Carolina del Norte fue sometida durante un año al boicot, hasta que retiró su ley sobre baños transgénero. El mes pasado, el Sindicato Nacional de Profesores de Gran Bretaña le pidió al Gobierno que se enseñara a los niños de incluso dos años las nuevas teorías sobre transgénero. Nueva York presentó recientemente la primera «muñeca trans». Las universidades estadounidenses están plagadas de histeria por el uso correcto de los pronombres neutros. Incluso National Geographic, en lugar de escribir sobre leones y elefantes, empezó a cubrir la «Revolución del género». Uno de los primeros anuncios de Emmanuel Macron como presidente electo de Francia fue que nombraría funcionarios de una lista con «igualdad de género».

Democratic National Convention: Day Two
(Imagen: Sara D. Davis/Getty Images)

¿Qué significa que esta generomanía esté permeando cada rincón de las sociedades y la cultura occidentales? Según Camille Paglia, feminista crítica, es una señal del declive de la civilización occidental. En su nuevo libro, Free Women, Free Men, escribe:

Las civilizaciones han atravesado ciclos recurrentes. Las extravagancias de la experimentación de género precedieron a veces al colapso cultural, como sin duda ocurrió en la Alemania de Weimar. Ahora como entonces, hay fuerzas alineándose fuera de los límites, hordas dispersas y fanáticas donde el culto a la masculinidad heroica sigue teniendo una fuerza tremenda.

Después se pregunta:

¿Cómo es posible que tantos jóvenes audaces y radicales se definan ahora a sí mismos sólo por su identidad sexual? Aquí se ha producido una quiebra de la perspectiva que sin duda tendrá consecuencias mixtas para nuestro arte y nuestra cultura, y que tal vez socave la capacidad de las sociedades occidentales para entender o reaccionar a las creencias vehementemente opuestas de quienes no nos desean nada bueno. El fenómeno transgénero se multiplica y propaga en las fases «tardías» de la cultura, mientras que las tradiciones religiosas, políticas y familiares se debilitan y las civilizaciones comienzan a declinar.

No es una coincidencia que esta obsesión con el género surgiera de la cultura occidental durante la década de 1990, la década de paz y prosperidad previa al 11-S. La década carecía de cualquier angustia existencial, consumida por el escándalo de Monica Lewinski y dominada por el «fin de la historia» de Francis Fukuyama. Según Rusty Reno, editor de First Things, la ideología de género es un símbolo de nuestra época de «debilitamiento», que apunta a un futuro globalizado «gobernado por los dioses mundanos de la salud, la riqueza y el placer». Los máximos predicadores de esta ideología, sin embargo, no tuvieron en cuenta el auge del islam radical.

Antes de que las ciudades francesas de París, Niza y Ruan fuesen atacadas por grupos yihadistas, el Gobierno socialista francés tenía una sola prioridad cultural: el «ABC de la igualdad de género». El nombre venía de un controvertido programa que la ministra de Derechos de la Mujer, Najat Vallaud-Belkacem, había lanzado en quinientos colegios.

Tras aprobar el matrimonio homosexual, el Gobierno francés pensó, al parecer, que también tenía que promover una revolución cultural. Según el ministro de Educación, Benoît Hamon, que fracasó estrepitosamente en las recientes elecciones generales, los colegios son un «campo de batalla». La mitad de los alumnos boicotearon las clases de «teoría de género». Después, las autoridades francesas impusieron a los estudiantes libros ridículos como Papa porte une robe (Papá lleva un vestido). Habría sido cómico si en los años siguientes no hubiese sido tan trágico. Lo que de verdad destrozó estas ilusiones francesas fue el terrorismo islámico.

El impacto sobre la cultura occidental de esta ideología de género es el rechazo del espíritu crítico combinado con una «cursi apelación al sentimiento por encima de la razón». La misma cultura obsesionada con el género se niega a ver el burkini como un instrumento islamista, y lo convierte en su lugar en un símbolo de los derechos humanos. La consecuencia es que la amenaza yihadista se percibe simplemente como una disrupción inaceptable de los estilos de vida occidentales. Europa se arriesga a perder todos sus dones históricos: dignidad humana, libertad de conciencia, libertad de religión, libertad de expresión y su colosal cultura.

Las erotocráticas élites francesas no estaban preparadas para lo que resultó ser el ataque terrorista más grave desde el 11-S. Francia, obsesionada con el «ABC de la igualdad», fue sorprendida con la guardia baja y lista para ser desarmada cuando los terroristas atentaron el día que celebraba la igualdad. En Francia, sencillamente, no había resistencia pública a la ley de la sharia y la ideología yihadista. Intoxicadas con la obsolescencia de la identidad, el único enemigo que estas élites francesas conocían eran los privilegios patriarcales, ya que para ellas la «dominación» proviene únicamente de los varones blancos europeos.

La presidencia de Emmanuel Macron ya ha sido elogiada por los activistas de género. «Macron es como un soplo de aire fresco en este país», dijo Natacha Henry, escritora sobre temas de género, en el New York Times. «Creo que ganó porque no hacía ese tipo de exhibición de macho, y eso es lo que necesitamos».

El proceso de anestesia mediante una obsesión con los derechos de género parece haberse convertido aún más en una constante de los países tras los ataques terroristas. Poco después de que los yihadistas tomaran a España como objetivo en 2004 y la obligaran a retirar sus tropas de Irak, el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero se apuntó a la excitación de la ideología de género, incluyendo formación sobre «diversidad de género» con «sensibilidad gai» en las escuelas de primaria. El «Proyecto Zapatero» se basó en el «desprecio de la naturaleza, la reinvención de lo que es humano y la exaltación del deseo». Los años del expresidente de EEUU Barack Obama también estuvieron marcados por una «obsesión» con los derechos transgénero. La obsesión con el género es una útil distracción para evitar enfrentarse a asuntos más difíciles y menos gratos.

Es un dicho que las civilizaciones pueden ser destruidas desde dentro, en vez de por ejércitos desde fuera. Si Occidente no se compromete a preservar las sociedades y valores occidentales, caerá. Y a su extraordinario progreso lo envolverá la oscuridad, junto a todos esos derechos transgénero.

Según Camille Paglia, «una cultura puramente secular se arriesga a la vaciedad y, paradójicamente, se dispone a sí misma para el auge de movimientos fundamentalistas que prometen ominosamente purificar y disciplinar». Como —nombrémoslo— el islam radical.

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