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El patriarcado no existe. Por Agustín Laje

En 1969, la feminista radical Kate Millet publicaba su afamado libro Sexual Politics —considerado en 1998 por el New York Times como una de las diez obras más influyentes del Siglo XX—. Una renovada narrativa feminista se expresaba en aquellas páginas, articuladas por un viejo vocablo que, aggiornado, volvía a tomar centralidad discursiva: “el patriarcado”.

El concepto ya había sido utilizado antes por Friedrich Engels quien, en El origen de la familia, el Estado y la propiedad privada, adjudicaba su raíz a la aparición de la propiedad privada.[1] Pero Millet le daba, 85 años más tarde, un alcance mucho más importante. El “patriarcado” es ahora el régimen político “a través del cual la mitad de la población, que es femenina, es controlada por la otra mitad, que es masculina”.[2] El “patriarcado” es el sistema de dominación fundamental, vale decir, atraviesa todos los otros tipos de sistemas de dominación (si en Engels el sistema de clases es fundamento del “patriarcado”, en Millet el “patriarcado” es fundamento del sistema de clases).

En una palabra, el “patriarcado” es un sistema estructurado para colocar, de manera inexorable, a la mujer en inferioridad respecto del hombre. Las tesis más extremas del “patriarcado” motorizan el lesbianismo como “forma de resistencia”, pues la heterosexualidad equivaldría a “dormir con el enemigo” (la propia Millet, sin ir más lejos, era lesbiana).

No obstante, aquí argumentaré que, en verdad, el “patriarcado” ya no existe en los países occidentales, y ello no gracias a la vocinglera militancia feminista, sino gracias al sistema económico y político que tanto odian las feministas: el capitalismo de libre mercado y la democracia liberal.

Los datos de la realidad, en efecto, parecen mostrar algo bien distinto de lo que establece el discurso del “patriarcado”: en numerosas dimensiones e indicadores de la vida social, cuidadosamente omitidos por el feminismo, el hombre aparece mayormente perjudicado.

Veamos algunos ejemplos.

A nivel mundial, el 79% de las víctimas de homicidio son hombres[3] (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito). En Argentina, por caso, en el año 2014 —los datos más actualizados de que disponemos— se cometieron 3.269 asesinatos, de los cuales el 83,60% corresponde a hombres asesinados (2733 hombres), y el 16,40% a mujeres asesinadas (536 mujeres).[4]

En las guerras, históricamente, el más perjudicado ha sido siempre el hombre. En una de las más recientes, la de Irak, las bajas correspondientes a Estados Unidos fueron un 97,68% hombres.[5]

En lo que hace a la violencia contra la mujer, es interesante advertir que las más altas tasas se registran precisamente en aquellos países donde menos libertad económica hay, si se compara el siguiente gráfico del Banco Mundial[6] con los datos del ranking de libertad económica de la Heritage Foundation.[7](Llamativamente, ni el Banco Mundial ni otras Organizaciones Internacionales han hecho estudios profundos sobre la violencia de la mujer contra el hombre).

A nivel mundial, la esperanza de vida de una mujer es 5 años mayor que la de un hombre. En un análisis entre países, podemos advertir asimismo que la mujer vive más allí donde la economía es más libre (Organización Mundial de la Salud).[8] Un dato curioso complementario: también a nivel mundial, hay tres veces más suicidios en hombres que en mujeres (Organización Mundial de la Salud)[9].

Veamos algunos datos relativos al mundo laboral. En lo que hace a la mano de trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo calculó en 2012 que los niños tienden a participar más en la producción económica que las niñas (148,3 millones en comparación con 116,1 millones en el caso de las niñas). La tasa de empleo fue de 18,1% para los niños en comparación con 15,2% para las niñas.[10]

Las tasas de accidentes laborales son desproporcionadamente desventajosas para los hombres. En Argentina por ejemplo, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo informó que en 2014 el 81% de los perjudicados por “Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales” eran hombres, en comparación con un 19% mujeres.[11]

A partir de la Revolución Industrial, la mujer ha ido tomando cada vez mayor participación en el mundo laboral. La ampliación progresiva que desde entonces ha experimentado lo que llamamos “mercado”, ha beneficiado esta incorporación femenina a la economía, debido a que su propia estructuración lógica maximizadora impide la discriminación sexual (y de cualquier tipo) bajo el riesgo de incurrir en mayores costos: nadie que quiera maximizar económicamente su negocio pagará más alguien “por ser hombre”.

A nivel mundial, casi un 40% de la población activa actual son mujeres según el Banco Mundial. En los países económicamente más libres, otra vez, la tasa es mayor.

Veamos el caso de Estados Unidos.[12] Hacia 1870, sólo un 14% de las estadounidenses en edad laboral trabajaban fuera de la casa. Pero hacia 1940, el número ya se había duplicado. Para 1970, aproximadamente el 43% de las mujeres de Estados Unidos con edad superior a los dieciséis años tenía un trabajo asalariado. En 1996, eran casi el 60% las que trabajaban. En 2014, según datos del Banco Mundial, un 46% de la mano de obra norteamericana estaba formada por mujeres.[13] Y no menos importante, según estudios de la revista Fortune, hoy las mujeres son propietarias del 65% de todos los bienes de Estados Unidos.[14]

La igualdad de la mujer respecto al hombre es un proceso y, como tal, debe ser analizado como una película y no como una fotografía. La mayoría de los errores del feminismo consiste en analizar la instantánea en lugar del largometraje. En la base de este proceso igualador se encuentra el sistema económico que, paradójicamente, el feminismo insiste con atacar.

La antropóloga Helen Fisher ha destacado precisamente cómo los cambios económicos, desde la Revolución Industrial hasta la actual Revolución de la Información, benefició a la mujer. Su tesis es que el actual capitalismo puede incluso darle grandes ventajas por sobre el hombre; de ahí que su trabajo se haya titulado El primer sexo.[15] Fundamentalmente, Fisher destaca el crecimiento del sector servicios frente al industrial, respecto de lo cual ya podemos darle razón en virtud de datos concretos como que a nivel mundial el sector servicios es ocupado por un 54% de mujeres (Banco Mundial).[16]

Probablemente se nos diga, empero, que “si bien la mujer se incorporó al mundo laboral, el patriarcado se expresa pagándoles menos salarios a éstas en comparación a los hombres”. Es la falacia de la “brecha salarial”, que ha sido destruida por la feminista (disidente) Christina Hoff Sommers.[17] En una palabra, el origen de la falacia tiene que ver con comparar hombres y mujeres haciendo diferentes trabajos; cuando se los compara en un mismo trabajo y misma cantidad de horas, no hay desigualdad (conforme a la lógica de mercado ya expuesta). Pero los análisis feministas no tienen en consideración cuestiones tan importantes como profesiones elegidas, tipos de trabajo y cantidad de horas laboradas por mes.

Sumemos otra curiosidad respecto del “patriarcado” en lo que hace a la dimensión económica de la sociedad: entre el 75% y el 80% de las personas en situación de calle son hombres.[18] Curioso sistema de dominación contra la mujer, que tiene a sus hombres sin techo.

¿Y qué hay de la educación? En este ámbito tampoco parecemos encontrar ya rastros del mentado “patriarcado”. En el siguiente gráfico del Banco Mundial[19] podemos ver, a nivel global, que las curvas de niños y niñas ya se encuentran prácticamente solapadas, lo cual significa que hay igualdad en la finalización de la educación primaria y secundaria.

En lo referente a la educación terciara y universitaria, no podemos decir que haya actualmente igualdad, sino clara ventaja para la mujer. A nivel global, la mujer se egresa un 33% más de universidades que los hombres.[20] Según el Informe Global de la Brecha de Género 2015 (Foro Económico Mundial), “las mujeres ya representan la mayoría de estudiantes en casi 100 países”.[21] Veamos de cerca el caso argentino: según los datos del último censo, de los 1.929.813 argentinos que completaron su formación universitaria, 1.050.662 son mujeres, y apenas 879.151, hombres. Significa que hoy si una empresa publica una búsqueda profesional recibirá 55 currículas femeninas, contra 45 masculinas. Hay que destacar en el censo anterior los egresados eran 582.574 mientras las egresadas 559.577, lo cual significa que la brecha sigue en crecimiento: mientras que en una década estas últimas se duplicaron, los egresados hombres crecieron sólo 50%.[22]

Midiendo precisamente salud, educación e ingreso, el “Nuevo Índice de Desarrollo Humano relativo al Género” (Naciones Unidas) dio para Argentina un valor de 1,001, donde 1 representa la igualdad total, >1 desigualdad en favor del hombre y <1 desigualdad en favor de la mujer.[23] Es decir, hay una completa igualdad, incluso con una centésima a favor de la mujer.

Nos detengamos aquí a insistir con la importancia del sistema económico (para profundizar este punto, ver artículo de mi autoría en Revista FORBES). El Cato Institute ha cruzado los datos del Índice de Libertad Económica en el Mundo con indicadores sociales relativos a las mujeres, que se desprenden del Índice de Desigualdad de Género (IDG) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (2010), y ha encontrado cosas asombrosas. Entre otras, ha comprobado que la desigualdad entre hombres y mujeres es dos veces más baja en los países con una economía capitalista que en aquellos que mantienen una economía cerrada y reprimida.

Asimismo, otros indicadores nos resultan significativos: en los países económicamente más libres, 71.7% de las mujeres ha terminado la educación secundaria, mientras en los menos capitalistas sólo 31.8% ha podido pasar por ella y finalizarla; los Parlamentos de los países económicamente más libres tienen una media de representantes mujeres doblemente mayor a la de los menos capitalistas; la mortalidad maternal en los países económicamente más libres es de 3.1 por cada 100,000 nacimientos, mientras en los países menos capitalistas ese valor se encuentra en 73.1 muertes; la tasa de fecundidad de adolescentes en los países económicamente más libres es de 22.4 por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 19 años, mientras en los países menos capitalistas encontramos 87.7 casos.

Pero subrayemos lo siguiente. El feminismo insiste en ver “patriarcado” precisamente en las sociedades que, con arreglo a sus sistemas políticos y económicos, más igualdad lograron para los sexos. Así, nunca faltan protestas tan extravagantes como aquella que se hizo recientemente contra la depilación femenina por ejemplo (¡justo cuando muchos hombres empiezan también a depilarse!), mientras se guarda un silencio de tumba respecto a lo que acontece en otros puntos del globo donde otros sistemas políticos, económicos y culturales, mantienen a la mujer oprimida —principalmente en África y Medio Oriente—, con prácticas tales como la ablación (mutilación del clítoris) o el matrimonio de niños.

Frente a estos hechos, esta Nueva Izquierda de la cual el feminismo radical es parte, tiene listo su discurso contra el “etnocentrismo”, en favor del “multiculturalismo”, y da por cerrada epistemológicamente cualquier tipo de crítica.

Son contradicciones de ideologías que, diciendo estar del lado de la mujer, sólo buscan atacar los fundamentos del propio sistema que hizo del llamado “patriarcado” una pieza de museo histórico para Occidente.

[1] Ver Engels, Friedrich. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. La Plata, De la Campana, 2011, p. 51.

[2] Millet, Kate. Sexual politics. Illinois, University of Illinois Press, 2000, p. 25.

[3] https://www.unodc.org/documents/gsh/pdfs/GLOBAL_HOMICIDE_Report_ExSum_spanish.pdf

[4] http://www.datosmacro.com/demografia/homicidios/argentina

[5]

[6] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[7] http://www.heritage.org/index/pdf/2016/book/Highlights_Spanish.pdf

[8] http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/health-inequalities-persist/es/

[9] http://www.who.int/gho/publications/world_health_statistics/2016/en/

[10] http://www.ilo.org/ipec/Informationresources/WCMS_IPEC_PUB_23776/lang–es/index.htm

[11] http://www.srt.gob.ar/estadisticas/anuario/2014.pdf

[12] Datos tomados de Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[13] http://es.theglobaleconomy.com/USA/Labor_force_percent_female/

[14] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[15] Fisher, Helen. El primer sexo. Las capacidades innatas de las mujeres y cómo están cambiando el mundo. Madrid, Santillana, 2001.

[16] http://datos.bancomundial.org/tema/genero

[17] https://www.youtube.com/watch?v=1oqyrflOQFc

[18] Ver Hurst, Charles. Social InequalityForms, Causes, and Consequences. Estados Unidos, Allyn and Bacon, 1998. También consultar Roleff, Tamara. The Homeless: Opposing Viewpoints. Estados Unidos, Greenhaven Press, 1996. Para el caso español, http://www.ine.es/prensa/np761.pdf

[19] http://blogs.worldbank.org/opendata/es/igualdad-de-genero-que-muestran-los-datos-en-2016

[20] http://www.lanacion.com.ar/1814990-critica-al-feminismo-radical-despues-de-niunamenosensayo

[21] https://www.weforum.org/es/agenda/2015/11/informe-global-de-la-brecha-de-genero-2015/

[22] http://www.lanacion.com.ar/1615742-mas-mujeres-graduadas-que-hombres

[23] http://www.ar.undp.org/content/argentina/es/home/presscenter/articles/2014/08/22/el-pnud-argentina-dialoga-sobre-igualdad-de-g-nero-con-referentes-mendocinas.html

FUENTE: Prensa Repúblicana

Arturo Perez-Reverte: «No era una señora»

Ayer me quedé de pasta de boniato. Estaba a punto de entrar en una librería y coincidí en la puerta con una señora. Al menos, creí que lo era. Una mujer sobre los cuarenta años, normalmente vestida, quizá con un punto demasiado juvenil para su edad. Por lo demás, de aspecto agradable. Ni elegante ni ordinaria. Ni guapa ni fea. Coincidimos en la puerta, como digo, viniendo ella de un lado de la calle y yo de la dirección contraria.

Y en el umbral mismo, por reflejo automático, me detuve para cederle el paso. Desde hace casi sesenta años su trabajo les costó a mis padres, en su momento eso es algo que hago ante cualquiera. mujer, hombre, niño; incluso ante los que van por el centro de Madrid en calzoncillos y chanclas, torso desnudo y camiseta al hombro, impregnando el aire de aroma veraniego; tan desahogados, ellos y la madre que los parió, como si estuvieran en el paseo marítimo de una playa o vinieran de chapotear en la alberca del pueblo.

Me detuve en el umbral, como digo. Para cederle el paso a la señora, igual que se lo habría cedido al lucero del alba. Incluso a mi peor enemigo. Hasta a un inspector de Hacienda se lo habría cedido. Pero mi error fue considerar señora a la que sólo era presunta; porque al ver que me detenía ante ella, en vez de decir «gracias» o no decir nada y pasar adelante, me miró con una expresión extraña, entre arrogante y agresiva, como si acabara de dirigirle un insulto atroz, y me soltó en la cara. «Eso es machista».

Oigan. Tengo sesenta y cuatro tacos de almanaque a la espalda, y entre lo que lees, y lo que viajas, y lo que sea, he visto un poco de todo; pero esto de la señora, o la individua, en la puerta, no me había ocurrido nunca. En mi vida. Así que háganse cargo del estupor.

Calculen el puntazo de que eso le pase a un fulano de mis años y generación, educado, entre otros, por un abuelo que nació en el siglo XIX, y del que aprendí, a temprana edad, cosas como que a las mujeres se las precede cuando bajan por una escalera y se les va detrás cuando la suben, por si les tropiezan los tacones, que cuando es posible se les abre la puerta de los automóviles, que uno se levanta del asiento cuando ellas llegan o se marchan, que se camina a su lado por el lado exterior de las aceras «Que no digan que la llevas fuera», bromeaba mi padre con una sonrisa y cosas así. Calculen todo eso, o imagínenlo si su educación familiar dejó de incluirlo en el paquete, y pónganse en mi lugar, parado ante la puerta de la librería, mirando la cara de aquella prójima.

Habría querido disponer de tiempo, por mi parte, y de paciencia, por la de ella, para decir lo que me hubiera gustado decirle. Algo así como se equivoca usted, señora o lo que sea. Cederle el paso en la puerta, o en cualquier sitio, no es un acto machista en absoluto, como tampoco lo es el hecho de no sentarme nunca en un transporte público, porque al final acabo avergonzándome cuando veo a una embarazada o a alguien de más edad que la mía, de pie y sin asiento que ocupar. Como no lo es ceder el lugar en la cola o el primer taxi disponible a quien viene agobiado y con prisa, o quitarte el sombrero porque algunos, señora o lo que usted sea, usamos a veces panamá en verano y fieltro en invierno cuando saludas a alguien, del mismo modo que te lo quitas que para eso también lo llevas, para quitártelo cuando entras en una casa o un lugar público.

Así que entérate, cretina de concurso. Cederte el paso no tiene nada de especial porque es un reflejo instintivo, natural, que a la gente de buena crianza, y de ésa todavía hay mucha, le surge espontánea ante varones, hembras, ancianos, niños, e incluso políticos y admiradores de Almodóvar. Ni siquiera es por ti. Ni siquiera porque seas mujer, que también, sino porque la buena educación, desde decir buenos días a ceder el paso o quitarte la puta gorra de rapero, si la llevas, facilita la vida y crea lazos solidarios entre los desconocidos que la practican.

Y, bueno. Me habría gustado decir todo eso de golpe, allí mismo; pero no hubo tiempo. Tampoco sé si lo iba a entender. Así que permanecí inmóvil, mirándola con una sonrisa que, por supuesto, le resbaló por encima como si llevara un impermeable; porque al ver que me quedaba quieto y sin decir nada, cruzó el umbral con aire de estar gravemente ofendida. «Lo he hecho polvo», debía de pensar. Y yo la vi entrar mientras pensaba, a mi vez. No es por ti, boba. Sé de sobra que no lo mereces. Es por mí. Por la idea que algunos procuramos mantener de nosotros mismos.

Algo que, mientras te veo entrar en esa librería que de tan poca utilidad parece serte, me hace sonreír con absoluto desprecio.

Arturo Perez-Reverte.

Libertad de expresión, cada vez mas acosada.

La libertad de expresión está en el alero de las sociedades abiertas. Las presiones de la izquierda y la derecha para redefinirla, siempre en un sentido restrictivo, escalan acompasadas por el desarrollo de nuevas inseguridades y de nuevos intentos de utilizar el Estado para imponer una mentalidad única a la sociedad. El caso de Jan Böhmermann es un ejemplo de lo primero; la creación de “espacios seguros” para personas LGTB y otras minorías, en los campus universitarios y las ciudades, de lo segundo.

La canciller Angela Merkel ha dado el placet para poder procesar al cómico Jan Böhmermann por injurias al presidente turco Taryp Erdogan. En su programa de televisión, el señor Böhmermann leyó un poema satírico en el que se describía al presidente Erodgan practicando sexo con ovejas, consumiendo porno infantil, y matando kurdos y cristianos. Alemania tiene un viejo artículo en su Código Penal, el 103, que tipifica como delito las ofensas a jefes de Estado extranjeros. Para poder investigar a una persona por este delito, se necesita el visto bueno del canciller. Las presiones del Gobierno turco consiguieron que la señora Merkel activase el procedimiento penal el pasado viernes, una concesión que se explica por la creciente influencia de Turquía en la Unión Europea, debido a su posición de fuerza en el acuerdo sobre la crisis de los refugiados.

Como escribe Gideon Rachmann este martes en Financial Times: “El caso de Jan Böhmermann representa un intento de exportar prácticas autoritarias hacia  la Europa democrática”.

En el otro lado del arco político, la izquierda actúa igualmente para restringir la libertad de expresión en los países democráticos. El último ejemplo es la campaña de las organizaciones del movimiento feminista y LGTB para que la ONU adopte en su próxima cumbre sobre las ciudades, del 25 al 29 de abril, un conjunto de directrices “contra la violencia de género en los espacios públicos”.

Entre las recomendaciones, se promueve la penalización de la publicidad “sexista”, o de los piropos en la calle como una forma de acoso sexual a mujeres y personas LGTB, según el borrador de la propuesta, que se filtró este lunes por error. También se pide a la ONU que reconozca como formas de violencia el siguiente listado: “patriarcado, misoginia, sexismo, sentido de la propiedad sobre los cuerpos de las mujeres, control de la sexualidad y de la capacidad reproductiva, homofobia, transfobia, lógica cisgénero, entre otras”.

Si los lobbies feministas y LGTB querían combatir el acoso sexual en las calles de las ciudades, dejaron pasar la oportunidad de hacerlo tras los incidentes de la pasada Nochevieja en Alemania, Dinamarca y Suecia, cuando cientos de mujeres sufrieron abusos por parte de grupos de inmigrantes de cultura musulmana. La voz de los colectivos feministas y LGTB brilló por su ausencia entre las peticiones de justicia para esas víctimas de un acoso real, no paranoico.

La libertad de expresión es la primera víctima de la crisis de valores en las sociedades occidentales. Los miedos de la derecha y la pulsión totalitaria de la izquierda están haciendo de la sociedad abierta un lugar peligroso para pensar y hablar en libertad. – V. Gago

[Con información de Deutsche Welle,  Financial Times, de pago; El Español, Naciones Unidas, en inglés y en español]

Las vividoras del género y la tasa de inevitabilidad. Una reflexión de Alicia Rubio/Profesionales por la ética.

Las vividoras del género y la tasa de inevitabilidad. Una reflexión de Alicia Rubio/Profesionales por la ética.

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Cuando unas cifras de siniestrabilidad son altas, por ejemplo, imaginemos que hay 10.000 muertos anuales en accidentes de tráfico, lo primero que se hace es estudiar las causas, caso por caso, para tratar de descubrir las razones de tan alto índice de muertes, y tratar de solventarlas.

Lo normal sería descubrir que hay carreteras mal trazadas o deterioradas, puntos negros de accidentes por causas diversas, muertes por no utilizar los cinturones, por conducir bajo los efectos del alcohol… y poner en marcha todas las acciones necesarias para eliminar esas causas.
Con nuevas carreteras, campañas de concienciación, multas disuasorias…el índice de muertes bajaría mucho y fácilmente.

Sin embargo, cualquier persona sensata sabe que, a partir de un punto, bajar la siniestrabilidad en el tráfico es prácticamente imposible: no hay ley, ni obra pública que evite que un conductor se duerma, que sufra un despiste, que cometa un error, que le de…

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La discriminación positiva

descriminacionfo

POR: Ángel Ruiz Cediel, VIA: Canal Literatura.

 Fraternos míos de la Congregación Cósmica del Eterno Candor:

Entre los más flagrantes atropellos escoñoles de la modernidad, plaza de honor ocupa la discriminación positiva, artificio politiquero ideado por oportunistas y/o feministas para arrodillar y bajar la cresta del hombre como género, transfiriéndole contranatural a una condición de culpable de facto sin que sean preciso otra cosa que el testimonio de una mujer. Poco importa, hábilmente manipulado desde los arrabales de la política y sus medios de comunicación, que la conculcación de la Constitución y aun de los derechos fundamentales del individuo (el hombre, en este caso) sean un suceso consuetudinario de esa ley perversa, proyectando sobre la sociedad la luz de la discriminación positiva… y la acérrima tiniebla de la discriminación negativa.

La sociedad, con esto del feminismo exacerbado y la revancha histórica, se ha vuelto noña, legislando y penando a contraderecho. Basta que una mujer acuse a un hombre de lo que sea para que, sin otro requerimiento que su tal vez malintencionado testimonio, al hombre se le estigmatice de por vida y aun se le condene a un siniestro penal, no siendo infrecuente ver cómo abogadas, fiscalas y juezas forman frente común contra el hombre, valiéndose de éste y otros artificios como palanqueta para conculcar sus derechos. Si se es acusado por mujer (no importa el delito) y se entra en una sala presidida por mujer y con otras féminas como letradas (y aun por letrados o fiscales feministas), bueno le será llevar consigo regular provisión de mantequilla de Soria, porque sólo las posturas han de dirimirse en el proceso. Puede ser que el testimonio de la acusadora sea movido por un afán de simple y llana venganza, pero ese hombre verá cómo su vida es destruida por la Administración de eso! que llaman los escoñoles justicia. Penar sin pruebas: a este extremo de meridiana estupidez han llegado.

No se entiende, fraternos míos, por qué esta generación de hombres tiene el dudoso honor de que sobre ella recaiga la compensación de milenios de menosprecios o abusos hacia el género femenino, pagando por lo que no deben, ni perpetraron ni siquiera vivieron. Da lo mismo que la Carta Magna hable de igualdad entre los ciudadanos o que los diferentes delitos estén tipificados perfectamente en cada Código; si es hombre denunciado por mujer…, a galeras. Tal vez por eso hay la cantidad de homosexuales masculinos que hay, y aun son pocos. ¡A ver quién se atreve, tal y como están las cosas, a dar mucho crédito a sus hormonas e iniciar romance! Cuando la cosa va bien, miel sobre hojuelas; pero cuando la cosa se pone tensa: «Te vas a enterar: te voy a quebrar la vida…» Y se la quiebra, palabrita. En fin, las cosas del amor, ya se sabe.

No tiene la menor importancia la calidad literaria de la escritora: triunfa; ni su parte de culpa en la creación del conflicto: inocente; ni su talento en política: la mitad de los puestos serán para ellas; etcétera. Lo del mejor y el más capaz, sin consideración de género, merece sólo un RIP. En las oposiciones pasa otro tanto, incluso hasta el extremo de que en ciertos Organismos Públicos, como el ICEX, lo que es raro encontrar son funcionarios porque la práctica totalidad de la plantilla está conformada por mujeres. Hay locales y empresas privadas sólo para mujeres, entre ellas incluso algunas publicaciones, pero ¡qué afrenta no sería que tal cosa fuera exclusiva de hombres!Si hay divorcio: todo para ella; si esa pareja que se separa tuvo hijos: para ella también; si tenía una casa, aunque aun la estén pagando: para ella, teniendo él que abonar forzosamente su parte; si ella ganaba menos: pensión de por vida, aunque cuando la conociera un par de años atrás habitara en un arroyo; y si hay además denuncia de malos tratos físicos o fisiológicos: a galeras, ya digo, y además inclementemente, ejemplarmente. ¡Y hasta puede ser que se la dé una pensión a cargo al erario! Y así con todo.

discriminación positiva1Desequilibrio y aberración semejante como lo es la continua demonización maculina, naturalmente, produce justo el efecto contrario al pretendido por aquellos loables cándid@s que quisieron ir más allá de la razón… y lo consiguieron, provocando que el arrinconado machismo que existía en la sociedad venga a dar en un monstruo feroz que se alambica y encastilla para defender los últimos reductos de los derechos masculinos injustificadamente avasallados. El amarillismo periodístico y la manipulación feminista tienen mucho que ver en esto, pues que han convertido en aberrante lo que trágicamente entra dentro de una dolorosa normalidad, tal y como confiesan los tozudos datos provenientes por igual de sociedades menos que más evolucionadas que la escoñola. Y no es que haya que encogerse de hombros, sino aplicar con rigor las ecuánimes leyes que ya existían.

Así es la cosa, fraternos míos de la Congregación Cósmica del Eterno Candor: los escoñoles tienen leyes para castigar faltas y delitos: pero han culpabilizado sólo al hombre; tienen una Constitución que pregona la igualdad: pero se ciscan en ella en beneficio de una parte; y lo llaman discriminación positiva, y lo es, pero sólo para ellas: a quien fue condenado sin más pruebas que el testimonio de una adversaria, probablemente falso, falaz o doloso, sin duda le parecerá que es un preso político en su propio país. Y nunca lo será con mayor Justicia.

feminazi

El feminismo excluyente. Una peligrosa paranoia.

feminismoexcluyente

NOTA: Dice «ayer» por el pasado dia 14 de agosto. Yo lo publico hoy porque en realidad lo importante es el hecho en si, la fecha es irrelevante.

Escrito por Luis I. Gómez

Ayer el feminismo excluyente patrio convocaba una manifestación en Madrid para protestar frente a la violencia machista. No todas las buenas causas me sacarían a la calle, pues siempre me fijo al lado de quién camino llevando una pancarta. No es lo mismo manifestarse contra el abuso de menores al lado de Heinrich, mi vecino, su mujer y nuestros vecinos, que hacerlo al lado de un neonazi salido de la caverna marrón del subconsciente germano. En el caso de las convocantes de la marcha madrileña contra la violencia machista, no me dejan elección: los hombres no podíamos participar en la “marcha”.

Como lo leen: marcha NO MIXTA, es decir, solo para mujeres.

¿Por qué no nos está permitido a los hombres que repudiamos la violencia en calquiera de sus formas participar en una marcha contra la violencia en una de sus formas? Porque para las convocantes todos los hombres -sí, todos, usted y yo también- somos presuntos violadores, presuntos agresores y presuntos homicidas. Sin paliativos y sin atenuantes. Deberíamos vivir bajo permanente vigilancia, pues en cualquier momento podríamos pasar a la acción.

Uno de los procesos psicológicos que conducen a las ilusiones o los delirios, entre los que se encuentra la paranoia, es lo que en inglés se denomina “jumping to conclusions” una inferencia espuria o distorsionada que hace que en ausencia de evidencias que apoyen una determinada conclusión el individuo, de todas maneras, llega a dicha conclusión saltándose la lógica de la racionalidad.

Otro modelo psicológico que explica la ocurrencia de la paranoia es el modelo de la anticipación de la amenaza. De acuerdo con este modelo sentimientos internos y eventos externos causan la aparición de la manía persecutoria o paranoia. Los sentimientos internos son experiencias anómalas clave para la ideación paranoide y los eventos externos son expresiones faciales, miradas, gestos ambiguos que se interpretan como amenazantes.

Efectivamente, la violencia es un hecho real. Muchos humanos son, desgraciadamente, violentos, y cobardes: aplican la violencia frente a los que consideran más débiles confiando en que las represalias sean leves o inexistentes. Debido a las diferentes características físicas de hombres y mujeres, muchos hombres violentos eligen a las mujeres como sujetos de violencia, pues las consideran débiles. Yo soy un hombre que nadie puede caracterizar como violento. Ni la violencia física, ni la verbal son herramientas válidas para mí. Asisto, pues, con preocupación a toda manifestación de violencia, y mi preocupación aumenta si las víctmas son especialmente débiles: niños, mujeres, ancianos, minusválidos….

Sin embargo, no veo la razón para hacer un distingo entre la violencia aplicada a niños, o mujeres, o ancianos, o cristianos en Nigeria, o cualquier otro grupo o individuo que sea atacado pecisamente por ser débil o diferente.

La iniciativa de las feministas patrias es un absurdo en sí misma: en lugar de usar el derecho de libertad de expresión para convocar al mayor número posible de personas frente a lo que ellas consideran un delito (que lo es, y muy grave), deciden renunciar al apoyo de hombres como yo, pervirtendo un acto de intenciones posiblemente positivas en un aquelarre segregacionista de vulgaridad incomparable y profundamente patológico: ellas, y SÓLO ELLAS son las víctimas; nosotros, y TODOS NOSOTROS somos los enemigos culpables. Cualquier psicólogo al que consulten les dirá que eso necesita tratamiento.

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MENTIRAS SOBRE LA VIOLENCIA DE GENERO.

feminazi (1)

Es mentira que la violencia tenga genero.


Es mentira que por ser hombre seas mas peligroso, o seas peor persona.


Es mentira que un hombre no sea necesario en la educación de sus hijos o que una madre lo haga mejor sola.


Es mentira que exista un colectivo de feministas que se preocupe por las mujeres y sus derechos porque masacrando hombres, masacras tambien a sus madres, hijas y hermanas.


Es mentira que sea la justicia o la igualdad lo que se esconde tras las pretensiones de estos colectivos fenministas, cuando todas comen y cobran de esto y han montado una industria de cientos de miles de enchufadas a dedo con este cuento feminazi.


Es mentira que sea en favor de la igualdad que en los divorcios sea todo para la mujer, los hijos, la casa, sueldo, coche y la protección de la ley.


Es mentira que tras perder sus hijos, su casa, su salario, y su vida, ser encerrados, estigmatizados, perseguidos etc cuando algun hombre reacciona de forma violenta, lo haga por razones de genero y no de desesperación o defensa última ante la injusticia reinante en su contra.


Es mentira que sea justo legislar procedimientos distintos, organos jurisdiccionales de excepción, cauces diferentes y consecuencias juridicas distintas según la victima sea hombre o mujer. No hay bondad alguna en las leyes de autor propias del nazismo o del comunismo de Stalin.


Es mentira que se respeten los derechos y garantias penales que fija la constitución y las leyes penales internacionales cuando se producen detenciones preventivas sin mas prueba que la diferencia que existe en las entrepiernas de denunciante y el denunciado. Igualdad ante la ley, presunción de inocencia y seguridad jurídica, son ya recuerdos del pasado para la mitad masculina de la población. ¿Quien es la feminazi que pensaba que esto acababa bien? ¿cuanto ha mamado por este servicio?


Es mentira que con estas aberraciones montruosas se proteja a la mujer, porque cualquier ser humano normal, si le quitas sus hijos, su casa, su salario y ademas lo encierras en prision 72 horas sin mas razón que agilizar el tramite del expolio, con una llamada de telefono, te puede inflar a palos el lunes en cuanto salga y podriamos considerarlo una reacción de lo mas normal,  sea hombre, mujer, animal o cosa quien perpetra semejante aberración. Solo tendriamos que aplicar una ley de excepción similar contra las mujeres y tambien veriamos cuanto de violentas son.


Es mentira que el PP vaya a cambiar algo que les da votos, porque hay mas feminazis empujando en medios de comunicación, que gente comprometida en defender los derechos del hombre, y ademas, generalmente el rojerio crea los prostibulos publicos y pesebres subvencionados donde la casta puedan mamar como fieras a nomina, coche y pensión, a costa del trabajo y los impuestos de sus propias victimas, pero el PP al llegar no cambia el modelo del expolio sino solo los nombres y apellidos de los beneficiarios del expolio. Da demadiado dinero y votos como para contar la verdad.


Es mentira que la mujer no mate en el ámbito domestico, son centenares las victimas entre niños, ancianos y hombres de toda edad y condición que son asesinados sin la menor difusión publica que amenazara la industria de genero del putismo reinante. De malos tratos psicologicos y fisicos, ni hablemos. Cualquiera sabe que una mujer puede ser tan mala o mas que el peor hombre, aunque esto las leyes excretadas por cuatro fulanas resentidas analfabetas y paritarias, lo omitan, para convertir la violencia en el único medio de defensa de cientos de miles de hombres perseguidos por esas mismas leyes.


Es mentira que el lobby femistoide hembrista y acomplejado de la pólitica del pesebre, haga nada por solidaridad. Todas cobran.


Es mentira que les preocupe el numero de victimas, porque cuantas mas haya, mas presupuesto, mas leyes de autor, mas guerra y mas maman de un pesebre cada vez mayor. Estas garrapatas viven de parasitar una  guerra entre hombres y mujeres que ellas mismas generan a base de leyes injustas y persecución. Sin guerra no hay femifurcias ni pesebre donde mamar.


Añade tu mentira, suma a este texto todas las aberraciones que conozcas de esta gentuza monstruosa y hagamos un texto cuanto mas largo y completo mejor. Añade lo que falta y hazlo circular por internet.

 

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LA VIOLENCIA EN LA PAREJA (Análisis comparativo de una recopilación de estudios internacionales).

 

Desde 1975, año en que se llevó a cabo la primera gran encuesta nacional sobre violencia doméstica en los Estados Unidos, el número de estudios similares realizados en todo el mundo no ha dejado de crecer. Actualmente, varios cientos de estudios empíricos demuestran de modo concluyente: i) que hombres y mujeres ejercen la violencia de pareja en proporciones similares; y ii) que, estadísticamente, la mujer es la principal iniciadora de las agresiones físicas en la pareja, y es falso que la violencia femenina sea exclusivamente de autodefensa. Ese corpus mundial de estudios sobre violencia en la pareja debería ser el fundamento estadísticamente correcto de las políticas y legislaciones sobre violencia doméstica …si no estuviese permanentemente excluido de ellas por resultar políticamente incorrecto y contrario a los prejuicios ideológicos vigentes.

En este sitio web se muestran los resultados de una extensa recopilación de estudios sobre la violencia en la pareja, seleccionados con arreglo a un único criterio de inclusión y, a la vez, condición indispensable: que tengan en cuenta la violencia ejercida (perpetración) o sufrida (victimización) por ambos miembros de la pareja heterosexual.

Los estudios se sistematizan en los dos anexos siguientes:

Anexo 1: Recopilación de 400 estudios sobre violencia en la pareja, con indicación de las tasas de victimización por agresiones físicas para ambos sexos, cuyos resultados globales son los siguientes:

los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 209 estudios y por violencia física grave en 89 estudios;

las mujeres sufren mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 78 estudios y por violencia física grave en 34 estudios; y se registran tasas similares para ambos sexos por violencia física total o leve en 108 estudios y por violencia física grave en 34 estudios.

Anexo 2: Recopilación de 84 estudios con indicación de las conclusiones sobre la iniciación y reciprocidad de las agresiones físicas por sexos, cuyos resultados globales son los siguientes:

60 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por las mujeres;

13 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por los hombres; y

11 estudios registran niveles similares de violencia física no recíproca o iniciación de las agresiones físicas para ambos sexos.

NOTAS EXPLICATIVAS

1) Distribución geográfica

Los estudios del Anexo 1 abarcan más de 30 países, con arreglo a la siguiente distribución : Estados Unidos (240); Canadá (18); Reino Unido (17); Nueva Zelanda (12); España (12); Australia (8); Brasil, Hong Kong, China (6); Portugal, Sudáfrica (5); Alemania (4); Chile, China, Corea del Sur, Filipinas, Israel, Italia, México (3); Finlandia, Perú, Rusia, Tailandia (2); Barbados/Jamaica/Trinidad y Tabago, Bélgica, Botswana, Canadá/Italia, Cuba, Dinamarca, EE.UU./Canadá, EE.UU./Hong Kong, EE.UU./México, Francia, Ghana, Irán, Irlanda, Japón, Nigeria, Países Bajos, Pakistán, Polonia, Rumania, Sudáfrica/Tanzanía, Suiza, Ucrania, Uganda, Vietnam (1); y múltiples países (13).

2) Sistematización de los datos

En lo que respecta a la sistematización de los datos sobre victimización o violencia sufrida conviene tener en cuenta las consideraciones siguientes:

Para unificar y simplificar su presentación, los resultados de los distintos estudios se han consignado en la tabla del Anexo 1 como expresión de la victimización o violencia sufrida -con independencia de que, en los estudios originales, esos datos se refieran a la perpetración, a la victimización, o a ambas- y en forma de porcentajes, que es el tipo de cuantificación más frecuente en los estudios considerados.

Se ha determinado que un estudio registra mayores tasas de victimización para uno u otro sexo cuando la diferencia entre ambas medidas es superior al 10% de la mayor de ellas; en los demás casos, las tasas se han considerado similares.

Las sumas por tramos y formas de violencia (total/leve o grave) no coinciden con la cifra real de estudios incluidos, debido a que no todos ellos contienen datos sobre ambos tipos de violencia (total/leve y grave).

En la etapa inicial de la recopilación se consignaba una única fila de resultados globales para cada estudio. Por eso, en el caso de algunos estudios que ofrecen sus resultados únicamente de forma desglosada por comportamientos, y no global, se calcularon los correspondientes promedios para obtener un resultado único; y en el caso, más frecuente, de estudios que presentan por separado los datos obtenidos a partir de la declaraciones de cada miembro de la pareja se procedió a cruzar los datos declarados por ambos sexos para obtener un dato único (los promedios así obtenidos se indican con la letra «a» en voladita o superíndice). Al establecer tales promedios y cruzar esos datos no se han reinterpretado, en ningún caso, los resultados globales de mayor o menor victimización de cada sexo.

Posteriormente, se ha optado por consignar los resultados con el mismo nivel de desglose que se ofrezca en el estudio original, por lo que en numerosos estudios se presentan dos filas de resultados (en general, correspondientes a las respectivas declaraciones de hombres y mujeres) o incluso más, si el nivel de desglose del estudio lo exige. Este formato está aplicándose también a muchos de los estudios a los que se refiere el apartado anterior, en un intento por restablecer los valores originales en toda la tabla.

En general, en el caso de los estudios que ofrecen datos (no longitudinales) tanto sobre períodos de varios años como sobre el año inmediatamente anterior a la encuesta, se han preferido los segundos, por considerarse más fiables. Por otra parte, el alcance del presente trabajo se circunscribe preferentemente a la violencia física y, siempre que el nivel de desglose de los datos ofrecidos en los estudios lo permite, se prescinde de la violencia sexual y de la violencia psicológica.

3) Fuentes de consulta

El presente trabajo es fruto de la consulta directa, rigurosa y objetiva de cada uno de los estudios recopilados. Las fuentes de consulta han sido las principales revistas y publicaciones especializadas en temas de violencia y familia, y determinadas publicaciones de instituciones gubernamentamentales. La inmensa mayoría de esas fuentes de consulta son fácilmente accesibles a través de internet, por ejemplo en las siguientes bases de datos: British Library, APA Databases, Sage Journals, ScienceDirect, Blackwell Publishing, Citeulike, Wiley Interscience, Cat.Inist, PubMed, Scielo, Pier Professional y Springerlink, entre otras. Por último, unos pocos estudios proceden de libros o publicaciones en papel.

CONCLUSIÓN FINAL

La inevitable conclusión del presente trabajo es que existen cientos de estudios empíricos sobre la violencia perpetrada o sufrida dentro de la pareja heterosexual cuyos resultados no pueden pasarse por alto, como viene siendo habitual, a la hora de formular las políticas y normas de prevención de esa violencia.

O dicho de otro modo: no están justificadas las políticas y normas de prevención de la violencia en la pareja basadas en meros postulados ideológicos y en certezas preestablecidas, o en sus equivalentes encuestas diseñadas con sesgo ideológico y excluyente, sino que es preciso tener presentes los resultados de los cientos de estudios empíricos que analizan el fenómeno de la violencia con criterio imparcial y omnicomprensivo, es decir, teniendo en cuenta los comportamientos de hombres y mujeres.

FUENTE, CON ARTÍCULOS COMPLETOS POR SEPARADO, GRÁFICAS ESTADÍSTICAS Y DESCARGA DE DOCUMENTOS EN: Crónicas del Absurdistán.

 

Acerca del séptimo aniversario de la “ley integral contra la violencia de género” y su estruendoso fracaso.

 

«El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca.»

 Immanuel Kant 

 

Si en la recién -y afortunadamente- finalizada legislatura hay cuestiones calificables de necedades, de insultos a la inteligencia, a la vez que de crueldades y perversidades, esas son las denominadas “políticas de igualdad y género”, promovidas por el Partido Socialista Obrero Español (correa de transmisión del feminismo de género, o “feminazismo”) políticas aprobadas al dictado del lobby más fundamentalista y fanático del mundo occidental, del feminismo antihombre, antifamilia, omnipresente en la actualidad en todas las instituciones…

La ley feminazi por excelencia, que sobresale entre todo el demencial entramado legislativo y de reingeniería social creado por el zapaterismo es la denominada “ley integral contra la violencia de género”, de la que se cumplen siete años de su entrada en vigor, el día 28 de diciembre –Día de los Santos Inocentes- que, a riesgo de ser “linchado” por enésima vez, vuelvo a reiterar que no funciona, crea mayores problemas que los que pretendía solucionar, y sobre todo propicia la detención de hombres –de forma masiva e indiscriminada- acusados falsamente de maltrato, por sus esposas, novias, compañeras…. Tras siete años de su puesta en funcionamiento, ya han pasado por los puestos de la Guardia Civil, y las comisarías de policía más de 1.500.000 hombres…. (SÍ, MÁS DE UN MILLÓN Y MEDIO)

Durante los últimos ocho años se han aprobando leyes antihombre mediante las que se están conculcando derechos constitucionales como el derecho a la presunción de inocencia, y se ha resucitado el “derecho de autor” a la manera de los nazis… Se han modificado el Código Penal y el Código Civil para introducir en ellos lo que el feminismo de género denomina “discriminación positiva”, para supuestamente hacerles pagar a los actuales varones una especie de “deuda histórica” por la marginación, la discriminación y las vejaciones que nuestros ancestros les propinaron a nuestras “ancestras”…

Si el Partido Popular, apoyó en el Parlamento (diciembre de 2004) aparentemente sin reservas (con algo más que reticencias) la aprobación de la perversa ley sexista antifamilia, androfóbica, misándrica… Aún considerando que algunos de sus diputados –y diputadas- apoyaron la ley antifamilia, por negligencia, o por ignorancia, o por miedo (tal vez pánico) al lobby feminista, o quizá incluso a sabiendas de sus posibles desastrosas consecuencias… Somos muchos los que tenemos depositadas enormes esperanzas de que con toda la prontitud y urgencia que el asunto precisa, el actual Gobierno va a abordar todas las iniciativas necesarias para enmendar todo lo que en el derecho de familia está especialmente torcido. Por ello no puedo dejar de pasar la oportunidad de felicitar especialmente a quienes, como Ana Mato y Dolores de Cospedal están teniendo la valentía, el coraje de enfrentarse al feminazismo, al feminismo triunfante, subvencionado, al que en los últimos tiempos se le nota especialmente nervioso, por temor a perder todos sus privilegios, y que se acabe la situación de parasitismo en la que está instalado.

No se olvide que son más de 100.000 las mujeres “profesionales-liberadas” para asuntos de “igual-da y género”, temerosas de que se les acabe la mamandurria.

La ley sexista antihombre aprobada por el Parlamento Español, con el apoyo entusiasta de “todo el arco parlamentario”, recoge y desarrolla los planes de re-ingeniería social, propuestos por Valerie Solanas (famosa prostituta, lesbiana estadounidense, que intentó asesinar a Andy Warhol) en su “Manifiesto Scum” (Manifesto de la Organización para el Exterminio del Hombre) La perversa ley está inspirada en la denominada perspectiva o ideología de “género”, que cualquiera que esté medianamente informado sabe sobradamente que es una doctrina neomarxista, totalitaria, que pretende destruir a la familia convencional/tradicional, e implantar un estado de apartheid antihombre…. Vamos, “el mito de las amazonas” trasladado al siglo XXI…

Han pasado ya siete años desde su aprobación, y las cifras de mujeres asesinadas siguen siendo semejantes a las que se decía que se pretendía poner freno con la aprobación de la LIVG (por supuesto, también la cifras de varones, de niños, de ancianos, siguen en un “tono” muy semejante)

¿Qué está fallando?

Es importante señalar que la frase tantas veces repetida de, “no para de aumentar el número de mujeres muertas” y cosas por el estilo (amplificada hasta la saciedad por los diversos medios de comunicación…) es una absoluta falsedad, pues como demuestran las estadísticas del Ministerio del Interior (y de la Asociación Unificada de la Guardia Civil, y del Instituto Nacional de Estadística…) el número de mujeres y hombres muertos en el ámbito familiar, se mantiene más o menos estable…

La ley está fracasando por la sencilla razón de que está diseñada desde la ideología o perspectiva de género y no desde la interpretación de la realidad. La Ley Integral contra la violencia de género es un homenaje a tal doctrina (que no son pocos los que la consideran totalitaria…) cuyos efectos resultan negativos no solamente por su escasa eficacia sino porque ha judicializado penalmente las relaciones de pareja.

La doctrina política denominada “perspectiva de género” es una forma de “neomarxismo”, una revisión y relectura del mismo, una perversión, y como su “padre biológico” es una ideología totalitaria que tiene como objetivo la consecución de un nuevo tipo de dictadura.

La perspectiva de género sostiene que la mujer está presa en un sistema patriarcal opresivo, y deriva en la práctica política, como veremos más adelante, hacia un movimiento antihombre, “misándrico”.

Un alto porcentaje de las personas que se manifiestan partidarias de la doctrina o perspectiva de género, desconocen realmente cual es su significado. La ideología de género no es una variante del feminismo, si entendemos éste como la pretensión de equiparar los derechos de las mujeres con los de los hombres; por el contrario, es un proyecto radicalmente distinto que, para empezar, niega una premisa esencial del feminismo: ser mujer en plenitud y asumir sus riquezas, potencialidades y limitaciones; porque en la perspectiva de género el ser-hombre y el ser-mujer no existen, la doctrina de género considera que se tratan solo de construcciones culturales…

La premisa de la que parte la doctrina de género, es muy simple: el sexo implica desigualdad. El poder masculino no existiría, los hombres no disfrutarían de privilegios si no hubiera “hombres”. Y las mujeres no estarían sojuzgadas, oprimidas si no existiera la “mujer”. […] El último objetivo de la dictadura de género es la eliminación de la familia biológica como condición imprescindible, como paso previo para suprimir la represión social. No hay ninguna duda de que la familia, que denominan “tradicional” (en el sentido de “biológica” y “patriarcal”) es vista como algo tremendamente perjudicial, fuente de represión y causa y lugar de entrenamiento de la violencia, especialmente contra “la mujer”. La agenda del feminismo de género no solamente pretende modificar el matrimonio, convirtiéndolo en una experiencia más, sino también la paternidad, la maternidad y el parentesco. Por un lado, para liquidar el sentido y la necesidad del dualismo sexual, y por otro para relativizar el parentesco biológico y fomentar el denominado parentesco cultural.

Es evidente que una ideología que promueve la idea disparatada de que “no existen ni un hombre natural ni una mujer natural, que no hay conjunción de características o de una conducta exclusiva de un solo sexo, ni siquiera en la vida psíquica»; abre la puerta a cuestionar el que exista una forma natural de sexualidad humana. […]

Y todo esto es así porque la post izquierda española, tras la caída del muro de Berlín, al quedarse sin discurso y sin proyecto ha encontrado en la ideología de género, del homosexualismo político y sus reivindicaciones, el sucedáneo de la clase obrera a la vez oprimida y portadora del cambio histórico.

Los cambios legales emprendidos por el gobierno socialista en los últimos años, afectan al significado y a la práctica del qué es ser hombre y mujer, y por lo tanto, del ser persona, de lo que significa ser padre y ser madre y sus deberes y obligaciones y funciones sociales. Implica la destrucción del sentido del matrimonio y, como consecuencia, de su papel fundante de la sociedad y, por extensión, de la familia, que también queda como una realidad “abierta” a cualquier interpretación y nueva propuesta. “Familia” es ya cualquier agregación de personas… Sirva este texto de “carta abierta y pública” al Partido Popular, partido que dice defender a la “familia” (hemos de suponer que a “todos” sus miembros) Es una llamada urgente para que pare el desvarío, para que pare cuanto antes la persecución contra los hombres que, se viene practicando desde hace años en España, de forma indiscriminada y con saña por el simple hecho de haber nacido con pene, con el apoyo entusiasta en ocasiones, de algunos miembros del Partido Popular… Eso sí todo ello por “la noble causa de la liberación de la mujer”…

Este texto es un ruego para que el PP deje de dar su apoyo al feminismo más extremista (“feminazismo”) Es un ruego de que el Partido Popular desmantele la denominada “industria del maltrato”, integrada entre otras “instituciones” por las “casas de la mujer” y antros similares, donde son asesoradas cientos, miles de mujeres, y aleccionadas para que presenten denuncias falsas contra sus compañeros, esposos, etc. para conseguir ventajas procesales en los pleitos por divorcio y las custodias de menores.

Este texto es un ruego para que se desmantelen los tribunales de excepción (prohibidos por la Constitución Española de 1978) creados para juzgar exclusivamente a hombres, que se aprobaron con la reforma del Código Penal que introdujo la posibilidad de castigar a los hombres más severamente que a las mujeres cuando incurran en el mismo “ilícito penal” (violando también la Constitución en lo que respecta al principio de igualdad y no discriminación…) y que se derogue el Artículo 92 del Código Civil siguientes que propicia que cualquier mujer denuncie a su esposo (legalizaron con su voto el “repudio”, de la mujer hacia el hombre, por supuesto…) para obtener de inmediato la guarda y custodia de los menores en los pleitos de divorcio, y la posibilidad de que conseguir todo el patrimonio acumulado durante la convivencia…

Dicen que los seres humanos (incluyendo a los políticos) somos los únicos en la Naturaleza que tropezamos varias veces en la misma piedra, aunque yo soy de los que piensan que hay otra característica más “definidora” de la identidad de los humanos: por lo general, cuando uno de esos seres que algunos tuvieron la feliz ocurrencia de denominar “homo sapiens” (hombre capaz de pensar) emprende un determinado camino, y transcurrido cierto tiempo comprueba que no era la senda más acertada, no suele hacer lo que cabría esperar de un ser “racional”, no, al contrario se dirá a sí mismo cosas tales como que después del tiempo empleado, los esfuerzos realizados de todo tipo, el dinero destinado a ello,… ya no es posible retroceder, volver a la encrucijada y tomar el verdadero camino…

Generalmente un animal de los denominados “racionales”, no recurrirá a la inteligencia que hemos de suponer que debería caracterizar a sus decisiones, no hará uso de su raciocinio en esos casos, tenderá a justificarse, engañarse, decirse a sí mismo que “en el fondo no me va tan mal, además, seguro que un poco más adelante encontraré un atajo a través del cual accederé al camino que, debía haber tomado en lugar del que equivocadamente emprendí…”

Pese a la anterior reflexión, somos muchos los que hemos depositado grandes esperanzas en el Partido Popular y confiamos en que el Gobierno de Mariano Rajoy no permitirá ni apoyará las políticas antifamilia que promueven las asociaciones de mujeres más extremistas… y si en verdad están por la defensa de la familia, del interés superior de los menores, promoverán la derogación de la sexista y antifamilia “ley integral contra la violencia de género” y de la actual legislación de divorcio, para que se generalice la custodia compartida en las rupturas de pareja, así como la mediación familiar obligatoria….

LAS TROLAS DEL MINISTRO PAJÍN.

Dice Pajín que no sé cuantos españoles justifican la «violencia de género» y que está muy preocupado (me refiero a Pajín que como ya sabreis es la ministra machorra de zp, o sea, un tío disfrazado de tía). Si quereis que os sea sincero, no sé que es esa cosa de la «violencia de género», aunque todo suena a otra de las muchas trolas que inventa para que los periodicos hablen de él. Es parecida a aquella otra gran mentira de que las mujeres españolas cobran menos que los hombres.

Aquí en España el único «género» que existe es el de los incompetentes y paranoicos, el «género» del opio socialdemócrata es decir, el «género» de quienes a sus 30, 40 ó 50 años no han resuelto todavía su adolescencia o pubertad. A ese género pertenece el Pajín, por eso miente una y otra vez, por eso pone en práctica aquello que tanto gustaba a Joseph Goebbels: «Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad», por eso Pajín y Goebbels son socialistas.

FUENTE: Zapaterolandia.