El 1 de enero entrará en vigor el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, que pretende llenar la hucha de las pensiones
Tanto si eres autónomo como empleado deberás pagar un nuevo impuesto a partir de 2023. Se trata del El Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), un nuevo impuesto que deberán pagar, a partir del 1 de enero de 2023, todos los trabajadores que se encuentren dados de alta en la Seguridad Social y que supondrá un porcentaje del salario. Una medida que afecta a más de 20 millones de ciudadanos españoles.
¿Qué es el MEI? El nuevo impuesto que llega en 2023
El Mecanismo de Equidad Intergeneracional sustituye al antiguo Factor de Sostenibilidad y es contingente y temporal. Este impuesto tiene como objetivo volver a llenar la hucha de las pensiones mediante el reparto equilibrado entre generaciones del esfuerzo para financiar las pensiones.
Con elenvejecimiento de la población en niveles disparados, el paro actual, la inminente jubilación de la generación del baby boom y el fondo de reserva de las pensiones prácticamente vacío, el Gobierno prevé la llegada de tiempos muy difíciles para las pensiones.
Por lo que, entre otras medidas que incluye la reforma de las pensiones, se sacó adelante la del MEI, que se publicó en el BOE el pasado diciembre. Este mecanismo actúa sobre los ingresos (cotizaciones) y no sobre las prestaciones (gastos) como actuaba el derogado Factor de Sostenibilidad. A diferencia de este último, que calculaba las prestaciones en función del aumento de la esperanza de vida, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional solo se activará si es necesario y de forma temporal.
Cómo será el nuevo impuesto del Mecanismo de Equidad Intergeneracional
El MEI que llegará en enero de 2023 no afectará a las pensiones, por lo que no se reducirá el importe de las mismas, a diferencia del derogado Factor de Sostenibilidad. Se trata de un nuevo impuesto que será asumido por todos los trabajadores independientemente de sus ingresos. Es decir, el porcentaje sobre el salario será el mismo para todos.Este nuevo impuesto se aplicará como un nuevo concepto de cotización, por lo que las personas que estén dadas de alta en la Seguridad Social verán reducidas sus nóminas en un 0,6%. Este recargo en la cotización pesará en la nómina de los trabajadores, pero también en la cuota de autónomos.
De esta forma, el Gobierno quiere recaudar suficiente dinero para cubrir el coste de las futuras pensiones. En concreto, se pretende recaudar alrededor de 22.000 millones de euros hasta 2032, fecha en la que está previsto que termine la aplicación de este nuevo impuesto.
¿Cómo te afectará el nuevo impuesto?
Para pagar este nuevo impuesto, que se pondrá en marcha el 1 de enero de 2023, se descontará un 0,6% del salario de los trabajadores. De esta cantidad, los empresarios pagará un 0,5% y los trabajadores pagarán el 0,1% restante. Mientras que en el caso de los autónomos, los autónomos, los sindicatos calculan que el pago medio será de unos 5 euros al mes.
Si hablamos de números, en el caso de los trabajadores con un salario bruto de 2.000 euros, por ejemplo, el nuevo impuesto supondría 12 euros al mes, de los que 10 euros los pagará la empresa y 2 euros el empleado.
Tenemos el gallinero alborotado. O al menos tenemos a los partidos populistas intentando alborotarlo al grito de “para acabar con la pobreza igual hay que acabar con los ricos” (textual) y pidiendo impuestos “extraordinarios” al patrimonio por encima de 3 millones de euros.
Tenemos el gallinero alborotado. O al menos tenemos a los partidos populistas intentando alborotarlo al grito de “para acabar con la pobreza igual hay que acabar con los ricos” (textual) y pidiendo impuestos “extraordinarios” al patrimonio por encima de 3 millones de euros.
Como siempre en estos casos, no se trata tanto de conseguir una medida real que solucione un problema real, como de ganar puntos en el juego partidista. Los populistas (y el Gobierno) están disfrutando de haber llevado a la oposición a oponerse a un “impuesto a los ricos”, aunque para ello hayan tenido que anunciar un “impuesto a los ricos” tan absurdo que hasta los comunistas deberían oponerse. Porque hablamos de “anuncios”, globos sonda, mensajes.
Pero claro, hablamos del capital. Hablamos del mal, un mal casi tan puro como cuando hablábamos de Franco. Defenderlo es perder votos, o eso esperan los populistas.
Los ministros, que cobran 80.000 euros año sólo por serlo, proponen un impuesto al mal por encima de 3 millones de euros. Para ponerlo en contexto, si todo ese mal rindiera un 3% anual, rentaría 90.000 al año.
Proponen un impuesto directo, extraordinario, sin matices, que tiene como gran virtud que no afecta a casi ninguno de sus votantes habituales. Porque ni siquiera Montero tiene tanto mal acumulado, aunque gane más que si lo tuviera.
Si dejamos aparte la propaganda, los tertulianos desatados y el cruce de etiquetas, e intentamos enterarnos de qué discuten, igual llegamos a conclusiones interesantes (ya que no útiles, porque aquí deciden otros).
El primer punto de interés es que la recaudación estimada del impuesto extraordinario no mueve la aguja. No soluciona el problema, No está ni a miles de kilómetros de corregir el desfase presupuestario, o el agujero de las pensiones.
El segundo es que tiene efectos secundarios. Repasemos un poco quiénes son esos malvados que acumulan más de 3 millones de euros e impiden a nuestros libertadores acabar con la pobreza. Hay cuatro grandes tipos.
Uno son los pequeños patrimonios de ahorradores o herencias. Hablamos de dos o tres pisos, alguna finca rústica, un fondo de inversión. Estas personas, con mucha frecuencia, son ya jubilados (por eso tienen patrimonios que se gestionan solos). Habitualmente, esos pisos tienen bastante tiempo y por eso su valor catastral es alto. Pero los ingresos de este tipo de gente, lo que cobran de todo ese patrimonio, no suele llegar aun 3%, lo que significa menos que un ministro. Si se les cobra un impuesto “extraordinario” del 3%, se les acaban de confiscar todos sus ingresos. Es un impuesto “confiscatorio”: ara poder pagarlo, tienen que liquidar lo que puedan, y lo que pueden liquidar es la parte líquida, que es la rentable, lo que significa que no sólo les quitan todos sus ingresos del año sino parte de los del siguiente.
Dejando aparte la cuestión ética de un impuesto confiscatorio, este tipo de propietarios son los que cargan con montes y piedras: patrimonio que no sólo apenas es rentable, sino que requiere inversión para su correcta conservación. Patrimonio que se viene abajo cada día porque no hay con qué cubrir esos gastos. Ahora resta un 3% en efectivo.
Otro grupo son los pequeños empresarios. Tienen unos cuantos camiones y naves, o una cantera, o tres tiendas en una ciudad. Tienen una buena casa, igual otra en la playa, y normalmente poco ahorro porque meten todo el dinero en la empresa. Lo que no se suele recordar es que un puesto de trabajo cuesta mucho más que un sueldo: local, terreno, equipamiento, herramientas, stock de materias primas o producto, costes de operación. Gran parte de esos costes se cubren inicialmente con una aportación de capital, que suele seguir en el balance la empresa y marca el “valor contable”… y por tanto el patrimonio. Eso es “el capital”. Es la suma del mal… o lo que hace posibles los puestos de trabajo.
Los pequeños empresarios tienen suerte si sacan más de un 3% anual al dinero que han dedicado a la empresa. En el último trimestre del año pasado la rentabilidad sobre activos fue un 3,7% anual, según CEPYME (los activos no son sólo el capital, pero por el otro lado, cualquier inversión va a venir de esa rentabilidad, y sin inversión no se crean nuevos puestos de trabajo ni se sobrevive, así que no toda esa rentabilidad se reparte a los accionistas: suponer que le sacan un 3% es suponer mucho.
Eso significa que si los dueños tienen que pagar un 3%, el dinero viene de destruir el capital de la empresa. Y el mal, como hemos visto, es la suma de los puestos de trabajo.
Un tercer colectivo serían las auténticas grandes fortunas, bien gestionadas y profesionalizadas. Esas fortunas que cobran por rendimientos del capital unas cantidades superiores al 3% del capital que tienen, y que lo saben colocar de modo que Hacienda lo mida del modo más favorable posible. A esas fortunas, el impuesto extraordinario les va a pasar rozando porque lo primero que harán será adecuar los valores de sus participaciones del modo más efectivo para evitar el impuesto. El valor contable de muchas empresas se va a desplomar este año.
Entendámonos. Esas fortunas, que son a las que debería ir dirigido el impuesto si de verdad fuera a por “los ricos”, son suficientemente grandes para defenderse de él. Tienen ingresos suficientes para pagar a especialistas cualificados, y criterio suficiente para usarlos. Sus inmuebles están a nombre de empresas, y los deprecian cada año con las amortizaciones. El valor de sus empresas e inversiones se “ajusta a mercado” con facilidad, en el grado más conveniente fiscalmente.
El último grupo son los profesionales como la ministra Montero, con un sueldo alto y capacidad de ahorro, que se han ido comprando cositas (una casa en la Moraleja, o en Galapagar) y metiendo dinero en fondos de inversión, hasta sumar 3 millones de euros. La mayoría tienen cultura económica, así que no votan populista.
A este colectivo de diputados, ministros y otros “ricos” de gama baja, el impuesto les va a escocer pero no podrán esquivarlo: no tienen los medios, y pueden pagarlo. Están bien sujetos por la maquinaria de control del Estado, que sabe lo que ganan y dónde lo tienen, y no pueden permitirse auténticas sofisticaciones.
En resumen, el supuesto impuesto extraordinario directo sobre el capital va a poner contra la pared a ahorradores y propietarios de bienes no rentables, confiscando algo que ya ha pagado impuestos y arruinando a más de uno. va a dañar el tejido productivo español, sangrando a millones de PYMES, ahogando puestos de trabajo y reduciendo competitividad. va a ser toreado fácilmente por las grandes fortunas. lo van a pagar los profesionales mejor pagados del país (esos por los que se pegan todos los países y ciudades, compitiendo para que vengan a vivir, producir y gastar, porque son esencialmente móviles).
El impuesto al patrimonio “de toda la vida” (porque ya existe) suele tener una cláusula de deducción o exención por la que los bienes “afectos a la actividad económica” no se incluyen, o se incluyen parcialmente. Eso evita que tengas que liquidar tu empresa para para pagar por tenerla, básicamente (o vender un piso que tengas alquilado). El sentido no es sólo proteger esa actividad económica sino mantener el sentido común: el Estado ya se está llevando, a través del IRPF, una parte de lo que se consigue con ese patrimonio. Si matas la gallina, te quedas sin huevos, y es mejor huevo diario que pechuga una vez.
Un impuesto sobre el patrimonio es buena idea cuando tiene fines sensatos, como prevenir la acumulación del capital en manos de unas pocas grandes fortunas. Como medio recaudatorio, salvo que tenga las exenciones que acabamos de comentar, es pegarse un tiro en el pie y atacar directamente a la parte más productiva de la clase media. Media-alta, de acuerdo… pero desde la perspectiva de los ricos, cualquiera que lo pague es un rico de medio pelo.
Un impuesto real a las grandes fortunas, que aspire a recaudar, tiene que ir orientado a las rentas del capital, no al patrimonio, y estar bien pensado. Tiene que tener otro umbral, otras exenciones. Tiene, en resumen, que ser muy distinto. Pero claro, ese colectivo, como ya hemos dicho, se defiende, y tiene los medios para hacer daño a los populistas donde les duele (los votos). En cambio, la clase media alta, la burguesía que le decían antes, es presa fácil.
Así que esta cacería contra los ricos se reduce a una campaña recaudatoria contra los que no pueden pagar, los que no queremos que paguen, los que no queremos que se vayan para no pagar, y los que se ríen del impuesto. Y encima, no parece que genere ni remotamente el dinero suficiente para cubrir los gastos de una Administración que no deja de crecer ni para tomar impulso.
Está hecha de tal modo que afecta a la oposición (aunque Duque, Calvo y Celaá probablemente también paguen) y les obliga a aparecer como enemigos de los pobres. Y ese, estimados lectores, es probablemente su único objetivo.”
Pablo Iglesias presenta un proyecto alternativo de Presupuestos con un reguero de subidas fiscales y un aumento del gasto de 24.500 millones.
Más gasto público y muchos más impuestos. Así se resume elproyecto de Presupuestos Generales del Estado(PGE) que ha presentado Podemos este lunes como alternativa a las cuentas elaboradas por el Gobierno del Partido Popular. El grueso de su propuesta gira en torno a la necesidad de elevar la tributación sobre familias y empresas, ya que, según la formación morada, «el verdadero problema fiscal que afrontamos es la insuficiencia de los ingresos públicos, que se encuentran en un nivel sustancialmente inferior al de la media europea».
La propuesta ha sido presentada por Pablo Iglesias en el Círculo de Bellas Artes de Madrid donde ha estado acompañado por representantes de las confluencias del partido y por el responsable de su equipo económico, Nacho Álvarez. El secretario general de Podemos ha afirmado que sus medidas darían «dignidad» a España.
Frente a las previsiones del PP, el partido de Iglesias plantea que los ingresos alcancen el 39,3% del PIB mediante diferentes subidas fiscales con el fin de ingresar 11.500 millones de euros extra de manera directa, y otros 3.300 millones como resultado del crecimiento económico que, en teoría, generaría la expansión del gasto. Y es que, Podemos, también propone disparar el gasto público en 24.500 millones de euros frente a las cuentas del Gobierno, hasta el 42,3% del PIB. El déficit, por su parte, se situaría en el 3% del PIB frente al 2,2% previsto.
Esta variación de ingresos, gastos y déficit en comparación con el Plan Presupuestario del Gobierno para 2018 se repartiría entre los diferentes niveles de la Administración Pública de la siguiente forma:
En cuanto a los ingresos públicos, su incremento provendría de las siguientes subidas de impuestos, medidas que, en todo caso, constituirían «el primer paso de una reforma tributaria de mayor calado»: impuestos medioambientales; aumento del IRPF sobre el ahorro; impuesto a la banca (10 puntos extra sobre el Impuesto de Sociedades); recuperación y aumento del Impuesto de Patrimonio; subida de la fiscalidad sobre las grandes empresas; impuesto sobre las transacciones financieras; eliminación de las Sicav; supresión de las deducciones de los planes de pensiones privados; lucha contra el fraude fiscal; destope de las cotizaciones sociales; y eliminación de bonificaciones a la contratación. Por el contrario, lo único que bajaría sería el IVA cultural y de algunos suministros y productos básicos.
Estas subidas fiscales, sumadas al aumento del déficit previsto, permitiría disparar el gasto público en 24.500 millones de euros extra en 2018: 13.850 por parte del Estado, 5.700 el de la Seguridad Social y más de 5.000 en comunidades autónomas y corporaciones locales.
Sus 15 medidas estrella
En este «presupuesto alternativo» que consta de poco más de veinte páginas, Podemos pone encima de la mesa «15 medias» que supondrían «un mayor aumento de gasto», y en las que se concreta su estrategia»para poner el crecimiento al servicio del verdadero progreso social«.Estas medidas, dicen desde el partido de Iglesias, «asegurarían avanzar en el crecimiento inclusivo, moderno, verde, digital y morado que necesita nuestro país».
La primera de estas medidas es un «Plan de Renta Garantizada» que supondría 3.100 millones de euros y que afectaría a «aquellas personas que se encuentren en un nivel de renta inferior al umbral de la pobreza».
Podemos también propone crear «escuelas infantiles de 0 a 3 años gratuitas» que costarían 3.000 millones de euros. «Este acceso universal se garantizaría mediante subvenciones a las familias que ya llevan a sus pequeños a centros educativos, y mediante el desarrollo de una amplia red de escuelas públicas infantiles. Se desarrollarían las pertinentes transferencias finalistas a las Administraciones autonómicas y locales correspondientes», dicen en estos «presupuestos» alternativos.
Recogen también la «financiación de la ley de dependencia, para garantizar un nivel de protección mínimo que ponga fin al ‘limbo de la dependencia'» (con un coste de 2.500 millones de euros) y la «revalorización de las pensiones de acuerdo con el IPC», otros 2.200 millones de euros más. Para su siguiente medida se fijan en el «Plan MAD-RE del Ayuntamiento de Madrid». Proponen implementar un «Plan Nacional de Eficiencia Energética» que ascendería a los 1.300 millones.
Desde el partido morado también plantean un»incremento de las inversiones en infraestructuras y redes para favorecer la digitalización de nuestro tejido productivo, así como la implantación de procesos digitales avanzados en las empresas, las Administraciones y los hogares de nuestro país», con un coste de 1.240 millones de euros más. Este desarrollo, afirman, «vendrá acompañado de una propuesta de «Gobierno de la digitalización», que «estudiará, legislará y erradicará las nuevas formas de ‘precariedad digital’ que han resultado favorecidas por la ‘economía de plataformas’, al tiempo que se impulsará la democratización del acceso a redes e infraestructuras».
Su séptima medida es un «Plan de Empleo para la Juventud» que tendría un coste de 1.100 millones de euros y la octava un «Plan de Rescate de la Ciencia y de la I+D+i» (1.100 millones de euros).
También plantean un «Plan de Erradicación de las Violencias Machistas«, que supondría un coste de 1.050 millones de euros, «con especial atención al ámbito competencial autonómico y local, para lo que se desarrollarán las pertinentes transferencias» y la «Gratuidad del material escolar» (950 millones de euros).
Una de sus últimas medidas es un»Plan de choque para acabar con el empleo precario en las Administraciones Públicas» con una oferta de empleo público extraordinaria con 20.000 nuevas plazas. que costaría 800 millones de euros. Dicen que quieren eliminar «el límite de la tasa de reposición para todos los ámbitos de la Administración, permitiendo que sean las propias Administraciones las que decidan el ámbito en el que gastan sus recursos».
Proponen también un «Plan de Alquiler de Viviendas a Precios Sociales» a imagen del del Parlamento de las Islas Baleares (otros 700 millones de euros). Y entre sus últimas propuestas están la «igualación progresiva de los permisos de paternidad y maternidad (400 millones de euros), un «Plan Nacional de Movilidad Eléctrica y Transporte Público (310 millones de euros) y la puesta en marcha de programas para»apoyar al desarrollo rural y al modelo de agricultura, ganadería y pesca social y sostenible (250 millones de euros).
«Lo que estamos planteando en estos presupuestos alternativos es perfectamente viable. Algunos país de nuestro entorno, con una economía mucho más débil que la nuestra, están demostrando que se puede gobernar de otra manera. Y el ejemplo más evidente es Portugal«, ha afirmado Iglesias durante la rueda de prensa en la que ha presentado la propuesta de su partido.
Todos damos por hecho que tenemos que pagar impuestos, que pagar impuestos es algo bueno* y que debemos hacerlo por ese principio orquestado por la socialdemocracia y la derecha Europea que es la manida “redistribución de la riqueza” que no hace más que generar cada día más desigualdad. Los impuestos, como su propio nombre indica, es un pago que el estado impone y que te obliga a desembolsar por el simple hecho de existir y consumir. No hay duda de que hay impuestos que son necesarios para financiar ciertos servicios públicos básicos, pero lo que nos han metido en la cabeza durante décadas es que la monstruosa carga impositiva que el estado carga sobre el ciudadano es totalmente necesaria para financiar el estado del bienestar que dicen que debemos mantener. Nada más lejos de la realidad. Es la forma que tiene el Estado de saquear nuestros bolsillos, de robarnos legalmente aunque luego nos indignemos con vehemencia contra la corrupción, que no es siquiera una mínima parte de lo que el Estado se embolsa gracias a tu trabajo y tu esfuerzo. Vamos a repasar unos cuantos impuestos para que ustedes juzguen si es que son realmente necesarios o simplemente el Estado le está metiendo la mano en el bolsillo contra su voluntad.
Como todos sabemos que en España existen dos clases de impuestos, los directos y los indirectos y a su vez, según la administración se dividen en generales, autonómicos y locales. Lo que más llama la atención de los impuestos son sus nombres. Les suelen buscar nombres muy técnicos para que parezcan muy necesarios y estemos dispuestos a pagarlos.
El IVA:Impuesto sobre el Valor Añadido. Este impuesto es el IMPUESTO con mayúsculas, lo paga el pobre y lo paga el rico. Todos. En España este impuesto está gravado al 21% el tipo general. Cualquier cosa que quieras comprar estará gravado con él. Es decir, por el mero hecho de consumir deberás pagar al Estado un porcentaje de su valor.
IRPF: El impuesto sobre la renta de las personas físicas. Lo que viene siendo un impuesto que debes pagar por el simple hecho de trabajar. El estado retrae de tu nómina un porcentaje que va a parar a las arcas del estado. Si eres una persona física y trabajas debes darle obligatoriamente al estado un porcentaje del dinero que has ganado trabajando.
Impuesto de Sociedades: El impuesto que más paro y fraude crea. Por ejemplo, fue usado por Juan Carlos Monedero para tributar por aquel informe de 425.000 euros que nadie vio jamás cuando debería haber tributado a través de IRPF ahorrándose casi 120.000 euros.
Pero comencemos a meternos en camisas de once varas con los impuestos con los que realmente el Estado roba al ciudadano. Los impuestos que gravan a la vivienda son quizás los más escandalosos.
Llega el momento deseado, vas a comprarte tu primera vivienda. Por fin vas a tener una propiedad. Has pasado toda tu vida ahorrando para ello. Bájate de la nube. Esto es todo lo que el Estado, tu comunidad autónoma o tu ayuntamiento te robará
Lo primero que tendrás que pagar si la vivienda que vas a comprar es de segunda mano, será el IVA, que varía entre 4% y el 10% dependiendo de si la vivienda se encuentra en régimen especial o es de un particular. Perfecto, pues me compro una vivienda de segunda mano y así no tengo que pagar IVA. Estás muy equivocado. Para estos caso el Estado se inventó un impuesto para que tengas que pagar igualmente, se llama Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que oscila entre el 6% y el 10% dependiendo de la comunidad autónoma, es decir, es como si estuvieras pagando el IVA. Hagas lo que hagas, compres la vivienda que compres tendrás que pagar.
¿Crees que ha acabado aquí tu periplo fiscal para acceder a la casa de tus sueños? Ni mucho menos. Si tu vivienda es de segunda mano y has tenido que pagar IVA, también deberás abonar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, en otras palabras, un dinero que tendrás que pagar por cada documento que se formalice para la compra de la vivienda, escrituras, actas o testimonios notariales.
“Por fin, la vivienda es mía”. Sigues estando muy equivocado. En caso de que la vivienda sea de segunda mano y haya incrementado su valor desde su primera compra hasta que esa casa llega a ti, deberás pagar la famosa Plusvalía. El robo con mayúsculas. Consiste en un impuesto sacado de la manga que el vendedor tendrá que pagar si ha obtenido beneficio por la venta gracias al incremento del valor de la vivienda. Como he dicho, es un impuesto que recae sobre el vendedor, pero no te preocupes que ya se encargará este de metértelo en el precio de la vivienda para no tener que pagarlo o, en su defecto, te obligará a pagarlo a medias.
– Bien, ¿puedo entrar ya a mi casa?
– Claro que sí.
– ¡Bien!
– Pero tienes que seguir pagando toda tu vida.
– ¿Por qué?
– Porque nos hemos inventado otro impuesto llamado IBI, Impuesto sobre Bienes Inmuebles, es decir, un impuesto municipal que debes pagar cada año durante toda tu puñetera vida por el simple hecho de tener una propiedad. Se calcula sobre el valor catastral de la vivienda y su pago se realiza de forma anual.
– ¡Ah!
– Venga, ahora sí. Después de haberle desplumado vivo puede usted pasar a su casa.
Ya por fin has entrado en tu vivienda, te quedan muchos años en ella y es una inversión que hiciste con mucho esfuerzo para dejársela a tus hijos en herencia. Lo que no sabes es que el Estado está acechando detrás de las esquinas durante toda tu vida esperando el momento en que mueras para seguir robándote. Es el nombre coloquial del archiconocido Impuesto de sucesiones. Este robo a mano armada quizás es la forma más descarada en que el Estado puede saquear al ciudadano y quedar totalmente impune. Consiste en un impuesto que tus hijos o los legítimos herederos tendrán que pagar para poder heredar una propiedad que POR DERECHO es tuya, además de haber pagado infinidad de impuestos por ella durante toda la vida. En otras palabras, el Estado mete sus zarpas en tu vida privada para exigirte el pago de un dinero por acceder algo que es tuyo.
– ¿Y si no puedo pagar ese impuesto?
Muy sencillo, el estado se queda con tu casa, es decir, te la roba y se la venderá al mejor postor en una subasta pública.
– ¿Puedo vender una de las propiedades que he heredado para pagar el impuesto?
No. Si no puedes pagarlo el eEstado se quedará con todo. Lo que suele ocurrir en estos casos es que una familia humilde que no puede hacer frente al pago de este secuestro pierde sus propiedades que, al pasar a subasta, se las quedará otra persona que generalmente se dedique a acumular propiedades para su venta.
¿Te parece que acabado aquí tus obligaciones con Hacienda? Claro que no. En España tenemos el jurásico Impuesto de Patrimonio que, aunque fue suprimido en 2008, volvió a estar vigente en 2011, en principio con una vigencia hasta 2015, aunque finalmente se ha alargado y actualmente se sigue pagando. Es un impuesto de competencia autonómica que en algunas autonomías, como Madrid, tiene una bonificación del 100%. Básicamente lo que hace este impuesto es obligarte a pagar por tener patrimonio, así de sencillo. Si ya tienes dos o tres viviendas y estás pagando un IBI por ellas, el Estado te obliga a tributar doblemente por ellas con este impuesto sacado de la chistera.
Veamos, ya hemos desangrado al ciudadano todo lo que hemos podido, ¿podemos hacer algo más? Podemos hacer algo más. Así surgieron los impuestos especiales. Se quedaron sin nombres.
Estos impuestos son los que gravan a determinados productos que ya están gravados con el IVA. Es decir, tendrás que pagar dos impuestos por un mismo producto. Bajo la excusa de la “desincentivación” el Estado nos roba doblemente haciéndonos pagar de nuevo por productos como la gasolina, el tabaco o las bebidas alcohólicas. Hasta aquí bien, a menos que quieran también desincentivar el uso de la electricidad que también está gravado con este impuesto. Incluso el famoso impuesto de matriculación entra en esta categoría de “impuestos especiales”.
Muchos podrían pensar que todo esto es necesario para mantener el monstruoso estado del bienestar del que disfrutamos, pero no. Para poneros un ejemplo, solo con la recaudación anual por IVA da de sobra para financiar el sistema sanitario público. Lo que ocurre es que vivimos en el país de la subvención donde absolutamente todo debe estar pagado por el Estado. No solo nos referimos a las subvenciones que reciben sindicatos, partidos políticos, asociaciones o las famosas ayudas al cine. Hay un sinfín de ayudas públicas destinadas a labores tan útiles para la sociedad como la Elaboración de snacks de nueva generación con compuestos bioactivos de algas y garrofín, la Mejora de la calidad y resistencia del calabacín o el Bienestar y salud de las conejas reproductoras, (si quieren ver todas las absurdas subvenciones que existen en España les recomiendo la lectura de este artículo de mi compañero @jmdelalamo -click aquí-)
Esta es la España en que vivimos, esta es la forma elegante en que el Estado nos roba. Y aún hay algunos que quieren más y más. La rapiña fiscal no tiene límites y, tras el despilfarro vivido en las últimas décadas en este país, en lugar de una revolución liberal, estamos inmersos en una absoluta revuelta socialista. Aplaudan, focas.
*NOTA PERSONAL AL MARGEN DEL AUTOR:Yo PARA NADA ESTOY DE ACUERDO EN QUE PAGAR IMPUESTOS ES ALGO BUENO, NI MUCHO MENOS. DOS EJEMPLOS:
ENGLISH
We all assume that we have to pay taxes, that paying taxes is a good thing* and that we must do it for that principle orchestrated by the Social Democracy and the European right, which is the «redistribution of wealth» that only generates more every day inequality. Taxes, as its name implies, is a payment that the state imposes and that forces you to pay for the simple fact of existing and consuming. There is no doubt that there are taxes that are needed to finance certain basic public services, but what has put us in the head for decades is that the monstrous tax burden that the state charges on the citizen is totally necessary to finance the welfare state That say we must keep. Nothing is further from reality. It is the state’s way of plundering our pockets, of stealing us legally, but then indignantly with vehemence against corruption, which is not even a small part of what the state is pocketing thanks to your work and your effort. We are going to review a few taxes so that you can judge if they are really necessary or simply the State is sticking your hand in your pocket against your will.
As we all know that in Spain there are two kinds of taxes, direct and indirect, and in turn, according to the administration are divided into generals, regional and local. What most draws attention to taxes are their names. They tend to look for very technical names so that they seem very necessary and we are willing to pay them.
VAT: Value added tax. This tax is the TAX with capital letters, the poor pays and the rich pays. Everybody. In Spain this tax is taxed at 21% the general rate. Anything you want to buy will be taxed with it. That is, by the mere fact of consuming you must pay the State a percentage of its value.
IRPF: The income tax of individuals. What has been a tax that you have to pay for the simple fact of working. The state retracts from your payroll a percentage that goes to the state coffers. If you are a natural person and you work you must give the state a percentage of the money you have earned working.
Corporate Tax: The highest unemployment tax and fraud creates. For example, it was used by Juan Carlos Monedero to tax for that report of 425,000 euros that nobody ever saw when should have been taxed through IRPF saving almost 120,000 euros.
But let’s start getting into shirts of eleven yards with the taxes that the State really robs the citizen. Taxes levied on housing are perhaps the most scandalous.
Arrive the desired moment, you are going to buy your first home. At last you will have a property. You’ve spent your whole life saving for it. Get off the cloud. This is all that the State, your autonomous community or your city council will rob you.
The first thing that you will have to pay if the house you are going to buy is second hand, it will be the IVA, which varies between 4% and 10% depending on whether the house is in a special regime or is private. Perfect, because I buy a second hand home and thus I do not have to pay VAT. You are very wrong. For these cases the State invented a tax so that you have to pay equally, it is called Tax of Patrimonial Transmissions that oscillates between 6% and 10% depending on the autonomous community, that is to say, it is as if you were paying VAT. Whatever you do, buy the home you buy you’ll have to pay.
Do you think that your fiscal journey has ended here to access the house of your dreams? Not much less. If your home is second hand and you have had to pay VAT, you must also pay the Tax of Documented Legal Acts, in other words, a money that you will have to pay for each document that is formalized for the purchase of the house, deeds, minutes Or notarial testimony.
«At last, the house is mine.» You’re still very wrong. In case the house is second hand and has increased its value since your first purchase until that house comes to you, you must pay the famous Goodwill. Theft with capital letters. It consists of a tax taken out of the sleeve that the seller will have to pay if he has obtained profit from the sale thanks to the increase in the value of the house. As I said, it is a tax that falls on the seller, but do not worry that he will take care of this in the price of housing to not have to pay or, failing that, will force you to pay it half.
– Okay, can I go in now to my house?
– Of course.
– All right!
– But you have to keep paying your whole life.
– Why?
– Because we have invented another tax called IBI, Tax on Real Estate, that is, a municipal tax that you have to pay each year during your whole damn life for the simple fact of having a property. It is calculated on the cadastral value of the house and its payment is made on an annual basis.
– Ah!
– Come on, now. After being plucked alive you can go home.
At last you have entered your house, you have many years in it and it is an investment that you made with much effort to leave it to your children in inheritance. What you do not know is that the state is lurking behind the corners all your life waiting for the moment when you die to continue stealing you. It is the colloquial name of the well-known Succession Tax. This armed robbery is perhaps the most brazen way in which the state can plunder the citizen and be totally unpunished. It consists of a tax that your children or the legitimate heirs will have to pay to be able to inherit a property that RIGHT is yours, in addition to having paid countless taxes for her throughout her life. In other words, the State puts its claws in your private life to demand the payment of money to access something that is yours.
– What if I can not pay that tax?
Very simple, the state stays with your house, that is, you steal it and it will be sold to the highest bidder at a public auction.
– Can I sell one of the properties I have inherited to pay the tax?
No. If you can not afford it, the State will keep everything. What usually happens in these cases is that a humble family that can not cope with the payment of this kidnapping loses its properties that, when going to auction, will be left by another person who is usually dedicated to accumulate properties for sale.
Do you think that you finished your obligations here with the Treasury? Of course not. In Spain we have the Jurassic Heritage Tax which, although it was abolished in 2008, returned to be in force in 2011, in principle with a valid until 2015, although finally has been extended and is currently still paid. It is a tax of autonomous competition that in some autonomies, like Madrid, has a 100% bonus. Basically what makes this tax is to force you to pay to have equity, that simple. If you already have two or three houses and you are paying an IBI for them, the State forces you to double tax for them with this tax taken from the top hat.
Let’s see, we have already bleed the citizen as much as we can, can we do anything else? We can do more. Thus came the excise taxes. They ran out of names.
These taxes are those that tax certain products that are already taxed with VAT. That is, you will have to pay two taxes for the same product. Under the excuse of the «disincentive» the State robs us twice by making us pay again for products such as gasoline, tobacco or alcoholic beverages. So far well, unless they also want to discourage the use of electricity that is also taxed with this tax. Even the famous registration tax falls into this category of «excise taxes».
Many might think that all this is necessary to maintain the monstrous state of well-being that we enjoy, but not. To give you an example, only with the annual VAT collection is enough to finance the public health system. What happens is that we live in the country of the subsidy where absolutely everything must be paid by the State. Not only do we refer to the subsidies received by unions, political parties, associations or the famous aids to the cinema. There is an endless amount of public aid destined to work as useful to society as the Elaboration of new generation snacks with bioactive compounds of algae and garrofín, the improvement of the quality and resistance of the zucchini or the Welfare and health of breeding rabbits, If you want to see all the absurd subsidies that exist in Spain I recommend reading this article from my partner @jmdelalamo-click here-)
This is the Spain in which we live, this is the elegant way in which the State robs us. And there are still some who want more and more. Fiscal looting has no limits and, after the waste of the last decades in this country, instead of a liberal revolution, we are immersed in an absolute socialist revolt. They clap, seals.
*PERSONAL NOTE TO THE MARGIN OF THE AUTHOR:I FOR ANYTHING I AGREE THAT PAYING TAXES IS SOMETHING GOOD, NOT MUCH LESS. TWO EXAMPLES (Videos up. In Spanish)
Vuelve a ser noticia el Impuesto de Sucesiones. En esta ocasión, ha salido a la luz por el gobierno andaluz, el cual sin ningún pudor, ha echado la culpa de someter a los andaluces a una situación propia de la época feudal, a Montoro. Tiene gracia que los caciques que llevan gobernando la región con más parados de Europa, la comunidad con mayor número de dependientes de ayudas económicas y la región donde más renuncias a heredar se realizan en España, den lecciones de gestión económica.
En Andalucía, al día, se producen 19 renuncias a heredar. Sí, han leído bien, por culpa de unos cuantos malnacidos, la gente tiene que renunciar a lo que el pertenece por la imposibilidad de hacer frente a la cantidad de dinero que le exige el gobierno para poder recibir ¡lo que es suyo!
Por si esto fuera poco, cuando les preguntan por qué no eliminar este impuesto, tanto el gobierno como el PSO¿E?, mienten al decir que este impuesto no se puede erradicar por imposición de la UE. Muchos países de la UE no cuentan con semejante estafa a los ciudadanos.
La respuesta a este atraco propio de regímenes liberticidas de un Estado comunista, es que estas sanguijuelas políticas que padecemos no tienen límites para seguir llenándose los bolsillos con nuestro dinero.
A continuación les dejo una tabla extraída de la OCDE donde pueden ver el % que pagamos los españoles por heredar y los países que no cuentan con este impuesto.
Milton Friedman dice que hay cuatros formas de gastar el dinero: 1º, cuando una persona gasta su dinero en beneficio propio, y en ese caso tiende a gastar lo menos posible y a conseguir la máxima rentabilidad.
2º, cuando una persona gasta su dinero en beneficio de otra persona, por ejemplo, cuando hacemos un regalo de cumpleaños, y en tal caso también procura gastar lo menos posible, pero la utilidad o el beneficio que le reporte a la otra persona no importa demasiado.
3º, cuando una persona gasta dinero ajeno en beneficio propio, y dado que no le ha costado ningún esfuerzo conseguirlo, entonces busca conseguir la máxima satisfacción y lo que cueste el capricho le importará un bledo. Pongo por caso si la empresa donde esa persona trabaja decide invitarlo a pasar unas vacaciones de lujo porque los dueños de la empresa son “así de esplendidos”. Otro ejemplo podría ser cuando alguno recibe un premio enorme por haberle tocado la lotería.
4º, cuando una persona gasta dinero ajeno en beneficio ajeno, como es el caso de los gobiernos y de quienes gestionan empresas públicas; ni los diversos gobiernos ni los mandamases de las empresas públicas tienen demasiado en cuenta la utilidad del gasto, el beneficio que realmente cause, y menos aún la cuantía del gasto.
Bien, tras estas advertencias, imaginemos que quienes dirigen ese maravilloso invento, llamado “Podemos”, movidos por su bondad extrema, su bonhomía, su espíritu solidario (detrás de lo cual generalmente se esconde algo así como sentimiento de culpa por pertenecer al grupo social de los “favorecidos”, que les lleva a verse impelidos a exigir “justicia social”, “igualdad” y ocurrencias por el estilo; pero, claro, con el dinero ajeno) un día cualquiera proponen en el Congreso de los Diputados que se emprendan acciones para “acabar con la pobreza”.
Por supuesto, antes de hacer semejante proposición, Pablo Iglesias y su tropa realizarían una campaña de “sensibilización” en la calle, en los medios de información, en las universidades, en los institutos de enseñanza media, y un largo etc, para “concienciar la gente” del gravísimo problema social que aqueja a España (Pablo Iglesias y sus correligionarios nunca dirán España, dirán “estepaís”).
El Congreso de los Diputados, en el cual el partido gobernante, integrado por miembros de la derecha boba, al no contar con mayoría se vería obligado a apoyar la proposición de “podemos” y la acogería con enorme entusiasmo, para evitar que los llamaran reaccionarios, fachas, insolidarios y lindezas por el estilo, y propondría la creación de una “comisión ad hoc” para estudiar tan terrible “lacra”. Ni que decir tiene que los restantes partidos políticos con representación parlamentaria aplaudirían, también, a rabiar la iniciativa del partido de Pablo Iglesias para no quedarse descolgados en el mercadeo y chalaneo del voto.
La comisión para el “estudio de la pobreza”, acabaría decidiendo, después de hacer comparecer en ella a miembros de “la sociedad civil” que, por su especial predicamento y autoridad en la materia pudieran aportar su enorme sabiduría y luz a tan noble causa…, que habría que crear de forma urgente, inaplazable, un “observatorio” integrado por “expertos” para dar solución a tan terrible lacra social. La primera tarea a emprender por el “observatorio de la pobreza” sería definir el umbral de pobreza, el nivel de ingreso mínimo que según la costumbre, la tradición y también las creencias, es necesario para adquirir un óptimo nivel de vida en “estepaís”. No importa que ya existan estadísticas oficiales, o estudios de organizaciones tales como Caritas, u “oenegés” por el estilo acerca de tal asunto, que en más de una ocasión han afirmado cosas tales como que en España una de cada cinco personas viven por debajo del umbral de la pobreza, o que alrededor del 20% de la población española deambula por las calles muriéndose de hambre, no tienen donde cobijarse y tampoco con qué vestirse; eso es lo de menos, pues cuando se crean en España semejantes tinglados, la primera obligación de quienes forman parte de ellos es ser creativos, originales y redefinir conceptos, y a ser posible inventar nuevos “palabros” y crear una nueva jerga, e innovar el lenguaje.
Una vez decidido, por parte del “observatorio de la pobreza” quiénes son calificables de “pobres”, la siguiente acción a emprender será ponerse a localizar a quienes entre nuestros compatriotas, y quienes transitan por el solar patrio de forma más o menos “legal”, coinciden con el “estándar” decidido por el “observatorio”. Para ello, propondrán que se cree la burocracia correspondiente (por descontado, los gerifaltes de “podemos” ya habrían previsto este particular en su proposición de ley para combatir la pobreza…) y que se realice la dotación dineraria que corresponda –según el criterio de tan doctos “observantes”- para atender a quienes sufren tan la tan terrible e insoportable “lacra”.
A estas alturas de mi narración ya es seguro que algunos habrán empezado a pensar que todo ello “cuesta dinero, muchísimo dinero”; pero esto tampoco importa, pues como dijo una eminente “miembra” (de nombre Carmen Calvo Poyato) del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, el dinero es de todos y no es de nadie.
Ni que decir tiene que, los proponentes de tan hermosa y noble cruzada ya habrían dicho en más de una ocasión que su ingeniosa iniciativa ¡También se crearía empleo!
Siguiendo las indicaciones del Ministerio de Asuntos Sociales, o como mejor deseen ustedes denominarlo (algunos es posible que tuvieran la feliz ocurrencia de proponer que se creara un ministerio específico para atender al enorme número de nuestros compatriotas calificables de “pobres”) se haría una convocatoria pública con la publicidad que se suele dar en estos casos, para seleccionar a la legión de funcionarios que integrarían la burocracia encargada, para empezar, de detectar, localizar a la multitud de “pobres” que hay en España. Por supuesto, dado que en España alrededor del 25 por ciento de las personas que están en edad de trabajar, están “oficialmente” desempleadas, y previendo que la cantidad de candidatos a funcionarios inmensa, el gobierno decidiría que quienes se apuntaran a tal proceso de selección deberían abonar una cierta cantidad dineraria, como requisito para participar en los exámenes.
Una vez realizado el “casting”, la legión de burócratas se patearía todo el territorio patrio en busca de “pobres” a los que ayudar, y dependiendo de la laxitud o severidad empleado para valorarlos, siguiendo el baremo creado exprofeso por el “observatorio de la pobreza”, se elaboraría el censo de personas candidatas a ser agraciadas con ayudas dinerarias procedentes, ¡Cómo si no! del dinero de los contribuyentes.
Como generalmente quienes manejan dinero ajeno, tal cual ya advertí al principio, en palabras de Milton Friedman, no suelen escatimar en gastos, es seguro que debido a esa exploración efectuada por los burócratas del “observatorio de la pobreza”, se llegaría a la conclusión de que eran muchos más los “pobres” españoles que los que se había pensado en principio. Y por consiguiente habría que aumentar la dotación presupuestaria destinada a tan noble causa.
Como tales iniciativas, generosas a más no poder, suelen descuadrar los presupuestos de los gobiernos y de las empresas estatales, la siguiente iniciativa que tomaría el “observatorio de la pobreza” sería sugerir al Gobierno que intentara recaudar más o que creara un “canon” especial para atender a nuestros desgraciados y “pobres” compatriotas, para ello, por ejemplo, bastaría con grabar con un pequeño tanto por ciento la gasolina, o el tabaco, o cualquier cosa que a ustedes se les ocurra, que sea de consumo corriente.
Llegados a este punto, ya se habría dado más de un caso de gente “pícara” que habría recurrido a alguna artimaña para pasar a ser catalogado como “pobre” aunque su circunstancia personal no fuera calificable de tal manera. También, como consecuencia lógica habría muchos contribuyentes (los que pagamos impuestos por coacción, y si pudiéramos “escaquearnos” los intentaríamos) que habrían llegado a pensar que la cruzada contra la pobreza era otra nueva estafa, y un despilfarro que no nos podemos permitir y que nunca se debió emprender, además de fomentar otra forma de parasitismo.
Los más pudientes ya habrían contratado los servicios de asesores fiscales para intentar no participar en el sostenimiento de una acción más de las muchas que emprende la élite oligárquica y caciquil que nos gobierna, o mejor dicho “nos malgobierna”, e incluso más de uno habría ya hecho algo para poner a buen recaudo sus ahorros y su patrimonio, fuera por el procedimiento que fuera, incluyendo el cerrar sus negocios e irse a otros lugares donde la casta parasitaria sea menos depredadora.
Moraleja: como decía un tal Winston Churchill, los colectivistas, socialistas, intervencionistas, son muy “amigos de los pobres”, por eso cuando gobiernan aumenta el número de pobres. Porque ¿Cuál acabaría siendo el resultado de emprender una acción semejante, inspirada en la bondad extrema de los sabios que forman parte del Congreso de los Diputados, sino el empobrecimiento y el saqueo de la clase media, de quienes trabajan y crean riqueza?
¡Ah, se me había olvidado, iniciativas de este tipo, más tarde o más temprano, aparte de generar déficit e inflación, acaban siendo financiadas con más y más deuda pública, y por tanto nos hipotecan más y más, por muchos años, y a nuestros descendientes directos y no tan directos!
Y por supuesto, iniciativas de esta clase aparte de fomentar la arbitrariedad de los gobiernos y quienes dirigen las empresas estatales, fomentan la corrupción de la que tanto nos hablan hipócritamente quienes la promueven con sus acciones, hipocresía que se encargan de amplificar los trovadores y aduladores de los medios de información que, también reciben enormes cantidades de dinero, en forma de subvenciones y regalos diversos por hacerle el caldo gordo a los gobernantes.
Extendida es la falaz idea de que los ricos tienen que pagar más impuestos, dado que su renta es mayor y, por tanto, no tienen tantos problemas como alguien de clase media o baja para pagarlos. Extendida es también la ignorancia que subyace a este argumento, cuyos cimientos se resquebrajan por su propia invalidez.
En primer lugar, tengamos en cuenta que los ricos ya pagan más impuestos. En el IRPF, sin ir más lejos, las rentas más altas deben pagar un procentaje mucho mayor que las más bajas, por lo que la aportación a las arcas públicas es sustancialmente superior que la aportación de las clases medias y bajas. Este hecho no es algo que me invente yo, basta con mirar los distintos tramos del IRPF en relación a las rentas del individuo en cuestión.
En segundo lugar, es injusto el simple hecho de pensar que X persona debe estar más extorsionada por la maquinaria coactiva del Estado por la sencilla razón de pertenecer a un colectivo con una mejor situación que el resto. Decir que alguien, por ser rico, debe pagar más aún a Hacienda que nosotros, por ser menos adinerados, sería el equivalente a decir que las personas con pareja deberían dárselas a los solteros por estar en una situación mejor (o peor, dependiendo de sensibilidades).
En tercer lugar, me pregunto cómo se iba a sustentar el hipotético país en el que convertiría esta gente el nuestro. Es decir, bien sabido es por todos que, a pesar de que laspymes son las que mayor porcentaje representan en el tejido empresarial español, son las multinacionales, dirigidas por los “malvados burgueses”, las que aportan una mayor tasa de empleo, tanto por sus dimensiones como por su alcance.Si los ricos estuviesen obligados a pagar más impuestos aún (tengamos en cuenta, además del IRPF, el Impuesto de Sociedades a las empresas y otras muchas tasas y tributos que el benévolo Estado recauda día sí y día también), ¿alguien cree realmente que se quedarían en España? ¿Que abrirían grandes empresas en nuestro país? ¿Que invertirían un solo euro en una economía que penaliza la creación de riqueza en vez de respetarla?No hace falta ni responder.
Es curioso también el hecho de que todos estos iluminados que claman a los cuatro vientos recetas mágicas para resolver los problemas de la gente son, precisamente, los que más en contra se muestran frente al fenómeno de la deslocalización. Sí, ese terrible invento neoliberal de llevar tu empresa allá donde te de la gana para que el Estado te robe lo menos posible y poder abaratar costes. ¿Acaso, con esas medidas que proponen, no se irían en masa las empresas con capacidad a otros países que ofrezcan mejores condiciones para iniciar o establecer un negocio? ¿Acaso son tan insolentes como para pensar que va a seguir habiendo tanto volumen de negocio mientras saquean desvergonzadamente a los agentes creadores de riqueza y prosperidad? Lamento bajarles de la nube, señoras y señores, pero no.
Ahora bien, debo decir que este artículo no pretende ser únicamente una reverencia a los empresarios y todo aquel que cree riqueza y empleo.Cuando digo que los ricos no deben pagar más impuestos, no me olvido de las clases medias y bajas. En efecto, estas tampoco deben hacerlo. De hecho, todos deberíamos pagar muchos menos impuestos.Y eso es posible reduciendo el peso del Estado, el gasto público masivo que su estructura representay que todos (absolutamente todos) nos vemos obligados a mantener con el sudor de nuestra frente y lo poco que se nos permite ahorrar tras el expolio al que nos vemos sometidos durante medio año, cada año.
Acerca del autor: Carlos Navarro
Estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia. Miembro de las NNGG del PP y Vicesecretario de Acción Política de Unió d’Estudiants Valencians. Co-fundador deÁgora Libertariay miembro de ESFL Valencia.Blog personal
Estas últimas semanas hemos estado oyendo mil cosas distintas sobre los ya afamadosPanama Papersy los múltiples individuos que en ellos aparecen. Cuantos más datos salían a la luz, más se exaltaban aquellos pseudoanalistas político-económicos conocidos como “cuñaos”, que tardaron muy poco en calificar y señalar a los implicados con vocablos tales como caraduras, ladrones, y un largo etcétera. Pero, ¿lo son realmente?
Aquí se planteanvarias líneas de argumentaciónque debemos tener muy claras a la hora de hablar de todo este asunto de abrir sociedades aparentemente inactivas en otro país con el único fin de pagar menos impuestos. La primera de ellas podría ser: ¿es esto legal? Y la respuesta es SÍ, rotundamente.
Hay una diferencia significativa entre evadir yeludir impuestos.La evasión es una actividad ilícita en el marco legal actual, consistente en ocultar bienes o ingresos con el fin de pagar menos impuestos. Esto es, ocultar determinados bienes de tu empresa domiciliada en España al fisco para no pagar los impuestos intrínsecos a los mismos.
La elusión, por otro lado, es una acción legal que persigue evitar o minimizar el pago de impuestos aprovechando los vacíos de la legislación tributaria. Es decir, abrir una empresa en un país cuya presión fiscal es mucho menor que la del país de residencia del individuo para tributar allí y, por ende, pagar menos impuestos.
En el caso de losPanama Papers, hablamos deelusión fiscal, y no de evasión, como se empeñan en vociferar las fuerzas vivas del cuñadismo español.
Hablemos ahora de la legitimidad de estaelusión fiscal.¿Es legítimo tratar de pagar menos impuestos, aun respetando el marco legal establecido coactivamente por el Estado? Por supuesto que SÍ. Es innegable que intentar que las garras de la Administración te arrebaten una parte sustancialmente menor de tu riqueza es plenamente legítimo, lógico y racional. El objetivo esencial de todo individuo productivo sometido a una legalidad de carácter extractivo debería ser, por lo general, intentar reducir en la manera de lo posible la cantidad requisada por el Estado. Nada ni nadie debería atribuirse el supuesto derecho a meter la mano en nuestro bolsillo y pretender que no hagamos nada. Eso es propio de autómatas, no de seres racionales y, supuestamente, inteligentes.
Ahora bien, ¿es consecuente que determinados personajes que aparecen en estos informes traten de eludir impuestos? No. Y me refiero a políticos y otros adoradores del Estado y lo que este supone. ¿Que aparece Vargas Llosa? Bien por él: paga menos impuestos. ¿Que aparece Jackie Chan? Me alegro por nuestro amigo asiático. ¿Daddy Yankee? Bueno, no me gusta su música, pero buena jugada. ¿El rey de Arabia? ¿El presidente ucraniano Poroshenko? ¿Gunnlaugsson, el primer ministro islandés? ¿Pedro Almodóvar? Ah, aquí cambia la cosa. Y, ¿por qué cambia, exactamente? Muy sencillo: esta gente, o bien se dedica a establecer la legislación impositiva de la que hablábamos antes, o bien idolatra el papel del Estado y exige, incluso, más estructura estatal y, por ende, más impuestos (menos el IVA cultural imaginario, claro).
Así pues, podemos decir que, aunquela elusión fiscal y tratar de pagar menos impuestoses un acto totalmente legítimo y comprensible, existe una especie de línea roja moral que puede determinar cuándo es correcto que una persona concreta lo haga, y cuándo no.
Aunque imagino que a estos últimos individuos les importa más bien poco lo que pueda opinar yo, o lo que es moral y lo que no, creo que es apropiado romper una lanza a favor de los cuñaos. O, al menos, de parte de su planteamiento. ¿Son los presentes en la lista de losPanama Papersunos sinvergüenzas? Mayormente, no. Algunos de los presentes sí podrían ser clasificados como tales, en tanto en cuanto no comulgan con el ejemplo que pretenden dar a los ciudadanos obligados a cumplir con la legalidad en la que se establece una presión impositiva lo suficientemente excesiva como para que haya gente que se plantee trasladar su capital a los mal llamados“paraísos fiscales”que son, realmente, refugios fiscales.
¿La solución? Más sencilla, imposible:reducción drástica de impuestos, competencia fiscal efectiva entre países, y flexibilidad mayor en la legalidad vigente. Solo así conseguiremos que la gente deje de huir de nuestro país en busca de lugares más favorables para la inversión, el ahorro y, en definitiva, la conservación de los bienes propios y legítimos del individuo.
Cuando están a punto de celebrarse las elecciones y se acaba el año es buen momento para hacer balance de la legislatura rajoyana y hacer una perspectiva del año 2016.
El año pasado fiel a mi vagancia no hice la “perspectiva 2015”, el año de todos modos no ha traído muchas sorpresas: la agudización de la bajada de los precios del petróleo, contra lo que preveían muchos, y la subida de tipos de la FED, el “fin del dinero barato” como pomposamente la ha llamado un periódico a la subida del 0 al 0,25 % de los tipos. Después de eso yo ya no se lo que es caro ni barato, si el 0,25 % ya no es barato…
En Europa el BCE sigue el camino contrario, comprando deuda de toda clase de instituciones públicas, vamos, imprimiendo dinero y repartiéndolo entre los políticos a ver si la cosa se anima. Lo que sí ha conseguido el BCE es reducir los intereses de la deuda, bajar la prima de riesgo vamos.
Pero volvamos a España. Este ha sido un año fundamentalmente electoral, sobre todo por la aparición de nuevas fuerzas.
El balance de Rajoy.
El gobierno de Rajoy en lo económico ha tomado cuatro medidas importantes:
1.- La reforma laboral que ha supuesto una tímida liberalización del mercado laboral.
2.- Unos pequeños recortes de gasto público via congelación de salarios de los funcionarios (han perdido un 2 % de poder adquisitivo en la legislatura contra un 10 % en la última de Zapatero) y aumento de la jornada laboral de 35 horas a 37,5 horas a la semana, con la consiguiente disminución de funcionarios. La supresión de una paga extra esta siendo compensada por lo que no cuenta.
Las pensiones en cambio han ganado poder adquisitivo puesto que acumulan una subida de entre el 3,5 % y el 2,5 % contra una inflación acumulada del 2 %. Aunque si tenemos en cuenta los copagos farmacéuticos podemos hablar de una mantenimiento del poder adquisitivo.
Pero dado que cada vez hay más pensionistas y que cobran, de media, mayores pensiones, los gastos del sistema siguen disparados.
3.- Una muy ligera racionalización de la Administración Publica que ha supuesto un ahorro de unos 9.000 M€ al año.
4.- La subida de casi todos los impuestos pero que apenas ha aumentado la recaudación debido a la recesión (ahora se está revirtiendo un poco la subida del IRPF). La liquidación de diversos pufos de la época de Zapatero.
Resumiendo, las administraciones públicas (gobierno central, autonomías, ayuntamientos, diputaciones y Seguridad Social) han gastado en esta legislatura que acaba algo más de 1,9 billones de euros y han ingresado algo menos de 1,6 billones sumando casi 400.000 millones de euros de nueva deuda pública que c los 650.000 millones que teníamos al acabar 2011 nos dan esos 1.05 billones de deuda pública con que acabaremos el año, casi el 100 % del PIB.
Comparados con estos datos los 55.000 millones del rescate bancario, de los cuales 42.000 millones nos los ha financiado la UE (a través del MEDE a un tipo de interés del 0,5 % y una carencia de 10 años) se quedan en muy poco, y desde luego no son los causantes de la crisis ni de los recortes como machaconamente insisten algunos.
El resultado final, resumiendo mucho, es que estamos como en 2011, con un poco menos de empleo y con una ligera bajada de salarios, con mucho menos déficit público, la mitad, pero con una deuda mucho mayor, el 100% del PIB. Pero mientras que en 2011 estábamos en recesión ahora crecemos casi al 3 %.
Perspectiva para 2016
¿Cuál será el resultado de las elecciones?
Dado que el PP perderá la mayoría absoluta, aunque previsiblemente será el ganador, sólo hay tres opciones.
1.- Gobierno de coalición del PP (o con el apoyo) y Ciudadanos, la preferida de los mercados.
2.- Gran coalición de PSOE-Ciudadanos-Podemos, improbable e inestable.
3.- Nuevas elecciones.
La dos y la tres supondrán un desastre económico.
Por mucho que se empeñen los partidos de izquierdas en España no hay tantos ricos ni tanto fraude fiscal como para sustentar sus promesas de aumento de gastos públicos.
Ricos, ricos en España no hay ni 100.000 personas (un 0,5 % de la población si incluimos sus familias) y sus ingresos no llegan a los 20.000 M€ al año y ya pagan unos 7.000 millones de IRPF.
En cuanto al fraude fiscal, mucho es inaflorable porque proviene de actividades como el tráfico de drogas, que por definición son opacas, (se podrían legalizar pero me temo que esa medida liberal nunca la veremos) otra parte del fraude es de actividades como el pequeño comercio o los autónomos que si dejara de existir el fraude dejarían de existir esas actividades y la recaudación sería cero.
No creo que en España haya margen para subir los impuestos ni en 5.000 M€ sin provocar otra recesión y acabar, al final, hundiendo de nuevo la recaudación. Y las promesas de aumento del gasto público son de decenas de miles de millones de euros.
Aún tenemos un déficit público elevado (50.000 M€ año) y la previsión es que aumenten los gastos debido fundamentalmente a las pensiones y la sanidad.
La única manera de sustentar el gasto público que quieren la mayoría aplastante de los españoles es que los empleados del sector privado superen los 17 millones, es decir 3 millones más que ahora.
Incluso con la creación de medio millón de puestos de trabajo anuales nos llevaría 6 años (¡¡¡seis!!!) equilibrar los presupuestos públicos.
No tenemos margen puesto que con una deuda el 100 % del PIB ya no podemos endeudarnos mucho más.
Insisto, cualquier resultado electoral que no lleve a un gobierno estable y más o menos continuista nos llevará a un desastre puesto que no tenemos ya margen para más tonterías.
Por supuesto el liberalismo en España sigue siendo una utopía. Cosas tan elementales como la supresión de las televisiones públicas, la liberalización del mercado laboral o la eliminación de la selva de leyes autonómicas que impide un mercado único real seguirán siendo inimaginables.
Finalmente está la cuestión catalana otra fuente de inestabilidad peligrosa.
En mi opinión tenemos un 80 % de posibilidades de estar abocados al desastre. Pero es lo que quiere la gente.
Un país en el que Rajoy es considerado un neoliberal se merece cualquier cosa que le pase.
Disfruto hoy con la portada del periódico ABC que expresa uno de los grandes problemas españoles que hasta ahora permanecía silente. Y me retrotraigo a mis últimos recuerdos en la Universidad de Salamanca, la grafía de sus vítores y las aulas de don Miguel de Unamuno y esa otra conservada para la historia que alimentó intelectual y espiritualmente Fray Luis de León, un espacio de culto al pensamiento en el que todo un Quevedo, al que es fácil imaginar como un clásico alumno rebelde, se entretuvo en firmar una de sus bancadas.
Por allí también estuvo el Embajador Saavedra Fajardo, nuestro polítologo por excelencia del Siglo de Oro Español que nos dejó para la reflexión esta cita insuperable sobre la manía reglamentista que hoy nos desborda: “Las sociedades que se rigen con un exceso de leyes ocupan a la mayoría de los habitantes en los juicios y desperdician…