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Bienvenido a la democracia genital / Welcome to genital democracy

 

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Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo.

Por Miguel Vidal Santos

En una sección de El País llamada “bienestar” anuncian el nacimiento de un nuevo sexo (o así), el sexo de los autosexuales:

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14 mujeres se ‘casaron’ consigo mismas en Bilbao en junio de 2018.

Autosexual, sección “bienestar”.

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En un lugar donde el norte se situara donde señala la brújula y el sur, en el sentido opuesto, esto hubiera aparecido (si es que a algún insensato le hubiera dado por proponerlo al jefe de sección) en sucesos. Pero aquí, hoy, en España, el hecho de que se publique en un periódico nacional se considera una muestra del progreso de nuestra sociedad.

El interés mediático y político no ya por el sexo, sino por sus formas más extravagantes, la obsesión por el uso que hacemos de nuestro sexo, o el empeño en conseguir que los niños estén más pendientes de su sexo que de jugar, no responde en absoluto a ningún “progreso”, ni a que con ello se estén defendiendo supuestos derechos civiles.

Y no responde a que los redactores de los medios “progresistas” y los partidos mayoritarios, tanto de izquierdas como de derechas, estén obsesionados con el sexo.

Se trata de una actividad política. Pura y dura política. Y su finalidad es muy simple: que el Estado logre hacerse el dueño de tu cama. En el momento en que eso suceda, su poder sobre ti ya no conocerá límites.

“[El sexo] es tan importante que desborda la influencia política, y al mismo tiempo necesita de ella, de su injerencia, para evitar la reproducción de prejuicios, conductas y perpetuación de roles instaurados y recibidos como únicos.”

El sexo como herramienta política en manos del poder, con la cobertura del respeto a “la diversidad”:

“En el pensamiento criminal de creer que hay una ideología de género por explicarle a los niños (también niñas trans, y niños trans) que lo que ven por la calle no es lo normal —porque también hay chicas que se enamoran de chicas y chicos de chicos, aunque no los vea de la mano ni besándose por las calles de sus pueblos y sus ciudades (no, Chueca no es España)— está el trasfondo no sólo de la negación sino del exotismo: que la diversidad lo siga siendo a condición de que se pueda señalar, ya sea para sugerir su cura o para aislarla como desperfecto biológico, manteniéndose fuera del alcance de los niños. Cuando lo que hay que mantener lejos de ellos es una ideología de odio muy concreta.” (Fuera del alcance de los niños)

A base de oficializar comportamientos privados a cuál más minoritario, o más raro, o más retorcido (y permíteme decirlo: a cuál más idiota), se intenta normalizar lo anormal (¡oh, dioses del igualitarismo, ha escrito “anormal”!).

“[La autosexualidad es] la capacidad de tener una relación romántica y sexual con nuestra persona.

Igual que los heterosexuales se sienten atraídos por personas de otro sexo y los homosexuales por personas del mismo sexo, los autosexuales se sienten atraídos por sí mismos.”

Identificado y “beatificado” el comportamiento anormal, se convoca a los sacerdotes del culto al sexo estatalizado para que vistan a la mona de la seda políticamente correcta: la diversidad. Señoras, señores, que pasen los sexólogos:

“Es fácil confundir el narcisismo con esta orientación, pero tiene algunas diferencias fundamentales, sobre todo porque el trastorno de la personalidad narcisista necesita público.

A raíz de sentirse enamorada de una misma, el momento de la masturbación es el momento de encuentro íntimo con una misma bajo este sentimiento de amor.” (Ni hetero ni homosexual: soy autosexual y estoy enamorada de mí misma)

No te engañes, no son solo charlatanes, los sexólogos son los encargados de meterse bajo las sábanas con el patrocinio del Estado, que previamente les ha otorgado acreditación pública.

Son sexólogos charlatanes que viven de adjetivar con términos buenistas unas pautas de conducta que requerirían tratamiento y no exaltación mediática. No se puede servir mejor al Estado genitalizado que se va conformando en las sociedades occidentales.

Democracia con adjetivo

Democracia popular, alardeaban los regímenes comunistas.

Democracia bolivariana, presumen los tiranos venezolanos.

Democracia islámica, disimulan los ayatolás.

Democracia igualitaria, proclama el poder en Occidente.

Democracia feminista, pregonan los políticos varones de partidos españoles de izquierda.

Y por esta vía, se ordena a los ciudadanos lo que deben pensar y lo que deben votar:

“Algo que debió ocurrir hace tiempo y que sin duda ocurrirá. EE UU ha tenido 45 presidentes varones. Ya toca una presidenta en la Casa Blanca.” (Ya toca una presidenta en la Casa Blanca)

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Hay que votar en función del “género”, no de la ejecutoria pasada, ni de los programa, ni de las ideas que cada candidato defiende, ni de sus valores, ni de su trayectoria política y personal. No importan otras consideraciones, tan solo lo que cada cual lleva entre las piernas.

La democracia genital.

Cada vez más, en las sociedades democráticas se da la paradoja: cuanto más presumen de democracia e igualdad, más se aplaude el autoritarismo. Y así, vivimos sumergidos en el culto al autoritarismo de género, que es la forma más aplaudida de autoritarismo:

“Los varones deben reclamar a la empresa que quieren pasar más tiempo con sus hijos.” (“El presentismo del hombre ha empeorado la brecha salarial con la mujer”)

Deben, tienen que, ya toca…

Es como la ola de calor, actualler, hay que estar preparados para hacerle frente cuando llegue y hay que combatirla a fondo cuando ha llegado. Solo así podremos hacer España mejor a pesar de los 40 grados y de los adjetivadores de democracia en el poder.

¡Si Dios quiere!

 

La libertad individual y el Estado.

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Ensayo de Enrique Arenz sobre la doctrina liberal

La libertad individual es la gran conquista de la civilización occidental. Pero una conquista permanentemente amenazada y puesta en tela de juicio por el deseo de algunos de imponer su voluntad a sus semejantes.

Siempre hay personas que aspiran a gobernar a los demás, a pesar de que nadie en el mundo tiene el derecho de hacerlo. Es inevitable que esto ocurra en todos los tiempos y en todas las sociedades. Por eso la libertad no puede conservarse si los hombres no están dispuestos a defenderla cada día de su existencia, siendo muchos los peligros que la acechan permanentemente. Tanto la sociedad en su conjunto, al ejercer sobre las energías creativas de las personas ciertas presiones inhibitorias, como algunos hombres antisociales, al intentar someter a otros hombres, tejen una sutil trama de coacciones que tienen a limitar, restringir o, en algunos casos extremos, a impedir el ejercicio de las libertades individuales.

Por algo el premio Nobel de economía, Friedrich A. Hayek definió a la libertad como aquella condición por la cual la coacción que algunos ejercen sobre los demás queda reducida, en el ámbito social, al mínimo. “La libertad es la independencia frente a la voluntad arbitraria de un tercero”, afirmó resumiendo su claro concepto.

Pero Manuel Tagle va aun más lejos y asevera que la libertad es algo más que la simple ausencia de coerción. En su artículoAlberdi y de Tocqueville, dos almas gemelas, publicado en el diario La Prensa del 25/9/84, dice este pensador argentino: “En una primera instancia menos madura, la libertad se reduce a cortar los lazos dealgo que nos sujeta. Pero una vez alcanzada esa ausencia de coerción, la libertad del individuo se transforma en libertad para algo por realizar”.

Ahora bien, suele pensarse erróneamente que todo orden social implica inevitablemente una disminución de la libertad individual como precio por las ventajas de la civilización. Algunos opinan que el hombre primitivo disfrutaba plenamente de su derecho natural a ser absolutamente libre, pero que al organizarse socialmente debió sacrificar parte de su libertad en beneficio del conjunto.

No es así. La pérdida de la libertad jamás podría ser el precio de la civilización por la sencilla razón de que no puede haber libertad sin civilización. Imposible fuera concebir la libertad individual desvinculada de un ámbito de organización y cooperación social. Sólo en la esfera de las relaciones humanas cobra sentido la idea de la libertad. Tiene razón von Mises cuando nos señala que el hombre no nació ni fue libre en sus orígenes, puesto que en el orden biológico los más fuertes dominan y vencen a los más débiles, razón por la cual nuestros antepasados, los hombres primitivos, aún no organizados socialmente, sólo eran libres hasta que tropezaban con criaturas más fuertes. Cabe afirmar, por lo tanto, que el hombre no puede ser libre si no se organiza socialmente para serlo.

Suele decirse también que el “bienestar común” exige progresivas restricciones a la libertad individual. Debemos rechazar esta cómoda y peligrosa idea sencillamente porque tal “bienestar común” no existe, es una mera abstracción. Sólo existe el bienestar de los individuos siempre y cuando éstos dispongan de suficiente libertad y medios adecuados para alcanzar sus propios y personales fines. Resulta inimaginable una sociedad bien alimentada y feliz, salvo que esté integrada por individuos bien alimentados y felices. La sociedad es una abstracción cuya existencia sería inconcebible sin los individuos que la componen. La sociedad fue voluntariamente creada por las personas cuando éstas comprendieron las ventajas de unirse y cooperar entre sí frente a las dificultades que implicaba tratar de sobrevivir aisladamente. Por lo tanto el individuo está antes que la sociedad. El llamado “bienestar común” deriva en todo caso del bienestar de los individuos que componen la sociedad. Von Mises afirmaba que en libertad las mentes más agudas y ágiles son impulsadas a promover el bienestar de las más rezagadas.

Diferente, en cambio, es el concepto del bien común siempre que con él estemos señalando las condiciones políticas y jurídicas que aseguran las libertades del individuo y a las cuales éste se subordina. El bien común es la finalidad del derecho, según veremos más adelante.

Límites de la libertad

La libertad, sin embargo, nunca es absoluta, ya que necesariamente debe el hombre someterse a tres categorías de leyes que limitan sus acciones: las leyes físicas, las leyes praxeológicas y las leyes humanas de orden público. (En cierto sentido, el orden moral también condicionaría la libertad. Jorge García Venturini afirmada que no hay libertad sin moral ni moral sin libertad. “El hombre -decía- es libre, pero no hace lo que quiere sino lo que puede, y tampoco debe hacer lo que pueda sino lo que deba”. Sin embargo, debemos advertir que esta cuestión pertenece al ámbito de la conciencia individual. Desde el estricto punto de vista de la doctrina libertad todo aquello que contribuye a fortalecer la cooperación social voluntaria es moral, en tanto que lo que tienda a entorpecer o impedir dicha cooperación debe considerarse inmoral).

Las tres categorías de leyes mencionadas arriba (físicas,praxeológicas y humanas) establecen límites a la libertad individual, pero cuando una sociedad está organizada para la libertad, estos límites tienden a expandirse en lugar de contraerse. Puede decirse que la libertad es un sistema de fronteras móviles que el hombre puede ampliar permanentemente.

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Este concepto encierra tanta importancia para la comprensión de nuestra doctrina que es conveniente demorarnos en una más detallada explicación.

Todo el mundo acepta la soberanía de las leyes físicas como razonable límite a la libertad. No ocurre así con las leyes praxeológicas que, por desconocimiento, suelen ser resistidas por las personas. Esto se refleja en las leyes humanas. Cuando la sociedad dicta sus leyes de orden público, respeta escrupulosamente la jurisdicción de las leyes físicas. Ninguna ley humana, por ejemplo, puede contradecir la Ley de gravitación universal de Newton. Sin embargo, las leyes humanas suelen extralimitarse en lo referente a las leyes praxeológicas cuyas zonas invaden por desconocimiento.

Absurdo sería aun para el más ignorante decir que un hombre no es libre porque no puede arrojarse desde un décimo piso y volar como las aves. Cualquier necio comprende las leyes físicas que impiden hacer tal cosa. Sin embargo, cuando se trata de juzgar la suba de precio de un producto que escasea, pocos son los que advierten (aún entre los más cultos) la existencia de leyes praxeológicas que producen ese fenómeno, y la mayoría prefiere culpar a los comerciantes y exigir la intervención del Estado en resguardo de la “libertad” de comprar barato. En muchos casos (en la Argentina y en muchos otros países, sobre todo en tiempos de inflación o de crisis) este reclamo popular induce al legislador a sancionar leyes arbitrarias que comprimen las libertades individuales, vulneran el derecho de propiedad y alteran el orden espontáneo del mercado agravando aun más el problema que se pretendía solucionar. (Comprobaremos más adelante que la “libertad de comprar barato” es equivalente a la “libertad de volar”. Tan ilusoria una como la otra, salvo que atinemos a ampliar inteligentemente las fronteras móviles de la acción humana, en cuyo caso ambas serán posibles.)

El hombre nunca podrá lograr absolutamente todo lo que se propone. Sus deseos son ilimitados, pero las posibilidades de que dispone para satisfacerlos son siempre escasas. Por eso su libertad se halla necesariamente restringida y condicionada a esfuerzos y sacrificios personales para ampliar sus límites.

Las leyes físicas y las leyes praxeológicas son dóciles con quienes las entienden y respetan. Pero castigan implacablemente a quienes las llevan por delante. “La naturaleza no consiente burlas -escribió Goethe-, es siempre verdadera, siempre seria, siempre rigurosa; tiene siempre razón, y los errores y equivocaciones son siempre de los hombres. Ella repudia al inepto y se rinde tan sólo a quien es capaz, verdadero y puro, revelándole sus secretos”

Pero así como las leyes físicas y las leyes praxeológicas ofrecen flexibilidad en el trazado de sus límites a la libertad individual, con la sola condición de que el hombre sepa descubrir y respetar sus postulados, las leyes humanas, cuando pretenden modificar la naturaleza de las cosas, crean barreras rígidas que reducen arbitrariamente la esfera de la acción humana. No hay forma de ensanchar las posibilidades del hombre dentro de un sistema jurídico que pretenda crear y conceder derechos contrarios al orden natural, cuando sólo debiera limitarse a proteger la propiedad privada, la libertad de todos y el ámbito de la convivencia pacífica.

Nadie se rebela contra las leyes físicas cuando son éstas las que se oponen a los caprichos humanos- Pero cuando se trata de leyes praxeológicas las personas suelen resistirse a sus designios simplemente por ignorancia, y en lugar de buscar las soluciones por los cauces que esas mismas leyes les ofrecen, prefieren inducir a los políticos a dictar leyes que expropien (porque de eso en definitiva se trata) los frutos del trabajo de unos en beneficio de otros, creyendo que la falla está en la distribución de la riqueza. Todos pierden libertad y prosperidad por este camino. La invocada “libertad de comprar barato” (que ciertamente no puede concederse por decreto por ser ella el resultado laborioso de comprender y respetar las leyes praxeológicas) se transforma así en una aspiración ilusoria.

Las leyes físicas le dicen al hombre que no puede volar, pero al mismo tiempo le sugieren las soluciones científicas para fabricar una máquina voladora. ¿A quién se le ocurriría pedir al gobierno la derogación de la ley de Newton en resguardo de la “libertad de volar”? Tan sólo respetando esta ley y otras leyes físicas ha podido el hombre volar libremente como los pájaros.

Ahora apliquemos este razonamiento a las leyes praxeológicas. Si un producto comienza a faltar en el mercado, es natural que suba de precios, porque hay una ley praxeológica que se llama “Ley de la oferta y la demanda” que dice que si muchas personas desean al mismo tiempo un bien escaso, se producirá una competencia entre los potenciales consumidores quienes ofrecerán más dinero para quedarse con el producto anhelado. El precio que finalmente se forme en el mercado debido a esta presión de la demanda será el factor selectivo que se encargue de segregar quiénes pueden pagar de quiénes no pueden hacerlo, ya que si así no ocurriera, la violencia o el azar serían los que decidirían a manos de qué consumidores irían a parar las limitadas existencias disponibles.

Puede parecer injusto que en una sociedad civilizada unos puedan pagar y otros no. Sin embargo no es así. Von Mises nos explica en La acción humana que la desigualdad económica entre las personas es en sí misma el resultado de una previa selección del mercado, el cual, en decisiones que se modifican todos los días, hace a la gente rica o pobre, triunfadora o fracasada, según haya sabido o no interpretar y satisfacer los caprichos de… nosotros los consumidores.

Por otra parte, para comprar un producto a un determinado precio, no basta solamente con “poder pagar”, también es indispensable estar dispuesto a hacerlo. Recordemos que todo intercambio comercial se produce únicamente si cada parte valora en más lo que recibe que lo que da. Por consiguiente, habrá consumidores que no aceptarán el precio de un bien deseado a pesar de contar con el dinero necesario, sencillamente porque no lo considerarán un buen negocio y preferirán destinar sus limitados recursos a la compra de otros bienes aun más deseados.

El precio de mercado (esto lo veremos detalladamente más adelante), como fenómeno social selectivo, se produce por influencia de muchos factores concurrentes en cada consumidor y en cada vendedor. Algunos de estos factores son de carácter subjetivo (valor atribuido, preferencia, necesidad, emotividad), y otros, rigurosamente objetivos (capacidad económica, apremio legal, etc.)

Pero retornemos a la cuestión de las leyes praxeológicas. Si bien el fenómeno de los precios nos suele llamar la atención únicamente en aquellos productos que experimentan alteraciones en su abastecimiento, se verifica, en rigor, en todos los bienes y servicios que existen, ya que la oferta siempre es menos a la demanda potencial.

Es la escasez (combinada con su utilidad) lo que convierte a las cosas en bienes económicos. Todo cuesta, todo es dificultoso, todo tiene su precio porque todo lo útil o bien es difícil de obtener, o es obra de la creatividad y del esfuerzo humano. Sólo el aire abunda en todas partes, y por eso no tiene precio. El agua, en cambio, tiene valor comercial en muchos lugares, y aun donde abunda, debe pagarse por el servicio de su potabilización y traslado a los domicilios. Decía Röpke: “Toda sociedad debe confrontar el hecho de que, por un lado están nuestros deseos ilimitados, y por el otro, nuestros limitados recursos para satisfacer dichos deseos”. Es por ello -según ya lo hemos dicho antes-  que nadie ve totalmente satisfechas sus ambiciones. Y cuando alguien se enfrenta a dos cosas que desea ardientemente pero que no puede obtener al mismo tiempo, debe siempre elegir una y renunciar a la otra.

Estas leyes praxeológicas parecen muy antipáticas porque se empeñan en poner freno a nuestros antojos y caprichos. Sin embargo, son estas mismas leyes las que nos enseñan a economizarrecursos escasos a la vez que nos revelan sus secretos sugiriéndonos la forma científica de producir más y mejor para satisfacer cada vez en mayor medida nuestros ilimitados deseos.

Respetando las leyes praxeológicas logramos ampliar sus fronteras y con ellas el campo de las posibilidades humanas. La libertad de comprar barato resulta así tan posible como la libertad de volar. Nada más destructivo para el hombre civilizado que ir contra ellas. Tan vano resulta fijar precios y salarios por decreto (por mencionar tan sólo una de las insensateces de la política moderna, como derogar la ley de Newton.

La libertad debe ser de todos

Ahora bien, de la misma manera que nadie puede considerarse menos libre porque debe obedecer las leyes físicas y las leyes praxeológicas, tampoco puede hablarse de pérdida de libertad cuando el hombre debe respetar los límites que le imponen las leyes humanas, siempre que estas leyes tengan por finalidad únicamente la protección del individuo y la defensa de la libertad de todos. Si las leyes humanas van más allá de este objetivo -que es, por otra parte, su única justificación- la libertad individual es irremediablemente lesionada.

“El derecho -escribe Kant- puede definirse en general como la limitación impuesta a la libertad de un individuo hasta donde lo permite su acuerdo con la libertad de todos los otros individuos, en cuanto ello es posible por medio de una ley universal”.

Y recordemos a nuestro Alberdi: “Lo que llamamos nuestro deber no es más que la libertad de los otros: es la libertad nuestra que paga el respeto que debe a la libertad de otros”

La libertad, pues, debe ser de todos, y ella presupone la existencia de un contexto de cooperación e interdependencia social y la ausencia de coacción. Más allá de los límites impuestos por la libertad de los demás, el individuo libre disfruta de una amplia esfera de actividad privada en la cual no pueden intervenir los otros ni la sociedad.

A cada integrante de la sociedad le conviene que sus vecinos y conciudadanos desarrollen al máximo sus energías creadoras a fin de que el aporte de cada uno de ellos hacia la comunidad sea el máximo que su capacidad le permita. Un país con abundancia es un país donde todos producen y se benefician con la diversidad creciente de posibilidades y recursos. Ahora bien, si la libertad individual (según lo hemos visto en el capítulo anterior) es la condición indispensable para el fenómeno productivo se multiplique geométricamente mediante la liberación de las energías creativas individuales, es natural que todos nosotros, desde el más pobre al más rico, tengamos especial y personal interés en la libertad de los otros. En las antiguas monarquías absolutas el rey no era más libre que sus siervos: no podía curar sus enfermedades, no disponía de medios para viajar cómodo y seguro, no había calefacción en sus húmedos y fríos aposentos, no era dueño de darse una ducha caliente ni de hacer sus necesidades en un cómodo sanitario.

“¡El Estado soy yo!”  “¡Después de mí el diluvio!”  Así expresaban su arrogancia los soberanos absolutos cuya autoridad de origen divino les concedía la potestad sobre vidas y haciendas de sus súbditos. Sin embargo no podían disfrutar de las mínimas comodidades que hoy tiene a su alcance el más humilde obrero de un país capitalista. Con todo acierto William Allen White dijo que la libertad es la única cosa que uno no puede tener sin estar dispuesto a que los demás también la tengan. Porque si yo tengo libertad para trabajar, comerciar y poseer bienes y las demás personas no la tienen, no podré intercambiar nada con ellas, por lo cual no dispondré de aquellos indispensables medios que sólo la múltiple creatividad de los otros podría proporcionarme. Y sin tales medios, de poco habrá de servirme la libertad, pues mis posibilidades de elección serán casi nulas. Por el contrario, si todos somos libres, aún el más pobre recibirá parte de la riqueza creada por todos. “La vida del hombre medio es hoy más fácil, cómoda y segura que la del más poderoso en otro tiempo. ¿Qué le importa no ser más rico que otros, si el mundo lo es y le proporciona magníficos caminos, ferrocarriles, telégrafo, hoteles, seguridad corporal y aspirina?” (Ortega y Gasset, La rebelión de las masas).

Yo viajo diariamente en autobús. Mi asombro se renueva en cada uno de esos fantásticos viajes. Confortablemente sentado en una mullida y bien tapizada butaca individual, suelo preguntarme si no estoy soñando al desplazarme velozmente como en un cuento de hadas por lisos y bien nivelados pavimentos, protegido del frío y de la lluvia por grandes y transparentes ventanilla. Cuando llego a destino, oprimo un botón y como en el país de las maravillas de Alicia, el vehículo se detiene y la puerta trasera se abre para que yo, el soberano del siglo XX, pueda descender. ¿Cómo es posible no asombrarse frente a ese prodigio de la civilización? ¿Es que a alguien puede parecerle cosa natural un autobús circulando a frecuencia regular al servicio de la gente? Yo, al menos, no lo creo así. Soy consciente de que cada vez que hago ese fantástico viaje estoy recibiendo generosamente la cooperación acumulada de millones de personas que trabajaron, estudiaron, crearon, inventaron, ahorraron e invirtieron para que yo, por unos centavos, me pueda dar diariamente ese lujo inconcebible en otros tiempos. He ahí un sencillo ejemplo -a menudo inadvertido- de lo mucho que nos beneficia la acumulación de capital y la creatividad libremente expresada.

Gracias al capitalismo, cualquier trabajador recibe de millones de personas que jamás conocerá, más servicios y ventajas personales que los que obtenía a fuerza de látigo un señor feudal de sus esclavos.

Fácilmente deducimos, entonces, que el principal interés de toda comunidad consiste en asegurar a todos por igual el ejercicio de la libertad individual, creando leyes y costumbres tendientes a tal fin y abjurando del principal enemigo de la libertad, la divinización del poder, ya sea en su forma individual o colectiva.

El Estado y el orden jurídico 

Recapitulando, recordaremos que libertad individual es aquella condición por la cual todo hombre disfruta de una amplia esfera de actividad privada en la cual los demás no pueden interferir.

Si quisiéramos analizar el significado de la libertad desde un punto de vista negativo, deberíamos definir la esclavitud. Para ello nada mejor que recurrir a Herbert Spencer. Decía este pensador que esclavo es alguien que trabaja sometido a coerción para satisfacer los deseos de otro, y el grado de severidad de la esclavitud a que está sometido depende de la mayor o menor medida en que el esfuerzo es aplicado compulsivamente en beneficio de otro en lugar de serlo en propio beneficio.

Hemos analizado hasta aquí las dos condiciones extremas de un hombre: la total libertad individual (limitada por las físicas, las leyes praxeológicas y las leyes humanas), y la máxima esclavitud posible (también limitada por la última y trágica libre opción del esclavo: obedecer o suicidarse). Todos los infinitos estados intermedios que puedan imaginarse entre ambas condiciones extremas, son exponentes de pérdida de libertad del hombre. No es una exageración tautológica afirmar que el hombre nunca es más o menos libre, sino más o menos esclavo. La condición del hombre libre es una sola: no absoluta ni ilimitada, como queda dicho, pero sí susceptible de constante perfeccionamiento. Nadie puede considerarse libre “a medias”. Sólo se puede ser esclavo a medias.

Ahora bien, cuando se pierde la condición de hombre libre, la disminución progresiva de la libertad no se detiene. Lamentablemente esto ocurre en forma gradual y las personas no advierten lo que les está sucediendo, sobre todo cuando la pérdida de la libertad se produce por el avance del Estado sobre el ámbito de acción privativo de los particulares, en violación de las leyes praxeológicas del mercado, provocan desocupación de un sector laboral en beneficio de los obreros que conservan sus empleos. Con esta arbitrariedad no solamente limitan la libertad del empleador -y del consumidor, que en definitiva es quien fija precios y salarios- sino que también limitan la libertad de los propios trabajadores que quizás preferirían trabajar por un sueldo menor antes que quedar sin empleo.

Los límites del Estado han sido siempre un motivo de discusión, ya que de la misma manera con que algunos pretenden llevar su poder hasta extremos en que el hombre se transforma en su siervo, otros pretenden negar toda forma de autoridad política, aduciendo que el menor atisbo de coerción gubernamental implica pérdida de libertad.

Ninguna de ambas posiciones es aceptable. Es más, constituyen las dos caras de una misma moneda totalitaria: el colectivismo y el anarquismo.

Von Mises se encargó de aclarar, con estas palabras los fundamentos del orden jurídico en un sistema de libertad: “Mientras el gobierno, es decir, el aparato social de autoridad y mando, limita sus facultades de coerción y violencia a impedir la actividad antisocial, la libertad individual prevalece intacta. Esta coerción no limita la libertad del hombre, pues aunque éste decidiera prescindir del orden jurídico y el gobierno, no podría al mismo tiempo disfrutar de las ventajas de la cooperación social, y actuar sin frenos obedeciendo a sus instintos de violencia y rapacidad”.

En efecto, cuando el hombre delega la defensa de su libertad en una organización social, no renuncia a dicha libertad, ya que lo que quiere es precisamente preservarla. A lo que renuncia es a la irracionalidad y a la violencia. Por eso el hombre no puede ser libre si no se desenvuelve en un medio social donde todos los hombres hayan pactado cooperar entre sí para ser libres.

Es obvio que los gobiernos carecerían de toda justificación moral si los hombres no tuvieran aquellos instintos de rapacidad y violencia que los llevan a enfrentar permanentemente entre sí. De no existir reglas estipuladas de convivencia y una fuerza defensiva organizada, los más fuertes e inescrupulosos terminarían por someter a los más débiles e indefensos. La justificación moral de todo gobierno se nutre en un derecho natural de todo ser viviente: usar de la fuerza para defenderse de las acciones destructivas de los demás.

Nadie pone en duda que el derecho más elemental e incuestionable de todo ser humano es el derecho a vivir y a conservar la propia existencia. Este derecho, lógicamente, implica el uso de los medios adecuados para la obtención del sustento y la preservación de la vida y la salud. (Recuérdese que hay una sola cosa que el hombre puede hacer sin medios: dejarse morir). Ahora bien, si admitimos el presupuesto del derecho a la vida y al uso de los medios idóneos para defenderla, fácilmente deducimos que el hombre es libre para elegir, usar y disponer de una variedad ilimitada e imponderable de dichos medios con los cuales ha de conservar la vida, ponerla a cubierto de futuros riesgos, asegurar la supervivencia y bienestar de los hijos, acumular reservas para la vejez y eventuales enfermedades y, finalmente, alcanzar fines superiores. Nadie puede razonablemente negarle al hombre tales lógicas atribuciones, con lo cual queda claramente perfilado su derecho natural e inalienable a poseer bienes y disponer libremente de ellos. He aquí el sentido de la propiedad privada.

Pero la propiedad privada sería ilusoria si no se la protegiera en forma efectiva mediante el orden jurídico. Los más fuertes y violentos impedirían este derecho a los más débiles y terminarían por apropiarse de todo. La vida humana se extinguiría en el planeta.

En todos los tiempos han existido hombres pacíficos y hombres violentos. Hombres buenos y hombres malos. Los pacíficos han intentado vivir en comunidad, trabajando, creando e intercambiando libremente el fruto de su trabajo. Pero los violentos, han utilizado sus energías destructoras para imponer su voluntad a sus semejantes y apropiarse por la fuerza de las energías creadoras de los demás.

He aquí, en esta realidad de la condición humana, la primera amenaza a la libertad del hombre. Caín impone su violencia homicida sobre el pacífico Abel. El Antiguo Testamento nos muestra descarnadamente esta trágica circunstancia que habrá de acompañar eternamente el destino del hombre: la libertad y su amenaza permanente. El hombre pacífico frente a su tirano, el hombre violento.

Como se recordará, Leonard Read define a esta realidad como “el único problema social que existe”, ya que todo lo demás queda en la jurisdicción de lo creativo y lo individual.

Según hemos visto, el derecho a la vida y a conservar la propia existencia, implica necesariamente el derecho a la libre elección de los medios con los cuales lograr tales primarios fines. No cabe pues duda de que la libertad individual es un derecho anterior al hombre mismo ya que proviene de su Creador que lo dotó de la voluntad de vivir y del instinto de la supervivencia. La libertad, sin embargo (y esto también lo dijimos), sólo es posible en un contexto de organización social, ya que el hombre primitivo jamás pudo ejercerla. Es, por lo tanto, un derecho que requiere el voluntario propósito de cultivarlo (la conciencia del hombre libre es, en rigor, un estado cultural), un derecho que exige una clara convicción de su conveniencia social y, sobre todo, una firme decisión de preservarlo. La manera moderna de ejercer la libertad individual (sobre todo en el plano económico que es donde alcanza su máxima significación social) constituye, como afirmamos al principio de este capítulo, la gran conquista de la civilización occidental. Pero una conquista constantemente amenazada y puesta en tela de juicio. Por ello la libertad es un derecho que debe ser defendido todos los días, un derecho ligado a la vida misma que -al igual que ésta- se halla expuesta a mil peligros y acechanzas.

Por esta razón la libertad no es posible sin los medios adecuados para defenderla. Ahora bien, cualquiera tiene el derecho moral de impedir las acciones destructivas de los demás. Pero, por las razones que analizaremos a continuación, el hombre pacífico no puede enfrentar por sí mismo a los seres violentos que amenazan su libertad.

En primer lugar porque el hombre pacífico que dedica todas sus energías creativas a su trabajo, no puede estar de vigilante, temeroso de las acechanzas de los demás. Y aunque así lo hiciera, su reducido ámbito de información no le permitiría conocer los peligros que se ciernen sobre su vida y bienes, tramados a veces a mucha distancia.

Porque si cada individuo se hiciera cargo personalmente de su propia defensa, tendríamos en la Argentina 35 millones de tribunales de justicia, cada cual con su propia concepción del derecho.

Porque al hombre sólo le está moralmente permitido usar la “fuerza defensiva” y jamás la “fuerza agresiva”. La diferencia entre ambas es demasiado sutil para que cada cual la interprete a su manera.

Y finalmente el argumento más convincente: porque si se trata de imponerse por el uso de la fuerza, es imprescindible el empleo de las armas, y en este terreno siempre ganan los que las manejan mejor. Entre un hombre laborioso y pacífico y un delincuente, sin duda este último habrá de manejar más hábilmente las armas. Si cada cual estuviese librado a su propia defensa, los delincuentes no tardarían en erigirse en gobernantes y someter por la fuerza agresiva a todos los seres pacíficos.

Con lo cual no podemos sino llegar a la siguiente conclusión:El hombre debe delegar la defensa de su libertad en una organización que utilice con carácter de monopolio la fuerza defensiva, a fin de enfrentar -orgánica y eficientemente- el único problema social que existe: las agresiones de algunos individuos contra la libertad individual. De ahí la necesidad de que exista un gobierno y un orden jurídico.

La organización de un Estado sólo se justifica, entonces, en la necesidad de los individuos de defenderse contra las acciones humanas que inhiben la energía creadora y su libre intercambio. Un gobierno justo deriva de esta única motivación: la necesidad común de todos los hombres de protegerse contra aquellos que quisieran limitar sus posibilidades creativas.

“El principio que justifica la organización, por parte de la sociedad, de una función defensiva -nos advierte Leonard Read-, impone limitaciones a lo que debe realizar dicha organización. En una palabra, la limitación del derecho reside en la propia justificación del derecho.La fuerza es una cosa peligrosa. Por lo tanto, la función organizada de la sociedad es un instrumento peligroso. Contrariamente a lo que algunos sostienen, no es un mal necesario. Siempre que se limite a su debido alcance defensivo, es un bien positivo. Cuando excede sus justas limitaciones y se convierte en una agresión, no es un mal necesario sino un mal, directamente.”

Es simple deducir que las facultades de un Estado están limitadas por los mismos principios que justificaron su creación. Si ningún individuo tiene el derecho de gobernar a otro, mucho menos la asociación de muchos individuos (el Estado) formada precisamente para proteger a sus integrantes de aquellos que aspiran a imponerles su voluntad por la fuerza, podría asumir facultades que el individuo no tiene. Es decir, si yo me organizo junto a otros individuos en una sociedad para evitar que los merodeadores violentos intenten limitar mi libertad, mal puedo aceptar que esa misma sociedad vaya más allá de sus fines y avance sobre los derechos para cuya preservación fue creada.

Podemos, en fin, hacer un resumen de lo expresado hasta aquí diciendo que el ámbito donde la criatura humana puede desarrollar al máximo sus potencialidades creativas e intercambiar libremente sus energías en una cooperación voluntaria que beneficia a todos, es la libertad individual. Como dicha libertad está siempre amenazada, el hombre debe hacer algo para preservarla. El Estado, pues, es la consecuencia de la necesidad del hombre de proteger su libertad. Por tal razón el Estado es una organización subordinada al hombre que tiene, por definición, facultades estrictamente limitadas. Si estos límites defensivos son sobrepasados, cosa que ocurre hoy, lamentablemente, en todos los países del mundo, el individuo pierde independencia y ve interferida y reducida su esfera privada de acción.

Digamos, para finalizar este capítulo que existen dos tipos de fuerza  según ya lo insinuamos antes: la fuerza defensiva y lafuerza agresiva. La primera es un derecho indiscutido de todo ser viviente sobre la tierra. La segunda, en cambio, es siempre inmoral y socialmente destructiva. La violencia agresiva sólo es legítima en el mundo salvaje, en medio de la competencia biológica por la supervivencia.

 La competencia social propia del hombre civilizado se basa en la cooperación y en la búsqueda de ganancias mediante un mejor servicio a los demás. Decididamente, toda forma de agresividad es dañina y antisocial.

Hemos visto que el hombre se ve precisado a delegar en el cuerpo político de la sociedad, el uso de la fuerza defensiva. Ahora bien, si nadie tiene el derecho moral de emplear la fuerza agresiva contra sus semejantes, nadie tampoco puede delegar en el gobierno ese derecho que no tiene. Además, lo que no puede hacer un solo individuo, tampoco lo puede hacer un grupo de individuos o una sociedad. Sólo la fuerza defensiva podemos moralmente utilizar, y sólo la fuerza defensiva delegamos legítimamente en el gobierno,

Sin embargo, los gobiernos suelen atribuirse derechos y facultados que los individuos no tienen. A raíz de esta extralimitación, la fuerza defensiva del Estado puede transformarse, casi inadvertidamente, en una fuerza agresiva y volverse contra aquellos mismos a los cuales debiera proteger.

El padre del liberalismo político, John Locke, ha dicho que la grande y principal finalidad de los hombres que se unen en república y se someten al gobierno es el mantenimiento de su propiedad. Podríamos agregar que la única función de un gobierno republicano es defender la propiedad privada, amparar la libertad de los ciudadanos y asegurar la convivencia pacífica.

Podemos afirmar que todo empleo de la fuerza agresiva por parte del gobierno atenta contra la propiedad, reduce las esferas privadas de acción, inhibe las energías creadoras de los individuos y disminuye las posibilidades y recursos globales perjudicando a toda la sociedad. En este aspecto la doctrina liberal es, como acertadamente la definió Carlos Sánchez Sañudo, la doctrina de la limitación del poder.

En resumen: el orden social de la libertad es un inteligente sistema de fronteras móviles que el hombre puede ensanchar hasta el infinito siempre que tenga la sabiduría de armonizar sus propias y falibles leyes con aquellas otras leyes perfectas que el Creador estableció en todo el Universo para nuestro exclusivo uso y beneficio.

Erradicar la pobreza, no demoler la riqueza / Eradicate poverty, do not demolish wealth

LIBERALISMO47

“Same old story, that’s a fact. One step up and two steps back”

Bruce Springsteen.

En el tiempo en el que usted termine de leer este artículo, si llega al final, unas seiscientas personas de todo el mundo habrán salido de la pobreza.

En 1990, el 35% de la población mundial vivía en la pobreza extrema. Hoy no llegan al 10,7% según el Banco Mundial.

En 1987, en China había 660 millones de pobres. Tras la apertura económica, esa cifra ha caído hasta solo 25 millones. En Indiala cifra de pobres desde ese año se ha reducido en más de cien millones de personas.

140 millones de personas se incorporan a la clase media cada año

Sin embargo, estamos viviendo la época en la que se ignoran estas magníficas noticias para centrarse en mensajes intervencionistas sobre la riqueza. Usted leerá que “el 1% del mundo controla el 87% de la riqueza” y cosas como “si las diez personas más ricas del mundo entregaran su riqueza no habría pobreza”.

Los 635 millones de chinos que han abandonado la pobreza en los últimos treinta años disienten. Están encantados de que China sea el país donde más millonarios se crean cada año y donde más crece la clase media, y gracias a esa prosperidad se da una “desigualdad creciente” que no solo no es negativa sino que es positiva. Millones de pobres que dejan de serlo, millones de pobres que pasan a la clase media y unos cuantos que, gracias al progreso, son millonarios.

En vez de fijarnos en los modelos de éxito que han llevado a la caída sin precedentes de la pobreza, los intervencionistas se preocupan. Si se acaba la pobreza, se acaba su trabajo. Al contrario de lo que le dicen los defensores de la represión, el capitalismo está encantado con la caída de la pobreza y la mejora de la clase media. Significa más y mejores consumidores, mejores productos, más sostenibles y mayor desarrollo… y con ello, más beneficios y mejores servicios públicos. Los que sufren ante la caída de la pobreza son los redistribuidores de la nada.

Es una ridiculez de tal calibre pensar que confiscando la riqueza de los ricos se acabaría la pobreza que parece increíble que en 2017 haya que recordar el desastre y aumento exponencial de la pobreza que supuso la idea mágica del expolio al exitoso desde la época de los assignats tras la Revolución Francesa hasta los ejemplos recientes de Argentina, Zimbabue, Venezuela, etc. La lista es interminable.

El expolio a la riqueza solo ha generado pobreza y peores condiciones para todos. Además, es una mentira. Expropie la riqueza de los ciudadanos más ricos y con ello, además de destruir el empleo de miles de personas, no solo no saca a los pobres de su miseria, sino que ¿qué ocurre al año siguiente? Ya no hay ricos que expoliar. Los pobres aumentan y la miseria se multiplica ante la evidencia de que, si penalizas el éxito, repartes el fracaso.

Todos los meses de enero coinciden dos eventos, Davos y el informe de Oxfam. Muchos de ustedes pensarán que son dos eventos diferentes e incluso antagónicos, y sin embargo tienen un tronco común. La glorificación del intervencionismo como solución a los problemas creados por… el intervencionismo.

No es una casualidad. La transferencia de riqueza de los ahorradores y exitosos hacia los gobiernos es un buen negocio. Porque cuando falla siempre se achaca a que no se intervino suficiente. Y es curioso, porque la evidencia del desastre económico que supone poner como objetivo único y central de la política la redistribución y la igualdad es evidente. Porque son consecuencias de la prosperidad, el crecimiento y el empleo.

Los objetivos no pueden centrarse en las segundas derivadas, porque desde la intervención solo se consigue que no quede nada que distribuir. La desigualdad no es lo mismo que la injusticia, como bien explica el Nobel Angus Deaton, y no nos sorprende que los intervencionistas se empeñen en situar como problema la desigualdad, cuando es de un 40% (es decir, un nivel de igualdad muy alto) en vez de la pobreza y cómo acelerar el crecimiento de la clase media, la principal pagafantas -vía impuestos- de los excesos estatales.

No es una casualidad que las sociedades con mayor libertad económica tengan también rentas más altas y Estados de bienestar más sólidos. Y eso lo saben hasta los que predican llevar a cabo lo contrario. Pero es que para e burócrata el objetivo es mantener el aparato, no hacerlo innecesario.

El capitalismo y el libre comercio han hecho más por la reducción de la pobreza que todos los comités gubernamentales juntos.

El debate de la pobreza y la desigualdad se ha convertido en una excusa para intervenir, no en cómo seguir mejorando. No quieren que los pobres sean menos pobres, solo que la clase media y alta sean menos ricos

El intervencionismo asume que la desigualdad es un efecto perverso, no una consecuencia de la prosperidad. Y la desigualdad es positiva. Si mis compañeros de trabajo tienen más éxito que yo es un incentivo para hacerlo mejor. Solo cuando hay una desigualdad por éxito progresan las sociedades, y se garantiza un Estado de bienestar sostenible. No hay mayor desigualdad que el igualitarismo, que elimina el mérito y el incentivo a mejorar. Y el igualitarismo no solo no reduce la pobreza, la aumenta. Pero, eso sí, como aplaudía Oxfam sobre Venezuela hace ocho años, “se reduce la desigualdad”. Haciendo a todos pobres, menos a los redistribuidores. Esos se forran.

inglaterra

“Same old story, that’s a fact. One step up and two steps back”

Bruce Springsteen.

By the time you finish reading this article, if it reaches the end, some six hundred people from all over the world will have come out of poverty.

In 1990, 35% of the world population lived in extreme poverty. Today they do not reach 10.7% according to the World Bank (SEGÚN EL BANCO MUNDIAL pdf)

In 1987, there were 660 million poor people in China. After the economic opening, that figure has fallen to only 25 million. In India, the number of poor since that year has been reduced by more than one hundred million people.

140 million people join the middle class every year.

However, we are living in a time when this magnificent news is ignored to focus on interventionist messages about wealth. You will read that «1% of the world controls 87% of wealth» and things like «if the ten richest people in the world gave their wealth there would be no poverty».

The 635 million Chinese who have left poverty in the last thirty years disagree. They are delighted that China is the country where most millionaires are created each year and where the middle class grows the most, and thanks to that prosperity there is a «growing inequality» that is not only negative but positive. Millions of poor people who stop being poor, millions of poor people who move to the middle class and a few who, thanks to progress, are millionaires.

Instead of looking at the models of success that have led to the unprecedented fall of poverty, the interventionists worry. If poverty ends, your work is finished. Contrary to what the defenders of repression say, capitalism is delighted with the fall of poverty and the improvement of the middle class. It means more and better consumers, better products, more sustainable and more development … and with it, more benefits and better public services. Those who suffer from the fall of poverty are the redistributors of nothingness.

It is a ridiculousness of such caliber to think that confiscating the wealth of the rich would end poverty that it seems incredible that in 2017 we must remember the disaster and exponential increase in poverty that brought the magical idea of ​​plundering to the successful since the time of the assignats after the French Revolution until the recent examples of Argentina, Zimbabwe, Venezuela, etc. The list is endless.

The plundering of wealth has only generated poverty and worse conditions for all. Besides, it’s a lie. Expropriate the wealth of the richest citizens and with this, in addition to destroying the employment of thousands of people, not only does it not remove the poor from their misery, but what happens next year? There are no more rich people to plunder. The poor increase and misery multiplies before the evidence that, if you penalize success, you share failure.

Every January there are two events, Davos and the Oxfam report. Many of you will think that they are two different and even antagonistic events, and yet they have a common trunk. The glorification of interventionism as a solution to the problems created by … interventionism.

It is not a coincidence. The transfer of wealth from savers and successful to governments is a good business. Because when it fails it is always blamed on not enough intervention. And it is curious, because the evidence of the economic disaster that supposes to put as a single and central objective of the policy the redistribution and the equality is evident. Because they are consequences of prosperity, growth and employment.

The objectives can not be focused on the second derivatives, because from the intervention only is achieved that there is nothing left to distribute. Inequality is not the same as injustice, as the Nobel Angus Deaton explains well, and it is not surprising that interventionists insist on placing inequality as a problem, when it is 40% (that is, a very high level of equality) instead of poverty and how to accelerate the growth of the middle class, the main payfantas – via taxes – of the state excesses.

It is not a coincidence that societies with greater economic freedom also have higher incomes and stronger welfare states. And even those who preach to carry out the opposite know this. But it is that for the bureaucrat the objective is to maintain the apparatus, not to make it unnecessary.

Capitalism and free trade have done more to reduce poverty than all government committees combined.

The debate about poverty and inequality has become an excuse to intervene, not how to keep improving. They do not want the poor to be less poor, just that the middle and upper classes are less rich.

Interventionism assumes that inequality is a perverse effect, not a consequence of prosperity. And the inequality is positive. If my co-workers are more successful than me it is an incentive to do better. Only when there is an inequality for success do societies progress, and a sustainable welfare state is guaranteed. There is no greater inequality than egalitarianism, which eliminates merit and the incentive to improve. And egalitarianism not only does not reduce poverty, it increases it. But, yes, as Oxfam applauded Venezuela eight years ago, «inequality is reduced». Making everyone poor, less redistributors. Those are lined.

Por/by Daniel Lacalle

LIBERALISMO36

El olor a comida mata

¡¡¡¡¡YA ESTÁ BIEN!!!! A ver, SOMOS ADULTOS, cada uno sabe O DEBE SABER que es bueno y que es malo para la salud o, aun mas importante, PARA SU SALUD, DEJEN A CADA INDIVIDUO QUE DECIDA LIBREMENTE.

¡¡¡¡¡¡BASTA DE PROHIBIR, BASTA DE NORMAS, A LA MIERDA «PAPÁ ESTADO!!!

¡¡¡Y A LA MIERDA TAMBIEN TODOS LOS TOTALITARIOS QUE GUSTAN DE PROHIBIR PARA, SEGÚN SU PROPIO PENSAMIENTO QUE NO NECESARIAMENTE REPRESENTA A TODO EL MUNDO, «HACER UN MUNDO MEJOR»!!!!

¡¡¡¡¡MENOS NORMAS, MENOS PROHIBICIONES, MENOS ESTADO Y MAS LIBERTAD INDIVIDUAL!!!!!!!

Avatar de Kaw-djerContra la ley "antitabaco"

Image result for eating burger in trainLos expertos en obesidad dicen que se debería prohibir la comida rápida en los medios de transporte públicos para evitar la «glotonería en movimiento«.

Un artículo de The Telegraph se hace eco en el Reino Unido de esta nueva «petición» de los «expertos».

«Debería prohibirse la comida rápida en los autobuses y los trenes, como parte del esfuerzo necesario para «animar» al público a abandonar el picoteo a todas horas.»

Al parecer el «comer sobre la marcha», está causando los problemas de obesidad del Reino Unido según estos expertos, por lo que piden a los políticos que realicen cambios drásticos (leyes anti-comida, suponemos).

«Se deben tomar medidas en los autobuses, trenes y tranvías, igual que se hizo con otros riesgos para la salud, como el fumar y el alcohol, que han sido prohibidos.»

«El Profesor Jason Halford, de la Asociación Europea de la Obesidad, insta a los políticos…

Ver la entrada original 395 palabras más

Justicia y “justicia social” son dos cosas muy distintas / Justice and «Social Justice» Are Two Very Different Things

ARTÍCULO ORIGINAL EN IDIOMA INGLÉS / ORIGINAL ARTICLE IN ENGLISH LANGUAGE: 

https://mises.org/blog/justice-and-social-justice-are-two-very-different-things

Por/By 

sjRecientemente, la teórica política de Harvard, Danielle Allen, escribía en el Washington Post sobre “La expresión más importante en el juramento de fidelidad”: “con libertad y justicia para todos”.

Allen reconocía que la justicia requiere “igualdad ante la ley” y que la libertad existe “solo cuando es para todos”. Pero confundía democracia (definida por los progresistas como “construir una mayoría distribuida por todo el país, como se necesita para la victoria en el colegio electoral”) con libertad, que es algo muy diferente. Igualmente, reemplazaba el significado tradicional de justicia (“dar a cada uno lo suyo”, según Cicerón) con una versión de “justicia social” incoherente con este. Y su dos ejemplos principales de derechos (“derechos” a la educación y la atención sanitaria) eran incoherentes tanto con la libertad para todos como con la justicia para todos.

Los estadounidenses no pueden tener al tiempo libertad y este tipo de justicia social, bajo cuya tutela se puede reclamar que se proporcione educación y atención sanitaria, por no mencionar alimento, vivienda, etc. Los derechos positivos a recibir esas cosas, en ausencia de una obligación de obtenerlos, debe violar la libertad de otros, porque un gobierno debe tomar recursos de los ciudadanos sin su consentimiento para financiarlos. Proporcionar esas prestaciones públicas a unos viola forzosamente los derechos de otros a sí mismos y a su propiedad.

La única justicia que puede ser “para todos” implica defender derechos negativos (prohibiciones frente a otros, especialmente el gobierno, para impedir intrusiones no deseadas), no derechos para que te den cosas. Además, solo esa justicia puede conciliarse con libertad “para todos”. Por eso los derechos negativos son los que pretendían proteger la Declaración de Independencia y la Constitución, especialmente la Declaración de Derechos. Pero estas libertades fundacionales continúan erosionándose por la continua búsqueda e invención de cada vez más derechos positivos.

Siguiendo a John Locke, la Declaración de Independencia afirma que todos tienen derechos inalienables, incluyendo la libertad, y que el propósito central del gobierno es defender esos derechos negativos. Todo ciudadano puede disfrutar de ellos sin infringir los derechos de otros, porque imponen a otros solo la obligación de no invadir o interferir. Pero cuando el gobierno crea nuevos derechos positivos (que requieren distraer recursos de otros) estos nuevos “derechos” violan los verdaderos derechos inalienables de otros. En otras palabras, la gente reconoce estos derechos positivos como un robo, salvo cuando lo lleva a cabo el gobierno.

Casi todos los derechos estadounidenses incluidos en la Constitución son protecciones contra el abuso del gobierno. El preámbulo deja eso claro, igual que la enumeración de los poderes limitados concedidos al gobierno federal. Esto se refuerza con descripciones explícitas de algunos poderes no otorgados, especialmente en la Declaración de Derechos, cuyos derechos negativos fueron calificados por el juez Hugo Black como los “no deberás”. Incluso el derecho positivo esencial de la Declaración de Derechos (a un juicio con jurado) existe en buena medida para defender los derechos negativos de los ciudadanos inocentes a no ser aplastados por el gobierno. Y las enmiendas novena y décima no dejan ninguna duda de que todos los derechos no delegados expresamente al gobierno federal (incluyendo la atención sanitaria y la educación) quedan en manos de los estados o del pueblo

La libertad significa que me gobierno a mí mismo, protegido por mis derechos negativos, y que los acuerdos voluntarios son los medios para resolver los conflictos. Por el contrario, asignar derechos positivos a otros significa que algún otro impone sus decisiones y los recursos tomados de mí. Pero como nadie tiene derecho a robarme, no pueden delegar ese derecho a que el gobierno me obligue a proporcionar recursos que desee dar a otros, ni siquiera por voto mayoritario. Para que nuestro gobierno se mantenga dentro de su autoridad delegada, reflejando el consentimiento de los gobernados expresado en “la ley principal del país”, solo puede aplicar derechos negativos.

Nuestro país se  fundó sobre derechos inalienables, no derechos concedidos por Washington. Eso significa que el gobierno no tiene poder legítimo para eliminarlos. Sin embargo, como la gente descubre cada vez más cosas que quiere que paguen otros y se ha manipulado el lenguaje de los derechos para crear apoyo popular, nuestro gobierno ha ido aumentando la violación de derechos que tenía que defender. Y no hay manera de cuadrar esa “justicia social” coactiva con “libertad y justicia para todos”.

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Así roba tu dinero el Estado / So steal your money the State

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Por Isaac Parejo para Infoblogger

Todos damos por hecho que tenemos que pagar impuestos, que pagar impuestos es algo bueno* y que debemos hacerlo por ese principio orquestado por la socialdemocracia y la derecha Europea que es la manida “redistribución de la riqueza” que no hace más que generar cada día más desigualdad. Los impuestos, como su propio nombre indica, es un pago que el estado impone y que te obliga a desembolsar por el simple hecho de existir y consumir. No hay duda de que hay impuestos que son necesarios para financiar ciertos servicios públicos básicos, pero lo que nos han metido en la cabeza durante décadas es que la monstruosa carga impositiva que el estado carga sobre el ciudadano es totalmente necesaria para financiar el estado del bienestar que dicen que debemos mantener. Nada más lejos de la realidad. Es la forma que tiene el Estado de saquear nuestros bolsillos, de robarnos legalmente aunque luego nos indignemos con vehemencia contra la corrupción, que no es siquiera una mínima parte de lo que el Estado se embolsa gracias a tu trabajo y tu esfuerzo. Vamos a repasar unos cuantos impuestos para que ustedes juzguen si es que son realmente necesarios o simplemente el Estado le está metiendo la mano en el bolsillo contra su voluntad.

Como todos sabemos que en España existen dos clases de impuestos, los directos y los indirectos y a su vez, según la administración se dividen en generales, autonómicos y locales. Lo que más llama la atención de los impuestos son sus nombres. Les suelen buscar nombres muy técnicos para que parezcan muy necesarios y estemos dispuestos a pagarlos.

El IVA: Impuesto sobre el Valor Añadido. Este impuesto es el IMPUESTO con mayúsculas, lo paga el pobre y lo paga el rico. Todos. En España este impuesto está gravado al 21% el tipo general. Cualquier cosa que quieras comprar estará gravado con él. Es decir, por el mero hecho de consumir deberás pagar al Estado un porcentaje de su valor.

IRPF: El impuesto sobre la renta de las personas físicas. Lo que viene siendo un impuesto que debes pagar por el simple hecho de trabajar. El estado retrae de tu nómina un porcentaje que va a parar a las arcas del estado. Si eres una persona física y trabajas debes darle obligatoriamente al estado un porcentaje del dinero que has ganado trabajando.

Impuesto de Sociedades: El impuesto que más paro y fraude crea. Por ejemplo, fue usado por Juan Carlos Monedero para tributar por aquel informe de 425.000 euros que nadie vio jamás cuando debería haber tributado a través de IRPF ahorrándose casi 120.000 euros.

Pero comencemos a meternos en camisas de once varas con los impuestos con los que realmente el Estado roba al ciudadano. Los impuestos que gravan a la vivienda son quizás los más escandalosos.

Llega el momento deseado, vas a comprarte tu primera vivienda. Por fin vas a tener una propiedad. Has pasado toda tu vida ahorrando para ello. Bájate de la nube. Esto es todo lo que el Estado, tu comunidad autónoma o tu ayuntamiento te robará

Lo primero que tendrás que pagar si la vivienda que vas a comprar es de segunda mano, será el IVA, que varía entre 4% y el 10% dependiendo de si la vivienda se encuentra en régimen especial o es de un particular. Perfecto, pues me compro una vivienda de segunda mano y así no tengo que pagar IVA. Estás muy equivocado. Para estos caso el Estado se inventó un impuesto para que tengas que pagar igualmente, se llama Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que oscila entre el 6% y el 10% dependiendo de la comunidad autónoma, es decir, es como si estuvieras pagando el IVA. Hagas lo que hagas, compres la vivienda que compres tendrás que pagar.

¿Crees que ha acabado aquí tu periplo fiscal para acceder a la casa de tus sueños? Ni mucho menos. Si tu vivienda es de segunda mano y has tenido que pagar IVA, también deberás abonar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados, en otras palabras, un dinero que tendrás que pagar por cada documento que se formalice para la compra de la vivienda, escrituras, actas o testimonios notariales.

“Por fin, la vivienda es mía”. Sigues estando muy equivocado. En caso de que la vivienda sea de segunda mano y haya incrementado su valor desde su primera compra hasta que esa casa llega a ti, deberás pagar la famosa Plusvalía. El robo con mayúsculas. Consiste en un impuesto sacado de la manga que el vendedor tendrá que pagar si ha obtenido beneficio por la venta gracias al incremento del valor de la vivienda. Como he dicho, es un impuesto que recae sobre el vendedor, pero no te preocupes que ya se encargará este de metértelo en el precio de la vivienda para no tener que pagarlo o, en su defecto, te obligará a pagarlo a medias.

– Bien, ¿puedo entrar ya a mi casa?

– Claro que sí.

– ¡Bien!

– Pero tienes que seguir pagando toda tu vida.

– ¿Por qué?

– Porque nos hemos inventado otro impuesto llamado IBI, Impuesto sobre Bienes Inmuebles, es decir, un impuesto municipal que debes pagar cada año durante toda tu puñetera vida por el simple hecho de tener una propiedad. Se calcula sobre el valor catastral de la vivienda y su pago se realiza de forma anual.

– ¡Ah!

– Venga, ahora sí. Después de haberle desplumado vivo puede usted pasar a su casa.

Ya por fin has entrado en tu vivienda, te quedan muchos años en ella y es una inversión que hiciste con mucho esfuerzo para dejársela a tus hijos en herencia. Lo que no sabes es que el Estado está acechando detrás de las esquinas durante toda tu vida esperando el momento en que mueras para seguir robándote. Es el nombre coloquial del archiconocido Impuesto de sucesiones. Este robo a mano armada quizás es la forma más descarada en que el Estado puede saquear al ciudadano y quedar totalmente impune. Consiste en un impuesto que tus hijos o los legítimos herederos tendrán que pagar para poder heredar una propiedad que POR DERECHO es tuya, además de haber pagado infinidad de impuestos por ella durante toda la vida. En otras palabras, el Estado mete sus zarpas en tu vida privada para exigirte el pago de un dinero por acceder algo que es tuyo.

– ¿Y si no puedo pagar ese impuesto?

Muy sencillo, el estado se queda con tu casa, es decir, te la roba y se la venderá al mejor postor en una subasta pública.

– ¿Puedo vender una de las propiedades que he heredado para pagar el impuesto?

No. Si no puedes pagarlo el eEstado se quedará con todo. Lo que suele ocurrir en estos casos es que una familia humilde que no puede hacer frente al pago de este secuestro pierde sus propiedades que, al pasar a subasta, se las quedará otra persona que generalmente se dedique a acumular propiedades para su venta.

¿Te parece que acabado aquí tus obligaciones con Hacienda? Claro que no. En España tenemos el jurásico Impuesto de Patrimonio que, aunque fue suprimido en 2008, volvió a estar vigente en 2011, en principio con una vigencia hasta 2015, aunque finalmente se ha alargado y actualmente se sigue pagando. Es un impuesto de competencia autonómica que en algunas autonomías, como Madrid, tiene una bonificación del 100%. Básicamente lo que hace este impuesto es obligarte a pagar por tener patrimonio, así de sencillo. Si ya tienes dos o tres viviendas y estás pagando un IBI por ellas, el Estado te obliga a tributar doblemente por ellas con este impuesto sacado de la chistera.

Veamos, ya hemos desangrado al ciudadano todo lo que hemos podido, ¿podemos hacer algo más? Podemos hacer algo más. Así surgieron los impuestos especiales. Se quedaron sin nombres.

Estos impuestos son los que gravan a determinados productos que ya están gravados con el IVA. Es decir, tendrás que pagar dos impuestos por un mismo producto. Bajo la excusa de la “desincentivación” el Estado nos roba doblemente haciéndonos pagar de nuevo por productos como la gasolina, el tabaco o las bebidas alcohólicas. Hasta aquí bien, a menos que quieran también desincentivar el uso de la electricidad que también está gravado con este impuesto. Incluso el famoso impuesto de matriculación entra en esta categoría de “impuestos especiales”.

Muchos podrían pensar que todo esto es necesario para mantener el monstruoso estado del bienestar del que disfrutamos, pero no. Para poneros un ejemplo, solo con la recaudación anual por IVA da de sobra para financiar el sistema sanitario público. Lo que ocurre es que vivimos en el país de la subvención donde absolutamente todo debe estar pagado por el Estado. No solo nos referimos a las subvenciones que reciben sindicatos, partidos políticos, asociaciones o las famosas ayudas al cine. Hay un sinfín de ayudas públicas destinadas a labores tan útiles para la sociedad como la Elaboración de snacks de nueva generación con compuestos bioactivos de algas y garrofín,  la Mejora de la calidad y resistencia del calabacín o el Bienestar y salud de las conejas reproductoras, (si quieren ver todas las absurdas subvenciones que existen en España les recomiendo la lectura de este artículo de mi compañero @jmdelalamo -click aquí-)

Esta es la España en que vivimos, esta es la forma elegante en que el Estado nos roba. Y aún hay algunos que quieren más y más. La rapiña fiscal no tiene límites y, tras el despilfarro vivido en las últimas décadas en este país, en lugar de una revolución liberal, estamos inmersos en una absoluta revuelta socialista. Aplaudan, focas.

*NOTA PERSONAL AL MARGEN DEL AUTOR: Yo PARA NADA ESTOY DE ACUERDO EN QUE PAGAR IMPUESTOS ES ALGO BUENO, NI MUCHO MENOS. DOS EJEMPLOS:

inglaterra

ENGLISH

We all assume that we have to pay taxes, that paying taxes is a good thing* and that we must do it for that principle orchestrated by the Social Democracy and the European right, which is the «redistribution of wealth» that only generates more every day inequality. Taxes, as its name implies, is a payment that the state imposes and that forces you to pay for the simple fact of existing and consuming. There is no doubt that there are taxes that are needed to finance certain basic public services, but what has put us in the head for decades is that the monstrous tax burden that the state charges on the citizen is totally necessary to finance the welfare state That say we must keep. Nothing is further from reality. It is the state’s way of plundering our pockets, of stealing us legally, but then indignantly with vehemence against corruption, which is not even a small part of what the state is pocketing thanks to your work and your effort. We are going to review a few taxes so that you can judge if they are really necessary or simply the State is sticking your hand in your pocket against your will.

As we all know that in Spain there are two kinds of taxes, direct and indirect, and in turn, according to the administration are divided into generals, regional and local. What most draws attention to taxes are their names. They tend to look for very technical names so that they seem very necessary and we are willing to pay them.

VAT: Value added tax. This tax is the TAX with capital letters, the poor pays and the rich pays. Everybody. In Spain this tax is taxed at 21% the general rate. Anything you want to buy will be taxed with it. That is, by the mere fact of consuming you must pay the State a percentage of its value.

IRPF: The income tax of individuals. What has been a tax that you have to pay for the simple fact of working. The state retracts from your payroll a percentage that goes to the state coffers. If you are a natural person and you work you must give the state a percentage of the money you have earned working.

Corporate Tax: The highest unemployment tax and fraud creates. For example, it was used by Juan Carlos Monedero to tax for that report of 425,000 euros that nobody ever saw when should have been taxed through IRPF saving almost 120,000 euros.

But let’s start getting into shirts of eleven yards with the taxes that the State really robs the citizen. Taxes levied on housing are perhaps the most scandalous.

Arrive the desired moment, you are going to buy your first home. At last you will have a property. You’ve spent your whole life saving for it. Get off the cloud. This is all that the State, your autonomous community or your city council will rob you.

The first thing that you will have to pay if the house you are going to buy is second hand, it will be the IVA, which varies between 4% and 10% depending on whether the house is in a special regime or is private. Perfect, because I buy a second hand home and thus I do not have to pay VAT. You are very wrong. For these cases the State invented a tax so that you have to pay equally, it is called Tax of Patrimonial Transmissions that oscillates between 6% and 10% depending on the autonomous community, that is to say, it is as if you were paying VAT. Whatever you do, buy the home you buy you’ll have to pay.

Do you think that your fiscal journey has ended here to access the house of your dreams? Not much less. If your home is second hand and you have had to pay VAT, you must also pay the Tax of Documented Legal Acts, in other words, a money that you will have to pay for each document that is formalized for the purchase of the house, deeds, minutes Or notarial testimony.

«At last, the house is mine.» You’re still very wrong. In case the house is second hand and has increased its value since your first purchase until that house comes to you, you must pay the famous Goodwill. Theft with capital letters. It consists of a tax taken out of the sleeve that the seller will have to pay if he has obtained profit from the sale thanks to the increase in the value of the house. As I said, it is a tax that falls on the seller, but do not worry that he will take care of this in the price of housing to not have to pay or, failing that, will force you to pay it half.

– Okay, can I go in now to my house?

– Of course.

– All right!

– But you have to keep paying your whole life.

– Why?

– Because we have invented another tax called IBI, Tax on Real Estate, that is, a municipal tax that you have to pay each year during your whole damn life for the simple fact of having a property. It is calculated on the cadastral value of the house and its payment is made on an annual basis.

– Ah!

– Come on, now. After being plucked alive you can go home.

At last you have entered your house, you have many years in it and it is an investment that you made with much effort to leave it to your children in inheritance. What you do not know is that the state is lurking behind the corners all your life waiting for the moment when you die to continue stealing you. It is the colloquial name of the well-known Succession Tax. This armed robbery is perhaps the most brazen way in which the state can plunder the citizen and be totally unpunished. It consists of a tax that your children or the legitimate heirs will have to pay to be able to inherit a property that RIGHT is yours, in addition to having paid countless taxes for her throughout her life. In other words, the State puts its claws in your private life to demand the payment of money to access something that is yours.

– What if I can not pay that tax?

Very simple, the state stays with your house, that is, you steal it and it will be sold to the highest bidder at a public auction.

– Can I sell one of the properties I have inherited to pay the tax?

No. If you can not afford it, the State will keep everything. What usually happens in these cases is that a humble family that can not cope with the payment of this kidnapping loses its properties that, when going to auction, will be left by another person who is usually dedicated to accumulate properties for sale.

Do you think that you finished your obligations here with the Treasury? Of course not. In Spain we have the Jurassic Heritage Tax which, although it was abolished in 2008, returned to be in force in 2011, in principle with a valid until 2015, although finally has been extended and is currently still paid. It is a tax of autonomous competition that in some autonomies, like Madrid, has a 100% bonus. Basically what makes this tax is to force you to pay to have equity, that simple. If you already have two or three houses and you are paying an IBI for them, the State forces you to double tax for them with this tax taken from the top hat.

Let’s see, we have already bleed the citizen as much as we can, can we do anything else? We can do more. Thus came the excise taxes. They ran out of names.

These taxes are those that tax certain products that are already taxed with VAT. That is, you will have to pay two taxes for the same product. Under the excuse of the «disincentive» the State robs us twice by making us pay again for products such as gasoline, tobacco or alcoholic beverages. So far well, unless they also want to discourage the use of electricity that is also taxed with this tax. Even the famous registration tax falls into this category of «excise taxes».

Many might think that all this is necessary to maintain the monstrous state of well-being that we enjoy, but not. To give you an example, only with the annual VAT collection is enough to finance the public health system. What happens is that we live in the country of the subsidy where absolutely everything must be paid by the State. Not only do we refer to the subsidies received by unions, political parties, associations or the famous aids to the cinema. There is an endless amount of public aid destined to work as useful to society as the Elaboration of new generation snacks with bioactive compounds of algae and garrofín, the improvement of the quality and resistance of the zucchini or the Welfare and health of breeding rabbits, If you want to see all the absurd subsidies that exist in Spain I recommend reading this article from my partner @jmdelalamo -click here-)

This is the Spain in which we live, this is the elegant way in which the State robs us. And there are still some who want more and more. Fiscal looting has no limits and, after the waste of the last decades in this country, instead of a liberal revolution, we are immersed in an absolute socialist revolt. They clap, seals.

*PERSONAL NOTE TO THE MARGIN OF THE AUTHOR: I FOR ANYTHING I AGREE THAT PAYING TAXES IS SOMETHING GOOD, NOT MUCH LESS. TWO EXAMPLES (Videos up. In Spanish)

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Y ocurrió:hembristas y podemitas violan la libertad de expresión a base de amenazas

España se ha convertido en el lugar donde los matones de la ultraizquierda campan a sus anchas

El Estado ha dimitido de aquello que lo justifica: el mantenimiento del orden público. Estamos en plena ley de la selva, donde los matones imponen sus reglas. Un paso seguro hacia el conflicto civil violento. No es la primera vez que ocurre: una combinación de matones sectarios y de cobardes nos mete en una espiral que acaba siempre en violencia desatada. Y luego dirán aquello de que ellos no lo veían venir o aquello del “No es eso, no es eso”.

Ayer lo avisábamos. Hoy podemos confirmalo.

Nos lo explica Nicolás de Cárdenas desde Actuall:

“Grupos feministas y del entorno del Podemos han logrado reventar a base de gritos, amenazas e insultos el debate sobre ideología de género que habían organizado las asociaciaciones Despierta y Voceando por ti Sevilla en la Universidad de de la capital andaluza.

(…)

Según ha sabido este periódico por testigos presenciales también se han coreado lemas como “sacad los rosarios de nuestros ovarios” y “fuera machistas de la universidad“. Del mismo modo, dada la afiliación política de una de las intervinientes, Alicia Rubio, se han oído amenazas tales como “Vox, fascistas, estáis en nuestra lista”.

Los organizadores del acto se han visto obligados al suspenderlo tras comprobar que los gritos y el sonido de bocinas no iba a cesar, ni siquiera en el momento en el que se ha pedido que se guardara un minuto de silencio por las víctimas de la violencia machista.

Según han relatado a Actuall los mismos testigos, el gerente de la Universidad de Sevilla, Juan Ignacio Ferraro, ha negado el paso a las patrullas de Policía que se han desplazado hasta las puertas del recinto universitario al ser avisados de los violentos incidentes.

La Asociación Despierta, envió minutos antes de la celebración del acto, un comunicado en el que recordaba, sobre la polémica suscitada por la mesa redonda que  el acto “es un debate al que han sido invitadas personas con muy diferentes opiniones”.

Al mismo tiempo, los convocantes señalaban como “intolerable la imposición de un pensamiento único y el intento de prohibición del debate público sobre temas controvertidos en nuestra sociedad”.

Tal y como adelantó ayer Actuall, Podemos consiguió a través de presiones previas a la celebración del acto que dos de los ponentes que iban a participar no acudieran al acto: Myriam Díaz, concejal del PSOE y Javier Moyano, concejal de Ciudadanos.

A pesar de que había confirmado en un principio su asistencia,  finalmente tampoco asistió el concejal del PP José Luis García, por lo que el boicot lo sufrieron los representantes de la asociaciones convocantes y Alicia Rubio, autora del libro Cuando nos prohibieron ser mujeres… que no es la primera vez que sufre un escrache en las últimas semanas.”

Origen: Y ocurrió:hembristas y podemitas violan la libertad de expresión a base de amenazas

España y el estado por ALFONSO USSIA.

Alfonso Ussia
Alfonso Ussia

España y el Estado no son la misma cosa. España es la nación, la Patria y el Estado su administrador. El «España nos roba» del separatismo catalán -cantinela que ha desautorizado hasta el extravagante Rufián-, no solo es una perversa mentira, sino un imposible. España no se puede robar a si misma porque Cataluña es España. Y el Estado, su administrador, tampoco lo ha hecho. Al revés, se ha acuchillado y contribuido al saqueo independentista catalán amparado en el cobarde silencia de la sociedad. Otra cosa es que el Estado haya robado al resto de España para entregarle a Cataluña lo que no le corresponde.

Los catalanes no son Mas, Puchdamón, Pujol, Anna Gabriel, Romeva, Garganté, Colau, el «Barça», o la monja coñazo argentina, la reveladora de qu eel Dogma de la virginidad de María es un castillo de naipes por cuanto ella ha sabido que la Virgen y San José mantuvieron relaciones sexuales. Después de decirlo, ha sido recibida, en compaña de algunos directivos del «Barça», por Su Santidad el Papa, que en lugar de manifestarle su estupor y enfado por sus palabras le ha animado a que «siga armando lios». Eso, bromas entre argentinos.

Los catalanes son españoles. Algunos desean dejar de serlo y otros tantos o más, se sienten unidos a España, la Patria o nación, como los de cualquier provincia de nuestro mapa. También fuera de Cataluña hay españoles que desean una Cataluña independiente, como Pablo Iglesias de Podemos, según sus propias palabras. Un lio.

He trabajado y trabajo rodeado de catalanes, y nunca me he sentido ajeno o despreciado. Más bien todo lo contrario. Pero me siento harto de soportar los insultos a España, cuando España no ha hecho otra cosa que tenerlos como hijos desde la fundación del Estado. La chuleria, la prepotencia, el desdén y la groseria que el nacionalismo catalán ha mostrado contra los catalanes que aman a su Patria y el resto de los españoles han terminado por destrozar mi paciencia. No es admisible tanta ingratitud con España cuando el Estado ha tratado a Cataluña, a espaldas del resto de las regiones españolas, con una generosidad desmedida. Y no me refiero solo a la actualidad, «Madrit» -como ellos dicen-, que representa a la Administración, al Estado, ha derramado sus dádivas sobre Cataluña desde la Primera República, la Restauración, el Reinado de Alfonso XII, de Alfonso XIII, la Segunda República -que supo actuar con contundencia contra el separatismo-, el franquismo, y el Reinado de Don Juan Carlos I, que dotó a los catalanes de una autonomía que jamás tuvo en la Historia. Don Manuel Azaña se mostró partidario de bombardear Barcelona cada cincuenta años, y de entregar a Franco el poder antes de hacerlo a los separatistas aldeanos. Pero España, esa Patria invencible -según Bismark-, que lleva más de cinco siglos venciendo a los españoles que desean derrotarla, no merece el estiércol que cae sobre ella y lo que representa expandido por los que, sin motivo alguno, la odian. Y al Estado, los únicos que tenemos derecho a aborrecer su comportamiento, somos los españoles ahogados por la presión fiscal y el dinero que nos han robado para entregárselo a quieneshan hecho del robo, la corrupción y el desprecio a la Ley sus únicos argumentos para alcanzar la indepencia. España es de todos, y déjenla tranquila. El Estado es mas de unos que de otros, y entre los primeros están los separatistas catalanes.

«Patriotismo es cuando el amor por tu pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando lo primero es el odio por los demás pueblos». Lo dijo Charles De Gaulle, el mismo que se opuso -y la oposición se mantiene cuarenta y siete años después de su muerte-, a que en Francia se establecieran como departamentos «Le Pays Basque» y «La Catalogne». No era tonto.

ALFONSO USSIA en LA RAZÓN, 06-02-2017

EL ESTADO Y LOS TOTALITARISMOS EXPLICADOS, POR FIN./ THE STATE AND TOTALITARIANISMS EXPLAINED, FINALLY (Spanish-English)

escrito por Luis I. Gómez

Durante años de lecturas y escrituras sobre la libertad y la condición humana me he preguntado en voz alta y en la soledad de mi despacho cómo era posible que las personas pudiesen aceptar regímenes totalitarios, vivir bajo ellos y no salir cada día a la calle a protestar. Me he preguntado cómo era posible que hubiesen existido dictaduras de todo pelaje, dictablandas “generosas con la gente” y democracias monstruosas lanzando llamas desde las torres de babel de sus oficinas ministeriales.

Nos han quitado la moneda y quieren quitarnos el dinero en efectivo, y nadie sale a la calle. Nos han obligado a pagar el 50% (no se olviden del IVA cuando hagan la cuenta!) de lo que ganamos a cambio de servicios en su mayoría de mala calidad y nadie sale a la calle. Nos roban vía corrupción, cajas “B” y nepotismos varios buena parte de lo que creemos que es de todos, y nadie sale a la calle. Han hecho imposible que una familia viva de un solo sueldo, nos han obligado a digitalizar los secretos más íntimos, nos han prohibido fumar y nos obligan a pagar por “arte” que no deseamos. Nos han obligado a que los controladores de calidad medioambiental visiten nuestras casas a extender certificados, nos hacen pagar dos veces por usar la calle con nuestros vehículos, una por transitar, otra por aparcar. Nos cuentan historietas sobre cambios climáticos asesinos con el fin de manipular a su antojo el mercado energético y aumentar el coste del recibo de la luz a final de mes. Nos obligan a usar un tipo determinado de bombillas en nuestras casas y un tipo determinado de combustible en nuestros coches. Si hay que elegir “representante”, nos dicen cómo hacerlo y a quién podemos elegir. Si queremos emplear a alguien, o vender nuestra capacidad de trabjo, nos dicen en qué condiciones y bajo qué precio. Nos …

… Y nadie sale a la calle …

Lo voy entendiendo.

inglaterra

ENGLISH VERSIÓN

For years of reads and writes on freedom and the human condition I wondered aloud and in the solitude of my office how it was possible that people could accept totalitarian regimes, live under them and not go out every day to the streets to protest . I wondered how could they have been dictatorships of all kinds, you dictablandas «generous with people» and monstrous democracies throwing flames from the tower of babel of his ministerial offices.

They’ve taken the money and want to take away the cash, and no one goes out. We have been forced to pay 50% (VAT not forget when you do the math!) Of what we earn in exchange for mostly poor quality and no one goes out. Rob us via corruption, boxes «B» and nepotism several much of what we believe is all, and no one goes out. Have made it impossible for a living one paycheck, have forced us to digitize the most intimate secrets, we have banned smoking family and force us to pay for «art» we do not want. We have forced the drivers of environmental quality visit our homes to issue certificates, make us pay twice for using the street with our vehicles, one for transit, another for parking. They tell stories about murderers climate change in order to manipulate at will the energy market and increase the cost of electricity bill at the end of the month. We are forced to use a certain type of light bulbs in our homes and a certain type of fuel in our cars. If you have to choose «representative», they tell us how and who we can choose. If we hire someone, or sell our ability to trabjo, they tell us under what conditions and under what price. We …

… And no one goes out

… I’m understanding.

Impuestos. Lo que el gobierno no te cuenta / Taxes. What the government does not tell you (VÍDEO)

Video realizado por Libertad / y Progreso, en el que podrán ver cuánto de sus ingresos se lleva el Estado mediante impuestos. Entérate cuánto de tus ingresos se lleva el Estado mediante impuestos.

Y seamos claros, esto es practicamente global, no se decir ahora mismo si existe algún país en el que esto no pase, y esto ya es malo, muy malo, dicho en plan callejero, «chuuuuuuunguiiiiisimo tiioo» pero es que encima la cosa no se queda ahí, porque resulta que hay grupos de poder, es decir, partidos políticos que, escudandose en que «papá estado» es quien nos tiene que garantizar eso que llaman (y que, en realidad, es otra falacia) el «estado del bienestar», lo quieren hacer todo público e igualitario, como es el caso de los bolivarianos en Venezuela, los comunistas en general y, en España, esa chusma llamada PODEMOS que, con la excusita mencionada y el embuste de que siendo todo público, todos estaremos mejor, imponen una fiscalidad brutal que practicamente acaba con el legítimo derecho a la propiedad privada, es decir, para entendernos mejor, a la propiedad de uno, a que tu dinero sea tuyo y nada mas que tuyo, así como cualquier otra propiedad que hayas adquirido legitimamente y que, en uso de tu libertad individual (la única verdadera libertad, la libertad, si no es individual, no es libertad, eso de las «libertades colectivas», «el pueblo libre», etc., es otra falacia, los colectivos, los pueblos, son entidades abstractas, no pueden ser libres, LIBRES SOLO PUEDEN SER LOS INDIVIDUOS DE CARNE Y HUESO) el compartir sea decisión de uno mismo y no por ley.

Y sus adoctrinados, que les votan sin pensar en profundidad, no se dan cuenta de que esto es puro totalitarismo y elimina por completo la propiedad. Ya no trabajas para vivir tu vida de la mejor manera posible e intentar mejorarla, incluso ¿porque no? tratar de hacerte rico, que tambien es un derecho legítimo si no que trabajas para el estado y, como es lógico y es muy fácil darse cuenta, para mantener a vagos y parásitos que nunca han tenido intención de trabajar. Estos parásitos les son muy útiles al estado para su propaganda pro «solidaridad e igualdad».

Como ya veo venir a muchos con la famosa falacia del «y tu tambien, y tu mas», me remito al principio de este escrito, esto es global y no se salva ningún pais ni ningún partido, de hecho, es innegable que el actual gobierno del PP, saltandose a la torera todo lo que prometió en campaña y que le llevo a una mayoria absoluta aplastante, realizó una subida impositiva brutal, aplastante, sangrante, pero solo hace falta leer con detenimiento los programas de socialistas y, por supuesto, de la chusma PODEMOS (ahora UNIDOS PODEMOS) para ver que lo que hizo el PP es una bicoca comparado con lo que nos reservan estos totalitarios si llegan al poder. Seria la desaparación casi por completo del derecho a la propiedad privada y la definitiva pérdida de la verdadera libertad, o, tal y como están las cosas, de la poca que aun nos queda.

El estado no crea ni ha creado nunca riqueza.

El estado no crea ni ha creado nunca riqueza, la riqueza la ha creado siempre la iniciativa privada; lo que el estado crea, sobre todo un estado dirigido por grupos como PODEMOS, es un modo de vida de rebaño borreguil, en el cual te garantizan todos los dias que te echan tu pienso y un establo con techo (que, por supuesto, no es tuyo, es del estado) donde pasar la noche o los momentos libres (lo de «libre» es un decir, necesidad lingüística). De ser uno dueño de su propia vida y no conformarse con lo del rebaño, olvídate. 

Eso si, los parásitos, en su salsa, puesto que la vida de un parásito es la que es, tener el pienso y el establo asegurados y luego, un trapicheo por aquí, otro por allá (aquí recomendaria ver una película cubana, una coproducción cubano/española/alemana, Guantanamera, que refleja situaciones muy acordes con todo esto y además te ries un montón, aunque claro, para nada me gustaria vivirlo) y a vivir que son dos dias; lo que convierte a un regimen así en un auténtico criadero de ellos. Un verdadero criadero de PARÁSITOS porque, vamos a ver, si resulta que por mucho que me esfuerce, no voy a conseguir nada para mi, para mejorar mi modo de vida, ya que haga lo que haga no va a ser para mi si no que el estado es el que decidirá (e incluso me obligará a compartirlo con otros si o si) ¿para que cojones me voy a esforzar? ¡¡¡Naaaá!!!, hago lo justito (y cuando tenga ocasión de escaquearme, la aprovecho sin pensarmelo dos veces) y ya está.

El vídeo dice la mas absoluta verdad, eso lo vemos cada dia, es así y el estado te lo vende como que «se hace para mejorar el modo de vida de todos» pero es un engaño. Vemos claramente como no solo es el IRPF (el vídeo no es español, pero el impuesto sobre la renta es el impuesto sobre la renta, el nombre que se le de en cada país es irrelevante), es que la misma mina de un miserable lapiz ya lleva consigo una cascada de impuestos y eso el estado se lo calla, no se habla de ello y la gente conscientemente no se para a pensar en ello, pero si te paras a hacerlo, te das cuenta de que nos sangran de una manera que … bueno, es que mas bien nos desangran.

Y encima aparecen partidos como el hoy llamado UNIDOS PODEMOS y todavia tienen el rostro de querer meter mucha mas presión fiscal ¡y encima lo venden como una gran mejora!

Y muchos os lo tragais.

Pues ved el vídeo una tercera y una cuarta vez, vamos.