-Señor brujo, quisiera saber si usted puede deshacer una maldición que me fue echada hace cuarenta años.
El brujo le dice:
-¡Claro que puedo! Pero necesito saber las palabras exactas que fueron utilizadas en la maldición para poder preparar el conjuro..
Y el tipo contesta, sin titubear:
-«Yo los declaro marido y mujer».
Un hombre abordó el avión con un ojo morado y al sentarse notó que su vecino de asiento también tenía un ojo morado; entonces le dice:
– «Qué coincidencia, los dos tenemos un ojo morado, ¿puedo preguntar que te pasó? El otro responde:
– «Pues mira, fue un error de dicción, esta mañana en el mostrador de la aerolínea había una rubia buenísima con unos senos grandes y deliciosos, así que en lugar de decir «me da un boleto para Tapachula», accidentalmente dije: «me das un boleto para tus tetas, chula»; Entonces, se ofendió y me golpeó» «¿Y tú? ¿Qué te pasó?
«Pues mira, realmente también fue un error de dicción, esta mañana en el desayuno, yo le quería decir a mi mujer «pásame el cereal, amor» y en lugar de eso, accidentalmente dije: «me arruinaste la vida, pinche bruja hija de tu puta madre»
El pequeño Esteban estaba pasando unos días con su abuela.
Llevaba un rato jugando fuera con otros niños cuando entró en la casa y pregunta:
Abuela, ¿Cómo se llama cuando dos personas duermen en el mismo cuarto y una de ellas está encima de la otra?
Un gay va al médico y le dice:
– Doctor, tengo un gran dolor que me sube desde el culo hasta el hombro!!
– Bueno, bájese el pantalón y acuéstese boca abajo en la camilla.
El doctor le mete un dedo en el ano y nada, mete un segundo dedo y lo introduce más y más,
entonces se encuentra con algo duro
Y empieza a tirar..
Es un vegetal!!..
Tira..
Tira y tira!!!..
Y saca una rosa!!!!..
El Doctor no lo puede creer, mira al paciente y este con una sonrisa picarona le dice:
Después de haberse cometido un robo en el convento de monjas,
se presentó la Policía.
Pregunta el Policía:
“¿Qué es lo que se robaron Madre Superiora?”
“100 sábanas.”
“Anote eso”, dice el Policía al secretario.
Todas las otras monjas dicen en Coro: “¡Y nos querían envenenar!”
Continúa el policía: “¿Otra cosa que les robaron madre?”
“¡Ah! Sí… se robaron unos vasos.”
“Anote eso”, dice el Policía al secretario.
Otra vez el coro de las monjitas: “¡Y nos querían envenenar!”
El Capitán se queda pensativo y pregunta: “¿Cómo es eso que las querían envenenar?”
Es que los ladrones nos decían: “¡Si no se callan les echamos unos polvos!”
Una persona telefonea a la escuela para hablar con el director, y le dice: Buenos dias, señor director. Llamo para comunicarles que el alumno Carlos Gracia no podra asistir hoy a clase. – De acuerdo le responde el director. – Me parece muy bien, pero ¿pero puedo saber con quien hablo, por favor?- Soy mi padre….
La abuela se quedó un poco sorprendida, pero decidió decirle la verdad a su nieto de 6 años: ‘A eso se le llama relaciones sexuales, cariño’.
El pequeño Esteban dijo: ‘Aahhh, vale!’ y volvió a salir a charlar y a jugar con los otros niños.
Unos minutos después volvió a entrar y dijo todo enfadado:
‘Abuela, no se llaman relaciones sexuales, se llaman literas!, ahhhh … y la mamá de Diego quiere hablar contigo’
Con el paso de los siglos el ser humano ha incorporado nuevo valores que se ajustan a los tiempos que corren. A continuación Quino explica cuáles son los valores que dominan al hombre moderno.
Son tres científicos que van a realizar un experimento para comprobar que le sucede a un cerdo si esta un año sin hacer sus necesidades. Para ello le colocan un tapón de corcho bien grande en el culo y lo comienzan a atiborrar de comida.
Van pasando los días y el cerdo sigue y sigue engordando. Los científicos, ya llegado el sexto mes, deciden entrenar a un mono para que llegado el momento, le quite el tapón al cerdo. Tras arduos esfuerzos logran que el mono (entrenándose con un cerdito de peluche) acate y ejecute las ordenes que los tres científicos le dan. En esto que el cerdo ya casi no cabe en el laboratorio cuando se cumple el año y deciden acabar ya el experimento. Llevan al cerdo en un gran camión y ayudados por una grúa lo dejan en mitad de un enorme prado. El primer científico se sitúa a 100 metros del cerdo, mientras que los otros dos compañeros son más precavidos y se colocan a 500 y 1000 metros respectivamente. Por supuesto todos ellos se visten con trajes especiales y escafandras de seguridad y botellas de oxígeno.
Recuerden que no saben lo que puede pasar. En esto, el científico que más cerca está del cerdo le da la orden al mono: – Chita, quítale el tapón!!! El mono se acerca tembloroso a la gran masa porcina con cara de estreñimiento absoluta y le quita el tapón: PLOOFFFFPAAAFPUMMMMMMMFFFFSSSSSSSS……y tras cinco minutos todavía resonaba el estruendo…. Cuando la espesa niebla fétida se disipa podemos ver al científico que más lejos estaba, buscando a sus compañeros. La mierda le llegaba por lo tobillos. «¿Compañeros dónde están?» Mientras avanza hacia el epicentro de la catástrofe vislumbra a otro de los científicos. La mierda les llegaba por la cintura. C1: ¿Estás bien? C2: Sí C1: ¿Y que ha sido de…? C3: EEEEOOOOOOO!!!! C1 y C2: Está vivo!! En la lejanía se podía apreciar la figura del tercer científico, nadando entre la mierda y desternillándose de risa. Los otros dos científicos se le acercan nadando y le preguntan extrañados: – ¿Pero… de que te reís? A lo que el científico, todavía muerto de la risa les contesta: – Tenían que haber visto la cara del mono, intentando ponerle de nuevo el tapón al cerdo.